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martes, 15 de marzo de 2016

Sobre el Revisionismo Histórico y la ADL



     Publicado en Febrero de 2009 en therebel.is y en Marzo de ese año en ziopedia.wordpress.com, el siguiente artículo (A Fiest for Lovers of Mud Fights and World Wrestling) del autor cuyo seudónimo es Rebel of Oz que presentamos aquí en castellano, hace un análisis comentado, con un final abrupto, de ciertas aseveraciones históricas oficiales que hace la odiosa organización judía estadounidense Anti-Defamation League, cuyos excesos debiesen tenerla prohibida por incitación al odio y por matonaje. El tema en cuestión aquí es el Holofraude, cuyos fundamentos ortodoxos, según los presenta dicha organización, es lo que el autor va rebatiendo, certera y someramente.


Una Fiesta para Amantes
de las Peleas en el Barro y de la Lucha Libre
por Rebel of Oz
12 de Febrero de 2009
        



     La polémica de la judía Liga Anti-Difamación (ADL) contra el Revisionismo del "Holocausto" sólo demuestra que no tiene ninguna pierna sobre la cual apoyarse.


     Nunca logra asombrarme con cuán poca sustancia la así llamada Liga Anti-Difamación se involucra en debates políticos e históricos importantes. Cualquiera que se haya molestado en estudiar sus escritos debe haber notado que proporciona muy pocos argumentos, si es que alguno, y más bien recurre a cortinas de humo y a ataques personales en el bajo vientre. Dicha Liga confía completamente en aduladores desvergonzados en política y en los medios informativos para que repitan sus slogans. Lamentablemente sólo muy pocas personas tienen el "coraje civil" para resistir a esas tonterías.

     La guía en línea de la ADL contra la "negación del Holocausto" [*] es un ejemplo típico. El título de la introducción ya contiene el mensaje entero: Negación como Anti-semitismo. Cualquiera que espere un debate académico quedará amargamente decepcionado. Los amantes de las luchas en el barro y de la "lucha libre", sin embargo, pueden esperar disfrutar.

     «La negación del "Holocausto", que tímidamente se refiere a sí misma como Revisionismo del "Holocausto", ha surgido después de más de dos décadas de ser publicitada como un importante aglutinante ideológico de "vanguardia" del diverso movimiento de odio en los años '90. Si bien en la superficie aparece como un cuestionamiento pseudo-académico más bien arcano del registro establecido del genocidio realizado por los nacionalsocialistas durante la Segunda Guerra Mundial, la negación del "Holocausto" sirve como una poderosa teoría de conspiración que une a grupos marginales por otra parte dispares (p. ej., Liberty Lobby, varias facciones del Klan, neo-nazis, Aryan Nations y otros grupos de Identity, skinheads racistas, etc.)».

[*] http://archive.adl.org/holocaust/theory.html#.Vudr2KId5n4
http://archive.adl.org/holocaust/origins.html#.VufHQqId5n5
http://archive.adl.org/holocaust/response.html#.VufHFqId5n4

     Es una técnica propagandística judía bien establecida usar su poder de los medios de comunicación para crear imágenes enemigas poderosas como Hitler, David Duke, los neo-nazis, el Klu-Klux Klan, etc., y luego asociar a quienquiera que ellos más odien —y ellos odian a mucha gente— con aquellas imágenes con el propósito de difamarlos.

     «En la superficie, los negadores del "Holocausto" se retratan a sí mismos como individuos y grupos involucrados en una búsqueda legítima y desapasionada de conocimiento y "verdad" histórica».

     No hace ninguna diferencia si los revisionistas del "Holocausto" tienen intereses personales con los judíos o no. Lo único que importa es si sus argumentos son coherentes o no. Por ejemplo, si los revisionistas del "Holocausto" plantean el argumento de que ellos encuentran difícil de creer que un millón de judíos fue gaseado por los gases de escape no tóxicos de un motor diesel de un tanque ruso capturado y que las víctimas fueron quemadas y sepultadas en trincheras, sin ningún rastro, en un área donde el agua subterránea está tan cerca como a medio metro debajo de la superficie, entonces es completamente irrelevante si este punto fue planteado por un canadiense aficionado a Hitler de ascendencia alemana o por un especialista israelí en tortura.

     «Vistiendo el atuendo pseudo-académico, ellos han adoptado el término "revisionismo" a fin de enmascarar y legitimar su empresa. Después de todo, el actual desafío y la revisión de la interpretación histórica previamente aceptada es uno de los sellos del arte del historiador profesional».

     Descartar los argumentos de los revisionistas del "Holocausto" como "apariencia pseudo-académica", a pesar de sus sólidas credenciales académicas, no es sino una malévola difamación. ¿Dónde dice que usted debe tener un doctorado en Historia para tener el derecho de cuestionar las "verdades" históricas promovidas por nuestras familias criminales dirigentes? ¡Usted no tiene que ser una gallina para ser capaz de decir que un huevo está putrefacto! Este punto es particularmente importante en una situación donde cualquier historiador puede despedirse de su carrera académica si él contradice la narrativa judeo-bolchevique del "Holocausto" judío.

     «Estos llamados revisionistas se han apropiado del nombre de los revisionistas históricos post-Primera Guerra Mundial de los años '20 y '30 quienes desafiaron exitosamente la opinión previamente dominante de la culpa exclusivamente alemana en provocar la Gran Guerra. Ellos afirman que la premisa aceptada de que la Alemania nacionalsocialista se involucró en una campaña premeditada de genocidio sistemático contra los judíos de Europa durante el período de la Segunda Guerra Mundial es una que no resiste el escrutinio académico honesto».

     La ADL se refiere a los tres dogmas más sagrados de la religión secular del "Holocausto": (a) un plan para matar a todos los judíos europeos, (b) el método único de cámaras de gas homicidas, y (c) 6 millones de judíos muertos. Más de 50 años de lavado de cerebro han entrenado a la mayor parte de los occidentales para automáticamente enfurecerse e indignarse ante cualquier tentativa de transgredir aquellos tabúes. Por esto la ADL sólo tiene que etiquetar a alguien como un negador del "Holocausto" para asegurarse de que él sea tratado como un pedófilo condenado.

     «Ellos no niegan que el gobierno de Hitler se involucró en una persecución y discriminación contra los judíos en Alemania y en los países controlados por los alemanes. Ellos incluso admiten la existencia de campos de concentración. Ellos afirman, sin embargo, que las acciones anti-judías del gobierno nacionalsocialista fueron en gran parte una respuesta legítima a las fechorías y la deslealtad judías durante el tiempo de guerra. Como tales, las medidas tomadas y el uso de campos de concentración no fue cualitativamente diferente de las similares acciones de guerra y de posguerra de los Aliados occidentales y la Unión Soviética. Sólo Alemania es singularizada para una condena especial, argumentan ellos, porque perdió la guerra. Lo que ellos niegan es la existencia de cualquier plan o programa alemán para someter a los judíos de Europa a un genocidio».

     El "Holocausto" ® judío fue fabricado por tres motivos. En primer lugar, para vencer cualquier resistencia en la opinión pública contra la creación de un Estado únicamente judío en Palestina. En segundo lugar, para eclipsar los horrendos crímenes de guerra cometidos por Gran Bretaña, Estados Unidos y la Unión Soviética contra civiles alemanes y prisioneros de guerra. Y en tercer lugar, para humillar a un enemigo golpeado, con el propósito de obtener reparaciones sin precedentes y asegurarse una obediencia ciega incluso a las demandas políticas más ultrajantes.

     «Los negadores del "Holocausto" procuran plantar las semillas del cuestionamiento y la duda sobre el "Holocausto" en sus masivas audiencias. Mientras la negación del "Holocausto" se ha convertido en un artículo de fe entre los militantes y seguidores del movimiento de odio contemporáneo, su éxito no depende de la conversión a aquella fe entre el gran público. La difusión del escepticismo acerca del alcance y la historicidad del "Holocausto" entre una masa crítica de la opinión pública sería considerado como un significativo triunfo ideológico en sí mismo».

     Ésta es otra popular técnica de propaganda judía arraigada en sus patrones conductuales psicopáticos: acusar a otros de sus propios crímenes. Son los partidarios de la narrativa del "Holocausto" los que exigen la creencia dogmática en sus acusaciones absurdas, mientras que los revisionistas del "Holocausto" han asumido el duro trabajo de demostrar la inocencia de los acusados.

     «La negación del "Holocausto" ha sido ampliamente adoptada dentro del movimiento de odio contemporáneo, por otra parte dispar, porque ella sirve como un aglutinante ideológico que satisface una necesidad política muy contemporánea. En particular, proporciona una envoltura saneada para los actuales aspirantes a Hitler al procurar mostrar que los atroces crímenes adjudicados al original nunca ocurrieron. Como tal, gran parte de la barrera que impide a políticos y movimientos de la extrema Derecha hacer un avance estratégico apelando a una audiencia más masiva, sería removida. En consecuencia, la negación del "Holocausto" proporciona la legitimación contemporánea mediante una rehabilitación póstuma. No es ninguna casualidad que David Duke sea un ávido propagador de la ideología y materiales de la negación del "Holocausto". William Pierce y otros neo-nazis que alguna vez abrazaron la realidad del "Holocausto" como la esencia de la misión nacionalsocialista (sólo lamentando el hecho de que no tuvo éxito totalmente en la eliminación de los judíos de la faz de la Tierra) ahora encuentran políticamente oportuno promover la negación del "Holocausto"».

     Éste es un clásico caso de atacar al hombre en vez del argumento, una táctica popular entre polemistas inescrupulosos que no tienen ninguna pierna sobre la cual apoyarse. Los revisionistas del "Holocausto" vienen de trasfondos políticos muy diversos. Si algunos de ellos tienen o no una agenda siniestra para tratar de desacreditar el mayor fraude en la Historia humana es completamente irrelevante. Un fraude es un fraude, independientemente de lo que motiva al denunciante.

     «El mensaje principal de los negadores del "Holocausto" es aún más insidioso. Ellos reconocen el hecho de que la mayoría de las personas cree que el "Holocausto" realmente ocurrió. ¿Cómo puede ser, preguntan ellos, que la gran mayoría haya llegado a aceptar como verdad una aseveración histórica que es en realidad una gigantesca falsedad?.

     «Ellos contestan que la mayor parte de las personas ha llegado a aceptar completamente sin sentido crítico la historia del "Holocausto" porque ellos han sido sometidos sistemáticamente a una propaganda con mentiras deliberadas durante más de cincuenta años. Esas mentiras incluyen materiales insertados en el plan de estudios educacional en todos los niveles de la instrucción; el contenido de la teatralizada programación de la televisión y el cine, dramática y documental, relacionada con el "Holocausto"; una enorme literatura del "Holocausto"; rituales públicos de conmemoración del "Holocausto"; y, sobre todo, un museo federalmente apoyado y construído a la sombra del Monumento a Washington en la capital nacional. Ellos describen una vasta y sombría conspiración que controla y manipula las instituciones de educación, de la cultura, los medios de comunicación y el gobierno a fin de diseminar una mitología perniciosa.

     «El objetivo de esta mitología del "Holocausto", afirman ellos, es la inculcación de un sentido de culpa en el mundo cristiano Blanco y occidental. Aquellos que pueden hacer a otros sentirse culpables tienen poder sobre ellos y pueden hacerles seguir sus órdenes. Este poder es usado para llevar adelante una agenda judía internacional centrada en la empresa sionista del Estado de Israel».

     Lo que es el más notable en los párrafos anteriores es que la ADL no tiene nada para presentar contra los argumentos revisionistas, salvo el uso de insultos.

     «Los negadores sostienen que la culpa y la vergüenza fabricadas sobre un "Holocausto" mitológico condujo al apoyo occidental, específicamente de Estados Unidos, para el establecimiento y mantenimiento del Estado israelí, un sustento que cuesta al contribuyente americano más de 3.000 millones de dólares por año. Ellos afirman que los contribuyentes estadounidenses han sido y siguen siendo estafados, así como engañados, e imaginan que mostrando a los estadounidenses y otros pueblos occidentales cómo y por qué ellos han sido victimizados puede ser roto el poder de esta conspiración. Una vez que a ellos les sea mostrada la "verdad", que hubo nunca ninguna base legítima para su sentimiento de la culpa, los negadores postulan que esa buena gente se levantará con una justa cólera y tratará a los conspiradores de mito del "Holocausto" en una manera apropiada».

     En vez de contestar los puntos de los revisionistas, la ADL simplemente se refugia en tácticas de amedrentamiento.

     «La negación del "Holocausto" es una forma contemporánea de la clásica doctrina anti-judía de la maligna, manipuladora y amenazante conspiración judía mundial. Ésa fue la doctrina que contribuyó decisivamente a poner los fundamentos para el "Holocausto". Lo que está en la superficie de una negación de la realidad del genocidio es, en su centro, un llamado al odio genocida».

     Todo lo que la ADL está diciendo es que el revisionsimo se equivoca porque está basado en la presunción de una "maligna, manipuladora y amenazante conspiración judía" que tiene el propósito de incitar un nuevo "holocausto". Eso es como acusar a un abogado que defiende a su cliente, de estar motivado por el deseo que el acusado cometa más del mismo crimen. La intención malévola es clara: destruír la credibilidad del abogado en vez de demostrar sus argumentos equivocados.

     «Las raíces de la negación del "Holocausto" pueden ser encontradas en el lenguaje burocrático de la política nacionalsocialista misma, que procuró camuflar la intención genocida de lo que los nacionalsocialistas llamaron la "Solución Final a la Cuestión Judía", justo cuando esas directivas estaban siendo implementadas. Después de la guerra, los antiguos nacionalsocialistas y los simpatizantes del nacionalsocialismo descartaron la prueba aplastante del "Holocausto" establecida en los procesos por crímenes de guerra de Núremberg; del mismo modo, un oscuro grupo de trotskistas y anarquistas franceses de la posguerra conducidos por Paul Rassinier, procurando llevar adelante su propia agenda política, denunciaron la evidencia del genocidio como "propaganda estalinista de atrocidades"».

     Los revisionistas afirman que la "Solución Final" consistía exactamente en lo que afirmaba ser: un programa de trabajo forzado y de inmigración. Exigir que los revisionistas del "Holocausto" demuestren que aquélla no era nada más, es tan absurdo como exigir que un acusado demuestre su inocencia. Los promotores del "Holocausto" afirman haber demostrado en los procesos de Núremberg que la "Solución Final" era de hecho un programa de exterminio. El problema con aquel argumento es que aquellos juicios no tuvieron ni el parecido más remoto con un tribunal de justicia.

• No hubo ninguna separación organizativa entre jueces y acusadores. Ambos grupos provenían del mismo cuerpo organizativo y fueron juntados con judíos comunistas.

• No hubo ningún jurado. Las condenas estuvieron basadas en decisiones tomadas por gente que era militante en el conflicto entre la Alemania nacionalsocialista, por una parte, y la judería organizada / comunismo, por otra.

• Las confesiones que fueron usadas como la base para las condenas fueron el resultado de una coacción sistemática. Los acusados fueron rutinariamente torturados y amenazados con el retiro de sus raciones de comida desesperadamente necesitadas por sus familias. Otra amenaza popular era extraditar a sus familias a los rusos, donde ellas tenían poco que esperar aparte de violación y muerte.

• El testimonio más vital de todos, la confesión del comandante de Auschwitz, Hoess, fue escrito en inglés, sin la traducción adjunta, lo que es muy sospechoso dado que ése es un idioma con el que él no estaba familiarizado.

     Cualquiera de las razones mencionadas es suficiente para desechar cualquier caso para las afirmaciones de genocidio.

     «Sin embargo, como un movimiento de propaganda organizado, el "revisionismo" del "Holocausto" echó raíces en 1979 cuando Willis Carto, el fundador de Liberty Lobby —la organización de propaganda anti-judía más grande en Estados Unidos— se incorporó al Instituto para la Revisión Histórica (IHR).

     «El IHR es una empresa pseudo-académica en la cual profesores sin credenciales en Historia (por ejemplo, Revilo P. Oliver era un profesor retirado de lenguas clásicas de la Universidad de Illinois; Robert Faurisson ganó un doctorado en literatura de la Universidad de Lyon; Arthur Butz es un ingeniero en la Northwestern University), escritores sin certificación académica formal (como David Irving, Henri Roques y Bradley Smith) y anti-semitas de carrera (como Mark Weber, Ernst Zundel y el fallecido David McCalden), se reunieron para desarrollar nuevas publicaciones para sus creencias anti-judías, anti-Israel y, para algunos, pro-nacionalsocialistas.

     «Desde 1993, Willis Carto ha roto con el IHR en una enemistad muy pública y litigiosa. Él ha dedicado fondos considerables y vehemencia retórica para desacreditar a sus antiguos compañeros, y también ha establecido un diario "revisionista" rival, The Barnes Review».

     Otra vez, ninguna sustancia, sólo ataques personales. El hecho de que ninguno de los mencionados tenga una formación histórica formal es irrelevante. Usted no tiene que ser un historiador para comprender que no se puede quemar a un millón de personas en una piscina llena de agua.

     «Los propagandistas de la negación del "Holocausto" desvirtúan este hecho [de que no hay ningún solo documento nacionalsocialista que expresamente mencione un "plan maestro" para la aniquilación de la judería europea] como una exposición del "Holocausto" como una "patraña"; al hacer aquello, ellos revelan un acercamiento fundamentalmente erróneo a la historia de la época. Que no hubiera ningún documento no significa que no hubiera ningún plan. La "Solución Final" —el plan completo de los nacionalsocialistas para asesinar a todos los judíos europeos— fue, como señala la Encyclopedia of the Holocaust, "la culminación de una larga evolución de la política nacionalsocialista hacia los judíos". El proceso de destrucción se formó gradualmente: nació de muchos miles de directivas».

     El problema con aquel argumento es que ninguna de aquellas directivas contenía órdenes para construír y usar cámaras de gas homicidas, mucho menos para exterminar a todos los judíos europeos. No hay ni siquiera ningún proyecto de diseño arquitectónico para tales cámaras de gas, ni tampoco instalaciones existentes que muestren algún rastro o algo apropiado para el presunto propósito.

     «El desarrollo y la implementación de ese proceso fueron supervisados y dirigidos por el estrato más alto de la dirigencia nacionalsocialista, incluyendo a Heinrich Himmler, Reinhard Heydrich, Adolf Eichmann, Hermann Goering y el propio Adolf Hitler. Durante las dos décadas anteriores, Hitler había considerado despiadadamente la aniquilación judía. En una carta del 16 de Septiembre de 1919, él escribió que mientras "el problema judío" exigía un "anti-semitismo de la razón" —que comprendía sanciones legales y políticas sistemáticas—, "el objetivo final, sin embargo, debe seguir siendo rotundamente la remoción total de los judíos"».

     Los nacionalsocialistas trabajaron estrechamente con organizaciones sionistas en un programa de emigración. La idea era transferir finalmente a todos los judíos europeos a Palestina. La organización sionista incluso dirigía campos de entrenamiento en suelo alemán desplegando la bandera sionista, preparando a judíos para una futura vida en Palestina. No me extraña que ellos llamen a Hitler el "Padre Fundador de Israel".

     «A lo largo de los años '20, Hitler sostuvo que "la cuestión judía" era la "cuestión fundamental" para su Partido, y que sería solucionada "con la bien conocida meticulosidad alemana hasta la consecuencia final". Con su asunción al poder en 1933, las nociones raciales de Hitler fueron puestas en práctica por medidas que excluyeron cada vez más a los judíos de la sociedad alemana».

     Llegado Hitler al poder, creó las condiciones para una emigración masiva de todos los judíos europeos a Palestina. Una parte esencial de su estrategia era hacer que los judíos se sintieran no bienvenidos, en un esfuerzo coordinado con una masiva campaña agitadora del temor en los medios judíos de comunicación.

     «El 30 de Enero de 1939 Hitler advirtió que si los financieros judíos y los bolcheviques iniciaban la guerra, "El resultado no será la bolchevización de la tierra, y con ello la victoria de la judería, sino la aniquilación de la raza judía en Europa". El 21 de Septiembre de 1939, después de que los alemanes invadieron Polonia, Heydrich, el jefe de Inteligencia de la SS (la SD), ordenó que los Einsatzgruppen (unidades móviles de matanza que actuaban en el territorio ocupado por los alemanes) concentraran a la fuerza a los judíos polacos en ghettos, aludiendo a un "objetivo final" no especificado».

     Nuevamente, no hay ninguna prueba de que ellos estuvieran hablando de ninguna otra cosa sino de la emigración forzada de todos los judíos europeos.

     «En el verano de 1941, con preparativos en marcha para invadir Rusia, iniciativas de asesinato masivos en gran escala fueron ampliamente decretadas contra los judíos. Heydrich, actuando bajo órdenes de Hitler, dirigió a los Einsatzgruppen para poner en práctica las "tareas especiales" de aniquilación en la Unión Soviética de judíos y comisarios soviéticos. El 31 de Julio, Heydrich recibió órdenes de Goering para preparar planes "para la implementación de la deseada solución final de la cuestión judía" en todas las áreas ocupadas por los alemanes. Eichmann, mientras esperaba su "juicio" en Israel en 1960, relató que Heydrich le había dicho en Agosto de 1941 que "el Führer ha ordenado el exterminio físico de los judíos". Rudolf Hoess, el comandante de Auschwitz, escribió en 1946 que "En el verano de 1941... Himmler me dijo: "El Führer ha ordenado la Solución Final a la Cuestión Judía... He elegido el campo de Auschwitz para ese propósito"».

     Ni una palabra de un programa de exterminio dirigido contra todos los judíos europeos. El testimonio de Eichmann no tiene ninguna credibilidad debido a que él era un sionista judío y responsable de cooperar con organizaciones sionistas en un programa de emigración masiva.

     «El 20 de Enero de 1942 Heydrich convocó la Conferencia de Wannsee para discutir y coordinar la implementación de la Solución Final. Eichmann más tarde declaró en su proceso: "Esos señores... hablaban del asunto completamente sin rodeos, de manera muy diferente del lenguaje que tuve que usar más tarde en el registro. Durante la conversación ellos no suavizaron ninguna palabra sobre ello en absoluto... ellos hablaron sobre métodos de matar, sobre liquidación, sobre exterminio"».

     Incluso si Eichmann hubiera sido un nacionalsocialista radical en su odio contra los judíos, como los promotores del "Holocausto" hacen que lo parezca, él fue expuesto a los métodos israelíes de interrogación, lo que hace de su testimonio algo históricamente sin valor e inadmisible en una corte.

     «Diez días después de la conferencia, mientras pronunciaba un discurso en el Palacio de Deportes en Berlín que fue registrado por el servicio de escucha Aliado, Hitler declaró: "El resultado de esta guerra será la aniquilación completa de los judíos... la hora vendrá cuando el enemigo universal más malvado de todos los tiempos habrá acabado, al menos por mil años". El 24 de Febrero de 1943 él declaró: "Esta lucha no terminará con la aniquilación de la Humanidad aria sino con el exterminio de la gente judía en Europa"».

     Usted no puede basar una acusación tan grotesca como la afirmación del "Holocausto" en un acalorado comentario de Hitler que muy probablemente se estaba refiriendo a poco más que la remoción forzosa de todos los judíos de Europa.

     «Las cámaras de gas de los campos de exterminio fueron los principales medios de ejecución usados contra los judíos durante el "Holocausto". Los nacionalsocialistas publicaron una directiva que implementaba cámaras de gas en gran escala en el otoño de 1941, pero, para entonces, los procedimientos que facilitaban el asesinato de masas, incluyendo la utilización de cámaras de gas más pequeñas, estaban ya en práctica. Antes de su uso en los campos de exterminio, las cámaras de gas eran centrales para el programa de "eugenesia" de Hitler. Entre Enero de 1940 y Agosto de 1941, 70.273 alemanes —la mayor parte de ellos físicamente minusválido o enfermo mentales— fueron gaseados, 20 a 30 a la vez, en cámaras herméticamente cerradas disfrazadas como cuartos de ducha».

     Primero la ADL admite que no hubo ninguna orden escrita para un programa de exterminio masivo o cámaras de gas homicidas, y luego ellos hacen afirmaciones como las referidas, en contradicción directa. Las cámaras de gas más pequeñas a las que ellos se refieren son aquellas usadas para despiojar los uniformes de los presos en la lucha contra el tifus. El hecho de que los nacionalsocialistas usaran gas para matar a varios enfermos mentales no es ninguna prueba de que ellos gasearon a millones de judíos.

     «Mientras tanto, los fusilamientos masivos de judíos habían sido extensamente practicados al amparo de la campaña del Este de Alemania. Pero esas acciones de escuadrillas de asesinato habían llegado a ser un proceso cada vez más dificultoso hacia Octubre de 1941. Tres directores del genocidio, Erhard Wetzel, jefe de la Oficina de Política Racial, Alfred Rosenberg, asesor en asuntos judíos para los Territorios Ocupados del Este, y Victor Brack, vice-director de la Cancillería, se reunieron entonces con Adolf Eichmann para hablar del uso de cámaras de gas en el programa de genocidio. A partir de entonces, dos asesores técnicos para las cámaras de gas eutanásicas, el Kriminalkommissar Christian Wirth y el doctor Kallmeyer, fueron enviados al Este para comenzar la construcción de cámaras de gas masivas. Los médicos que habían puesto en práctica el programa de eutanasia también fueron transferidos».

     Nada de eso compensa el hecho de que no hay ninguna instalación o diseño ni órdenes burocráticas que muestren que tales instalaciones hayan existido alguna vez y que fueron usadas.

     «Camiones gaseadores móviles, que usaban los gases de escape de motores diesel para matar a los pasajeros, fueron usados para matar a judíos en Chelmno y Treblinka —así como en otros sitios, no todos ellos campos de concentración—, comenzando en Noviembre de 1941. Al menos 320.000 prisioneros de Chelmno, la mayor parte de ellos judíos, fueron muertos por ese método; un total de 870.000 judíos fue asesinado en Treblinka utilizando camiones de gas y cámaras de gas alimentadas a diesel».

     El problema con aquella afirmación es que los gases de escape de los motores diesel no son venenosos porque ellos no contienen ningún monóxido de carbono, como sí lo contienen los vapores de motores basados en la gasolina.

     «Las cámaras de gas fueron instaladas y hechas funcionar en Belzec, Lublin, Sobibor, Majdanek y Auschwitz-Birkenau desde el 3 de Septiembre de 1941, cuando el primer gaseamiento experimental de un grupo de prisioneros de guerra soviéticos ocurrió en Auschwitz, hasta Noviembre de 1944. Trabajando con cámaras que medían en promedio 70 mts², los nacionalsocialistas forzaron las muertes de 700 a 800 hombres, mujeres y niños a la vez. Dos terceras partes de ese programa fueron completadas en 1943-1944, y en su apogeo se aplicó a no menos de 20.000 víctimas por día. Las autoridades han estimado que esas cámaras de gas explicaron las muertes de aproximadamente 2 a 3 millones de judíos».

     Más afirmaciones no demostradas y acusaciones absurdas.

     «Los ataques de negación del "Holocausto" sobre este registro de asesinato de masas se intensificaron después de final de la Guerra Fría, cuando se reportó que el monumento conmemorativo en Auschwitz fue cambiado en 1991, donde decía que 1 millón había muerto allí, en vez de 4 millones como registraba antes. Para los negadores del "Holocausto" este cambio pareció confirmar los argumentos de que las estimaciones históricas de muertes del "Holocausto" habían sido deliberadamente exageradas, y que los estudiosos comenzaban a "echarse hacia atrás" en vista de las aseveraciones de los "revisionistas". Así, por ejemplo, Willis Carto escribió en la edición del 6 de Febrero de 1995 de The Spotlight, el tabloide semanal de su organización, Liberty Lobby, que "Todos los "expertos" hasta 1991 afirmaban que 4 millones de judíos fueron muertos en Auschwitz. Esa cifra imposible fue reducida en 1991... a 1,1 millón... Los hechos acerca de las muertes en Auschwitz, sin embargo., todavía son equivocados. Los alemanes guardaban registros detallados de las muertes en Auschwitz... Éstos muestran que no más de 120.000 personas de todas las religiones y pertenencias étnicas murieron en Auschwitz durante la guerra"».

     «De hecho, los investigadores occidentales nunca han apoyado la cifra de 4 millones de muertes en Auschwitz; la base de esa estimación soviética —un análisis de la capacidad de los crematorios en Auschwitz y Birkenau— ha sido desde hace mucho tiempo desacreditada. Tan pronto como en 1952, Gerald Reitlinger, un historiador británico, había cuestionado de forma convincente ese método de cálculo. Usando estadísticas compiladas en registros para Himmler, él afirmó que aproximadamente 1 millón de personas había muerto en Auschwitz; Raul Hilberg en 1961, y Yehuda Bauer en 1989, confirmaron la estimación de Reitlinger de víctimas de Auschwitz. Cada uno de estos investigadores, sin embargo, ha reconocido que casi 6 millones de judíos fueron muertos en general durante el "Holocausto". Las autoridades polacas estaban por lo tanto respondiendo a los conocimientos occidentales aceptados durante mucho tiempo, confirmados posteriormente por documentos publicados en la Rusia post-soviética; las cínicas acusaciones del "revisionismo del Holocausto" no desempeñaron ningún papel en su decisión».

     Éste es uno de los milagros del Holoculto. No importa cuántas víctimas ellos afirmen para los diferentes sitios de exterminio, ellos siempre llegan a la misma cifra mágica de 6 millones, basada en la creencia kabalística de que 6 Millones de judíos deben morir antes de que los judíos puedan retornar a la "Tierra Prometida".

      «Otra afirmación frecuente de los "revisionistas" del "Holocausto" tiene que ver con lo que ellos describen como la carencia de documentación objetiva que demuestre los hechos del "Holocausto", y la confianza de los investigadores en testimonios tendenciosos y pobremente recolectados de sobrevivientes. Sin embargo, los alemanes mismos no dejaron ninguna escasez de documentación y testimonios de esos acontecimientos, y ningún investigador serio se ha basado únicamente en el testimonio de sobrevivientes como la palabra concluyente en la historia del "Holocausto". Lucy Dawidowicz, en el prefacio a su autorizativa obra La Guerra contra los Judíos 1933-1945, escribió:

      «Los documentos alemanes capturados por los ejércitos Aliados al final de la guerra han proporcionado un registro histórico incomparable, que, en cuanto a volumen y accesibilidad, ha sido único en los anales de la investigación... Los Archivos Nacionales y la Asociación Histórica Estadounidense conjuntamente han publicado 67 volúmenes de Guías de Archivos Alemanes Microfilmados en Alexandria, Virginia. Para mi trabajo me he limitado principalmente a documentos alemanes publicados».

     Pero ninguno de ellos contiene ninguna evidencia real, sólo presunciones, de que las acusaciones del "Holocausto" son correctas.

     «La autora entonces procede a enumerar 303 fuentes publicadas —excluyendo periódicos— que documentan las conclusiones de su investigación. Entre esas fuentes están los escritos de reconocibles fabricantes de la política nacionalsocialista, como Adolf Hitler, Heinrich Himmler, Rudolf Hess y Alfred Rosenberg».

     Más jerigonza pomposa sin ninguna evidencia.

     «De manera similar, Raul Hilberg en su edición en tres volúmenes de La Destrucción de los Judíos Europeos, escribió: "Entre 1933 y 1945 las oficinas públicas y las entidades corporativas de la Alemania nacionalsocialista generaron un gran volumen de correspondencia. Algunos de esos documentos fueron destruídos en los bombardeos Aliados, y muchos más fueron sistemáticamente quemados en el curso de las retiradas o en previsión de la rendición. Sin embargo, el trabajo administrativo acumulado de la burocracia alemana era lo suficientemente enorme para sobrevivir en cantidades significativas, e incluso carpetas sensibles permanecieron».

     «Es, de esa manera, en gran parte de esas fuentes primarias que la historia del "Holocausto" ha sido compilada. Un nuevo factor en ese proceso es la repentina disponibilidad de innumerables archivos de la ex-Unión Soviética, muchos de los cuales habían sido pasados por alto o suprimidos desde su captura al final de la guerra por el Ejército Rojo. Huelga decir que la modificación de detalles específicos en esta historia es cierto que continuará durante varios años en el futuro, considerando la inmensidad y la complejidad de los acontecimientos que comprenden el "Holocausto". Sin embargo, es igualmente cierto que dichas modificaciones sólo confirmarán la enormidad del "Holocausto" más bien que —como lo harían los "revisionistas"— ponerlo en duda».

     Todavía ninguna prueba, sólo promesas. En realidad, los promotores del "Holocausto" han estado luchando durante décadas para mantener ocultos tantos archivos como les sea posible y para sólo proporcionar su acceso a historiadores "confiables". Usted pensaría que aquellos historiadores se pelearían por publicar cualquier nueva prueba, pero hasta ahora ellos no han podido encontrar nada. ¡Adivine por qué!.

     «Otra frecuente aseveración "revisionista" pone en duda las estimaciones generalmente aceptadas de víctimas judías del "Holocausto". Intentando retratar las muertes de millones de judíos como una exageración o una fabricación, los negadores del "Holocausto" manipulan salvajemente obras de referencia, estadísticas de almanaques, datos geopolíticos, hechos históricos de base y otras fuentes de información y reportaje».

     «Por ejemplo, los "revisionistas" comúnmente citan varios almanaques o cifras de atlas —comúnmente compiladas antes de que las cuentas completas sobre el "Holocausto" estuvieran disponibles— que parecen indicar que la población judía mundial antes y después de la Segunda Guerra Mundial permaneció esencialmente estable, "demostrando" así que 6 millones de judíos no podían haber muerto durante ese período».

     «La ampliamente citada cifra de "6 Millones" se deriva de la estimación inicial de 1945 del proceso de Núremberg de 5,7 millones de muertes. Censos posteriores, análisis estadísticos y otros estudios demográficos de la judería europea han demostrado sistemáticamente la exactitud esencial de ese primer cálculo. Después de casi 50 años de estudio, los historiadores están de acuerdo en que aproximadamente 6 millones de judíos perecieron durante el curso del genocidio nacionalsocialista».

     Sugiero leer el capítulo en las "Conferencias sobre el Holocausto" de Germar Rudolf que demuestra que las pérdidas judías reales están de acuerdo con los meticulosos registros de libros oficiales de muertes de las autoridades de los campos de concentración así como las conclusiones de la Cruz Roja Internacional, según las cuales no más de 300.000 judíos murieron en campos nacionalsocialistas para prisioneros, sobre todo debido al tifus.

     «Sin embargo, otra pieza central de la propaganda "revisionista" ataca la objetividad y la validez legal de los Procesos de Núremberg de posguerra, donde mucha información sobre el "Holocausto" fue primero hecha pública, y donde la historia general del genocidio fue primero establecida.

     «El proceso actual de llevar ante los tribunales a criminales de guerra nacionalsocialistas fue un esfuerzo larguísimo y complicado que involucró las diferentes tradiciones legales y las agendas políticas de Estados Unidos, Inglaterra, Francia y la Unión Soviética. Como los registros históricos muestran, los vencedores Aliados, si es que algo, se equivocaron en el lado de la benignidad hacia los nacionalsocialistas acusados».

     Las discusiones acerca del tratamiento Aliado de los criminales de guerra habían comenzado tan pronto como en Octubre de 1943. En los meses de verano que siguieron a la rendición de Alemania en 1945, representantes británicos, estadounidenses y soviéticos se reunieron en Londres para crear la carta para un tribunal militar internacional para procesar a los "principales criminales" cuyos crímenes se extendieron sobre el Reich entero, y quienes por lo tanto podían ser castigados por la decisión conjunta de los Gobiernos de los Aliados.

     «Hacia principios del otoño, los Aliados habían resuelto sus debates sobre a quién procesar y cómo definir los crímenes cometidos durante el "Holocausto"; los primeros procesos comenzaron a partir de entonces en Núremberg, delante de un consejo de guerra internacional. El principal acusado fue Hermann Goering, pero el procesamiento también seleccionó a otros 20 funcionarios principales del Partido Nacionalsocialista, de los ministerios del gobierno alemán, de la burocracia central, especialistas en armamento y trabajo, y los jefes militares y territoriales.

     «Esos procesos no resultaron en veredictos rutinarios de culpabilidad o en condenas idénticas. De hecho, de los 21 acusados, tres fueron puestos en libertad; uno recibió una condena de 10 años; uno una sentencia de 15 años; dos, condenas de 20 años; tres, cadenas perpetuas, y 11 recibieron la pena de muerte.

     «Los acusados, además, tuvieron acceso a 206 abogados, 136 de los cuales habían sido miembros del Partido Nacionalsocialista. Además, como afirmó Raul Hilberg, "Los jueces en Núremberg fueron abogados estadounidenses establecidos. Ellos no habían venido para exonerar o condenar. Ellos quedaron impresionados con su tarea, y se acercaron a ella con mucha experiencia en la ley y poca anticipación de los hechos".

     «Una segunda ronda de procesos resultó en 25 condenas a muerte, 20 cadenas perpetuas, 97 sentencias de 25 años o menos, y 35 veredictos de no-culpabilidad. Hacia 1951, siguiendo las recomendaciones de un consejo de clemencia dirigido por los estadounidenses, 77 de los 142 criminales condenados habían sido liberados de la prisión».

     Detrás de esta cortina de humo no se abordan los problemas con la composición y los procedimientos de los procesos de Núremberg, en particular el problema de las confesiones forzadas.–





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