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viernes, 11 de marzo de 2016

Los Judíos y la Multiculturalidad Europea



     Firmado por Benjamin Garland, en Noviembre pasado apareció en al menos tres sitios diferentes el siguiente artículo (The Jewish Contribution to the European Integration Project) que hace referencia a una conferencia efectuada en Israel en 2013 donde se abordó el tema de la contribución judía a la formación de la multiculturalidad y las leyes represivas que la sostienen. Hemos traducido este texto desde renegadetribune.com y a pesar de su brevedad creemos que realiza algún aporte a la comprensión del problema.


La Contribución Judía al Proyecto de Integración Europea
por Benjamin Garland
1º de Noviembre de 2015



     Me he encontrado recientemente con un interesante documento [1] que detalla una conferencia que tuvo lugar en Israel el 7 de Mayo de 2013, llamada la "Contribución Judía al Proyecto de Integración Europea".

[1] http://www.kas.de/wf/doc/kas_36349-1522-1-30.pdf?131211155732

     El documento consiste en transcripciones de las charlas dadas por los diversos representantes judíos y europeos que estuvieron presentes en la conferencia, que fue patrocinada por la Fundación Konrad Adenauer de Alemania, y bien vale la pena leerla.

     El doctor Sharon Pardo, en sus "Comentarios de Bienvenida", comienza la conferencia con un diluvio de enfermizas alabanzas para los judíos como el "Pueblo Elegido de Europa" y la "esencia de la europeidad".

     Un ejemplo de una razón dada para esa alabanza es que "los judíos en el siglo XX fueron el principal elemento cosmopolita e integrador en Europa central: Ellos fueron su aglutinante intelectual, una versión condensada de su espíritu, los creadores de su unidad espiritual", pero sobre todo se afirma aquello a partir del hecho de que ellos son y han sido los principales promotores e instigadores de la "multiculturalización" de Europa, es decir, la integración forzada y la destrucción de la identidad, cultura y tradiciones de los europeos Blancos autóctonos, que van ahora, gracias a este multiculturalismo, probablemente a ser sustituídos por un califato islámico que, con toda probabilidad, será definido por barrios plagados de crímenes, terrorismo, violaciones masivas y brutales guerras intestinas a largo plazo.

     Imagine llevar a cabo una conferencia internacional en la cual oradores europeos afirmaran que los Blancos son el "Pueblo Elegido de Israel" y la "esencia de la hebraidad" debido a su importante papel en la destrucción de la identidad judía y la integración forzada de millones de negros y musulmanes en Israel, y usted tendrá una idea de cuán absurdo y ofensivo es todo esto.

     El mensaje y el tono del documento son esencialmente que debido al presunto "Holocausto" judío, Europa debe ser mezclada y mestizada con salvajes del Tercer Mundo para que los Blancos expíen el pecado imperdonable de permitir que los Elegidos de Dios hubieran sido dañados.

     Este mestizaje y destrucción deliberada de la identidad europea y de la raza Blanca siempre ha sido el objetivo de la Unión Europea. Richard Coudenhove-Kalergi, cuyas ideas fueron la inspiración para la Unión Europea y para el "proyecto de integración" europeo, escribió en su libro Idealismo Práctico que

    "El hombre del futuro será de raza mezclada. Las razas y las clases de hoy desaparecerán gradualmente debido a la desaparición de espacio, tiempo y prejuicios. La raza euroasiática y negroide del futuro, similar en su aspecto a los antiguos egipcios, sustituirá la diversidad de pueblos con una diversidad de individuos".

     Kalergi se refirió a los judíos como "una nobleza espiritual de Europa", y afirmó que la emancipación de sus ghettos era un regalo de la Providencia que "proporcionó a Europa una nueva raza de la nobleza por la gracia del Espíritu".

     Desearía que se pudiera decir que el plan de Kalergi para una Europa mestizada gobernada por judíos era sólo alguna clase de paranoide teoría de conspiración anti-judía, pero lamentablemente parece ser una realidad, una que este documento sólo sirve para reforzar. Las transcripciones de los discursos proporcionadas allí presentan los típicos lloriqueos acerca de la amenaza del anti-judaísmo que usted esperaría de tal conferencia, así como algunas historias de judíos importantes que han contribuído decisivamente a hacer del "proyecto de integración" de la Unión Europea una realidad, como Walter Rathenau y Fritz Bauer.

     Fritz Bauer es elogiado por su papel como acusador en el segundo juicio de Auschwitz de 1963-1965 [2] donde él exitosamente transfirió la culpa por el presunto genocidio de los judíos desde la dirigencia del NSDAP a no sólo los alemanes sino a todos los europeos colectivamente. Ése fue, por supuesto, un resultado mucho más beneficioso para los judíos, ya que ayuda a colocarlos fuera del alcance del reproche y al mismo tiempo desarma moralmente a sus competidores europeos, y por eso Bauer es celebrado, específicamente porque:

    "El crimen contra la Humanidad cometido por los alemanes se ha convertido, en gran medida gracias a los esfuerzos de Fritz Bauer, en una parte esencial de la memoria histórica colectiva tanto alemana como europea. Sin él, el público alemán habría seguido viviendo en silencio acerca de los crímenes nacionalsocialistas durante un tiempo mucho más largo".

[2] https://en.wikipedia.org/wiki/Frankfurt_Auschwitz_trials

     El segmento más sorprendente del documento es de Michael Mertes, quien no es un judío sino más bien un alemán que se odia a sí mismo. Mertes está aparentemente tan destruído por la culpa y el odio racial hacia su propio pueblo alemán que él afirma sentir "una profunda incomodidad con los símbolos del orgullo colectivo, como la bandera nacional, el himno nacional y las solemnidades nacionales".

     Mertes describe la fuerza impulsora que está detrás del proyecto de integración europea, con sus alusiones filo-judías y anti-nacionalistas, como sigue:

    "El nacionalismo (por lo menos su versión etnocéntrica) había identificado a los judíos como una minoría ajena, los excluyó de la Volksgemeinschaft —la comunidad nacional— y finalmente los trató como enemigos que no tenían derecho a la vida. En ese sentido, la lucha contra el nacionalismo y la lucha contra el anti-semitismo siempre han sido los dos lados de la misma moneda".

     Así, el proyecto para derribar las fronteras europeas y hacer de los Blancos una minoría en sus propios países a fin de asegurar la seguridad perpetua para los judíos, es una necesidad que reemplaza cualquier consecuencia negativa posible que pueda resultar de aquel proyecto, y por eso Mertes trabaja con entusiasmo y energía para conseguir aquel fin.

     Para ponerlo en perspectiva, éste era un alemán sentado en el altamente nacionalista e híper-racista Estado de Israel, muy literalmente tramando el exterminio de su propio pueblo como el justo castigo por el "Holocausto", un acontecimiento que supuestamente ocurrió hace más de 70 años por individuos que ya no están vivos. También tenga presente que Israel es un Estado étnicamente homogéneo que expulsa a los no-judíos [3] con regularidad y que solicita una prueba de ADN para conceder la ciudadanía [4].

[3] http://davidduke.com/jewish-supremacists-demand-america-take-refugees-israel-imprisons-expels/
[4] http://davidduke.com/israel-demands-dna-test-for-russian-immigrants/

     Mertes incluso llega tan lejos como a prometer que si la integración forzada / genocidio de los europeos, a cargo de los judíos, llegara a provocar un contragolpe significativo, una ley de emergencia que suspendiera el derecho a voto de los nacionalistas —a lo cual él se refiere como una "opción nuclear"— podría muy bien ser puesta en práctica:

    "Si la crisis del Euro reforzara considerablemente a los partidos extremistas derechistas que abogan abiertamente por políticas anti-extranjeros y una cosmovisión anti-judía, el Artículo 7 podría convertirse en una seria opción".

     El artículo 7 es citado como sigue:

    "El Consejo, actuando por una mayoría de cuatro quintos de sus miembros después de obtener el consentimiento del Parlamento Europeo, puede determinar que hay un claro riesgo de una seria contravención, por parte de un Estado miembro, de los valores referidos en el Artículo 2. (...) [El Consejo] puede decidir suspender algunos de los derechos que se derivan de la aplicación de los Tratados al Estado miembro en cuestión, incluyendo el derecho a voto del representante del gobierno de aquel Estado miembro en el Consejo".

     Que ellos bombardearían a un país hasta el olvido si se volviese nacionalista, usando el presunto "Holocausto" como pretexto, también está fuertemente implicado por Mertes, con Servia dada como un ejemplo:

    «Podría haber situaciones donde los imperativos de "Nunca otra vez guerra" y "Nunca otra vez genocidio" fueran mutuamente incompatibles, y que al imperativo "Nunca otra vez genocidio" tuviera que serle dada prioridad moral en caso de duda. Cuando el gobierno alemán "verde rojo" del canciller Gerhard Schröder (un socialdemócrata) decidió a principios de 1999 participar en la campaña militar de la OTAN contra Servia para proteger a los albaneses étnicos de Kosovo, el ministro de Asuntos Exteriores Joschka Fischer (un miembro fundador del pacifista Partido de los Verdes) justificó aquel paso citando el imperativo "Nunca otra vez Auschwitz"».

     "La Shoah ha tenido un fuerte impacto siempre creciente sobre la integración europea", dice Mertes, garantizando a los judíos que "la lucha contra el anti-semitismo se ha convertido en una prioridad número uno en la agenda de las élites e instituciones europeas".

     Las implicaciones de estas declaraciones son muy siniestras en verdad.

     Lo que Mertes y otros líderes europeos como él están haciendo al poner los intereses de pueblos extranjeros por encima de los propios, es cometiendo alta traición, de acuerdo a cualquier definición razonable, así como genocidio, según la definición oficial de Naciones Unidas [5]:

    «Artículo II: En la Convención presente, genocidio significa cualquiera de los siguientes actos cometidos con la intención de destruír, del todo o en parte, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, como tal:

    (a) Matar a miembros del grupo;
    (b) Causar serio daño corporal o mental a miembros del grupo;
    (c) Provocar deliberadamente sobre el grupo las condiciones de vida calculadas para causar su destrucción física del todo o en parte;
    (d) Imponer medidas destinadas a impedir nacimientos dentro del grupo;
    (e) Transferir a la fuerza a niños de dicho grupo hacia otro grupo».

[5] http://www.genocidewatch.org/genocide/whatisit.html

     Un embajador de España, Álvaro Albacete, da una charla similar, usando la historia de la Inquisición como el pretexto moral para permitir la inmigración masiva en España en particular, y la historia del supuesto "Holocausto" para Europa en general.

     Estos temas son muy reveladores considerando la naturaleza de la conferencia. Los representantes europeos no hablaron simplemente de cómo ellos pensaban que la integración era una buena cosa, y sobre qué grande era que Europa estuviera encaminada a convertirse en una gran y maravillosa utopía multicultural, y luego agradecer a los judíos por su papel central en provocar eso; en vez de aquello, ellos hicieron declaraciones como ésta:

    «Es una iniciativa gubernamental de España particularmente relevante... abordar la reforma del derecho penal en cuanto a la incitación pública a la violencia o el odio, dirigidos contra un grupo definido por su religión o creencia, ascendencia u origen étnico (anti-semitismo en sentido estricto), así como públicamente aprobar, negar o trivializar crímenes de genocidio (negación del "Holocausto")».

     Y ésta:

    «España no es un país anti-judío. Pero hay algún anti-semitismo en España. El discurso de odio es corrosivo y contagioso, y la corrupción moral que eso implica se extiende fácilmente por medio de discursos demagógicos. Por esta razón, debemos ser tan claros como nuestro lenguaje nos lo permita: El anti-judaísmo, o cualquier otro tipo de discriminación, no tiene lugar en el mundo del siglo XXI en el cual estamos. Esto es lo que queremos para España, y para el continente europeo entero».

     No se requiere ser un genio para leer entre líneas de las declaraciones citadas y entender de qué se trata todo el asunto de la integración forzada: no es porque la "diversidad" sea una fuerza real, o porque haya un bajo índice de natalidad entre los europeos, o para ayudar altruístamente a "refugiados" que están en necesidad; es acerca de la destrucción de Europa y los europeos como venganza por el "Holocausto" —como castigo— y para impedirles tener alguna vez la capacidad de organización y rebelión para conseguir de vuelta el control político desde los judíos y ponerlo en manos de sus propios pueblos otra vez, como lo hicieron los alemanes en los años '30.

     Ésa es también, notaré, la única cosa que realmente tiene algún sentido. La diversidad muy ciertamente no es una fuerza, es una debilidad, como todos los datos lo demuestran, y como cualquiera puede verlo; un índice bajo de natalidad podría ser arreglado mediante simples programas gubernamentales incentivadores; y la mayor parte de esos supuestos "refugiados" son (a) no realmente de países acosados por la guerra, de todos modos, y (b) hombres sanos en edad militar que —si sus países realmente estuvieran en guerra— deberían estar en casa luchando más bien que invadiendo Europa y exigiendo todo gratis.

     Que los judíos no quieran que los europeos tengan otra vez la capacidad de votar en un gobierno anti-judío, por otra parte, tiene perfecto sentido, y hasta ahora ellos han estado haciendo un muy buen trabajo para conseguir ese objetivo.

     El juego no ha terminado completamente aún, sin embargo.–




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