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lunes, 24 de agosto de 2015

Harold Covington - La Canción, No el Cantante



     Harold Armstead Covington (1953) es un activista político y escritor estadounidense (autor de una quincena de libros) que ha cobrado fama por plantear el traslado de la gente Blanca de Estados Unidos a la zona Noroeste de dicho país con fines de supervivencia (Northwest Front). Estuvo en el Ejército, y luego en Sudáfrica y en Rhodesia como soldado, y posteriormente en el Reino Unido. Desde joven ha estado en partidos nacionalsocialistas estadounidenses, y en la actualidad sigue difundiendo su planteamiento en defensa de la gente aria. Este artículo de 1998 que presentamos en castellano, dentro de su análisis de por qué ha fracasado dicha causa, pone el acento en los líderes Blancos y en la falta de idealismo que se da en la sociedad, condicionada y manipulada por gente de malas intenciones. Sin embargo, sostiene que sí existen salidas de dicha situación. Este artículo (The Song, Not the Singer) puede ser hallado en inglés en diversos sitios.


LA CANCIÓN, NO EL CANTANTE
por Harold A. Covington
Abril de 1998



     Nuestra gente está muriendo. La gente Blanca en todas partes del mundo occidental está envejeciendo inexorablemente, nuestros cabellos se están poniendo más grises y nuestros cuerpos haciéndose más débiles a medida que pasan los años, años en los cuales no hemos hecho nada para detener la lenta invasión de la muerte y la extinción racial.

     Hemos estado tocando el violín mientras la Roma que conocimos se incendia alrededor de nosotros. Cada año nacen cada vez menos bebés Blancos, hasta el punto en que algunos desesperados países europeos están ofreciendo por fin recompensas financieras al decreciente número de jóvenes parejas casadas para producir niños Blancos, mientras al mismo tiempo matamos a millones más por medio del aborto. Cada año, cada vez más generaciones de color barro se aglomera a través de nuestras fronteras abiertas, en Norteamérica y en Europa. Cada año más Blancos son asesinados salvajemente como cerdos por negros y tercermundistas. Las víctimas de éstos son sobre todo mujeres, niños y ancianos Blancos, la gente más preciosa que cualquier sociedad sana se esforzaría por proteger.

     La corrupción de nuestro gobierno y la pérdida de nuestros derechos constitucionales están ahora tan avanzadas que no pueden ser detenidas. En nuestro tiempo de vida veremos a Estados Unidos transformado en una tiranía del Tercer Mundo, un Estado oligárquico unipartidista de facto como Méjico o Singapur. La integración racial, la intromisión burocrática y la corrección política en las escuelas públicas han provocado estragos, destruyendo a dos generaciones enteras de personas Blancas jóvenes, convirtiendo a nuestros hijos en groseros analfabetos y a nuestras hijas en muchachas huecas y despistadas que nos presentarán nietos mulatos. Estamos muriendo.

    Durante cincuenta años, varios de nosotros en cada generación han entendido y han luchado contra el problema. Cientos de miles de personas durante las pasadas cinco décadas han estado involucradas en un espectro enorme de tentativas derechistas y racialmente orientadas para detener la lenta llegada de la oscuridad. La John Birch Society, el Ku Klux Klan, los Nacionalsocialistas y Christian Identity, hemos fallado todos. Hemos fallado desgraciadamente, miserablemente, patéticamente. Cada tentativa de organizar una resistencia racial Blanca en este país y en todas partes del mundo de habla inglesa ha colapsado en una confusa mezcla de altercados internos, caos, recriminación, traición, detracción e incompetencia de ópera cómica.

     Siempre recuerde este hecho clave: cada organización derechista o racial importante en los pasados cincuenta años sin excepción ha sido destruída DESDE DENTRO por sus propios miembros, ¡NO por el Gobierno! Somos un chiste. Nuestro Movimiento es a la verdadera política lo que la lucha libre profesional es a los deportes reales: una forma de entretenimiento bufonesco.

     Durante veinticinco de aquellos horribles cincuenta años, he observado este patético Movimiento desde dentro. He escrito artículo tras artículo, comentario tras comentario, argumentando, exhortando, denunciando despiadadamente a aquellos de entre nosotros que han sido, y todavía son, culpables de los crímenes más horribles y del comportamiento más despreciable. Sobre todo esto he levantado mi voz una y otra vez, discutiendo, persuadiendo, aconsejando, defendiendo, a veces casi llorando cuando he suplicado a mi gente agonizante que pare la locura, que piense en lo que están haciendo, que cambie su conducta y vuelva a la cordura.

     He permanecido en gran parte no escuchado, y por todos mis esfuerzos he sido a cambio sometido a la más falsa, cruel y odiosa campaña de difamación personal de la historia de la política alternativa estadounidense. Internet ha acelerado esta campaña de abuso y difamación contra mí a niveles que han horrorizado incluso a observadores neutros o liberales que no están de acuerdo con el Nacionalsocialismo y que no se agradan en particular de mí. No puedo contar el número de correos electrónicos, cartas y llamadas telefónicas que he recibido en meses recientes, a veces de gente que no me ha hablado durante años, sólo para decirme: "Harold, esto ha ido demasiado lejos. ¿Cómo, por el amor de Dios, lo soportas?".

     Lo soporto porque es mi deber hacer aquello. Pero llega el momento en que uno tiene que resumir la vocación de una vida, y ese momento, creo, ha llegado ahora para mí de acuerdo a como va el Movimiento. Este documento será mi declaración definitiva acerca del Movimiento, acerca de por qué ha fallado en el pasado y acerca de lo que puede ser hecho para cambiar las cosas, si sólo como pueblo podemos poner en marcha el necesario esfuerzo de la voluntad para hacer aquello.

     Una última vez ofreceré a todos ustedes lo que he visto y he aprendido durante este pasado cuarto de siglo, como una guía para ustedes que vendrán después y que estarán tan horrorizados, perplejos y entristecidos por todo esto como yo lo he estado. Comprendo perfectamente y acepto que una vez más seré en gran parte ignorado y abucheado por aquellos que tienen un interés creado, personal y financiero, en mantener el statu quo. Pero habré cumplido mi deber.

     Durante mucho tiempo usted a un caballo sólo puede conducirlo a donde está el agua. Si él no quiere beber, llegará el momento en que usted debe dejarlo morir. Después de esto tengo la intención de evitar el tema del Movimiento tanto como me sea posible, o al menos tanto como me permita hacer aquello la irracional gente del Movimiento. El Movimiento tiene la tendencia a arrastrarlo a uno en el fango no importa cuán desesperadamente uno intente liberarse. Pero por esta última vez, trataré de llegar a usted. Debemos cambiar nuestro comportamiento y nuestro pensamiento. Estamos muriendo.

* * * * *

LA GRAN PARADOJA

     El secreto del fracaso del Movimiento durante los pasados cincuenta años puede ser resumido en una sola frase. Lo llamo La Gran Paradoja: "La Causa es muy justa; la gente que la apoya no es la gente apropiada".

     Sí, sé que he dicho esto antes, pero debe ser repetido. La Gran Paradoja debe llegar a hacerse parte del pensamiento político y racial de nuestro Movimiento, ya que por no reconocerla ni entenderla, nuestra Gente perecerá.

     Nuestro problema no es de ideología, de táctica, de dinero o de propaganda, aunque todo esto se haya demostrado penosamente deficiente. En su misma raíz, nuestro problema tiene que ver con la gente. Simplemente no atraemos ni retenemos el calibre correcto del material humano a la Derecha Blanca, y hasta que podamos corregir este problema seguiremos siendo un chiste grotesco. No atraemos ni retenemos a adultos maduros y responsables. No atraemos ni retenemos a gente joven en cantidades suficientes. Sobre todo, no atraemos a mujeres en ninguna cantidad significativa. El indicio más seguro de que algo está mal e intrínsecamente incorrecto con el movimiento nacionalista racial ario es nuestro casi total fracaso para atraer a ninguna mujer en absoluto. Ninguna empresa humana puede esperar tener éxito con una mitad de la Humanidad faltando entre sus filas.

     Intentaré explicar por qué existe la Gran Paradoja, lo que la perpetúa, y cómo puede ser vencida, y otra vez debo recordarle que todo esto está basado en una experiencia de veinticinco años de primera mano. Pero antes de que yo lo haga, permítame hacer el papel de abogado del diablo con usted, como a menudo lo he hecho conmigo mismo:

     Los judíos y los liberales están muy conscientes de la Gran Paradoja, y su respuesta durante los años siempre ha sido algo como esto: "Vuestra gente está toda equivocada porque vuestra causa es equivocada; porque ustedes se oponen y persiguen a la niña de los ojos de Dios, los judíos; porque ustedes están basados sólo en un odio vacío; porque los judíos y los hombres de color son realmente superiores a la gente Blanca y toda la historia de los pasados mil años que parece contradecir esto es sólo una especie de accidente que ahora está siendo corregido; porque el destino ha seleccionado al Blanco para la extinción y por lo tanto sólo se le permitirán las heces. Ustedes lo echan todo a perder todo el tiempo porque ustedes son tontos, porque ustedes se han puesto contra la voluntad manifiesta de Dios, que es que todos los seres humanos sean un día de color café y sobre todo homosexuales, excepto los judíos, la gente que gobernará sobre ustedes para siempre porque somos superiores y elegidos por Dios. Ustedes no atraen a mujeres porque ustedes son débiles y estúpidos y feos y perezosos y disfuncionales, un pobre material genético, y la Naturaleza no permitirá que ustedes se reproduzcan. ¡Ustedes son PERDEDORES!".

     Más veces que las que me gusta recordar, en mi desesperación y mi angustia por lo que veo y oigo y experimento en nuestro batallar, me he sentado en la noche oscura del alma y he repasado todo esto otra vez en mi mente, comenzando con la proposición "¿Podría ser que los judíos tengan razón?. ¿Podría ser que ellos realmente sean los elegidos de Dios y nosotros nos hayamos equivocado letalmente al oponernos a ellos?. ¿Podría ser que esto realmente sea parte de algún inexorable plan cósmico de que todas las razas de la Humanidad serán mezcladas en una especie de sopa de color café, todas las culturas distintas destruídas y mezcladas en una sociedad de consumo mundial, y que el ario deba desaparecer como otras especies extinguidas?".

     Primero, miro a los judíos, y sin pretender ser blasfemo, simplemente digo que si ellos son en efecto el Pueblo Elegido de Dios, no quiero ninguna parte de un dios que elegiría a una raza como ésta como sus representantes en la Tierra. No soy cristiano, pero pienso que los cristianos pueden estar en la pista de algo cuando ellos afirman que los judíos son la descendencia de Satán. Pienso que es perfectamente posible que los judíos estén de algún modo psíquica o genéticamente vinculados con aquellas fuerzas cósmicas que son destructivas y malas y hostiles a la vida humana. Perdedores podemos ser, pero si el precio de llegar a ser un ganador es rendirse a la implícita y a menudo directamente declarada superioridad de esas criaturas, no quiero ganar a tal precio.

     Entonces miro a mi propia gente y nuestro extraordinario, magnífico e increíblemente impresionante pasado. Leí las palabras de William Shakespeare. Escucho las melodías de Mozart, del canto gregoriano, las gaitas uillean irlandesas y el banjo de la música country. Veo en mi imaginación los buques de navegación de madera en los cuales nuestros antepasados cruzaron el poderoso Atlántico, y recuerdo el tiempo en que vi un cohete Saturno V despegar desde Cabo Cañaveral.

     Somos la raza de la catedral gótica, del motor a vapor y el láser; somos los hombres que estuvieron en el paso de la Termópilas y cargaron con (George) Pickett [un mayor general del ejército confederado de EE.UU.]; nuestros son los sonetos de Petrarca y nuestra la lengua que todo el mundo ahora procura hablar; nuestras las mentes que concibieron la idea misma del ferrocarril, la supremacía de la ley por sobre el hombre, el ideal de la libertad misma. Nosotros los hombres blancos, con nuestras hermanas a nuestro lado, hicimos el mundo, para bien o para mal. ¿Por qué demonios el Creador que nos hizo y nos guió tan lejos nos dejaría de lado ahora?.

     Soy uno de esas personas que creen que al Hombre se le dieron las facultades racionales de la mente a fin de usarlas, y no puedo encontrar ninguna razón racional y lógica de por qué mi gente debería desaparecer de la faz de la Tierra sólo porque una pequeña raza repugnante de parásitos y serpientes humanas nos odia y nos envidia. La muerte del hombre ario no es la voluntad de Dios, mis amigos. Es la voluntad del judío, y podemos luchar contra él. Entonces que salga de nuestras cabezas ahora mismo cualquier idea de que estamos equivocados al querer salvar nuestra raza, o de que estamos predestinados a perder. Tenemos razón, y el judío se equivoca, y podemos reconquistar nuestro mundo si decidimos ejercer el esfuerzo necesario de la voluntad para hacer aquello. Punto. Final de la historia.


LOS ÚLTIMOS VERDADEROS HOMBRES BLANCOS VIVIERON HACE CIEN AÑOS

     La generación de hombres nacidos en el mundo occidental durante la década de 1880 y de 1890 fue la última generación completamente sana espiritualmente de nuestra raza. Cada generación desde entonces ha sido cada vez más corrompida por el judaísmo, aplicando la definición de Robert Miles de que el judaísmo es un estado de la mente.

     Aquellos que sobrevivieron a la carnicería en el Somme y en Verdún nos dieron el Fascismo y el Nacionalsocialismo como una especie de vacuna moral, a fin de que el hombre occidental nunca pasara por otro tal holocausto. Ellos fallaron, en mi opinión, porque ellos subestimaron el completo mal del enemigo que enfrentamos. La suya fue la última generación que realmente creyó que el bien debe inevitablemente triunfar, simplemente en virtud de estar en lo correcto; tristemente, ahora lo sabemos mejor: el bien no siempre triunfa sobre el mal. Si aquello fuera verdadero entonces las Estrellas y las Barras no estarían ondeando sobre mi oficina local de correos y estaríamos leyendo acerca de las colonias en Marte de la Alemania nacionalsocialista en nuestros periódicos.

     Las generaciones de hombres Blancos desde entonces han sido cada vez más débiles, más blandas, más torpes, confundidas y envenenadas con los valores judaicos del materialismo, el ego y el interés personal. No es ninguna sorpresa que carezcamos de la fuerza de carácter que poseyeron nuestros abuelos y bisabuelos, y he llegado a comprender durante los años que es de hecho poco realista esperar que alguien criado con MTV piense y se comporte como un hombre sano y maduro.

     El aparato entero de la moderna sociedad judeo-capitalista está dedicada a negar al varón Blanco su virilidad y a la mujer Blanca su feminidad, y a reducirnos a todos nosotros a unidades económicas de producción y consumo carentes de personalidad, religión, cultura u honor personal. No es ninguna coincidencia que los mejores camaradas que ahora tenemos en el NSWPP (National Socialist White People's Party) son en términos generales los más viejos; ellos nacieron en un tiempo perdido cuando los estándares morales y éticos no habían desaparecido todavía completamente, y ellos todavía retienen algunos vestigios del orgullo, honor e integridad personal de los arios.


UNA PARADOJA EN TRES PARTES

     La Gran Paradoja es un producto de la debilidad moral y emocional del hombre ario posterior a la Segunda Guerra Mundial. Ella tiene tres partes o facetas, todas las cuales entran en juego en diversos momentos dentro del Movimiento.

     Estas debilidades son intrínsecas al carácter del hombre Blanco del siglo XX que ha sido criado en y condicionado por el lujo material, la tecnología avanzada, la satisfacción inmediata de todos los caprichos y deseos, y durante una lenta erosión de los estándares morales que está casi completa ahora. Los hombres Blancos nacidos después de 1940 son todos más o menos amorales. Nos comportamos como lo hacemos, y no como nuestros valientes y honorables ancestros, porque no somos espiritualmente los mismos hombres que eran nuestros antepasados. Todos somos un producto del Estados Unidos (o Europa) de finales del siglo XX, no la generación de hace cien años. Nuestros valores son en gran parte los de los judíos que formaron y que controlan el mundo en el cual vivimos. El resultado es que en nuestras tentativas de resistir, invariablemente mostramos las tres siguientes debilidades de carácter:

I. EGO. La gente entra en el Movimiento por los motivos incorrectos, procurando CONSEGUIR ALGO DE ELLO, no para poner algo EN ello. He notado durante los años que prácticamente todo el que entra en la actividad política racial lleva con él alguna especie de AGENDA, sea ella religiosa, financiera o política, encubierta o abiertamente proclamada, y muy a menudo, aquella agenda tiene poco, si es que algo, que ver con asegurar la existencia de nuestra gente y un futuro para los niños Blancos.

     La abrumadora mayoría del comportamiento extraño y disfuncional comúnmente manifestado por la gente dentro del movimiento racialista ario es debida de algún modo al ego, y a aquellas destructivas y desviadoras agendas personales. La gente racial encuentra muy a menudo que ellos trabajan con otros que tienen sus propias conflictivas agendas. Cuando estos egotistas son incapaces de poner en práctica sus agendas personales, cuando ellos no pueden crear ninguna fantasía que ellos han decidido que su participación en el Movimiento debe cumplir, ellos se enfadan y se frustran y comienzan a arremeter contra sus líderes y sus camaradas, que son todos tan estúpidos y centrados en sí mismos que rechazan reconocer la urgencia y la importancia superior de nuestro pequeña agenda personal sobre la de ellos. Ambrose Bierce definió a un egotista como "un canalla y un individuo completamente indigno, que está más interesado en él que en mí". Él podría haber estado hablando del racista Blanco típico.

     La gente del movimiento también tiende a compartir otro defecto de carácter común relacionado con el ego: hemos llegado a convencernos, o hemos sido convencidos desde el nacimiento, de que tenemos una importancia especial. Nuestras ideas son las mejores, nuestras mentes son las más brillantes, nuestras opiniones son las únicas correctas, somos completamente estupendos e inteligentes más allá de las palabras, lo sabemos todo, hemos estado allí, y hemos hecho aquello. Cualquiera que sea tan presuntuoso como para negar o denigrar cuán excelentes tipos somos, o que sea tan grosero y ordinario como para insinuar que realmente podríamos ser capaces de cometer errores, por cierto, una tal persona ¡es un enemigo de la raza Blanca y debe ser por supuesto un agente enemigo! Usted podría llamar a eso el Síndrome de Bill Pierce; a veces pienso que el viejo excéntrico tiene bordado en su ropa interior "Ich bin Göttlich" (Soy Divino).

     Lo que hemos presenciado durante los pasados cincuenta años, cuando una y otra vez nuestro Movimiento ha degenerado hasta convertirse en un circo de tres pistas con una jaula de mandriles, es en gran parte el resultado de tratar de reunir un equipo trabajador de gente, todos los cuales tienen egos del tamaño del monte McKinley y están convencidos de que ellos son imprescindibles. La incapacidad de derechistas, racistas y nacionalsocialistas, por otra parte sinceros, para tener buenas relaciones unos con otros en grupos de más de tres o cuatro personas a la vez, se ha convertido en algo proverbial en el Movimiento; de ahí la adhesión estricta del NSWPP al sistema de células. Ahora mismo, francamente no me atrevo siquiera a reunir en una pieza a gente relativamente de alta calidad de nuestro grupo salvo en grupos pequeños.

     Para ser justos e íntegros sobre esto, hay otra explicación ligeramente más caritativa a la pregunta de por qué somos incapaces de llevarnos bien juntos sin reñir como mujerzuelas, otra vez relacionada con el ego. Se puede decir legítimamente que la Derecha estadounidense es el último refugio del individualista genuino y robusto, el hombre que marcha al ritmo de su propio tambor y apoya su postura contra todos los que llegan, el pensador independiente, el verdadero inconformista, el filósofo de pueblo y lobo solitario.

     Ésa, como he dicho, es la explicación más caritativa, y hay alguna verdad en ello. El hecho triste es, sin embargo, que la mayor parte de la gente que interrumpe, destruye, debilita y causa toda esta cosa increíble relacionada con el ego en el Movimiento, no son pensadores independientes o inconformistas. Ellos son estúpidos. Hay una diferencia: los pensadores independientes crean, mientras que los estúpidos simplemente destruyen.

     Hay fuertes evidencias de que el enemigo racial está consciente de esta característica de nuestra gente y de que en el pasado ha empleado deliberadamente a gente perjudicial; y de que ellos están haciendo eso ahora, en al menos un caso, no tengo dudas. Pero les damos un infierno de mucho para trabajar. Hay un viejo dicho que llega al núcleo del problema personal del Movimiento: "Las grandes mentes hablan de ideas; las mentes promedio hablan acerca de acontecimientos; las mentes pequeñas hablan acerca de otras gentes". La mayor parte de ustedes que están leyendo esto tendrán alguna experiencia con el Movimiento. ¿Qué tipo de mente poseen los grupos con los que usted está familiarizado?.

II. COBARDÍA. Por alguna razón que desafía el análisis racional, nos hemos convencido a nosotros mismos de que puede haber tal cosa como una revolución sin riesgos.

     No sé de ningún otro movimiento aparentemente revolucionario en la Historia, de cualquier clase, que haya entrado en su lucha con la idea que ellos no incurrirían en ningún riesgo personal, y que de una manera u otra la tiranía a la que ellos se oponían se marcharía simplemente, sin ninguna fuerza armada siendo aplicada y sin ninguna lucha física o política. Pero aquello es por lo visto lo que la mayor parte de nuestra gente del Movimiento cree que va a pasar en cuanto al Gobierno de Estados Unidos. Aparentemente, la mayor parte de nosotros tiene esa conmovedora fe de que un día la pureza de nuestros ideales simplemente abrumará a nuestros enemigos, nuestros problemas desaparecerán en un soplo de humo, y los días de Ozzie y Harriet volverán [marido y mujer de una serie televisiva estadounidense de los años '60 que describía a una familia tradicional].

     Nuestros ancestros lucharon contra indios y osos, soportaron ventiscas de pradera, subieron a las Montañas Rocosas y levantaron casas en el desierto. Hoy, amenace el precioso trabajo de un hombre Blanco con alguna multinacional y él se arruga como papel. He presenciado a hombres maduros ponerse poco menos que histéricos cuando ellos se han visto expuestos al más temperado grado de calor, chillando para ser quitados de listas de direcciones y exigiendo que el Partido nunca se ponga en contacto con ellos otra vez, nunca, y sin embargo esos mismos hombres a menudo se quejan de mí y me echan en cara que yo "no hacía nada" y ellos querían "acción".

     Lo que esta gente realmente quiere, por supuesto, no es acción, sino ENTRETENIMIENTO, que no es lo mismo. Cualquiera en el NSWPP puede tener toda la acción que quiera, pero el problema es que usted tienen que hacerla usted mismo. No puedo comprender la mentalidad de alguien que emprende un curso orientado a remover y destruír una estructura de poder entera, la de la tiranía más poderosa y destructiva que el mundo haya visto alguna vez, y que sin embargo esté genuinamente impactado y horrorizado cuando aquella estructura de poder devuelve el golpe violentamente para defenderse. Tenemos la ilusión de que existe algún entendimiento tácito entre nosotros y el ZOG [Zionist Occupation Government], un acuerdo tácito que es completamente ridículo, de que realmente nosotros no haremos nada para enojar a los poderes fácticos y ellos por su parte se abstendrán gentilmente de aplastarnos. Entonces cuando el sistema reparte golpes a diestra y siniestra y nos castiga, quedamos francamente asombrados de que ellos tomen todo esto en serio. ¿No entienden ellos que realmente nosotros no pretendemos eso? Sí, ellos entienden que la mayoría de nosotros realmente no pretende eso, pero a veces ellos nos aplastan de todos modos sólo para mostrarnos quién es el jefe. Pregúntele a Randy Weaver [1].

[1] https://en.wikipedia.org/wiki/Randy_Weaver

     Garabateamos y declamamos acerca de "guerreros arios" en nuestros pequeños boletines de noticias de copiar-y-pegar y nuestros andrajosos tabloides, mientras rehusamos cada oportunidad para convertirnos en guerreros nosotros mismos, incluso mediante el apacible poder guerrero de un computador o la distribución de un puñado de volantes. Siempre que las cosas se ponen calientes en nuestro propio Movimiento, los "guerreros arios" se arrancan en busca de protección. Deje que aparezcan algunas armas o deje que algunos agentes de la FBI en trajes caros vayan a nuestro lugar de trabajo y den la impresión de Clint Eastwood, y casi sin excepción nuestra gente comienza a gritar: "Detengan el carrusel, quiero bajarme!".

     A veces, por supuesto, ellos se encuentran en una montaña rusa en vez de un carrusel. No puedo contar las veces que he presenciado a gente metiéndose en problemas por su propia estupidez y luego culpan al Movimiento porque no podemos proporcionar miles de dólares para abogados, y culpan al líder (a veces a mí, a veces a otro; este patrón de comportamiento es universal) porque el líder no puede agitar una varita mágica y hacer que todo desaparezca. Cuando el líder se demuestra incapaz de sacar un conejo desde un sombrero, oímos el gimoteado estribillo: "¡Usted me engañó!, ¡usted me metió en problemas!". No, tonto, usted se metió en problemas porque hizo algo idiota, de manera que ¿qué demonios creyó usted que sucedería?.

III. IRRESPONSABILIDAD. Otra ilusión que apreciamos, aún más que la quimera de la revolución sin riesgos, es la del Hombre Montado en el Caballo Blanco. Nosotros añoramos la figura del Líder fuerte que descenderá desde las nubes en su níveo corcel, agitando su brillante espada en lo alto (o posiblemente su varita mágica), y que hará todo eso por nosotros. Nunca tenemos que incurrir en ningún riesgo personal, sino sólo firmar para este Hombre Montado sobre un Caballo Blanco el ocasional cheque de un donativo simbólico, recostarnos, y aplaudir mientras él vence a las multitudes del ZOG por nosotros.

     Nosotros cometemos lo que es, en esta sociedad degenerada y ensimismada, el peor error de todos: colocamos nuestra confianza en hombres vivos en vez de en ideas. Y los hombres en los que confiamos, casi sin excepción, resultan ser ídolos fatalmente defectuosos con pies de arcilla, porque este mundo moderno por lo general produce sólo hombres débiles y egocéntricos.

     Mis propios pies hasta ahora no se han convertido en arcilla, pero estoy asombrado y enfadado y un poco asustado por el número de gente que parece verme montar en un Caballo Blanco. Sé perfectamente bien cuán terriblemente peligrosa es esa idea. No tengo ningún tal corcel y no reclamo ninguno, no tengo ninguna varita mágica, y no puedo llevar a cabo ninguna maldita cosa sin la ayuda activa y participativa de cada uno de ustedes.

     Para todos los propósitos prácticos, el hombre Blanco a nivel mundial no tiene ningún liderazgo, y no ha tenido ninguno desde el asesinato de George Lincoln Rockwell en 1967. No hay ninguna organización real en ninguna parte en la Derecha racial Blanca, sino sólo personalidades individuales, a veces alcanzando el nivel de pequeños negocios de pedidos postales con un personal de dos o tres empleados para llenar pedidos de libros. Lo más cercano que tenemos a una organización es todavía la Alianza Nacional, pero su actividad pública casi ha cesado en los pasados tres años ya que se han dedicado completamente a la venta de libros mediante la mágica Internet.

     William Pierce mismo admitió en su Boletín de National Alliance de Octubre de 1996 que toda la razón de ser de la National Alliance era vender libros, y toda la actividad de la NA está orientada ahora hacia la venta de libros. Ellos prácticamente han abandonado la palabra impresa; las últimas etiquetas adhesivas fueron hace un año y entiendo que ellos no reimprimirán "Who Rules America" en la forma de copia impresa una vez que se agote. Pierce y los demás han descubierto el instrumento soñado del Gran Líder Blanco, el computador, aquella versátil herramienta que permite que ellos funcionen relacionándose con palabras y máquinas más bien que con gente.

     He estado tratando desesperadamente de cambiar esta situación durante los pasados cuatro años y de dar forma al NSWPP como una organización genuina. He experimentado sólo un éxito limitado, porque esto exigiría la intensa participación personal de los apoyadores del Partido, y por lo tanto se incurriría en algún riesgo de ser identificados públicamente con el Nacionalsocialismo, en cuyo punto aparecería el pánico y la paranoia y ellos huirían como lemmings arrojándose ellos mismos por el acantilado.

     Pero al menos LO INTENTO. Los otros Grandes Líderes Blancos ni siquiera lo intentan. Ellos simplemente pretenden ser organizaciones a fin de sacudir los dineros de sus partidarios, su ganado financiero. (Es una obviedad largamente reconocida del Movimiento que las papas de sofá racistas contribuyen con más dinero si creen que aquello está destinado a una organización; realmente, todo lo que ellos hacen es apoyar el trabajo de un solo hombre, sea ello bueno o malo, y muchos de ellos comprenden eso. Ellos en cierto modo están pagando por una fantasía, una ilusión, y los Grandes Líderes Blancos la proporcionan).

      La mayoría de los Grandes Líderes Blancos aprenden rápidamente a evitar cualquier organización real o estructura formalizada, porque eso implica delegar autoridad y permitir que otra gente tenga acceso a información crítica, como listas de direcciones postales, correspondencia, registros financieros, etc., que son la fuente del verdadero poder del Gran Líder Blanco.


CÓMO NUESTROS LÍDERES LLEGAN A SER CORRUPTOS

     La personalidad de cada Gran Líder Blanco, casi sin excepción, llega a corromperse mediante su exposición frente al Movimiento mismo y a la gente disfuncional que hay en él. Hacia el tiempo en que ocurre la traición real, las maderas de su alma han estado podridas durante mucho tiempo.

     Ese proceso puede tomar años, pero parece ser prácticamente inevitable. Finalmente su objetivo deja de ser racial en su naturaleza y se convierte en personal y financiero. El objetivo personal de casi todos los Grandes Líderes Blancos llega a ser el mismo: vivir sin trabajar. El liderazgo ario se hace corrupto cuando, en la mente del líder, el Movimiento deja de ser una Causa sagrada, y se convierte en un negocio.

     De todos los Grandes líderes Blancos de los años '60 y '70, el doctor William L. Pierce de la National Alliance es el monarca y el ejemplo. Pierce tiene 64 años de edad [2], y aparte de posiblemente haber atendido mesas u otras cosas parecidas mientras él estaba en la universidad, nunca ha trabajado un solo día en su vida. Desde 1965 hasta el día presente, él ha vivido de las donaciones y los pedidos de libros [National Vanguard Books] de personas Blancas racialmente conscientes. Él actualmente reside en las 140 montuosas hectáreas de su latifundio de West Virginia, donde él piensa Grandes Pensamientos y se divierte con una serie de novias pedidas por correo desde Europa del Este traídas a este país con los fondos de sus partidarios. El suyo es el estándar al cual todos los demás aspiran. Matt Koehl, James Warner, Thom Robb, Dan Gayman y una docena de otros, están viviendo ahora sus años declinantes en circunstancias modestamente cómodas, habiendo pasado sus vidas adultas enteras con sus hocicos en el comedero del Movimiento. Este proceso por el cual el liderazgo Blanco llega a ser irremediablemente corrompido y comprometido es instructivo, y lo bosquejaré para usted.

[2] En Abril de 1998. William L. Pierce fallecería cuatro años después de este artículo, en 2002, antes de cumplir sus 69 años.


SÍ, YO TAMBIÉN

     Ah, dice usted, pero Harold ¿qué hay acerca de usted?; ¿cómo es que USTED no ha sido corrompido por todo esto?.

     La respuesta es simple. HE SIDO corrompido por todo esto en algún grado. Usted no puede pasar 25 años jugando con la basura tóxica sin llegar a contaminarse en algún grado. He observado estas reveladoras debilidades en mí mismo así como en los demás. La diferencia principal entre yo y ellos es que reconozco estos síntomas del síndrome del Gran Líder Blanco en mí y conscientemente lucho contra ellos, más o menos con éxito hasta ahora, me parece; pero yo todavía podría convertirme en un Tom Metzger o en un William Pierce si ustedes amigos no me ayudaran a permanecer en el camino correcto. Los demás están tan ensimismados que parecen incapaces de entender lo que les ha sucedido, y probablemente son genuinamente incapaces de entender que ellos han sido corrompidos.

     No dudo de que al menos algo de la cólera de ellos contra mí sea genuina y que ellos francamente crean que mis críticas son falsas, aunque yo sospecho que Pierce es capaz de la suficiente introspección para entender el proceso por lo cual él se ha convertido en un traidor, y posiblemente incluso lo deplore en la intimidad de sus propios pensamientos. Así lo espero. Yo siempre he admirado su trabajo. ¿Robb, Metzger, Koehl y los menores están deprimidos? Nooo. Ellos no reconocerían la introspección si ella se acercara y los zurrara con una correa en la boca.


EN EL COMIENZO, EL IDEALISMO

     Nunca he rebatido que gente como Thom Robb, Matt Koehl, Tom Metzger, William L. Pierce y otros fueron absolutamente sinceros cuando ellos primero entraron en la política racial y fueron motivados sólo por el deseo de solucionar el terrible problema histórico con el cual estamos enfrentados y de crear un nuevo y mejor mundo. Si alguno tiene siquiera un nivel mediocre de capacidad, instinto político y talento organizativo, él puede elevarse en nuestro Movimiento muy rápidamente en efecto. El truco es simple: diga en voz alta lo que la gente Blanca piensa y cree en sus corazones, y ellos lo amarán por ello. ¡Éxito! Felicitaciones, ¡usted es un "líder"!.

     Pero una vez que usted es un Gran Líder Blanco usted queda sometido a dos factores que comienzan el proceso de su corrupción moral y política. Primero, está aquel viejo espantajo, el EGO. La gente le escribe cartas, le envía correos electrónicos, lo llama por teléfono y va a su casa, todos diciéndole qué buen tipo es usted, qué líder tan brillante es usted, cuánto ellos lo adoran a usted porque usted dice en voz alta eso que ellos tienen miedo incluso de susurrar. Como todas las celebridades, nuestras personalidades públicas atraen a aduladores y besaculos, y ya que todos somos productos del materialismo judaico del siglo XX, no hemos sido condicionados desde el nacimiento para desdeñar la adulación como lo hicieron nuestros antepasados, verdaderos guerreros y pioneros, para quienes la adulación era un signo de debilidad y deshonestidad.

     Cuando los líderes escuchan durante mucho tiempo toda esa charla sin sentido acerca de cuán grandes son ellos, comienzan a creerlo. Esto se hace más intenso si el líder consigue una atención regular por parte de los medios de comunicación. Hemos sido condicionados durante todas nuestras vidas para aceptar la televisión como la realidad última y como el proporcionador de la verdad y la celebridad, y si usted aparece constantemente en la televisión, y los reporteros lo llaman constantemente y le preguntan qué piensa usted sobre las cosas, usted debe ser alguien especial, ¿correcto? Alguien por encima del rebaño común. Un Hombre del Destino, nada menos.

     Ya que usted es un Hombre del Destino, usted merece privilegios especiales. Usted está por encima de las ordinarias y corrientes consideraciones éticas y obligaciones que constriñen a los tipos pequeños. ¿Correcto? Usted quiere contar una mentira o meterse en el bolsillo un poco de dinero o apuñalar a alguien por la espalda; está bien. Usted es un Hombre del Destino, un übermensch, y todo es para un bien mayor. Es de hecho su deber decir aquella mentira, robar aquel dinero, o traicionar a aquel antiguo amigo. ¿Correcto?.

     La primera etapa de la corrupción se establece: el Gran Líder Blanco llega a identificar su propio interés con los intereses de la lucha racial Blanca. Él pierde cualquier sentido previo de lo correcto e incorrecto que él pueda haber poseído. Tal como Luis XIV, él decide que "L'État, c'est moi" (El Estado soy yo).


LA ATRACCIÓN FATAL

     El segundo factor de corrupción es el dinero en el correo. Una de las grandes ironías del Movimiento es que la misma fuente de vida para nosotros, el mismo manantial que hace posible toda la actividad racial, es también nuestro mayor cáncer.

     Cuando alguien comienza a gritar "¡Nigger!" (despectivo para la raza negra), otra gente Blanca que ha estado pensando decir "nigger" durante toda su vida, pero que nunca se atrevió a decir eso en voz alta, lo amará por ello. Un día el Gran Líder Blanco recién acuñado experimenta una epifanía: él abre un sobre y cae algo verde y plegado. Una pequeña ampolleta se prende sobre su cabeza: "¡Hey, si puedo conseguir bastantes personas que me envíen dinero por correo, no tendré que oír la alarma del despertador cada mañana!".

     La mayor parte de nuestros Grandes Líderes Blancos no están mucho en el mundo real. Desde luego Pierce tiene un doctorado en Física, pero él es una excepción. No sé lo que Thom Robb hizo antes de que él fuera Exaltado, pero Virgil Griffin dirige una gasolinera, Metzger reparaba televisores, los hermanos Gerhard eran empleados de edificio, David Duke dirigió esquemas piramidales estilo Amway, los Trochmann tienen un rancho, pero aparentemente vivían de la asistencia social antes de que apareciera el asunto de la milicia; James Mason era un pequeño arrendador usurero que vivía de alquilar la propiedad que él heredó, y yo he sido de todo, desde soldado profesional, conductor de taxi, hasta empleado en una oficina. Un asombroso número de gente implicada en el Movimiento en posiciones de liderazgo nunca ha tenido ninguna clase de empleo lucrativo en absoluto que alguien sepa.

     Usted puede entender por qué el descubrimiento de que la gente quiere enviar dinero a esos fracasados marginales y frustrados por correo por gritar "¡Nigger!" golpea a muchos de ellos como una revelación divina. El señuelo de ser capaz de hacer de algo que usted disfruta un modo de vida, y hacerlo a su propio ritmo, sin necesidad de escuchar la alarma a las 05:30 de la mañana y tropezar por ahí al vestirse con una ropa incómoda, y luego conducir por el tráfico de la hora punta de la mañana hacia un trabajo que usted odia, rodeado por gente que usted desprecia, para el estadounidense promedio, esto es un completo nirvana, y para un trabajador corriente real que ha estado subsistiendo en empleos de trabajo de salario mínimo, esto se convierte en el Santo Grial. En una reacción humanamente comprensible, estos hombres harán cualquier cosa para conseguir el status del Movimiento a "jornada completa", y ellos harán entonces cualquier cosa —cualquier cosa en absoluto— para mantener aquel estilo de vida y nunca tener que obtener y mantener un trabajo real en el mundo real otra vez. Ser el Movimiento a tiempo completo es vivir la fantasía revolucionaria, y eso es estimulante. A ellos eso les gusta. A mí mismo me gusta.

     Antes de que usted lo diga, sí, yo y el NSWPP [National Socialist White People's Party] dependemos del dinero que llega por correo también; sin ello yo todavía sería un empleado en una casa de reposo como lo era en 1977 antes de que yo me convirtiera en un Líder Intrépido por derecho propio. La ironía de la situación no se me ha escapado; una vez más, lo que me hace diferente es que yo estoy consciente del efecto adictivo y corruptor del dinero en el correo, y activamente puse mi mente para rechazar aquello. Aún siento su encanto cada día. Entiendo por qué estos hombres hacen lo que hacen, pero eso no lo convierte en algo correcto.


El RUBICÓN DE DESILUSIÓN

     El paso final en la corrupción del Gran líder Blanco llega cuando él pierde su idealismo, es decir, cuando él finalmente mira alrededor de sí mismo y comprende con un estremecimiento: "Esta gente nunca va a HACER nada". Precisamente aquí él afronta su "paso del Rubicón" [una decisión irrevocable asumiendo todos los riesgos]. Él está a punto de dejar su estilo de vida libre, y a pesar de todo él quiere mantener su realidad. La pregunta es: ¿cómo lo hará él?.

     El Gran Líder Blanco ha llegado a entender que los estadounidenses promedio no son vikingos u hombres de la frontera. Él ha llegado a internalizar el conocimiento de que la gente en su lista de direcciones no son los veteranos de ojos acerados de Verdún y de Passchendaele que llevaban puesta la camisa marrón de las SA, ni que tampoco ellos son los veteranos del ejército Confederado que cabalgaron con Forrest y el Klan. Él ha llegado a afrontar el hecho de que su lista de direcciones consiste sobre todo en hombres de mediana edad con grandes vientres y ancianos conservadores que le envían dinero de modo que él siga entreteniéndolos gritando "¡Nigger!" y hablando en voz alta el odio que está en sus corazones pero que no se atreven a decirlo ellos mismo. El Gran Líder Blanco ahora sabe que esa gente no tiene la más remota intención de hacer algo que incurra en algún riesgo personal de su parte, y que si ellos son acorralados en una esquina ellos se volverán contra él y lo repudiarán tan rápido que harán que la cabeza de él gire, cualquier cosa para salvar sus empleos y estilo de vida material.

     El Gran Líder Blanco también ha llegado a entender que de la gente más joven en su lista de direcciones, sólo un pequeño puñado tiene el potencial genuino, y desesperadamente necesita ser tomado en cuenta, guiado, instruído, aconsejado y motivado, y que un número más grande ha sido tan fuertemente dañado mental y emocionalmente por la mugrosa sociedad en la que crecieron, que ellos son peligrosos para sí mismos y para los demás. En resumen, no habrá ninguna revolución, al menos no de la clase que lo llevará a él a la Casa Blanca en los hombros de una muchedumbre que grita "¡Heil, Jones!" o cualquiera sea su fantasía particular. Déjenme decirles algo, amigos: cada Gran Líder Blanco alcanza esta etapa, en algún punto en su carrera, y cada Gran Líder Blanco expresa esta situación en su propia mente más o menos como lo he declarado. Matt Koehl pasó por esto. William Pierce pasó por esto. Tom Metzger pasó por esto. Thom Robb pasó por esto. Yo pasé por ello. Cada uno lo hace. La única cosa excepcional en cuanto a mí consiste en que hablaré de estas cosas en público, con usted.

     Estos otros hombres no lo harán, y el hecho de que yo diga en público lo que ellos se no atreven a pronunciar con respecto a nuestro "negocio" es una razón de por qué, entre otras cosas, hay ahora un sitio web especial dirigido por la Alianza Nacional para el único y expreso objetivo de etiquetarme y difamarme.

     Usted abandona la tentativa de cambiar el mundo y substituye la jerga racista por propaganda seria y trabajo político en el mundo real con gente real. Usted se escapa del mundo real tanto física como políticamente, marchándose a algún lugar aislado donde usted pueda respirar el fresco aire del campo, pensar Grandes Pensamientos, y mirar aquel rollo de dinero en la casilla de correos en la pequeña ciudad cercana.

     Pero una vez que las montuosas hectáreas y el Imperio de pedidos por correo han sido conseguidos, una vez que el Gran Líder Blanco ha alcanzado la cumbre del cúmulo del Movimiento, él no puede simplemente descansar en sus laureles. Como Pierce, como Metzger, no hay ningún retiro confortable para él. Él debe pasar el resto de su vida rechazando amenazas a su estilo de vida aislado y cómodo, amenazas de tipos como yo que indican en público que el Emperador no lleva ropa, pero incluso más amenazas desde dentro su propia secta de parte de los más jóvenes quienes no han perdido aún su idealismo y quienes siguen exigiendo que el Gran Líder Blanco HAGA algo para justificar el dinero enviado a su apartado de correos.

     Ése es el problema que hay con pretender ser una organización en vez de confesar que usted es sólo una compañía de venta de libros y videos por correo. Esos irritantes idealistas que no lo entienden siguen exigiendo que usted HAGA cosas, y agitan el bote de unos modos que podrían molestar bastante al Gobierno como para ir por usted.

     Entonces usted busca modos de desviar a la gente lejos del hecho de que usted sólo está sentado en su montaña cortando cupones y esperando aquellos cheques en su correo. Y eso es todo lo que usted alguna vez tuvo la intención de hacer. Y uno de los modos en que usted puede desviar la atención de su gente lejos de aquel hecho es disipar sus esfuerzos contra "objetivos suaves", involucrarlos en un inocuo activismo como escribir cartas al director, tener unas cuantas reuniones inútiles en salas de banquete de motel alquiladas, y azuzarlos contra aquellos que se atreven a criticar y expresar su escepticismo abiertamente. Como el Horrible Harold [Covington], por ejemplo.

     Entonces los federales se le acercan a usted y comienzan a hacer exigencias, o de lo contrario ellos comenzarán a agitar vuestra jaula y se llevarán sus bienes de jubilación, arrojándolo a la calle a la edad de 65 años, y usted hace cualquier trato que ellos exijan, aterrorizado con la posibilidad de que usted pueda perder todo eso. Y si un edificio federal termina por ser volado en pedazos y 168 personas resultan muertas, usted se encoge de miedo y se aferra a la querida vida, esperando que todo eso se vaya de alguna manera...


¿PUEDE HACERSE ALGO?

     Sí, puede ser hecho. Pero usted tiene que hacerlo. Yo no puedo hacerlo por usted.

1. RECUPERE SU CORAJE. No tenemos ningún líder, en parte porque no tenemos seguidores. Ningún verdadero líder va a gastar su tiempo en tímidos y cobardes que corren en busca de protección a la primera brisa de calor.

     Usted es de sangre aria, y el valor es parte de su composición genética, no importa cuán profundamente haya sido sepultado por una vida de condicionamiento e intimidación judaicos. Examine su corazón, y tome la decisión de que a partir de este día usted ya no permitirá que el miedo gobierne su vida. Permitir que el miedo gobierne su vida es deshonrarse a usted mismo, ser mucho menos que un hombre, y quiero que cada uno de ustedes deje de deshonrarse a sí mismo y a nuestra Gente.

     Tome la decisión deliberada y consciente de que su amor propio y su deber racial son más importantes que su trabajo, su sueldo, su posición en una comunidad de estúpidas ovejas, y si es necesario, su deber y su honor son más importantes que su relación con algunas mujeres lavadas de cerebro y espiritualmente muertas que lo ven a usted como un vale de comida y nada más. Hay cosas más importantes en la vida que el dinero, las cosas materiales y la satisfacción sexual ocasional que usted debe comprar con su alma. Nuestros antepasados entendieron que las cosas del espíritu importan muchísimo más que las cosas del cuerpo. Como raza debemos recuperar aquel ideal.

2. NO TOLERE LA TRAICIÓN. Cualquier pueblo que permite que sea públicamente representado por perros amarillos [gente despreciable o cobarde] que hacen tratos con Morris Dees [un perseguidor de grupos políticos Blancos, con su Southern Poverty Law Center], que hacen transacciones de bienes inmuebles y contabilidad con judíos, que inician demandas judiciales contra aquellos que los critican, que cometen actos de pequeño vandalismo y defecan en los peldaños de las puertas, tales pueblos son perros amarillos ellos mismos. Los arios no son perros, y ya no toleraremos a perros como nuestros líderes.

     Debemos establecer una línea fundamental debajo de la cual a cualquier persona que afirme representar a la raza aria en una condición de liderazgo no le sea permitido hacer nada equivocado, e imponer las penas más estrictas de boicot financiero, político y personal y exclusión contra aquellos que lo hagan.

3. NO TOLERE LA MEDIOCRIDAD. Hasta que comencemos a exigir sólo lo mejor de nuestros líderes políticos y raciales, seguiremos consiguiendo sólo mediocridad. Conseguimos una mediocridad constante porque hemos demostrado, una y otra vez, que permitiremos que ella prospere.

     Ella tiene que detenerse. Usted tiene el poder de mejorar este Movimiento, el único poder que afecta el comportamiento de esos idiotas: el poder del monedero. No subvencione la mediocridad, la inacción, o los bienes privados de jubilación de los Grandes Líderes Blancos. Compre habitualmente sólo a legítimos distribuidores de libros, hombres que admiten que ellos son distribuidores de libros, más bien que Grandes Líderes Blancos que venden libros simulando ser organizaciones revolucionarias. Es tiempo de terminar la perniciosa práctica de la solicitud de dinero para la revolución aria y luego su utilización para pagar hipotecas en grandes latifundios rurales o juicios legales contra Morris Dees.

4. VIVA EN EL MUNDO REAL. Un grupo necesita una oficina central. Estoy de acuerdo, nosotros también necesitamos una. Bien, establezca una oficina central, en las tierras bajas urbanas, accesibles por carreteras interestatales y a poca distancia de un aeropuerto principal, no en lo alto de una cumbre para que el líder pueda esconderse de la gente.

     No tolere a ningún líder que intente huír hacia áreas remotas y venderle a usted libros y juguetes por correo; la revolución será luchada y ganada donde está la gente. Siempre que sea factible, exija que el líder obtenga y mantenga un trabajo. Yo mismo he estado a tiempo completo durante quince meses hasta ahora, y para ser franco, no me preocuparía volver a trabajar por mí mismo; entiendo que necesito ese contacto con el mundo real. Aquel mismo asunto estará en la agenda del Partido dentro de poco. El aislamiento del mundo real donde la gente vive y trabaja y tiene que pagar cuentas y criar niños puede distorsionar la perspectiva de un líder y hacerlo extraño en su cabeza, y no quiero que eso me suceda a mí.

5. MATE SU EGO. Acabe con él. Erradíquelo. Renuncie para siempre a cualquier idea de que usted conseguirá alguna vez algo del Movimiento; pase el resto de su vida buscando nuevas formas de aportarle algo a él. Aunque suene melodramático, amigos, soy muy serio en cuanto a lo que estoy a punto de decir, y está basado en 25 años de experiencia:

     La gente que entra en problemas en este Movimiento son aquellos —demasiados— que entran en esto con agendas personales. Ellos se estrellan y se queman de cien modos diferentes. Dios no permitirá que esta muy santa y sagrada causa sea usada para desarrollar una agenda personal. Por otra parte, ha sido mi observación que aquellos que entran en este servicio con un corazón genuinamente puro y abierto, desinteresadamente y sin un pensamiento para sus propios egos o su propia ventaja, aquella gente es apoyada y ellos atraviesan todo esto por lo general ilesos.

     El ejemplo más brillante que tenemos es el del fallecido Robert Miles: estudie su vida y obra y usted entenderá. Es una especie de algo Zen: como Kwai Chang Caine, de la serie de televisión Kung Fu, debemos sacrificar el cuerpo frente al espíritu y "recorrer la Tierra". Hasta que sea nuestra otra vez.–





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