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lunes, 14 de diciembre de 2015

Sobre la Ubicación del Templo Judío



     Ciertamente de tiempo en tiempo se oye hablar de un hipotético futuro tercer templo judío en Jerusalén, obsesión de algunos fanáticos religiosos sionistas, incluídos muchos cristianos evangélicos y otros, templo que debiera ser construído precisamente en el sitio donde hoy están la Cúpula de la Roca y la mezquita Al-Aqsa, islámicos ambos monumentos, puesto que, dicen los sionistas, allí estuvieron los anteriores dos templos judíos. Sin embargo, los siguientes cuatro artículos que presentamos en castellano se enfocan en el asunto de que el así llamado "Monte del Templo" no sería la localización del templo anterior, destruído por los romanos en el año 70 d.C., por las razones que se verán. El primer texto, de un ministro Metodista, apareció en 2011 en el Washington Report on Middle East Affairs (wrmea.org). El segundo es un artículo que apareció en Octubre de este 2015 en el New York Times, que fue duramente rebatido. El tercero apareció una semana después en rehmat1.com y también alude al anterior, pero su orientación va dirigida hacia el enfoque del cuarto texto (contenderministries.org), del 24 de Noviembre de 2003, que tiene que ver con la evidencia histórica y arqueológica, mencionando en especial el trabajo de Ernest L. Martin (1932-2002) en su libro "Los Templos que Jerusalén Olvidó", quien recalca que el templo judío habría estado situado al Sur de la actual "Explanada de las Mezquitas". Las implicaciones de todo esto son varias, y las abordaremos en una entrada posterior.




Malentendidos acerca del Monte del Templo de Jerusalén
por George Wesley Buchanan
Agosto de 2011


     Si bien no ha sido extensamente publicitado, sin duda ha sido conocido durante más de 40 años que el bien fortificado lugar de 18 hectáreas (45 acres) que ha sido equivocadamente llamado el "Monte del Templo" era realmente la fortaleza romana Antonia que Herodes construyó. La Cúpula de la Roca (Dome of the Rock) y la mezquita Al-Aqsa están contenidas dentro de esas murallas. El área es llamada el Haram al-Sharif en árabe.

     El descubrimiento de que dicha área había sido una vez la gran fortaleza romana provocó un estupor en la comunidad de investigadores, quienes habían creído durante muchos años que esa antigua fortaleza era el lugar donde había estado el templo. Estas noticias fueron precedidas por otro hecho impactante, cuando la arqueóloga inglesa Kathleen Kenyon descubrió en 1962 que la Ciudad de David entera había sido en el pasado sólo aquella franja rocosa en la orilla occidental del valle Kidron. Menos de 10 años más tarde el historiador Benjamin Mazar averiguó que el Haram al-Sharif había sido indudablemente la fortaleza romana.

    En tiempos bíblicos, el Haram no era un lugar sagrado. En vez de ello, era un lugar que los judíos ortodoxos consideraban profanado y el lugar más despreciado en el mundo. Dentro de esas murallas no fueron encontrados restos de ninguno de los templos más antiguos sino más bien una imagen de Marte, el dios romano de la guerra. El historiador judío romano del siglo I d.C. Tito Flavio Josefo dijo que los romanos siempre mantenían una legión entera de soldados (entre 5.000 y 6.000 hombres) allí, y que había piedras en sus murallas que eran de 9 mts. de largo, 4,5 mts. de espesor, y 2,2 mts. de alto. Excavando en el área, Mazar encontró esas mismas piedras allí en el Haram, no en el templo.

     Él y los musulmanes locales también descubrieron allí tres inscripciones que honraban a los líderes romanos de la guerra del 66-72 d.C., Vespasiano, Tito y Silva, y a Adriano de la guerra de 132-135 d.C., por su éxito en derrotar a los judíos en dichas confrontaciones. Se trataba de inscripciones apropiadas para una fortaleza romana, pero imposibles para un templo que había sido destruído en 70 d.C., 65 años antes de que las inscripciones hubieran sido hechas. Mazar compartió estas apreciaciones libremente con otros participantes de la excavación, como Herbert Armstrong y Ernest Martin.

     Mazar también supo inmediatamente que el templo en cambio estaba colocado 183 mts. más lejos hacia el Sur y 60 mts. más abajo en altitud, en la loma Ofel, donde la Fuente de Siloé vertía toneladas de agua bajo el umbral del templo cada minuto (Ezequiel 47:1), después de lo cual el agua era distribuída dondequiera que fuera necesario. Esta maravillosa pequeña Ciudad de David era única en tener un suministro de agua hace 3.000 años. Aristeas, Tácito y el primer Libro de Enoc hablan del inagotable sistema de agua de manantial que estaba indescriptiblemente bien desarrollado, que hacía fluír toneladas de agua hacia el área del templo para los sacrificios. El túnel de Ezequías transportaba el agua bajo la loma Ofel hacia el estanque de Siloé.

     La fortaleza de Herodes, por otra parte, no estaba equipada para sacrificios, porque tenía sólo 37 cisternas para proporcionar agua al Haram.

     Después de dos violentas guerras con Roma, la Ciudad de David fue tan completamente destruída que no podía ser reconocida como una ciudad. El Emperador romano Adriano decretó que fuera usada como un área donde la Ciudad Superior pudiera verter la basura y los desperdicios. Dicha zona continuó en aquella condición durante cientos de años. La Ciudad Superior se desarrolló, y la gente olvidó cuán maravillosa pequeña ciudad eso había sido una vez. Ellos simplemente conjeturaron dónde debían haber estado los sitios estratégicos de la Ciudad de David en la Ciudad Superior. Por supuesto, ése fue un error normal.

     Ahora, 50 años después del descubrimiento de Kenyon, investigadores como Leen Ritmeyer, Eilat Mazar y Hershel Shanks han escrito recientemente libros como si nadie supiera que el Haram era la Fortaleza romana y que los templos de Salomón, de Zacarías y de Herodes estuvieron todos localizados cerca de la Fuente de Siloé. A los turistas todavía se les dice equivocadamente que el Haram es el Monte del Templo, que la ciudadela de David está cerca de la Puerta de Jaffa, y que el Monte Sión y el lugar donde se celebró la Última Cena estaban todos en la Ciudad Superior.

     Las autoridades de antigüedades de Israel han estado cavando un túnel bajo casas en el vecindario árabe de Jerusalén del Este de Silwan hasta la Plaza del Muro Occidental. Según una reciente entrevista en "60 Minutes", el alcalde de Jerusalén Nir Barkat quiere crear el Jardín del Rey, un parque temático bíblico turístico "adyacente a la Ciudad de David", que requiere la demolición de 22 casas árabes en Silwan. El propósito de la Arqueología es proporcionar conocimientos arqueológicos, por supuesto, pero las excavaciones entre la Ciudad de David y la vieja fortaleza romana (el Haram) también tienen una agenda política anti-árabe.

     No es probable que un cuarto templo sea construído alguna vez, en la Ciudad de David o en el Haram. Israel ya ha desviado el agua anteriormente usada para los sacrificios lejos de la antigua área del templo, y está convirtiendo la Ciudad de David en un parque. Los judíos ortodoxos se opondrían a tener un templo en la odiada fortaleza de Herodes. Los judíos no tuvieron ningún interés en el Haram sino hasta después de las Cruzadas, cuando ellos entendieron mal que aquél era el Monte del Templo. Si el templo fuera construído alguna vez, tendría que ser colocado en algún sitio en la Ciudad Superior o en un suburbio de Jerusalén, no en su antiguo sitio ni en la vieja Fortaleza romana.

     Puesto que los inocentes cristianos evangélicos de EE.UU., bajo la dirección de Pat Robertson, Jerry Falwell y John Hagee, no han sido informados de estos hechos, ellos han pensado que había alguna razón bíblica o religiosa de por qué era necesario destruír el tercer edificio más sagrado del Islam en el mundo, junto con la mezquita Al-Aqsa. Es mi esperanza que, una vez que los cristianos se enteren de este error, ellos dejarán de seguir a Marte y a Fineas (Núm. 25; Salmo 106:30-31) y trabajarán entusiastamente por la paz, siguiendo las enseñanzas de Abraham, los profetas del siglo VIII a.C., Jesús y Pablo, después de que dichos cristianos trabajaron alguna vez para promover la guerra en el Oriente Medio. Eso haría una enorme diferencia para Jerusalén y para el mundo.–




La Certeza Histórica Se Demuestra Evasiva
en el Lugar más Santo de Jerusalén
por Rick Gladstone, New York Times
8 de Octubre de 2015


     Dentro del sitio más sagrado de Jerusalén, conocido como el Monte del Templo por los judíos y como el Noble Santuario por los musulmanes, permanece una pregunta histórica sobre lo que puede ser el pedazo de propiedad territorial más disputado del mundo.

     La pregunta, que muchos libros y tratados académicos nunca han contestado definitivamente, es cuál era, en el sitio de 15 hectáreas —hogar de las sagradas para el Islam Cúpula de la Roca y mezquita de Al-Aqsa—, la localización precisa de dos antiguos templos judíos, uno construído sobre los restos del otro, y ambos hace muchísimo tiempo.

     Aquellos templos son parte integral de la historia religiosa judía y para las cuestionadas aseveraciones de Israel de soberanía sobre todo Jerusalén. Muchos palestinos, que sospechan de las intenciones de Israel para el sitio, han expresado crecientemente dudas de que los templos alguna vez existieran, al menos en aquella localización. Muchos israelíes consideran tal cuestionamiento como un negacionismo falso y sedicioso.

     "Éste es un asunto muy políticamente cargado", dijo Matthew J. Adams, director del Instituto W. F. Albright de Investigación Arqueológica en Jerusalén. "Es también una cuestión académicamente compleja".

     Sagrado para el judaísmo, el Islam y el cristianismo, las tres grandes religiones monoteístas del mundo, el sitio ha sido un foco perenne de estallidos en el conflicto palestino-israelí. Su historia refleja la turbulenta cronología de Jerusalén.

     La ciudad ha sido sucesivamente ocupada durante aproximadamente 3.000 años por un desfile de pueblos, comenzando con los cananeos e israelitas, luego los babilónicos, griegos, persas, romanos, bizantinos, musulmanes, cruzados cristianos, mamelucos, otomanos, británicos y jordanos.

     En décadas recientes, después de la guerra árabe-israelí de 1967 y la ocupación israelí de Jerusalén del Este, el sitio ha sido administrado por una autoridad religiosa islámica especial llamada el Waqf, bajo la custodia jordana.

     Las autoridades israelíes comparten responsabilidades de seguridad con el Waqf y mantienen una prohibición de rezos no-musulmanes en el sitio. Pero la presión por parte de judíos religiosos nacionalistas para acceder a él, incluyendo algunos llamados para que se construya un nuevo templo, ha agravado los temores de los palestinos de que los israelíes cambiarán el orden actual, una aseveración que el gobierno israelí niega.

     Los escritos judíos declaran que el rey Salomón construyó un templo alrededor de 960 a.C. en el monte Moria y que fue destruído por invasores babilónicos casi cuatro siglos más tarde.

     Aunque el texto bíblico no especifique el sitio exacto del monte Moria, la académica israelí Rivka Gonen, en su libro "Contested Holiness: Jewish, Muslim and Christian Perspectives on the Temple Mount in Jerusalem", dice que la referencia ha sido ampliamente interpretada como aludiendo al punto alto en la colina encima de la Ciudad de David, la roca que está bajo la Cúpula de la Roca.

     Muchos historiadores han dicho que una verificación científica independiente de tal referencia es problemática.

     "Las fuentes referentes al primer templo son únicamente bíblicas, y ningún resto arqueológico sustancial ha sido verificado", dijo Wendy Pullan, conferencista oficial de historia y filosofía de la arquitectura en la Universidad de Cambridge, en el libro "La Lucha por los Sitios Sagrados de Jerusalén".

     El señor Adams dijo: "Simplemente no tenemos suficientes datos de fuentes primarias, textuales o arqueológicos, para decir con alguna confianza dónde estuvo [el templo]".

     Muchos textos históricos dicen que Ciro el Grande de Persia, quien conquistó a los babilónicos, permitió que los judíos reconstruyeran el templo alrededor de 516 a.C., que el rey Herodes añadió muros de contención aproximadamente en 37 a.C., y que los romanos destruyeron el templo reconstruído aproximadamente 100 años después.

     La Cúpula de la Roca, un santuario que es uno de los sitios más sagrados del Islam, fue construída en el punto más alto del sitio alrededor de 691 d.C., lo cual sería aproximadamente 600 años después del desaparecimiento del segundo templo y 60 años después de la muerte del profeta Mahoma, cuando Jerusalén estaba gobernada por la dinastía omeya durante la Edad de Oro del Islam.

     Muchos arqueólogos están de acuerdo en que el cuerpo religioso de evidencias, confirmadas por otros relatos y artefactos históricos que han sido recuperados desde el sitio o sus cercanías, apoya la narrativa de que la Cúpula de la Roca fue construída sobre o cerca del lugar donde los templos judíos estuvieron una vez.

     Sin embargo, el Waqf nunca ha permitido el trabajo arqueológico invasivo que podría probablemente proporcionar la prueba.

     "Ahí es donde usted llega a la situación irresoluble", dijo Jodi Magness, un profesor de estudios religiosos de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, que fue el arqueólogo consultor de "Jerusalem", una película documental de 2013.

     "Lo lógico sería excavar", dijo el profesor Magness. "Si usted hiciera eso, usted probablemente haría que estallase la Tercera Guerra Mundial. Eso no está ni siquiera en el ámbito de las posibilidades".

     Jane Cahill, una experta sobre la historia temprana de Jerusalén que fue una arqueóloga principal del personal del Proyecto Arqueológico Ciudad de David de la Universidad Hebrea, dijo que "nadie sabe exactamente" dónde estuvieron los templos alguna vez, aunque "la muy poderosa evidencia circunstancial" sugiere que ellos estuvieron en el sitio.

     "Puesto que no ha habido excavaciones organizadas allí, y probablemente no las habrá, la evidencia circunstancial es posiblemente todo lo que vamos a tener", dijo ella.

     Los arqueólogos están de acuerdo en que se conoce mucha más información que confirma la existencia del segundo templo en el sitio que la que se refiere al primero.

     El historiador Flavio Josefo, un testigo ocular de Jerusalén en el siglo I d.C., describió la extensión del templo bajo el rey Herodes, rodeado por murallas divisorias que estaban destinadas a separar a gentiles y judíos. Él también escribió acerca de la destrucción del templo bajo los romanos.

     Una importante pieza de evidencia física que apoya las descripciones de Josefo es una piedra de advertencia, escrita en griego, que advierte a los visitantes para que no ingresen en el área dividida reservada para los judíos. La piedra, descubierta en 1871 cuando Jerusalén estaba bajo control del Imperio otomano, está en exhibición en el Museo Arqueológico de Estambul. Dicha piedra dice que cualquier intruso "invitará a la muerte por sí mismo".

     Una corroboración adicional de la existencia del templo en el sitio está en el Nuevo Testamento, basado en su narración de la cólera contra Pablo por parte de judíos que lo acusaron de haber violado la restricción de ingreso: "Él ha traído griegos al templo y ha profanado este lugar santo", dice un pasaje de Hechos (21:28).

     La evidencia física más directa [?] de la existencia del templo en el sitio es la Muralla Occidental, una pared externa que escapó a la destrucción romana. La pared se ha convertido en un sitio santo en sí mismo, que atrae a millones de judíos para el rezo.

     Kent Bramlett, un profesor de arqueología e historia de la Antigüedad en la Universidad La Sierra en Riverside, California, dijo que los registros históricos de la destrucción cometida por los romanos, sólo por sí mismos son "muy abrumadores" para apoyar la existencia del segundo templo en las cercanías inmediatas de la Cúpula de la Roca. De todos modos, él dijo: "Pienso que uno tiene que tener cuidado al decir que el templo estuvo donde está la Cúpula de la Roca".




El New York Times
Miente acerca de la Mezquita Al-Aqsa
15 de Octubre de 2015


     El 8 de octubre de 2015, Rick Gladstone, editor de asuntos extranjeros en el Jew York Times, repitió la mentira propagandística de Israel acerca de que el tercer lugar de adoración más sagrado del Islam, la mezquita Al-Aqsa, había sido construída encima del llamado "Monte del Templo".

     "La pregunta, que muchos libros y tratados académicos nunca han contestado definitivamente, es cuál era, en el sitio de 15 hectáreas, hogar de las sagradas para el Islam Cúpula de la Roca y mezquita de Al-Aqsa, la localización precisa de dos antiguos templos judíos, uno construído sobre los restos del otro, y ambos hace muchísimo tiempo".

     Incluso aunque Gladstone enmendara su artículo original después de que él fuera ridiculizado e insultado por el ex-carcelero israelí Jeffrey Goldberg, por Liel Leibovitz, Jeremy Burton y otros, añadiendo "Monte del Templo" después de "15 hectáreas", eso todavía no concuerda con los hechos históricos y religiosos. Por ejemplo, llamar a los dos templos destruídos por los babilónicos y por Tito como "templos judíos" es ridículo. El historiador israelí doctor Shlomo Sand ha afirmado que "los judíos fueron inventados sólo hace un siglo".

     El sagrado edificio del Islam en la cima de la loma es la mezquita Al-Aqsa y no la brillante Cúpula de la Roca. La mezquita Al-Aqsa fue construída originalmente por el califa Abd al-Malik de la dinastía omeya en 890 d.C. sobre el terreno desde el cual el profeta Mahoma comenzó su viaje (Miraj) para tener una conversación con el poderoso Alá. La extensión de la mezquita Al-Aqsa fue hecha por sultanes otomanos. Actualmente, puede recibir a casi 3.000 adoradores.

     El califa Abd al-Malik también construyó una estructura separada para encerrar un gran pedazo de roca que según las tradiciones islámicas fue usada por el profeta Mahoma para montar sobre Buraq (criatura celestial que parecía un caballo). La estructura también cubre una pequeña cueva donde el profeta Mahoma dijo haberse reunido con el profeta Abraham. Una gran cúpula, originalmente cubierta con láminas de oro, fue instalada encima de la estructura por el sultán Salahuddin Ayubi después de que él capturó Jerusalén a los francos (cruzados), que usaron la mezquita Al-Aqsa como un palacio en el siglo XII.

     La Cúpula de Roca (construída en 690 d.C.) nunca ha sido usada como una mezquita. Los cinco rezos diarios nunca han sido efectuados dentro de la Cúpula de la Roca. Ella es una especie de museo histórico. Sin embargo, los visitantes, incluído yo mismo, la han usado para ser parte de los rezos conducidos por un imán dentro de la mezquita Al-Aqsa al lado.

     Rick Gladstone no mencionó la pequeña mezquita de Omar construída por musulmanes árabes cuando ellos tomaron el control de la ciudad de Jerusalén en 638 d.C. bajo la orden del califa Umer bin al-Khattab después de limpiar la cima que había sido usada como un vertedero de basura tanto por los romanos como por los Francos cristianos.

     Rick Gladstone también mintió en cuanto a que ningún trabajo arqueológico había sido llevado a cabo en la cima, que está bajo el control de la "familia Real" jordana.

     El arqueólogo y escritor estadounidense el profesor doctor Ernest L. Martin (1932-2002) había conducido trabajos de arqueología en Jerusalén del Este. En su polémico libro "Los Templos que Jerusalén Olvidó", publicado en 1999, el doctor Martin afirmó que los sitios sagrados musulmanes la mezquita Al-Aqsa y la Cúpula de la Roca no están construídos encima de las ruinas del Monte del Templo.

http://askelm.com/temple/t980504.htm

     Varios otros historiadores en el pasado habían llegado a conclusiones similares en cuanto a que el área de terreno de 18 hectáreas conocido como Haram al-Sharif (= el Noble Santuario) por el mundo musulmán desde 638 d.C. es de hecho una fortaleza romana construída por el rey Heroldes, y que el santo Muro de los Lamentos (la Muralla Occidental) nunca había sido parte del segundo Templo de Salomón destruído en 70 d.C.

     La arqueóloga británica Kathleen Kenyon descubrió en 1962 que la Ciudad de David entera en el pasado había sido sólo aquella franja rocosa en la orilla occidental del valle de Kidron. A principios de los años '70, el profesor Benjamin Mazar, ex-presidente de la Universidad Hebrea también, confirmó que Haram al-Sharif era en efecto una fortaleza romana.

     El jueves pasado, en una carta a Netanyahu, el principal líder espiritual sefardita, el rabino Shimon Ba'adani, culpó a los judíos por la violencia en el recinto de Al-Aqsa. Él dijo a Netanyahu que los judíos tienen prohibido entrar en el recinto, basado en la Shari’ah judía (Halakha), que prohíbe el ingreso a sitios de adoración no-judíos. Desde entonces, Netanyahu ha instruído a los miembros del Parlamento israelí para que no entren en dicho recinto.–




¿Estuvo Localizado Realmente el Templo
al Sur de la Cúpula de la Roca?
por Jennifer Rast


     Hay varias teorías en cuanto a la localización del Templo y el Santo de los Santos [recinto más sagrado de dicho templo], tres de las cuales son las más comunes y tienen muchas pruebas muy convincentes que las apoyan. La teoría más popular y extensamente conocida es que el templo estuvo localizado bajo la Cúpula de la Roca en el Monte del Templo en Jerusalén. Hay, sin embargo, otras dos teorías bien apoyadas que ponen el Templo al Norte de la Cúpula de la Roca o justo al Sur de la Cúpula de la Roca. La tercera teoría, que coloca la posición del templo al Sur de la Cúpula de la Roca, es menos conocida que las otras dos, y por esta razón será el foco de este artículo. Esto no quiere decir que la conjetura del Sur sea más correcta que las otras posiciones, sino sólo que es digna de un examen adicional y plantea preguntas interesantes para aquellos interesados en estudio de la Biblia y la profecía. Después de examinar los hechos, depende de cada uno de nosotros llegar a nuestras propias conclusiones en cuanto a cuál teoría parece más probable.

     En su libro Los Templos que Jerusalén Olvidó (The Temples that Jerusalem Forgot, 2000), Ernest L. Martin (1932-2002) presenta su tesis de que tanto el primero como el segundo templo judío estuvieron localizados al Sur de la localización actualmente aceptada de la Cúpula de la Roca. Su teoría coloca la posición del templo en la antigua Ciudad de David a lo largo de la Fuente de Ofel, y apoya la creencia de que las palabras de Jesús, cuando él predijo la destrucción completa del templo según la cual no quedaría piedra sobre piedra, fueron literalmente cumplidas [1].

[1] Véase The Temples that Jerusalem Forgot, Dr. Ernest L. Martin, http://www.askelm.com/books/book008.asp

     La primera prueba de Martin de la localización del templo tiene que ver con la verdadera posición del Monte Sión. Cualquier mapa moderno de Jerusalén mostrará correctamente la localización real del monte Sión original, o Ciudad de David, al extremo Sur del Sudeste de Jerusalén. Debido a los esfuerzos de W. F. Birch y el descubrimiento en 1880 de la inscripción del tiempo de Ezequías sobre la construcción del túnel desde la Fuente Gihón hasta el extremo Sur de las colinas del Sudeste, la controversia sobre la posición de "Sión" fue finalmente concluída. Se determinó entonces que la franja del Sudeste era el sitio real del Monte Sión y que ésa era la verdadera Ciudad de David.


     El doctor Martin sostiene que Jerusalén fue construída en la Antigüedad alrededor y a lo largo de la Fuente de Gihon a fin de tener agua de la única fuente dentro de un radio de 5 kms. de la ciudad. Lamentablemente, dice Martin, mientras los eruditos reconocieron el verdadero sitio de Sión, ellos no consideraron la posición del Templo en esa corrección y todavía consideran que la Cúpula de la Roca en el Monte del Templo era la posición del primer y segundo templos. Ellos hacen esto, dice él, a pesar de que muchos textos en la Biblia identifican "Sión" como equivalente al "Templo", y la Biblia incluso indica que el Templo lindaba con el lado Norte de la "Ciudad de David".

     Martin señala a la Fuente Gihon como su segunda prueba para la localización Sur del Templo. La Fuente Gihon es la única fuente dentro de los límites de la ciudad de Jerusalén. Un testigo ocular llamado Aristeas, quien vio el Templo en aproximadamente en 285 a.C., declaró que el Templo estaba localizado a lo largo de una fuente inagotable que brotaba dentro de la parte interior del Templo [2]. El historiador romano Tácito también dio una referencia de que el Templo en Jerusalén tenía dentro de sus alrededores una fuente natural de agua que surgía desde su interior [3]. Martin cree que esa fuente de agua en el centro del Templo es la Fuente Gihon al Sur de la Cúpula de la Roca y en la zona Sudeste de Jerusalén.

[2] Aristeas, traducido por Eusebio, cap. 38.
[3] Tácito, Historia, libro 5, para. 12.

     La localización de la Fuente Gihon es importante también. Aristeas dijo que una persona podía mirar hacia el Norte desde la cumbre de la Ciudad de David y podía presenciar fácilmente todas las actividades sacerdotales dentro de los recintos del Templo [4]. Martin señala que el área de la Cúpula de la Roca está a 300 metros al Norte de la original Ciudad de David y está demasiado lejos para que alguien pueda ver abajo los patios del Templo. Además, nunca hubo una fuente de agua natural dentro del Haram al-Sharif donde la Cúpula de la Roca está localizada.

[4] Aristeas, líneas 100 a 104 según traducción de Eusebio, en Proof of the Gospel, cap. 38 (Grand Rapids, 1982).

     Como fue declarado antes, Aristeas y Tácito ambos declararon que el Templo tenía una fuente inagotable dentro de su interior, y el Gihon es la única fuente en Jerusalén. Martin también indica que el agua de manantial es mencionada de numerosos modos en los Salmos como las "aguas de la salvación" que vienen del Trono o la Casa de Yahvé. Las aguas de manantial eran una parte esencial de las exigencias del Templo (Ezequiel 47:1, Apocalipsis 21:2-6; 22:1, 17).

     Curiosamente, tenemos un relato de un testigo ocular, Hecateo de Abdera, escrito cerca del tiempo de Alejandro Magno que nos dice que el Templo estaba localizado "casi en el centro de la Ciudad de David" [5]. Josefo dijo que la "Ciudad Inferior", que fue una vez el sitio de la Ciudad de David, estaba en una franja formada como una media luna. Los cuernos de esa media luna señalaban hacia el valle Kidron con el cuerno del Norte cerca de la actual pared Sur del Haram al-Sharif, y el cuerno del Sur justo al Norte de la confluencia del valle de Hinón. El centro exacto de dicha serie de lomas en forma de creciente habría estado en el montículo Ofel directamente sobre la Fuente Gihon. La Biblia incluso nos dice que el Templo estaba localizado en el centro de Jerusalén (Salmo 116:18, 19).

[5] Hecateo de Abdera, véase Josefo, Contra Apión I. 22.

     Martin también dice que la destrucción del Templo después de la guerra romano-judía entre 66 y 70 d.C. pone la localización del Templo al Sur de la Cúpula de la Roca sobre la Fuente Gihon. Jesús dijo a sus discípulos, describiendo la venidera destrucción del Templo, que ninguna piedra del Templo y sus edificios de apoyo quedaría encima de otra (Mateo 21:1-2).

     Martin presenta relatos de testigos oculares, de Josefo así como de Tito (el general romano que condujo la guerra contra los judíos), quienes dan la descripción de la completa ruina y destrucción de Jerusalén. Josefo y Tito mencionaron que si ellos no hubieran estado en Jerusalén durante la guerra y personalmente no hubieran visto la demolición que ocurrió, ellos no habrían creído que alguna vez había habido una ciudad en el área (Josefo, Guerras VI 1, 1; VII 1, 1). Josefo incluso lo describió como Jesús dijo que sería cuando escribió de la destrucción de Jerusalén después de guerra:

     "Jerusalén fue tan completamente nivelada con el suelo por aquellos que la cavaron hasta sus fundamentos, que no quedaba nada para hacer creer a aquellos que llegaron allí que había estado habitada alguna vez" (Guerras VII 1, 1).

     Martin explica, como lo hizo Josefo, por qué cada piedra fue removida en la ciudad. Era usual para los judíos esconder su oro y otros objetos de valor en las paredes de sus casas cuando sus casas eran amenazadas. El Templo mismo era también la tesorería de la nación judía, y cuando los incendios consumieron el Templo y la ciudad, el oro que estaba escondido en las paredes se derritió y brotó por las grietas de los fundamentos de piedra del Templo. A fin de recuperar el oro, el ejército romano hizo que los cautivos judíos desarraigaran cada piedra del Templo y toda la Ciudad. Esto convirtió a Jerusalén en una tierra de piedras removidas y desarraigadas.

      Según Martin, aunque el Templo fue completamente destruído, una construcción artificial sobrevivió a la guerra, y está todavía en uso hoy como el complejo donde fue construída la Cúpula de la Roca. Dicho edificio restante fue usado por la Décima Legión después de la guerra como su cuartel central militar cuando ellos permanecieron detrás para prevenir alguna otra revolución. Un testigo ocular, Eleazar, el líder del último remanente de judíos en Masada que finalmente se suicidaron más bien que caer en las manos del general Silva de la Décima Legión tres años después de que la guerra principal había terminado, dijo que el Templo entonces estaba en ruinas y la Ciudad de Jerusalén había sido completamente destruída:

     "Jerusalén está demolida ahora desde sus mismos fundamentos, y no ha quedado nada excepto aquel monumento que de ella se conserva, es decir, el campamento de aquellos que la han destruído [los romanos], que todavía está en ruinas; algunos ancianos desafortunados también están entre las cenizas del Templo, y unas cuantas mujeres son allí conservadas vivas por el enemigo [para propósitos de prostitución], para nuestra amarga vergüenza y reproche" (Guerras VII 8, 7).

     El edificio restante que todavía quedaba en pie, según la teoría de Martin, era la Fortaleza Antonia, la fortaleza construída por Herodes el Grande que era mucho más grande que el Templo en tamaño. Josefo dijo que era tan grande como una ciudad y podía albergar a una Legión entera de tropas (Guerras V 5, 8 y III 5,2). Josefo también dijo que la Fortaleza Antonia fue construída alrededor de un masivo y prominente promontorio de la roca que era un rasgo notablemente protector dentro de sus recintos (Guerras V 5, 8). Esta descripción calza perfectamente con la actual Haram al-Sharif y la Cúpula de la Roca que ahora cubre aquel significativo promontorio de la roca. Esa roca también fue llamada el Praetorium romano y fue el lugar donde Pilatos condenó a Jesús a la crucifixión. La roca era un punto significativo en la fortaleza, e incluso el apóstol Juan la destacó en su comentario en cuanto al juicio contra Jesús. Juan la llamó el lithóstroton (una roca en la cual la gente podía estar de pie y ser juzgada) [6].

[6] Evangelio de Juan 19:13, traducido en las diversas traducciones como "pavimento", "enlosado" o "empedrado".

     Martin teoriza que el Haram al-Sharif fue construído alrededor de este bien conocido "promontorio de roca", y fue el único edificio con sus cuatro masivas murallas que sobrevivió a la guerra romano-judía. Las murallas de la Fortaleza Antonia también forman lo que es llamado ahora el Muro de los Lamentos, y la roca que está en el centro de la Cúpula de la Roca no es el Santo de los Santos sino la roca en la cual Jesús estuvo de pie cuando él fue juzgado y condenado a la crucifixión. Los posteriores peregrinos que visitaron el área también identificaron este edificio como el Praetorium y no como el Templo judío. De hecho, la evidencia histórica muestra que la roca que está bajo la Cúpula de la Roca fue identificada por la gente a lo largo del período bizantino temprano y aún tan posteriormente como en el tiempo de Saladino en 1187 d.C., como el sitio del Praetorium, o la parte central de la Fortaleza Antonia. Ése era el antiguo sitio de la Iglesia de la Santa Sabiduría (que veneraba la reverenciada "roca oblonga") donde los cristianos habían creído durante mucho tiempo que Pilatos condenó a Jesús. Se creía que los pies de Jesús habían estado sobre aquella misma roca que el Nuevo Testamento identificó como el lithóstroton (Juan 19:13) [7].

[7] El Bordeaux Pilgrim (Itinerarium Burdigalense) en 333 d.C. describe el Haram Esh-Sharif como el Pretorio.


     Martin también señala que nunca hubo una roca inmóvil asociada con los Templos en ninguna escritura de la Biblia. La característica más significativa del Templo en la Biblia es que debería ser construído sobre un suelo para trillar (II Samuel 24:16, 18, 24). En hebreo, un suelo para trillar significa sólo eso, un suelo nivelado.

     Otro hecho que parece eliminar la posibilidad de una roca inmóvil dentro del templo es que el Santo de los Santos fue trasladado posteriormente al Norte cada vez que la plataforma del Templo fue ampliada cuando los patios del templo fueron hechos cada vez más grandes durante los siglos. La Historia muestra que el Santo de los Santos fue trasladado cada vez que el Templo fue ampliado. La parte del Santuario del Templo estuvo primero localizada 15 mts. al Norte de la pared Sur, con el Santo de los Santos en el centro de aquella anchura en el tiempo de Salomón. Más tarde, en el tiempo de Alejandro Magno, fue colocado 23 mts. al Norte de la muralla Sur. Posteriormente, el Santuario fue movido otra vez y trasladado 45 mts. al Norte de la pared Sur con el Santo de los Santos regularmente espaciado entre las murallas del Norte y del Sur (Josefo, Contra Apión I, 22). Durante el tiempo de Herodes fue movido posteriormente al Norte y espaciado 90 mts. al Norte de la muralla Sur y equidistante de las murallas del Norte y del Sur de la plaza de Templo. Josefo describió el templo de Herodes como un cuadrado exacto de 180 mts. en cada lado con el Santo de los Santos en su centro. De este modo, esto muestra que el Santo de los Santos estuvo en posiciones diferentes dentro del Templo cada vez que fue ampliado con sólo la muralla Sur del templo permaneciendo en el mismo lugar a lo largo de aquel tiempo. Este bien conocido hecho impide cualquier roca inmóvil sobre una loma como la ubicación del Santo de los Santos y elimina como posibilidad la roca que está bajo la Cúpula de la Roca.

     De este modo, usted podría preguntar por qué la gente ha seleccionado al Haram al-Sharif y la Cúpula de la Roca como el lugar del templo de Salomón. Martin sostiene que la gente en el período de las Cruzadas aceptó la región del Haram al-Sharif como el sitio del Templo, porque Omar llevó una piedra transportable desde los restos de dos intentos judíos de reconstruír los Templos al sitio correcto sobre la Fuente Gihon, y llevó aquella piedra portátil desde aquellos Templos en ruinas a su mezquita de Al-Aqsa que él estaba comenzando a construír. Omar convirtió aquella piedra portátil de ese sitio del Templo arruinado en la piedra qibla que señalaba hacia La Meca a los adoradores musulmanes en su mezquita de Al-Aqsa.

     Aplicando una creencia musulmana llamada baraka, a los musulmanes posteriores les pareció que una piedra de un templo o sitio santo podía ser removida y llevada a otro lugar, y que ese último lugar tomaría el mismo grado de santidad que el anterior. Cuando los Cruzados llegaron a Jerusalén, los cristianos también comenzaron a llamar a la mezquita de Al-Aqsa como el "Templo de Salomón", incluso aunque ellos sabían de la tradición de que las huellas de Jesús estaban indeleblemente en la Roca dentro de la mezquita, y aunque ellos tuvieran conciencia de que la extensión de Herodes del Templo estuvo localizada en la Cúpula de la Roca (que ellos entonces denominaron el Templo del Señor).

     Otro argumento interesante de la teoría de Martin tiene que ver con la Muralla Occidental, o Muro de los Lamentos, donde la gente judía ahora se reúne como su lugar más santo en el judaísmo. En su sitio web él muestra que la gente judía no prestó ninguna atención en absoluto a la actual Muralla Occidental hasta que ellos finalmente se hicieron cargo del sitio después de los musulmanes aproximadamente en 1570 d.C. Los musulmanes lo habían renovado tras ser un lugar santo cristiano donde las mujeres cristianas desechaban sus ropas interiores manchadas. De este modo, el Muro de los Lamentos como un lugar santo judío, afirma Martin, es una invención moderna que fue seleccionada para la adoración judía, no basada en precedentes históricos. La Muralla Occidental fue seleccionada por Isaac Luria, y sólo fue santificada e iniciada por el rabino Luria hace 430 años. Martin también nota que Luria es conocido por muchos errores geográficos.

     Martin llega a la conclusión entonces de que los judíos no están adorando en la muralla de su templo perdido sino en la muralla de la Fortaleza Antonia que fue construída por el rey Herodes y que los romanos usaron como su fortaleza en Jerusalén al final de la guerra romano-judía. El lugar sagrado en el centro de la Cúpula de la Roca no es el Santo de los Santos sino una parte del Praetorium romano donde Jesús fue juzgado por Pilatos. El verdadero sitio del Templo judío según Martin está en ruinas en el sector Ofel de las lomas del Sudeste.



APOYOS ADICIONALES PARA LA CONJETURA DEL SUR

1. La Vista desde el Norte. Flavio Josefo describe el hecho de que la colina Bizita estaba localizada al Norte del Monte del Templo y quedaba bloqueada la vista del Templo al verlo desde el Norte. Si el Templo estuviera en la Cúpula de la Roca, sería visible desde tan lejos como la ciudad de Ramala. A fin de bloquear la vista desde el Norte, tendría que estar en un nivel inferior, es decir al Sur [8].

[8] Véase On the Location of the First and Second Temples in Jerusalem, por Lambert Dolphin y Michael Kollen, http://www.templemount.org/theories.html

2. La Vista del Templo que Tenía el Rey Herodes Agripa desde el Oeste. Josefo, en su libro Las Guerras Judías, describe el hecho de que el rey Herodes Agripa podía mirar desde su palacio Hasmoneo (en o cerca de la actual Ciudadela en la Puerta de Jaffa), y ver los sacrificios en el Azarah (patio principal), en el altar del Segundo Templo. Eso enfurecía a los judíos, que entonces construyeron una pared ampliando la altura de la muralla trasera occidental del Templo mismo a fin de bloquear la vista. Los soldados romanos, patrullando el umbral occidental —incapaces por lo tanto de ver el Azarah— exigieron que la pared fuera demolida. Los judíos se opusieron, e incluso obtuvieron el consentimiento del Emperador Nerón para dejar la muralla en su lugar.

     Si el Templo hubiera estado en el sitio de la Cúpula de la Roca, se habría requerido una torre del Palacio de 75 metros de altura para ver el Azarah. Nunca hubo un edificio de tal altura en Jerusalén. Todo esto implica una localización del templo más baja y más al Sur (Ibid.).

3. El Acueducto de Jerusalén desde las Colinas de Judea. Los canales de agua que aprovisionaban a Jerusalén comenzaban en el área de las montañas de Hebrón, pasaban por los Estanques de Salomón cerca de Belén, y fluían a Jerusalén. El canal más bajo alcanzaba el Monte del Templo a través del actual Barrio Judío y el Puente Wilson. Según las antiguas autoridades, el conducto suministraba agua para el mikveh (baño ritual) de los sumos sacerdotes, localizado encima de la Puerta del Agua, y también suministraba el agua para el enjuague de la sangre del Azarah. Partes de este acueducto son claramente visibles hasta el día de hoy.

     "Agua viva", es decir, agua fresca, fluyente, no agua de una cisterna, era requerida para el baño ritual (mikveh) usado por los sacerdotes del templo, y para los lavados del templo en relación a los sacrificios.

     Una revisión del nivel del acueducto revela que si el Templo hubiera estado localizado en la misma elevación que el actual santuario la Cúpula de la Roca, el acueducto estaría más de 20 metros abajo para servir al Azarah o a la Puerta del Agua. De esta revisión, parece que el Templo debe haber estado 20 metros más abajo y, por lo tanto, al Sur (Ibid.).–





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