BUSCAR en este Blog

sábado, 2 de abril de 2016

Jüri Lina - La Histeria del "Holocausto"



     La última parte del capítulo 7 del libro "Arquitectos del Engaño" (2ª ed. 2004) del escritor y cineasta estonio Jüri Lina (1949) es el texto que presentamos a continuación, que es una serie de argumentos contrarios a una fábula que se empezó a tejer ya antes de la Segunda Guerra y que actualmente se ha convertido en un estúpido dogma cuyo clero, allí donde domina sin contrapeso, no tolera ni el menor cuestionamiento de sus mentirosos fundamentos que la ciencia histórica, contra todos los obstáculos, va haciendo patentes.


LA HISTERIA DEL "HOLOCAUSTO"
por Jüri Lina, 2004




     En Marzo de 1916 The Daily Telegraph informó que los austriacos y los búlgaros habían gaseado a 700.000 servios. Después de la guerra, nadie creía ya esa historia. Se admitió que ella sólo era propaganda de guerra.

     El 31 de Octubre de 1919 The American Hebrew publicó un artículo propagandístico con el título "¡La Crucifixión de los Judíos Debe Detenerse!". En el artículo se afirmaba que durante la Guerra Mundial a causa de las epidemias, de hambre y del "holocausto", podían haber sucumbido seis millones de judíos. Después resultó que todo era propaganda de guerra. Esa información fue difundida durante y poco después de la Primera Guerra Mundial.

     Según Ben Weintraub, la cifra de Seis Millones tiene una gran importancia cabalística, razón por la cual es importante mantenerla, tanto si es correcta o no ("El Dogma del Holocausto del Judaísmo: Piedra angular del Nuevo Orden Mundial", Toronto, 1995, p. 12).

     En 1933 había 5,6 millones de judíos en las áreas que más tarde fueron controladas por los alemanes (The New York Times, 11 de Enero de 1945).

     Los judíos ortodoxos en su libro sagrado el Talmud han calumniado groseramente a los romanos afirmando que el Emperador Vespasiano "Había matado a cuatrocientas mil miríadas de judíos inocentes en la ciudad de Bethar", una cifra bastante imposible ya que supuestamente una miríada eran ¡diez mil! En otro lugar en el Talmud (Gittin 58a, p. 269), se afirma: "En Bethar, dieciseis millones de niños escolares israelitas fueron envueltos con pergaminos y quemados vivos por los soldados romanos".

     Casi todo el mundo ha aceptado la versión oficial de lo que sucedió durante el reinado del Nacionalsocialismo. A medida que el lector se da cuenta, gran parte de tales historias han demostrado ser mitos. Los políticos masónicos de alto rango han hecho creíbles groseras falsificaciones, especialmente la del intento de exterminar sistemáticamente a todos los judíos europeos. Uno de los propósitos de ese mito era hacer imposible toda crítica a los judíos en el futuro. Debía haber una compasión automática hacia el pueblo judío, para facilitar que los extremistas judíos pudieran cometer tantos crímenes como desearan.

     La revista israelí News from Whithin (Nº 5, Mayo de 1995) afirmó que los sionistas habían utilizado el sufrimiento del pueblo judío para alcanzar determinados objetivos políticos. Por lo tanto, los hechos han sido manipulados y ellos se negaron a ayudar a su propia gente. Michael Warschawski dijo lo siguiente en la revista: "La sensación de ser la eterna víctima ha hecho posible en gran medida suprimir todos los sentimientos de empatía por el sufrimiento de los otros y todos los sentimientos de culpa por las víctimas de las injusticias cometidas por el Estado de Israel". Moshe Zuckerman reveló en la misma revista que Israel está utilizando el "Holocausto" para lavar el cerebro a la nueva generación.

     Los niños de escuela en Holanda han sido tan eficazmente adoctrinados por la propaganda del "Holocausto" que están convencidos de que en el mundo ya no quedan judíos. Eso dijo un portavoz del Museo Judío de Ámsterdam en Junio de 2000.

     El editor político del diario sueco Dagens Nyheter, Svante Nycander, escribió lo siguiente el 18 de Abril de 1992: "Entonces, ¿cómo puede una persona razonablemente bien informada estar segura de que el Holocausto realmente tuvo lugar?... Si sólo está permitida una versión de un acontecimiento histórico, la gente no tiene ninguna razón de peso para creer que es verdad. Una afirmación que requiere la protección de la ley, haría sospechar que se trata de un mito".

     El "Holocausto" durante la Segunda Guerra Mundial es, sin embargo, "un hecho probado", incluso aunque los relatos absurdos de los testigos contradicen las leyes naturales y la lógica humana. Sin embargo, existen los que cuestionan la versión oficial.

     El primer defensor del "Holocausto" que dudó fue Alexander Radcliffe, un político escocés que afirmaba a finales de 1945 en su revista Vanguard, que el "Holocausto" había sido un invento judío. Esa declaración la había sacado de La Verdad sobre los Judíos, un panfleto que Radcliffe había publicado anteriormente en el que especulaba también con que el gobierno británico en realidad estaba controlado por los judíos.

     En 1947 el escritor francés Maurice Bardèche afirmó en su segundo libro, "Núremberg o la Tierra Prometida", que al menos una parte de la evidencia que rodea a los campos de concentración había sido falsificada, y que las muertes de los que estaban allí enterrados principalmente habían sido a causa del hambre y la enfermedad. Bardèche también fue el primero en sostener que ningún judío fue gaseado, ya que las supuestas cámaras de gas eran usadas para desinfecciones.

     El suizo Paul Rassinier fue el siguiente importante disidente en surgir. El mismo Rassinier era un superviviente de los campos de concentración. Fue detenido por la Gestapo en 1943 por sus actividades en la resistencia (que incluía el pasar de contrabando a judíos a Suiza) y pasó el resto de la guerra en Buchenwald y Dora.

     En 1948 Rassinier publicó "Cruzando la Línea", que fue el primero de una serie de libros que pretendían mostrar que las afirmaciones de la mayoría de los supervivientes de los campos de concentración eran exageradas, y que los reclusos encargados de administrar los campos eran los verdaderos culpables de los horrores de los campos, no la SS. En su libro "El Drama de la Judería Europea" (1964), Rassinier argumentaba que la afirmación de que las cámaras de gas se utilizaban para matar judíos no era más que una invención creada para servir al gobierno sionista de Israel. Aunque Rassinier murió en 1967, su obra fue más tarde recolectada y publicada póstumamente en 1976 con el título "Desenmascarando el Mito del Genocidio", llevando las teorías de aquel superviviente de un campo de concentración francés a una nueva generación de escépticos.

     En Mayo de 1945 Austin J. App, profesor de literatura inglesa en la Universidad de Scranton y en La Salle College de Missouri, afirmó que las atrocidades que tuvieron lugar en los campos de concentración estaban legalmente justificadas de acuerdo con las reglas de la guerra.

     En 1946 App utilizó estadísticas para mostrar que los seis millones de judíos muertos a manos de los nacionalsocialistas eran bastante imposible. En 1949, en una carta a Time Magazine, App había calculado el número de judíos muertos en 1,5 millón. En 1973 App publicó "La Estafa de los Seis Millones: Chantajeando al Pueblo Alemán por Dinero con Cadáveres Fabricados", donde propuso sus ocho "afirmaciones irrefutables" que demuestran que la cifra de seis millones de judíos muertos es una enorme exageración.

     El juez alemán Wilhelm Staglich reveló el engaño en su libro "El Mito de Auschwitz" (Der Auschwitz-Mythos, Indiana, 1984). Como resultado vio reducida su pensión y perdió su grado doctoral. Las autoridades se apoyaron en una ley derogatoria de títulos académicos de 1939, una ley firmada ¡por el propio Adolf Hitler!.

     El libro «Diseccionando el Holocausto: La Creciente Crítica de la "Verdad" y la "Memoria"» (Capshaw, Alabama, 2000), editado por el ingeniero químico Ernst Gauss, contiene los resultados de los análisis químicos que dejan perfectamente claro que todas las afirmaciones de las cámaras de gas para el asesinato masivo de gente en los campos de concentración es un completo absurdo. El libro está prohibido en Alemania.

     Norman C. Finkelstein, profesor de la Universidad de Nueva York e hijo de dos judíos sobrevivientes del ghetto de Varsovia y de campos de concentración, escribió "La Industria del Holocausto" (Londres, 2000), donde afirma que todo este revuelo conduce al anti-semitismo y beneficia a neo-nazis y revisionistas.

     El judío estadounidense David Cole denunció el engaño del "Holocausto" de Auschwitz, cuando hizo una visita allí en Septiembre de 1992. Cole habló con el director del museo el Dr. Francizek Piper y llegó a la conclusión de que todo era una ficción. Sus documentales son intelectualmente provocadores. Cole creía que las mentiras sólo dañan a los mentirosos. Los judíos extremistas comenzaron a amenazarlo y desapareció sin dejar rastro.

     El judío francés Jean-Gabriel Cohn-Bendit en 1991 expresó sus dudas en un ensayo sobre las historias de las cámaras de gas. Él fue inmediatamente objeto de calumnias.

     Ian J. Kagedan, portavoz de la logia canadiense B'nai B'rith, escribió en The Toronto Star el 26 de Noviembre de 1991: "El Holocausto fue la piedra angular, o principio fundamental, del Nuevo Orden Mundial".

     El ingeniero civil francés Henri Roques a la edad de 66 años en Mayo de 1986 recibió la máxima calificación con su tesis doctoral en la Universidad de Nantes en Bretaña. Él afirmó que las cámaras de gas no habían existido en los campos de concentración alemanes. Según él, las cámaras de gas son un mito. Roques había trabajado en su tesis durante 20 años y había leído prácticamente todo lo que se había escrito sobre los campos de concentración de Hitler. Después de la interferencia de las organizaciones judías, Roques posteriormente perdió su grado de doctor.

     El profesor polaco de Historia Dariusz Ratajczak escribió en 1999 en su libro "Asuntos Peligrosos" que el número oficial de víctimas judías en los campos de concentración nacionalsocialistas ha sido groseramente exagerado. Él sostenía que los relatos de los testigos carecían de credibilidad y que el gaseamiento de judíos nunca tuvo lugar. Ratajczak dijo que las "cámaras de gas" mostradas al público nunca fueron utilizadas como tales. Él fue despedido de su puesto en la Universidad de Opole y se le prohibió enseñar en cualquier otro lugar de Polonia durante tres años.

     El Presidente Eisenhower admitió que los campos de concentración nacionalsocialistas eran "cárceles para presos políticos".

     Cuando las organizaciones judías de Estados Unidos, Gran Bretaña y otros países en 1933 comenzaron un boicot que infligió un enorme daño económico a Alemania, Hitler comenzó a hacer leyes anti-judíos. Los judíos eran considerados como un riesgo para la seguridad. Los sionistas querían provocar que Hitler impusiera medidas más severas contra los judíos para acelerar la emigración judía a Palestina. A partir de 1933 los judíos fueron intensamente perseguidos y empujados al exilio.

     Aquellos que en 1941 y más tarde todavía estaban viviendo en el ámbito de interés alemán, fueron en su mayoría enviados a campos de trabajo, reunidos en ghettos y deportados a Rusia, por lo que perdieron sus posesiones y muchas familias se dividieron. Durante la campaña militar del Este, las tropas alemanas, llamadas Einsatzgruppen, asesinaron a muchos judíos.

     Pero no es cierto que hubiera un plan para aniquilar físicamente a todos los judíos y que hubiera cámaras de gas para matar a gente en varios campos de concentración. También ha sido exagerado el número de víctimas.

     La guerra ofreció a los nacionalsocialistas una oportunidad para forzar "la solución final de la cuestión judía". Hermann Goring el 31 de Julio de 1941 escribió a Reinhard Heydrich sobre sus intenciones: "Como un complemento a la tarea, que fue confiada a usted en el decreto fechado el 24 de Enero de 1939, para resolver la cuestión judía mediante la emigración y la evacuación de la manera más favorable posible, dadas las actuales condiciones, por medio de esta carta le encargo llevar a cabo todos los preparativos necesarios en materia organizativa, de implementación y financiera para una solución total de la cuestión judía en la esfera de influencia alemana en Europa... Además le encargo que prontamente presente un proyecto relativo a los preparativos prácticos para la solución final de la cuestión judía" (Raul Hilberg, "El Exterminio de los Judíos Europeos" / Die Vernichtung der Europäisches Juden, Fischer Taschenbuch Verlag, 1990, p. 420)

     La conferencia de Wannsee en Berlín el 20 de Enero de 1942 que, según el mito, decidió exterminar a los judíos, en realidad trataba sobre su reubicación, lo que también es claramente evidente a partir las actas de la reunión.

     Todos nos hemos acostumbrado tanto a estas mentiras en relación con la histeria del "Holocausto" que tenemos problemas para aceptar los hechos de las circunstancias reales.

     Deberíamos preguntarnos cómo alguien ha podido ser tan cruel como para mentir sobre el "Holocausto". Aparentemente, éste ha sido el caso. Una gran cantidad de hechos contundentes anula fácilmente las mentiras que están detrás del mito del "Holocausto".

     Durante la guerra hubo 14 grandes campos de concentración y varios más pequeños. Además había 500 más de los llamados campos de trabajo que contenían cada uno de ellos desde unos cuantos cientos hasta más de 1.000 prisioneros. El campo austríaco de Mauthausen fue notorio por su falta de humanidad.

     Había reglas estrictas para los oficiales de la SS que estaban a cargo. Karl Koch, comandante de Buchenwald, fue fusilado por corrupción y asesinato. Hermann Florstedt, el comandante de tan mala fama de Majdanek, fue colgado frente a los prisioneros reunidos.

     El 4 de Junio de 1937 el Gruppenführer SS Theodor Eicke informó en un memorándum interno que el Oberscharführer SS Zeidler había asaltado sádicamente a un recluso en el campo de concentración de Sachsenhausen. Como una advertencia para los otros guardias de campos, fue degradado, despedido de las SS y entregado a las autoridades. Eicke señaló que agredir a los reclusos no era algo tolerable.

     Entre el 1º de Julio de 1942 y el 30 de Junio de 1943 murieron 110.812 reclusos en los campos de concentración, según queda demostrado en las estadísticas recogidas por el general de las Waffen SS Oswald Pohl para Heinrich Himmler. En Agosto de 1943 el número total de prisioneros en el campamento era de 224.000, y un año más tarde había 524.000.

     El educador suizo Jürgen Graf quedó sorprendido por los muchos absurdos de la versión oficial del "Holocausto". Por lo tanto, él compiló todo el material disponible en un libro, "El Holocausto a Juicio: Los Relatos de los Testigos versus las Leyes Naturales" (Der Holocaust auf dem Prüfstand: Augenzeugenberichte versus Naturgesetze). El libro es muy convincente por su determinación de los hechos. Él afirma:

     «Salvo en los últimos caóticos meses de la guerra, el peor período en los campos fueron el verano y el otoño de 1942. Durante esos meses más de 300 personas murieron de fiebre tifoidea diariamente en Auschwitz. La enfermedad también reclamó sus víctimas entre los guardias SS. Dentro de los complejos de Auschwitz la mayoría de las muertes se produjeron en Birkenau, tres kilómetros al Oeste del campo principal, que se había convertido en un campamento-hospital. Durante ciertos períodos murió en Birkenau más gente que en todos los otros campos juntos. Este "campo de la muerte" donde sucumbieron probablemente entre 60.000 y 80.000 prisioneros, principalmente por enfermedad (¡también hubo ejecuciones y asesinatos!), más tarde se convirtió en el legendario "campo de exterminio", donde según los "historiadores" fueron asesinados entre uno y cuatro millones de personas.

     «Para quemar los cadáveres de las víctimas de la enfermedad, tenía que haber hornos crematorios, y para almacenar los cadáveres antes de la cremación debía haber morgues y bodegas construídas especialmente para ello, que la leyenda más tarde convertiría en "cámaras de gas". Incluso las duchas, al menos parcialmente, fueron interpretadas como "cámaras de gas". Y la división de los prisioneros en aptos y no-aptos se convirtió en "la selección para las cámaras de gas". Así nació la mentira más fatídica de nuestro siglo, la mentira de Auschwitz».

     Hay paralelos históricos en cuanto a la tasa de mortalidad en similares campos de detención. En los campos de prisioneros de la Unión (norteamericana) Douglas y Rock Island durante la Guerra Civil estadounidense, el promedio mensual de muertes era del 2 al 4%, y en el campo de prisioneros de la Confederación en Andersonville murieron 13.000 de los 52.000 soldados de la Unión capturados. Durante la guerra de los Boers los británicos encarcelaron aproximadamente a 120.000 civiles Boers, así como a decenas de miles de nativos africanos, de los cuales murió uno de cada seis. Ni los prisioneros de guerra en la Guerra Civil estadounidense ni los de la guerra de los Boers fueron deliberadamente muertos; casi todos murieron de epidemias. La cifra de muertos puede ser comparada con la de Dachau (sobrevivió el 84%) o la de Buchenwald (sobrevivió el 86%).

     ¿Cómo puede alguien confiar en los sionistas, cuando ya durante la Primera Guerra Mundial mintieron sobre este asunto? La propaganda sionista después de la Primera Guerra Mundial afirmó que habían muerto seis millones de judíos a causa del hambre, las epidemias y el holocausto. Luego, poco después de la Segunda Guerra Mundial, aparecieron diferentes versiones del "Holocausto". ¿Cuál de ellas se supone que uno debe creer?.

     Stefan Szende (Ph. D.), un judío sueco de ascendencia húngara, escribió en su libro "La Promesa que Hitler Mantuvo" (Nueva York, 1945), sobre el campo de concentración de Belzec:

     "Los trenes que llegaban a Belzec cargados con judíos eran conducidos por un túnel a las instalaciones subterráneas del edificio de ejecución. Allí los judíos descendían y tenían que dejar sus pertenencias... Cada día llegaban trenes llenos de judíos desde Alemania, Austria, Checoslovaquia, Bélgica, Holanda, Francia y los Balcanes... Ellos eran llevados a salas enormes capaces de albergar a varios miles de personas. Esas habitaciones no tenían ventanas, estaban completamente construídas de metal y tenían suelos que podían ser bajados.

     "Los suelos de esas salas, con miles de judíos, se hundían en una cavidad con agua, que había debajo, pero sólo lo suficiente como para que la gente no quedara totalmente sumergida bajo el agua. Cuando todos los judíos sobre la plancha de metal tenían el agua por encima de las caderas, se enviaba una descarga eléctrica a través del agua. Al cabo de unos momentos, todos los judíos, miles a la vez, estaban muertos.

     "A continuación, la placa de metal salía fuera del agua. Sobre ella yacían todos los cadáveres de las víctimas asesinadas. Se enviaba otra descarga eléctrica, y la placa de metal se convertía en un horno crematorio, al rojo vivo, hasta que todos los cuerpos eran reducidos a cenizas.

     "Unas grúas enormes levantaban nuevamente el suelo y vaciaban las cenizas. El humo salía a través de grandes chimeneas industriales. Ése era todo el procedimiento. Tan pronto como era completado, se podía volver a empezar de nuevo.

     "Constantemente nuevos lotes de judíos eran conducidos por los túneles. Los trenes individuales llevaban entre 3.000 y 5.000 judíos a la vez, y había días en que la línea de Belzec veía llegar entre veinte y treinta de esos trenes. La tecnología moderna triunfó en el sistema nacionalsocialista. El problema de cómo exterminar millones de personas fue resuelto".

     El libro de Szende fue retirado y destruído, cuando más tarde se escogió la versión de la cámara de gas. Los hechos sobre el exterminio de los judíos fueron publicados ya en 1942 en el periódico controlado por los sionistas The New York Times. El propósito principal de esa propaganda de horrores era enfatizar la necesidad de establecer una patria judía.

     El historiador estadounidense Arthur R. Butz analiza en su libro "La Gran Estafa del Siglo XX" (1976) cómo se originó el fraude del siglo. Su conclusión: "Las cámaras de gas son fantasías de posguerra".

     En The New York Times fueron descritos varios métodos de exterminio, además de las cámaras de gas. El 7 de Febrero de 1942 aparecieron cuentos acerca de "estaciones envenenadoras de la sangre" en la Polonia ocupada, y el 30 de Junio de 1942 acerca de "una casa de tiro", donde miles de judíos eran baleados cada día. Estas versiones fueron abandonadas ya antes del final de la guerra. Luego vinieron las cámaras de la muerte por vapor que incluso fueron mostradas en los juicios de Núremberg.

     Éstos son unos cuantos ejemplos más: Los judíos eran asesinados con hornos eléctricos... Los judíos eran asesinados con fuertes descargas en duchas eléctricas y luego convertidos en jabón. Esta versión es de Simon Wiesenthal... Los judíos eran asesinados con cal viva y gases de Diesel...

     En el juicio de Belzec en 1965 un tribunal alemán estableció la versión donde los judíos habían sido asesinados con Zyklon B, mediante un sistema de tuberías que lo llevaba a las duchas. El Tribunal creyó que pasadas unas semanas se cambió a los gases de Diesel. Aparentemente los estúpidos hombres de la SS tardaron un par de semanas en darse cuenta de que era imposible hacer pasar los granos de Zyklon por las tuberías. Además, la SS hizo lo contrario en otros campos, y pasaron desde los carburantes diesel al Zyklon B, todo ello según la histeria del "Holocausto"...

     No hay, sin embargo, ninguna prueba del asesinato de 600.000 judíos en Belzec, ni un solo documento alemán. No se han encontrado fosas comunes ni las cenizas de 600.000 asesinados y reducidos a cenizas. Las cámaras de gas no se han encontrado por ninguna parte.

     En Enero de 1995 la revista francesa L'Express informó que el personal de Auschwitz ahora admitía que la cámara de gas conocida como Krema I había sido erigida en 1948 por el gobierno comunista polaco para beneficiarse de los turistas extranjeros. Fred Leuchter ya había revelado el engaño en 1988.

     Hay evidencia de que todas las cámaras de gas fueron construídas después de la Segunda Guerra Mundial por soldados soviéticos y también estadounidenses. En las fotografías aéreas tomadas por aviones de reconocimiento estadounidenses durante la guerra, no se puede observar ninguna de tales construcciones. También en Polonia se ha admitido que las cámaras de gas fueron construídas después de la guerra.

     Las tropas Aliadas encontraron en Bergen-Belsen, Buchenwald y Dachau, además de montones de cadáveres y esqueletos andantes, decenas de miles de prisioneros aparentemente sanos y bien alimentados, de los cuales difícilmente ha sido mostrada alguna imagen. Por otra parte, hay un montón de fotografías falsificadas, y entre ellas, pinturas presentadas como fotografías.

     En la Universidad de Lund, en Suecia, se recogieron 564 testimonios de supervivientes de los campos de concentración nacionalsocialistas. Un estudiante polaco, que nació en 1924, describe el trabajo pesado y el maltrato desde Abril de 1945, cuando pasó diez días en Bergen-Belsen. El estudiante declaró: "Lo primero con que nos encontrábamos fueron montones de cadáveres esparcidos por todas partes. Eran víctimas de una epidemia de fiebre tifoidea. Fue horrible tener que arrastrar los cuerpos hasta grandes diques utilizados como fosas comunes" (Goteborgs-Posten, 30 de Julio de 2000). No hubo ni una sola palabra sobre cámaras de gas o algún "holocausto". Estos testimonios originales son, por lo tanto, de máxima importancia.

     En 1990 la Unión Soviética puso las listas de los muertos de Auschwitz a disposición de la Cruz Roja internacional. Ellas cubrían el periodo desde Agosto de 1941 hasta Diciembre de 1943 y contenían 66.000 nombres. El número de víctimas de epidemias de fiebre tifoidea, sarampión, vejez y fusilamientos durante los años 1935-1945 en Auschwitz ascendía a 73.137. De ésos, 38.031 eran judíos. La tasa de mortalidad tuvo su apogeo entre 1942 y 1943.

     Entre 1935 y 1945 un total de 403.713 personas murieron en campos de concentración nacionalsocialistas (The New York Times, 3 de Marzo de 1991). Menos de la mitad eran judíos, ya que en muchos campos ellos sólo constituían una pequeña minoría (en Auschwitz la parte de prisioneros judíos era al final casi del 80%).

     El Canciller alemán Konrad Adenauer afirmó en 1953 que durante la Segunda Guerra Mundial habían sucumbido 170.000 judíos. Esta información la dio la Oficina de Prensa e Información del gobierno de Alemania Occidental (Presse-und Informationsamt aer Bundesregierung).

     Es cierto que los comisarios, es decir, los funcionarios de propaganda política comunista, a menudo eran liquidados inmediatamente después de su captura. La mayoría de esos comisarios eran judíos. Los judíos también estaban fuertemente representados en el movimiento partisano, algo que es evidente en las fuentes soviéticas. Varios judíos que fueron fusilados no eran comisarios, partisanos, ni rehenes. Fueron fusilados "sólo para asegurarse". No hay excusa para esos asesinatos en masa, pero eso no justifica todas las mentiras de exterminio masivo en cámaras de gas.

     Los Aliados querían impedir que la inhumanidad de los comisarios judíos en los campos de concentración soviéticos y los propios crímenes de los Aliados contra civiles alemanes salieran a la luz en Núremberg. Después de la guerra entre 12 y 14 millones de alemanes fueron asesinados deliberadamente. Muchos de ellos murieron en diversos campos después de la guerra. La Unión Soviética en 1939 recuperó el territorio tomado por Polonia 20 años antes. Después de la Segunda Guerra Mundial, la Unión Soviética permitió a los polacos recortar una quinta parte del territorio original alemán, totalizando 100.000 kilómetros cuadrados. 16 millones de alemanes debían ser exterminados o expulsados. Dos millones de alemanes fueron asesinados en pogroms y en campos de concentración, o murieron de frío y de las privaciones durante el destierro. Las tropas soviéticas incluso mataban a los prisioneros en los campos alemanes, según el historiador francés Jacques de Launay ("La Gran Debacle", París, 1985).

     Los soldados soviéticos no diferenciaban entre alemanes y checos durante la "liberación" de Checoslovaquia. Al mismo tiempo los checos rojos aprovecharon la oportunidad para matar a casi 40.000 civiles alemanes en acciones de venganza entre el 8 y el 25 de Mayo de 1945. La muchedumbre también participó en la masacre.

     Los estadounidenses y los franceses deliberadamente dejaron que más de un millón de prisioneros de guerra alemanes murieran de hambre y de enfermedades. Muchos fueron ejecutados sin el debido proceso. Cientos de miles de alemanes fueron asesinados por las hordas comunistas poco después de la guerra. Al menos 100.000 nacionalistas franceses fueron asesinados por los comunistas después de la guerra. Nadie ha condenado esos asesinatos en masa.

     Durante los años 1945-1950 unos nueve millones de alemanes murieron a causa del Plan Morgenthau, que prescribía una reducción sistemática de la capacidad de producción industrial alemana. Fue una planificada muerte masiva. Dos masones de alto rango, Truman y Morgenthau, fueron los responsables. Ése fue un alto precio a pagar por los alemanes, porque los líderes nacionalsocialistas dejaron que murieran 170.000 judíos durante la guerra para asustar al resto para que emigraran a Palestina.

     Ese plan fue aprobado por Roosevelt y Churchill en su encuentro en Quebec (Canadá), en Agosto de 1943. Los líderes masónicos contaban con que la implementación del Plan Morgenthau habría significado que morirían entre 20 y 30 millones de alemanes.

     En los 1.255 campos de concentración comunistas de Polonia, los comisarios judíos devastaron como babuinos histéricos: ellos torturaron y asesinaron a 80.000 alemanes corrientes sin remordimientos. El periodista judío John Sack lo describió en su libro "Ojo por Ojo" (Nueva York, 1993). Algunos de esos judíos criminales fueron: Lola Potok, Itzak Klein, Moshe Grossman, Shlomo Singer, David Feuerstein, Aaron Lehrman, Efraim Lewin, Mordechai Kac, Nachum Solowitz, Schmuel Kleinhaut y Schlomo Morel. ¡Ay de los vencidos! Los Aliados sabían lo que estaba pasando, pero no quisieron interferir. Sólo Schlomo Morel durante siete meses torturó hasta la muerte a 2.500 personas, incluyendo ancianos y niños. Tras la caída del comunismo, logró escapar de la justicia polaca y huyó a Israel.

     A modo de contrapeso las potencias victoriosas inventaron un crimen único en la Historia de la Humanidad: el "Holocausto", el exterminio sistemático de un pueblo entero, desde bebés a abuelas ancianas, en cámaras de gas.

     Pero eso es físicamente imposible. Ninguna persona sensata instalaría un crematorio en el mismo edificio que una cámara de gas, donde la gente debería ser muerta con un gas explosivo. El Zyklon B no es altamente explosivo, pero debido al riesgo latente de explosión de los cadáveres saturados de Ziklon B, tal procedimiento habría sido una locura suicida. La cámara de gas y el campamento entero habrían explotado, incluyendo al personal de la SS.

     Además, las puertas de todas las "cámaras de gas" se abren hacia el interior, por lo que habría resultado casi imposible para las unidades del comando especial entrar en esas cámaras llenas de cadáveres. Según testigos, ellos también fumaban cigarrillos en medio de un gas explosivo.

     En Auschwitz-Birkenau los crematorios estaban en la planta superior de las supuestas cámaras de gas. La única conexión entre los pisos era un único ascensor. En el ascensor cabían a lo sumo cuatro cuerpos más el encargado, así que tenía que ir 500 veces arriba y abajo entre las cámaras de gas y el crematorio y sin detenerse manipular cuerpos infestados de Ziklon en un entorno fuertemente cargado con gas Zyklon B. Se ha afirmado que unas 2.000 personas eran gaseadas a la vez.

     El Ziklon (cianuro de hidrógeno) es un gas muy venenoso que mata incluso en pequeñas cantidades cuando se inhala, pero también cuando entra en contacto con la piel. Se ha afirmado que las unidades de comandos especiales trabajaban sin máscaras de gas ni ningún traje protector. Si hubiera sido así, ellos habrían muerto en pocos minutos.

     La cremación de un cuerpo en los hornos crematorios más modernos tarda una hora y media, y no era más rápido en 1944. En seis horas, 15 hornos podían quemar sólo 60 cuerpos, por lo que 1.940 de los 2.000 habrían quedado sin consumirse. Los modernos hornos crematorios pueden quemar hasta 23 cuerpos por día y por horno. En los hornos de Birkenau, alimentados a base de carbón coque, la capacidad diaria máxima era según los expertos (como Ivan Lagacé, responsable del crematorio en Calgary, Canadá) de cinco cuerpos por horno. Si los hornos crematorios de Birkenau hubieran funcionado siempre perfectamente (y sabemos por documentos que ése no era el caso), habría sido posible quemar no más de 150.000 cuerpos. ¿Dónde entonces fueron quemados los otros 850.000 cuerpos? Debido a la inevitable escasez de oxígeno es bastante imposible quemar cuerpos en pozos y en Birkenau era especialmente difícil debido al cercano nivel de las aguas subterráneas.

     Los histéricos del "Holocausto" no quieren saber nada de las evacuaciones de judíos soviéticos que tuvieron lugar después de la invasión alemana y que está demostrada a través de los archivos soviéticos, y niegan la huída de la mayoría de los judíos polacos a la Unión Soviética.

     Todos los judíos que los alemanes relocalizaron en Rusia y que permanecieron allí son contados como asesinados. Las víctimas del "Holocausto" también incluyen a los judíos que murieron durante las deportaciones de Stalin y los de los campos de trabajo soviéticos, así como los soldados Aliados judíos que murieron en batalla o durante la emigración a Palestina.

     En Enero de 1945 el prisionero de Auschwitz Elie Wiesel estaba afligido por un pie malo y era incapaz de trabajar. Recibió tratamiento médico mientras el Ejército Rojo avanzaba rápidamente. Los prisioneros sanos fueron evacuados junto con la retirada de los alemanes, y los enfermos se podían quedar si lo deseaban. Aunque Elie Wiesel y su padre estaban enfermos, ellos se unieron voluntariamente a los alemanes quienes, según Wiesel, incluso arrojaban a los bebés y empujaban a los judíos adultos a grandes hogueras en zanjas.

     Todos y cada uno de los "supervivientes" afirma que se salvó gracias a un milagro. Ellos son, por otra parte, la prueba viviente de que nunca hubo ningún "holocausto".

     La República Federal Alemana ha pagado más de 120.000 millones de marcos alemanes a Israel y a las organizaciones sionistas y a individuos judíos. La mayoría del dinero ha sido pagado, como multas por unas cámaras de gas inventadas descontroladamente, a un Estado que en el momento del presunto genocidio ni siquiera existía. En "Das jüdische Paradox" (Frankfurt, 1988, p. 180) Nahum Goldmann escribió: «Le hablaré a usted acerca de dos episodios que pertenecen al capítulo "Cómo hacer millones contando cuentos de hadas"».

     Las agencias internacionales de noticias informaron el 19 de Mayo de 1997 que los sionistas en 1995 afirmaron que las víctimas del "holocausto" judío tenían 7.000 millones de francos suizos en cuentas en diversos bancos suizos, por los cuales ellos ahora querían una indemnización. Una investigación exhaustiva ha mostrado, sin embargo, que ése era un truco descarado. En 1996 se concluyó que sólo 11 judíos de los que habían perecido en los campos alemanes tenían una cuenta en Suiza. En total ellos habían logrado ahorrar 11.000 francos suizos. Éste es un típico ejemplo de chutzpah, la impudicia y desfachatez de los judíos.

     El historiador económico sueco Gunnar Adler-Karlsson escribió en su libro "El Choque de los Súper Cerebros" ("Superhjarnornas kamp", Estocolmo, 1998, p. IV): "Estoy muy consciente de que cada crítica contra el comportamiento de las organizaciones judías conduce inmediatamente a una condenación como anti-semita... A pesar de este riesgo, son aún más profundos mis temores de que las demandas judías de indemnización de diversa índole por lo que sucedió bajo Hitler tendrán las consecuencias más horribles para los mismos judíos, no menos que para la existencia del Estado de Israel".

     Jürgen Graf preguntaba en su libro: "¿Qué clase de democracia es ésta donde un engaño de esta magnitud es mantenido vivo durante décadas mediante primitivos métodos de un Estado policial?".

     ¿Qué clase de hechos históricos necesita ser defendido con leyes? Las medidas represivas en varios países europeos (Alemania, Austria, Polonia, Suiza y Francia) y la censura de los medios de comunicación puede simplemente posponer la victoria revisionista pero no detenerla. Cada vez más gente está empezando a dudar de la histérica propaganda del "Holocausto". Las mentiras de las cámaras de gas tarde o temprano acabarán en el basurero de la Historia.

     No hay ningún castigo para aquellos que dudan del número de víctimas de la Inquisición, o de que los estadounidenses aterrizaron en la Luna.

     Si alguien durante la Edad Media no creía en las mentiras de la Iglesia acerca de que la Tierra era plana, y más tarde, de que el Sol orbitaba alrededor de la Tierra, tal persona era procesada y arriesgaba ser quemada en la hoguera.

     Los historiadores ya no creen que hubiera cámaras de gas en Dachau y Buchenwald. Pronto tampoco creerán en las cámaras de gas de Auschwitz y Treblinka. ¿Cómo es posible entonces que del presunto asesinato de millones de personas en cámaras de gas no haya ninguna prueba excepto las declaraciones de testigos y admisiones bajo tortura de los presuntos perpetradores; ni un solo documento, ni cuerpos, ni las armas de los asesinatos, nada?.

     Según el censo de 1939, en la Unión Soviética había más de 3 millones de judíos. El 1º de Julio de 1990 The New York Post, refiriéndose a expertos israelíes, señaló que entonces, mucho después del comienzo del éxodo masivo, aún quedaban más de 5 millones de judíos en la Unión Soviética. Rusia, como se recordó, había recibido una gran cantidad de judíos polacos. Al mismo tiempo 600.000 judíos sobrevivieron al "Holocausto". ¿Cómo pudieron sobrevivir 600.000 judíos a los campos alemanes, donde todos los judíos sin excepción iban a ser exterminados?.

     El profesor judío-australiano W. D. Rubenstein escribió en Septiembre de 1979: «Si se llega a demostrar que el Holocausto ha sido un "mito sionista", la más poderosa de todas las armas del arsenal propagandístico de Israel colapsará» ("El Holocausto: Escuchemos a Ambos Bandos", Comité para un Debate Abierto sobre el Holocausto, Los Angeles, 1979)

     En 1946 la Fundación Rockefeller financió con 139.000 dólares la difusión de la versión falsa de la Segunda Guerra Mundial.

     El profesor Harold Lasky de la London School of Economics fue, por otra parte, bastante franco cuando en The New Statesman and Nation el 11 de Enero de 1942 admitió: "Esta guerra es en esencia una gigantesca revolución, cuyas fases anteriores fueron la guerra de 1914, la Revolución rusa y otras".

     La Segunda Guerra Mundial no fue el fin de todas las guerras, ni mucho menos. Después de la guerra, entre 1945 y 1985 ha habido 152 guerras. La Brookings Institution de Washington DC afirma que al menos 370 conflictos armados tuvieron lugar entre los años 1945 y 1976. En esas guerras murieron unos 86 millones de personas, muchos más que durante toda la Segunda Guerra Mundial. El mayor conflicto fue la guerra de Vietnam. En 1999 había 25 grandes guerras en marcha, y en el año 2000 se registraron 68 conflictos armados. En 2002 hubo 27 grandes guerras. Ahora en un solo año son muertas 50.000 personas, y diez veces más (medio millón) de civiles mueren en las masacres, vuelan por los aires a causa de las minas o se mueren de hambre debido a la guerra. ¡Qué maravilloso mundo han construído los masones para nosotros!.





1 comentario: