BUSCAR en este Blog

lunes, 25 de enero de 2016

Sobre Orfeo y los Argonautas



     El doctor Martin Litchfield West (1937-Julio de 2015) fue un académico británico erudito en temas griegos, autor de numerosos libros de comentarios y traducciones de autores griegos antiguos. En este presente artículo que hemos traducido del libro "Orfeo y el Orfismo. Nuevas Perspectivas", una selección de ponencias presentadas en 2005 en el Congreso homónimo llevado a cabo en Mallorca, el señor West se centra en analizar el papel que tuvo el legendario Orfeo en la expedición de los Argonautas, los míticos tripulantes del Argo, la antigüedad de dichos relatos y su relación con otras narraciones griegas antiguas.


ORFEO Y LOS ARGONAUTAS
por Martin L. West
Febrero de 2005



     La obra más sustancial en la sobreviviente recopilación de los asuntos órficos es la Argonáutica, un poema de la Antigüedad tardía en la cual Orfeo es representado como dando su propio relato de la expedición de los Argonautas, en la cual él participó. Pero la leyenda de que él viajó con los Argonautas es mucho más antigua, y es de su historia temprana de lo que voy a hablar de en este artículo.

     De hecho el primer testimonio de Orfeo es el de Orfeo el Argonauta. Una esculpida metopa del Tesoro Sicionio [de la ciudad de Sición] en Delfos, que data de alrededor del año 570 a.C., muestra un barco que es generalmente reconocido que es el Argo [1]. Hay dos jinetes, que deben ser los Dióscoros, y dos cantantes tocando cítaras. Ellos están etiquetados con sus nombres: uno es Orfas, y el otro probablemente Filamón. En fuentes literarias posteriores los Argonautas están acompañados por un solo cantor, y por lo general se trata de Orfeo. Se reporta que el historiador del siglo V a.C. Ferécides, sin embargo, dijo que se trataba de Filamón y no de Orfeo (fr. 26 Fowler).

[1] Fouilles de Delphes 4, pl. 4; LIMC 2 (1) "Argonautai" Nº 1 = 7 (1) "Orpheus" Nº 6; Linforth 1941, 1f.


     No parece haber razón en la versión en la cual los Argonautas tenían a dos cantores con ellos, y la aparición tanto de Filamón como de Orfeo en la metopa délfica es mejor entendida, con Konrat Ziegler, como el reflejo de un compromiso entre dos versiones concurrentes de quién era realmente el cantor [2]. Ziegler pensó que en la versión original era probablemente Filamón, y que él fue desplazado por Orfeo a consecuencia del aumento del interés por el Orfismo. Pero él también admite la posibilidad de que en un monumento diseñado para su erección en Delfos, Filamón puede haber sido añadido a Orfeo debido a su importancia en la mitología délfica: se suponía que él había sido uno de los primeros vencedores en la competición por un himno a Apolo, que había instituído danzas corales en el santuario délfico, y que había muerto luchando con los délficos contra la gente de Flegias [cuando éste atacó Delfos]. Ésta es seguramente la interpretación más probable, la de que Filamón es una variante local y secundaria de Orfeo como el cantor de los Argonautas. En cualquier caso, la metopa demuestra que Orfeo era conocido ya en ese papel.

[2] Ziegler 1939, 1254; cf. LIMC 8 (1) "Philammon" Nº 1 por A. Kossatz-Deissmann.

     Hay otras dos probables piezas de evidencia del siglo VI para Orfeo como un Argonauta. Una es el fragmento de Íbico mencionando al νομκλυτον ρφην, "famoso Orfeo" (PMGF 306 Davies *). No hay ningún contexto aquí, pero en otros fragmentos Íbico se refiere a una hermana de Jasón (301) y quizás a la búsqueda de las Arpías por los hijos de Bóreas (292), de modo que él puede haber tenido algún interés por el mito argonáutico.

* PMGF se refiere al texto recopilatorio Poetarum Melicorum Graecorum Fragmenta, editado por Malcolm Davies, Oxford, 1991.

     La otra pieza de evidencia es un pasaje de Favorino que parece estar basado en la épica Korinthiaká atribuída a Eumelo (fr. 22 West). Tiene que ver con los primeros Juegos Ístmicos, en los cuales los Argonautas compitieron después de haber llevado a Medea desde Yolkos a Corinto; ése fue el viaje final del Argo, y Jason dedicó el barco a Poseidón en el Istmo. Favorino enumera a los vencedores en los Juegos, y su lista comienza con lo que es casi un hexámetro entero: Κστορα μν στδιον, Κλαϊν δ δαυλον. Orfeo es el vencedor en la competencia de cítaras. Su presencia en los Juegos implica su presencia entre los Argonautas.

     Ninguna de las fuentes que he mencionado hasta ahora contiene una indicación de por qué los Argonautas llevaron con ellos a un cantor en su búsqueda del Vellocino de Oro. Tampoco lo hace Píndaro, quien en su Pitia Cuarta (176 y ss.) incluye a Orfeo en su catálogo de aquellos que acudieron en respuesta al anuncio de Jasón para participar en el viaje. En Hypsipyle de Eurípides (Fr. 752g Kannicht) la heroína recuerda en un aria lírica la visita del Argo a Lemnos, y describe a Orfeo tocando su cítara para dar a los remeros su ritmo. Este motivo se repite en muchos escritores posteriores. Pero en la vida real los remeros se hacían proporcionar este servicio por un auleta [flautista]. La necesidad de ello no era tal como para motivar el alistamiento del famoso citarista Orfeo, aunque una vez que él estuvo allí, él pudiera suministrarlo.

     Una razón más poderosa fue establecida por el mitógrafo Herodoro de Heraclea, quien escribió alrededor de 400 a.C. (FGrHist 31 F 43 *). Según él, el sabio centauro Quirón aconsejó que Jasón llevara a Orfeo con él en su expedición, y esto debía permitir a los héroes pasar con éxito por entre las Sirenas. Ésta es la historia contada por Apolonio de Rodas, para quien Herodoro era una importante fuente. Aquí por fin nosotros podemos leer un relato continuo del viaje del Argo, y ver a Orfeo cumpliendo su papel. Al comienzo de su epopeya (1.23-34) Apolonio cuenta cómo Jasón, siguiendo el consejo de Quirón, contrató a Orfeo como un παρωγς ἀέθλων, un ayudante en sus demandantes tareas.

* FGrHist se refiere al texto recopilatorio Die Fragmente der griechischen Historiker (1923-1959) del filólogo judío alemán Felix Jacoby (1876-1959).

     En el curso del poema, Orfeo canta en varias ocasiones, y de vez en cuando él da consejo en su condición de vidente. Pero la única ocasión en que él justifica su lugar en el barco realizando un servicio realmente indispensable está en el Libro 4 (891-919), cuando los Argonautas pasan por la isla de las Sirenas. Los oídos de ellos son cautivados por el encantador canto de las Sirenas, y ellos están a punto de desembarcar en la isla, pero Orfeo empieza a tocar su cítara, y su música vence a la canción de las Sirenas. El Argo sigue su camino; sólo un héroe, Boutes, hechizado por lo que él ha oído del canto de las Sirenas, se zambulle por la borda y nada hacia su orilla para escucharlas posteriormente. Él hubiera perecido allí si Afrodita no lo hubiera sacado rápidamente del agua y lo hubiera llevado al Cabo de Lilibeo.

     Ahora, ¿cuán antiguo es este episodio de la leyenda argonáutica? Sabemos que Orfeo ya jugó alguna parte en ello, no posteriormente a la primera mitad del siglo VI. Pero ¿es posible remontar la historia sobre las Sirenas aún más atrás que Herodoro?.


     He sostenido en otro lugar que dicha historia estaba relatada en un poema lírico de Simónides [3]. Hay una serie de fragmentos que indican que Simónides habló de la expedición de los Argonautas con alguna extensión [4]. Él se refirió a la competición de ellos en los juegos en Lemnos por el premio de una capa (algo que Píndaro también menciona); él se refirió a las Simplégades [o Rocas Chocantes], bajo el nombre de Synormades; él usó la palabra νκος [zalea, vellón] para referirse al Vellocino de Oro, y dijo que era blanco y púrpura; él contó cómo Medea rejuveneció a Jasón hirviéndolo, y cómo ellos se establecieron en Corinto. Hace 170 años un brillante erudito de 25 años, Friedrich Wilhelm Schneidewin, publicó tres fragmentos adicionales de Simónides en conexión con el asunto [5]. Éstos son:

PMG 567 Page * (de Orpheo):

το κα πειρσιοι ποτντ
ρνιχες πρ κεφαλς, ν δ χθες ρθο
κυανοι ξ δατος λλοντο καλι σν οιδι.

«Innumerables aves volaron sobre su cabeza,
y el pez saltó directamente de la oscura agua tras su atractivo canto».

* PMG se refiere al texto recopilatorio Poetae Melici Graeci, ed. por sir Denys Page, Oxford, 1962.
[3] West 2005, 46f.
[4] PMG 544-8 y 576 Page. El último es citado como siendo del "Himno a Poseidón".
[5] Schneidewin 1835, 27-9.

PMG 595 Page:

οδ γρ ννοσφυλλος ἀήτα
ττ ρτ νμων, τις κ πεκλυε
κιδναμνα<ν> μελιαδα γρυν
ραρεν κοασι βροτν.

«Porque ni siquiera un soplo de viento que sacude las hojas
había allí entonces que pudiera haber impedido que aquella música
dulce como la miel se difundiera y se alojara en oídos mortales».

PMG 508 (de un epinicio para un pentatleta):

ς πταν
χειμριον κατ μνα πινσκηι
Ζες ματα τσσερα κα δκα,
λαθνεμον δ μιν ραν
καλουσιν πιχθνιοι
ερν παιδοτρφον ποικλας λκυνος.

«Como cuando en el mes de las tormentas
Zeus castiga durante catorce días,
la gente en la tierra lo llama el tiempo de los vientos olvidados,
sagrado tiempo de cría del colorido martín pescador».

     Schneidewin de hecho publicó los tres fragmentos juntos para hacer un solo largo fragmento continuo. El primero, PMG 567, está atestiguado como refiriéndose a Orfeo. Él está aquí encantando no a animales y árboles, como de costumbre, sino a aves y peces, y Schneidewin vio que él debe estar en el mar con los Argonautas. Él comparó un pasaje de Apolonio (1.569-79), donde el Argo comienza su viaje y al sonido de la música de Orfeo los peces dan saltos y juguetean y siguen al barco. Él pensó que PMG 595 describía las condiciones tranquilas que permitieron que la voz de Orfeo fuera oída y tuviera su efecto: "pingitur mare delenitum, ut cantus in aures hominum et animalium se insinuare posset".

     Creo que Schneidewin tenía razón para asociar los tres fragmentos unos con otros y con la historia argonáutica; pero podemos mejorar su interpretación. El segundo, PMG 595, describe en mi opinión no una calma que resultó prevalecer mientras Orfeo cantaba en alguna etapa no especificada del viaje, sino la calma mágica que rodeaba a la isla de las Sirenas. Cuando el barco de Odiseo se aproximó a la isla, el viento aminoró, ocurrió una calma sin viento, y las olas se detuvieron:

«Desde aquel instante cesó aquel viento y se sintió alrededor una sosegada calma, pues algún numen estaba adormeciendo las olas»
(Odisea 12.168).

     Un escoliasta refiriéndose a dicho pasaje dice que aquél condujo a "Hesíodo" (fr. 28 MW) a representar a las Sirenas como encantando a los vientos. Un poco más tarde (187) el poeta de la Odisea usa la frase μελγηρυν πα [dulce voz] para referirse a la canción de ellas. El μελιαδα γρυν [canto dulce como la miel] de Simónides parece ser un eco de esto, y su κοασι βροτν [oídos de los mortales] tiene el mayor sentido si el contexto es la canción de las Sirenas: no había ningún ruido de mar para proteger a los Argonautas de la insidiosa fuerza de las voces de ellas.

     El PMG 508 es probable que sea una comparación que caracteriza aquella calma de las Sirenas. Puede haber habido pocos otros contextos donde tal símil sería utilizable. No puede provenir del poema sobre Danae en el mar con su hijo Perseo encerrados en el baúl de madera (PMG 543), porque su metro es incompatible. Por otra parte es similar en carácter a la métrica de 595, y en efecto podría incluso ser una respuesta al 595 si uno postula la pérdida de dos dáctilos:

     No podemos estar seguros de en qué orden estaban los dos fragmentos en el poema de Simónides. Quizás "el mar quedó en calma, (508) como cuando Zeus (etc.)... (595:) Porque ni siquiera un soplo de viento que sacude las hojas, etc.

     El PMG 567 debe haber estado situado después de éstos, no antes. Él se referiría a la canción que Orfeo cantó para responder a las Sirenas. Apolonio, en el amplio tempo de la epopeya, pudo describir el canto de Orfeo para los Argonautas como un acontecimiento diario; en efecto, él usa el motivo del pez encantado a la primera oportunidad, tan pronto como el barco sale al mar (1.572-4). Pero el poeta lírico habrá estado hablando de una canción en una contingencia significativa, a saber, la que salvó a los Argonautas de sucumbir a la tentación fatal.


     Si tengo razón al combinar e interpretar los fragmentos de esta manera, un relato explícito y altamente poético del encuentro de Orfeo y los Argonautas con las Sirenas debía ser encontrado en una de las odas epinicias de Simónides de fines del siglo VI o principios del siglo V a.C., quizás tan pronto como la Korinthiaká del pseudo-Eumelo.

     Otro argumento para la temprana existencia de la historia es el siguiente [6]. Según diversos autores, a las Sirenas les había dicho Proteo que si alguna vez ellas fracasaban en encantar a alguien con su canto, ellas perecerían; cuando Odiseo pasó por entre ellas sin sucumbir a sus tentaciones, ellas se lanzaron desde su acantilado [7]. La evidencia más temprana para la historia es una asombrosa figura roja stamnos que está en el Museo Británico, que data de aproximadamente 470 a.C. Vemos a Odiseo atado al mástil de su barco, que está siendo remado adelante entre dos acantilados que sobresalen, y sobre cada acantilado hay una Sirena con cuerpo de ave. Una tercera Sirena ha caído y se sumerge inmóvil en el mar [8].


[6] Cf. West 2005, 46f.
[7] "Epimenides" fr. 8 Fowler; Lyc. 712-716; Str. 6.1.1; Apollod. Epit. 7.19; Hyg. Fab. 125.13;
141.2; Serv. ad Aen. 5.864; Myth. Vat.1.186; 2.101; Sch. Od. 12.39; Eust. 1709. 48.
[8] Londres E 440; LIMC 6 (1) “Odysseus” Nº 155.

     Ahora, el motivo de la fallida muerte del cantor ocurre típicamente en historias donde hay una competencia o desafío: la Esfinge muere cuando aparece alguien que puede contestar su enigma; Calchas muere cuando Mopsos se demuestra como el vidente superior ("Hes." fr. 278); Homero muere cuando él no puede solucionar el enigma de los muchachos pescadores (Heráclito fr. 56 DK, etc.). Hay historias análogas en la literatura hindú y nórdica. Entonces el suicidio de las Sirenas parece más apropiado para una ocasión en que apareció un mejor cantor que para una en que ellas fueron simplemente frustradas por un capitán amarrado y una tripulación sorda. Probablemente ello se originó en la tradición argonáutica y fue transferido después a Odiseo. De ser así, la tradición argonáutica debe ser más antigua que la pintura de la vasija que muestra el suicidio en relación a Odiseo.

     Pero podemos ir más atrás en el pasado. Hay buenas razones para creer que la historia de las Sirenas en la Odisea es una de una serie de episodios adaptados de una epopeya más temprana acerca de los Argonautas (West 2005). Ésta no es una teoría nueva. Una larga línea de investigadores homéricos desde Kirchhoff ha reconocido elementos argonáuticos en algunas aventuras de Odiseo. El propio poeta de la Odisea (12.69-72) se refiere al famoso Argo, ργ πσι μλουσα [Argo, por todos tan celebrado], como el único barco que alguna vez tuvo éxito en lograr pasar las Rocas Chocantes. Claramente él conocía un poema sobre el asunto.


     Otras alusiones en la poesía arcaica confirman la temprana aceptación del mito. Hesíodo en su catálogo de los principales ríos del mundo (Th. 338-45) incluye al Fasis, que debió su fama completamente a la historia del Argo. El poeta de la Ilíada (7.467-9, cf. 20.40f., 23.746f.) sabe de la unión de Jasón con la reina Hipsípila en Lemnos, que siempre fue tratada como un episodio de la expedición argonáutica. Mimnermo (frs. 11-11a West) dedica varias líneas a la exitosa recuperación del Vellocino por parte de Jasón desde los confines de la tierra. Evidentemente éste era un tema famoso en la poesía épica por lo menos hacia la primera mitad del siglo VII a.C., si no antes.

     La poesía argonáutica también debe ser la fuente de la Circe de la Odisea. Tanto ella como su isla tienen el epíteto de Ααη, que inmediatamente las relaciona con Aia, el objetivo del viaje de los Argonautas. La conexión es confirmada más allá de toda duda cuando Circe es presentada como "la propia hermana del funesto Aietes; ambos nacieron de Helios quien brilla para los mortales, y de Perse, hija de Océano". Más tarde en el poema (12.3-4) nos enteramos de que la isla de Circe está localizada en el lejano Este, "donde están las cámaras y lugares de danza del Alba tempranamente nacida, y las ascensiones del Sol". Esto está de acuerdo con la geografía de la temprana Argonáutica, pero es inesperado en términos de la geografía de la Odisea. Casi estamos obligados a suponer que Circe jugó alguna parte en la Argonáutica pre-odiseana, más probablemente como una figura que dio consejo de Jasón acerca de la ruta para regresar desde Aia a Grecia, tal como ella da consejo a Odiseo.

     Ella le dice a Odiseo que cuando él la deje él irá primero a la isla de las Sirenas (12.39), y después que él afrontará una disyuntiva de caminos, entre las Rocas Chocantes y Escila/Caribdis. Las Sirenas, entonces, están atrapadas entre los dos elementos en el poema que son muy claramente etiquetados como argonáuticos: Circe y las Rocas Chocantes. Ellos mismos aparecen, hemos visto, en versiones posteriores de la historia del Argo. Es una razonable deducción el que ellos ya aparecieran en la versión pre-odiseana.

     Si los Argonautas pre-Odisea encontraron a las Sirenas, ellos deben haber tenido los medios para contrarrestarlas. No hay ninguna razón para suponer que ellos usaron la misma estratagema de Odiseo, bloqueando sus oídos, atando a Jasón al mástil, y dejándolo solo para que disfrute de la dulce música. Su defensa probablemente consistió en la que aparece en relatos posteriores: un cantor excepcional propio que pudiera superar el canto de las Sirenas. Ése era un medio no disponible para Odiseo cuando él llegó. No es sorprendente que Circe no mencione a Odiseo, en el caso de las Sirenas, como ella lo hará en el caso de las Rocas Chocantes, que los Argonautas las pasaron sin peligro. Ella difícilmente podría haber hecho eso sin referirse al cantor de ellos, que hubiera estado fuera de lugar y habría sido inútil para Odiseo. Tampoco podemos esperar que el poeta siga mencionando al Argo en cada episodio que él ha adaptado del poema más temprano. Somos afortunados de que él lo haga al menos una vez.


     ¿Y a quién podría haber sido el cantor de los Argonautas pre-odiseanos sino Orfeo? Filamón es una posibilidad, incluso si su presencia en ese papel es debida a la influencia délfica; hay un par de menciones de Delfos en la Odisea. Pero el nombre de Orfeo es el que más firmemente está en la tradición. No veo ninguna razón de por qué él no debería haber sido celebrado como un argonauta incluso antes de la Odisea.

     Esto puede parecer una hipótesis atrevida. No tenemos ningún testimonio de Orfeo antes de aproximadamente 570 a.C., y quizá se tiende a asumir sin mucha reflexión que él fue una invención del siglo VI. Pero la primera mención en 570 no significa inventado en 580. El intervalo de tiempo entre la Odisea y la escultura délfica es probablemente menos de cincuenta años. En este primer testimonio de Orfeo, es como un argonauta que él aparece. Si aquélla fuese la leyenda principal en la cual él era conocido entonces, es apenas sorprendente que no tengamos ninguna mención más temprana de él, ya que no tenemos ninguna fuente más temprana para la historia de los Argonautas aparte de breves alusiones en Hesíodo, Mimnermo y la Odisea. No hay ninguna razón de por qué Orfeo no debería haber jugado su parte en ello desde el principio.

     Esto lleva a la pregunta: ¿cuán antiguo es el mito argonáutico, y cuán antiguo es Orfeo?.

     En lo que se refiere al mito argonáutico, la versión más temprana de que tenemos algún conocimiento es la que está detrás de la Odisea. He analizado recientemente la relación entre las dos narrativas, y he intentado demostrar que la topografía del poema argonáutico tenía una particular relación con el sector del Mar Negro desde Crimea al Estrecho de Kerch y el Mar de Azov (West, 2005). Si el argumento es aceptado, el poema debe datar de una época en que aquel sector era la zona fronteriza de la exploración griega (esencialmente milesia): provisionalmente visualizada pero todavía no colonizada.

     La mítica Aia, que no había sido todavía localizada en la Cólquide, habrá estado en el extremo oriental de esa zona, siendo el río Fasis probablemente identificado con el Tanais. Los hallazgos griegos más tempranos en los principales sitios en estas regiones —Berezan, Olbia, Quersoneso, Panticapaeum, Nymphaeum, Phanagoreia— han sido datados por investigadores recientes entre 640 y 550 a.C. [9]. Podemos pensar razonablemente en mediados del siglo VII como el tiempo cuando esa área estaba siendo esporádicamente atravesada y cuando los rumores de lo que contenía estaban llegando a Grecia. Ésa debería ser la fecha del poema argonáutico. Una fecha alrededor del año 700 sería improbablemente temprana.

[9] Revisiones de Y. G. Vinogradov, G. Tsetskhladze, J. Boardman, y S. L. Solovyov, resumido en West, 2005, p. 58.

     Sin embargo, ésa no habrá sido la primera epopeya acerca de la expedición de los Argonautas. Como he mencionado, Hesíodo incluye al Fasis en su catálogo de los principales ríos del mundo en la Teogonía: aquello presupone la aceptación del mito hacia el año 700 como máximo. No hay ninguna razón de por qué esto no debería ir bien atrás a la Edad Media griega, quizás al siglo XI o X a.C., cuando los griegos eolios de Tesalia estaban asaltando y colonizando las regiones costeras de Anatolia del Noroeste. En ese entonces ellos deben haberse familiarizado con el Helesponto, y encontraron que el Bósforo daba acceso a un enorme mar abierto que se extendía al Norte y al Este, a regiones desconocidas.

     Las sagas poéticas de ellos estaban centradas en la capital micénica de Yolkos y en héroes como Pelias, Jasón, Peleo y Aquiles. La historia de una lucha dinástica llegó a ser vinculada con el mito de una búsqueda de un tesoro distante, un símbolo de realeza, que tuvo que ser traído desde los confines de la tierra. Los motivos de los cuentos populares abundan en la narrativa: el dragón insomne que protege el tesoro, la ayuda mágica dada por la hija del salvaje rey, los peligros a ser vencidos en el viaje, etc.

     Karl Meuli reconoció el patrón de lo que él llamó los Helfermärchen, el tipo de historia en la cual un grupo de gente emprende un viaje o una búsqueda peligrosos, que tiene entre ellos ciertos individuos con habilidades excepcionales, y cada uno de esos individuos les permite vencer un peligro particular [10]. El excepcional cantor que puede salvar de las seductoras Sirenas al grupo calza perfectamente en la matriz. Para los marineros del Egeo del Norte era natural situar la tierra maravillosa en el cual ocurrían las aventuras en los mares desconocidos más allá del Bósforo.

[10] Meuli 1921, pp. 2-24 = 1975, pp. 594-610; cf. Bacon 1925, pp. 85-91; Davies 2002, pp. 8-15.

     ¿Y cuán antiguo es Orfeo? Si se acepta que él podría haber sido el cantor en la Argonáutica del siglo VII, ¿por qué no debería su nombre remontarse tan atrás como el mito? El hacedor de la música tracia, el nieto de Pieros, tal como las Musas piérides-olímpicas mismas, debería haber estado en casa originalmente en esta tradición poética griega del Norte, para ser llevado desde allí a través del mar a Lesbos, el mítico depósito de la cabeza cortada pero profética de Orfeo. Y hay otra cosa que apunta a la antigüedad de su nombre. Pertenece a la declinación en ς. Ésta es una antigua forma, encontrada en las tablillas Lineal B, común en nombres heroicos (χιλλες [Aquiles], δυσσες [Odiseo], Πηλες [Peleo], Νηλες [Neleo], Τυδες [Tideo], τρες [Atreo], etc.), pero ya no productiva en el período histórico. Nombres de este tipo todavía no estaban siendo creados en los siglos VII o VI.

     Se puede objetar que en las dos menciones más tempranas del nombre de Orfeo él no tiene esta forma: en el monumento délfico aparece ΟΡΦΑΣ [Orfas], y en Íbico, Ορφης [Orfes]. Pero éstas son formas secundarias y dialectales. Herodiano citó el fragmento de Íbico para ilustrar una peculiaridad dórica. Paul Kretschmer coleccionó varios ejemplos paralelos de inscripciones de vasijas, donde los héroes cuyos nombres en la epopeya terminan en ς son escritos con -ΕΣ: Peles, Promethes, Olutes, Perses [11]. El desarrollo de formas dialectales divergentes del nombre de Orfeo es un indicador adicional de su antigüedad.

[11] Kretschmer, 1894, pp. 191 y ss.

     Lo mismo ocurre con la oscuridad del nombre. Cada palabra griega que contiene la sílaba ρφ- (además de varias que no la contienen) ha sido considerada como la clave para su sentido: ρφανς, "privado, huérfano"; ρφνη, "oscuridad"; ὀρφώς, una especie de pez, el gran róbalo. Ninguna de estas etimologías tiene la más remota plausibilidad. Hay muy poco que agregar a la hipótesis de que el nombre de Orfeo está relacionado con el de los védicos bhus. Lingüísticamente la ecuación es posible, si uno abandona la opinión de que el nombre índico corresponde al germánico alp, al nórdico antiguo álfr, y al elf inglés. Pero como figuras míticas, los Ribhus (bhus) no tienen mucho en común con Orfeo.

     Ellos eran tres artesanos que servían a los dioses. Ellos eran originalmente mortales, pero alcanzaron el estatus divino debido a sus maravillosas habilidades. Ellos servían como sacerdotes en la casa de Savitr, y son elogiados como videntes (kavis) sabios e inspirados. Su logro más famoso fue dividir en cuatro el vaso para beber de los dioses. Ellos también hicieron briosos caballos para Indra, un vehículo volador auto-propulsado para los Aśvins, y una vaca que producía la divina bebida sabar. Ellos hicieron a sus ancianos padres jóvenes otra vez, algo que las hijas de Pelias intentan en la saga de Yolkos, pero con Medea, no Orfeo, estando presente.

     La participación de Orfeo en la expedición de los Argonautas no es necesariamente el único elemento antiguo en la mitología de él. Su capacidad de encantar a animales y árboles con su canto, su casi exitosa recuperación de su esposa desde el Hades, su asesinato a manos de mujeres tracias, todos estos temas, celebrados en el siglo V, pueden ser mucho más antiguos, aunque no podamos seguir el rastro más atrás como sí podemos con la aventura argonáutica. Lo que es nuevo en el siglo VI, creo, es la elevación de él al rango de un profeta de salvación, y la composición de la poesía cosmológica y religiosa bajo su nombre; en una palabra, el orfismo.–



No hay comentarios:

Publicar un comentario