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sábado, 2 de enero de 2016

William Lind - La Corrección Política, Marxismo Cultural



     Del historiador, investigador y asesor legislativo estadounidense William S. Lind (1947), publicamos en castellano dos textos que tienen similitudes, por cuanto ambos abordan el tema de la Corrección Política, que tiene su origen en la judía Escuela de Frankfurt de pensamiento marxista, y cuyos frutos son hoy dicha ideología y juntamente el "multiculturalismo" (ya denunciado como fracaso) y las nociones de "diversidad" y "tolerancia", y la novedad de los hipócritas "delitos de odio", ataque directo contra la libertad de expresión y de pensamiento por parte de los solapados tiranos cuyo fin último, como lo destaca aquí el señor Lind, es la destrucción de la sociedad occidental tradicional en su conjunto para materializar la "revolución" de los hijos del mal. El primer texto (academia.org), una conferencia, es de Febrero de 2000, y el segundo (wnd.com), de 2007, es el capítulo 10 del libro "The Culture-Wise Family. Upholding Christian Values in a Mass Media World" publicado ese año. No hay que olvidar que la expresión "políticamente correcto" tiene su origen último en el Kremlin soviético, y se usaba para referirse a alguien que estaba alineado con las directrices del partido comunista.


LOS ORÍGENES DE LA "CORRECCIÓN POLÍTICA"
por William S. Lind
5 de Febrero de 2000



     ¿De dónde viene toda esta materia de la que usted ha escuchado esta mañana: el feminismo víctima, el movimiento de derechos de los homosexuales, la estadística inventada, la Historia reescrita, las mentiras, las demandas, y todo el resto de ello? Por primera vez en nuestra historia, los estadounidenses tienen que estar temerosos de lo que ellos dicen, de lo que ellos escriben y de lo que ellos piensan. Ellos tienen que tener miedo de usar la palabra incorrecta, una palabra denunciada como ofensiva o insensible, o racista, sexista u homosexofóbica.

     Hemos visto otros países, en particular en este siglo, donde éste ha sido el caso. Y siempre los hemos considerado con una mezcla de compasión y, para ser sinceros, con alguna diversión, porque nos ha impactado como algo muy extraño el que la gente permita que se desarrolle una situación donde ellos tengan miedo de cuáles palabras ellos usan. Pero ahora tenemos esta situación en este país. La tenemos principalmente en los campus universitarios, pero se está extiendiendo a través de toda la sociedad. ¿De dónde viene?, ¿y qué es?.

     La llamamos "Corrección Política". El nombre se originó como una especie de chiste, literalmente en una historieta cómica, y tendemos todavía a pensar en ello sólo como algo semi-serio. De hecho, es terriblemente serio. Es la gran enfermedad de nuestro siglo, la enfermedad que ha dejado a decenas de millones de personas muertas en Europa, en Rusia, en China, y en realidad por todo el mundo. Es la enfermedad de la ideología. La Corrección Política no es graciosa sino que es mortalmente seria.

     Si la miramos analíticamente, si la miramos históricamente, rápidamente averiguamos exactamente qué es. La Correción Política es Marxismo Cultural. Es el marxismo traducido desde lo económico a términos culturales. Es un esfuerzo que se remonta no a los años '60 y los hippies y el movimiento de la paz, sino a la Primera Guerra Mundial. Si comparamos los principios básicos de la Corrección Política con el marxismo clásico, los paralelos son muy obvios.

     En primer lugar, ambos son ideologías totalitarias. La naturaleza totalitaria de la Corrección Política no es revelada en ninguna parte más claramente que en los campus universitarios, muchos de los cuales en este punto son pequeñas Coreas del Norte cubiertas de hiedra, donde el estudiante o miembro de la facultad que se atreve a cruzar cualquiera de las líneas establecidas por las feministas de género o los activistas de los derechos homosexuales, o el grupo negro o hispánico local, o cualquiera de los otros grupos de santificadas "víctimas" alrededor de los cuales gira la Corrección Política, rápidamente se encuentra en problemas judiciales. Dentro del pequeño sistema legal de las universidades, ellos enfrentan acusaciones formales, algún procedimiento de tipo tribunal arbitrario, y castigo. Eso es un poco mirar el futuro que la Corrección Política quiere para la nación en su conjunto.

     En efecto, todas las ideologías son totalitarias, porque la esencia de una ideología (yo señalaría que el conservadurismo correctamente entendido no es una ideología) consiste en tomar alguna filosofía y decir sobre la base de ella ciertas cosas que deben ser verdaderas, tales como que toda la historia de nuestra cultura es la historia de la opresión contra las mujeres. Ya que la realidad contradice esto, la realidad debe ser prohibida. Debe quedar prohibido reconocer la realidad de nuestra historia. La gente debe ser obligada a vivir una mentira, y puesto que la gente está naturalmente poco dispuesta a vivir una mentira, ellos naturalmente usan sus oídos y sus ojos para mirar hacia fuera y decir: "Espere un minuto. Eso no es verdadero. Puedo ver que no es verdadero". El poder del Estado debe ser puesto detrás de la demanda de vivir una mentira. Por eso la ideología invariablemente crea un Estado totalitario.

     Segundo, el Marxismo Cultural de la Corrección Política, tal como el marxismo económico, tiene un solo factor como explicación de la Historia. El marxismo económico dice que toda la Historia está determinada por la propiedad de los medios de producción. El Marxismo Cultural, o Corrección Política, dice que toda la Historia está determinada por el poder, por medio del cual los grupos definidos en términos de raza, sexo, etc., tienen poder sobre otros grupos. Nada más importa. Toda la literatura, en efecto, es sobre esto. Todo en el pasado es sobre aquella única cosa.

     Tercero, tal como en el marxismo económico clásico, ciertos grupos, es decir trabajadores y campesinos, son a priori buenos, y otros, es decir, la burguesía y los dueños del capital, son malos. En el Marxismo Cultural de la Corrección Política ciertos grupos son buenos: mujeres feministas (sólo mujeres feministas, ya que las mujeres no feministas se considera que no existen), negros, hispánicos, homosexuales, etc. Estos grupos están determinados a ser "víctimas", y por lo tanto automáticamente buenos, sin tener en cuenta lo que cualquiera de ellos haga. De manera similar, los varones Blancos están determinados automáticamente a ser malos, convirtiéndose por lo tanto en el equivalente de la burguesía en el marxismo económico.

     Cuarto, el marxismo tanto económico como cultural se basa en la expropiación. Cuando los marxistas clásicos, los comunistas, se apoderaron de un país como Rusia, ellos expropiaron a la burguesía, y ellos le arrebataron su propiedad. Del mismo modo, cuando los marxistas culturales se apoderan de un campus universitario, ellos expropian por medio de cosas como las cuotas para admisiones. Cuando a un estudiante Blanco con calificaciones superiores se le niega la entrada a una universidad en favor de un negro o de un hispánico que no está tan bien calificado, el estudiante Blanco es expropiado. Y en efecto, la Acción Afirmativa [discriminación inversa] en nuestra sociedad entera hoy, es un sistema de expropiación. Las compañías poseídas por Blancos no consiguen un contrato porque el contrato está reservado para una compañía poseída por, digamos, hispánicos o mujeres. De esta manera, la expropiación es una herramienta principal para ambas formas de marxismo.

     Y finalmente, ambos tienen un método de análisis que automáticamente da las respuestas que ellos quieren. Para el marxista clásico, es la economía marxista. Para el marxista cultural, es la Des-construcción. La des-construcción esencialmente toma cualquier texto, remueve todo significado de él e inserta de nuevo cualquier significado deseado. Así encontramos, por ejemplo, que todo lo de Shakespeare es acerca de la supresión de las mujeres, o que la Biblia es realmente sobre raza y género. Todos estos textos simplemente se convierten en granos para el molino, lo que demuestra que "toda historia es acerca de qué grupos tienen poder sobre otros grupos". Entonces los paralelos son muy evidentes entre el marxismo clásico con el que estamos familiarizados en la vieja Unión Soviética, y el marxismo cultural que vemos hoy como Corrección Política.

     Pero los paralelos no son accidentales. Los paralelos no vinieron de la nada. La verdad del asunto es que la Corrección Política tiene una historia, una historia que es mucho más larga de lo que muchas personas están conscientes, aparte de un pequeño grupo de académicos que han estudiado esto. Y la historia se remonta, como dije, a la Primera Guerra Mundial, al igual que tantas de las patologías que están subvirtiendo hoy nuestra sociedad, y en realidad nuestra cultura.

     La teoría marxista decía que cuando viniese la guerra europea general (como vino realmente a Europa en 1914), la clase obrera a través de toda Europa se levantaría y derrocaría a sus gobiernos —los gobiernos burgueses— porque los trabajadores tenían más en común unos con otros a través de los límites nacionales, que lo que ellos tenían en común con la burguesía y la clase dirigente en su propio país. Bien; 1914 vino y aquello no sucedió. A través de toda Europa los trabajadores se reunieron en torno a sus banderas y marcharon felizmente para luchar unos contra otros. El Káiser estrechó la mano a los líderes del marxista Partido Socialdemócrata en Alemania y dijo que no había partidos entonces sino sólo alemanes. Y esto sucedió en cada país de Europa. Entonces algo estaba equivocado.

     Los marxistas sabían por definición que no podía ser la teoría. En 1917 ellos finalmente consiguieron un golpe marxista en Rusia y pareció como que la teoría estaba funcionando, pero se detuvo nuevamente. No se extendió, y cuando se hicieron intentos para esparcirla inmediatamente después de la guerra, con el levantamiento Espartaquista en Berlín, con el gobierno de Bela Kun en Hungría y con el Múnich soviético, los trabajadores no la apoyaron.

     Entonces los marxistas tenían un problema. Y dos teóricos marxistas se pusieron a trabajar en ello: Antonio Gramsci en Italia y Georg Lukacs en Hungría. Gramsci dijo que los trabajadores nunca verán sus verdaderos intereses de clase, como fueron definidos por el marxismo, hasta que ellos sean liberados de la cultura occidental, y particularmente de la religión cristiana, puesto que ellos están cegados por la cultura y la religión en cuanto a sus verdaderos intereses de clase. Lukacs, quien fue considerado el teórico marxista más brillante desde Marx mismo, dijo en 1919: "¿Quién nos salvará de la Civilización Occidental?". Él también teorizó que el gran obstáculo para la creación de un paraíso marxista era la cultura: la civilización occidental misma.

     Lukacs consiguió una oportunidad para poner sus ideas en práctica, porque cuando el gobierno bolchevique de Bela Kun fue establecido en Hungría en 1919, él se convirtió en el vice-comisario para la cultura, y la primera cosa que él hizo fue introducir la educación sexual en las escuelas húngaras. Esto aseguró que los trabajadores no apoyaran al gobierno de Bela Kun, porque la gente húngara miró esto horrorizada, los trabajadores así como todos los demás. Pero él ya había hecho la conexión por la cual hoy muchos de nosotros todavía estamos sorprendidos, que consideraríamos la "última cosa".

     En 1923 en Alemania fue establecido un centro de estudios que asumió el papel de traducir el marxismo desde términos económicos en culturales, que creó la Corrección Política como la conocemos hoy, y que esencialmente creó la base para ella hacia fines de los años '30. Esto ocurrió porque el muy adinerado joven hijo de un comerciante alemán millonario de nombre Felix Weil se había hecho un marxista y tenía mucho dinero para gastar. Él estaba perturbado por las divisiones entre los marxistas, de modo que él patrocinó algo llamado la Primera Semana de Trabajo Marxista, donde reunió a Lukacs y a muchos de los pensadores alemanes claves durante una semana, para trabajar en las diferencias del marxismo.

     Y él dice: "Lo que necesitamos es un centro de estudios". Washington está lleno de centros de estudio y los consideramos como muy modernos, pero de hecho ellos van hacia atrás de muchas maneras. Weil estableció un instituto en 1923, asociado con la Universidad de Frankfurt, que originalmente se suponía que sería conocido como el Instituto para el Marxismo. Pero la gente detrás de ello decidió al principio que no era para su ventaja ser abiertamente identificado como marxista. La última cosa que quiere la Corrección Política es que la gente se entere de que ella es una forma de marxismo. Entonces en vez de ese nombre, ellos decidieron llamarlo el Instituto para la Investigación Social.

     Weil es muy claro en cuanto a sus objetivos. En 1971 él escribió a Martin Jay, el autor de un libro principal sobre la Escuela de Frankfurt, como llegó a ser pronto conocido informalmente el Instituto para la Investigación Social, y dijo: "Yo quería que el Instituto se hiciera conocido, quizá famoso, debido a sus contribuciones al marxismo". Bien, él fue exitoso. El primer director del Instituto, Carl Grunberg, un economista austriaco, concluyó su discurso inaugural, según Martin Jay, "afirmando claramente su lealtad personal al marxismo como una metodología científica". El marxismo, dijo él, sería el principio rector en el Instituto, y eso nunca ha cambiado.

     El trabajo inicial en el Instituto era bastante convencional, pero en 1930 adquirió un nuevo director llamado Max Horkheimer, y las opiniones de Horkheimer eran muy diferentes. Él era en gran medida un marxista renegado. La gente que creó y formó la Escuela de Frankfurt eran marxistas renegados. Ellos eran todavía bastante marxistas en su pensamiento, pero ellos efectivamente se habían salido del partido. Moscú observó lo que ellos hacían, y dijo: "Oigan, eso no somos nosotros, y no vamos a bendecir esto".

     La herejía inicial de Horkheimer fue que él estaba muy interesado en Freud, y la clave para hacer la traducción del marxismo desde términos económicos a términos culturales es esencialmente que él lo combinó con el freudismo. Nuevamente, Martin Jay escribe: "Si se puede decir que en los primeros años de su historia el Instituto se preocupó principalmente de un análisis de la sub-estructura socioeconómica de la sociedad burguesa, en los años después de 1930 sus intereses primarios estaban en la súper-estructura cultural. En realidad, la fórmula marxista tradicional en cuanto a la relación entre las dos fue cuestionada por la Teoría Crítica". Y yo señalo que Jay tenía mucha simpatía por la Escuela de Frankfurt.

     La materia acerca de la cual hemos estado oyendo esta mañana —el feminismo radical, los departamentos de estudios de la mujer, los departamentos de estudios sobre el homosexualismo, los departamentos de estudios sobre los negros—, todas estas cosas son ramas de la Teoría Crítica. Lo que la Escuela de Frankfurt esencialmente hizo fue usar tanto a Marx como a Freud en los años '30 para crear esta teoría llamada la Teoría Crítica. El término es ingenioso porque usted se ve tentado a preguntar: "¿Cuál es esa teoría?". La teoría es criticar. La teoría es que el modo de echar abajo la cultura occidental y el orden capitalista es no establecer una alternativa. Ellos explícitamente rechazan hacer aquello. Ellos dicen que eso no puede ser hecho, que no podemos imaginar a qué se parecería una sociedad libre (su definición de una sociedad libre).

     Mientras vivimos bajo la represión —la represión de parte de un orden económico capitalista que crea (en la teoría de ellos) la condición freudiana, las condiciones de la represión que Freud describe en los individuos— no podemos siquiera imaginarla. De lo que se trata la Teoría Crítica es simplemente de criticar. Ella pide la crítica más destructiva posible, de cada modo posible, y está diseñada para echar abajo el orden actual. Y, por supuesto, cuando escuchamos de parte de las feministas que toda la sociedad simplemente quiere causarle problemas a las mujeres, etcétera, aquella clase de crítica es un derivado de la Teoría Crítica. Todo esto viene de los años '30, no de los años '60.

     Otros miembros claves que se unieron en aquella época fueron Theodore Adorno, y, más importante aún, Erich Fromm y Herbert Marcuse. Fromm y Marcuse introdujeron un elemento que es central para la Corrección Política, que es el elemento sexual, y particularmente Marcuse, que en sus propios escritos pide una sociedad de "perversidad polimorfa", que es su definición del futuro del mundo que ellos quieren crear. Marcuse en particular hacia los años '30 escribió alguna materia muy extrema acerca de la necesidad de la liberación sexual, pero esto vale para el Instituto entero. Lo mismo ocurre con la mayor parte de los temas que vemos en la Corrección Política, de nuevo a principios de los años '30. En opinión de Fromm, la masculinidad y la feminidad no eran reflejos de diferencias sexuales "esenciales", como los Románticos habían pensado. Ellas se derivaban, en cambio, de diferencias en las funciones de la vida, que estaban en parte socialmente determinadas: "El sexo es un constructo; las diferencias sexuales son un constructo".

     Otro ejemplo es el énfasis que ahora vemos en el ecologismo. "El materialismo, ya desde los tiempos de Hobbes, había conducido a una actitud de dominación manipuladora hacia la Naturaleza". Así escribía Horkheimer en 1933 en Materialismus und Moral. "El tema de la dominación de la Naturaleza por parte del hombre", según Jay, "se iba a convertir en una preocupación central de la Escuela de Frankfurt en años posteriores".

     "El antagonismo de Horkheimer contra la fetichización del trabajo (aquí es donde ellos se estaban apartando obviamente de la ortodoxia marxista) expresaba otra dimensión del materialismo de él: la demanda de una felicidad humana y sensual". En uno de sus ensayos más mordaces, El Egoísmo y el Movimiento para la Emancipación, escrito en 1936, Horkheimer "habló de la hostilidad contra la satisfacción personal inherente en la cultura burguesa". Y él se refirió específicamente al marqués de Sade, favorablemente, por su "protesta... contra el ascetismo en nombre de una moralidad superior".

     ¿Cómo entró a raudales todo este material aquí?; ¿cómo inundó nuestras universidades, y en realidad nuestras vidas hoy? Los miembros de la Escuela de Frankfurt son marxistas, y ellos son también, sin excepción, judíos. En 1933 los nacionalsocialistas subieron al poder en Alemania, y no sorprendentemente ellos cerraron el Instituto para la Investigación Social. Y sus miembros huyeron. Ellos huyeron a Nueva York, y el Instituto fue restablecido allí en 1933 con la ayuda de la Universidad de Columbia. Y los miembros del Instituto, gradualmente durante los años '30, aunque muchos de ellos siguieron escribiendo en alemán, cambiaron su foco desde la Teoría Crítica sobre la sociedad alemana, una crítica destructiva sobre cada aspecto de aquella sociedad, a la Teoría Crítica dirigida contra la sociedad estadounidense. Hubo otra transición muy importante cuando la guerra llegó. Algunos de ellos fueron a trabajar para el gobierno, incluso Herbert Marcuse, quien se convirtió en una figura clave en la OSS (la precursora de la CIA), y algunos, incluyendo a Horkheimer y Adorno, se trasladaron a Hollywood.

     Estos orígenes de la Corrección Política probablemente no significarían demasiado hoy para nosotros excepto por dos acontecimientos subsecuentes. El primero fue la rebelión estudiantil a mediados de los años '60, que fue conducida en gran parte por la resistencia a la conscripción militar y a la Guerra de Vietnam. Pero los estudiantes rebeldes necesitaban una teoría de alguna clase. Ellos no podían simplemente aparecer por ahí y decir: "Diablos, no, no iremos". Ellos tenían que tener alguna explicación teórica detrás de aquella actitud.

     Muy pocos de ellos estaban interesados en cruzar a través de Das Kapital. El marxismo económico clásico no es algo liviano, y la mayor parte de los radicales de los años '60 no eran profundos. Por suerte para ellos, y lamentablemente para nuestro país hoy, y no sólo en la universidad, Herbert Marcuse permaneció en Estados Unidos cuando la Escuela de Frankfurt se volvió a trasladar a Frankfurt después de la guerra. Y mientras que el señor Adorno en Alemania quedó consternado por la rebelión estudiantil cuando ella irrumpió allí (cuando los estudiantes rebeldes entraban en la sala de Adorno, él llamaba a la policía y los hacía detener), Herbert Marcuse, que permaneció aquí, vio la rebelión estudiantil de los años '60 como una gran oportunidad. Él vio la posibilidad de tomar el trabajo de la Escuela de Frankfurt y convertirlo en la teoría de la Nueva Izquierda en Estados Unidos.

     Uno de los libros de Marcuse fue el libro clave, que prácticamente se convirtió en la "biblia" del movimiento Estudiantes por una Sociedad Democrática (SDS) y de los estudiantes rebeldes de los años '60. Aquel libro era Eros y Civilización. Marcuse sostiene que bajo un orden capitalista (él minimiza al marxismo muy fuertemente aquí, y se subtitula Una Investigación Filosófica acerca de Freud, pero el marco teórico es marxista), la represión es la esencia de aquel orden, y eso nos da la persona que Freud describe: la persona con todos los complejos y neurosis, porque sus instintos sexuales están reprimidos.

     Podemos prever un futuro, dice él, sólo si podemos destruír dicho orden opresivo existente, en el cual liberaremos el eros, liberaremos la libido, cuando tendremos un mundo de "perversidad polimorfa", en el cual usted puede "hacer lo suyo". Y a propósito, en aquel mundo ya no habrá trabajo sino sólo juego. ¡Qué maravilloso mensaje para los radicales de mediados de los años '60! Ellos son estudiantes, ellos son personas nacidas en la posguerra, y han crecido sin ninguna necesidad de preocuparse por nada excepto eventualmente de tener que conseguir un trabajo, y aquí está un tipo que escribe en un modo que ellos pueden seguir fácilmente. Él no requiere que ellos lean mucho del pesado marxismo y les dice todo lo que ellos quieren oír, que es esencialmente: "Haz lo tuyo", "Si te hace sentir bien, hazlo", y "Tú nunca tendrás que ir a trabajar". A propósito, Marcuse es también el hombre que creó la frase "Haz el amor, no la guerra".

     Volviendo a la situación que la gente enfrenta en los campus, Marcuse define la "tolerancia liberadora" como la intolerancia contra cualquier cosa que venga de la Derecha y la tolerancia por cualquier cosa que venga de la Izquierda. Marcuse se integró a la Escuela de Frankfurt en 1932 (si recuerdo bien). De este modo, todo esto se remonta a los años '30.

     Para concluír, Estados Unidos hoy está en las convulsiones de la mayor y más extrema transformación en su historia. Nos estamos convirtiendo en un Estado ideológico, un país con una ideología estatal oficial impuesta por el poder del Estado. Por "delitos de odio" ahora tenemos a gente cumpliendo penas de cárcel por sus pensamientos políticos. Y el Congreso se está moviendo ahora para ampliar aquella categoría aún más.

     La Acción Afirmativa [discriminación inversa] es parte de ello. El terrorismo contra cualquiera que disienta de la Corrección Política en el campus es parte de ello. Eso es exactamente lo que hemos visto suceder en los países comunistas, y ahora eso está viniendo aquí. Y no lo reconocemos porque lo llamamos Corrección Política y nos reímos de ello. Mi mensaje hoy es que aquello no es gracioso; está aquí, está creciendo y finalmente destruirá, porque eso procura, todo lo que hemos definido alguna vez como nuestra libertad y nuestra cultura.–




¿Quién Robó Nuestra Cultura?
por William S. Lind, 2007


     En algún momento durante el último medio siglo, alguien robó nuestra cultura. Sólo hace 50 años, en los años '50, Estados Unidos era un gran lugar. Era seguro. Era decente. Los niños conseguían una buena educación en las escuelas públicas. Incluso los padres que trabajaban en industrias llevaban a casa ingresos de la clase media, de modo que las mamás podían quedarse en casa con los niños. Los programas de televisión reflejaban valores sanos y tradicionales.

     ¿A dónde se fue todo eso?. ¿Cómo aquel EE.UU. se convirtió en el lugar moralmente degradado y decadente en el que vivimos hoy, tan diferente que a aquellos que crecieron antes de los años '60 les parece que éste es un país extranjero?. Aquello ¿simplemente "sucedió"?.

     No "sucedió" simplemente. De hecho, una agenda deliberada fue seguida para robar nuestra cultura y dejar una nueva y muy diferente en su lugar. La historia de cómo y por qué, es una de las partes más importantes de nuestra historia nacional, y es una historia que casi nadie conoce. La gente detrás de ello quiso que fuese así.

     Lo que ocurrió, en resumen, es que la cultura tradicional de EE.UU., que había crecido durante generaciones desde nuestras raíces occidentales y cristianas, fue barrida por una ideología. Conocemos aquella ideología mejor como "corrección política" o "multi-culturalismo". Ella realmente es Marxismo Cultural, marxismo traducido desde la esfera económica a términos culturales, en un esfuerzo que se remonta no a los años '60 sino a la Primera Guerra Mundial. Increíble como pueda parecer, como el viejo marxismo económico de la Unión Soviética se ha desvanecido, un nuevo marxismo cultural se ha convertido en la ideología dirigente de las élites de Estados Unidos. El objetivo Nº 1 de aquel marxismo cultural, desde su creación, ha sido la destrucción de la cultura occidental y la religión cristiana.

     Para entender algo, tenemos que conocer su historia. Para entender quién robó nuestra cultura, tenemos que mirar la historia de la "corrección política".


TEORÍA MARXISTA TEMPRANA

     Antes de la Primera Guerra Mundial, la teoría marxista decía que si Europa alguna vez estallaba en guerra, las clases obreras en cada país europeo se levantarían en rebelión, derrocarían a sus gobiernos y crearían una nueva Europa comunista. Pero cuando la guerra estalló en el verano de 1914, eso no ocurrió. En vez de ello, los trabajadores en cada país europeo se alinearon por millones para luchar contra los enemigos de su país. Finalmente, en 1917, una revolución comunista ocurrió realmente, en Rusia. Pero las tentativas de extender aquella revolución a otros países fallaron porque los trabajadores no la apoyaron.

     Después de que la Primera Guerra Mundial se terminó en 1918, los teóricos marxistas tuvieron que hacerse la pregunta: ¿Qué salió mal? Como buenos marxistas, ellos no podían confesar que la teoría marxista había sido incorrecta. En cambio, dos importantes intelectuales marxistas, Antonio Gramsci en Italia y Georg Lukacs en Hungría (Lukacs fue considerado el más brillante pensador marxista desde Marx mismo) aparecieron independientemente con la misma respuesta. Ellos dijeron que la cultura occidental y la religión cristiana habían cegado tanto a la clase obrera en cuanto a sus verdaderos y marxistas intereses de clase, que una revolución comunista era imposible en Occidente, hasta que ambas pudieran ser destruídas. Aquel objetivo, establecido como el objetivo del Marxismo Cultural directamente desde el principio, nunca ha cambiado.


UNA NUEVA ESTRATEGIA

     Gramsci conocidamente presentó una estrategia para destruír el cristianismo y la cultura occidental, una que ha resultado demasiado exitosa. En vez de pedir una revolución comunista al frente, como en Rusia, él dijo que los marxistas en Occidente deberían tomar el poder político al final, después de una "larga marcha a través de las instituciones" —las escuelas, los medios de comunicación, incluso las Iglesias, a través de cada institución que pudiera influír en la cultura. Aquella "larga marcha a través de las instituciones" es lo que EE.UU. ha experimentado, sobre todo desde los años '60. Por suerte, Mussolini reconoció el peligro que Gramsci representaba y lo encarceló. Su influencia permaneció pequeña hasta los años '60, cuando sus obras, sobre todo "Los Cuadernos de la Prisión", fueron descubiertos de nuevo.

     Georg Lukacs demostró ser más influyente. En 1918 él se convirtió en el vice-comisario para la cultura en el efímero régimen bolchevique de Bela Kun en Hungría. Allí, preguntándose "¿Quién nos salvará de la civilización occidental?", él instituyó lo que él llamó el "terrorismo cultural". Uno de sus principales componentes fue introducir la educación sexual en las escuelas húngaras. Lukacs comprendió que si él pudiera destruír la moral sexual tradicional del país, él habría dado un paso gigantesco hacia la destrucción de su cultura tradicional y su fe cristiana.

     Lejos de reunirse en torno al "terrorismo cultural" de Lukacs, la clase obrera húngara se indignó tanto por ello que cuando Rumania invadió Hungría, los trabajadores no lucharon por el gobierno de Bela Kun, y éste cayó. Lukacs desapareció, pero no por mucho tiempo. En 1923 él apareció en una "Semana de Estudio Marxista" en Alemania, un programa patrocinado por un joven marxista llamado Felix Weil que había heredado millones. Weil y los demás que asistieron a aquella semana de estudio quedaron fascinados por la perspectiva cultural de Lukacs dentro del marxismo.


LA ESCUELA DE FRANKFURT

     Weil respondió usando un poco de su dinero para establecer un nuevo centro de estudios en la Universidad de Frankfurt, en Alemania. Al principio debía ser llamado el "Instituto para el Marxismo", pero los marxistas culturales comprendieron que ellos podrían ser mucho más eficaces si ellos ocultaban su verdadera naturaleza y objetivos. Ellos convencieron a Weil de dar al nuevo instituto un nombre que sonara neutro, el "Instituto para la Investigación Social". Pronto conocido simplemente como la "Escuela de Frankfurt", el Instituto para la Investigación Social se convertiría en el lugar donde fue desarrollada la Corrección Política como ahora la conocemos. La respuesta básica a la pregunta "¿Quién robó nuestra cultura?", es los marxistas culturales de la Escuela de Frankfurt.

     Al principio, el Instituto trabajó principalmente en cuestiones marxistas convencionales, como el movimiento sindical. Pero en 1930 aquello cambió dramáticamente. Ese año, del Instituto se hizo cargo un nuevo director, un brillante joven intelectual marxista llamado Max Horkheimer. Horkheimer había sido fuertemente influído por Georg Lukacs. Él inmediatamente se puso a trabajar para convertir la Escuela de Frankfurt en el lugar donde el trabajo pionero de Lukacs en cuanto al Marxismo cultural podría ser desarrollado posteriormente como una verdadera ideología.

     Para tal efecto, él llevó algunos nuevos miembros a la Escuela de Frankfurt. Quizás el más importante fue Theodor Adorno, que llegaría a ser el colaborador más creativo de Horkheimer. Otros nuevos miembros incluían a dos psicólogos, Eric Fromm y Wilhelm Reich, quienes eran conocidos promotores del feminismo y el matriarcado, y un joven estudiante graduado llamado Herbert Marcuse.


AVANCES EN MARXISMO CULTURAL

     Con la ayuda de esta sangre nueva, Horkheimer hizo tres importantes avances en el desarrollo del Marxismo Cultural. Primero, él rompió con la opinión de Marx de que la cultura era simplemente parte de la "súper-estructura" de la sociedad, que estaba determinada por factores económicos. Él dijo que, por el contrario, la cultura era un factor independiente y muy importante en la formación de una sociedad.

     Segundo, también al contrario de Marx, él anunció que en el futuro la clase obrera no sería el agente de la revolución. Él dejó abierta la pregunta de quién desempeñaría aquel papel, una pregunta que Marcuse contestó en los años '50.

     Tercero, Horkheimer y los otros miembros de Escuela de Frankfurt decidieron que la clave para la destrucción de la cultura occidental era cruzar a Marx con Freud. Ellos argumentaron que así como los trabajadores eran oprimidos bajo el capitalismo, del mismo modo bajo la cultura occidental cada uno vivía en un estado constante de represión psicológica. La "liberación" de cada uno de aquella represión se convirtió en uno de los objetivos principales del marxismo cultural. Aún más importante, ellos comprendieron que la psicología les ofrecía un instrumento mucho más poderoso que la filosofía para destruír la cultura occidental: el condicionamiento psicológico.

     Hoy, cuando los marxistas culturales de Hollywood quieren "normalizar" algo como la homosexualidad (así "liberándonos" de la "represión"), ellos ponen por la televisión programa tras programa donde el único varón Blanco de apariencia normal es un homosexual. Así es cómo trabaja el condicionamiento psicológico: la gente absorbe las lecciones que los marxistas culturales quieren que ellos aprendan sin siquiera saber que están siendo enseñados.

     La Escuela de Frankfurt estaba bien encaminada para crear la Corrección Política. Entonces de repente, el destino intervino. En 1933 Adolf Hitler y el Partido Nacionalsocialista subieron al poder en Alemania, donde la Escuela de Frankfurt estaba localizada. Ya que la Escuela de Frankfurt era marxista, y los nacionalsocialistas odiaban el marxismo, y ya que casi todos sus miembros eran judíos, dicha escuela decidió dejar Alemania. En 1934 la Escuela de Frankfurt, incluyendo sus principales miembros de Alemania, fue restablecida en Nueva York con la ayuda de la Universidad de Columbia. Pronto, su foco cambió desde destruír la cultura occidental tradicional en Alemania a hacer lo mismo en Estados Unidos. Aquello demostraría ser demasiado exitoso.


NUEVOS DESARROLLOS

     Tomando ventaja de la hospitalidad estadounidense, la Escuela de Frankfurt pronto reanudó su trabajo intelectual para crear el Marxismo Cultural. A sus logros más tempranos en Alemania, añadió estos nuevos desarrollos.


Teoría Crítica

     Para servir a su objetivo de "negar" la cultura occidental, la Escuela de Frankfurt desarrolló un poderoso instrumento que llamó la "Teoría Crítica". ¿Cuál era esa teoría? La teoría era criticar. Sometiendo a cada institución tradicional, comenzando con la familia, a una crítica interminable y constante (la Escuela de Frankfurt se cuidó mucho de definir a favor de qué estaba, sino sólo contra qué), ella esperaba destruírlas. La Teoría Crítica es la base para los departamentos de "estudios" que ahora están presentes en las universidades e instituciones de educación superior estadounidenses. De manera no sorpresiva, aquellos departamentos son el hogar territorial de la corrección política académica.


Estudios en torno a los Prejuicios

     La Escuela de Frankfurt procuró definir como "prejuicio" las actitudes tradicionales en cada cuestión, en una serie de estudios académicos que culminaron en el libro enormemente influyente de Adorno "La Personalidad Autoritaria", publicado en 1950. Ellos inventaron una falsa "escala F", que pretendía vincular las creencias tradicionales en cuanto a la moral sexual, las relaciones entre hombres y mujeres y cuestiones tocantes a la familia, como apoyos del Fascismo. Hoy, el término favorito de uso políticamente correcto para cualquiera que discrepe con ellos es "fascista".


Dominación

     La Escuela de Frankfurt de nuevo se alejó del marxismo ortodoxo, que sostenía que toda la Historia estaba determinada por quién poseía los medios de producción. En vez de eso, ellos dijeron que la Historia estaba determinada por qué grupos, definidos como hombres, mujeres, razas, religiones, etc., tenían el poder o el "dominio" sobre otros grupos. Ciertos grupos, especialmente varones Blancos, fueron etiquetados como "opresores", mientras otros grupos fueron definidos como "víctimas". Las víctimas eran automáticamente buenas, y los opresores, malos, sólo por causa de qué grupo ellos provenían, sin tener en cuenta el comportamiento individual.

     Aunque marxistas, los miembros de la Escuela de Frankfurt también sacaron ideas de Nietzsche (alguien más que ellos admiraban por su desafío de la moral tradicional era el marqués de Sade). Ellos incorporaron en su marxismo cultural lo que Nietzsche llamó la "transvaloración de todos los valores". Lo que esto significa, en lenguaje simple, es que todos los antiguos pecados se convierten en virtudes, y todas las viejas virtudes se convierten en pecados. El homosexualismo está bien y es una buena cosa, pero cualquiera que piense que los hombres y las mujeres deberían tener papeles sociales diferentes es un malvado "fascista". Eso es lo que la Corrección Política ahora enseña a los niños en las escuelas públicas a través de todo Estados Unidos. (La Escuela de Frankfurt escribió acerca de la educación pública estadounidense. Dijo que no importaba si los alumnos aprendían alguna habilidad o algún hecho. Todo lo que importaba era que ellos se graduaran de las escuelas con las "actitudes" correctas sobre ciertos asuntos).


Medios de Comunicación y Entretenimiento

     Liderada por Adorno, la Escuela de Frankfurt al principio se opuso a la industria de la cultura, a la que ellos consideraban como una cultura comercialmente cosificada. Entonces ellos comenzaron a escuchar a Walter Benjamin, un cercano amigo de Horkheimer y Adorno, que sostenía que el Marxismo Cultural podría hacer un uso poderoso de instrumentos como la radio, el cine y posteriormente la televisión para condicionar psicológicamente al público. La opinión de Benjamin prevaleció, y Horkheimer y Adorno pasaron los años de la Segunda Guerra Mundial en Hollywood. No es ninguna casualidad que el mundo del espectáculo sea ahora el arma más poderosa del Marxismo Cultural.


El Crecimiento del Marxismo en Estados Unidos

     Después de la Segunda Guerra Mundial y de la derrota de los nacionalsocialistas, Horkheimer, Adorno y la mayor parte de los otros miembros de la Escuela de Frankfurt volvieron a Alemania, donde el Instituto se restableció en Frankfurt con la ayuda de las autoridades de ocupación estadounidenses. El Marxismo Cultural con el tiempo se convirtio en la ideología no oficial pero omni-penetrante de la República Federal de Alemania.

     Pero el infierno no había olvidado a Estados Unidos. Herbert Marcuse permaneció aquí, y él empezó a traducir los muy dificultosos escritos académicos de los otros miembros de la Escuela de Frankfurt en términos más simples, que los estadounidenses pudieran comprender fácilmente. Su libro "Eros y Civilización" usó el cruce de la Escuela de Frankfurt de Marx con Freud para sostener que si sólo pudiéramos "liberar el eros no-procreativo" por medio de una "perversidad polimorfa", podríamos crear un nuevo paraíso donde habría sólo juego y ningún trabajo. "Eros y Civilización" se convirtió en uno de los textos principales de la Nueva Izquierda en los años '60.

     Marcuse también ensanchó el trabajo intelectual de la Escuela de Frankfurt. A principios de los años '30 Horkheimer había dejado abierta la pregunta de quién sustituiría a la clase obrera como el agente de la revolución marxista. En los años '50 Marcuse contestó la pregunta, diciendo que sería una coalición de estudiantes, negros, mujeres feministas y homosexuales —el núcleo de la rebelión estudiantil de los años '60, y los sagrados "grupos víctimas" de la corrección política hoy. Marcuse posteriormente tomó una de las palabras favoritas de la Corrección Política, "tolerancia", y le dio un nuevo sentido. Él definió la "tolerancia liberadora" como la tolerancia por todas las ideas y movimientos que vienen de la Izquierda, e intolerancia para todas las ideas y movimientos que vienen de la Derecha. Cuando usted oye que los marxistas culturales hoy piden "tolerancia", ellos quieren decir la "tolerancia liberadora" de Marcuse (tal como cuando ellos piden "diversidad", ellos quieren decir la uniformidad de creencia en la ideología de ellos).

     La rebelión estudiantil de los años '60, conducida en gran parte por la oposición a la conscripción para la Guerra de Vietnam, dio a Marcuse una oportunidad histórica. Como quizás su "gurú" más famoso, él inyectó el Marxismo Cultural de la Escuela de Frankfurt en la generación de posguerra. Por supuesto, ellos no entendieron de qué se trataba realmente. Como fue verdadero desde el comienzo del Instituto, Marcuse y la poca otra gente que sabía, no anunciaron que la corrección política y el multi-culturalismo eran una forma del marxismo. Pero el efecto fue devastador: una generación entera de estadounidenses, especialmente la élite educada en la universidad, absorbió el marxismo cultural como algo propio, aceptando una ideología venenosa que procuraba destruír la cultura tradicional de EE.UU. y la fe cristiana. Aquella generación, que dirige cada institución de la élite en EE.UU., ahora agita una guerra incesante contra todas las creencias e instituciones tradicionales. Ellos han ganado en gran parte aquella guerra. La mayor parte de la cultura tradicional de EE.UU. está en ruinas.


UNA CONTRA-ESTRATEGIA

     Ahora usted sabe quién robó nuestra cultura. La pregunta es ¿qué vamos a hacer nosotros, como cristianos y como conservadores culturales, al respecto?.

     Podemos elegir entre dos estrategias. La primera es tratar de recapturar las instituciones existentes —las escuelas públicas, las universidades, los medios de comunicación, el mundo del espectáculo y la mayor parte de las Iglesias de línea principal— de los marxistas culturales. Ellos esperan que nosotros tratemos de hacer eso, ellos están listos para ello, y nosotros nos encontraríamos, con una pequeña voz y pocos recursos comparados con los suyos, haciendo un asalto frontal contra posiciones defensivas preparadas. Cualquier soldado puede decirle a lo que aquello casi siempre conduce: a la derrota.

     Hay otra estrategia más prometedora. Podemos separarnos nosotros y nuestras familias de las instituciones que los marxistas culturales controlan y construír nuevas instituciones para nosotros, las instituciones que reflexionan y que nos ayudarán a recuperar nuestra cultura occidental tradicional.

     Hace varios años, mi colega Paul Weyrich escribió una carta abierta al movimiento conservador sugiriendo esta estrategia. Mientras la mayor parte de los otros líderes conservadores (realmente Republicanos) pusieron reparos, su carta resonó poderosamente entre los conservadores de base. Muchos de ellos son ya parte de un movimiento para separarse de la cultura corrupta y dominante y crear instituciones paralelas: el movimiento de la educación escolar en casa (homeschooling). Movimientos similares están comenzando a ofrecer alternativas sanas en otros aspectos de la vida, incluyendo movimientos para promover granjas familiares pequeñas y a menudo orgánicas y desarrollar mercados comunitarios para los productos de aquellas granjas. Si el lema del Brave New World es "Piense globalmente, actúe localmente", el nuestro debería ser "Piense localmente, actúe localmente".

     Así, nuestra estrategia para deshacer lo que el marxismo cultural ha hecho a EE.UU. tiene un cierto paralelo con su propia estrategia, como Gramsci la presentó hace mucho. Gramsci pidió que los marxistas emprendieran una "larga marcha a través de las instituciones". Nuestra contra-estrategia sería una larga marcha para crear nuestras propias instituciones. Aquello no sucederá rápidamente, ni fácilmente. Será el trabajo de generaciones, como lo fue el trabajo de ellos. Ellos fueron pacientes, porque ellos sabían que las "inevitables fuerzas de la Historia" estaban de su lado. ¿Podemos no ser igualmente pacientes, y perseverantes, sabiendo que el Hacedor de la Historia está de nuestro lado?.–






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