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lunes, 21 de septiembre de 2015

Michael Bradley y The Iceman Inheritance



     En el sitio del autor, michaelbradley.info, se encuentra publicado el siguiente texto de 2003 que se refiere a los problemas y críticas en que se ha visto envuelto su libro The Iceman Inheritance desde su publicación (1978). Mencionado por John Kaminski en su artículo "La Hipótesis Neanderthal" que presentamos este mismo mes de Septiembre, el señor Bradley profundiza aquí (con algunos párrafos de menos en esta traducción) acerca del peligro que para los "judíos" empezó a ser advertido tras ser publicado el libro, y las razones y vicisitudes de ello.


Acerca de THE ICEMAN INHERITANCE
por Michael Bradley



La espantosa historia de la supresión de una publicación
por los medios judíos de comunicación


     Ahora, por primera vez en 23 años, hay una nueva y revisada edición de uno de los más célebres éxitos subterráneos de librería en la historia editorial norteamericana reciente, posiblemente sólo detrás de The Secret Relationship Between Blacks and Jews (1991) [1].

[1] Libro polémico y perseguido por los judíos, escrito por musulmanes Negros estadounidenses, que habla informadamente acerca de los judíos y su papel en el tráfico histórico de esclavos, y de la relación más moderna de judíos y negros. Volúmenes 1 y 2 (2010) en inglés (26,2 MB) en https://archive.org/compress/secret-relationship-between-blacks-and-jews-vol2/formats=TEXT%20PDF&file=/secret-relationship-between-blacks-and-jews-vol2.zip

     La descripción de la portada original de este libro decía:

     "Michael Bradley explora en nuestro pasado durante la última Época Glacial a fin de encontrar las fuentes prehistóricas de la agresividad, el racismo y el sexismo de la raza blanca. Basándose en las investigaciones de Alexander Marshack, Carleton Coon, Konrad Lorenz, S. L. Washburn, Ralph Solecki y otros, Bradley ofrece un argumento persuasivo de que la raza blanca, los Neanderthal-Caucasoides, es más agresiva que otros grupos debido a una antigua mala adaptación sexual. Y, al trazar los efectos de la agresión caucásica, Bradley ofrece una explicación incómoda y demasiado plausible del modelo de la historia humana".

     Bastante irónicamente, el libro The Iceman Inheritance [La Herencia del Hombre de los Hielos] fue muy favorablemente recibido después de su publicación canadiense inicial en Diciembre de 1978. La doctora Judith Posner, profesora de Antropología en la Universidad York de Toronto, escribió en su Introducción: "The Iceman Inheritance es un modelo digno para tener presente al examinar el gran ámbito de la historia humana, y sobre todo al examinar el futuro". Varios otros antropólogos, sociólogos e historiadores fueron igualmente alentadores. Todos estuvieron de acuerdo en que el argumento de The Iceman Inheritance bien valía un debate y una evaluación objetiva.

     El libro fue inmediatamente extractado por tres importantes diarios canadienses: el Globe and Mail (Toronto, 2 páginas), el Calgary Herald (1 página) y el Ottawa Journal (1 página). Aproximadamente veinte periódicos estadounidenses también lo extractaron, o bien escribieron largas reseñas generalmente muy favorables. El libro fue visto como una nueva y valiosa comprensión del patrón de la historia humana.

     Hubo algunos expertos que discreparon con la teoría, por supuesto, pero dos observaciones fueron difíciles de minimizar. Primero, cada límite político moderno en la Tierra ha sido trazado o dictado por caucásicos. Segundo, proporcioné un mapa antropológico de "la herencia del hombre de los hielos" que mostraba la inexorable expansión caucásica desde hace 100.000 años hasta ahora.


     Fui entrevistado por Tom Snyder en el programa televisivo a nivel nacional de la NBC "Tomorrow" (el otro invitado era Bill Cosby) mientras el libro estaba siendo promovido en la Convención anual de la Asociación Antropológica Estadounidense (AAA) sostenida en Los Ángeles en 1979. Fui invitado a dar una presentación en varias partes en el Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Princeton (Simposio sobre Futuros Alternativos). Esto fue cubierto por la prestigiosa serie "Ideas" de la Radio CBC.

     Un importante editor norteamericano, Warner Book (posteriormente Times-Warner), compró los derechos de edición para el mercado público a finales de 1979 y rápidamente sacó una edición que vendió 40.000 copias en las primeras dos semanas. Luego, a principios de 1981, alguien comprendió las implicaciones para los judíos en la presentación de la evidencia contenida en el libro...

     Yo nunca había considerado esto por mí mismo porque había pasado mucho tiempo desde que yo había tomado en cuenta mis propios orígenes judíos. Yo nunca había pensado siquiera en ninguna "implicación judía" del libro. Ni tampoco lo hizo el editor judío de la edición canadiense original, Larry Goldstein. Y, obviamente, la doctora Judith Posner no había pensado en ninguna "implicación judía", ni siquiera cuando ella escribió una Introducción para el libro, a menos que, por supuesto, la valiente Judy Posner simplemente tuviera más afinidad con toda la Humanidad que con su propio grupo étnico. Los judíos fueron apenas mencionados en media página en el libro de 226 páginas.

     Después de 1981 algunas librerías que estaban vendiendo antes el libro fueron amenazadas con un boicot y con incendio por bombas por grupos judíos de presión.

     Las advertencias hechas por antropólogos judíos y las quejas de grupos de presión judíos hicieron que Warner Books descartara el libro casi al instante, en un incumplimiento del contrato. Pero mis derechos para encontrar a otro editor no me fueron inmediatamente devueltos, como es por lo general el caso en tales situaciones y es también la práctica normal de la industria. Warner Books quería cooperar en la estrategia de hacer que The Iceman Inheritance estuviera totalmente no disponible para compradores y lectores.

     Dos giras de charlas del autor fueron canceladas porque los organizadores no podían garantizar mi seguridad en vista de las amenazas de violencia por parte de la Jewish Defence League. La seriedad de la situación fue demostrada cuando un extremista inspirado por Meir Kahane trató de apuñalarme en el podio en el Kennedy-King College en Chicago. Para añadir insulto al casi daño, encontré que aunque The Iceman Inheritance fuera lo suficientemente provocativo para que la mafia judía de los medios de comunicación lo suprimiera... y también lo robara para sacar ganancia cuando fuese conveniente... yo no debía ganar ingresos de ello.

     A causa de la convención antropológica de 1979 en Los Ángeles y mi aparición en el show de la NBC "Tomorrow" con el entrevistador Tom Snyder y el co-invitado Bill Cosby (y en muchos otros programas de radio y televisión estadounidenses), dos guionistas de Los Ángeles escucharon hablar de la teoría. Ellos fueron inspirados a escribir un guión de película llamado "Iceman" acerca de un hombre Neanderthal congelado quien, siendo descongelado por científicos, exhibía agresividad y problemas de identidad en la dimensión del tiempo. Los dos escritores me escribieron una carta en 1981, agradeciéndome no sólo por su inspiración, sino también por los datos de antropología técnica del libro que ellos fueron capaces de incluír en su guión.

     Me enteré completamente por casualidad unos meses más tarde que el productor-director canadiense Norman Jewison [realizador de Jesus Christ Superstar, entre otros filmes] había adquirido este guión cinematográfico y había planeado producir "Iceman" en 1983 a un costo de 11 millones de dólares. (...)

     Aunque los canadienses tengan una fe absoluta en la llamada "integridad" de Jewison y en su apoyo de creadores canadienses, nada de eso se aplicó a mí cuando apelé cortésmente en varias cartas a esas nobles cualidades supuestamente poseídas por Norman Jewison. Y cuando eso no funcionó, yo no tenía el suficiente tiempo o dinero para luchar con eficacia contra los costosos abogados de Los Ángeles de Jewison.

     El resultado fue que Jewison hizo la película, estrenada en 1984 [concluída por otro director, Fred Schepisi], pero no recibí ningún dinero y ni siquiera una mención en pantalla por suministrar el tema entero (no el argumento, por suerte) de "Iceman" y proporcionar la mayor parte de la investigación de la película.

     Prohibido por la influencia social y financiera judía en todas las así llamadas instituciones educacionales estadounidenses de la "corriente principal" (es decir "Blancas"), The Iceman Inheritance fue en parte suprimido y también, por supuesto, ningún editor importante se haría cargo de ello tanto debido a complicaciones legales como debido a la oposición judía.

     Pero debido al revuelo causado por los aproximadamente 200.000 ejemplares que Warner Books había vendido hacia 1981, la creciente demanda del libro por parte del público era mucho mayor que el suministro. Esto estimuló la producción de al menos cuatro ediciones piratas basadas en fotocopias de la edición en rústica de Warner Books y una edición pirata basada en la edición de tapa dura canadiense original. Esas ediciones pirateadas dominaron el mercado durante una década mientras yo estaba concentrado en proyectos de ayuda y desarrollo para el Tercer Mundo.

     Finalmente, debido a los problemas causados por esas ediciones (el logotipo de Warner Books había sido naturalmente fotocopiado junto con el texto), cuando el New York Times y Warner Books se fusionaron para convertirse en Times-Warner, ellos me escribieron una carta que decía que ellos no tenían "ningún interés" en el libro. ¡Ellos negaron que hubieran tenido alguna vez derechos sobre él y también negaron que ellos siquiera lo hubieran publicado alguna vez! El logotipo de Warner Books había sido falsificado por los editores piratas, afirmaron ellos. Caballerosos aquellos piratas. Pero este desmentido de la publicación era técnicamente correcto, aunque se trataba de un legalismo engañador y una distorsión de la verdad de sentido común. Si Times-Warner no había publicado The Iceman Inheritance, Warner Books lo había publicado antes de la fusión. Lindo, ¿no?. (...)

     Con los derechos de publicación de The Iceman Inheritance liberados por la fusión de Times-Warner, Lushena-Kayode Books, un pequeño editor afro-estadounidense de Nueva York, finalmente sacó una edición legal y legítima en 1991. Pero Lushena-Kayode Books sólo podía permitirse imprimir un número limitado de copias. Además de esto, la edición de Lushena-Kayode era defectuosa en un 40% y nunca me pagaron derechos de ninguna de las ediciones. El dueño huyó a Trinidad en cierta ocasión donde él sigue publicando y vendiendo su edición pirata ahora ilegal por Internet.

     Esa década de 1981-1991 de jugar a legalismos con la mafia de los medios de comunicación no sólo me había costado muchos ingresos en derechos perdidos por causa de las ediciones pirateadas, sino que las frecuentes amenazas telefónicas judías de mutilarme o asesinarme entre 1981-1991 me provocaron una tensión que ha afectado mi salud.

     A causa de la edición Lushena-Kayode de 1991, The Iceman Inheritance comenzó a hacer noticias otra vez. Fui invitado a dar conferencias en Vanderbilt, Yale, Kennedy-King College (otra vez) y muchas otras universidades y colleges estadounidenses, y el ritmo de las amenazas judías también aumentó. Pero algunos organizadores se enfurecieron tanto por la táctica terrorista judía que ellos estivieron dispuestos a pagar por una reforzada seguridad. El doctor Len Jeffries comenzó a usar The Iceman Inheritance en el City College de Nueva York.

     Todos los siete editores superiores del New York Times eran judíos en 1991, y ellos esperaban sepultar al doctor Jeffries con una campaña mediática de libelos y falsedades que comenzó el 20 de Julio de 1991. Eso finalmente le costó al New York Times aproximadamente 400.000 dólares en daños.

     Exactamente un año más tarde, el New York Times apuntó a mí y a The Iceman Inheritance con un editorial de una página el 20 de Julio de 1992 —el ahora famoso (o infame) artículo "Demagogues and Pseudo-Scholars"— que incluía no sólo citas incorrectas sino algunas puramente imaginarias del libro. (...)

     Muchos editores judíos en otros diarios norteamericanos siguieron debidamente la directiva "étnica" no escrita del New York Times de no referirse a The Iceman Inheritance nunca más y fingir que dicho libro no existía.

     Desde el 20 de Julio de 1992, ni un solo periódico canadiense ha mencionado este altamente vendido libro escrito por un canadiense. Se ha estimado de fuentes fidedignas que The Iceman Inheritance ha vendido más copias que cualquier otro libro escrito por un canadiense, excepto Anne of Green Gables y (posiblemente) Sibir, de Farley Mowat. Este silencio canadiense muestra precisamente cuán profunda es la influencia judía en los medios norteamericanos de comunicación, y también demuestra el peligro que representa para la libertad democrática de expresión esta influencia excesiva.

     Aproximadamente entre el 35% y el 40% de todos los reporteros y editores en los periódicos norteamericanos son judíos, y un porcentaje aún más alto de productores, redactores de historias y guionistas en medios electrónicos son judíos. Todos los principales medios de comunicación en Estados Unidos, incluyendo periódicos, editores y producción de películas, están financieramente controlados por los judíos, cuando no están realmente poseídos por los judíos. Lo mismo es verdadero en Canadá. (...)

     Para regresar a mi propia historia y The Iceman Inheritance, quedé impresionado y herido por el editorial del New York Times del 20 de Julio de 1992, pero también muy perplejo. ¿Qué había escrito yo para causar toda esa cólera extrema?.

     Mi editor canadiense original, Larry Goldstein de Dorset Publishing Inc, no sólo era judío sino que había prestado servicio en Negev [Israel] en un kibutz israelí. La doctora Judy Posner era judía. Muy probablemente ellos habían discrepado con algún contenido "anti-semítico" de The Iceman Inheritance mucho antes de que fuera publicado.

     El problema era realmente que yo siempre había sido penosamente ignorante acerca de los verdaderos orígenes judíos. Y lo mismo ocurría con la mayoría de los judíos norteamericanos. Entre 1979 y 1991 yo había estado concentrándome totalmente en proyectos de desarrollo en África, el Caribe, Sudamérica y Sri Lanka, y había tenido tiempo sólo para leer publicaciones e informes en su mayoría técnicos. Como la mayor parte de las personas, yo siempre había pensado que "los judíos" habían vivido alguna vez en Palestina, que habían sido expulsados por los romanos alrededor del año 70 d.C. en la "Diáspora" y que se habían instalado en diversos lugares, incluídas Europa Central y del Este.

     Pero espoleado por la cruel y a veces violenta reacción ante The Iceman Inheritance en 1992, me puse a hacer un poco de investigación seria sobre episodios de la historia humana que fueran un poco más recientes que el Paleolítico Medio y Superior. Y me enteré de la sorprendente verdad.

     Sólo el 4,5% de los judíos en el mundo, según la Enciclopedia Judía (la primera edición post-Segunda Guerra Mundial, de 1960), podría remontar su ascendencia a la Tierra Santa, y ellos son llamados judíos "sefarditas", de la palabra hebrea para España, Sefarad. Hay muy pocos de ellos en Estados Unidos, pero algunos viven en los Estados del Sur que lindan con el Golfo de Méjico. Esto explicaba mi propia herencia familiar judía, que siempre me había intrigado. Aprendí, para mi sorpresa, que mi familia era sefardita de Louisiana.

     Muchos judíos sefarditas actualmente viven en y alrededor del Caribe, donde ellos fueron los primeros conquistadores y colonos "españoles" y "portugueses". Mis antepasados judíos fueron, por esto, responsables del genocidio de millones de amerindios y del comienzo del comercio transatlántico de esclavos africanos Negros. Otros judíos sefarditas viven en España, Sur de Francia, Sudamérica y Sudáfrica. El otro 95,5% de todos los "judíos" en el mundo proviene de miembros de tribus de las estepas rusas que se convirtieron al judaísmo aproximadamente 1.300 años después de que las escrituras bíblicas habían sido escritas. Ellos son llamados judíos "ashkenazis" y no tienen ninguna ascendencia genética entre los israelitas bíblicos de Abraham en absoluto.

     Ellos fueron las principales supuestas víctimas "judías" del supuesto "Holocausto" de Hitler. Ellos constituyeron, a partir de 1948, la gran mayoría de la población del moderno Israel. Para muchos de ellos que ahora residen en Israel, Florida, California o Nueva York, su primer idioma es todavía el ruso.

    Estos "judíos" ashkenazis habían inmigrado masivamente a Estados Unidos entre 1870 y 1920 y son la gente que los estadounidenses corrientes conocen como "judíos". La mayor parte de ellos originalmente se instaló en la ciudad de Nueva York. El periódico judío más grande en Estados Unidos es el Forward, publicado en Nueva York, y todavía saca una edición en idioma ruso. Los "judíos" ashkenazis luego se extendieron por todo el país, y sobre todo a Florida y California, y ellos son notables por crear la industria cinematográfica de Hollywood.

     Cuando yo finalmente había digerido todo esto, lo que me tomó aproximadamente seis meses, la animosidad de tipo animal del editorial del New York Times se hizo evidente. Los "judíos" ashkenazis había venido desde una región de conocidos tardíos y rezagados Neanderthales: las montañas del Cáucaso y las estepas rusas vecinas.

     Algunos rasgos físicos típicamente "judíos" eran muy obviamente vestigios Neanderthal: generalmente una estatura corta y un físico rechoncho, muchas mujeres muy bajas, de amplias caderas y grandes pechos, hombres muy peludos y una tendencia hacia cejas prominentes y grandes narices "ganchudas" en ambos géneros. Muchos ashkenazis tienen el pelo de la cabeza ondeado y muy rizado que tiende en su color hacia el café oscuro rojizo o caoba.

     Entre los "judíos" ashkenazim hay también una tendencia genética hacia rostros afilados, no solamente narices, y bocas grandes (de más modos que uno) que "envuelven" la cara inferior. Barbara Streisand y Julia Roberts proporcionan dos ejemplos encantadores y muy conocidos de cuán atractivo puede ser ese rasgo genético. Pero éstos no son rasgos físicos "semíticos". Ellos son características físicas Neanderthal. Y tal vez algunos rasgos emocionales y conductuales Neanderthal persistieron entre los ashkenazim junto con los físicos.

     Su pretensión de ser un "pueblo elegido" es una típica obsesión grupal Neanderthal, que es realmente una predisposición racista genética contra todos los otros humanos. Se trata de una mentalidad genéticamente determinada de "nosotros contra ellos". Su alto nivel de la conocida agresión Neanderthal contra los forasteros es responsable de su desproporcionada influencia social dondequiera que ellos se hayan instalado en Occidente.


     Sus sentimientos masculinos de insuficiencia sexual son una herencia genética Neanderthal reflejada en la mucho más frecuente confusión de la orientación sexual que ocurre entre varones de otros grupos étnicos y otras razas caucásicos. Éste ha sido también el tema de numerosos libros y guiones cinematográficos escritos por judíos, y la obra de Woody Allen (y su vida privada) es un ejemplo muy conocido de este dilema judío.

     Esta mala adaptación psicosexual Neanderthal genética también ha legado a los judíos una tendencia hacia la inestabilidad emocional y la histeria cuando ellos se sienten nerviosos o amenazados... que es todo el tiempo cuando ellos no están con el control absoluto. Y ellos son arrogantes, pero inquietos, incluso entonces. Un síntoma étnico de esta inestabilidad emocional es la tendencia judía hacia la hipocondría. Todavía ellos no pueden controlar (aún) la muerte.

     Esta desafortunada combinación de alta agresión mezclada con una tendencia hacia la histeria y la inestabilidad emocional ha resultado ser una situación peligrosa y trágica durante el curso de la historia occidental. La agresión de ellos anima los continuos intentos judíos de controlar las sociedades, mientras que la inestabilidad emocional hace difícil para la mayor parte de los judíos distinguir razonablemente entre la justificada crítica social por parte de sus vecinos no-judíos, y los ataques.

     Insensibles incluso frente a preocupaciones objetivas por la excesiva influencia judía en las sociedades, y reaccionando con agresión histérica ante cualquiera de tales supuestos "ataques" contra su comportamiento y ante las súplicas de los no-judíos para que limiten aquello, los judíos siempre han provocado la violencia contra ellos mismos. Y luego, con mucha satisfacción emocional, se sienten victimizados y atribuyen la situación al "anti-judaísmo" innato entre sus vecinos.

     Este ciclo trágico sucedió más recientemente en la Alemania Nacionalsocialista, por supuesto, pero había ocurrido antes en casi todos los países europeos. Este patrón histórico es el resultado social de los rasgos genéticos Neanderthal de alta agresión e inestabilidad emocional causada por la mala adaptación psicosexual de la Época Glacial. Todo esto está muy claro para mí ahora. Pero...

     The Iceman Heritage cuando fue publicado en 1978 había sido escrito sólo en términos de "caucásicos", "Humanidad occidental", "hombres Blancos", etcétera. Pero con mi investigación después de la polémica de la opinión editorial del New York Times de Julio de 1992, pronto descubrí que esto era realmente un retrato mucho más relevante de los "judíos" ashkenazim. Algunos otros grupos étnicos europeos dispersos comparten generalmente características físicas similares, por supuesto, pero no casi tan fuerte y sistemáticamente como los judíos ashkenazim.

     Los judíos ashkenazim, como grupo, entre los caucásicos vivos, exhiben rasgos que los vinculan más fuertemente a los Neanderthal debido a las prohibiciones judías contra el matrimonio con forasteros. Sus genes Neanderthal han sido mantenidos "todos en familia", como en efecto así ha sido. Estos genes Neanderthal no fueron diluídos por el inter-matrimonio, como ha ocurrido con la mayor parte de los otros caucásicos.

     El New York Times había comprendido esto hacia el 20 de Julio de 1992 con su editorial vicioso e inexacto, o (como he dicho) aproximadamente seis meses antes de que yo lo hiciera. He tenido desde entonces buenas razones para sospechar que los antropólogos físicos y sociales judíos de la Universidad de Columbia de Nueva York, los alumnos del gran doctor Harold L. Shapiro, habían alertado al New York Times de esta situación antropológica potencialmente embarazosa revelada "entre líneas" del libro The Iceman Inheritance.

     La ironía aquí es que yo había hablado con el doctor Shapiro varias veces cuando yo estaba trabajando en The Iceman Inheritance aproximadamente quince años antes bajo la tutela de doctor Carleton Coon (1976-1978). Shapiro mismo apoyó el constructo multi-regional de la evolución "racial" humana, y también había estado de acuerdo en que los Neanderthal habían estado entre los antepasados de algunos europeos modernos. Pero él había evitado la controversia y la censura al asociarse públicamente (al menos) con la evolución de la Humanidad del Extremo Oriente o "Sinánthropus" (Hombre de Pekín, 1974).

     Había otra razón para la animosidad judía, por supuesto. Si los ashkenazim eran realmente Neanderthal-caucasoides de las estepas rusas del Norte del Cáucaso y no los descendientes de los israelitas bíblicos, entonces ¿cuál era la justificación de Naciones Unidas para crear (1947-1948) el moderno Israel como la "patria tradicional" de estos judíos ashkenazim?.

     Ellos ya tenían una "patria tradicional", y una mucho más apropiada: la llamada "Región Autónoma Judía" de la URSS. Al público norteamericano naturalmente nunca se le dijo nada sobre esta "patria tradicional" para los judíos ashkenazim. Recuerso haber estado sorprendido cuando encontré ese territorio marcado en un mapa soviético de los años '50, y luego pregunté a las autoridades rusas sobre ello en 1992. Los "disidentes judíos soviéticos" de los años 1950-1990, que recibieron tanta cobertura de la prensa en Norteamérica, prefirieron reclamar una falsa identidad israelita que admitir su verdadera ascendencia de las estepas rusas. La creación del moderno Israel fue la primera acción importante tomada por Naciones Unidas después de que Estados Unidos había establecido dicho organismo mundial en 1945-1946. Y fue la presión de los medios de comunicación de Nueva York y de Hollywood, por supuesto, la que propagandizó completamente a los estadounidenses para que simpatizara con esa creación.

     Con The Iceman Inheritance, yo había avanzado inocentemente en un caos de investigación antropológica que desafiaba tanto la identidad "judía" como la credibilidad geopolítica del moderno Israel. No me extraña que algunos "judíos" fanáticos quisieran matarme. Sin embargo, durante esa investigación de finales de 1992, descubrí que otros judíos además de mí se habían atrevido a tener más lealtad a la verdad humana que a la propaganda "judía" ashkenazi. El doctor A. N. Poliak de la Universidad de Tel-Aviv en Israel había escrito su académico libro Khazaria: The History of a Jewish Kingdom in Europe, en 1950 (en hebreo). El respetado escritor judío Arthur Koestler había documentado los orígenes ashkenazi y las implicaciones para la credibilidad del moderno Israel en La Decimotercera Tribu (1976).

     Ellos habían revelado para los lectores corrientes la conversión al judaísmo de una muy numerosa y poderosa tribu de las estepas rusas llamada los "jázaros". Éstos jázaros de las estepas se habían convertido en masa al judaísmo alrededor de 740 d.C. a fin de evitar el control religioso, cultural y político ya fuese de los musulmanes de Persia o de los cristianos de Bizancio. Dicha conversión al judaísmo había reforzado su independencia religiosa y había preservado su poder geopolítico como intermediarios en el comercio terrestre de la seda y de las especias con China. Esos jázaros "judíos", junto con alanos, búlgaros, magiares y otras tribus menores de las estepas, fueron dispersados posteriormente por todas partes de Europa Central y del Este aproximadamente 500 años más tarde por la invasión mongola de 1218 d.C.

     Previamente, sólo historiadores especializados, como J. M. Bury de Gran Bretaña en A History of the Eastern Roman Empire (1912) o Joseph Jacob en Jewish Contributions to Western Civilization (1920), habían sabido o se habían preocupado por este episodio relativamente menor de la Historia.

     Yo nunca había estado muy interesado en la cultura, la ciencia o la historia judías, y por ende yo había desaprovechado todos estos libros y el de Koestler y el de Poliak junto con Khazaria del arqueólogo judío y disidente, A. M. Artamonov. Él había verificado la existencia de ese reino judío excavando su capital del río Volga (1946-1960) y recuperando grandes cantidades de monedas inscritas en hebreo que databan aproximadamente de entre 740 y 1200 d.C.

     También descubrí que el famoso lingüista judío doctor Moishe Miesnes había verificado que los refugiados jázaros de habla gótica que huían de la invasión mongola habían ayudado a crear el idioma yíddish (Yid Deutsch o "alemán judío") en Europa Central y del Este aproximadamente en 1300 d.C. (Die Yiddishe Sprache, 1924).

     Este origen en las estepas rusas de los "judíos" ashkenazim de hoy no era sólo una "teoría" basada en habladurías de cronistas medievales cristianos, musulmanes y judíos. Era una realidad histórica sólida y objetiva basada en la lingüística y en artefactos arqueológicos concretos.

     Y, con The Iceman Inheritance, mi delito imperdonable había sido añadir datos antropológicos muy persuasivos a toda la otra evidencia. Y esos "datos" eran también algo que realmente cualquiera podía ver simplemente echando una mirada cercana a muchos "judíos" norteamericanos.

     A pesar del editorial a página completa del New York Times de Julio de 1992 y de la instantáneamente renovada puesta en la lista negra por parte de los editores judíos a través de Norteamérica —o tal vez debido a esas tentativas de supresión—, The Iceman Inheritance fue adoptado como lectura requerida en cursos sobre estudios africanos en 54 universidades y colleges estadounidenses. Y siempre se expresaron vehementes objeciones por parte de miembros "Blancos" (es decir, mayormente judíos) de las Facultades. Pero el libro ahora ha influído profundamente en dos generaciones de estudiantes no-Blancos desde 1978, y aún más desde 1992, especialmente sobre afro-estadounidenses, pero también en asiáticos e hispánicos. Entre las decenas de miles de personas que han leído The Iceman Inheritance, dos han llegado a ser ahora miembros prominentes de la Administración de Bush. Ellos están en una posición para influír en las políticas estadounidenses, sobre todo en el Oriente Medio, e influír en ellas según las revelaciones de dicho libro.

     Los atentos lectores de periódicos y los analistas políticos recordarán que el mismo primer año de la nueva política de Oriente Medio estadounidense de George Bush era una de intentada imparcialidad hacia palestinos e israelíes. ¿Recuerda cuando el ministro de Asuntos Exteriores estadounidense, Colin Powell, caminó mano a mano con Yasser Arafat por las calles de Jerusalén exigiendo el retiro de los controles israelíes de carreteras? Incluso después de los presuntos ataques terroristas del "11-S", Estados Unidos permaneció comprometido con un Estado palestino independiente. De hecho, Colin Powell debía haber anunciado ese compromiso durante el célebre "11-S".

     Pero los titulares posteriores reflejaron la determinación de Israel de socavar aquella política, debilitar la Administración de Bush y también de expandirse en los territorios palestinos en Cisjordania y Gaza. Después del 4 de Octubre de 2001, esas incursiones en proceso en tierra y espacio vital acordadamente palestinos han sido etiquetadas como "crímenes de guerra" por Naciones Unidas. Y también después del 4 de Octubre de 2001, la vida y el liderazgo de Yasser Arafat fueron directamente puestos en la mira por Israel. Por alguna razón todavía desconocida por la Historia, la política estadounidense "remolcó la línea israelí" después del 4 de Octubre de 2001. Esto ha culminado hasta ahora, en Marzo de 2003, con la invasión de Iraq, el adversario más resuelto de Israel en la región.

     Esta agresión no sólo está orientada a ampliar las fronteras de Israel, sino que es también una tentativa dirigida a provocar la indignación y la violencia palestina y árabe. Israel puede entonces "devolver el golpe" contra el "terrorismo" árabe manipulando el poder estadounidese y también usando su propio sofisticado armamento estadounidense contra los palestinos. Eso es de lo que se trata este peligroso y trágico juego. The Iceman Inheritance había propuesto que algunos grupos que provenían del refugio montañés del Cáucaso para remanentes Neanderthal, y sobre todo grupos que no habían sido diluídos por el inter-matrimonio, retenían una propensión genética hacia la agresión Neanderthal.

     Hubo unas cuidadosamente estimadas 400.000 copias de The Iceman Inheritance impresas desde 1993, según el doctor Ray Winbush del centro de análisis cultural de la Universidad Vanderbilt. Esas 400.000 copias representaban las ediciones tanto legítimas como las numerosas pirateadas. Puede haber aproximadamente un millón de copias circulando hoy, y todavía consigo casi el mismo número de invitaciones a dar conferencias que en 1992. Por lo tanto, hay todavía mucho interés por el libro. He decidido ofrecer una nueva edición revisada que incorpore la investigación antropológica relevante desde 1978.

     Incorporando un nuevo Prefacio, anexos y notas a pie de página que no afectan al texto original, ahora clásico, la reciente así llamada "investigación" acerca del ADN por científicos políticamente motivados y predominantemente judíos desde 1992, queda totalmente reportada.

     Las revisiones demuestran que ningún hecho real cuestiona la verdad y la realidad de la mezcla Neanderthal en todos los caucásicos y, aún más fuertemente, en "algunos" grupos étnicos de la Humanidad occidental. El malabarismo estadístico de datos genéticos, promocionado exageradamente por los medios de comunicación, ha intentado disfrazar y distorsionar esta realidad antropológica en la percepción del público.

      Esta realidad étnica tenía que ser disfrazada, obscurecida y camuflada si el verdadero origen de los judíos ashkenazis debía serle ocultado al público norteamericano que había apoyado la creación del moderno Israel. Desde 1978, mi libro cada vez más visible había amenazado con desenmarañar la verdad. El editorial del New York Times contra el doctor Len Jeffries en Julio de 1991, y contra mí y mi libro en Julio de 1992, irónicamente sólo había realzado la pública notoriedad del libro. Algo tenía que ser hecho para desactivar y confundir la sólida evidencia de la Antropología en la cual The Iceman Inheritance estaba basada.

     El libro había argumentado la existencia de un nivel más alto de agresión en los caucásicos comparados a otras razas ("grupos genéticos principales") de la Humanidad debido a adaptaciones físicas y sexuales de los Neanderthal a las condiciones de la "Época Glacial". Esas adaptaciones han llegado a ser "malas adaptaciones" en el actual mundo postglacial. Y The Iceman Inheritance había deducido al menos un nivel todavía más alto de agresión y una mala adaptación psicosexual en los grupos genéticos que se habían originado en las montañas del Cáucaso, incluyendo los ashkenazim.

     Si hay una significativa mezcla genética de los Neanderthal del Cáucaso en los caucásicos —y por eso, después de todo, los caucásicos son llamados caucásicos—, entonces ese solo hecho también demuestra que hay "razas" genéticas de la Humanidad con características físicas ligeramente diferentes y quizá tendencias mentales y emocionales diferentes también. Los científicos judíos tenían que hacer algo al respecto. Y ellos lo hicieron.

     El 27 de Septiembre de 1991, el doctor Marc Stoneking de la Universidad de Pennsylvania (junto con otros tres científicos judíos) anunció que "la madre de toda la Humanidad" había venido de algún sitio precisamente al Sur del Sahara hace aproximadamente 225.000 años y que toda la "Humanidad moderna" había descendido de ella. No había ninguna "raza" porque habíamos venido todos de la misma madre genética y éramos sólo una gran familia.

     Esta conclusión a la que llegó el equipo de Stoneking estaba basada en un "análisis estadístico" y en una "comparación estadística" del ADN mitocondrial de una supuesta muestra mundial de mujeres. Naturalmente, Stoneking etiquetó a esa madre humana primordial como "Eva". Ésta era la primera vez, pero no la última, que el ADN "estadístico" y los estudios del cromosoma Y serían vinculados a la terminología y los personajes bíblicos judíos. Naturalmente, los afro-estadounidenses más inocentes e incultos quedaron excitados con estas noticias y apoyaron el "estudio" altamente publicitado por los medios de comunicación. ¡Eva bien pudo haber sido una Negra! Las feministas de ese tiempo también se sintieron halagadas y estaban contentas. Y, de hecho (por supuesto), ese anuncio "estadístico" había sido políticamente tramado precisamente a fin de ganar el apoyo Negro y feminista para esta propaganda bíblicamente asociada.

     La verdad del asunto era que Stoneking y sus compinches simplemente habían ignorado la existencia de cráneos africanos, europeos y chinos que eran de un período de transición o totalmente modernos y conocidos por ser 100.000 años más viejos que la totalmente estadística e hipotética "Eva". Pero no muchos lectores de periódicos son antropólogos físicos, e incluso algunos de los pocos que lo eran apoyaron el estudio porque parecía "políticamente correcto" y podría debilitar el "racismo", y no porque ello realmente reflejara los hechos conocidos. El camino al infierno está pavimentado con buenas intenciones, como alguien una vez observó.

     El doctor Eric Trinkhaus de la Universidad de New Mexico y muchos otros antropólogos estadounidenses, pero particularmente antropólogos asiáticos y europeos, calificaron a dicho estudio como "un castillo de naipes estadístico". Ello no impidió que "Eva" se convirtiese en una sensación en los medios populares de comunicación en Norteamérica.

      Desafortunadamente, y muy cruelmente para aquellos que favorecieron el estudio como un desafío al racismo, aquél era realmente justo lo contrario. Fue el primer intento, pero no el último, para encubrir las propensiones racistas caucásicas de acuerdo a la "prueba" estadísticamente manipulada de que no había ninguna "raza" que poseyera alguna propensión tal.

     Como dice el refrán, "primero vienen las mentiras, luego las condenadas mentiras, y luego la estadística". O, como otra observación de sentido común nos advierte, "figures don't lie, but liars figure" (las cifras no mienten, pero los mentirosos figuran).

     Se requirieron aproximadamente ocho años para que los Negros norteamericanos cultos comprendieran este engaño. En Marzo de 2000, la Coalición Nunca Más de estudiantes en su mayoría no-Blancos de la Universidad Carleton de Canadá, en Ottawa, me pidió dar una charla durante la "Semana Anti-Racismo" sobre el uso de la retórica anti-racista para encubrir el comportamiento racista.

     La "Semana Anti-Racismo" en Canadá es patrocinada en parte por el Gobierno canadiense. Naturalmente, la organización judía "Hillel" en el campus, muy probablemente en cooperación con el Gobierno canadiense, logró impedir mi aparición y suprimir mi presentación. El eventual orador fue alguien que pronunció las obligatorias irrelevancias políticamente correctas.

     Esta "Semana Anti-Racismo" es también es en parte patrocinada por enormes corporaciones multinacionales, como Coca-Cola y Pepsi, y todas ellas están bajo la presión bancaria judía para su expansión, o de lo contrario... El Gobierno canadiense confía en esas mismas multinacionales para asegurar al menos algunos empleos canadienses. Usted puede ver cómo están las cosas, pero la prominente "Semana Anti-Racismo" del Año 2000 en Canadá simplemente hizo que muchos estudiantes no-Blancos de Carleton quisieran vomitar. Y bien ellos deberían haber querido vomitar.

     Pero el principal desafío a la identidad judía ashkenazi y a la credibilidad de Israel era todavía el hecho visual demasiado obvio de los rasgos físicos Neanderthal en todos los caucásicos, pero más especialmente en los "judíos" de Europa Central y del Este que forman la gran mayoría de la población del moderno Israel.

     Se puede decir con seguridad y verdaderamente que todos los recientes estudios de ADN "no-Neanderthal" fueron tramados expresamente para cuestionar a The Iceman Inheritance. El doctor Tomas Lindahl del Instituto Imperial del Cáncer en Londres, Inglaterra, lo expresó muy bien en su declaración de prensa acerca del primero de tales estudios de ADN "no-Neanderthal" publicitados por los medios de comunicación.

     Esta así llamada "investigación" fue hecha por Marc Stoneking —una vez más— y por el doctor Svaante Paabo (Universidad de Múnich), y fue publicada el 17 de Julio de 1997 en la revista Cell. Sus estadísticas eran un "mal chiste", según el doctor Milford Wolpoff de la Universidad de Michigan, y un "castillo de naipes estadístico", como el doctor Eric Trinkhaus de la Universidad de New Mexico lo dijo una vez más.

     Sin embargo, Lindahl pudo decir a la prensa: "No he examinado la estadística de Paabo y Stoneking a fondo, pero apoyo su estudio porque pondrá a descansar algunas extrañas teorías relativas a las implicaciones sociales de la mezcla Neanderthal en la Humanidad moderna". La única de tales "extrañas teorías" era y sigue siendo The Iceman Inheritance. La herencia genética Neanderthal en los caucásicos es la explicación antropológica de las tendencias del mundo occidental hacia el racismo, el sexismo y la agresión contra toda otra gente y también hacia el medioambiente entero, desde la esclavitud pura y el genocidio hasta el colonialismo y la globalización económica de hoy.

     "El molino de los dioses muele despacio, pero muele extremadamente bien" es una frase que podría ser aplicada a The Iceman Inheritance. El libro no fue sepultado por el New York Times el 20 de Julio de 1992. En Marzo de 2001, la Alta Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas, con sede en Ginebra, me pidió copias de tres libros (The Cronos Complex, The Iceman Inheritance y Chosen People from the Caucasus). Naciones Unidas también quería una sinopsis del argumento de que había un explícito componente genético en la globalización mundial y en la crisis del Medio Oriente.

     Ese material llegó, por medio de la UNESCO, a Yasser Arafat y a los embajadores de Naciones Unidas de todo el mundo. Algo de la información antropológica también formó parte de la documentación informativa de los delegados a la conferencia de Durban, en Sudáfrica, sobre el racismo.

     La delegación de Israel, y la delegación de Estados Unidos (como el creador y el apoyador de Israel durante medio siglo), ambas se retiraron de esa conferencia el lunes 3 de Septiembre de 2001, sólo ocho días antes del infame "11-S". La Administración de Bush no tenía ninguna elección, en vista de ese ataque internacional directo contra el bebé geopolítico de EE.UU., pero sé que algunos miembros superiores de la Administración estuvieron muy opuestos al espectáculo continuado del incondicional apoyo estadounidense a Israel. La B'nai Brith y el Congreso Judío Canadiense presionaron en vano a la delegación canadiense para que también se retirara en apoyo de Estados Unidos e Israel. Sin embargo, Canadá, Gran Bretaña, Francia, Italia y las delegaciones escandinavas no se retiraron de la conferencia sobre racismo de Durban.

     El punto de todo esto es que medio siglo de propaganda estadounidense e israelí ha sido desenmarañado por una creciente conciencia internacional de la verdad antropológica actual. La revista Afrikan Business and Culture, con sede en Londres, presentó una entrevista en Mayo de 2003 conmigo acerca de The Iceman Inheritance. Se ha organizado una gira de conferencias en el Reino Unido para mí en Octubre de 2003. Los "judíos" ashkenazis israelíes y norteamericanos, en efecto, han sido singularizados como una fuente principal de agresión y racismo detrás de la actual crisis de Oriente Medio y también detrás de mucha miseria de la globalización.

     Concluiré destacando un punto que lamentablemente nunca antes enfaticé. Si parezco haber apuntado exclusivamente a los "judíos" ashkenazis, es sólo porque ellos tienen mucha influencia directa sobre las políticas de las sociedades occidentales, en particular de Estados Unidos. Pero ellos no son intrínsecamente "peores" que los fanáticos fundamentalistas monoteístas árabes e islámicos en términos de tendencias genéticas hacia la agresión. Cualquier buen mapa mostrará que los baluartes del fundamentalismo árabe e islámico todavía están localizados en las montañas del Cáucaso y en aquellas sierras que son contiguas a ellas. Esto incluye Chechenia en el Cáucaso mismo, los montes Zagros del Norte de Iraq, la cordillera Elburz de Irán, el Hindu Kush de Afganistán y la región de Pamirs de Paquistán.

     En efecto, tanto los "judíos" ashkenazis como la mayoría de los fanáticos fundamentalistas árabes e islámicos se originaron de la misma variedad genética Neanderthal-caucasoide. Esto es lo que hace de la actual confrontación de Oriente Medio algo tan irónico y espantoso. Dos grupos muy similares, sólo supuestamente "separados" por "religiones" similares, están involucrados en una lucha genética por la identidad eterna. Ésta es una confrontación biológica, o una "psico-biológica". Los adversarios son incapaces de reconocerse el uno al otro como seres humanos por razones biológicas que están explicadas en The Iceman Inheritace.



1 comentario:

  1. Interesante artículo.
    Es obvio e irrefutable el hecho de que las distintas razas tienen diferentes orígenes genéticos. Es una locura pretender que todos somos iguales y que provenimos de un mismo lugar.

    Es lamentable que hasta un libro que solo habla sobre orígenes, fisiología y comportamientos de una determinada especie, sea coartado de esa manera por la mafia judía.

    Saludos.

    Heil!

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