BUSCAR en este Blog

miércoles, 13 de abril de 2016

Sobre Viktor Orbán y la Invasión Inmigratoria



     Del escritor y periodista francés Guillaume Durocher presentamos aquí en castellano un artículo aparecido en theoccidentalobserver.net en Noviembre pasado que se refiere directamente a ideas y expresiones del Primer Ministro húngaro Viktor Orbán, que defiende, con el aplomo que da el saber lo justo de la causa, a la civilización europea en su conjunto, a su patria y a la unidad básica de ambas, la familia, única engendradora de hijos que son una solución más eficaz y natural al envejecimiento de Europa, amenazada y no favorecida por la reciente grosera invasión inmigratoria, alentada e implementada por mafias anti-europeas y anti-Blancos que siempre trabajan en las sombras y que llevan ya un tiempo afanadas en esta destrucción.


Orbán: Los Europeos Deberían
Tener Hijos, ¡No Inmigrantes!
por Guillaume Durocher
22 de Noviembre de 2015



     Realmente hay demasiado sentido común al estilo antiguo viniendo de Hungría como para ser ignorado.

     El Primer Ministro Viktor Orbán está reiterando, y no sólo ante audiencias domésticas, los temas esenciales. Una importante contribución reciente ocurrió en el Foro Demográfico de Budapest, donde él habló [1] acerca de la necesidad de aumentar la fertilidad europea y de la locura de usar la inmigración africana y musulmana para abordar el problema del envejecimiento demográfico del Viejo Continente. Él dijo: "Europa no puede construír su futuro en base a la inmigración más bien que en las familias".

[1] http://www.kormany.hu/en/the-prime-minister/the-prime-minister-s-speeches/prime-minister-viktor-orban-s-speech-at-the-budapest-demographic-forum

     Los otros temas claves del discurso incluyeron la necesidad de convertir a Hungría en un "país amistoso con la familia", el envejecimiento demográfico, y la inmigración como una amenaza para la civilización europea, el hecho de que de esa amenaza es insuficientemente discutida por las élites europeas, la censura impuesta por la "corrección política" y la presión de los medios de comunicación contra aquellos que hablan claro, y la necesidad de renovar no sólo a Hungría sino a Europa en su conjunto.

     El evento de Budapest incluyó a oradores húngaros, italianos, rusos, franceses, polacos, irlandeses y españoles, a menudo de instituciones de la élite (Universidad de Oxford, la Sorbonne, y otras). Realmente, si viviéramos en una cultura sana (o incluso simplemente en una no insana), las reuniones de esta clase con importantes políticos, académicos y líderes de la sociedad civil serían sostenidas cada día.

     En cambio, nuestros medios de comunicación y políticos se involucran sin parar en una charla moralizante acerca del cambio climático, la "igualdad", el multiculturalismo y sobre cómo extraer (supuestamente) algunos shekels más de la economía global mediante el "libre comercio". El resultado, como señaló recientemente Roman Bernard en la conferencia de Washington del Instituto de Política Nacional, es un fracaso interminable, porque los globalistas ignoran (o o simulan ignorar) la realidad demográfica y nacional. En vez de eso, hay una desigualdad y una alienación social cada vez mayor, y una interminable lucha económica (débil crecimiento, crisis financieras, déficits gubernamentales, Estados benefactores hinchados, desempleo masivo...).

     Y los estúpidos liberales lavados de cerebro gritan: "¿Por qué, oh por qué, hay tanta desigualdad?", lo que da pie a nuestros modernos Dos Minutos de Odio, durante los cuales los medios liberales de comunicación (dominados por los judíos) explican que por supuesto los Blancos etnocéntricos (obreros, conservadores, cristianos, nacionalistas) y el "privilegio Blanco" son los culpables, y que la solución (¿final?) es reemplazarlos físicamente por gente no-Blanca [2].

[2] http://www.theoccidentalobserver.net/2015/07/paul-krugman-on-the-glorious-coming-demise-of-white-political-power/

     Personalmente, he notado que los liberales se están volviendo más resentidos y más intolerantes en su búsqueda de chivos expiatorios (Blancos) para odiar y culpar por la tan misteriosa persistencia de un constante aumento de la desigualdad y la lucha étnica [3]. Ésa es una dialéctica precisa: explotar la frustración por la desigualdad y la atomización causada por la decadencia Blanca para agitar aún más la decadencia Blanca. Sí, en efecto, los enemigos de nuestra gente son muy inteligentes, lejos demasiado inteligentes para su propio bien.

[3] Seré explícito y diré que hay esencialmente dos causas del aumento de la desigualdad económica durante los últimos 40 años: 1) El capitalismo globalizado carente de fronteras que necesariamente exporta la desigualdad mundial a cada nación y da a los oligarcas oportunidades enormes para concentrar su riqueza. 2) Diferencias étnicas típicas en el comportamiento social y educacional, que llevan a diferencias en los resultados económicos.

     De cualquier forma, el siguiente es el discurso de Orbán. Usted me perdonará si lo cito con alguna extensión, con sólo breves supresiones, porque realmente es muy claro e incisivo:

    «Me gustaría clarificar por qué pienso que es importante que hayamos tenido éxito en celebrar esta conferencia. Siento que tenemos que aprovechar cada oportunidad para hablar finalmente de la demografía abiertamente, libre de tabúes políticos, y, de ser posible, entre los círculos más amplios posibles. (...)

    «La situación consiste en que en Europa hoy no es políticamente correcto hablar de cuestiones demográficas. Estoy personalmente enfrentado casi diariamente al hecho de que hay ciertos temas que hoy en día no son considerados temas de conversación convenientes en la esfera pública europea. Hay palabras que simplemente no pueden ser pronunciadas, no por motivos estéticos sino por motivos políticos. Tenemos aquí delante de nosotros un ejemplo reciente: el líder de uno de los países más exitosos de Europa desde la Segunda Guerra Mundial, el líder de un país democrático, hizo una declaración en el sentido de que su país no está construyendo una valla sino una puerta con grandes secciones laterales fijas. A primera vista, eso podría parecer ser alguna clase de dicho ingenioso, pero le pido que vea el lado patético de la situación. ¿A qué hemos llegado? La Europa de la que estuvimos alguna vez orgullosos —porque éste era el mundo de la libertad de pensamiento, libertad de expresión y libertad de opinión— está hoy en tal estado intelectual, se ha dirigido hacia tal estado espiritual, que ciertas palabras, preguntas y conceptos políticos no pueden siquiera ser pronunciados. (...)

    «Las cifras muestran que Europa está envejeciendo. Las cifras muestran que la población de Europa disminuirá. En 2013 el número de muertes superó al número de nacimientos en la mitad de los 28 Estados miembros de la Unión Europea, y en algunos países europeos un porcentaje tristemente alto de gente joven no puede ni siquiera encontrar empleo. Además, el peso demográfico de Europa en el mundo seguirá disminuyendo. En 1960 la población de Europa era el 13,4% de la población del mundo; en 2013 aquella cifra es sólo el 7,1%, si miramos los 28 Estados miembros de la Unión Europea. Esto significa que Europa es el continente y civilización que está luchando con el más grave problema demográfico y es el continente que más rápidamente envejece.

     «Pero si la situación es así de seria, ¿por qué este tema está tan sub-representado en la política y en el discurso europeo en general?. ¿Quién vivirá aquí en Europa? Ésta es la pregunta clave aquí. Deberíamos hablar de esto seriamente, y sin embargo está siendo dedicado mucho más tiempo, atención, energía y dinero a otras cosas y a debates que tienen mucho menos que ver con la realidad: debates de género, matrimonios del mismo sexo, y podríamos ciertamente mencionar bastantes otros. Todas éstas son cosas importantes que pueden ser muy queridas por nosotros, pero ellas son sin embargo sólo secundarias. Ellas no sacarán a Europa del cenagal económico y social en el cual está atascada. Parece que hoy existe una antipatía hacia aquellos que quieren señalar que "el emperador va desnudo", aquellos que advierten, basados en pruebas fácticas, que habrá grandes problemas si la política abandona la unidad básica de la cultura europea: la familia. (...)

    «Hay una acusación política siendo levantada cada vez con mayor frecuencia en Europa. Efectivamente, esa acusación consiste en que si un gobierno apoya a las familias, envía el mensaje de que ve a otros estilos de vida como inferiores, y por lo tanto él no es inclusivo. Esto es obviamente tonto, pero aún así es difícil defendernos contra acusaciones de ese tipo. Por lo tanto, el actual gobierno húngaro —como usted puede haber visto— está canalizando mucha energía hacia dejar en claro que apoyar a las familias y reconocer la libertad no es algo mutuamente exclusivo. Poner a uno contra el otro es sólo un truco engañoso, que debe ser denunciado de modo que podamos defender a la familia y a nuestros propios valores de manera sincera y con una conciencia clara. (...)

    «Afortunadamente, con respecto a eso Hungría no está en una pobre condición, y nunca lo ha estado. En Hungría la mayoría cree que en la edad moderna un hijo es tanto una bendición como una recompensa en la vida de una familia y al mismo tiempo en la vida de la sociedad. Cada uno en Hungría —bueno, tal vez no cada uno, pero la mayor parte de las personas— es capaz de hacer más por sus hijos que por ellos mismos. Nosotros los húngaros creemos que los hijos amplían la fuerza de sus padres, que ellos aumentan la fuerza de la familia, y una generación de niños amplia la fuerza de una nación, de un país entero, y finalmente de toda nuestra civilización. Los hijos amplían nuestra capacidad, y nos permiten conseguir más; ésta es la visión que asumimos. Entonces los hijos son una fuerza motivacional: una fuerza motivacional positiva en la vida de la sociedad, como ninguna otra que conozcamos. Después de todo, cuando seamos viejos, ellos cuidarán de nosotros, ellos se ocuparán de nuestras necesidades, ellos serán la garantía para la renovación de nuestras comunidades, y ellos llevarán adelante la herencia que es todo lo que ha hecho significativas nuestras vidas. Sin hijos no hay ninguna continuación, y no hay ninguna seguridad para los ancianos. (...)

    «Éste no es el tema de esta reunión en el sentido más estricto, pero todos sabemos que si hay una cantidad insuficiente de hijos, emergerá el tema de la inmigración, al menos hasta que la clonación de masas se haya generalizado en la civilización europea, que es algo que esperamos que el Todopoderoso nos evite. En términos del funcionamiento pacífico de las sociedades, es importante que nuestras comunidades sean capaces de su regeneración. Es importante que las comunidades permanezcan viables, y que sean capaces de sostenerse sin recurrir a recursos externos. Estoy convencido de que Europa no puede construír su futuro en base a la inmigración más bien que en las familias. Me gustaría advertirles, sin embargo, que ya hay documentos europeos existentes que buscan la solución en aquella área. (...)

    «Aquellos que esperan ayuda desde otra parte tendrán que pagar tarde o temprano el precio de ello. Ésta es una ley de hierro, no hay ninguna alternativa a ella, aunque haya algunos en Bruselas que piensan que los inmigrantes que están inundando Europa deberían ser vistos como una bendición, porque con ellos seremos capaces de resolver nuestros problemas económicos y demográficos de la noche a la mañana. Muchos de nosotros —quizá todos nosotros— sabemos que eso no es verdadero en absoluto. Y también sabemos que ese modo de pensar es muy peligroso. Es peligroso porque trastorna el equilibrio del continente. Implanta entre nosotros una cultura y una perspectiva ante la vida con una mentalidad y costumbres que son completamente diferentes de las nuestras. Esa cultura tiene un enfoque diferente ante el trabajo, tiene ideas diferentes sobre las relaciones humanas y, finalmente pero no lo menor, tiene opiniones diferentes acerca de los fundamentos de nuestro sistema social: la familia. (...)

    «Sinceramente espero que nosotros que nos hemos reunido aquí hoy queramos una Europa que esté basada en las familias más bien que en la inmigración. Queremos que la Unión Europea abandone la mentalidad que mantiene nuestras manos atadas, y que retorne a los valores y la política que una vez la hizo tan espectacularmente exitosa. Queremos que las familias tomen la escena central en la política europea otra vez. (...)

    «Hay tiempos en que los demógrafos deben hacer oír sus voces. Estamos viviendo ahora en tales tiempos. La supervivencia de nuestra civilización y cultura está en juego. En la Historia del mundo, ni una sola cultura que haya sido incapaz de poblar la tierra en la cual vivía fue capaz de sobrevivir; los escritores de la Antigüedad documentaron ampliamente este fenómeno. Les deseo a ustedes éxito en sus esfuerzos para demostrar a cada uno que la familia y los hijos son en efecto una bendición, no sólo para la familia misma sino para la nación y la civilización europea entera. (...)

    «Sinceramente espero que, con vuestra dedicación y apoyo, cada vez más líderes europeos tendrán el coraje para respaldar la necesidad de una política europea amistosa hacia la familia».

     Orbán también recientemente dio un discurso [4] en el World Science Forum —una conferencia estilo ONU organizada semestralmente en Budapest— en el cual él también decidió advertir sobre la inmigración, a pesar de que el tema era mucho menos directamente relevante para los asistentes. Él evidentemente piensa que el tema es tan existencialmente importante como para advertir de ello a todos aquellos que él pueda.

[4] http://www.kormany.hu/en/the-prime-minister/the-prime-minister-s-speeches/viktor-orban-s-speech-at-the-opening-of-the-world-science-forum

     En el Science Forum Orbán advirtió que Europa estaba viviendo en "tiempos interesantes" (una maldición oriental, señaló él) debido a la inmigración. Él dijo:

     «Debemos encarar una inundación de gente que se está desbordando desde los países del Oriente Medio, y mientras tanto lo profundo de África ha sido puesto en movimiento. Millones de personas se disponen a ponerse en camino. (...) La definición más precisa de esto es "invasión". Sí, Europa está bajo una invasión. (...) Estamos viviendo en tiempos demenciales; estamos corriendo ciegamente hacia un resultado incierto».

     Orbán también fue agudo para reaccionar ante las últimas masacres en París, ellas mismas un subproducto de la inmigración islámica, con el Parlamento húngaro moviéndose para llevar a la Unión Europea ante el tribunal por su plan de traslado migratorio forzoso. En su último discurso ante la Asamblea Nacional [5] Orbán enfatizó la amenaza existencial que es la inmigración de masas, el papel paralizante de la corrección política y de las "ideologías" liberales e izquierdistas, y el hecho de que tal inmigración es manifiestamente una violación anti-democrática de la voluntad de la gente:

     «¿Qué es más humano? Nosotros los húngaros hemos estado abogando por el cierre de nuestras fronteras para frenar la inundación de gente que viene del Oriente Medio y África. Hemos sido ferozmente criticados por esto, por aquellos que afirman que ése no es un enfoque humano. Pero estamos enfrentados con una pregunta: ¿Qué enfoque es más humano: cerrar las fronteras a fin de detener la inmigración ilegal, o poner en peligro las vidas de ciudadanos europeos inocentes? El derecho a la vida tiene prioridad sobre todos los otros derechos, tal como el derecho a la defensa propia. Ninguna ideología o interés económico de ninguna clase debería permitir que nosotros arriesguemos las vidas de los ciudadanos europeos.

     «De cualquier forma que lo miremos, la Unión Europea está sin timón. Es débil, incierta y está paralizada. Hay reuniones y conferencias en abundancia, pero no hay ninguna solución. Estamos titubeando en la red de las ideologías, en vez de tomar una acción firme sobre la base del sentido común y nuestras propias tradiciones culturales. Los líderes de varios países europeos todavía están tratando de diseñar planes acerca de cómo transportar y absorber a las masas de inmigrantes, en vez de tomar conjuntamente medidas prácticas para frenar finalmente dicho flujo. En Bruselas todavía afirman que la inmigración es una buena cosa. Mientras tanto, día a día vemos pruebas de que la inmigración es una mala cosa. Ésta no es una situación donde todos ganan sino donde todos pierden. (...)

    «Sentimos que es la existencia misma de Europa la que está en juego. Desde Bruselas, sin embargo, están siendo enviados todos los mensajes incorrectos: hay cada vez más invitaciones a los migrantes, en vez de decirles de manera firme y franca que lo que ellos encontrarán aquí no es en absoluto lo que ellos esperan. (...)

    «Hemos advertido repetidamente a los líderes de la Unión Europea que no inviten a esa gente a Europa. Todo aquel que haya estudiado sobria y detenidamente las probables consecuencias de la inmigración de masas ilimitada puede ver qué peligros son inherentes en el flujo incontrolado e ilegal de gente que cruza nuestras fronteras. (...) Además, ellos vienen de regiones en las cuales los Estados europeos están actualmente implicados en operaciones militares. Algo similar a esto nunca ha ocurrido antes. (...)

    «Pero más allá de la realidad financiera y económica, la migración de masas presenta tres serios riesgos, cada uno de los cuales es por sí mismo razón suficiente para contener la inundación de gente. En primer lugar, el viernes por la noche fuimos testigos del hecho de que la migración de masas representa una amenaza terrorista exponencialmente creciente; en efecto, hoy ni siquiera hablamos de la amenaza del terrorismo sino del hecho y la realidad del terrorismo. En segundo lugar, la migración de masas aumenta el riesgo de crímenes. No es políticamente correcto hablar de esto —en efecto, en el mundo occidental este hecho es negado públicamente—, pero es un hecho por todo esto. (...) En tercer lugar, el reasentamiento masivo de gente que llega desde otros continentes y culturas representa una amenaza para nuestra cultura, estilo de vida, costumbres y tradiciones. Ahora aquellos que han vivido en la ilusión del multi-culturalismo —y que han procurado imponer ese engaño sobre nosotros— pueden ver a dónde está conduciendo todo esto. (...)

    «Los trágicos hechos y acontecimientos muestran que necesitamos una nueva política europea. (...) Debemos darle a la gente el derecho a tener voz en las decisiones europeas, porque la Unión Europea debe estar basada sobre fundamentos democráticos. (...)

    «Los ciudadanos de Europa no quisieron que cientos de miles de forasteros invadieran sus países cruzando sus fronteras ilegalmente, en una manera incontrolada. Nadie en ninguna parte ha dado la autorización o el permiso para eso. La gente quiere vivir en seguridad, y quiere disfrutar de las ventajas de la Unión Europea. Y es nuestro deber como miembros del Parlamento y de los gobiernos a través de toda Europa escuchar la voz de la gente».

[5] http://www.kormany.hu/en/the-prime-minister/the-prime-minister-s-speeches/prime-minister-viktor-orban-s-address-in-parliament-before-the-start-of-daily-business

     La referencia de Orbán a los europeos "agitándose en una red de ideologías" parece calzar muy particularmente con la descripción que hace el profesor Kevin MacDonald en su libro La Cultura de la Crítica: los occidentales están moralmente paralizados hoy por ideologías pseudo-universalistas que falsamente deslegitiman cualquier auto-afirmación étnica europea o incluso la defensa propia.

     Ahora, estoy seguro de que algunas personas querrán criticar fieramente a Orbán por expresar su oposición a la inmigración y su apoyo a la fertilidad europea en amplios términos culturales y civilizacionales más bien que raciales y étnicos explícitos. Personalmente trabajo y espero el día en que nuestros líderes defenderán explícitamente nuestros intereses étnicos y genéticos así como civilizacionales [6], pero nunca menospreciaré a nadie que asuma más riesgos y que sea más eficaz que yo mismo.

[6] Pienso realmente que vale la pena de vez en cuando enfatizar que nuestra civilización debería sernos tan sagrada como nuestra sangre. Por supuesto, nuestros genes son el requisito previo necesario para nuestra civilización, pero es ésta (p. ej., como ciencia) la que en definitiva nos permitirá alcanzar genes cada vez más altos, incluso mediante el mejoramiento de nuestra sangre. No veneramos simplemente la idea de nuestro propio fondo genético innato como la cosa más importante para nosotros. No somos judíos piadosos, después de todo.

     Orbán no escribe en las columnas de uno de nuestros diarios disidentes online, los cuales por toda su excelente calidad deben estar necesaria y orgullosamente en los márgenes de una cultura predominante degenerada. Más bien, el Primer Ministro húngaro habla desde la prominente posición de una nación europea soberana. Y no deberíamos olvidar que Hungría es físicamente una nación pequeña en un mundo de potencias mucho mayores —Estados Unidos, Rusia, Alemania...— que van desde ser indiferentes hasta sumamente hostiles ante los intereses étnicos europeos. Conseguir algo políticamente no es lo mismo que dibujar un mundo perfecto en una pizarra.

     Dicho eso, las palabras de Orbán no significan que no deberíamos hablar sin tapujos en favor de los intereses étnicos europeos y que no debemos seguir trabajando para hacer predominantes nuestras opiniones (cambiando la corriente principal, no nuestras opiniones). Nos gusta esperar que, quizá incluso en un futuro no tan distante, Zsolt Bayer [7], Thilo Sarrazin y Kevin MacDonald serán invitados a hablar en conferencias oficiales de alto nivel, como el Foro Demográfico de Budapest, para compartir su sabiduría con la masa de periodistas y políticos poco ilustrados. Quizá dentro de unos años Orbán, más bien que deportar a Richard Spencer [8], lo estará invitando a co-organizar tales eventos... Vamos, que cada logro, antes de ser realizado, ¡primero nace como un sueño!.

[7] http://www.radixjournal.com/blog/2015/9/16/racial-weapons
[8] No tengo ninguna idea particular en cuanto a por qué el gobierno de Orbán —y fue ciertamente una decisión de nivel ministerial— deportó a Richard Spencer por intentar organizar una conferencia pro-europea en Budapest en Octubre de 2014. Sigo pensando que es más probable que el "Príncipe" Orbán decidió preferir ver la conferencia cancelada a arriesgar que su régimen perdiese capital político por una asociación con "racistas estadounidenses e imperialistas rusos" marginales (para él). Es verdad que considerando todas las cosas que Orbán ha hecho y por las que ha sido atacado por las élites occidentales durante los años, éste parece un cálculo muy pequeño, incluso irracionalmente mezquino. Considerando que Zsolt Bayer, el cercano amigo de Orbán y co-fundador de su partido político, ha defendido explícitamente los intereses raciales Blancos en el contexto de la "crisis inmigratoria", uno se ve tentado a pensar que si Orbán detuvo una conferencia por miedo a verse asociado con nacionalistas Blancos, bien puede ser porque, como insinúan los medios de comunicación, él es en efecto "culpable" de albergar ideas similares...




No hay comentarios:

Publicar un comentario