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viernes, 22 de julio de 2016

Robert Faurisson - Auschwitz, los Hechos y la Leyenda



     El conocido profesor e investigador revisionista francés Robert Faurisson Aitken (1929) publicó en su sitio robertfaurisson.blogspot.com en 1995 los siguientes dos breves textos relativos a la mentira de Auschwitz (Auschwitz: Les Faits et la Légende, y Combien de Morts à Auschwitz?), cuyas traducciones castellanas hemos precisado en vista de los textos originales. A pesar de su brevedad, ambos textos condensan importantes cantidades de información, como se verá por las abundantes anotaciones del autor, que aquí, y como siempre, da una dura batalla intelectual y de erudición para refutar las tendenciosas y dañinas mentiras que se han tejido (de manera bastante torpe) en torno a dicho importante centro laboral durante la Segunda Guerra.


Auschwitz: Los Hechos y la Leyenda
por Robert Faurisson
11 de Enero de 1995



     A comienzos de 1940 Auschwitz no era todavía más que un pueblo de la Alta Silesia alemana, habitada por 13.000 habitantes. En Mayo de 1940, en las afueras de Auschwitz comenzó a edificarse, sobre el emplazamiento de un cuartel de artillería del ejercito polaco, un "campo de transito" para 10.000 detenidos polacos. En los años siguientes, con el agravamiento de la guerra, Auschwitz se convirtió en el centro de un conjunto de cerca de cuarenta campos y sub-campos y la capital de un enorme complejo agrícola e industrial (minas, petroquímica, fábricas de armamento...) donde trabajaban numerosos detenidos, polacos y judíos en particular, junto a trabajadores civiles. Auschwitz fue, a la vez o sucesivamente, un campo de prisioneros de guerra, un vasto campo de tránsito, un campo-hospital, un campo de concentración y un campo de trabajos forzados y de trabajo libre. No fue nunca un "campo de exterminio" (expresión inventada por los Aliados).

     A pesar de las drásticas medidas de higiene y de la multiplicidad de los edificios y de los barracones hospitalarios, a veces provistos de los últimos perfeccionamientos de la ciencia médica alemana, el tifus, que era endémico en la población judía polaca y entre los prisioneros de guerra rusos, causó, con la fiebre tifoidea y otras epidemias, estragos en los campos y en la ciudad de Auschwitz en el seno de la población concentracionaria, incluso entre los médicos alemanes, y en la población civil. Es así como, durante toda la existencia del campo, esas epidemias, aliadas, para ciertos detenidos, a terribles condiciones de trabajo en esa zona pantanosa, al hambre, al calor y al frío, causaron, del 20 de Mayo de 1940 al 18 de Enero de 1945, la muerte de probablemente 150.000 detenidos [1].

[1] Esta cifra de 150.000 muertos corresponde probablemente al número de asesinados en el más grande "crematorio para vivos" del mundo: el del bombardeo de Dresden, "la Florencia del Elba", en Febrero de 1945 por los aviadores anglo-estadounidenses.


El Rumor de Auschwitz

     Como es normal en tiempo de guerra y de propaganda de guerra, se desarrollaron múltiples rumores a partir de esos hechos dramáticos. Sobre todo hacia el final de la guerra y sobre todo en los medios judíos de comunicación en el exterior de Polonia, se contó que los alemanes asesinaban en Auschwitz a millones de detenidos de manera sistemática, en base a una orden recibida de Berlín.

     Según esos rumores, los nacionalsocialistas habían instalado "fábricas de la muerte", especialmente para los judíos; abrían a los detenidos vivos (vivisección) o bien los quemaban vivos (en fosas, en altos hornos o en crematorios); o también, antes de quemarlos, gaseaban a los judíos en mataderos químicos llamados "cámaras de gas". Se encuentran aquí ciertos mitos de la Primera Guerra Mundial [2].

[2] Durante la Primera Guerra Mundial los Aliados acusaron a los alemanes de utilizar iglesias como cámaras de gas y de hacer funcionar fábricas de cadáveres. Sobre el primer punto, véase "Atrocities in Serbia. 700,000 Victims" (The Daily Telegraph, 22 de Marzo de 1916, p. 7), a comparar con "Germans Murder 700,000 Jews in Poland. Travelling Gas Chambers" (The Daily Telegraph, 25 de Junio de 1942, p. 5).


El Apuro de los Liberadores Soviéticos

     Los soviéticos ocuparon Auschwitz el 27 de Enero de 1945. Lo que ellos descubrieron era tan contrario a lo que propalaba la propaganda que se puede decir que se quedaron boquiabiertos. Por su organización misma y por sus instalaciones sanitarias, tan modernas a los ojos de los soviéticos, ese campo era todo lo contrario de un "campo de exterminio". Además, durante varios días, el diario Pravda permaneció silencioso y, en ese momento, ninguna comisión de investigación Aliada fue invitada a ir a constatar sobre el terreno la verdad de Auschwitz. Por fin el 1º de Febrero Pravda salió de su silencio. No fue más que para poner en la boca de un prisionero, y de uno solo, las siguientes palabras:

     "Los hitlerianos mataban por medio del gas a los niños, a los enfermos, así como a los hombres y mujeres no aptos para el trabajo. Ellos incineraban los cadáveres en hornos especiales. En el campo había doce de estos hornos".

     Se añadía que el número de muertos se evaluaba en "millares y millares" y no en millones. Al día siguiente, el gran reportero oficial del diario, el judío Boris Polevoi, afirmó que el medio esencial utilizado por los alemanes para exterminar a sus víctimas era... la electricidad:

     "Se utilizaba una cadena eléctrica donde centenares de personas eran muertas simultáneamente por una corriente eléctrica; los cadáveres caían sobre una cinta lentamente movida por una cadena, y avanzaban así hacia un alto horno".

     La propaganda soviética estaba desconcertada, y solamente pudo mostrar en sus películas las personas muertas o moribundas que los alemanes, en retirada, habían dejado sobre el terreno. Había también, como lo muestran los noticiarios de la época sobre la liberación del campo, numerosos niños vivos así como adultos con buena salud. La propaganda judía vino entonces en socorro de la propaganda soviética.


La Propaganda Judía a Finales de 1944

     En la primavera de 1944 dos judíos evadidos de Auschwitz se habían refugiado en Eslovaquia. Allí, con ayuda de correligionarios, comenzaron a poner a punto una historia de los campos de Auschwitz, de Birkenau (campo anexo a Auschwitz) y de Majdanek, descritos por ellos como "campos de exterminio". El más conocido de esos judíos era Walter Rosenberg, alias Rudolf Vrba, que vive todavía hoy en Canadá. Su relato, altamente fantasioso, pasó en seguida, siempre en los medios judíos de comunicación, a Hungría, a Suiza y, por fin, a Estados Unidos. Tomó la forma de un informe mecanografiado publicado por el War Refugee Board en Noviembre de 1944, con el sello de la presidencia de Estados Unidos; el Consejo de Refugiados de Guerra debía su creación a Henry Morgenthau Junior (1891-1967), secretario del Tesoro, que iba a hacerse célebre por el "Plan Morgenthau" que, si hubiese sido seguido por Roosevelt y Truman, habría conducido al aniquilamiento físico, después de la guerra, de millones de alemanes.

     Ese informe sirvió de matriz para la "verdad" oficial de Auschwitz. Los soviéticos se inspiraron en él para su documento URSS-008 de 6 de Mayo de 1945 al que, en el proceso de Núremberg, se otorgó, tal como a su informe sobre Katyn, el estatuto de documento "de valor autentico", que estaba prohibido discutir. Según ese documento, los alemanes habían matado en Auschwitz a más de 4 millones de personas, especialmente gaseándolas con el insecticida llamado "Zyklon B". Esa "verdad" oficial iba a hundirse en 1990.


La Confesión de Rudolf Höss

     El 15 de Abril de 1946 uno de los tres comandantes sucesivos de Auschwitz, Rudolf Höss (no confundir con Rudolf Hess) "confesó" bajo juramento, ante sus jueces y ante los periodistas del mundo entero, que, en el tiempo de su mando, es decir del 20 de Mayo de 1940 al 1º de Diciembre de 1943, al menos 2.500.000 detenidos de Auschwitz habían sido ejecutados por gas, y que al menos otros 500.000 habían sucumbido de hambre y enfermedades, lo que hacía un total de al menos 3.000.000 de muertos sólo durante ese periodo. Ni por un momento R. Höss fue interrogado o contra-interrogado sobre la materialidad de los hechos extraordinarios de los que informaba. Él fue entregado a los polacos. Bajo la vigilancia de sus carceleros comunistas, él redactó con lápiz una confesión en buena y debida forma.

     Después de aquello, él fue colgado en Auschwitz el 16 de Abril de 1947. Curiosamente, hubo que esperar hasta 1958 para tener noticia, aunque parcial, de esa confesión conocida por el gran público con el título de Comandante de Auschwitz.


Imposibilidades Físico-Químicas

     La descripción, extremadamente vaga y rápida, de la operación de gaseamiento de los detenidos, tal como la relata R. Höss en su confesión escrita, era imposible por razones de orden físico y químico. No hay que confundir un gaseamiento de ejecución con un gaseamiento suicida o accidental: en un gaseamiento de ejecución ¡se quiere matar sin ser muerto!.

     El Zyklon B es un insecticida a base de ácido cianhídrico, utilizado desde 1922 y todavía hoy. Es de una gran peligrosidad. Se adhiere a las superficies. Es difícil de evacuar. Es explosivo. Los estadounidenses utilizan el gas cianhídrico para la ejecución, en ciertos Estados, de sus condenados a muerte. Una cámara de gas de ejecución es necesariamente muy sofisticada, y el procedimiento es largo y peligroso.

     Ahora bien, R. Höss en su confesión dijo que el equipo encargado de extraer 2.000 cadáveres de una cámara de gas penetraba en los lugares desde la puesta en marcha de un ventilador y procedían a esa tarea hercúlea comiendo y fumando, es decir, si se ha entendido bien, sin siquiera una mascara anti-gas. Imposible. Nadie habría podido penetrar así en un océano de ácido cianhídrico para manipular allí millares de cadáveres intoxicados con cianuro, ellos mismos convertidos en intocables al estar impregnados de un violento veneno que mata por contacto. Incluso con máscaras anti-gas con filtros especiales para el ácido cianhídrico, la tarea habría sido imposible pues esos filtros no podían resistir en caso de respiración profunda debida a un esfuerzo físico, incluso de débil intensidad.


Una Respuesta de 34 Historiadores

     En el diario Le Monde del 29 de Diciembre de 1978 y del 16 de Enero de 1979 yo expuse brevemente las razones por las cuales, conociendo los lugares y el pretendido procedimiento seguido, estimaba que los gaseamientos de Auschwitz eran técnicamente imposibles. El 21 de Febrero de 1979, siempre en Le Monde, apareció una declaración de 34 historiadores que concluía así:

     "No hace falta preguntarse cómo, técnicamente, tal muerte de masas ha sido posible. Ha sido posible técnicamente porque ha tenido lugar. Tal es el punto de partida obligado de toda investigación histórica sobre el tema. Esta verdad, simplemente nos corresponde recordarla: no hay, ni puede haber, un debate sobre la existencia de las cámaras de gas" (Valérie Igounet, Histoire du Négationnisme en France, Paris, 2000, p. 237).

     En mi opinión, los "exterminacionistas", como yo los llamo, firmaron con ello una capitulación a campo abierto. En el plano de la ciencia y de la Historia, el mito de las cámaras de gas acababa de recibir un golpe fatal.

     Desde esa fecha, ninguna obra exterminacionista ha venido a aportar aclaraciones sobre este punto, y sobre todo no la de Jean-Claude Pressac, falazmente titulada Auschwitz: Technique and Operation of the Gas Chambers. Para comenzar, ha acabado el tiempo en que los historiadores osaban decirnos que era autentica tal cámara de gas presentada a los turistas como "en su estado original", "en estado de reconstitución" o "en estado de ruinas" (las ruinas también pueden hablar). Las pretendidas cámaras de gas de Auschwitz no eran más que cámaras de frío para la conservación de cadáveres en espera de su cremación, tal como lo atestiguan los planos que descubrí en 1976.


Muéstreme o Dibújeme...

     En Marzo de 1992 yo lancé en Estocolmo un desafío de alcance internacional: "¡Muéstreme o dibújeme una cámara de gas nacionalsocialista!". Yo precisaba que no estaba interesado por un edificio que supuestamente contenía una tal cámara de gas, ni por un fragmento de muro, ni por una puerta, ni por cabellos, ni por calzado. Yo quería una representación completa del arma del crimen, de su técnica, de su funcionamiento. Yo añadía que, si se pretendía ahora que los alemanes habían destruído esta arma, era preciso que se me dibujara esta arma.

     Yo rehusaba creer en una "realidad material" desprovista de representación material.


El Holocaust Memorial Museum

     El 30 de Agosto de 1994 visité el Holocaust Memorial Museum de Washington. No encontré allí ninguna representación física de la mágica cámara de gas. Ante cuatro testigos, en su oficina, pedí entonces a Michael Berenbaum, director de investigación del museo, que me explicara dicha anomalía. Después de ponerse violentamente airado, acabo por responderme que "se había tomado la decisión de no dar ninguna representación física de la cámara de gas nacionalsocialista". Él ni siquiera trató de aludir a la existencia en su museo de una maqueta artística del crematorio II de Birkenau. Él sabía que esa maqueta, que por otra parte no reproducía en su libro-guía del museo [3], no era más que una creación artística sin relación con la realidad.

[3] The World Must Know. The History of the Holocaust as Told in the US Holocaust Memorial Museum, Boston, 1993, pp. 137-143.


El Colapso Exterminacionista

     Al señor Berenbaum tuve la ocasión de recordarle algunos acontecimientos desastrosos para la causa exterminacionista. En 1968, en su tesis, la historiadora judía Olga Wormser-Migot había reconocido que existía un "problema de las cámaras de gas" y había escrito que Auschwitz I estaba "sin cámara de gas" (¡esa "cámara de gas" visitada por millones de turistas!) [4].

[4] O. Wormser-Migot, Le Système Concentrationnaire Nazi (1933-1945), París, 1968, pp. 157, 541-545.

     En 1983, un británico, aunque defensor de la leyenda del exterminio, revelaba cómo Rudolf Höss, antes de testificar ante el Tribunal de Núremberg, había sido torturado por miembros, judíos, de la Seguridad militar británica, y después había confesado, a fuerza de patadas, de puñetazos, de latigazos, de exposición al frío y de privación de sueño [5].

[5] Rupert Butler, Legions of Death, Londres, 1983, página de los reconocimientos y pp. 234-238.

     En 1985, en el primer proceso de Ernst Zündel en Toronto, el testigo Nº 1, Rudolf Vrba, y el historiador Nº 1 de la tesis exterminacionista, Raul Hilberg, habían colapsado ante el contra-interrogatorio emprendido por el abogado Douglas Christie, al que yo asistí [6].

[6] Barbara Kulaszka, Did Six Million Really Die? Report of the Evidence in the Canadian "False News" Trial of Ernst Zündel, 1988, Toronto, 1992. Véase en el índice de Escritos Revisionistas (1974-1998), "Vrba, Rudolf" y "Hilberg, Raul".

     En 1988 el historiador judio estadounidense Arno Mayer, que afirmaba creer en el genocidio y en las cámaras de gas, escribía:

     «Las fuentes para el estudio de las cámaras de gas son a la vez raras y poco confiables (...). Además, entre 1942 y 1945, ciertamente en Auschwitz, pero probablemente también en todas partes, más judíos murieron por causas llamadas "naturales" que por causas "no naturales" (sub-alimentación, enfermedad, epidemias o fatiga) » [7].

[7] A. Mayer, Why did the Heavens not Darken? The "Final Solution" in History, Nueva York, 1988, pp. 362, 365.

     En 1992 Yehuda Bauer, profesor de la Universidad hebrea de Jerusalén, calificaba de "ridícula" la tesis según la cual la decisión de exterminar a los judíos había sido tomada el 20 de Enero de 1942 en Berlín-Wannsee [8].

[8] "Wannsee's Importance Rejected", Jewish Telegraphic Agency, The Canadian Jewish News, 30 de Enero de 1992, p. 8.

     En 1993 Jean C. Pressac evaluaba el número de muertos de Auschwitz (judíos y no-judíos) en un total de 775.000 y, en 1994, en una cifra comprendida entre 630.000 y 710.000 [9].

[9] J-C Pressac, Les Crématoires d'Auschwitz, París, 1993, p. 148; Die Krematorien von Auschwitz, München y Zurich, 1994, p. 202.

     Ese mismo año el profesor Christopher Browning, colaborador de la Encyclopedia of the Holocaust, declaraba: "Höss siempre fue un testigo muy débil y confuso". Y tuvo el aplomo para añadir: "Los revisionistas lo utilizan todo el tiempo por dicha razón, a fin de tratar de desacreditar la memoria de Auschwitz en su totalidad" [10].

[10] Citado por Christopher Hitchens, "Whose History Is It?", Vanity Fair, Diciembre de 1993, p. 117.

     En Auschwitz, hasta comienzos de 1990, todo el mundo podía constatar que, sobre diecinueve placas de metal del gran monumento de Birkenau, estaba inscrito en diecinueve idiomas diferentes que 4 millones de personas habían muerto en ese campo. Ahora bien, esas placas fueron retiradas hacia Abril de 1990 por las autoridades del museo de Auschwitz, las cuales hasta hoy no saben siempre por cuál cifra reemplazar la falsa cifra ante la cual habían ido a inclinarse todos los grandes de este mundo, incluyendo al Papa Juan Pablo II.

     En apoyo de su tesis, los revisionistas disponen de tres peritajes diferentes (de F. Leuchter, G. Rudolf y W. Lüftl) e incluso del comienzo de un peritaje polaco, mientras que los exterminacionistas no osan emprender un peritaje del arma del crimen. Todos los supervivientes judíos de Auschwitz y, en particular, los "niños de Auschwitz", es decir, aquellos que nacieron en el campo o que vivieron allí sus primeros años, son pruebas vivientes de que Auschwitz no pudo ser nunca un campo de exterminio.

     No solamente no existió ninguna orden, ni un plan, ni un vestigio de una instrucción o de un presupuesto para esa vasta empresa que habría sido el exterminio sistemático de los judíos; no solamente no existe ni un informe de autopsia que establezca la muerte de un detenido por un gas venenoso, ni un peritaje oficial del arma del crimen, sino que tampoco existe ningún testigo de las cámaras de gas a pesar de lo que algunos autores de best-sellers querrían hacernos creer.

     En "Noche", testimonio autobiográfico publicado en 1958, Elie Wiesel no menciona ni una sola vez las cámaras de gas de Auschwitz; él dice que los judíos ¡eran exterminados en hogueras o en hornos crematorios! En Enero de 1945 los alemanes lo dejaron escoger, así como a su padre, entre esperar a los soviéticos en ese lugar o partir hacia el centro de Alemania. Tras una madura reflexión, el padre y el hijo decidieron huír con sus "exterminadores" alemanes más bien que esperar a sus liberadores soviéticos. Esto se encuentra con toda claridad en "Noche", que basta leer con atención [11].

[11] Elie Wiesel, La Nuit, 1958, pp. 128-130. Es de destacar que en la edición alemana de esa célebre obra, las palabras "crematorio(s)" u "hornos crematorios" han sido sistemáticamente reemplazadas por la palabra "cámara(s) de gas" (en alemán, "Gaskammer(n)") a fin de poner gas allí donde Wiesel, en 1958, había olvidado ponerlo (Die Nacht zu begraben, 1962).


La Mentira de Auschwitz

     En 1980 yo declaraba: "¡Atención! Ninguna de las 60 palabras [en francés] de la frase que voy a pronunciar me ha sido dictada por una opinión política: El pretendido genocidio de los judíos y las pretendidas cámaras de gas hitlerianas forman una sola y misma mentira histórica, que ha permitido una gigantesca estafa político-financiera cuyos principales beneficiarios son el Estado de Israel y el sionismo internacional, y cuyas principales victimas son el pueblo alemán pero no sus dirigentesy el pueblo palestino entero".

     Hoy, no veo que tenga que retirar ni una sola palabra de esa declaración a pesar de las agresiones físicas, a pesar de los procesos, a pesar de las multas que he sufrido desde 1978, y a pesar de la prisión, el exilio o la persecución de tantos revisionistas.

     El revisionismo histórico es la gran aventura intelectual de fin de siglo. Sólo lamento una cosa: no poder, dentro de los limites de este artículo, encontrar el lugar necesario para rendir un homenaje a los cien autores revisionistas que, desde el francés Paul Rassinier y pasando por el estadounidense Arthur R. Butz, el alemán Wilhelm Stäglich, el italiano Carlo Mattogno y el español Enrique Aynat, han acumulado sobre la realidad histórica de la Segunda Guerra Mundial tantos trabajos de mérito manifiesto.

     Una última palabra: los revisionistas no son ni negadores ni personajes animados de sombrías intenciones. Ellos buscan decir lo que ha pasado y no lo que no ha sucedido. Ellos son positivos. Lo que ellos anuncian es una buena noticia. Ellos continúan proponiendo un debate publico, a plena luz, incluso si, hasta aquí, se les ha respondido sobre todo con insultos, con violencia, con la fuerza injusta de la ley o incluso con vagas consideraciones políticas, morales y filosóficas. La leyenda de Auschwitz debe, en los historiadores, dejar lugar a la verdad de los hechos.


¿Cuántos Muertos en Auschwitz?
por Robert Faurisson
18 de Diciembre de 1995

    

    9.000.000 de personas, según el documental Noche y Niebla (1955), cuyos asesores históricos fueron el historiador Henri Michel y la historiadora Olga Wormser [1].

[1] Nuit et Brouillard (1955), película en blanco y negro de 32 minutos, incansablemente difundida desde hace 40 años en todos los liceos y colegios de Francia así como en la televisión francesa. Realizador: Alain Resnais. En esa película se dice que "nada distinguía la cámara de gas [singular] de un bloque ordinario". Se muestra el techo de cemento de la "cámara de gas" "labrado por las uñas" y se añade a este respecto: "incluso el cemento se rasgaba". Se afirma que con los cuerpos "se quiere fabricar jabón". En cuanto a la piel de los cuerpos, la imagen nos muestra que los alemanes la curtían. Esas historias de cemento arañado, de jabón humano y de piel curtida por los alemanes son del orden del mito. Al entretenerse la cámara sobre el paisaje de Birkenau, el comentarista dice: "Nueve millones de muertos atormentan este paisaje". Se pronuncia esa frase hacia el final de la película.

    8.000.000 de personas, según la Oficina Francesa de Investigación de Crímenes de Guerra y el Servicio Francés de Información de Crímenes de Guerra (1945) [2].

[2] Jacques Billiet, director del Servicio de información de crímenes de guerra, Documents pour Servir à l'Histoire de la Guerre / Camps de Concentration, 1945, p. 7 (J. Billiet mismo), así como p. 196 (serie de informes de la Oficina de Investigaciones de Crímenes de Guerra; esos mismos informes evalúan en 26.000.000 el número de prisioneros de guerra así como de detenidos políticos muertos en todos los campos de Alemania y de los territorios ocupados, p. 197). Esa obra fue redactada por Eugène Aroneanu.

    7.000.000 de personas, según Raphaël Feigelson (1945) [Ibidem, p. 196].

    6.000.000 de judíos, según Tibère Kremer, autor del prefacio de Miklos Nyiszli (1951) [3].

[3] "6.000.000 de inocentes pasaron por las chimeneas de los hornos de Auschwitz porque uno de sus ascendientes próximos o lejanos era de religión israelita", escribe Tibère Kremer en su prefacio a un texto atribuído al Dr. Miklos Nyiszli, "SS Obersturmführer Docteur Mengele. Journal d'un Médecin Déporté au Crématorium d'Auschwitz", Les Temps Modernes, Marzo de 1951, p. 1655.

    5.000.000 a 5.500.000 personas, según Bernard Czardybon (¿1945?), según confesiones atribuídas a los SS y según el periódico Le Monde (1978), que añadía: "de las cuales el 90% eran judíos" [4].

[4] Bernard Czardybon en el proceso de Rudolf Höss en Cracovia, según F. Piper, op. cit., 1992, pp. 7-8. Para las confesiones atribuídas a los SS, Ibidem, p. 8. "Auschwitz, donde murieron más de cinco millones de hombres, mujeres y niños, de los cuales el 90% eran judíos", en "Manifestación de Recuerdo en París ante el Memorial del Mártir Judío Desconocido" (Le Monde, 20 de Abril de 1978).

    4.500.000 según Henryk Mandelbaum (1945) [5].

[5] Henryk Mandelbaum en el proceso de R. Höss en Cracovia, según F. Piper, op. cit., 1992, p. 7.

    4.000.000 de personas, según un documento soviético al cual el tribunal de Núremberg dio el valor de "prueba auténtica". Esa cifra fue inscrita 19 veces, con un comentario en otros tantos idiomas diferentes, sobre el monumento de Auschwitz-Birkenau. Fue repetida por un número considerable de personas, entre ellas el historiador polaco Franciszek Piper. Será declarada falsa en 1990 y reemplazada, sobre el monumento, en 1995, por la cifra de 1.500.000, con el acuerdo del mismo Franciszek Piper, para el cual esa cifra es un máximo mientras que la cifra mínima es de 1.100.000. Según Miriam Novitch (1967), de los 4.000.000 de muertos, 2.700.000 eran judíos. Según el rabino Moshe Weiss (1991), más de 4.000.000 de personas murieron en Auschwitz, de las cuales 3.000.000 eran judíos [6].

[6] De 1945 a 1990, es la cifra de 4.000.000 la que tendrá fuerza de ley. Emana de un documento soviético de fecha 6 de Mayo de 1945. El documento tuvo, para el Tribunal de Núremberg, valor de "prueba auténtica" gracias al asombroso artículo 21 del estatuto de ese tribunal. Figura en las páginas 241-261 del tomo 39 de los debates y documentos oficiales del Procès des Grands Criminels de Guerre devant le Tribunal Militaire International, Nuremberg, 14 Novembre 1945-1er Octobre 1946, editado, en la versión francesa, en Núremberg, Alemania, de 1947 a 1949; o sea, TMI, XXXIX, pp. 241-261. El original ruso fue traducido al alemán y fue esa traducción al alemán la que fue reproducida en la edición francesa. El resumen, en francés, situado en el encabezado del documento, dice en particular: "Más de 4.000.000 de seres humanos traídos de los países ocupados por Alemania fueron asesinados en el campo [Auschwitz], la mayor parte gaseados desde su llegada" (p. 241). En realidad, el documento mismo dice, en alemán: "No menos de 4.000.000" (p. 261).
     Por el número considerable de personas que hicieron suya esa cifra de 4.000.000 o de alrededor de 4.000.000, se podrá, para comenzar, recordar los nombres de los ex-detenidos Shlomo Dragon, Henry Tauber, Erwin Olszowka, del juez de instrucción Jan Sehn, del procurador Pechalski, del profesor-ingeniero Roman Dawidowski, de los jueces del Tribunal Nacional Supremo de Polonia, de procuradores de tribunales militares estadounidenses, de toda clase de autores e historiadores y de responsables del Museo Estatal de Auschwitz como Kazimierz Smolen, Danuta Czech y Franciszek Piper (según F. Piper, op. cit., 1992, pp. 7-8, 12-14). "De 4.000.000 de víctimas de Auschwitz, 2.700.000 eran judíos y 1.300.000 no judíos" (Miriam Novitch, La Vérité sur Treblinka, Israël, 1967, p. 39). "Más de 4 millones de personas perecieron [en Auschwitz]; casi 3 millones de ellos eran judíos" (rabino Moshe Weiss, "Yom HaShoah-Holocaust Remembrance", The Jewish Press, 5 de Abril de 1991).

    3.500.000 personas, según el abogado de un acusado alemán en el proceso de Núremberg (1946) y según el Dictionnaire de la Langue Francaise publicado por Hachette (1991). Según Claude Lanzmann (1980) hubo 3.500.000 gaseados, de los cuales el 95% eran judíos, así como muchos otros muertos [7].

[7] De buen o mal grado, los abogados de los acusados del proceso de Núremberg a menudo hicieron causa común con la fiscalía. Fue así, por ejemplo, cómo el Dr. Gustav Steinbauer, abogado de Arthur Seyss-Inquart, declaró el 19 de Julio de 1946 ante el tribunal: "Auschwitz devoró, él solo, a 3.500.000 seres humanos, hombres, mujeres y niños" (TMI, XIX, p. 55). "Auschwitz... un gran campo de exterminio donde murieron alrededor de 3.500.000 judíos y polacos entre 1940 y 1945" (Dictionnaire de la Langue Francaise, Hachette, 1991). El año siguiente, la editorial Hachette redujo esa cifra a 1.000.000. «No es posible dar aproximadamente al millar el número exacto de los que murieron en las cámaras de gas de Birkenau (las estimaciones más serias giran alrededor de 3.500.000), pero por "exterminio" es preciso entender esencialmente el del pueblo judío. El 95% de los gaseados de Birkenau eran judíos... Muchos [otros detenidos] también perdieron la vida» (Prefacio de Claude Lanzmann a Filip Müller, Trois Ans dans une Chambre a Gaz d'Auschwitz, 1980, p. 12).

    3.000.000 de personas hasta elº de Diciembre de 1943, según una confesión arrancada a Rudolf Höss (1946), ex-comandante de Auschwitz [8].

[8] El 5 de Abril de 1946 Rudolf Höss, el primero de los tres comandantes sucesivos de Auschwitz, firma en su prisión de Núremberg, para el teniente coronel estadounidense Smith W. Brochart, una declaración jurada en inglés donde declara: "Yo comandé Auschwitz hasta el 1º de Diciembre de 1943, y estimo que al menos 2.500.000 víctimas fueron ejecutadas y exterminadas allí mediante gaseamiento y quema, y al menos otro medio millón sucumbió ante el hambre y la enfermedad, haciendo un total de muertos de aproximadamente 3 millones" (doc. PS-3868). Diez días más tarde, el procurador adjunto estadounidense, el coronel John Harlan Amen, le leerá ante el tribunal extractos del documento PS-3868, como el citado arriba, y le preguntará: "¿Es verdad todo eso, testigo?". R.Höss responderá: "Ja, es stimmt" (Sí, es exacto) (TMI, XI, p. 426; IMG, XI, p. 458). Höss había sido torturado. Fue necesario esperar hasta 1983 para obtener, de la boca misma de uno de sus torturadores (judíos pertenecientes a la Seguridad militar británica) las circunstancias y el detalle de las torturas (Rupert Butler, Legions of Death, Londres, 1983, página de los reconocimientos, y pp. 234-238).
     Sobre este punto y sobre las manipulaciones y fullerías de las que fueron objeto los textos atribuídos a R. Höss de parte del ministerio público estadounidense, así como sobre revelaciones conexas, véase R. Faurisson, "Comment les Britanniques Ont Obtenu les Aveux de Rudolf Höss, Commandant d'Auschwitz", o "How the British Obtained the Confessions of Rudolf Höss", The Journal of Historical Review, invierno 1986-1987, pp. 389-403. Hasta estos últimos años, Höss era considerado por la mayoría de los historiadores del "Holocausto" como el testigo Nº 1 de los crímenes de Auschwitz (gaseamientos homicidas y número de víctimas). En 1993 uno de esos historiadores, el profesor estadounidense Christopher Browning, acabó por responder: "Höss fue siempre un testigo muy débil y confuso". El mismo profesor no vacilaba en concluír: "Los revisionistas lo usan a él todo el tiempo por esta razón, a fin de desacreditar la memoria de Auschwitz como un todo" (Christopher Hitchens, "¿Whose History Is It?", Vanity Fair, Dic. de 1993, p. 117). Höss dio muchas otras estimaciones diferentes de la de 3.000.000 de muertos hasta el 1º de Diciembre de 1943.

    3.000.000 de judíos gaseados, según David Susskind (1986) y según Heritage, el más importante semanario judío californiano [9].

[9] "Cuando usted cita la cifra de 1.500.000 judíos, aún falsifica las cifras. Fueron 3.000.000 de judíos los que fueron exterminados en Auschwitz-Birkenau" (David Susskind, presidente del Centro Comunitario Laico Judío de Bruselas, carta publicada en Le Nouvel Observateur, 30 de Mayo de 1986, p. 29). En un editorial consagrado al asunto de los carmelitas de Auschwitz, Heritage, el mayor semanario judío de California, afirma: "Grandes cantidades de pastillas del venenoso Zyklon B... acabaron con las vidas de unos tres millones de judíos en Auschwitz" (7 de Junio de 1993). La afirmación prueba la indiferencia de los redactores de ese semanario ante el hecho de que, desde hace tres años ya, la prensa mundial, en su conjunto, había revelado que tal cifra constituía una enorme exageración.

    2.500.000 personas, según Rudolf Vrba para el proceso de Eichmann (1961) [10].

[10] "En consecuencia, sobre la base de mis cálculos, la cifra final de muertos en el campo de concentración de Auschwitz fue de 2.500.000": es lo que declara bajo juramento Rudolf Vrba el 16 de Julio de 1961 en la embajada de Israel en Londres para el proceso de Eichmann en Jerusalén. R. Vrba tiene la desfachatez de añadir que esa cifra se acerca a la dada por Höss en el proceso de Núremberg, mientras que este último había estimado el número de muertos en 3.000.000 hasta el 1º de Diciembre de 1943, sin dar ninguna evaluación para los 14 meses siguientes. Vrba añade: "Por lo tanto mis estimaciones de la cantidad de muertes en Auschwitz, y las estimaciones hechas por Rudolf Höss, aunque hechas de manera independiente y usando métodos diferentes, estaban sin embargo de acuerdo" (Rudolf Vrba y Alan Bestic, I Cannot Forgive, Nueva York, 1964, pp. 269-272).

    2.000.000 a 4.000.000 según el historiador Yehuda Bauer (1982) [11].

[11] Es probable que para el historiador Yehuda Bauer el total de muertos de Auschwitz sea de 2.000.000 a 4.000.000, visto que escribe, en 1982, a propósito únicamente de los gaseados: "Entre Abril de 1942 y Noviembre de 1944, además de los prisioneros de guerra soviéticos, el gas extinguió las vidas de probablemente hasta 2.000 gitanos (en 1944), unos pocos cientos de prisioneros rusos adicionales, y entre 1.500.000 y 3.500.000 judíos" (A History of the Holocaust, Nueva York, 1982, p. 215). En 1989, o sea, siete años más tarde, Yehuda Bauer estimará el total de muertos (gaseados o no gaseados) en 1.600.000, de los cuales 1.352.980 eran judíos.

    2.000.000 a 3.000.000 de judíos muertos así como millares de no-judíos, según una confesión atribuída a un responsable SS, Pery Broad [12].

[12] Al sargento SS Pery Broad, miembro de la Sección Política (llamada "Gestapo") del campo, se le atribuye haber escrito: "2.000.000 a 3.000.000 de judíos fueron asesinados [en Auschwitz] Además de millares de polacos, rusos, checos, yugoslavos, etc." (Erinnerungen von Broad, KL Auschwitz in den Augen der SS, Verlag des Staatlichen Auschwitz-Museums, 1973, p. 141).

    2.000.000 a 2.500.000 personas muertas, según una confesión atribuída a un médico SS, el Dr. Friedrich Entress (1945) [13].

[13] "Un SS, Friedrich Entress, que sirvió como el médico de campo en 1942-1943, declaró que, en su opinión, entre 2 millones y 2 millones y medio de personas fueron asesinadas en Auschwitz" (F. Piper, op. cit., 1992, p. 8).

    2.000.000 de personas, según el historiador Léon Poliakov (1951); 2.000.000 de judíos gaseados, según el historiador Georges Wellers (1973) y según la historiadora Lucy Dawidowicz (1975) [14].

[14] "Por prudencia, vamos pues a detenernos en la cifra de 2.000.000 [de muertos en Auschwitz]" (Léon Poliakov, Bréviaire de la Haine [Harvest of Hate], 1974 [1951], p. 496). "No se sabrá nunca el número exacto de judíos asesinados en las cámaras de gas al bajar de los trenes. La estimación prudente es del orden de 2.000.000" (Georges Wellers, L'Etoile Jaune à l'Heure de Vichy. De Drancy à Auschwitz, 1973, p. 290); al no concernir esta estimación más que al número (a) de judíos, (b) gaseados, y (c) a su llegada, es probable que para el autor el número total de personas muertas en todo momento y por cualquier motivo sea muy superior a la cifra de 2 millones; diez años más tarde, ese número total será evaluado por el mismo autor en menos de 1.500.000 personas. Para Lucy Dawidowicz la cifra de 2.000.000 parece ser la de judíos gaseados (The War against the Jews 1933-1945, Nueva York, 1975, pp. 148-149).

    1.600.000 personas, según el historiador Yehuda Bauer (1989), del cual 1.352.980 eran judíos (esta última cifra es de Georges Wellers, 1983) [15].

[15] "Nunca hubo 4 millones de víctimas en Auschwitz... El número total de personas que murieron allí... estuvo en torno a 1.600.000 [...]. La cifra de judíos muertos por gaseamiento es de 1.323.000" (Yehuda Bauer, "Auschwitz and the Poles. Fighting the Distortions", The Jerusalem Post, 22 de Sept. 1989, p. 6). El autor dice que ha tenido en cuenta las estimaciones de G. Wellers en 1983, pero transformó el total de 1.471.595 (cifra de G. Wellers) en... ¡1.600.000!.

    1.500.000 personas; esta cifra, escogida por Lech Walesa, reemplazó en 1995, sobre el monumento de Birkenau, a la de 4.000.000, que había sido retirada en 1990.

    1.471.595 personas, de las cuales 1.352.980 eran judíos, según el historiador Georges Wellers (1983) [G. Wellers, op. cit., 1983].

    1.250.000 personas aproximadamente, del cual 1.000.000 eran judíos y más de 250.000 no-judíos muertos, según el historiador Raul Hilberg (1985) [16].

[16] "Auschwitz [...] Número [de judíos] asesinados: 1.000.000 [...]. El número de no-judíos que murieron en Auschwitz puede ser estimado, sobre la base de registros y transferencias, en más de 250.000. La mayoría fueron polacos" (Raul Hilberg, The Destruction of the European Jews, Nueva York, 1985, p. 895). Para R. Hilberg, parece que los judíos fueron siempre "asesinados", mientras que los no-judíos simplemente han "muerto".

    1.100.000 a 1.500.000 personas, según los historiadores Yisrael Gutman, Michael Berenbaum y Franciszek Piper (1994) [17].

[17] "Al menos 1.500.000 personas fueron asesinadas en Auschwitz-Birkenau" (p. 11). "Al menos 1.100.000 personas fueron asesinadas o murieron en dicho campo. Pero si esta cifra es considerada como una estimación mínima, ¿qué cifra podemos aceptar como un tope hipotético? [...] alrededor de 1.350.000 [judíos], con el número total de víctimas en Auschwitz alcanzando la cantidad de alrededor de 1 millón y medio" (pp. 71-72). La frase de la página 11 figura en una carta insertada en un capítulo firmado por Yisrael Gutman, "Auschwitz. An Overview". Las frases de las páginas 71-72 figuran en un capítulo firmado por Franciszek Piper, "The Number of Victims" (Yisrael Gutman y Michael Berenbaum, Anatomy of the Auschwitz Death Camp, op. cit., 1994). Anteriormente, para F. Piper, la cifra de muertos de Auschwitz era de 4.000.000.

    1.000.000 de personas, según Jean-Claude Pressac (1989) y según el Dictionnaire des Noms Propres publicado por Hachette (1992) [18].

[18] «La cifra de 4 millones de víctimas es reconocida ahora como "emocional" y debería realmente estar más en el orden de 1 millón» (Jean-Claude Pressac, Auschwitz: Technique and Operation of the Gas Chambers, Nueva York, 1989, p. 264). "Auschwitz... donde murieron alrededor de 1.000.000 de judíos y de polacos entre 1940 y 1945" (Le Dictionnaire des Noms Propres, Hachette, 1992).

    800.000 a 900.000 personas, según el historiador Gerald Reitlinger (1953) [19].

[19] "El hecho absoluto e inevitable de que entre 800.000 y 900.000 seres humanos perecieron en Auschwitz, en cámaras de gas y en sus campos" (Gerald Reitlinger, The Final Solution, Londres, 1971 [1953], p. 500).

    775.000 a 800.000 personas, según Jean-Claude Pressac (1993), de los cuales 630.000 fueron judíos gaseados [20].

[20] "Total de muertos: 775.000 [pero esta cifra] puede comportar lagunas. Por eso hay que retener actualmente la cifra global de 800.000 víctimas" (Jean-Claude Pressac, Les Crématoires d'Auschwitz. La Machinerie du Meurtre de Masse, CNRS, 1993, p. 148).

    630.000 a 710.000 personas, según Jean-Claude Pressac (1994), de las cuales de 470.000 a 550.000 fueron judíos gaseados [21].

[21] "Total de muertos: 631.000-711.000... Se evalúa el número de víctimas entre 630.000 y 710.000" (traducción al alemán de la obra precedente: Die Krematorien von Auschwitz. Die Technik des Massenmordes, Múnich, 1994, p. 202).

    Que yo sepa, esta última estimación (entre 630.000 y 710.000 personas) es la más baja que hayan facilitado alguna vez aquellos que creen en el exterminio físico de los judíos. Se dice a veces que en 1946-1947 las autoridades judiciales polacas admitieron la cifra de 300.000 muertos. Eso es un error. Esas autoridades estimaron un total de muertos de 300.000 personas registradas a su llegada, pero a esa cifra añadieron la de 3 a 4 millones de personas no registradas.

     Durante más de cuarenta años, las autoridades soviéticas, polacas y de la República Federal de Alemania se mostraron muy discretas sobre la existencia de registros mortuorios (Sterbebücher) que habían sido llevados durante la guerra por las autoridades del campo de Auschwitz. Bajo la presión de los revisionistas, particularmente en los dos procesos contra Zündel (Toronto, 1985 y 1988), esas autoridades acabaron por hacer revelaciones sobre esos registros a partir de 1989. Ellas afirman no haber encontrado registros más que para el período del 29 de Julio de 1941 al 31 de Diciembre de 1943, no sin algunas lagunas. Como el campo fue abierto el 20 de Mayo de 1940 y los alemanes lo evacuaron hacia el 18 de Enero de 1945, ese período representa un poco más de la mitad de la duración de la existencia del campo bajo su autoridad. Los registros encontrados ascienden, parece, al número de 51 y registrarían 68.864 fallecimientos (y no 74.000 como se ha dicho por ciertos periodistas) [22].

[22] Thomas Grotum, Jan Parcer, "Computer-Aided Analysis of the Death Book Entries", Sterbebücher von Auschwitz (Libros de Muertes en Auschwitz), herausgegeben vom Staatlichen Museum Auschwitz-Birkenau, 3 Bände, München, 1995, I, pp. 203-231.

    Los partidarios de la versión oficial del "Holocausto" han experimentado cierto malestar ante la necesidad, impuesta por los revisionistas, de revisar a la baja, en proporciones parecidas, el número de muertos de Auschwitz. ¿Cómo explicar que en los Juicios de Núremberg (1945-1946) una impostura tal haya sido considerada de entrada como provista de valor de "prueba auténtica" gracias al artículo 21 del estatuto de dicho tribunal?. ¿Cómo explicar que durante decenas de años se haya dejado esa cifra falaz de 4.000.000, repetida 19 veces, sobre el monumento de Auschwitz-Birkenau?. ¿Cómo explicar que durante las ceremonias oficiales se haya pedido a tantos grandes de este mundo, incluso al Papa Juan Pablo II, que fueran a inclinarse ante tal invención de charlatanes?. ¿Cómo explicar que en 1990 Francia se haya dotado de un artículo de ley anti-revisionista que prohíbe discutir los "crímenes contra la Humanidad" tales como los descritos y evaluados por el tribunal de Núremberg? Y después, ¿cómo impedir toda revisión de la cifra de entre 5.100.000 (R. Hilberg) y 6 millones de judíos muertos durante toda la guerra, si es preciso revisar en tal proporción la cifra de muertos de Auschwitz?.

     Hoy en día, los judíos explican que los polacos, y sólo ellos, habrían inventado la mentira de los 4 millones de Auschwitz. Animados a la vez por el anti-judaísmo y por el orgullo nacionalista, los polacos habrían añadido a los cerca de 1.500.000 judíos muertos alrededor de 2.500.000 muertos polacos u otros [23].

[23] En 1983 G. Wellers no imputaba ni a los polacos, ni a los rusos ni a los comunistas esta mentira o este error de dimensiones espectaculares. Escribía: "Desde hace algunos años, habiendo comprendido las dificultades de este problema, y habiendo recobrado la lucidez de juicio, se evita avanzar cifras, pero se sabe que 4 millones de muertos en Auschwitz es una cifra exagerada, debido al traumatismo, al choque natural e inevitable que dominaba el psiquismo de los supervivientes durante los primeros años después del fin de la guerra, después del fin de la pesadilla" (G. Wellers, op. cit., 1983, pp. 138-139). G. Wellers acusaba a los "supervivientes", sin recordar su propia "prudente estimación" de 1973.
     En 1989 Y. Bauer acusó a los "funcionarios polacos propagandistas"; dijo que "algunos polacos diseminan cifras erróneas... a fin de crear un mito nacional"; denunció "el concepto de sí mismos de los polacos como la nación crucificada, los verdaderos sufrientes de Europa" ("Auschwitz and the Poles. Fighting the Distortions", The Jerusalem Post, 22 de Sept. de 1989, p. 6). "La cifra propagada por el régimen comunista fue que 2 millones de judíos y 2 millones de no-judíos, principalmente polacos, fueron asesinados" (Ben Helfgott, Londres, The Independent, 3 de Agosto de 1990). «Los comunistas trataros de "des-judaizar" Auschwitz... dijo Lerman, quien es también miembro del Consejo Internacional del Museo Estatal de Auschwitz» ("The Polish Communists's False Auschwitz Story", The Philadelphia Inquirer, 29 de Marzo de 1992, p. A1, 10). Luc Rosenzweig acusa a "la vulgata nacional-comunista" ("Auschwitz, la Pologne et le Génocide", Le Monde, 27 de Enero de 1995, p. 1).

    Esa explicación no es más que un artificio. La verdad es que, desde el fin de la guerra, no sólo los judíos comunistas sino también las autoridades judiciales de Polonia habían repetido que la mayoría de los muertos de Auschwitz eran judíos. En Cracovia, en 1946-1947, a propósito del caso de Rudolf Höss, tanto el juez de instrucción como la fiscalía habían concluído que, además de algunos centenares de miles de muertos "registrados", hubo en Auschwitz entre 4.000.000 y 2.500.000 muertos, "en su mayor parte judíos". Durante el invierno de 1963-1964 fue construído un monumento específico en memoria de los "millones de judíos, mártires y combatientes" exterminados en ese campo; la inscripción estaba en polaco, en yíddish y en hebreo [24].

[24] "En memoria de los millones de judíos mártires y combatientes exterminados en el campo de Auschwitz-Birkenau por los hitlerianos asesinos raciales, 1940-1945". Esta inscripción figuraba sobre un monumento construído, según Pressac, durante el invierno 1963-1964 y posteriormente removido (J.-C.Pressac, Auschwitz: Technique and Operation of the Gas Chambers, Nueva York, 1989, pp. 262-263).

    Añadamos por fin que, para los historiadores del "Holocausto", la mayor parte de los judíos de Auschwitz habrían sido asesinados por medio de un insecticida: el Zyklon B.

    Para Arthur R. Butz y para otros revisionistas, el número total de muertos de Auschwitz debió de elevarse a alrededor de 150.000, de los cuales alrededor de 100.000 eran judíos [30]. Para ellos, la mayor parte de los judíos no fueron asesinados sino que murieron sobre todo a causa de las epidemias de tifus. Los revisionistas advierten que si los alemanes hubiesen dispuesto de mayores cantidades del insecticida Zyklon B, precisamente para combatir esas epidemias, habrían muerto menos personas en Auschwitz, no solamente entre los judíos, los polacos, los rusos y otros detenidos, sino también entre los médicos, los funcionarios y los guardias alemanes.

[30] "Creo que es razonablemente seguro colocar la cifra total entre 100.000 y 150.000, probablemente más cerca de lo primero [...]. El número de judíos muertos por causas naturales en Auschwitz parece ser menor de 100.000" (reseña de Arthur R. Butz de Why Did the Heavens not Darken? The "Final Solution" in History, de Arno J. Mayer, The Journal of Historical Review, Otoño 1989, pp. 369-370; véase también "Some Thoughts on Pressac's Opus. A Response to a Major Critique of Holocaust Revisionism", Ibidem, Mayo/Junio 1993, p. 26).

    
RESUMEN Y CONCLUSIÓN

    Según los historiadores oficiales (aquellos a los que protegen las leyes de la República francesa y el poder mediático), ese número varía entre 9.000.000 (es la cifra de Noche y Niebla, la película impuesta desde 1955 a todos los estudiantes secundarios de Francia) y un número comprendido entre 630.000 y 710.000 (la cifra de un autor recientemente publicado por el Centro Nacional de la Investigación Científica Francesa). Según estos historiadores, esas personas habrían sido, en su mayor parte, víctimas de una política de exterminio físico. Pero, según los autores revisionistas, el número de muertos sería de 150.000, en su mayor parte víctimas de epidemias diversas y, en particular, del tifus.

     Bajo la influencia de los autores revisionistas, los historiadores oficiales han llegado a practicar tan importantes revisiones a la baja que no se comprende con qué derecho se podría continuar imponiendo en Francia, por la fuerza de la ley, tal o cual cifra. Por sí mismas, las dos inscripciones oficiales expuestas sucesivamente sobre el monumento de Auschwitz-Birkenau, primero hasta 1990, y después a partir de 1995, toman hoy, sin que se haya querido, el valor de una advertencia: ellas recuerdan que ni en Historia ni en nada más debería existir una verdad oficial.

    Inscripción sobre el monumento de Auschwitz-Birkenau hasta el 3 de Abril de 1990:

        "AQUÍ, entre 1940 y 1945, 4 MILLONES de HOMBRES, MUJERES y NIÑOS FUERON TORTURADOS y ASESINADOS por los GENOCIDAS HITLERIANOS".

    Inscripción sobre el mismo monumento a partir de 1995:

        "QUE ESTE LUGAR donde los NACIONALSOCIALISTAS ASESINARON UN MILLÓN y MEDIO de HOMBRES, MUJERES y NIÑOS, en su MAYORÍA JUDÍOS de DIVERSOS PAÍSES de EUROPA, SEA para SIEMPRE para la HUMANIDAD un GRITO de DESESPERACIÓN y de ADVERTENCIA".

    N.B.: Este estudio no constituye más que un esbozo de las respuestas dadas o impuestas a la pregunta de "¿Cuántos muertos hubo en Auschwitz?". Sería fácil dar millares de otras referencias. La dificultad del trabajo radica, en cambio, en que, según los casos, las evaluaciones pueden referirse a categorías de muertos muy diferentes; en tal caso, se evalúa el número de "asesinados", de "gaseados", de "judíos", y, en tal otro caso, se habla de "muertos", de "víctimas" y no se distingue a los "judíos" de los "no-judíos". Algunas veces también las evaluaciones no valen más que para un período limitado. Por mi parte, he evitado toda extrapolación numérica a partir de una cifra dada para un corto período de la vida del campo de Auschwitz.


Nota Bibliográfica

    Entre los historiadores que sostienen la tesis según la cual Auschwitz habría sido un campo de exterminio, los principales estudios sobre el número de muertos en ese campo son, respectivamente, los del francés Georges Wellers, publicados en 1983 y 1990, y los del polaco Franciszek Piper, publicados en 1991, 1992 y 1994.

    • G. Wellers, "Essai de Détermination du Nombre des Morts au Camp d'Auschwitz", Le Monde Juif, Octubre-Diciembre de 1983, pp. 127-159;

    • G. Wellers, "A propos du Nombre de Morts au Camp d'Auschwitz", Le Monde Juif, Octubre-Diciembre de 1990, pp. 187-195;

    • F. Piper, "Estimating the Number of Deportees to and Victims of the Auschwitz-Birkenau Camp", Jerusalem, Yad Vashem Studies, XXI (1991), pp. 49-103.

    • Este último estudio, corregido y aumentado, ha sido publicado en forma de folleto en lengua inglesa impreso en Polonia: Auschwitz. How Many Perished. Jews, Poles, Gypsies, Cracovia, 1992.

    • También se puede consultar "The Number of Victims", en Yisrael Gutman y Michael Berenbaum, Anatomy of the Auschwitz Death Camp, publicado en asociación con el U.S. Holocaust Memorial Museum, Bloomington e Indianapolis, 1994, pp. 61-80.

    De estos cinco estudios, los más interesantes son, de G. Wellers, el de 1983 y, de F. Piper, el de 1992. Los dos autores proceden al recuerdo doloroso para ellos de los "errores" cometidos en el pasado en cuanto al número de muertos en Auschwitz. A este respecto, recomiendo la lectura de G. Wellers, op. cit., 1983, pp. 138-139, y la de F. Piper, op. cit., 1992, pp. 5-16. Nada muestra mejor que esas páginas hasta qué punto, sobre este tema tan grave del número de muertos, se ha ido hasta las peores fantasías.




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