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lunes, 18 de mayo de 2015

¿Qué Es "Negación del Holocausto"?



     Barbara Kulaszka es una abogada canadiense que ejerce en Brighton, Ontario. Ella es mejor conocida por su trabajo en casos relativos a la libertad de expresión. Durante el "Juicio del Holocausto" de 1988 en Toronto, ella sirvió como co-consejera del acusado Ernst Zündel. Ella ha escrito un folleto titulado Did Six Million Really Die? que tiene que ver con el caso Zündel, distinto del conocido libro homónimo de Richard Harwood. En ihr.org hemos hallado el siguiente breve y condensado artículo (What is Holocaust Denial?) de mediados de los años '90 que ofrecemos en castellano. Su asunto es una serie de cuestionamientos en cuanto a qué constituye realmente lo que se califica orwellianamente como "negación del Holocausto", dudas surgidas a medida que ciertas afirmaciones van siendo desacreditadas, quedando cada vez más en una espantosa desnudez el dogma mentiroso de los aplastadores de los pueblos.


¿Qué Es "Negación del Holocausto"?
por Barbara Kulaszka



     En años recientes, se ha dedicado una considerable atención al supuesto peligro de la "negación del Holocausto". Los políticos, los periódicos y la televisión advierten sobre la creciente influencia de aquellos que rechazan la historia del "Holocausto" de que aproximadamente seis millones de judíos europeos fueron sistemáticamente exterminados durante la Segunda Guerra Mundial, la mayor parte de ellos en cámaras de gas.

     En varios países, incluyendo Israel, Francia, Alemania y Austria, la "negación del Holocausto" es ilegal, y los "negadores" han sido castigados con duras multas y condenas de prisión. Algunos líderes de la comunidad judía han pedido medidas similares en Norteamérica. En Canadá, David Matas, consultor senior de la "Liga por los Derechos Humanos" de la organización sionista B'nai B'rith, dice [The Globe and Mail (Toronto), 22 de Enero de 1992]:

    "El Holocausto fue el asesinato de seis millones de judíos, incluyendo dos millones de niños. La negación del Holocausto es un segundo asesinato de aquellos mismos seis millones. Primero sus vidas fueron extinguidas; luego sus muertes. Una persona que niega el Holocausto se hace parte del crimen del Holocausto mismo".

     A menudo pasada por alto en esta controversia está la pregunta crucial: ¿Entonces qué constituye "negación del Holocausto"?.


¿Seis Millones?

     ¿Debería alguien ser considerado un "negador del Holocausto" porque no cree —como Matas y muchos otros insisten— que seis millones de judíos fueron muertos durante la Segunda Guerra Mundial? Esa cifra fue citada por el Tribunal Militar Internacional en Núremberg en 1945-1946. Dicho tribunal encontró que "la política perseguida [por el gobierno alemán] provocó la matanza de seis millones de judíos, de los cuales cuatro millones fueron muertos en las instituciones de exterminio" [Trial of the Major War Criminals Before the International Military Tribunal, vol. 22, p. 496].

    Sin embargo, si esto es así, entonces varios de los más destacados historiadores del "Holocausto" podrían ser considerados como "negadores". El profesor Raul Hilberg, autor del trabajo de referencia estándar, The Destruction of the European Jews, no acepta que seis millones de judíos murieron. Él pone el total de muertes (de todas las causas) en 5,1 millones. Gerald Reitlinger, autor de The Final Solution, igualmente no aceptó la cifra de Seis Millones. Él estimó que la cifra de muertos de guerra judíos podría ser tan alta como 4,6 millones, pero confesó que esto era hipotético debido a una carencia de información confiable.


¿Jabón Humano?

     ¿Es alguien un "negador del Holocausto" si dice que los nacionalsocialistas no hicieron jabón a partir de los cadáveres de judíos asesinados? Después de considerar la evidencia —incluída una pastilla de jabón real suministrada por los soviéticos—, el Tribunal de Núremberg declaró en su Juicio que "en algunos casos se hicieron intentos para utilizar la grasa de los cuerpos de las víctimas en la fabricación comercial de jabón" [IMT "blue series", vol. 22, p. 496].

     En 1990, sin embargo, el centro oficial del "Holocausto", el Yad Vashem de Israel, "volvió a escribir la Historia" al admitir que la historia de los jabones no era verdadera. «Los historiadores han concluído que el jabón no fue hecho de grasa humana. Cuando tantas personas niegan que el "Holocausto" alguna vez haya sucedido, ¿por qué darles algo para ser usado contra la verdad?», dijo el funcionario de Yad Vashem Shmuel Krakowski [The Globe and Mail (Toronto), 25 de Abril de 1990; vea también: M. Weber, "Jewish Soap", The Journal of Historical Review, Verano de 1991].


¿Conferencia de Wannsee?

     ¿Es alguien un "negador del Holocausto" si no acepta que la "conferencia de Wannsee" de Enero de 1942 de burócratas alemanes fue llevada a cabo para establecer o coordinar un programa sistemático de asesinato masivo de los judíos de Europa? De ser así, el historiador del "Holocausto" el israelí Yehuda Bauer debe estar equivocado —y sería un "negador del Holocausto"— porque él declaró: "El público todavía repite, una y otra vez, la tonta historia según la cual en Wannsee se decidió la exterminación de los judíos". En opinión de Bauer, Wannsee fue una reunión, pero "difícilmente una conferencia", y "poco de lo que fue dicho allí fue ejecutado en detalle" [The Canadian Jewish News (Toronto), 30 de Enero de 1992, p. 8].


¿Política de Exterminio?

     ¿Es alguien un "negador del Holocausto" si dice que no hubo ninguna orden de Hitler para exterminar a los judíos de Europa? Hubo un tiempo en que la respuesta habría sido sí. El historiador del "Holocausto" Raul Hilberg, por ejemplo, escribió en la edición de 1961 de su estudio La Destrucción de los Judíos Europeos, que hubo dos órdenes de Hitler para la destrucción de los judíos de Europa: la primera, dada en la primavera de 1941, y la segunda, poco después de entonces. Pero Hilberg quitó la mención de alguna orden tal en la edición revisada en tres volúmenes de su libro publicado en 1985 [1]. Como el historiador del "Holocausto" Christopher Browning ha señalado [2],

    «En la nueva edición, todas las referencias en el texto a una decisión u orden de Hitler para la "Solución Final" han sido sistemáticamente expurgadas. Sepultada en el fondo de una sola nota a pie de página está la solitaria referencia: "La cronología y las circunstancias apuntan a una decisión de Hitler antes de que el verano terminara". En la nueva edición, no se tomaron decisiones y no se dieron órdenes».

[1] Barbara Kulaszka, ed., Did Six Million Really Die: Report of the Evidence in the Canadian "False News" Trial of Ernst Zündel, Toronto, 1992, pp. 192, 300, 349. 
[2] C. Browning, "The Revised Hilberg", Simon Wiesenthal Annual, vol. 3, 1986, p. 294; B. Kulaszka, ed., Did Six Million Really Die (1992), p. 117.

     Una carencia de evidencia definitiva para una orden de exterminio dada por Hitler ha contribuído a una controversia que divide a los historiadores del "Holocausto" en "intencionalistas" y "funcionalistas". Los primeros sostienen que hubo una política premeditada de exterminio ordenada por Hitler, mientras que los segundos sostienen que la política de la "solución final" judía del tiempo de guerra de Alemania se desarrolló en niveles inferiores en respuesta a las circunstancias. Pero el punto crucial aquí es éste: no obstante la captura de literalmente toneladas de documentos alemanes después de la guerra, nadie puede señalar ninguna evidencia documental de alguna orden, plan o programa de exterminio del tiempo de la guerra. Esto fue admitido por el profesor Hilberg durante su testimonio en el proceso judicial de 1985 en Toronto del editor alemán-canadiense Ernst Zündel [B. Kulaszka, ed., Did Six Million Really Die (1992), pp. 24-25].


Auschwitz

     Entonces, ¿qué constituye "negación del Holocausto"? Seguramente una afirmación de que la mayoría de los presidiarios en Auschwitz murieron de enfermedad y no por un exterminio sistemático en cámaras de gas sería "negación". Pero quizás no. El historiador judío Arno J. Mayer, un profesor de la Universidad de Princeton, escribió en su estudio de 1988 Why did the Heavens Not Darken?: The "Final Solution" in History: «Desde 1942 a 1945, ciertamente en Auschwitz, pero probablemente en general, más judíos fueron muertos por causas llamadas "naturales" que por "no naturales"» [A. Mayer, Why Did the Heavens Not Darken?: The "Final Solution" in History, 1988, p. 365].

     Incluso las estimaciones de la cantidad de gente que murió en Auschwitz —según se afirma, el principal centro de exterminio— ya no son tan claras. En el Tribunal de Núremberg de posguerra, los Aliados inculparon a los alemanes de haber exterminado a cuatro millones de personas en Auschwitz [Nuremberg document 008-USSR, in IMT "blue series," vol. 39, pp. 241, 261]. Hasta 1990, una placa conmemorativa en Auschwitz decía: "Cuatro millones de personas sufrieron y murieron aquí a manos de los asesinos nacionalsocialistas entre los años 1940 y 1945" [B. Kulaszka, ed., Did Six Million Really Die, 1992, p. 441].

     ¿Es "negación del Holocausto" disputar estos cuatro millones de muertes? No hoy día. En Julio de 1990 el Museo Estatal de Auschwitz del gobierno polaco, junto con el centro del "Holocausto" Yad Vashem en Israel, concedió que la cifra de cuatro millones era una grosera exageración, y las referencias a ella fueron en consecuencia quitadas del monumento de Auschwitz. Funcionarios israelíes y polacos anunciaron una cifra revisada provisional de 1,1 millón de muertos en Auschwitz [3]. En 1993, el investigador francés del "Holocausto" Jean-Claude Pressac, en un libro muy discutido sobre Auschwitz, estimó que en total, aproximadamente 775.000 personas murieron allí durante los años de guerra [4].

[3] Y. Bauer, "Fighting the Distortions", The Jerusalem Post (Israel), 22 de Sept. de 1989; “Auschwitz Deaths Reduced to a Million", The Daily Telegraph, Londres, 17 de Julio de 1990; "Poland Reduces Auschwitz Death Toll Estimate to 1 Million", The Washington Times, 17 de Julio de 1990.
[4] J.-C. Pressac, Les Crémetoires d'Auschwitz: La Machinerie du Meurtre de Masse, Paris, 1993, p. 148. Vea también: R. Faurisson, "Jean-Claude Pressac's New Auschwitz Book", The Journal of Historical Review, Ene-Feb. 1994, p. 24.

     El profesor Mayer reconoce que la pregunta de cuántos realmente murieron en Auschwitz permanece abierta. En Why did the Heavens Not Darken? él escribió:

    «Muchas preguntas permanecen abiertas... En conjunto, ¿cuántos cuerpos fueron cremados en Auschwitz?; ¿cuántos murieron allí en total?. ¿En qué consistió el colapso nacional, religioso y étnico en esa comunidad de víctimas?. ¿Cuántos de ellos fueron condenados a morir una muerte "natural" y cuántos fueron deliberadamente muertos?. ¿Y cuál fue la proporción de judíos entre aquellos asesinados a sangre fría entre esos gaseamientos? Simplemente no tenemos ninguna respuesta a estas preguntas en este momento» [A. Mayer, Why did the Heavens Not Darken?, 1988, p. 366].


Cámaras de Gas

     ¿Y qué hay acerca de negar la existencia de "cámaras de gas" exterminatorias? Aquí también Mayer hace una declaración sorprendente: "Las fuentes para el estudio de las cámaras de gas son a la vez raras y no fiables". Si bien Mayer cree que tales cámaras existieron realmente en Auschwitz, él indica que "la mayor parte de lo que se sabe está basado en las declaraciones de funcionarios y verdugos nacionalsocialistas en procesos judiciales de posguerra y en la memoria de sobrevivientes y testigos. Este testimonio debe ser examinado cuidadosamente, ya que puede estar bajo la influencia de factores subjetivos de gran complejidad" [A. Mayer, op. cit., pp. 362-363].


El Testimonio de Höss

     Un ejemplo de esto podría ser el testimonio de Rudolf Höss, un oficial SS que sirvió como comandante de Auschwitz. En su Juicio, el Tribunal Militar Internacional de Núremberg citó con mucho detalle partes de su testimonio para apoyar sus conclusiones de que hubo un exterminio [IMT "blue series", vol. 1, pp. 251-252; Nuremberg document 3868-PS, en IMT "blue series", vol. 33, pp. 275-279].

     Está ahora bien establecido que el crucial testimonio de Höss, así como su supuesta "confesión" —que también fue citada por el Tribunal de Núremberg—, no sólo son falsos sino que fueron obtenidos mediante la tortura del antiguo comandante casi hasta la muerte [Rupert Butler, Legions of Death, Inglaterra, 1983, pp. 235-237]. La esposa y los hijos de Höss también fueron amenazados de muerte y con la deportación a Siberia. En su declaración —que no sería admisible hoy en ninguna corte de Estados Unidos— Höss afirmó la existencia de un campo de exterminio llamado "Wolzek". De hecho, ningún campo con ese nombre existió alguna vez. Él posteriormente afirmó que durante el tiempo en que fue el comandante de Auschwitz, dos millones y medio de personas fueron exterminados allí, y que medio millón adicional murió de enfermedad [5]. Hoy ningún historiador respetable avala esas cifras. Höss obviamente estaba dispuesto a decir cualquier cosa, a firmar lo que hubiera sido y a hacer todo para detener la tortura, y tratar de salvarse él y su familia.

[5] Vea R. Faurisson, "How the British Obtained the Confession of Rudolf Höss", The Journal of Historical Review, Invierno 1986-87, pp. 389-403.


Investigaciones Forenses

     En su libro de 1988, el profesor Mayer pide "excavaciones en los sitios de matanza y en sus alrededores inmediatos" para determinar más acerca de las cámaras de gas. De hecho, tales estudios forenses han sido hechos. El primero fue conducido en 1988 por el estadounidense Fred A. Leuchter, asesor en equipos de ejecución. Él realizó un examen forense en terreno de las presuntas cámaras de gas en Auschwitz, Birkenau y Majdanek para determinar si ellas podrían haber sido usadas para matar a gente como se afirma. Después de un cuidadoso estudio de las supuestas instalaciones de matanza, Leuchter concluyó que los sitios no fueron usados, y no podían haber sido usados, como cámaras de gas homicidas. Además, un análisis de muestras tomadas por Leuchter de las paredes y los suelos de las presuntas cámaras de gas no mostró ningún rastro, ni el más minúsculo, del compuesto de cianuro, el ingrediente activo del Zyklon B, el pesticida supuestamente usado para asesinar a judíos en Auschwitz [6].

[6] Vea, p. ej.: B. Kulaszka, ed., Did Six Million Really Die, 1992, pp. 469-502. Vea también: M. Weber, "Fred Leuchter: Courageous Defender of Historical Truth", The Journal of Historical Review, Invierno 1992-93, pp. 421-428 (http://www.ihr.org/jhr/v12/v12p421_Weber.html).

     Un examen forense confidencial (y el subsecuente informe) encargado por el Museo Estatal de Auschwitz y conducido por el Instituto de Investigación Forense de Cracovia ha confirmado el descubrimiento de Leuchter de que mínimos rastros, o ninguno, del compuesto de cianuro pueden ser encontrados en los sitios que supuestamente habrían sido cámaras de gas [An Official Polish Report on the Auschwitz "Gas Chambers", The Journal of Historical Review, Veraqno 1991, pp. 207-216].

     La significación de esto es evidente cuando los resultados del examen forense de las presuntas cámaras de gas homicidas son comparados con los resultados del examen de las instalaciones de desinfección de Auschwitz, donde el Zyklon B fue usado para despiojar colchones y ropa. Mientras que ninguna cantidad de cianuro, o sólo pequeños rastros, fue encontrada en las presuntas cámaras de gas homicidas, se encontró una gran cantidad de rastros de cianuro en las paredes y el suelo en las cámaras de desinfestación de piojos de dicho campo.

     Otro estudio forense fue llevado a cabo por el químico alemán Germar Rudolf. Sobre la base de su examen y análisis de muestras en terreno, el químico certificado y candidato a doctor concluyó: «Por motivos químicos y técnicos, los afirmados gaseamientos masivos con ácido cianhídrico en las supuestas "cámaras de gas" en Auschwitz no ocurrieron... Las presuntas instalaciones para asesinatos masivos en Auschwitz y Birkenau no eran aptas para ese fin...» [7].

[7] G. Rudolf, Gutachten ueber die Bildung und Nachweisbarkeit von Cyanidverbindungen in den "Gaskammern" von Auschwitz; The Rudolf Report (http://www.vho.org/GB/Books/trr/).

     Está también el estudio del ingeniero austriaco Walter Lüftl, un respetado testigo experto en numerosos casos judiciales, y ex-presidente de la Asociación Profesional de Ingenieros de Austria. En un informe de 1992 él llamó al hipotético exterminio masivo de judíos en cámaras de gas "técnicamente imposible" [The Lüftl Report, The Journal of Historical Review, Invierno 1992-1993. Ese ensayo está adaptado de un texto primeramente publicado en 1992 por la Canadian Free Speech League].


Perspectiva Desacreditada

     Entonces, ¿qué constituye "negación del Holocausto"? Aquellos que apoyan la persecución criminal de los "negadores del Holocausto" parecen estar viviendo todavía en el mundo de 1946 donde los funcionarios Aliados del Tribunal de Núremberg acaban de pronunciar su veredicto. Pero ya no puede suponerse que las conclusiones del Tribunal sean válidas. Puesto que se basó tan fuertemente en pruebas poco fiables tales como el testimonio de Höss, algunas de sus conclusiones más críticas están desacreditadas ahora.

     Para propósitos propios, poderosos grupos de presión especiales procuran desesperadamente impedir la discusión sustancial del tabú de la historia del "Holocausto". Uno de los modos en que ellos hacen esto es distorsionando deliberadamente la descripción de los estudiosos revisionistas como "negadores". Pero la verdad no puede ser suprimida para siempre: hay una controversia muy real y creciente sobre lo que ocurrió realmente a los judíos de Europa durante la Segunda Guerra Mundial.

     Dejemos que este asunto sea arreglado como son resueltas todas las grandes controversias históricas: mediante la libre investigación y el debate abierto en nuestras revistas, periódicos y salas de clases.–





4 comentarios:

  1. Bonito, pero si el debate abierto está prohibido, cuándo entonces?

    Victoria

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  2. Creo que el nazi mediocre que escribió esta basura no se dio cuenta de que, lejos de probar su intención estúpida, demostró que el Holocausto no es una religión pues existe un debate real entre los historiadores serios y que la historiografía del Holocausto funciona científicamente pues ha destruido mitos y corregido errores.

    No es sorprende que con las típicas limitaciones intelectuales de lo nazis, el lelo que escribió esta payasada no se haya dado cunta de sus implicaciones.

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    1. Es realmente impresionante el nivel de ignorancia del estúpido anónimo que comenta. O se trata de un asno, o de un judiazo provocador, o de un triste producto de la desinformación masiva. La autora de este texto no es un "nazi mediocre" sino una respetable abogada canadiense. Si el mentiroso anónimo sostiene que existe un debate real, por favor revise esta noticia de Febrero de este año relativa a la abogada alemana Sylvia Stolz:

      https://paginatransversal.wordpress.com/2015/03/09/libertades-de-occidente-abogada-alemana-sylvia-stolz-vuelve-a-la-carcel-por-criticar-la-censura-sobre-el-llamado-holocausto/

      Las limitaciones intelectuales del comentador anónimo son las que hacen que escriba estas payasadas. Si le parece a él que la autora no se ha dado cuenta de las implicaciones de lo que afirma, pues entonces este charlatán sí sabe bien lo terrible que es para los "elegidos" la revelación de su infame mentira: adiós dinero y adiós dominación. Las implicaciones no son que se dé un nuevo "Holocausto" ni nada parecido. Las implicaciones son que quedará al descubierto, incluso para el más lelo, uno de los mayores fraudes históricos y el colosal desprestigio de sus fautores.

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