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domingo, 3 de enero de 2016

Acerca de Erik Jan Hanussen



     Publicado primeramente en el vol. 8 Nº 3 de la revista New Dawn, de Mayo de 2014, y en newdawnmagazine.com en Noviembre de 2015, el siguiente texto, que presentamos en castellano, del historiador estadounidense doctor Richard B. Spence, profesor en la Universidad de Idaho, explora de manera no exhaustiva aspectos de un curioso personaje que circuló con alguna fama durante la Alemania de Weimar y los comienzos del Nacionalsocialismo, de quien al parecer se ha hecho más caudal del merecido. El clarividente judío austriaco cuyo seudónimo era Erik Jan Hanussen (1889-1933) ganó la apreciación de Hitler cuando en su propio semanario, el Berliner Wochenschau, predijo en Marzo de 1932 que en el plazo de un año aquél se convertiría en el Canciller del Reich, reuniéndose, se dice, con el futuro Führer varias veces. Sin embargo, Hanussen se trataba de un personaje de la decadencia que prosperó precisamente entre la ruina moral y cultural de la Alemania post-Primera Guerra, como lo revelan sus gustos y costumbres.


ERIK JAN HANUSSEN:
EL PSÍQUICO JUDÍO DE HITLER
por Richard B. Spence
3 de Noviembre de 2015



     Durante la mañana del 7 de Abril de 1933, al Sur de Berlín, unos trabajadores hicieron un descubrimiento espeluznante. Cerca del camino que unía a la capital alemana con la ciudad de Baruth estaba el cuerpo de un hombre acribillado por las balas, vestido con ropa formal. La muerte se había producido, estilo ejecución, por dos tiros en la cabeza. Más allá de eso, era difícil decir algo. El cadáver estaba lleno de gusanos, y los animales habían roído la cara haciéndola prácticamente irreconocible. La investigación del policía de la Kriminalrat de Berlín Hermann Albrecht rápidamente determinó que el difunto era Erik Jan Hanussen, un famoso clarividente de Berlín, astrólogo y figura pública que había estado desaparecido desde hacía dos semanas.

    Las preguntas críticas, por supuesto, eran quién mató a Hanussen y por qué. Parecía que el muerto tenía muchos enemigos. Psíquicos rivales, ex-empleados amargados, amantes abandonadas, maridos cornudos, víctimas chantajeadas y habitantes del hampa, todos tenían motivos para quererlo muerto. Albrecht quizá sabiamente concluyó que el médium había sido "llevado a dar un paseo" por gángsters de Berlín [1]. El caso permaneció sin resolver.

[1] "Seer who Foretold Hitler’s Rise Found Slain", New York Times (9 Abril 1933), p. 12, y "Hellseher-Leiche im Wald – Vor 80 Jahren wurde Erik Jan Hanussen von einem SA-Kommando nahe Zossen erschossen", Maerkische Allgemeine (online), 21 Marzo 2013.

     Como Albrecht seguramente sabía, los verdaderos asesinos de Hanussen eran miembros de la organización nacionalsocialista SA de Berlín. Esto era raro, porque hasta su fallecimiento, Hanussen era un prominente amigo de muchos nacionalsocialistas, para no mencionar que era un miembro del Partido y un miembro honorario de la SA. Él conocía a Adolf Hitler mismo, y sus exactas predicciones a favor de los nacionalsocialistas le habían ganado a Hanussen los apodos de "El Profeta del Tercer Reich", "El Rasputin Nacionalsocialista", "El Nostradamus de Hitler", y otros. Más raro todavía era el hecho de que Hanussen fuera un judío.

     La historia de Hanussen es fascinante, improbable y desconcertante, y ha sido analizada en diversas biografías, quizás más notablemente en Erik Jan Hanussen: El Clarividente Judío de Hitler (2001) de Mel Gordon, y La Sesión Espiritista Nacionalsocialista: La Extraña Historia del Psíquico Judío en el Círculo de Hitler (The Nazi Séance, 2011) de Arthur J. Magida [2].

[2] Los lectores alemanes deberían consultar también de Wilfried Kugel "Hanussen: Die wahre Geschichte des Hermann Steinschneider" (1998), y los lectores españoles también, de Jesús Palacios, "Erik Jan Hanussen. La Vida y los Tiempos del Mago de Hitler" (2005).

     Este artículo ofrecerá una breve descripción de la carrera de Hanussen, pero enfocará su atención en unas pocas preguntas que ameritan un examen más cercano. Primero, ¿hay alguna pista de los talentos y comportamiento de Hanussen a ser encontrada en sus antecedentes familiares?. ¿Estuvo implicado Hanussen en el espionaje, o tuvo él alguna vinculación con servicios de Inteligencia? Finalmente, ¿cuál era la naturaleza de su relación con el futuro Führer?.


¿Quién Era "Erik Jan Hanussen"?

     Hanussen no era Hanussen en absoluto. Su nombre verdadero era Hershmann (posteriormente Hermann) Chaim Steinschneider. Él nació en Viena en 1889, hijo de Siegfried Steinschneider, un vago y ocioso comediante y vendedor viajero judío. El nacimiento de Herschmann fue registrado en Prossnitz (hoy Prostejov en la República Checa), la ciudad morava que era la casa tradicional de los Steinschneider. La familia y el lugar tienen historias interesantes.

     En el siglo XVIII Prossnitz tenía una próspera comunidad judía que produjo una serie impresionante de rabinos y eruditos talmúdicos. Entre éstos estaban los rabinos Daniel Prossnitz el Joven y su hijo Aaron Daniel Prossnitz, quien adoptó el apellido Steinschneider. Ambos eran vunder-rebbes [líderes hasídicos "maravillosos"] reputados de tener poderes "mágicos y curativos" [3]. Mel Gordon especula que el apellido Steinschneider, que significa "cortador de piedras" o "sastre de piedras", se derivó de la práctica de Aaron Daniel de hacer amuletos con papeles kabalísticos a partir de bloques de piedra esculpidos (Ibid.).

[3] Mel Gordon, Erik Jan Hanussen: Hitler’s Jewish Clairvoyant, Los Angeles, 2001, p. 4.

     Pero no todo era lo que parecía en Prossnitz. La comunidad judía de la ciudad era un semillero de la herejía sabatea, una secta secretista que reverenciaba al "mesías" del siglo XVII Sabbatai Zevi [5]. Los sabateos no sólo consideraban a Zevi como el Mesías, sino que también seguían sus enseñanzas antinómicas que abogaban por la deliberada transgresión de la Ley judía y por una idea de tipo gnóstico de "redención por medio del pecado" [6]. Además, Prossnitz estaba infiltrada por la aún más radical y ocultista secta Frankista, cuyas prácticas incluían rituales orgiásticos [7].

[5] "Prossnitz", en The Jewish Encyclopedia (1906), www.jewishencyclopedia.com/articles/12394-prossnitz
[6] Gershom Scholem, "Redemption Through Sin", The Messianic Idea in Judaism, Nueva York, 1971, pp. 78-141.
[7] Ibid. y Jay Michaelson, "Heretic of the Month: Jacob Frank", en American Jewish Life Magazine (Marzo/Abril 2007).

     En opinión de Gershom Scholem, la influencia sabatea subvirtió completamente la cultura rabínica ortodoxa en Prossnitz (Scholem, p. 141). Un infame proselitista de las creencias sabateas fue Judah Leib (Loebele) Prossnitz, quien afirmaba ser capaz de invocar la Shekinah (la Presencia Divina), un truco que él llevaba a cabo con un sistema de retro-iluminación que hacía aparecer letras mágicas en su pecho [8].

[8] "Prossnitz, Loebele (Prostiz)", The Jewish Encyclopedia (1906), www.jewishencyclopedia.com/articles/12395-prossnitz-lobele-prostiz

     El truco suena muchísimo a algo que Hanussen podría haber intentado dos siglos más tarde. Pero, dado que él nunca vivió en Prossnitz, ¿cuánto pudo él haber sido influído por su cultura sectaria? El rabino Marvin Antelman sostiene que los Steinschneider eran una "familia de sabateos" y señala al tío abuelo de Hanussen, Moritz Steinschneider, como un ejemplo principal [9].

[9] Marvin S. Antelman, To Eliminate the Opiate, vol. 1. Jerusalem, 1974, p. 137.

     Hanussen indudablemente aprendió algo sobre Prossnitz de su padre. Él visitó y asombró a los locales realizando un exorcismo sobre una muchacha de una lechería (Gordon, pp. 40-41). Conscientemente o no, el comportamiento posterior de Hanussen, desde su negación de sus raíces judías a su rechazo de costumbres sexuales y otras, su obsesión con el misticismo, e incluso su asociación con virulentos anti-judíos, todo más o menos se conformaba al molde sabateo-Frankista.

     Un problema fundamental al tratar con el Hanussen de antes de los años '20 es que la mayor parte de lo que se sabe sobre él proviene de una sola fuente, su autobiografía de 1930, Meine Lebenslinie. Llamarla un auto-engrandecimiento sería poco, aunque parezca bastante exacta en cuanto a tiempos y lugares. El autor se mueve alrededor del asunto de los orígenes étnicos, declarando que él nació en Viena (verdad), no en Dinamarca, Sicilia o Tarnopol, esta última una ciudad en gran parte judía en los lejanos límites del viejo Imperio austro-húngaro [10]. Si se le ha de creer, sus poderes psíquicos primero se manifestaron cuando estaba en el vientre materno, cuando él deseó que sus padres solteros se casaran (Ibid.).

[10] Hanussen, Meine Lebenslinie (orig. 1930), edición Kindle, Frankfurt a. M., 2012, location 74.

     Hermann "Harry" Steinschneider siguió los pasos de su padre y pasó su juventud viajando por Europa Central con circos y espectáculos de comedia donde él se codeó con adivinos, hombres fuertes, hipnotizadores, magos y curanderos. Él aprendió muchos de sus trucos, inventó unos cuantos propios, y armó un acto de escenario basado en telepatía e hipnotismo. Él también se aventuró en el periodismo. En los años previos a la Primera Guerra Mundial, él trabajó para un célebre pasquín sensacionalista vienés, Der Blitz, el cual ganaba la mayor parte de sus ingresos tomando dinero por mantener historias fuera de sus páginas [11]. Steinschneider aplicaría bien esta lección en su posterior carrera.

[11] Markus Kompa (con Wilfried Kugel), "Erik Jan Hanussen – Hokus-Pokus-Tausendsassa", Telepolis Magazin, www.heise.de/tp/artikel/27/27562/1.html

     Durante la guerra, Harry sirvió en el Ejército austro-húngaro donde sus evidentes talentos como un adivinador de pensamientos y zahorí lo sacaron de las trincheras y lo llevaron a un cómodo servicio en la retaguardia. Él incluso organizó una sesión de espiritismo o dos. Si ésta fue una prueba de una genuina capacidad extrasensorial o sólo un astuto engaño, como siempre, es un asunto de opinión.

     Steinschneider hizo uso de varios alias, entre ellos Siegfried Krakauer y Saul Absolom Herschwitter, que todavía llevaba un fuerte indicio de ascendencia judía (Hanussen, Ibid.). Alrededor de 1919, él finalmente se quedó con el nombre Erik Jan Hanussen, afirmando ser un danés de ascendencia noble cuyos poderes telepáticos lo llevaron a convertirse en un artista de espectáculos, un investigador psíquico y un estudiante de lo oculto. No había, por supuesto, nada danés en él, y nadie parece haber tomado el papel demasiado seriamente, y menos que nadie Hanussen. En una visita en 1919 a Praga, él abiertamente se jactó de su herencia "checo-judía" (Gordon, p. 77). Hanussen era lo que las circunstancias mejor sugerían que él debía ser.

     En la Viena de posguerra, él ganó notoriedad como un mentalista e hipnotizador de escenario. Él incluso intentó suerte como estrella de cine en la película de bajo presupuesto Hypnose, en la que personificaba a un detective clarividente que luchaba contra los malvados planes de un swami manipulador. Él ganó más atención, y dinero, jugando al detective psíquico en la vida real. Su caso más famoso involucraba misteriosos robos en la oficina de imprenta del Banco Estatal austriaco. Los billetes recién impresos estaban desapareciendo y las autoridades estaban confundidas para explicar cómo. Hanussen solucionó el caso por simple deducción de que el crimen tenía que ser un trabajo interno. Él correctamente revisó a los culpables, lo que condujo a la recuperación de la mayor parte de los billetes robados (Hanussen, loc. 2359-2434).

     Sus logros en la resolución de delitos, sin embargo, le ganaron la enemistad de la Polizeidirektion de Viena, la cual sospechaba de él, no sin razón, o que organizaba delitos que él simulaba solucionar o de ser receptor de información privilegiada. Pero Hanussen encontró al menos un defensor entre la policía. El doctor Leopold Thoma era un psicoanalista, un investigador de lo paranormal, y jefe del Psychologische Abteilung [departamento psicológico] de la policía vienesa. En 1921 él formó su propio Institut für Kriminal Telepatische Forschung (Investigación Telepática Criminal). Los caminos de él y los de Hanussen se cruzarían otra vez unos años más tarde.

     Cuando las autoridades vienesas tomaron medidas enérgicas contra la exhibición de hipnotismo, Hanussen buscó pastos más verdes. Con el magnate austriaco del tabaco Hans Hauser, Hanussen se convirtió en parte de un esquema para vender equipo militar sobrante a los griegos, que en ese entonces estaban involucrados en una violenta guerra contra la naciente república turca. El asunto hedía a intriga internacional, aunque el trabajo de Hanussen, supuestamente, consistía en usar su poder hipnótico como una ventaja agregada en las negociaciones (Hanussen, loc. 2447-2482).

     Puede ser significativo que en el comercio balcánico de tabaco, Hauser casi ciertamente trató con la Tobacco Company Ltd., una firma británica que también resultó "proporcionar un disfraz en Europa para agentes del S.I.S [MI6] y ex-empleados del servicio secreto" [12]. Además, los británicos apoyaban a los griegos, mientras los franceses, los italianos y los soviéticos silenciosamente suministraban armas a los turcos. Hanussen recordó que a él y a un compañero se les rechazó el ingreso en la isla de Rodas, controlada por los italianos, por sospechar que ellos eran espías griegos (Hanussen, loc. 2977). Sus posteriores andanzas por el Levante y África del Norte añadieron mucho a su conocimiento del misticismo del Este, pero también proporcionaron una amplia oportunidad para espiar. Él afirmó haber ayudado a la policía egipcia a combatir un círculo de contrabandistas de hachís, aunque uno tiene que preguntarse si no era Hanussen el que estaba haciendo el contrabando (Kugel, p. 60).

[12] Robin Lockhart, Reilly: Ace of Spies, Nueva York, 1984, p. 136 nota.

     En 1924 Hanussen cruzó el Atlántico para un viaje por Estados Unidos, pero encontró audiencias yanquis en gran parte indiferentes a su acto. En Europa, sin embargo, sobre todo en Alemania, Hanussen se convirtió en una gran atracción, y hacia 1928 se publicitó como "El Mago de la Época", y amplió su repertorio para incluír quiromancia, grafología y astrología (Kompa, Ibid.). Lo que le daba de comer, sin embargo, seguía siendo la lectura de la mente. Comúnmente, los miembros de su audiencia entregaban preguntas escritas a un ayudante, y el asombroso Hanussen adivinaba la pregunta y la respuesta mediante sus poderes mentales, más un código secreto entre él y su ayudante. Él siguió siendo consultado en casos criminales, entre ellos el del "Vampiro de Düsseldorf", un asesino en serie que aterrorizó a la ciudad durante 1929-1930. Él también ofreció lecturas privadas a clientes ricos, y supuestamente se convirtió en un "consejero de la realeza europea" (New York Times, Ibid.).


     La fama, sin embargo, le atrajo oposición. En 1928 un fiscal en la ciudad checoslovaca de Leitmeritz acusó a Hanussen de fraude y latrocinio, basando su caso en el hecho de que la clarividencia no existía. En un proceso largo y público Hanussen consiguió la absolución al demostrar con éxito sus "poderes" al juez, o falsificándolos tan bien que nadie pudo sorprenderlo [13].

[13] "Clairvoyant Proves Power in Czech Court", New York Times, 29 Mayo 1930, p. 8.


Berlín y el Ascenso de Hanussen al Poder

     Hacia 1930 Hanussen puso su tienda de campaña más o menos permanentemente en Berlín, donde él se convirtió en una celebridad de primer orden y un símbolo del hedonismo decadente de la agonizante República de Weimar. Su habilidad para ganar tal reconocimiento es tanto más notable dada la competencia que enfrentaba. La capital alemana era el hogar de miles de videntes, hipnotizadores, curanderos y místicos de una variedad u otra (Gordon, p. 181). Sus extravagantes presentaciones en La Scala y otros teatros fueron presenciadas por gente como Marlene Dietrich, Sigmund Freud, Peter Lorre, Fritz Lang y Hermann Goering. Hanussen adquirió automóviles de fantasía, un yate y un aeroplano, así como un pequeño Imperio de publicación de libros, revistas y periódicos, que infatigablemente lo promovían a él, sus productos y sus predicciones.

     Su riqueza fue aumentada por medio del chantaje (que se remontaba hasta sus días en el Blitz) y venta de influencias. Etiquetado por Mel Gordon como el "Magister Ludi del Sexo", Hanussen albergó, y filmó en secreto, sesiones de espiritismo privadas que atraían a una mezcla embriagadora de políticos, aristócratas, estrellas de cine e industriales [14]. Los eventos agasajaban a todas las preferencias sexuales, y algunos invitados terminaban en posiciones comprometedoras por las que ellos estaban dispuestos a pagar para que permanecieran en silencio (Kompa, Ibid.). Él también extendía préstamos privados a "amigos especiales", entre ellos nacionalsocialistas prominentes como Wolf Heinrich conde de Helldorf, jefe de la organización SA en Berlín, un libertino, jugador degenerado y reputado conocedor de las "artes negras" [15].

[14] Mel Gordon, Voluptuous Panic: The Erotic World of Weimar Berlin, Los Angeles, 2008, p. 216.
[15] Gordon, Hanussen, p. 213, y Kompa, Ibid.

     Cualesquiera fuesen sus habilidades ocultistas, Hanussen era un personaje astuto, inescrupuloso y corrupto que se insinuaba en la confianza de gente importante en Alemania y otras partes. Él claramente tenía un talento, de una u otra forma, para obtener información secreta. Su dinero como un informante sólo aumentó cuando él consiguió tener acceso a Hitler. Todo esto hizo del falso danés un activo que cualquier agencia de Inteligencia habría estado ansiosa por explotar.


     Curiosamente, otro ocultista que estaba haciendo de Berlín su hogar durante 1930-1932 era el conocido Aleister Crowley. Crowley tenía una larga conexión con la Inteligencia británica, y parte de su propósito en Alemania era vigilar e informar sobre ciertos individuos [16]. Dada la prominencia de Hanussen y su proclamada habilidad en hipnotismo y sexo tántrico, no hay ningún modo de que la Gran Bestia [Crowley] no hubiera hecho caso de él. Extrañamente, no hay ninguna mención observable en los diarios de Crowley acerca de Hanussen o algo referido a él [17].

[16] Richard B. Spence, Secret Agent 666: Aleister Crowley, British Intelligence and the Occult, Los Angeles, 2008, pp. 210-213
[17] Mis agradecimientos a William Breeze y a los archivos de la OTO [Ordo Templis Orientis] por esta información.

     Sin embargo, ellos no estuvieron sin vinculaciones indirectas. Hacia 1930, el ya mencionado doctor Leopold Thoma había reaparecido en la vida de Hanussen y se había convertido en uno de sus colaboradores más cercanos. Thoma estaba bien relacionado con su colega psicoanalista austriaco Alfred Adler, un hombre de quien Crowley afirmó conocer personalmente y trabajar con él en Berlín (Spence, pp. 214-215). Además, Thoma llegó a ser amigo del doctor Alexander Cannon, otro psiquiatra, investigador de lo paranormal y amigo de Crowley que cruzó caminos con Hanussen [18].

[18] Gordon, Hanussen, p. 252. Después de que los nacionalsocialistas llegaron al poder, Cannon (y quizá Crowley) ayudaron a Thoma a emigrar a Gran Bretaña.

     Cannon, a veces llamado "el yogui de Yorkshire" o "el líder de la magia negra en Inglaterra", enfrentaría más tarde acusaciones de ser un simpatizante nacionalsocialista y un espía alemán [19]. Por último, pero no lo menor, el falso danés era un confidente de Hanns Heinz Ewers, un escritor y ocultista alemán que era entonces un ferviente nacionalsocialista con acceso a Hitler, además de un viejo socio de Crowley [20]. Así, este último tenía varios canales por los cuales él podría haber recogido información de o sobre Hanussen.

[19] "Edward VIII’s Links to a Mystic", BBC News (6 Dic. 2008). http://news.bbc.co.uk/2/hi/uk_news/7767919.stm.
[20] Werner Gerson (Pierre Mariel), "Mage ou Espion?", en Le Nazisme: Société Secrète, París, 1972, http://humanisme.canalblog.com/archives/2010/08/22/18871564.html y Gordon, Hanussen, p. 195. Como la mayoría de los asociados nacionalsocialistas de Hanussen, Ewers posteriormente fue excluído del Partido.

     La conexión Crowley-Hanussen puede estar en la raíz de la aseveración posterior de René Guénon de que la Bestia [Crowley] se infiltró en el círculo de Hitler y se convirtió en un "consejero secreto" del líder nacionalsocialista [21]. No hay ninguna indicación de que Crowley estuviera en ninguna parte cerca del futuro Führer, pero Hanussen ciertamente sí.

[21] Guénon a Marcelo Motta, 1949, citado en Giorgio Galli, Hitler e il Nazismo Magico, Milan, 1989, p. 129.

     Existe también la posibilidad de que Thoma estuviera trabajando para la Inteligencia austriaca. La Polizeidirektion de Viena, con la cual él permaneció relacionado, estuvo implicada en actividades de Inteligencia y de contraespionaje [22]. Averiguar lo que había en la mente del hijo nativo (de Austria) Adolf Hitler habría sido una alta prioridad. Hanussen, nuevamente, podría haber sido una fuente muy valiosa de información.

[22] Mario Muigg, "Geheim-und-Nachrichten-Dienste in und aus Oesterriech, 1918-1938", SIAK-Journal, Nº 3 (2007), pp. 64-72.

     En 1933 Pierre Mariel, un escritor con lazos con la Inteligencia francesa, escribió (como "Teddy Legrand") un curioso libro, Les Sept Tetes du Dragon Vert (Las Siete Cabezas del Dragón Verde). Allí se afirmaba revelar las maquinaciones de una conspiración internacional que, entre otras cosas, estuvo detrás del ascenso de Hitler al poder. Hanussen aparece escasamente velado como "el hombre con los guantes verdes", un agente de la conspiración [23]. Años más tarde, en un libro sobre el ocultismo nacionalsocialista, Mariel, escribiendo como "Werner Gerson", afirmó que "Hanussen era un espía para Gran Bretaña", basado en la supuesta admisión del ex-agente británico John Goldsmith (Gerson, Ibid.). Si no hubo ninguna agencia de espionaje explotando a Hanussen, ciertamente debería haberla habido.

[23] Richard B. Spence, "Behold the Green Dragon: The Myth and Reality of an Asian Secret Society", New Dawn 112 (Ene-Feb 2009), p. 69.


Hanussen y Hitler

     Exactamente cuándo y cómo Hanussen se reunió con Hitler es un asunto de incertidumbre y debate. El escritor Juri Lina afirma, improbablemente, que su asociación comenzó en 1920 [24]. Gordon sostiene que ambos se encontraron, por intermedio del conde de Helldorf, a finales de Junio o a principios de Julio de 1932. Palacios piensa que el intermediario puede haber sido Ewers y que la reunión ocurrió hacia el final de 1932, mientras Magida se pregunta si los dos alguna vez se encontraron en absoluto [25].

[24] Juri Lina, Architects of Deception, Stockholm, 2004, p. 422. En castellano en http://es.scribd.com/doc/217187946/Arquitectos-del-engano-Juri-Lina#scribd
[25] Arthur J. Magida, The Nazi Séance: The Strange Story of the Jewish Psychic in Hitler’s Circle, Nueva York, 2011, pp. 169-170.

     En 1943 (el falsario judío) Walter Langer compiló un "Perfil Psicológico" de Hitler para la OSS estadounidense. Una de sus fuentes fue el nacionalsocialista disidente Otto Strasser, él mismo un antiguo admirador de Hanussen, quien relató que "durante principios de los años '20 Hitler tomó lecciones regulares de oratoria y de psicología de masas de un hombre llamado Hamissen [sic] quien era también un astrólogo practicante y adivino" [26]. En su propio escrito, Strasser simplemente pone la reunión en el "período de la posguerra" y describe a Hanussen como "un súper-clarividente" que actuaba como el "médium" de Hitler [27]. En el World Diary, el periodista estadounidense contemporáneo Quincy Howe identifica 1930 como el año en el cual Hitler "constantemente consultó a un hipnotizador judío que había cambiado su nombre de Steinschneider a Hanussen" [28].

[26] Walter C. Langer, A Psychological Profile of Adolf Hitler: His Life and Legend, Washington, DC, Office of Strategic Services, 1943, 9. www.nizkor.org/hweb/people/h/hitler-adolf/oss-papers/text/profile-index.html
[27] Otto Strasser, Hitler and I, Londres, 1940, p. 37.
[28] Quincy Howe, World Diary, 1929-1934, Nueva York, 1934, p. 54.

    Hacia 1932, sin embargo, lo que Hitler quería del médium no eran lecciones de declamación sino atisbos del futuro. Tan temprano como en 1930, Hanussen había predicho que Alemania recibiría a un dictador de tipo radical y socialista, aunque sus publicaciones satirizaban a políticos, incluyendo a Hitler. Eso cambió a principios de 1932. Hitler estaba postulando para Presidente contra el actual, Paul von Hindenburg. Hanussen predijo que Hindenburg ganaría (él lo hizo) pero que Hitler se convertiría en el Canciller dentro de un año. Desde ahí en adelante, Hanussen y sus publicaciones tomaron una postura decididamente pro-nacionalsocialista.

     Sin embargo, el incidente que más pudo haber atraído la atención de Hitler, tal como llamó la de otros, no tuvo nada que ver con la política. En Mayo de 1932 se congregaron competidores en Berlín para el Gran Premio AVUS [Automobil-Verkehrs- und Übungs-Straße]. Uno de ellos era el joven noble checo Georg Christian von Lobkowicz. Unos días antes de la carrera, Hanussen predijo que Lobkowicz sufriría un feroz accidente. Unos cuantos minutos después de comenzado el evento, su automóvil Mercedes se estrelló, matándolo al instante [29].

[29] "Motor Race Tragedy", Singapore Free Press and Mercantile Advertiser, 24 Mayo 1932, p. 9.

     La investigación mostró que la tragedia fue el resultado de una falla mecánica anormal. Incluso los escépticos más obstinados de Hanussen se vieron apremiados para explicar cómo él podría haber fabricado aquello. Los enemigos no llegaron a sugerir que el psíquico hubiera confabulado para sabotear el automóvil de Lobkowicz, probablemente coludido con los otros competidores. El joven checo también había fantaseado con una mujer que Hanussen deseaba, de modo que los celos eran otro motivo posible. Para la mayoría, sin embargo, el accidente era la prueba positiva de que el "danés" realmente era un vidente. Arthur Magida se pregunta si a lo largo de los años de disciplina mental, Hanussen realmente había desarrollado alguna capacidad psíquica (Magida, p. 138).

     Una reunión con Hitler siguió poco después, y Hanussen aseguró a un nervioso Hitler que él no tenía que preocuparse de las próximas elecciones. Bastante seguros, los nacionalsocialistas marcaron un éxito enorme en la votación de Julio, duplicando sus asientos para convertirse en el partido más grande en el Reichstag. Durante el día de Año Nuevo de 1933, Hanussen hizo un horóscopo y declaró que Hitler sería el Canciller antes del final de mes. Eso, también, llegó a suceder.


El Palacio del Ocultismo y el Incendio del Reichstag

     Hanussen parecía en la cúspide de su poder. Él no sólo se asociaba con nacionalsocialistas sino que era uno de ellos. Incluso su secretario de confianza, Ismet Dzino, era un hombre del Partido y de la SA. Además de ser el adivino favorecido del nuevo régimen, él estaba a punto de abrir su opulento Palacio del Ocultismo. La élite de la capital clamó por invitaciones. Pero habían problemas aguardando. Su inclinación hacia los nacionalsocialistas le ganó a Hanussen la enemistad de la prensa comunista, que había publicado la prueba de su ascendencia judía. Hanussen hizo todo lo posible para ignorar el asunto, y sus amigos nacionalsocialistas, como Helldorf, permanecieron invariables, por el momento de todos modos.


     El Palacio del Ocultismo abrió sus puertas durante la tarde del 26 de Febrero. En una sesión de espiritismo semi-privada, uno de los médiums de Hanussen, una ex-actriz, Maria Paudler, tuvo una visión profética. En un trance, ella afirmó ver un "gran edificio" incendiándose [30]. La prensa atribuyó la predicción a Hanussen mismo. Menos de 20 horas más tarde, el Reichstag estaba en llamas. Los nacionalsocialistas culparon del incendio a un complot comunista y contestaron por medio de poderes extraordinarios que dieron a Hitler el control dictatorial.

[30] Geoffrey Ashe, Encyclopedia of Prophecy, Santa Barbara, 2001, p. 99.

     La policía de Berlín detuvo a Marinus van der Lubbe, un holandés con vinculaciones comunistas y una historia de incendios provocados. La presunción general es que los nacionalsocialistas estuvieron detrás del incendio y que usaron a Van der Lubbe como un chivo expiatorio. Kugel sugiere que el titiritero hipnotista que controlaba al holandés era Hanussen (Kugel, pp. 231-234). Gerson/Mariel sugiere otra posibilidad: que el psíquico instigara el incendio por orden de alguien que quería desacreditar a Hitler. De ser así, el complot produjo malamente el efecto contrario (Gerson, Ibid.).

     A mediados de Marzo, la mayor parte de los amigos nacionalsocialistas de Hanussen, incluído Helldorf, se encontraron expulsados o reasignados. El 24 de Marzo, una unidad de la SA llevó al psíquico al cuartel central de la Gestapo para un interrogatorio. Ellos lo soltaron, pero la tarde siguiente tres hombres lo arrebataron de la calle, y él nunca fue visto vivo otra vez.

     La conjetura más fácil es que los nacionalsocialistas mataron a Hanussen porque ellos descubrieron que él era un judío, pero aquello realmente no tiene sentido. La evidencia de sus orígenes hebraicos había estado disponible durante meses, y sus camaradas de Partido no lo habían rechazado. No había ninguna razón apremiante para que ellos hicieran eso ahora. Otra teoría, la de que Helldorf y otros lo asesinaron para escapar de sus deudas, ignora el hecho de que ellos hubieran estado matando a la gallina de los huevos de oro. No hay ninguna indicación de que Hanussen hubiera hecho alguna tentativa de recolectar sus deudas o de que él no hubiera estado dispuesto a prestar más.

     El fallecimiento de Hanussen está casi ciertamente vinculado al incendio del Reichstag, pero podría haber más al respecto. La mayor parte de los contactos nacionalsocialistas de Hanussen estaban vinculados a la SA, y la mayor parte de ellos a Ernst Roehm, el único rival serio restante de Hitler. Casi un año más tarde, Hitler y la SS matarían a Roehm y a docenas de líderes más de la SA durante la así llamada Noche de los Cuchillos Largos. Varios, incluso Roehm, eran ex-socios de Hanussen. Helldorf se escapó, pero participó en intrigas anti-Hitler y murió por su parte en el fallido intento de asesinato de 1944 contra el Führer. Por contraste, los tres hombres SA identificados más tarde como los asesinos de Hanussen todos sobrevivieron para perecer en la Segunda Guerra Mundial, y uno de ellos, Rudolf Steinle, llegó a convertirse en un oficial de la Gestapo y de la SS. Hanussen, por lo tanto, puede haber sido una temprana baja de intrigas entre nacionalsocialistas.

     Un interesante epílogo de la historia involucra al secretario de Hanussen, Ismet Dzino. Diversamente descrito como un bosnio, un turco o un libanés, él se casó con una joven inglesa, Grace Cameron, contra el consejo de su maestro. Hanussen le advirtió que si ellos se casaban, ella moriría y Dzino se convertiría en un asesino y un suicida (Gordon, Hanussen, p. 254).

     La Gestapo detuvo a Dzino inmediatamente después de la muerte de Hanussen, pero Grace, usando sus contactos en la embajada británica, aseguró la liberación de él. Según un informe en un periódico suizo, ellos más tarde aparecieron en Londres donde Dzino le dijo a amigos suyos que la Gestapo andaba detrás de él porque él poseía "importantes documentos acerca de la amistad de su maestro con ciertos líderes nacionalsocialistas". Los documentos permanecieron en Londres, pero Dzino y su esposa establecieron su residencia en Viena. ¿Tenían Dzino o su esposa vínculos con la Inteligencia británica?. ¿Quién se hizo cargo de los documentos?. ¿Jugaron Crowley o Cannon alguna parte en esto?.

     En Austria, Dzino pasó por un período de dificultad y se ganó la vida como un croupier de casino. Él llegó a ser poseído por los celos, lo que llevó a Grace a huír. En Septiembre de 1937 él le habló en un reencuentro, donde le disparó a ella y al hijo de ambos, de cuatro años, y luego apuntó el arma contra sí mismo. La predicción de Hanussen se había cumplido [31].

[31] "Après avoir tue sa femme et sa fils, l’ancien secretarie du mage Hanussen se suicide a Vienne", L’Impartiale, 29 Sept. 1937, p. 3.

     Corrió el inevitable rumor de que el cadáver no era Hanussen, que el estafador evitó a sus enemigos cambiando nuevamente de forma y desapareciendo. Ésa es otra posibilidad, dudosa pero intrigante.–




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