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martes, 4 de agosto de 2015

Sobre Revoluciones y la Situación Griega



     Dmitry Orlov (cluborlov.blogspot.com), nacido en 1962, es un ingeniero ruso-estadounidense y escritor sobre asuntos económicos, ecológicos y políticos. De su sitio hemos tomado para presentar en castellano el siguiente artículo de hace quince días, que, partiendo de los recientes acontecimientos ocurridos en Grecia (traición o claudicación por parte de su gobierno de Izquierda), se pregunta cuán revolucionario es o fue verdaderamente dicho gobierno, analizando algunas características de las revoluciones, y cuál debiese ser su modelo inspirativo dada su orientación marxista: la terrorífica Revolución que hicieron los judíos en Rusia. Siendo el autor al parecer también un marxista, no obstante este artículo plantea algunas cosas interesantes con respecto a la salida que debiese haber seguido Grecia.


Entonces ¿Usted Dice que No Quiere una Revolución?
por Dmitry Orlov
21 de Julio de 2015



     Durante los últimos meses hemos sido obligados a presenciar una humillante farsa que se está desplegando en Europa. Grecia, que fue primero aceptada en la Unión Monetaria Europea bajo falsos pretextos, luego cargada con niveles excesivos de deuda, y luego incapacitada mediante la imposición de austeridades, finalmente hizo algo: los griegos eligieron un gobierno que había prometido reorganizar las cosas. La plataforma del partido Syriza tenía las siguientes propuestas, que eran completamente revolucionarias en su espíritu:

    • Acabar con la austeridad y poner a la economía griega en un camino hacia la recuperación.
    • Subir los impuestos a la renta a un 75% para todos los ingresos superiores a 500.000 euros, adoptar un impuesto a las transacciones financieras y un impuesto especial a los artículos de lujo.
    • Recortar drásticamente los gastos militares, cerrar todas las bases militares extranjeras en suelo griego y retirarse de la OTAN. Finalizar la cooperación militar con Israel y apoyar la creación de un Estado palestino dentro de las fronteras de 1967.
    • Nacionalizar los bancos.
    • Decretar reformas constitucionales para garantizar el derecho a la educación, la asistencia médica y el medioambiente.
    • Celebrar referéndums en cuanto a tratados y otros acuerdos con la Unión Europea.

     De estas propuestas, sólo el último punto fue llevado a la práctica: se hizo mucho para favorecer el referéndum que contestó con un resonante "¡No!" [5 de Julio de 2015] a las demandas de la Unión Europea de una mayor austeridad y el desmantelamiento y venta al por mayor de los bienes estatales griegos. Pero mucho menos se habló con respecto al hecho de que los resultados de dicho referéndum fueron ignorados después.

     Pero el problema había comenzado antes de entonces. Después de ser elegidos, los representantes de Syriza fueron a Bruselas para negociar. Las negociaciones generalmente fueron algo como esto: Syriza haría una oferta; los funcionarios de la Unión Europea la rechazarían, y plantearían sus propias demandas de una mayor austeridad; Syriza haría otra oferta, y los funcionarios de la Unión Europea la rechazarían también y propondrían sus propias demandas de una austeridad incluso mayor que la exigida en la última ronda; y así sucesivamente en todo hasta la capitulación griega. Todo lo que los funcionarios de la Unión Europea tuvieron que hacer para obligar a los griegos a capitular fue frenar el flujo de euros hacia los bancos griegos. ¡Unos revolucionarios, éstos! [los de Syriza], más parecidos a un perrito poodle tratando de negociar para que le viertan en su plato un poco más de alimento granulado, si a su amo le complace hacer aquello. Stathis Kouvelakis (un miembro de Syriza) resumió la postura del Gobierno griego: "Aquí está nuestro programa, pero si encontramos que su implementación es incompatible con mantener el euro, entonces nos olvidaremos de ello".

     No es que las revoluciones ya no sucedan más. Sólo un país aparte de Grecia tiene una revolución bastante exitosa desarrollándose mientras hablamos: lo que solía ser el Norte de Iraq y de Siria es controlado por el régimen revolucionario diversamente conocido como ISIS / ISIL / DAASH / Califato Islámico. Podemos decir que aquélla es una verdadera revolución debido a su uso del terror. Todos los revolucionarios que merecen ese nombre usan el terror, y lo que ellos dicen generalmente es que su terror es en respuesta al terrorismo del orden preexistente que ellos procuran derrocar, o al terrorismo de sus enemigos contrarrevolucionarios. Y por terror quiero decir el asesinato de masas, la expropiación, el exilio y la toma de rehenes.

     Sólo para que usted me entienda correctamente, permítame señalar desde el comienzo que yo no soy un revolucionario. Soy un observador y un comentarista de toda clase de cosas, incluyendo revoluciones, pero he decidido no participar en ellas. Permanecer como un observador y un comentarista presupone mantenerse vivo, y mi programa de longevidad personal me pide no estar en ninguna parte cerca de ninguna revolución, porque, como mencioné recién, las revoluciones implican el asesinato de masas.

    En el caso de la Revolución francesa, ella comenzó con el lema "Liberté, Égalité et Fraternité" y procedió rápidamente al guillotinamiento. La Revolución rusa de 1917 permanece como el patrón oro para las revoluciones. Allí, gracias al Tío Joe [Stalin], el llamado "terror rojo" ocurrió sin cesar, reclamando finalmente las vidas de millones de víctimas. Mao y Pol Pot son también parte de aquel panteón revolucionario. La revolución estadounidense no fue una revolución en absoluto, porque los genocidas patrocinadores de la piratería internacional, poseedores de esclavos, permanecieron en el poder bajo la nueva administración. Ni tampoco el golpe de Estado de Febrero de 2014 en Ucrania califica como una revolución; aquél fue un derrocamiento violento externamente impuesto del gobierno legítimo y la instalación de un régimen marioneta manejado por EE.UU., pero, como en las colonias estadounidenses, la misma pandilla de ladrones —los oligarcas ucranianos— continúan robando el país sin ser vistos, tal como antes. Pero si los matones "nazis" de "Sector Derecho" [Pravy Sektor] se toman el poder y matan a los oligarcas, a los funcionarios del gobierno en Kiev y a sus niñeras del Departamento de Estado estadounidense / CIA / OTAN, y luego prosiguen con una campaña de "terror marrón" a través de todo el país, entonces comenzaré a llamar a aquello una revolución.

* * *

     El hecho del asesinato de masas no hace de algo, automáticamente, una revolución: usted tiene que tomar nota de quién está siendo asesinado. De este modo, si los muertos consisten en muchos voluntarios, reclutas, mercenarios, además de muchos civiles poco distinguibles, aquello no lo convierte en una revolución. Pero si los muertos incluyen a un buen número de oligarcas, presidentes de importantes corporaciones, banqueros, senadores, miembros del Congreso, funcionarios públicos, jueces, abogados corporativos, oficiales militares de alto rango, entonces, sí, eso comienza a parecer propiamente una revolución.

    Además de los enormes ríos de sangre llenos con los cadáveres de representantes de alto rango del ancien régime, una Revolución también requiere de una ideología, para corromperla y pervertirla. En general, la ideología que usted tiene es la ideología con la que usted hace la revolución. Es de toda razón que si usted no tiene una ideología, eso no es realmente una revolución. Por ejemplo, los colonos estadounidenses no tenían ninguna ideología sino sólo algunas demandas. Ellos no querían pagar impuestos a la corona británica; ellos no querían mantener tropas británicas; ellos no querían límites al comercio de esclavos; y ellos no querían restricciones al hecho de sacar beneficios de la piratería en alta mar. Eso no es una ideología; eso es lisa y llanamente la vieja avaricia. Con los "revolucionarios" ucranianos, su "ideología" más o menos se reduce a las declaraciones "Europa es maravillosa" y "los rusos son lo peor". Ésa no es una ideología tampoco; lo primero son sólo buenos deseos; lo segundo es simple fanatismo.

     Tomando el ejemplo de ISIS / ISIL / DAASH / Califato Islámico, ellos son islamistas, y entonces la ideología que ellos corrompen y pervierten es el Islam, con su ley de la Sharia. ¿Cómo? Los eruditos islamistas han sido de la mayor ayuda al compilar esta lista de las diez cosas principales:

1. Es obligatorio considerar a los Yazidis como "Gente de la Escritura".
2. Está prohibido en el Islam negar a las mujeres sus derechos.
3. Está prohibido en el Islam obligar a la gente a convertirse.
4. Está prohibido en el Islam desfigurar a los muertos.
5. Está prohibido en el Islam destruír las tumbas y los lugares sagrados de los Profetas y de sus compañeros.
6. Está prohibido en el Islam dañar o maltratar a los cristianos o a cualquier "Gente de la Escritura".
7. La yihad [guerra santa] en el Islam es una lucha puramente defensiva. Ella no es permisible sin una causa justificada, sin un propósito correcto, y sin las correctas normas de conducta.
8. Está prohibido en el Islam matar a emisarios, embajadores y diplomáticos —y de aquí que esté prohibido matar a periodistas y trabajadores ayudantes.
9. La lealtad a la propia nación está permitida en el Islam.
10. Está prohibido en el Islam declarar un Califato sin el consenso de todos los musulmanes.

     Pero, como lo dijo famosamente Lenin, "Si usted quiere hacer una tortilla, debe estar dispuesto a romper algunos huevos". Y si usted quiere hacer una Revolución, entonces usted debe estar dispuesto a pervertir su ideología. Aquellos eruditos islamistas que con impaciencia exclaman "¡Eso no es el Islam!; ¡el Islam es una religión de paz y tolerancia!", no están entendiendo: la ideología de ISIS / ISIL / Daash / Califato Islámico es de todas maneras el Islam: el Islam revolucionario.

     El ejemplo de ISIS / ISIL / DAASH / Califato Islámico es muy relevante para el tema de Grecia, porque es un ejemplo contemporáneo de lo que es definitivamente una revolución, y está teniendo lugar sólo en un país aparte de Grecia. Pero la ideología de Syriza no es el Islam sino el socialismo, y filosóficamente ellos son marxistas. Y por ello, un mejor ejemplo para que Syriza deba seguir, si fueran ellos repentinamente a dejar de ser los patéticos poodles de Europa y a vestirse del manto de los revolucionarios intrépidos y heroicos, es todavía la vieja revolución rusa de 1917.

* * *

     Como mencioné, uno de los instrumentos más importantes de una Revolución es el terror. En Rusia, el terror revolucionario fue llamado el "terror rojo", el cual, afirmaban los revolucionarios, había surgido en oposición al "terror blanco" del régimen imperial ruso, con su intolerancia étnica (los judíos no eran permitidos en ninguna de las principales ciudades), sus numerosas formas de opresión, a veces importante, a veces menor, y su corrupción desenfrenada. Un interesante rasgo de la Revolución rusa es que el terror comenzó varios años antes del acontecimiento en sí.

     Hagamos una pausa durante un segundo para considerar por qué es necesario el terror revolucionario. Una revolución es un cambio drástico en la dirección de la sociedad. Abandonada a sí misma, la sociedad tiende a empeorar sus peores tendencias a medida que transcurre el tiempo: los ricos se vuelven más ricos, los pobres se hacen más pobres, el Estado policiaco se hace más opresivo, el sistema de justicia llega a estar más lleno de injusticia, el complejo militar-industrial produce armamento militar cada vez menos eficaz por sumas cada vez mayores de dinero, etcétera. Esto es un asunto de inercia social: la tendencia de los objetos a viajar en una línea recta en ausencia de cualquier fuerza que actúe en algún ángulo de su dirección de movimiento. La fórmula para el Impulso es p = mv, donde "p" es el impulso, "m" es la masa y "v" es la velocidad.

     Para hacer un cambio de curso radical, los revolucionarios tienen que aplicar fuerza, contrarrestando la inercia social. Para hacer eso de modo que esté dentro de sus limitados medios para hacer eso, ellos pueden hacer dos cosas: reducir "v", o reducir "m". Reducir "v" es una mala idea: la revolución no debe perder su propio impulso. Pero reducir "m" es, de hecho, una buena idea. Ahora, resulta que, en cuanto al impulso social, la mayor parte de la masa que le da origen reside en las cabezas de cierta clase de personas: funcionarios del gobierno, jueces y abogados, oficiales de policía, oficiales militares, gente rica, ciertos tipos de profesionales, etcétera.

     El resto de la población es bastante menos que un problema. Suponga que aparecen algunos revolucionarios y les dicen que

    • ellos no tienen que preocuparse de pagar impuestos (porque vamos a confiscar la propiedad de los ricos),
    • la medicina y la educación son gratis ahora,
    • aquellos que tienen hipotecas pueden dejar de hacer pagos; ellos automáticamente son dueños de sus bienes inmuebles totalmente sin deudas
    • los arrendatarios ahora automáticamente son dueños de su lugar de residencia,
    • los empleados son automáticamente accionistas mayoritarios en sus empresas,
    • ellos deben llenar una solicitud si quieren una parcela de tierra gratis (recién liberada) para cultivar,
    • hay una amnistía general y sus seres queridos que han sido encarcelados están volviendo a casa,
    • se están emitiendo tarjetas de racionamiento para asegurarse de que nadie jamás pase hambre otra vez,
    • las personas sin hogar van a ir a vivir con aquellos cuyas residencias sean consideradas excesivamente espaciosas,
    • ellos son ahora su propia policía y son responsables de patrullar sus vecindarios con los guardias revolucionarios disponibles como respaldo, y
    • si alguna autoridad no-revolucionaria, sean ellos la antigua policía o los antiguos propietarios, aparece y molesta a cualquiera de ellos, entonces esos traidores e impostores enfrentarán la justicia revolucionaria rápida e inmediata.

     La mayoría de la gente corriente pensaría que ésa es una muy buena proposición. Sin embargo, los funcionarios del gobierno, la policía, los oficiales militares, los jueces, los fiscales, la gente rica cuya propiedad debe ser confiscada, los funcionarios corporativos y los accionistas, aquellos que viven de voluminosas pensiones corporativas o gubernamentales, etc., sin duda pensarían de otra manera. La solución revolucionaria es tomarlos como rehenes, desterrarlos, y, para hacer un ejemplo de los más recalcitrantes y obstruccionistas, matarlos. Esto reduce dramáticamente el factor "m", permitiendo a los revolucionarios efectuar drásticos cambios de curso al mismo tiempo en que aumenta el factor "v". Compilé esta lista porque esto sería un pedazo de pastel muy fácil de vender, una jugada segura, algo muy fácil. Pero carezco del deseo incontrolable de romper huevos y del apetito insaciable por tortillas de huevos. Como mencioné, no soy ningún revolucionario sino sólo un observador.

     En el período previo a la Revolución rusa, desde 1901 hasta 1911, hubo 17.000 de tales víctimas. En 1907, la cifra promedio era de 18 personas por día. Según los registros policiales, entre Febrero de 1905 y Mayo de 1906, entre aquellos que fueron asesinados hubo:

    • 8 gobernadores
    • 5 vice-gobernadores y otros administradores regionales
    • 21 jefes de policía, jefes de municipalidades y guardias
    • 8 policías de alto rango
    • 4 generales
    • 7 oficiales militares
    • 79 funcionarios judiciales
    • 125 inspectores
    • 346 funcionarios policiales
    • 57 agentes de vigilancia
    • 257 del personal de seguridad
    • 55 del personal de servicio policiaco
    • 18 agentes estatales de seguridad
    • 85 empleados del gobierno
    • 12 del clero
    • 52 agentes rurales del gobierno
    • 52 terratenientes
    • 51 dueños y administradores de fábricas
    • 54 banqueros y hombres de negocios

     Claramente, estos actos terroristas deben haber tenido algún efecto bastante considerable para lograr el ablandamiento de los que estaban en la mira, haciendo más fácil el derrocamiento del gobierno. Eso no fue una casualidad sino un asunto de una política revolucionaria bien articulada. El concepto de "terror rojo" fue introducido primeramente por Zinaida Konoplyannikova, una maestra de escuela rural que primero apareció en el radar de la policía por ser una atea y que fue condenada más tarde como terrorista por disparar a un conocido mayor general a quemarropa. En su proceso judicial en 1906, ella dijo esto: "El Partido [Socialista-Revolucionario] ha decidido responder al terror blanco, aunque sangriento, del gobierno con el terror rojo...". Ella fue ejecutada en la horca aquel mismo año, a sus 26 años.

     Después de la Revolución, el terror rojo se convirtió en la política del gobierno. La siguiente fue la respuesta de Lenin al ser preguntado por miembros del Partido Comunista acerca de sus "métodos bárbaros": "Yo razono sobriamente y categóricamente: ¿qué es mejor: encarcelar a unas decenas o cientos de provocadores, culpables o inocentes, que actúan consciente o inconscientemente, o perder a miles de soldados y trabajadores? Lo primero es lo mejor. Dejémoslos que me acusen de cualquier pecado mortal y de violaciones a la libertad. Yo me declaro culpable, pero los intereses de los trabajadores son los que ganan".

     Trotsky produjo una definición particularmente precisa del "terror rojo". Él lo llamó "un arma para ser usada contra una clase social que ha sido condenada a la extinción, pero que no morirá".

     Las estimaciones del número exacto de víctimas del "terror rojo” varían. Robert Conquest afirmó que entre 1917 y 1922 los tribunales revolucionarios ejecutaron a 140.000 personas. Pero el historiador O. B. Mozokhin, después de un estudio exhaustivo de los datos disponibles de archivos del gobierno, pone la cifra en no más que 50.000. Él también notó que las ejecuciones fueron la excepción más bien que la regla, y que la mayor parte de aquellos que fueron ejecutados fueron condenados por actos criminales más bien que políticos.

     Pero esto no fue nada comparado a lo que Stalin desencadenó más tarde. El fundamento ideológico del terror de Stalin era "la intensificación de la lucha de clases en la culminación de la construcción del socialismo", que él expresó en el pleno del Comité Central en Julio de 1928. Según su lógica, la URSS era económica y culturalmente subdesarrollada, rodeada por Estados capitalistas hostiles, y mientras existiera la amenaza de la intervención militar extranjera con el objetivo de restablecer el orden burgués, sólo la destrucción preventiva de los remanentes de los "elementos burgueses" podría garantizar la seguridad y la independencia de la URSS. Esos elementos incluían a antiguos policías, funcionarios del gobierno, el clero, terratenientes y hombres de negocios. El momento cúlmine de la represión de Stalin ocurrió entre 1937 y 1938. Durante esos dos años 1.575.259 personas fueron arrestadas, de las cuales 681.692 fueron fusiladas.

     Usted puede ser perdonado por pensar en Stalin como un asesino psicopático, porque él ciertamente fue aquello, pero más importante aún, él fue un competente y suficientemente despiadado jefe de un Estado revolucionario. Para un régimen revolucionario, matar a demasiadas personas es raramente un problema, pero matar a demasiado pocas personas puede resultar fácilmente fatal. Para actuar sobre seguro, un revolucionario debería siempre equivocarse a favor del asesinato. Esta actitud tiende a difundirse por entre la pirámide del poder entera: si usted da a Stalin un memorándum recomendándole que 500 sacerdotes sean fusilados, y Stalin tacha la cifra de 500 y escribe 1.000 con lápiz rojo, entonces usted mejor encuentre 500 sacerdotes más para fusilar, o el número se convertirá en 1.001 y lo incluirá a usted.

     Esta garantía de seguridad e independencia pareció realmente mantenerse. Después de todo, hubo una invasión posterior llevada a cabo por un Estado capitalista burgués hostil (Alemania), y el orden burgués fue temporalmente restablecido en los territorios que éste ocupó. Pero no quedaba nadie para instigar la rebelión anti-revolucionaria en otras partes en la URSS, porque la mayor parte de los posibles contrarrevolucionarios estaban muertos para ese entonces.

    Por supuesto, esto cobró un terrible número de bajas en la sociedad. Aquí está lo que Putin tuvo que decir sobre el asunto del "terror rojo": "Piense en los rehenes que fueron fusilados durante la guerra civil, la destrucción de estratos sociales enteros: el clero, los campesinos prósperos, los cosacos. Tales tragedias se han repetido más de una vez durante la historia de la Humanidad. Y aquello siempre ha sucedido cuando ideales inicialmente atractivos pero finalmente vacíos se impusieron por sobre el valor principal, el valor de la vida humana, por encima de los derechos y libertades del hombre. Para nuestro país esto es especialmente trágico, porque la escala fue colosal. Miles, millones de personas fueron destruídos, enviados a campos de concentración, fusilados, torturados hasta la muerte. Y éstos eran principalmente gente que tenía sus propias opiniones, y que no tuvo miedo de expresarlas. Éstos eran la gente más capaz de influencia, la flor de la nación. Incluso después de muchos años sentimos el efecto de esta tragedia en nosotros mismos. Debemos hacer mucho para asegurarnos de que esto nunca sea olvidado".

     Considerando que el precio es tan alto, quizá después de todo ¿no sería mejor si sólo nos sentáramos tranquilamente, permitiendo que los ricos se hagan más ricos mientras los pobres se hacen más pobres, mirando con indiferencia cómo el medioambiente es completamente destruído por industriales capitalistas en una ciega búsqueda de lucro, y finalmente nos acurrucáramos, nos despidiéramos de nuestros dulces culos y muriéramos? Que tenga buena suerte vendiendo aquella idea a exaltados jóvenes radicalizados que no tienen nada que perder —excepto tal vez usted, ¡si usted resulta interponerse en su camino mientras ellos cambian el mundo! No, la revolución está aquí para quedarse, y una de sus armas principales es el terror. No importa cuán bien recordemos, la aniquilación de los elementos sociales contrarrevolucionarios está obligada a repetirse.


* * *

    Volviendo a Grecia y Syriza: ¿y si Syriza no fuera sólo una clase particularmente insustanciosa de Euro-poodle en miniatura sino revolucionarios reales como es debido, listos a hacer cualquier cosa que se requiera?. ¿Cómo actuarían ellos de manera diferente?. ¿Y cuál sería el resultado?.

     Bien, una cosa que viene a la mente inmediatamente consiste en que ellos no tratarían de quedarse en la Eurozona sino que procurarían destruírla. La solución es simple: no Eurozona = no Euro-deuda = fin a los problemas. Hay un principio general implicado: nunca aceptar la responsabilidad de lo que usted no puede controlar. Hablando desde la experiencia, suponga que usted invita a un fontanero para que le arregle su cuarto de baño, y el fontanero encuentra que los servicios han sido malamente reparados de múltiples formas por un aficionado incompetente. En esta situación, lo profesional que ha de hacer el fontanero es remover completamente aquellos aparatos sanitarios. Ahora la solución ha llegado a ser simple: instalar un nuevo retrete.

     Aquí hay una simple combinación de dos golpes que Grecia pudo haber aplicado en vez de sus vanos intentos en la negociación:

1. Anunciar inmediatamente una moratoria sin plazos determinados con respecto a todo el pago de deudas, tomando la posición de que Grecia no tiene ningún acreedor legítimo dentro de la Eurozona: que todo es un fraude financiero a los más altos niveles. Después de unos pocos meses tras el falso rescate financiero, las entidades financieras que mágicamente convierten una deuda basura de la Eurozona en valores catalogados como AAA (porque ellos están garantizados por los gobiernos de la Eurozona), se ven obligadas a cancelar la deuda griega. Por su parte, los gobiernos de la Eurozona, estando más o menos quebrados, rechazan la nueva financiación de ellos [de dichos valores] a partir de sus presupuestos nacionales, mostrando al mundo que sus garantías no valen el papel en el que están escritas. De allí se sigue una implosión de certificados de deuda. Dentro de poco a partir de entonces, el Euro se extingue, y junto con él toda la deuda de la Eurozona.

2. Comenzar a imprimir Euros sin la autorización del Banco Central Europeo. Si se es acusado de falsificación, hacer la falsificación más difícil de descubrir cambiando la letra que está frente al número de serie, desde Y (para Grecia) a X (para Alemania). Inunde Grecia y el resto de la Eurozona con los conceptualmente falsificados (pero técnicamente perfectos) billetes de Euros. Cuando el Euro caiga en picada en su valor, se debe instituír el racionamiento de comida y emitir tarjetas de racionamiento. Finalmente convertirse desde el ahora devaluado y degradado Euro a un recién reintroducido Dracma y restablecer los vínculos comerciales con los ahora "liberados" antiguos países de la Eurozona haciendo uso de tratos comerciales basados en el trueque e intercambios de monedas locales con reservas de oro usadas para corregir cualquier desequilibrio menor.

     ¿Podría haber sido hecho esto sin algún "terror rojo"? Lo dudo. Grecia está muy oprimida por oligarcas; incluso el conocido ex-ministro de finanzas Yanis Varoufakis, del partido Syriza, es el hijo de un magnate industrial. Los oligarcas y los ricos griegos habrían tenido que ser acorralados y mantenidos como rehenes. Numerosa gente en el gobierno y en los militares tiene una lealtad dividida: ellos trabajan para Europa, no para Grecia. Ellos habrían tenido que ser despedidos inmediatamente y mantenidos incomunicados, o bajo arresto domiciliario como mínimo. Sin duda, los servicios especiales extranjeros habrían corrido desenfrenados, buscando maneras de debilitar al gobierno revolucionario. Éste habría tenido que pedir drásticas medidas preventivas para eliminar físicamente a los espías y agentes extranjeros antes de que ellos pudieran haber tenido una posibilidad para actuar. Etcétera. Este no hubiera sido un trabajo para esponjosos mini-poodles. Como Stalin famosamente lo dijo, "Los cuadros dirigentes son la clave para todo". Usted no puede hacer una Revolución sin revolucionarios.

     Pero ¿es éste un trabajo para cualquiera?; ¿para alguien en absoluto? Dejo esta pregunta como un ejercicio para el lector.–






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