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domingo, 26 de junio de 2016

Miguel Serrano - Los Judíos No Son los Hebreos



     En esta entrada presentamos diversos capítulos del libro de Miguel Serrano "El Cordón Dorado" (1978) que tienen como tema común una exploración de la profunda antigüedad de ciertos pueblos que se vieron involucrados en hechos cuyas repercusiones se sienten hasta hoy, en robos y falsificaciones que pretendieron suprimir el recuerdo de los orígenes extraterrenales de algunas Humanidades, haciendo desaparecer los rastros delatores, costumbre que se ha seguido manifestando durante la Historia, notablemente durante la "conquista" de América (donde se siguieron borrando las huellas de los Dioses Blancos) y de manera escandalosa especialmente tras la Segunda Guerra, con el fraude del Holocuento, como lo hace ver el señor Serrano junto con otros interesantes tópicos. Hay que señalar que en "El Cordón Dorado" Serrano se equivoca en la identificación de las swástikas dextrógira y levógira, error que corrigió en su posterior libro "Adolf Hitler, el Último Avatara" y que nosotros hemos enmendado aquí cuando ha correspondido.





LAS SEGUNDAS TABLAS DEL EGIPCIO MOISÉS
¿SON IGUALES A LAS PRIMERAS?

     La Biblia nos cuenta que Moisés tenía un Arca de Oro, dentro de la cual se hallaban unas tablas de piedra, con unos instrumentos mágicos de poder: Urim y Tummin. La guardaban los levitas, que vestían de blanco. Esa Arca habría sido robada en Egipto, tal como Heracles-Hércules roba las Manzanas de Oro del Jardín de las Hespérides, y Jasón el Vellocino, también de Oro, en el Cáucaso, seguramente en el monte Elbruz, el del Diluvio, al pie del cual (o quizás dentro) se levantaba la ciudad de Asgard, de la que partiera Wotan u Odín guiando a los antiguos germanos; también la mítica región donde se encadenara a Prometeo, quien, a su vez, robó el "fuego del cielo" a los inmortales, para entregarlo peligrosamente a los humanos.

     En todos estos relatos aparece siempre el Oro. Junto a él, la Piedra. Son fórmulas simbólicas de la Alquimia; el Oro Alquímico, la Piedra Filosofal; un poder oculto al fondo, una totalidad perdida, una vida divina, sumergida con la gran catástrofe. ¿Cómo y por qué se perdió esa totalidad, esa unidad, esa sabiduría? Alguien hizo un mal uso del Poder.

     Nos dice Platón que el Jardín de las Hespérides, donde se cultivaban las Manzanas de Oro y residían los animales sagrados de los atlantes, era guardado por tres hermanas: una Blanca, una Negra y una Roja, los colores alquímicos. Heracles-Hércules lucha contra el gigante Anteo, el Blanco. (En el Opus alquímico, la "Lucha con el Blanco" se llama Albedo, y viene inmediatamente después de la "lucha con el Negro", o Nigredo). Vence al Gigante valiéndose de la astucia. Los hebreos (habiru) en "lucha" con la Hermana Negra Khem, Egipto (Nigredo, la primera etapa iniciática del Opus), con la ayuda de un egipcio, roban el Gral. Son perseguidos por los ejércitos del Faraón. El poder robado les permite separar las aguas del Mar Rojo. (Rubedo es la última etapa del Opus alquímico, que no se puede cumplir de verdad, saltándose artificialmente las etapas que la preceden). Los fenicios son los rojos. ¿Ayudan de algún modo a los israelitas contra los "negros" egipcios? Luego Moisés, con la ayuda de un Ser extraterrestre, interpreta las Tablas de Piedra en la cima de un Monte. Al descender, encuentra a los hebreos adorando el Becerro de Oro. ¿Estamos aún en la Época de Aries, del Carnero, del Vellocino, o estamos en la de Leo, o en la de Géminis? Se dice que Moisés rompe las Tablas. ¿Se puede hacer eso? ¿Quién se las ha descifrado?

     Se nos cuenta que Moisés vuelve a subir el Monte y desciende con nuevas Tablas. ¿Serán iguales? ¿Será la misma Ley? ¿Quién se las ha entregado ahora? ¿Un idéntico Ser? ¿Acaso otro? ¿O habrán sido rehechas las Tablas por el hombre-Moisés, por el animal-hombre, sin intervención directa de los Guías divinos extraterrestres? Puede, a su vez, haber sido poseído Moisés por un dios desconocido que no es un Guía inmortal sino un fantasma de la mente, un Golem. Estas preguntas y reflexiones fundamentales se las hacen hoy algunos jóvenes judíos.

     Es posible que exista una adulteración histórica en todo lo referente a Moisés, también en la escena del monte Sinaí. El pueblo que adoraba el Becerro de Oro no era el judío, sino el hebreo. Hay una gran diferencia. Moisés... ¿Quién era Moisés? Maspero, en su "Historia Antigua", dice que, según tradiciones egipcias, Moisés fue un sacerdote egipcio de Heliópolis, de nombre Osarsiph, que huyó de su país. ¿Por qué? ¿Acaso robó el Gral? No olvidemos que, tocando con su Vara, igual a la del Faraón, Moisés-Osarsiph hace correr agua de la piedra y caer maná del cielo. El Gral, como se sabe, es alimento de vida. La Vara del Faraón, en poder de Osarsiph, también separa las aguas del Mar Rojo. Como veremos luego, Moisés ha deseado recuperar para los habiru el Gral que los arios han extraviado en Egipto.

     Nada se sabe de cierto sobre la muerte de Moisés. Se piensa que fue asesinado. Toda tradición auténtica ha sido falseada o borrada, especialmente la historia de Egipto. Judíos y cristianos han hecho desaparecer, con la complicidad de los musulmanes, todos los rastros del pasado más remoto y de la Atlántida que se encontraban en los documentos egipcios, y se han apropiado, vulgarizando y simplificando los símbolos, las leyendas y la verdadera tradición, transformando la ciencia antigua en leyenda y mitología. El mesianismo, profunda y exactamente explicado en las pirámides y en la Esfinge, ha sido utilizado y transformado para fines nacionalistas estrechos y para la imposición de una religión exotérica y lunar.

     Había que hacer desaparecer todo rastro del mesianismo egipcio, toda clave de la alquimia de la Atlántida (en esto también colaboraron los romanos, sin excluír a Julio César) y, en especial, toda huella de los extraterrestres y de los millones de años de la historia del hombre, reduciéndolo a seis mil años, máximos, con origen en un Paraíso terrenal y en una sola pareja de seres primitivos. El incendio de la Biblioteca de Alejandría tiene que ver con esto. Allí se destruye todo indicio, especialmente la obra de Beroso, que relata encuentros con extraterrestres, y sobre la escritura lineal egipcia, anterior a la jeroglífica y que explica la historia de la civilización superior que precede al Egipto que conocemos, que es su decadencia.

     Los faraones sólo se apropian de un mundo más sabio y ya desaparecido —como los Incas en el Perú—, un mundo que conoció la inmortalidad y la resurrección. La momia es un signo de que ya se ha perdido la ciencia de Osiris resurrecto. Moisés, el egipcio, no se habría prestado a toda esa falsificación; por eso habría sido hecho desaparecer. "Sus" Tablas de la Ley, "su" Génesis y, en especial, "su" Deuteronomio son falsificaciones posteriores. La tribu de Judá, la más primitiva, lo ha falsificado todo, hasta la historia del verdadero Israel. Se lo ha apropiado todo. Sin embargo, algunos papiros esenciales de la Biblioteca de Alejandría habrían sido salvados a tiempo y encontraríanse en los mundos subterráneos.


EL DEUTERONOMIO NO ES EL "QUINTO LIBRO DE MOISÉS"

     Salomón no llegó a disponer de artesanos de la piedra y de la madera, ni de una Escuela de Sabios capaces de construír el Templo, debiendo recurrir al extranjero Hiram, rey de Tiro. Mas, es en las ruinas de ese Templo donde los templarios encuentran un secreto. O quizás no habrá sido allí, sino en el misterioso refugio del Viejo de la Montaña, entre los ismaelitas del Irán, país del que también vendría Hiram, el sabio constructor.

     Moisés, sin embargo, no respeta la Ley Racial, que se le atribuye: se ha casado con una etíope. Es en Etiopía donde se establece la Escuela de Iniciación atlante-hiperbórea después del hundimiento. Y es desde allí que parten los faraones a establecer sus dinastías egipcias, en la Era del Hierro o Kali-yuga. Faraón quiere decir herrero, el que tiene que ver con el hierro. Por esto los gitanos, expertos en la fundición de este metal, llámanse con frecuencia "faraones". Los faraones egipcios, como se ha indicado, han perdido el poder de la iniciación atlante de resucitar sus cuerpos; embalsaman el cadáver en espera del fin de la involución del Kali-yuga, cuando el poder se recuperará.

     En los muchos años de vagabundear en el desierto, diez tribus hebreas se pierden. Al final sólo queda la tribu de Judá, la menos capacitada moral e intelectualmente; descendería de un sheidim, mitad-hombre mitad-animal, según se desprende de Robert Charroux. De ahí su obsesión racista y del pecado, que es un pecado racial. Altera y falsifica la tradición de los hebreos (habirus), apropiándosela. Volveremos a tratar este tema.

     No es Moisés sino Nehemías, Esdrás y los ciento veinte escribas de la Gran Sinagoga los verdaderos autores de la Ley Judía y del Pacto Renovado, los creadores de la Torá, que significa Ley, precisamente. En el año 622 antes de nuestra Era, durante la reconstrucción del Templo de Salomón, se pretende haber encontrado un Libro de Leyes, el Deuteronomio, o Quinto Libro de Moisés. Y es en ese documento, del que jamás se oyera hablar antes, donde se glorifica al pueblo judío, se lo declara el pueblo "elegido" y se prohibe estrictamente toda mezcla de sangre. Se indica que es menester exterminar a todas las demás naciones, que Jerusalén es el único sitio donde Yahvé desea ser adorado y morar. Los hebreos eran completamente ajenos a esos planteamientos; el mismo Isaías lo era.

     El culto de Yahvé ha cambiado. Se ha transformado en un ser implacable y celoso. Se incita a lapidar a todo hombre y mujer judíos que no sigan estrictamente los mandamientos y las leyes. Bastan las declaraciones de dos testigos para ejecutar la sentencia. Todos los libros y escrituras son revisados y readaptados. Ha comenzado el gobierno de la Nomocracia, por la Ley Reformada. Y ella dice: "Los prosélitos son tan dañinos para el judaismo como una úlcera en un cuerpo sano". Sólo la sangre sin mezcla hace al judío desde allí en adelante. La Ley, circulando por esa sangre, por la "memoria cromosomática". "No es judío el que lo es por fuera, sino el que lo es por dentro", dice Pablo.


LA RELIGIÓN DE SANGRE Y LA CONTRA-INICIACIÓN
DEL PACTO RENOVADO

     Se hace necesario analizar, hasta donde sea posible, sin pasión, este fenómeno único en la historia de la Tierra, de gravedad y repercusiones planetarias. Tal vez ello no se haya producido jamás antes en otros tiempos cósmicos, salvo en la Rueda del Eterno Retorno, quizás en la Atlántida, siendo la causa eficiente de todas las catástrofes y de todos los hundimientos, al facilitarse la deformación de una Ley Sacra, la utilización desviada del Gral, del Gran Secreto y del Poder, al ser poseído el animal-hombre por un Arquetipo-Golem. Es decir, un fenómeno de contra-iniciación.

     El pueblo judío no es un pueblo sino una comunidad de sangre, inventada a posteriori, fabricada de arriba abajo por sacerdotes iniciados en la Religión de Sangre, por legisladores que han transformado al judeo en judío, imponiendo la ley judía al judío. Tal creación étnica artificial no tiene parangón en la Historia Universal. Hitler, en el extremo opuesto, intentó "crear una raza espiritual". Repitamos aquí sus pensamientos: "La raza espiritual es más durable que la raza natural. Por no haber alcanzado a formar definitivamente esa élite, debimos contentarnos con el material humano disponible; el resultado fue consecuencia". Pero las SS casi lo consiguieron, siguiendo al Dios de los Perdedores, el de la Belleza, y tendiendo a fines opuestos a los del judaismo Los arios, en su origen, también serían el producto de una mezcla entre los ángeles, los dioses extraterrestres venidos de Venus, de la Estrella de la Mañana, de que nos habla el Libro de Enoc, uno de cuyos jefes fue Lucifer, y que "se mezclan con las hijas de los hombres". Son los Virya semi-divinos. De ahí también su racismo, en el otro extremo, para preservar el recuerdo, la Minne y la nostalgia.

     Para realizar su obra, los judíos han debido secar todas las fuentes de la vida; han cambiado el sol natural de la sangre y han introducido ahí leyes y principios. El hebreo fue un pagano que adoraba el Vellocino, el Becerro Solar. David y Salomón eran poetas. Seiscientos años antes de nuestra Era todo cambia. Cuando Esdrás hace jurar el Pacto Renovado de Yahvé con su pueblo elegido, tal como se firmaría hoy un contrato notarial, dicen que el pueblo lloró.

     Trece mil seiscientas leyes y preceptos dirigirán en adelante, desde la cuna a la muerte, desde el despertar de la mañana al dormirse de la noche, la vida del judío. Ninguno de los profetas de Israel habría suscrito de seguro el Pacto Renovado. En adelante, no hubo más que un solo dios, un solo altar, un solo Sumo Sacerdote. Así, Yahvé puede hablar ahora, en el Deuteronomio: "Solamente de tus padres me agradé en amarlos, y escogí su simiente; después de ellos a vosotros, de entre todos los pueblos". Y ese pueblo, "siendo sacro, pues debía considerarse Altar de Dios", no había sido creado para trabajar y ganarse la vida, como lo hacían los demás pueblos. Si Judá obedecía a Dios y cumplía los Mandamientos, tendría derecho a todos los bienes del mundo, según Ezequiel. Yahvé siempre será bueno y misericordioso con los judíos que cumplan el Pacto hasta el final, pero para con los demás pueblos es cruel, satánicamente sadista y brutal. Deben ser exterminados, según él, todos los demás pueblos que no pertenezcan a la "raza", a la sangre judía.

      En el Deuteronomio se condensan odios y desprecios, se predica la crueldad y el terror contra todo judío que no sea ortodoxo, que no cumpla con la ley. Se ha esbozado allí un régimen teocrático absolutista y mundial. Los sentimientos de conmiseración hacia los seres humanos no-judíos les han sido prohibidos a los judíos por Ley, por Pacto con la Divinidad, siglos antes de nuestra Era. "Habéis, pues, de serme santos, porque Yo, Yahvé, soy Santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis sólo míos", se dice en el Levítico.


EL JUDAÍSMO, COMO EL BRAHMANISMO, NO ES MISIONERO:
SE ES JUDÍO POR LA SANGRE

     Este intento de mutación biológica, por así decirlo, realizado por sacerdotes de una divinidad terrible, puede que haya sido intentado en otras tierras y otros tiempos, dentro de otros "Círculos y Retornos", por otras religiones e iniciados, con objetivos diferentes. Mil quinientos años antes de nuestra Era, los Rishis arios establecieron, para la invasión de la India, un sistema basado en la casta; el "Código de Manú" también reguló la vida del ario por leyes y preceptos, desde el nacimiento a la muerte.

     El hinduísmo, como el judaísmo, no es religión misionera, no es proselitista. No se pueden hacer conversos al hinduísmo ni al judaísmo. Hindú-ario es el que nace dentro de una de las tres primeras castas del "Código de Manú". Judío es el que lleva la sangre judía y cumple con la Ley y el Pacto. Por todo esto, los judíos de India no pudieron penetrar ni dominar como en Occidente. Las leyes de sangre se cumplían igual, sólo que con finalidad distinta. Los judíos que llegaron a Malabar, después de la Dispersión, pasaron a formar una "quinta casta", aparte y sin destino. Como el resto de la población, han sido dulcificados por el clima, cambiando y asimilándose, sin que nadie los obligue. Tal vez no fueran judíos, sino hebreos de las otras tribus desaparecidas.

     El mundo terrestre no debe ser juzgado en perspectiva y profundidad por su mera condición terrestre, sino por la de sus dioses. La diferencia entre hinduísmo y judaísmo se comprende por la calidad y carácter de sus dioses, aun cuando la "metodología" de la pureza de sangre haya llegado a ser la misma.


LA SANGRE, "MOTOR DE LA IMAGINACIÓN"

     Volveremos a insistir siempre sobre un tema: la sangre. Algo muy misterioso reside en ella. Pareciera ser el resorte secreto, la clave del tema universal. Es por la sangre que los judíos controlan el Pacto y Yahvé controla a los judíos. Es por la sangre que los hindú-arios extienden sobre un continente la Maya divina de sus dioses. Eliphas Levi dice, en su libro "La Ciencia de los Espíritus": "La Sangre es el gran agente simpático de la vida, es el motor de la imaginación, es el sustrato animado de la luz magnética, o alma astral, polarizada en los seres vivientes, es la primera encarnación del fluído universal, es la fuerza vital materializada".

     Ésta es la concepción espiritual, hermética, de la sangre. Luz astral, akhasa del hinduísmo, donde se preserva la memoria cósmica, universal. La lux naturae de Paracelso. Se comprenderá, entonces, la gravedad del método judío: mantener la pureza de la sangre no con el objetivo de resucitar en ella la minne-memoria auténtica de los orígenes divinos, del pasado hiperbóreo y extraterrestre, remontando la involución hasta las mayores distancias posibles, sino para introducir allí asuntos exclusivos del animal-hombre, sus resentimientos, sus odios y venganzas, atribuyéndoselos a un dios que no es más que un Golem, una creación de la mente humana, que hará presa de un grupo de seres terrestres para poder seguir existiendo y así eternizar su vida de íncubo, de Drácula. Ésta es la contra-iniciación, el suceso que cambia el curso de los hechos en la historia de los hombres.


SIMBOLISMO DE LOS NOMBRES

     Durante la Gran Guerra traté de penetrar el abismo, buscando la causa oculta de la enemistad de hitlerianos y judíos, eso que nunca se ha dicho abiertamente ni expuesto al conocimiento de la masa: la oposición metafísica, mítica, de dioses y demonios, de los Inconscientes Colectivos, descubierta y expresada ya por Jung. ¿Qué sucedió alguna vez en la proto-Historia, en un prólogo a la Historia de los terrestres, o de los extraterrestres, entre seres de distintos astros, que ha llevado a esta catástrofe de proporciones cósmicas, cuya existencia nadie puede ya ignorar?

     Un escritor racista como Gobineau decía que los primeros hebreos eran arios. Al parecer, es en el 1700 anterior a nuestra Era, o algunos siglos más tarde, según Spanuth, cuando tribus arias venidas de India y del Cáucaso —de la Atlántida de Heligoland— invaden el Norte de Egipto. Son los mitanienses, los hicsos. Según Gérad de Sede, entre ellos iban los habiru, o hebreos. El nombre de israilu, o israelita, no aparece hasta el éxodo. Según el mismo autor, los hebreos estarían emparentados con los peleg, o pelasgos. Para Spanuth, los pueblos blancos que invaden Egipto son nórdico-atlantes, rubios y de ojos azules. Aparecen en las estelas y frisos egipcios. Su Atlántida, como va hemos visto, sería un último resto de Hiperbórea, y sus atlantes, los descendientes ya muy lejanos de esos seres superiores, de origen divino extraterrestre, involucionados y disminuídos, que hacían uso del bronce y del hierro, venidos de los "pastores salvados en las cumbres", como diría Solón. Son los errantes del verdadero Éxodo, en lucha continua y nomádica por hacerse de un sitio bajo el Sol y que van a combatir hasta en Asia Menor para lograrlo.

     Desde allí serán expulsados por los ejércitos de Ramsés II, retornando en su mayoría a las tierras de los pelasgos proto-griegos y más al Norte, donde la geografía se ha estabilizado. Son los arios, los nacidos dos veces, los salvados de las aguas, tras la catástrofe, en la cima del Monte de la Resurrección. Según De Sede, el radical ar, de ario, significa monte. De este modo se está haciendo alusión al salvado en el monte Ar-arat, donde se detiene el Ar-ca, que no tendría que ver tanto con el agua como con las cimas. El radical ar simboliza y sintetiza, así, todas las catástrofes, pensamos, ya que los primeros salvados y caídos, los primeros errantes de los cielos, se habrán posado sobre el más alto Monte Polar con sus "Arcas" del espacio. En un sentido directo y también en el esotérico, ario es el renacido, el nacido dos veces, primero afuera, luego adentro. Debe serlo así, a causa de su origen divino, hiperbóreo.

     Aragón también contiene el radical ar. En los montes de Aragón tal vez se salven arios y allí vendrán a instalarse los visigodos, pueblo de origen divino. No es mera coincidencia que el rey Pedro de Aragón sea el amigo de los cátaros, por similar etnología, y muera luchando junto a ellos, además de haber deseado entregar sus tierras a la administración del Temple.

     Según Jung, existe una simbología directa, sincronística, de los nombres. Así, por ejemplo, Freud significa placer, en alemán. Su doctrina se centra exclusivamente en el sexo. Adler quiere decir águila; su teoría se basa en el instinto de poder. Jung es juventud; su método tiene que ver con la resurrección interna, la reencarnación, el rejuvenecer en el Self. "Fuimos jóvenes, somos jóvenes. Nuestra juventud se enlaza con los miles de años del ayer". Es como ir en la proa del navio ar-io de la Resurrección, el del monte Elbruz, el del Ar-arat, el de la más Profunda Medianoche, en la proa del Ar-ca del Diluvio.

     Esta simbología de los nombres también me la aplico a mí mismo. Serrano significa montañés, de la sierra. Hay Serranos de Ar-agón. Mi juventud la viví en los Andes, entre sus cumbres, después en los Himalayas y, ahora, en los Pirineos y en los Alpes. Siento que los montes son sagrados; en sus cimas puede hablarse con los Gigantes. Allí se encuentran las puertas de salida y de entrada a los otros mundos; allí crecen los lirios ígneos del amor eterno. Si los Invisibles lo permiten, volveré a los Andes y desapareceré en ellos, resucitando.


CUANDO LOS HEBREOS ERAN ARIOS

     Del monte Elbruz, de la ciudad de Asgard en el Cáucaso, bajan los arios, guiados por su divino héroe Wotan u Odín. Construyen muchas Troyas en recuerdo de la primera de Hiperbórea. También en Asia Menor los Reyes Pastores hicsos edifican en la margen oriental del Nilo la ciudad de Avaris. Hay un dios del Amor en Hiperbórea llamado Avris. Los Reyes Pastores son anteriores al Pez, pertenecen al Carnero de Ram. Es la Época de Ram-sés.

     Repitamos a Platón, una vez más: "Tras el hundimiento sólo se salvaron los pastores en las altas cumbres". En el Meru, en el Ararat. En esos tiempos los hebreos eran aún arios, según De Sede, poetas y músicos, como David y Salomón. Yahvé era Júpiter, hijo de Saturno, dividiendo su trabajo con Neptuno y Plutón. Aún no se había transformado en el ser vengativo, exclusivista, celoso y temperamental que tanto ha hecho sufrir al mundo. Los hebreos también adoraban al Becerro de Oro solar. Eran paganos, "vivían y dejaban vivir". Luego, en la Era de los Peces, ese Cordero será identificado como el demonio. Baal pasará a ser Baalcebu o Belcebú, jefe de todos los demonios, según la Biblia adulterada. Pero Baal, Beleño, era dios solar y nórdico, representaba un ser polifacético, como Siva, como Abraxas, que destruye para volver a construír, para resucitar. Puede que Baalcebu sea el Bafomet de los templarios, quienes, como el Emperador Julián el Apóstata, también intentan revivir la Edad Dorada. Según De Sede existen en las Ardennes ciudades que llevan el nombre de Baal, habiendo sido colocadas bajo el signo de Satán, como Stenay, por ejemplo, antigua capital de los reyes merovingios, debiendo referirse a Lucifer, dios de la luz.

     Por lo mismo es lleno de sentido que la última ofensiva de Hitler, dentro de su estrategia esotérica, se lleve a cabo en las Ardennes —arder, Lucifer—. ("En el cielo se ha permitido a Hitler realizar un acto de suma sorpresa"). Allí se han encontrado los cadáveres de hasta noventa gigantes, siempre según el mismo autor citado. Aunque no se hubiera planeado esa ofensiva inesperada teniendo en cuenta esos motivos, lo que sería de extrañar en Hitler, si pensamos al mismo tiempo en la razón esotérica de su ofensiva del Cáucaso, en Stalingrado, aunque no haya coincidencia deliberada, a esta altura del conflicto se está participando de un suceder arquetípico, siendo el Arquetipo autónomo que actúa, dirigiendo los acontecimientos hasta en sus más mínimos detalles. El representante de Lucifer, del Lucibel de los cátaros (Baal, Beleño, Belicena), se juega el Destino en las tierras sagradas de los germanos, de los visigodos, de los merovingios, de los ar-ios, de Satumo-Abraxas-Apolo-Lucifer. Las Ardennes fueron refugio de los ermitaños, esos misteriosos sabios de la piedra, magos, astrólogos, que predicaban la venida de la Época del Espíritu Santo, de la Tercera Persona, que aboliría el Evangelio del Hijo, cambiándolo por el de Juan, el de los Cátaros, el de Parakletos, la Paloma Hiperbórea de la Atlántida.

     También hay allí un bosque de WoevreWoevre-Saelde-Isolda—; la Serpiente Kundalini del Dios Blanco Ouetzalcóatl. Y allí precisamente se juega Hitler el último esfuerzo por retornar a la Edad Dorada, la de Saturno y Rea, como escribía Virgilio ("Y de un linaje de oro, el más preciado, el uno poblará y el otro Polo"). En esas tierras que aún conservan la vieja ciudad sacra de Stenay (stein, piedra, en alemán). Piedra de la Corona rota de Lucifer, también Copa de Piedra del Grial, en la que los minnesänger bebían la sangre azul de Hiperbórea.


HAY CUATRO ESPECIES DE HOMBRES DIFERENTES EN LA TIERRA

     Cuando los arios son vencidos en Asia Menor es la Época de Aries (Ar-ies), que llega a su fin, la del Vellocino de Oro. Se entra en la de Piscis, semítico-lunar. Pero todo no muere. El Cordero está allí en el pesebre, come junto con el buey. Y el Mesías es un pastor, un Rey-Pastor. ¿Será acaso un ar-io el descendiente de David? De seguro lo era Akhenatón, adorador del Sol, y su esposa Nefertiti (su cabeza tan admirada por Hitler, en el Museo de Berlín), mitanienses.

     También en la Era de Acuario el Pez subsiste en la redoma, renace de algún modo, como Serpiente Alada, de fuego, como Parakletos, la Tercera Persona, el hombre Dios, más Dios que el Hijo, porque se ha engendrado a sí mismo, en el Self, sin intervención del Padre ni de la Madre. Como el Ave del Paraíso, se engendra solo en su danza. El Pez con Alas sobrevive en Acuario, en un Atanor. La Era de Acuario es la del Espíritu Santo, la del Cristo de la Atlántida. Y nadie podrá salvar ya la era de Piscis ni su religión semítico-lunar. Han pasado, como pasó Baal, el Carnero Bicéfalo, y no hay Julián el Apóstata que las pueda revivir.

     Ahora bien, pretendemos enfrentarnos con el nudo central de la trama, del misterio sin solución, de lo que no se dice, aunque se presiente. ¿Qué pasó con los habiru, los hebreos, con los israilu, los israelitas, con los eber? Todos estaban en el Éxodo de la Svástika Dextrógira, la de la Partida, la de la pérdida de Asgard, de Agarthi, de Shamballah, de la Thule Hiperbórea, de la Estrella. Y todos debieron encontrarse juntos en el intento del Regreso de la Svástika Levógira.

     Lo hemos dicho al comienzo: hay más de una Humanidad, tal vez tres, quizás cuatro, así como existen cuatro castas. El prólogo a la Historia no se escribe en esta Tierra sino en la Otra, fuera, en lo extraterrestre. Es allí donde se libra un combate y los vencidos "caen como de las nubes", en sus carros de fuego. Son los Nefilim de la Biblia, gigantes de otro mundo; son los Tuathas de Dannan, los Oses, o Ases, de la Saga nórdica, los Cabiros de Goethe. Ésta es la primera Humanidad, aún divina. Pero aquí en la Tierra ya existían los hombres puramente terrestres, quizás una cepa dejada muy anteriormente en este planeta y que ha involucionado a un estado muy primitivo por causa del medio, u otra lejana catástrofe. Es la tercera Humanidad. De ésta habría involucionado el animal.

     Sucede ahora que los "Ángeles Caídos", los Nefilim, "se mezclan con las hijas de los hombres, enseñándoles el arte de los cosméticos y del engalanarse". A los hombres "les enseñan la agricultura y el arte de la guerra". Todo esto nos lo cuenta el Libro de Enoc. Es la segunda caída de esos ángeles, la más seria, por amor, o por necesidad, como la del español en América, mezclándose con el indio aborigen, preexistente. De la unión de los extraterrestres y los hombres, nacen los héroes antiguos, los semidivinos, los Viryas. Es la segunda Humanidad. Una cuarta semi-Humanidad se habría producido por mezcla del hombre terrestre con los animales, de la que también nos habla la Biblia. Son los sheidim.

     Mas no todos los extraterrestres se mezclan con "las hijas de ios hombres". Es aquí, en este acontecer, donde habría que trasladar el misterio de Eva y Lilith (mujer extraterrestre) y de la participación del Andrógino. Los no-mezclados permanecen en su continente de Hiperbórea. Son los Divyas, los Siddhas divinos. Los semidivinos no perderán el contacto con ellos, pues únicamente con su ayuda podrán volver a ser inmortales, transmutándose, purificándose la sangre astral. Ellos seguirán siendo sus Guías. Los semidivinos son los héroes legendarios, los gigantes de que nos hablan los viejos textos. Dirigen a los hombres en la conquista de las tierras nuevas tras las catástrofes que han hecho desaparecer Hiperbórea y la Atlántida. Son los Reyes-Gigantes, los héroes semidivinos.

     Todas aquellas mujeres que han concebido "vírgenes" en la leyenda, y dieron nacimiento a héroes, siendo "poseídas" por un ser mitológico, un toro con cuernos como de escafandra, salido del mar, por un cisne, en verdad han tenido amores con un extraterrestre; con un dios, o con un ángel, como María, tan bella y joven en el cuadro "La Anunciación", de Leonardo, donde posiblemente se revele el misterio de una impregnación no sexual, telepática, de un amor astral, magnético, con un "traspaso genético" por medio de un signo de la mano, un amor extraterrestre, como lo fuera también el del dios Krishna con Radha, la vaquera, la Pastora.

     Así, los nibelungos vendrían de las nubes, del cielo. (Nibel, niebla en alemán; lung, habitante. También habitantes del mundo subterráneo, de la Tierra Interior). Los visigodos y los reyes merovingios eran gigantescos, declarando poseer un origen divino, como los emperadores chinos y japoneses de la raza de los ainos, como los dropas del Tíbet anterior al budismo mahayánico y que portaban la Svástika Dextrógira.


LOS JUDÍOS NO SON LOS HEBREOS.
SE HAN APROPIADO DE LA TRADICIÓN, ADULTERÁNDOLA

     Cuando los más lejanos descendientes de los divinos hiperbóreos deben abandonar las tierras conquistadas de Egipto, no todos logran partir. Algunos quedan prisioneros, ciertas tribus habiru, hebreas. No han conseguido, además, portar todo su tesoro, su Gral, con el que vienen peregrinando los errantes desde su Norte mítico. La huída de Egipto de los hebreos se lleva a cabo con la parte restante de ese Gral de los arios, robado para ellos por Moisés, el egipcio. Se comprenderá mejor ahora el sentido profundo de las Cruzadas y la instalación de nueve caballeros templarios en las ruinas del Templo de Salomón. Van a recuperar el Gral perdido, que a ellos pertenece, a los nórdicos descendientes de los hiperbóreos. La empresa está dirigida por los benedictinos y los cistercienses, que en esos tiempos aún conservan su ancestro celta y visigodo, y por Papas nórdicos, que muy pronto desaparecen. Godofredo de Bouillón, primer rey Cruzado de Jerusalén, viene de Stenay, ha sido educado por los ermitaños de las Ardennes y es casi un gigante.

     En los cuarenta años de peregrinar en el desierto, diez tribus hebreas desaparecen. ¿Qué ha sucedido con ellas? Al final sólo perdura la tribu de Judá, la cual se ha mezclado con los semitas, perdiendo su Minne primordial. Los judíos se han apropiado de la tradición, modificándola a su amaño y personal interés; han adulterado, expoliado el Génesis, haciendo desaparecer el origen extraterrestre y divino de la Humanidad, a causa del sentido de culpa por su particular caída. La ciencia numeral y de los nombres de la Atlántida, la Cábala aria, será utilizada en dirección del poder personal de la tribu, hasta nuestros días. En el plano astral se ha producido la transformación de Yahvé. El hombre no pasa a tener más de seis mil años, y su origen se declara exclusivamente de esta tierra.

     Luego se ha adulterado el sentido del Éxodo, transformándolo en el pequeño éxodo de la tribu, alterando así el significado metafísico del girar de la Svástika Dextrógira, deteniéndolo en Jerusalén, "único lugar donde Yahvé desea ser adorado", y vertiendo la totalidad de las lágrimas junto a los restos de las murallas del Templo de Salomón y no en los Muros de Hielo de la perdida Thule, junto a la Columna Boreal, "que unía esta tierra con la Otra", con los astros. Han pretendido hacer olvidar la Estrella del origen, volviéndose contra los héroes y los dioses, adulterándolo todo, aliándose con aquellos que han matado a los gigantes, a los Reyes Gigantes, haciendo de David un asesino de sus ancestros.


LA RAZÓN PROFUNDA DE LA ENEMISTAD ENTRE ARIOS Y JUDÍOS

     Sería ésta entonces la razón primordial de la enemistad de arios y judíos y de éstos con el resto de los terrestres. Para imponer su historia nacional adulterada han cortado al mundo de sus raíces astrales, estelares y extraterrestres. Le han escamoteado miles de años, tal vez de años-luz, le han hurtado el cosmos, la sangre metafísica, el prólogo y el sentido último de la creación y de la vida. Esa traición iniciática se habría producido en el éxodo de Egipto, durante el deambular en el desierto y con el Pacto Renovado.

     Pero habrá algo más misterioso, de seguro, pues cosas tan fundamentales no son realizadas exclusivamente por la voluntad humana. Los cátaros creían en la existencia de un Principio del Mal, actuante en la creación, y lo personalizaban en el Yahvé del Antiguo Testamento judío, Demiurgo de esta tierra. Existiría, entonces, una posesión por el Demonio, una entrega a su servicio. Como es tradición, eso deberá cumplirse con un Pacto de Sangre, como en Fausto. Hay aquí algo de Magia Negra.

     Y en el aire flota esa insinuación fatídica que Charroux no se ha atrevido a desarrollar: la mezcla de sangres con un animal del Shabbath, para aumentar el endurecimiento y pesantez de la materia. Es decir, una caída aún más abajo, otra hibridación y bastardización, que se preserva y se mantiene con una religión racista y de sangre; un Pacto transmitido en los cromosomas. ¿Qué otra cosa podría significar ese término de "impureza fundamental" que los hitlerianos aplicaron a los judíos y luego a los gitanos, por instrucciones venidas del Tíbet, según Pauwels y Bergier? La idea de la mezcla con el animal ha sido esbozada por Robert Charroux, refiriéndose a la historia de Esaú y Jacob. Esaú trabajaba en el campo, era bonachón, ingenuo. Jacob, en cambio, no se movía de la casa, pertnanecía junto a su madre, Rebeca. Poco hacía fuera de cocinar. Un día Esaú volvió exhausto y hambriento de sus labores. Pidió a Jacob algo de comer. Éste tenía preparado un plato de lentejas y le propuso cambiárselo por la primogenitura. Esaú aceptó, pensando, tal vez, que el padre, Isaac, no refrendaría el acuerdo. Esaú era peludo en todo el cuerpo, como una oveja o un carnero. A punto de morir, su padre lo hizo llamar. Isaac estaba ya ciego. Rebeca cubrió a Jacob con la piel de un cordero (siempre el cordero) y se lo presentó a Isaac, quien, tocándolo, "vio" que era Esaú. Lo confirmó en la primogenitura. Charroux nos dice que posiblemente Esaú era un Sheidim, hombre-animal, engendrado por Rebeca en el comercio sexual con un animal, cosa corriente en aquellos tiempos, según ese autor.

     No quiso ella que predominara su estirpe híbrida. ¿Será posible esto? Pensamos que únicamente en la forma ya dicha, de posesión mágica por un animal, por un carnero del Sabat, por su arquetipo astral, por un Espíritu de Grupo. También podría ser lo opuesto, y en la leyenda de Esaú y Jacob encontrarse precisamente la clave de esa traición al origen ancestral a que nos venimos refiriendo. El mito tendría que ver con las épocas astrológicas y con los Reyes Pastores que se cubrían con pieles de oveja, en Aries, como símbolo del poder de los nacidos dos veces, de los salvados en las cumbres, así como los brahmanes arios de India se cruzan en el pecho un cordón de lana blanca. Los reyes pelasgos se cubrían con piel de lobo. La usurpación de Jacob por medio de un engaño es prototípica y ha continuado realizándose a través de la Historia. Los semidivinos son directos, ingenuos, se hallan como desarmados frente a la astucia del animal hombre. Así, por medio de un truco, Hércules mata a los gigantes. Y es siempre la mujer la que ayuda en el engaño, la Eva externalizada, densificada. Por la astucia y el engaño les han ganado las guerras y los han privado de la dirección del Éxodo de la Svástika Levógira, hacia el retorno de la Edad Dorada.

     Los débiles vencen siempre a los fuertes, porque son el mayor número y, al mismo tiempo, los más astutos, escribía Nietzsche. Esaú sería, entonces, un rey pastor ario, un habiru. Aquí comienza la falsificación, el fraude. También con un engaño se destruye a Sansón. La mujer le corta el pelo mientras duerme. Ahí residía su gigantesca fuerza. También la potencia tántrica sexual. La religión semítico-lunar, que se impondrá en Piscis, simboliza la castración con la tonsura eclesiástica y la esterilización, cortando el cabello de las novicias. Pablo declara que desea hacer eunucos de todos los cristianos. Los reyes de origen divino eran velludos, peludos en todo el cuerpo, y nunca cortaban sus cabellos, signo de la realeza. Los pelasgos eran peludos. Los sikhs de India, raza marcial, jamás cortan sus cabellos. Son arios del tiempo de la invasión de Alejandro. También los reyes merovingios resucitarán un día de sus tumbas con sus largas cabelleras rubias hiperbóreas. Los reyes pastores hicsos serían también velludos, con largos pelos, como Esaú. Como el Cordero de Rama en Aries.


"LAS HISTORIAS DE JACOB"

     En "Las historias de Jacob", para usar un título de Tomás Mann, en plural, porque debe haber más de una historia, y ya nunca sabremos cuál es la verdadera, se han adulterado igualmente las fechas. Si así no lo fuere y el Jacob del que se nos habla es realmente el fundador de las doce tribus de Israel, todas, y no sólo la de Judá, portarían el estigma del fraude original. Pero este Jacob debe ser el prototipo de la tribu de Judá. Es solamente en el éxodo del desierto cuando el nombre de Israel aparece y no antes, según Gerard de Sede. La lucha de aquel Jacob con el "ángel", si no es con uno de los ángeles de Enoc, con un extraterrestre, habrá sido con Esaú, o con uno de sus partidarios, que trataban de vengar la traición y la impostura, la usurpación de la jefatura de la estirpe de los semi-divinos, de los Gigantes. ¿Por qué tendría que luchar Jacob con un "ángel"? El "ángel" habrá sido uno de los gigantes sobrevivientes de la raza nórdico-hiperbórea, que los judíos ayudaron a destronar y a destruír colaborando con el animal-hombre, con el pasu. ¡Vaya uno a saber si las otras tribus de Israel no fueron exterminadas de algún modo, conjuntamente con Moisés, cuya desaparición permanece también en el misterio!.

     Nuestra opinión es que todo aquel relato ha devenido mítico, como el de Homero sobre Troya. Se lo ha transformado en mítico. Su verdad nos será por siempre desconocida, pues aquí no puede haber excavación con éxito que saque a luz las ruinas. Sobre ellas se han acumulado montañas de falsedad y adulteración históricas. De cierto, sólo se sabe que en el comienzo fue el engaño.

     El nuestro es un intento de penetrar el misterio valiéndonos de la Iniciación del Cordón Dorado y del conocimiento del Hitlerismo Esotérico. Nunca antes ha sido abordado tan a fondo.

     Existe una extraordinaria obra, desgraciadamente malévola, de Gérard de Sede, "La Race Faboulose" (La Raza Fabulosa). A causa de ese prejuicio anti-germánico, anti-nórdico, tan corriente en los galos, el autor pretende transformar a los merovingios y los francos en judíos. Trastrueca todos los términos, porque si los hebreos fueron arios en sus comienzos, como nos lo asegura, antes de la mezcla con los semitas en su éxodo en el desierto, no se ve cómo aquellos que lograron retirarse a tiempo al Norte, juntándose nuevamente en Europa con las otras ramas arias sobrevivientes (y nos lo confirma Spanuth) de las catástrofes que sumergieron la Atlántida de Heligoland, del Gobi, de Asgard, y que no participaron de ese pequeño y fatal éxodo, sus descendientes merovingios puedan haber participado de la mezcla de los que erraban en el desierto del Sinaí. Según las premisas aportadas por el autor, los judíos habrían sido una vez arios, es decir, hebreos, pero no los merovingios judíos. Éstos son únicamente arios.

     Si el tema fuera como Gerard de Sede lo presenta, entonces se comprendería mejor la inexplicable historia de Francia, desde la Edad Media a nuestros días, pudiendo entenderse esa antipatía irracional, profunda, de tantos escritores y pensadores galos, entre ellos Charpentier, Charroux y el mismo De Sede, hacia la etnología gótica y germánico-nórdica. Si los franceses y hasta los vascos son judíos, como se desprendería de De Sede, si también lo es la Casa Real de Inglaterra, entonces vendría a explicarse mejor, arquetípicamente, en un transfondo alegórico, que fueran pastores vascos los que traicionaron a los cátaros sitiados en Montsegur, revelando a Simón de Montfort un sendero secreto que conducía a la cima. Y se justificaría, así, que al ir a cumplirse los setecientos años de la caída del castillo de los cátaros, sus descendientes raciales y espirituales, los hitlerianos, realizaran el pretendido bombardeo de Guernica. Se explicaría, a su vez, la destrucción de cátaros y templarios por un rey francés usurpador de la realeza divina, porque los templarios pretendían restaurar esa realeza. Y se comprendería el anti-germanismo tan arraigado en la Corona británica y la misma acción del De Gaulle de la "resistencia", como —en el otro extremo— se apreciaría la defensa heroica del búnker de Hitler en Berlín por la División francesa SS Carlomagno, rey merovingio por su madre.

     Los merovingios descienden de una raza de gigantes, de semi-divinos extraterrestres, como los visigodos.


EL JUDÍO EXALTA LA PARTE SOBRE EL TODO:
YAHVÉ, MARX, FREUD

     Debe decirse: Por sus dioses los conoceréis. Los arios son paganos, y los dioses paganos viven y dejan vivir. A veces entran en conflicto y hasta se hacen la guerra, pero nunca por exclusivismo espiritual, sino por una división de deberes, por preservar el campo de acción propio, o por torneo de guerra, por su juego marcial. En cambio, el dios único semita es exclusivista.

     Antes de su verdad no existió otra; después de ella, tampoco. No hay nuevo avatara, no hay reencarnación, ni Resurrección de los Dioses. Antes de Cristo la Humanidad toda vivió en el "error del paganismo", en el pecado. Esto no solamente acontece así en la religión. También se nos asegura que antes de Marx nadie vio la verdad, todos estaban equivocados. Nada antes de él, nadie después de él. El judío exalta la parte sobre el todo. Para Freud, sólo existe el sexo en el trasfondo de cualquier manifestación. Para Marx, sólo la economía. Además, siempre el acento se pone sobre algo que, aun cuando no siendo inferior en sí, se lo ha inferiorizado para oponerlo a lo superior. Ni Freud consideraba al sexo una divinidad, ni Marx hacía de la economía una entelequia. Previamente habían rebajado ambos a oscuras fuerzas de la materia, actuantes por dialéctica mecanicista, igualando hacia abajo, representando las tendencias del pasu, la rebelión de los esclavos, como decía Nietzsche. No sucede así con el ario Jung, quien busca la totalidad del unus mundus, el equilibrio entre las múltiples tendencias, la armonía. Así acontece igualmente con Abraxas-Lucifer-Siva-Apolo, Dios de la Luz y la Belleza, con el Cristo de la Atlántida. Cuando el ario se ha vuelto intolerante es porque se ha judaizado, semitizado, religiosa o filosóficamente, o bien, por reacción frente a la imposición de una concepción ajena de la vida y del mundo, porque se lo ha sacado de su Weltanschauung.

     Yahvé no permite otros dioses junto a él; es celoso, lunar, posesivo, excluyente. Así es también el Dios único del cristianismo, tan distinto a la concepción aria de un Leibniz, con su pluralidad de Mónadas, o a la Samkya hindú, con múltiples Purushas, cada uno completo, total en sí. No hay auténtico ario que pueda ser monoteísta, aun cuando aparentemente convertido, ni fanático de verdad; será siempre un pagano, con muchos dioses y demonios, como los griegos, como los hindúes, con un sentido sivaísta de la vida, porque muchos fueron los ancestros extraterrestres, los "ángeles" aquí venidos.

     Donde aparece exclusivismo, división, no totalidad del ser, no puede existir alegría, porque no hay contacto ni unidad con el "cosmos vivo que respira". Así sucede en los países marxistas, donde todo "se ha puesto feo y hasta la hierba aparece triste", al implantarse un sistema de vida semejante al Kahal judío, como nos lo aseguraba Henry Ford, en su libro "El Judío Internacional". (...)


EL PECADO RACIAL Y EL SENTIDO DE CULPA

     Bien, y para enlazar estos pensamientos en un intento de esclarecer el drama de los orígenes con el destino del pueblo judío, que se define en el éxodo, y con el Pacto Renovado: hubo un engaño y adulteración fraudulenta, por una tribu sobreviviente, de una herencia y tradición que pertenecía a los arios. Para borrar las huellas de ese acto, se ha falseado la sabiduría de la Atlántida, que también fuera patrimonio del hebreo. La adulteración continuará por los siglos. Todo es pútrido, pestilente. Y se prolonga al futuro. El Mesías, o Rey de los judíos, que ya se prepara en el seno de las Logias, en gran secreto, y en los centros del poder mundial, tras el triunfo en la Gran Guerra, será una parodia del Rey del Mundo de origen divino, del Gigante, del Imperator rosacruz. También el "pueblo elegido" es parodia de los semidivinos Viryas, de los héroes de extracción extraterrestre.

     El sentido imposible de pecado que el judío porta consigo débese a aquello tan definitivo que pasó en su éxodo personal, y al secreto que guarda de haberlo adulterado todo, hibridizándose; a su pecado racial, a su impureza y traición a los primeros hebreos, que eran arios, según De Sede y Gobineau. Hoy, el judío se ha impuesto momentáneamente en el mundo involucionado del nadir del Kali-yuga. Para tranquilizar su conciencia, ha deseado infectar al mundo con su sentimiento de Pecado Original. Intenta grabar a sangre y fuego ese complejo de culpa eterno en el alma del germano derrotado, especialmente de su juventud, acusándolo de genocidio. El pecado es como el de Adán, debiendo transmitirse de padres a hijos, por una ley fatal de "karma colectivo", inescapable, para toda la Humanidad, como en su Antiguo Testamento. Y la piedad y el remordimiento del mundo serán para beneficio propio. Sólo por esto, todo les estará permitido hoy, ayer y mañana.

     Sin embargo, ha sido el judío quien ha planteado este conflicto de dioses y demonios, de sangres y razas, que no encuentra salida fuera de las explosiones trágicas, como un reflejo de su drama, ya sin solución por otros medios, porque se halla traspolado en los Arquetipos, en los dioses. Ni uno ni otros podrán cejar. El judío lo sabe, como lo saben los descendientes de los hiperbóreos. Todo triunfo deberá ser relativo, porque el drama no se juega aquí, sino en el mundo de los Valores, en el Otro Lado.


NO JUZGAR, SÓLO OPONERSE

     Y en todo esto nadie puede juzgar, ni siquiera a quienes han descendido un escalón más en los sucesivos descensos de la Creación. Alguien cayó primero hace años-luz, endureciéndose, partiéndose, separándose, proyectando afuera la otra parte del ser, que aún no ha vuelto a entrar. Es el proceso de involución cósmica, de esta Tierra en particular, del "quinto cielo para abajo", cuando un principio extraño, la Negación, el Mal, interviene para mezclarlo todo. Luego, cae aquí el Ángel y se mezcla, a su vez, con las "hijas de los hombres". En el nadir del Kali-yuga otra mezcla, aún peor, debería producirse. Y se produjo. Otro Pecado Racial.

     Según Platón, es un pecado racial el culpable del hundimiento de la Atlántida. Pero los héroes, los Viryas, con la ayuda de los hiperbóreos, son mutados, transmutados y recuperan la eternidad, entrando a un mundo todavía en Edad Dorada. Se comprende por esto que la Creación, no sabemos si únicamente del "quinto cielo para abajo", deba transformarse en un combate, en pugna sacra, porque no se puede dejar, sin oponerse, que se caiga aún más abajo, en el momento más crítico de la involución, haciendo olvidar el origen divino de los héroes, destruyéndolos, como a los Gigantes, por la astucia y la perfidia, para imponer y exaltar el materialismo del pasu, del sudra, del hombre-animal, que llevará a la condenación definitiva del planeta, haciendo imposible su transfiguración y espiritualización finales, en el camino simbólico de la Svástika Levógira, de retorno a las edades luminosas, que terminarán el Kali-yuga.

     Este esfuerzo no puede realizarlo la Naturaleza sola, sin la acción decisiva del Hombre-Mago. Por ello existe una Gran Guerra, y la Orden es de Guerreros Iniciados. Cada intento por resucitar la Edad Dorada no será perdido. El esfuerzo acumulado, dirigido desde la Tierra Interna por los Guías invisibles, dará al final sus frutos, mucho antes de lo pensado. Y revivirán los héroes muertos.


¿SE PUEDE DEJAR DE SER JUDÍO Y VOLVER A SER HEBREO?

     Si intentáramos dar una respuesta a los jóvenes judíos que se interrogan sobre el verdadero valor y sentido del Pacto Renovado, podríamos concluír que no todo está perdido (en el momento en que sus padres creen haberlo ganado todo). Lo aquí expuesto, en esta obra, es altamente simbólico, refiriéndose a sucesos metafísicos, aunque sincronísticos. Cuando alguien ha escrito que los judíos han cometido el "pecado racial" de mezclarse con el animal, ello deberá corresponder a un acto simbólico, de magia negra, como hemos dicho. El "animal" es un ser mítico del Sabbath.

     El Pacto no es irreversible, pudiendo alguien salirse de él para reintegrarse a la revelación de los orígenes hiperbóreos, yendo de lo lunar a lo solar nuevamente, por medio de la alquimia de las mutaciones y transmutaciones de la Cábala Blanca, u Órfica, la de los mantram, que también fuera la del rey Saúl. Todo esto con la ayuda del Mundo Interior, muriendo para renacer con nueva sangre purificada. Purificando la Sangre Akhásica, para lograr liberarse del control que desde allí se ejerce por los Magos Negros de la Cábala Numeral y de los nombres, perversamente utilizada, haciendo nuevamente brotar el agua pura de la Minne, del Recuerdo más lejano, hiperbóreo, extraterrestre, mutándose en los más profundos cauces, si aún fuera posible. Por sangre seguimos entendiendo la Memoria Akhásica, esencialmente.

     Si algunos hombres pudieran mutarse en Viryas semi-divinos y éstos en Divyas inmortales, también el judío podría mutarse en hebreo, en habiru, descendiente de un cabiru, o cabiro, en ar-io renacido en el Monte de los más lejanos antepasados, a quienes abandonaron en el momento crítico de la partición y del verdadero Éxodo, justamente al iniciarse el camino del Retorno de la Svástika Levógira, en busca de la reintegración, de la totalidad perdida.

     Se comprende que este esfuerzo supremo de mutación deberá ser individual, obteniendo la ayuda de los de Allá. Puede que haya sido intentado alguna vez, por más de uno, y con éxito, especialmente entre los sefarditas. Sin embargo, ni los "marranos" ni los "chuetas" de España lo han logrado, al convertirse al catolicismo con fanatismo y fervor típicos, porque han continuado siempre dentro del mundo semítico-lunar.

     Colectivamente no hay mayores esperanzas, porque los dirigentes invisibles del judaismo simbolizan el polo de tensión que arrastra hacia un acrecentamiento de la densidad de la materia, como representantes de ese Principio Opuesto y Sombrío, de la Negación, del Caos y de la Nada; de la desintegración por pesantez —como en los Hoyos Negros cósmicos— y de la Mezcla Original. Dentro del Drama de la Creación, en especial de la Involución, cumplen de este modo con el papel de provocar los conflictos (¿del "quinto cielo hacia abajo"?) que obligan al Virya a mantenerse con el arma al brazo, como guerrero de las divinidades solares, del Principio Luminoso, como Hijo de la Luz.


EL HITLERISMO ESOTÉRICO ES TÁNTRICO

     Nos hemos extendido largo en estas explicaciones porque ellas tocan el nervio de los temas aquí expuestos. El Tantrismo es una doctrina que viene incluída en la revelación de los orígenes y únicamente se codifica en un sistema apto para la realidad del Kali-yuga, cuando el acontecer lo hace necesario. Antes, la relación de Siva y Shakti es platónica, por así decirlo, como en parte se aprecia en el gnosticismo, en el catarismo, en la iniciación trovadoresca, en la alquimia y en los templarios del Gral. Sin embargo, la base última, la tela fundamental del druidismo iniciático, del esoterismo cátaro, de los minnesänger, de los Fedele d'Amore, de los templarios y del Hitlerismo Esotérico, es el tantrismo.

     Como lo dijéramos, ha sido la Yoga Tántrica fundamentalmente, en alguna forma occidental desconocida (quizás no desarrollada en toda su amplitud, no consciente para una mayoría exotérica), la que constituyó la base de aquel esoterismo, llevando a sus iniciados a sobrepasar el dualismo y alcanzar una realización más allá de los "pares de opuestos", en la Personalidad Absoluta, referida por Brissaud. Así se comprendería la actitud de algunos jefes SS, como Ohlendorff y otros, quienes, aún suponiéndoles actos tremendos como meras hipótesis de trabajo, mantenían una impasividad sivaísta, "más allá del bien y del mal", en busca exclusiva de ese punto central de la persona, de la virilidad trascendente y solar de los orígenes, de la Personalidad Absoluta.

     En relación con aquellos "actos tremendos" juzgados en Nüremberg, es necesario decir de una vez por todas que ese asunto de los seis millones de judíos hechos desaparecer en los hornos crematorios es una de las más grandes farsas de la historia de la Humanidad y donde el judío expresa, a escala planetaria, su naturaleza más íntima de mistificador cósmico. Algo semejante ya se intentó al final de la Primera Guerra Mundial: Los alemanes cortaban los pechos de las mujeres francesas, se comían a los niños, etcétera. Se mostraron fotos de todo esto.

     Luego, el Ministro de Propaganda inglés, autor comisionado de la farsa, se retractó en sus Memorias y hasta visitó a Hitler. ¿Qué no se podrá hacer hoy con los adelantos técnicos en fotomontaje de películas y otros medios de información, todos en manos de los judíos? Al final de la guerra, lo recuerdo, los judíos muertos no alcanzaban el millón. Hoy son más de seis. Una inflación sin posibilidad de deflación, por el momento. Se ha hecho víctima de esta falsificación planetaria a dos generaciones de alemanes y hasta de jóvenes judíos, teleguiados automáticamente a través de sus cromosomas, de su código genético, para creer como "robots" y repetir las consignas fatídicas. No hay judío en el mundo que no tenga un pariente asesinado en un horno crematorio —está convencido de ello—, ni judío mayor de sesenta años que no haya estado sufriendo en un campo de concentración, de donde ha salido con vida para contarlo, por supuesto. André Brissaud escribe: "La exterminación por el gas, que no fue aplicada más que en el territorio polaco y soviético, ha hecho correr mucha tinta. El problema no es claro. No hay que confundir las cámaras de gas con los hornos crematorios". Para quemar cadáveres y evitar epidemias, agregaremos.

      Y Brissaud continúa: «Los testimonios del SS Kurt Gerstein son sospechosos y muy extrañas las circunstancias de su suicidio y el descubrimiento de "su Diario". Las declaraciones de Rudolf Höss, comandante de Auschwitz, sobre las cámaras de gas de su campo, están llenas de contradicciones y de afirmaciones falsas, en particular sobre las dimensiones de esas cámaras y su funcionamiento, lo que hace pensar que han sido impuestas por sus carceleros soviéticos. Los testimonios de los sobrevivientes de los campos de Treblinka, Auschwitz, Lublin, Kumhof, Belzec y Sobibor son contradictorios o vagos. A pesar de su buena voluntad y sus esfuerzos por recordar, aquellos que respondieron a mis preguntas no me aportaron ninguna luz sobre ese misterio atroz».

     A mediados de 1977 se publicó en Inglaterra el libro de David Irving, Hitler's War (La Guerra de Hitler), una obra de más de ochocientas páginas. Su autor ha investigado durante diez años y ha podido, al fin, consultar los documentos salvados o recuperados en Berlín. Su conclusión es que Hitler no sabía nada de la exterminación de los judíos ni de la llamada (por los mismos judíos) "solución final del problema". Ese libro ha despertado indignada crítica, por supuesto, porque amenaza destruír a destiempo la "operación planetaria" con la que se ha logrado construír un cuadro totalmente falso de un régimen justo y superior a toda la macedonia y esclavitud democrática actual. Si Hitler no sabía nada de tal exterminio organizado es porque nunca existió. ¿Puede pensarse que Himmler, que habría sido el ejecutor directo del exterminio en los Campos de Concentración, habría cometido la insania de entrevistarse poco antes del final con el presidente del Congreso Mundial Judío, Norbert Mazur, para llegar a un acuerdo y poner fin a la guerra en el Oeste? ¿Y puede creerse que Mazur habría aceptado esa entrevista de existir ya los seis millones de judíos asesinados en los hornos? Y que no se diga que los judíos no sabían lo que pasaba en Alemania durante la guerra, porque lo sabían todo.

     Una vez más los judíos edifican su presente y su futuro sobre una falsificación.

     El plan se incluye y es consecuente con el Quinto Protocolo de los Sabios de Sión: "Si en el campo enemigo existiera un genio, éste podría combatirnos; pero un recién llegado no podrá competir con viejos luchadores como nosotros, y la batalla tomará un aspecto que el mundo jamás vio anteriormente". De su derrota obtendrían el provecho máximo. Habrá que convenir con Julius Évola que "Si los Protocolos de los Sabios de Sión no fueran auténticos, son verídicos".

     León Degrelle me ha dicho: "La mayor estupidez que los alemanes podían haber cometido es matar a seis millones de judíos, cuando necesitaban desesperadamente mano de obra en el frente interno".


LOS SEIS MILLONES DE VÍCTIMAS:
MATERIALIZACIÓN DEL INCONSCIENTE COLECTIVO JUDÍO

     La invención de los seis millones de judíos muertos por el nacionalsocialismo ha aportado a Israel, que no existía como Estado cuando aquel supuesto genocidio se cometiera, la astronómica suma de seis mil millones de libras esterlinas, pagadas en compensación a ese Estado por los alemanes, excluyéndose por supuesto la parte de la Alemania en poder de los bolcheviques rusos.

     A propósito de este número 6 —de los seis mil millones de libras esterlinas y de los seis millones de víctimas— haremos una declaración que parecerá tan fantástica como esa suma: La Invención de los seis millones de sacrificados no es una invención, porque el 6 de esos seis millones es número arquetípico en el Inconsciente Colectivo Judío, cabalístico, y ha llegado solo, se ha impuesto o sobrepuesto, en este "psicodrama", para usar un término prestado del psicologismo de los tiempos. Y ello a partir de 1950, año que también deberá ser considerado especial por los judíos, pues ahí se decide la materialización de la Operación Planetaria, destinada a actuar con plena intensidad en la Era de Acuario. El número 6 es el de la estrella judía de seis puntas, el símbolo rúnico también adulterado por el "pueblo elegido". El plan así es cabalístico, mágico, de pura magia negra, por pertenecer no a una falsificación humana sino cósmica, planetaria, impuesta autónomamente por el arquetipo yahvístico del número 6, que los tiene poseídos y del que los judíos son acólitos.

     Si alguien se interesara por conocer en detalle la falsificación grandiosa de los seis millones de asesinados, debe leer la obra monumental del profesor francés Paul Rassinier. Sus libros se titulan: "Las Mentiras de Ulises", publicado en París, en 1949; "Ulises Traicionado por los Suyos", publicado en 1960; "El Verdadero Proceso de Eichmann", publicado en 1962, y "El Drama de los Judíos Europeos", publicado en 1964. Alguna de esas obras han sido traducidas al castellano y publicadas en Madrid por la Editorial Acervo. Como se podrá entender, han pasado casi inadvertidas. Rassinier fue socialista. Por actuar en la resistencia fue internado por los alemanes en el campo de concentración de Buchenwald, en 1943. Liberado en 1945, fue condecorado con la Medalla de la Resistencia. Inicia su trabajo gigantesco de investigación en 1946, tratando de dar a conocer lo que él vio en un campo de concentración nacionalsocialista y de probar la falsificación de los millones de judíos inmolados y la invención de las "cámaras de gas". Paul Rassinier murió en 1966.

     Otro importante documento es la investigación del profesor universitario inglés Richard Harwood (seudónimo): "Did Six Million Really Die?" (¿Murieron Realmente Seis Millones?), publicado por Historical Review Press, en Inglaterra. Harwood continúa el trabajo de Rassinier con publicaciones sobre el Proceso de Nüremberg. También el libro del profesor norteamericano A. R. Butz: "The Hoax of the Twentieth Century" (La Mistificación del Siglo XX).

     Damos esta información sin mayor entusiasmo ni optimismo alguno. Por conocer la naturaleza exacta del conflicto que aquí hemos intentado describir, comprendemos que poco cuentan las razones y los números humanos —demasiado humanos— cuando son los arquetipos, los dioses y los demonios los que se hallan en guerra, y no de hoy, ni de ayer, sino de una eternidad. Son otros los números que cuentan.


"EL VIRUS JUDÍO", SEGÚN MARX,
"HA PASADO A LA SANGRE DE LOS NO-JUDÍOS"

     Todas las tendencias y organizaciones que son visibles en la Historia contemporánea, o del Tercer Estado, son de tipo racionalista. Según Julius Évola, la Masonería se hace atea y racionalista en su casi totalidad después de la Revolución francesa. Cita las siguientes declaraciones del masón Von Knigge (discípulo y amigo de Adam Weishaupt, fundador de los Iluminados de Baviera), dichas en 1848: "Todos los judíos han reconocido que la Masonería era un medio para fundar sólidamente su Imperio secreto". Luego, en su libro "Tres Aspectos del Problema Judío", Évola reproduce las siguientes palabras del judío Mardochai, verdadero nombre de Karl Marx: "El virus judío ha pasado ya a la sangre de los no judíos. ¿Cuál es la tendencia práctica del judaísmo?: la utilidad propia. ¿Cuál es su dios terrestre?: el dinero. El judío se ha emancipado de manera judía; se ha apropiado de la potencia del dinero; luego, por su intervención, el dinero se ha transformado en potencia mundial. Así, el espíritu práctico judío ha llegado a ser el espíritu práctico del pueblo cristiano. Los judíos se han emancipado en la misma medida en que los no judíos se han hecho judíos. El dios de los judíos se ha universalizado, llegando a ser el dios de la Tierra. El cambio es el verdadero dios del judío". La usura, diría Ezra Pound.

      El marxismo comunista y el liberalismo capitalista son manejados por las mismas fuerzas y se encaminan a un idéntico fin: destruír toda tradición basada en la sangre y en la tierra, en el valor Trabajo, en la potencia y la energía desarrolladas en los contactos superiores y en las iniciaciones de los oficios.

     El bolchevismo ha conservado siempre un oscuro lazo con las figuras judeo-masónicas internacionales, reconocible en los viajes periódicos a Moscú del multimillonario estadounidense Hammer y otros poderosos representantes del poder del gran capital. La especulación en Suiza con el oro soviético, propiciada por el capitalismo mundial, es otro signo revelador. Las multinacionales se benefician ampliamente, pues el producto de la especulación se destina a adquirir divisas para la compra de tecnología más avanzada y otras mercancías de la sociedad de consumo. No es extraño, entonces, que el capitalismo judío trabaje secretamente por la bolchevización mundial, o sea, por alcanzar el último peldaño de la involución del Kali-yuga: el Imperio mundial de los esclavos, el Reino de los hombres -hormigas.

     En un sistema como el bolchevique, donde todo se centraliza bajo la dirección del Estado, quien controla el Estado, lo controla todo. Las democracias ya no sirven como sistema de control planetario, en un mundo donde la explosión demográfica y la revolución tecnológica materialista son las coordenadas fundamentales. Sólo el sistema bolchevique sirve ahora a los judíos, sólo la esclavitud planetaria.

     Más allá de la comedia de la persecución de judíos en la Rusia soviética, son los judíos quienes manejan ese Estado totalitario que les pertenece desde su nacimiento, por su ideología, por sus fundadores, sus dirigentes y comisarios ocultos, por sus fines, sus estructuras y medios de acción. El contacto con los dirigentes secretos, que lo deciden todo y que no se dejan ver en la superficie del poder político de ese tenebroso mundo, es con el Superior Invisible, llamado "Príncipe de la Esclavitud". Para ese Ser, los judíos son sólo un instrumento útil para alcanzar fines que los trascienden, algo así como los microbios que desintegran un cadáver.–





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