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sábado, 10 de octubre de 2015

John Kaminski - La Naturaleza Ha Sido Hecha Ilegal



     El cronista y ensayista estadounidense John Kaminski publicó hace una semana el siguiente conjunto de reflexiones que aluden tanto a la realidad estadounidense como a la de las conciencias. Lo hemos puesto en castellano desde renegadetribune.com para sus lectores.


La Naturaleza Ha Sido Hecha Ilegal
por John Kaminski
3 de Octubre de 2015


El futuro depende de los creyentes,
pero todo lo que creemos es falso.


     Como yo lo veo, la única instrucción realmente válida que recibimos en esta vida es la que proviene de nuestros padres cuando somos pequeños. Ellos nos advierten para que no nos quememos, para evitar ser atropellados por algún automóvil, y muy especialmente, para que no mintamos, o la gente no creerá lo que decimos, que es por lo cual siempre me ha desconcertado que toda la información que recibimos de parte de la sociedad a través de todas nuestras vidas procura anular esas instrucciones iniciales, esas salvaguardas de sentido común dadas a nosotros por las dos personas que más nos aman, nuestros padres.

     Ahora, nuestro gobierno de pesadilla afirma amarnos más que mamá y papá, mientras a la fuerza pone a niños en hospitales-gulags insistiendo en que medicinas no probadas llenas de ingredientes tóxicos son más razonables que los remedios tradicionales que han demostrado ser eficaces por generaciones de práctica común. Un Gobierno que busca protegernos de nosotros mismos no es ningún gobierno en absoluto sino sólo nuestro carcelero, y demasiado a menudo nuestro asesino.

     Constantemente se nos exhorta a cuestionar el concepto de vida que tienen nuestros padres (fume esto, beba aquello) porque nuestros padres están "oprimiéndonos", negándonos nuestro derecho a ser libres. Éste es el principio más importante de un infame grupo de psiquiatras judíos llamado la Escuela de Frankfurt, que han convencido el mundo de que la familia nuclear es mala y que debe ser destruída.

     De alguna manera el señuelo de lo ilícito y lo prohibido nos cautiva cuando estamos creciendo. La rutilante sociedad, orientada por la ganancia, nos enseña que es divertido cortejar al peligro e ir contra las reglas, todos en busca de aquel evasivo santo grial que todavía no podemos identificar de manera confiable que ha sido llamado la libertad. Es principalmente esta filosofía la que ha convertido al mundo en una gigantesca y aterradora prisión de temor, esta búsqueda de una abstracta libertad que nunca podemos definir satisfactoriamente.

     Para gran consternación de nuestros padres, la sociedad nos hace creer que tenemos el control de nuestras vidas mucho antes de que realmente lo tengamos. De ese modo nos quemamos con bebidas alcohólicas y drogas prohibidas. Algunos de nosotros nunca se deshacen de esos hábitos y se convierten en pacientes médicos permanentes o en engañadores sociopáticos. Si no somos atropellados por un automóvil, conducimos borrachos y chocamos, o cometemos delitos más serios, contra todos los consejos —si ellos son sanos— de nuestros padres. Y, muchacho, realmente mentimos. Nos quedamos fuera hasta tarde, hacemos cosas que no queremos admitir, y algunos de nosotros sobreviven para enseñar estos repugnantes hábitos a nuestros hijos, en lo que es conocido ahora en círculos psiquiátricos como el ciclo de abuso, algunas formas de ello más repugnantes y más perjudiciales que otras.

     Aunque muchos de nosotros adoptemos códigos morales formales cuando adultos, aquellos que no han tenido padres fuertes abandonan dichos códigos cuando niños. Especialmente los hijos de hogares rotos ven que sus padres, que trabajan tan duro como pueden, no pueden competir con los peligros ilícitos y las estimulantes recompensas de la calle, las llamativas tendencias de la sociedad. Es más divertido ser malo. Los tipos malos tienen más diversión y a menudo consiguen ser malos. Las muchachas siempre han gravitado en torno a los tipos malos, y todavía lo hacen.

     Hoy tenemos una situación donde la gente que está a cargo de la sociedad son todos criminales, que participan en una estafa universal y mienten tanto con respecto a ella en la medida en que pueden salirse con eso. Ésta es la manera en que ellos son criados, y esto es con lo que debemos tratar cuanto antes si debemos evitar un mundo dividido en prisioneros y guardias, con la emoción conocida como la compasión habiéndose extinguido.

     Incluso aunque pueda salvar al mundo, la compasión ya no está de moda porque no hay ninguna ganancia financiera en ello. O al menos así nos lo enseña la sociedad. La sociedad, y todo lo que dicha palabra implica, sin tener en cuenta la excusa competitiva que usa, nos enseña a matarnos unos a otros, la mayor parte de ello de manera innecesaria en esta supuesta época avanzada.


El peligro de la incredulidad

     La reencarnación es la religión más antigua. Aunque haya sido expurgada de la mayoría de las religiones occidentales en favor de algún imaginario y onírico estado mental, la mayor parte de la gente es chantajeada para aceptarla, la cual realmente es una prisión mental creada por aquellos que controlan las creencias sociológicas.

     Nuestro rechazo a aceptar los términos de la vida en este planeta es tan antiguo como la vida misma.

     Todas las especies lo exhiben. Se le conoce como el instinto de supervivencia. También es llamado la negación de la muerte. Las dos cosas no son lo mismo. Sobrevivir es instintivo. Negar la muerte es demencial.

     La presa se afana con tanta fuerza como los depredadores por conservar su vida. Que los depredadores tengan éxito es el modo que tiene la Naturaleza de equilibrar y aminorar el flujo de la vida misma. De alguna manera, la Naturaleza lo ha diseñado y ajustado todo así. El resultado de este equilibrio insondable de vida y muerte ha sido un planeta de belleza y justicia incomprensibles. Ninguna especie alguna vez consigue adelantar demasiado. Cuando lo hace, los sistemas de la Naturaleza equilibran las cosas.

     La muerte excesiva de una especie en último término reduce la población de sus depredadores, porque finalmente no hay bastante para que ellos coman. El exceso de población de una especie conduce a una profusión de depredadores, al punto de que una especie comenzará finalmente a consumirse a sí misma porque la mente grupal sabe que las cosas se han salido de equilibrio, y su población debe ser reducida para mantener el nivel de salud necesario para que la Tierra misma mantenga su supervivencia.

     Entre las subcategorías de este fenómeno, dos acciones se destacan como particularmente relevantes para nuestra propia actual difícil situación:

     —La primera es que cuando se está en una situación de exceso de población en relación al medioambiente disponible, algún pequeño grupo de una especie se desarrollará como saboteadores que trabajarán para reducir la población a fin de preservar los bienes de la especie para su propio auto-seleccionado sub-grupo.

     —La segunda es cuando una superabundancia de una especie amenaza el bienestar de todas las especies en el mundo. Entonces, todas las otras especies se volverán contra una especie superabundante para trabajar por su desaparición. Cuando las abejas mueren, nuestro futuro se oscurece. Y ahora usted sabe por qué.

     Usted puede agujerear los dogmas de todas las religiones, pero lo que usted no puede negar es que generalmente todas las religiones universales intentan apoyar y venerar la belleza y el espíritu de vida, aunque pueda no haber ninguna prueba verificable de la razón para hacer eso sino sólo la comodidad que eso proporciona a aquellos que deciden creer en las tradiciones.

     Aquellos que deciden no creer en ellas terminan tratando de denigrarlas, y generalmente cometen crímenes al tratar de hacer eso, simplemente porque ellos no tienen ninguna base para creer que la vida como existe y ha sido proporcionada para ellos es suficiente, o justa o agradable; ellos quieren más, y harán cualquier cosa para conseguirlo. Ellos quieren rascar una picazón que no puede ser aliviada. Esa gente por lo general se convierte en saboteadores, espías y estafadores, sin consideración por las otras criaturas vivientes, todo porque ellos no han conseguido lo que ellos piensan que deberían conseguir de la vida, aunque esté fácilmente disponible si se siguen las reglas que existen.

     Tener malos padres es el modo más rápido de encontrarse entre los incrédulos. Es difícil especular cuánto del mundo cae en esta categoría. Pienso que todos los padres aman a sus hijos; es sólo que la vida y el donde ellos han estado no les permite dar a sus hijos lo que éstos necesitan, y el ciclo hacia abajo continúa, todo porque sus padres no están alrededor de ellos para demostrarles que los aman, y realmente porque los padres no se aman a sí mismos. Porque ellos tienen miedo. Porque ellos no creen.


¿Obedecerán los robots?

     Los judíos quieren matar toda la vida natural sobre este planeta y sustituírla por invenciones que ellos mismos han hecho. Los judíos piensan que ellos pueden mejorar la vida, salvo que toda la evidencia de la vida artificial que ellos han creado hasta ahora muestra que ellos sólo pueden crear nuevas y complicadas formas de muerte, con pastos genéticamente modificados que matan a las vacas en la tercera generación y otras monstruosidades biotecnológicas que dejan estériles a los animales que las comen. Así es cómo ellos planean matar todo lo que vive y poblar la Tierra con robots que ellos piensan que les obedecerán. Tal como tantos niños rebeldes.

     La gente feliz acepta lo que mucha gente llama el plan de Dios. Usted sigue ciertas reglas, cría hijos sanos, y vive vidas felices, y no pregunta más que lo que la vida permite. Algunas personas, la gente infeliz, no creen que esto sea suficiente. Ha sido una enfermedad mental desde el alba de los tiempos el que la gente quiera vivir para siempre. Ellos no aceptan los términos de la vida. Primero fue la alquimia. Ahora es la singularidad. Descargar la propia conciencia en cuerpos robóticos indestructibles. Usted sabe lo que pasará si aquello alguna vez tiene éxito. El ser mecánico que los judíos crean matará todo en la Tierra, y a cualquier cosa en todo otro sitio donde ellos puedan conseguir meter sus manos insanas.

     Aunque muchos millones de personas convincentemente afirmen que ellos han vivido otras vidas antes de ésta, nadie que sepamos ha vivido alguna vez para siempre. Al menos ellos no se han dado a conocer. Nietzsche dijo que la Biblia decía que Dios odiaba la Naturaleza. Y es verdad cuando usted la lee de aquella forma. Dios dio a los humanos, o a su tribu favorita, el derecho de hacer cualquier cosa que ellos quisieran con la Tierra, y lo que ellos eligieron hacer fue abusar de ella y destruírla. Nunca un pensamiento de que la Tierra sostenía sus vidas. Nunca la más ligera sugerencia de que la frecuencia de la Tierra era idéntica a la frecuencia de los humanos, y de que uno no podría existir sin el otro.

     Sin embargo, incontables millones de otros creyentes en dogmas reconocidamente defectuosos y plagiados han construído vidas decentes para sí mismos, han criado hijos ejemplares, y se han ido de este mundo rodeados por aquellos que los amaron y que reverenciaron la maravillosa impresión que la vida de aquéllos había hecho sobre aquellos que los rodeaban.

     Dedicada a sus familias y amigos y su comunidad y su nación, la gente de cada país ha utilizado las tradiciones religiosas que le fue dada para vivir vidas decentes. Fue la traición de aquellos principios lo que provocó todas las guerras, no la práctica de aquellos principios. El trato brutal a los sistemas religiosos llevado a cabo por revolucionarios por causa de la inevitable hipocresía de sus líderes ha sido evidentemente injusto. No son dichos sistemas los que han debilitado a las civilizaciones humanas sino los hombres que los subvirtieron para sus propios objetivos egoístas.


Anti-natural versus natural

     Es verdad. La gente más feliz son los creyentes. Su mundo está ordenado. Sus preguntas son contestadas. Sus hijos tienen mejillas sonrosadas, ellos están libres de enfermedades y sus padres son fieles unos a otros.

     Pero ¿cómo puede usted ser un creyente cuando todo lo que a usted se le dice es una mentira? El Papa está de acuerdo con los homosexuales. Y también los profesores de primer grado. "La tierra del libre y el hogar del valiente" (EE.UU.) está haciendo volar países enteros a diestra y siniestra y mintiendo acerca de ello. La comida que usted ve anunciada por televisión lo está matando a usted, toda ella.

     Científicos enloquecidos están procurando rehacer el mundo. Principal entre sus proyectos está la eliminación de la mayor parte de la población humana del mundo. Ellos han practicado ya con la mayor parte del resto de las otras especies, y éstas están a punto de extinguirse. Todo este síndrome está basado en la noción errónea de que los humanos realmente pueden mejorar la condición de vida en el planeta, cuando ellos ni siquiera entienden cómo funciona el proceso, en primer lugar.

     Los líderes de nuestro país, Hillary Clinton y Barack Obama, se ríen cuando se trata de matar gente inocente. Ellos se ríen cuando matan a sus propios soldados, sus propios embajadores. Los policías balean a los animales domésticos de la gente y asesinan a inofensivas personas sin hogar. Los médicos a sabiendas prescriben medicinas venenosas y practican cirugías innecesarias.

     La única gente que cree en Estados Unidos son zombies. Lamentablemente, ellos están en el poder.

     La cosa más anti-natural alguna vez promovida de un modo extendido es enseñar el homosexualismo a niños de primer grado. Éstos no saben siquiera lo que eso significa, pero en unos pocos años, cuando su sexualidad comience a despertar, ellos seguirán el primer impulso que se les presente, que será un depredador más viejo obsesionado con el abuso de niños que ellos mismos fueron. Como una consecuencia, ellos destruirán cualquier posibilidad que algún inocente niño víctima alguna vez haya tenido para criar una familia normal. Los engañosos Bilderbergers llaman a esto "control demográfico". Yo lo llamo la destrucción de la raza humana.


El enigma de las épocas

     La mayoría de las cosas que nos han enseñado han sido falsas. Especialmente lo relativo a la historia estadounidense. Y también lo relativo a la religión. Como una consecuencia, es muy difícil creer en algo. Cuando usted mira fuera en busca de alguna guía, todo lo que usted encuentra son astutas estrategias envueltas en hipocresía, gurúes que ocultan pervertidas psicopatologías, y seguidores ansiosos que corren con certeza hacia su propia destrucción (y que llevan grandes cantidades de otra gente con ellos).

     Pero no conseguimos salir de esta difícil situación... no conseguimos salir de esta vida... sin una creencia en algo. Entre toda la escenificada confusión del mundo, debemos decidir creer en algo. El gran engaño representado sobre cada uno es que esa verdad puede ser encontrada en el dogma que alguien le da a usted. Éste es un terrible error. Dicha verdad sólo puede ser encontrada dentro de usted mismo.

     Hacia dondequiera que nos volvamos vemos a nuestro Gobierno declarando ilegales las cosas naturales, y ordenando que nosotros tomemos medicinas anti-naturales, comamos alimentos anti-naturales y que participemos en prácticas anti-naturales. Cuando el Gobierno convierte en la ley de la tierra que nosotros debamos comer alimentos envenenados y tomar medicinas venenosas, ha pasado mucho tiempo para que debiésemos haber derrocado aquel gobierno.

     Crea que usted tiene el derecho de defenderse a sí mismo contra retorcidos burócratas que no se preocupan por vuestro bienestar. No importa lo que la ley diga o lo que el juez le diga a usted que haga. Los médicos mienten para hacer dinero. Salvar vuestra vida es secundario para ellos.

     Crea que usted tiene el derecho de defender su vida bajo cualquier circunstancia, sin importar lo que alguien más le diga o cuánta gente, o expertos o figuras de autoridad, le diga a usted que haga cosas anti-naturales, como matar a gente inocente para hacer dinero para adinerados psicópatas, o pretender que alguien del mismo sexo es realmente su cónyuge.

     Éste es un debate que se reduce entero a una pregunta: ¿quiere usted crearle dificultades a alguien o quiere usted amar a alguien?.

     Cualquiera que le diga a usted que haga cosas anti-naturales como éstas tiene que ser terminado cuanto antes, y lo que es más importante, usted no tiene que hacer caso de su consejo. La libido no hace que una relación funcione. Sólo el respeto mutuo lo consigue.

     Éste es sólo otro truco anti-natural que los judíos usan para desestabilizar la sociedad, de modo que ellos puedan tomar el control de cada uno y obligarlos a consumir su enfermiza agenda de la malévola esclavitud.

     Para ponerlo de otra forma, los judíos son la quintaesencia de las prácticas anti-naturales, y nosotros tenemos que restaurar el mundo natural, vivir vidas naturales, y en gran parte ignorar todo lo que los judíos han dicho alguna vez. Pero primero tenemos que eliminarlos a ellos y a sus enfermizas prácticas de la sociedad humana. Es el único modo en que sobreviviremos como humanos reconocibles.–





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