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domingo, 24 de julio de 2016

Eustace Mullins - La Maldición de Canaán (6)



     Con los capítulos 9 y 10 (Las Guerras Mundiales, y La Amenaza del Comunismo) del libro The Curse of Canaan (1987) del historiador, ensayista e investigador estadounidense Eustace Mullins (1923-2010), concluímos la presentación en castellano casi entera de dicho texto, una demonología de la Historia o la Historia presentada como una batalla entre los descendientes de Sem (los semitas, la raza blanca, en esta interpretación, con los que nada tienen que ver los judíos, descendientes de los edomitas) y los descendientes de Canaán, quienes se mezclaron con humanos pre-adámicos, cananeos que luego se transformaron en los fenicios y luego en los venecianos que dieron origen a la llamada Nobleza Negra, según el señor Mullins.




Capítulo 9
LAS GUERRAS MUNDIALES


     Albert Pike había prometido a sus aliados masónicos en Europa que ellos tendrían tres guerras mundiales para consolidar el poder mundial de los cananeos. Hemos visto ahora dos de aquellas guerras mundiales, y, como había sido prometido, la Primera Guerra Mundial fue para establecer un régimen comunista, la Segunda Guerra Mundial fue para elevarlo al status de una potencia mundial, y la Tercera Guerra Mundial está planeada para destruír tanto al comunismo como al cristianismo en una gran orgía de aniquilación. Esta próxima guerra está destinada a ser el golpe de gracia final contra el pueblo de Sem; después de su conclusión, los cananeos reinarán sin disputa en todo el mundo.

     Las dos guerras mundiales que ya han ocurrido en el siglo XX no han sido nada más que guerras de exterminio, como ha sido probado por el hecho de que la mayor parte del impacto ha sido dirigido contra mujeres y niños. Los millones de hombres jóvenes de Sem que resultaron muertos en esas guerras no tuvieron la oportunidad de casarse y comenzar familias. Todo eso fue hecho según el plan de los cananeos. Trabajando entre bastidores durante muchos años para colocar a sus agentes en posiciones de dirección y poder en las diversas naciones del mundo, ellos fueron capaces de realizar sus propios designios, a menudo en violación directa de los intereses de las naciones en las cuales ellos se han infiltrado.

     De todos los países, esto ha sido más verdadero de Estados Unidos. Es difícil pensar en un solo acto de política exterior durante los pasados cincuenta años que las agencias de Washington hayan dirigido como un beneficio para el pueblo estadounidense. Consiguiendo papeles dominantes en todas las facciones y partidos en Estados Unidos, los cananeos no han afrontado ninguna oposición seria en la planificación y ejecución de sus programas. Por consiguiente, las guerras y las revoluciones del siglo XX no han sido sino grandes celebraciones ante la imagen de Baal, sacrificios humanos a gran escala en cantidades tales como el mundo nunca ha visto.

     El énfasis en las masacres de mujeres y niños son observancias actualizadas para el siglo XX de los asesinatos de niños e inmolación de mujeres que marcaban los festivales de Baal hace más de 3.000 años. Esto llegará como una sorpresa para aquellos eruditos que han trabajado pacientemente durante décadas con la esperanza de encontrar alguna explicación lógica de las dos guerras mundiales pasadas, alguna causa económica o política que ellos han buscado, tal como un explorador podría trabajar duro y con paciencia en las áridas colinas del Oeste buscando la Perdida Mina de Oro del Holandés [1]. Pero dicha explicación no ha sido encontrada, ni tampoco los eruditos han descubierto ninguna causa lógica de la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Intentemos, entonces, acabar con su búsqueda, y que tomen un respiro.

[1] https://en.wikipedia.org/wiki/Lost_Dutchman%27s_Gold_Mine

     En la Guerra de los Bóers, por primera vez en una guerra conducida por una importante potencia europea, los británicos usaron campos de concentración, hambre y enfermedades como las armas cruciales para someter al enemigo. Esas atrocidades fueron dirigidas por Sir Alfred Milner, un agente Rothschild que había fundado la Mesa Redonda (que más tarde se convirtió en el Consejo de Relaciones Exteriores, CFR). Las apuestas eran altas; los Rothschild necesitaban el enorme capital representado por la riqueza de oro y diamantes de Sudáfrica para financiar su impulso final para conseguir el poder mundial. A causa de dichas riquezas, Sudáfrica permanece hoy como una de las principales áreas de disputa del mundo. El furor sobre el "apartheid" y los "problemas raciales" proporciona una conveniente tapadera para la verdadera lucha de los Rothschild para proteger sus posesiones de diamantes, DeBeers, y sus reservas de oro, Anglo-American Corporation. Los Rothschild también han logrado recoger unos cuantos miles de millones de dólares especulando con el rand sudafricano [su moneda]. Debido a su campaña mediática mundial, ellos hundieron el valor del rand desde 1,45 dólar a 25 centavos de dólar.

     El sistema monetario babilónico se basa en un gobierno central fuerte, es decir, un despotismo oriental no representativo, que a su vez es dependiente de su financiamiento continuo por un banco central fuerte. El banco central ejerce el poder obteniendo un monopolio sobre el dinero entero y el crédito de la gente; luego usa ese poder para saquear la nación mediante enormes impuestos.

     Los Rothschild establecieron bancos centrales a través de toda Europa, como uno de los frutos que les cayeron después de su victoria sobre Napoleón. Ellos entonces programaron esos bancos centrales para lanzar a las naciones de Europa a una costosa y destructiva "carrera armamentística", aunque ninguna nación en Europa tuviera ningún proyecto para atacar a cualquier otra nación. Era un tiempo de paz continua. Hacia el año 1886 era evidente que esas naciones ya no podrían sobrevivir a tan enormes gastos; ellas debían o colapsar en revoluciones internas, o embarcarse en una guerra externa a escala completa.

     Las economías europeas se tambalearon durante casi tres décadas, sin alivio a la vista. Ésos fueron los años, podríamos recordar, que han sido llamados los "Años Dorados" de Europa. El arte, la música y las instituciones culturales prosperaron a pesar de las conspiraciones cananeas. Sin embargo, dichas economías pronto iban a ser lanzadas en subasta. La salida a su dilema fue ofrecida por un curioso estadounidense de orígenes indeterminados, un sombrío académico que convenció a los banqueros de Wall Street de que él era su hombre. Woodrow Wilson fue elegido Presidente, y promulgó la Ley de la Reserva Federal. Unos meses más tarde, la Primera Guerra Mundial estaba en curso.

     Durante los años que precedieron inmediatamente a la Guerra Mundial hubo un continuo flujo de emigrantes desde Europa a Estados Unidos. Ellos habían encontrado que los "Años Dorados" no eran muy dorados para aquellos que no tenían oro. Los maestros de la Orden, los cananeos, flotaban de país en país y de hacienda en hacienda en un mar de champaña, pero para la mayor parte de los europeos, la vida era brutal y corta. Ellos no huían de "la buena vida"; ellos la estaban buscando.

     En un club de millonarios en la isla Jekyll, en Georgia, en Noviembre de 1910, el problema de financiar una guerra mundial fue resuelto. Paul Warburg, de Kuhn, Loeb & Co., y Henry P. Davison, de J. P. Morgan Co., se reunieron con el senador Nelson Aldrich (por causa del cual Nelson Rockefeller fue bautizado así) para redactar en secreto un plan para un banco central estadounidense. Setenta y cinco años más tarde, es imposible encontrar a algún erudito o historiador del Establishment que haya oído hablar alguna vez de la reunión en la isla Jekyll. Ellos ganan sus prósperos sueldos ocultando al público lo que ha ocurrido.

     El pueblo de Sem siempre se había opuesto a un banco central, temiendo su poder sobre ellos. Ahora los congresistas, conducidos por Charles A. Lindbergh Sr., emprendieron una valiente lucha contra el poder del dinero de Wall Street. El dinero de Wall Street ganó. El 23 de Diciembre de 1913, un año significativo en la masonería, Wilson firmó la Ley de la Reserva Federal. El pueblo estadounidense estaba ahora en un gran paseo de montaña rusa, subiendo y bajando desde la depresión a la prosperidad y vuelta otra vez, y de guerra mundial en guerra mundial.

     La planificación real para el estallido de la Primera Guerra Mundial había estado en funcionamiento durante algunos años. El fusible iba a ser quemado por el asesinato del archiduque Franz Ferdinand, el heredero del trono del Imperio austro-húngaro. Su asesinato fue llevado a cabo en Sarajevo el 28 de Junio de 1914. Dentro de pocas semanas las naciones de Europa estaban en guerra.

     De manera muy sorprendente, el destino que se le acercaba al archiduque fue ampliamente conocido durante algún tiempo por políticos europeos, incluso por el archiduque mismo. "La Guerra Mundial" de Cassell, p. 45, cita al conde Ottkar Czernin, el ministro austriaco de Asuntos Exteriores: "Una buena cualidad del archiduque era su intrepidez. Él tenía muy claro que el peligro de un intento de tomar su vida siempre estaría presente, y él a menudo hablaba de manera muy simple y abierta de tal posibilidad. Un año antes del inicio de la guerra, él me informó que los masones habían resuelto matarlo". Aquélla no era una revelación sorprendente, como puede parecer. La Orden Masónica de los Cananeos siempre ha confiado en el crimen y el asesinato como los elementos claves en su marcha hacia el poder mundial; muchas cabezas Reales han caído ante su sed de venganza.

     El 11 de Julio de 1914 Horatio Bottomley publicó en John Bull un documento obtenido de la legación servia en Londres, fechado el 14 de Abril de 1914, que se encontró que estaba escrito en un "tosco español", y que fue descifrado para revelar una oferta de 2.000 libras para "eliminar" a Franz Ferdinand.

     El profesor R. W. Seton-Watson, en su libro "Sarajevo", p. 127, señala que "un tosco castellano es realmente el dialecto empleado por los judíos de Salónica, y que el hombre que andaba vendiendo ese documento y que recorrió varias oficinas de periódicos de Londres antes de ser aceptado finalmente por Bottomley, quien ama el sensacionalismo, era un judío de Salónica. Esto sugiere alguna conexión con el Comité para la Unión y el Progreso, que había estado centrado en las logias judías de Salónica hasta la expulsión de los turcos dieciocho meses antes, y cuyas acciones eran activamente hostiles a Servia".

     W. F. Bailey, en su libro "Judíos de la Zona de Guerra", p. 227, indica que «Los judíos de Bosnia son llamados "Spagnolo"».

     C. H. Norman indica en "A Searchlight on the World War", p. 42: "Los originales estaban redactados en castellano. Está dentro del conocimiento del escritor [ya que él estuvo relacionado con un esfuerzo para formar una logia inglesa del Gran Oriente, de la cual él se retiró al enterarse de la verdadera naturaleza de esa confederación contra la seguridad europea] que el idioma usado por el departamento polaco del Gran Oriente para comunicarse con sus agentes en los Balcanes es el castellano".

     El embajador Gerard, en su libro "Mis Cuatro Años en Alemania", p. 137, señala: "En los primeros días de la guerra yo pude dialogar con algunos servios en su idioma nativo, que, muy curiosamente, era el castellano".

     En realidad el lenguaje no era el español sino una lengua definida en la Enciclopedia Judaica como "ladino", también conocida como "latino", "un lenguaje escrito y hablado de judíos de origen español después de la expulsión de 1492 por Fernando e Isabel". La Enciclopedia Judaica señala dos formas de ladino: el "ladino oriental" hablado en Constantinopla y Esmirna, y el "ladino occidental" hablado en Salónica, Bosnia y Servia. Muchos de los refugiados de España se establecieron en Servia, donde ellos siempre después conversaron en su lengua privada, el ladino occidental. El libro de Pozzi "Mano Negra sobre Europa" habla de "un tal señor Stevens, que hablaba español, cuyo trabajo era disparar a los asesinos en Sarajevo después de que ellos hubieran cometido el asesinato, de modo que ellos no pudieran revelar el complot".

     Estas revelaciones confirman la insistencia, unos cuarenta años antes, de Albert Pike a Mazzini para involucrar a las naciones del mundo en tres guerras mundiales. Grant Richards en "La Causa de la Inquietud Mundial", 1920, p. 144, comenta acerca del Comité para la Unión y el Progreso: «En efecto, puedo ir tan lejos como a decir que la Unión para el Progreso prácticamente nació en la logia masónica llamada "Macedonia Risorta" establecida por el judío de Salónica Emannuele Carass... Aunque la masonería estuviera prohibida en Turquía, había dos logias en Salónica bajo el Gran Oriente de Italia». Mathias Erzberger, en "Experiencia en la Gran Guerra", destaca que el Gran Oriente de Italia estaba completamente bajo el control del Gran Oriente de Francia; él se refiere a la transferencia de 700.000 francos desde París a Roma entre los Grandes Orientes para beneficio del consorcio caritativo judío la Alliance Israelite Universelle; ésos fueron los recursos financieros que se proporcionaron por el asesinato en Sarajevo.

     McCurdy en "La Verdad sobre los Tratados Secretos", 1925, cita en la página 45 el artículo publicado en 1914 "Después de Vivordan" de Ljuba Jovanovitch, presidente del Parlamento servio y ministro de Educación:

     "No recuerdo si fue a fines de Mayo o comienzos de Junio cuando un día M. Pashitch nos dijo que ciertas personas se disponían a ir a Sarajevo, a fin de matar a Franz Ferdinand, a quien esperaban allí en Vivordan, el domingo 28 de Junio. Él nos habló mucho de eso a nosotros y a otros, pero él actuó posteriormente en la oficina sólo con Stefan Protitch, el entonces ministro del Interior; eso fue preparado por una sociedad de hombres secretamente organizados. Protitch y el gabinete entero de Servia sabían del complot. El rey Alexander, el ministro ruso Hartwig y el agregado militar ruso Artmanov eran parte del complot.

     "El sobrino de M. Pashitch era un miembro de la Mano Negra; él era el vínculo entre Protitch y los conspiradores. El agente de la Mano Negra en Sarajevo era Gatchinovitch. La Mano Negra, donde los planes del asesinato habían sido hace mucho tiempo planteados, era conocida y estimulada por el gobierno de Servia. Printzip admitió que fue por medio de Ciganovitch que ellos se habían contactado con el mayor Tankositch, les fueron suministradas armas y se les dieron lecciones de tiro.

     "Después del juicio de Salónica, el gobierno de Pashitch envió a Ciganovitch, como una recompensa por sus servicios, a EE.UU. con un pasaporte falso bajo el nombre de Danielovitch. Después de la guerra Ciganovitch retornó, y el gobierno le dio tierras cerca de Usakub, donde él entonces residió... Dimitryevitch, que era jefe de Inteligencia, y que condujo el asesinato del rey Alexander y la reina en 1903, fue ejecutado en Salónica en 1918 para silenciarlo acerca de Sarajevo".

     Así había muchas personas, conspiradores y funcionarios gubernamentales altamente posicionados, que sabían con mucha anticipación del asesinato próximo del archiduque Franz Ferdinand. Probablemente nadie entre ellos deseaba interferir con el complot, debido a la certeza de la venganza inmediata.

     Había muchos masones en círculos del gobierno a través de toda Europa que también deben haber estado informados del complot; sin duda ellos esperaron el resultado con gran anticipación. Una vez que Franz Ferdinand hubiera sido eliminado, era sólo cuestión de días el que se lanzara la Gran Guerra. Lord Grey, ministro de Asuntos Exteriores británico, escribió en su libro "Veinticinco Años", vol. 2. p. 25: "Si los asuntos hubieran estado en manos del Káiser, no habría habido ninguna Guerra Europea surgiendo de la disputa austro-servia". Esto parecería negar la tan repetida acusación de que fue el Káiser Guillermo quien insistió en la guerra; y puede también explicar por qué él nunca fue juzgado como un "criminal de guerra", a pesar de repetidas demandas de que tal proceso fuera llevado a cabo. Declaraciones tales como las de Grey (quien, después de todo, era su "enemigo") lo habrían exonerado de toda culpa. Lord Fisher, Primer Lord del Almirantazgo, declaró en la London Magazine, en Enero de 1920: "La nación fue engañada para entrar en guerra". Esta declaración también remueve la "culpa de la guerra" del Káiser.

     La urgencia para involucrar a Estados Unidos en una participación directa en la Primera Guerra Mundial era requerida para que los cananeos adquirieran la autoridad necesaria para imponer leyes aún más opresivas contra el pueblo de Sem. En 1916 el 54% del pueblo estadounidense era de origen alemán. Una votación para hacer del alemán el idioma oficial de la República había fallado por sólo un voto durante la formación de la República. Durante los primeros cien años de esta nación, el alemán fue la única lengua que se escuchaba en muchas áreas. Una encuesta en 1916 preguntó al pueblo estadounidense: "Si debiéramos entrar en guerra, ¿decidiría usted entrar en el lado de Alemania, o de Inglaterra?". Una mayoría aplastante respondió que ellos preferían entrar en guerra del lado de Alemania. Eso era difícilmente sorprendente; las políticas de Inglaterra, su interferencia, y sus continuos intentos de destruír la República estadounidense no eran ningún secreto para el pueblo norteamericano, a pesar de los esfuerzos de nuestros historiadores para empañar o encubrir esas campañas. Grupos pro-británicos como los Pilgrims, la English Union y otras operaciones bien financiadas en el área de Nueva York, diseminaron propaganda británica, pero aquello tuvo poco o ningún efecto sobre el resto de la nación.

     No había aún ninguna razón concebible para que Estados Unidos se involucrara de parte de ninguno de los beligerantes. Ninguna amenaza fue presentada nunca contra ninguna parte de su territorio; por lo tanto el resultado deseado tuvo que ser conseguido mediante los habituales medios deshonestos. La firma de J. P. Morgan, que se había originado en Londres como George Peabody & Co., había hecho grandes préstamos a Inglaterra de las enormes sumas puestas a disposición por las operaciones del recientemente lanzado Sistema de la Reserva Federal. J. P. Morgan encabezó el Consejo Consultivo Federal, que se reunía con la Junta Directiva de la Reserva Federal. Un veterano de la reunión de la isla Jekyll, Paul Warburg era el vicepresidente del consejo de administración. Todo parecía bajo control.

     William Jennings Bryan, que había hecho una campaña contra la Cruz de Oro en la cual los banqueros internacionales planeaban crucificar al pueblo estadounidense, condujo entonces el movimiento "Keep Us Out of War". El 3 de Febrero de 1917 él habló ante un mitín popular de 5.000 personas en Nueva York. El procedimiento entero sería repetido en 1940, como de memoria, y con el mismo resultado: entraríamos en guerra.

     No carecimos de líderes religiosos que nos impulsaran a esa guerra "piadosa". Ésa fue una gran blasfemia, porque se trataba realmente de una celebración ritual de la orgía de Baal de sacrificios humanos. Frank North, presidente del Consejo Federal de Iglesias de Cristo, declaró. "La guerra en favor de la rectitud será ganada". Los clérigos fueron instruídos en la propaganda para promover los Préstamos de la Libertad por oficiales bancarios especiales del Segundo Distrito de la Reserva Federal (Nueva York). El obispo William Alfred Quayle chillaba que "los alemanes han violado a las mujeres de Bélgica, Servia, Rumania, Polonia; los alemanes asesinaron a los pasajeros del Lusitania; los alemanes envenenaron pozos, crucificaron a civiles y soldados, y desnaturalizaron a varones y muchachos".

     Todo eso era parte de una campaña de propaganda bien financiada de parte de agentes británicos. Como de costumbre, el gobierno de Estados Unidos estaba siendo "manejado" por el Servicio Secreto de Inteligencia británico. La propaganda estaba destinada para ser puramente inflamatoria, y ninguna acusación era demasiado salvaje para que se le negara una cobertura de primera plana en la prensa estadounidense. El libro de Alfred Ponsonby "Falsedad en Tiempos de Guerra" de 1928, fue uno de varios libros que más tarde expusieron las fantásticas mentiras que fueron usadas para incitar a los estadounidenses a ir a la guerra contra Alemania. El libro de Ponsonby estaba dedicado a sus amigos el marqués de Tavistock y el historiador Francis Neilson. En la pág. 17 Ponsonby escribe: «General Von Hutier del 6º ejército alemán: "El método de Northcliffe en el Frente es distribuír mediante aviadores un número constantemente creciente de volantes y panfletos; las cartas de los prisioneros alemanes son falsificadas del modo más escandaloso, los folletos y los panfletos son tramados con falsificados nombres de poetas, escritores y estadistas alemanes". Mientras los pueblos estén armados unos contra otros, habrá estadistas mentirosos, tal como habrá cañones y ametralladoras».

     Uno de los más conocidos golpes propagandísticos de la Primera Guerra Mundial fue la "fábrica de cadáveres" alemana Kadaver. El 16 de Abril de 1917 la revista Time reportó que "Los alemanes están destilando glicerina de los cuerpos de sus muertos, quemando cuerpos para conseguir su grasa, convirtiéndola en aceites lubricantes, y haciendo polvo de huesos". La historia resultó ser popular y fue repetida durante varias semanas en el Times (Londres). El 22 de Octubre de 1925 el Times tardíamente culpó al general Charteris por la historia, que había resultado ser la mayor falsedad propagandística de todos los tiempos. Charteris, en una carta al Times el 4 de Noviembre de 1925, negó cualquier participación en la historia.

     Basándose fuertemente en documentos falsificados y fotografías manipuladas, los agentes británicos inundaron a los crédulos periodistas estadounidenses con copias recientes. El resultado fue que las muchedumbres estadounidenses comenzaron a atacar a comerciantes alemanes ancianos, culpándolos por las "atrocidades" cometidas en Europa. En la mayor parte de los casos, esos comerciantes eran los más serios y más patrióticos residentes de sus áreas. El principal vehículo usado por Woodrow Wilson para justificar su declaración de guerra contra Alemania fue la supuesta "guerra submarina" contra embarcaciones estadounidenses; la clave de esa afirmación era el hundimiento del Lusitania. De hecho, el gobierno alemán había publicado advertencias a los estadounidenses en la prensa de Nueva York, aconsejándoles no viajar en el Lusitania, porque se sabía que llevaba municiones.

     George Sylvester Viereck me mostró el recorte de periódico de ese anuncio, que él había guardado en sus archivos. Hasta este día, el gobierno de Estados Unidos ha rechazado admitir que el Lusitania llevaba armas, consignadas al Ejército británico. En su edición de Noviembre de 1920 The Nation citó a D. F. Malone, collector del puerto de Nueva York, como afirmando que el Lusitania de acuerdo a su declaración llevaba 4.200 cajas de cartuchos de rifles Springfield, consignadas al gobierno británico. La Administración de Wilson había rechazado dar permiso a Malone para publicar ese informe. Cuando el senador LaFollette se refirió a ello, ellos intentaron hacerlo expulsar del Senado. Malone declaró que él testificaría en defensa de LaFollette, y el intento fue abandonado. Registros posteriores revelaron que había 5.400 cajas de municiones en el Lusitania.

     La Guerra Mundial fue satisfactoriamente concluída con aproximadamente 50 millones de personas que resultaron muertas, la mayor parte de ellas representantes principales del pueblo de Sem. Con ese feliz resultado, la Orden Masónica de los Cananeos decidió ir por 100 millones de víctimas en su siguiente excursión. Para ese fin, ellos reunieron a los miembros más siniestros de las logias masónicas del mundo en la Conferencia de Paz de Versalles. Como Ezra Pound más tarde indicó en Radio Roma, "el verdadero crimen es terminar una guerra para hacer inevitable la siguiente". Woodrow Wilson se hizo famoso como el creador de los Catorce Puntos y la Sociedad de Naciones; de hecho, él simplemente leyó del libreto que había sido preparado para él. Los Catorce Puntos y la otra agenda de la Conferencia de Paz de Versalles habían sido previamente preparados en una reunión secreta del Gran Oriente de Francia y la Conferencia Masónica Internacional en su oficina central, 2 Rue Cadet, París, entre el 28 y el 30 de Junio de 1917.

     La Conferencia de Paz de Versalles realmente consistió en un sistema de tres niveles, cada uno distinto de los demás. El primero era la conferencia pública, muy visible, a la que asistieron enjambres de reporteros de todo el mundo, y ampliamente reportada; el segundo nivel fueron las conferencias secretas de los Cuatro Grandes, quienes se reunieron en privado para comparar notas y revisar sus instrucciones de sus amos ocultos; el tercero fueron las conferencias masónicas nocturnas, conocidas sólo por unos pocos elegidos, en las cuales fueron discutidas y adoptadas las decisiones reales de todas las agendas en la Conferencia. Los ministros de las potencias Aliadas victoriosas fueron bien tratados por su cooperación. El propio Woodrow Wilson volvió a EE.UU. con regalos privados de un millón de dólares en oro y piedras preciosas para asegurar sus esfuerzos en beneficio de la Sociedad de Naciones. Cuando él comprendió que el Congreso nunca aprobaría ese desmantelamiento de la soberanía estadounidense, él fue visitado por el temor de que él debería devolver esos sobornos, y sufrió un colapso nervioso, del cual él nunca se recuperó.

     Acompañando a la delegación de Wilson en París había una serie de banqueros de Wall Street, y entre ellos, Bernard Baruch, Thomas Lamont, de la firma J. P. Morgan, y Paul Warburg, de Kuhn, Loeb and Co. Cuando ellos llegaron a París, Paul Warburg fue agradablemente sorprendido de encontrar que su hermano, Max Warburg, era el jefe de la delegación general. Al lado de Wilson estaba su consejero de mucho tiempo el "coronel" Edward Mandell House y el yerno de House, el abogado de Wall Street Gordon Auchincloss.

     El ministro de Asuntos Exteriores Robert Lansing estaba acompañado por sus dos jóvenes sobrinos John Foster y Allen Dulles. Ellos eran descendientes directos de la familia suiza Mallet-Prevost de la Inteligencia suiza, que había instalado el Rito Escocés en Estados Unidos. Una obra definitiva acerca de John Foster Dulles, "El Camino al Poder" de Ronald Pruessen, deja de mencionar a la masonería en el libro entero. Los hermanos Dulles iban a desempeñar más tarde importantes papeles en el establecimiento del régimen de Hitler en Alemania, preparando el camino para la Segunda Guerra Mundial, y respectivamente como ministro de Asuntos Exteriores y fundador de la CIA en el período de posguerra. Allen Dulles siguió siendo un director del Banco Schroder, que manejaba los fondos personales de Hitler; Dulles consignó muchos millones de dólares para el Banco Schroder como fondos "encubiertos" para la CIA. Ninguna contabilidad fue hecha alguna vez.

     Otra desilusión para Woodrow Wilson en París fue su determinación para conseguir el reconocimiento diplomático total para los sanguinarios terroristas de Rusia, un objetivo que era fervorosamente compartido por el Primer Ministro de Inglaterra, Lloyd George. Ellos quedaron consternados al averiguar que otros diplomáticos europeos, temiendo la insurrección comunista en sus propios países, estaban firmes en que ningún reconocimiento sería dado a la Rusia soviética. Lamentando el fracaso de ellos como una victoria para "el fanatismo y la intolerancia", Wilson y Lloyd George abordaron otros asuntos de la agenda. Su programa para hacer inevitable la siguiente guerra fue considerablemente facilitado por Bernard Baruch, quien, como Consejero Económico para la Conferencia de Paz, impuso la aplastante carga de reparaciones sobre Alemania, imposible de pagar por ellos, obligándolos a buscar un alivio político. Una ruinosa inflación borró a la clase media y puso el escenario para un programa revolucionario; si debía ser el comunismo o alguna otra facción, aquello no era una preocupación primaria para los conspiradores. Quienquiera que pudiera ser, ellos tendrían un firme control.

     El camino estaba despejado ahora para la aparición de Adolf Hitler en Alemania. Hitler también tuvo un apoyo oculto considerable de los adeptos de Ostara, una sociedad que practicaba los principios de la magia tibetana, adaptada a teorías raciales arias. El culto se centraba alrededor de Ostara, la diosa anglosajona de la Primavera, a quien el mes Oster, o Abril, estaba dedicado. El cumpleaños de Hitler era el 20 de Abril, lo que puede explicar por qué él fue elegido para encabezar ese movimiento. Durante el período nacionalsocialista, aquél era un día de gran celebración a través de toda Alemania. El 20 de Abril de 1935 a Hitler la SA le presentó 41 aeroplanos, con la siguiente nota: "¡Nuestro Führer! Los SA le piden a su líder, en la celebración de su cumpleaños, el día vigésimo del mes de Easter [el pagano Ostermond] de 1935, que acepte su contribución al rearme del pueblo alemán. El escuadrón de lucha SA".

     La magia tibetana afirma no estar corrompida por su principal rival, el kabalismo; también afirma ser más poderosa que cualquier otra escuela conocida de ocultismo, egipcia o kabalística, o magia hindú. Algunos de los adeptos de Ostara cercanos a Hitler se hicieron expertos en los principios más altos del lamaísmo oculto. Fue el exceso de confianza producido por los tempranos éxitos del régimen, que había seguido el consejo de esos adeptos —la expansión hacia Austria y Checoslovaquia, y los inesperadamente fáciles éxitos militares en los dos primeros años de la Segunda Guerra Mundial— lo que los condujo a su caída. Si Ostara realmente es superior al kabalismo y a sus otros rivales, nunca realmente podría llegar a saberse, pero cualquiera fuese el apoyo mágico que Hitler y su círculo puedan haber sido capaces de convocar, ellos no eran rivales para la organización internacional de la Orden Masónica de los Cananeos.

     El mayor defecto de Hitler era su inexperiencia en un escenario más grande; es dudoso que en su vida entera él alguna vez haya escuchado hablar de los cananeos. Tanto Hitler como Mussolini, temprano en sus regímenes, fueron rápidos para proscribir a los masones, dejando de comprender que la masonería y los Illuminati siempre han sido movimientos clandestinos. Ellos habían sido proscritos numerosas veces en numerosos países; esas prohibiciones sólo dieron un mayor estímulo a su furtiva conspiración. Ni Hitler ni Mussolini comprendieron el increíble poder de los "decididos hombres de la masonería" que ejercían el control total en las potencias "democráticas".

     Otra influencia considerable en los tempranos días de los nacionalsocialistas fueron los ariosofistas, la rama aria de los teósofos. Basados en Viena, los ariosofistas ejercieron una influencia dramática en los escritos de Hitler durante sus años formativos. Es dudoso que él alguna vez haya sabido que la Teosofía era simplemente una extensión del kabalismo, o que él estaba implicado con aquellos a los que consideraba sus enemigos jurados.

     Una vez que la Segunda Guerra Mundial había sido satisfactoriamente lanzada, parecía que nada podría detener la triunfante progresión de Hitler a través de los campos de batalla de Europa. Él no comprendió que Napoleón también había pasado victoriosamente por sobre aquellos mismos campos, sólo para morir miserablemente de envenenamiento por arsénico en una remota isla. Nadie en Alemania pudo ver que ése era simplemente el Primer Acto de un drama cuidadosamente organizado. El Segundo Acto se abriría con la entrada de Estados Unidos en la guerra, una posibilidad nunca prevista por Hitler, y el Tercer Acto sería el Götterdämmerung, la melodramática inmolación de Alemania y de Brunnhilde.

     El involucramiento de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial fue justificado por la exitosa operación de un juego corrido por fuera, que Hitler nunca consideró. Él no tenía ninguna intención de provocar a Estados Unidos. Cuando el director de la Inteligencia británica, Sir William Stephenson, repetidamente asesinó a jóvenes marineros alemanes en las calles de Nueva York, el gobierno alemán ignoró los incidentes. A pesar del gasto de millones de dólares en una frenética propaganda de guerra, el pueblo estadounidense permaneció insensible a la "amenaza" del nacionalsocialismo. Charles Lindbergh lideró una campaña a nivel nacional llamada "Estados Unidos Primero" que parecía seguro que nos mantendría fuera de la guerra. La respuesta al dilema de Roosevelt y Churchill fue Pearl Harbor, una de las matanzas más mañosamente planeadas de soldados, marineros e infantes de marina estadounidenses en nuestra historia.

     Parecía que todos los que estaban en alguna posición de autoridad en Londres y Washington sabían que los japoneses tenían la intención de atacar Pearl Harbor, lo que era apenas sorprendente, porque los códigos secretos japoneses habían sido descifrados meses antes. La pesadilla de los conspiradores era que los comandantes japoneses pudieran averiguar por casualidad que sus códigos habían sido rotos y suspender el ataque contra Pearl Harbor, ya que ellos sabrían que los defensores estarían advertidos. Los conspiradores de Washington, mientras seguían intensamente el lento curso de la flota japonesa hacia Pearl Harbor, evitaron dar a entender a Kimmel y Short, los comandantes estadounidenses en Hawai, que ellos estaban en algún peligro. Alertarlos, por supuesto, advertiría a los japoneses y haría que ellos se volvieran atrás. Los comandantes japoneses más tarde dijeron que al primer signo de alarma, ellos estaban preparados para volverse atrás hacia Tokio sin presionar su ataque.

     Una reunión de los conspiradores en la Casa Blanca durante la tarde de Pearl Harbor los encontró demacrados por la incertidumbre; sólo unas horas más, y ellos sabrían si habían "ganado", es decir, si los japoneses atacarían y destruirían la flota estadounidense y sus instalaciones en Pearl Harbor. Nunca ningún grupo ha esperado "malas noticias" con tal intensidad. El Presidente Franklin Delano Roosevelt, que vivió durante toda su vida de donaciones de su madre y del dinero del opio acumulado por su padre, Warren Delano; Bernard Baruch, que había impuesto la deuda por reparaciones sobre Alemania, y el general George Marshall, a quien el senador McCarthy posteriormente iba a calificarlo de "una mentira viviente", eran los hombres que lo habían apostado todo a esa jugada para implicar a Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial; si aquello fallaba, ellos no tenían ningún plan de respaldo. Hitler rechazó plantear cualquier amenaza para Estados Unidos.

     Un libro que describe las hazañas de Stephenson en Estados Unidos, "Un Hombre Llamado Intrépido", en la pág. 329 proporciona la prueba irrefutable de que los conspiradores sabían lo que debía suceder. Roosevelt usó a su hijo, el coronel James Roosevelt, para transmitir sus comunicaciones privadas a Stephenson para asegurar el secreto. Tras la información proporcionada por James Roosevelt, Stephenson cablegrafió a Churchill en Londres: "Negociaciones japonesas acabadas. Los servicios esperan acción dentro de dos semanas". Ese mensaje fue entregado en Londres el 27 de Noviembre, diez días antes de Pearl Harbor.

     El Jefe de Estado Mayor de Roosevelt, el general George Marshall, un actor principal en la siniestra reunión de medianoche en la Casa Blanca, más tarde declaró ante el Congreso que él no podía recordar dónde estaba él en el momento del ataque de Pearl Harbor; sin embargo, un artículo en el Washington Post mostró que él había hablado ante una organización de veteranos unas horas antes; él luego había ido a la Casa Blanca. Marshall, una persona de un carácter totalmente amorfo, es presentado a nuestra juventud como un gran líder moral.

     En la campaña para involucrar a Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, Roosevelt confió casi completamente en la ayuda del Servicio Secreto de Inteligencia británico. Su rama ejecutiva de Operaciones Especiales había sido fundada en Julio de 1940 bajo la dirección de "C", un tal Sir Steward Menzies. Menzies tenía la reputación de ser el hijo ilegítimo del rey Eduardo VII; educado en Eton, él siempre se movió en los círculos más altos de la aristocracia británica. Le concedieron la Orden de Servicios Distinguidos (DSO) en la Primera Guerra Mundial. Lady Menzies había sido una de los fundadores del movimiento fascista británico en 1923, con algunos de los terratenientes más grandes de Inglaterra: el conde de Glasgow, que tenía 1.000 hectáreas; el duque Abercorn, 810 hectáreas; el marqués de Ailsbury, 16.200 hectáreas, y el conde de Cardigan, 4.000 hectáreas. Un grupo posterior, la Confraternidad Anglo-Alemana, había sido financiado por F. C. Tiarks, socio del Banco Schroder y director del Banco de Inglaterra, que proporcionó el financiamiento crucial para el régimen de Hitler. También en dicha Confraternidad estaban el duque de Wellington, el almirante Sir Barry Domvile, y Lord Mount-Temple, presidente de la Liga Naval.

     Las ramas de codificación y señales del Ejecutivo de Operaciones Especiales (SOE) fueron establecidas en el edificio de la oficina central de Marks and Spencer; su presidente, Israel Sieff, había sido un fundador del movimiento fabiano de Planificación Económica y Política. Junto con Menzies, habían sido co-fundadores del SOE Hugh Dalton, criado en el castillo Windsor (su padre había sido tutor de Jorge V), Sir Frank Nelson, más tarde director general de Naciones Unidas, Sir Robin Brooke, más tarde un director del Banco de Inglaterra, Hugh Gaitskell, posteriormente Primer Ministro, y Lord Christopher Mayhew.

     Los operadores del SOE tomaron de la mano al general William Donovan para crear su organización subsidiaria, la estadounidense Oficina de Servicios Estratégicos (OSS). Los británicos, que eran ya expertos en todo tipo de espionaje y acción encubierta, encontraron alumnos dispuestos, aunque ineptos, en los hijos de los millonarios que se ofrecieron para la OSS. El Presidente Lyndon Johnson más tarde comentó sobre sus sucesores en la CIA: "¿Comprende usted que aquellos muchachos son todos hijos de millonarios, cuyos padres estarían aterrorizados de tener que integrarlos en los negocio de sus familias?". Aparentemente todos tuvieron un buen pasar en Londres durante la Segunda Guerra Mundial, gente incondicional como Paul Mellon, su cuñado David Bruce, Henry Morgan de la familia de J. P. Morgan, y muchos otros hermanos de las fraternidades de Yale, Harvard y Princeton.

     La Segunda Guerra Mundial logró cumplir su cuota de 100 millones de víctimas, muchas de las cuales fueron familias enteras del pueblo de Sem, como las víctimas de los ardientes holocaustos en Dresden y Colonia. Por cuanto ellos eran los vencedores, ningún proceso judicial fue llevado adelante alguna vez contra los autores de esas atrocidades. Los cananeos masónicos habían tenido éxito en lograr otro gran triunfo, sacrificios humanos masivos delante del altar de Baal. Una de las primeras tareas exigidas a los oficiales estadounidenses de Ejército cuando ellos entraron en Alemania fue que ellos restablecieran las logias masónicas, que habían sido cerradas por Hitler. En Italia, los vencedores rápidamente reabrieron las logias del Gran Oriente en todo el país. Ellas fueron fuertemente financiadas con fondos encubiertos de la OSS, y más tarde recibieron grandes pagos por medio de agentes de la CIA en Italia.–



Capítulo 10
LA AMENAZA DEL COMUNISMO


     Durante treinta y cinco años he escrito y hablado acerca del "comunismo" sin saber qué era. Después de consultar cientos de obras de referencias sobre el comunismo, no encontré ni una sola mención del hecho de que el comunismo era sólo una rama de las fuerzas revolucionarias mundiales de la Orden Masónica de los Cananeos. Hemos indicado antes que los miembros de la Primera Internacionl Comunista fueron Lionel de Rothschild, Karl Marx y Heinrich Heine. Karl Marx no sólo mantuvo lazos cercanos con los jesuítas y la masonería durante toda su carrera sino que él también estuvo directamente relacionado con la aristocracia británica gracias a su matrimonio con Jenny von Westphalen, una descendiente de la condesa de Balcarras y Argyll, dos de los títulos más antiguos en Inglaterra. La condesa había sido la institutriz de Guillermo de Orange antes de que él invadiera Inglaterra y estatuyera el Banco de Inglaterra.

     Fue la conexión masónica la que le consiguió unos ingresos estables a Karl Marx, por medio de comisiones por escribir para periódicos de Nueva York. Lenin también mantuvo cercanos vínculos masónicos durante sus años en Suiza, antes de que él volviera a Rusia para conducir la Revolución bolchevique. En Suiza él se había hecho miembro de una logia secreta bajo el nombre de "Ulianov Zederbaum". Él recibió un apoyo financiero regular, así como visitas ocasionales de Sir Alfred Milner (el fundador de la Mesa Redonda, más tarde Consejo de Relaciones Exteriores), y Lord Palmerston, ministro de Asuntos Exteriores de Inglaterra. Tanto Milner como Palmerston habían alcanzado el grado 33, o grado revolucionario.

     Mientras tanto, el hombre más rico en el mundo, el Zar de Rusia, parecía indefenso ante el lento deslizamiento de su país hacia la anarquía. Mucho antes del advenimiento de Rasputin, su Corte había estado llena de ocultistas. La Tribuna de Ginebra puso en los titulares una información el 21 de Diciembre de 1902: "RUSIA: Un Ocultista en la Corte. El corresponsal del Daily Mail en Odessa telegrafió a aquel periódico los verdaderos hechos acerca de la presencia del ocultista Philippe en la Corte del Zar. Philippe ha ganado gran influencia sobre el Zar". El mensaje posteriormente declaraba que Philippe Nizier de Lyón había sido presentado a Nicolás por el Gran Duque Nicolás Nicolaevitch. Antes, en Lyón, Nizier había sido demandado por práctica ilegal de la medicina. Un médico francés, Gerard Encausse, había escrito voluminosamente sobre la Kábala y la magia. Él había sido presentado por Philippe al Gran Duque. Encausse escribió sus tratados sobre la magia bajo el nombre de "Papus". La Gaceta Suiza señaló el 20 de Diciembre de 1902: "Pocas personas saben que existe en París una especie de pequeña Universidad del Ocultismo, donde los estudiantes se registran, se aprueban exámenes y se confieren grados académicos. Por ejemplo, uno puede obtener un diploma de bachiller en Ciencias Ocultas, o doctor en Kábala. Papus es el presidente y organizador".

     Así, la influencia ocultista en la Corte del Zar Nicolás se remonta directamente a una escuela parisina del ocultismo. No es demasiado fantasioso conjeturar que esa escuela funcionaba con el apoyo del Gran Oriente de París, ya que la masonería siempre está preocupada por el ocultismo. La inhabilidad posterior del Zar para actuar con decisión en tiempos de crisis, lo que condujo directamente a la caída de su gobierno, puede haberse debido a drogas o hipnotismo. El más poderoso autócrata del mundo fue descrito por observadores como "notablemente pasivo" e incapaz de tomar acciones directas cuando su régimen fue amenazado por la revolución. En realidad el rey Luis había reaccionado de modo más o menos parecido en el inicio de la Revolución francesa durante las semanas antes de que él fuera depuesto y enviado a la guillotina. Es difícil creer que tales autócratas absolutos dimitieran dócilmente ante "la voluntad del pueblo" y fueran sumisos en sus muertes.

     Aparentemente a merced de las influencias ocultistas en su Corte, el Zar Nicolás fue arrestado, y fue establecido un gobierno provisional. Ese gobierno fue encabezado por Kerensky, un masón de grado 32 que había sido elegido como jefe del gobierno provisional por Josef Sliozberg, el Gran Maestro de la orden internacional de la B'Nai B'Rith en Rusia. Kerensky tenía sólo una misión: ocuparse de la situación hasta que Lenin llegara en el tren sellado desde Suiza. Después de la Revolución bolchevique, a Kerensky se le permitió emigrar pacíficamente a Estados Unidos, donde llegó a ser un conferencista bien pagado en importantes universidades. La orden masónica de los cananeos siempre tiene cuidado de los propios. La princesa Paley, esposa del Gran Duque Pablo, declaró que el embajador inglés en San Petersburgo, Sir George Buchanan, instigó y dirigió la Revolución rusa por instrucciones directas de Lloyd George, jefe del Partido Liberal en Inglaterra.

     Los bolcheviques fueron provistos con amplios fondos para su apoderamiento de Rusia. El 21 de Septiembre de 1917 Trotsky recibió un telegrama desde Estocolmo: "La dirección del Banco de Max Warburg y Cía. le informó que una cuenta corriente había sido abierta para él en Estocolmo para los objetivos de su tarea". A Trotsky previamente los Rockefeller le habían entregado 10.000 dólares en dinero en efectivo cuando él navegó desde Nueva York; otros fondos le fueron enviados desde Berlín por medio de la Disconto Gesellschaft, el Banco Nya y el Banco Siberiano, entre otros intermediarios, tales como Helphand Parvus, Ganetsky, Koslousky y Krassin. Después de la Revolución, Krassin volvió a trabajar para Siemens, la gigantesca compañía eléctrica alemana; como representante ruso, él fue apoyado por Hugo Stinnes, Felix Deutsch, gerente de AEG, y por Walter Rathenau.

     Aunque todos los enormes depósitos del Zar en bancos extranjeros fueron retenidos por aquellos bancos sin pagar a ningún miembro de su familia, una pequeña parte de sus posesiones rusas fue dejada aparte por el nuevo gobierno bolchevique como un fondo secreto que ejercería el control final en el gobierno soviético durante las décadas siguientes. Dicho trust estaba formado por Dzerzhinsky, el fundador de la Cheka, el agente secreto británico Sidney Reilly, y W. Averell Harriman. El trust era una continuación del fondo Parvus que había llevado a Lenin al poder, una operación que había sido dirigida por la influyente figura entre bastidores el veneciano conde Volpi di Misurata, una figura de la Nobleza Negra que había puesto a Mussolini en el poder, que orquestó las numerosas guerras balcánicas, y que dirigió secretamente la Revolución rusa.

     Por extraño que parezca, la Revolución bolchevique fue saludada con la entusiasta aprobación de muchos de los principales financieros del mundo. Uno de los más prominentes, Jacob Schiff, el socio mayoritario de Kuhn, Loeb & Co., de Nueva York, telegrafió sus saludos, como lo relata el New York Times el 19 de Marzo de 1917: "Un enemigo persistente de la tiránica autocracia, los perseguidores despiadados de mis correligionarios, pueda yo congratular mediante usted al pueblo ruso por lo que ellos han conseguido tan maravillosamente ahora, y desear a usted y a sus colegas en el nuevo gobierno todo el éxito". El ministro Milioukoff, un amigo de mucho tiempo de Schiff, contestó: "Estamos unidos en el odio y la antipatía contra antiguos regímenes ahora derrocados". Aquí otra vez hay una cita directa del Testamento de Canaán: "Odien a sus señores".

     Uno de los acontecimientos más mal entendidos en la Historia es la "invasión" Aliada de Rusia después de la Revolución bolchevique [1]. Esa "invasión" otra vez fue presentada recientemente en la prensa soviética como la razón urgente para no "confiar" en Estados Unidos. De hecho, las tropas Aliadas fueron enviadas a Rusia para desviar la exitosa Contrarrevolución de las fuerzas Blancas y, al mismo tiempo, dar a los propagandistas del Ejército Rojo, principalmente a Trotsky, un grito de batalla a la vacilante campaña Roja, de que la "Madre Rusia" estaba siendo invadida por "tropas extranjeras".

[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Intervenci%C3%B3n_aliada_en_la_Guerra_Civil_Rusa

     Aquello resultó ser un llamado irresistible para los campesinos rusos, quienes inmediatamente se congregaron detrás del Ejército Rojo y le dieron la victoria total. De hecho, varias divisiones, sobre todo británicas y estadounidenses, fueron enviadas a Siberia, donde permanecieron durante un año y medio, sin participar en ninguna acción. Ninguna de las tropas tenía alguna idea de lo que ellos estaban haciendo allí; ellos volvieron a casa tan desconcertados como cuando ellos habían llegado. Si ellos hubieran sido asignados a "invadir" Rusia, por supuesto, ellos habrían desembarcado en la costa europea y habrían marchado directamente hacia Moscú, ciudad que podría haber sido fácilmente tomada por esas divisiones bien armadas y entrenadas.

     Ellos realmente habían sido enviados a Siberia para traicionar a los rusos Blancos. Esa maniobra fue expuesta en el New York Times, el 15 de Febrero de 1920: "Cuando Vladivostok Fue Liberado de la Facción de Kolchak. Hay un pronunciado sentimiento pro-estadounidense evidente. Los líderes revolucionarios subieron las escalinatas de edificios a través de la calle, haciendo discursos calificando a los estadounidenses como verdaderos amigos que, en un tiempo crítico, salvaron el actual movimiento".

     El "misterio" de la presencia militar estadounidense en Rusia nunca fue un misterio para sus secretos promotores cananeos masónicos. Los tres directores del Banco de la Reserva Federal de Nueva York que estaban financiando el esfuerzo bolchevique comprendieron que bajo Trotsky el Ejército Rojo estaba perdiendo la guerra. Su orgía de insensato terrorismo y matanza había puesto a la clase campesina en contra de los "libertadores", y el Ejército Blanco estaba ganando apoyo diariamente.

     Para revertir la situación, los directores de Banco de la Reserva Federal enviaron tropas Aliadas a Rusia. Acuarteladas cerca de las fuerzas de Kolchak, ellas dieron la impresión de que iban a apoyar allí a la facción Blanca. Al pueblo ruso se le dio a entender que las fuerzas Aliadas habían sido enviadas para restaurar la vieja autocracia. La prensa de EE.UU. y la de Gran Bretaña unieron entonces a la clase campesina rusa detrás de los revolucionarios, y el ejército de Kolchak pronto estuvo en retirada completa. Ésta fue la explicación del "sentimiento pro-estadounidense" en Vladivostok. La presencia Aliada en Siberia aseguró el triunfo del Ejército Rojo y la imposición de una dictadura brutal sobre el pueblo de Rusia.

     Hay una amplia documentación para los posteriores actos de terrorismo que horrorizaron al pueblo ruso y que lo pusieron permanentemente contra los bolcheviques. La estadounidense Comisión Rohrbach informó sobre algunas atrocidades revolucionarias: "Todo el suelo de cemento de la sala de ejecución de la Cheka de Kiev estaba inundado con sangre, la que formaba un nivel de varias pulgadas. Era una mezcla horrible de sangre, cerebros y pedazos de cráneos. Todas las paredes estaban llenas de sangre. Pedazos de cerebros y de cueros cabelludos estaban pegados a ellas. Un canal de 25 cms. de ancho por 25 cms. de hondo y aproximadamente 10 metros de largo estaba en toda su longitud hasta el tope con la sangre. Algunos cuerpos estaban destripados, otros tenían sus miembros despedazados, y otros estaban literalmente cortados en pedazos. Algunos tenían sus ojos arrancados, y la cara y el cuello y el tronco estaban cubiertos de profundas heridas. Posteriormente encontramos un cadáver con una estaca enterrada en su pecho. Algunos no tenían lenguas. En una esquina descubrimos una cantidad de brazos y piernas desmembrados que no pertenecían a ningún cuerpo que pudiéramos localizar".

     Una vez que la amenaza de la venganza rusa Blanca había desaparecido, los bolcheviques desencadenaron la furia plena de su sed de sangre cananea. Ellos convirtieron a la nación entera de Rusia en un gigantesco campo de concentración, a fin de torturar y matar lentamente a los restantes descendientes del pueblo de Sem, que los había gobernado durante mil años. Solyenitsin más tarde informó a un mundo incrédulo que los soviéticos habían asesinado a 66 millones de personas en Rusia entre 1918 y 1957. Él citó la orden Nº 10 de la Cheka, publicada el 8 de Enero de 1921, "Para intensificar la represión de la burguesía". Eso, por supuesto, significaba el pueblo de Sem. Conforme a esa orden, fueron establecidos campos de concentración de manera permanente.

     Típico entre los jefes de esos campos fue Lazar Kogan, quien tranquilamente miró a miles de trabajadores esclavos morir durante su período como capataz de la construcción del Canal del Mar Blanco. Él saludaba a un nuevo presidiario con esta increíble declaración: "Creo que usted personalmente no es culpable de nada. Pero, como una persona educada, usted tiene que entender que la profilaxis social está siendo ampliamente aplicada". "Profilaxis social" era un típico eufemismo cananeo para la masacre del pueblo de Sem. Las futuras víctimas ya no eran consideradas como humanos sino sólo como cadáveres que esperan ser arrojados en el depósito de desperdicios. Ellos eran conocidos simplemente como "zeks", argot para el término ruso para prisionero, "zakluchenny".

     Después de medio siglo de inigualada barbarie, el "experimento ruso" fue denunciado en todo su horror por Alexander Solyenitsin. Él escribe de los campos: "Muchos puntos del campo eran conocidos por ejecuciones y fosas comunes: Orotukan, Polyarny Spring, Svistoplas y Annuskha, e incluso el campo agrícola Dukcha; pero el más famoso de todos por esta razón era el campo aurífero Zolotisty... En Zolotisty ellos solían convocar una brigada desde la mina a pleno día y fusilaban a los miembros uno tras otro. (Y esto no era un sustituto de las ejecuciones nocturnas, que ocurrían también). Cuando llegaba el jefe de Yuglag, Nikolai Andreyevich Aglanov, le gustaba elegir entre la gente formada en línea alguna brigada u otra que hubiera tenido la culpa de alguna cosa u otra, y ordenaba que fuera puesta aparte. Y luego él solía vaciar su pistola sobre la atemorizada y atestada masa de gente, acompañando sus tiros con gritos de felicidad. Los cadáveres eran dejados insepultos".

     Solyenitsin continúa durante muchas páginas describiendo los horrores de los cuales nuestros liberales no sabían nada: "Pero algunos transportes de zeks condenados llegaban demasiado tarde, y ellos seguían llegando con cinco a diez personas a la vez. Un destacamento de asesinos los recibía en la vieja estación y los conducía a los viejos baños públicos a una caseta revestida con tres o cuatro capas de mantas dentro. Allí a los presos condenados les ordenaban desnudarse en la nieve y entrar en el baño. Dentro, ellos eran baleados con pistolas. En el curso de un mes y medio aproximadamente doscientas personas fueron destruídas de esa manera. Los cadáveres eran quemados en la tundra".

     Solyenitsin continúa: «A. B. ha contado cómo las ejecuciones eran realizadas en Adak, un campo en el río Pechora. Ellos sacaban a los miembros de la oposición "con sus cosas" fuera del recinto del campo y los subían a un transporte de prisioneros por la noche. Y fuera del recinto estaba la cabaña de la Tercera Sección. Los convictos eran llevados a un cuarto uno por uno, y allí los guardias del campo saltaban sobre ellos. Sus bocas eran llenadas con algo suave y sus brazos eran amarrados con cuerdas detrás de sus espaldas. Entonces ellos eran conducidos al patio, donde carretones aparejados estaban esperando. Los prisioneros atados eran amontonados en los carros, entre cinco y siete a la vez, y conducidos al Gorka, el cementerio del campo. Al llegar ellos eran empujados a grandes fosas que ya habían sido preparadas, y sepultados vivos. No, no por brutalidad. Ha sido averiguado que cuando se trata de arrastrar y levantar, era mucho más fácil tratar con gente viva que con cadáveres. El trabajo continuó durante muchas noches en Adak».

     Solyenitsin no es la única persona que describe la vida en los campos de concentración soviéticos. Considere la siguiente descripción de la vida en un gulag: Sergei Grigoryants dice que los presos eran despertados a las 05:30 y se les servía una aguada sopa de pescado y pan de centeno al desayuno; a las 10:30 se les servía la comida principal, que es la sopa aguada; la cena era avena. Grigoryants dice que los presos eran constantemente torturados por la carencia de comida y el frío en las celdas. La ley soviética requiere que la temperatura en las celdas sea de al menos 18 grados Celsius; esto es solemnemente examinado por los inspectores de campo. Ellos llevaban un calentador eléctrico a la celda, lo encendían hasta que la temperatura alcanzaba los 18 grados, hacían la anotación apropiada en su informe, y luego llevaban el calentador a la siguiente celda. La temperatura entonces volvía a sus habituales 4,5 grados Celsius. Una lámpara es mantenida ardiendo constantemente toda la noche en las celdas, de modo que los presos nunca realmente descansan. Grigoryants dice que aproximadamente 500.000 presos al año son liberados para volver a la sociedad soviética, y que su presencia tiene un efecto muy alarmante sobre el país entero. Aquí otra vez, ¿cuán pertinente es este informe? Fue publicado como una entrevista con Grigoryants en el New York Times del 22 de Febrero de 1987.

     Sería lógico suponer que esa sociedad socialista fue construída sobre la fortuna confiscada del Zar Nicolás II, pero no es así. En 1913 el Zar era indudablemente el hombre más rico en el mundo, con una fortuna personal que equivalía en 1913 a aproximadamente 30.000 millones de dólares. Él personalmente poseía 600.000 kms² de tierra, y tenía aproximadamente 30.000 sirvientes, 500 automóviles en su flota personal, 6.000 caballos, 2 yates, una reserva de oro personal de 1.000 millones de dólares en el Banco Imperial, con joyas por un valor de 500 millones de dólares, incluyendo el diamante Gran Mogul de 200.000 dólares, una corona valorada en 75 millones de dólares, y 32.000 diamantes. Él controlaba un sexto de la superficie del globo entero. Durante la noche del 6 de Noviembre de 1917, a las 02:00 horas, los Guardias Rojos condujeron un camión al Banco Imperial y se llevaron todo el oro y las  joyas de los Romanov. La mayor parte del oro fue transportado más tarde directamente a Kuhn, Loeb & Co. en Nueva York. Podemos recordar que el socio mayoritario de Kuhn, Loeb & Co., Jacob Schiff, había puesto aproximadamente 20 millones de dólares de sus fondos propios para financiar la Revolución. Por lo visto aquella fue una buena inversión. Victor Hammer apartó muchas de las joyas de la Corona para coleccionistas de Europa y Estados Unidos.

     La viuda Emperatriz María [madre de Nicolás II] escapó con las considerables joyas en su colección personal. Tanto el rey Jorge V de Inglaterra como el rey Cristian de Dinamarca repetidamente trataron de conseguirla para que les "confiara" sus joyas, para que quedaran en "depósito", o al menos para su "avalúo". Ella se negó rotundamente, sabiendo que probablemente nunca las vería otra vez. Cuando ella murió en 1928, agentes especiales incautaron las joyas e inmediatamente las trasladaron al palacio de Buckingham. Sus piezas más importantes más tarde fueron vistas en la colección personal de la reina María [abuela de Isabel II de Inglaterra].

     Después de la Revolución de 1905 el Zar prudentemente se había preparado para futuros estallidos transfiriendo aproximadamente 400 millones de dólares en dinero en efectivo a los bancos de Nueva York Chase, National City, Guaranty Trust, J. P. Morgan Co. y Hanover Trust. En 1914 esos mismos bancos compraron el número controlador de acciones en el recién organizado Banco de la Reserva Federal de Nueva York, pagando por ellas con los fondos secuestrados del Zar. ¡De esta manera la familia Romanov es la que posee realmente el interés dominante en los Bancos de la Reserva Federal hoy!.

     Otros depósitos del Zar incluían entre 35 y 50 millones de dólares en el Banco de Inglaterra, 25 millones en Barclay's, 30 millones en el Banco Lloyd's, 100 millones en el Banco de Francia, 80 millones en el Banco Rothschild en París, y 132 millones en el Banco Mendelssohn en Berlín. Desde 1917 una nube ha pendido sobre la estructura financiera de las democracias occidentales, amenazando su chapucera estructura con el temor de que algún tribunal en alguna parte pudiera eventualmente dictaminar que los fondos del Zar deben ser devueltos a los herederos legítimos. Aquello afectaría no sólo la propiedad de las acciones del Banco de la Reserva Federal sino que, con el pago de intereses, eso significaría el final de nuestras diez más grandes instituciones financieras. ¿Se pregunta alguien por qué el gobierno de Estados Unidos, que está bajo la dirección total de los Diez Grandes Bancos, continuamente hace todo lo posible para financiar y alimentar al Imperio soviético que se derrumba?. ¿Puede alguien predecir la calamidad financiera que seguiría si los Romanov fueran restaurados en el trono de Rusia y pidieran su dinero de vuelta, o si ellos consiguieran un tribunal que dictaminara en cualquier parte del mundo para aquel efecto?.

     Esa catástrofe surgió en el horizonte en cierta ocasión. El New York Times del 20 de Julio de 1929 informó sobre el progreso de un pleito judicial iniciado por la madre del Zar y 32 de los herederos Romanov contra el Guaranty Trust y el National City Bank. F. Dudley Kohler, un abogado que representaba a James Egan, Administrador Público, publicó el siguiente aviso legal que apareció en el Law Journal: "Por este medio se comunica la noticia a todas las personas, corporaciones, bancos y fideicomisarios que tienen bienes, depósitos y valores del fallecido Nicolás II, de que una declaración e informes de los mismos son inmediatamente exigidos, y en caso de que ningún tal estado de cuentas sea dado, todas las tales personas serán consideradas responsables de las cantidades, más los intereses y el costo de las acciones para su descubrimiento".

     Tanto el caso como Kohler desaparecieron después de las páginas del New York Times. Aparentemente ninguna cuenta o declaración fueron dadas alguna vez. Haber hecho eso habría proporcionado las pruebas legales de la deuda, y habría hecho inevitable su reembolso. Charles Recht, consultor de la Unión Soviética, retuvo a Edward H. Fallows para que representara al gobierno soviético, pero ningún procedimiento adicional iba a ser decidido.

     Sin embargo, la demanda de los Romanov tuvo enormes repercusiones. La amenaza de un tremendo retiro [de dinero] desde dos de los bancos más sobre-extendidos y precarios de Nueva York provocó una presión subterránea contra el dinero en efectivo en Wall Street, la que luego precipitó el Colapso de 1929. Incluso aunque los cananeos masónicos controlaban los tribunales en Estados Unidos, ellos no podían estar seguros de que los Romanov no pudieran encontrar un tribunal en algún otro país que les concediera un juicio, o incluso un requerimiento, contra el Guaranty Trust, un banco controlado por J. P. Morgan, y el National City Bank, el banco de los Rothschild y los Rockefeller en Nueva York. Dicha amenaza, que llegó durante el auge mismo de la Bolsa de los años '20, echó un manto sobre las movidas y tratos de los especuladores, y causó una presión inmediata sobre los fondos a corto plazo, causando la Gran Depresión.

     Para evitar tales amenazas en el futuro, los acuerdos entre Roosevelt y Litvinov fueron concluídos entre Estados Unidos y Rusia en 1933 y 1934. En esos acuerdos Estados Unidos reconoció unilateralmente todas las reclamaciones del gobierno soviético de los fondos del gobierno imperial ruso. Si aquello podría ser aplicable a los fondos del Zar Nicolás nunca ha sido examinado ante un tribunal.

     El Pacto Roosevelt-Litvinov también puso a los diplomáticos del mundo sobre aviso de que Roosevelt había formalizado entonces el apoyo ampliado antes dado al gobierno soviético por "intereses privados" como el Banco de la Reserva Federal de Nueva York y J. P. Morgan & Co. desde 1917. No todo ello era de bancos privados sino que incluía un regalo de 20 millones de dólares del Fondo Especial de Guerra de Woodrow Wilson que había sido votado por el Congreso; el dinero fue enviado a Rusia por medio de Elihu Root.

     La Cruz Roja, Kuhn, Loeb & Co. y muchas otras firmas de Wall Street habían sido activas en la financiación del gobierno soviético; de ahí en adelante, aquella carga sería pagada directamente por los contribuyentes estadounidenses, mediante subvenciones proporcionadas a los comunistas por el gobierno estadounidense.

     El constante apoyo financiero a los comunistas por los principales banqueros del mundo no pasó inadvertido. François Coty, el fundador de la firma de perfumes, escribió en "Arrancando los Velos", publicado en 1930 en París: «Los términos "capitalismo", "socialismo" y "comunismo" son otros tantos temas distribuídos entre demagogos bien pagados para crear confusión en la mente de las masas destinadas a convertirse en esclavos. La Esclavitud Universal es el objetivo inmediato del Grupo Bleichroder, que ellos se esfuerzan por alcanzar por medio de una nueva guerra». Los Bleichroder eran los representantes alemanes de la Casa Rothschild.

     Wyndham Lewis, quien durante la Primera Guerra Mundial había co-editado la revista Blast and Vortex con Ezra Pound, escribió en su libro "Cuente Sus Muertos. ¡Ellos Están Vivos!": "Un Rothschild o un Morgan hacen su dinero de un modo muy diferente que un Nuffield o un Ford. Los primeros tratan con el dinero como un artículo de comercio. Su negocio está esencialmente aliado al de un prestamista. Él no hace nada... Él no trabaja, ni tampoco crea. ¡Pero por todo aquello, él no es ningún éxito, por regla general! Los segundos, por otra parte, del tipo Nuffield o Ford, son creativos en el sentido de que ellos hacen al menos algo... Sin el capital prestado no habría comunismo. Los bolcheviques sinceros —digamos un Pollitt o un Strachey—, aunque perfectamente ideológicos, no entienden el capitalismo... Incluso Henry Ford es sólo un gigantesco kulak [un campesino próspero en la Rusia pre-bolchevique], y de todas las cosas que el marxista más odia en la Tierra, él odia al kulak. Con el capital de préstamo, por otra parte, él tiene muchas afinidades. En efecto, si se permitiera que el capital de préstamo procediera en su camino sin interferencia, automáticamente provocaría el comunismo... Me pareció que los soviéticos estaban totalmente demasiado asociados con los capitalistas. Comenté que esos Señores del Capital que no parecen odiar el comunismo tanto como esperaríamos, no pertenecen a nosotros. No conseguimos nada de esa gente, pero ellos consiguen mucho de nosotros. Mientras más ricos se hacen ellos —y ellos son muy pocos— más pobres nos hacemos nosotros".

     Las observaciones de Wyndham Lewis pueden haber sido inspiradas por las actividades del grupo editorial Left Book Club, que fue dirigido por Victor Gollancz durante los años '30, y que contaba con Harry Pollitt, jefe del Partido Comunista de Gran Bretaña, John Strachey del Daily Worker, y Claud Cockburn, alias Frank Pitcairn, el editor de The Week, que era el corresponsal especial para el Daily Worker en los campos de batalla de la guerra civil española. Gollancz encabezó muchos grupos ideológicos, como los Amigos de la Unión Soviética, la Liga de Jóvenes Comunistas, y el Comité para las Víctimas del Fascismo. Ningún intelectual ha comenzado alguna vez un Comité para las Víctimas del Comunismo.

     Después de la Revolución bolchevique hubo levantamientos comunistas abortados en Alemania y Hungría. La revolución alemana fue rápidamente erradicada, pero Bela Kun, en Hungría, realmente estableció un efímero Régimen del Terror comunista. Sus asesinatos de masas y sus lunáticas orgías (él había sido antes un paciente psiquiátrico) dejó a la nación en bancarrota y devastada. Cuando un gobierno legal fue restaurado, el gobierno húngaro publicó los archivos de las logias masónicas, demostrando que la "Revolución Comunista" se había originado completamente como obra de los masones. El gobierno húngaro entonces cerró todas las logias masónicas en todo el país. El gobierno húngaro más tarde buscó un préstamo de Estados Unidos para reconstruír su arruinada economía. Sus funcionarios fueron prontamente informados de que el "gobierno de Estados Unidos" ponía una sola condición antes de conceder el préstamo: que todas las logias masónicas fueran restauradas y abiertas de nuevo. Esto demuestra que ya incluso en los años '20 los cananeos masónicos se habían apoderado del control pleno del gobierno de Estados Unidos.

     Otra gran matanza contra el pueblo de Sem durante el siglo XX ocurrió durante la Revolución española (1936-1939). Las masacres fueron significativas porque ellas eran una guerra de los cananeos contra los cristianos, y porque ellas ocurrieron en la península ibérica (de Heber, del pueblo de Sem).

     La matanza de cristianos en España comenzó con la transferencia del antiguo delegado de paz de la Rusia soviética en Ginebra, Rosenberg, también conocido como Moses Israelssohn, con su personal de 140 asesinos entrenados, al cargo de embajador en España en Agosto de 1936. Ese equipo de especialistas altamente entrenados en tortura y asesinato inauguró una de las campañas más brutales en la historia de Europa. Sus atrocidades fueron en gran parte ignoradas por el mundo porque el grupo de periodistas que cubrían la Guerra Civil estaba totalmente dedicado al éxito del comunismo; ellos sólo reportaban noticias que eran desfavorables a los "fascistas", como los cananeos desdeñosamente habían calificado a sus opositores desde que los romanos habían destruído su capital mundial en Cartago.

     Las bandas de asesinos de Rosenberg fueron llamadas eufemísticamente "Escuadrillas de Purificación del Movimiento Revolucionario Mundial". Su trabajo de purificación consistía principalmente en masacrar a sacerdotes, monjas, niños del coro y mujeres, siendo estos grupos los que con menor probabilidad iban a ofrecer alguna resistencia armada. Arthur Bryant, en su bien documentado libro "Atrocidades Comunistas en España", habla de una escuadrilla de asesinato que fue al convento dominico en Barcelona y respetuosamente informó a la Madre Superior que "debido a la posible violencia de la muchedumbre" las monjas deberían acompañar a la escuadrilla a un lugar de seguridad.

     Ellas fueron llevadas entonces a los suburbios y asesinadas. El líder comunista justificó su acción de esta manera: "Necesitábamos el edificio. No queríamos hacer un caos en él antes de que lo ocupáramos". E. M. Godden, en su libro "Conflicto en España" dice, p. 72: "Durante la última semana de Julio de 1936 los cuerpos de las monjas fueron exhumados de sus tumbas y apoyados fuera de las paredes de sus conventos. Obscenos y ofensivos carteles fueron atados a sus cuerpos".

     En Madrid se estimaba que un décimo de la población de España había sido asesinado por las escuadrillas comunistas de "purificación" hacia 1939. De Fonteriz en "Terror Rojo en Madrid" describe cómo los equipos de asesinato de la Cheka organizados por Dimitrov y Rosenberg llevaron a cabo un programa de tortura y asesinato tan obsceno que no puede ser reimpreso aquí.

     Temprano en la Segunda Guerra Mundial los equipos de asesinato soviéticos capturaron a 15.000 oficiales polacos, el elemento más culto y responsable entre la población; ellos nunca fueron vistos otra vez. Ellos fueron llevados a tres campos manejados por el KGB: Starbiesk, Kozielsk y Ostashkov, donde fueron sistemáticamente asesinados y arrojados en tumbas sin nombres. Cuando el ejército alemán capturó dicha área, conocida como el bosque de Katyn, ellos fueron conducidos a las tumbas. En los Juicios de Núremberg los soviéticos afirmaron que los alemanes habían cometido esas masacres; sin embargo, un Comité del Congreso estadounidense informó el 2 de Julio de 1952 que el NKVD soviético había cometido las masacres, las que habían sido planeadas personalmente por Stalin tan pronto como en el otoño de 1939.

     La dominación del pueblo de Sem por los cananeos masónicos siempre resulta en una atmósfera de desesperación total; toda justicia, todo honor y toda esperanza en el futuro desaparecen entonces. El eminente periodista Don Cook declara en su libro "Floodtide in Europa" que todos los periodistas que van a países comunistas son golpeados por el "olor del comunismo". "Lo peor de todo para mí era el olor peculiar e inequívoco de Rusia y el mundo comunista que impregnaba Leipzig". Él continúa: "Todo el que haya puesto alguna vez un pie en la Unión Soviética conoce ese olor: un olor añejo, pesado, a desaseo". Él lo llama "el olor a viejos lavatorios, a jabón fénico, a cuerpos sin asear". Los soviéticos nunca se han molestado en producir artículos necesarios tales como guías telefónicas, jabón y papel higiénico en su "economía socialista".

     Por cuanto es un desperdicio casi total de las energías y los talentos de su pueblo cautivo, la Unión Soviética sólo puede existir gracias a masivas introducciones de capital desde las democracias occidentales. Pocos estadounidenses comprenden cuánto del dinero arrancado de sus salarios por el Servicio de Impuestos Internos es transferido directamente a los Bancos de la Reserva Federal, y desde allí a Suiza, donde es transferido a cinco bancos soviéticos. Un desertor de la Unión Soviética reportó en el New York Journal-American el 2 de Marzo de 1964 que de una remesa de 1.200.000 dólares enviados por el gobierno de Estados Unidos a la oficina de la CIA en Viena, el fondo fue distribuído de la siguiente manera: un tercio para la policía secreta soviética, un tercio para el Partido Comunista de Italia, y un tercio enviado de vuelta a Estados Unidos para financiar al Partido Comunista de EE.UU.

     Desde la Segunda Guerra Mundial, cuando la OSS repartía oro a los comunistas en Italia, el proceso se ha hecho más formalizado. James Angleton, jefe de acciones encubiertas en la CIA y ex-jefe de la CIA en Italia, estableció organizaciones en las cuales los fondos eran canalizados a grupos masónicos en Italia, siendo el principal la logia P2, que incluía a la mayoría de las principales figuras del gobierno y hombres de negocios italianos; la P2 fue infiltrada por Andropov después de que él se hizo cargo del KGB. Lord Sackville de Inglaterra había introducido la masonería en Italia en 1733; ella llegó a ser el vehículo mediante el cual el Servicio Secreto británico "unificó" Italia por medio de Garibaldi y Mazzini para dar origen a la "nueva Italia".

     El subsecretario de Estado italiano, alarmado por el control que los masones ejercían sobre el gobierno italiano en 1913, pidió una ley que prohibiera a los masones tener cualquier cargo sensible, "comprometidos por algún lazo oculto, y por lo tanto incontrolable, y por cualquier motivo de sospecha o carencia de confianza por parte del público". La medida nunca fue aprobada, y el desafortunado subsecretario desapareció de su cargo. Sin embargo, una década más tarde, Mussolini proscribió las logias masónicas en Italia, haciendo que los cananeos gritaran por todo el mundo imprecaciones contra el "brutal dictador" y contra el "fascismo".

     Hoy [1987] el "multimillonario Rojo" Jean-Baptiste Doumeng de Francia, continúa el trabajo vital de alimentar a la indefensa Unión Soviética con los mejores productos de las "democracias libres" europeas. Él es socio con Guy de Rothschild en la distribución de verduras, en la firma Sragri. Doumeng también dirige las firmas Inter-Agra y SOCOPA, que recientemente proporcionaron un millón de toneladas de trigo integral a la Unión Soviética a un precio muy por debajo del precio de mercado. Doumeng con regularidad embarca carne y mantequilla a los comunistas por un cuarto del precio que se le cobra a los consumidores europeos. La Unión Soviética con frecuencia reembarca esos bienes para su reventa al doble del precio pagado por ellos, cosechando así las monedas fuertes de las economías europeas. Nada de esto sería posible si no fuera por el poder internacional de la Orden Masónica de los Cananeos.–





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