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lunes, 13 de junio de 2016

Sobre el Sinarquismo y el Fin de la Historia



     Completamos con este ensayo la presentación en castellano de una serie de tres artículos del autor David Livingstone (conspiracyschool.com), donde esta vez a partir del concepto de Sinarquismo (gobierno de las sociedades ocultas) va trazando en este escrito de hace tres meses la genealogía ideológica de diversas corrientes políticas, poniendo énfasis en ciertos autores que, dentro del mundo del equívoco aparente y las bambalinas de la política, según el autor han desempeñado mayor influencia que otros, en especial en la fabricación de enemigos, para lo cual las contemporáneas tesis de un Final de la Historia y de un Choque de Civilizaciones, junto con el movimiento "neoconservador" estadounidense, han servido de puntales.


EL SINARQUISMO Y LA GUERRA CONTRA EL ISLAM
por David Livingstone
10 de Marzo de 2016



La Dialéctica

     La conspiración no es comunista ni fascista, es sinarquista. La conspiración sinarquista, sin embargo, manipulando ambos extremos del espectro político, cultiva el miedo de la amenaza del "comunismo" para hacer avanzar la causa de una filosofía económica conocida como neoliberalismo. Denunciando al "Gran Gobierno", ellos piden la transferencia de la propiedad pública a sociedades privadas, y la esclavitud del mundo bajo su sistema bancario, so pretexto del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

     Los investigadores de la historia de la conspiración tenderán a aislar a los conocidos bávaros Illuminati, fundados por Adam Weishaupt en 1776, como la principal sociedad subversiva que está detrás de los acontecimientos mundiales. Sin embargo, incluso los Illuminati mismos tuvieron sus orígenes en una sociedad secreta mucho más poderosa e influyente, conocida como el Martinismo, que sobrevivió a los Illuminati, mucho más allá de la desaparición de aquella orden en 1885.

     El Martinismo es el complot diabólico último, fundado sobre una agenda kabalística que ve los problemas de la Historia resueltos mediante la concordancia de los opuestos. Pero a esas contraposiciones no se les permite que ocurran espontáneamente sino que en cambio son deliberadamente fomentadas, lo que provee a esos insinceros complotadores de los medios para presentar al mundo su artificial solución, haciendo parecer que ellos han llegado a sus propias conclusiones.

     Hay muchas dialécticas en juego. Fundamentalmente, ellas están arraigadas en el dualismo de Dios y el teísmo, o verdad contra falsedad. Como los martinistas toman partido contra el diablo, todo es invertido, donde la verdad se convierte en falsedad, y la falsedad en verdad.

     Para los martinistas, la Historia es la historia del desmantelamiento de Dios, derrocado por la Humanidad. Es la historia del secularismo, de la Humanidad progresando lejos desde la adoración a Dios hasta la celebración de sí misma como el Ser Supremo, el Superhombre de Nietzsche. El Final de la Historia es la culminación de siglos de progreso intelectual humano, del triunfo de la "Razón" por sobre la "Revelación".

     Sin embargo, impidiendo el advenimiento de ese Nuevo Orden Mundial está la religión. Su manifestación actual más amenazante es el Islam. Por lo tanto, a fin de preparar el campo de batalla para un ataque final, será necesario dividir al mundo en una dialéctica final: un Choque de Civilizaciones, azuzando a Occidente contra el "Islam".


El Martinismo

     Los investigadores de conspiraciones se han estado obsesionando con los mismos viejos y aburridos temas, implicando a los culpables habituales, como los Illuminati, los Bildebergers, la Reserva Federal e incluso los judíos. Uno culpará al "comunismo", otro al "fascismo", dejando completamente de determinar al verdadero enemigo que está detrás de esos falsos frentes y medios: el Sinarquismo.

     El Sinarquismo fue un movimiento martinista que se originó entre los círculos inmediatos de Napoleón Bonaparte. El martinismo comenzó con el místico francés Martínez de Pasqually, quien fundó la Ordre des Chevalier Maçons Elus-Coën de L’Univers (Orden de los Caballeros Masones, Elegidos Sacerdotes del Universo) en 1754. Un martinista llamado barón de Gleichen escribió que "Pasqually era originalmente español, quizá de raza judía, ya que sus discípulos heredaron de él un gran número de manuscritos judíos" [1]. Según J. M. Roberts, la filosofía de los Elus-Coën "estaba expresada en una serie de rituales cuyo objetivo era hacer posible para los seres espirituales tomar forma física y comunicar mensajes del otro mundo" [2].

[1] Souvenirs du Baron de Gleichen, p. 151, citado de Nesta Webster, Secret Societies and Subversive Movements, Brooklyn, 1994, p. 169.
[2] J. M. Roberts, The Mythology of Secret Societies, Londres, 1972, p. 104.

     El martinismo fue propagado posteriormente en formas diferentes por dos alumnos de Pasqually, Louis Claude de Saint-Martin y Jean-Baptiste Willermoz. Willermoz fue el formulador del Rito Escocés Rectificado, o Chevaliers Bienfaisants de la Cité-Sainte (CBCS), como una variante del Rito de Observancia Estricta, incluyendo algunos artículos que venían de la Orden de Cohens Elegidos de su maestro Pasqually [3].

[3] Jean-Pierre Bayard, Les Rose-Croix, Paris, 1986.

     Todas esas órdenes quedaron bajo la autoridad de una sola logia madre, los Chevaliers Bienfaisants de la Cité-Sainte de Lyón, de Willermoz. Ella supervisaba numerosas logias, incluyendo una de Observancia Estricta y la Logia Theodore del Buen Consejo en Múnich. En 1777 fue en esa logia que fue iniciado Adam Weishaupt, la cual se unió con su propia logia, los Illuminati, que él estableció el año anterior.

     Un importante miembro de los Chevaliers Bienfaisants era Joseph de Maistre (1753-1821), quien, según Berlín Isaiah, era un pensador cuyos trabajos contienen las raíces del pensamiento fascista, como él lo bosquejó en "Joseph de Maistre y los Orígenes del Fascismo". A pesar de ser reconocido como un católico devoto, De Maistre era también un martinista. Como lo ha explicado Jerry Muller, "la profesión que hacía De Maistre del cristianismo era seguramente sincera. Pero en sus escritos es la utilidad social de la religión como un elemento de cohesión política lo importante" [4]. De Maistre consideraba los excesos de la Revolución francesa como el resultado extremo de recurrir a la razón. Si ellos continuaran, es porque todas las instituciones de autoridad deben ser necesariamente irracionales. Sólo una autoridad absoluta puede mantener al hombre bajo control.

[4] Jerry Z. Muller, Conservatism: An Anthology of Social and Political Thought from David Hume to the Present, Princeton, 1997, p. 135.

     Para De Maistre, Napoleón era el tirano modelo. Como un aparente católico, el fracaso de la Revolución francesa, según De Maistre, consistió en que se volvió contra la palabra de Dios y la Iglesia católica, y fue por lo tanto castigada por el Régimen del Terror y luego por Napoleón. Según De Maistre, todo el poder viene de Dios, y Napoleón tenía el poder, de manera que él por lo tanto veía a Napoleón como un instrumento de la ira de Dios.


El Sinarquismo

     La fuente de la filosofía del sinarquismo fue uno de los intrigantes más celebres de los tiempos modernos, un agente británico de nombre Jamal ud-Din al-Afghani. Aunque él fue el fundador de la tradición salafista del Islam, del cual todo el terrorismo del siglo XX ha surgido, desde la Hermandad Musulmana a ISIS, Afghani era simultáneamente el Gran Maestro de la masonería de Egipto, así como profesor de H. P. Blavatsky, la fundadora de la Sociedad Teosófica y madrina del movimiento de la Nueva Era, cuyos libros son considerados "escrituras" de la Francmasonería.

     Bajo el nombre de Haji Sharif, Afghani comunicó sus distorsionados ideales a Alexandre Saint-Yves d’Alveydre. Saint-Yves, cuyos libros fueron ampliamente leídos por los martinistas, exponía la teoría del sinarquismo como una supuesta respuesta a los males producidos por el anarquismo y para proporcionar una alternativa mediante la combinación de fascismo y ocultismo. Sinarquía llegó a significar "gobierno de las sociedades secretas", sirviendo como una clase sacerdotal en comunicación directa con los "dioses", significando los Maestros Ascendidos de Agartha, verdaderamente existentes en una Tierra supuestamente hueca. Allí gobernaba el "Rey del Mundo", equiparado en la literatura ocultista con Satán, quien encabeza una jerarquía oculta que ha estado gobernando a la Humanidad en secreto durante siglos.

     La creación de una Europa Unida, una idea central del sinarquismo, era parte de la visión de Saint-Yves, un llamado que aparece en la primera página de su primer libro sobre la sinarquía, Keys to the East (Claves de Oriente). La necesidad de que Europa se uniera bajo un solo Estado sinarquista, según Saint-Yves, es incentivada por el ascenso del Islam como una potencia mundial, que amenaza a un débil, fragmentado y materialista Occidente. Saint-Yves sostiene que debe haber una alianza absolutamente nueva entre las naciones cristianas de Europa e Israel contra el Islam.

     Saint-Yves previó una Europa Federal con un gobierno corporativista, formado por tres consejos que representan el poder económico, el poder judicial y la comunidad científica, de la cual su sector metafísico mantenía la estructura cohesionada. Como parte de ese concepto de gobierno, Saint-Yves atribuyó un importante papel a las sociedades secretas ocultistas, que están compuestas de oráculos y que salvaguardan al gobierno desde detrás del escenario.

     Los seguidores de Saint-Yves habían decidido finalmente usar medios más sigilosos, infiltrando a sus miembros en posiciones claves en instituciones políticas y económicas destinadas a crear, en palabras de Richard F. Kuisel, un especialista en la historia política francesa del siglo XX, "un gobierno mundial por una élite iniciada" [5]. Según Gérard Galtier, el sinarquismo influyó sobre todos los martinistas y ocultistas de principios de siglo, y "Sin duda, los directores martinistas como Papus... tenían la ambición de influír en secreto en el curso de los acontecimientos políticos, principalmente mediante la difusión de los ideales sinárquicos" [6].

[5] Richard F. Kuisel, "The Legend of the Vichy Synarchy", en French Historical Studies, 1970, p. 378.
[6] Maçonnerie Egyptienne Rose-Croix et Néo-Chevalerie, Monaco, 1994; citado en Picknett y Prince, The Stargate Conspiracy, Nueva York, 1999, p. 265.

     La muerte de Papus en 1916, sin embargo, resultó en un cisma en la Orden Martinista a causa de su participación en política. Los activistas, bajo Victor Blanchard, que era el líder de la secretaría de la Cámara de Diputados del Parlamento francés, formaron un grupo de ruptura, la Orden Martinista y Sinárquica, que estableció el Comité Central Sinárquico en 1922, diseñado para atraer a jóvenes funcionarios civiles y a "los miembros más jóvenes de las grandes familias comerciales" [7]. El Comité pronto se convirtió en el Movimiento Imperio Sinárquico (MSE) en 1930, con el objetivo de abolir el parlamentarismo y sustituírlo por la sinarquía.

[7] André Ulmann y Henri Azeau, Synarchie et Pouvoir, 1968, p. 63.

     El MSE fue encabezado por Vivien Postel du Mas y Jeanne Canudo, recordada como una enérgica defensora de la unidad europea. Postel du Mas era miembro de los Vigilantes, fundados por el ocultista francés René Adolphe Schwaller de Lubicz. A pesar de nacer de una madre judía, De Lubicz junto con otros miembros de la Sociedad Teosófica se separaron para formar una organización ocultista derechista y anti-judía, a la que él llamó Les Veilleurs, Los Vigilantes, a la cual también perteneció el joven Rudolf Hess [8].


[8] Joscelyn Godwin, "Schwaller de Lubicz: Les Veilleurs et la Connexion Nazie", Politica Hermetica, Nº 5, pp. 101-108, Éditions L'Âge d'Homme, 1991.

     Postel du Mas y Canudo perseguían los objetivos de Saint-Yves para Francia así como una Europa unida. Postel du Mas también escribió el Pacto Sinarquista, que argumentaba, basado en las "cuatro órdenes que corresponden al sistema de castas hindú", que una "división de la gente en órdenes es natural y está de acuerdo con la tradición", y disponía un programa para la "revolución invisible" o "revolución desde arriba", significando apoderarse de un Estado desde dentro infiltrándose en los altos cargos. El primer paso era tomar el control de Francia, antes de crear la "Unión Europea" [9].

[9] Gary Lachman, Politics and the Occult, p. 193.

     Un importante testigo de su sinarquismo fue el editor parisino Maurice Girodias, fundador de Olympia Press que publicaba arte erótico así como obras de Henry Miller, Samuel Beckett, John Glassco y Christopher Logue. Al ver a Postel du Mas y a Canudo liderando un grupo vestido como caballeros templarios con capas rojas y botas de montar, a Girodias se le dijo que ellos eran "teósofos cismáticos con designios políticos, y que ellos están vinculados con el conde Coudenhove-Kalergi... quien es un defensor de los Estados Unidos de Europa... El objetivo de ellos es lanzar un partido político pan-europeo e instituír en el mundo entero, comenzando con Europa, una sociedad obediente a una idea espiritualista" (Ibid., p. 149).

     El conde Richard Nikolaus von Coudenhove-Kalergi fue un político y filósofo austriaco, un pionero de la integración europea, y también un miembro de Les Veilleurs de Lubicz. El padre de Coudenhove-Kalergi era también un amigo íntimo de Theordor Herzl, el fundador del Sionismo. Coudenhove-Kalergi escribe en sus Memorias:

     "A comienzos de 1924 recibimos una llamada del barón Luis de Rothschild; uno de sus amigos, Max Warburg de Hamburgo, había leído mi libro y quería que nos conociéramos. Para mi gran sorpresa, Warburg espontáneamente nos ofreció 60.000 marcos de oro, para apoyar al movimiento durante sus tres primeros años... Max Warburg, que era uno de los hombres más distinguidos y más sabios con los cuales he entrado alguna vez en contacto, tenía como principio financiar esos movimientos. Él permaneció sinceramente interesado en Pan-Europa durante su vida entera. Max Warburg arregló su viaje de 1925 a Estados Unidos para presentarme ante Paul Warburg y el financiero Bernard Baruch" [10].

[10] Eustace Mullins, The World Order: A Study in the Hegemony of Parasitism. The History and Practices of the Parasitic Financial Elite, 1984).

     Coudenhove-Kalergi se esforzó por sustituír el ideal alemán nacionalista de la comunidad racial con el de una nación europea étnicamente heterogénea e inclusiva, basada en una comunidad de cultura, una nación cuyos genios eran, en términos nietzscheanos, los "grandes europeos", como Abbé de Saint-Pierre, Kant, Napoleón, Giuseppe Mazzini, Victor Hugo y el propio Nietzsche, quien también citaba a Napoleón frecuentemente como "un ejemplo del Superhombre" (Más Allá del Bien y del Mal, 256.).

     Fue por medio de Coudenhove-Kalergi que la visión de Saint-Yves de una Unión Europea sinarquista consiguió una fuerza política seria, cuando él co-fundó la Unión Pan-Europea (PEU) con el archiduque Otto von Habsburg. Aristocrático en sus orígenes y elitista en sus ideas, Coudenhove-Kalergi se identificó y colaboró también con políticos tales como Engelbert Dollfuss, Kurt Schuschnigg, Winston Churchill y Charles de Gaulle. El movimiento de Coudenhove-Kalergi celebró su primer Congreso en Viena en 1926. En 1927 Aristide Briand, que sirvió once períodos como Primer Ministro de Francia durante la Tercera República francesa, fue elegido presidente honorario. Entre las personalidades que asistieron se incluían Albert Einstein, Thomas Mann, Sigmund Freud, Konrad Adenauer y Georges Pompidou [11].

[11] "Richard Coudenhove-Kalergi", Spartacus Educational.

     La primera persona en integrarse a la Unión Pan-Europa fue Hjalmar Schacht, posteriormente ministro de Economía del Reich de Hitler, un miembro de la Mesa Redonda de Cecil Rhodes [12]. Siendo su nombre completo Hjalmar Horace Greely Schacht, aunque nacido en Alemania, él pasó parte de su educación temprana en Brooklyn, y mantuvo poderosas conexiones con Wall Street [13]. Schacht era un cercano amigo de Montagu Norman, presidente del Banco de Inglaterra que era el padrino de uno de los nietos de Schacht. Norman Montagu entre 1933 y 1939 se reunió repetidamente con Hjalmar Schacht para planear la financiación del régimen nacionalsocialista [14].

[12] Lyndon H. LaRouche, Jr., Dope, Inc., Nueva York, 1978.
[13] Charles Higham, Trading with the Enemy: The Nazi-American Money Plot 1933-1949, 1983, p. 1
[14] Anton Chaitkin, "British Psychiatry: From Eugenics to Assassination", Executive Intelligence Review, vol. 21 Nº 40, 30 de Julio 2002.


La Unión Europea

     La Unión Europea comenzó con la fundación del Movimiento Europeo por Joseph Retinger, que era también uno de los miembros fundadores del Grupo Bilderberg. Financiadas por la CIA, las súper-secretas Conferencias Bilderberg invitaban a los más importantes hombres de negocios, políticos y funcionarios de Inteligencia del mundo para la que fue denominada "una red informal de gente influyente que podían consultarse unos a otros en privado y confidencialmente" [15]. Las reuniones anuales del grupo Bilderberg comenzaron primeramente en Mayo de 1954, con un grupo que incluía a George Ball, David Rockefeller, heredero de la dinastía petrolera Rockefeller, el doctor Joseph Retinger, el príncipe Bernhard de Holanda, antiguo oficial SS y empleado de IG Farben, y George C. McGhee, entonces del ministerio de Asuntos Exteriores estadounidense y más tarde un importante ejecutivo de Mobil Oil [16].

[15] Stephen Gill, American Hegemony and the Trilateral Commission, Nueva York, 1990, p. 129; CBC, "Informal Forum or Global Conspiracy?", CBC News Online, 13 de Junio 2006.
[16] William Engdahl, A Century of War: Anglo-American Oil Politics and the New World Order, 1992, p. 149.

     Retinger era también un fundador del Movimiento Europeo que conduciría a la creación del Consejo de Europa y la Unión Europea. Dirigido por Winston Churchill, Averell Harriman y Paul-Henri Spaak, el Movimiento Europeo, explica Frances Stonor Saunders en Who Paid the Piper: The CIA and the Cultural Cold War, fue estrechamente supervisado y financiado por la CIA, mediante una organización de fachada llamada el Comité Estadounidense para una Europa Unida cuyo primer secretario ejecutivo fue Tom Braden.

     Durante la guerra, Coudenhove-Kalergi había proseguido su llamado a la unificación de Europa a lo largo del eje París-Londres, actividades que sirvieron como la base de la vida real para el ficticio héroe de la Resistencia Victor Laszlo en la película Casablanca. Su llamado para la unificación de Europa disfrutó del apoyo de Allen Dulles, "Wild Bill" Donovan, ex-jefe de la OSS, y Winston Churchill, que comenzó a promover la unidad europea a partir de 1930 y que presidió el Congreso de Europa. Churchill escribió un prefacio al libro del conde "Una Idea Conquista el Mundo". En 1947 Coudenhove-Kalergi había establecido la Unión Parlamentaria Europea (EPU), que desempeñó un papel prominente en el Congreso de Europa en La Haya. La EPU más tarde se fusionó con el Movimiento Europeo, y Coudenhove-Kalergi fue elegido como su presidente honorario en 1952.

     En 1949 Retinger formó el Comité Estadounidense para una Europa Unida (ACUE) junto con el futuro director de la CIA Allen Dulles, el director de entonces del CFR George Franklin, Tom Braden y William Donovan. "Más tarde", dijo Retinger, "siempre que necesitábamos cualquier ayuda para el Movimiento Europeo, Dulles estuvo entre aquellos en Estados Unidos que más nos ayudaron" [17]. Según Ambrose Evans-Pritchard, y reportando desde documentos gubernamentales estadounidenses desclasificados, "los líderes del Movimiento Europeo —Retinger, el visionario Robert Schuman y el ex-Primer Ministro belga Henri Spaak— fueron todos tratados como jornaleros por sus patrocinadores estadounidenses. El papel estadounidense fue manejado como una operación encubierta. La financiación del ACUE provino de las fundaciones Ford y Rockefeller así como de grupos comerciales con lazos cercanos con el gobierno estadounidense" [18].

[17] Holly Sklar, Trilateralism: The Trilateral Commission and Elite Planning for World Management, Massachusetts, 1980, p. 162.
[18] Ambrose Evans-Pritchard, "Euro-Federalists Financed by US Spy Chiefs", The Telegraph, 19 de Sept. 2000.

     El "proyecto europeo" mismo comenzó en 1950 con el anuncio del ministro de Asuntos Exteriores francés Robert Schuman de que Francia y Alemania Occidental habían acordado coordinar sus industrias de carbón y siderúrgicas. Italia, Bélgica, los Países Bajos y Luxemburgo aceptaron su oferta de participar, lo que llevó siete años más tarde al Tratado de Roma, que estableció la Comunidad Económica Europea (EEC), a la cual la Unión Europea remonta sus orígenes.

     Robert Shuman se convirtió en el primer presidente del Parlamento Europeo en 1958. Pero fue Jean Monnet quien llegó a ser el presidente del nuevo organismo, llamado la Alta Autoridad y que fue la influencia primaria detrás del movimiento. Monnet era entonces el hombre de negocios y economista más influyente en la Europa de posguerra. En 1936 Vivien Postel du Mas dijo a Girodias que, junto con Coudenhove-Kalergi, Monnet era un influyente promotor de la agenda sinarquista. Otro de los informantes del Movimiento Imperio Sinárquico de Ulmann y Azeau describió a Monnet como un "verdadero sinarca... cuya pertenencia al movimiento estuvo nunca en duda para los verdaderos iniciados" (Ulmann y Azeau, p. 63).


El Enemigo Necesario

     Fue debido a los esfuerzos de Alexandre Kojève y Jean Monnet que la Unión Europea, que era un proyecto sinarquista, tomó su forma actual [19]. Kojève (1902-1968) fue un filósofo y estadista francés nacido ruso, y sobrino del artista abstracto Wassily Kandinsky.

[19] "Synarchy: The Hidden Hand behind the European Union", New Dawn, 15 de Marzo 2012.

     Kojève, quien era la eminencia gris en el ministerio francés de Asuntos Económicos, fue uno de los primeros arquitectos de la Unión Europea y del Acuerdo General sobre Tarifas y Comercio (GATT). Él ejerció mucha influencia sobre Olivier Wormser, que desempeñó un papel fundamental en la negociación del Tratado de Roma, y sobre Valéry Giscard d’Estaing, quien se convirtió en el Presidente de Francia en 1974, y que a través de toda su carrera política había sido sistemáticamente un defensor de la gran Unión Europea.

     De acuerdo a Barbara Boyd, Kojève "no era sólo un ideólogo del fascismo universal, sino también una figura principal en los círculos fascistas más poderosos del siglo XX en Francia, los sinarquistas" [20]. Esos círculos incluían a Carl Schmitt (1888-1985), descrito como "el Jurista de la Corona del Tercer Reich". Durante toda su carrera Schmitt estuvo bajo la protección de Hermann Göring, Reichsmarschall de Hitler durante la guerra y la principal figura sinarquista en la Alemania nacionalsocialista [21]. En 1933 él fue designado Consejero de Estado por Hermann Göring y llegó a ser el presidente de la Unión de Juristas Nacionalsocialistas. Como profesor en la Universidad de Berlín, él presentó sus teorías como un fundamento ideológico del nacionalsocialismo, y como una justificación del Estado del "Führer" en cuanto a la filosofía legal.

[20] Barbara Boyd, "Profile: Carl Schmitt, Dick Cheney's Éminence Grise", Executive Intelligence Review, 6 de Enero 2006.
[21] Jeffrey Steinberg, "Synarchism: The Fascist Roots of the Wolfowitz Cabal".

     Un declarado defensor de Maquiavelo y de De Maistre, Schmitt apoyó la aparición de estructuras de poder totalitarias en su ensayo "The Concept of the Political", donde desarrolló el concepto de la toma del poder por un líder poderoso y decidido, mediante el pretexto de un estado de emergencia. Schmitt prefería un "dictador soberano" que fuera capaz de tomar la acción decisiva para enfrentar las amenazas del Estado. Efectivamente, un estado de emergencia presupone la amenaza de un enemigo público específico contra quien un líder carismático legítimo debe ejercer una decisión soberana.

     Schmitt también desarrolló la doctrina de un enemigo necesario. Schmitt propuso que hubiera un ámbito de la vida distinto de todo los demás, que él llamó "lo político". Según Schmitt, cada área de la existencia humana tiene su propia forma particular de dualismo: en la moralidad está el bien y el mal; en economía, ganancias y deudas; en estética, belleza y fealdad, etcétera. Lo "político", para Schmitt, estaba basado en la diferencia entre "amigo" y "enemigo". Lo político existe dondequiera que exista un enemigo, un grupo que es diferente y que tiene intereses diferentes, y con quien hay una posibilidad de conflicto. Una población puede ser unificada y movilizada mediante el acto político, en el cual un enemigo es identificado y confrontado [22].

[22] Carl Schmitt, The Concept of the Political, Chicago, 2007.

     Como Bryan Turner lo resume en "Sovereignty and Emergency Political Theology, Islam and American Conservatism":

    "Schmitt argumentó que lo político estaba definido en términos de lucha decisiva entre amigo y enemigo, y sin tal lucha los valores auténticos no podían ser protegidos o mantenidos. Más exactamente, el poder implicaba una lucha entre civilizaciones para definir el contenido de una vida ética vigorosa...".

     La vida política no puede sobrevivir sin la soberanía del Estado, y la soberanía del Estado está constituída por la capacidad de un líder para tomar decisiones eficaces en una situación de crisis. El debate y la deliberación democráticos sólo pueden debilitar la capacidad del líder del Reich para actuar con determinación y claridad de visión.

     Un miembro del Partido Nacionalsocialista, Schmitt participó en la quema de libros de autores judíos, y pidió una purga mucho más extensa, para incluír obras de autores que estaban bajo la influencia de ideas judías [23]. En 1934 él justificó los asesinatos políticos de la Noche de los Cuchillos Largos, una purga realizada por el régimen nacionalsocialista que llevó a cabo asesinatos de varios líderes izquierdistas y anti-nazis, como la "forma más alta de la justicia administrativa" y de la autoridad de Hitler, en una obra titulada "El Líder Defiende la Ley" [24].

[23] Claudia Koonz, The Nazi Conscience, p. 59.
[24] Deutsche Juristen-Zeitung, 38, 1934.

     Cuando Schmitt perdió el favor de la SS él viajó a España, Portugal e Italia bajo el patrocinio sinarquista, dando conferencias acerca de cómo legitimar continuamente a los gobiernos fascistas de aquellas naciones. Después de su captura en 1945 por las fuerzas estadounidenses, y después de pasar más de un año en un campo de internamiento, Schmitt rechazó cada tentativa de des-nazificación, lo cual efectivamente lo excluyó de cargos en la academia. A pesar de estar aislado de la corriente principal de la comunidad académica y política, él siguió sus estudios, sobre todo del Derecho internacional.

     A partir de los años '50, Schmitt recibió un constante flujo de visitantes, entre los que se incluía Kojève, y él editó la Introducción a una Lectura de Hegel de Kojève [25]. Se cree que los seminarios filosóficos de Kojève sobre Hegel "formaron dramáticamente el paisaje intelectual francés de este siglo" [26]. Para Kojève, la creación de la CEE dio forma concreta al sueño hegeliano de forjar Europa como un ejemplo de un Estado mundial que, él pensaba, era por sí solo capaz de resolver "todas las contradicciones de las etapas más tempranas de la Historia" y de satisfacer "todas las necesidades humanas" [27].

[25] Allan Bloom, Giants and Dwarfs: Essays 1960-1990, Nueva York, 1990, pp. 235-273.
[26] Mark Lilla, "The End of Philosophy: How a Russian Émigré Brought Hegel to the French", Times Literary Supplement, 5 de Abril 1991, p. 3.
[27] Roger Griffin, "Europe for the Europeans: Fascist Myths of the New Order 1922-1992".

     La visión de Kojève de un Estado mundial fue desarrollada a partir de su interpretación de Hegel, que estaba basada en una combinación del pensamiento tanto de Martin Heidegger como de Karl Marx. Poco después de que Hitler subió al poder, Heidegger se integró al Partido Nacionalsocialista en 1933, y permaneció como miembro del Partido hasta que fue desmantelado al final de la Segunda Guerra Mundial, aunque la relación entre su filosofía y el nacionalsocialismo sea todavía muy polémica, sobre todo porque él nunca pareció expresar ningún claro remordimiento.

     Al igual que Marx, Kojève creía que el hombre es la fuerza que mueve a la Historia. A diferencia de los hegelianos de Derecha sin embargo, quienes identifican el Espíritu de Hegel con Dios, Kojève sigue a los hegelianos de Izquierda que se adhieren a la tradición de la versión de Marx del Hegelianismo, que en cambio ve la Historia como formada por el hombre. En Alexander Kojève: The Roots of Postmodern Politics, la historiadora Shadia Drury describe el historicismo de Kojève, que revela la base kabalística de la dialéctica hegeliana:

    «En contraste con la interpretación hegeliana de Derecha, Kojève siguió a Feurerbach y a Marx al considerar a Dios como una mera proyección de la propia concepción idealizada que el hombre ha elaborado de sí mismo. En este punto de vista, el dualismo entre el hombre y su Yo (proyectado como Dios) es superado en el curso del proceso histórico. Al "final de la Historia” el hombre reconoce a Dios como su propia creación, y ya no está alienado de sí mismo porque él se ha hecho uno consigo mismo, o con su propia visión idealizada de sí mismo. Entendida así, la Historia es el propio proyecto del hombre de hacerse a sí mismo. Ésta es la razón de que la interpretación de Kojève a menudo sea caracterizada como "humanismo marxista"» [28].

[28] Shadia Drury, Alexandre Kojève: The Roots of Postmodern Politics, Nueva York, 1994, p. 14.

     Para Kojève, la época de las revoluciones ha acabado. El final de la Historia ha sido establecido hace ya mucho tiempo, después de la batalla de Napoleón en Jena en 1806. Desde aquella fecha en adelante, las naciones del mundo han compartido los mismos principios, esperanzas y aspiraciones. Todo desde la batalla de Jena, que es por otra parte confundido como Historia, ha sido simplemente un asunto de resolver las "secuelas anacrónicas" del pasado pre-revolucionario de Europa. Sin embargo, Kojève reconoce que seguirá habiendo resistencia por parte de los "enfermos" que no pueden reconocer el nuevo Estado universal como la conclusión de la Naturaleza misma. Kojève por lo tanto afirma que el Estado final o universal requerirá un tirano universal.

     Como explica Shadia Drury, "leyendo a Hegel a través de los lentes de Heidegger así como de Marx, Kojève dio a luz a aquel curioso fenómeno conocido como el marxismo existencial, que es personificado por las obras de Sartre" (Ibid, p. 65). Kojève inspiró a Jean-Paul Sartre haciendo hincapié particular en el terror como un componente necesario de la revolución. El cumplimiento del Final de la Historia "no es posible sin una lucha", él dijo [29]. Construyendo sobre la dialéctica de Hegel, Kojève percibió que el "esclavo", para vencer a su "amo", debe "introducir en él mismo el elemento de la muerte" arriesgando su vida mientras está totalmente consciente de su mortalidad. Por consiguiente, los eruditos describen a Kojève como teniendo una "concepción terrorista de la Historia" [30]. Como explica Kojève, los filósofos están menos restringidos por las convenciones y son más capaces de recurrir al terror y otras medidas que pueden ser consideradas "criminales", si tales medidas son eficaces para conseguir el final deseado (Ibid., p. 147).

[29] Alexandre Kojève, Introduction to a Reading of Hegel, Nueva York, 1969, p. 69.
[30] Drury, Alexandre Kojève, p. 37.


Neoconservadores

     La noción de Kojève del Final de la Historia de Hegel fue planteada más tarde por Francis Fukuyama, donde se convirtió en la base para las fanáticas ambiciones sionistas del movimiento neoconservador estadounidense, y para su formulación de un "Choque de Civilizaciones", también conocido como la Guerra contra el Terrorismo, o más precisamente la Guerra contra el Islam.

     La cosmovisión de los Neoconservadores fue inspirada por el filósofo político judeo-alemán Leo Strauss, que mantuvo una amistad de toda la vida con Alexandre Kojève. Cuando joven Strauss se convirtió al sionismo político y también asistió a cursos en la Universidad de Freiburgo enseñados por Martin Heidegger. A causa del ascenso de los nacionalsocialistas al poder, Strauss decidió retornar a Estados Unidos, donde pasó la mayor parte de su carrera como profesor de ciencias políticas en la Universidad de Chicago, financiada por los Rockefeller. La misma universidad se hizo conocida por la Escuela de Chicago, el baluarte de la teoría económica neoliberal, encabezada por Milton Friedman.

     Una influencia significativa en Leo Strauss fue Carl Schmitt, a pesar de su pasado nacionalsocialista [31]. La muy positiva referencia de Schmitt contribuyó decisivamente para que Strauss consiguiera el financiamiento de la beca que permitió que él dejara Alemania. Por su parte, la crítica y la aclaración hecha por Strauss de El Concepto de lo Político llevó a Schmitt a hacer significativas enmiendas en su segunda edición. Strauss escribió a Schmitt en 1932, y resumió las implicaciones de su teología política como sigue:

    «Puesto que el hombre es malo por naturaleza, él por lo tanto necesita dominar. Pero el dominio puede ser establecido, es decir, los hombres pueden ser unificados sólo en una unidad contra otros hombres. Cada asociación de hombres es necesariamente una separación de otros hombres... lo político así entendido no es el principio constitutivo del Estado, del orden, sino una condición del Estado» [32].

[31] Bryan S. Turner, "Sovereignty and Emergency Political Theology, Islam and American Conservatism", 2002, pp. 103–119.
[32] Heinrich Meier, Carl Schmitt and Leo Strauss: The Hidden Dialogue, Chicago, 1995, p. 125.

     Kojève y Strauss ambos desempeñaron un papel principal en la "rehabilitación" de posguerra de Schmitt. En 1955 Kojève se dirigió a un grupo de hombres de negocios de Düsseldorf por invitación de Schmitt, y éste intentó arreglar una reunión privada entre Kojève y Hjalmar Schacht [33]. Y a través de toda su carrera en EE.UU., Strauss regularmente envió a sus principales discípulos a estudiar bajo Kojève en París. Por ejemplo, el protegido superior de Strauss, Allan Bloom, viajaba a París anualmente, desde 1953 hasta la muerte de Kojève en 1968, para estudiar las creencias fascistas nietzscheanas de Kojève. Bloom consideraría a Kojève como uno de sus más grandes profesores [34].

[33] Jeffrey Steinberg, Tony Papert y Barbara Boyd, "Dick Cheney Has a French Connection—To Fascism", Executive Intelligence Review, 9 de Mayo 2003.
[34] Alan Bloom, "Preface", Alexandre Kojève, Introduction to the Reading of Hegel, p I.

     Para Strauss, el Final de la Historia de Kojève es el resultado de todos los errores de la modernidad y sus valores de liberalismo. El error del liberalismo consiste en que se ha apartado de la sabiduría de los antiguos, quienes reconocieron la inevitabilidad de una jerarquía natural entre los hombres. Eso condujo a los seguidores de Strauss, que habían sido todos importantes exponentes de Leon Trosky, a volverse al extremo opuesto del espectro político, para convertirse en "neoconservadores", apoyando la economía neoliberal en combinación con el pro-sionismo.

     A fin de cuentas, las perturbaciones sociales de los años '60 causadas por el liberalismo fueron percibidas por los neoconservadores como una "pudrición" a través de Estados Unidos por la falta de auto-confianza y creencia en sí mismo. Por lo tanto, para revigorizar el sentido de identidad de EE.UU., los neoconservadores se apropiaron de la noción de Strauss de la necesidad de recurrir a Nobles Mentiras. Ellos fabricarían el mito de que EE.UU. era la única fuente del "bien" en el mundo, y que debería ser apoyado, porque de otro modo el "mal" prevalecería.

     Después de que Nixon fue obligado a dimitir en 1974, los neoconservadores se aliaron con dos derechistas en la administración de su sucesor, Gerald Ford, quien usó la intensificación del terrorismo como un pretexto para adoptar una línea dura contra el comunismo soviético. Ellos eran Donald Rumsfeld, el nuevo secretario de Defensa, y Dick Cheney, el Jefe de Estado Mayor de Ford. Mientras Nixon había iniciado un período de distensión con la Unión Soviética, Rumsfeld resucitó la vieja paranoia dando entonces discursos sobre la "firmeza de propósito" de los soviéticos al construír su defensa militar en relación a la de Estados Unidos. La CIA negó las acusaciones, confirmando que ellas eran una completa ficción. Pero Rumsfeld usó su posición para persuadir a Ford para que abriese una investigación independiente, la que él insistía en que demostraría que había una amenaza oculta para Estados Unidos. Aquella investigación sería dirigida por un grupo de neoconservadores, uno de los cuales era Paul Wolfowitz, un protegido personal del alumno de Kojève Allan Bloom.

     La nueva estrategia de los neoconservadores comenzó a adquirir proporciones peligrosas cuando en 1992 Wolfowitz, como subsecretario de Defensa de Dick Cheney para la política, escribió un "Reporte Guía de la Planificación de la Defensa" que delineaba las prioridades estratégicas de EE.UU. en la época post-Guerra Fría. Hecho llegar al New York Times, el documento prescribía asegurar la supremacía global para EE.UU. mediante la confrontación militar con diversos regímenes, pidiendo que EE.UU. afirmara sus intereses dondequiera que ellos existieran, con un énfasis particular en los suministros de petróleo y la seguridad de Israel.

     Según los autores, era tiempo para que EE.UU. consiguiera una superioridad militar sin paralelos mediante un masivo desarrollo de las capacidades militares del país. Esa misma cosmovisión fue promovida con la creación de un grupo de estudios específicamente diseñado, conocido como el Proyecto para un Nuevo Siglo Estadounidense (PNAC). Entre los signatarios del proyecto se incluía Dick Cheney, Donald Rumsfeld e importantes neoconservadores, como Wolfowitz, Douglas Feith, Richard Perle y Elliot Abrams, que había sido encontrado culpable de mentir acerca de su papel en la operación Irán-Contras, pero que fue perdonado más tarde por George H. W. Bush.

     En particular, el PNAC estaba preocupado por la situación política en el Oriente Medio, formada en gran parte por el nuevo paradigma articulado por Samuel Huntington y Francis Fukuyama, que azuzaba a la democracia secular occidental contra el fundamentalismo islámico. La democracia liberal occidental, se nos dice, es el "Final de la Historia" en un sentido hegeliano, representando el triunfo de siglos de progreso intelectual. Fukuyama estaba fuertemente influído por Kojève quien, tan temprano como en 1948, creía que Estados Unidos era el modelo de la vida económica al final de la Historia. Mucho antes de que la Guerra Fría llegara a un final, Kojève esperaba el triunfo de EE.UU. sobre la Unión Soviética, esperando que no sería un triunfo militar sino uno económico (S. Drury, Alexandre Kojève, p. 43).

     En último término, la afirmación de Fukuyama es un progreso de la misma dialéctica sinarquista. En otras palabras, combinado con el advenimiento de la democracia secular, la supremacía de la civilización "occidental" supuestamente marca la culminación de la evolución intelectual humana. En las propias palabras de Fukuyama:

    «Lo que podemos estar presenciando no es sólo el final de la Guerra Fría, o la desaparición de un período particular de la historia de la posguerra, sino el final de la Historia como tal: es decir, el punto final de la evolución ideológica de la Humanidad y la universalización de la democracia liberal occidental como la forma final del gobierno humano» [35].

[35] F. Fukuyama, The End of History and the Last Man, 1992.

     Fue en respuesta a la afirmación de Fukuyama que Samuel Huntington desarrolló la noción de un "Choque de Civilizaciones". Huntington creía que mientras la época de las ideologías se había terminado, el mundo sólo había vuelto a una situación normal caracterizada por el conflicto entre bloques culturales. En su tesis, él argumentaba que el eje primario del conflicto en el futuro estará a lo largo de líneas culturales y religiosas. Él sugiere que son las diferentes civilizaciones, como el más alto rango de la identidad cultural, las que se harán cada vez más útiles para analizar el potencial para los conflictos.

     Como Fukuyama escribió en un artículo de opinión en el Washington Post en 2008, "el único verdadero competidor de la Democracia en el reino de las ideas hoy es el islamismo radical" [36]. Sin embargo, la fabricación de la supuesta amenaza del Islam obviamente disfrazaba objetivos políticos más infames. Como Gilles Keppel explicó:

    «La teoría del choque de civilizaciones de Huntington facilitó la transferencia al mundo musulmán de una hostilidad estratégica que Occidente había heredado de décadas de Guerra Fría. El paralelo trazado entre los peligros del comunismo y los del Islam dieron a los planificadores estratégicos de Washington la ilusión de que ellos podrían prescindir del análisis de la naturaleza de la "amenaza" islámica y de que simplemente podrían transponer los instrumentos conceptuales diseñados para anticiparse a una amenaza a la realidad muy diferente de otra.

    «El movimiento neoconservador desempeñó un papel crucial para provocar esta permutación retórica. Aquél colocó un modo fácil de pensar al servicio de una agenda política precisa, orientada a expandir el modelo democrático estadounidense en el Oriente Medio —la única parte del mundo que no había penetrado al final del siglo XX— y a modificar la política estadounidense en la región para dar la precedencia de seguridad a Israel por sobre una alianza con la petro-monarquía saudita» [37].

[36] Francis Fukuyama, "They Can only Go So Far", The Washington Post, 24 de Agosto 2008.
[37] Gilles Keppel, The War for Muslim Minds, p. 62.

     La verdad es que, más bien, no hay ninguna verdadera "democracia" en Occidente. El fraude de las dictaduras en serie, donde a la gente se le dice por quién votar cada cuatro años, está diseñado para esconder el hecho de que Occidente está conformado por oligarquías. Los intereses industriales usan su influencia sobre el gobierno, los medios de comunicación y el sistema educacional, para perseguir sus aspiraciones globalistas compartidas. Como lo ha resumido Bryan Turner, "el debate popular sobre la tesis de Huntington ha obscurecido su dependencia intelectual de una tradición académica de filosofía política que procuraba definir la soberanía en términos de luchas civilizacionales entre amigos y enemigos, principalmente el legado de Carl Schmitt y Leo Strauss" [38].–


[38] Bryan S. Turner, "Sovereignty and Emergency Political Theology, Islam and American Conservatism", 2002, pp. 103–119.





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