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viernes, 19 de febrero de 2016

Nigel Pennick - Sobre Esoterismo y Simbolismo NS



     El inagotable escritor inglés de temas esotéricos y ocultistas Nigel Campbell Pennick (1946), autor de una cincuentena de libros, publicó en 1981 su libro Hitler's Secret Sciences. His Quest for the Hidden Knowledge of the Ancients, traducido al castellano en 1984 como Las Ciencias Secretas de Hitler. De esta versión y de sus veinte capítulos, presentamos aquí los números 2, 3 y 4, que hablan del origen del nacionalsocialismo, de diversas asociaciones secretas y ocultistas anteriores a éste, y de la simbología de las runas y de la esvástica. Si bien se trata de un autor adverso a la Alemania nacionalsocialista, estas páginas se remiten a proporcionar pura información más que propaganda, y complementan la entrada anterior.


LAS CIENCIAS SECRETAS DE HITLER
(selección)
por Nigel Pennick, 1981




2. LAS RAÍCES DEL NACIONALSOCIALISMO

     El rey Guillermo I de Prusia fue coronado Emperador de Alemania el 18 de Enero de 1871 en el Salón de los Espejos de Versalles. Lejos del pueblo alemán, sobre suelo conquistado y en medio de la guerra, se produjo un acontecimiento histórico fundamental: la fundación del Segundo Reich Alemán. El nacimiento simbólico de un Imperio sobre las ruinas de otro carecía de precedente histórico. Era como si una mano divina hubiera bendecido a Alemania con la victoria y con una nueva unidad para llevar a cabo una gran misión en Europa: la reconstrucción de la civilización teutónica. O al menos así era como los alemanes veían su triunfo. Pero aunque el nuevo káiser, antiguo rey de Prusia, hubiera unificado políticamente los Estados anteriormente independientes de Alemania, el pueblo alemán sólo tenía un lenguaje común, pero seguía sin tener una verdadera conexión. El nacionalismo local ocupaba todavía la primera posición. Todo alemán se consideraba a sí mismo primero como ciudadano de Sajonia, Prusia, Baviera, etc., y luego como alemán.

     Para suponer este estado de cosas potencialmente catastrófico, los arquitectos del nuevo Reich llamaron a historiadores, filósofos y creadores de mitos para que unieran al pueblo de habla alemana como si fuera una verdadera nación. Para ello unieron todas las obsesiones nacionalistas de mediados del siglo XIX: Historia antigua, teoría racial, religión y literatura populares. Como sucede siempre que se funda una nación nueva, los historiadores del Reich trataron de probar su ascendencia histórica, buscando inspiración en el anterior gran Imperio alemán, el primer Reich. Encontraron en él un concepto heroico de la monarquía: el rey como héroe místico venciendo a los enemigos de la nación, que eran también los suyos.

     Entre 1871 y 1918 se pusieron los cimientos del régimen de Hitler. Historiadores alemanes, como Kossinna, se esforzaron por demostrar la superioridad de una antigua cultura germánica. Los historiadores de su escuela hurgaron en los archivos antiguos para demostrar que la antigua civilización germánica, lejos de ser atrasada, había sido igual o mejor que las civilizaciones clásicas de Grecia y Roma, Los archiveros alemanes, como Bottcher, demostraron que los antiguos germanos habían sido expertos agrimensores, mientras los biólogos alemanes cantaban las excelencias de la "naturaleza superior" de la raza teutónica. Los científicos e ingenieros alemanes levantaron el país hasta la posición preminente de ser la primera nación industrial del mundo, y los militares alemanes formaron el ejército alemán de modo que fuera el más duro y el mejor equipado.

     En 1914 empezó la Gran Guerra. Los alemanes pensaban que la "superior" fuerza moral y material del Reich los conduciría al triunfo en cuestión de semanas, pero no sería así. Tras más de cuatro años de sangrienta catástrofe, la guerra terminó en Noviembre de 1918 en armisticio, no en victoria.

     El 9 de Noviembre de 1918, las tradiciones cuidadosamente alimentadas del Reich fueron aplastadas por la Revolución. El káiser Guillermo II fue obligado a abdicar, y sucedió lo impensable: Alemania se convirtió en República. Se convirtieron en burlas todas las antiguas lealtades, Dios, el Káiser, la patria e incluso el cuerpo de oficiales. El ejército alemán, que afirmaba ser invencible, volvió del frente para ser vilipendiado por el populacho. Los anarquistas, comunistas y otros revolucionarios de Izquierda se armaron para tomar el Estado. Las huelgas, motines e insurrecciones estaban a la orden del día. Poco después, eran lugar común las batallas callejeras entre los izquierdistas, principalmente trabajadores, cesantes y ex-soldados desafectos, y los derechistas, ex-oficiales y monárquicos. Los incontables atentados políticos, asesinatos, intentos de putsches y explosiones de bombas alternaron con las concentraciones tumultuosas que acabaron por formar ejércitos privados.

     El gobierno de la república, aterrorizado ante la idea de que fuera inminente una revolución bolchevique, invitó en secreto al cuerpo de oficiales para que formara ejércitos privados —los Freikorps (Cuerpos Libres)— para reprimir la revuelta. En 1919 esas bandas militares proto-fascistas habían sido organizadas y puestas en acción. A principios de ese año, un levantamiento soviético en Berlín fue dominado con éxito por los Freikorps; y Baviera, que por un breve tiempo tuvo un gobierno socialista revolucionario, fue invadida por los Freikorps y "limpiada" de izquierdistas.

     Los Freikorps eran algo más que una banda de soldados ingobernables. En la primavera de 1919, el gobierno del nuevo Estado independizado de Letonia estaba en una situación apurada. Tras la Revolución rusa, los revolucionarios estaban en abierta conspiración y amenazaban con hacer comunista a Letonia. Desesperado, el gobierno llamó a los Freikorps alemanes para que le ayudaran a erradicar la "amenaza roja". Como estímulo a los soldados, los letones apelaron al viejo sueño alemán de una utopía campesina. A cambio de los servicios prestados bajo sus propios oficiales en el Landeswehr [ejército] de Letonia durante cuatro meses, los soldados recibirían la ciudadanía letona y 35 hectáreas de tierra.

     Estimulados por la promesa de tierra gratuita, miles de hombres se ofrecieron voluntarios y pintaron en sus cascos de acero la esvástica, símbolo de los Freikorps del Báltico. Bajo el mando alemán, el Landeswehr aplastó a las fuerzas comunistas y los Freikorps tomaron Riga, la capital. Todas las ciudades tomadas por los alemanes habían sido saqueadas, y los revolucionarios, los anti-germanos y los judíos fueron masacrados sin piedad. Una vez en Riga comenzaron las atrocidades. Quien fuera sospechoso de comunismo o de simpatías anti-germanas fue juzgado por un tribunal marcial. Los prisioneros eran fusilados en grupos de 50. Finalmente los hombres de los Freikorps con la esvástica en el casco fueron derrotados en la batalla de Wenden por una fuerza combinada de letones y lituanos. Los supervivientes fueron devueltos a Alemania, en donde se unieron a otros grupos armados.

     Durante la breve etapa victoriosa de los Freikorps en Letonia, sus oficiales hablaban abiertamente de los Estados bálticos como colonias de un nuevo orden teutónico, que sería una reafirmación del antiguo Ordenstaat medieval de los caballeros teutónicos, que ya había existido siglos antes en la misma zona. La refundición de ese antiguo dominio feudal volvería a ser intentada apenas veinte años después por las famosas SS de Himmler, muchos de cuyos hombres habían sido ya soldados del Landeswehr.

     Cuando los tumultos civiles remitieron en Alemania, la brigada Ehrhardt, una de las unidades de los Freikorps más famosas, entró en la clandestinidad. Prohibida por el gobierno, se convirtió en la clandestina Organización Cónsul, realizando numerosos asesinatos según la tradición del antiguo Vehm. Otras relaciones existieron entre la red siempre cambiante de sociedades semi-deportivas, clubes atléticos y asociaciones culturales, como la Liga del Casco de Acero, la Asociación Deportiva Olimpia, la Sociedad Vikinga, la Unión Bismarck, el Orden Joven Alemán, la Sociedad Thule y la Unión Blücher. Se calcula que el número de miembros de esas organizaciones sobrepasaba la cantidad de 750.000.

     El terror organizado se extendió por toda la nación. Los miembros que hablaban demasiado eran sentenciados a muerte, y la mayoría de los asesinos véhmicos quedaban sin castigo por la aquiescencia de las autoridades. Los asesinos políticos continuaron durante la primera parte de los años '20. En Junio de 1921, Garreis, diputado del gobierno socialista, fue asesinado en Múnich. En Agosto de ese año, dos miembros de la brigada Ehrhardt asesinaron a Erzberger, otro diputado. Al año siguiente fue víctima del Vehm Walter Rathenau, prominente diputado judío que había organizado la producción industrial alemana durante la Gran Guerra. Surgieron protestas, pero la comisión establecida para investigar la organización clandestina se subvirtió pronto y actuó contra la Izquierda. Conforme proseguía el baño de sangre, los fanáticos de una docena de credos conspiraron para derribar al inestable gobierno socialdemócrata y reemplazarlo por un partido único estatal.

     Entre el grupo de fanáticos desafectos estaba Adolf Hitler. Hijo de un funcionario de aduanas austríaco, había nacido en Braunau am-Inn, Austria, el 20 de Abril de 1889. La fecha puede ser significativa, pues un 20 de Abril del año 753 a.C. fue, según la tradición, la fecha de la fundación de Roma. De adolescente, Hitler llevó una vida "bohemia" en Viena, en donde estudió arte, arquitectura y ocultismo en las numerosas y buenas bibliotecas públicas. Lector ávido de los panfletos anti.judíos que circulaban por toda Europa en aquellos tiempos, Hitler fundió las enseñanzas de los racistas alemanes con el ocultismo, entonces nuevo, de las logias teosóficas. Armado con ese inestable bagaje filosófico sirvió en el ejército alemán en la Gran Guerra, donde fue condecorado con la Cruz de Hierro por su valor.

     Tras el armisticio de 1918, Hitler se dirigió a Múnich, donde se convirtió en agente de la policía encargado del espionaje de las sociedades secretas. Poco después se había infiltrado en las filas de varios grupos político-ocultistas a los que las autoridades consideraban subversivos. Un día sus jefes lo enviaron a una cervecería en donde un nuevo grupo estaba celebrando una reunión. Esa organización era desconocida para la policía. Se llamaba el Partido Alemán de los Trabajadores, y cualquier partido con la palabra "trabajador" en el nombre era sospechoso de anarquista o comunista. Hitler descubrió pronto que era otra cosa, y se unió a él como miembro militante número 7. Pronto impondría su propio credo al partido, rebautizándolo como el Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes.

     Este partido tuvo orígenes extraños, pues, a diferencia de los grupos extremistas, era más místico que político. Su fuerza impulsora era Díetrich Eckart, mago racista. Eckart, que vivió desde 1868 a 1923, era poeta, dramaturgo y periodista antes de la Gran Guerra. Al igual que Hitler, había sido gaseado en las trincheras por los británicos y se habla aficionado a la morfina para superar el dolor. Al volverse adicto, se hizo también alcohólico, lo que finalmente acabó con su vida.

     Además de su patronazgo del Partido Alemán de los Trabajadores, Eckart era también miembro dirigente de la Sociedad Thule, un grupo extraño que buscaba el perdido hogar nórdico de Thule, una especie de Atlántida del Norte. Cuando agonizaba, oró para que la Sociedad Thule prosiguiera su mision y transformara pronto la naturaleza de la vida en la Tierra. Se dice que desde el lecho dio una última orden a sus seguidores. En ella los exhortaba: "Seguid a Hitler. El bailará, pero soy yo quien toca la melodía. Lo he iniciado en la doctrina secreta, he abierto sus centros de visión y le he proporcionado los medios de comunicarse con los Poderes. No lloréis por mí, pues habré influído en la Historia más que cualquier otro alemán". Antes de expirar dirigió una última súplica a su "piedra de La Meca", un trozo de meteorito negro como la famosa ka'aba que forma el centro del mundo islámico. En su testamento dejaba la piedra al profesor Oberth, uno de los pioneros de los cohetes y los vuelos espaciales. En su cumpleaños Nº 80, 51 años más tarde, Oberth seguía estudiando ocultismo. Los contactos de Oberth, como los de la Sociedad Thule, eran lamas tibetanos.

     El año 1923 no fue bueno para Alemania. En ese año el ejército frances ocupo el Ruhr. Los alemanes del territorio ocupado lucharon en guerra de guerrillas, y vatios prominentes miembros de la resistencia fueron ejecutados por las autoridades militares francesas. Aquel mismo año se vino abajo todo el sistema financiero del país. La inflación se disparó. Cientos, luego miles, millones y finalmente miles de millones de marcos eran el salario de una semana, cuando era muy difícil encontrar trabajo. La inflación era tan fuerte que el marco reducía su valor literalmente cada hora.

     Durante esa época, los que tenían acceso a monedas extranjeras vivían como señores. La inflación, y la miseria que produjo, fue un don del cielo para los fanáticos como Hitler. En 1923 decía el futuro Führer: "Para liberamos necesitamos algo más que una política económica, algo más que sudor. íPara ser libres necesitamos orgullo, voluntad y obstinación!". El colapso económico, que destruía el trabajo y las propiedades, suministraba odio en cantidades generosas. Conociendo de memoria el famoso libro anti-judío Los Protocolos de los Sabios de Sión, Hitler utilizó su cita más famosa: "Por la envidia y el odio, mediante la lucha y la guerra, incluso con la extensión del hambre, la miseria y las plagas, llevaremos a la gente a un desfiladero del que sólo podrán escapar con la entrega total a nuestro dominio". Esas palabras, escritas pensando en la supuesta "Conspiración Mundial de los Judíos", fueron adoptadas por Hitler y utilizadas como la base de su intento de tomar el poder.

     En una época en la que habían quedado destruídos todos los antiguos valores —el Reich, el Káiser, el ejército, ahora el dinero e incluso el concepto de valor— existía un vacío en el que podían introducirse las nuevas ideologías. En un Estado desorientado y desmembrado, en donde la voluntad de la mayoría quedaba arruinada por la falta general de objetivos, existía un entorno psíquico que podría conquistar una personalidad fuerte y entrenada. Hitler era esa voluntad, o así lo creía él, desde que había sido iniciado por Eckart. El ocultista de Thule había encendido su sentido del destino, y en Octubre de 1923 el archi-racista y antiguo adulador del Káiser, Houston Stewart Chamberlain, escribía a Hitler: "Ha de hacer usted cosas muy importantes; pero a pesar de su fuerza de voluntad, no lo considero un hombre violento... hay una violencia que se sale de sitio y conduce al caos, y hay una violencia cuya naturaleza es formar un cosmos... en este sentido creador de un cosmos, deseo contarlo a usted entre los hombres constructores, y no entre los violentos".

     Hitler no era amigo de la espera, por lo que decidió aprovechar el tiempo. En 1922 el Partido Racista de la Libertad, ala política de los Freikorps, había ofrecido su apoyo a los nacionalsocialistas en el caso de un golpe de Estado, por lo que Hitler y su secuaz Alfred Rosenberg idearon un plan para acabar con el orden existente. Rosenberg, perteneciente a la Sociedad Thule y futuro filósofo religioso del Tercer Reich, llamó a su amigo Max Richter, quien había estado muchos años en Rusia y había ayudado a los terratenientes a reprimir el levantamiento anarquista de 1905. También había sido espía alemán en Turquía y había estado implicado en una fracasada contra-revolución en Rusia. Expulsado de allí, Richter ofreció su considerable talento a Rosenberg. A finales de Septiembre de 1923 Max Erwin von Scheubner-Richter, como él mismo se rebautizó pomposamente, presentó a Hitler un largo plan para la revolución. Se estaba incubando el plan para el famoso putsch de Múnich.

     En su papel ocultista de "formador de un cosmos", Hitler soñaba que para él sería una mera formalidad derribar el gobierno y anunciar el Orden Nuevo: Pero las cosas salieron mal. La policía abrió fuego contra sus abigarradas tropas de asalto; murieron dieciséis, y Hitler resultó herido, y fue condenado a prisión. Su precipitada acción había sido misteriosamente predicha por el famoso astrólogo Elspeth Ebertin, quien a principios de 1923 había escrito: "Un hombre de acción nacido el 20 de Abril de 1889 con el Sol en 29° en Aries... puede exponerse a un peligro personal por una acción muy poco precavida, y asimismo puede poner en marcha una crisis incontrolable. Sus constelaciones demuestran que ese hombre debe ser tomado muy en serio; está destinado a jugar un papel dirigente en las batallas futuras...".

     Pero no iba a ser así. Hitler cumpliría una pequeña sentencia en el relativo lujo de la prisión-fortaleza de Landsberg. Allí, con la ayuda de su lugarteniente, Rudolf Hess, Hitler escribiría su futuro éxito Mein Kampf. En el Mein Kampf, literalmente Mi Lucha, se detalla cómo sería el Reich de Hitler, incluída la persecución contra los judíos y la guerra contra los enemigos de Alemania. Viviendo en prisión, Hitler estaba en libertad de difundir su doctrina. En menos de nueve años era el dictador de Alemania.


3. LA DOCTRINA SECRETA

     Madame Helena Blavatsky fue una de las personalidades más enigmáticas del siglo XIX. Casada con un general ruso a la edad de 17 años, escapó muy pronto y recorrió el mundo en busca de lo milagroso. Al cabo de diez años regresó a Rusia con un talento como médium bien desarrollado. Podía hacer que los objetos se movieran, creaba vientos y realizaba otros fenómenos psíquicos. Pero en 1860, mientras practicaba la magia ritual, recibió una herida de espada bajo el corazón y perdió sus poderes. Tras otras aventuras fantásticas, en 1871 fundó en el Cairo la Societé Spirite. No sobrevivió mucho tiempo, y terminó amargamente entre acusaciones de fraude y malversación.

     En 1873 Blavatsky conoció al coronel Olcott en Vermont, EE.UU. En 1875 ambos fundaron la Theosophical Society, dedicada a extender las virtudes del budismo esotérico, el establecimiento de la hermandad universal del Hombre, la propagación de las antiguas habilidades y sabiduría, y el dominio consciente de los poderes psíquicos latentes en el Hombre. En 1878, Blavatsky, Olcott y dos discípulos más viajaron a Bombay, y al cabo de poco tiempo se extendieron las noticias de milagros psíquicos. Habiendo oído hablar de estos milagros, la Society for Psychical Research de Londres envió allí al doctor Hodgson para investigar. En Adyar, cuartel general recién fundado de los teósofos, Hodgson estudió las pruebas de materíalizaciones y otros acontecimientos milagrosos. Informó que no había encontrado nada más que "palpable fraude y extrema credulidad" por parte de los miembros.

     A pesar de ese contratiempo, Madame Blavatsky continuó con sus enseñanzas. Poco después terminaba su libro más importante, La Doctrina Secreta, en el que estaban presentes todos los elementos futuros del racismo y la Historia mundial de los nacionalsocialistas. En 1891, a la muerte de Blavatsky, Annie Besant, esposa de un clérigo de Lincolnshire, se convirtió en la luz guía de la Teosofía. Aunque sólo se había unido a la Sociedad dos años antes, asumió el poder y alteró la Teosofía a la luz del hinduísmo. Aunque era una revolucionaria que tenía conexiones con los movimientos sindicales y anarquistas, adoptó los dioses y diosas del panteón hindú y mantuvo el sistema de castas como una parte necesaria de la "ley del karma". Afirmaba que la civilización occidental era una mera sombra de lo que había sido en otro tiempo, la gran civilización hindú aria de la antigua India. Esta afirmación era reforzada por el texto clave de Blavatsky, las Stanzas de Dzyan. Decía que había estado enterrado durante un milenio en la biblioteca secreta tibetana, y que las estanzas le habían sido reveladas a Blavatsky en 1888 cuando se encontraba en estado de trance. Textos claves para la historia oculta del mundo, esas estanzas tuvieron una gran importancia en los estudios de la pre-nacionalsocialista Sociedad Thule, y han influído en la investigación sobre los OVNIs desde la Segunda Guerra Mundial.

     Bajo el liderazgo de Besant ganó ascendencia la logia londinense de la Sociedad Teosófica, surgiendo grandes ideas de celebridades como A. P. Sinnett, C. W. Leadbeater y W. Scott-Elliot. La Teosofía tenía también muchos seguidores en Alemania. Las ideas de la logia londinense fueron absorbidas muy pronto por los ocultistas nacionalistas alemanes, quienes las fundieron con las formas más tradicionales del ocultismo.

     En 1880 los Iluminados reaparecieron de pronto en Alemania. Su dirigente era Leopold Engel, ocultista que estaba en contacto con las sociedades Teosófica y Rosacruz de Inglaterra. Engel tuvo un papel fundamental en la fundación de la British Hermetic Order of the Golden Dawn (Orden Hermética Británica del Alba Dorada), grupo mágico del que emergió el ocultista Aleister Crowley.

     Otro nombre significativo de la lista de ocultistas que influyeron en el nacionalsocialismo fue el de Guido von List. De joven había leído al autor romano Tácito, que describe a los antiguos germanos como una raza heroica de guerreros rubios de ojos azules. Para Von List, representaban la idea racial, combinando la dureza de los antiguos héroes con las habilidades antiguas y la sabiduría de los magos paganos. List soñó que era el último superviviente de una tradición mágica oculta que había tenido su origen en la antigua Alemania, y decidió revivir las glorias medio dormidas del pasado. Afirmaba que una orden mágica llamada el Armanen había influído sutilmente en la historia germana, y él decidió impulsar su obra en el siglo XX.

     Al principio de su adolescencia, List juró ante el altar mayor de la catedral de Viena que un día dedicaría un nuevo templo al dios principal Wotan (Odín). En 1878 celebró el solsticio de verano con un ritual en conmemoración del dios solar Baldur. En la ceremonia enterró botellas de vino en una colina desde la que se dominaba la capital austríaca. El dibujo que formaban las botellas era una esvástica.

     Tres años más tarde Guido von List publicó su memorable obra Paisajes Mitológicos Germanos, que causó sensación en los círculos ocultistas de Alemania y ganó para el autor fervorosos seguidores. En 1908 sus discípulos formaron la Sociedad Guido von List. El primer secretario de la sociedad fue un seguidor de Madame Blavatsky llamado Johannes Baltzli, editor de la revista teosófica Prana. Hartmann, dueño de la revista, había estado estrechamente asociado con Blavatsky, pero transfirió su lealtad a Von List y dio permiso a Baltzli para ampliar el contenido de la revista e incluír paganismo nórdico. En 1907, en la segunda conferencia anual de la Sociedad Teosófica londinense, un miembro alemán, A. von Ulrich, demostró la conexión entre la historia oculta de Blavatsky y la antigua leyenda germana. Aquí las tradiciones teosóficas del origen de los arios casaban con los viejos conocimientos nórdicos, la reserva de los nacionalistas ocultistas alemanes. Las antiguas leyendas nórdicas eran descritas como excitantes capítulos de la Historia real, adaptadas con precisión a las necesidades psicológicas de la época. Decía von Ulrich: "El amor a la Patria era una de las virtudes de los pueblos alemanes, y el que ama a su Patria ama su pasado, que no es más que la madre del presente". Las compuertas estaban abiertas.

     De la Sociedad Guido von List salió Philip Stauff, representante de la Sociedad de Berlín. En 1912 se separó de la Sociedad para formar su grupo astilla, llamado Germanen Orden. A esta Orden llegó otra influencia seminal de la futura ideología nacionalsocialista: Rudolf von Sebbottendorf. Dirigía un movimiento interno especial dentro de la Orden, la Primera Logia Anti-Judía, cuya intención era "combatir la alianza secreta judía". Las normas de esta Orden alemana eran estrictas e inequívocas. Sólo eran admitidos los alemanes capaces de probar la pureza de su sangre alemana hasta tres generaciones atrás. Para asegurarse de que no eran admitidas "razas inferiores", se medía los cráneos de los candidatos para verificar su "adecuación" racial. Para Sebbottendorf lo más importante era la propaganda racial. La Germanenorden enseñaba que la mezcla racial era la causa de todas las miserias, y se esforzó por crear una nueva súper-raza que dominaría el mundo.

     En 1917 había cien logias de la Orden extendidas por todo el Reich. Al final de la guerra, la Orden se desintegró dividiéndose en varias organizaciones nuevas. Hermann Pohl, uno de los primeros miembros, dirigió uno de los pequeños grupos. Von Sebbottendorf, por entonces jefe de la sección bávara, se recompensó a sí mismo con el pomposo título de Gran Maestro de la Provincia Bávara, y fundó un nuevo periódico. Llamado Runen (Runas), tenía artículos sobre misticismo, el conocimiento de las runas, misterios de la Tierra, historia racial y propaganda racista sin disfraz. En conexión con Runen estaba la Sociedad Thule, grupo de estudios fundado para investigar las leyendas y restos de Thule, la Atlántida perdida del Norte. El grupo afirmaba que Thule había sido el lugar de origen de la raza teutónica. El emblema de la Sociedad era una espada, hojas de roble y una esvástica curva. Esos símbolos aparecerían después en los militares nacionalsocialistas.

     Otra influencia significativa en el pensamiento nacionalista ocultista fue la de Adolf Lanz. Lanz, o como se llamó más tarde, Jorg Lanz von Liebenfels, empezó siendo un católico romano devoto y ortodoxo. En 1893, a la edad de 19 años, se metió a monje cisterciense, pero fue expulsado por transgredir el estricto código moral. Excomulgado del catolicismo, se interesó fervorosamente por el aspecto místico de la raza aria y mantuvo correspondencia con Guido von List sobre materias de magia e historia racial. Con esas ideas recién encontradas, Von Liefendels fundó otra Orden mágica, los Nuevos Templarios. En 1907 consagró el primer templo de la Orden en un antiguo castillo desde el que se dominaba el río Danubio. Allí desplegó por vez primera el nuevo emblema de los templarios: la esvástica.

     Como la mayoría de los ocultistas contemporáneos, Von Liebenfels se sentía inclinado en la dirección del antiguo paganismo germano, lo que queda reflejado en el título de su revista, Ostara. Ostara era la diosa lunar teutónica, cuya fiesta se celebraba cada primavera en la pascua de reurrección cristiana. El nombre anglosajón para pascua, "easter", deriva de Ostara. El libro principal de Von Liebenfels llevaba el extenso título de "Teozoología, o la Ciencia de los Simios de Sodoma y el Divino Electrón: Una Introducción a la Filosofía del Mundo más Antigua y más Moderna y una Justificación de las Órdenes de los Príncipes y de la Aristocracia". En Teozoología, uno de los primeros libros sobre socio-biología —la supuesta justificación de las diferencias de raza y de clase por motivos bíológicos—, fundía la evolución darwinista con un origen divino de la sociedad tal como lo expone la mitología nórdica. Las ideas de Liebenfels fueron maravillosamente recibidas por los poco experimentados nacionalsocialistas, y el movimiento ariosófico que él promovió más tarde organizó la "teosofía aria", que fue la contrapartida "religiosa" del nacionalsocialismo. Von Liebenfels incluso proyectó para Hitler lo que él llamaba un "horóscopo cabalístico".

     Hitler había sido un lector entusiasta de Ostara y conoció a Von Liebenfels cuando lo visitó en su despacho para obtener algunos números atrasados de la revista. Von Liebenfels consideró al futuro Führer como uno de sus pupilos, viéndolo incluso como un mero instrumento del movimiento.

     Otra importante influencia ocultista en Alemania fue la Escuela de Sabiduria, que se inauguró en Darmstadt el 23 de Noviembre de 1909. Fundada por el conde Hermann Keyserling, su objetivo confesado era "elevar el espíritu alemán" por medio de la "polifonía universal". Según Keyserling, "mi estilo de pensamiento polifónico guarda la misma relación con el de mis predecesores como la melodía polifónica con la homofónica (una sola voz)". Anti-cristiana y anti-demócrata, la filosofía aristocrática de Keyserling estaba firmemente fundamentada en su propia visión del budismo. Para él, todas las enseñanzas de Buda llevaban el sello inequívoco de la mente principesca, con lo que el budismo demostraba ser muy superior al cristianismo. Keyserling pensaba que el cristianismo era proletario, y que el budismo, descendiente del hinduísmo, era aristocrático. Esta conexión hindú con Alemania, por medio de la raza aria, era para la Escuela la evidencia de que los alemanes eran fisiológicamente un "pueblo-casta" del mismo modo que lo eran los hindúes. El único modo de salvar a Alemania de los "peligros" de la democracia o el comunismo era volver al antiguo sistema feudal de ordenar la sociedad, un Estado social jerarquizado en donde las consideraciones raciales serían de la máxima importancia.

     La Escuela de la Sabiduria de Keyserling trataba de trascender el bien y el mal. "Un hombre no tiene que preocuparse de Dios o del Diablo", escribió, "pues sus propias iniciativas lo separan de esos poderes". Tales ideas, que en su origen parten de la herejía maniquea, eran comunes en el pensamiento ocultista de ese período, siendo la piedra de toque de magos como Aleister Crowley y Adolf Hitler.

     Mientras Von List, Keyserling, Von Sebbottendorf, Eckart y Von Liebenfels propagaban su nacionalismo ocultista, florecían también otros grupos más puramente ocultistas. Uno de los más significativos fue la Ordo Templi Orientis, la Orden del Templo de Oriente, OTO. Practicando las artes mágicas de los Iluminados, la OTO fue organizada por Theodor Reuss, francmasón y rosacruz. En 1912 fue a Londres para conocer a Aleister Crowley, cuyas conexiones alemanas prosiguieron durante la Gran Guerra, en que incluso fue acusado de propaganda a favor del Káiser y en contra de los británicos. Sea cual sea la verdad sobre Crowley, lo cierto es que Reuss era miembro del servicio secreto alemán, y puede que incluso conociera a Max Richter, el estratega revolucionario de Rosenberg.

     Los magos como Reuss y Crowley buscaban poder personal. Tradicionalmente, los brujos del sendero izquierdo han explotado ciertas energías sutiles en beneficio de sus propios fines. Los ocultistas de ese período trataban activamente de dominar una energía que lo invade todo en la Tierra y cuyo dominio prometía un poder ilimitado. Conocida de antiguo, esa fuerza ha recibido muchos nombres con los años. Energía Vital para los chinos, era el Prana de los hindúes. Los polinésicos, que creían que había sido utilizada para erigir las estatuas de la Isla de Pascua, la llamaban Mana. Oculta en la Edad Media por órdenes esotéricas como los Caballeros Templarios y los Caballeros Teutones, esa fuerza fue revelada públicamente por alquimistas como Paracelso y Van Helmont, quienes le dieron respectivamente los nombres de Munis y Magnale Magnum. Franz Anton Mesmer utilizó la fuerza. Para él era el Magnetismo Animal. Von Reichenbach la llamó Fuerza Ódica u Odílica, y los entusiastas de la radiestesia la llaman Fuerza Etérica. Para los teósofos era la Luz Astral. En el siglo XX L. E. Eeman la llamó Fuerza-X, Wilhelm Reich la denominó Orgón, y los nacionalsocialistas la conocían como Fuerza-W. Para los cazadores de leyes de hoy es la Energía-Ley, o más poéticamente el Pulso del Dragón. Los parapsicólogos soviéticos hablan de Energía Bioplásmica o Energía Psicotrónica.

     Esta fuerza fue descrita por Madame Blavatsky y también por un lord británico, Bulwer Lytton. En 1875, Lytton publicó una extraña y fantástica novela titulada The Coming Race (La Raza Venidera). En ella el narrador es conducido por un ingeniero de minas a un mundo subterráneo poblado por una raza extraña. Ese pueblo, llamado Vril-Ya, posee un poder misterioso que le ha permitido vivir sin máquinas y sin todos los arreos de la civilización moderna. Ese poder es el Vril.

     "¿Qué es el Vril?", pregunta el narrador de The Coming Race. "Entonces Zee (una nativa) empezó una explicación de la que entendí muy poco, pues en ningún lenguaje que yo conozca hay una palabra que sea sinónimo exacto de Vril, Lo llamaría electricidad, salvo porque en sus múltiples ramas incluye a otras fuerzas de la Naturaleza, a las que en nuestra nomenclatura científica damos nombres diferentes, como magnetismo, galvanismo, etc.".

     La novela fue un éxito inmediato y gozó después de un considerable culto. Especialmente tuvo influencia entre los ocultistas alemanes, pues entre la proliferación de grupos ocultistas que encontramos al final del siglo pasado hallamos una Sociedad Vril, dedicada al dominio de ese poder. Conocida originalmente como la Logia Luminosa, la Sociedad Vril sintetizó las enseñanzas del ocultista sueco Emmanuel Swedenborg con las enseñanzas de los Iluminados bávaros y del alquimista y cabalista del siglo XVII Jacob Bohme. Esas ideas se habían fundido en las enseñanzas del ocultista francés Louis Jacolliot (1837-1890), quien pensaba que los principios de todas las acciones humanas estaban encerrándose en la fuerza universal llamada Vril. Jacolliot afirmaba que en sus visitas a la India en calidad de diplomático había conocido a adeptos que poseían el secreto de la manipulación del Vril. El símbolo de esa secta era la esvástica.

     Los miembros de la Sociedad Vril pensaban que esa novela era más que ficción. Encerraba ciertas verdades ocultas que sólo eran visibles para los iniciados. Ciertamente, The Coming Race contiene extraños presagios del nacionalsocialismo. En una parte del libro, Lytton trata del lenguaje de los Vril-Ya, explicando los principios de su construcción de palabras. Ahí encontramos el sorprendente trozo siguiente: "Zi, como terminal, denota fijeza, a veces en un sentido bueno y a veces en sentido malo, según la palabra a que esté unido: lva-Zi, bien eterno; Nan-Zi, mal eterno". Si Nostradamus hubiera escrito esas palabras, hubieran sido consideradas como una profecía.

     La Sociedad Vril creía que bajo la Tierra existe un reino subterráneo llamado Agharthi. Allí vive una raza superior que espera el momento de invadir la superficie y someter a la raza humana. Según cuenta el explorador ruso-polaco Ferdinand Ossendowski, en 1890 apareció en el templo de Narabanchi, en la Mongolía exterior, un extraño ser que se llamaba a sí mismo el Rey del Mundo y pertenecía a ese mundo interior. Se dice que ese ser intraterrestre pronunció una profecía relativa al medio siglo siguiente, en el que se producirían grandes movimientos sociales y una enorme destrucción seguida de un período de paz. Tras él, una guerra mundial mayor sería el preludio para que los pueblos de Agharthi "subieran desde sus cuevas subterráneas a la superficie de la Tierra". Naturalmente, esos habitantes misteriosos de las zonas interiores poseían el poder mántico superior llamado Vril.

     La Sociedad Vril no era la única organización que buscaba la "fuerza". La Sociedad Thule creía que dominando esa fuerza podrían elevar a Alemania a una posición de dominio del mundo. En 1919 esa sociedad (que había sido fundada en 1912) se había convertido en punto de reunión de los místicos bávaros anti-judíos. Uno de sus miembros era Anton Drexler, primer dirigente del Partido Alemán de los Trabajadores. También lo era Rudolf Hess, quien se convertiría pronto en la mano derecha de Hitler, y Alfred Rosenberg, futuro filósofo del nacionalsocialismo. Esa sociedad afirmaba ser el instrumento de los legendarios "Jefes Secretos" del Tíbet, descendientes de los supervivientes de la Atlántida que vivían en algún lugar de los remotos Himalayas. Los "Jefes Secretos", conocidos también como la "Logia Blanca" o los "Sabios del Mundo", se suponía que estaban gobernados por el Rey del Miedo o el Rey del Mundo, un "superhombre desconocido" que un día gobernaría el mundo. Entre las prácticas ocultas de la Sociedad había una forma de adivinación en la que se utilizaba un Tarot tibetano especial. Los iniciados de Thule afirmaban que por medio de esas cartas podían entrar en contacto con su amo secreto, el Rey del Miedo.

     Al afirmar que eran dirigidos por maestros secretos, los thuleanos seguían la tradición de Federico el Grande, Madame Blavatsky y Samuel McGregor Mathers, fundador de la Orden Británica del Alba Dorada. Mathers, que un tiempo estuvo asociado con Aleister Crowley, escribió que estaba en contacto con esos seres secretos, que eran "seres humanos que vivían en esta tierra, pero poseían poderes terribles y sobrehumanos". Cuando los conoció, Mathers sintió que estaba "en contacto con una fuerza tan terrible que la puedo comparar al shock que recibiría quien estuviera cerca de un rayo durante una gran tormenta, experimentando al mismo tiempo grandes dificultades para respirar". El poder de los "Jefes Secretos" se parece notablemente al Vril.

     Como Mathers, los thuleanos pensaban que su jefe era un hombre que vivía sobre la tierra. Además de la cartomancia, utilizaban un transmisor de radio para comunicarse con su jefe. Eso sugiere que el Rey del Miedo era algo más que un maestro en el plano astral. Se ha sugerido que su misterioso mentor era George Ivanovitch Gurdjieff, profesor ruso de metafísica y muchas más cosas. Gurdjieff se había iniciado como monje en el Tíbet, y había viajado por Rusia y Europa popularizando una nueva interpretación de la filosofía budista. Enseñaba que casi todas las personas pasan por la vida dormidas, viviendo como autómatas sin un control consciente de sus propias acciones. El único medio de ejercitar la voluntad, enseñaba Gurdjieff, es despertar de ese estado de sopor pasivo: Sus alumnos practicaban una serie de ejercicios físicos y espirituales para ayudarse a despertar y participar actlvamente en el drama de la vida. Con el fin de lograr ese objetivo, el estudiante tenía que estudiar una auto-conciencia habitual y convertirla en su estado permanente. El slogan de Hitler, Deutschland Erwache (Despierta Alemania) y sus referencias constantes al "triunfo de la voluntad" son signos de esa filosofía en acción.

     Entre 1903 y 1908, el que en el futuro sería un ocultista nacionalsocialista, Karl Haushofer, visitó a Gurdjieff en el Tíbet. Nacido en 1869, Haushofer hahía sido militar adjunto en la embajada alemana de Tokio. En sus largos viajes por todo el Extremo Oriente, estudió filosofía oriental, y mientras estuvo en Japón, se inició en una de las más arcanas sociedades secretas budistas. Allí llegó a creer que la raza alemana se había originado en Asia Central y que, para preservar siempre la superioridad alemana, el Reich debía expandirse hacia Oriente. Esa expansión no sólo incluiría la Europa Oriental, sino que para Haushofer también se refería a Ucrania y Rusia, Turkestán, Irán, el monte Pamir, el Gobi y el Tíbet.

     Al volver a Alemania para la Gran Guerra, Haushofer sirvió en el ejército como general, y fue famoso por su talento para predecir los acontecimientos, especialmente las ofensivas enemigas. Despues de la guerra, en 1921 se convirtió en profesor de geopolítica de la Universidad de Múnich. Para promover sus ideas geopolíticas —las relaciones entre los países en términos geográficos— fundó la Revista de Geopolítica y escribió varios libros sobre el tema. Rudolf Hess fue alumno de Haushofer y quedó tan impresionado por sus ideas sobre el Herrenvolk —la supuesta Raza Dominadora alemana—, que se lo presentó a Hitler. Haushofer estimuló a Hess y luego a Hitler, a unirse a los thuleanos, en cuya Sociedad se enseñaban y discutían sus ideas místicas sobre la geografía sagrada.

     Para Haushofer, la conexión de la política con la geografía tiene un aspecto más esotérico, la geografía sagrada o Geomancia. Antiguamente en todo el mundo, y hasta hoy en Japón, Hong Kong, Singapur y Bután, se empleaba a adivinadores profesionales para que determinaran el flujo de las energías sutiles de la Tierra con el fin de situar los edificios y las tumbas en los lugares más armoniosos y benéficos. La geomancia era práctica común en Oriente cuando Haushofer estuvo allí. Indudablemente, las enseñanzas de las sociedades budistas esotéricas incluirían los principios teóricos de la geomancia, si no su práctica.

     Haushofer fue colega de otro de los primeros compañeros de Hitler, el general Erich von Ludendorff. Éste había sido general de brigada durante la Gran Guerra y en 1921 había escrito un libro sobre geopolítica, que era el tema preferido de Haushofer. En 1923 Ludendorff ayudó a Hitler en el abortado putsch de Múnich, que fue la causa del sumergimiento temporal de los nacionalsocialistas. Como muchos de los dirigentes nacionalsocialistas, Ludendorff era devoto de las ciencias marginales. En Octubre de 1924, un joven abogado nacionalsocialista llamado Reinhardt, le presentó a Franz Tausend, un alquimista. Tausend impresiono tanto a Ludendorff que el eminente general lo apoyo económicamente en su intento de transmutar metales base en oro.

     Aunque la fabricación de oro es el objeto mejor conocido de la alquimia, el antiguo arte también trataba de dominar las fuerzas del universo. La transmutación de los metales base era sólo un indicador de que se había dominado el Vril, esa energía que todo lo invade. Los primeros nacionalsocialistas, los iniciados de Thule, la Sociedad Vril y otros grupos mágicos más, buscaban desesperadamente la clave de ese poder que aseguraría su dominio sobre el mundo. Pero Tausend no iba a ser su salvación. Ludendorff estableció al alquimista en una cabaña en las profundidades de un bosque bávaro, protegido por guardias armados. La alquimia de Tausend, conocida con el nombre de Proyecto 164, atrajo pronto fondos de ricos industriales, cuya avaricia los convirtió en fácil presa. De este modo, el Proyecto 164 fue para Ludendorff una útil fuente de fondos. La alquimia era una cosa, pero su periódico nacionalista Die Volkswarte se encontraba en una apurada situación financiera, y la oportuna inyeccion de fondos lo mantuvo en los quioscos de prensa.

     Los jovenes de los Freikorps encargados por Ludendorff de proteger y ayudar a Tausend en sus operaciones alquímicas, veneraban al científico ocultista como a un sabio. Éste era conocido como El Maestro, y sus admiradoras femeninas se desmayaban ante sus "ojos de Cristo", pero ante la falta de resultados los que lo apoyaban se iban volviendo cada vez más impacientes. En 1926 Ludendorff le retiró su "apoyo", y otros padrinos abandonaron un experimento que no había producido ningún beneficio a la inversión. Pero otros siguieron en el proyecto, entre ellos el industrial del Ruhr Alfred Mannesmann, los magnates del acero Philipp y Richard van Schóller, y Plattenburg-Menhrun, director gerente de la línea marítima Hamburgo-Estados Unidos. Con ese apoyo financiero, Tausend pudo establecer una factoría alquímica en Freiburg, Sajonia.

     La única ocasión en que Tausend produjo oro, la noticia salió en grandes titulares en la prensa alemana, hasta que se descubrió que al mismo tiempo había desaparecido misteriosamente el plumín de oro de su pluma fuente. En 1929 fue arrestado y juzgado en Múnich. Tausend fue a prisión, y finalmente fue enviado al campo de concentración de Dachau, en donde murió en 1938. En aquel tiempo, su antigua conexión con los nacionalsocialistas resultaba bastante molesta.


4. LA RUNA y LA ESVÁSTICA

     La esvástica es un símbolo de insondable antigüedad. Se encuentra en todo el mundo, en muchas culturas diferentes, y ha sido utilizado por todas las razas. En Europa se ha encontrado en monumentos antiguos de Grecia, Chipre, Italia, España, Portugal, Francia, Alemania, Inglaterra, Escocia, Irlanda y Escandinavia. Se encuentra en la América antigua, siendo común en Perú, Méjico y el Norte del continente. Desde muy antiguo fue el símbolo de la buena suerte en China, y sigue siendo un emblema religioso en la fe hindú y budista. Su nombre actual, esvástica, deriva del término sánscrito suasti, que significa "buena fortuna" o "todo está bien". En Inglaterra se utilizó raramente antes de 1900, pues preferían el nombre heráldico de Fylfot o Gammadion. En la heráldica inglesa la esvástica era conocida también como la Cruz Gamada o la Croix Cramponnée. En su forma redondeada, que era la forma thuleana, era la Tetraskele. La esvástica llegó a la lengua inglesa con los escritos teosóficos de la India.

     La esvástica ha sido desde hace tiempo fuente de comentarios en los círculos esotéricos. Desde finales del siglo XIX hasta la caída de Hitler, muchos autores ilustrados aventuraron sus opiniones sobre el origen, evolución y simbolismo de este notable signo. Su naturaleza ocultista fue evidente desde el principio, y la adoptaron muchos movimientos religiosos y esotéricos. Entre éstos estaban los pre-nacionalsocialistas Nuevos Templarios, la Sociedad Thule, la Sociedad Teosófica y la Sociedad Vril. También empleaba este símbolo un turbio grupo ocultista conectado con la última zarina de Rusia.

     El simbolismo del signo fue un tema permanente en los libros y revistas ocultistas durante un siglo. En el número de Diciembre de 1897 de The Metaphysical Magazine Intelligence, Rufus E. Moore escribió: "El curso tangencial de la progresión material y espiritual que es simbolizado en todos los países por la cruz esvástica, emblema fatal de terror supersticioso para los no iniciados de todas las épocas; la rueda se rompe perpetuamente, pero se renueva con tanta frecuencia como la Humanidad se sacrifica con dolor y se exalta en el placer; ése ha sido el secreto impronunciable de todas las épocas". Los estudiosos del signo buscaron el significado en su evolución; pensaron que rastreando su origen hasta símbolos anteriores arrojarían luz sobre el enigma. En The Book of Signs, publicado en 1930, Rudolf Koch sugirió que la esvástica había "evolucionado" a partir de la ruptura de la circunferencia de una rueda solar. Eso dio forma a la esvástica curva de Thule, que luego se "cuadrará" para producir el signo que todos conocemos.

     En 1933 el profesor Hermann Wirth escribió que la esvástica había evolucionado a partir de un carácter rúnico. A partir de la runa Odil, la esvástica se formó ampliándola a las cuatro direcciones de la brújula, y desde ahí a través de sus formas curvas y rectas. Esta teoría es improbable, pues las inscripciones en rocas escandinavas pre-rúnicas, conocidas como Hällristningär, contienen esvásticas girando en ambas direcciones.

     En su libro de 1933 The Sacred Symbols of Mu, James Churchward afirmaba haber descifrado el verdadero significado de la esvástica, que había estado perdido durante "3.500 años". Decía Churchward que un sacerdote tibetano le dio los Escritos de Naacal, textos antiguos que se habían originado hace eones en el continete perdido de Mu, un precursor de la Atlántida. Comparando esos textos con un grupo de "tabletas mejicanas" reunidas por un anticuario llamado Niven, Churchward creía tener la clave de todo el simbolismo religioso. Como Hermann Wirth, Churchward tenía sus propias opiniones sobre la evolución del símbolo. Para él, la esvástica había empezado como una simple cruz. Luego se le añadió un círculo, y los brazos de la cruz se extendieron más allá de éste. Finalmente se doblaron hacia atrás los brazos de la cruz y se volvió a quitar el círculo, quedando la esvástica, que para él simbolizaba "los cuatro grandes constructores del universo".

     Sea cual sea su interpretación, la mayor parte de los autores están de acuerdo en un punto: que la esvástica tuvo un origen ario. En 1891 Edward Hulme había escrito en Symbolism in Christian Art: "En el uso de la esvástica, los primeros cristianos simplemente adoptaron y cambiaron para sus propios fines un símbolo que era anterior en muchos siglos a la Era cristiana, un símbolo de origen ario, que se encuentra en abundancia en el arte indio y el chino... significa el rayo empuñado por la deidad omnipotente, ya sea esta Manú, Buda, o Brahma en el Este, Thor o Zeus en el Oeste". Como el trueno del Vehmgericht o Tribunal Secreto, representaba el poder sobrenatural del dios supremo lanzado contra sus enemigos, el Vril que con tanta desesperacion buscaban los ocultistas nacionalsocialistas.

     Aunque haya muchas personas ignorantes que digan hoy que la esvástica de Hitler está en la dirección del mal, los primeros teósofos estaban inseguros con respecto a cuál era la dirección correcta. Si visitamos hoy un templo hindú veremos la esvástica en su forma y dirección tradicional: exactamente como la usaba Hitler. Al menos para ellos ésa es la forma correcta. Sin embargo, esta cuestión ha producido muchos debates en Occidente. En 1909 un artículo sobre el tema escrito por H. S. Green, en la Theosophical Review decía: «La mayoría de los lectores serán conscientes... de que hay diferentes opiniones sobre la dirección en que se supone que debe girar la cruz... Sea como sea el modo que se considera correcto de dibujar el símbolo, el modo opuesto indicará lo que es contrario al orden divino, y por tanto el mal en general y la magia negra en particular... Si se supone que la cruz ha de girar en la dirección contraria a las agujas del reloj (como la usaba Hitler), ésa será su representación correcta... la mayor parte de los autores han sostenido que (ése) es el metodo correcto de dibujar la esvástica, y ése es el modo en que se dibuja en "La Doctrina Secreta"». La Doctrina Secreta es la obra capital de Madame Blavatsky, la "biblia" teosófica.

     La dirección de la esvástica empleada por los nacionalsocialistas fue la más común: es la dirección de la Indian House de Londres, de los sellos británicos de la Gran Guerra, de la Swastika Laundry de Dublín, de los libros de Rudyard Kipling y de los aviones de la Escuadrilla Lafayette estadounidense en la Gran Guerra, todos los cuales tenían esvásticas en la dirección de la nacionalsocialista. Cuando representa el brazo descendente de Thor, Mjollnir, va en la dirección de las agujas del reloj con los "brazos" subiendo. Annie Bessant, sucesora de Blavatsky como dirigente de los teósofos, lo veía de otra manera. Veía la esvástica como "una cruz de fuego... cuando está girando, las llamas se apartan en dirección contraria al giro de la rueda. Gira hacia la derecha con el Sol, como las agujas de un reloj... Ésta es la esvástica del camino derecho y correcto". Para Besant, la dirección de la esvástica de Hitler era la del "camino izquierdo". Pero Green concluía que "hay alguna incertidumbre en el tema de la esvástica". Es interesante observar que el sello oficial de la Sociedad Teosófica tenía en 1909 una esvástica en la dirección de la de Hitler, pero que ahora su esvástica gira en la otra dirección.

     Aparecen esvásticas en las dos direcciones en la magnífica obra del teniente general J. F. C. Fuller, The Secret Wisdom of the Qabalah. Como ya hizo Green en 1909, se refiere a la esvástica de Hitler como masculina, y a la opuesta como femenina. Los atributos de la forma masculina son: positivo, activo, analítico, egoísta y demoníaco; frente a los atributos de lo femenino: negativo, deseoso, sintético, altruísta y divino. Fuller sitúa la esvástica bajo "los misterios del Aleph", que es la primera letra del alfabeto hebreo. En este cálculo cabalístico está representado tanto el bien como el mal, de acuerdo con la máxima herética de los brujos: Daemon est Deus Inversus: El demonio es Dios invertido. Al menos en el simbolismo judío, la esvástica de la dirección de Hitler es maligna. Quizá sea esto indicativo del alto grado de iniciación que Hitler
recibió.

     Los precedentes de la esvástica nacionalsocialista forman legión. El propio Estado favoreció el hobby de buscarlos allá donde se pudieran encontrar. Hans Frank, de los primeros nacionalsocialistas que luego sería gobernador de la Polonia ocupada, y que moriría en los calabozos de Núremberg, estaba muy interesado en la heráldica. Miembro de una oscura sociedad genealógica germánica, Frank encargó a su director, el doctor W. Daumenlang, que buscara la esvástica en la heráldica de la aristocracia alemana. Daumenlang descubrió que el antiguo escudo de armas de la familia Hohenzollern, la antigua familia Real de Prusia, había sido la esvástica.

     Los arqueólogos nacionalsocialistas estaban siempre buscando esvásticas. Cuando las encontraban las consideraban como prueba de la influencia aria. Las revistas sobre misterios de la Antigüedad publicados en la época están llenas de esvásticas encontradas sobre piedras, cruces, herramientas, armas, platos, urnas, tumbas, ornamentos y manuscritos. Los oficiales de la SS que dirigían la Ahnenerbe (la organización de la Herencia Ancestral), enviaban investigadores a lo largo y lo ancho del mundo a buscar la esvástica. Recorrieron toda Europa —Wirth da ejemplos de España, Irlanda, Escandinavia y Alemania— y llegaron hasta el Tíbet, en donde la esvástica era el símbolo más reverenciado del budismo esotérico. Otros investigadores fueron a Perú y Méjico, buscando restos de la Atlántida aria.


LA BANDERA NACIONALSOCIALISTA

     La bandera ha sido siempre el emblema sagrado del espíritu de una causa. Hoy en día los gobiernos de la mayoría de los países consideran a la bandera nacional casi sagrada, e insultarla o mutilarla se castiga con severidad. La bandera, representante de la nación o la causa, ha sido siempre defendida a muerte en la batalla, y la captura de los colores enemigos ha señalado su derrota. Educado en las tradiciones del militarismo alemán, Hitler comprendió instintivamente que la bandera debía encerrar toda la esencia del nacionalsocialismo. Eligió la esvástica y la aplicó a todas las cosas nacionalsocialistas, quizá como la primera aplicación que los publicistas de ahora llaman la "imagen de empresa". Quizá había desarrollado esta técnica durante su época de publicista, cuando se ganaba la vida a duras penas pintando carteles para los tenderos de Viena. A pesar del origen poco favorable de sus ideas, Hitler diseñó una de las banderas más notables de todos los tiempos, reconocible al instante y capaz de inspirar fervor o miedo.

     Los nacionalsocialistas la consideraron literalmente sagrada. Un anticuario nacionalsocialista, F. D. Plassman, saludó a la "bandera sagrada" como a la sucesora de la lanza de guerra de Wotan y las banderas de batalla de los caballeros germánicos. "En este símbolo", escribía Plassman, "viven los espíritus de nuestros antepasados y nuestros actos guerreros". La naturaleza literalmente sagrada de esta bandera se introdujo en las concentraciones nacionalsocialistas. En la primera concentración, celebrada en Múnich el 26 de Enero de 1923, la consagración de las banderas fue el rito más importante. Celebrada en Märzfeld, un espacio abierto dedicado a Marte, el rito se inició con una concentración de 5.000 guardias de asalto ocupando cuidadosamente sus lugares designados en el terreno de la parada. Cada grupo de 100 llevaba una bandera nacionalsocialista en rojo, blanco y negro, y una banda especialmente contratada tocaba la canción de acción de gracias Niederländisches Dankgebet. Tras un breve silencio, Hitler habló a las masas sobre el simbolismo de la bandera nacionalsocialista. Les dijo que el rojo representaba la sangre de la patria, el blanco la fuerza y la pureza nacionales, y la esvástica recordaba la lucha mortal por la victoria del hombre ario sobre las fuerzas de la judería y el marxismo. Les dijo que la bandera era tan sagrada que nunca se permitiría a un bolchevique o un judío "ensuciarla" con su contacto. Pidió luego a los guardias de asalto que juraran que sólo con la muerte abandonarían la bandera sagrada.

     Inmediatamente después de su discurso, Hitler dedicó las banderas. Los guardias de asalto marcharon con las banderas inclinadas. Las filas tardaron tres cuartos de hora en pasar bajo el estrado, y durante todo ese tiempo Hitler sostuvo su brazo rígido en el saludo nacionalsocialista que pronto sería tan familiar. Unos meses mas tarde, los hombres de Hitler intentaron un golpe de Estado en Múnich, el famoso putsch. Cuando marchaban con las banderas levantadas, la policía disparó a los guardias de asalto, y dieciséis de ellos murieron. La bandera que llevaban ese día fue santificada por Hitler y se convirtió en la famosa "bandera de la sangre". En todas las concentraciones nacionalsocialistas siguientes, tocaban con esa bandera todas las demás, consagrándolas por una especie de magia contagiosa e imbuyendo a las nuevas banderas con el espíritu de las antíguas, vinculándolas directamente con los días del putsch.


RUNAS

     La antigua escritura germánica era rúnica. Escrita con caracteres angulares adaptados para rascar o grabar en piedra, era creencia universal que esa escritura poseía propiedades mágicas. Utilizadas casi exclusivamente para inscripciones rituales, las runas florecieron en Germania, la Escandinavia pagana, Britania e Islandia, y hay quienes afirman haber encontrado esas escnturas en el Tíbet y el Norte de América. Cuando llegó el cristianismo, las runas fueron desaprobadas por sus connotaciones mágicas, y en Islandia llegaron a ser prohibidas realmente por considerarlas cosas de brujería.

    Lo que se sabe en realidad sobre la escritura rúnica es que floreció en la Europa septentrional desde el 400 a.C. hasta el 1200 d.C., extendiéndose con las diversas mígraciones de sajones y nórdicos. Después de 1200 dejó de ser de uso comun. Siendo una escritura sagrada, la tradición afirmaba que las runas habían sido entregadas a la Humanidad por Odín, el padre del panteón nórdico, el omnisciente, el errante de un ojo que llega irreconocible e inesperadamente. La reserva de los iniciados era conocida como Maestros de la Runa; la propia palabra "runa", que describe una sola letra del "alfabeto", significa "secreto" y "misterio" en inglés antiguo y en las lenguas con él relacionadas. La palabra alemana moderna, raunen, tiene connotaciones de misterio, secretos y murmuraciones. En inglés antiguo, rown en el oído de alguien significaba susurrar.

     Desde el principio, la escritura rúnica sirvió ante todo para la adivinación, para echar la suerte, para la invocación mágica y para hacer inscripciones en los monumentos a los muertos. Cada runa individual tiene su propio nombre y simbolismo, además de su valor fonético. Esos significados simbólicos derivaron del Hällristningär, las inscripciones mágicas en la roca de la Escandinavia prehistórica. La escritura rúnica fue la fusión de esta antigua escritura mágica septentrional utilizada por magos y sacerdotes con un sistema fónico secular derivado de los etruscos italianos. Aunque la línea oficial nacionalsocialista afirmaba que la escritura rúnica era la precursora arcaica de todas las escrituras del mundo, los estudios modernos han demostrado la derivación de la escritura etrusca del Norte de Italia. Antes de su exterminio a manos de los romanos, los etruscos seguían las rutas comerciales desde el Mediterráneo hasta el Báltico, en donde las tribus teutonas extraían el ámbar. La escritura utilizada por los comerciantes etruscos se fusionó con los símbolos del Hällristningär, formándose un alfabeto mágico poderoso y nuevo: el rúnico. Parece ser que la fusión de estos dos sistemas fue la obra de un solo genio, un hombre que posteriormente fue deificado y venerado como Wotan u Odín. También fue el antepasado de las casas reales de Escandinavia y sajones.

     Las runas se utilizaban para la adivinación —se decía "arrojar las runas"—, la invocación mágica, la protección de los muertos y como amuletos. "Lleva siempre este tejo en medio de la batalla", reza una inscripción rúnica sobre un báculo rúnico encontrado en Britsum, Países Bajos. Las duelas de tejo se llevaban frecuentemente como protección, y el tejo sagrado, pagano, sigue adornando los camposantos cristianos. Otro báculo de tejo encontrado en Westeremden lleva una inscripción sobre el poder de las runas en las olas. En la Saga de los Volsunga, Brunilda enseña a Sigurd (Sigfrido) "runas, u otros asuntos de la raíz de las cosas". Se refieren al grabado del "tyr" sobre una espada para tener la victoria en la batalla, y las armas del período víkingo solían estar protegidas con runas grabadas, y a veces con incrustaciones en un metal contrastante.

     Dado su interés por el ocultismo, es natural que los nacionalsocialistas estuvieran muy interesados en descubrir todo lo que se podía saber sobre las runas. Las ideas ortodoxas de que la escritura había tenido su origen en Italia no entroncaban muy bien con la ideología nacionalsocialista, pues la investigación patrocinada por ellos trataba de demostrar que las runas eran un vínculo con los más oscuros escondrijos de la prehistoria germana. Durante el período nacionalsocialista, salió de las imprentas una interminable corriente de libros sobre la escritura rúnica. Apenas había mes en que no apareciera un nuevo volumen, y el público intrigado compraba varias revistas dedicadas casi exclusivamente al estudio de las runas. Una gran parte del trabajo era completamente erudito, pero estaba inevitablemente distorsionado con fines políticos. Los escritores nacionalsocialistas extremistas explicaban que las runas fueron las precursoras de toda escritura; que habían tenido su origen en la Atlántida; o que tenían conexiones extrañas e impensables. A esta escuela de pensamiento pertenecía Karl Theodor Wiegel, posiblemente el más extremista de los estudiosos especulativos sobre las runas. En 1934 escribió un tratado que comparaba las runas y sus derivados, los hausmarken, con los caracteres chinos y japoneses. Siguiendo el dogma racista nacionalsocialista de que la civilización aria se había originado en Asia Central, Wiegel argumentó que la escritura rúnica se había extendido hacia Oriente y Occidente. Decía que en Europa se convirtió en la escritura de la antigua Germania, mientras los ideogramas de Oriente se desarrollaban en otra dirección. Para demostrar su tesis, ilustró los caracteres chinos para lluvia, planta, árbol, aldea, Sol, suelo, agua y primavera al lado de las hausmarken alemanas medievales para los mismos significados. ¡Esos ejemplos cuidadosamente seleccionados casaban perfectamente! Ese pensamiento culminó en el anuncio nacionalsocialista de que los japoneses eran "arios honorarios", mientras que los chinos eran untermenschen: sub-humanos.

     El profesor Hermann Wirth, experto en el origen de la esvástica, fue un seguidor incondicional de la teoría de que toda escritura había tenido su origen en la rúnica. En su libro de 1932 Die Heilige Urschrift der Menscheit (La Sagrada Escritura Original de la Humanidad), afirma que demuestra que todos los demás alfabetos, antiguos y modernos, proceden del rúnico. Sus ideas fueron apoyadas por E. Behrens, quien en 1941 escribió: "Toda escritura deriva de la runa de la Edad de Piedra". La evidencia era débil, pero en el Estado de un solo partido de la Alemania nacionalsocialista la propaganda se consideraba al parecer mucho más importante que la verdad. Se puede hacer a muchos eruditos la terrible acusación de que han pervertido sus estudios con ese fin.

     Aparte de resultar interesante para los estudiosos de lo antiguo, las runas son estéticamente agradables y mágicamente significativas. Por eso casi todas las órdenes mágicas alemanas de inclinaciones nacionalistas buscaron un espacio a la escritura. Un grupo desarrolló incluso una versión del "yoga alemán", en el que las posturas del cuerpo asumen las formas de los caracteres rúnicos. En los círculos ocultistas de esa época era esencial la lectura del libro de Guido von List Los Secretos de las Runas. Bernhard Korner, discípulo de Von List, proponía con especial vigor el uso mágico de las runas, y las introdujo en la Germanen Orden cuando se unió a ella en 1912. De este modo, el simbolismo y poder de las runas se convirtió en unas de las claves de las enseñanzas de esa Orden. El barón Von Sebbottendorf, compañero de Köner, llegó a editar una revista llamada Runen dedicada al conocimiento de las runas, el arianismo y los ataques al pueblo judío. Al final de la Gran Guerra, los futuros nacionalsocialistas se pusieron a estudiar sus ideas, y en 1923, año en que se fundó la SS, resultaba evidente que el emblema de dicho organismo tenía que ser rúnico.

     Los conocidos "rayos" de la SS, que puede creerse que representan el rayo, como el emblema de la Unión Británica de Fascistas de sir Oswald Mosley, eran en realidad dos runas sieg, simbólicas de poder y victoria. Las runas son recurrentes en todos los signos militares nacionalsocialistas: las insignias de la Deutsche Jungvolk, una especie de movimiento de boy scouts nacionalsocialistas, era una sola runa sieg; las insignias de premios deportivos de la Hitlerjugend (Juventudes Hitlerianas) mostraban la runa tyr de la victoria; y el personal médico nacionalsocialista llevaba la "runa de la vida" en rojo sobre fondo blanco, equivalente pagano de la Cruz Roja. Hoy en día no ha muerto la conexión entre runa y nacionalismo, pues el 6 de Enero de 1981, en el funeral del almirante Karl Donítz, que fue el último Führer del Tercer Reich, podía verse una bandera con la runa odal.


LAS RUNAS Y LA SS

     La notable forma geométrica de las runas las convierte en un centro de atención. Su relación con los tiempos antiguos y el relato de una antigua Era de heroísmo bárbaro las convirtió en ideales para los propósitos nacionalsocialistas. Heinrich Himmler, jefe del cuerpo de élite de la SS, patrocinó muchos estudios sobre el origen y significado de las runas. Los fotógrafos recorrieron Alemania tomando fotografías de las runas inscritas en edificios, los arqueólogos excavaron buscando runas, y los anticuarios tomaron moldes y dobles de piedras con runas de toda Alemania y de Escandinavia. Se sacaron de los archivos manuscritos antiguos en rúnico, y una nueva Era de estudio desenterró muchos tesoros olvidados.

     El interés de Himmler era más mágico que histórico, pues el temido Reichsführer de la SS se había comprometido con un programa de desarrollo de tecnología mágica para controlar el Reich. Para conseguir sus objetivos, Himmler se metió en los más profundos escondrijos del saber popular antiguo, y no dejó una sola avenida sin explorar. En 1937 Himmler ordenó al profesor Karl Diebitsch, jefe de la SS de Múnich, que buceara en el simbolismo artístico para diseñar un escudo de armas germánico conveniente para los jefes más importantes de la SS. Algunos estudiosos de las runas habían afirmado que los símbolos heráldicos medievales se habían extraído de runas individuales, y como un "dispositivo" o escudo de armas implicaba un individuo específico, el emblema rúnico representa el "nombre mágico" de esa persona. Servicialmente, el profesor Diebitsch diseñó escudos de armas basados en el simbolismo proporcionado por la Ahnenerbe, la Organización de la Herencia Ancestral. El 17 de Julio de 1937, la Ahnenerbe informó al Gruppenführer Pohl, uno de los seleccionados, que "tomamos como punto de partida los escudos de armas del hombre germánico; ésos forman el emblema básico. Son el tótem de la tribu germánica y sus antepasados. El establecimiento de una conexión con los antiguos signos tribales germánicos exige la investigación más cuidadosa".

     Los investigadores de la Ahnenerbe estudiaron meticulosamente todas las vetas posibles que pudieran arrojar alguna luz sobre los "orígenes superiores" de los primeros teutones. Según los principios de las fórmulas mágicas, algunas formas tienen efectos específicos sobre las fuerzas ocultas y las energías sutiles. La escritura rúnica es el caso clásico. Por ejemplo, si se situaran las inscripciones rúnicas convenientes sobre una piedra o poste colocados en el punto geomántico correcto, se produciría un determinado efecto. Tal acontecimiento se cuenta en la antigua saga islandesa de Egill, donde Egill Skalla-Grimsson establece un nithstong o palo de maldición. Sobre él hay una maldición grabada en runas sobre el eje de sangre del rey Eirik y su reina. La investigación de la Ahnenerbe sospechaba que las inscripciones rúnicas sobre piedras indicaban su propósito en el sistema geomántico del país, y Josef Heinsch confirmó esa conexión rúnica. Descubrió que las líneas-ley que recorren el Rin forman en realidad grandes runas que imbuyen al distrito sus atributos mágicos.

     Los ocultistas nacionalsocialistas pensaban que como los diseños de las runas habían sido sacados de la memoria popular, dentro de esa memoria sigue residiendo una respuesta a esos modelos. Afirmaban que un texto apropiadamente escrito en rúnico adquiere automáticamente un significado mágico adicional que conduce a la contemplación o meditación. Himmler estaba muy interesado por ese aspecto de la sabiduría popular sobre las runas. Los cursos sobre meditación rúnica fueron obligatorios para los oficiales de la SS, y sus "caballeros" de la Orden Negra de Wewelsburg utilizaron la meditación rúnica tratando de influír físicamente en el curso de la Historia. Por no tener forma fluída o cursiva, las runas resultan especialmente convenientes para la ejecución deliberada, y en ese estado de ánimo de concentración profunda se realizaba el acto mágico de "echar las runas". En ese contexto, esos caracteres antiguos forman un vehículo para la proyección de la voluntad. Según la tradición, los maestros de la magia rúnica han sido capaces de dirigir su voluntad y poderes sobre objetivos específicos. Himmler era uno de esos adeptos.

    El propio emblema de la SS, derivado en parte de la inscripción S.S.G.G. [Strick, Stein, Gras, Grein = Lazo, Piedra, Miedo, Lamento] (de las dagas ceremoniales) del Vehmgericht [antiguos tribunales secretos alemanes], era una forma de amuleto consagrado que protegía a todo el que estuviera autorizado a llevarlo. Otros objetos mágicos rúnicos eran también componentes esenciales de las "insignias" de la SS. El anillo de la SS era una recuperación consciente de la antigua magia pagana germánica, pues revivía el símbolo del cargo del gothi, sacerdote de los Dioses Antiguos. Aún hay algunos anillos antiguos de este tipo, con las fórmulas mágicas grabadas en caracteres rúnicos. Un anillo de oro que se encontró en Greymoor Hill, Carlisle, en 1817, y que actualmente está en el Museo Británico, lleva en el interior y en el exterior una fórmula rúnica indescifrable. El anillo de plata con que se recompensaba a los oficiales de la SS era una versión moderna de una insignia de grado en una orden religiosa.

     También la daga de la SS era la recuperación consciente de una antigua tradición pagana. El arma era consagrada a los dioses antiguos, lo mismo que el signo oficial del Vehmgericht. Imitando directamente las espadas de los antiguos héroes, la daga llevaba las runas SS, y cada daga tenía su propio nombre mágico y personalidad. La famosa espada del rey Arturo se llamaba Excalibur; Heimdall, guardián del Valhalla, llevaba una espada llamada Cabeza; y la espada mágica Tyrfing (tyr significaba victoria) tenía tal poder que cuando era sacada de su vaina tenía que matar antes de volver a ella. Como todos los oficiales del ejército, los jefes de la SS llevaban en todos los ceremoniales sus espadas mágicas con las incrípciones rúnicas. El conocimiento y simbolismo de las runas era parte obligatoria del adoctrinamiento de todo hombre de la SS, por lo que cada oficial era bien consciente de la naturaleza mágica de su traje de ceremonias. Como un sacerdote o un mago, sus poderes ocultos eran enfocados y expresados por sus vestimentas especiales, que producían solidaridad entre los camaradas y terror en los oponentes. El hombre de la SS, ceñido con tal protección mágica, se sentía invencible, guardado y guiado por poderes superiores para cumplir el destino prometido por sus maestros, a quienes había jurado obediencia hasta la muerte.–





1 comentario:

  1. Excelente artículo, muy ilustrativo. Hace más de un año que no visitaba su blog, pero veo que siguen publicando material interesante y de primera calidad.

    Saludos cordiales.
    Wolf Tyr.

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