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miércoles, 30 de marzo de 2016

Sobre los "Refugiados" y Viktor Orbán



     En thenewamerican.com aparecieron publicados hace ocho y cinco días los siguientes dos artículos del periodista y analista internacional estadounidense Alex Newman, que hemos traducido. El primero se refiere a la escandalosa invasión de Europa por parte de gente de Asia y África que no se sabe bien de qué se refugia ni por qué, y el autor abunda más en el contexto que ha dado origen a dicha ola inmigratoria, el que revela que todo ha sido orquestado en las altas esferas que manejan a Europa y EE.UU. El segundo artículo habla de algunas recientes declaraciones que ha hecho el Primer Ministro húngaro Viktor Orbán en cuanto a que la migración masiva, y no sólo la más reciente, no es sino un complot para destruír el Occidente cristiano. El señor Orbán se ha señalado como un defensor decidido y sistemático de la tradicional Europa cristiana y muy especialmente después de la inundación humana de diversos países europeos que cobró notoriedad este pasado año 2015.


CRISIS DE REFUGIADOS:
Usando el Caos para Construír Poder
por Alex Newman
22 de Marzo de 2016




     Una fuerza militar de la Unión Europea con poder para intervenir en los Estados miembros. Un nuevo "Plan Marshall" para rediseñar radicalmente regiones enteras del mundo e imponer gobiernos regionales. Unas Naciones Unidas potenciadas para manejar todo esto. La cristiandad bajo sitio. Y el final del carácter de nación como es entendido hoy. Hacia allí es hacia donde se encamina la "crisis de refugiados", a medida que el planificado desastre causa estragos a través de Europa y más allá [1]. A pesar de la apariencia de caos, sin embargo, todo ha sido por diseño, con una serie de objetivos radicales en mente.

[1] http://www.thenewamerican.com/world-news/europe/item/22804-refugee-crisis-has-europe-on-the-brink

     Mientras las demandas del establishment sobre Europa para aceptar a millones de refugiados del Medio Oriente han sido expresadas con una retórica "humanitaria", la verdadera agenda no es nada por el estilo. Más bien que dar una ayuda a sus congéneres humanos, las fuerzas globalistas realmente crearon la crisis de refugiados y el sufrimiento detrás de ella. Y ellos la están usando para llevar adelante agendas múltiples y relacionadas, principalmente el Globalismo y el Estatismo. Que la crisis está siendo explotada para socavar la cultura occidental, la soberanía nacional, e incluso el carácter mismo de nación, es incontestable ahora. Encumbrados globalistas se jactan abiertamente de ello.

     "Pediré a los gobiernos cooperar, reconocer que la soberanía es una ilusión; que la soberanía es una ilusión absoluta que tiene que ser puesta detrás de nosotros", declaró el ex-presidente de Goldman Sachs Peter Sutherland, un ex-miembro del Comité Directivo de Bilderberg que actualmente "sirve" como el representante especial del secretario general de Naciones Unidas para la migración internacional.

     "Los días de ocultamiento detrás de fronteras y vallas se han ido hace tiempo. Nosotros tenemos que trabajar juntos y cooperar para hacer un mundo mejor. Y eso significa aceptar algunos viejos slogans, algunos viejos recuerdos históricos e imágenes de nuestro propio país y reconocer que somos parte de la especie humana".

     El multimillonario globalista y fanático de las fronteras abiertas George Soros, al denunciar a funcionarios europeos que tratan de controlar el maremoto humano que está llegando a sus fronteras, de manera similar declaró: "Nuestro plan trata la protección de los refugiados como el objetivo, y las fronteras nacionales como el obstáculo".

     En esencia, entonces, la planificada crisis de refugiados fue creada y está siendo usada, al menos en parte, para hacer avanzar lo que los globalistas a menudo mencionan en público como "gobernancia global" y su "nuevo orden mundial". Como parte de esto, incluso la idea de carácter de nación está bajo fuego, donde cada uno es sólo parte de la "especie humana", como dijo Sutherland. Y como tal, la gente debe ser gobernada por el "Parlamento de la Humanidad", como calificó el año pasado el secretario general de Naciones Unidas Ban Ki-Moon al club de dictadores conocido como Naciones Unidas.

     En este momento Naciones Unidas maneja un programa global de refugiados por medio del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (UNHCR). Esa agencia decide qué refugiados serán establecidos dónde, incluyendo aquellos destinados para ser colocados en Estados Unidos a costa de los contribuyentes estadounidenses. Pistas adicionales acerca de dicha agenda pueden ser encontradas en el hecho de que la unidad de refugiados de Naciones Unidas fue hasta muy recientemente dirigida por António Guterres, el ex-presidente de la poderosa y global Internacional Socialista, que promueve gobiernos socialistas.

     Hay varios elementos en el complot globalista que están relacionados con la "crisis de refugiados".


Creando la Crisis de Refugiados

     En primer lugar, es importante entender que los mismos auto-designados humanitaristas que afirman estar preocupados por los refugiados, a la vez que exigen que a ellos se les dé asilo en Occidente por millones, son, en realidad y para empezar, la misma gente responsable de convertirlos en víctimas. Como esta revista lo ha documentado ampliamente, el establishment globalista literalmente desencadenó el éxodo de refugiados.

     Entre otras acciones para provocar la crisis, los gobiernos occidentales y sus aliados —para no mencionar a las fuerzas globalistas que están detrás de ellos, como el Consejo de Relaciones Extranjeras (CFR) y otros equipos que promueven el gobierno global— destruyeron múltiples naciones del Medio Oriente mediante la guerra y el caos. Éstas incluyen Libia, bombardeada hasta convertirla en añicos por Obama y la OTAN bajo la supuesta autoridad de Naciones Unidas; así como Siria, destruída por una guerra civil alimentada por el establishment globalista; y por supuesto Iraq, también aplastado por la intervención occidental y la guerra civil alimentada por los globalistas.

     Aquellas mismas fuerzas globalistas fueron también responsables de provocar el caos en muchas naciones más, como Yemen, Egipto, Costa de Marfil y Túnez, mediante su apoyo a levantamientos, revoluciones, grupos de terror, dictaduras, y más.

     La respuesta previsible a la destrucción de la propia nación, por supuesto, es intentar marcharse, particularmente si naciones más ricas y más libres extienden la alfombra de bienvenida. Y eso es exactamente lo que ha sucedido y todavía está ocurriendo. Muchos de los mismos globalistas responsables de crear el caos y el terror del cual los refugiados están huyendo, están públicamente y en voz alta abriendo las puertas de Europa al creciente maremoto de víctimas desplazadas. Obama y su multimillonario partidario George Soros, por ejemplo, fueron ambos colaboradores de la guerra autorizada por la ONU para destruír Libia, que estuvo basada en mentiras, y ayudaron a alimentar la guerra civil que está destruyendo lo que queda de Siria. Y ambas figuras han sido muy directas al exigir que Occidente dé la bienvenida a millones de refugiados, sin tener en cuenta los costos o los deseos de los votantes occidentales.

     La pregunta que hay que hacer es ¿por qué?. Las respuestas pueden ser encontradas en lo que ha ocurrido y está sucediendo, y sobre todo en las prescripciones de política supuestamente destinadas a tratar con la crisis que los globalistas desataron. En este punto, Europa, África y el Oriente Medio están todos en la mira de los internacionalistas, que están explotando la crisis de refugiados para construír instituciones supra-nacionales a nivel regional y global para acabar con la soberanía nacional e incluso con el carácter de nación mismo, para aumentar el poder gubernamental en general y para desestabilizar a las sociedades. De ser dejada incontrolada y no expuesta, la crisis de refugiados servirá como una poderosa herramienta para empujar al mundo cada vez más cerca de la "gobernancia global" (global governance), con mucho dolor y miseria a lo largo del camino.


Un Nuevo Plan Marshall: Gobierno Regional para el Oriente Medio

     Con la situación de los refugiados cuya espiral rápidamente se está saliendo de control a través de partes del continente —los masivos asaltos sexuales durante la Nochevieja a través de Alemania y más allá, la implosión del orden público alrededor de Calais en Francia, la invasión ampliamente reportada de la estación central de Estocolmo por jóvenes refugiados, y más— el público ahora cada vez más está indignándose. En efecto, incluso las fuerzas del establishment responsables de desatar el caos están ahora en algunos casos denunciándolo. El New York Times, un portavoz del establishment que promovió diligentemente las guerras globalistas que provocaron la crisis de refugiados y la posterior inundación de Occidente con las víctimas de aquellas guerras (y con muchos oportunistas que se unieron al éxodo), publicó una opinión editorial que señala que Alemania estaba "en el borde" debido a la crisis. Los jefes políticos europeos superiores también han estado dando la alarma.

     Otro importante globalista, protegido de la dinastía bancaria Rothschild y jefe multimillonario de fondos especulativos, George Soros, desempeñó un papel colaborativo al alentar las innumerables guerras y el subsecuente maremoto de refugiados en Europa que fue provocado por aquellas guerras. Y ahora, tal como otras voces del establishment, Soros también está señalando lo obvio. La Unión Europea, dijo él en una reciente entrevista, está "al borde del colapso" debido al flujo repentino de más de un millón de refugiados islámicos el año pasado. Sin ser una coincidencia, Soros también tiene ideas acerca de las "soluciones". Y no es ninguna sorpresa que aquellas supuestas "soluciones" implican más globalismo para Europa, África y el Oriente Medio, junto con menos soberanía, autonomía y libertad.

     En una entrevista con Bloomberg del Foro Económico Mundial (WEF) en Davos, Suiza, el radical estatista anti-soberanía nacional afirmó que Europa tenía que financiar un nuevo "Plan Marshall" para las regiones del mundo desde las cuales están huyendo los refugiados, regiones y naciones destruídas en gran parte por las figuras globalistas del establishment occidental que impulsan el nuevo plan. Soros expresó su apoyo a una propuesta hecha antes por su colega globalista el ministro de Hacienda alemán Wolfgang Schäuble. El nuevo Plan Marshall que ellos visualizan procura transferir la riqueza de los esforzados contribuyentes europeos a áreas del globo arruinadas por las maquinaciones globalistas, pero la verdadera agenda va mucho más profundo, como lo hizo el último Plan Marshall después de la Segunda Guerra Mundial.

    "Lo que es más importante para nosotros es invertir miles de millones en aquellas regiones desde las cuales vienen los refugiados, para reducir la presión sobre las fronteras externas de Europa", argumentó Schäuble en una mesa redonda en el globalista WEF, hablando junto a varios Primeros Ministros europeos que también desempeñaron un papel fundamental en inundar Europa con refugiados desplazados de las naciones que ellos ayudaron a destruír. "Esto costará a Europa mucho más de lo que pensamos". Por supuesto que lo hará, y los contribuyentes, que ya sufren bajo una carga aplastante, pagarán por todo ello. Escribiendo en el órgano de propaganda respaldado por Soros "Project Syndicate" en 2014, Schäuble previamente pidió un régimen global de impuestos en un artículo titulado Por Qué los Impuestos Deben Ser Globales, una de sus muchas llamadas a un mayor globalismo y estatismo.

     Entonces ¿a qué se parecería un nuevo "Plan Marshall" para el Oriente Medio y África? Una breve historia del Plan Marshall original podría ofrecer algunas pistas. Oficialmente conocido como el "Programa de Recuperación Europea" o ERP, el esquema implicaba transferir el equivalente de casi 150.000 millones de dólares en dólares de hoy desde los contribuyentes estadounidenses a los gobiernos de Europa Occidental. El objetivo aparente era ayudar a reconstruír Europa después de la Segunda Guerra Mundial. En la práctica, sin embargo, aquello sirvió como un instrumento clave en la transformación de Europa Occidental en una región estatista dominada por instituciones del Gran Gobierno y supranacionales, que finalmente culminó en la subyugación de los europeos bajo el irresponsable súper-Estado de la Unión Europea. Ése era el objetivo desde un principio.

     Ya en 1947 el entonces estadounidense ministro de Asuntos Exteriores George Marshall (CFR) —un jugador clave en la entrega de China a los criminales comunistas del Presidente Mao, y quizá el más importante aliado mundial del dictador y asesino de masas Joseph Stalin— pidió la "cooperación económica" europea como una condición previa para la desesperadamente necesaria ayuda estadounidense después de la guerra. "Es evidente ya que, antes de que el gobierno de Estados Unidos pueda proceder mucho más adelante en sus esfuerzos para aliviar la situación y comience la ayuda al mundo europeo en su camino a la recuperación, debe haber algún acuerdo entre los países de Europa en cuanto a los requerimientos de la situación, y la parte que aquellos países tomarán a fin de dar el efecto apropiado a cualquier acción podría ser emprendida por este Gobierno", dijo Marshall, el hombre a partir del cual fue nombrado dicho plan. "La iniciativa, me parece, debe venir de Europa... El programa debería ser uno conjunto, concordado por un buen número de, si no todas, las naciones europeas". El Comité de Cooperación Económica Europea respondió con un importante informe firmado por representantes gubernamentales de toda Europa que bosquejaba los esfuerzos para crear una "unión aduanera" que podría conducir finalmente a una posterior cooperación. Los funcionarios estadounidenses estuvieron complacidos.

     Los miembros del Congreso incluso trataron de tener voz en la declaración del proyecto de ley original del Plan Marshall de 1948 declarando explícitamente que era la política de Estados Unidos estimular la unificación económica y la federación política de Europa. Al final, en vez de ello se incluyeron frases que pedían el desarrollo de la cooperación económica. El año siguiente, la enmienda de la "federación política" fue perseguida otra vez, siendo su resultado la adición de la frase: "Se declara posteriormente que es la política del pueblo de Estados Unidos animar la unificación de Europa". Hacia 1951 el Congreso finalmente se manifestó y lo dijo abiertamente, con una cláusula incluída en la Ley de Seguridad Mutua de 1951 que declara que su objetivo era "estimular en adelante la unificación económica y la federación política de Europa".

     Los objetivos del apoyo del gobierno estadounidense a la integración europea fueron explicados en parte hace décadas, aunque largamente ignorados, por funcionarios estadounidenses superiores. El 20 de Septiembre de 1966, por ejemplo, el entonces subsecretario de Estado George Ball (CFR) declaró ante el Congreso acerca de la opinión del ministerio de Asuntos Exteriores sobre la formación de una "Comunidad Atlántica", que esencialmente combinaba a Estados Unidos con Europa. "Encuentro poca evidencia de algún interés fuerte entre los europeos por algún movimiento inmediato hacia una unidad política mayor con Estados Unidos", explicó él. "Ellos temen el peso aplastante del poder e influencia estadounidenses en nuestros consejos comunes... Creemos que mientras Europa permanezca simplemente como un continente de Estados de tamaño pequeño y mediano habrá límites definidos al grado de unidad política que podamos conseguir al otro lado del océano". El globalismo era la agenda de entonces, como lo es hoy.


La Creación de una Unión del Oriente Medio

     No es casual que el nuevo "Plan Marshall" esté siendo impulsado por el mismo establishment globalista que ha estado fomentando abiertamente la imposición de una "Unión del Oriente Medio" en la región en años recientes. "Tal como un continente [europeo] beligerante encontró la paz mediante la unidad, creando lo que llegó a ser la Unión Europea, del mismo modo los árabes, los turcos, los kurdos y otros grupos en la región podrían encontrar una paz relativa en la unión cada vez más cercana", sostuvo Mohamed "Ed" Husain, un antiguo islamista que buscaba el califato y actual "asociado adjunto para estudios del Medio Oriente" en el CFR, en un artículo publicado en el Financial Times y en el sitio web del CFR a mediados de 2014. "Después de todo, la mayor parte de sus problemas —terrorismo, pobreza, desempleo, sectarismo, crisis de refugiados, escasez de agua— requiere respuestas regionales. Ningún país puede solucionar sus problemas por sí solo". Ésas son, por supuesto, tonterías, pero es la retórica globalista estándar.

     Muchos otros globalistas han expresado reconocimientos similares. Se ha convertido en una moda para las figuras del establishment y sus parásitos comparar el Oriente Medio de hoy con la Europa de antes de la Unión Europea. En efecto, Richard Haass, el jefe del CFR y un antiguo líder en el ministerio de Asuntos Exteriores estadounidense, escribiendo en Project Syndicate de Soros, hace precisamente aquello. En un increíble reconocimiento, Haass explica —sin admitir el papel gigantesco del CFR en la instigación de todas las tragedias que él menciona— que las guerras globalistas respaldadas por el CFR de los últimos 15 años fueron cruciales para incendiar la región, las mismas llamaradas que ahora supuestamente sólo puede ser extinguidas por una "Unión de Oriente Medio" inspirada por el CFR. La estrategia globalista usada repetidas veces es como esto: Cree un problema, luego explótelo y maneje la reacción inevitable para impulsar una "solución".

     "La guerra de Iraq de 2003 tuvo importates consecuencias, ya que exacerbó las tensiones entre suníes y chiíes en uno de los países más importantes de la región y, por consiguiente, en muchas de las otras sociedades divididas de la región", escribió Haass. "El cambio de régimen de Libia [por las burocracias de Obama, Naciones Unidas, la OTAN y el CFR] ha creado un Estado arruinado; el tibio apoyo [respaldado por el CFR y Soros] al cambio de régimen en Siria ha puesto el escenario para una prolongada guerra civil". Y el caos, la matanza y el terrorismo seguirán, dice él, hasta que "un nuevo orden local emerja o el agotamiento lo establezca". Mientras tanto, los globalistas deberían tratar a la región como una "condición a ser manejada", dijo Haass. Qué conveniente: el CFR enciende un fuego, y ahora pretende tener el extintor, prometiendo un infierno furioso a menos que y hasta que cada uno se someta a las demandas globalistas, incluyendo un nuevo "orden" regional, que, tal como el "nuevo orden mundial", es una expresión globalista usada para referirse al gobierno transnacional.

     Por supuesto, Husain, Haass y el CFR no están solos. En 2011 el Presidente islamista de Turquía de entonces, Abdullah Gül, también pidió que un régimen de estilo Unión Europea gobernara el Oriente Medio. Hablando en el Reino Unido, Gül afirmó que "un eficiente mecanismo de integración y cooperación económica regional" era necesario para la región. "Todos vimos el papel desempeñado por la Unión Europea en la facilitación de la transición democrática en Europa central y del Este después de la caída del Muro de Berlín", afirmó él. La Turquía islámica también está trabajando para integrarse a la Unión Europea.

     Varios tiranos del Medio Oriente han repetido los llamados a un régimen regional también, entre ellos, los reyes de Arabia Saudí y Jordania, por ejemplo. Como señaló Husain, la radical Hermandad Musulmana y el grupo Hamás también están trabajando para unificar el Oriente Medio bajo un solo gobierno tiránico de proporciones gigantescas. Con el respaldo financiero de Occidente bajo un nuevo "Plan Marshall" y el derramamiento de sangre alimentado por guerras tramadas por los globalistas, para no mencionar a la Unión Europea y el apoyo de Naciones Unidas, la estratagema podría fácilmente convertirse en una realidad.


Posterior Potenciamiento de la Unión Europea

     También siendo fomentada mediante la utilización de la "crisis de refugiados" está la obtención de poder adicional por parte de la Unión Europea misma, el gobierno regional creado gracias en gran parte al Plan Marshall original. Entre los diversos planes supuestamente necesarios para tratar con el flujo inmigratorio está la creación de equipos militares —una fuerza de fronteras y guardacostas— aparentemente orientados a "proteger las fronteras de Europa" del maremoto de la inmigración. Dicha fuerza también combatiría el "crimen transnacional y el terrorismo", según un bosquejo del plan de la Unión Europea. El plan pide controles biométricos de identidad obligatorios al entrar o salir del territorio del súper-Estado, de modo que cada uno pueda ser revisado de acuerdo a las bases de datos de la Interpol.

     Más alarmante quizás, la fuerza militar de la Unión Europea sería capaz de "intervenir" en naciones europeas, incluso sin el permiso de las autoridades nacionales, si los jefes de la Unión Europea afirman que la situación es "urgente". De hecho, aun si la nación "considera que no hay ninguna necesidad de una intervención adicional" de la nueva fuerza de la Unión Europea, así y todo podría ser impuesta por Bruselas. La fuerza también tendría el poder para requisar los recursos de los gobiernos nacionales, algo que incluso el Gobierno federal estadounidense no puede hacer a las autoridades estatales o locales.

     A nivel nacional, algunos funcionarios europeos quedaron consternados. La creación de tal estructura "que es independiente de los Estados miembros, es chocante", dijo el ministro polaco de Asuntos Exteriores Witold Waszczykowski, notando que nadie siquiera sabía ante quién sería responsable dicha fuerza. Los funcionarios griegos y suecos también hablaron claro.

     Entre la dirigencia de la Unión Europea, sin embargo, esto es algo normal. "El manejo de las fronteras externas de Europa debe ser una responsabilidad compartida", afirmó el "Primer Vicepresidente" de la Comisión Europea Frans Timmermans ante el Partido laborista holandés, un asistente a las reuniones Bilderberg. Notando que la nueva fuerza podría asumir la administración de las fronteras nacionales en algunas circunstancias, el funcionario globalista afirmó: "Es esencial restaurar la credibilidad de nuestro sistema de administración fronteriza".

     Mientras tanto, funcionarios y burócratas políticos de la Unión Europea han llegado a los chillidos siempre que un gobierno realmente toma acciones serias para "restaurar la credibilidad" del manejo fronterizo. Los chillidos se han escuchado sobre todo cuando fueron introducidos de nuevo controles fronterizos a lo largo de algunas fronteras intra-Unión Europea. Cuando las autoridades húngaras trataron de detener el meremoto con una valla a lo largo de la frontera con Servia, por ejemplo, los eurócratas estaban echando humo. En una carta enviada al gobierno de Hungría, la Comisión Europea —esencialmente el régimen no electo que ahora gobierna Europa— criticó duramente el uso de tropas en la frontera, se quejó de las sanciones criminales impuestas a los inmigrantes ilegales que dañan la valla, y exigió que a los "refugiados" no se les siguiera negando la entrada a causa de que ellos se desplazaron por un país seguro. En resumen, realmente vigilar las fronteras parece ser la última cosa en la agenda de la Unión Europea, excepto como una excusa para crear una fuerza paramilitar con poderes para intervenir en naciones miembros.

     También en lo alto de la agenda de potenciación de la Unión Europea está una nueva agencia a cargo de los refugiados, con el poder de reasentar a los refugiados entre los miembros de la Unión Europea contra su voluntad. Varios gobiernos de Europa del Este han contraatacado al complot, pero éste sigue avanzando, habiendo distribuído ya a varios inmigrantes a través de todo el bloque. El año pasado la Unión Europea acordó relocalizar a 40.000, esperándose para más adelante que dicha cifra aumente. (Más de un millón de otros están simplemente permaneciendo en naciones donde ellos se registraron sin involucrarse con la Unión Europea).

     Para Naciones Unidas, incluso todo esto no ha sido suficiente. "El UNHCR está profundamente decepcionado de que aunque una mayoría de Estados miembros estuvieron de acuerdo con una propuesta de una  amplia relocalización que involucra a 120.000 personas, un consenso final en torno a esto no ha podido ser alcanzado", dijo un portavoz del UNHCR después de que la Unión Europea aprobó el trato. "Un acuerdo decisivo es necesario sin más tardanza para hacerse cargo de las necesidades, ya que es una acción valiente basada en la solidaridad de todos los Estados miembros". El entonces "Alto Comisionado" mismo, el antiguo jefe de la Internacional Socialista António Guterres, también ha estado exigiendo en voz alta que la Unión Europea usurpe todo el poder sobre el asilo y el reasentamiento. En otras palabras, más asaltos contra la soberanía.

     Algunos europeos, sin embargo, han visto a través del plan y de la explotación de la "crisis de refugiados" por el súper-Estado que tiene su sede en Bruselas para llevar adelante su agenda radical. "¿Llegará a ser Europa Occidental una serie de Estados-nación democráticos que se gobiernan a sí mismos, controlan sus fronteras y comercian unos con otros, o es la agenda supra-nacionalista de Bruselas la que va a triunfar? Éste es el verdadero debate que se está dando", dijo el parlamentario de la Unión Europea y jefe del Independence Party del Reino Unido Nigel Farage.

     De manera separada, el Primer Ministro húngaro Viktor Orbán ha descrito al orquestado maremoto de refugiados como un instrumento de una "conspiración traicionera" para destruír el carácter de nación, la civilización occidental y la cristiandad. "Señoras y señores, lo que estamos enfrentando es nada menos que el desafío de encontrarnos a las puertas de la implementación de un deliberado proyecto conceptual, que podría ser descrito como izquierdista y que procura marginar a los Estados-naciones de Europa", dijo él a sus conciudadanos. "Allí donde este proyecto ha fracasado en vencer al cristianismo y la identidad del Estado-nación —y los valores y la responsabilidad que surgen de ello— en la lucha política convencional, se esforzará por eliminarlo por razones étnicas".

     Más allá de aplastar la soberanía, la crisis está también incrementando los asaltos contra la libertad. Especialmente útil para el asalto contra las libertades individuales ha sido la amenaza del terrorismo planteada por el flujo de millones de musulmanes, al menos algunos de los cuales están y serán radicalizados.

     ISIS se ha estado jactando de que sus agentes están entre los "refugiados", y el aspirante presidencial estadounidense Ben Carson dijo incluso que sería una "negligencia yihadista" no enviar terroristas a Occidente entre los inmigrantes. Él tiene razón, por supuesto, como lo mostraron los ataques parisienses el año pasado. Ahora, los yihadistas serán usados como la justificación para emprender la guerra contra la libertad.

     A estas alturas, el terrorismo "islámico" —gran parte del cual es instigado entre bastidores por globalistas y comunistas— está siendo usado como un pretexto para expandir radicalmente el gobierno. Sólo el año pasado, la "policía" de la Unión Europea, conocida como Europol, anunció la creación de una nueva unidad para censurar Internet so pretexto de combatir el "extremismo". En Gran Bretaña, las autoridades están tomando medidas enérgicas contra los que escolarizan a sus hijos en casa y contra las escuelas dominicales [eclesiásticas] so pretexto de desarraigar el extremismo islámico. Los ataques contra el derecho a las armas, la libre expresión y más, avanzan todos so pretexto de detener el "terrorismo islámico" y el "extremismo islámico". Y a medida que millones de musulmanes siguen inundando Europa, los avances totalitarios sólo se acelerarán.

     La fase final está clara: usar a los cada vez más poderosos bloques regionales, como la Unión Europea, la Unión Africana, la Unión Euroasiática de Putin y la Unión de Oriente Medio, como componentes básicos para construír aquello a lo cual los globalistas como Soros, Bush, Clinton, Biden y otros a menudo se refieren en público como su "Nuevo Orden Mundial". En su reciente libro World Order, el agente globalista y ex-ministro de Asuntos Exteriores Henry Kissinger presentó el plan. "La búsqueda contemporánea de un orden mundial [gobierno mundial] requerirá una estrategia coherente para establecer un concepto de orden [gobierno regional] dentro de las diversas regiones y para relacionar esos órdenes [gobiernos] regionales unos con otros", escribió él. Los documentos del Departamento de Estado que se remontan a décadas atrás perfilan la misma estrategia.

     Si el humanitarismo fuera realmente la motivación, han señalado innumerables expertos, sería radicalmente más productivo, para no decir más humano, ayudar a los refugiados y víctimas de las guerras globalistas más cerca de sus hogares. Literalmente 25 a 50 veces más personas podrían ser apoyadas en el Líbano o en Jordania que en Europa por la misma cantidad de fondos fiscales. Las guerras que destruyeron países del Medio Oriente y provocaron la crisis en primer lugar nunca habrían sido lanzadas si las pretendidas "preocupaciones humanitarias" del establishment hubieran sido genuinas. En cambio, la agenda consiste en llevar adelante el globalismo, puro y simple, y el establishment parece apenas interesado en ocultarlo por más tiempo.

     En resumen, la "crisis de refugiados" parece haber sido tramada como otro típico ejemplo de lo que el legendario filósofo francés Frédéric Bastiat describió como preparar el antídoto y el veneno en el mismo laboratorio. Ahora que el hecho está hecho, los políticos y las figuras del establishment están señalando lo obvio mientras explotan la inevitable reacción pública. Esperamos que la gente de Europa y el mundo será lo suficientemente inteligente como para no caer víctima de esa estratagema nuevamente, ya que las consecuencias son extremadamente serias.–




Primer Ministro Húngaro:
La Migración de Masas,
un Complot para Destruír el Occidente Cristiano
por Alex Newman
25 de Marzo de 2016


     Poco antes de que Europa fuera golpeada con el reciente ataque terrorista en Bruselas, un prominente líder europeo advertía que el creciente maremoto de inmigrantes del Medio Oriente que se está desbordando en Occidente es realmente un complot organizado por extremistas internacionalistas para destruír la libertad, el carácter de nación, la civilización occidental y la cristiandad. Hablando la semana pasada en el Museo Nacional de Hungría en un discurso histórico que fue en gran parte ignorado o distorsionado por la prensa del establishment, el Primer Ministro húngaro Viktor Orbán pidió a los europeos unirse contra la amenaza que emana de la Unión Europea establecida en Bruselas [1].

[1] Transcripción del discurso completo (en inglés) en http://gatesofvienna.net/2016/03/the-full-text-of-viktor-orbans-speech/

     La pregunta, dijo él, es si los europeos vivirán como esclavos o como hombres libres. Y como tal, es tiempo de que la gente de las naciones de Europa reúna el coraje necesario para confrontar el "internacionalismo fanático de Bruselas", o ser aplastadas por él, añadió Orbán.

     Orbán notó que la libertad en Europa estaba siendo ya aplastada, y que los intrigantes globalistas de Bruselas estaban conspirando para destruír los Estados-naciones en su camino hacia unos ilegítimos "Estados Unidos de Europa". La así llamada "crisis de refugiados", dijo él, es una gigantesca mentira: la mayoría de los llegados no son refugiados reales, y el humanitarismo no es la agenda de los conspiradores globalistas. En vez de eso, la planificada crisis es un instrumento de fuerzas siniestras que conspiran para destruír la civilización occidental a la vez que debilitan a los Estados-naciones y al cristianismo. Él previamente había fustigado a aquellos responsables de crear y explotar la ola gigante de inmigración como una "conspiración traicionera" que está usando la crisis para conseguir lo que no logró llevar a cabo por medios políticos.

      Mientras se comprometió a ofrecer protección para los verdaderos refugiados, Orbán también advirtió que decenas de millones de personas en el Tercer Mundo se estaban preparando para comenzar a dirigirse hacia Europa, en gran parte por motivos económicos o religiosos, y que la acción para detener la invasión era crucial y urgente. Otros, incluyendo a los fanáticos de las fronteras abiertas, también han notado que los millones que han llegado hasta ahora podrían ser sólo el principio. Todo lo que Occidente estima más está afrontando el peligro mortal de esto, dijo Orbán. La verdadera amenaza, sin embargo, está en el cuartel central de la Unión Europea en Bruselas, enfatizó. Y ello debe ser abordado. Aquello comienza con hablar la verdad.

     En un discurso que puede pasar a la Historia como un punto decisivo crucial, Orbán le dijo a los húngaros: "Hoy Europa es tan frágil, débil y enfermiza como una flor siendo comida por un gusano escondido". Él añadió: "Europa no es libre, porque la libertad comienza cuando se habla la verdad".

     Hoy, él explicó, está prohibido en gran parte de Europa decir la verdad. "Está prohibido decir que aquellos que están llegando no son refugiados, ni que Europa está amenazada por la migración", dijo él. "Está prohibido decir que decenas de millones están listos a salir en dirección nuestra. Está prohibido decir que la inmigración trae el crimen y el terrorismo a nuestros países. Está prohibido señalar que las masas que llegan desde otras civilizaciones ponen en peligro nuestro estilo de vida, nuestra cultura, nuestras costumbres y nuestras tradiciones cristianas".

     "También está prohibido indicar que aquellos inmigrantes que ya han llegado están construyendo un mundo separado para ellos, con sus propias leyes e ideales, lo que es despedazar la estructura de mil años de Europa", prosiguió. "Está prohibido señalar que ésta no es una cadena casual e involuntaria de consecuencias, sino una operación pre-planeada y orquestada; una masa de gente dirigida hacia nosotros", dijo Orbán, cuya popularidad a través de Hungría y la Unión Europea se ha elevado en medio de la crisis. "Está prohibido decir que en Bruselas ellos están tramando planes para transportar a extranjeros aquí tan rápidamente como sea posible y colocarlos aquí entre nosotros". También está prohibido hablar acerca de la verdadera agenda que está detrás de lo que está sucediendo, lo cual Orbán, mostrando un coraje que está casi completamente ausente hoy entre las clases dirigentes de Europa, ha estado exponiendo intrépidamente.

    "Está prohibido señalar que el propósito de colocar gente aquí es reformar el paisaje religioso y cultural de Europa, y rediseñar sus fundamentos étnicos, eliminando así la última barrera para el internacionalismo: los Estados-naciones", dijo Orbán, indicando el hecho de que los globalistas están trabajando para aplastar el carácter de nación y la soberanía nacional en su camino a lo que ellos a menudo llaman su Nuevo Orden Mundial. "Está prohibido decir que Bruselas está devorando furtivamente ahora cada vez más rebanadas de nuestra soberanía nacional, y que en Bruselas muchos están haciendo ahora un plan para unos Estados Unidos de Europa, para los cuales nadie ha dado alguna vez la autorización".

     En efecto, The New American ha estado reportando precisamente esto durante muchas décadas. En 1989, por ejemplo, en un artículo titulado "Estados Unidos de Europa", el editor William Jasper notó que los globalistas estaban conspirando para usurpar los poderes cada vez más draconianos para imponer un régimen supra-estatal a los pueblos antes soberanos de Europa. En ese entonces, dicha noción todavía era descartada por el mentiroso establishment y sus órganos de propaganda como "paranoia" y como una "teoría de conspiración". Ahora, los jefes de la Unión Europea abiertamente anuncian su intención de imponer un todopoderoso régimen federal a los europeos, incluso después de que ellos han votado de manera aplastante y sistemáticamente para rechazar tales intrigas.

     Por supuesto, aquélla ha sido la verdadera agenda desde el principio, con el objetivo eventual de ser una fusión de regímenes regionales en un gobierno global descrito por sus burócratas, tales como los globalistas Henry Kissinger y el millonario George Soros, como un "Nuevo Orden Mundial". El maremoto de inmigración es un instrumento de aquella agenda. En este momento, los globalistas están explotando la crisis que ellos crearon para usurpar más poder a nivel regional y global a la vez que emprenden más guerra contra la libertad y la soberanía. Y esto sólo seguirá acelerándose a menos que y hasta que la gente de Occidente se levante y le ponga un freno a ello.

      Los "enemigos de la libertad", como Orbán llamó a los conspiradores que están detrás de la "crisis de refugiados", están "cortados de una tela diferente que los gobernantes Reales e imperiales de antaño, o de aquellos que dirigían el sistema soviético", dijo él, quizás no consciente de que, en muchos casos, ellos son de hecho los mismos individuos que lograron evitar el castigo por sus crímenes. "Ellos usan un diferente juego de instrumentos para forzarnos a la sumisión", siguió él, citando, entre otras estrategias, "los bombardeos de artillería, las denuncias, las amenazas y el chantaje" de los medios internacionales de comunicación, lo que hasta ahora ha sido suficiente para mantener a la mayoría de los líderes europeos de acuerdo con la mortal agenda.

     Pero esto está cambiando. "Los pueblos de Europa están despertando lentamente, ellos se están reagrupando, y pronto recobrarán terreno", dijo Orbán. "Las vigas de Europa que descansan en la supresión de la verdad están crujiendo y se están rajando. Los pueblos de Europa pueden haber entendido finalmente que es su futuro lo está en juego: Ahora no está en riesgo sólo su prosperidad, sus cómodas vidas y sus empleos, sino que nuestra misma seguridad y el orden pacífico de nuestras vidas están amenazados también. Al final, los pueblos de Europa, que han estado adormilados en la abundancia y la prosperidad, han comprendido que los principios de vida sobre los cuales Europa ha sido construída están en peligro mortal".

     Un elemento importante en la batalla será entender lo que Europa es y fue, su historia, su herencia, sus tradiciones. "Europa es la comunidad de naciones cristianas, libres e independientes", explicó él, criticando duramente a las hordas de activistas de pseudo-derechos humanos que procuran cambiar esto y que atacan a cualquiera que se resista con acusaciones falsas de "xenofobia" y más. Pero con decenas de millones de musulmanes que se preparan a dirigirse hacia Europa, todo lo que Europa representa sería fundamentalmente transformado. "La migración de masas es una lenta corriente de agua que continuamente está erosionando las orillas. Esto se ha enmascarado como una causa humanitaria, pero su verdadera naturaleza es la ocupación de territorio. Y lo que hace ganar territorio para ellos nos hace perder territorio a nosotros".

     Orbán fue claro en que aquellos que vienen como nuevos miembros de familia, aliados y refugiados genuinos, son bienvenidos en Hungría y deberían ser bienvenidos en Europa para hacer un nuevo hogar para ellos. "Pero aquellos que han venido aquí con la intención de cambiar nuestro país y formar nuestra nación a su propia imagen, aquellos que han venido con violencia y contra nuestra voluntad, siempre se han encontrado con resistencia", explicó él, jurando no importar el terrorismo, el crimen o el anti-judaísmo del extranjero. Él también criticó duramente los proyectos de la Unión Europea para reasentar a los inmigrantes a través de Europa contra la voluntad de las naciones y los representantes elegidos del pueblo, diciendo que en Hungría, al menos, aquello no ocurriría.

     El verdadero peligro, sin embargo, no es ni siquiera el maremoto de inmigrantes islámicos, la mayoría aplastante de los cuales son varones en edad militar. "Si queremos detener esta migración de masas, primero debemos refrenar a Bruselas", dijo él. "El principal peligro para el futuro de Europa no viene de aquellos que quieren venir aquí, sino del internacionalismo fanático de Bruselas. No deberíamos permitir que Bruselas se coloque por encima de la ley. No permitiremos que ella fuerce sobre nosotros el amargo fruto de su política cosmopolita de inmigración". Él juró que no habría ninguna área urbana en Hungría más allá del alcance de la ley, las llamadas "zonas de no ingreso". No habrá ningún desorden de masas ni disturbios de inmigrantes. Y no habrá "ninguna pandilla persiguiendo a nuestras mujeres e hijas".

     En cuanto a la agenda extrema de la Unión Europea para forzar a las naciones a aceptar a decenas de miles y luego a cientos de miles de inmigrantes islámicos, Hungría la rechazará. "No permitiremos que otros nos digan a quién podemos dejar entrar en nuestra casa y país, junto a quién viviremos, y con quién compartiremos nuestro país", dijo él. "Rechazamos el plan de reasentamiento forzoso, y no toleraremos ni el chantaje ni las amenazas. Ha llegado el tiempo de tocar la campana de alarma. Ha llegado el tiempo para la oposición y la resistencia. Ha llegado el tiempo de congregar a nuestros aliados. Ha llegado el tiempo de levantar la bandera de las naciones orgullosas. Ha llegado el tiempo de impedir la destrucción de Europa y salvar el futuro de Europa". Él pidió a cada húngaro y a cada europeo, sin tener en cuenta sus partidos, que se unan.

     Evocando recuerdos de la resistencia húngara y polaca a la tiranía alemana y soviética, Orbán dijo que los europeos sabían cómo resistir a la opresión desde lejos, tiranía que hubiera tragado a Hungría si pudiera. Globalistas "anónimos", dijo él, tienen la intención de eliminar todo lo que es "único, autónomo, ancestral y nacional". Ellos pretenden "mezclar culturas, religiones y poblaciones, hasta que nuestra multifacética y orgullosa Europa finalmente quede exangüe y dócil". "Y si renunciamos a este resultado, nuestro destino estará sellado, y seremos tragados en el enorme vientre de los Estados Unidos de Europa", añadió él. La tarea para húngaros y otros europeos que todavía no han "perdido todo el sentido común", entonces, es "derrotar, reescribir y transformar el destino planeado para nosotros".

     A pesar de ser cada vez más demonizado por los jefes de la Unión Europea y sus propagandistas en gran parte desacreditados en la prensa, Orbán ha estado en el centro de la atención exponiendo muchas de las mentiras de la Unión Europea. Por ejemplo, bajo el disfraz de la defensa de las fronteras de Europa, Bruselas está impulsando un plan para desarrollar una fuerza militar de la Unión Europea que tendría el poder de intervenir en las naciones europeas, incluso contra su voluntad. Pero cuando el gobierno de Orbán trató de controlar la frontera, poniendo una valla y colocando tropas a lo largo de las fronteras con Servia y Croacia, los eurócratas se enfurecieron, lanzando una carta ofensiva y amenazante que advertía a las autoridades húngaras que cancelaran aquello. En resumen, las acciones de Orbán expusieron al régimen de Bruselas como un grupo de mentirosos que tratan de engañar a los europeos y usurpar todavía más poder.

     Por el bien de la civilización occidental, la cristiandad, la libertad y la supervivencia de las naciones independientes, los europeos y los estadounidenses deberían considerar cuidadosamente las advertencias de Orbán, y resistir a la agenda globalista. La alternativa, como dijo Orbán tan elocuentemente, es la esclavitud.–






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