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miércoles, 12 de agosto de 2015

Austin J. App - Una Mirada Franca al Tercer Reich (2)



     Presentamos ahora en castellano la segunda parte de este ensayo del estadounidense señor Austin J. App (A Straight Look at the Third Reich), de 1974, donde enfatiza la inexistencia de cualidades morales, ni derecho autorizativo, entre los hipócritas vencedores de la Segunda Guerra, para censurar y prohibir al Nacionalsocialismo, considerando los atroces crímenes que cometieron, además de las fechorías de los enloquecidos salvajes soviéticos, juntamente con explicar algunas de las causas que dieron origen a la grosera mentira de los "Seis Millones", que sólo fue creada para encubrir otras atrocidades.


Una Mirada Franca al Tercer Reich (II)
por Austin J. App, 1974



POR QUÉ ROOSEVELT Y CHURCHILL ODIABAN A HITLER Y "AMABAN" A STALIN

     Y a pesar de todo, los máximos hipócritas, los santos "cruzados" del mundo, Roosevelt, Churchill y su séquito, ni con la menor palabra sugirieron que Stalin debía ser juzgado como un criminal de guerra, ni tampoco entonces o desde entonces alguna vez han sugerido que el sistema comunista de gobierno debiera ser prohibido para siempre, que no puede ser impuesto a la mitad de Alemania o a las siete o más naciones satélites traicionadas de manera brutal en favor de los soviéticos en los Pactos de Yalta y de Potsdam. Un día la Historia reconocerá lo que Harry Elmer Barnes escribió en su reseña del libro "Road to War" de George N. Crocker (Regnery, 1959):

     "El gran crimen de nuestra época fue la planificación y el lanzamiento de la guerra por parte de los británicos, y el apoyo estadounidense de aquello y su entrada en aquella guerra. Los únicos baluartes adecuados contra la expansión comunista eran la Alemania Nacionalsocialista, la Italia Fascista, y Japón. Cuando ellos fueron destruídos o derrotados no quedó nada más con suficiente poder para contener al Comunismo".

     Apoyando esto está la aseveración del doctor Kurt Glaser: "Nach Stalingrad kaempften die deutschen Truppen fuer Europa" = "Después de Stalingrado, las tropas alemanas lucharon por Europa" (Der Zweite Weltkrieg, Würzburg, 1965, p. 124).

     Y Roosevelt, sin la más leve provocación, ¡arrebató la espada de las manos alemanas e hizo que Alemania se rindiera de manera incondicional convirtiéndola en escombros! ¿Por qué él estaba tan determinado a destruír a Alemania? Para citar al doctor Barnes otra vez en su revisión de "Origins of World War II" de A. J. P. Taylor, donde en efecto éste exoneró al Tercer Reich de responsabilidad por el inicio de la guerra, Barnes escribió:

     «Hay poca evidencia de que él (Roosevelt) estuviera profundamente perturbado por la política anti-judía de Hitler; él estaba mucho más molesto por el hecho de que el "Nuevo Trato" de Hitler [su política económica] había tenido éxito de manera espectacular mientras que el suyo propio había fracasado en llevar prosperidad a Estados Unidos» (Blasting the Historical Blackout, p. 30).


EL NACIONALSOCIALISMO NO ES PARECIDO SINO QUE ES LA ANTÍTESIS DEL BOLCHEVISMO

     Incluso los conservadores a menudo hablan como si el bolchevismo y el Nacionalsocialismo fueran esencialmente parecidos. Muchos clérigos son propensos a este error. Los liberales entre ellos mismos tienen una debilidad por el bolchevismo y un odio frenético contra el Nacionalsocialismo y el Fascismo. Ellos reconocen realmente a éstos como antídotos contra el bolchevismo. Pero cuando ellos encuentran a un conservador o a un clérigo que teme al comunismo, ellos rápidamente ensucian a ambos con la misma brocha, como si dijeran: "después de todo, el bolchevismo es sólo una forma más moderada de Fascismo". Pero los criminales izquierdistas que secuestraron a Patricia Hearst no calificaron al señor Hearst como un comunista, sino que lo llamaron "el presidente corporativo de un Imperio mediático fascista" (Time, 25 de Febrero de 1974). Incluso muchos alemanes, viendo cómo el Occidente apacigua y glorifica al comunismo, quieren sugerir que éste es después de todo un hermanastro del Nacionalsocialismo. Por ejemplo, la patriótica "Vereinigung Mitteleuropaeischer Foederalisten", en su Manifiesto, de Abril de 1969, dice: "Los futuros historiadores no encontrarán una diferencia esencial entre los jacobinismos marrón y rojo" (p. 5).


PARECIDO SUPERFICIAL DE TODOS LOS GOBIERNOS, DE TODAS LAS DICTADURAS

     El error de aquellos que equiparan al Nacionalsocialismo con el comunismo consiste en que olvidan que todos los sistemas de gobierno en parte se parecen unos a otros. De hecho, todos los gobiernos tienen a un jefe ejecutivo, llámese dictador o no; ellos tienen una policía, más o menos eficiente o severa; ellos tienen recaudadores de impuestos; ellos tienen prisiones o campos de concentración (incluso los Rooseveltianos tenían de estos últimos); ellos tienen un servicio secreto, un sistema de espionaje; y si el Estado y la Iglesia son ambos dedicados a sus causas, habrá algunas tensiones entre ellos. Uno podría continuar. La Rusia soviética, el Tercer Reich y Estados Unidos tenían muchas cosas en común. ¡Pero eso no los hacía similares!.

     Otro error consiste en juzgar a un sistema político mientras éste está en guerra, cuando, como en el caso del Tercer Reich, estaba luchando frenéticamente contra la Rendición Incondicional. Por ejemplo, cuando los vencedores vieron algún campo de concentración fue durante el colapso del Tercer Reich, cuando durante al menos tres meses éste estaba en el caos, cuando el bombardeo y el cañoneo habían destruído su sistema de transporte. Incluso la población civil y el ejército entonces habían sufrido de una alimentación inadecuada. Naturalmente aquellos que estaban en campos de concentración durante aquellas semanas ¡no fueron alimentados tan bien como los nisei [gente de ascendencia japonesa en EE.UU.] que estaban en los campos de concentración Rooseveltianos en el Occidente que no estaba en peligro y que no estaba siendo bombardeado! Las cosas eran tan caóticas en Alemania a la hora de la rendición que incluso después de que Eisenhower había capturado Dachau, él mantuvo encerrados a todos los que estaban allí, a 32.000 personas; la escasez era tan mala que según Nerin E. Gunn (Day of the Americans) mientras los estadounidenses controlaron Dachau, 300 internos pasaron hambre hasta la muerte cada día, "aún más que bajo los alemanes".


LAS ATROCIDADES DE GUERRA NO PUEDEN EVALUAR A UN SISTEMA POLÍTICO

     La tendencia a condenar al Nacionalsocialismo alemán para toda la eternidad debido a presuntas atrocidades (ni siquiera verdaderas) cometidas en las postrimerías de la guerra, de la Rendición Incondicional, es quizás el peor error de los vencedores. ¡Esto es en sí mismo de hecho una atrocidad! ¿Acaso no puso Roosevelt a 120.000 nisei, totalmente inocentes y no procesados, en campos de concentración durante la guerra?. ¿Hace esto del Nuevo Trato una criminal forma de gobierno para siempre? Cuando las tropas de Eisenhower tomaron Dachau, ellos en tono perentorio, sin advertencia ni proceso judicial, asesinaron a los 300 guardias que había allí, hombres cuyo deber no había sido diferente que el de nuestros propios guardias, incluyendo al jefe, Milton Eisenhower, en nuestros propios campos de concentración (véase Gunn, op. cit.). ¿Invalidó esta atrocidad Rooseveltiana nuestro sistema político?.

     Cito a Dachau aquí varias veces porque ¡ése es el campo de concentración alemán sobre el cual se ha difundido la mayor parte de las grotescas y exageradas mentiras Aliadas de atrocidades! Y en 1949 visité Dachau yo mismo, y me di cuenta de la espantosa fabricación judeo-bolchevique de atrocidades (¡que se ha cristalizado desde entonces en el desvergonzado y repetido a menudo fraude de los Seis Millones de judíos "gaseados"!). Edward Winter, un capellán luterano alemán, en Diciembre de 1947 fue asignado a Dachau. En sus experiencias publicadas él escribe:

     «...precisamente en este campo (Dachau) yo fui una y otra vez consciente de e impresionado por la brutalidad de muchos "estadounidenses cristianos". Cuando, por ejemplo, el lazareto SS fue incorporado desde Múnich a Dachau, que no tenía realmente nada que ver con el campo de concentración de Dachau, estos estadounidenses mataron a tiros a todo el personal de Sanidad, más de ochenta personas. Entre ellos había varias monjas y algunos pacientes amputados. Ellos fueron tiroteados en sus camas sin ninguna audiencia judicial» (Deutsche Wochenzeitung, 6 de Octubre de 1973).

     El pastor Winter pone "estadounidenses cristianos" entre comillas. Esto podría significar que ellos no eran de hecho cristianos sino ¡talmúdicos! Pero por eso ¡el pastor podría haber sido encarcelado si él lo hubiera mencionado abiertamente! Mi primer comentario es: ¿constituye alguna sorpresa que los Rooseveltianos y los seguidores de Morgenthau sigan complementando a los bolcheviques en su cotidiano martilleo de presuntas y no comprobadas atrocidades alemanas?. ¿No es esto un obvio esquema de difamación para encubrir sus propias y completamente demostrables atrocidades?. ¿No era ése el propósito de los Juicios de Núremberg, como lo fue también la cláusula de la "Culpa Exclusiva" en el abominable Tratado de Versalles?. ¿Es alguna sorpresa que los judíos trataran de encubrir la matanza de Der Yassin, donde ellos cortaron en pedazos a 250 palestinos y los lanzaron en pozos, una atrocidad literalmente mucho más bestial que la de cualquiera que haya sido juzgado para acusar al Tercer Reich?.

     Las atrocidades que he citado aquí son por supuesto simplemente una fracción de la totalidad de atrocidades cometidas por los vencedores, sobre todo, por supuesto, por nuestros amigos de préstamo y arriendo, los bolcheviques.


LAS ATROCIDADES DE LOS VENCEDORES MÁS NUMEROSAS Y MÁS BRUTALES QUE LAS DEL TERCER REICH

     Los vencedores tienen buenas razones para encubrir sus atrocidades de masas inventando atrocidades a los nacionalsocialistas, como la más repetida y eficaz, la de los 6.000.000 de judíos "gaseados". ¡Al menos 500.000 de aquellos "gaseados" en campos de concentración alemanes están ahora en Israel cobrando enormes "reparaciones" de Alemania Occidental! Dios sabe cuántos de aquellos "gaseados" están circulando por Nueva York y han ayudado a provocar la Crisis Energética ¡chantajeando a Nixon para apresurar la entrega de modernas armas por valor de varios miles de millones de dólares para ayudar a Israel a golpear a los árabes! Y luego, en sus medios de comunicación (New York Times, Washington Post, Newsweek, etc.) ellos mismos lloran hasta quedarse roncos porque los árabes hicieron lo que en Junio hicimos con la soya: ¡recortar su venta de petróleo!.


ATROCIDADES NO EXCLUSIVAMENTE ESPECÍFICAS DEL NACIONALSOCIALISMO

     Incluso si las atrocidades de guerra alegadas contra el Tercer Reich fueran reales (lo que no son), ellas todavía no serían razones válidas para rechazar al Nacionalsocialismo. Pero a la luz de las atrocidades de los vencedores, todas las atrocidades del Tercer Reich presuntas y verdaderas se reducen a fracciones de las enormes atrocidades de masas históricamente establecidas cometidas por los vencedores.

     Tras ser hecho victorioso por Estados Unidos, el actual gobierno "democrático" francés acorraló y asesinó al menos a 120.000 franceses patrióticos. DeGaulle era el Presidente durante esa masacre, y judíos y comunistas controlaban la prensa. Las víctimas, que habían pertenecido al gobierno del mariscal Petain, cuando Francia se rindió, simplemente se sintieron obligadas a formar un gobierno aceptable para los alemanes. Eso es exactamente lo que los alemanes a ambos lados de la Cortina de Hierro tuvieron que hacer e hicieron, cuando los anglo-estadounidenses y soviéticos ganaron. Por lo tanto la ejecución francesa de 120.000 personas equivale a uno de los peores asesinatos de masas de la Historia, peor que el de la Revolución francesa, peor que cualquiera que los alemanes alguna vez hubieran cometido contra ellos mismos [los franceses] o contra alguien más!.

     Esta atrocidad de masas ¿hace al democrático sistema francés de gobierno para siempre abominable e interdicto?.


LAS PEORES ATROCIDADES ESPECÍFICAMENTE ANGLO-ESTADOUNIDENSES

     Se ha dicho que cuando los estadounidenses y los británicos finalmente invadieron Alemania, vieron lo que su bombardeo indiscriminado había hecho a la belleza que había sido Alemania, su salvaje destrucción no tanto de fábricas como de los barrios de los obreros (según el Plan de Lindemann), los escombros hechos de la mayor parte de la más bella arquitectura del mundo, la destrucción de más iglesias, de catedrales y cúpulas famosas a nivel mundial, que ningún vándalo a través de la Historia excepto los bolcheviques había destruído nunca, y la mayor parte de esto DESPUÉS de que la guerra realmente había sido ganada, después de que los alemanes habían indicado patéticamente que ellos se rendirían (si sólo la Rendición Incondicional no hubiera incluído la violación de sus mujeres, como Ilya Ehrenberg, el judío ministro de Propaganda soviético, ordenaba que hicieran las tropas). De aquí que los invasores anglo-estadounidenses probablemente tuvieron el mínimo de decencia para reflexionar en efecto como sigue:

     «Dios mío, de qué innecesaria barbarie hemos sido culpables aquí en Alemania. Cómo podremos alguna vez explicarlo siquiera a nuestra gente, cuando ellos comiencen a venir aquí y lo vean. Después de todo, el grueso de ellos no son judíos, cuya simpatía por la doctrina de Morgenthau instigó todo esto, ¡sino cristianos!.

     «Hay sólo una salvación para nosotros: Inventar y quejarnos acerca de una montaña de atrocidades, sobre todo contra los judíos (quienes controlan los medios de comunicación). Y para publicitar esto adecuadamente debemos organizar un espectáculo de gran impacto de juicios por presuntas atrocidades, para el cual Núremberg, el escenario del gran documental de Leni Riefenstahl de 1934, es perfectamente apropiado. Y debemos funcionar según unas reglas inflexibles:

«—Uno: haremos nuestras leyes a medida que las acordemos; las palabras ex post facto [la queja contra leyes promulgadas después de ocurridos los hechos] no serán toleradas;

«—Dos: esto significa que prohibiremos absolutamente a la defensa usar el argumento de que los vencedores habían cometido los mismos hechos;

«—Tres: instituiremos un sistema de chantaje contra cualquier subordinado alemán, amenazándolo con su ejecución o su entrega a los bolcheviques si él no declara para hacer de su Jefe un criminal de guerra;

«—Cuatro: no contradiremos bajo ningún concepto ninguna acusación hecha por nuestros colegas acusadores; si por ejemplo, en el desgraciado asunto de Katyn, donde los soviéticos obviamente asesinaron a 15.000 prisioneros polacos de guerra, si ellos acusan a los alemanes de ese delito, actuaremos como si ésa fuera una acusación verdadera;

«—Cinco: en resumen, nuestro único objeto es colgar a tantos alemanes como razonablemente podamos, y exagerar las atrocidades del Tercer Reich, verdaderas y falsas, hasta proporciones tan monstruosas que los crímenes de los Aliados no sean advertidos, y el tierral del engaño sea lanzado para siempre sobre las poblaciones del mundo, incluyendo, y lo más importante, sobre los alemanes mismos. ¡Estos últimos deben ser inundados con un complejo de culpa que los induzca a pagar reparaciones a los judíos e Israel durante los próximos cien años!».

     Cuando los vencedores, incluyendo a Israel, siempre que ellos no borren ninguna cinta, abran finalmente sus archivos a los historiadores, de la manera en que los archivos alemanes fueron abiertos, lo que puse en términos simples arriba, será confirmado. Lo que afirmé arriba es lo que realmente fue hecho por y con los Juicios de Núremberg; e insisto, injusticias así no suceden simplemente, ¡ellas son planeados de esa forma!.

     Harry Elmer Barnes ha calificado a la estrategia de los vencedores de justificar sus delitos como un "retratar incesantemente las supuestamente únicas abominaciones de los alemanes... el nuevo ocultamiento de la época" ("Public Stake in Revisionism", Rampart Journal, Verano de 1967, p. 32). Con la técnica del ocultamiento, los vencedores tratan de justificar sus propios crímenes acusando a los alemanes de ser culpables de "ultrajes brutales" tales que los muestran como "gángsters degenerados", de modo que los Aliados "estuvieron justificados al recurrir a cualquier grado de conspiración e hipocresía..." (Blasting the Historical Blackout, p. 32).


ES IMPORTANTE INSISTIR EN QUE LOS CRÍMENES DE LOS ALIADOS FUERON DIEZ VECES PEORES QUE LOS DEL TERCER REICH

     Cuando llamo a los crímenes de los vencedores diez veces más numerosos y más crueles que los del Tercer Reich, quiero decir esto LITERALMENTE, y estaría dispuesto a apostar mi vida acerca de la verdad de ello. El doctor Barnes enumera los peores crímenes Aliados, y añade cuán inmorales son los vencedores al quejarse de los presuntos crímenes alemanes:

     "Sólo aquéllos cometidos por los alemanes han sido sometidos a una diligente investigación y se les ha dado publicidad mundial. Incluso suponiendo que todas las acusaciones alguna vez hechas contra los nacionalsocialistas por alguien de razonable cordura y responsabilidad sean verdaderas, los Aliados no se escapan de lo mismo, si es que algo mejor" (Blasting the Historical Blackout, p. 32).

     De hecho ¡ellos resultan chocantemente peor!. ¡Nadie ha acusado nunca a los nacionalsocialistas de disparar a civiles abajo en los campos y en las calles desde el aire! En su artículo "Apocalipsis En Dresden" H. S. Grossman (Esquire, Noviembre de 1963) escribe que después del bombardeo con fosfato y fuego de la indefensa Dresden, "grandes cantidades de aviones cazas Mustang se zambulleron sobre los cuerpos hacinados en las orillas a fin de dispararles. Otros Mustang eligieron como sus objetivos la compacta muchedumbre que ennegrecía cada camino de Dresden, y aquéllos se han convertido en el símbolo del sadismo y la brutalidad yanqui".

     Ya mencioné cómo los guardias alemanes fueron asesinados en Dachau. No me explayo aquí en lo que incluso el coronel Lindbergh lamentó, cómo los "cruzados" de Eisenhower "liberaron" (robaron) anillos, relojes de pulsera, cámaras y radios de la ya empobrecida población alemana, y también valiosas obras de arte desde casas y museos, ¡y hasta dos automóviles de Hitler! Pero si los hombres de Rommel hubieran hecho eso en Francia, estaríamos escuchando hablar de ello cada día. Personalmente estoy demasiado agradecido de que nuestros "cruzados" no violaran de manera brutal a un millón de muchachas alemanas como nuestros amigos de préstamo-arriendo lo hicieron; ¡me alegro de que ellos sólo las privaron de comida primero (hasta 1947, mientras el Plan Morgenthau estaba vigente), y luego las sedujeron con una barra de caramelo!.

     Usted puede recordar la clamorosa protesta que fue hecha cuando algunos traficantes de atrocidades, falsos Aliados, alegaron que Ilse Koch había hecho pantallas de lámparas con pellejos judíos. ¡Dicha acusación fue una mentira vergonzosa!. ¡Pero no es una mentira la acusación (que Lindbergh certifica en su Diario) de que ¡nuestros soldados esculpieron abrecartas con los huesos de japoneses caídos! ¿Ha sido etiquetado Estados Unidos o el Nuevo Trato como un régimen criminal por esto? Si Ilse Koch en efecto hubiera hecho tales pantallas de lámparas, ¿sería aquello de algún modo una "atrocidad" mayor que la talla de abrecartas a partir de esqueletos japoneses? ¡Estados Unidos tiene un largo camino por recorrer si quiere ser imparcial en sus juicios en cuanto a la Segunda Guerra Mundial!.


CRÍMENES PEORES Y MÁS IRRESPONSABLES DE LOS VENCEDORES

     Un crimen anglo-estadounidense mucho más irresponsable fue, después de la rendición alemana, cuando no podía ser justificado por necesidades militares, el desmantelamiento de lo que quedaba de las fábricas alemanas, y el transporte de ellas a Rusia. ¡Esto puso en práctica las indicaciones del Plan Morgenthau (JCS 1067, JSC 1779), cuyo verdadero objetivo era la reducción, la división de Alemania, y la privación de la gente de su maquinaria, de modo que ellos pasaran hambre hasta la muerte, de modo que no pudiera decirse que habían sido directamente masacrados.

     Uno difícilmente puede imaginar una barbarie más insensible, a la vista de los escombros de las ruinas en Alemania, que el desmantelamiento y destrucción de lo poco que quedaba de las fábricas alemanas, y el habérselas dado a los salvajes que violaron a un millón de mujeres alemanas. No veo cómo el Dios todo-justicia perdonará alguna vez dicho desmantelamiento. Primero, decir que el Plan Marshall compensó aquello, es falso. Si no hubiera habido dicho desmantelamiento, los alemanes no habría necesitado el Plan Marshall. En segundo lugar, durante tres a cinco años los alemanes no sólo fueron humillados y robados por el desmantelamiento, sino que ellos también sufrieron el hambre masiva debido a ello, lo que llevó a las muchachas alemanas a la seducción y a la prostitución para mantenerse vivas ellas y sus familias. El desmantelamiento fue un crimen de guerra mayor, uno que los alemanes en los territorios que ellos conquistaron, como Francia, ¡no cometieron!.


LA MÁS REPUGNANTE ATROCIDAD DE MASAS ANGLO-ESTADOUNIDENSE

     Pero la más repugnante, la más despiadada e inhumana atrocidad de masas anglo-estadounidense ha sido etiquetada por nuestro propio Ministerio de Asuntos Exteriores como "Operación Keelhaul". A causa de la convicción de que el Tercer Reich, el Nacionalsocialismo, era una fuerza humana y liberadora, millones de rusos, ucranianos, cosacos y bálticos se rindieron a los alemanes, y más de un millón pidió luchar con uniformes alemanes por la liberación de sus países del bolchevismo. Los germanófobos lamentan tener que admitir que la Wehrmacht alemana [Fuerzas Armadas] realmente tenía más de una Europa Unida en sus filas que cualquier ejército antes. Pero para Roosevelt y Morgenthau, una Europa básicamente libre y unida había sido creada. Ahora la mitad de Europa está detrás de la Cortina de Hierro, rodeada por alambre de púas, ¡como un masivo campo de concentración!.

     De cualquier modo, Stalin estaba convulsionado con furia por aquellos que prefirieron la Alemania Nacionalsocialista a la Rusia soviética bolchevique. Y los anglo-estadounidenses estaban infelices por ello también. Su estrategia era inducir con promesas de seguridad a esa gente de la Unión Soviética en uniformes alemanes o a las fábricas de armas para dejarse ser capturadas por los "santos y cruzados" Aliados occidentales.


LA TRAICIÓN DE LA "OPERACIÓN PANFLETO"

     Bajo la División de Guerra Psicológica, etiquetada como "Operación Panfleto" (Leaflet Operation), los Rooseveltianos dejaron caer 6.000 millones de volantes sobre las líneas alemanas, instando a los rusos soviéticos en uniformes alemanes a que se rindieran ante Occidente, prometiéndoles solemnemente un buen tratamiento y denunciando "como mentiras la propaganda nacionalsocialista según la cual los ciudadanos soviéticos que lucharan o no del lado de los alemanes serían finalmente repatriados a la fuerza a los soviets si ellos alguna vez se rindieran o desertaran hacia los estadounidenses" (Julius Epstein, Operación Keelhaul, 1973, p. 28).

     Para la eterna vergüenza anglo-estadounidense, la supuestamente mentirosa propaganda nacionalsocialista se demostró que estaba en lo correcto, y las frases en los 6.000 millones de panfletos eran ¡una mentira y una traición! Cuando el general Vlasov con su ejército de aproximadamente 850.000 rusos en uniformes alemanes y otros rusos se habían abierto camino desde Checoslovaquia hacia el Oeste, y el 7 de Mayo de 1945 trataron de rendirse ante los estadounidenses, confiando en los volantes, ellos fueron desarmados y entregados a la fuerza a Stalin, quien el 2 de Agosto de 1946 ahorcó a todos los generales y envió a los demás a Siberia a campos de trabajo pesado, de los cuales pocos volvieron con vida. Julius Epstein declara:

     "No hay ninguna necesidad de demostrar que la repatriación forzada de hombres no unidos a Vlasov desde campos alemanes para prisioneros de guerra, controlados por los estadounidenses y los británicos, fue ilegal y completamente inhumana, contraria a toda regla de la guerra. En cuanto a la repatriación forzosa de Vlasov y sus hombres, debe ser considerada como ilegal..." (p. 27).

     Esta inhumanidad ilegal, esta atrocidad brutal, fue cometida no por los nacionalsocialistas sino por los archi-demócratas, los auto-designados "re-educadores" de los alemanes. Como Solzhenitsyn valientemente dijo, ¡ésa fue una atrocidad Aliada, no de los nacionalsocialistas! Los anglo-estadounidenses, mediante apaleamientos, disparos, e incluso drogándolas a la fuerza, repatriaron a millones de personas a su muerte o esclavitud en la Rusia soviética, a quienes ellos ¡habían prometido solemnemente conceder asilo!.


BRITÁNICOS Y ESTADOUNIDENSES EMPUJARON A LOS COSACOS A SIBERIA

    Los Aliados occidentales también incluso de manera más traidora y brutal negaron asilo a los contingentes de cosacos que estaban en el Ejército alemán, la división del general Von Pannwitz. Los confiados cosacos quedaron tan impactados por la traición que ellos comenzaron una huelga de hambre: "Preferimos morir de hambre antes que volver a la Unión Soviética" (Epstein, p. 79). Ellos rechazaron abordar los camiones para su repatriación:

     "Los soldados británicos con pistolas y palos comenzaron a golpear las cabezas de los prisioneros. Ellos primero arrastraron a los hombres desde la muchedumbre y los lanzaron en los camiones. Los hombres saltaron. Ellos los golpearon otra vez y los arrojaron al suelo de los camiones. Una vez más, ellos saltaron. Los británicos entonces los golpearon con las culatas de sus rifles hasta dejarlos inconscientes y los arrojaron como sacos de papas en los camiones" (véase Epstein, op. cit., p. 78).

     Los "Cruzados" de Eisenhower trataron a los cosacos de una manera no menos brutal. Y cuando los soviéticos los recibieron, ellos asesinaron a los líderes y esclavizaron al resto. Pero los Rooseveltianos no estaban contentos sólo con empujar a los rusos soviéticos europeos hacia los bárbaros de Moscú, sino que ellos también apalearon, abusaron y drogaron a cientos de prisioneros de guerra, rusos soviéticos, capturados en uniformes alemanes, en los campos estadounidenses para prisioneros de guerra, p. ej,. en Fort Dix, Nueva Jersey; en Rupert, Iowa; en Winchester, Virginia; en Doleville, Alabama, y en Toronto, Canadá. Cuando los "Cruzados" de Eisenhower trataron de deportar a un grupo de 200 a la Rusia soviética, ellos

     "estaban listos para luchar por sus vidas. Primero, ellos rechazaron dejar sus barracas cuando se les ordenó hacer eso. La policía militar entonces usó gas lacrimógeno, y, medio aturdidos... (ellos) fueron obligados a abordar un buque soviético" (Epstein, p. 103).

     En la desesperación los 200 comenzaron a destruír el motor del barco. Ellos fueron sacados de aquel barco, y se resistieron a abordar otro. Entonces un sargento

     "dio con la idea de drogar a los prisioneros. Por consiguiente, él mezcló barbitúricos en el café de ellos. Pronto todos los prisioneros cayeron en un sueño profundo, parecido a un coma. (Así) los prisioneros fueron llevados a otro barco soviético para un rápido retorno hacia los verdugos de Stalin" (Epstein, p. 104).

     El Tercer Reich nunca fue culpable de tales promesas rotas ni de tal traición. Aquellos culpables de esta despreciable "Operación Keelhaul" ¿realmente tienen el derecho de denunciar al Nacionalsocialismo alemán como un monstruo del mal entre los gobiernos del mundo? Los Rooseveltianos de Morgenthau, que revolvieron todos los archivos alemanes y los pusieron a disposición de miles de jadeantes que trataban de encontrar alguna orden Hitleriana o nacionalsocialista para el "gaseamiento" de judíos —completamente en vano, por supuesto— todavía tienen clasificada la "Operación Keelhaul" como máximo secreto, después de casi 30 años, ¡para impedir a los investigadores ver y revelar su bajeza moral!.


PERO EL PRINCIPAL CRIMEN OCCIDENTAL FUE INSTIGAR LAS ATROCIDADES DEL MONSTRUO SOVIÉTICO

     Mientras el Plan Morgenthau hace de Estados Unidos y Gran Bretaña los mayores criminales de guerra teóricos de toda la Historia registrada, no existe un mayor plan genocida existente —en la práctica y en un cometimiento real—, ningún crimen occidental, sea anglo-estadounidense o alemán, que pueda ser comparado a la completa bestialidad y barbarie de las atrocidades de masas cometidas por, o bajo la dirección de, los comunistas (¡el impacto y la protesta de nosotros los estadounidenses cristianos impidió la implementación final y completa del Plan Morgenthau!). Incluso mencionar los crímenes anglo-estadounidenses o alemanes nacionalsocialistas en la misma frase con los de los soviéticos, es una vil difamación. ¡Es como equiparar al Ladrón en la Cruz con Moloc!.


LOS RUSOS SOVIÉTICOS, LOS MAYORES VIOLADORES EN MASA DEL MUNDO

     La más repulsiva atrocidad en la guerra es la violación. Es también la más auténtica. Junto con otras reportadas atrocidades, uno tiene el derecho de preguntar por qué ellas fueron cometidas. Esta pregunta debería ser especialmente hecha en el caso de presuntos crímenes contra los judíos. ¡Quizá había una necesidad militar! Pero nunca existe una necesidad militar de la violación. Aquello es barbarie y salvajismo indiscutible. Ésa es una atrocidad que la Wehrmacht alemana no cometió, ni tampoco las SS. De hecho, ningún gran ejército en el mundo ha sido más decente en este sentido que el Ejército alemán. Por contraste, los rusos soviéticos han sido los violadores de masas más asquerosos en la historia europea. Y fue una atrocidad oficial, no reprimida.

     El ministro judío soviético de Propaganda Ilya Ehrenburg siguió transmitiendo a las tropas cuando ellas se acercaban a Alemania:

     "Matad. En Alemania, nada es inocente. Ni los vivos ni los aún no nacidos... Aplastad para siempre en su guarida a las bestias fascistas. Romped violentamente el orgullo racial de la mujer alemana. Violadlas como a despojos. ¡Matad, ustedes, galantes soldados Rojos!".

     Se requirió de un rencoroso comunista judío para dar la orden más bestial en la Historia: "¡Violad a las mujeres alemanas como a despojos!". Esto iguala al libro más genocídico de la Historia, "Alemania Debe Perecer", de Theodore N. Kaufman ("Castrad a todos los alemanes"); y al más genocídico complot oficial contra la paz de la Historia, también de un judío, ¡el Plan Morgenthau!. ¡No es sorprendente que los judíos y los israelíes traten de distraer la atención de sus complots genocídicos fabricando el fraude de los Seis Millones!.

     De acuerdo con el espíritu de Morgenthau y con la directriz de Ilya Ehrenburg, cuando la soldadesca Roja capturó el primer pueblo alemán, en Prusia del Este, Nemmersdorf, ellos asesinaron a cada último aldeano alemán. Y ellos violaron hasta la muerte a cada mujer y muchacha alemana de entre ocho a ochenta años de edad. ¡Y esto en la manera más bestial registrada en la Historia!. ¡Ellos desnudaron a varias de ellas, las crucificaran en las puertas de los graneros, y luego las violaron hasta la muerte! (véase "Red Genocide in German Village", p. 6).


VIOLACIÓN BESTIAL DESDE BERLÍN A VIENA Y BUDAPEST

     Los líderes de los países civilizados temen la propensión de sus soldados al robo, el asesinato y, en particular, a la violación; e intentan prevenir esos crímenes. La Rusia soviética, bajo su ministro de Propaganda el judío Ilya Ehrenburg, es tanto el primer país ateo profeso en el mundo, como probablemente también ¡el primero que prácticamente ordenó que su ejército violara! La violación de masas se extiende del campo a la ciudad, desde Koenigsberg y Breslau, hasta Berlín y Viena. La revista Time (1º de Abril de 1966), reseñando el libro "The Last Battle" de Cornelius Ryan, dijo cómo entre los 2 millones de mujeres que quedaban en Berlín cuando el Ejército Rojo se acercaba, "el miedo a un ataque sexual se esparció por la ciudad como una plaga".

     Cuando los Rojos habían tomado la ciudad, "la violación, el saqueo y el suicidio se hicieron triviales... Contando todo, el número de víctimas de violación en Berlín —que iban desde mujeres de 70 años a niñas de diez— nunca será conocido, aunque Ryan reporta estimaciones de médicos que van desde 20.000 a 100.000". Haber sido violada es una cosa de la cual a ninguna mujer le gusta hablar; por lo tanto la cifra de 100.000 casi ciertamente debería ser duplicada o triplicada. Algunas mujeres fueron violadas entre cuarenta y setenta veces, muchas hasta que ellas estuvieron muertas.

     Cuando los salvajes Rojos tomaron Viena, una inofensiva ciudad de canciones y valses, según el cardenal Griffin, 100.000 mujeres fueron violadas muchas veces. John Dos Passos, como corresponsal de la revista Life (7 de Enero de 1946), reportó: "Los vieneses le cuentan a usted del salvajismo de los ejércitos rusos... Incluso en los distritos de la clase obrera a las tropas se les permitió violar y asesinar y saquear a voluntad". El cardenal Mindszenty (Tablet, 2 de Marzo de 1946) relató que en Budapest "el obispo William Apor de Gyoer y 53 sacerdotes fueron asesinados por los rusos cuando él trató de proteger a un grupo de mujeres y niños que habían tomado refugio en su palacio".

    Tan sólo allí los Rojos mataron a aproximadamente diez veces más sacerdotes que los que los nacionalsocialistas ejecutaron por lo que ellos creían que era traición (véase "Ravishing the Women of Conquered Europe", Boniface Press).

     ¿Afirmará algún hombre honesto que, en vista de esta bestialidad Roja, Estados Unidos debería permitir y alentar el comunismo en la mitad de Alemania y un Partido Comunista en Alemania Occidental, pero debiera prohibir para siempre, bajo pena de muerte y destrucción, a los alemanes alguna vez permitirse un Partido Nacionalsocialista, o uno "neo-nazi"? En la reunión de Potsdam, sólo un montón de estiércol de los hipócritas más vergonzosos que el mundo haya visto alguna vez podría haber favorecido el Comunismo por sobre el Nacionalsocialismo.


EL CRIMEN DEL TRABAJO ESCLAVO DE LOS PRISIONEROS DE GUERRA ALEMANES

     La frenética preocupación de los estadounidenses por el pronto regreso de los prisioneros de guerra estadounidenses desde Vietnam del Norte, y la de los israelíes por el retorno de sus prisioneros de guerra desde Siria, muestran que una marca superior de la guerra civilizada es el rápido regreso de los prisioneros de guerra tan pronto como se firma un armisticio. Los vencedores, los santos cruzados, los auto-designados "re-educadores" del cristiano pueblo alemán, ¿devolvieron rápidamente a los millones de prisioneros de guerra alemanes? ¡No, ellos no lo hicieron! Ellos se aseguraron de llevar a sus propios hombres a casa, incluso en la "Operación Keelhaul" repatriando por la fuerza a aquellos que no querían volver. Pero en cuanto a los prisioneros alemanes los "re-educadores" de Alemania retrocedieron a la barbarie de hace 500 años. En siglos recientes, sólo los cruzados Rendicionistas Incondicionales han sido lo bastante degenerados para hacer eso. Esto sucedió cuando nuestro gobierno, según el senador James O. Eastland, estaba "bajo el control del señor Baruch y el señor Sidney Hiltman y el señor Morgenthau" (26 de Marzo de 1946). En Septiembre de 1944, Morgenthau y Roosevelt, en la Conferencia de Quebec, sobornaron a Churchill para que insistiera en el "trabajo forzado fuera de Alemania" para los prisioneros alemanes de guerra.

     Esto, de parte de los genocidas e hipócritas que consideraron que era noble aceptar el comunismo y que crucificaron todo lo nacionalsocialista. En Yalta, Stalin exigió que prontamente "10 millones de tales esclavos fueran a trabajar a Rusia después de la guerra por un período indefinido" (Peace Action, Mayo de 1945).


LOS ALIADOS NO TIENEN NINGUNA EXCUSA POR ABUSAR DE LOS PRISIONEROS DE GUERRA ALEMANES

     Este paganismo Aliado, inspirado por Morgenthau, de emplear a prisioneros de guerra alemanes como "trabajo forzado fuera de Alemania" provocó el hambre y el abuso hasta la muerte de posiblemente varios millones de prisioneros de guerra alemanes. Gran Bretaña, más aún Francia, y en menor medida pero también Estados Unidos, se involucraron en el acto de forzar a trabajar a los prisioneros de guerra alemanes en vez de cumplir con las reglas de Ginebra y La Haya de la guerra terrestre. Pero por supuesto, los cristianos en su peor aspecto no son tan bárbaros como los comunistas y los judíos en promedio. El verdadero salvajismo y abuso hasta la muerte de prisioneros de guerra alemanes ocurrieron en la Rusia soviética como fue prescrito por el judeo-estadounidense Plan Morgenthau.

     Tampoco los Aliados pueden usar como excusa que la Alemania Nacionalsocialista trató mal a sus prisioneros de guerra o en violación a las Convenciones de Ginebra de 1929 y 1932. El 17 de Marzo de 1945, nuestro Ministerio de Guerra declaró: "En su mayor parte, los alemanes han cumplido con la Convención de Ginebra en cuanto a prisioneros de guerra". George C. Marshall, cuando un comandante de la Legión estadounidense exigió el tratamiento brutal de los prisioneros de guerra alemanes, el 5 de Enero de 1945, contestó que estamos obligados por las Convenciones de Ginebra "y nuestros soldados en manos alemanas reciben generalmente un tratamiento recíproco" (National Legionnaire, Febrero de 1945).


LOS ALIADOS ABUSARON DE LOS PRISIONEROS DE GUERRA ALEMANES

     Tan pronto como los "malvados" nacionalsocialistas habían liberado a los prisioneros de guerra Aliados, los Aliados, todos ellos, comenzaron a abusar, a hacer pasar hambre y a hacer trabajar en exceso a sus prisioneros de guerra. Estados Unidos conservó sólo a 300.000 y, para su vergüenza eterna, entregó 100.000 por mes a los franceses para su abuso. Éstos también habían rechazado aceptar la rendición de millones de soldados alemanes, a fin de traicionarlos, en cambio, y entregarlos ¡como trabajadores esclavos a la Rusia soviética! El 1º de Junio de 1946, el Papa Pío XII por segunda vez deploró "los cientos de miles de hombres todavía mantenidos como prisioneros". Sus derechos "claman al cielo... y demandan que se le ponga fin a este régimen de campos de concentración y prisioneros de guerra". Los cristianos en este país estuvieron de acuerdo, y protestaron. El Chicago Tribune, en un editorial, "Tío Sam: Traficante de Esclavos" (20 de Febrero de 1946), escribió: "Estados Unidos, al entregar a los prisioneros (a Francia y Gran Bretaña) se convierte en un vulgar traficante de esclavos... Nunca ha habido en la historia de la civilización cristiana un paralelo de las acciones contra sus enemigos conquistados de las cuales esta nación se ha hecho culpable".


¿QUÉ DERECHO TIENEN ESTOS ESCLAVIZADORES ALIADOS A CONDENAR AL NACIONALSOCIALISMO?

     Pregunto: los bárbaros Aliados de 1945, mercaderes de prisioneros de guerra y esclavizadores, ¿tienen algún derecho moral a juzgar al Nacionalsocialismo alemán, a censurarlo y prohibirlo en cada forma por toda la eternidad? Sostengo que ellos no tienen aquel derecho. ¡Ellos tienen más un deber de colgarse a sí mismos como criminales de guerra!.

     Nuestro ejército, habiendo sido sus líderes generalmente civilizados, durante el Día de la Victoria en Europa [V-E Day, 8 de Mayo de 1945] "informaron a sus prisioneros alemanes que la Convención de Ginebra pedía su repatriación tan pronto como fuera posible después del final de las hostilidades" (Newsweek, 21 de Mayo de 1945). Eso es lo que nuestro ejército y nuestros ciudadanos cristianos querían y habrían hecho. Lo que impidió este rasgo de humanidad fueron los tribalistas que siguen gritando la mentira de que los alemanes "gasearon"  a 6 millones de ellos. Fueron los judíos los que siguieron vociferando para que se abusase de prisioneros de guerra alemanes, para impedirles regresar a casa, para hacerlos trabajar como esclavos. Walter Winchell, el más influyente de todos los genocidas judíos de ese entonces, amontonando a todos los prisioneros de guerra alemanes como nazis, chillaba:

     "Enviar de vuelta a nazis sanos a vivir en Alemania es un insulto a los soldados estadounidenses vivos y muertos. Aquellos prisioneros nazis merecen ser puestos entre rejas por el resto de sus innobles vidas, como todos los criminales crueles y endurecidos" (San Antonio Light, 30 de Mayo de 1945).


LA VOZ Y EL PODER DE LOS TALMUDISTAS

     ¡Ésta es la voz de los talmudistas, los bárbaros del Plan Morgenthau! Éstas eran las voces que hicieron a Estados Unidos culpable de haber adoptado una paz rencorosa, en comparación con la cual todos los esfuerzos de paz de los nacionalsocialistas eran razonables y humanos. Después de esta ráfaga judía de Winchell, el Ejército se desconcertó y comenzó a abusar de sus 300.000 prisioneros de guerra alemanes y a obligarlos a trabajos pesados. Sólo después del 6 de Septiembre de 1946, el ministro de Asuntos Exteriores James Byrne, un cristiano, no un seguidor de Morgenthau, declaró que Estados Unidos estaba finalmente "tomando prontas medidas para devolver a los prisioneros de guerra alemanes que están en nuestra custodia...".

     Pero nuestro trabajo esclavo durante un año y medio señaló una luz verde a los bárbaros supremos de nuestro tiempo, los rusos soviéticos, para hacer trabajar hasta la muerte a millones de personas. Un año después de la Rendición Incondicional, un despacho de la AP desde Berlín, el 18 de Mayo de 1946, reportó que 1.500.000 prisioneros de guerra alemanes ¡aún estaban desaparecidos en la Rusia soviética! Mientras que el 99% de los prisioneros de guerra estadounidenses en Alemania fue devuelto sano y salvo en cosa de semanas, ¡aquello es lo que la doctrina de Morgenthau, como Winchell lo quería, animó a Moscú a hacer!.–



PRIMERA PARTE:


TERCERA PARTE:
http://editorial-streicher.blogspot.com/2015/08/austin-j-app-una-mirada-franca-al_14.html



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