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martes, 24 de mayo de 2016

El Sionismo, Arabia Saudí y Turquía



     Presentamos aquí en castellano dos artículos que hablan del tema enunciado. En el primero, publicado en mondoweiss.net en Enero pasado, su autor, un investigador independiente inglés de origen yemení, revisa los orígenes del reino saudita en relación con la creación del Estado sionista; el segundo, de Wayne  Madsen, publicado en dos partes en strategic-culture.org en Octubre de 2011, se encarga de analizar a la secta turca de los Dönmeh, descendiente de judíos, que tanta influencia han tenido en los acontecimientos históricos de este último tiempo en dicha zona.




Cómo el Sionismo Ayudó a Crear
el Reino de Arabia Saudita
por Nu'man Abd al-Wahid
7 de Enero de 2016


     La encubierta alianza entre el reino de Arabia Saudí y la entidad sionista de Israel no debería ser ninguna sorpresa para ningún estudioso del imperialismo británico. El problema es que el estudio del imperialismo británico tiene muy pocos estudiantes. En efecto, uno puede leer detenidamente cualquier plan de estudios universitario británico de pregrado o postgrado y raramente encontrará un módulo de Política sobre el Imperio británico, mucho menos a nivel de un Magíster.

     Por supuesto, si la carnicería europea conducida por los imperialistas entre 1914 y 1918 sacude vuestras células cerebrales entonces no es demasiado difícil encontrar una institución apropiada que enseñe ese tema, pero si usted quisiera profundizar en cuanto a cómo y por qué el Imperio británico emprendió la guerra contra la Humanidad durante casi cuatrocientos años, usted prácticamente debe contar sólo con sus propios recursos en ese esfuerzo. Hay que admitir que, desde la perspectiva del establishment británico, ése es un logro formidable y notable.

     A fines de 2014, según el diario estadounidense "Foreign Affairs", el ministro saudita del petróleo Ali al-Naimi dijo que "Su Majestad el rey Abdullah siempre ha sido un modelo para las buenas relaciones entre Arabia Saudí y otros Estados, y el Estado judío no es ninguna excepción". Recientemente, el sucesor de Abdullah, el rey Salman, expresó preocupaciones similares a las de Israel ante el creciente acuerdo entre Estados Unidos e Irán sobre el programa nuclear de este último. Esto condujo a algunos a reportar que Israel y Arabia Saudí presentaron un "frente unido” en su oposición al trato nuclear.

     Esta no es la primera vez que los sionistas y los sauditas se han encontrado en la misma esquina en relación con un percibido enemigo común. En Yemen del Norte en los años '60 los sauditas estaban financiando una campaña del ejército mercenario conducida por los imperialistas británicos contra republicanos revolucionarios que habían asumido la autoridad después de derrocar al autoritario Imán. El Egipto de Gamal Abdel-Nasser apoyaba militarmente a los republicanos, mientras los británicos indujeron a los sauditas a financiar y armar a los remanentes restantes de los partidarios del Imán. Además, los británicos organizaron a los israelíes para que dejaran caer armas para los delegados de los británicos en Yemen del Norte, 14 veces. Los británicos, en efecto, militarmente pero encubiertamente, juntaron a los sionistas y sauditas en el Yemen del Norte de los años '60 contra su enemigo común.

     Sin embargo, hay que volver a los años '20 para apreciar totalmente los orígenes de esta alianza informal e indirecta entre Arabia Saudí y la entidad sionista. La derrota del Imperio otomano a manos del imperialismo británico en la Primera Guerra Mundial dejó a tres autoridades distintas en la Península Arábiga:

—el sharif de Hijaz, Hussain bin-Ali de Hijaz (en el Oeste),
—Ibn-Rashid de Ha'il (en el Norte) y
—el emir Ibn-Saud de Najd (en el Este) y sus seguidores religiosamente fanáticos, los wahabitas.

     Ibn-Saud había entrado en la guerra a principios de Enero de 1915 del lado de los británicos, pero fue rápidamente derrotado, y su manejador británico, William Shakespear, fue muerto por el aliado del Imperio otomano Ibn-Rashid. Esa derrota obstaculizó enormemente la utilidad de Ibn-Saud para el Imperio y lo dejó militarmente inefectivo durante un año [1].

[1] Gary Troeller, "The Birth of Saudi Arabia", Londres, 1976, p. 91.

     El sharif contribuyó en lo que más pudo a la derrota del Imperio otomano cambiando su lealtad y liderando la llamada "Rebelión Árabe" en Junio de 1916 que removió la presencia turca de Arabia. Él fue convencido de cambiar totalmente su posición porque los británicos lo habían llevado a creer fuertemente, mediante la correspondencia con Henry McMahon, el Alto Comisionado británico en Egipto, que un país árabe unificado desde Gaza al Golfo Pérsico sería establecido tras la derrota de los turcos. Las cartas intercambiadas entre el sharif Hussain y Henry McMahon son conocidas como la Correspondencia McMahon-Hussain.

     Comprensiblemente, el sharif tan pronto como la guerra terminó quiso comprometer a los británicos por sus promesas del tiempo de la guerra, o lo que él percibió que habían sido sus promesas, como está expresado en la correspondencia ya mencionada. Los británicos, por otra parte, querían que el sharif aceptara la nueva realidad del Imperio, que era una división del mundo árabe entre ellos y los franceses (acuerdo Sykes-Picot) y la implementación de la Declaración Balfour, que garantizaba "un hogar nacional para el pueblo judío" en Palestina mediante la colonización con judíos europeos. Esta nueva realidad estaba contenida en el escrito británico Tratado Anglo-Hijaz, el cual el sharif era profundamente contrario a firmar [2]. Después de todo, la rebelión de 1916 contra los turcos fue denominada la "Rebelión Árabe", no la "Rebelión de los Hijazíes".

[2] Askar H. al-Enazy, "The Creation of Saudi Arabia: Ibn Saud and British Imperial Policy, 1914-1927", Londres, 2010, pp. 105-106.


     Realmente, el sharif dejó saber que él nunca vendería Palestina a la Declaración Balfour del Imperio; él nunca daría su conformidad al establecimiento del Sionismo en Palestina ni aceptaría las nuevas fronteras arbitrarias dibujadas a través de Arabia por los imperialistas británicos y franceses. Por su parte, los británicos comenzaron a referirse a él como un "obstruccionista", un "fastidio" y a decir que tenía una actitud "recalcitrante".

     Los británicos le hicieron saber al sharif que ellos estaban listos para tomar medidas drásticas para provocar la aprobación de él de la nueva realidad sin tener en cuenta el servicio que él les había prestado durante la Guerra. Después de la Conferencia de El Cairo en Marzo de 1921, donde el nuevo Secretario Colonial Winston Churchill se reunió con todos los agentes británicos en el Oriente Medio, T. E. Lawrence (es decir, Lawrence de Arabia) fue enviado para reunirse con el sharif para sobornarlo e intimidarlo para que aceptara el proyecto colonial sionista de Gran Bretaña en Palestina. Al principio, Lawrence y el Imperio ofrecieron 80.000 rupias (Ibid., p. 109). El sharif lo rechazó completamente. Lawrence entonces le ofreció un pago anual de 100.000 libras esterlinas (Ibid., p. 111). El sharif rechazó comprometerse y vender Palestina al sionismo británico.

     Cuando el soborno financiero fracasó en persuadir al sharif, Lawrence lo amenazó con imponer a Ibn-Saud. Lawrence afirmó que "política y militarmente, la supervivencia de Hijaz como un reino Hashemita independiente viable era totalmente dependiente de la voluntad política de Gran Bretaña, quien tenía los medios para proteger y mantener su dominio en la región" (Ibid.). Entre tanto negociaba con el sharif, Lawrence se hizo el tiempo para visitar a otros líderes en la Península Arábiga y les informó que si no seguían la línea británica y si no evitaban firmar una alianza con el sharif, el Imperio soltaría a Ibn-Saud y sus wahabitas, quienes después de todo estaban a total disposición de los británicos (Ibid.).

     Simultáneamente, después de la Conferencia, Churchill viajó a Jerusalén y se reunió con el hijo del sharif, Abdullah, que había sido convertido en el gobernante, el "emir", de un nuevo territorio llamado "Transjordania". Churchill informó a Abdullah que él debería persuadir a "su padre para aceptar el mandato de Palestina y firmar un tratado para tal efecto", ya que si no, "los británicos soltarían a Ibn-Saud contra Hijaz" (Ibid., p. 107). Mientras tanto los británicos estaban planeando soltar a Ibn-Saud contra el jefe de Ha'il, Ibn-Rashid.

     Ibn-Rashid había rechazado todas las sugerencias del Imperio británico hechas a él por medio de Ibn-Saud, otra de sus marionetas (Ibid., pp. 45-46 y 101-102). Más aún, Ibn-Rashid amplió su territorio del Norte hasta la nueva frontera palestina dictada así como hasta las fronteras de Iraq en el verano de 1920. Los británicos se preocuparon por causa de una alianza que tal vez se estuviera preparando entre Ibn-Rashid, quien controlaba la parte Norte de la península, y el sharif, quien controlaba la parte occidental. Más todavía, el Imperio quería que las rutas terrestres entre los puertos palestinos en el Mar Mediterráneo y el Golfo Pérsico estuvieran bajo el control de un partido amistoso. En la Conferencia de El Cairo Churchill acordó con un funcionario imperial, sir Percy Cox, que "a Ibn-Saud se le debería dar la oportunidad de ocupar Ha'il" (Ibid., p. 104).

     Hacia el final de 1920 los británicos estaban proporcionando a Ibn-Saud «una "subvención" mensual de 10.000 libras esterlinas en oro, además de su subvención mensual personal. Él también recibió abundantes provisiones de armas, totalizando más de 10.000 rifles, además del crítico asedio y cuatro cañones de campaña» con instructores indo-británicos (Ibid.). Finalmente, en Septiembre de 1921, los británicos soltaron a Ibn-Saud sobre Ha’il, que oficialmente se rindió en Noviembre de 1921. Fue después de esa victoria que los británicos otorgaron un nuevo título a Ibn-Saud. Él ya no debía ser el "Emir de Najd y Jefe de sus Tribus" sino el "Sultán de Najd y sus Dependencias". Ha'il se había disuelto hasta convertirse en un área controlada por el Sultán de Najd del Imperio.

     Si el Imperio pensó entonces que el sharif, con Ibn-Saud ahora en su frontera y armado hasta los dientes por los británicos, se haría finalmente más dócil a la división de Arabia y al proyecto colonial sionista británico en Palestina, dichos pensamientos fueron efímeros. Una nueva ronda de conversaciones entre el hijo de Abdulla, que actuaba de parte de su padre en Transjordania, y el Imperio, dio origen a un tratado preliminar que aceptaba el Sionismo. Cuando éste le fue entregado al sharif con una carta acompañante de su hijo que le solicitaba que él "aceptara la realidad", él ni siquiera se molestó en leer el tratado y en cambio redactó un tratado preliminar que rechazaba las nuevas divisiones de Arabia así como la Declaración Balfour, y ¡lo envió a Londres para ser ratificado! (Ibid., p. 113).

     Después de 1919 los británicos habían disminuído gradualmente la subvención de Hussain, hasta el grado de que a principios de los años '20 ellos lo habían suspendido, mientras al mismo tiempo continuaban subvencionando a Ibn-Saud durante principios de los años '20 [3]. Después de unas tres rondas adicionales de negociaciones en Amán y Londres, le quedó claro al Imperio que Hussain nunca abandonaría Palestina al proyecto sionista de Gran Bretaña ni aceptaría las nuevas divisiones en tierras árabes (Al-Enazy, op cit., pp. 112-125). En Marzo de 1923 los británicos informaron a Ibn-Saud que ellos cesarían sus subsidios, pero no sin concederle una "subvención" adelantada de 50.000 libras esterlinas, que equivalía al subsidio de un año (Al-Enazy, p.120).

[3] Ibid., p. 110, y Troeller, op. cit., p. 166.

     En Marzo de 1924, un año después de que los británicos concedieran la "subvención" a Ibn-Saud, el Imperio anunció que había terminado todas las discusiones con el sharif Hussain para alcanzar un acuerdo (Ibid., p. 129). Dentro de algunas semanas las fuerzas de Ibn-Saud y sus seguidores wahabitas comenzaron a dar lo que el ministro británico de Asuntos Exteriores Lord Curzon llamó la "patada final" al sharif Hussain, y atacó el territorio hijazí [4]. Hacia Septiembre de 1924 Ibn-Saud había invadido la capital de verano del sharif Hussain, Ta’if. El Imperio entonces escribió a los hijos de Sharif, a quienes había concedido reinos en Iraq y Transjordania, para que no proporcionaran ninguna ayuda a su asediado padre, o, en términos diplomáticos, a ellos se les informó que "no dieran aprobación a la interferencia en el Hedjaz" [5].


[4] Ibid., p. 106, y Troeller, op. cit., p. 152.
[5] Al-Enazy, op. cit., p. 136, y Troeller, op. cit., p. 219.

     En Ta’if, los wahabitas de Ibn-Saud cometieron sus acostumbradas masacres, matando a mujeres y niños, así como entrando en las mezquitas y matando a los tradicionales eruditos islámicos [6]. Ellos capturaron el lugar más santo en el Islam, La Meca, a mediados de Octubre de 1924. El sharif Hussain fue obligado a abdicar y se fue al exilio al puerto hijazí de Akaba. Él fue reemplazado como monarca por su hijo Alí que hizo de Jeddah su base gubernamental.

[6] David Howarth, "The Desert King: The Life of Ibn Saud", Londres, 1980, p. 133, y Randall Baker, "King Husain and the Kingdom of Hejaz", Cambridge, 1979, pp. 201-202.

     A medida que Ibn-Saud se movía para poner sitio al resto de Hijaz, los británicos se dieron el tiempo para comenzar a incorporar el norteño puerto hijazí de Akaba a Transjordania. Temiendo que el sharif Hussain pudiera usar Akaba como una base para reunir árabes contra Ibn-Saud, el Imperio hizo saber claramente que él debía dejar Akaba o Ibn-Saud atacaría el puerto. Por su parte, el sharif Hussain respondió que él "nunca ha reconocido los mandatos sobre los países árabes y todavía protesta contra el Gobierno británico que ha hecho de Palestina un hogar nacional para los judíos" (citado en Al-Enazy, op. cit., p. 144).

     El sharif Hussain fue obligado a salir de Akaba, un puerto que él había liberado del Imperio otomano durante la "Rebelión Árabe", el 18 de Junio de 1925 en el barco de Su Majestad británica (HMS) Cornflower.

     Ibn-Saud había comenzado su sitio de Jeddah en Enero de 1925, y la ciudad finalmente se rindió en Diciembre de 1925, acabando con más de 1.000 años de gobierno de los descendientes del profeta Mahoma. Los británicos reconocieron oficialmente a Ibn-Saud como el nuevo rey de Hijaz en Febrero de 1926 junto con otras potencias europeas después de negociaciones dentro de unas semanas. El nuevo Estado wahabita unificado fue rebautizado por el Imperio en 1932 como el "Reino de Arabia Saudita" (KSA). Un cierto George Rendel, un funcionario que trabajaba en el departamento de Oriente Medio en el ministerio de Asuntos Exteriores en Londres, reclamó el crédito por el nuevo nombre.

      Al nivel de la propaganda, los británicos ayudaron a la toma wahabita del poder en Hijaz en tres frentes. En primer lugar, ellos retrataron y sostuvieron que la invasión de Ibn-Saud de Hijaz estaba motivada por el fanatismo religioso más bien que por las consideraciones geopolíticas del imperialismo británico [7]. Ese engaño es presentado hasta este día, más recientemente en el aclamado documental de Adam Curtis en la BBC "Lago Amargo", donde él declara que "la feroz visión intolerante del wahabismo" llevó a los "beduinos" a crear Arabia Saudí. En segundo lugar, los británicos retrataron a los fanáticos wahabitas de Ibn-Saud como una fuerza benigna e incomprendida que sólo quería llevar al Islam de vuelta a su forma más pura (Al-Enazy, p. 153).

[7] Ibid., p. 138, y Troeller, op. cit., p. 216.

     Hasta este día, esos yihadistas islamistas son retratados en la manera más benigna cuando sus insurrecciones armadas son apoyadas por Gran Bretaña y Occidente, tal como Afganistán en los años '80 o en la Siria de hoy, donde ellos son mencionados en los medios occidentales de comunicación como "rebeldes moderados". En tercer lugar, los historiadores británicos describen a Ibn-Saud como una fuerza independiente y no como un instrumento británico usado para dar cornadas a cualquiera que fuera percibido como sobrante para las exigencias imperiales. Por ejemplo, el reciente estudio del profesor Eugene Rogan sobre la historia de los árabes afirma que "Ibn Saud no tenía ningún interés en combatir" al Imperio otomano. Esto está lejos de ser exacto ya que Ibn-Saud se integró a la guerra en 1915. Él posteriormente y falsamente afirma que Ibn-Saud sólo estaba interesado en hacer progresar "sus propios objetivos", que casualmente siempre calzaban con los del Imperio británico [8].

[8] Eugene Rogan, "The Arabs: A History", Londres, 2009, p. 220.

     En conclusión, uno de los aspectos más pasados por alto por la Declaración Balfour es el compromiso del Imperio británico de "usar sus mejores esfuerzos para facilitar" la creación de "un hogar nacional para el pueblo judío". Obviamente, muchas naciones en el mundo de hoy fueron creadas por el Imperio, pero lo que hace distintas las fronteras de Arabia Saudí es que sus fronteras Norte y Noreste son producto del Imperio al facilitar la creación de Israel. Por lo menos la disolución de los dos feudos señoriales árabes de Ha'il y Hijaz por los wahabitas de Ibn-Saud está basada en el rechazo de sus líderes a facilitar el proyecto sionista del Imperio británico en Palestina.

     Por lo tanto, está muy claro que la tendencia del Imperio británico a imponer el sionismo en Palestina está incrustada en el ADN geográfico de la Arabia Saudí contemporánea. Hay una ironía adicional en el hecho de que los dos sitios más sagrados en el Islam son gobernados hoy por el clan saudita y las enseñanzas wahabitas, porque el Imperio estaba poniendo los fundamentos para el sionismo en Palestina en los años '20. Contemporáneamente, no es ninguna sorpresa que tanto Israel como Arabia Saudí estén ansiosos de intervenir militarmente del lado de los "rebeldes moderados", es decir, de los yihadistas, en la actual guerra contra Siria, un país que a la vez encubierta y abiertamente rechaza la colonización sionista de Palestina.

     A medida que Estados Unidos, el "sucesor" del Imperio británico en la defensa de los intereses occidentales en el Oriente Medio, es percibido como poniéndose más indeciso en involucrarse militarmente en el Oriente Medio, es casi inevitable que las dos naciones arraigadas en la Declaración Balfour del Imperio —Israel y Arabia Saudí— desarrollen una alianza más abierta para defender sus intereses comunes.–





LOS DÖNMEH:
El Secreto Más Susurrado del Medio Oriente
por Wayne Madsen
25 y 26 de Octubre de 2011


     Hay un histórico "gorila de 300 kilos" ["800-pound gorilla", una fuerza muy poderosa] que está al acecho en el fondo de casi cada serio incidente militar y diplomático que implica a Israel, Turquía, Irán, Arabia Saudí, Iraq, Grecia, Armenia, los kurdos, los asirios, y algunos otros actores en Oriente Medio y Europa del Sudeste. Se trata de un factor que generalmente sólo es susurrado en recepciones diplomáticas, conferencias de prensa y sesiones de grupos de expertos debido a la naturaleza explosiva y polémica del asunto. Y es el secretismo anexo a dicho asunto la que ha sido la razón de tanto malentendido acerca del actual resquebrajamiento de las relaciones entre Israel y Turquía, un creciente fortalecimiento de las relaciones entre Israel y Arabia Saudí, y el aumento de la enemistad entre Arabia Saudí e Irán...

     Aunque conocida por historiadores y expertos religiosos, la centenaria influencia política y económica de un grupo conocido en turco como los "Dönmeh" está recién comenzando a cruzar los labios de turcos, árabes e israelíes que han sido reacios a hablar de la presencia en Turquía y en otras partes de una secta de turcos que descienden de un grupo de judíos sefarditas que fueron expulsados de España durante la Inquisición española en los siglos XVI y XVII.

     Esos refugiados judíos de España fueron bienvenidos para instalarse en el Imperio otomano y durante los años ellos se convirtieron a una secta mística del Islam que finalmente mezcló la Kábala judía y creencias sufíes islámicas semi-místicas en una secta que finalmente defendió el secularismo en la Turquía post-otomana. Es interesante que la palabra "Dönmeh" no sólo se refiere a los judíos "poco fiables conversos" al Islam en Turquía sino que es también una despectiva palabra turca para un travestido, o alguien que afirma ser alguien que no es.

     La secta Dönmeh del judaísmo fue fundada en el siglo XVII por el rabino Sabbatai Zevi, un kabalista que creyó que él era el Mesías, pero que fue obligado a convertirse al Islam por el sultán Mehmet IV, el gobernante otomano. Muchos de los seguidores del rabino, conocidos como Sabateos, pero también "cripto-judíos", proclamaron en público su fe islámica, pero en secreto practicaban su forma híbrida de judaísmo, que no fue reconocida por las autoridades rabínicas judías dominantes. Como era contra sus creencias casarse fuera de su secta, los Dönmeh crearon un clan sub-social más bien secreto.


Los Dönmeh Suben al Poder en Turquía

     Muchos Dönmeh, junto con judíos tradicionales, se convirtieron en poderosos líderes políticos y comerciales en Salónica. Fue ese grupo principal de Dönmeh el que organizó a los secretos Jóvenes Turcos, también conocidos como el Comité de Unión y Progreso, los secularistas que depusieron al sultán otomano Abdulhamid II en la revolución de 1908, que proclamaron la República post-otomana de Turquía después de la Primera Guerra Mundial, y que instituyeron una campaña que despojó a Turquía de gran parte de su identidad islámica después de la caída de los otomanos. Abdulhamid II fue vilipendiado por los Jóvenes Turcos como un tirano, pero su único verdadero crimen parece haber sido rechazar reunirse con el líder sionista Theodore Herzl durante una visita de éste a Constantinopla en 1901 y rechazar las ofertas de dinero de los sionistas y de los Dönmeh a cambio de que a los sionistas les fuera concedido el control de Jerusalén.

    Como otros líderes que se han cruzado con los sionistas, el sultán Adulhamid II parece haber sellado su destino con los Dönmeh con la siguiente declaración ante su corte otomana: "Aconsejo al doctor Herzl que no dé pasos más adelante en su proyecto. No puedo regalar ni siquiera un puñado del suelo de esta tierra porque no es mía propia sino que pertenece a la nación islámica entera. La nación islámica luchó la yihad por esta tierra y la ha regado con su sangre. Los judíos pueden guardar su dinero y sus millones. Si el Estado del califato islámico es destruído algún día ¡entonces ellos serán capaces de tomar Palestina por ningún precio! Pero mientras yo viva, prefiero empujar una espada en mi cuerpo a ver la tierra de Palestina cortada y separada del Estado islámico". Después de su destitución por los Jóvenes Turcos Dönmeh de Ataturk en 1908, Abdulhamid II fue encarcelado en la ciudadela Dönmeh de Salónica. Él murió en Constantinopla en 1918, tres años después de que Ibn-Saud aprobara una patria judía en Palestina y un año después de que Lord Balfour concediera Palestina a los sionistas en su carta al barón Rothschild.

     Uno de los líderes de los Jóvenes Turcos en Salónica era Mustafá Kemal Ataturk, el fundador de la República de Turquía. Cuando Grecia consiguió la soberanía sobre Salónica en 1913, muchos Dönmeh, sin haber logrado ser clasificados de nuevo como judíos, se trasladaron a Constantinopla, más tarde rebautizada como Estambul. Otros se movieron a Izmir, Bursa, y a la recién proclamada capital de Ataturk y futura sede del poder Ergenekon, Ankara.

     Algunos textos sugieren que los Dönmeh no eran más de 150.000 y principalmente se encontraban en el ejército, el gobierno y los negocios. Sin embargo, otros expertos sugieren que los Dönmeh pueden haber representado a 1,5 millón de turcos y que eran aún más poderosos que lo que muchos creían y que se extendían a cada faceta de la vida turca. Un influyente Dönmeh, Tevfik Rustu Arak, era un cercano amigo y consejero de Ataturk y sirvió como ministro de Asuntos Exteriores de Turquía entre 1925 y 1938.

     Ataturk, que era supuestamente un Dönmeh él mismo, ordenó que los turcos abandonaran sus propios nombres musulmanes y árabes. El nombre del primer Emperador "cristiano" de Roma, Constantino, fue borrado de la ciudad turca más grande, Constantinopla. La ciudad fue denominada Estambul, después de que el gobierno de Ataturk en 1923 objetara el nombre tradicional. Ha habido muchas preguntas sobre el propio nombre de Ataturk, ya que "Mustafá Kemal Ataturk" era un seudónimo. Algunos historiadores han sugerido que Ataturk adoptó su nombre porque él era un descendiente de nada menos que el rabino Zevi, ¡el auto-proclamado Mesías de los Dönmeh! Ataturk también abolió el uso en Turquía de la escritura árabe y obligó al país a adoptar el alfabeto occidental.


Turquía Moderna:
Un Estado Sionista Secreto Controlado por los Dönmeh

     Las sospechadas fuertes raíces judías de Ataturk, información que ha sido suprimida durante décadas por un gobierno turco que prohibió cualquier crítica hacia el fundador de la moderna Turquía, comenzaron a salir a la superficie, primero, sobre todo fuera de Turquía, y en publicaciones escritas por autores judíos. El libro de 1973 Los Judíos Secretos, del rabino Joachim Prinz, sostiene que Ataturk y su ministro de Finanzas Djavid Bey, eran ambos comprometidos Dönmeh y que ellos estaban en buena compañía porque "demasiados de los Jóvenes Turcos en el recién formado Gabinete revolucionario rezaban a Alá, pero tenían su verdadero profeta (Sabbatai Zevi, el Mesías de Esmirna)".

     Se dice en The Forward del 28 de Enero de 1994, que Hillel Halkin escribió en The New York Sun que Ataturk recitaba la plegaria judía Shemá Yisrael ("Oye, oh, Israel"), diciendo que era "mi rezo también". Dicha información está sacada de una autobiografía escrita por el periodista Itamar ben-Avi, que afirma que Ataturk, entonces un joven capitán del ejército turco, reveló que él era judío en una barra de hotel de Jerusalén una noche lluviosa durante el invierno de 1911. Además, Ataturk asistió a la escuela básica Semsi Effendi en Salónica, dirigida por un Dönmeh llamado Simon Zevi. Halkin escribió en el artículo del New York Sun acerca de un correo electrónico que él recibió de un colega turco: "Ahora sé —y no tengo la menor duda— que la familia del padre de Ataturk era en efecto de linaje judío".

     Fue Ataturk y el apoyo de los Jóvenes Turcos al sionismo, la creación de una patria judía en Palestina, después de la Primera Guerra Mundial y durante el dominio nacionalsocialista en Europa, lo que atrajo a Turquía hacia Israel y viceversa. Un artículo en The Forward del 8 de Mayo de 2007 reveló que los Dönmeh dominaron entre la dirigencia turca "del Presidente abajo, así como diplomáticos claves... y una gran parte de las élites militares, culturales, académicas, económicas y profesionales de Turquía" mantuvieron a Turquía fuera de una alianza durante la Segunda Guerra Mundial con Alemania, y privaron a Hitler de una ruta turca hacia los yacimientos petrolíferos de Bakú. En su libro The Donme: Jewish Converts, Muslims Revolutionaries and Secular Turks, el profesor Marc David Baer escribió que muchos avanzaron a posiciones elevadas en las órdenes religiosas sufíes.

     Israel siempre ha estado poco dispuesto a describir la masacre turca de los armenios en 1915 como "genocidio". Siempre se ha creído que la razón de la reticencia de Israel era no trastornar los cercanos lazos militares y diplomáticos de Israel con Turquía. Sin embargo, más pruebas están siendo descubiertas de que el genocidio armenio fue en gran parte el trabajo de los dirigentes Dönmeh de los Jóvenes Turcos. Historiadores como Ahmed Refik, que sirvió como un oficial de Inteligencia en el ejército otomano, afirmaron que el objetivo de los Jóvenes Turcos era destruír a los armenios, que eran en su mayoría cristianos. Los Jóvenes Turcos, bajo la dirección de Ataturk, también expulsaron a los cristianos griegos de las ciudades turcas e intentaron cometer un genocidio a escala más pequeña de los asirios, que eran también principalmente cristianos.

     Un Joven Turco de Salónica, Mehmet Talat, fue el funcionario que implementó el genocidio de los armenios y asirios. Un mercenario venezolano que sirvió en el ejército otomano, Rafael de Nogales Méndez, notó en sus anales del genocidio armenio que Talat era conocido como el "hebreo renegado de Salónica". Talat fue asesinado en Alemania en 1921 por un armenio cuya familia entera se perdió en el genocidio ordenado por el "hebreo renegado". Algunos historiadores del genocidio armenio creen que los armenios, conocidos como buenos hombres de negocios, fueron puestos en la mira por los Dönmeh, que tenían grandes conocimientos comerciales, porque aquéllos eran considerados como competidores comerciales.

     No es, por lo tanto, el deseo de proteger la alianza turco-israelí lo que ha hecho que Israel evite cualquier interés en buscar los motivos detrás del genocidio armenio, sino el conocimiento de Israel y de los Dönmeh de que fueron los dirigentes Dönmeh de los Jóvenes Turcos los que asesinaron no sólo a miles de armenios y asirios sino que también acabaron con las costumbres y formas musulmanas tradicionales de Turquía. El conocimiento de que fueron Dönmeh, en una alianza natural con los sionistas de Europa, los responsables de las muertes de cristianos armenios y asirios, de la expulsión de Turquía de los cristianos Ortodoxos griegos, y de la erradicación cultural y religiosa de tradiciones islámicas turcas, haría surgir en la región una nueva realidad. En vez de chipriotas griegos y turcos viviendo en una isla dividida, armenios que preparan una vendetta contra los turcos, y griegos y turcos peleándose por territorios, todos los pueblos atacados por los Dönmeh comprenderían que ellos tuvieron un enemigo común que fue su verdadero perseguidor.


Desafiando al Gobierno Dönmeh:
La Batalla de Turquía contra el Ergenekon

     Es la purga de los adherentes kemalistas de Ataturk y su régimen secularista Dönmeh la que está detrás de la investigación de la conspiración Ergenekon en Turquía. La descripción de Ergenekon se corresponde completamente con la presencia de los Dönmeh en la jerarquía diplomática, militar, judicial, religiosa, política, académica, comercial y  periodística de Turquía. Ergenekon intentó detener las reformas instituídas por sucesivos líderes turcos no-Dönmeh, incluyendo la reintroducción de costumbres y rituales islámicos turcos tradicionales, planeando una serie de golpes, algunos exitosos como el que depuso al gobierno islamista de Refah (Bienestar) del Primer Ministro Necmettin Erbakan en 1996, y algunos fracasados, como la Operación Sledgehammer, que estaba destinada a deponer al Primer Ministro Recep Tayyip Erdogán en 2003. Algunos reformistas inclinados al islamismo, incluídos el Presidente turco Turgut Ozal y el Primer Ministro Bulent Ecevit, murieron en circunstancias sospechosas. El depuesto Primer Ministro democráticamente elegido Adnán Menderes fue ahorcado en 1961, después de un golpe militar.

     Los políticos y los periodistas estadounidenses, cuyo conocimiento de la historia de países como Turquía y el precedente Imperio otomano a menudo es severamente deficiente, han pintado la fricción entre el gobierno de Israel y el gobierno turco del Primer Ministro Erdogán como basada en el cambio de Turquía hacia el islamismo y el mundo árabe. Lejos de ello, Erdogán y su Partido de Justicia y Desarrollo (AKP) parecen haber visto finalmente un modo de liberarse de la dominación y la crueldad de los Dönmeh, ya sea en la forma de seguidores kemalistas de Ataturk o intrigantes y complotadores nacionalistas en Ergenekon. Pero con el "Día de la Independencia" de Turquía ha llegado la dura crítica a los Dönmeh y sus aliados naturales en Israel y el lobby de Israel en Estados Unidos y Europa. Turquía, como un miembro de la Unión Europea, estaba bien para Europa mientras los Dönmeh permanecieran a cargo y permitieran que la riqueza de Turquía fuera saqueada por banqueros centrales como ha ocurrido en Grecia.

     Cuando Israel lanzó su sangriento ataque contra el barco turco de ayuda a Gaza el Mavi Marmara, el 31 de Mayo de 2010, la razón no era tanto apartar el barco del bloqueo israelí de Gaza. La brutalidad de los israelíes al disparar a turcos desarmados y a un turco-estadounidense, algunos a boca de jarro, según un informe de Naciones Unidas, indicó que Israel estaba motivado por algo más: venganza y desquite por la represalia del gobierno turco contra Ergenekon, la purga del ejército turco y de los principales líderes de Inteligencia de los Dönmeh, y la reversión de las políticas religiosas y culturales anti-musulmanas establecidas por el hijo favorito de los Dönmeh, Ataturk, aproximadamente noventa años antes.

     En efecto, el ataque israelí contra el Mavi Marmara fue en venganza por el encarcelamiento por parte de Turquía de varios oficiales militares superiores, periodistas y académicos turcos, todos acusados de ser parte del complot de Ergenekon para derrocar al gobierno del AKP en 2003. Escondido en el complot de golpe Ergenekon está el hecho de que los Dönmeh y Ergenekon están relacionados por su historia, al ser kemalistas, fervientes laicistas, pro-israelíes y pro-sionistas.

     Con temperamentos ahora caldeándose entre Irán por un lado e Israel, Arabia Saudí y Estados Unidos por otro, como resultado de una dudosa afirmación por parte de la aplicación de la ley estadounidense en cuanto a que Irán estaba planeando realizar el asesinato del embajador saudita ante Estados Unidos en suelo estadounidense, la relación cercana y antigua aunque sigilosa entre Israel y Arabia Saudí está saliendo a un primer plano. La conexión israelí-saudita había florecido durante la Operación Tormenta del Desierto, cuando ambos países fueron el blanco de los misiles Scud de Sadam Hussein.

     Lo que sorprenderá a aquellos que pueden estar ya sorprendidos acerca de la conexión Dönmeh con Turquía, es la conexión Dönmeh con la Casa Saud en Arabia Saudí.

     Un reporte ultra-secreto de la Mukhabarat iraquí (Dirección General de Inteligencia Militar), "La Aparición del Wahabismo y Sus Raíces Históricas", datado en Septiembre de 2002 y publicado el 13 de Marzo de 2008 por la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA) estadounidense en su forma traducida al inglés, apunta a las raíces Dönmeh del fundador de la secta wahabita saudita del Islam, Muhammad ibn-Abdul Wahhab. Gran parte de la información está sacada de las memorias de un tal "Mr. Humfer" (como está escrito en el informe de la DIA; "Mr. Hempher", como lo ha escrito el registro histórico), un espía británico que usó el nombre "Mohammad", que afirmaba ser un azerí que hablaba turco, persa y árabe y que entró en contacto con Wahhab a mediados del siglo XVIII con una visión de crear una secta del Islam que finalmente daría origen a una rebelión árabe contra los otomanos y prepararía el terreno para la introducción de un Estado judío en Palestina. Las memorias de Humfer son contadas por el escritor y almirante otomano Ayyub Sabri Pashá en su oba de 1888 "El Comienzo y la Difusión del Wahabismo".

     En su libro The Dönmeh Jews, D. Mustafa Turan escribe que el abuelo de Wahhab, Tjen Sulayman, era realmente Tjen Shulman, un miembro de la comunidad judía de Basora, Iraq. El informe de Inteligencia iraquí también declara que Rifat Salim Kabar, en su libro The Dönmeh Jews and the Origin of the Saudi Wahhabis, revela que Shulman finalmente se estableció en el Hejaz, en el pueblo de Al-Ayniyah, en lo que es ahora Arabia Saudí, donde su nieto fundó la secta wahabita del Islam. El informe de Inteligencia iraquí declara que Shulman había sido desterrado de Damasco, El Cairo y La Meca por su "charlatanería". En el pueblo, Shulman engendró a Abdul Wahhab. El hijo de Abdul Wahhab, Muhammad, fundó el moderno wahabismo.

     El informe iraquí también hace algunas asombrosas afirmaciones sobre la familia Saud. Cita al libro de Abdul Wahhab Ibrahim al-Shammari, El Movimiento Wahabita: La Verdad y las Raíces, que declara que el rey Abdul Aziz ibn-Saud, el monarca del primer reino de Arabia Saudí, descendía de Mordechai bin-Ibrahim bin-Moishe, un comerciante judío también de Basora. En Nejd, Moishe se integró a la tribu Aniza y cambió su nombre a Markhan bin-Ibrahim bin-Musa. Finalmente, Mordechai casó a su hijo, Jack Dan, que se convirtió en Al-Qarn, con una mujer de la tribu Anzah del Nejd. De esa unión nació la futura familia Saud.

     El documento de Inteligencia iraquí revela que el investigador Mohammad Sakher fue el objetivo de un contrato saudita para un golpe de asesinato por su examen de las raíces judías de los Saud. En el libro de Said Nasir, La Historia de la Familia Saud, se afirma que en 1943 el embajador saudita ante Egipto, Abdullah bin-Ibrahim al-Muffadal, pagó a Muhammad al-Tamami para fabricar un árbol genealógico que mostrara que los Saud y los Wahhab eran una familia que descendía directamente del profeta Mahoma.

     Al comienzo de la Primera Guerra Mundial, un oficial judío británico de India, David Shakespeare, se reunió con Ibn-Saud en Riad, y más tarde condujo un ejército saudita que derrotó a una tribu opuesta a Ibn-Saud. En 1915 Ibn-Saud se reunió con el enviado británico a la región del Golfo, Bracey Cocas. Cocas hizo la siguiente oferta a Ibn-Saud: "Pienso que ésta es una garantía para su supervivencia, al igual que está en el interés de Gran Bretaña que los judíos tengan una patria y una existencia, y los intereses británicos son, por supuesto, en vuestro propio interés". Ibn-Saud, el descendiente de los Dönmeh de Basora, respondió: "Sí, si mi reconocimiento significa tanto para usted, reconozco mil veces el conceder una patria a los judíos en Palestina u otra parte que Palestina".

     Dos años más tarde, el secretario británico de Exteriores Lord Balfour, en una carta al barón Walter Rothschild, un líder de los sionistas británicos, declaró: "El gobierno de Su Majestad ve favorablemente el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío". El trato tenía el apoyo tácito de dos de los principales actores en la región, ambos descendientes de los Dönmeh judíos que apoyaban la causa sionista: Kemal Ataturk e Ibn-Saud. La actual situación en el Oriente Medio debería ser vista bajo esta luz, pero la historia de la región ha sido purgada por ciertos intereses religiosos y políticos por razones obvias.

     Después de la Primera Guerra Mundial los británicos facilitaron la llegada al poder del régimen de los Saud en las antiguas provincias de Hejaz y Nejd del Imperio otomano. Los Saud establecieron el wahabismo como la religión estatal del nuevo reino de Arabia Saudí y, al igual que los kemalistas Dönmeh en Turquía, comenzaron a moverse contra otras creencias y sectas islámicas, incluídos sunitas y chiítas. Los wahabistas Saud llevaron a cabo lo que los kemalistas Dönmeh fueron capaces de conseguir en Turquía: un fracturado Oriente Medio que estaba maduro para los designios imperialistas occidentales y que puso los fundamentos para la creación del Estado sionista de Israel.


Los Estados Profundos y los Dönmeh

     Durante dos visitas a Turquía en 2010, tuve la oportunidad de hablar del "Estado profundo" de Ergenekon con importantes funcionarios turcos. Fue más que evidente que las discusiones sobre la red Ergenekon y sus conexiones "extranjeras" son un tema altamente sensible. Sin embargo, también fue susurrado por un funcionario superior turco de política exterior que había otros "Estados profundos" en naciones circundantes, y Egipto, Arabia Saudí, Jordania y Siria fueron mencionados por su nombre.

     Considerando los vínculos entre Ergenekon y los Dönmeh en Turquía y los cercanos vínculos de Inteligencia y militares entre los Saud, descendientes de los Dönmeh, y los wahabitas en Arabia, los informes de cercanos vinculos entre el expulsado Presidente egipcio Hosni Mubarak y su jefe de Inteligencia Omar Suleiman y el gobierno de Binyamin Netanyahu en Israel pueden ser vistos bajo una luz completamente nueva... Y esto explicaría el apoyo de Erdogán a la revolución de Egipto: en Turquía, fue una revolución democrática la que frenó la influencia de los Dönmeh. La influencia de los wahabitas salafistas en el nuevo gobierno de Libia también explica por qué Erdogán fue agudo al establecer relaciones con los rebeldes con sede en Benghazi para ayudar a suplantar la influencia de los wahabitas, los aliados naturales de sus enemigos, los Dönmeh (Ergenekon) de Turquía.

     El deseo de Erdogán de aclarar el registro histórico restaurando la historia purgada por los kemalistas y los Dönmeh, le ha atraído acerbas declaraciones por parte del gobierno de Israel en cuanto a que él es un neo-otomanista que está absorto en la formación de una alianza con la Hermandad Musulmana en los países árabes. Claramente, los Dönmeh y sus hermanos sionistas en Israel y en otras partes están preocupados por el revisionismo histórico en cuanto a los Dönmeh y los sionistas, incluído su papel en el genocidio armenio y asirio, y su negación del genocidio siendo expuesta.

     En Egipto, que fue una vez un reino otomano, fue una revolución popular la que echó abajo lo que puede haber equivalido a los Dönmeh en cuanto al régimen de Mubarak. La egipcia "Primavera Árabe" también explica por qué los israelíes fueron rápidos para matar a seis policías egipcios de frontera muy poco después de que nueve pasajeros turcos fueron asesinados a bordo del Mavi Marmara, algunos al estilo ejecución, por tropas israelíes. La doctrina Dönmeh es abundante en referencias a los amalecitas del Antiguo Testamento, una tribu nómada que se ordenó que fuera atacada por los hebreos desde Egipto por el dios judío para hacer espacio para los seguidores de Moisés en la región Sur de Palestina.

     En el bíblico Libro de los Jueces, Yahvé sin éxito ordena a Saúl: "Ahora anda y golpea a Amalek y dedícate a la destrucción de todo lo que ellos tienen. No les salves la vida sino que mata tanto a hombres como mujeres, y niños, bueyes, y ovejas, camellos y burros". Los Dönmeh, cuya doctrina está también presente entre los hasídicos y otras sectas ortodoxas del judaísmo, parecen no tener ningún problema al substituír a los armenios, asirios, turcos, kurdos, egipcios, iraquíes, libaneses, iraníes y palestinos, por los amalecitas al llevar a cabo sus asaltos militares y pogroms.

     Con los gobiernos reformistas en Turquía y Egipto mucho más dispuestos a examinar el trasfondo de aquellos que han dividido al mundo islámico —Ataturk en Turquía y Mubarak en Egipto—, los Saud están probablemente muy conscientes de que es sólo una cosa de tiempo antes de que sus vínculos con Israel, tanto modernos como históricos, sean totalmente expuestos.

     Tiene sentido que los Saud hayan sido exitosos al diseñar un dudoso complot que involucraba a agentes del gobierno iraní tratando de asesinar al embajador saudita ante Washington en un restaurante de Washington DC sin nombre. El informe de Inteligencia iraquí podría haber estado refiriéndose a los sionistas y a los Dönmeh cuando declaraba: "se esfuerza por... matar musulmanes, destruír y promover disturbios". De hecho, el informe de Inteligencia iraquí se estaba refiriendo a los wahabitas.

     Con la nueva libertad en Turquía y Egipto para examinar sus pasados, hay más razón para que Israel y sus partidarios, así como para que los Saud supriman las verdaderas historias del Imperio otomano, la Turquía secular, los orígenes de Israel y la Casa Saud. Con diversos actores que ahora andan buscando indirectamente la guerra con Irán, la verdadera historia de los Dönmeh y su influencia en los acontecimientos pasados y actuales en el Oriente Medio se hacen más importantes.–





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