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martes, 19 de abril de 2016

El Mito de la Alianza NS-Empresariado



     En inconvenienthistory.com, en el vol. 7 Nº 3 (Septiembre de 2015) de sus publicaciones historiográficas, el investigador neozelandés Kerry Bolton presentó el siguiente trabajo que ofrecemos en castellano que analiza con cierto detalle la cuestión de la presunta y exagerada asociación de grandes empresarios con el régimen hitleriano, del apoyo de aquéllos a éste, tanto de fuera como dentro de Alemania, que se suma a otros dos que ya hemos publicado aquí que tratan del mismo tema, uno de Veronica Clark (Feb. 2014) y otro de Andrew Hamilton (Junio 2015). Aquí el señor Bolton va desenredando una madeja que ha sido ovillada más con suposiciones que con hechos, particularmente contenidas en un libro que pasa como de gran autoridad en la materia (Wall Street y el Ascenso de Hitler, de Antony Sutton), no siéndolo, según revela el señor Bolton, tras examinar las trayectorias y acciones de diversos importantes personajes del mundo de las finanzas.


El Mito de la Alianza entre
el Gran Empresariado y el Nacionalsocialismo
por Kerry R. Bolton
Septiembre de 2015



     La línea partidista oficial de la Izquierda es que el Fascismo y el Nacionalsocialismo fueron el último recurso del capitalismo [1]. En efecto, la crítica marxista ortodoxa no va más allá de eso. En décadas recientes ha habido una investigación seria dentro de la academia ortodoxa para entender el Fascismo como una doctrina. Entre dichos estudiosos podemos incluír a Roger Griffin, Roger Eatwell [2] y en particular a Zeev Sternhell [3]. Este último en particular muestra que el Fascismo se derivó tanto de la Izquierda como de la Derecha, surgiendo de Italia pero también de marxistas francófonos, como un esfuerzo para superar las insuficiencias del marxismo como un análisis de las fuerzas históricas.

[1] Vea, p. ej., "Fascism", en ABC of Political Terms (Moscú, 1982), pp. 29-30; citado en Roger Griffin, Fascism, Nueva York, 1995, pp. 282-283.
[2] Roger Eatwell, Fascism: A History, Londres, 1995.
[3] Zeev Sternhell, The Birth of Fascist Ideology, Princeton, 1980; Neither Left nor Right: Fascist Ideology in France, Princeton, 1986.

     Entre los nacionalsocialistas en Alemania, la oposición al capital internacional figuró destacadamente desde el principio. Los nacionalsocialistas, incluso antes de adoptar aquel nombre, dentro del pequeño grupo que era el Partido de los Trabajadores Alemanes, veían al capital como intrínsecamente anti-nacional. El más antiguo programa del Partido, de 1919, declaraba que el partido luchaba "contra la usura... contra todos aquellos que hacen grandes ganancias sin ningún trabajo mental o físico", contra los "zánganos" que "nos controlan y gobiernan con su dinero". Es notable que incluso entonces el Partido no abogara por la "socialización" de la industria, sino por la repartición de los beneficios y la unidad entre todas las clases, aparte de los "zánganos" [4]. Como señaló el portavoz conservador Oswald Spengler, el marxismo no deseaba trascender el capital, sino expropiarlo. De ahí que el espíritu de la Izquierda permaneciera capitalista o centrado en el dinero [5]. La subordinación del dinero frente a la política estatal era algo entendido en Alemania, incluso entre la élite comercial y grandes sectores de la clase humilde, completamente diferente al concepto de economía entendido entre el mundo anglófono, donde la economía domina la política estatal.

[4] "Guidelines of the German Workers’ Party", 5 de Enero de 1919, en Barbara M. Lane y Leila J. Rupp, Nazi Ideology Before 1933, Manchester, 1978, pp. 9-11.
[5] Oswald Spengler (1926), The Decline of the West, Londres, 1971, vol. 2, p. 402.

     Hitler seguía la tradición de la escuela económica alemana, que el Partido de los Trabajadores Alemanes de Anton Drexler y Karl Harrer había incorporado ya desde la fundación del partido en 1919. Hitler escribió en 1924 en Mein Kampf que el Estado aseguraría que "el capital permaneciera subordinado al Estado y no se reservaría el derecho de dominar los intereses nacionales. De esta manera, el capital podría confinar sus actividades dentro de los dos límites siguientes: por un lado, asegurar un sistema vital e independiente de economía nacional y, por otro, salvaguardar los derechos sociales de los trabajadores". Hitler comprendió entonces la diferencia entre capital productivo y capital especulativo, gracias a Feder, quien había formado parte en una serie de conferencias políticas organizada por el Ejército.

     Hitler entonces entendió que la naturaleza dual del capital tendría que ser un factor primario abordado por cualquier partido en pro de la reforma [6]. La conferencia había sido titulada "La Abolición de la Servidumbre del Interés" (Ibid., p. 183). Una "verdad de importancia transcendental para el futuro del pueblo alemán" era que "la separación absoluta entre el capital bursátil y la vida económica de la nación haría posible oponerse al proceso de internacionalización en la empresa alemana sin atacar al mismo tiempo al capital como tal..." (Ibid.). Mientras Everette Lemons, aparentemente un libertario, cita este pasaje de Mein Kampf, él afirma que Hitler aborrecía el capitalismo, fuese nacional o internacional. Como queda ilustrado por el pasaje mencionado, Hitler distinguía entre capital creativo y especulativo, como lo hacía el Partido de los Trabajadores Alemanes antes de que él fuera un miembro suyo.

[6] Hitler, Mein Kampf, Londres, 1939, pp. 180-181.

     La Economía Nacional era un legado ampliamente aplicado de la escuela alemana de economía fundada por Friedrich List en el siglo XIX, siendo su objetivo la autarquía nacional, a diferencia de la escuela inglesa de libre comercio internacional [7]. La Economía Nacional gobernó al pensamiento alemán tal como el libre comercio al británico. List declaró: "Yo indicaría la NACIONALIDAD como la característica distintiva de mi sistema. Toda mi estructura está basada en la naturaleza de la nacionalidad como el interés intermedio entre el del individualismo y el de la Humanidad entera" [8]. Ése fue un objetivo que los hombres de negocios alemanes adoptaron prontamente.

[7] Friedrich List, The National System of Political Economy (1841), online en: http://oll.libertyfund.org/titles/315
[8] Ibid., Prefacio del Autor.

     Como el régimen de Hitler no cumpliría, o no pudo cumplir, la totalidad del programa del NSDAP, y porque a Feder se le dio un papel humilde como un subsecretario en el ministerio de Economía, hay una generalizada suposición de que el régimen fue un instrumento del gran capital. La interpretación marxista del Tercer Reich como un instrumento del capital monopólico ha sido adoptada y adaptada por sus oponentes, los libertarios, particularmente ayudados por el libro del investigador especializado de Stanford doctor Antony Sutton. Sutton prosiguió, tras su libro Wall Street y la Revolución Bolchevique [9], que detallaba los tratos entre Estados Unidos y otros intereses comerciales y el régimen bolchevique, con Wall Street y el Ascenso de Hitler [10].

[9] Antony Sutton, Wall Street and the Bolshevik Revolution, Nueva York, 1974.
[10] Sutton, Wall Street and the Rise of Hitler, Suffolk, 1976.

     Muchos libertarios dan la bienvenida a ese segundo libro porque muestra que Hitler era tan "socialista" como los bolcheviques y que ambos tuvieron el apoyo de los mismos intereses del gran empresariado que persigue un Estado "colectivista". Lemons, por ejemplo, sostiene que el anti-capitalismo de Hitler era una implementación de muchas de las ideas del Manifiesto Comunista de Marx, revelando con ello una ignorancia de la teoría económica alemana [11]. Lemons se refiere a la economía de "estilo comunista" de Hitler.

[11] Everette O. Lemons, A Revolution in Ideological Inhumanity, 2013, vol. 1 pp. 339-340.


Henry Ford, ¿Un Temprano Patrocinador del Partido Nacionalsocialista?

     Si hubo algún adinerado estadounidense que financió o pudo haber financiado a Hitler ése fue Henry Ford Sr. En efecto, Ford figura de manera destacada en las alegaciones de que Hitler recibió un respaldo financiero de las élites acaudaladas. Pero Ford no era parte de la élite financiera. Él era un industrial que desafió a Wall Street. Si él hubiera apoyado a Hitler aquello habría sido un ejemplo de un conflicto entre el "capital industrial" y el "capital financiero" que Ford mismo había reconocido, y al que Hitler había aludido en Mein Kampf. Su periódico el Dearborn Independent, bajo la dirección de W. J. Cameron, no sólo publicó una serie de 91 artículos acerca de la "cuestión judía", sino que aquella serie fue publicada como un compendio llamado El Judío Internacional, que fue traducido al alemán. Fue tal la presión de los intereses judíos de Wall Street sobre la Ford Motor Company, que Ford se retractó, y afirmó falsamente que él no había autorizado la serie en el periódico de su compañía [12]. Sin embargo, Ford nunca financió a los hitleristas, a pesar de diversos llamados directos y personales reclamando ayuda sobre la base de la "solidaridad internacional" contra la influencia judía.

[12] Kurt G. W. Ludecke, I Knew Hitler, Londres, 1938, pp. 287-288.

     Sutton hizo un trabajo admirable al rastrear los vínculos directos y definitivos entre Wall Street y los bolcheviques. Sin embargo, quizá por su impaciencia por mostrar el factor común de "socialismo" entre los nacionalsocialistas y los bolcheviques, y la manera en que Wall Street apoyó movimientos contrarios como parte de una estrategia dialéctica hegeliana [13], Sutton parece haber agarrado sólo las hojas del rábano al tratar de mostrar una conexión entre los plutócratas y los nacionalsociaistas. Sutton repite el mito del respaldo de Ford al Partido hitlerista que había estado en circulación desde los años '20. Tan temprano como en 1922 el New York Times reportó que Ford estaba financiando al embrionario Partido Nacionalsocialista, y el Berliner Tageblatt pidió al embajador estadounidense que investigara la supuesta interferencia de Ford en los asuntos alemanes [14].

[13] Sutton, How the Order Creates War and Revolution, Bullsbrook, Australia, 1985. La evidencia de Sutton para el financiamiento de Hitler por parte de Wall Street comprende nada menos que los supuestos vínculos de Fritz Thyssen (pp. 58-63), a los que aludiremos luego.
[14] "Berlin Hears Ford Is Backing Hitler", New York Times, 20 Dic. 1922, citado por Sutton, Wall Street and the Rise of Hitler, pp. 90-92.

     El artículo en su totalidad resulta ser solamente la más vaga campaña de rumores, de fabricar algo a partir de nada en absoluto, pero que todavía resulta útil para aquellos que transmiten el mito del apoyo de grandes millonarios a Hitler [15]. El doctor Sutton cita al vicepresidente de la Dieta bávara, Auer, testificando en el juicio contra Hitler después del Putsch de Múnich de Febrero de 1923, que la Dieta desde hacía mucho tiempo tenía información de que Hitler estaba siendo financiado por Ford. Auer aludió a un agente de Ford que procuraba vender tractores que había estado en contacto con Dietrich Eckart en 1922, y que poco después el dinero de Ford comenzó a ir a Múnich [16]. No habiendo proporcionado ninguna prueba en absoluto, Sutton declara que "esos fondos de Ford fueron usados por Hitler para instigar la rebelión bávara".

[15] Véase por ejemplo http://www.constantinereport.com/new-york-times-dec-20-1922-berlin-hears-ford-backing-hitler/
También la cita del artículo en una tesis universitaria: Daniel Walsh, The Silent Partner: How the Ford Motor Company Became an Arsenal of Nazism, p. 4, University of Pennsylvania, http://repository.upenn.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1018&context=hist_honors
[16] Antony Sutton, Wall Street and the Rise of Hitler, Suffolk, 1976, p. 92.

     Scott Nehmer, que vio abortado su sueño de una carrera académica porque él no escribiría su tesis doctoral según las pre-concepciones de su supervisor, emprendió un convincente examen de las acusaciones en cuanto al supuesto vínculo durante la Segunda Guerra Mundial entre el Tercer Reich, Ford y General Motors [17]. Su frustrada disertación fue publicada como un libro. Sin embargo, eso es indicativo de la pobre condición de la investigación en la educación terciaria, y no sólo en Estados Unidos. El señor Nehmer escribe de su reciente difícil situación:

    "Yo tenía la intención de escribir mi libro únicamente concentrándome en el patriotismo de Ford y de General Motors durante la Segunda Guerra Mundial, pero mis planes fueron alterados llevándome a enfatizar cómo la ideología marxista combinada con el sensacionalismo han difamado a Ford y a la General Motors. El libro fue concebido como una disertación doctoral de Historia para la Central Michigan University. Casi desde el principio mi tutor Eric Johnson intentó obligarme a difamar a la Ford Motor Company. Él ordenó que yo acusara a Ford de traicionar a Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial usando falsedades basadas en las defectuosas implicaciones de periodistas sensacionalistas" [18].

[17] Scott Nehmer, Ford, General Motors and the Nazis: Marxist Myths about Production, Patriotism and Philosophies, Indiana, 2013.
[18] Scott Nehmer, “Ford General Motors, and the Nazis", http://scottnehmer.weebly.com/

     A lo que equivalen esas descripciones de la financiación del Partido Nacionalsocialista e incluso de la máquina de guerra del Tercer Reich es a descripciones de directorios entrelazados y al carácter de lo que es llamado hoy la globalización. De ahí que si Ford, General Electric, ITT, General Motors y Standard Oil estuvieron de alguna manera vinculados con AEG, I.G. Farben, Krupp, etc., se alega entonces que Rockefeller, Ford e incluso financieros judíos como James Warburg, estuvieron directamente implicados en una conspiración para ayudar a la Alemania nacionalsocialista.

     Para demostrar las conexiones, Sutton tiene una conveniente tabla que supuestamente muestra los "vínculos financieros entre los industriales estadounidenses y Adolf Hitler". Por ejemplo Edsel Ford, Paul M. Warburg y otros dos en EE.UU. son enumerados como directores de American I.G., mientras en Alemania I.G. Farben supuestamente donó 400.000 marcos a Hitler por medio del Nationale Treuhand; ipso facto Edsel Ford y Paul Warburg fueron involucrados en el financiamiento de Hitler [19]. Dichas vinculaciones no parecen convincentes. Ellas son de un carácter totalmente diferente que las conexiones que Sutton documentó previamente entre Wall Street y los bolcheviques.

[19] Antony Sutton, Wall Street and the Rise of Hitler, pp. 104-105. El libro Trading with the Enemy, Londres, 1983, de Charles Higham, sigue las mismas orientaciones.

     La historia que está detrás de la leyenda de Henry Ford y los nacionalsocialistas ha estado públicamente disponible desde 1938. Kurt Ludecke había sido responsable de intentar recolectar fondos para el naciente Partido Nacionalsocialista desde que se integró a él en 1922. En 1934 él se había enemistado con Hitler, había sido encarcelado, y luego se fue de Alemania hacia EE.UU., donde escribió sus memorias, Yo Conocí a Hitler (I Knew Hitler, Londres, 1938). Él buscó un posible financiamiento especialmente en EE.UU., conoció a Hiram Wesley Evans, el Mago Imperial del Ku Klux Klan, y dicha organización, entonces con unos 5.000.000 de miembros, lo impresionó como un buen fraude rentable para sus reclutadores, que recibían una comisión de un 20% por los derechos de ingreso. Él conoció a partidarios zaristas del Gran Duque Cyril, aspirante al trono ruso, en París, y en Gran Bretaña a varios aristócratas sospechosos de influencia judía: el duque de Northumberland y Lord Sydenham. Pero de ninguno de ellos salió dinero. En realidad, Ludecke viajó casi permanentemente arruinado.

     Ludecke conoció a Ford en 1922, e intentó persuadirlo de que era necesaria la solidaridad internacional para afrontar la cuestión judía, y de que el movimiento de Hitler tenía las mayores probabilidades de éxito. Ford no podía interactuar ante exigencias políticas, y mientras escuchaba no tenía ningún interés en proporcionar fondos. Es evidente viendo a Ludecke que todas las esperanzas del Partido habían sido puestas en el respaldo financiero de Ford. La serie de Ford sobre El Judío Internacional fue muy admirada en los círculos nacionalsocialistas. Hitler también admiraba enormemente a Ford como un innovador industrial, estando colgada una imagen del industrial en la oficina de Hitler, algo que es visto como de gran significado por aquellos que buscan una conexión nacionalsocialista.

     James Pool, hablando del asunto de la financiación de Hitler, gasta treinta páginas intentando mostrar que Ford puede haber dado dinero al NSDAP sobre la única base de que él era anti-judío. Él frecuentemente cita a Ludecke, pero decide ignorar lo que Ludecke declaró acerca de Ford. Pool afirma que Frau Winifred Wagner le había dicho en una entrevista que ella había arreglado el encuentro de Ludecke con Ford, lo cual es correcto, pero es evidente que la afirmación de ella de que Ford dio dinero a Hitler es una mera conjetura. Pool supone que el dinero fue dado por Ford a Hitler vía Boris Brasol, un jurista zarista anti-judío que en 1918 había trabajado para la Inteligencia Militar estadounidense, y que mantuvo contacto con el Partido Nacionalsocialista y que fue el representante estadounidense del Gran Duque Cyril. De nuevo Pool está haciendo suposiciones, sobre la base de que Brasol fue empleado por Ford. La "evidencia" de Pool es la misma usada por Sutton: relatos de periódicos contemporáneos de rumores y acusaciones [20].

[20] James Pool, Who Financed Hitler, Nueva York, 1997, pp. 65-96.

     Si Ludecke hubiera tenido éxito en conseguir fondos de Ford, aquello habría sido no sólo un ejemplo de financiación desde Wall Street y las finanzas internacionales, sino que habría sido un ejemplo de cómo no todos los individuos ricos son parte del nexo bancario del mundo. Ford definitivamente no lo era, y distinguió entre el capital creativo y el capital destructivo. A pesar de su ignominiosa rendición y sumisión ante los intereses judíos cuando aumentó la presión debido a su publicación de El Judío Internacional, en 1938 Ford describió en el New York Times la dicotomía que existía entre las dos formas de capital:

    "Alguien dijo una vez que 60 familias han dirigido los destinos de la nación. Bien se podría decir que si alguien pusiera el foco en 25 personas que manejan las finanzas nacionales, los verdaderos hacedores de guerras del mundo experimentarían un importante alivio. Existe un Wall Street creativo y uno destructivo... Si esos financieros se salieran con la suya estaríamos en guerra ahora. Ellos quieren la guerra porque ellos hacen dinero de tales conflictos, de la miseria humana que tales guerras provocan" [21].

[21] New York Times, 4 de Junio 1938, citado por Sutton, Wall Street and the Rise of Hitler, pp. 90-91.

     Sutton desestimó esto, escribiendo: «Por otra parte, cuando examinamos detrás de esas declaraciones públicas encontramos que Henry Ford y su hijo Edsel Ford han estado a la vanguardia de los hombres de negocios estadounidenses que tratan de caminar por ambos lados de cada valla ideológica en búsqueda de ganancias. Usando los propios criterios de Ford, los Ford están entre los elementos "destructivos"». Contrariamente a Sutton, sin embargo, Pool declara que los ejecutivos de Ford habían estado fuertemente opuestos a la campaña anti-judía de su jefe, y ellos lo persuadieron para que abandonara dicha campaña a fines de los años '20. En la vanguardia de aquélla estaba su hijo Edsel, que poseía el 41% del capital corporativo (Pool, p. 84).

     Las acciones de Ford muestran que él estuvo opuesto a las fuerzas de la guerra. Él no se hizo ningún favor oponiéndose al "Wall Street destructivo". En 1915 Ford contrató el Oscar II, por otra parte conocido como el "Barco de la Paz" de Ford, con la esperanza de persuadir a los beligerantes de la guerra mundial a asistir a una conferencia de paz. La misión recibió en su mayor parte burlas. Aquellos a bordo, incluso Ford, fueron atacados por la gripe. Ford siguió financiando el "Barco de la Paz" mientras viajó alrededor de Europa durante dos años, y a pesar del ridículo fue ampliamente considerado como un pacifista sincero, si bien ingenuo. El doctor Sutton no menciona el "Barco de la Paz" de Ford ni su campaña pacifista durante la Primera Guerra Mundial. Por lo tanto, cuando él era un temprano partidario del America First Committee [22], fundado en 1940 para oponerse a los esfuerzos de Roosevelt para enredar a EE.UU. en una guerra contra Alemania, él fue demasiado fácilmente desestimado como pro-nacionalsocialista, tal como lo fue America First.

[22] George T. Eggleston, Roosevelt, Churchill and the World War II Opposition, Connecticut, 1979, pp. 96-97.

     Estadounidenses muy destacados de una amplia variedad de historiales se unieron a dicho comité, incluyendo al general Robert A. Wood, presidente de Sears Roebuck, y, entre los más activos, al héroe de aviación Charles Lindbergh. El líder del Partido socialista Norman Thomas fue un orador regular en las reuniones. Muchos congresistas y senadores se resistieron a la máquina de guerra de Roosevelt. Entre éstos se incluían pacifistas, liberales, Republicanos, Demócratas y conservadores. De Henry Ford, George Eggleston, un editor del Reader's Digest, de Scribner's Commentator, y antes de Life, y una importante figura en América First, recordó que muy lejos de ser un "nazi", Ford expresaba la esperanza de que hubiera un "Parlamento del hombre", "un espíritu mundial de hermandad, y un final al conflicto armado".


J. P. Morgan & Co. - Thomas Lamont

     Thomas W. Lamont, socio mayoritario en J.P. Morgan, estaba en la vanguardia de la agitación de Wall Street en favor de la guerra. Lamont, un partidario del nuevo régimen económico (New Deal) de Roosevelt, era un entusiasta protagonista del internacionalismo. Hablando ante la Academia de Ciencias Políticas en el Hotel Astor en Nueva York el 15 de Noviembre de 1939, declaró que la guerra contra Alemania era la consecuencia del fracaso del tratado de Versalles y del ascenso del nacionalismo económico. En contraste con los Republicanos de la vieja guardia como el ex Presidente Herbert Hoover, Lamont no creía que fuese posible negociar con Hitler. Sin embargo, la derrota militar de Hitler no sería suficiente: Estados Unidos debía abandonar el aislacionismo y abrazar el "internacionalismo" [23].

[23] Thomas Lamont, "American Business in War and Peace: Economic Peace Essential to Political Peace", discurso ante la Academy of Political Sciences, 15 Nov. 1939, citado por Peter Luddington, Why the Good War Was Good: Franklin D. Roosevelt’s New World Order, tesis doctoral, UCLA, 2008, pp. 112-113.

     Lamont en efecto lo había comprendido bien: capital internacional versus nacionalismo económico. Este último ahora incluía al imperialismo y a todos los bloques comerciales e Imperios autárquicos. Las finanzas internacionales ya no podían ser restringidas por los Imperios y los bloques comerciales. Pero el orden mundial que Woodrow Wilson había tratado de inaugurar después de la Primera Guerra Mundial con sus "Catorce Puntos" y la Sociedad de Naciones, basada alrededor del libre comercio internacional, había sido rechazado hasta por su propio país. Los Estados de Eje estaban construyendo bloques económicos autárquicos, y habían estado instituyendo el trueque entre los Estados, incluyendo aquellos que ellos habían ocupado.

     Roosevelt iba a declarar con toda franqueza ante Churchill durante las discusiones acerca de la "Carta Atlántica" que el mundo de posguerra no toleraría ningún Imperio, incluyendo al británico, y que estaría basado en el libre comercio. Él declaró inequívocamente que la guerra estaba siendo llevada a cabo sobre la premisa del libre comercio. Roosevelt le dijo a Churchill, según lo relata el hijo del Presidente, Elliott Roosevelt: "¿Sugerirá alguien que la tentativa de Alemania de dominar el comercio en Europa central no fue un importante factor que contribuyó a la guerra?" [24]. Aparentemente la causa de la guerra no fue Pearl Harbor, ni la invasión de Polonia. Roosevelt dejó claro que el libre comercio internacional sería el fundamento del mundo de posguerra, y que los Imperios quedarían obsoletos.

[24] Elliott Roosevelt, As He Saw It, Nueva York, 1946, p. 35.


General Motors - James D. Mooney

     Otro supuesto entusiasta de la Alemania nacionalsocialista era James D. Mooney, vicepresidente de General Motors, a cargo de las operaciones europeas. General Motors (GM) desempeña un gran papel en el supuesto nexo entre los nacionalsocialistas y el gran empresariado debido a sus afiliados europeos que actuaban en países ocupados por los alemanes durante la guerra. El supuesto entusiasmo de Mooney por el Nacionalsocialismo era tal, que él presuntamente se consideraba a sí mismo como un futuro "colaboracionista" en EE.UU. en caso de una victoria alemana [25]. Las tonterías más extraordinarias han sido ampliamente repetidas en cuanto a que Mooney practicaba cómo conseguir técnicamente un saludo nacionalsocialista y un "Sieg Heil" delante del espejo en su hotel antes de reunirse con Hitler en 1934. Cómo Edwin Black supo eso, no está establecido [26].

[25] Charles Higham, Trading with the Enemy: How the Allied Multinationals Supplied Nazi Germany throughout World War Two, Londres, 1983, pp. 166-177.
[26] Edwin Black, "Hitler’s Car Maker: The Inside Story of How General Motors Helped Mobilize the Third Reich", History News Network, http://historynewsnetwork.org/article/37935

     Es evidente que, utilizando sus conexiones a nivel mundial, Mooney se embarcó en la diplomacia privada con la intención de evitar la guerra. Sin embargo, ya en 1938 un ejecutivo de GM, que probablemente haya sido Mooney, se acercó a la Oficina de Guerra británica para hablar de las exigencias británicas en caso de guerra con Alemania. Por lo que está indicado en la autobiografía inédita de Mooney, parece que, nada sorprendentemente, una importante preocupación era el método alemán de comercio. Un biógrafo habla de eso:

    «Mooney aprovechó la oportunidad en la cena para entregar su propia "bomba": Si los alemanes pudieran negociar alguna forma de préstamo de oro, ¿estarían dispuestos ellos a detener sus exportaciones subvencionadas y sus especiales prácticas de intercambio que eran tan molestas para los comerciantes extranjeros, en particular para el Reino Unido y Estados Unidos? Si bien Mooney clara y francamente creía que eso podría asegurar la paz, en verdad las prácticas habían tenido un efecto deletéreo en la extracción de ganancia por parte de General Motors desde Alemania...» [27].

[27] James D. Mooney, Always the Unexpected, Wisconsin, 1948, p. 24; http://www.gmhistory.chevytalk.org/James_D_Mooney_by_David_Hayward.html

     Mooney formuló una lista de recomendaciones para aliviar las tensiones. Significativamente, la mayor parte de la lista implicaba el retorno de Alemania al comercio mundial y al sistema bancario:

    1. Limitación de armamentos.
    2. Pactos de no-agresión.
    3. Moverse a las prácticas comerciales de las naciones occidentales:
        a) Libre comercio.
        b) Discontinuación de las exportaciones subvencionadas.
        c) Retorno a las prácticas de las naciones más favorecidas.
        d) Finalización de las obligaciones extranjeras (pago de deudas).

     Parece evidente que Mooney estaba actuando como un emisario del capital internacional, si es que no también como un agente de Inteligencia para EE.UU. y/o Gran Bretaña. Algunos esfuerzos fueron hechos por Walther Funk del Reichsbank para comprometerse en términos de comercio y finanzas, pero la guerra intervino. El 4 de Febrero de 1939 Mooney declaró ante un banquete anual del American Institute of Banking que un avenimiento con Hitler no podía ser alcanzado.


Comisionado del Reich para el Manejo de la Propiedad Enemiga

     Las corporaciones afiliadas a los Aliados tales como Opel, asociada con General Motors, que funcionaban en la Europa ocupada por los alemanes durante la guerra, pudieron hacer aquello bajo el control del Comisionado del Reich para el Manejo de la Propiedad Enemiga.

     Los decretos estatales alemanes del 24 y el 28 de Junio de 1941 bloquearon los activos de las compañías estadounidenses, después del bloqueo de los bienes alemanes en EE.UU. del 14 de Junio de 1941.

     En una revisión para los Archivos Nacionales estadounidenses el doctor Greg Bradsher declara que la compañía estadounidense y los activos bancarios fueron incautados por una enmienda al "Decreto Acerca del Tratamiento de la Propiedad Enemiga del 15 de Enero de 1940" de fecha 11 de Diciembre de 1941. Los bienes corporativos y bancarios estadounidenses fueron controlados por el Reichskommissar für die Behandlung Feindlichen Vermoegens, que era parte del Ministerio de Justicia. Tal administración fiduciaria era parte del Derecho internacional. El Reichskommissar actuaba como el fideicomisario para la propiedad de extranjeros enemigos, de acuerdo con el esfuerzo de guerra alemán hasta el final de las hostilidades, después de lo cual dicha prpopiedad sería devuelta a los dueños con su contabilidad en orden. Un custodio era designado para cada empresa, que rendía cuentas financieras al Reichskomissar cada seis meses. Sin embargo, otras empresas fueron confiscadas completamente por el Ministerio de Economía del Reich [28]:

    "Hacia el 1º de Marzo de 1945, la Oficina del Reichskommissar había tomado bajo su administración propiedad avaluada en más de 3.500 millones de marcos. En aquella fecha, aproximadamente 945 millones de marcos de propiedad estadounidense eran administrados por la Oficina del Reichskommissar, y otros 267 millones de marcos de propiedad estadounidense no fueron administrados por dicha Oficina".

[28] Dr. Greg Bradsher, German Administration of American Companies 1940-1945: A very Brief Review, U.S. National Archives, 6 de Junio 2001, http://www.archives.gov/research/holocaust/articles-and-papers/german-administration-of-american-companies.html

     Por lo tanto, las empresas extranjeras difícilmente eran libres de perseguir sus ganancias durante el tiempo de la guerra. La comunicación con las oficinas centrales de la corporación fue discontinuada. Sin embargo, persiste el argumento de que corporaciones tales como Ford y General Motors estuvieron coligadas con el enemigo durante la guerra [29]. Sobre la base de que los mismos directores alemanes de Opel en Alemania de antes de la guerra fueron aprobados por la oficina del Reich durante la guerra, y de que Alfred P. Sloan y Mooney permanecieron teóricamente en el consejo directivo de Opel, eso es juzgado suficiente para demostrar la colusión [30].

[29] Rinehold Billstein et alia, Working for the Enemy: Ford, General Motors and Forced Labor in Germany During the Second World War, 2004, p. 141.
[30] Anita Kugler, Working for the Enemy, ibid., p. 36.

     Mientras el doctor Bradsher no está seguro en cuanto a lo que le sucedió a las ganancias, según la Ley de Dividendos de 1934 las corporaciones fueron restringidas en la cantidad de ganancias y dividendos a pagar a los accionistas a un 6%. El resto de las ganancias tenía que ser reinvertido en la empresa o usado para comprar bonos del Gobierno [31]. En resumen, las corporaciones afiliadas con el extranjero fueron dirigidas por y para Alemania como uno esperaría, y de acuerdo al objetivo de la autarquía nacional.

[31] Richard Overy, The Dictators, Londres, 2004, pp. 438-439.

     El doctor Sutton trata de resolver muchas contradicciones y paradojas declarando que ellas son parte de un proceso dialéctico hegeliano aprendido en Alemania durante principios del siglo XIX por vástagos de las finanzas Puritanas que fundaron la logia con sede en Yale Skull and Bones 322 [32]. De ahí la razón de por qué secciones del gran empresariado trataron tanto con la Alemania nacionalsocialista como con la URSS: ellos estaban promoviendo el conflicto controlado que resultaría en una síntesis dialéctica globalista.

[32] Antony Sutton, How the Order Creates War and Revolution, pp. 3-9.


Fritz Thyssen

     Sutton cita a Fritz Thyssen en cuanto a por qué él apoyó a Hitler, pero no ve que los motivos son diferentes de los de Wall Street. Thyssen, y otros industriales como Krupp, que financiaron a Hitler, lo hicieron muy abiertamente y por motivos patrióticos. Thyssen escribió, según lo cita Sutton: "Me dirigí al Partido nacionalsocialista sólo después de que me convencí de que la lucha contra el Plan Young era inevitable si el colapso completo de Alemania debía ser evitado" [33]. El Plan Young para el pago de reparaciones tras la Primera Guerra Mundial fue considerado como el medio de controlar Alemania con capital estadounidense. Thyssen es difícilmente un ejemplo de un nexo entre el nacionalsocialismo y el capitalismo internacional; por el contrario, ello muestra que el empresariado alemán estaba motivado por un sentimiento patriótico hasta un grado que el empresariado estadounidense no tenía entonces y que es hoy aún menor.

[33] Fritz Thyssen, I Paid Hitler, Nueva York, p. 88, citado por Sutton, Wall Street and the Rise of Hitler, p. 25.

     Thyssen era un católico motivado por la doctrina social de la Iglesia que buscó una alternativa tanto al marxismo como al capitalismo monopólico. Como muchos otros a través del mundo de todas las clases, Thyssen encontró que las doctrinas corporativistas del Fascismo y del Nacionalsocialismo reflejaban la doctrina de la Iglesia en cuanto a la justicia social. Thyssen era miembro del conservador Partido Nacional del Pueblo. Si bien fue uno de los pocos industriales que donaron al NSDAP, en una fecha tardía, incluso aquel aporte fue escaso. Los procesos de des-nazificación en 1948 encontraron que Thyssen donó aproximadamente 650.000 marcos a diversos partidos y grupos derechistas, de los cuales había muchos, incluído el NSDAP, entre 1923 y 1932. Él era un adherente de las teorías corporativistas del filósofo austriaco Othmar Spann. En 1933 a Thyssen el NSDAP le pidió que estableciera un Instituto para el Corporativismo en Düsseldorf [34]. Sin embargo, aquél fue considerado como un rival del Frente del Trabajo y fue cerrado en 1936. En 1940, después de haber emigrado de Alemania, Thyssen y su esposa fueron capturados en Francia y encarcelados en Alemania durante la duración de la guerra.

[34] http://www.thyssenkrupp.com/en/konzern/geschichte_grfam_t2.html


Prescott Bush

     Una figura que se asocia con Thyssen es Prescott Bush. Ya que éste había sido, como sus hijos Presidentes George H. W. y George W. Bush, iniciado en la Logia 322, teorías inmensamente absurdas han sido tejidas alrededor de la sociedad secreta de Yale, también conocida como la Orden Cráneo y Huesos, como un culto de muerte pro-nacionalsocialista, y de los vástagos de familias influyentes como parte de una conspiración nacionalsocialista internacional para el dominio mundial.

     Prescott Bush era socio de W. Averell Harriman en Brown Brothers Harriman and Co. y en la Union Banking Corporation (UBC). La UBC actuó como una oficina central para los intereses de Thyssen. A causa de eso los activos de la UBC fueron confiscados por el gobierno estadounidense durante la guerra. El hecho de que Thyssen hubiera languidecido en campos de concentración nacionalsocialistas durante la guerra es pasado por alto por aquellos que buscan una conexión de Wall Street con Hitler por medio de Thyssen. De ahí que The Guardian afirmara tener nuevas revelaciones en 2004 que resultaron ser nada, con el foco en Thyssen como el hombre de negocios que "financió el ascenso de Hitler al poder". Sin embargo, de nuevo se habla más del carácter del capital internacional que del apoyo del gran empresariado a Hitler. El artículo de The Guardian afirma:

    «Erwin May, un agregado de tesorería y funcionario del departamento de investigación en la Alien Property Comission (APC), fue asignado para examinar los negocios de la UBC. El primer hecho que surge es que Roland Harriman, Prescott Bush y los otros directores realmente no poseían sus acciones en la UBC sino que simplemente las tenían de parte del Banco voor Handel. Extrañamente, nadie parecía saber quién poseía el banco con sede en Rotterdam, incluyendo al presidente de la UBC.

    «May escribió en su informe del 16 de Agosto de 1941: "La Union Banking Corporation, formada el 4 de Agosto de 1924, es totalmente poseída por el Banco voor Handel en Scheepvaart NV de Rotterdam, en los Países Bajos. Mi investigación no ha producido ninguna evidencia en cuanto a la propiedad del banco holandés. El señor Cornelis Lievense, presidente de la UBC, no declara ningún conocimiento en cuanto a la propiedad del Banco voor Handel, pero cree que es posible que el barón Heinrich Thyssen, hermano de Fritz Thyssen, pueda poseer un interés sustancial".

    «May exculpó al banco de tener un dorado fondo de ahorros para los líderes nacionalsocialistas, pero describió una red de compañías que salían de la UBC a través de Europa, EE.UU. y Canadá, y cómo el dinero de Voor Handel viajó a esas compañías por medio de la UBC.

    «Hacia Septiembre, May había rastreado los orígenes de los miembros no-estadounidenses del consejo y había encontrado que el holandés H. J. Kouwenhoven —quien se reunió con Harriman en 1924 para establecer la UBC— tenía varios otros empleos: además de ser el director general de Voor Handel era también el director del banco de August Thyssen en Berlín y un director de la Union Steel Works de Fritz Thyssen, la compañía que controlaba el Imperio de Thyssen del acero y de las minas de carbón en Alemania» [35].

[35] "How Bush’s Grandfather Helped Hitler’s Rise to Power", The Guardian, 25 Sept. 2004, http://www.theguardian.com/world/2004/sep/25/usa.secondworldwar

     Las vinculaciones son tenues, en el mejor de los casos, pero del mismo carácter que las otras supuestas asociaciones entre las corporaciones transnacionales y el Tercer Reich.


¿Quién Financió al Partido Nacionalsocialista?

     Tal como la suposición de que Ford podría haber financiado a Hitler porque ellos tenían opiniones similares sobre los judíos, Pool también hace la misma presunción sobre Montagu Norman, el gobernador del Banco de Inglaterra, el amigo de Schacht, porque Norman era también antagonista hacia los judíos (y hacia los franceses). Él deploraba el caos económico provocado en Alemania por el Dictado de Versalles y el impacto adverso que aquello estaba teniendo en el comercio mundial. Por aquellas razones, él pudo haber financiado al Partido nacionalsocialista, pero no hay ninguna prueba para ello. El libro de Pool es útil sin embargo, en tanto que él muestra, a pesar de él mismo, que el Partido nacionalsocialista no era un instrumento del gran empresariado.

     La industria I.G. Farben, por ejemplo, a menudo descrita como uno de los titiriteros plutocráticos del régimen nacionalsocialista, y como el centro de una máquina de muerte industrial del Tercer Reich, estaba encabezada por liberales. Pool declara que desde su formación en 1925 I.G. Farben dio financiamiento a todos los partidos excepto los nacionalsocialistas y los comunistas. No antes de 1932, con el NSDAP como el Partido más grande en el Parlamento, dos representantes de la firma se reunieron con Hitler para conocer sus opiniones acerca de la producción de combustible sintético (Pool, pp. 336-337). No sorprendentemente, Hitler estaba a favor, dado que ése era un importante factor en una economía autárquica. Sin embargo, el asunto de los fondos del Partido no fue planteado.

     La consecuencia de la que nos enteramos por Pool en cuanto a la financiación del Partido nacionalsocialista es que, citando al economista Paul Drucker:

    "El apoyo realmente decisivo vino de sectores de las clases medias bajas, los agricultores y la clase obrera... En lo que se refiere al Partido Nacionalsocialista hay buenas razones para creer que al menos tres cuartos de sus fondos, incluso después de 1930, provenían de los pagos semanales... y de las entradas para las reuniones masivas en las cuales los miembros de las clases altas estaban siempre notoriamente ausentes" [36].

[36] Paul Drucker, The End of Economic Man, Londres, 1939, p. 105; citado por Pool, p. 272.

     Ludecke, sin embargo, a pesar de su rechazo de Hitler, señaló lógicamente la diferencia de cosmovisiones entre el Nacionalsocialismo y el capitalismo liberal. Él escribió que "el concepto recién legalizado de derechos de propiedad en Alemania se diferencia radicalmente de las ideas del capitalismo ortodoxo, aunque los grupos marxistas en particular persistan en la opinión errónea de que el sistema de Hitler es una fase de la reacción diseñada para imponer la estabilización del capitalismo". Él señaló que "esta economía planificada significa el completo control estatal de la producción, la agricultura y el comercio; de las exportaciones, las importaciones y los mercados externos; de los precios, el mercado de divisas, el crédito, los tipos de interés, las ganancias, las inversiones de capital y la comercializacion de toda clase" (Ludecke, p. 692).

     Ludecke cita de un artículo aparecido en el diario del Consejo de Relaciones Exteriores Foreign Affairs (Julio de 1937) que "la concepción alemana del capitalismo siempre fue esencialmente diferente de la anglosajona, porque fue desarrollada bajo un concepto completamente diferente del Estado y del gobierno". Curiosamente, el escritor del Foreign Affairs indicó que lo que Hitler decretó fue la consolidación de lo que ya había sido establecido por la Socialdemocracia (Ibid., p. 693). Hubo gobiernos socialdemócratas que habían emprendido medidas similares. Cualquiera que esté familiarizado con el primer gobierno laborista de Nueva Zelanda, que asumió el poder casi al mismo tiempo que Hitler, podría suponer fácilmente que lo que el escritor de Foreign Affairs está describiendo son las políticas económicas de dicho gobierno laborista.


Hjalmar Schacht

     Un vínculo directo entre el capital internacional y el régimen de Hitler fue Hjalmar Schacht. Él es instructivo en cuanto a cómo el nexo bancario global procuró cooptar el Estado nacionalsocialista, y cómo fracasó en ello. Mientras los investigadores se han concentrado en lo primero, ellos han descuidado las implicaciones de lo segundo. Sutton declara que "Schacht era un miembro de la élite financiera internacional que maneja su poder detrás del escenario por medio del aparato político de una nación. Él es un vínculo clave entre la élite de Wall Street y el círculo interno de Hitler" [37]. Schacht fue una importante figura en la creación del Banco de Pagos Internacionales. La presencia de delegados alemanes en aquella institución durante la Segunda Guerra Mundial es un elemento primario de este supuesto nexo entre Wall Street y los nacionalsocialistas. Uno podría decir lo mismo, y algunos lo hacen, sobre el Comité Internacional de la Cruz Roja [38] y la Interpol [39] durante la guerra.

[37] Sutton, Wall Street and the Rise of Hitler, p. 18.
[38] Arthur Spiegelman, "WWII Documents Bolster Nazi-Red Cross Connection", Detroit Free Press, 30 de Agosto 1996, p. 6A.
[39] Gerald L. Posner, "Interpol’s Nazi Affiliations Continued after War", New York Times, 6 de Marzo 1990, http://www.nytimes.com/1990/03/06/opinion/l-interpol-s-nazi-affiliations-continued-after-war-137690.html

     Es tentador especular en cuanto a si Schacht fue plantado en el régimen nacionalsocialista para hacer descarrilar los aspectos más estridentes de la ideología del NSDAP acerca del capitalismo internacional. No es razonable afirmar que Hitler traicionó la lucha nacionalsocialista contra el capital internacional porque el programa económico completo del NSDAP no fue cumplido. Siempre va a haber una diferencia en la perspectiva en cuanto a lo que puede ser conseguido cuando uno no está en el gobierno. Schacht se vio obligado a trabajar dentro de los parámetros nacionalsocialistas y no pudo sino conseguir algunos resultados notables.

     Tal como Montagu Norman y otros, él también estuvo preocupado de que el caos económico en Alemania engendrado por el diktat de Versalles post Primera Guerra tuviera un impacto adverso en el comercio mundial. Sutton no menciona que Schacht terminó en un campo de concentración debido a su compromiso con el capital internacional. Al menos Higham declara al principio de su libro que "Hjalmar Schacht pasó la mayor parte de la guerra en Ginebra y Basilea moviendo los hilos detrás del escenario. Sin embargo, Hitler correctamente sospechó de él que estaba intrigando para el derrocamiento del régimen actual a favor de la Fraternidad [40] y lo encarceló ya avanzada la guerra" [41].

[40] El término de Higham para la camarilla conspiradora financiera internacional.
[41] Higham, Trading with the Enemy, pp. 9-10.

     Hitler volvió a nombrar a Hjalmar Schacht como presidente del Reichsbank en 1933, y en 1934 como ministro de Economía. Schacht escribió después de la guerra:

    «Los agitadores nacionalsocialistas conducidos por Gottfried Feder habían emprendido una cruel campaña contra la banca privada y contra todo nuestro sistema monetario. La nacionalización de los bancos, la abolición de la esclavitud ante los pagos de intereses y la introducción del dinero estatal "giros Feder", eran las frases altisonantes de un grupo de presión que apuntaba al derrocamiento de nuestro dinero y sistema bancario. Para mantener esas tonterías bajo control, convoqué a un consejo de banqueros, que hizo sugerencias para una supervisión y un control más estrictos de los bancos. Esas sugerencias fueron codificadas en la ley de 1934... aumentando los poderes de la autoridad supervisora de los bancos. En el curso de diversas discusiones, tuve éxito en disuadir a Hitler de poner en práctica la más tonta y peligrosa de las ideas acerca de la banca y el dinero mantenida por sus colegas de partido» [42].

[42] Hjalmar Schacht, The Magic of Money, Londres, 1967, p. 49; http://www.autentopia.se/blogg/wp-content/uploads/2013/09/schacht_the_magic_of_money.pdf

     Lo que Schacht introdujo realmente fue el billete MEFO [de pago diferido]. Entre 1934 y 1938, 12.000.000 de billetes habían sido emitidos a razón de 3.000.000 por año. Los billetes MEFO fueron usados específicamente para facilitar el intercambio de bienes (Ibid., p. 117). Sin embargo, una vez que se logró el pleno empleo, Schacht quiso volver a las finanzas ortodoxas. Hitler se opuso, y se acordó que Schacht continuaría como presidente del Reichsbank hasta 1939, con la garantía de que la emisión de billetes MEFO sería detenida cuando 12.000.000 de billetes de banco hubieran sido alcanzados (Ibid., p. 114). Después de la guerra Schacht aseguró a los lectores que el dinero legal como el MEFO (Ibid., p. 116), así como el trueque, no deberían convertirse en la norma para el mundo, a pesar de sus éxitos en Alemania.

     Del mismo modo, Schacht se opuso a los objetivos autárquicos del Nacionalsocialismo. Schacht era, en resumen, ideológicamente hostil a la raison d’etre del nacionalsocialismo. Hoy él sería un entusiasta exponente de la globalización junto con David Rockefeller y George Soros. Él escribió después de la guerra:

    "La exagerada autarquía es el mayor obstáculo a una cultura mundial. Es sólo la cultura la que puede acercar a la gente entre sí, y el comercio mundial es el más poderoso portador de cultura. Por esta razón fui incapaz de apoyar a aquellos que abogaban por el aislamiento autárquico de una ermita como una solución para los problemas de Alemania" (Ibid., p. 85).

     Pero Schacht fue también responsable durante seis años de restablecer la economía de Alemania, y entre los logros que estuvieron de acuerdo con el nacionalsocialismo estuvo la creación de tratados comerciales bilaterales basados en créditos recíprocos. Schacht escribió de esto:

    "En Septiembre de 1934 introduje un nuevo programa de comercio exterior que hacía uso de cuentas de compensación, y el crédito por contabilidad...

    "Mi plan era hasta cierto punto una reversión a la primitiva economía de trueque, sólo que la técnica era moderna. El valor equivalente de los bienes importados era abonado al proveedor extranjero en una cuenta bancaria alemana, y viceversa, los compradores extranjeros de bienes alemanes podían hacer el pago por medio de esas cuentas. Ningún movimiento de dinero en marcos o divisas extranjeras ocurrió. Todo fue hecho por medio de créditos y débitos en una cuenta bancaria. Así, no apareció ningún problema en el comercio exterior" (Ibid., pp. 85-86).

     Schacht luego insinúa lo que resultaría en un choque de sistemas, y en una guerra mundial:

    «Aquellos interesados en el intercambio de bienes entraron en conflicto con aquellos interesados únicamente en el dinero. Hubo pronto una batalla real entre los exportadores que vendían bienes a Alemania, y los acreedores que querían su interés. Ambos partidos exigieron que se les diera preferencia, pero la decisión siempre fue a favor del comercio exterior.

    «Concluí acuerdos especiales con diversos Estados que eran nuestras principales fuentes de materias primas y productos alimenticios. Cualquiera que deseaba vender materias primas a Alemania tenía que comprar productos industriales alemanes. Alemania podía pagar por bienes del extranjero sólo por medio de bienes hechos en casa, y fue así capaz de comerciar sólo con países preparados para participar en ese programa bilateral. Había muchos de tales países. Toda Sudamérica junto con los Balcanes se alegraron de servirse de la idea, ya que ella favorecía su producción de materias primas. Hacia la primavera de 1938 había no menos de 25 de tales acuerdos de cuentas de compensación con países extranjeros, de modo que más de la mitad del comercio exterior de Alemania fue conducida por medio de ese sistema. Ese sistema de acuerdo comercial en el cual dos países —Alemania y un país extranjero— estaban siempre implicados, ha entrado en la historia económica bajo el nombre de política de comercio "bilateral" (Ibid., p. 86).

    «Eso creó mucha hostilidad en países que no eran parte del sistema. Éstos eran precisamente aquellos países que eran los principales competidores de Alemania en los mercados mundiales, y que había intentado hasta entonces efectuar el reembolso de sus préstamos imponiendo aranceles especiales a sus importaciones desde Alemania. Los países que participaban en el comercio bilateral no estaban entre aquellos que habían concedido préstamos a Alemania. Ellos eran productores primarios o predominantemente agrarios, y habían sido apenas tocados hasta entonces por la industrialización. Ellos utilizaron el sistema de comercio bilateral para acelerar su propio desarrollo industrial por medio de máquinas e instalaciones fabriles importadas de Alemania» (Ibid., p. 87).

     Sin embargo, Schacht no estaba ni siquiera a favor de la permanencia de ese gran método alternativo de comercio mundial que permitió el desarrollo pacífico de economías atrasadas. Imagine la diferencia para el mundo hoy si a ese sistema se le hubiese permitido vivir y crecer. Schacht permaneció como miembro de la Fraternidad, para usar el término de Higham, y él se preocupó de que

    "El sistema de comercio bilateral mantuviera la balanza de pagos alemana bajo control durante muchos años, pero ésa no era una solución satisfactoria, ni tampoco fue permanente. Es verdad que eso permitió a Alemania conservar su industria y alimentar a su pueblo, pero el sistema no podía proporcionar un excedente del intercambio con el exterior. Nunca se importó más que lo que fue exportado. La importación y la exportación se equilibraban exactamente en términos monetarios. Así, ese sistema consiguió justo lo contrario de lo que yo, de acuerdo con los acreedores extranjeros, había juzgado que era necesario" (Ibid., p. 87).

     Como si enfatizara que él nunca había tenido la intención de renegar de su lealtad a la Fraternidad, Schacht se lamentó disculpándose:

    "Ya en ese entonces cuando introduje el sistema de comercio bilateral hice saber que lo consideraba como el sistema más inadecuado y desagradable, y expresé la esperanza de que fuera sustituído pronto por una política de comercio completa, libre y multilateral. De hecho, el sistema tuvo realmente alguna influencia considerable en las políticas comerciales de los competidores de Alemania" (Ibid., p. 87).

     Parece que Schacht había desencadenado fuerzas de justicia económica y equidad sobre el mundo a pesar de sus intenciones, y aquello sólo podría ser detenido por la guerra. Nuevamente: "Por mi parte yo no diría que el sistema de comercio bilateral estuvo entre aquellas de mis medidas que vale la pena copiar" (Ibid., p. 89). Introducir el trueque en el comercio mundial parece haber sido una fuente de gran vergüenza para Schacht.

     Schacht critica a Hitler por haber financiado la guerra ni con impuestos ni con el aumento de préstamos. “En vez de eso, él decidió imprimir billetes de banco", lo que por supuesto es un anatema para un banquero como Schacht, afirmando la amenazadora perspectiva de la "inflación". Muy verdaderamente, la "inflación" no ocurrió debido a los otros controles estatales, pero Schacht declaró que aquello ocurrió realmente... en 1945. Al final de la guerra los billetes en circulación ascendían a entre 40.000 y 60.000 millones de marcos. Schacht comenta que aquello no tuvo como resultado la hiperinflación, y que el objetivo era mantener el nivel en aquella cantidad (Ibid., p. 109).

     ¿Podría uno concluír entonces que el dinero de la nada (fiat money) que había sido emitido por el Tercer Reich no había sido la causa de la inflación sino más bien la destrucción de la producción alemana hacia el final de la guerra? En cualquier caso, no fue sino hasta 1948 que la ocupación Aliada intentó la reforma monetaria, basada en las recomendaciones del secretario de Tesorería estadounidense Henry Morgenthau Jr., mediante una devaluación masiva del marco. Eso es lo que tuvo consecuencias devastadoras sobre los alemanes de clase media y obrera, y Schacht declara que "una intención malévola estuvo implicada" (Ibid., p. 121). El dinero de la nada ha sido durante mucho tiempo el gran espantajo entre los economistas ortodoxos. De manera divertida, Schacht pasó dos días durante los procedimientos de Núremberg tratando de explicar los billetes MEFO, y cuando se le pidió una tercera vez, dejó de intentarlo y se negó (Ibid., p. 118).

     El Banco de Pagos Internacionales (BIS) reporta que hasta el final de la guerra el gobierno del Reich usó una variedad de métodos de finanzas, incluyendo lo que Schacht había ridiculizado como «dinero estatal "Giros Feder"».

     Otro punto interesante destacado por Schacht es que, contrariamente a la generalizada presunción, la recuperación económica alemana no estuvo basada en el gasto de guerra. Schacht incluso critica a Hitler suponiendo que él no entendía los requerimientos de la preparación de la guerra. Entre 1935 y 1938 el gasto en armamentos fue de 21.000 millones de marcos (Ibid., p. 101). Schacht supone que eso se debió a la ignorancia de Hitler. La otra alternativa es que no hubo ningún plan a largo plazo para emprender una guerra importante o una agresión prolongada. No hubo ninguna concentración de materias primas y ninguna verdadera economía de guerra sino hasta 1939.

     En 1939 Schacht fue sustituído por el doctor Walther Funk, que había servido en 1932 como vicepresidente del consejo económico del NSDAP bajo la presidencia de Feder. El reemplazo de Schacht por Funk, trabajando bajo la dirección de Göring, jefe del Plan de Cuatro Años, parece ser una indicación de que una fase de transición había sido completada y de que el Gobierno estaba muy consciente del papel de Schacht como un agente del capital internacional. Otto D. Tolischus, escribiendo desde Berlín para el New York Times, comentó:

    «El doctor Schacht fue removido porque él creía que Alemania había alcanzado el límite en la fabricación de deudas y en la expansión monetaria, y que cualquier expansión futura significaba un peligro para el sistema económico, del cual él todavía se consideraba responsable, y que el gobierno tendría que reducir sus ambiciones y límitarse a sí mismo a los medios que poseía la nación...

    «Ninguna explicación definitiva de la nueva política financiera está disponible hasta ahora, pero a juzgar por los indicios en los sectores más altos, la política es probable que procediera como sigue:

        «1. Expandir la circulación monetaria sólo para las actuales demandas de intercambio y no para propósitos especiales.
        «2. Abrir el mercado de capitales para la industria privada y hacer que la industria privada financie muchas tareas hasta ahora financiadas por el Estado, directamente o por precios por órdenes públicas, lo que ha permitido a la industria financiar la expansión de nuevas fábricas del Plan de Cuatro Años a partir de ganancias acumuladas y reservas.
        «3. Crear un instrumento de crédito sin intereses con el cual el Estado, ahora teniendo que compartir el mercado de capitales con la empresa privada, financiará sus propios futuros pedidos a cuenta de crecientes ingresos fiscales, producto de la resultante expansión de la producción.

    «En un respecto por lo tanto, el señor Funk probablemente seguirá "pre-financiando" los pedidos del Estado como lo hizo el doctor Schacht, pero mientras que éste lo hizo con billetes, préstamos, certificados de entrega y otros instrumentos de crédito, todo lo cual cuesta entre un 4½ y un 5% de interés anual, el señor Funk propone hacer eso con instrumentos no devoradores de intereses.

    «Cómo aquello debe ser hecho, es su secreto, pero la simple mención de instrumentos de crédito sin intereses inevitablemente recuerda el plan de Gottfried Feder que en un tiempo fascinó al Canciller Hitler pero que el doctor Schacht vetó» [43].

[43] "The Abolition of Debt-Bonds Is the Story behind the Removal of Dr. Schacht", Social Justice, 13 Feb. 1939, p. 11.

     Lo que había ocurrido era un ultimátum del Reichsbank, que en Enero de 1939 rechazó conceder al Estado algún otro crédito (Schacht, p. 117). Eso equivalía a un motín por parte de la banca ortodoxa. El 19 de Enero Schacht fue removido como presidente del Reichsbank, y su puesto fue asumido por el ministro de Economía Funk. Hitler publicó un edicto que obligaba al Reichsbank a proporcionar crédito al Estado.

     Funk comentó sobre la política monetaria de Alemania un año más tarde:

    «Volviendo del sector externo al interno, la pregunta “¿Cómo esta guerra está siendo financiada en Alemania?" es una por la cual el mundo muestra un vivo interés. La guerra es financiada mediante trabajo, ya que no estamos gastando ningún dinero que no haya sido ganado por nuestro trabajo. Los billetes basados en el trabajo —recibidos por el Reich y descontados por el Reichsbank— son la base del dinero» [44].

[44] Walther Funk, "The Economic Re-Organisation of Europe", Discurso del 25 de Julio de 1940.

     Ampliamente, parece que las ideas de Feder estaban siendo puestas en práctica. El NSDAP rompió la esclavitud ante los comerciantes internacionales de oro, y eso estaba siendo discutido abiertamente como el camino del futuro. Alemania creó un bloque comercial autárquico tanto antes como durante la guerra, basado en el trueque por medio de un centro de compensación del Reich. La vinculación de monedas nacionales al Reichsmark provocó aumentos inmediatos de salarios en los Estados ocupados. El informe anual del Banco de Pagos Internacionales para 1940-1941 citó a los voceros de finanzas de la Italia Fascista y del Tercer Reich:

    «El desarrollo de compensaciones bancarias en Europa ha dado ocasión a ciertos temores en cuanto a la futura posición del oro como un elemento en la estructura monetaria. Ha sido notado desde entonces que Alemania ha sido capaz de financiar el rearme y la guerra con reservas de oro muy leves y que el comercio exterior de Alemania e Italia ha sido llevado a cabo en gran parte sobre una base de compensaciones. De aquí que esté siendo hecha la pregunta de si un nuevo sistema monetario está siendo desarrollado que prescindirá totalmente de los servicios del oro.

    «En declaraciones oficiales hechas sobre este tema en Alemania e Italia se hace una distinción entre las diferentes funciones del oro. El presidente del Reichsbank alemán dijo en un discurso el 26 de Julio de 1940 que "en cualquier caso, en el futuro el oro no desempeñará ningún papel como una base de las divisas europeas, ya que un dinero no es dependiente de su cobertura sino del valor que le es dado por el Estado, es decir, por el orden económico en tanto regulado por el Estado". "Es otro asunto", añadió él, "si el oro debería ser considerado como un medio conveniente para el pago de saldos negativos entre los países, pero nunca perseguiremos una política monetaria que nos haga de algún modo dependientes del oro, ya que es imposible atarse a un medio cuyo valor no puede determinarse» [45].

[45] The Bank for International Settlements Annual Report for 1940-1941, Eleventh Annual Report, 9 de Junio de 1941, p. 96.

     Después de la guerra Schacht, si bien fue absuelto de sus acusaciones en Núremberg, no logró escapar al deseo de venganza de los Aliados, a pesar de los testimonios de aquellos que declararon que él había sido desde un principio un enemigo de Hitler. En 1959 Donald R. Heath, embajador estadounidense ante Arabia Saudí, que había sido director de asuntos políticos para el gobierno militar estadounidense durante el tiempo de los juicios de Núremberg, escribió a Schacht diciéndole que él había tratado de intervenir en favor suyo con el fiscal estadounidense Robert Jackson:

    "Después de consultar con Robert Murphy, ahora subsecretario de Estado, y con el permiso del general Clay, fui a Núremberg para ver a Jackson. Le dije a Jackson no sólo que usted nunca debió haber sido llevado delante de aquel tribunal sino que usted había estado trabajando sistemáticamente para el desplome del régimen nacionalsocialista. Le dije que yo había estado en contacto con usted de manera regular durante la primera parte de la guerra y que usted me había entregado información adversa a la causa nacionalsocialista" (Hjalmar Schacht, p. 107).

     En 1952 Schacht solicitó establecer un banco en Hamburgo, pero fue rechazado sobre la base de que los billetes MEFO habían ofendido a la moralidad bancaria. Notablemente, fueron los socialistas los que encontraron objetables los billetes MEFO (Ibid., p. 118).


¿Quién Quería la Guerra?

     Si algunos industriales y hombres de negocios como Henry Ford no querían la guerra y apoyaron al America First Committee, otros, incluso aquellos supuestamente pro-nacionalsocialistas, estaban pidiendo a gritos que se ayudase a Gran Bretaña, y habían mostrado antagonismo hacia Alemania bastante antes de Pearl Harbor. El senador Rush D. Holt, un pacifista liberal, durante la última sesión del 76º Congreso denunció a los oligarcas que promovían la beligerancia contra Alemania.

     Comentando acerca del influyente comité Defend America by Aiding the Allies, encabezado por el periodista William Allen White, destinado a agitar en favor de la guerra contra Alemania, o al menos para toda ayuda a Gran Bretaña, el senador Holt dijo que los fundadores incluían "dieciocho destacados banqueros". Entre aquellos que estuvieron presentes en su fundación en Abril de 1940 estaban Henry L. Stimson, que había servido como consultor de J.P. Morgan, y el antiguo socio de Morgan, Thomas W. Lamont [46].

[46] "Rabid Tory Propagandists Are Worst War Profiteers", Weekly Roll-Call, 25 de Enero 1941, p. 6; citando al Chicago Daily Tribune, 12 de Junio 1940.

     La campaña comenzó el 10 de Junio de 1940, con avisos titulados "Stop Hitler Now" apareciendo en los periódicos a través de todo Estados Unidos. Había una alusión en los avisos de que eran pagados por "varios ciudadanos estadounidenses patrióticos". El 11 de Julio el senador Holt habló al Senado acerca del anuncio:

    «Usted encuentra que no es gente menor la que pagó por ese anuncio, "Stop Hitler Now!"... Escuche a esos bancos. Los directores de esos bancos, o las familias de los directores, pagaron por ese anuncio. ¿Quiénes son ellos? No es de extrañar que ellos quieran detener a Hitler. El director de J. Pierpont Morgan and Co.; el director de Drexel & Co.; el director de Kuhn, Loeb & Co. Los senadores ya han oído ese nombre antes: Kuhn, Loeb and Co. Banca Internacional. No es ninguna sorpresa que Kuhn, Loeb & Co. ayudara a financiar tal anuncio. Un director de Lehman Brothers, otra firma bancaria internacional, ayudó a pagar este anuncio, y varios otros» [47].

[47] "Aid to Britain Screech Comes from Wall Street Profiteers Facing Loss", Weekly Roll-Call, 3 Feb. 1941, p. 5.

     Holt, refiriéndose a una lista de nombres de los patrocinadores del anuncio, declaró que ellos no son los tipos que mueren en batalla, ni los padres de aquellos que mueren en batalla. Él nombró a las esposas de los financieros internacionales W. Averell Harriman [48], H. P. Davison [49], Daniel Guggenheim [50] y John Schiff de Kuhn, Loeb and Co. Otros patrocinadores incluían a Frederick M. Warburg [51], un socio de Kuhn, Loeb and Co.; Cornelius V. Whitney, magnate de la minería asociado con intereses de Rockefeller y Morgan; y Thomas W. Lamont de J. P. Morgan Co. En comunicaciones, estaba Henry Luce, el editor de Time, y Samuel Goldman, el magnate de Hollywood. Holt describió a esos patrocinadores no como "patriotas" (patriots) sino como "pagatriotas" (paytriots).

[48] Un antiguo hombre de Estado de la diplomacia estadounidense bajo diversos Presidentes, él fue un fundador del banco internacional Brown Brothers Harriman, uno de cuyos socios era compañero del iniciado Prescott Bush en la Logia 322. Por el hecho de sus afiliaciones comerciales con corporaciones alemanas como las de Fritz Thyssen, a Harriman se le supone haber sido un apoyador en Wall Street de Hitler, junto con Prescott Bush. El patrocinio de Harriman de la agitación de la guerra muestra que ése no fue el caso.
[49] Asociado con los intereses de  J.P. Morgan, él fue un iniciado de la Logia 322 en 1920.
[50] Guggenheim, el magnate del cobre, había sido un miembro de la National Security League, encabezada por J. P. Morgan, que había instigado la guerra contra Alemania durante la Primera Guerra Mundial.
[51] Un director en los intereses ferroviarios de Harriman.

     En su discurso de despedida del Senado, Holt determinó exactamente lo que estaba detrás de la agitación en favor de la guerra contra Alemania, y de la diferente actitud hacia la URSS: "Alemania es un factor en el comercio mundial contra Inglaterra, y Rusia no lo es". "Los muchachos estadounidenses van a ser enviados una vez más a Europa, en la siguiente sesión del Congreso, no para destruír la dictadura o para preservar la democracia sino para conservar el equilibrio de fuerzas y proteger el comercio mundial". Es interesante leer ahora que, en respuesta, el senador Josh Lee recordó a Holt que Roosevelt había prometido que "ninguna fuerza expedicionaria estadounidense sería enviada a Europa". Holt contestó que Roosevelt había roto muchas promesas [52].

[52] Senator Holt in Farewell Speech Calls Pro-War Agitators "Traitors", Weekly Roll-Call, 11 de Enero 1941, p. 9.

     Una revisión de los titulares de periódicos también destaca a aquellos que eran más ávidos en pedir la guerra estadounidense contra Alemania, ya desde 1938, y en realidad la histeria de guerra que estaba siendo impulsada contra Alemania desde una fecha temprana. Aparte del Presidente Franklin D. Roosevelt que prometió, con un lado de su boca, que él no implicaría a EE.UU. en otra guerra europea, mientras con el otro exigía una concentración militar urgente, los dos individuos que más prominentemente se destacan en la agitación de la guerra son el confidente presidencial y financiero de Wall Street Bernard M. Baruch, y el gobernador de Nueva York Herbert H. Lehman de Lehman Brothers.

     En Octubre de 1938 Baruch y Roosevelt estaban ambos pidiendo un aumento en los gastos militares de Estados Unidos. En Enero de 1939 Baruch ofreció 3.300.000 dólares de su propia fortuna para ayudar a equipar el ejército estadounidense. En Febrero de 1939 Roosevelt decía que la participación estadounidense en ayudar a Gran Bretaña y Francia era "inevitable", aunque las hostilidades no fueron declaradas sino hasta Septiembre. En Mayo de 1940, entre la agitación de la guerra por parte de "rabinos" y de Roosevelt, "Baruch exhorta a Estados Unidos a rearmarse". En Junio "Lehman le dice a Roosevelt que envíe todas las armas pedidas". Unos días más tarde James P. Warburg, de la famosa dinastía bancaria, "dice que sólo la fuerza detendrá a Hitler".

     En Julio, Lehman pidió el servicio militar obligatorio. En Enero de 1941 James P. Warburg "pide acelerar" el rearme de Estados Unidos. Unos días antes el rabino Stephen S. Wise instó a "toda ayuda salvo la guerra" a Gran Bretaña, mientras Roosevelt pedía "miles de millones en préstamos para luchar contra el Eje", y Lehman "presiona por una rápida aprobación de las medidas de ayuda". En Febrero el "Instituto Judío Planificará Su Papel en el Nuevo Orden Mundial", y "Lehman Solicita una Mayor Velocidad en la Votación del Proyecto de Ley de Ayuda a los Británicos" [53]. Lehman, el diplomático estadounidense Bullitt, y los otros del partido en favor de la guerra estaban promoviendo ante el público estadounidense, opuesto de manera aplastante a la guerra, (la mentira de) que si Gran Bretaña fuera derrotada, EE.UU. afrontaría una inminente invasión [54]. Aquellos como el coronel Charles Lindbergh, quien mostró que tales afirmaciones alarmistas eran un completo absurdo, fueron ridiculizados como "pro-nazis".

[53] "The Chronology of the Devil who Wants War", Weekly Roll-Call, 17 Feb. 1941, p. 2.
[54] "Prompt Passage of Aid Bill Urged", The Pittsburgh Press, 26 Enero 1941, pp. 1, 12. "U.S. envoys who saw Nazis in action fear invasion, back Lend-Lease Bill", Pittsburgh Press, p. 12.


Conclusión

     Algunas celebridades de Wall Street que se suponía que habían sido "pro-nazis" sobre la base de afiliaciones comerciales en Alemania, estaban entre aquellos que agitaban la guerra contra Alemania. Las posesiones comerciales extranjeras fueron en Alemania tenidas en fideicomiso durante toda la guerra de acuerdo con el Derecho internacional. El único individuo que tenía vínculos demostrados con el capital internacional, Hjalmar Schacht, fue relevado de todas sus posiciones hacia 1939, y terminó en un campo de concentración.

     Aquellos hombres de negocios alemanes que proporcionaron fondos al Partido nacionalsocialista lo hicieron en una fecha comparativamente tardía, y eran de sentimientos nacionalistas en una tradición alemana que era ajena a la del interés propio de la escuela inglesa de libre comercio. Incluso aquellos hombres de negocios extranjeros de los cuales razonablemente se pudo haber esperado que financiaran al NSDAP por razones ideológicas, principalmente Henry Ford, no hicieron aquello, a pesar de persistentes acusaciones en contrario.

     El Tercer Reich era una economía controlada por una autoridad central (command economy), y los ejecutivos corporativos se convirtieron en "fideicomisarios" de sus firmas, sujetos a supervisión estatal. La premisa del NSDAP: "El interés común antes que el interés propio" era puesta en práctica en todas partes del régimen. Los dividendos y beneficios fueron limitados en gran medida. Si bien es una generalizada suposición el que Hitler renegó de los principios "socialistas" del programa del NSDAP, lo que el régimen realmente llevó a cabo era extenso en términos de comercio bilateral, y en el uso de métodos poco ortodoxos en las finanzas. Las maquinaciones del capital internacional, incluso de aquellos que eran supuestamente pro-alemanes, eran a favor de la guerra, sobre todo si Alemania no podía ser persuadida a que volviera a los métodos ortodoxos del comercio y las finanzas. La guerra se inició el mismo año que Schacht fue despedido de su cargo.–







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