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viernes, 18 de diciembre de 2015

Ashraf Ezzat - El Mesías Árabe



     El divulgador de temas de la Historia antigua, particularmente del Cercano Oriente, señor Ashraf Ezzat, ofrece ahora en este artículo publicado hace dos meses y que presentamos traducido (ashraf62.wordpress.com), una serie de planteamientos que pertenecen al campo del revisionismo bíblico. Varias de sus hipótesis han sido planteadas por Kamal Salibi y otros investigadores similares: que las historias de los Patriarcas y el Éxodo transcurrieron en Arabia, que los israelitas tienen su origen en Yemen, que el Isa (Jesús) del Corán es distinto del que aparece en el Nuevo Testamento, que Pablo fue a instruírse a Arabia para componer su evangelio, y la profunda identidad de los israelitas antiguos con la cultura árabe ancestral. Agregamos este texto del señor Ezzat, junto con la entrada anterior, a los otros interesantes que de él hemos presentado.


EL MESÍAS ÁRABE
por Ashraf Ezzat
19 de Octubre de 2015



"En el núcleo de toda esta cultura Mesiánica está la antigua tradición árabe-tribal íntimamente entretejida con mitos paganos".


     ¿Se ha preguntado usted alguna vez usted por qué el así llamado "Oriente Medio" es el punto más volátil del mundo? Además, ¿por qué el mundo árabe es el semillero del mundo para el extremismo y la violencia?.

     ¿Por qué el Oriente Medio, con sus comunidades musulmanas, cristianas y judías, siempre ha estado sumergido en un estado de "conflicto perpetuo" que es obstinadamente irresoluble? Y no me refiero sólo a los últimos 50 ó 70 años (desde que el Estado judío de Israel fue astutamente establecido) sino a una Era que se remonta más atrás en el tiempo.

     Mi examen de este malestar perpetuo se remonta al tiempo de las Cruzadas, al surgimiento del Islam con el subsecuente conflicto entre chiítas y sunitas seguido de décadas de incursiones despiadadas al Este y al Oeste de Arabia, a la aparición (y politización) de la historia de Jesucristo con el consiguiente martirio y división entre la Iglesia del Este y la occidental, y aún atrás al supuesto Cautiverio babilónico y al célebre cuento antiguo del Éxodo.

     ¿Por qué dicha área está (y siempre ha estado) en tal desastre?.

     Realmente el mundo árabe, identificado en el mapa mundial moderno como el Oriente Medio y en los libros de Historia como el antiguo Cercano Oriente, siempre ha estado en tal caos debido al síndrome del "Mesías".

     Y no se equivoque acerca de su origen, ya que se trata simplemente de un producto judío y árabe. Lo que primero comenzó como una tradición tribal árabe, durante los siglos evolucionó hacia una religión talmúdica, la ideología de la cual (basada en el concepto de Mesías) ha logrado infiltrarse en y difamar a la mayor parte de los sistemas de creencias y culturas del mundo con su extremismo tribal.

    Algunos podrían sostener que la confusión y el malestar en el mundo árabe son tal como en cualquier otra parte del mundo, donde la violencia y los repetidos conflictos y guerras son sólo una parte integral de la vida misma. Pero yo argumentaría de manera diferente porque en cualquier otra parte los diferentes conflictos por lo general surgen debido a motivos diferentes, pero en nuestro Oriente Medio (mundo árabe) el repetido malestar y conflicto son siempre debidos a la misma razón: el "síndrome del Mesías". Tal vez por eso se espera que el escenario del final del mundo se despliegue en este miserable pedazo de tierra, como lo ha pronosticado la negra literatura mesiánica (apocalíptica).

     Incluso cuando algunos períodos de relativa paz y prosperidad interrumpan el ciclo del malestar del Medio Oriente, la ideología tribal responsable de la perturbación y la violencia se mantiene prosperando y ebullendo (bajo la superficie) hasta que las cosas se calientan y alcanzan otra erupción de aquel volcán invisible del Mesías.

     Incluso cuando las cosas parecen una conquista completamente imperialista y una explotación (política) internacional del área, a menudo son llevadas a cabo explícitamente (como en las Cruzadas medievales) o implícitamente (como en el caso de la última invasión estadounidense de Iraq) debido a la mórbida ideología del Mesías.

     Mientras la máquina militar de George W. Bush estaba literalmente demoliendo a la nación iraquí y su herencia histórica, el ex-Presidente estadounidense estaba completamente eufórico (usted puede notarlo por la constante sonrisa idiota en la cara del sujeto) y su conciencia parecía aliviada ya que él simplemente creía que la destrucción que siguió y sumergió al Oriente Medio entero (hasta este actual momento) era el preludio necesario (inevitable) para la segunda venida de su Mesías [1]. Bien; así de peligrosa, caótica y aniquiladora ha llegado a ser esta cultura del Mesías [2].

[1] http://www.christianpost.com/news/george-w-bush-administration-was-trying-to-cause-end-of-the-world-with-apocalyptic-christians-claims-msnbc-host-rachel-maddow-108556/
[2] http://mondoweiss.net/2013/11/george-christian-conversion


El Mesías: La Verdadera Natividad

     Contrariamente a lo que los orientalistas e investigadores occidentales han creído durante tanto tiempo, el Mesías no tiene absolutamente nada que ver con Jesucristo, o con la espiritualidad occidental en realidad. No tiene nada que ver ni con el principio ni con el final de nuestros tiempos.

     En el núcleo de esta cultura mesiánica entera está la antigua tradición árabe tribal íntimamente entretejida con mitos paganos. Durante los siglos anteriores al nacimiento del cristianismo diversos cultos conocidos como las "Religiones de Misterios" [3] se habían extendido por todas partes del mundo pagano.

[3] http://www.earlychristianwritings.com/jesus/timothyfrekeandpetergandy.html

     En el centro de esos cultos de Misterios estaba una historia acerca de un hombre-dios que moría y resucitaba, que era conocido por muchos nombres diferentes en muchas culturas diferentes.

     En Egipto, donde se originaron los Misterios, él era conocido como Osiris; en Grecia, como Dionisio, en Siria como Adonis [4], en Italia como Baco y en Persia como Mitra. Esos mitos paganos fueron reescritos y entretejidos con el tema del Mesías árabe para dar origen al Evangelio de Jesucristo. Sin aquella mezcla sutil la cultura mesiánica árabe no podía haber logrado infiltrarse y echar raíces en la psique y la espiritualidad occidental. Pero de todos modos el tema principal era árabe.

[4] http://phoenicia.org/adonis.html

     ¿Por qué cree usted que el apóstol Pablo realmente se dirigió a Arabia y permaneció allí durante tres largos años antes de que él se atreviera a embarcarse en sus viajes misioneros (en el mundo romano-occidental)?.

     "Pero cuando a Dios, quien me apartó desde el vientre de mi madre y me llamó por su gracia, le complació revelar a su hijo en mí, de modo que yo pudiera ser su heraldo entre los Gentiles, inmediatamente no consulté con ningún hombre, ni tampoco me acerqué a Jerusalén a aquellos que eran apóstoles antes que yo, sino que me dirigí a Arabia, y luego retorné de nuevo a Damasco" (Gálatas 1:15-17).

     Pablo no viajó a Arabia en una expedición de caza ni para meditar. El tipo culto y multilingüe sabía que Arabia era la tierra (nativa) cultural y geográfica de no sólo el judaísmo sino (por extraño que pueda parecer) de la doctrina entera de los "nazarenos" o de "Yeshua Natzri", o "Eissa al-Nasrani" en árabe (más tarde romanizado como Jesucristo).

     Según su propia investigación, Pablo sabía demasiado bien que el hombre que cruzó el río Jordán (desde el lado Este) y luego afirmó ser el rey de los judíos en Jerusalén (antes de que él fuera muerto), había venido de Arabia (y no de Palestina).

    Pablo sabía que la verdad acerca del verdadero Jesús / Eissa (en árabe) debía ser averiguada en Arabia y no consultando con pescadores analfabetos que se llamaban a sí mismos "apóstoles".

     En efecto, fue en la antigua Arabia donde Pablo recolectó los fragmentos y piezas de su evangelio. Los historiadores árabes clásicos mencionaban un antiguo y único Evangelio de los Nazarenos mucho antes de la aparición de la historia de Cristo en la provincia romana de Palestina, un tema que también es reiterado en el Corán.

     La palabra "Mesías" es de hecho una transcripción de la palabra judía/árabe "Mashiach / Mashaiakh / sheik" que se remonta a los tiempos remotos de la antigua Arabia.

     Realmente, la palabra "Mesías / Mashiach" (sea ungido o no y con o sin un templo construído) tiene más que ver con el judaísmo y el Islam (como dos religiones de la Arabia antigua y medieval y de Yemen) que con el cristianismo (como una religión compuesta e híbrida que fue adaptada a partir del viejo tema judío del Mashiach, pero con una interpretación pagana greco-romana)


Historia Bíblica: Premisa Defectuosa

     En mi reciente libro "Egipto No Conoció Faraones Ni Israelitas" he dado detalles de las bases culturales y geográficas comunes que comparten tanto el Islam como el judaísmo.

     Rastreando las raíces comunes (árabes) del judaísmo y del Islam, hemos llegado a la conclusión segura (apoyada por conclusiones basadas en evidencias) de que las lenguas hebrea y árabe son dos dialectos de la misma lengua árabe antigua, y de que el judaísmo y el Islam son el producto de una y la misma cultura y geografía árabe (pero en tiempos diferentes).

     Ésta es una premisa muy crucial (casi revolucionaria para cualquier estudioso occidental de la historia bíblica) que nos ayudará a desenmarañar la complejidad de este síndrome del Mesías. Éste es un punto clave porque arroja luz sobre una pregunta largamente descuidada: ¿dónde se originó primeramente el judaísmo?.

     En otras palabras, ¿cuál es la cultura que produjo esta famosa fe de Moisés y sus tablas de piedra?. ¿Dónde terminaríamos si remontáramos las raíces de la fe judeo-cristiana? La mayoría, si no todos, de los seguidores así como los eruditos y el clero de la supuesta fe judeo-cristiana responderían al instante y dirían sin la menor duda: Palestina.

     Pero adivine qué: todos ellos están terriblemente equivocados, si no completamente engañados. Ellos no sólo se equivocan sobre Palestina como la patria del judaísmo sino que también sobre la vinculación del judaísmo con el cristianismo como un paquete religioso.

     El judaísmo no está ni debería estar relacionado con el cristianismo (occidental), temática y filosóficamente hablando. El largo vínculo entre las dos religiones es sólo política en su naturaleza, gracias a los romanos y su inteligente tentativa de mitigar la militarización y violencia de los árabes y judíos tribales, muchos de los cuales ya habían emigrado desde Yemen a Palestina un par de siglos antes del cuento de Cristo.

     La única manera en que parecía posible controlar aquella antigua marea del judaísmo militante (algo como la actual militancia islámica, que comparte con el judaísmo la misma cultura tribal árabe) era disolverlo en una fe totalmente nueva (pacífica y tolerante) haciendo uso de y actualizando el "síndrome del Mesías" árabe-judío. ¿Por qué piensa usted que realmente los Evangelios fueron escritos en griego y no en arameo, la lengua usada por Jesús y sus discípulos? Y tenga en cuenta que el arameo [5] no es sino otro dialecto de la lengua árabe (no sea engañado por la clasificación sionista de aquellas lenguas como semíticas).

[5] https://en.wikipedia.org/wiki/Language_of_Jesus

     De esa manera, los judíos vieron cumplida su profecía, pero esta vez su nuevo Mashiach / Mesías fue romanizado (por eso los judíos tienen problemas para creer en Jesucristo). El nuevo Mesías, al contrario de un legado largo y antiguo de militancia (tribal) e intolerancia judía, era inesperadamente pacífico y aceptador de todos sus hijos (no sólo los elegidos) en su reino. Pero había una dificultad aquí: este cambio de paradigma no ocurrió por sí mismo.


La Biblia Árabe

     Si usted reflexionara sobre las semejanzas fonéticas entre las dos lenguas usted estaría asombrado (quizá por primera vez) de cómo el hebreo es la lengua más cercana al idioma árabe. En la pronunciación árabe, "hebreo" se dice "Abri", mientras que "árabe" es pronunciado "Arabi", del mismo modo que "Eloh" y "Alá" son hebreo y árabe para "Dios".

     Así, dentro de esta pequeña escala y diferencia (fonética) casi insignificante entre "Abri" y "Arabi" y entre "Eloh" y "Alá", el trasfondo cultural ÁRABE común y compartido tanto del judaísmo como del Islam podría y realmente deber ser nuestra guía al examinar la historicidad de las historias bíblicas/israelitas (incluyendo la de Jesucristo), ya que en esencia aquí es donde la escuela occidental de historia bíblica se ha equivocado.

     Esto es principalmente por qué los orientalistas e historiadores occidentales han dejado hasta ahora de corroborar arqueológicamente las historias bíblicas sucedidas donde su distorsionada Biblia dijo que ellas sucedieron: en Palestina. Su completo fracaso es debido a su defectuosa premisa, y de allí se siguió su equivocada búsqueda.

     La ideología cristiana está basada en la distorsionada narrativa de que el Faraón era el rey del antiguo Egipto, que Moisés fue criado en una corte egipcia, y que el épico Éxodo salió desde el reino (pagano) de Egipto hacia la nueva Tierra Prometida (el reino) del pueblo justo y elegido por Dios en Palestina/Canaán. Está basada en el error de que Moisés recibió sus tablillas en el egipcio monte Sinaí. Pero en la época en que la historia de Cristo se estaba desarrollando pareció que el apóstol Pablo era el único que realmente conocía la verdad (después de que él se había zambullido en la antigua Arabia).

     "Abraham tuvo dos hijos [Ismael e Isaac], uno de la mujer esclava [Agar], otro de la libre [Sara]. Pero el hijo de la mujer esclava nació según la carne; el de la mujer libre, por medio de la promesa, lo cual es una alegoría, ya que estas dos mujeres son dos pactos. Agar es el pacto del monte Sinaí, nacido para esclavitud, porque Agar es Sinaí, una montaña que está en Arabia y que corresponde a la actual Jerusalén, la cual está en la esclavitud con sus hijos. Pero la Jerusalén de arriba, que es la madre de todos nosotros, es libre" (Gálatas 4:22-26).

     La verdad (como está revelada en nuestro libro) es que Moisés era un pastor de ovejas árabe, y él y un par de cientos de su tribu (y no los miles que usted miraría en una película sionista de Hollywood) trabajaron como esclavos en un pequeño pueblo en el Sur de la antigua Arabia llamado "Mizraím". El hombre que gobernaba sobre ese pequeño pueblo de Mizraím era llamado o designado como "Faraón".

     Cuando Moisés mató a uno de las guardias de Faraón, él y su gente huyeron de Mizraím y se dirigieron de vuelta a su tierra tribal en Yemen del Norte, una extensión de tierra estéril conocida como Asir. Por eso esta tribu de esclavos árabes fue llamada Asir-elitas, o mejor conocida como los Israelitas. Otra vez deberíamos detenernos aquí para señalar un par de nuevas conclusiones (cambiadoras de paradigma).

     En primer lugar está el hecho de que el judaísmo es un culto tribal genuinamente árabe que se originó primeramente en Yemen del Norte, y de aquí que la creencia central del cristianismo esté construída sobre una antigua cultura tribal árabe, la misma que produjo al Islam y también sobre la misma literatura/tradición que ayudó a formar grupos radicales como Al-Qaeda y, por extraño que pueda parecer, el Estado Islámico en Iraq y el Levante (ISIL).

     En segundo lugar, la historia bíblica y la arqueología están literalmente en el limbo porque todas las historias bíblicas están ambientadas en una falsa geografía. La manipulación de los nombres de lugares de las historias bíblicas originales fue parte de un engaño a gran escala llevado a cabo por 70 escribas judíos en el siglo III a.C. en la legendaria Biblioteca de Alejandría en lo que llegó a ser conocido como la "Biblia Septuaginta" (AT). Y si tenemos en cuenta que la griega Biblia Septuaginta es la "única fuente" para todas las traducciones de la actual Biblia en todo el mundo, podríamos llegar a comprender la escala completa del engaño (judío) que aquellos 70 escribas realizaron sobre el mundo.

     Si debiésemos visitar de nuevo el antiguo Cercano Oriente y reexaminar sus historias a través de un lente no-judío, sorprendentemente descubriríamos (como lo hicimos en nuestra investigación) que Egipto nunca fue la tierra del Éxodo de los israelitas, ni Palestina su Tierra Prometida.

     Palestina fue ocupada por la evidente inmoralidad política occidental, que no hubiera sido posible sin la distorsión judía de la historia del antiguo Cercano Oriente.

     Lo que hace de este conflicto entero algo irresoluble (como ya mencionamos) es que generación tras generación (no sólo de judíos sino también de musulmanes y cristianos) ha estado comprando la falsa historia de Palestina como la Tierra Prometida judía durante los pasados dos mil años. Podríamos tener una tercera Intifada (como la que actualmente se está gestando), y podríamos tener incluso treinta más. Tendremos otro Acuerdo de Oslo, o incluso cien negociaciones de paz, pero no nos equivoquemos: la grave situación palestina no será resuelta a menos que expongamos el engaño y corrijamos la historia antigua de la región.

     La verdadera historia antigua es que Egipto no conoció ni a Faraón ni a Moisés. Y para corregir la narrativa histórica antigua tenemos que impresionarlo a usted con otra revelación, la de que la Palestina antigua nunca presenció ninguna de las historias bíblicas. Todas las historias israelitas (sean ficticias o no) ocurrieron en la antigua Arabia y en el Norte de Yemen, todas ellas, desde el diluvio de Noé y la venta de José como un esclavo hasta el Éxodo de Moisés y el supuesto reino de David y Salomón.

     Aquellos cuentos que Occidente ha conocido hace tanto tiempo como "las historias de los Patriarcas" son sólo los cuentos populares de la antigua Arabia.

    Otro asombroso hallazgo es que el área a la cual todos los eruditos bíblicos e historiadores se refieren como Canaán nunca existió realmente. Palestina nunca fue llamada Canaán en ningún punto en la Historia antigua; dicha designación es una mera parodia/distorsión bíblica de la geografía real del Levante, y específicamente de la Palestina antigua. El Canaán que es continuamente reiterado en la Biblia hebrea es realmente la tierra de la tribu árabe de los Banu Canaan y Banu Kinanah [6] (como lo muestro en mi libro con mapas).

[6] https://en.wikipedia.org/wiki/Banu_Kinanah


El Mesías: La Raíz Cultural

     De acuerdo a la antigua tradición tribal árabe, Moisés era un Mashiach [Mesías]. Pero la definición árabe del Mashiach es tan diferente de la romana, que ha llegado a determinar cómo nosotros (principalmente los occidentales) vemos y definimos la palabra "Mesías" hoy.

     El título árabe/judío "Mashiach" no significa nada más que un líder tribal (de guerra). Punto. Ninguna connotación espiritual anexa al término, ningún ungimiento, ninguna divinidad, ningún templo y ninguna salvación. La agregación de aquellas exigencias sólo ocurrió después de la helenización del antiguo culto judío árabe.

     Dado que la comunidad árabe antigua era predominantemente tribal (y todavía lo es hasta este mismo momento), por lo tanto la cultura tribal de conquista e incursiones (como las realizadas hoy por ISIL) era la estrategia principal para conseguir el dominio político. Esto explica por qué la Biblia hebrea está cargada de cuentos de guerras e incursiones tribales, y aquello también de alguna manera explica la herencia histórica y cultural que impulsa a un grupo militante como ISIL.

     Entonces, siempre que alguna tribu árabe (no sólo los Asir-elitas) era sojuzgada por otra tribu (más poderosa), la gente de la tribu soñaba con un nuevo líder tribal, un Mashiach que los libraría de su miseria y sometimiento.

     En ese sentido, David fue un Mashiach, un líder tribal, un hombre que conduciría a sus guerreros tribales en una de las despiadadas incursiones de la antigua Arabia durante las cuales no regía ninguna conducta moral excepto la supervivencia y el dominio de la tribu a cualquier costo, incluso si eso significaba la exterminación de la otra tribu y la esclavización de sus mujeres y niños (a lo que el mundo civilizado ahora se refiere como genocidio).

     Si bien la sensibilidad del (avanzado) mundo occidental entero se ve ofendida ahora por las salvajes incursiones emprendidas por ISIL y su nuevo Califa/Mashiach/sheikh, por otra parte la sensibilidad cristiana de Occidente está totalmente de acuerdo con muchas de las incursiones tribales genocidas (judías) de las que su Biblia está atestada. Todas aquellas sangrientas incursiones fueron conducidas por los Mashiachs/Mesías judíos.

     ¿Puede usted ver la contradicción aquí? Pero más importante aún, ¿podría usted comprender cómo y cuándo comenzó esta paradoja que enajenó al mundo occidental de sus propios valores culturales inherentes?.

     Todo este asunto sucedió cuando nosotros (Occidente y Oriente) renunciamos a nuestra propia antigua sabiduría y conocimiento y en vez de ello nos suscribimos a la cultura del Mashiach/Mesías, un producto de la Arabia antigua. Y puesto que la cultura árabe antigua siempre ha sido tribal, el intolerante y extremadamente violento Pablo el apóstol terminó su larga estadía allí después de que él aparentemente había alcanzado dos conclusiones decisivas. Y ésta es la dificultad que mencionamos antes.

     Primero, Pablo le dio la espalda (eternamente) a la antigua Arabia, ya que él sabía que si no lo hacía, él se convertiría otra vez en el (violento e intolerante) fanático judío que había sido una vez antes de que él fuera cautivado/hipnotizado por la historia del hijo de Dios. Segundo, Pablo no podía ver a su Mashiach/Mesías a través del lente tribal y hermético de Arabia; en vez de eso, él conservó la historia y el tema árabe original del Mashiach/Mesías, pero lo nutrió y lo moldeó con la cultura romana de diversidad y tolerancia (que no duró mucho tiempo después).

     Al hacer eso, Pablo logró convertir lo que parecía un culto árabe/judío irremediablemente violento e inmoderado, en una fe/mensaje universal que podía apelar a todos los hijos de Dios y no sólo a los circuncidados.

     Pero a pesar de todo el mensaje de Pablo se basaba principalmente en el concepto árabe del Mashiach/Mesías.

     El lado peligroso de esta doctrina del Meshiach/Mesías es que está basada en el sentido tribal árabe de inseguridad y vulnerabilidad (debido a una cultura de militancia y constantes invasiones). Esta inseguridad ha llevado siempre a los judíos árabes siempre que ellos eran sojuzgados (mediante incursiones tribales árabes internas o incluso por parte de potencias externas como los egipcios o los babilónicos) a racionalizar su subyugación como un castigo divino por su fe y sus prácticas imperfectas (como en el caso del Cautiverio babilónico).

     De este modo, los seguidores (de la fe mesiánica) siempre se encuentran en un estado perpetuo de incertidumbre con respecto a su fe, ya que simplemente cada mala pasada en sus asuntos mundanos es traducida o racionalizada como una fe imperfecta (corrupta) que los había apartado de los verdaderos caminos de Dios, un sentido de pecado profundamente atrincherado y manifestado frecuentemente en el método fundamentalista y dogmático de los sionistas cristianos [7], los cristianos evangélicos, los musulmanes salafistas, la secta de la Hermandad Musulmana, la secta islamista takfiri [8], los judíos haredíes [9] y por supuesto la secta islámica chiíta y la secta wahabita.

[7] http://zionism-israel.com/dic/Christian_Zionism.htm
[8] https: // en.wikipedia.org/wiki/Takfiri
[9] https://es.wikipedia.org/wiki/Jared%C3%AD

     Ahí es cuando el concepto de Mashiach/Mesías/Sheikh siempre entra en juego. En tiempos de desafío y controversia, los creyentes (mesiánicos), especialmente los ortodoxos, empapados de la incertidumbre de la rectitud de su fe y su conducta actuales, comienzan a soñar con otro Mashiach/Mesías/Jeque que podría conducirlos de vuelta al camino justo (o más a menudo al propio camino de él).

     Y en el proceso de retornar al supuesto justo camino de Dios, surgen más Mashiachs/Sheikhs (llámense Joseph Smith de los mormones o el califa Abu Bakr al-Baghdadi de ISIL), y el ciclo de dogmatismo, violencia y extremismo se prolonga indefinidamente.–






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