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viernes, 25 de marzo de 2016

Ashraf Ezzat - El Éxodo Real



     En el sitio therebel.is encontramos el siguiente texto de hace casi un año del médico egipcio y escritor divulgador de antiquísimas historias Ashraf Ezzat, y lo hemos traducido para agregarlo a los otros que de él hemos presentado, los cuales son sistemáticamente coherentes en sus tesis. Sin citar fuentes aquí, habla claramente, como primero Kamal Salibi, de un escenario localizado en Arabia y Yemen para la historia del bíblico Éxodo, y de ningún modo en Egipto.


El Éxodo Real: El Final de Israel
por Ashraf Ezzat
17 de Abril de 2015



     "El clero y los illuminati hebreos, equipados con oportunismo y engaño talmúdico y farisaico, decidieron borrar la remota historia árabe de los israelitas e inventar una nueva entera en Egipto y Palestina"


     La Historia no sólo forma nuestra realidad sino que es también crucial para nuestra toma de decisiones. Si nuestra realidad careciera de experiencias pasadas, no podría ver cómo podríamos planear un mejor futuro.

     Aunque la Historia haya ocurrido hace mucho, permanece como la única cosa de la cual aprender, ya que el futuro no ha nacido todavía. Y si aprendimos de una historia falsa o manipulada entonces todas nuestras percepciones de la realidad serán equivocadas. Si nos dieran o heredáramos una historia falsa estaríamos obligados a permanecer indefinidamente en la falsedad.

     La Historia real no son necesariamente las historias que le contaron a usted en la escuela. La Historia real es la que usted descubrirá por sí mismo. A menos que usted haga el esfuerzo y emprenda una búsqueda de la verdad, usted nunca podrá saber lo que realmente sucedió. El primer paso en el camino a la verdad es dudar de todas las historias que le dijeron que ocurrieron en el pasado.

     Empleando un poco de pensamiento crítico, muchos de nosotros hemos llegado a dudar y a cuestionar algunas historias modernas repartidas a nosotros por la política dominante y los medios de comunicación. Un ejemplo evidente es la historia oficial del 11-S. Simplemente no podemos comprarla, ya que antes que nada la historia no tiene sentido.

     Y si tenemos derecho a cuestionar historias tan recientes como el 11-S y la Segunda Guerra Mundial, ¿quién puede negarnos el mismo derecho tratándose de historias antiguas?.


Desafiando a la Academia y Rompiendo Estereotipos

     Nunca cometa el error de creer que no se puede dudar de las viejas historias ya que ellas son Historia ahora. La historia podría haber ocurrido ya, pero todavía podría ser vista de un modo distinto. Si las viejas historias son adecuadamente investigadas ellas podrían ser visitadas de nuevo y reinterpretadas. Porque tal como el 11-S, muchas viejas historias simplemente no tienen ningún sentido.

     No importa quién sea usted ni de dónde es, si usted es un hombre de fe o no, hay algunas historias, las viejas historias que han contribuído a su realidad. La historia antigua del Éxodo israelita desde Egipto es una de aquellas historias.

      La historia de Faraón y Moisés simplemente no es ninguna historia. Está en la raíz de la creencia principal de todos los judíos, cristianos y musulmanes. Ella es la demostración última de la fuerza de Dios y su vigilancia sobre su así llamado pueblo elegido. Es la película de suspenso última en la historia por otra parte completamente sombría de los israelitas y su Tierra Prometida.

     La historia de Faraón y Moisés es simplemente una  película éxito de ventas. Hollywood nunca dejó de convertir la historia del Éxodo en un negocio de miles de millones de dólares. Al mismo tiempo películas sobre Moisés / Faraón (desde Los Diez Mandamientos de Cecil B. DeMille, 1923/1956, hasta Éxodo: Dioses y Reyes de Ridley Scott, 2014) han logrado convertir a aquel relato históricamente no verificado en una verdad inconmovible en las mentes de generaciones de masas crédulas e incultas.

     La historia de Moisés / Faraón es tan hipnotizante que a menudo es usada como iniciador (hors d'oeuvre, aperitivo) cuando se adoctrina a los niños en cualquiera de las religiones abrahámicas. Es siempre mucho más fácil hablarle a los niños de la fe de sus antepasados después de contarles aquella antigua y épica historia.

     Tal vez como un adulto usted no apreciaría totalmente el poderoso impacto que la historia de Faraón / Moisés tuvo sobre usted. Pero actualmente mirando hacia atrás hace muchos años, podría resultar que esa historia es uno de los principales motivos de por qué usted es ahora tan devoto judío / cristiano / musulmán.

     En caso de que usted no sea tan religioso, no se puede negar que la misma historia de Faraón y Moisés es responsable de muchos de los estereotipos que están al acecho detrás de su mente. Quiero decir, ¿podría usted negar que siempre que Egipto es mencionado, una incontrolable asociación visual con el despiadado faraón de Moisés es evocada al instante en su mente?.

    Egipto y los faraones se han convertido en asociaciones mentales casi idénticas e inseparables. Siempre que hablamos de Egipto, entonces debemos estar hablando de faraones.

     Y por lo tanto la expulsión del Presidente egipcio Hosni Mubarak, un incidente a 3.500 años de distancia del Éxodo, ha sido vista como la caída del último faraón (el estereotipo persistente).

     El mismo estereotipo se ha infiltrado en el reino de la Academia. La egiptología es una ciencia establecida para el estudio de la historia y la civilización egipcia antigua. Lamentablemente, los arqueólogos y los historiadores del antiguo Egipto también se refieren a éste como el Egipto faraónico. La razón de esto no es la investigación científica o alguna conclusión arqueológica sino más bien la mentalidad de los egiptólogos incorporada en lo bíblico. (La palabra "faraón" nunca ha sido encontrada en los antiguos registros egipcios).

     Hay una extraña insistencia de Hollywood en identificar a uno de los reyes más gloriosos de Egipto, Ramsés II, 1279-1213 a.C., como el Faraón de Moisés. Pero poco sabían el señor Demille o el señor Scott, cuando ellos hicieron sus películas, que Ramsés (nombre griego) no es el nombre (egipcio) real del rey que ellos decidieron difamar. Realmente el nombre oficial (de coronación) del rey Ramsés II es Usermaatre Setepenre (¿suena eso algo parecido a Faraón?).

     Con aquella tendencia los arqueólogos han emprendido sus extensas excavaciones en Egipto y Palestina. De esta manera, la mayor parte de los arqueólogos no intentaron buscar la verdad histórica sino más bien reforzar su narrativa bíblica acerca de la historia antigua de Egipto y Palestina. Un ejemplo obvio de aquella predisposición es el trabajo arqueológico de la primera mitad del siglo XX de la Escuela Estadounidense de Investigación Oriental (ASOR) de Jerusalén encabezada por William F. Albright.

     Por lo general los clérigos religiosos y los eruditos académicos no ven cara a cara cuando se trata de la Historia antigua. La única cosa en la que ambos concuerdan es que el Egipto antiguo fue gobernado por así llamados "faraones", y que fue desde Egipto que Moisés condujo el épico éxodo de los israelitas. ¿Pero adivina qué?: ambos se equivocan tremendamente. Porque Egipto no conoció a ningún faraón ni a ningún israelita.

     Realmente el libro hebreo de cuentos, también conocido como la Biblia hebrea [AT], nunca se refirió a Egipto como la tierra del Éxodo. La historia de Faraón y Moisés según el libro hebreo tuvo lugar en un lugar llamado "Mizraim / Misrim".

    Mizraím es un oscuro pequeño pueblo en el Sudoeste de la antigua Arabia, y Faraón / فرعون (según historiadores árabes clásicos) era el título árabe de su jefe tribal.

     Algunos podrían preguntarse qué tiene que ver la antigua Arabia con Moisés y Faraón. Realmente, fue en la antigua Arabia y en Yemen del Norte donde los israelitas y el judaísmo en verdad aparecieron primero. (Nada en este mundo funciona en el modo en que usted piensa que lo hace, incluída la Historia).

     El judaísmo es uno de los cultos de la Arabia antigua que no tenían absolutamente nada que ver con la Iglesia católica o su cristianismo. (Vincular al judaísmo con el cristianismo es el resultado de un engaño romano-judío posterior). De aquí que el epíteto de "Antiguo-Nuevo Testamento judeo-cristiano" sea solamente un proyecto político. Realmente el fraude empezó por la complicidad judeo-griega durante la traducción del libro hebreo a la lengua griega [Biblia Septuaginta].

     Además, la tribu de los israelitas y todas sus historias (de Abraham, Ibrahim en árabe, Isaac / Ishaak, Jacob / Yaakob, José / Yussef y Moisés / Mussa) ocurrieron en Arabia del Sur y Yemen del Norte. (Los sionistas no pueden tener una sola reclamación en el Yemen actual, como se explica en el libro, porque los israelitas yemeníes desaparecieron hace mucho tiempo).

    "Por lo tanto, ahora, ven; y te enviaré a Faraón, para que puedas sacar a mi pueblo, los hijos de Yisra'el, fuera de la tierra de Mitzrayim" (Éxodo 3:10).

Mapa antigua Arabia, Mizraím, el Éxodo.

     En mi reciente libro, Egipto No Conoció Faraones Ni Israelitas, me uno a una comunidad de investigadores de alto perfil al exponer una conspiración de dos mil años. (Toda la investigación y las conclusiones basadas en evidencias están citadas en el libro).

     En el siglo III a.C. la Biblia hebrea fue traducida al griego en la legendaria biblioteca de Alejandría. Setenta escribas judíos —de ahí la designación de Biblia de los Setenta o Septuaginta— fueron asignados a esa tarea por el rey Ptolomeo II (monarca griego de Egipto), durante la cual ellos hábilmente sustituyeron ese obscuro Mizraím y su Faraón con el poderoso Egipto y su rey (los gobernantes del antiguo Egipto eran llamados reyes y reinas y no "faraones").

    La fabricada versión griega, con esa malévola distorsión de la Historia antigua, ha sido la fuente para todas las traducciones de la Biblia por todo el mundo desde entonces.

     Generaciones tras generaciones han sido alimentadas con esa falsa historia del faraón de Egipto y Moisés de los israelitas. Lo que se añadió al drama e hizo todo esto más hipnotizante es el hecho de que Egipto, con su fama y gloria en el mundo antiguo, había sido el teatro de la historia del Éxodo.


De Tribu a Imperio (La Verdadera Historia del Éxodo)

      Puede ser que esto nunca cruzara por su mente, pero si no fuera por Egipto y su esplendor los cuentos israelitas no habrían atraído a las masas. Ellos no se habrían propagado más allá de los límites del libro hebreo. Tratemos de volver a contar la historia del Éxodo como si realmente hubiera ocurrido en un oscuro y pequeño pueblo árabe llamado Mizraím.

     Contemos la historia de Moisés, el israelita yemení, que fue arrojado cuando recién nacido en una de las corrientes del río de Arabia del Sur. Moisés fue recogido y criado en la casa de فرعون / Faraon. Siendo el jefe tribal de Mizraím, un pueblo de tránsito para el antiguo comercio de caravanas, Faraon era un hombre rico y poderoso.

     Cuando muchacho Moisés pastoreaba ovejas, y cuando se convirtió en un hombre fuerte él ayudó a Faraon a atender a los comerciantes de las caravanas y sus necesidades. Las caravanas de camellos que habían estado cruzando el árido desierto árabe durante semanas —transportando cargamentos de especias, incienso, tejidos y marfil— por lo general se quedaban en Mizraím durante un par de días para descansar y proveerse de agua y comida.

Camellos descargados, pueblo de tránsito, casa de almacenaje.

     Por eso Mizraím como un pueblo de tránsito tenía que tener tantas bodegas como le fuera posible. Siempre que una caravana se detenía en Mizraím, el valioso cargamento y los bienes llevados por los camellos eran descargados y almacenados en los depósitos.

     De esa manera Mizraím servía como una ciudad-almacén, y a medida que el negocio de Faraon prosperaba él siempre necesitaba más ciudades-depósitos / casas de almacén (en eso es en lo que los esclavos israelitas trabajaban duro todo el día construyendo para Faraon / فرعون). Los esclavos israelitas realmente fueron forzados a construír almacenes con ladrillos (no pirámides ni templos para gritar en voz alta).

    "Por eso los egipcios pusieron capataces encargados de someter a los israelitas a trabajos muy duros. Los hicieron construír las ciudades de Pitón y Ramsés, que el faraón, rey de Egipto, usaba para almacenar provisiones" (Éxodo 1:11).

     Faraon, cuyo nombre a propósito era Al-Waleed bin-Musaab, mantenía una pequeña tropa de guardias para proteger su lucrativo negocio y salvaguardar el valioso cargamento de las caravanas de camellos que atravesaban la antigua Arabia desde Yemen en el Sur hasta Petra y Egipto en el Norte.

     Y ya que la esclavitud era una cultura / comercio omnipresente en la Arabia antigua (el antiguo Egipto no practicaba la esclavitud, a propósito), Faraon tenía un par de cientos de esclavos que trabajaban para él. La Arabia antigua era una cultura tribal, y la mayoría de los esclavos en Mizraím eran de la tribu de los israelitas (originalmente de Yemen del Norte).

     Siendo un israelita, Moisés tuvo que defender a un compañero israelita cuando fue atacado por un guardia de la guarnición. Moisés mató al guardia. Moisés tenía que explicarse y disculparse ante Faraon pero él no hizo. En vez de ello, Moisés, acompañado por un par de cientos de esclavos israelitas huyó de Mizraím (la estimación de la Biblia hebrea es de 600.000 esclavos, que se acercarían a 2 millones si fuesen incluídos los niños y el ganado, parte de la falsificación y fraude de la Septuaginta).

     La fuga coincidió con la irrupción de una fuerte tormenta (algunas fuentes hablan de un terremoto) que golpeó a Mizraím y el desierto que la rodeaba. Al enterarse de las noticias de la fuga de los esclavos, Faraon y su guarnición los siguieron. Mientras cruzaban la misma corriente del río donde Moisés había sido arrojado antes, algunos guardias de la guarnición tropezaron y cayeron al agua. Dificultados por la tempestad y con muchos guardias heridos, Faraon suspendió su búsqueda de los esclavos israelitas, y algunos dicen que él también se ahogó. Fin de la historia. (Si usted se pregunta sobre las diez plagas, hablaremos de eso al final).

    Ahora, intente tomar la tierra de Egipto con sus pirámides, templos, música, riqueza, trajes, cultura, esculturas, sacerdotes, carros militares, la gente y el río Nilo de la historia del Éxodo y luego vea qué tiene usted (no queda mucho para el señor DeMille o el señor Scott, ¿no?).

     Así es; usted terminará con una historia totalmente diferente, aburrida e irrelevante para cualquier auditorio excepto quizá para los pastores de ovejas y miembros de tribus de la antigua Arabia.

     ¿Puede usted ver por qué los escribas judíos pensaron que no era una mala idea trasladar el teatro de sus historias desde la oscura y pequeña Mizraím a la tierra de las pirámides y el Nilo? De la tribu al Imperio.

    La traducción de la Biblia hebrea [AT] al griego dio a los escribas judíos la oportunidad dorada para diseminar sus historias tribales por todas partes. La falsificación de la historia del Éxodo también aseguró el Levante entero como la Tierra Prometida de los israelitas en vez de un pedazo pequeño y obscuro del árido desierto árabe en Yemen del Norte.

     Ciertamente los escribas judíos no desaprovecharon la oportunidad, incluso si eso significaba la corrupción de la historia entera del antiguo Egipto y confundir la historia del Mundo Antiguo entero (para no mencionar las engañadas generaciones de crédulos creyentes).


Primera Marea de Emigración Judía a Palestina (El Crimen Perfecto)

     En el siglo II a.C. un cambio muy importante en política y lingüística estaba teniendo lugar a través del Mediterráneo y el antiguo Levante entero: los griegos subieron al poder como el nuevo Imperio, y la lengua hebrea fue reemplazada por la aramea en el Levante, y la antigua lengua egipcia (demótica), por la nueva lengua griega copta en Egipto.

     Después de la decadencia del antiguo comercio de caravanas (que sostuvo a los hebreos yemeníes durante siglos), un nuevo flujo de judíos inmigrantes desde Arabia al Levante (Palestina, Jordania, Líbano y Siria) comenzó tan temprano como en los siglos IV y III a.C. A medida que la nueva ruta naval y su nueva economía estaban sustituyendo al antiguo comercio de caravanas, los judíos yemeníes / árabes simplemente siguieron el dinero (antiguo rasgo judío).

     Puesto que los nuevos centros comerciales estaban dispersos a través de la costa del Norte y del Este del Mediterráneo, p. ej. en Cartago (Túnez), Alejandría (Egipto) y Tiro (Líbano), allí es donde se dirigieron los nuevos inmigrantes judíos.

    Pero la mayoría se instaló en Palestina, ya habitada por fenicios y los descendientes de los Pueblos del Mar / Peleset, más tarde conocidos como los palestinos (claramente diferentes de los filisteos bíblicos).

     Poco a poco, las nuevas generaciones de judíos inmigrantes, no los israelitas, a Palestina, en sus nuevas colonias y con su nueva lengua aramea, comenzaron a perder lazos con la Arabia antigua. De ahí que los clérigos / illuminati judíos, de la dinastía hasmonea, 140-37 a.C., emprendieran un malévolo plan para establecer una historia judía paralela en Palestina (un plan que ha sido revivido recientemente por los sionistas).

     Los clérigos / illuminati hebreos, equipados con oportunismo y engaño talmúdico y farisaico, decidieron borrar la remota historia árabe de los israelitas e inventar una nueva entera en Egipto y Palestina (las leyes talmúdicas permiten tales engaños y deshonesta conducta maquiavélica).

    Los gentiles están fuera de la protección de la ley, y Dios ha dejado accesible su dinero a Israel, de modo que los judíos puedan mentir a los no-judíos (Baba Kamma 37b). Los judíos pueden usar mentiras ("subterfugios") para burlar a un Gentil (Baba Kamma 113a)... enseñanzas del Talmud judío

     Los escribas hebreos habían conservado las antiguas historias, con los fragmentos y partes acerca del pueblo elegido de Dios y la Tierra Prometida, pero las proyectaron sobre sus nuevos asentamientos en Palestina. Ellos habían construído incluso un nuevo templo paralelo (llamado el segundo templo, que fue demolido por los romanos en 70 d.C.).

     La nueva falsa historia judía había sido fabricada, mientras la (verdadera) historia oral y los remotos recuerdos árabes de los israelitas se siguieron desvaneciendo durante los largos años. Pero los rabinos judíos (Rab / رب es árabe para "maestro") nunca pensaron que un día la ciencia y la tecnología de la Arqueología moderna refutarían sus historias en Egipto y Palestina.

     Después de todo, la antigua Arabia estaba detrás de ellos casi olvidada, y el antiguo Egipto se había convertido en Historia. Sin nadie que hablase ni el antiguo egipcio ni el antiguo hebreo, los illuminati judíos pensaron que ellos habían cometido el crimen perfecto.

     Nunca cruzó por la mente de los clérigos / escribas judíos que 2.000 años más tarde un arqueólogo judío iba a ser el que invalidara y expusiese su falsa historia del Éxodo de los israelitas desde Egipto y su Tierra Prometida en Palestina.

    De la revista Ha’aretz, viernes 29 de Octubre de 1999:

    "Después de 70 años de intensas excavaciones en la Tierra de Israel, los arqueólogos han encontrado que los hechos de los Patriarcas son historias legendarias; no moramos en Egipto ni hicimos un éxodo, no conquistamos la tierra. Tampoco hay ninguna mención del Imperio de David y Salomón. Aquellos que tienen interés han conocido estos hechos durante años, pero Israel es un pueblo obstinado y no quiere oír sobre ello" (profesor Ze'ev Herzog, jefe del Departamento de Arqueología y Estudios del Antiguo Cercano Oriente de la Universidad de Tel-Aviv).


Por Qué Egipto Nunca Se Convirtió al Judaísmo

     Ahora, para la parte emocionante de la historia del Éxodo, las devastadoras diez plagas. No voy a abundar en las muchas teorías que ven a las plagas como un mero trabajo de ficción de los escribas judíos. Al contrario, por una vez, insistiré en que aquellas plagas realmente habían golpeado la tierra de la esclavitud de los israelitas.

     Pero concordar con la premisa de las plagas costará un pesado precio para los entusiastas y eruditos bíblicos: la carga de la prueba (y al mismo tiempo la refutación de mi tesis).

     La población de todo Egipto en el supuesto tiempo del Éxodo era de alrededor de 2,5 a 3,5 millones. Si Egipto fue la tierra de esclavitud, aquello significa que 2 millones de personas tuvieron que dejar el país. Aquello simplemente se traduciría en una drástica decadencia, casi catastrófica, en la demografía del antiguo Egipto y en sus planes económicos. Pero nada parecido se ha mostrado en los registros históricos. De hecho, Egipto alrededor de 1450-1250 a.C., el tiempo sugerido del Éxodo, estaba en el punto culminante de su gloria imperial (la época del rey Tut Ankhamun y sus incomparables tesoros hasta este mismo momento).

     Otro resultado inevitable que es usualmente pasado por alto es la reacción de la gente de Egipto después de las plagas. Sólo los tontos esperarían que posteriormente a las diez plagas toda la vida hubiera seguido igual y como de costumbre para los egipcios.

     Trate de imaginarse a usted entre los antiguos egipcios que habían sobrevivido a la devastación de las diez plagas. Usted habría presenciado de primera mano el poder del dios de los israelitas cuando él se reveló por medio de las plagas (un descontrol de tipo zombie durante el cual ejércitos de ranas, piojos, moscas, granizo y langostas fueron soltados y el agua se convirtió en sangre antes de que toda la tierra finalmente fuera cubierta por la oscuridad).

     Yahvé había mostrado enérgicamente a los egipcios la impotencia completa de sus dioses y había demostrado más allá de cualquier duda razonable su poder sobre ellos. Si usted fuera un egipcio, contemplando con asombro aquellos milagros a medida que ellos se desplegaban, con agua sangrienta escurriendo de su boca, ¿cuál sería su reacción?.

     Humillado por el poderío y la revelación de Yahvé, ciertamente usted se habría puesto de rodillas. Y con lágrimas (sangrientas) en sus ojos usted habría implorado a Yahvé que lo perdonara ya que usted renunciaba a las viejas deidades egipcias y se convertía de todo corazón al judaísmo.

    Si Egipto fue la tierra de la esclavitud de los israelitas y del Éxodo, los antiguos egipcios en su totalidad se habrían convertido al judaísmo alrededor de 1400-1200 a.C. (el reino jázaro entero se había convertido al judaísmo por una razón mucho menor).

     Pero aquello nunca sucedió, ni entonces ni en ningún otro punto en el tiempo más tarde. Egipto nunca se convirtió al judaísmo. La razón de eso es muy simple y muy evidente: Egipto no conoció ningún faraón ni ningún israelita.

     Curiosamente, los modernos diplomáticos y altos funcionarios israelíes contestarán cualquier pregunta del público o de la prensa excepto aquellas acerca de Historia antigua o arqueología (regla básica para diplomáticos sionistas e israelíes). La élite y la intelectualidad illuminati sionistas están completamente conscientes del fraude hasmoneo y de la Septuaginta.

    Los jefes sionistas / israelíes de nivel superior saben que el proyecto sionista está bien y prosperando, siempre que sus afirmaciones históricas no sean cuestionadas o desafiadas.

     Podríamos (y realmente deberíamos) proseguir con nuestro muy legítimo esfuerzo para exponer el sionismo en el lado político. Seguramente aquello dificultará el proyecto en curso de un Gran Israel, pero eso no desalentará ni detendrá el proyecto sionista. Si queremos golpear a Israel con fuerza donde realmente duele, entonces debemos exponer la mentira judía original (las propias afirmaciones históricas sobre las cuales el Estado de Israel ha sido fundado).

     Deberíamos exponer el fraude de la bíblica Versión de los Setenta. Revelemos (hagamos conocido entre las naciones) que el Egipto antiguo nunca supo de faraones ni de israelitas. En otras palabras, estaríamos diciendo que Egipto nunca fue la tierra del Éxodo y que Palestina no es la Tierra Prometida. (Fin del Estado de Israel).–


Ashraf Ezzat, el autor


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