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viernes, 6 de mayo de 2016

Ashraf Ezzat - Las Raíces Judías del Takfirismo



     El Takfirismo, aquella clase de oligofrenia o neurosis religiosa cuya corriente más exaltada es el wahabismo propiciado por Arabia Saudita, que financia (junto con otros) a ese esperpéntico espantajo llamado Estado Islámico o DAESH, es el tema propuesto en el siguiente breve artículo del investigador y difusor egipcio Ashraf Ezzat, que presentamos aquí en castellano, y que fue pubicado hace un mes en su sitio (ashraf62.wordpress.com). El señor Ezzat explora aquí las raíces de dicho temperamento, y establece que sus raíces son las mismas que las de los antiguos israelitas, como puede comprobarse al comparar las conductas modernas del takfirismo con las expuestas en muchos capítulos del Antiguo Testamento, junto con otros antecedentes que también saca a colación el autor.


Las Raíces Judías de la Cultura "Takfiri"
por Ashraf Ezzat
8 de Abril de 2016



     Todo comenzó después de las caóticas e inesperadas ondas expansivas de las protestas en el Oriente Medio, también conocidas como la "Primavera Árabe". Incluso aquellos que vieron venir dichas protestas nunca pensaron que ello conduciría a la guerra y la destrucción a una escala tan espantosa. Es impactante. ¿Dónde habían estado escondiéndose todos aquellos fanáticos guerreros (musulmanes)? Ellos ciertamente no aparecieron de la nada. ¿De dónde vinieron todos aquellos terroristas "takfiris" y cuáles son los fundamentos históricos y culturales que ayudaron a labrar su (mórbido) dogma y su intolerancia?. Esa cultura de anatematizar a cualquiera que adhiera a una fe diferente, ¿es un fenómeno nuevo o podríamos rastrear históricamente sus raíces culturales y geográficas?.

     De manera igualmente inesperada comenzó una de las series más grandes de inmigración como consecuencia de las persistentes guerras en Iraq, Libia y Siria. Masivas olas de inmigrantes se disponen a salir en un peligroso viaje a Europa. ¿Por qué específicamente a Europa? Porque no había ningún otro lugar seguro en Oriente Medio, mientras Europa era económicamente estable y estaba prácticamente al lado. Pero seamos honestos: ¿no fue Europa y su OTAN (en coalición con Estados Unidos) quien comenzó esas ondas expansivas de desestabilización y guerras en el Oriente Medio?. Después de bombardear Libia e Iraq hasta el suelo, no pasó mucho tiempo antes de que todo el infierno se desatara en Siria.

     Usted podría considerar los enfrentamientos en Siria como una guerra delegada entre diferentes potencias internacionales. Aquello ocurriría simplemente como una prueba de sonido; pero no se equivoque: no hay ningún final a la vista para la guerra siria, simplemente porque es una guerra que es alimentada y financiada por la cultura "takfiri".

     Estoy consciente de que muchas publicaciones de medios alternativos de comunicación ven a los guerreros de DAESH como peones remotamente controlados por servicios extranjeros de Inteligencia. En realidad los agentes encubiertos, incluso si ellos fueran peones, no se enrolan para misiones suicidas. Sus figuras comandantes superiores no son asesinadas por ataques de drones. Los funcionarios profesionales de Inteligencia no se meten en trincheras ni se vuelan a sí mismos; sólo los fanáticos religiosos de muy buena gana harán eso, simplemente porque ellos creen en una fe o dogma más letal que los misiles aire-tierra, que es llamado "Takfir". Seguir ciegamente puntos de vista "alternativos" no lo hará a usted "diferente" del resto del rebaño, pero poner sus células cerebrales a trabajar sí lo hará.

     Los políticos europeos pensaron que ellos podían salirse con su destrucción del Oriente Medio, pero la actual crisis de inmigración ciertamente demostró que ellos no sólo estaban equivocados sino que también fueron miopes. Históricamente, podría no ser tan frecuente, pero cuando tiene lugar una migración de masas a menudo provocará serios cambios históricos. La Historia habla no sólo de un cambio en la demografía sino también de cambios culturales y religiosos.

    ¿Cómo diablos piensa usted que un enclave judío había sido establecido en (la predominantemente pagana) Palestina un par de siglos antes de que el cuento de Cristo tomara la escena central?.

     La migración de miles de judíos árabes desde el antiguo Yemen y Arabia del Sur a la tierra de Palestina y Siria es un ejemplo completamente obvio de la historia antigua de la región. Se trató de una migración gradual que comenzó tan temprano como en el siglo IV a.C. Revisitar la historia antigua que condujo a esa migración nos ayudará a desconstruír el mito de ver a Palestina como la patria de los antiguos israelitas.

     Así como los musulmanes sirios de hoy huyen de la guerra y la inseguridad, los judíos árabes y los paganos de la antigua Arabia del Sur emigraron desde su tierra natal, Yemen.

    Sí, así es: el antiguo Yemen es la patria original del judaísmo y los israelitas.

     ¿Qué historia buena existe si no nos enteramos de ella? Y por "historia" no quiero decir los distorsionados libros que usted aprendió en la escuela, ni las engañosas películas de Hollywood que usted vio en su adolescencia. De hecho, toda la narrativa académica occidental sobre la historia del antiguo Oriente Próximo (incluyendo la así llamada Historia Bíblica) es tan confusa que necesita un cambio de paradigma en cuanto a sus premisas geográficas.

     La historia de Arabia y Yemen antiguos ha sido descuidada durante mucho tiempo (y de alguna manera subestimada) por la academia occidental. Sin embargo, a finales del siglo XIX y durante las primeras décadas del siglo XX comenzaron algunas entusiastas excavaciones arqueológicas en Yemen. Aquellas expediciones arqueológicas incrementaron su trabajo allí cuando el movimiento sionista se estaba acercando a la realización de su sueño político de una patria para los judíos (europeos).

     No es que Yemen fuera el punto que los sionistas estaban contemplando como su nueva patria, sino que las autoridades rabínicas sabían que ellos necesitaban algunas evidencias históricas para respaldar su ilegal usurpación de Palestina. Los dirigentes del movimiento sionista sabían perfectamente bien que sólo en Yemen podrían ellos desenterrar algunos (genuinos) hallazgos arqueológicos judíos.

     En Yemen ellos habían excavado y allí descubrieron hallazgos judíos extremadamente importantes. Todos los descubrimientos arqueológicos (judíos) fueron luego secretamente transferidos desde Yemen a Israel, tal como más de 50.000 judíos yemeníes fueron trasladados secretamente a Tel-Aviv en 1949.


     Fadel el-Rubaie, el renombrado antropólogo y mitólogo iraquí, habla de la isla yemení de Kamran como el lugar de entierro original de los Rollos del Mar Muerto. También gracias a su trabajo de campo en Yemen, Rubaie ha señalado con frecuencia el hecho de que muchos sitios judíos antiguos, como el de Or Salem (la Jerusalén yemení) y el monte Sión, fueron saqueados anteriormente en la primera mitad del siglo XX.

     En una operación del Mossad denominada "The Magic Carpet" [1], miles de judíos yemeníes fueron transportados por avión a Israel en aproximadamente 380 vuelos (secretos) que fueron posibilitados por la ayuda de aviones estadounidenses y británicos. Y gracias al mismo apoyo británico y estadounidense fue facilitada la toma israelí de Palestina.

[1] https://www.jewishvirtuallibrary.org/jsource/Immigration/carpet.html


La Mala Interpretación de la Geografía en la Escritura Judía

     "Y David y todo Israel fueron a Jerusalén, que es Jebús, y los jebuseos, los habitantes de la tierra, estaban allí" (1 Crónicas 11:4).

     En aquel versículo (cuyo contexto geográfico a menudo pasa inadvertido) del libro de las Crónicas (de los judíos yemeníes) está inequívocamente claro que la (verdadera) tierra de Jerusalén fue originalmente llamada Jebús ya que estaba habitada por los "jebusitas". Este trozo de información histórica es completamente ajeno a la "Jerusalén" de la actualidad en Palestina/Israel, mientras que podríamos encontrar fácilmente la antigua ciudad-fortaleza de "Yebos/Jebús'' en Yemen hoy. Usted no puede dejar de notarlo, puesto que es ahora el Sitio Patrimonial de la UNESCO de Beit Bos o Bait Baws (Jebús), al Sur de Sanaa. También si usted emplea un poco de pensamiento crítico encontrará el siguiente versículo particularmente interesante:

    "Entonces Yahvé golpeó a los etíopes [o cushitas] delante de Asa, y delante de Judá; y los etíopes huyeron" (2 Crónicas 14:12).

     ¿Por qué el Señor (de los israelitas) fastidiaría y atacaría (destruiría) a los etíopes si su pueblo elegido estaba en Palestina? Separada por miles de kilómetros de tierra y aguas, Etiopía parecía un enemigo bastante imposible para los israelitas. Pero no sería aquélla una noción tan rebuscada si interpretáramos las historias bíblicas enteras dentro de su geografía original: Yemen. Si usted no está familiarizado con la geografía del antiguo Oriente Próximo, Yemen estaría tan cerca de Etiopía como Arizona de Méjico, mientras que Palestina estaría tan lejana de Etiopía como Canadá de Méjico.

     Si ése era el caso, entonces ¿por qué el Movimiento Sionista no cambió el foco y eligió Yemen como su nueva patria?. Bueno, eso era geopolíticamente inadmisible, si no imposible. Además, históricamente hablando, Yemen (como Afganistán) es uno de los sitios más difíciles en la Tierra para ser conquistado. Muchos han tratado de controlarlo a través de toda la Historia, y todos ellos fracasaron. Los ejércitos de Alejandro Magno barrieron todos los terriotorios del Cercano Oriente, pero nunca pensaron que ellos podrían sojuzgar Yemen. Lo mismo sucedió con los romanos. Lo que es históricamente referido como las "Guerras Judío-Romanas" que empezaron en 167 a.C. por los Macabeos, realmente habían ocurrido en Arabia y Yemen antiguos.

     El despiadado paisaje, empeorado por continuos conflictos tribales, sobre todo después de la decadencia de la antigua Ruta comercial del Incienso había convertido a las tribus del antiguo Yemen en militantes y guerreros. Junto con la antigua Ruta de la Seda, la Ruta del Incienso (que cruza el antiguo Yemen y la costa Oeste de la antigua Arabia) había sido el principal camino comercial internacional del mundo antiguo.

     Por la Ruta del Incienso se llevaban tejidos, especias, oro, marfil y, por supuesto, incienso, desde las costas del Sur de Yemen. Después de meses en el desierto árabe, las caravanas de camellos habían transportado sus valiosos cargamentos a Egipto en el Oeste y Mesopotamia en el Este. El antiguo comercio de caravanas era un negocio tan lucrativo que era frecuentemente asaltado por agresivos árabes.

     Incluso los babilónicos y los asirios trataron de asegurar aquella vital ruta comercial contra la belicosidad árabe y los frecuentes saqueos. Cuando las incursiones militares demostraron ser ineficaces para controlar a los árabes yemeníes —y entre ellos estaban los judíos—, el rey babilónico Nabucodonosor pensó que el único modo en que él podría controlar a aquellos militantes árabes era mediante una transferencia de poblaciones. De ahí que en 587 a.C. comenzó una de las más antiguas transferencias masivas de la población árabe desde Arabia del Sur y Yemen del Norte hacia Babilonia, hecho conocido en la literatura judía como el Cautiverio Babilónico.

     Si usted piensa en ello, los babilónicos deben haber estado muy desesperados para proceder con una tarea tan ardua y costosa. Transferir a miles de árabes y yemeníes completamente desde los territorios del Sudoeste al lado Noreste de la Península Arábiga significaba una cosa: los guerreros de Arabia y Yemen representaban una amenaza constante para los intereses económicos de realmente tanto los babilónicos como los egipcios. La mayor parte de las antiguas incursiones militares egipcias también estuvieron enfocadas en controlar la frecuente rebelión árabe/hebrea a lo largo de toda la costa occidental de la Península Arábiga hasta Yemen.

    Y tal como Babilonia no era la patria de los judíos en ese entonces, Palestina obviamente no es su patria actual.

     Yemen y Arabia del Sur siempre han sido aquella patria perdida de los israelitas y de las antiguas tribus hebreas (árabes). En su muy aclamada investigación y libro "La Biblia Vino de Arabia", Kamal Salibi, el fallecido destacado historiador de la American University en el Líbano se explayó en sus nuevos descubrimientos que cambian los paradigmas. Si su trabajo está construído sobre excavaciones arqueológicas serias y no tendenciosas, la teoría de Salibi podría cambiar drásticamente la historia bíblica entera tal como la conocemos.

     Pero no se equivoque: con estas nuevas revelaciones no estamos justificando la validez de ninguna (futura) reclamación histórica hecha por los judíos modernos a la tierra de Yemen.

    Cuando hablamos de Yemen como la patria de los tempranos israelitas tenemos que tener presente que los israelitas como una antigua tribu yemení (árabe) se han extinguido hace mucho tiempo.

     Los judíos yemeníes de los tiempos modernos son los descendientes de convertidos al judaísmo cuando Yemen adoptó de nuevo el judaísmo bajo el gobierno de Yusuf Dhu Nuwas [2] en 520 d.C.

[2] https://en.wikipedia.org/wiki/Dhu_Nuwas


La Mentalidad Tipo DAESH (ISIS) de los Antiguos Hebreos

     Dhu Nuwas no debería ser identificado históricamente como un rey yemení sino más bien como un jefe militar yemení y líder de un grupo militante de guerreros, si es que no como terroristas. Si quisiéramos establecer un paralelo moderno, podríamos comparar sin temor a equivocarnos a los militantes de Dhu Nuwas con aquellos de ISIL o DAESH. En ese sentido El-Baghdadi sería el equivalente moderno de Dhu Nuwas.

    Mediante esta comparación no estamos tratando de difamar a ninguna figura histórica, sino que más bien tratamos de revelar una de las características inherentes de la cultura árabe/hebrea, a saber, la intolerancia religiosa y la violencia.

     Esta persistente cultura de agresividad es todavía igualmente demostrable en la naturaleza violenta de grupos islamistas como Al-Qaeda e ISIS, como es también el caso de grupos judíos Ortodoxos de "haredíes" en el Israel actual (muchos de los cuales, a propósito, son de origen Mizrahi, árabe y yemení).

     Durante muchas décadas, nublados por la mentalidad de la Biblia, innumerables orientalistas occidentales han decodificado más o menos erróneamente la historia del antiguo Oriente Próximo. En su supuesta erudición "académica" ellos se han dispuesto no a desenterrar la verdad histórica sino a verificar su (distorsionada) narrativa bíblica.

     Antes de que Dhu Nuwas se hiciera con el gobierno en 522 d.C., Yemen estaba controlado por los aksumitas (etíopes, del reino de Aksum... ¿le suena familiar?), un reino cristiano que se extendía por las modernas Eritrea y Etiopía. Después de su rebelión militar, Dhu Nuwas y sus guerreros judíos prontamente comenzaron a destruír todas las iglesias cristianas en Yemen. ¿Podría usted reconocer las asombrosas semejanzas aquí con DAESH y su persecución/eliminación de cristianos iraquíes y sirios, y la destrucción de sus iglesias?.

     Él entonces se movió contra Najrán, una fortaleza cristiana y aksumita en el Sur occidental de Arabia. Después de aceptar la capitulación de la ciudad, Dhu Nuwas masacró a aquellos locales (cristianos) que no renunciarían al cristianismo. Realmente los registros históricos árabes hablan de un horrible pogrom en el cual miles de cristianos fueron degollados y quemados vivos por rechazar convertirse al "judaísmo" profesado por Dhu Nuwas profesado por el filo de la espada. Las estimaciones del número de víctimas de ese antiguo "holocausto" llegan hasta 20.000 según algunas fuentes. La brutal masacre perpetrada por el judío (yemení) Dhu Nuwas realmente había creado ondas expansivas de temor que alcanzaron tan lejos como al palacio romano en Constantinopla.


     Un reciente artículo de fondo titulado "Antes del Islam: Cuando Arabia Saudí Era un Reino Judío" fue publicado en el periódico israelí Haaretz (15 de Marzo de 2016). Como recientemente han sido descubiertas antiguas inscripciones "árabes" por una expedición arqueológica francesa en el Sur de Arabia Saudí que se refieren a la masacre judía de los cristianos de "Najrán", el autor (israelí) queda preguntándose si aquellos militantes judíos encabezados por Dhu Nuwas eran verdaderos judíos. La verdad del asunto es que aquellos antiguos despiadados guerreros (con su cultura de inexorable beligerancia e intolerancia) son los judíos genuinos. El periodista de Haartez, así como la mayor parte de los pobladores israelíes modernos que están ocupando Palestina, son realmente los judíos irreales.

     En la opinión de modernos estudiosos de la Historia de la Antigüedad Tardía, la decisión de Dhu Nuwas de forzar la conversión al judaísmo so pena de muerte sólo puede ser explicada en términos de sus profundas convicciones religiosas y culturales. En otras palabras, de la cultura tribal árabe y yemení del "takfirismo".

    Tal vez eso se nos ha escapado a muchos de nosotros, pero cuando usted se pone a pensar en ello estaría asombrado de averiguar que la mayor parte de la Biblia hebrea trata acerca de brutales incursiones y masacres genocidas.

     Así más o menos era la vida en la antigua Arabia, un ciclo continuo de conflictos tribales e incursiones, historia tras historia de mortales incursiones tribales, ya fueran las de Saúl, David o de Josué, que no dejaban nada sino destrucción y carnicería. Pero para suavizar el golpe, aquellas historias nos fueron vendidas como Guerras Santas de los israelitas. E insertando la carta de lo Santo en la narrativa, nos sentimos (inconscientemente) impulsados a apagar nuestro pensamiento crítico, si alguna vez hemos tenido alguno.

     Del mismo modo, el sionismo actual ha devorado Palestina jugando la misma carta de lo santo y religioso. Millones de creyentes (crédulos occidentales) permitirían que cualquier locura tomara forma sobre la tierra palestina para que pudiera realizarse su distorsionado sueño de la Segunda Venida de Cristo.

     La misma justificación (de una segunda venida de un guerrero salvador) es empleada actualmente por Daesh/ISIL en su Guerra Santa contra los infieles (Kafir). Los seguidores de DAESH realmente creen que ellos están luchando contra apóstatas que merecen ser muertos (masacrados) a sangre fría. Y sólo después de la derrota de la extendida apostasía podría el nuevo Califato Islámico (el Reino de Dios) prevalecer sobre todas las naciones.

     ¿Ha logrado usted discernir el paralelo cultural aquí o es demasiado sutil para ser notado?.

    La muy peligrosa idea Takfir (acusar de apostasía a los seguidores de una secta o fe diferente, castigable con una muerte brutal) no es (como hemos expuesto) exclusivamente islámica, sino que recorre un largo camino hasta la antigua Arabia y sus tribus judías.

     Esa intolerancia tribal hacia cualquier credo aparte del aceptado y adoptado por la tribu (ya sea israelita o islamista) es lo que podríamos identificar con seguridad como una de las características de la antigua cultura árabe.

     Una vez más, no estamos difamando a ninguna religión o a sus seguidores sino que estamos cavando más profundo en las raíces culturales del extremismo religioso y la intolerancia tanto en el judaísmo como en el Islam. En otras palabras, estamos exponiendo los orígenes culturales y geográficos árabes tanto del Islam como del judaísmo. Hacemos esto a la vez que conscientemente lanzamos hielo frío en la cara de los orientalistas occidentales, quienes, por medio de su (distorsionada y tendenciosa) interpretación de la historia bíblica han extraviado a generaciones enteras de creyentes ingenuos y engañados. Por "creyentes" quiero decir los millones quienes ciegamente compraron la falsa narrativa de los orientalistas, y quienes todavía hacen aquello hasta este mismo momento.–




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