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domingo, 15 de mayo de 2016

Biblias Brahmánica y Judeo-Cristiana (1)



     Del libro del escritor e investigador chileno Carlos Dinen Dedes titulado "Biblias Brahmánica y Judeo-Cristiana" (2000) presentamos aquí una selección de varios de sus interesantes parágrafos, en conjunto un estudio que va comparando antiguas leyendas sacerdotales de India con relatos bíblicos, claramente plagiados éstos de las primeras. Echando mano especialmente al autor francés Louis Jacolliot (1837-1890), en su importante libro en dos tomos "La Biblia en India" (1883), el señor Dinen, autor de diversos libros, realiza una encendida crítica al sistema sacerdotal de ambas culturas (extensible a otras también), cuyo objetivo oculto bajo la espesura mítica no es sino la obtención y conservación de un poder material a costa de los crédulos ingenuos, según un método de propagación de una locura colectiva o hechizo masivo.





4. REDENTORES DE LA HUMANIDAD

     (...) Los rabinos de Israel convertidos al Cristo, colocaron en boca de Jesús "profecías" que, para nuestra satisfacción, jamás se cumplirán, porque son una invención de alienados. Por ejemplo, hacen decir a Jesús lo siguiente: "Cuando el hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos sus ángeles, se sentará en su trono de gloria que es suyo" (Mateo 25:31). Con los evangelistas, el engaño se convirtió en profesión. Como previendo que vendría, inexorable, el día en que serían desenmascarados, se colocaron el parche antes de la herida, y enredan la cuestión diciendo: "¿Y quién es el mentiroso sino el que niega que Jesús es el Cristo? Ése es el mentiroso, el que niega a la vez al padre y al hijo" (1 Juan 2:22). Quienes "creen" que Jesús es el Cristo, reciben todo tipo de bendiciones y alabanzas. Los que lo rechazan, como filosofía falsa, ésos son doblemente "mentirosos", y reciben todo tipo de maldiciones y amenazas. Son "Anticristos". «Entonces el rey dirá a los que están a su derecha: "Vengan, benditos de mi Padre, y tomen posesión del Reino que ha sido preparado para ustedes desde el principiodel mundo"... Después dirá a los que están a la izquierda: "¡Malditos, aléjense de mí y vayan al fuego eterno, que ha sido preparado para el Diablo y para sus ángeles!"» (Mateo 25:34 y ss).

     En la Antigüedad, quienes leían estas amenazas tiritaban de puro miedo, y bastaban para convertirlos al Cristo... ¿Se comprende lo que significa el cristianismo? Es una vulgar ideología de partido, en la cual los partidarios son los "buenos", y los "adversarios" son "malditos". ¿Qué tiene esto de "divino"? ¿Cómo una cosa tan sencilla no ha sido entendida?


5. EL SACRIFICIO DEL INOCENTE PARA PERDÓN DE LOS PECADOS

     El sacrificio del inocente, mediante el degüello del cordero, tarea que realiza el cuchillo del rabino, tiene como finalidad apaciguar la "ira" de Yahvé el dios de Israel, y obtener que éste perdone los "pecados"del que lo ofrece. Ordena Yahvé a Moisés: "Pondrá su mano (el rabino) sobre la cabeza de la víctima (el cordero), para que Yahvé se la reciba para perdón de sus pecados" (Levítico 1:1). Es decir, un pecador ofrece, para que el rabino perdone sus pecados, un tierno cordero... Más allá, Yahvé continúa: "El sacerdote reservará parte de la ofrenda para que Yahvé se acuerde de aquel que la ofrece, y la quemará en el altar, es un sacrificio por el fuego de calmante olor para Yahvé" (1:9). ¡La ira del rabino se sentirá apaciguada con un buen cordero asado al carbón! Contaminados por esta crueldad irracional, repiten los cristianos no-judíos: "Sin derramamiento de sangre no se perdonan los pecados" (Hebreos 9:22). El verdadero propósito de ese invento del Rabinato de Israel, que se hace pasar por Dios, es devorar un asado gratuito; pero utiliza el pretexto del "pecado" para obtenerlo, sin importarle un ápice la crueldad irracional involucrada en el degüello del cordero. Pero lo verdaderamente terrible en todo este asunto estriba en que ese mismo ritual cavernario, el sacrificio del inocente para "perdón" de los pecados, ha sido aplicado al Jesús de los Evangelios, pero, esta vez, pretendiendo hacer creer que es ¡para el perdón de los pecados de toda la Humanidad!.

     Los "artistas" literarios que urdieron la trama oculta en los Evangelios no sólo clavaron a su personaje central en la cruz, no sólo derramaron su sangre a torrentes, haciéndolo perecer en medio de una espantosa agonía, sino que, además, hacen decir a Jesús lo siguiente: "Beban todos de esta copa: ésta es mi sangre, la sangre de la alianza, que es derramada por una muchedumbre para perdón de los pecados" (Mateo 26:27). ¿Por qué siempre es necesario para el "perdón de pecados" derramar sangre, y sobre todo, sangre inocente?; ¿cuál es el origen de esta "tara" sacerdotal?.

     Sin embargo, Jesús jamás se autoproclamó el Redentor de toda la Humanidad, y mucho menos de la Humanidad no-judia. Éste es un invento posterior, conveniente a determinados intereses. Jesús dice: "No ruego por todo el mundo, sino por los que son tuyos y que tú me diste" (Juan 17:9). "No vayan a tierras de paganos ni entren en pueblos de samaritanos. Diríjanse siempre a las ovejas perdidas de la casa de Israel" (Mateo 10:5).

     El "Cristianismo" nace a partir de la crucifixión del personaje central. El medioambiente en que se movió esa extraña figura, el llamado Cristo, estaba psicológicamente concientizado para creer, para tomar en serio cualquier absurdo, por irracional e ilógico que fuese. Después de milenios de prédica sacerdotal incansable de que Dios enviaría un Redentor, un Cristo, para lavar los pecados de la Humanidad (esto comienza con los profetas de la India antigua anunciando la venida del Mesías), la gente se volvió incapaz de distinguir entre lo verdadero o irreal. La locura concluyó por enfermar la mente inclusive de los cerebros más equilibrados. Por doquier vagaban predicadores que anunciaban la venida de un Redentor enviado por Yahvé el dios de Israel para "lavar" los pecados de toda la raza judía. Se relataban leyendas de ángeles como si fueran historias reales, pronósticos del fin del mundo, que terminaron por hacer creer que tales anuncios eran posibles. Mejor dicho, en ese ambiente morboso, cualquier creencia era posible.

     En ese suelo, maduro para toda clase de manicomio, apareció ese santo anarquista que se proclamó el Hijo de Dios, y cuya prédica enfureció de rabia criminal a los rabinos de la pequeña comunidad judía, y cuya competencia los enloquecía más aún. Y para rematar, es muy probable que se haya proclamado el Mesías y el rey de los judíos, lo que rebalsó la copa. No perdamos el "hilo" conductor del relato. Estamos entre alienados. Es necesario, además, entender la psicología rabínica con el siguiente versículo. Los judíos decían a Jesús: "No te apedreamos por algo hermoso que hayas hecho sino por insultar a Dios; porque tú, no obstante que eres un hombre, te haces pasar por dios" (Juan 10:33). Era igual que sacarle en cara: eres un fraude. El Jesús de los Evangelios fue ejecutado y después, poco a poco, los convertidos a su ideología tejieron alrededor de su imagen todos los cuentos y leyendas con las que lo adornan los Evangelios. Esa muerte dramática, espantosa, absurda, de quien se declaró el "Enviado", el "Ungido", el "Mesías", el "Hijo de Dios", sirvió, psicológicamente, para hacer aún más absurdo el caso, ya que de por sí éste ya era idiotamente absurdo. Lo absurdo se acumulaba a lo absurdo. Todo dependía de la interpretación que supieran darle sus discípulos. Y éstos supieron sacarle un excelente partido. Lo transformaron en Dios mismo y se tomaron el Poder en su nombre, declarándose sus "sucesores". Sucesores de Dios, ¡qué excelente imaginación! Sin esa muerte horrible, hoy no existiría el cristianismo.

     "A partir de la ejecución de Jesús —escribe Nietzsche— quedó planteado un problema absurdo: ¿Cómo Dios pudo permitir su muerte?. A esta interrogante encontró la razón perturbada de la pequeña comunidad una respuesta terriblemente absurda: ¡Dios inmoló a su hijo para perdón de los pecados, como víctima propiciatoria!. ¡Así se fabricó de golpe el Evangelio! ¡La víctima propiciatoria, en su forma más repugnante y bárbara: el sacrificio del inocente para perdón de los pecados de los pecadores!. ¡Qué horrible y pavoroso paganismo!" (El Anticristo, 41). ¡Eso fue lo que los discipulos de Jesús creyeron, y sobre esa creencia se construyó el cristianismo!.

     El judaísmo y el cristianismo han obsesionado a la Humanidad con el pecado... Han destruído la inocencia de la vida, inculcando terrores y penitencias que son puras invenciones... Muy mal parados quedan el Sanedrín y el Rabinato en el Evangelio de Mateo y en los Hechos de los Apóstoles. (Y los dejan mal parados sus propios hermanos de raza). Se les acusa de sobornar a Judas Iscariote, discípulo de Jesús, para que traicionara y entregara al Maestro. Se les responsabiliza de obtener la pena de muerte contra el Mesías enviado por Yahvé el dios de Israel. Se les acusa de sobornar a los soldados romanos para que divulgaran la noticia de que los apóstoles robaron el cadáver del Redentor, a fin de impedir que se divulgara el chisme de que Jesús había resucitado. La trama es astuta, no exenta de hábil psicología. Sobre los judíos cae la sangre de Jesucristo. Después, en Hechos de los Apóstoles, el Sanedrín aparece pidiendo al gobernador Félix que condene a muerte al rabino Pablo sin previo juicio y sin enumerar ningún cargo grave en su contra, salvo acusaciones absurdas, que ningún tribunal cuerdo acogería. Mientras Pablo alegaba ante el tribunal romano, Festo exclamó con voz muy alta: "¡Pablo, tú estás loco! Tus muchos estudios te han trastornado la mente!" (Hechos 26:24). Con engaños, el Sanedrín se compromete a estudiar el "caso" de Pablo, pero su verdadera intención es matarlo a traición, etc. ¡Y todo esto como una pugna interna entre rabinos fanáticos!.

     En suma, por una parte, está el rabino Pablo, convertido al cristianismo, defendiendo sus propios embustes y alucinaciones, y sin importarle un ápice perjudicar a sus propios hermanos de raza. Por otra parte, está el Rabinato de la pequeña comunidad judía, intentando castigar a Pablo por transgredir la Ley de Moisés. Ante la posibilidad de ser entregado al Sanedrín, Pablo apela y solicita atemorizado que el sumario lo resuelva el tribunal del Emperador, es decir, prefiere ser juzgado por un tribunal romano y no por el Sanedrín, integrado por sus propios hermanos de raza. ¡Excelente recomendación para los tribunales de israel! (Hechos 25:19 y ss.).

     Entre esos alegatos entre rabinos judíos, el gobernador Festo reconoce que él "se perdía en estos asuntos", es decir, en esas discusiones que los judíos sostenían entre sí (Hechos 25:20). Por otra parte, están las autoridades romanas, evidentemente atemorizadas con el asunto de la "resurrección de los muertos", planteado por Pablo, pretendiendo entender quién tenía la "razón" en esa discusión rabínica. De aquí brota una lección de terrible importancia: si determinados rabinos se atreven a perjudicar con acusaciones tan absurdas a sus propios correligionarios, ¿qué queda para los no-judios? Nada más temible que la propaganda manipulada por esos expertos. Son verdaderos "genios" en el arte de la calumnia y la difamación, y antes que empiecen, cualquier adversario puede comenzar a temblar.


11. EL TRUCO DE LA REVELACIÓN

     ¿Cuál es el origen del poder de la Raza Sacerdotal?, ¿cómo se apoderó del control espiritual de la Humanidad, sojuzgándola a sus penitencias? Respuesta: En la remota Antigüedad, los brahmanes o sacerdotes de la India antigua consiguieron su victoria mediante el truco de la "Revelación"; la Humanidad de la Antigüedad —al igual que la de hoy— vivió atormentada por su existencia incierta, el terror a la muerte, la perspectiva de un Universo que deambula sin comienzo ni fin, entre el eterno caos y el orden, con sus guerras, terremotos, enfermedades, injusticias, epidemias maléficas de exterminio masivo, viruela, cólera, cáncer, lepra, etc., etc.

     Reinaban la más terrible y tenebrosa incertidumbre y el terror al devenir. No existía una explicación satisfactoria que diera respuesta al enigma fantástico representado por el Gran Misterio de la existencia. Entonces apareció la raza sacerdotal, la teocracia brahmánica, la que hábilmente como respuesta a esas interrogantes escribió el Antiguo Testamento brahmánico, en el cual "explicaba" cómo ocurrió la Creación del Universo, pero hizo creer que éste le fue "revelado" por el Todopoderoso Creador del Universo, por Brahma Dios.

     Algunos de esos sacerdotes se autoproclamaron "profetas", y afirmaron que por medio de su divina boca Dios daba a conocer cuál era su divina voluntad. En ese libro llamado Antiguo Testamento brahmánico, la teocracia brahmánica contó cómo Brahma creó el Universo infinito, los cielos y la Tierra, los billones y billones de estrellas y galaxias, y cómo creó un ejército infinito de seres procedentes de Él, los ángeles, dotándolos de fragmentos de su propio poder y perfección; relató cómo Dios creó la primera pareja humana, Adima y Heva —los Padres de la Humanidad— y cómo los ubicó en el Paraíso Terrenal, revistiéndolos de la vida eterna, y prohibiéndoles como única condición no abandonar jamás ese maravilloso Paraíso que les había asignado para su felicidad e inmortalidad. Pero Adima, el primer hombre, inducido por el Espíritu del Mal (Vasouki, el ángel maldito, el mismo que encabezó la sublevación y la desobediencia contra Brahma Dios), desobedeció la prescripción divina, y obligó a su bellísima mujer, lo más perfecto en creación, a seguirlo a otro territorio, fuera del limite del que Brahma les había asignado. Así Adima y Heva perpetraron el primer pecado o desobediencia de la Humanidad.

     A partir de ese momento el Genio del Mal invadió la Tierra. Pero, no obstante lo anterior, Brahma Dios, en su infinita misericordia, prometió a Heva enviarle un Redentor, un Mesías (a Vishnú, el hijo de Brahma, la Segunda Persona de la Trinidad india, quien se encarnaría en el seno de la Virgen Devanaki y en su hijo Krishna, y llevaría a las futuras generaciones la esperanza de otra vida y el perdón de los pecados. Pero, y éste es el origen del poder brahmánico o sacerdotal), para obtener el perdón de los pecados y la vida eterna, la Humanidad pecadora quedaba obligada a obedecer y someterse humildemente a las penitencias, ruegos y súplicas a Brahma Dios, y los únicos que poseían el poder exclusiva para administrar esas penitencias —elegidos por Dios— eran los sacerdotes. A partir de ese momento las sociedades de la Antigüedad comenzaron a ser gobernadas y sojuzgadas espiritualmente por el Poder del "klero" [1] brahmánico, plenipotenciario directo entre Brahma Dios y los viles pecadores. Así nació el todopoderoso poder de los teócratas sacerdotales, quienes se convirtieron en reyes y jueces de toda la humanidad pecadora, abrumada y arrepentida por el pecado original perpetrado por Adima y Heva en el Paraíso Terrenal.

[1] La palabra "Klero" significa que los brahmanes o sacerdotes que lo integraban eran "propiedad de Dios", el "Pueblo de Dios", los "Escogidos de Dios", de manera que el origen de esa idea —el "Pueblo Escogido" de Dios— viene del antiquísimo sacerdocio brahmánico.

     Ahora bien; de alguna manera, todas estas leyendas del Antiguo Testamento brahmánico cayeron en manos de los rabinos judíos, quienes las copiaron y confeccionaron con éstas su propio Antiguo Testamento hebreo, pero lograron hacer creer que éste les fue "revelado" por Yahvé el dios de Israel. El repetido truco de la revelación les otorgó el poder para sojuzgar psicológicamente a su respectivo pueblo —al pueblo judío— y alimentarse gratuitamente de la esclavitud mental de éste, exigiéndole, entre otras "penitencias", el sacrificio de corderos gordos y "sin defecto", para el perdón de los pecados; pero en realidad ese "ritual" es sólo un pretexto para calmar, con su agradable olor, su hambre crónica, y después de una gran escenografía teatral, devorar un buen asado.


12. RESUMEN

     Cuando los libros de la India antigua cayeron en manos del Rabinato del Israel Internacional, la leyenda del Redentor Krishna, el Hijo de Dios, ya estaba escrita de principio a fin, con todos sus pormenores, de manera que era sumamente fácil adaptarla y adornar con ella a cualquier Redentor futuro. Después, la misma leyenda fue aplicada al redentor Buda. Todo lo que los sacerdotes tenían que hacer era adaptar las mismas leyendas, lo mejor posible, al Redentor de turno. Cuando los sacerdotes necesitaban "probar" el origen divino de un nuevo Redentor, ¿qué mejor idea que hacerlo realizar todo tipo de milagros portentosos? La credulidad del pueblo, de los niños, de las mujeres, arreglaba todo lo demás. Éstos "creían" sin ver, lo que favorecía mucho a los rabinos. Cuando llegó el momento, idéntica leyenda fue aplicada al redentor Jesucristo, y esto explica la repetición de las mismas leyendas. Los rabinos encontraron todo el trabajo ya hecho; ni siquiera se tomaron la molestia de inventar nada: sencillamente lo copiaron todo y lo adaptaron a su Redentor, y así confeccionaron los cuatro Evangelios. Estos últimos en llegar pretenden hacernos creer que Yahvé, el dios de Israel, cargó sobre la espalda de su divino hijo Jesucristo el pesado fardo del pecado de toda la Humanidad, y lo inmoló en reemplazo del cordero místico, para eximirla. Siempre es lo mismo: los sacerdotes, con sus redentores, "salvan" a la Humanidad...

     Regresemos al tema de la revelación divina. Así, los sacerdotes brahmánicos suplantaron el lugar de Dios, y lograron hacer creer que éste les había revelado los orígenes del Universo y del Hombre, designándolos sus "sucesores", sus representantes plenipotenciarios, "ungidos" por Brahma Dios. Los brahmanes, mintiendo a boca llena, lograron hacer creer que representaban el lugar de Dios ante los vulgares hombres, quedando predestinados a gobernar la especie humana para aplicar sobre ésta las leyes divinas. En el Código de Manú (Libro 1), los brahmanes se califican a si mismos como "el pueblo escogido por Dios". Al respecto, leemos lo siguiente: "El nacimiento del sacerdote es la encarnación eterna de la justicia; el sacerdote ha nacido para hacer justicia, pues en sus juicios se identifica con Dios... El sacerdote, al venir al mundo, queda colocado en primera línea en la Tierra: señor soberano de todos los seres, debe velar para la conservación del tesoro de las leyes civiles y religiosas".

     La idea de un pueblo sin predestinación, de un pueblo sin dios, aterrorizó a todas las culturas antiguas, y ese miedo ha sido siempre el mejor aliado de la Raza Sacerdotal. La debilidad de carácter es su gran aliado. En la actualidad, millones de hombres —los llamados "ateos"— están libres de la tutela sacerdotal y no le tienen miedo a la vida, lo que es un gran enriquecimiento espiritual de la Humanidad. No se dejan dominar ni atemorizar por las diferentes taras que han abrumado y afligido al hombre. Ésta es nuestra más grande conquista.

     En mi opinión, la única forma de dignificar la existencia humana es mediante la instauración de una verdadera Justicia, y de una verdadera educación. Destruír la ignorancia. Tal es, para mí, el verdadero Mesías.


29. BRAHMA DIOS Y SU OBRA DE REDENCION UNIVERSAL

     Fueron los brahmanes de la India antigua los primeros en concebir la idea del dios único e indivisible, consubstancial, inalterable en su unidad, no obstante que éste está constituído por tres personas distintas: Brahma Dios (el Padre), Vishnú (el Hijo), y Shiva (el Verbo divino). Es la divina Trimurti (trinidad). De otra manera, habría sido imposible para los teólogos brahmánicos coordinar el plan de salvación de la Humanidad pecadora.

     Gracias a esta Trinidad, Brahma Dios pudo realizar sus múltiples atribuciones infinitas. A partir de la Creación del Universo Infinito, sin principio ni fin, el papel desempeñado por la Divina Trinidad comienza: Brahma Dios crea, Vishnú protege y Shiva transforma infinitamente lo creado, en un círculo eterno, que se repite billones de veces. Mientras Brahma Dios permanece sentado en su trono celestial, rodeado de su ejército de ángeles, le entrega a su hijo Vischnú el pasaporte para que pueda viajar a la Tierra a encarnarse en el inmaculado vientre de la Virgen Devanaki (la "Madre de Dios"), y convertirse así en el Redentor Krishna, para inmolarlo y salvar, con su martirio, a la Humanidad pecadora. Después, Brahma Dios resucita a su divino hijo Krishna, para acreditar con su resurrección su origen divino. Todo inventado, de cabo a rabo, por esos brahmanes de la India antigua. En suma, esos brahmanes arreglaron todo para que Brahma Dios pudiera enviar a su hijo Krishna a la tierra a regenerar a sus descarriadas criaturas...


30. EL ANTIGUO y NUEVO TESTAMENTO BRAHMÁNICO

     Los brahmanes de la India antigua pretendieron hacer creer que cuanto acontecía en su época, hace seis u ocho milenios, era el resultado de un misterioso plan de Brahma Dios, y que éste dirigía la marcha de la Historia Universal, conforme a su divina voluntad, y que nada ni nadie podía oponerse a sus designios. Brahma Dios era el creador del Universo, y todo dependía de su divina voluntad. Brahma Dios delegó en su pueblo Elegido, los sacerdotes brahmánicos, todo poder y autoridad, para representarlo en la Tierra, y por boca de sus santos profetas y el Verbo Divino (el sánscrito), daba a conocer cuál era su decisión final. Las sociedades antiguas creyeron, sin dudarlo un momento, todo lo que decían y escribían los brahmanes. No se atrevían a oponerse a esos sacerdotes, porque temían que Brahma Dios las castigara. Todo el Antiguo y Nuevo Testamento brahmánico fueron redactados de acuerdo a esta mentalidad sacerdotal: Brahma Dios creó los cielos y la tierra, creó la primera pareja humana, Adima y Heva, la que cometió el pecado original, etc. No obstante, Brahma Dios, en su infinita misericordia, les prometió el envío de un Redentor para el perdón del pecado original, y para el perdón de los pecados de las generaciones futuras. Después, en castigo, los expulsó del Paraíso.

     Aquí concluye el Viejo Testamento Brahmánico. Después, en el Nuevo Testamento brahmánico, Brahma Dios cumple lo que le prometió a Heva en el Paraíso Terrenal, y envía a su hijo Vishnú a encarnarse en el Redentor humano, en Iezeus Krishna, el Divino Hijo de la Virgen Devanaki. Éste realiza milagros portentosos, acreditando con aquéllos que es el enviado de Dios, el Mesías prometido y esperado. Todo esto es relatado, con lujo de detalles, en los libros de la India antigua, libros cuasi desconocidos en Europa y en América...


31. EL ANTIGUO Y NUEVO TESTAMENTO JUDAICO-RABÍNICO

     Los rabinos del Israel Sionista Mundial pretendieron hacer creer, mediante un increíble fraude literario, exactamente lo mismo: que cuanto acontecía era el resultado de un misterioso plan de Yahvé, el dios de Israel, y que éste dirigía la marcha de la Historia Universal, conforme a su divina voluntad, y que nada ni nadie era capaz de oponerse a sus designios. Yahvé delegó en su pueblo elegido, los sacerdotes hebreo-rabínicos, su poder y autoridad para representarlo en la tierra. Por medio de sus santos profetas da a conocer cuál es su divina voluntad.

     Sin embargo, nada de lo anterior es verdad. No existe un misterioso plan de Dios con respecto al futuro, ni teológico ni teleológico, ni delegó en tales mentirosos ninguna autoridad para representarlo. Todo lo anterior es una pura invención sacerdotal. El Universo es una obra maravillosa sin principio ni fin, y cuya comprensión es inaccesible para nosotros, aves de paso. Lo que persiguen los sacerdotes, con la invención de este "misterioso plan de Dios", es perpetuarse en el Poder para continuar tiranizando metafísicamente. Hoy, el truco de la revelación ya no engaña a nadie, salvo al pueblo. Así como hoy ya está desaparecido el terrible poderío sacerdotal que representaron los brahmanes de la India antigua, exactamente igual desaparecerá el poderío del Rabinato del actual Israel Sionista Mundial...


32. EL PECADO ORIGINAL INVENTADO EN UN CUENTO SACERDOTAL BRAHMÁNICO

     Brahma, el dios de los sacerdotes de la India antigua, castiga a Adima y Heva por su desobediencia: "Por desobedecer mis ordenes —les dijo—, el espíritu del mal acaba de invadir la tierra. Vuestros hijos, condenados a sufrir y a trabajar por vuestro pecado, se corromperán y me olvidarán. Pero enviaré a Vishnú, quien se encarnará en el seno de una mujer virgen, y os llevará a todos la esperanza de la recompensa de otra vida, y la manera, suplicándomelo, de dulcificar vuestros males" (Ramatsariar, Comentarios de los Vedas). Yahvé, el dios de los rabinos de Israel, castiga a Adán y Eva por su desobediencia: «A la mujer le dijo: "Multiplicaré tus sufrimientos en los embarazos y darás a tus hijos con dolor. Siempre te hará falta un hombre y él te dominará". Al hombre le dijo: "Por haber escuchado a tu mujer, y haber comido del fruto del árbol prohibido, maldita será la tierra por tu desobediencia, y con fatiga sacarás de ella el alimento por todos los días de tu vida"» (Génesis 3:16-17).

     Aquí podemos comparar, uno encima del otro, ambos cuentos, el original sacerdotal brahmánico y el plagio rabínico-hebreo. En el primero, Brahma Dios le promete a Adima y Heva que les enviará un redentor para el perdón del pecado original. En el cuento sacerdotal hebreo, Yahvé no le promete a Adán y Eva enviarles ningún redentor. No existe ninguna promesa clara, precisa, que diga: "Te prometo un redentor". La promesa de un redentor hebreo brilla por su ausencia. Luego, en los siguientes cuatro libros atribuídos a Moisés, como también en los Profetas y en los Salmos, éstos no mencionan, ni por remota casualidad, a Jesús el Cristo. Pretender que en el Génesis del Viejo Testamento hebreo Yahvé le prometió a Adán y Eva enviarles un redentor, es otro cuento de los rabinos evangelistas que escribieron los cuatro Evangelios y el "Apocalipsis de Juan". ¡Y a pesar de que en el Génesis hebreo Yahvé no prometió a Eva enviarle ningún redentor, los evangelistas igual lo hacen aparecer en los evangelios, ya "convertido" en el redentor cristiano!.

     Este cuento de Adíma y Heva, inventado por sacerdotes, de acuerdo a la psicología sacerdotal, nos permite analizar cómo el sacerdote "invierte" los hechos naturales y los transforma en "pecados", en "maldiciones" o en "penitencias". Una desobediencia, causada por inocencia o por ignorancia, la convierte en un "pecado", en una transgresión a una prescripción divina, en un castigo contra toda la Humanidad, en un instrumento para infligir castigos y para imponer penitencias, para hacer depender a los pecadores arrepentidos de la férula sacerdotal. En realidad, este cuento sirve para ilustrar qué pasa cuando una orden de Dios —o más exactamente del sacerdote— es desobedecida. Tal es la finalidad de ese cuento. Los dolores de la mujer durante el embarazo y el parto no son presentados aquí como lo que verdaderamente son, esto es, como hechos absolutamente naturales, sino como ¡un castigo de Dios! La subordinación de la mujer al hombre, otro hecho absolutamente natural, no es presentado como tal sino como ¡otro castigo de Dios! Todo hecho natural es desnaturalizado de manera despiadada. El trabajo y la vida dura, requisitos necesarios para obtener el pan diario, son presentados en este cuento como ¡otro castigo de Dios! Y la destrucción de la sana noción de causa y efecto continúa implacable a través de toda la lectura infantil. Todo se convierte en una interpretación exclusivamente sacerdotal, destinada a conseguir sumisión incondicional.

     Inclusive otro hecho absolutamente natural, el de la serpiente, porque camina arrastrándose sobre su vientre, es presentado como ¡una maldición de Dios contra ésta por haber instigado a la mujer a desobedecer la prescripción divina! Fueron los brahmanes de la India antigua, hace ocho milenios, los que vertieron encima de los hechos naturales la "mancha" del pecado original, estigmatizando a la Humanidad entera, a fin de dominarla e instaurar sobre ésta la sojuzgación sacerdotal. Por voluntad de Dios, sólo los sacerdotes pueden "salvar", "redimir" y "perdonar" mediante la absolución "sacramental" inventada por ellos mismos, constituyendo un ritual que no produce —no obstante sus amenazas y maldiciones— efecto alguno.

     Sólo son simples "hacer creer" "inescrutables" palabras. Nada se ha librado de esta inversión de hechos naturales, "perfeccionada" por generaciones sucesivas de sacerdotes, a través de los milenios. Los sacerdotes brahmánicos inventaron primero la "mancha" del pecado original, y luego, el diluyente para borrarla, el bautismo... En resumen: ¿cuál es la finalidad del bautismo? Es borrar la mancha del pecado original que perpetraron Adima y Heva en el paraíso terrenal. ¿Cómo?: ¿el pecado original nació de un cuento infantil inventado por sacerdotes? De manera que, según la versión de los teólogos de la India antigua, y después, según los rabinos del Viejo Testamento hebreo, nada de lo anterior tiene un origen natural, sino que todo —el trabajo, las enfermedades, los dolores de la mujer durante el embarazo y el parto, e inclusive la misma muerte, etc.— son un castigo de Dios...

     De lo anterior surge una prueba indiscutible: el Génesis rabínico hebreo es un plagio modificado del Génesis sacerdotal brahmánico. La idea del pecado original, en torno al cual gira todo el cristianismo y, la idea de su reverso, la salvación, tienen su origen en el cuento sacerdotal brahmánico. Pero entre ambos existe una diferencia. Después que Adima y Heva cometieron su pecado, Brahma, el dios de los brahmanes, en su infinita misericordia, se compadece y resuelve perdonar a sus criaturas, y cumple lo que prometió a Heva, y envia a su hijo Vishnú a encarnarse en el hijo de la virgen Devanaki, el redentor Krishna, quien se convertirá después en Iezeus, la suprema esencia, para salvar a la Humanidad de los males que la agobian, y éste deberá morir ignominiosamente para perdonar, con su sangre derramada, los pecados de sus criaturas. Gracias a ese sacrificio de Brahma Dios, víctima en su hijo Iezeus Krishna, la Humanidad recupera su origen divino y la vida eterna. En el Génesis sacerdotal hebreo, contrariamente, Yahvé se porta implacable y despiadado, y no le promete a Adán y Eva ningún redentor después del pecado perpetrado por éstos.

     La promesa de un redentor aparece después, en los cuatro Evangelios, pero pretendiendo hacer creer que fue Yahvé quien hizo tal promesa. Según los Evangelios, Yahvé, el dios de los rabinos, envía a su hijo Cristo a encarnarse en el hijo de la virgen María, en el predicador Jesús, quien deberá convertirse en el Cristo y morir ignominiosamente para perdonar con su sangre derramada los pecados del pueblo de Israel. En síntesis, en el cuento de la India antigua, el redentor Krishna se convierte en "Iezeus", que en sánscrito significa "la suprema esencia", y en los Evangelios, el redentor Jesús se convierte en "Cristo", sinónimo de "mesías", el "ungido" por Yahvé, el enviado de Dios, el "hijo de Dios", etc. Así, para dar cumplimiento a las respectivas promesas, ambos redentores se verán obligados a derramar su sangre, como única forma de que Dios perdone los pecados de sus respectivas y descarriadas criaturas... No olvidemos que, según esta obscura psicología sacerdotal, sin derramamiento de sangre no se produce la santificación, no se perdonan los pecados (Hebreos 9:19). ¿Existen ideas más increíbles, más desconectadas de toda realidad lógica, que éstas?. ¡Y millones se arrodillan ante estas leyendas! Para "perdón" de pecados tiene que correr sangre... (léase Levítico 1:1, ejemplo clásico de esta psicología sacerdotal).

     Los teólogos judeo-cristianos contemporáneos, para explicar la caída de Adán y Eva en el pecado original, utilizan los mismos argumentos que los teólogos de la India antigua... Por ejemplo, el teólogo del Catecismo F.T.D., describe las trágicas consecuencias que tuvo el Pecado Original sobre el porvenir de la Humanidad:

     "He aquí las funestas consecuencias que tuvo la desobediencia de Adán y Eva, para ellos y para todos sus hijos: 1. Perdieron la gracia santificante y los dones preternaturales y sobrenaturales con que Dios los había adornado. 2. Desde entonces sintieron la inclinación al mal: las pasiones se rebelaron contra la razón, y la carne se rebeló contra el espíritu. 3. Fueron condenados al trabajo, a las enfermedades y a la muerte".

     "El bautismo —concluye el teólogo judeo-cristiano de Roma— nos borra el pecado original y nos da la gracia santificante, haciéndonos hijos de Dios y herederos del cielo. En el bautismo se nos aplican los méritos de la redención".

     Señala Jacolliot que esta leyenda, por seductora que parezca, debemos rechazarla, tanto en la religión brahmánica como en la judeo-cristiana. "No pueden atribuírse a Dios semejantes debilidades, y creer que por una sencilla desobediencia haya maldecido y condenado a la Humanidad entera, inocente, al mal y al sufrimiento" (tomo II, cap. IV). Una invención de sacerdotes para imponer su gobierno sobre las razas humanas...

     El pobre mortal que se atrevía a desobedecer las órdenes de Dios —es decir, del sacerdote— recibía sobre su cabeza, como castigo, una lluvia de maldiciones y de terribles castigos, muchos de los cuales terminaban con la muerte en la hoguera, en la horca, etc. Más adelante analizaremos cómo los rabinos de Israel castigaban determinadas desobediencias, estigmatizándolas como "pecados", y cómo los sacerdotes judeo-cristianos de Roma impusieron la Inquisición del Santo Oficio —aprovechada también por el rey de España Felipe II— para impedir que el poder se les escapara de las manos.


34. EL CRISTIANISMO, VERDADERA EXPLOSIÓN DE IRRACIONALISMO MUNDIAL

     Es necesario tener siempre presente que hace exactamente dos mil años atrás el cristianismo no existía. No se tenía la más remota idea de qué se trataba, salvo entre aquellos rabinos que conocían las doctrinas de Krishna y Buda. No existía lo que hoy conocemos como "judaización" de la Humanidad. La raza ario-germánica que integraba el Imperio romano de Europa Occidental existía en toda su pureza. La raza árabe también existía en toda su pureza, y otro tanto acontecía con las razas de Japón y China, culturas antiquísimas y aisladas de las restantes.

     El fenómeno llamado cristianismo comienza con los rabinos divorciados del judaísmo, los que, organizados en pequeños equipos, comienzan a predicar que Yahvé, el dios de Israel, envió a su hijo Jesucristo para salvar a la Humanidad de sus pecados, y para regenerar a sus descarriadas criaturas. El más importante de esos predicadores fue el rabino Pablo, en la práctica el verdadero y exclusivo creador del cristianismo. Fue Pablo quien señaló, a priori, el camino y las pautas a seguir, la teología y teleología del naciente cristianismo, proyectándolos a futuro, teniendo como precedente la milenaria experiencia sacerdotal brahmánica. Fue el rabino Pablo quien "resucitó" al Crucificado, y lo "eternizó" teóricamente, conjuntamente con el sacerdocio judaico-cristiano. Al principio de su prédica, el mismo Pablo quedó asombrado del "éxito" que tenían sus palabras, y creyó seriamente que, al creer en lo que él decía, los no-judíos se habían vuelto rematadamente locos. Respecto a esto, Nietzsche escribe: "Lo que el mismo Pablo no creía, lo creyeron los idiotas entre los cuales él sembró su doctrina".

     Ahora bien, décadas después de la desaparición física del predicador Jesús, el llamado Cristo —en plena época del Imperio romano—, el mismo rabino Pablo confesaba su asombro al comprobar cómo una ideología "loca" como el cristianismo, que predicaba verdaderos absurdos y transgredía las leyes de la lógica más elemental, a pesar de ello tenía más éxito que el simple buen criterio. Pablo comprobó asombradísimo que mientras más locuras predicaba, más éxito tenía. Pablo concluyó por creer que "Dios" mismo estaba enloqueciendo la "sabiduria" del mundo para "confundir" a los hombres y guiarlos hacia la salvación. "¿No volvió Dios loco el saber de este mundo?", preguntaba Pablo estupefacto. Y contestábase a sí mismo: "Pues lo que parece loco en Dios es más sabio que los hombres" (1 Corintios 1:20). El que el mismo Pablo se haya preguntado a sí mismo si el mismo Dios habla vuelto "loco" el saber de este mundo, acredita hasta qué punto estaba desconcertado. Y en efecto, las ideas más descabelladas comenzaron a reemplazar la razón y la lógica, usurpando su lugar.

     Pablo constató que ante su prédica evangelizadora, una poderosa jerarquía de valores se venía al suelo, y que los hombres más viles y despreciables tomaban el bautismo y se convertían al cristianismo, para tener opción, mediante éste, al perdón de los pecados, la resurrección y la vida eterna. ¡Horror de horrores! ¿Se imagina el lector a miles de millones de pobres de espíritu, de imbéciles e idiotas crónicos, de administradores astutos, de dueños de viñas, de traidores, negadores, humildes, etc., todos resucitados, todos juntos, compartiendo con Cristo la inmortalidad en el Juicio Final? ¡Qué espanto! Y sin embargo esto es lo que promete el mismo Pablo a todo el mundo, sin excepciones, transformándose en la promesa fundamental del cristianismo.

     La plebe también aspiraba, mediante el bautismo, a resucitar en la vida eterna. Esta aspiración incluía a hombres cultos, supuestamente bien asentados en sus cabales. Miles de judíos, griegos, romanos, etc., se convertían al cristianismo, sin siquiera analizarlo. Fue como si una locura galopante hubiera enfermado sorpresivamente al mundo antiguo, carcomiendo y quebrando los cimientos de un poderoso Imperio Mundial. Pero, ¿dónde estaban los filósofos griegos y romanos, capaces de estudiar, combatir y echar abajo, al momento mismo de su aparición, esas miserables mentiras?.

     El rabino Pablo realiza un concienzudo análisis de tan extraña situación. Se da cuenta de que, gracias a su bien organizado equipo de "predicadores evangelizadores", está alcanzando un poderío sacerdotal que no poseía cuando sólo era un rabino anónimo. Y, lo más importante, se da cuenta de que gracias a su predica de "salvación divina", está alcanzando un gran poder rabínico-sacerdotal sobre las masas raciales no-judías, tanto cultas como incultas. Las estaba dominando y sometiendo, y ningún no-judío se daba cuenta cabal de lo que estaba ocurriendo, de pavorosa importancia para el porvenir del gigantesco Imperio.

     Practicamente, con el cristianismo había comenzado la judaización masiva de la Humanidad. Pablo escribe:

     «Porque el lenguaje de la cruz resulta una locura para quienes no creen, pero, para los que se salvan como nosotros, es poder de Dios. Ya lo dijo la Escritura: "Destruiré la sabiduría de los sabios y haré fracasar la pericia de los instruidos". Sabios, entendidos, teóricos de este mundo, ¿dónde han terminado ubicados?; ¿no volvió Dios loco el saber de este mundo? Pues lo que parece loco en Dios es más sabio que los hombres, pues le pareció sabio a Dios salvar a los hombres con la locura de esta predicación».

     «Mientras los judíos piden milagros para creer, y los griegos buscan el saber, nosotros proclamamos a un mesias crucificado, pero los judíos contestan: "¡Qué escándalo!", y los griegos gritan: "¡Se han vuelto locos!". Pero, para los que Dios ha llamado, ya sean griegos o judíos, éste Mesías es Hijo de Dios. Pues las locuras de Dios tienen más sabiduria que los hombres, y la debilidad de Dios es más fuerte que los hombres. "Fíjense, hermanos, en ustedes mismos, los elegidos de Dios: ¿cuántos de ustedes tienen el saber humano o son de familias nobles e influyentes? ¡Ninguno! Contrariamente, Dios ha elegido lo que el mundo considera vil y despreciable para avergonzar a los sabios, y ha elegido lo que es débil para confundir a los fuertes. Y las cosas viles y despreciables ha elegido Dios, para que ningún orgullo se jacte de su presencia ante Dios» (1 Corintios 1:18-29).

     Luego, el rabino Pablo afirma que lo anterior forma parte del plan misterioso de Yahvé, el dios de Israel, para salvar a la Humanidad: "Enseñamos —dice— el misterio de la sabiduria divina, el plan secreto que ha establecido Dios para llevarnos a la gloria" (1 Corintios 2:7). Cabe destacar que el rabino hebreo Jerónimo, convertido al judeo-cristianismo, y uno de los elevados a la jerarquía de "Doctor" por la Iglesia de Roma, por distinguirse especialmente en la elaboración de la doctrina oficial de ésta, reconocía que los "cristianos" no se reclutaban en la Academia ni en el Liceo, "sino entre el más vil populacho"...


35. ESPANTOSA FARSA

     Pero, ¿por qué comenzó a ocurrir tan insólito fenómeno?. ¿Dónde está la clave secreta para descubrir el origen del éxito abrumador de la llamada Buena Nueva? Todo comenzó a ocurrir cuando unos pocos rabinos residentes en la Diáspora, es decir, en las comunidades de Italia, Grecia, Siria, Palestina, Egipto, etc., "lograron hacer creer", con su prédica increíblemente absurda, que Yahvé, el dios del Israel Sionista Mundial, había enviado a su hijo Jesucristo para inmolarlo y para lavar, con su sangre derramada, los pecados de toda la doliente Humanidad, y para redimirla. Era la "llegada" del "Reino de los Cielos", y para borrar la "mancha del pecado original", heredado de Adán y Eva, sólo era necesario tomar el bautismo en el nombre de Cristo el redentor, y mediante éste, todos los pecados quedaban automáticamente perdonados.

     Tomando el bautismo, las puertas del Reino de los Cielos —y de la Santa Iglesia Católica— se abrian de par en par para recibir, con su infinita misericordia, a los pecadores arrepentidos. ¡Increíble pero cierto! Esta creencia, aparentemente inofensiva, disfrazada de "Reino de Dios", acabó por destruír el todopoderoso Imperio romano, y lo reemplazó por la Iglesia rabínica judeo-cristiana y su Imperio sacerdotal mundial, fundamentado este último en creencias increíbles. ¿Ha reflexionado algún lector respecto a lo increíble y absurdo de tal creencia: creer que Yahvé, el dios de Israel, "envío" a su hijo Jesucristo para "redimir" con su sangre derramada los pecados de la Humanidad?. ¿Ha reflexionado el lector sobre el "infantilismo" que tal creencia representa? Y sin embargo, desde hace dos milenios (¡dos mil años!) los convertidos al Cristo judío, por generaciones sucesivas, en jubiloso y emocionado agradecimiento, con los ojos húmedos de lágrimas (y con sentimentalismo propio de mujeres), se dan apretados abrazos y celebran misas y comidas fraternales —con pascual alegría, en acciones de gracias— para agradecer a Yahvé, el dios de Israel, el haber enviado al redentor para perdonar los pecados, es decir, para el perdón del pecado original. "¡El reino de los cielos ha llegado!", exclaman prosternados de rodillas, y, elevando los brazos y los ojos al cielo, gritan jubilosos: "¡Glorificado seas, Yahvé, dios de Israel, por tu infinita misericordia! ¡Glorificado seas, Yahvé, por sacrificar a tu propio hijo Jesucristo, para perdonar nuestros pecados!"...

     Estúdiese esta lucubración sacerdotal metafísica e inverosímil, y que, no obstante, es "creída" verdadera. ¡Se cree que ocurrió, que forma parte de la verdadera Historia universal! Estúdiese de qué manera estos rabinos manipulan los conceptos "pecado" "redentor", "Yahvé" y otros, involucrándonos en absurdos psicológicos con los cuales no tenemos absolutamente nada que ver. De manera que en esta versión rabinica-judeo-cristiana el "perdón" del horrible pecado se atribuye a Yahvé el dios de Israel. Éste se lleva los laureles. Éste aparece "enviando" y derramando la sangre de su propio hijo Jesucristo para la "salvación" de toda la Humanidad, para perdón de nuestros pecados. ¡Qué magnánimos!.

     Los rabinos-escritores hacen decir a Jesús: "Si, ésta es la resolución de mi padre: toda persona que al contemplar al hijo crea en él, tendrá vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día" (Juan 6:40). Es decir, por "resolución" de Yahvé todo aquel que contemple a su hijo, es decir, al Cristo, y crea en él, lo "resucitará". En la Última Cena estos mismos rabinos hacen que Jesús le diga a sus apóstoles: "Beban todos de esta copa, porque contiene mi sangre, la sangre de la Alianza, la que será derramada por una muchedumbre para el perdón de los pecados" (Mateo 26:27). Todo esto tiene su origen en el Génesis hebreo, en donde el rabino Moisés hizo una "alianza" con su dios Yahvé. Explicando el significado de esta "alianza", en su Carta a los Hebreos el rabino Pablo escribió lo siguiente: «Cuando Moisés terminó de proclamar ante el pueblo todas las ordenanzas de la Ley, tomó sangre de terneros y de chivos, la mezcló con agua, lana roja e hisopo, y roció el libro mismo y al pueblo diciendo: "Esta es la sangre del pacto que Yahvé ha hecho con ustedes". Roció asimismo con sangre el santuario y todos los objetos del culto. Además, la purificación de casi todo se ha de hacer con sangre, pues sin derramamiento de sangre no hay de perdón de pecados» (Hebreos 9:19).

     Todo lo anterior es, pues, un psicoanálisis psiquiátrico a lo más negro y subterráneo del subconsciente sacerdotal, para descubrir el origen de tan raros rituales, más propios de épocas prehistórico-cavernarias que de tiempos supuestamente "modernos". El clero rabínico judeo-cristiano pretende mantener el atraso de la Humanidad contemporánea mediante la retroactividad psicológica, la debilidad fisiológica, etc., para continuar ejerciendo el poder sobre masas humanas previamente idiotizadas. Sabe que si la situación se aclara totalmente, sin ningún tipo de piedad, ¡horror de horrores!, ese poder se derrumbaría y arrastraría en su caída al Nuevo Testamento hebreo, cuya estabilidad depende enteramente del Antiguo. ¿Se comprende el "efecto" psicológico final al cual conduce la "creencia" cristiana?. ¿Se comprende hacia dónde conduce la lectura del Antiguo y Nuevo Testamento hebreo? ¡Están volviendo loco este mundo, y poquísimos se han percatado de ello!.

     En resumen, la corrupción psicológica —disfrazada de ritual divino—, la retroactividad mental, los transtornos mentales, la destrucción de la sana noción de causa y efecto, el engaño cuidadosamente inculcado, la cobardía ante la vida, la debilidad fisiológica, etc., todo lo anterior se ha confabulado para convertir en realidad este espantoso fraude que redunda en beneficio exclusivo de una raza determinada. "La salvación viene de los judíos", tal es la creencia final que se pretende inculcar. ¡Se pretenden los redentores de la Humanidad!. ¡En todo se presentan como tales!. ¡Cómo no!. ¡A otro con ese cuento!. ¡Digan si está en su sano juicio la persona que se arrodilla y le pide perdón a un dios imaginario!. ¡A Dios Universal jamás lo ha visto ningún humano!. ¡Ésta es la obra sacerdotal! ¿Cómo pueden representar tan espantosa farsa sin avergonzarse?. ¿Qué tipo de gente son, psicológicamente, esos sacerdotes? ¡Todo es poco para los rabinos, con la condición de perpetuarse en el Poder!. ¡Y valiéndose de estas lucubraciones metafísicas, pretenden "desarmar" todas las estructuras, para apoderarse del Poder Mundial!: "Luego llegará el fin. Cristo entregará a Dios Padre el Reino después de haber desarmado todas las estructuras, autoridades y fuerzas del Universo" (1 Corintios 15:24).


42. COMPETENCIA ENTRE TEOCRACIAS Y SUS RESPECTIVOS DIOSES: BAAL Y YAHVÉ

     Existe en el Viejo Testamento hebreo un ejemplo que deja al descubierto el truco de la llamada "Revelación". Los rabinos se ponían "celosos" porque el pueblo de Israel los abandonaba y se iba detrás de otros dioses extranjeros, adorándolos y sacrificando animales en su honor. A fin de impedir esa infidelidad, los rabinos ponen en boca de Yahvé la siguiente orden: "No tendrás otros dioses fuera de mi"... "No te arrodillarás ante esos dioses, ni les servirás, porque yo, Yahvé, tu dios, soy un dios celoso" (Éxodo 25:3). Pero los israelitas desobedecieron las órdenes de los rabinos, "y rindieron idolatría al dios Baal, y estalló la ira de Yahvé" (Números 25:3). (¡Perdón, es decir, estalló la rabia de los rabinos!). Entonces Yahvé le ordenó a Moisés: "Apresa a todos los cabecillas del pueblo y empálalos de cara al Sol", a fin de que tan horrible castigo les sirviera de escarmiento.

     ¿Cuál es la moraleja? Este episodio bíblico, sumamente idiota, deja al descubierto que Yahvé, dios de Israel, era otro vulgar dios terrestre, uno más del montón, inventado por los rabinos. ¿Cabe creer que si "Yahvé" fuera de verdad el dios universal se habría puesto "celoso" por la competencia que le hacia el dios Baal y su respectivo sacerdocio?; ¿"Yahvé" al extremo de experimentar "celos" e "ira" contra Baal?; ¿Yahvé, rebajarse al extremo de los celos y la ira, vulgares sentimientos humanoides e irreflexivos? Nadie ignora que el Rabinato de Israel pretende hacer creer que su "dios" Yahvé es "Dios Universal", nada menos que el creador de los Cielos y la Tierra, pero el episodio transcrito está tan mal redactado, de manera tan infantil, que inclusive los niños se darían cuenta de que Yahvé es sólo un invento rabínico para tomarse, por su intermedio, el Poder. Evidentemente, aquí les falló la "Revelación"...

     El Rabinato del Israel Sionista Mundial siempre ha experimentado un miedo terrible a que su pueblo lo abandone y corra detrás de otros dioses, porque de ocurrirle tal tragedia perdería el alimento gratuito que diariamente obtiene a cambio de sus "bendiciones". Esto explica los "celos" y la "ira" de Yahvé...

     La maestría de ese rabinato consiste en hacer creer que es el dios Yahvé, y no él, el que ordena las prescripciones bíblicas. De eso depende su autoridad, el "tú debes"... De esta "creencia" depende el ser obedecido. Y para conservar ese poder, los rabinos no trepidaban en ordenar crímenes horribles: "Aprésalos y empálalos de cara al Sol", una agonía fácil de acreditar, una tortura de un sadismo incalificable. Todo esto con la condición de conservar el Poder Sacerdotal, "Elegido por Dios"...

     El verdadero dios universal es todopoderoso, no es celoso, no padece de ira enfermiza e histérica, ni le tiene miedo a la competencia de ningún otro dios de plebeya alcurnia. No teme ser desplazado, porque, si es verdaderamente dios universal, ¿quién podría desplazarlo? Sabe que sólo él es dios universal, señor de todo lo creado. Mira desde lo alto, desdeñoso, sonriente, a los pequeños dioses que tiene debajo, que lamen y besan sus pies. Observa desde arriba hacia abajo a las pequeñas hormigas... ¿Qué "celos" podría experimentar el dios universal, cuando lo es verdaderamente?.

     La pequeña idea que de "Dios" nos da el Viejo Testamento hebreo es tan insignificante, que si éste realmente existiera se esfumaría por sí mismo...

     ¡Qué cerebro tan pequeñito tienen que tener quienes creen que Yahvé, el dios de Israel, es Dios Universal¡ Sin embargo la Iglesia de Roma y su sacerdocio creen ciegamente que Yahvé es ¡Dios Universal! Afirman: «Israel es el pueblo sacerdotal de Dios" (Éxodo 19:6), el que "lleva el nombre del Señor" (Deuteronomio 28:10). Es el pueblo de aquellos "a quienes Dios habló primero", el pueblo de los "hermanos mayores" en la fe de Abraham» (Concilio Vaticano II, N° 63). ¡Y asi hay quienes alegan que la Iglesia católica no esta peligrosamente judaizada! Esta increíble confesión echa abajo la opinión de muchos "masters" bíblicos no-judíos ...


59. POR MEDIO DEL CRISTO EJERCE SU AUTORIDAD EL SACERDOCIO

     Los rabinos que redactaron los Evangelios atribuyeron al predicador Jesús numerosas parábolas que aquél jamás pronunció. Lo utilizaron como instrumento de sus propias ambiciones personales, de lo que ellos mismos deseaban conquistar fervientemente. Por ejemplo, ponen en boca de Jesús las siguientes palabras: "En cuanto a esos enemigos míos que no querían que yo reinara sobre ellos, traigánlos aquí y degüéllenlos en mi presencia" (Lucas 19:27).

     Convirtieron al predicador Jesús en un fanático, en un dictador que abusa de su autoridad, que esclaviza a sus discípulos con grilletes y cadenas, ordenándoles obediencia ciega. Ponen en boca de Jesús las siguientes palabras: "Si alguno quiere venir a mí y no se desprende de su padre y madre, de su mujer e hijos, de sus hermanos y hermanas, e incluso de su propia persona, no puede ser discípulo mío" (Lucas 14:26). ¡Extraña orden, demasiado humana, de un tipo al cual llaman el "Hijo de Dios"! Exigen negación total, tal cual lo hizo el redentor Buda cuando abandonó a su mujer e hijos. Es la construcción de un gobierno sacerdotal absoluto, inventado por algún déspota o Sumo Sacerdote, a quien le gustaba vivir rodeado de un rebaño de esclavos, de autómatas sin personalidad propia. ¡Y fueron esos mismos rabinos de Israel los que amenazaron, hace dos milenios, con someter al mundo y arrodillarlo a sus pies, previa destrucción de todos los gobiernos paganos! Para hacer creer que el Cristo "retornará", han "llenado" el vacío futuro con una teología y teleología imaginarias, cuya obra cumbre es el terrorífico Apocalipsis de Juan, y copiado —por añadidura— de las "profecías" de la India antigua...


60. FALSIFICACIÓN HISTÓRICA

     Hace seis u ocho milenios los brahmanes de la India pronosticaron el retorno del Redentor Iezeus Krishna y el fin del mundo o Juicio Final. Todavía están esperando que se cumpla tal profecía. Hace sólo dos milenios los rabinos israelitas profetizaron el fin del mundo y el retorno de Jesucristo para juzgar a los pecadores incorregibles y enviarlos al mismísimo infierno. Algunos judíos, griegos y romanos de la época se burlaban a carcajadas de tales profecías, y hoy podemos leer la furia criminal que invadía a los rabinos convertidos al Cristo, quienes amenazaban a quienes se burlaban con las siguientes palabras: "Esos hombres son como animales irracionales, que vienen a la vida para ser capturados y muertos. Después de haber injuriado lo que no pueden entender, terminarán como animales y recibirán lo merecido por su maldad..." (2 Pedro 3:12). ¡Todo esto es muy evangélico! Recomiendo continuar la lectura directamente en el texto...


61. ODIADOS

     Si el Rabinato de Israel pudiera borrar de los Diccionarios Enciclopédicos los nombres de Nietzsche, Hitler, Mussolini, etc., los borraría pletórico de dicha. Pero no puede hacerlo por razones obvias. Semejante supresión llamaría demasiado la atención. Pero sí han borrado los nombres de cientos de historiadores, arqueólogos, indianistas, etc., que no fueron precisamente aduladores de los judíos. Han hecho desaparecer del mapa terráqueo los nombres de Jacolliot, Houtin, Strange, Boumouf, y otros. ¡Pobre mundo occidental!.


62. RECTIFICACIÓN DE ERRORES

     Marx, Engels, Lenin, Tokarev, etc., señalaron que el cristianismo judaico es un fenómeno completamente nuevo en la historia universal de las religiones, que no tiene precedentes. Según Marx, Engels y Tokarev, por ejemplo, "Es completamente nuevo, en primer término, el núcleo central de todo el cristianismo, la idea sobre el pecado del hombre y su reverso, la de la salvación". Señalaron que la naturaleza del hombre es corrupta de por sí, que el mal es inherente a él, y como consecuencia, no tiene remedio. Como resultado, es inútil toda lucha contra el mal social. Adoptan la moral del sacerdocio rabínico judeo-cristiano. Sólo les faltó agregar que lo único que puede hacerse es implorar la misericordia divina.

     Marx y Engels, analizando la "originalidad" del cristianismo, escriben: «El cristianismo pulsó una cuerda que encontró resonancia en innumerables corazones. A todas las quejas sobre la perversidad de la época y contra los sufrimientos materiales y morales generales, la conciencia cristiana del pecado contestaba: "¡Así es y no puede ser de otra manera!. ¡Tú eres el culpable, todos ustedes son culpables de la corrupción del mundo, que es tu propia corrupción interna!". ¿Y dónde estaba el hombre que pudiera negarlo?» (Marx-Engels, "De la Religión").

     No obstante tales afirmaciones, éstas contienen grandes errores. Es evidente que Marx, Engels, Lenin, Tokarev, etc., no leyeron los libros de la India antigua, porque, si los hubieran leído, habrían descubierto que el núcleo central en torno al cual gira todo el cristianismo —la idea del pecado original del hombre, y su reverso, la de la salvación— tiene su origen en el cuento sacerdotal brahmánico de Adima y Heva. Recordemos que después de que Adima y Heva perpetraron su pecado, Brahma Dios le prometió a Heva enviarle a su hijo Vishnú para el perdón de su pecado. De manera que el cristianismo judío, cuando apareció en escena, en la época del Imperio romano, no tenía nada de nuevo, nada de original.

     Todo lo que aparece en el Génesis hebreo (3:17), respecto a la tentación y la caída por instigación del Diablo o Espíritu del Mal, es un plagio deformado del Génesis brahmánico. Y la posterior leyenda de la virgen Devanaki y su hijo el redentor Iezeus, es sólo una continuación de la leyenda brahmánica. Ésta tiene idéntico origen.

     Los rabinos hebreos que copiaron el Génesis brahmánico no incluyeron en su propio Génesis la promesa del envío de un Redentor para perdón de los pecados, porque de haber copiado la leyenda íntegra, el plagio habría sido demasiado evidente. Eso ocurrió después, cuando los rabinos redactaron los cuatro Evangelios. Allí incluyeron al Redentor. Fueron los brahmanes los que inventaron el pecado original de acuerdo a su propia interpretación y conveniencia, para poder así imponer castigos y penitencias. Desde entonces, el sacerdote ha señoreado gracias a la invención del pecado. El Redentor enviado por Dios ha sido inventado por ellos. Depende de ellos. Son sus representantes, "autorizados" para salvar. En el brahmanismo, la idea de salvación se convierte en la llegada del Redentor indio Krishna. Brahma, el dios de los brahmanes, lo envió para redimir a la Humanidad de sus pecados.

     Entre los rabinos israelitas divorciados del judaísmo, la idea de salvación se convierte en el Redentor judío el Cristo. Yahvé lo envía para redimir a la Humanidad de sus pecados. No obstante, el sacerdocio no-judío greco-romano se apoderó del recién inaugurado movimiento cristiano, y la herencia judaico-rabínica permaneció intacta. El cristianismo siguió siendo una religión netamente judía. Esto explica por qué los paganos, aún los convertidos al cristianismo, continúan siendo tratados, aún hoy, con epítetos de grueso calibre.

     Pretender que todos nosotros somos culpables de la corrupción del mundo porque ésta es el resultado de nuestra propia corrupción interna, es aceptar simultáneamente la posición sacerdotal brahmánica-judeo-cristiana. Es aceptar que los males sociales no tienen solución. Es aceptar la "salvación" propuesta por los sacerdotes, con sus castigos, rezos, penitencias, confesiones. ¡Con eso basta! Un error del tamaño del Océano Atlántico, por decir lo menos.

     El cuento de Adima y Heva no es histórico. Es falso. Y todo lo que deriva del mismo es pura imaginación. Es puro sentimentalismo artificial, débil, propio de mujeres, y no produce, por tanto,
ningún efecto. Un régimen sano y fuerte, disciplinado y selecto, jerárquico, destruye los males sociales. Y destruye la llamada "corrupción", un mal permitido por debilidad, y puede edificar un tipo enteramente nuevo de sociedad. La verdadera salvación está en la educación del género humano, y consiste en no permitir que una masa mediocre y sin nobleza —como ocurre actualmente— ascienda al Poder...


71. LA REVELACIÓN DIVINA

     Los brahmanes de la India antigua, al igual que el rabino Pablo varios milenios después, comprendieron, con nítida claridad, que con tales invenciones o lucubraciones metafísicas estaban obteniendo el Poder. Comprendieron perfectamente bien —iluminados por una "luz" celestial— que, en vez de aclarar que tales lucubraciones eran puras ideas "idiotas", lo que verdaderamente les convenía era mantener el engaño, "confundir", "embrollar", "sofisticar" aún más la verdadera situación, añadiendo, entre otras cosas, la contradicción dialéctica; y siguieron su intuición a tal extremo que terminaron por confundirse ellos mismos, cometiendo graves e imperdonables errores ideológicos. A pesar de que ellos mismos eran incapaces de aportar la más remota prueba que les permitiera acreditar las imbecilidades que predicaban, ¿qué importaba? Lo verdaderamente importante era perpetuarse en el poder terrenal, como "pueblo escogido" por Brahma Dios...


72. HEGEMONÍA MUNDIAL

     Hemos llegado a la hegemonía perseguida por el Rabinato del Israel Sionista Mundial y su Finanza Internacional. No obstante que ésta representa actualmente un poderío mundial terrorífico, éste está asentado sobre cimientos artificiales, es decir, está edificado sobre mentiras. Por esto está invirtiendo billones de dólares anuales, en una desesperada carrera contra el tiempo, para mantener el vigor de las creencias falsas que ha logrado inculcarle a esta desprevenida Humanidad no-judía. Las naciones no-judías no deben darse cuenta —por ningún motivo— de la verdadera situación, y para conseguirlo es necesario desviar su atención con todo tipo de entretenimientos y diversiones, con discotecas, prostíbulos, deportes —en especial con fútbol, "pasión de muchedumbres"—, líos fronterizos, narcotráfico, "profecías", etc. Todo sirve para tan magna empresa. Todo lo que es cultura, educación, preparación real, porvenir, etc., es relegado a último término. Se estimula el "idiotismo" y la imbecilidad. Todo es "genial". Incluyendo la última moda. Hasta se ha logrado hacer creer que de ésta depende el porvenir de la Humanidad, y a los tontos se les cae la baba observando los desfiles.

     Han comprendido perfectamente bien —al igual que los brahmanes de la India antigua— que es cuestión de vida o muerte mantener la estabilidad de esos cimientos artificiales —tan fáciles de destruir—, porque de ser aclarada la verdadera situación podría derrumbarse el edificio construído durante dos largos milenios, y ese derrumbe arrastraría consigo a todos los aliados, directos e indirectos. Significaría una hecatombe general, una debacle jamás antes ocurrida. Es una verdadera disyuntiva racista histórico-mundial, una encrucijada o dilema provocado por ellos mismos. Y tienen el cínismo de acusar a otros de racistas. ¿Cuál será la respuesta de la Humanidad a tal disyuntiva? Los rabinos ponen en boca de Yahvé estas palabras: "Ante mí se doblará toda rodilla" (Isaias 45:23).


74. EL IMPERIO SACERDOTAL

     Todas las potencias de Europa, y muy especialmente las razas ario-germánica y anglo-sajona, se encuentran hoy sojuzgadas a Yahvé, el dios de Israel, de manera directa o indirecta. La misma Iglesia de Roma ha reconocido ¡por fin!, que Yahvé es su dios, y que el Rabinato de Israel es su "hermano mayor" El mismo fenómeno ocurre con los sacerdotes ortodoxos árabes palestinos: éstos adoran a Yahvé, el dios de Israel, el mismo que en la "Torá" ordenó despojarlos de sus tierras... ¡Eso se llama desorientación!.


77. UNA IDEOLOGÍA SACERDOTAL HEREDADA

      Todo lo que los cuatro Evangelios atribuyen a Jesucristo, el llamado redentor de la Humanidad, los milagros, la tentación por el diablo, la transfiguración, el que sanaba enfermos, resucitaba muertos, limpiaba leprosos, expulsaba demonios, convertía el agua en vino, multiplicaba los panes y pescados, caminaba sobre las aguas, etc., todo es una segunda edición —calcada en detalle— de las mismas leyendas que la India antigua atribuyó al redentor Krishna; y no obstante que el plagio es evidente, los rabinos que escribieron los cuatro Evangelios preguntan, con sublime candor, con respecto a Jesús: "¿De dónde le viene esa sabiduría?. ¿Y de dónde esos milagros?. ¿No es éste el hijo del carpintero? ¡Pero si su madre es María, y sus hermanos son Santiago, y José, y Simón y Judas! Ellos se negaban a reconocer que Jesús era el Cristo" (Mateo 13:54).

     Más aún, con cínica desvergüenza, esos mismos rabinos pretenden hacernos creer que son los representantes de una misión "celestial", y que Jesucristo fue el enviado de Yahvé el dios de Israel, para "perdonar", misericordiosamente, nuestros pecados. Pretenden hacernos  creer —más grave todavía— que constituyen el "pueblo elegido" de Dios, y que todos los demás pueblos tenemos un "obscuro orígen", salido quizás de dónde... Asqueado y enojado ante tanta desverguenza, ante tan monstruosa farsa, Jacolliot los increpa despiadadamente: "¡Vamos, pueblo de Israel, pueblo de parias!. ¡Cesa de predicarnos tu origen divino!. ¡Tu reinado fue el de la fuerza y el asesinato, y no supiste comprender a la mujer, que es la única que habría podido regenerarte!" (La Biblia en la India, tomo 2, cap. V).


78. TORTURA SACERDOTAL ABSTRACTO-METAFÍSICA

     Primero inculcan el terrorismo psicológico, condimentándolo sádicamente con la amenaza de condenación eterna. Después que logran hacer creer que el pecado existe, el "efecto" que perseguían ha sido conseguido: la angustia y el miedo se apoderan del presunto pecador, convertido ahora en "pecador arrepentido", y éste implora por librarse del martirio que lo atormenta. Esto no es ninguna broma. La "conversión" al cristianismo no es espontánea sino el resultado de una astuta y bien tejida telaraña psicológico-sacerdotal. La conversión no es obtenida por medios lícitos sino como resultado de una subterránea conspiración rabínica-judeo-cristiana...

     La invención del concepto "pecado", y la manera cómo éste es manipulado por el sacerdote, sólo beneficia a éste. Cualquier acción incorrecta, cualquier error cometido inocentemente, es convertido en "pecado", es convertido en una interpretación sacerdotal, mediante la cual sojuzgan mentalmente al hombre, previa desmoralización de éste... Al sacerdote le conviene que absolutamente en todo haya una interpretación pecaminosa, mala, corrompida... Al sacerdote le conviene que existan los "pecados"... Sea dicho de pasada, el célebre "bautismo" no produce efecto alguno. Si el pecador arrepentido cree librarse, mediante el bautismo, de la "mancha" del pecado original, ello es pura imaginación. Durante la Inquisición, los inquisidores utilizaron la pretendida confesión sacramental para recabar información confidencial de los penitentes con respecto a quiénes eran "brujos", "herejes", "científicos", "escritores rebeldes" y otros detractores de la Iglesia. Luego, obtenida la "confesión" mediante salvajes tormentos, los "herejes" eran quemados o ahorcados...


79. NIETZSCHE Y HITLER

     En la Segunda Guerra Mundial, durante la cual Alemania y el Israel Sionista Mundial lucharon por la hegemonía de Europa, la propaganda judeo-norteamericana y británica resucitaron la vieja creencia de que Nietzsche era el culpable del estallido de tal guerra. Al respecto, las "Mujeres Católicas Norteamericanas" informaron lo siguiente: "De la incitación a la guerra debe culparse al filósofo loco Federico Nietzsche, el autor preferido del canciller nacionalsocialista Adolf Hitler" (Boston Evening Transcripts, 24 de Abril de 1940).


80. PERSONALIDAD E INTELIGENCIA

     Para un tipo culto, las amenazas que aparecen en los cuatro Evangelios le producen risa. Por ejemplo, si le dicen que si no cree "se condenará", tal amenaza le hará reír a carcajadas. Pero, ¡un momento! Al tipo ignorante, crédulo, ingenuo e infantil, tal amenaza le producirá una gran preocupación, un gran temor. Le entra el gusano de la duda. ¿Será verdad?, ¿será mentira? El verdadero peligro comienza cuando el tipo comienza a creer. Después, ¿quién le quitará la tara de la cabeza? Así, con tales amenazas, éste es convertido en esclavo del sacerdote...


81. UN SISTEMA MUNDIAL BLOQUEADO

     Hemos llegado a la situación perseguida por los Sabios de Sión. Un simple ejemplo ilustrará esto. En cualquier país, cuando se realiza una elección presidencial, se presentan dos, cuatro o más candidatos. Si analizamos la filiación de cada uno, comprobaremos asombrados que todos, directa o indirectamente, están controlados por la misma fuerza, de manera que para esa fuerza da exactamente lo mismo el que resulte elegido. Lo mismo ocurre con las cámaras de diputados o senadores, o con cualquier puesto clave del Estado. Este terrible y peligroso fenómeno se está dando no sólo en toda América sino también en toda Europa. Y sin embargo, en apariencias, todos esos gobiernos están en poder de fuerzas raciales no-judías, patrióticas y nacionalistas.

     ¿Acaso el Israel Sionista Mundial no manipula sus planes por intermedio de la francmasonería no-judía mundial, mero peón o "palo blanco" de este ajedrez político?. ¿Acaso la Diáspora no está repartida en todos los países para "trabajarlos" científicamente?. ¿Quién creería que este plan ha tenido pleno éxito en países como Inglaterra, España, Norteamérica, Chile, Argentina, etc., y otros más insospechados aún? Basta comprobar su composición política y jurídica. Esto es ya descarado. La actual disyuntiva racista histórico-mundial en la cual nos encontramos no es accidental. Basándose en una profunda experiencia histórica, la perspectiva monetaria, el chantaje, la coima, etc., el redactor de los Protocolos sionistas señaló:

     «Inadvertidamente desaparecerán las ultimas huellas de todo derecho constitucional, hasta que haya llegado por fin el tiempo en que arrebataremos abiertamente toda autoridad de gobierno a nombre de nuestra autocracia...

     «El momento más propicio para ello habrá llegado cuando los pueblos, atormentados por las guerras y agitaciones, y en vista de la impotencia de sus gobiernos —provocada por nosotros mismos— hayan perdido toda confianza en ellos y hayan dado el grito: "¡Aléjenlos y dadnos un solo gobierno mundial!» (Sesiones X y XXII).

     Se está provocando un mal deliberado, una corrupción sistemática en la administración pública de todos los países, e impidiendo deliberadamente, mediante "leyes", que los problemas tengan solución. ¿Cómo se consigue esto? Seleccionando la gente, ubicando una plebe administrativa en los puestos fundamentales del poder del Estado, copándolos por medio de una guerra administrativa, e impidiendo, al mismo tiempo, que gente de verdadero valor tenga acceso a esos puestos. Esto explica la mediocridad que en la actualidad controla el poder. No es accidental, porque quienes han concebido este plan saben que un mundo gobernado por "plebe" trae consigo una espantosa desidia, incompetencia y sufrimientos, destrucción total de toda política ejecutiva, en donde ningún problema es resuelto, salvo cuando son rodeados de escándalo público. Francmasonería y partidos políticos controlados sirven de peones en la aplicación de este plan. Esto explica la aparición de los curiosos personajes que vemos en pantalla. El observador imparcial los ve actuar, y la farsa que representan. Ellos mismos se admiran y se preguntan cómo llegaron allí. Se dan cuenta de que no llegaron gracias a su propio "mérito", pero se preguntan qué secreta y poderosa influencia los ubicó en donde se encuentran, quién los "recomendó".


82. DILEMA MUNDIAL

     La Humanidad está emboscada en un gravísimo dilema, en una disyuntiva racista histórico-mundial, como resultado del plan anunciado públicamente en 1897 en los Protocolos sionistas. Hoy, esta desprevenida y despreocupada Humanidad con respecto a su porvenir, tiene dos alternativas: la primera es dejar que el plan denunciado siga libremente su curso, hasta consolidar su hegemonía mundial definitiva sobre todas las otras razas y naciones, convirtiéndolas en un junquillo para sus pies, o, la segunda, iniciar su desarticulación.

     Esta terrible encrucijada mundial no existía en la época en que Hitler gobernaba Alemania. Entonces habría sido fácil aniquilar tal plan. Hoy existe el pavoroso peligro nuclear. La Humanidad actual está enfrentada a locos fanáticos, enfermos bíblicos, racistas cien por cien, dispuestos a todo. En los Protocolos sionistas, éstos advierten cómo actuarán en el caso de que su plan sea descubierto antes de tiempo. Nicolás Bujarín, en su célebre libro El Materialismo Histórico, recordó el despiadado planteamiento que hizo el judio Karl Marx con respecto a tal posibilidad: "La lucha o la muerte, la guerra sangrienta o la nada"... Se supone que los británicos son gente inteligente: ¿Cómo no tomaron en serio el libro "El Judío Internacional" del gran y valiente norteamericano Henry Ford?; ¿cómo no tomaron en serio "La Biblia en la India" de Luis Jacolliot?, ¡y los Protocolos de Sión! ¿O no analizan lo que leen?.




Segunda parte y final
http://editorial-streicher.blogspot.com/2016/05/biblias-brahmanica-y-judeo-cristiana-2.html



2 comentarios:

  1. LA FOTO DEL ARTICULO Biblias Brahmánica y Judeo-Cristiana (1)
    Categorías: Asia, Biblismo, Carlos Dinen, Chile, Clero, India, Judaísmo, Mitologismo, Psicología, Tiranía Global
    , POR FAVOR PUEDEN COLOCAR DEBAJO DE CADA FOTO SI ESTAS SON DE ALGUN LUGAR O FUENTE GRACIAS

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    1. La fotografía que acompaña a esta entrada corresponde a una estatua de Shiva sumergida bajo las aguas del río Ganges durante la inundación que se produjo en Junio de 2013 en la ciudad de Rishikesh, en el Estado de Uttarakhand, en el extremo Norte de India.

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