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martes, 17 de mayo de 2016

Eustace Mullins - Nueva Historia de los Judíos (4)



     Del libro del investigador y escritor estadounidense Eustace Mullins "New History of the Jews" (1968) presentamos aquí traducido su capítulo sexto (Jews and Ritual Murder), agregándolo a los ya publicados aquí. Esta monografía da una visión panorámica del tema, desde la Antigüedad hasta algunos sucesos de la sociedad estadounidense de los años de la escritura de este texto, sacando a colación diversas acusaciones que a través de la Historia se han hecho con respecto a incomprensibles conductas criminales.





Capítulo 6
LOS JUDÍOS Y EL ASESINATO RITUAL


     En el alba de la civilización, el rito de sangre, en el cual la sangre humana es bebida desde el cuerpo de una víctima aún viva, era conocido por muchas tribus. Sin embargo, sólo un pueblo, que nunca ha progresado más allá de la Edad de Piedra, ha seguido practicando el rito de sangre y el asesinato ritual. Ese pueblo son los judíos. Hemos notado ya que Arnold Toynbee, un célebre erudito, ha llamado a los judíos "un pueblo fósil". Al hacer eso él debe haber estado consciente del hecho de que ellos todavía practican el asesinato ritual y el beber sangre humana. Como un investigador, él no podía haber dejado de notar los muchos incidentes atestiguados de esa práctica de los judíos, ya que cientos de ejemplos de asesinato ritual realizados por ellos son citados en libros católicos oficiales, en cada literatura europea, y en los registros de tribunales de todas las naciones europeas.

     Es el historiador oficial de los judíos, Josef Kastein, en su libro "Una Historia de los Judíos" [1931], quien da la razón subyacente de esta bárbara costumbre. En la página 173 él dice: "Según la opinión judía primitiva, la sangre era la sede del alma".

      De este modo, no era el corazón la sede del alma, según los judíos de la Edad de Piedra, sino la sangre misma. Ellos creían que bebiendo la sangre de una víctima cristiana que era perfecta de cada modo, ellos podrían vencer sus propios defectos físicos y llegar a ser tan poderosos como los inteligentes seres civilizados entre quienes ellos habían formado sus parasitarias comunidades. A causa de esta creencia, se sabe que los judíos han practicado la bebida de la sangre desde que ellos hicieron su primera aparición en la Historia. La gente civilizada encuentra esa práctica tan detestable que no pueden creerla, a pesar de cientos de páginas de evidencia contra los judíos que se encuentran en registros de tribunales. Los archivos históricos durante cuatro mil años han proporcionado la prueba irrefutable de la culpa de sangre de los judíos.

     Cuando otros pueblos se hicieron más civilizados, el rito de sangre se convirtió en simbólico, y una forma simbólica de la sangre, por lo general el vino, fue bebida durante el ritual, mientras la bárbara práctica de matar a una víctima fue abandonada totalmente. Sólo un grupo, el culto de los judíos, ha seguido practicando el rito de sangre en tiempos modernos. Autoridades en el rito de sangre, como el célebre erudito católico James E. Bulger, declaran que los judíos practican el rito de beber sangre porque ellos son un pueblo parásito que debe tomar la sangre del anfitrión Gentil si ellos deben seguir sobreviviendo. Bulger también declara que beber sangre es un rito de magia negra que permite a los rabinos judíos predecir el futuro a medida que la sangre de sus víctimas Gentiles corre por sus venas.

     Por lo tanto, los líderes judíos de tiempo en tiempo atraen a un niño Gentil, preferentemente varón, y de seis a ocho años de edad. Según el ritual judío, el niño Gentil debe estar perfectamente formado, ser inteligente, y sin defectos. Él también debe ser más joven que la edad de la pubertad, porque los judíos creen que la sangre se hace impura después del comienzo de esa edad. Cuando el niño es atraído a la sinagoga, o, si los judíos están bajo observación, en algún lugar de reunión más secreto, el niño secuestrado es atado en una mesa, desnudado, y su cuerpo perforado con agudos cuchillos rituales en los sitios idénticos donde los clavos entraron en el cuerpo de Cristo en la cruz.

     Cuando la sangre es drenada en tazas, los líderes judíos levantan las tazas y beben de ellas, mientras el niño Gentil expira lentamente en una atmósfera de horror continuado. Los judíos pronuncian maldiciones sobre Cristo y sobre todos los Gentiles, y celebran su victoria simbólica sobre los no-judíos a medida que siguen bebiendo la sangre del niño agonizante. Sólo realizando ese rito, así creen los judíos, pueden ellos seguir sobreviviendo y prosperando entre sus anfitriones Gentiles.

     Aunque todos los judíos están conscientes del rito de sangre y de su importancia para el culto judío, sólo a los líderes judíos más importantes, los rabinos y los miembros más adinerados de la comunidad judía, se les permite participar en el rito de beber sangre. Kastein declara en la página 173 que los judíos corrientes tienen prohibidos participar en el rito. Una razón de esto es el hecho de que la práctica del asesinato ritual está llena de peligro para la comunidad judía entera. La mayoría de los levantamientos contra los judíos durante los pasados dos mil años han provenido del descubrimiento de esa práctica, junto con las resultantes tentativas de los Gentiles de castigar a los judíos por asesinar a sus niños.

     La principal razón de que ese crimen a menudo sea descubierto es que el cuerpo desnudo y perforado del niño Gentil, una vez que ha sido vaciado de sangre, debe ser arrojado sobre un montón de basura. El rito judío prohíbe el entierro del cuerpo, incluso aunque eso ocultaría toda evidencia de su crimen. El Talmud, el libro santo de los judíos, define a todos los Gentiles como bestias y, según la ley judía, el entierro de bestias está prohibido. Por lo tanto, los judíos tratan de ocultar su crimen lanzando el cadáver del niño asesinado a algún pozo abandonado, donde no pueda ser descubierto, o escondiéndolo en alguna manera que no constituya un entierro. En muchos casos, el cuerpo es descubierto, y luego los judíos o son atacados por los Gentiles, o ellos gastan miles de dólares sobornando a testigos y funcionarios, e intentando incriminar a algún Gentil como un "asesino sexual". El soborno y la intimidación de funcionarios públicos y periodistas es siempre el primer paso en esa campaña. En Estados Unidos, ya que muchos de éstos son judíos, no es necesario ningún soborno, puesto que cada judío sabe que su primer deber es ocultar las pruebas del asesinato ritual. Los judíos también acostumbran pagar a los padres del niño asesinado una gran suma de dinero, lo que en muchos casos significa que ellos no los demandarán judicialmente.

     Hay tantos miles de ejemplos bien acreditados del asesinato judío de niños que sólo tenemos que citar unos pocos. En su obra "La Excavación de Gezer" [1912] el arqueólogo Robert A. S. Macalister señala que cuerpos de jóvenes niños sacrificados son encontrados en cada estrato de restos judíos desde las más tempranas épocas. Fotografías de los cuerpos de niños son publicadas en el libro de Macalister, aunque el libro mismo, como la mayor parte de las obras que dan testimonio de la naturaleza criminal de los judíos, sea ahora casi imposible de conseguir. Está clasificado como un libro raro, y la mayoría de los distribuidores de libros raros son judíos.

     En la Biblia, Isaías 57:3-5 el profeta dice: "Pero acérquense aquí, ustedes, hijos de la bruja, semilla de adúlteros y rameras. ¿De quién se burlan ustedes?. ¿A quién le hacen gestos de desprecio enseñando su lengua?. ¿No son ustedes hijos de la transgresión, una semilla de falsedad?. Debajo de cada árbol frondoso dan rienda suelta a su lujuria, y degüellan niños en los valles bajo la hendidura de las rocas". Por la frase "Ustedes, hijos de la bruja", Isaías llama la atención al hecho de que el asesinato ritual judío es un rito de magia negra. Es costumbre del rabino, cuando él bebe sangre, invocar la presencia de Satán, quien entonces probablemente ejecutará los deseos de los judíos. Los bebedores de sangre también juran obediencia eterna a Satán durante el rito de sangre.

     Isaías también llama la atención hacia el hecho de que aquí los niños son asesinados "bajo las grietas de las rocas". Esto se refiere a la prohibición judía contra el entierro de los niños Gentiles asesinados, y al ocultamiento del cuerpo entre las rocas con la esperanza de que los Gentiles no descubrirán su crimen.

     En la Cyclopaedia of Biblical Literature, publicada en 1895, John Kitto dice de los judíos: "Sus altares humearon con sangre humana desde la época de Abraham hasta la caída de los reinos de Judá e Israel".

     La Enciclopedia Judía, volumen VIII página 653, publicada en 1904, dice: "El hecho, por lo tanto, ahora generalmente aceptado por los eruditos críticos, es que en los últimos días del reino se ofrecían sacrificios humanos a Yhwh (Yahu, o Yahvé), como rey o Consejero de la Nación, algo que los profetas desaprobaban". Yahu también es intercambiable con Baal, el Ídolo de Oro, y Satán, que se cree que había sido un dios menor de los judíos y un instrumento de Baal. Los dos temas de la historia judía son la sangre y el oro, y cada práctica de los judíos está inextricablemente ligada con esos dos factores.

     Jesús denunció a los judíos como asesinos rituales, y también se encargó de proteger de ellos a los niños pequeños. "Que los niños pequeños vengan a mí", como un medio de salvarlos de los judíos. Él también dice en Juan 8:44: "Ustedes son de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre quieren cumplir; él fue un asesino desde el principio".

     Este pasaje se refiere a la sed de sangre de Satán y de los judíos. Como ha sido acostumbrado a través de toda la historia judía, siempre que un Gentil los critica por su práctica del asesinato ritual, los judíos oficialmente resuelven matarlo, y después de esa acusación, los Ancianos de Sión se reunieron y resolvieron crucificar a Jesús.

     Entre los judíos mismos el rito de sangre es una parte integral de la ceremonia de circuncisión de los varones judíos. Según la Enciclopedia Judía, vol. VI pág. 99, cuando se realiza la circuncisión, el mohel o circuncidador "toma un poco de vino en su boca y aplica sus labios a la parte implicada en la operación y realiza una succión, después de lo cual él expulsa la mezcla de vino y sangre en un receptáculo previsto".

     Lo que la Enciclopedia Judía no nos dice es que esa mezcla de vino y sangre es bebida entonces por el rabino, como una gran delicadeza. Ningún otro pueblo en el mundo realiza hoy un rito de sangre tan extraño, excepto, quizás, algunos nativos de la Edad de Piedra en las selvas más profundas del Congo o Nueva Guinea.

     La conexión entre el asesinato ritual judío y la práctica de la magia negra es mencionada por Bernard Lazare. Un judío, Bernard Lazare escribió un libro, "Anti-Semitism", en Francia, que trata de examinar este fenómeno. En la edición de 1934, vol. II pág. 215, él dice con respecto al asesinato ritual:

     "A esta creencia general se añaden las sospechas, a menudo justificadas, contra los judíos adictos a prácticas mágicas. Realmente, en la Edad Media el judío era considerado por la gente como el mago por excelencia; uno encuentra muchas fórmulas del exorcismo en el Talmud, y la demonología talmúdica y kabalística es muy complicada. Ahora, uno sabe el lugar que la sangre siempre ocupa en la operación de hechicería. En la magia caldea la sangre tenía una importancia muy grande... Ahora es muy probable, incluso cierto, que los magos judíos deben haber sacrificado niños; de ahí el origen de la leyenda de sacrificio ritual".

     De esta manera Lazare trata de exonerar a los judíos de la acusación de asesinato ritual, diciendo que ellos eran culpables pero que aquello era hecho por motivos de hechicería más bien que como un elemento clave en la práctica de la religión judía. Él aparentemente no ha leído la Biblia, o no ha notado las denuncias de Isaías de los judíos como hechiceros y asesinos de niños. Por supuesto los judíos mataban niños durante sus ritos de hechicería, como Lazare admite, pero esos horrores fueron cometidos como ritos esenciales de la religión judía. El doctor Eric Bischoff, un famoso investigador alemán, ha encontrado la autorización explícita de la práctica del asesinato ritual judío en el Thikunne Zohar, edición Berdiwetsch, 88b, un libro de ritual cabalístico, como sigue:

     "Además, hay un mandamiento relativo a la matanza de forasteros, quienes son como bestias. Ese asesinato tiene que ser hecho de acuerdo al método (judío) legal. Aquellos que no se adscriben a las leyes religiosas judías deben ser ofrecidos como sacrificios al Dios Alto".

     Los asesinatos de niños cristianos por los judíos por lo general ocurren durante los importantes días festivos, Purim, un mes antes de la Pascua, y la Pascua de los judíos, en la Pascua (cristiana) de Resurrección. La ley judía prescribe que la víctima Gentil en Purim, un feriado judío descrito en un capítulo anterior como la victoria judía sobre los Gentiles, sea un adulto. Además, si no se puede obtener ninguna víctima Gentil, puede ser usada la sangre sacada de una víctima anterior. Sin embargo, la ley judía es muy específica en cuanto a que la víctima de la Pascua debe ser un niño Blanco menor de siete años de edad, el cual debe ser desangrado completamente, coronado con espinas, torturado, golpeado, apuñalado, y finalmente debe dársele el último golpe siendo herido en un costado, estando la daga prescrita en las manos de un rabino, en una completa recreación de la crucifixión de Cristo.

     Esa vengativa ceremonia garantiza a los judíos que incluso si algunos de los Gentiles se hacen conscientes de la naturaleza de esa gente, tal como Cristo habló contra ellos, los judíos siempre ganarán asesinando al crítico. Por consiguiente, muchos críticos de los judíos son asesinados en esas terribles ceremonias. En Estados Unidos, quizá la víctima más famosa del asesinato ritual judío fue el hijo de Charles Lindbergh, el 1º de Marzo de 1932, durante el tiempo de la celebración judía anual.

     El hijo de Lindbergh fue elegido porque Lindbergh mismo era la persona más lógica para conducir a los Gentiles contra los judíos. Su hijo fue asesinado como una advertencia para él para que rehusara prestar ese servicio. El padre de Lindbergh, un congresista, había conducido la lucha contra Paul Warburg de Kuhn, Loeb & Co., cuando Warburg tuvo éxito en conseguir que un servicial Congreso aprobara la Ley de la Reserva Federal. El anciano Lindbergh había publicado un libro que fue quemado por agentes federales durante la Primera Guerra Mundial, aunque él fuera un congresista en ese entonces. Él estaba muy consciente de la naturaleza del problema judío. Ahora que su hijo era un hombre de fama mundial, después de su hazaña de volar solo a través del Atlántico, los judíos temieron que él pudiera ser persuadido para conducir una rebelión Gentil contra el poder de ellos.

     Ellos ya estaban planeando la Segunda Guerra Mundial, en la cual Alemania debía ser la víctima del sacrificio, y entonces consiguieron a un alemán casi analfabeto, Gerhart Hauptmann, y lo acusaron del asesinato. Simbólicamente, Hauptmann, como Cristo, era también un carpintero, una profesión que lo convertía en una víctima lógica para los judíos. La defensa de Hauptmann sostuvo que un judío llamado Isidor Fisch lo había contratado para hacer un trabajo de carpintería, y le había pagado con los billetes que resultaron ser del dinero del rescate proporcionado por Lindbergh. Aunque la existencia de Fisch fue demostrada, él no pudo ser localizado durante el proceso. Ese tribunal era como el que había condenado a Jesús, ya que sólo aceptó evidencias que los judíos permitieron que fueran presentadas. En realidad, por supuesto, uno no puede creer en nada que sea aceptado como evidencia en un tribunal estadounidense, debido a la facilidad de los judíos para manufacturar pruebas y debido al predominio de abogados y jueces judíos en todas las salas estadounidenses de tribunales.

     Aunque uno podría citar miles de páginas que certifican famosos asesinatos rituales de niños realizados por los judíos, mencionaremos sólo dos. En Lincoln, Inglaterra, existe una de las catedrales góticas más magníficas en el mundo, siendo sus arcos altísimos una maravilla de ingeniería y arte. A los turistas se les dice que fue construída para conmemorar a un niño local llamado Hugh de Lincoln, pero no les dicen por qué él fue martirizado, o por quién. Sin embargo, la historia es bastante conocida, y fue contada por muchos destacados escritores, incluso por el gran poeta Chaucer, que contó la historia de Hugh O'Lincoln en su poema El Cuento de la Abadesa (The Prioress's Tale).

     El santo Hugh fue asesinado por los judíos en Lincoln en el año 1255, y los ciudadanos resolvieron erigir una gran catedral que sirviera de advertencia a todos los padres Gentiles para que protegieran a sus niños de los judíos. El cuerpo de Hugh había sido encontrado en un pozo en la propiedad de un judío llamado Copinns. El rey Enrique III en persona dirigió la investigación, como prueba de su imparcialidad. Él rechazó permitir que se le mostrase piedad a Copinns, después de la evidencia que había sido reunida contra él, y Copinns fue ejecutado, pero los otros judíos implicados en dicho acto escaparon del castigo. A los turistas se les dice ahora que ningún niño como Hugh existió alguna vez, y la historia ha sido borrada de los folletos sobre la catedral. Muchos profesores de inglés también han eliminado a Chaucer de sus cursos porque él expuso ese crimen judío.

     Muchas otras iglesias europeas fueron erigidas para conmemorar a las víctimas del asesinato ritual judío, aproximadamente cuatrocientas sólo en Europa. Muchos de esos niños fueron elevados a la santidad debido a sus sufrimientos a manos de los judíos. Uno de ésos fue Simón de Trento. Citamos su historia de un libro parroquial católico oficial, Las Vidas de los Santos [1756-1759] de Alban Butler:

     «En el año 1472, cuando los judíos de Trento se encontraban en su sinagoga el martes de la Semana Santa, para discutir los preparativos para la próxima festividad de la Pascua de ellos, que caía ese año el jueves siguiente, llegaron a la resolución de sacrificar a su odio inveterado del nombre cristiano a algún niño cristiano el viernes siguiente, o Viernes Santo. Un médico judío se encargó de conseguir a tal niño para el horroroso objetivo.

     «Y mientras los cristianos estaban en el oficio de Tenebrae el miércoles por la tarde, él encontró a un niño llamado Simón, aproximadamente de dos años de edad a quien, mediante caricias y mostrándole una pieza de dinero, lo atrajo desde la puerta de una casa cuyos dueños habían ido a la Iglesia, y se lo llevó. El jueves por la tarde los principales judíos se encerraron en una cámara que colindaba con su sinagoga, y en la medianoche comenzó su cruel carnicería de esa víctima inocente.

     «Habiendo tapado su boca con un delantal para impedir su llanto, ellos hicieron varias incisiones en su cuerpo, recolectando su sangre en un cuenco. Algunos, durante todo ese tiempo, sostenían los brazos estirados del niño en forma de una cruz; otros sostenían sus piernas. Estando medio muerto el niño, ellos lo levantaron, y mientras dos de ellos lo sostenían por los brazos, el resto perforó su cuerpo por todos lados con sus punzones y dagas. Cuando ellos vieron que el niño había expirado, ellos cantaron rodeándolo: "De la misma manera tratamos a Jesús el dios de los cristianos; del mismo modo puedan nuestros enemigos ser confundidos para siempre".

     «Realizando los magistrados y los padres una búsqueda exhaustiva después de la pérdida del niño, los judíos lo escondieron primero en un granero con heno, luego en un sótano, y al final lo arrojaron a un río. Pero Dios confundió todos sus esfuerzos para impedir el descubrimiento del hecho, el cual, siéndoles demostrado con sus diversas circunstancias, ellos fueron puestos a la muerte, siendo los actores principales en dicha tragedia destrozados en la rueda y quemados. La sinagoga fue destruída, y una capilla fue erigida sobre el punto donde el niño fue martirizado. Dios honró a esa víctima inocente con muchos milagros. Las reliquias están en una tumba majestuosa en la iglesia de San Pedro en Trento, y su nombre aparece en el Martirologio».


     Durante esa ceremonia, los judíos identificaron a Cristo como el dios de los cristianos; ellos no lo reclaman como un judío, como lo hacen tantos de nuestros supuestos líderes religiosos cristianos. Además, ellos no podían ocultar el cuerpo y esconder su crimen, ya que el Talmud prohíbe el entierro de una "bestia" Gentil. Como en muchos de tales casos de asesinato ritual, un médico judío consiguió la víctima Gentil, porque los médicos judíos tienen muchas oportunidades para robar niños Gentiles. Hay ahora muchos hospitales judíos en Estados Unidos que son poseídos y administrados por médicos y enfermeras judíos. Los padres que colocan a sus hijos en esas instituciones por dolencias menores quedan sorprendidos al serles dicho, un día o dos más tarde, que el niño ha fallecido de repente. En muchos de tales casos el niño ha sido llevado a una sinagoga y asesinado de acuerdo al ritual prescrito. El cuerpo exangüe de la víctima es entregado después a los padres. Ese procedimiento también obedece a la prohibición judía contra el entierro de un Gentil, ya que los judíos simplemente permiten que los padres se encarguen del entierro.

     Por lo tanto es responsabilidad de los padres estadounidenses evitar dejar a sus niños indefensos a manos de un médico judío o colocar al niño en un hospital manejado por judíos. Todo padre debería pensarlo dos veces al abandonar a un niño indefenso y dejarlo en manos de una gente que tiene una historia de cuatro mil años de asesinar a niños en tales horribles circunstancias. Y cualquier padre debería ser capaz de visualizar el horror del cuerpo hermoso y perfectamente formado del niño al cual ellos han prodigado un amoroso cuidado, siendo desnudado y puesto sobre una mesa mientras los judíos, con sus ojos llenos de sed de sangre y odio hacia los Gentiles, se juntan alrededor del niño y perforan su carne, beben su sangre, y pronuncian maldiciones contra el nombre de Jesucristo. ¿Puede realmente algún padre desear colocar a su niño en tal peligro y hacer que muera en tales terribles circunstancias?.

     En Estados Unidos, los judíos han sido capaces de practicar con impunidad el asesinato ritual de niños Gentiles, porque ellos controlan la prensa y porque están en muchos altos cargos públicos. Un importante funcionario policial ha estimado que cuatro mil niños desaparecen en Estados Unidos cada año. No hay ninguna duda de que la mayoría de ellos son víctimas del asesinato ritual judío. Tan frecuente ha llegado a ser dicha costumbre en este país que los judíos son capaces de transportar grandes cantidades de sangre de niños a Israel para su uso en sus ceremonias allí. Uno de los problemas de la patria judía en Israel ha sido una escasez de niños Gentiles que podrían ser usados en esa ceremonia ritual, y Estados Unidos, que también ha proporcionado la mayoría del dinero a Israel, también ha proporcionado la mayor parte de la sangre de niños requerida. Como la mayoría de esos niños le son arrebatados a familias pobres, nunca se hace ninguna mención de su desaparición en la prensa. Sólo en raros casos los judíos se atreven a tomar al hijo de alguna figura pública conocida, como ellos lo hicieron con Lindbergh, y en tal caso es hecho para un objetivo político específico, y como parte de una política más grande.

     A causa del terror que golpea a la comunidad judía cuando el cuerpo de un niño Gentil es encontrado asesinado según la manera ritual, y por la clamorosa protesta pública de los Gentiles, muchos de éstos han encontrado una fama y una fortuna repentina poniéndose del lado de los judíos en esos casos. Típico fue el caso de Jan Masaryk, el Presidente de Checoslovaquia. Masaryk era un oscuro abogado cuando el cuerpo de Agnez Hruza fue encontrado en Bohemia en 1899. Un judío llamado Hilsner confesó el asesinato y éste involucró a otros dos judíos. Sin embargo, un nuevo juicio fue ordenado. El doctor Baxa, abogado de la madre de la muchacha asesinada, quien buscaba justicia en ese caso, hizo un discurso ante la Dieta o Parlamento bohemio el 28 de Diciembre de 1899, acusando al Gobierno de haber mostrado extrema parcialidad por los judíos en ese caso. Un segundo cuerpo fue encontrado, el de Maria Klima, que también había sido asesinada con un cuchillo ritual que fue encontrado en posesión de Hilsner.

     El consejero de la defensa de Hilsner en ese proceso fue Jan Masaryk. En la Conferencia de Paz de Versalles, veinte años más tarde, los judíos mostraron su gratitud haciendo una nueva nación, Checoslovaquia, y designando a Masaryk como Presidente, con el título de Fundador de Checoslovaquia. Durante toda su vida, Masaryk fue un instrumento entusiata y servicial de los líderes judíos.

     En Estados Unidos muchos Gentiles han encontrado grandes sumas de dinero repentinamente disponibles para ellos para objetivos de campaña, después de que ellos han ayudado a encubrir algún nuevo escándalo de asesinato ritual judío. El camino a la casa del Gobernador, el Senado y la Casa Blanca ha sido mágicamente facilitado cuando el candidato demuestra que él está dispuesto a encubrir a los judíos en sus asesinatos de niños Gentiles.

     El director de la FBI J. Edgar Hoover [la cual él creó] conduce anualmente una campaña de atemorizamiento advirtiendo a los niños en Estados Unidos que no conversen nunca con extraños ni entren en automóviles de desconocidos. No es generalmente sabido que Hoover tiene que hacer eso debido al predominio del asesinato ritual judío. La campaña de Hoover está aparentemente dirigida a los agresores sexuales de niños, aunque sólo una docena de tales casos sea reportada anualmente en el país entero.

     La verdadera razón detrás de la campaña de Hoover es que los líderes judíos temen la imprudencia de algunos judíos menores, que tratan de apoderarse de niños Gentiles para propósitos rituales sin encubrir sus rastros. Por lo tanto, J. Edgar Hoover gasta cientos de miles de dólares anualmente del dinero de los contribuyentes para advertir a los niños contra todos los extraños, aunque él sólo debiera advertirles contra los judíos. Él no se atreve a revelar el verdadero objetivo de esa campaña, que está destinada únicamente a impedir que los niños caigan en las manos de asesinos judíos. Esto no sólo causa que el niño estadounidense sea criado en una atmósfera de miedo y horror, puesto que se le enseña a desconfiar de todos los adultos, y origina mucha neurosis en su vida posterior, sino que también impide afrontar la verdadera cuestión, el gusto de los judíos por la sangre de los Gentiles.

     Algunos periodistas suponen que J. Edgar Hoover realiza esta tarea anual, y muchos otros favores, para los judíos porque él está agradecido de la judía Liga Anti-Difamación por haber escrito ésta un libro para él llamado Maestros del Engaño (Masters of Deceit), y por haber vendido cientos de miles de copias para él. El libro fue escrito por un comunista judío llamado Jay Liebstein, que afirma tener información personal comprometedora sobre el propio Gran Engañador [Hoover]. La verdadera razón de por qué Hoover usa a la FBI para acosar a todos los Gentiles que conocen la verdad sobre los judíos puede estar en el control de Liebstein sobre él.

     Dado que la ciudad de Chicago es un centro del poder financiero judío, y que está completamente controlada por los judíos, algunos de los casos más flagrantes de asesinato ritual de niños Gentiles han ocurrido allí en años recientes. Se dice que Chicago se ha convertido en uno de los centros mundiales de suministro de sangre de niños usada en ritos judíos. El Jefe de Policía recientemente confesó que trescientos niños Gentiles desaparecen cada mes en Chicago, pero él afirma que todos ellos son "fugitivos". Es raro que esos fugitivos nunca aparezcan, ni en Chicago ni en ninguna otra parte. En Octubre de 1955 la erupción de casos de asesinato ritual llegó a un extremo cuando fueron descubiertos los cuerpos de dos muchachos apellidados Schuessler, un muchacho Peterson, y las dos muchachas Grimes.

     Los funcionarios de policía inmediatamente etiquetaron esos asesinatos como "crímenes sexuales", como los judíos les habían enseñado a hacer. Se hicieron frenéticos esfuerzos para llevar a varios Gentiles pobres e iletrados a la silla eléctrica, pero ninguna evidencia pudo ser fabricada contra ellos que se mantuviera firme ante un tribunal, de modo que ellos fueron liberados. Tal como en el proceso de Cristo, las mentiras de los judíos entraron en conflicto unas con otras.

      Aunque esos asesinatos ocurrieron en el centro de una gran ciudad, ¡ni una sola pista ha sido descubierta nunca en esos casos! O más bien deberíamos decir que ninguna pista fue jamás anunciada al público. Aunque cientos de policías y detectives trabajaron día y noche, debido al horror público provocado por esos crímenes, jamás se ha admitido que algo ha sido encontrado. Hubo muchas acusaciones de que había habido un encubrimiento, y de que los funcionarios de Chicago habían destruído u ocultado todas las pruebas que fueron descubiertas.

     Debido a ese interés público, la prensa de Chicago publicó muchas historias acerca de esos asesinatos, que fueron vistas inmediatamente como típicos asesinatos rituales judíos. En esos casos, los cuerpos habían sido desnudados y lanzados en montones de basura. Los patólogos estuvieron de acuerdo en que ninguno de ellos había sido abusado sexualmente. Sin embargo, había muchas extrañas perforaciones en los cuerpos, que no pudieron ser explicadas. El Daily News publicó una edición a primera hora de la tarde en la cual un diagrama del cuerpo del muchacho Peterson mostraba marcas de punciones en cada uno de los sitios donde el cuerpo de Cristo había sido herido en la cruz. Dentro de diez minutos, la edición había sido retirada de los quioscos de prensa y llevada de prisa al edificio del Daily News, donde fue quemada. Sin embargo, ocho copias de esa edición fueron obtenidas por la señora Lyrl Clark van Hyning, la valiente editora de un diario patriótico llamado Women's Voice. Cuando ella llamó a la oficina del Daily News para preguntar por qué la edición había sido retirada de los quioscos, le dijeron que había habido quejas al respecto, y que eso probablemente causaría "agitación racial". Durante todo ese episodio la señora Van Hyning imprimió la verdad sobre los asesinatos.

     Los informes de la policía mostraron que los cuerpos de las muchachas Grimes tenían desconcertantes heridas en sus pechos, que eran demasiado superficiales como para causar la muerte. Además, no se pudo concordar ninguna causa de muerte. ¡Incluso se afirmó que ellas habían muerto de miedo! Realmente, como la señora Van Hyning lo señaló en su periódico, ellas murieron de una causa muy simple: la pérdida de sangre, puesto que el Daily News había publicado ya el extraño hecho de que no había sangre en sus cuerpos, cuando ellos fueron encontrados.

     Una copia del trabajo definitivo de Arnold Leese, Asesinato Ritual Judío, fue enviada a Arnold Schuessler, padre de los muchachos asesinados. Él lo leyó, y comenzó a hacer preguntas policiales. El sheriff judío de Chicago, Lohman, había asignado a un delegado judío, Horwitz, para que permaneciera con los Schuessler noche y día por si ellos planteaban la cuestión del asesinato ritual. Cuando el señor Schuessler preguntó a Horwitz si sus muchachos habían sido asesinados por su sangre, en una ceremonia religiosa judía, el judío inmediatamente lo acusó de ¡haber asesinado a sus propios hijos! Él fue llevado al cuartel central de la policía y se lo sometió a un detector de mentiras, que lo exoneró completamente. En vez de liberarlo, la policía lo entregó a un judío llamado doctor Steinfeld. Él [Schuessler] fue secuestrado y llevado a un "sanatorio" manejado por Steinfeld en la cercana ciudad de Des Plaines, Illinois. Al señor Schuessler se le aplicaron tratamientos de electrochoques y murió aquella misma tarde.

     Una investigación judicial fue llevada a cabo, y el doctor Steinfeld fue obligado a declarar. Él afirmó que el señor Schuessler había estado sufriendo de "alucinaciones", pero él rechazó describir esas visiones. Él también se negó a dar alguna otra información, y fue obvio para el doctor Thomas McCarron, el médico forense de la ciudad de Chicago, que Steinfeld estaba ocultando la verdad. McCarron denunció a Steinfeld, y dijo a los periódicos que el caso era muy extraño. A los pacientes nunca se les daban tratamientos de electrochoques inmediatamente después de ser admitidos en un sanatorio. McCarron sabía que Schuessler había sido asesinado, pero él no podía hacer nada al respecto, y los funcionarios de la ciudad le ordenaron que no dijera nada más sobre el caso. Durante unos días existió un peligro muy real de que él también fuera asesinado.

     Él ha rechazado desde entonces hablar del caso con nadie. El doctor McCarron conocía la siniestra historia de Steinfeld. Durante la Segunda Guerra Mundial, el doctor Steinfeld había sido condenado por dar drogas especiales a muchachos judíos del área de Chicago, las que causaban que sus corazones se aceleraran. Éstos fueron eximidos del servicio militar como 4-F [no aptos]. Steinfeld recibió honorarios de 2.000 dólares por cada uno de esos casos. Después de la guerra Steinfeld abrió su sanatorio en Des Plaines, que se convirtió en el centro de producción para el asesinato ritual judío en el Medio Oeste (estadounidense). Fue irónico que el señor Schuessler, que supuestamente estaba siendo protegido por la policía, fuera asesinado en el mismo lugar en que sus hijos lo fueron, y su asesinato, como el de sus hijos, quedó sin vengar, excepto por un acontecimiento posterior.

     Varios patriotas fueron a Des Plaines la tarde siguiente y distribuyeron quinientas copias de un panfleto que acusaba al doctor Steinfeld del asesinato de Schuessler, y lo acusaba de manejar un centro de asesinato ritual judío. Uno de esos panfletos le fue dado al jefe de policía, y sin embargo nada fue hecho. Los distribuidores de esos panfletos podrían haber sido detenidos y acusados de publicación difamatoria criminal, con una sentencia posible de diez años, y sin embargo Steinfeld rechazó hacer cualquier acusación contra ellos. Unos días más tarde, él voló a Suiza, y se anunció que él iba a tomar una "cura de reposo". Al día siguiente su cuerpo fue encontrado colgando en un armario en su cuarto de hotel. El veredicto fue "suicidio", aunque él pueda haber estado poco dispuesto a ello. De manera bastante extraña, ningún periódico de Chicago publicó la noticia de la muerte de esa conocida figura local.

     Unas semanas más tarde, Arnold Leese, que había estado preparando un libro acerca del caso Schuessler como un ejemplo clásico del asesinato ritual judío, murió repentinamente [1956]. A él le habían enviado por correo aéreo copias de todos los relatos periodísticos del caso durante la larga investigación, unas cien páginas de recortes de periódicos, pero éstos no fueron encontrados entre sus pertenencias después de su muerte. Mientras tanto, un columnista judío del Sun Times, Irv Kupcinet, cuya hija murió como drogadicta en Hollywood, reunió 100.000 dólares entre la comunidad judía y los presentó a la señora Schuessler. El delegado judío (Horwitz) había seguido permaneciendo con ella, y unos días más tarde la señora Schuessler reveló a un reportero que él había tomado todo el dinero y se había ido a Las Vegas. El sheriff Lohman también dejó Chicago, siéndole dado un lucrativo trabajo de 20.000 dólares como criminólogo consultor en la Universidad de California [*]. El cargo había sido proporcionado por un prominente banquero judío. Los casos Schuessler y Grimes todavía están etiquetados como "No Resueltos" en Chicago.

[*] Nota: Unas semanas después de que una edición anterior de ese libro había sido puesta en circulación en California, que contaba la historia de los asesinatos de los Schuessler en su totalidad, otro nombre fue añadido a la lista de aquellos que habían muerto. Joseph Lohman murió súbitamente en Los Ángeles por causas desconocidas. La nota de su defunción, de manera bastante extraña, no mencionaba el período de Lohman como sheriff del condado Cook, pero lo identificaba incorrectamente como ¡"un ex-Tesorero Estatal de Illinois"!.

     Es el deber de cada padre estadounidense cuyo hijo desaparece hacer todo lo posible para encontrarlo. Sin embargo, muchas familias pobres con demasiados niños que alimentar dan por hecho que un niño ha salido al mundo a hacer su propio camino, y ellos son inconscientes de la probabilidad de que el niño ha sido asesinado por los judíos por su sangre. Por consiguiente, no se hace ningún esfuerzo para investigar esos crímenes judíos, a pesar de que ellos han estado ocurriendo durante muchos siglos. Es necesario que usemos cada arma para armarnos contra los judíos.

     Otro horrible involucramiento de una agencia estadounidense oficial en la extendida práctica del asesinato ritual judío fue acallado recientemente. Un subdirector de la CIA se suicidó en Washington. El veredicto fue "exceso de trabajo", ocultándose así una terrible tragedia. Ese funcionario había estado desconectado del trabajo durante tres meses, después de un colapso nervioso. Él había sufrido un ataque de remordimiento tras el descubrimiento de que él había sido inadvertidamente responsable del asesinato de muchos niños Gentiles en las ceremonias religiosas judías. Ese hombre, un Gentil, se había hecho conocido por un talento especial en una agencia que era judía en un sesenta por ciento. La mayoría de los agentes judíos viajaban alrededor del mundo con cuentas de gastos ilimitadas, quedándose en los mejores hoteles, al estilo James Bond, mientras ellos realizaban misiones de espionaje para Israel, con los contribuyentes estadounidenses pagando la cuenta.

     El especial talento del Gentil era su habilidad para recoger a muchachos que podrían ser usados como homosexuales para el placer de funcionarios extranjeros. Al menos, eso era lo que le habían dicho, y él no vio ninguna razón para sospechar otra cosa, ya que el uso de muchachos en el espionaje internacional era una vieja historia, y la mayor parte de los gobiernos los empleaban en algún momento a fin de chantajear a funcionarios de alto rango de otros gobiernos. En las primeras horas de la tarde, ese funcionario de la CIA paseaba por el centro de la ciudad hasta ver a un atractivo joven. Él empezaría una conversación, y si el muchacho no estaba ocupado en otra cosa, él lo llevaría a un cuarto del hotel, donde lo entregaría a otro agente. Ese funcionario de la CIA se marcharía entonces, después de prometer al muchacho una suma de dinero, por lo general aproximadamente veinte dólares.

     Durante el período entre 1947 y 1952, ese funcionario de la CIA recogió a ochenta y seis muchachos en las calles de París y Viena de esa manera. Él no oyó nada posteriormente de ninguno de ellos, aunque debiera haber parecido raro que él nunca viera a ninguno de ellos otra vez después de dejarlos en el cuarto de hotel. En 1963 un agente judío de la oficina central de la CIA en Washington, que se había enterado de la antigua especialidad de ese funcionario, le preguntó si él recogería a un muchacho para él. Hacia esa época, el Gentil había ascendido mucho más alto en la jerarquía de la CIA, y se negó, diciendo que él ya no tenía que involucrarse en tales actividades. El judío entonces lo dejó sorprendido diciéndole que ya que él ya tenía ochenta y seis asesinatos en su conciencia, uno más no le haría daño. El judío no podía creer que el Gentil no supiera que cada uno de esos muchachos había sido usado como la víctima de un asesinato ritual judío, y le describió la ceremonia entera. El judío terminó amenazándolo, diciendo que si el Gentil no le conseguía un muchacho para una ceremonia planeada para el feriado de Pascua que se aproximaba, él sería expuesto. El Gentil se fue a casa esa tarde, y sufrió un colapso con una crisis nerviosa completa, de la cual él nunca se recuperó. Algunos meses más tarde, él se suicidó.

     Sin embargo, la mayoría de los Gentiles que ayudan a los judíos a cometer asesinatos rituales, encubriéndolos en los departamentos de policía, en periódicos y en oficinas del gobierno, no son tan escrupulosos. Se ha estimado que al menos un tercio de todos los funcionarios en Estados Unidos está bastante consciente de la prevalencia del asesinato ritual judío de niños, y de que su continuidad en sus cargos depende de asistir y ayudar a los judíos en la práctica de esos crímenes.

     Durante una conversación con el sacerdote Bulger en 1956, se me dijo que él había estado trabajando durante toda su vida en un libro que debía ser la obra definitiva en cuanto al asesinato ritual judío. El sacerdote Bulger proporcionó gran parte de la información contenida aquí. Sin embargo, sus superiores le habían prohibido que publicara su propio libro. En años anteriores, la mayor parte de la información sobre ese tipo de crimen había sido publicada en enciclopedias católicas y trabajos parroquiales oficiales, pero escritos posteriores sobre el asunto del asesinato ritual judío habían sido prohibidos debido a la presión judía sobre el Vaticano.

     Bulger le dijo a este escritor que según sus estimaciones, desde la crucifixión de Cristo, seis millones de niños Gentiles habían sido llevados por los judíos a la muerte de manera ritual. Esos seis millones de víctimas no sólo han quedado sin castigo, sino que cada uno de ellos, mereciendo ser elevado a la santidad por sus sufrimientos a manos de los judíos, ha muerto sin que la sociedad Gentil haya hecho el menor esfuerzo para proteger a otros niños Gentiles de convertirse en víctimas en la misma manera. James E. Bulger dijo: "La sed de sangre de los judíos y su odio a Jesucristo son combinados en esa horrible ceremonia. No sólo seis millones de almas inocentes han sido llevadas a la muerte en el asesinato ritual por los judíos, sino que cada uno de nosotros debe preguntarse: ¿Qué clase de cristiano, qué tipo de ser humano soy yo, si no hago nada para proteger a los niños de tan horrible sacrificio en una sociedad supuestamente cristiana y moderna?".–




Capítulos 1 y 2

Capítulo 3

Capítulos 4 y 5
http://editorial-streicher.blogspot.com/2016/05/eustace-mullins-nueva-historia-de-los_14.html

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