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sábado, 24 de octubre de 2015

Sobre el Ingeniero Fred Leuchter



     El sitio inconvenienthistory.com que publica interesantes y documentados estudios históricos de la época contemporánea, presentó en su volumen 5 Nº 4 de finales de 2013 el siguiente texto del escritor Joseph P. Bellinger (1949-2013), publicado poco después de su fallecimiento, y que ofrecemos aquí en castellano. Trata de diversas vicisitudes por las que ha pasado el ingeniero estadounidense Frederick (Fred) A. Leuchter (1943) tras prestar testimonio en el juicio contra Ernst Zündel en 1988 en Canadá, que dio origen al ya famoso "Informe Leuchter", que desbanca completamente la mentira de las cámaras de gas de Auschwitz y otros lugares, labor que han continuado otros investigadores, confirmando las conclusiones de las pruebas químicas que Leuchter llevó a cabo con muestras tomadas de dichos sitios. La posterior campaña de difamación y persecución en contra suya es el tema de este artículo.


La "Indiscreción" de Fred Leuchter
por Joseph P. Bellinger, 2013



     Actualmente no hay ninguna ley referida a la "negación del Holocausto" en Estados Unidos, aunque repetidamente se han hecho intentos detrás del escenario por organizaciones e individuos judíos para juzgar y castigar, por diversos medios, a los "negadores". Cuando uno se aventura en la arena de la "negación del Holocausto", invariablemente se producen consecuencias desagradables.

     Contra aquellos cuyas opiniones y pruebas desafían las conclusiones de los historiadores predominantes, la difamación, el acoso electrónico, la pérdida de empleo, las denuncias ante los empleadores, el asesinato de la reputación y cartas envenenadas son los métodos habituales empleados por los grupos e individuos empeñados que procuran aplastar la libre expresión y el debate abierto. En algunos raros casos, se ha usado abierta violencia como una tentativa de sacar de circulación a los "negadores".

     Por ejemplo, el 4 de Julio de 1984, incendiarios prendieron fuego al depósito del Instituto para la Revisión Histórica (IHR), lo que resultó en un daño de aproximadamente 400.000 dólares [1]. Los incendiarios sospechosos eran antiguos miembros de la Liga de Defensa Judía (JDL), cuyo líder en ese entonces, Irv Rubin, fue detenido más tarde y acusado de conspiración para bombardear una mezquita de Los Ángeles en Diciembre de 2001. Rubin, de 56 años, y su socio, Earl Kugel, de 59, fueron detenidos posteriormente y citados ante un tribunal bajo acusación de conspiración para bombardear propiedad privada y del Gobierno. En Noviembre de 2002, Rubin, de quien se dijo que estaba desesperado y aterrorizado por la perspectiva de un inminente juicio, supuestamente se suicidó cortando su propia garganta y cayendo a plomo desde un balcón a 6 metros de altura en la cárcel del condado de Los Ángeles. Su cómplice, Earl Kugel, se declaró culpable y fue condenado a veinte años en una prisión federal, donde él posteriormente fue asesinado por otro presidiario.

[1] "Arsonists Devastate Revisionist Publisher", 4/Julio/1984: http://codoh.com/library/document/307 Vea también el IHR Newsletter de Octubre de 1984, Nº 28.

     Los revisionistas en Estados Unidos y Canadá de hecho han sido sometidos a una multiplicidad de inescrupulosas estratagemas diseñadas para desalentarlos de publicar o diseminar sus creencias y llevarlos al desprecio público. Aunque hasta ahora no se ha formado ningún comité en la Cámara baja o en el Senado para abordar el asunto de la "negación del Holocausto", el acoso a los revisionistas trae a la mente una desagradable forma de intolerancia usualmente asociada con la Era McCarthy, cuando los comunistas puestos en la lista negra y los simpatizantes comunistas eran sujeto de investigaciones por parte del Senado y la Casa de Representantes públicamente ventiladas.

     Quizás el ejemplo más pronunciado de tales tácticas de presión en EE.UU. es el caso de Fred Leuchter, cuya vida personal y carrera profesional fueron arruinadas a consecuencia de su decisivo examen forense de Auschwitz y Majdanek en Febrero de 1988 [2].


     La ordalía de Leuchter comenzó en Enero de 1988, cuando él fue contactado por miembros del equipo de la defensa de Ernst Zündel. En un esfuerzo para preparar la mejor defensa posible para Zündel, quien había sido acusado de diseminar "noticias falsas" en Canadá, Robert Faurisson razonó que el lugar más obvio para buscar a un testigo calificado acerca del funcionamiento de cámaras de gas homicidas sería Estados Unidos, donde los criminales condenados eran todavía sometidos en varios Estados a la ejecución en cámaras de gas.

     Los abogados de Zündel a partir de entonces se pusieron en contacto con diversos funcionarios de prisiones en Estados Unidos con la esperanza de contar con el testimonio de un experto sobre el funcionamiento de cámaras de gas homicidas. William M. Armontrout, alcaide de la Penitenciaría del Estado de Missouri, contestó a la carta indagatoria de ellos el 13 de Enero de 1988, recomendando a Fred A. Leuchter como el experto más calificado en ese campo. En esa carta, Armontrout declaró:

    "Tengo considerable conocimiento en aquella área; sin embargo, sugiero que usted se ponga en contacto con el señor Fred A. Leuchter. (...) El señor Leuchter es un ingeniero especializado en cámaras de gas y ejecuciones. Él está bien versado en todas las áreas y es el único asesor en Estados Unidos que conozco" [3].

[3] Barbara Kulaszka, Did Six Million Really Die? – Report of the Evidence in the Canadian “False News” Trial of Ernst Zündel– 1988, (Toronto, 1992), p. 502. Online en http://ihr.org/books/kulaszka/falsenews.toc.html y http://www.balderexlibris.com/index.php?post/Kulaszka-Barbara-Did-Six-Million-Really-Die-Report-of-the-Evidence-in-the-Canadian-False-News-Trial-of-Ernst-Zundel

     Los abogados de Zündel confirmaron el hecho de que Leuchter había trabajado como asesor en la fabricación y uso de equipos de ejecución durante un periodo de nueve años, y que era el único experto calificado en ese campo en Estados Unidos.

     Cuando más tarde se le pidió explicar por qué él decidió hacerse cargo de lo que se le pedía, Leuchter declaró:

    "Declaré en Canadá por dos motivos: Primero, dicho proceso judicial era una cuestión de libertad de expresión y libertad de creencia. Como un estadounidense, uno que apoya la Declaración de Derechos [Bill of Rights], creo que el señor Zündel tiene el derecho de creer y decir lo que quiera. Yo tengo ese derecho en Estados Unidos. En segundo lugar, el señor Zündel no estaba siendo procesado por un delito de menor cuantía. Éste era un crimen principal. Él podría haber afrontado hasta 25 años en prisión por imprimir un documento que declaraba que no hubo ninguna cámara de gas en Auschwitz. Creo que cualquier hombre, no importa lo que él haya hecho, tiene derecho a un proceso justo y a la mejor defensa posible que él pueda reunir. Yo, lamentablemente, era el único experto en el mundo que podía proporcionar aquella defensa. No había nadie más" [4].

[4] Greg Raven, "Flawed Documentary of Execution Expert": http://www.ihr.org/jhr/v18/v18n5p62_Raven.html


     A pesar de las malévolas afirmaciones de sus detractores, las credenciales profesionales de Fred Leuchter eran impecables, y sus conocimientos fueron repetidamente confirmados por fuentes respetables como The Atlantic Monthly (Febrero de 1990), que se refirió a Fred Leuchter como

    "el ùnico proveedor comercial de la nación de equipamiento para ejecuciones... Un ingeniero entrenado y capacitado, él es versado en todos los tipos de equipamiento para ejecuciones. Él hace máquinas de inyección letal, cámaras de gas, y horcas, así como sistemas de electrocución...".

     Un artículo de cinco páginas en el New York Times (el 13 de Octubre de 1990), describió a Leuchter como "el principal consejero nacional en el tema de la pena de muerte".

     En su libro America’s Capital Punishment Industry (La Industria de la Pena de Muerte de Estados Unidos), el director de cine y escritor Stephen Trombley confirma el hecho de que Fred Leuchter es

    "El más importante proveedor en EE.UU. de instrumental de ejecución. Sus productos incluyen sillas eléctricas, cámaras de gas, horcas, y máquinas de inyección letal. Él ofrece el diseño, la construcción, la instalación, el entrenamiento del personal y el mantenimiento" [5].

[5] Mark Weber, "Probing Look at Capital Punishment Industry Affirms Expertise of Auschwitz Investigator Leuchter", http://codoh.com/library/document/2746/ . Véase también Stephen Trombley, The Execution Protocol: Inside America's Capital Punishment Industry (Nueva York, 1992).

     De hecho, Fred Leuchter también había diseñado y construído el primer sextante electrónico, y había desarrollado un codificador óptico de sector de tambor (optical drum sector encoder), único, compacto y barato, para su uso en instrumentos de inspección y medición. Él diseñó y trabajó en astro-rastreadores utilizados en los sistemas de teledirección a bordo de ICBMs (misiles balísticos intercontinentales), y estaba entrenado en la lectura e interpretación de fotografías aéreas. Leuchter también tenía una licencia de investigación médica tanto de gobiernos estatales como del federal, y había suministrado los fármacos necesarios para su uso en programas de apoyo de las ejecuciones.


     A pesar de sus logros, o quizás debido a ellos, Leuchter fue puesto en la mira para la difamación pública, estigmatizado, expulsado de su casa, despojado de su propiedad y negado su derecho fundamental a la "vida, libertad y búsqueda de la felicidad". De hecho, ningún estadounidense en la memoria reciente ha sido tan vilipendiado como Fred Leuchter, simplemente debido a que, tras completar su investigación de las presuntas cámaras de gas en Auschwitz, concluyó que las instalaciones probablemente no podían haber sido usadas como cámaras de gas homicidas.

     Leuchter presentó muestras tomadas de las supuestas cámaras de gas de Auschwitz, Birkenau y Majdanek a Alpha Analytical Laboratories, un importante laboratorio forense de Massachusetts a fin de examinarlas en búsqueda de residuos de cianuro. Las muestras fueron analizadas para determinar el contenido total de hierro y de cianuro. Cada muestra recibió un número de identificación. Los resultados de las pruebas fueron alarmantes, ya que ellos revelaron poca o ninguna presencia real de compuestos de cianuro en la mayor parte de las muestras presentadas.

     Después de recibir los resultados de la prueba, Leuchter preparó una monografía, conocida a partir de entonces como el Informe Leuchter, que combinaba su conocimiento personal de las instalaciones de cámara de gas y su funcionamiento en Estados Unidos, con la información que él había recolectado tras su inspección local de Auschwitz, Birkenau y Majdanek.

     En la opinión profesional de Leuchter, las instalaciones supuestamente usadas para gasear a más de un millón de personas en Auschwitz, eran toscas, ineficaces, rudimentarias e inseguras.

     Las conclusiones de Leuchter fueron confirmadas más tarde por diversos investigadores independientes, como el ingeniero profesional Walter Lüftl de Austria, y Germar Rudolf, antes asociado con el prestigioso Instituto Max Planck de Alemania.

     El doctor William B. Lindsey, un químico estadounidense jubilado que había sido empleado durante 33 años por la DuPont Corporation, realmente anticipó el testimonio de Leuchter en el primer proceso judicial de Zündel en 1985. Basado en su propia investigación del sitio en Auschwitz, Lindsey declaró bajo juramento:

    "He llegado a la conclusión de que nadie fue voluntariamente o a propósito muerto con Zyklon-B de esa manera. Lo considero absolutamente imposible" [6].

[6] The Globe and Mail, Toronto, 12 Feb. 1985, p. M3.

     Un posterior examen conducido por el Instituto Forense de Cracovia a petición del Museo Principal de Auschwitz y llevado a cabo en Septiembre de 1990, llegó a conclusiones paralelas a las contenidas en el Informe Leuchter. Este hecho es especialmente pertinente ya que su informe fue aparentemente emprendido para refutar las conclusiones de Leuchter.

     Con el juicio a Zündel detrás de él, el primer pensamiento de Leuchter fue retornar a su profesión normal y seguir con sus negocios como de costumbre. Sin que Leuchter lo supiera, su vida iba a ser cambiada para siempre. La "indiscreción" de Leuchter había puesto en movimiento poderosas fuerzas determinadas a desacreditar no sólo sus conclusiones en cuanto a Auschwitz, sino a desacreditar al hombre mismo y a arruinar su vida.

     Fred Leuchter más tarde comentó:

     «Como yo era algo ingenuo entonces, no estaba consciente de que por testificar yo estaba ofendiendo a la comunidad judía mundial organizada. Proporcionando la prueba final y definitiva de que no hubo ninguna ejecución en cámaras de gas utilizadas para objetivos genocidas por los alemanes en esos campos del tiempo de la guerra, establecí el hecho simple de que la historia del "Holocausto" no es verdadera. Lo que yo no sabía era que cualquiera que expresara tales creencias es culpable de un crimen capital: el de pensar y decir la verdad indecible sobre la mayor mentira de nuestra época.

    «Yo tendría que pagar por ese crimen. Mientras inocentemente dije la verdad en Toronto, se hicieron planes, y posteriormente fueron puestos en práctica, para un importante esfuerzo para destruírme. Si yo pudiera ser destruído y desacreditado —ése era el razonamiento— nadie aceptaría mis conclusiones profesionales, no importa cuán verídicas fueran» [7].

[7]  Fred A. Leuchter, "Is there Life after Persecution? – The Botched Execution of Fred Leuchter": http://www.vho.org/GB/Journals/JHR/12/4/Leuchter429-444.html

     Las aprehensiones de Leuchter con el tiempo resultaron ser bien fundadas. A medida que lentamente surgían detalles de estas maquinaciones entre bastidores, Leuchter descubrió que:

    «Un complot insidioso estaba siendo instigado por varios grupos judíos, principalmente la organización "Sobrevivientes del Holocausto y Amigos en Búsqueda de Justicia" [Holocaust Survivors and Friends in Pursuit of Justice], encabezada por Shelly Shapiro y con sede en Latham, Nueva York, y su organización madre, la Fundación Beate Klarsfeld, encabezada por Beate Klarsfeld y con sede en París. Además se les unió la Liga Anti-Difamación del B'nai B’rith, formando una Trinidad más bien impía y anti-estadounidense» [8].

[8] Fred A. Leuchter, "Witch Hunt in Boston": http://www.ihr.org/jhr/v10/v10p453_Leuchter.html

     La Fundación Klarsfeld solicitó los talentos del farmacéutico francés Jean-Claude Pressac, en una tentativa de contradecir la información contenida en el Informe Leuchter. Dicha Fundación proporcionó financiamiento y abrió todas las puertas necesarias para ayudar y apoyar la tarea de Pressac, puertas que están rutinariamente cerradas para los investigadores revisionistas.

     Para su completa consternación, Leuchter descubrió una red de engaño y subversión que estaba orientada a destruír permanentemente su vida y su carrera. Los métodos usados por los detractores de Leuchter eran quíntuples:

    1— Amenazas políticas a los funcionarios de prisiones con quienes Leuchter tenía negocios.
    2— Difamación por contactos privados y en la televisión y los periódicos.
    3— Trabajo entre bastidores para impulsar una legislación para impedir que Leuchter practicara su profesión.
    4— Incitación para procesar a Leuchter por intentar practicar su profesión.
    5— Diseminación de maliciosos chismes, difamaciones y asesinato de la reputación, tanto abiertamente como en privado.

     En algún momento a finales de 1988 las organizaciones judías comenzaron a ponerse en contacto con funcionarios de prisiones y otros funcionarios del Departamento de Correccionales en Estados donde la pena de muerte todavía era ordenada por la ley. Su objetivo era sacar a Leuchter del negocio y desprestigiar su reputación. Amenazas veladas de naturaleza política fueron hechas a funcionarios de prisiones si ellos imprudentemente optaban por firmar un contrato comercial con Leuchter en el futuro.

     Leuchter describió esos bien orquestados intentos de destruírlo como sigue:

    "He sido vilipendiado tanto en privado como en público en todas las formas en los medios de comunicación. Mis clientes han sido embaucados y amenazados para que no hagan tratos conmigo. Oficiales de policía de alto nivel, actuando por motivos personales, han mentido sobre mí y han impedido a los clientes tratar conmigo. Mi persona y reputación han sido profanadas por mentiras e insinuaciones. Mi familia y yo hemos sido repetidamente amenazados".

    "Detrás de esta campaña para castigarme y suprimir la verdad acerca de las cámaras de gas, han estado diversas organizaciones judías, que han jurado públicamente hacerme callar destruyendo mi capacidad de ganarme la vida".

    "Fui acusado de ejercer como ingeniero sin tener una licencia. De hecho, no se requiere una licencia en Massachusetts, o en ningún otro Estado, a menos que el ingeniero esté implicado en la construcción de edificios, y acredite el cumplimiento de las especificaciones. Hay también una exención estatutaria para ingenieros que no tratan con el público general... Debido a la exitosa conspiración de esos grupos judíos, estoy completamente fuera del negocio, incapaz de encontrar trabajo para alimentar a mi familia. A pesar de todo, sin embargo, estoy todavía aquí, y todavía estoy diciendo la verdad. Además, tengo la intención de seguir diciendo la verdad. Si la comunidad judía organizada quiere frenarme, tendrá que esforzarse mucho más duro" [9].

[9] "Germans Want to Try Leuchter - If He Would Only Let Them", The Week in Germany, 23 Sept. 1994: http://www.fpp.co.uk/Auschwitz/Leuchter/WeekinGermany230994.html

     Leuchter intentó llevar a cabo sus negocios como de costumbre, pero notó una definitiva disminución en nuevos contratos. En 1990 Leuchter fue contactado por un escritor que trabajaba para la revista Atlantic. El reportero le pidió a Leuchter información con respecto al equipamiento para ejecuciones en Estados Unidos y solicitó esfuerzos de Leuchter para hacer que las ejecuciones fueran más humanas sustituyendo el equipo anticuado por equipo moderno. Ninguna mención fue hecha en el momento del proceso de Zündel o en el momento del Informe Leuchter, pero poco después de que el artículo fuera publicado, comenzaron a surgir furiosas quejas, principalmente de la comunidad judía.

     A consecuencia de ese artículo, a Leuchter se le pidió aparecer en el horario estelar en directo en ABC News. En el momento de la entrevista, Leuchter fue informado por el personal de ABC News que los funcionarios de prisiones en los lugares donde la entrevista había sido grabada habían sido contactados y amenazados con consecuencias políticas si se permitía que la entrevista siguiera.

     Dentro de poco a partir de entonces, ABC News recibió amenazas similares, pero para su crédito, ellos rechazaron echarse atrás, e incluso fueron tan lejos como a informar a Leuchter que esos grupos estaban determinados a interferir con su modo de vida como ingeniero.

     La campaña de difamación tuvo su efecto cuando crecientes cantidades de funcionarios de prisiones rechazaron hacer negocios con Leuchter. Los funcionarios de prisiones ya no contestaban sus llamadas telefónicas, y los viejos amigos se hicieron inquietantemente silenciosos cada vez que se planteaba el asunto de llevar a cabo negocios anteriores como de costumbre.

     Hubo repercusiones internacionales también.

     Cuando Leuchter intentó hablar en reuniones públicas en Alemania y Gran Bretaña, él fue detenido y arrestado. Mantenido bajo "detención investigativa" en Alemania durante varias semanas [10], él y su esposa también fueron acosados y detenidos en Gran Bretaña, en un intento de privarlo de su derecho a expresar su opinión con relación a las cámaras de gas homicidas en Auschwitz y Birkenau.

[10] Leuchter, "Is There Life after Persecution?", op cit..

     Incapaz de aguantar la humillación pública y la mala fama por más tiempo, la esposa de Leuchter, Carolyn, deprimida y enferma, posteriormente solicitó el divorcio y lo abandonó.

     Para consternación completa de Leuchter, él descubrió que había sido introducida una legislación que estaba expresamente diseñada para sacarlo a él del negocio para siempre en el Estado de Massachusetts. El individuo primario responsable de la legislación, Eric Redock, apareció en televisión como un representante de Amnistía Internacional, y usó la ocasión para lanzar un ataque sobre Fred Leuchter, admitiendo que era su intención, así como la de aquellos a quienes él representaba, "sacar a Fred Leuchter del negocio" [11].

[11] Leuchter, "Witch Hunt in Boston", op.cit, p. 74.

     En quizás el acontecimiento más engañoso relacionado con este sórdido asunto, Leuchter fue invitado a aparecer en el Canal 2 de Boston, aparentemente para "hablar del inadecuado equipamiento de ejecuciones en uso a través de Estados Unidos". Completamente engatusado, Leuchter consintió en aparecer en el programa, habiendo sido llevado a creer que la petición era legítima e inofensiva, sólo para ser encarado en el aire en el último momento con Shelly Shapiro y Beate Klarsfeld, quienes procedieron a difamar al señor Leuchter como un "nazi". A Leuchter no se le dio ninguna oportunidad para contestar a sus detractores.

     Poco después de ese episodio televisado, Leuchter fue contactado por el Consejo de Ingeniería del Estado de Massachusetts después de una queja formal entablada por la organización Sobrevivientes del Holocausto y Amigos en Búsqueda de Justicia, de Shelly Shapiro. Los detalles de la queja le fueron ocultados a Leuchter hasta que el asunto fue resuelto en el tribunal, pero el Consejo añadió siniestramente que Leuchter tendría que dejar de practicar su profesión en el Estado de Massachusetts o enfrentar acusaciones por criminalidad.

     Leuchter apareció en el tribunal e intentó que la queja fuese desestimada como prosecución maliciosa, pero cuando el actuario recibió el comentario de que la queja había sido presentada por la organización Sobrevivientes del Holocausto y Amigos de la Justicia, el asunto fue entregado a un juez. Finalmente, Leuchter fue legalmente proscrito de practicar nunca más su profesión en el Estado de Massachusetts, donde él reside.

     Mientras tanto, Leuchter siguió sufriendo una pérdida devastadora de negocios a través de todo Estados Unidos, ya que los contratos fueron cancelados bajo diversos pretextos.

     Ed Carnes, ex-ayudante del ministro de Justicia para el Estado de Alabama, generó un memorándum que él envió a todos los Estados que aplicaban la pena de muerte, advirtiéndoles que Leuchter era peligroso y que no deberían hacerse tratos con él porque él mantenía opiniones "no-ortodoxas" con respecto a las ejecuciones. Carnes retrató a Leuchter como un estafador avaro. Puesto que las opiniones de Leuchter con respecto a las ejecuciones en Estados Unidos eran ampliamente conocidas como humanas, parece razonable sugerir que Carnes sólo pudo haber estado aludiendo a las opiniones "poco ortodoxas" de Leuchter en cuanto a las presuntas ejecuciones en Auschwitz-Birkenau.

     En Illinois, el Representante Ellis Levin (Demócrata, de Chicago), afirmó que permitir que Leuchter siguiera trabajando para el Estado "sería una afrenta para la comunidad judía" [12]. El señor Levin dejó de explicar la correlación entre la comunidad judía y la ejecución de criminales condenados en Estados Unidos, o cómo la reconocida experiencia de Leuchter en ese campo debería afectar negativamente a la comunidad judía. De hecho, Leuchter más tarde postuló que la interferencia de ellos en el derecho de él de practicar su profesión provocó que varias ejecuciones se viesen arruinadas debido a la maquinaria de ejecución anticuada.

[12] Chicago Daily Law Bulletin, 17 de Agosto 1990.

     El periódico Chicago Sun-Times intervino en la creciente crítica dirigida al señor Leuchter, y comentó que "el Estado [de Illinois] cortó sus lazos con él por sus declaraciones de que las cámaras de gas nacionalsocialistas, incluyendo las de Auschwitz, no pudieron haber sido usadas para ejecutar a judíos" [13].

[13] Mark Weber, "Fred Leuchter: Courageous Defender of the Truth": http://www.ihr.org/jhr/v12/v12p421_Weber.html

     Chi niente sa, di niente dubita [Quien no sabe nada, no duda de nada].

     Ellos también dejaron de proporcionar una explicación convincente en cuanto a por qué las conclusiones publicadas de Leuchter con respecto a Auschwitz eran erróneas o de alguna manera lo descalificaban para practicar su profesión en Estados Unidos.

     El consenso general de los medios de comunicación parecía ser: No importa si el Informe Leuchter es exacto; él lo escribió, y por lo tanto él debe ser castigado.

     Tales reacciones ante el Informe Leuchter enfatizan la naturaleza irracional del ataque sobre su autor. En vez de enfocar la atención sobre la evidencia tecnológica y científica contenidas en el informe, los críticos hostiles exigieron su libra de carne [alusión a El Mercader de Venecia, de Shakespeare], como si fuera mejor que ningún judío en absoluto hubiera sobrevivido al "Holocausto", evidenciando un deseo incomprensible de buscar o perpetuar una creencia de que millones perecieron incluso si ellos no perecieron.

     Acentuando su papel en la ruina de la carrera de Leuchter, la Fundación Klarsfeld y la organización Sobrevivientes del Holocausto y Amigos en Búsqueda de Justicia posteriormente publicaron en 1990 un libro titulado Truth Prevails: Demolishing Holocaust Denial: The End of the Leuchter Report (La Verdad Prevalece: Demoliendo la Negación del Holocausto: El Final del Informe Leuchter).

     El título era pretencioso y absurdo, y gastaba demasiada energía en intentar desacreditar personalmente, por medio de la difamación, al hombre responsable de escribir dicho Informe. Beate Klarsfeld, en su auto-proclamado papel como Censor deputatus [censor delegado, cargo católico de la censura de libros], quizás resumió mejor la intención que impulsaba a dicha publicación cuando ella comentó que Leuchter "tiene que entender que al negar el Holocausto, él no puede permanecer impune" [14].

[14] Jewish Telegraphic Agency dispatch, Detroit Jewish News, 1º de Marzo 1991.


Leuchter Se Convierte en el "Señor Muerte"

     En 1998 Fred Leuchter fue contactado por el director de cine Errol Morris, quien expresó su interés en filmar su historia, permitiendo a Leuchter una oportunidad para responder a sus detractores, lo cual él hizo en los términos siguientes:

    "Por supuesto no soy un anti-judío. Tengo muchos amigos que son judíos. He perdido amigos judíos también, debido a lo que ha pasado. No tengo ningún rencor contra ningún judío en ningún lugar, ni en Estados Unidos ni en el extranjero. Sí guardo mucho rencor contra aquella gente que ha ido tras mi persona, aquella gente que me ha perseguido y me ha procesado, pero eso no tiene nada que ver con que ellos sean judíos. Esto sólo tiene que ver con el hecho de que ellos han estado interfiriendo con mi derecho a vivir, pensar, respirar y ganarme la vida... Ellos han expresado su indiscutida intención de destruírme simplemente porque testifiqué en Canadá, no porque yo tenga alguna otra afiliación con alguna organización anti-judía, no porque yo me haya afiliado a alguna organización nazi o neo-nazi".

     Cuando Morris le pregunta a Leuchter, hacia el final de la película [documental de 1999 titulado "Mr. Death. The Rise and Fall of Fred A. Leuchter Jr."], "¿Ha pensado alguna vez que usted podría estar equivocado, o piensa usted que pudo haber cometido un error?", Leuchter contesta:

    "No, ya pasé por eso. Cuando yo intenté ver si aquellas instalaciones podrían haber sido instalaciones de ejecución por gas y fui incapaz de ello, tomé una decisión en aquel punto, de que no me equivoqué. Y quizás por eso lo hice. Al menos eso aclaró mi mente, de modo que sé que no dejé ninguna piedra sin remover. Hice todo lo posible para corroborar y demostrar la existencia de las cámaras de gas, pero fui incapaz" [15].

[15] El video en MP4 (287 MB si se lo descarga), de 1h30m, subtitulado en castellano, está en https://archive.org/details/Mr.Death.The.Rise.and.Fall.of.Fred.A.Leuchter.Jr.DVDRip  La transcripción en inglés del documental-entrevista "Mr. Death" puede verse en http://www.errolmorris.com/film/mrd_transcript.html  NdelT.

     Morris fue acusado más tarde de reeditar la película después de que ella recibió críticas positivas en el Sundance Film Festival. En una reseña de la película, Greg Raven del Instituto para la Revisión Histórica (IHR), escribió:

    «Leuchter aparece en la película tan directo y honesto como él lo es en la vida real. Por consiguiente, algunos espectadores de las versiones anteriores presentadas en el Festival Sundance, el Festival de Cine de Toronto y en la Universidad de Harvard, comenzaron a cuestionar las historias de exterminio del "Holocausto" que les habían sido contadas, mientras que otros sospechaban que Morris mismo podría haber sido convertido al revisionismo del "Holocausto". A último momento, Morris reeditó la película en un esfuerzo para enfatizar su punto de vista anti-revisionista. Difamación aparte, permanece la pregunta en cuanto a si las conclusiones de Leuchter relativas a las presuntas cámaras de gas nacionalsocialistas en Auschwitz y Birkenau son correctas o no» [16].

[16] Greg Raven, op. cit.

     En una crítica concisa de la película de Morris, Robert Faurisson comentó:

    "Fred Leuchter es descrito en palabras como una especie de técnico de la muerte administrada de cuatro modos: electrocución, ejecución en la horca, inyección letal y gaseamiento. Pero mientras Morris tiene cuidado para ilustrar los tres primeros métodos de ejecución con numerosas imágenes, él evita cuidadosamente mostrar siquiera una sola imagen de una cámara de gas de alguna penitenciaría estadounidense. Y él tiene razón para hacer aquello, ya que la mera representación de la imponente puerta de tal cámara sería... suficiente para permitir que el espectador atento comprendiera que llevar a la muerte a un hombre por gaseamiento con ácido cianhídrico [o cianuro de hidrógeno] es algo que requiere extensas medidas de seguridad y una técnica altamente sofisticada" [17].

[17] Robert Faurisson, "Mr. Death", http://robertfaurisson.blogspot.com/2000/12/mr-death-film-by-errol-morris-about.html.

     La campaña orquestada para destruír a Fred Leuchter fue exitosa.

     Difamado, desacreditado, privado de sus medios de subsistencia, con su matrimonio en caos, el hombre que fue reconocido como el principal experto estadounidense en el diseño y el funcionamiento de las cámaras de gas y el instrumental de ejecución usado en Estados Unidos; el hombre confirmado por el alcaide de la Penitenciaría del Estado de Missouri, que declaró bajo juramento que él había consultado con Leuchter para el diseño, mantenimiento y funcionamiento de la cámara de gas de Missouri; el hombre quien, según su entender, era "el único de tales asesores en Estados Unidos"... ahora trabaja como un conductor de autobús.

     Doblado, pero no roto, Fred Leuchter sigue de manera optimista estando confiado en que el Informe Leuchter resistirá el paso del tiempo y que la verdad finalmente prevalecerá. En palabras de Fred Leuchter,

    «He sido vilipendiado por los custodios del dogma del "Holocausto" cuya táctica desesperada demuestra el fracaso de sus argumentos. Mis medios de subsistencia han sido destruídos, mi reputación ha sido impugnada y mi vida puesta patas arriba. Pero no doblaré mi rodilla. No ahora, no mañana, nunca. El tiempo y la razón justificarán el Informe Leuchter» [18].–

[18] Mark Weber, "Courageous Defender of Historical Truth", op. cit., p. 428.



1 comentario:

  1. Muy bueno este blog lo encontré por casualidad, buscando un poco de información sobre cámaras de gas y me encuentro con un excelente sitio. Larga vida al Nacionalsocialismo.

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