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martes, 29 de diciembre de 2015

El Dogma Orweliano del "Holocausto"



     En Diciembre de 1997 la revista estadounidense Liberty Bell (vol. 25 Nº 4) publicó tres artículos, siendo el segundo el siguiente ensayo y crónica (House of Orwell) que ofrecemos ahora traducido, donde el autor, el mayor Joseph G. Stano, retirado de la fuerza aérea, hace un constante paralelo entre la novela "1984" de George Orwell y la conducta de los medios de comunicación estadounidenses con respecto a la fábula del "Holocausto", demostrada como falsa por muchas evidencias, como se verá. Relacionado directamente con la entrada anterior, este sensato escrito plantea que, historiográficamente considerado, u­n "Holocausto" no sujeto a discusión, como hecho, está completamente solo como una aberración y no puede reclamar ninguna autenticidad en absoluto.


La Casa de Orwell
por Joseph G. Stano, 1997



     El reportaje pomposo y altamente emocional hecho por los medios de noticias con respecto a la apertura de un nuevo Museo del "Holocausto" en Nueva York constituye un clásico ejemplo del orweliano "doble pensar", definido por George Orwell como "la capacidad de tener dos creencias contradictorias en la mente simultáneamente, y aceptar ambas". En este caso, mientras continuamente se profesa una dedicación apasionada a la libertad de expresión y la libertad de prensa, todos los medios informativos han censurado rutinariamente cualquier desafío a cualquier parte de aquella masiva, no documentada, no probada y, en algunos casos, científicamente imposible, colección de exagerados cuentos conocida como el "Holocausto". Tal como el tiránico "Partido" en la novela de Orwell "1984", los holocaustistas pueden "hacer las leyes de la Naturaleza". Y hacerlas con el apoyo pleno de todos los medios de comunicación.


     Es un error táctico construír otro Museo del "Holocausto" en esta fecha tardía, puesto que el "Holocausto", como ha sido presentado a la gente estadounidense por los medios de comunicación, ha sido durante mucho tiempo abandonado por algunos de sus partidarios más ardientes. Incluso el Yad Vashem, el Museo del "Holocausto" en Israel, ha abandonado hace tiempo el "Holocausto" con que se alimenta al público estadounidense cada día —si no cada hora— por la totalidad de los medios estadounidenses de comunicación. Unos cobardes medios informativos rutinariamente censuran la Historia bien documentada en favor de la "Historia de Hollywood".

     Tal como ocurre con el Ministerio de la Verdad en el libro de Orwell, los "Agujeros de la Memoria" de los medios informativos estadounidenses están funcionando a plena capacidad. Con cada año que pasa hay una cantidad creciente de incómodas verdades "no dignas de ser informadas" para ser empujadas abajo a los Agujeros de la Memoria de los medios. Desafortunadamente, esas verdades siguen reapareciendo.

     Algunas de las verdades "inmencionables" no dignas de ser informadas que simplemente no se quedarán abajo:

     Ya en 1960 el Yad Vashem se vio obligado a reconocer que no hubo ningún "campo de exterminio" o "cámaras de gas" en toda Europa Occidental o en todo el Reich alemán, ya que todos esos campos habían estado abiertos a la inspección por parte de investigadores y científicos, y se determinó que todos ellos habían sido "campos de trabajo".

     Esto presentó varios problemas:

     En primer lugar, Estados Unidos ejecutó a más de 450 alemanes, "En nombre de Estados Unidos y del pueblo estadounidense". Muchos de aquéllos fueron ejecutados por hacer funcionar "campos de exterminio" y "cámaras de gas" en Europa Occidental y Alemania, ¡donde éstas no existieron! Por no decir algo peor, ésta es una página bastante deshonrosa para añadir a la historia de una nación [EE.UU.] que profesa creer en la justicia.

     Segundo problema: Cinco de los ficticios seis millones habían sido repartidos entre todos los campos en Europa Occidental y Alemania, con sólo un millón asignado a campos detrás de la Cortina de Hierro en Polonia.


     Solución orweliana: Simplemente tome a los 5 millones de míticas víctimas y sus míticas cámaras de gas y póngalos detrás de la Cortina de Hierro en Polonia donde a los investigadores entrometidos y a los científicos no se les permite ir.

     O, en aritmética orweliana: ¡seis menos cinco es igual a seis! De la noche a la mañana, Auschwitz fue desde "casi un millón" a "cuatro millones y medio", un hecho bastante asombroso que la totalidad de los medios noticiosos estadounidenses encontró que era "no digno de interés periodístico", como lo sería una declaración de los holocaustistas de que el mundo es plano y que la Luna es un queso verde.

     George Orwell llamó a este ejercicio de los holocaustistas "Negro-Blanco", es decir, "la capacidad de afirmar impúdicamente que negro es blanco, en contradicción con los hechos claros".

     La respuesta de los medios informativos fue un perfecto "doble pensar" orweliano. Una aceptación sumisa y servil de "la mutabilidad del pasado y la negación de la realidad objetiva". Aplastados por la rueda del "Holocausto", para los medios noticiosos 6 menos 5 era ahora 6. Cuando el experto en sistemas de ejecuciones Fred Leuchter fue a Polonia —creyendo en el "Holocausto"— para examinar las presuntas "cámaras de gas", él encontró que eran científicamente imposibles. De hecho, ellas eran completamente ridículas. Sin embargo, para estar seguro, él tomó 20 muestras forenses en todas las supuestas "cámaras de gas". Un laboratorio independiente en Massachusetts examinó esas muestras y confirmó su dictamen pericial de que todas las presuntas "cámaras de gas" nunca habían sido "cámaras de gas".

     Los holocaustistas profesionales los ubicuos (Serge y Beate) Klarsfeld se indignaron y exigieron que el prestigioso Instituto de Investigación Forense de Cracovia, en Polonia, repitiera las mismas pruebas y demostrara que el señor Leuchter estaba equivocado. El jefe del Instituto condujo el equipo de científicos que tomaron muestras de los mismos sitios que Leuchter, y ellos consiguieron exactamente los mismos resultados: ¡ninguna cámara de gas! De parte de los Klarsfeld, antes locuaces y exigentes: ¡Silencio!.

     Ambos lados del asunto de las "cámaras de gas" consiguieron exactamente los mismos resultados científicos. Si viviéramos en un país libre donde la libertad de expresión y la libertad de prensa abundaran, el asunto de las "cámaras de gas" hubiera sido resuelto. Nuestra prensa libre sin ningún temor habría informado al público la verdad. En la tiranía de "Oceanía", en el libro de Orwell, la verdad habría sido un "crimen de pensamiento". En nuestra tiranía, la verdad es llamada "anti-semítica". En ambas tiranías los cobardes medios de información se encogen de terror.

     Cuando se vio forzado a defender los cuentos ridículos e imposibles archivados en el Yad Vashem, el director declaró que de los 20.000 testimonios de "sobrevivientes del Holocausto" que él tenía en el archivo, al menos la mitad de ellos eran "no fiables". Cuando se le presionó para que definiera "no fiable", él dijo que dichos testimonios simplemente no eran verdaderos. Al tratar de justificar esos exagerados cuentos, él dijo que "estos judíos querían ser parte de la Historia, de manera que ellos inventaron cuentos o repitieron cuentos que ellos habían escuchado".

     ¡Encantador! Estos cuentos "no fiables" aparecen rutinariamente en los medios de noticias como una sagrada escritura, y ellos son parte de los cursos del "Holocausto" enseñados en nuestras escuelas. En la "Oceanía" de Orwell su ciudadanía era rutinariamente adoctrinada con unos "Dos Minutos de Odio" cotidianos. Los niños estadounidense consiguen "Una Hora de Odio" completa en sus escuelas, donde se les enseña a odiar a los alemanes en base a indignantes mentiras que incluso el Yad Vashem ha rechazado.

     Hemos ejecutado a gente basados en estos cuentos "no fiables", y expulsamos a gente mayor en base a esos cuentos "no fiables", gente cuyo único delito podría ser haber servido a su nación en el bando perdedor de la Segunda Guerra Mundial, o haber luchado contra los esfuerzos de la aplanadora soviética para invadir Europa. Más desgracia y deshonra para nuestra desafortunada nación.

     Al final, el director polaco del Museo del "Holocausto" en Auschwitz ha admitido algo que los científicos y los investigadores ya habían sabido durante muchos años: que la infame "cámara de gas" mostrada a los turistas en Auschwitz es un completo fraude. Fue creada a partir de una morgue existente, para todos los turistas judíos que exigían ver una "cámara de gas".

     El infame "campo de exterminio" de Auschwitz y todos sus estrafalarios horrores específicamente creados para el comercio turístico terminarán como una especie de "Disneylandia de los Condenados", donde los turistas judíos pueden revolcarse en un puro Hollywood y llamarlo Historia.


     Recientemente, el Yad Vashem ha tratado de establecer alguna credibilidad entre los historiadores que finalmente se han armado del coraje para cuestionar todos los muchos y variados increíbles cuentos y objetos expuestos para los turistas. En una valiente jugada —que sólo tomó cincuenta años— el Yad Vashem ha rechazado todos los cuentos de "jabón humano" y "pantallas de lámparas", y todos los fantasiosos productos supuestamente manufacturados a partir de judíos.

     En resumen, ellos eliminaron una industria enorme y provechosa creada por un ejército de holocaustistas aficionados y profesionales. Ya no están los pequeños bolsos de fertilizante humano y el relleno para colchones. Ya no está la variedad infinita de productos de cuero humano vendidos a un público crédulo, como botas de combate, cinturones, carteras, botas de montar, monederos, pantalones de montar, sillas de caballería y, no olvidemos, guantes para conducir hechos para la SS a partir de bebés judíos que fueron desollados vivos. Recuerde, esos cuentos sólo fueron limitados por la imaginación del judío que "quería ser una parte de la Historia". Digo, dejémoslos ser juzgados por los cuentos que ellos crearon en la suciedad llena de odio que está entre sus orejas; como una tal Olga Lengyel, conocida por su panfleto Cinco Chimeneas de Auschwitz (publicado primeramente en 1947 como "Yo Sobreviví a los Hornos de Hitler"). Esa encantadora mujer inventó la existencia de una industria en Auschwitz donde los judíos eran convertidos en... ¡salchichas!.


     El ex-alcalde de la ciudad de Nueva York Ed Koch, que contribuyó decisivamente a erigir allí la propia casa de los horrores del "Holocausto" para todos los turistas, inventó la existencia de una industria donde los terribles alemanes cortaban todos los dedos de los judíos y los usaban como interruptores eléctricos. El cuento de Koch le añadió, considerablemente, a su nivel de respeto la fama de ser uno de los asnos más tontos e insufribles en el planeta Tierra.

     Pero no hay de qué preocuparse, las fábricas de cuerpos pueden estar muertas y sepultadas en el Yad Vashem, pero la industria es floreciente en Estados Unidos. Es incluso una industria en desarrollo donde nuevos y más fantásticos cuentos aparecen diariamente. Koch puede seguir subiendo y bajando sus "interruptores de dedos" lejos en el futuro. Me pregunto si él podría idear un uso industrial para todas las partes privadas que han sido obviamente removidas de todos los medios informativos estadounidenses. Máxima orweliana: La herejía de todas las herejías en una tiranía es el sentido común. Ed "Dedos" Koch nunca será un hereje.

     La caída de la Unión Soviética fue un desastre para el negocio del "Holocausto". Los rusos entregaron a la Cruz Roja Internacional todos los "Registros de Muertes" alemanes que ellos habían incautado en 1944 cuando ocuparon Auschwitz. Los alemanes, con la típica eficiencia alemana, habían documentado escrupulosamente todas las muertes en Auschwitz. No cuatro millones y medio. Ni siquiera un millón. Eran ligeramente más de 74.000 en total. Y esto incluía a cada uno —incluso el personal alemán— que había muerto en Auschwitz.

     Para el investigador del "Holocausto" esto puede ser completamente divertido. Parece que los crueles e insensibles alemanes registraron el nombre de cada persona que murió en Auschwitz, el apellido de soltera de la madre de la persona —una necesidad para identificar a judíos que tienen los mismos nombres—, la ciudad de donde venía la persona, la causa de la muerte, y otras informaciones pertinentes. Incluso se hacía un esfuerzo para entregar las cenizas del difunto a sus parientes. Con la poco profunda capa acuífera en Auschwitz que lo hacía parecer a un pantanal, la incineración era la única opción. Los judíos han hecho mucho escándalo de las incineraciones, una práctica común en Alemania, sin explicar qué se suponía que los alemanes debían hacer con los muertos cuando el entierro era imposible.

     Recientemente fueron descubiertas cajas cuidadosamente etiquetadas de cenizas humanas en uno de los crematorios. Me reí mucho mirando a los holocaustistas profesionales mintiendo por entre sus dientes y más bien manifestando nerviosamente una confusión absoluta en cuanto a por qué los alemanes habían conservado tan cuidadosamente las cenizas de algunos judíos. Una perfecta conclusión ilógica y una perfecta negación orweliana de la realidad objetiva: "Doble pensar".
 

     La simple justicia demanda que los judíos deban ser juzgados por el peso de las mentiras que ellos han cargado sobre el pueblo alemán. Mientras más grande, más cruel y más vil es la mentira, más repugnante es el mentiroso. Desafío a cualquiera a que encuentre una letanía de mentiras más viles, viciosas y sádicas en las páginas de la Historia.

     En un tiempo había 19 losas con grandes letras en 19 idiomas que hablaban de los más de 4 millones de víctimas que murieron en Auschwitz. Gracias a los esfuerzos de la Sociedad Histórica Polaca, las losas en Auschwitz han tenido ahora recortado este trozo de la "Historia de Hollywood". Una victoria para la verdad histórica en el "juego de números" del "Holocausto".

     El "juego de números" del "Holocausto" ha sido realmente notable. He guardado fichas de ello durante los pasados veinte años. Aquí hay algunas de las afirmaciones de los holocaustistas profesionales con respecto al número de judíos muertos por los terribles alemanes: Cincuenta millones, 41 millones, 36 millones (Olga Lengyel), 26 millones, 25 millones (Kurt Gerstein y Oswald Pohl, ambos bajo tortura), 18 millones, 12 millones (afirmación judía en Naciones Unidas) y los siempre populares 6 millones.

     Es divertido notar que a los cobardes y sumisos medios informativos estadounidenses los holocaustistas les han dado permiso para referirse al "1,1" o "1,5" millón de víctimas en Auschwitz, "la mayor parte de las cuales eran judíos". Cuatro millones y medio han sido dejados caer, y nadie en todos los medios estadounidenses de comunicación ha notado el horroroso estruendo. Puro orweliano "Crimestop" [evitación del crimen de pensamiento], como es practicado por los medios informativos estadounidenses: "La facultad de pararse en seco, como por instinto, en el umbral de cualquier pensamiento peligroso". En efecto, comentar algo de esto habría sido un muy "anti-semítico" y muy serio "crimen de pensamiento" por parte de los medios informativos.

     La estampida está ahora en curso y muchísimos famosos holocaustistas profesionales están desesperadamente tratando de salvar algo de sus reputaciones abandonando los fabulosos 6 Millones por un número lejos debajo de 1 millón. Incluso si creemos la cifra de 1,1 ó 1,5 millón impuesta a los medios informativos —la verdad es lejos inferior a esa cantidad— eso significa que incluso el más dedicado de los holocaustistas profesionales reconoce ahora que al menos 3 millones de muertes, la mitad del "Holocausto", ¡nunca ocurrieron!.

     Para aquellos que no tienen miedo de pensar, aquí hay algunos números racionales: Los holocaustistas han afirmado siempre que los judíos representaban el 20% de todos los prisioneros en los campos de concentración. Eso no es verdadero: nunca fue tan alto el porcentaje. Pero, sólo por el bien del argumento, usemos sus cifras.

     Los judíos afirman que hubo 3 millones de judíos sobrevivientes y 6 millones de judíos muertos para un total de 9 millones de judíos en los campos. Si los judíos constituían el 20% de los prisioneros en los campos, ¡debe haber habido 45 millones de personas en los campos! Usted está bromeando: ésa es casi la población de Italia antes de la guerra y mayor que la población de Francia antes de la guerra. Éstos son números que sólo un completo idiota podría creer.

     Está bien, intentémoslo otra vez: Los alemanes eran signatarios de la Convención de Ginebra, de modo que la Cruz Roja Internacional (CRI) tuvo acceso e inspeccionó TODOS los Campos de Concentración durante toda la guerra. Repito: TODOS LOS CAMPOS. Y ellos no vieron ninguna política de matar a alguien. Tampoco ellos vieron ninguna "cámara de gas". Según la Cruz Roja el número total de muertes en los campos de concentración no excedió las 300.000 personas. Los alemanes afirmaron que el número de muertes era de 250.000. Con la caída de la Unión Soviética, a la CRI le fue dado acceso a los "Registros de Muertes" que los rusos habían confiscado cuando ellos invadieron los campos de concentración. Habiendo consultado los Registros de Muertes, la Cruz Roja Internacional revisó a la baja las cifras de muertes en los campos dejándolas en 273.000. Si aceptamos la cifra del 20% sostenida por los holocaustistas, no más de 55.000 judíos murieron en todos los campos, ¡NO SEIS MILLONES!.


     Recientemente, los holocaustistas obligaron a la CRI a admitir que ellos no reportaron en ese entonces todo el abuso a judíos en los campos por miedo de que los alemanes pudieran negarles el acceso a los campos, o incluso invadir Suiza. (No muy probablemente).

     Para aquellos que todavía pueden pensar, eso significa que —en último término— los holocaustistas han reconocido el hecho de que la CRI tuvo acceso a todos los campos de concentración durante la guerra, que ella había inspeccionado todos los campos durante la guerra, y que la CRI sabía de las condiciones que existían en todos los campos durante la guerra. En resumen, un reconocimiento de la experiencia de la CRI en el asunto de los campos de concentración.

     Al obligar a la CRI a admitir un "fracaso moral" al no haber reportado ningún abuso a judíos en los campos, los holocaustistas no tienen ninguna otra opción sino aceptar la cifra de la CRI de muertes en los campos de 273.000. Habiendo certificado a la CRI como expertos en la materia, los holocaustistas tienen que aceptar las conclusiones de sus expertos.

     O, como George Orwell lo hubiera dicho, "La herejía de todas las herejías en una tiranía es el sentido común".

     No es sorprendente que aquellos que instruyen acerca del "Holocausto" en nuestras escuelas y universidades aquí en Estados Unidos tengan una erudición básica en sus cabezas, al rechazar absolutamente defender, en un debate libre y abierto, el curso que ellos enseñan. Yo sé: he desafiado a los muchachos que están en el negocio del "Holocausto" y los he visto desaparecer en una nube de polvo. Claramente una confirmación de que ellos están enseñando una basura que no puede ser defendida.

     El "Holocausto" se alega que es Historia. ¿Cómo podría serlo? Hay literalmente miles de asuntos: civilizaciones, naciones, pueblos, culturas e innumerables acontecimientos que dedicados historiadores investigan, documentan cuidadosamente y convierten en gruesos tomos. Sólo cuando esos tomos son sometidos a una revisión hecha por expertos, donde cada hecho no probado es cuestionado y adecuadamente defendido, pueden esos tomos ser considerados como Historia.

     Ésta no es la excepción, es la norma. Uno no puede negar que cada faceta de la ciencia es rutinariamente cuestionada y debe ser demostrada. Incluso el nebuloso asunto de la religión está abierto al debate, y existen aquellos que defenderán apasionadamente las imposibilidades del "Jardín de Edén", Noé y su oscilante arca, y Jonás y su gran ballena. En defensa de lo imposible, la británica Sociedad de la Tierra Plana todavía lucha, y ellos incluso han ideado una fórmula matemática bastante sofisticada para demostrar que la Tierra es plana. ¡Una fórmula que ha dejado perplejos a algunos científicos porque parece funcionar! En una sociedad libre donde a las personas se les permite pensar, uno puede preguntar y cuestionar, defender y atacar, absolutamente todo y cada cosa en una búsqueda de la verdad. Un "Holocausto" no discutible está completamente solo como una aberración y no puede reclamar ninguna autenticidad en absoluto. Incluso la Sociedad de la Tierra Plana con su extraña fórmula y su disposición a defender su caso presenta más pruebas que el caso de los holocaustistas, que puede ser rebatido con aritmética simple.

     Este último Museo del "Holocausto" en la ciudad de Nueva York constituye un esfuerzo frenético para substituír con cemento la sustancia del "Holocausto", como si uno pudiera apoyar con éxito mentiras escandalosas con ladrillo y hormigón.

     Incluso los mejores esfuerzos de los medios informativos estadounidenses para censurar la verdad fallarán finalmente y la gente estadounidense verá el "Holocausto" como lo que es: un fraude monumental que dura más de cincuenta años, durante los cuales los judíos se han beneficiado política, económica y hasta sádicamente cuando nuestro gobierno castigó, e incluso ejecutó, a cientos de personas inocentes en base a mentiras.

     Desde su mismo comienzo el "Holocausto" fue una estafa. La justificación para la creación de un Estado judío estaba basada en la opinión judía de que los judíos no podían vivir con seguridad en ninguna parte en Europa después de que las naciones europeas permitieron que los alemanes establecieran "campos de exterminio" y "cámaras de gas" en cada Estado europeo. Por eso 5 de los fabulosos 6 millones de víctimas fueron originalmente esparcidos a través de Europa Occidental para cargar la culpa sobre las naciones occidentales y demostrar un caso para un Estado judío independiente. El Estado de Israel fue creado sobre un fundamento de mentiras, y sacar ganancias a partir de mentiras es claramente una estafa. Estafar al mundo y ganar una nación es claramente la mayor estafa de la Historia.

     Hay que tomar nota del hecho de que todos los sistemas legales del mundo comparten un rechazo común contra la retención de riqueza o propiedad ganada por medios deshonestos. Los miembros de Naciones Unidas fueron todos estafados cuando ellos crearon el Estado de Israel en base a las mentiras del "Holocausto". Todas las naciones que votaron para crear el Estado de Israel ahora comparten la culpa de haber tomado tierras de la infortunada gente palestina en base a mentiras. El razonamiento empírico dicta que si Naciones Unidas tuvo el poder para "crear" el Estado de Israel, entonces Naciones Unidas tiene el poder para "des-crear" el Estado de Israel.

     La solución a todos los problemas en el Oriente Medio requiere nada más que un voto de Naciones Unidas para convertir a Jerusalén en una Ciudad Internacional —como debería haber sido— y la devolución de todas las tierras palestinas a sus dueños legítimos.

     Por supuesto, nuestros cobardes y rastreros políticos probablemente vetarán la justicia para el pueblo palestino en Naciones Unidas hasta que la destartalada Casa de Orwell se venga abajo estrepitosamente bajo el peso de sus escandalosas mentiras.

     Cuando esta casa de mentiras del "Holocausto" colapse, los judíos de Estados Unidos se ganarán el desprecio y la repugnancia de la gente estadounidense por haber suplicado su bondad y su compasión para conseguir poder y ganancia, a la vez que involucraron a los estadounidenses en el castigo e incluso la muerte de personas inocentes.

     Los judíos ciertamente se ganarán la cólera de la gente estadounidense cuando ésta comprenda que a generaciones de niños estadounidenses se les enseñó el odio y la intolerancia en sus escuelas sólo para el placer sádico de los judíos. Para que la gente no olvide, el público estadounidense tendrá todos los Museos del "Holocausto" a través de esta nación, construídos con los impuestos, como recordatorios constantes de la mayor estafa de la Historia.

     Me temo que la reacción será terrible y que abarcará a todos los judíos que viven en Estados Unidos y en la mayor parte de las naciones del planeta. Es irónico: judíos que han practicado ansiosamente el castigo colectivo del pueblo alemán por diversión y ganancia durante más de cincuenta años, soportarán ahora el castigo colectivo del mundo.

     El "Holocausto" estuvo limitado sólo por la imaginación de aquellos que lo crearon, sostenido solamente por la mágica palabra «anti-semita» y la disposición de la totalidad de los medios estadounidenses de comunicación a censurar la verdad. La reacción negativa ciertamente apuntará al total de los medios de comunicación, rebajando a todos los sujetos de dichos medios más aún —si eso es posible— a los ojos del pueblo estadounidense.–





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