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lunes, 11 de mayo de 2015

Acerca del Sionismo Cristiano y Sus Efectos



     Presentamos en castellano ahora cuatro artículos que tratan acerca de la corriente de pensamiento llamada Sionismo Cristiano, aberración o herejía que se da naturalmente en Estados Unidos y Gran Bretaña en el seno de sus religiones cristianas evangélicas, que han sido completamente subvertidas, en especial por la famosa Biblia de Scofield, para dar un apoyo entusiasta al Estado sionista y sus proyectos, porque ello sería una condición necesaria para el cumplimiento de ciertos proyectos ya milenarios de los enloquecidos hombres religiosos del pasado. El primer texto (sin mención de autor) es de Agosto de 2014, y lo hallamos en hercolano2.blogspot.com, y el segundo (firstlook.org/theintercept), de Glenn Greenwald, es de Abril reciente. Los dos últimos (una breve historia del sionismo cristiano de Noviembre de 2012, de balfourproject.org, entregada como conferencia, y una crónica de Agosto de 2013, de middleeastmonitor.com) pertenecen al destacado doctor Stephen Sizer, autor de tres libros (entre ellos, un macizo estudio titulado Christian  Zionism), ministro religioso anglicano de Gran Bretaña. Puedan estos textos aclarar al lector algo de los entresijos de la distorsionada ideología del Sionismo Cristiano.

Creación y Manipulación de Religiones Populares:
El Caso del SIONISMO CRISTIANO
12 de Agosto de 2014



     El cristianismo como es enseñado por tele-evangelistas como Billy Graham, Pat Robertson y Jerry Falwell, es una de las religiones más extensamente seguidas de Estados Unidos. Está también muy cerca —en la medida en que el decoro constitucional lo permita— de convertirse en una religión estatal oficial. Ha sido abiertamente profesado por sucesivos Presidentes y por reuniones de oraciones y canciones en el ministerio de Justicia de John Ashcroft. Pero esa versión fundamentalista, pentecostal, pre-milenarista y dispensacionalista del cristianismo (mencionado en este artículo como Sionismo Cristiano debido a su afinidad política con el sionismo judaico) casi no tiene ningún parecido con la religión de la Reforma Protestante, mucho menos con la Iglesia de Roma, o con el misterioso cristianismo del primer siglo d.C. En cada paso hacia la creación de esta nueva influyente religión podemos ver la mano psicopática de sociedades secretas.

     En una columna titulada "Extremistas Israelíes y Fundamentalistas Cristianos. La Alianza", Grace Halsell escribió:

     «¿Cuál es el mensaje de los Sionistas Cristianos? Simplemente declara que cada acto emprendido por Israel está organizado por Dios, y debería ser condonado, apoyado, e incluso elogiado por el resto de nosotros.

    «"No importa lo que Israel haga", dicen los Sionistas Cristianos. "Dios quiere que eso ocurra". Esto incluye la invasión del Líbano, que mató o hirió a aproximadamente 100.000 libaneses y palestinos, la mayor parte de ellos civiles; el bombardeo de naciones soberanas como Iraq; el embrutecimiento deliberado y metódico de los palestinos, rompiendo huesos, disparando a niños y demoliendo casas; y la expulsión de palestinos cristianos y musulmanes de una tierra que ellos han ocupado durante más de 2.000 años.

    «Mi premisa en Profecía y Política es que el Sionismo Cristiano es un segmento peligroso y creciente del cristianismo, que fue popularizado por el estadounidense del siglo XIX Cyrus Scofield cuando él escribió en una Biblia su interpretación de los acontecimientos de la Historia. Estos acontecimientos todos están centrados alrededor del pasado, presente y futuro de Israel. Su Biblia Scofield es la más popular hoy de las Biblias de referencia.

    «Scofield dijo que Cristo no puede volver a la Tierra hasta que ciertos acontecimientos ocurran. Los judíos deben retornar a Palestina, obtener el control de Jerusalén y reconstruír un templo, y luego debemos todos involucrarnos en la gran batalla final llamada el Armagedón. Las estimaciones varían, pero la mayoría de los estudiosos de la teología del Armagedón están de acuerdo en que a consecuencia de estas interpretaciones relativamente recientes de la escritura bíblica, entre 10 y 40 millones de estadounidenses creen que Palestina es la tierra elegida por Dios para los judíos».


RAÍCES JESUÍTAS DEL SIONISMO CRISTIANO

     Halsell está en lo correcto al indicar que Scofield fue el popularizador más significativo en la historia del Sionismo Cristiano. Sin embargo, los orígenes de dicho movimiento se remontan a mucho antes. Verlag Traugott Bautz, vol. IV (1992), columnas 965-966, de Klaus Reinhardt, revela el interesante fenómeno de un sacerdote chileno jesuíta (sociedad secreta católica romana), simulando ser un judío convertido al cristianismo. Él escribió un texto que fue primero publicado diez años después de su muerte, pero fue traducido entonces en cuatro lenguas adicionales y producido en muchas ediciones, aunque fuera prohibido (¿varias veces?) por la jerarquía católica. Biblical-theology.com añade la siguiente información:

    «Manuel Lacunza fue desterrado de Chile en 1767 junto con otros jesuítas. Poco después, él se imaginó ser un judío convertido y cambió su nombre por el de rabino Ben Ezra. Lacunza comenzó a escribir un libro titulado "La Venida del Mesías en Gloria y Majestad" bajo el nombre de Juan Josafat ben Ezra, y terminó el libro alrededor de 1791. En su libro, Lacunza enseñó que Jesús retornaría dos veces por la Iglesia. Su primer regreso sería para sacar a su Iglesia del mundo, de modo que Dios el Padre pudiera desahogar su ira. Ésta puede ser la parte de la cual provino la idea de un "rapto" pre-tribulación. Lacunza murió antes de que el libro fuera publicado en castellano hacia el año 1812. El libro nunca llegó a ser muy popular. De hecho, probablemente habría resbalado hacia el olvido como tantos libros impopulares lo han hecho a lo largo de los años. Sin embargo, el libro de Lacunza de alguna manera se abrió camino hasta Inglaterra, donde Edward Irving lo encontró en la biblioteca del arzobispo de Canterbury en Londres».


     El concepto de un arrebatamiento pre-Tribulación es central para nuestra historia, porque está en la raíz de la idea de que los judíos deben reconstruír el Templo en Jerusalén antes de que el "Rapto" pueda ocurrir, conduciendo así a la incómoda alianza entre cristianismo y sionismo que está en el centro de la identidad política sionista cristiana. Es difícil decir si Lacunza pudo haber pronosticado las enormes ramificaciones de esta conceptualización, que estaba latente en su trabajo. Es notable, sin embargo, que tanta energía fuera invertida en la traducción y luego en la prohibición de este libro con su tema más bien obscuro: ¿qué mejor medio de llamar la atención?.


UN INCREMENTO DEL MUNDO DE LO OCULTO 

     Edward Irving era un predicador carismático que estaba construyendo una iglesia espiritual, de las de Pentecostés. Hay algunas indicaciones de que él y su iglesia estuvieron involucrados con la filosofía ocultista espiritual, aunque los detalles están lejos de ser claros. "The Last Trumpet" (Tim Warner) cita una carta de Irving en el cual él menciona "visiones o revelaciones" dadas a Mary Campbell y a Margaret MacDonald: "La sustancia de las visiones o revelaciones de Mary Campbell y Margaret Macdonald, dadas en sus informes, me lleva a una convicción espiritual y a una reprobación espiritual que no puedo expresar". Esas visiones psíquicas, por supuesto, dieron un refuerzo sustancial al radicalmente nuevo contenido teológico de la iglesia de "pre-Tribulación". El autor anónimo del sitio web Larouchite cita a Robert Norton y a Andrew Drummond como fuentes adicionales para la creencia de que Mary Campbell y Margared Macdonald pueden haber tenido algún interés por habilidades ocultistas como serían típicamente aprendidas en una sociedad secreta ocultista.


SCOFIELD TRAE CONSIGO LA TENDENCIA PSICOPÁTICA 

     En una crítica a la Biblia de Referencia de Scofield y otras manifestaciones del fundamentalismo, el autor cristiano Protestante modernista Bruce Bawer escribió (en Stealing Jesus, 1997):

    «La Biblia de Referencia de Scofield se parece a muchas Biblias: Cada página contiene dos columnas de escritura separadas por una columna más estrecha de referencias. Lo que la distingue de la mayor parte de las Biblias es que también contiene extensas notas a pie de página. Esas notas a pie de página desarrollan una interpretación dispensacionalista altamente tendenciosa de la Biblia. Hay libros enteros de la Biblia de Scofield en los cuales las anotaciones son mínimas, casi ausentes; pero en otros libros hay páginas en las cuales la anotación ocupa mucho más espacio que el texto mismo. Tal como la Biblia de Jefferson antes, la Biblia de Scofield es un acto extraordinario de audacia. Pero los dos hombres llegaron a la Escritura desde direcciones completamente contrarias. Jefferson procuraba conservar las enseñanzas morales de Jesús y remover los materiales (incluídos relatos de milagros y profecías) que le parecían ahistóricos, y así, como ha escrito Jaroslav Pelikan, "encontrar la esencia de la verdadera religión en los Evangelios". Scofield también buscó "la esencia de la verdadera religión", pero él localizó dicha esencia no en las enseñanzas morales de los Evangelios sino en los milagros y profecías, la mayor parte de ellos localizados fuera de los Evangelios. La paja de Jefferson, en resumen, era el trigo de Scofield.

    «La Biblia de Referencia de Scofield fue una idea brillante. Durante los siglos, innumerables teólogos habían escrito doctos libros en los cuales ellos trataron con el sentido complejo, ambiguo y a menudo contradictorios de la Escritura. Pero Scofield claramente sabía dos cosas importantes sobre la gente a la que él quería llegar. Uno: Ellos no leían libros de teología sino que miraban sus Biblias (aunque sólo de vez en cuando). Dos: ellos no querían hacerse cargo de complejidades y ambigüedades y contradicciones: ellos querían certidumbre, ortodoxia.

    «Esto Scofield se los dio por carretadas. Sus notas a pie de página nunca ofrecen posibles interpretaciones diferentes de un texto; en vez de eso, ellas plantean, con un aire de total autoridad, un conjunto detallado, complicado y consistente de interpretaciones que equivale a un sistema teológico que pocos cristianos antes de Darby podrían haber concebido, y aquello en realidad marcó una salida radical de las formas en las cuales la mayoría de los cristianos siempre habían creído. Pero Scofield descaradamente profirió su teología como si estuviese más allá de cuestionamiento. Y él la presentó como si fuera tradicional, y como si cada otra manera de entender la verdadera naturaleza de la creencia cristiana señalara un abandono radical de la verdadera fe... La insolencia (chutzpah) aquí es alucinante».

     Claramente un importante golpe propagandístico para los fundamentalistas, la Biblia de Scofield llegó a ser probablemente el instrumento más importante y mejor recordado para difundir la fe sionista cristiana. Sin embargo esto no ocurrió en un vacío, y Scofield no era ningún buscador inocente de las sutilezas de la verdad de la teología.

     El sitio web anónimo historicist.com publicó un sermón supuestamente de Nord Davis, y aparentemente basado en el libro "The Incredible Scofield and His Book" de Joseph Canfield. Ese sermón describe a Scofield en términos que (si son correctos) identificarían de modo inequívoco un síndrome psicopático muy serio. Davis afirma que la financiación y el apoyo para el proyecto de la Biblia de Referencia de Scofield provinieron de un grupo llamado los "Secretos Seis" que había estado implicado antes en la organización de la rebelión de esclavos de John Brown que provocó la guerra civil estadounidense, y además del prominente abogado judío Samuel Untermeier por medio de una sociedad literaria de Nueva York llamada el Lotus Club.

    «C. I. Scofield abandonó a su primera esposa, Leonteen Carry Scofield, y a sus dos jóvenes hijas Abigail y Helen... él nunca les envió ningún apoyo financiero, aunque él llegó a ser muy rico. Ellas nunca consiguieron ni un centavo. Una mujer en los años 1880 no tenía subsidios del Gobierno. Y los empleos bien pagados no estaban por lo general disponibles en aquellos días. Él trató a su esposa y a sus hijas como si no existieran.

    «Según cada referencia que pude encontrar sobre él y sus antecedentes en las áreas de las cuales él provino, encontré que él estuvo enamorado de otras dos mujeres —y saliendo con ambas al mismo tiempo—, una señorita de la St. Louis Flower Mission, cuyo nombre no he sido todavía capaz de descubrir, y Helen van Wark, una mujer con quien él más tarde se casó. Tras dejar a su esposa, abandonada durante muchos años, ella no se divorciaría de él por motivos bíblicos. Finalmente, cuando ella averiguó acerca de las actividades de él, no tuvo ninguna opción y se divorció de él...

    «Usted sabe, cada vez que usted ve una Biblia Scofield, piensa en aquella dama. Como cristiano, el señor Scofield entró en la carrera legal y política. Después de que se alegó que él había sido salvado, robó miles de dólares de sus amigos cristianos y seculares. Una de sus estafas financieras fue muy seria y él fue condenado por falsificación, y pasó 6 meses en la cárcel de St. Louis en Missouri. Él defraudó a su suegra por 1.300 dólares en oro, y nunca los devolvió, aunque sus finanzas iban de tal modo que él podría haberlo hecho...

    «De la sociedad de Massachusetts vino un hombre nacido en Middleton en 1833 llamado John J. Ingalls. Él era un graduado del Williams College. Entonces bien provisto con Esaú y su clan, él se convirtió en un abogado. Él fue un portavoz de un grupo de Boston conocido como los "Secretos Seis". ¿No es interesante que ellos hubieran escogido a seis? El señor Ingalls fue enviado a Atchison, Kansas, y es suficiente decir aquí mismo que él se asoció con un joven abogado llamado Cyrus I. Scofield.

    «Realmente Scofield nunca asistió a ningún Colegio ni siquiera un día cuando estudiante. Scofield sin embargo se imaginaba a sí mismo como un abogado. Él adoptó toda clase de credenciales falsas, desde la de un ministro religioso, la de un erudito de la Biblia, hasta la de un abogado, Nada parecía estorbarlo. Y por supuesto él no iba a admitir ante el colegio de abogados cómo él no pudo pasar el examen. Sin embargo, gracias a las influencias de los Secretos Seis hombres en Kansas Scofield fue admitido en dicha asociación. Aunque él nunca había asistido a ninguna escuela, y sin una formación formal en absoluto, él, de la misma manera, se dio a sí mismo un grado de doctorado teológico.

    «Scofield siguió con la ayuda de los Secretos Seis para ser designado Abogado de Estados Unidos para Kansas, sólo para ser obligado a dimitir después de seis meses cuando él y su amigo Ingalls fueron atrapados tratando de chantajear a los ferrocarriles por un poco de dinero. (...)

    «Ahora con los Secretos Seis, Scofield y algunos de sus asociados, como Dwight L. Moody, las cosas iban a cambiar. El 23 de Julio de 1901 Scofield confidenció a sus amigos que él tenía la intención de desarrollar una Biblia de referencia que provocaría "este nuevo principio y nuevo testimonio". Por supuesto, esfuerzos tan enormes demandan mucho dinero, y mucho tiempo. Scofield tenía el tiempo pero necesitaba el dinero. Mientras él hablaba como un cristiano por un lado de su boca, él tomaba el dinero y cumplía las órdenes de sus amigos comunistas socialistas de los Secretos Seis.

    «En 1901 los presuntos ofrecimientos de las notas de referencia de Scofield, que no fueron completamente escritas por él, lograron que él fuera admitido en el Lotus Club de Nueva York, para gran bochorno de sus gazmoños amigos cristianos. Dicho club estaba restringido a "relaciones sociales entre periodistas, artistas, músicos, amigos de la literatura, la ciencia, las bellas artes etc.". Scofield en ese tiempo no era más que un estafador de Kansas, sin ningún antecedente en estos campos particulares, y un hombre con algunos amigos altamente posicionados. Sus notas de referencia no habían sido escritas aún, mucho menos publicadas, de manera que sus calificaciones para entrar en ese grupo fue de particular interés. Así fue cómo: Ese comité de literatura de los clubes que aprobó al "doctor Scofield" no era otro que Samuel Untermeier, quien era entonces el célebre abogado criminalista. Untermeier era, como su nombre sugiere, uno de aquellos de la parentela de Esaú-Edom, y sus logros en favor de los comunistas socialistas en EE.UU. ocupan dos columnas en la publicación "Who's Who in America". Untermeier pensaba que la teología de un creyente fundamentalista de la Biblia, como uno podría suponer, sería removida lejos.

    «No, mi amigo; Scofield no era para nada un creyente. Aquello fue dirigido por los Secretos Seis, el Lotus Club y su socio Samuel Untermeier, quien procuró que Scofield fuera admitido sin credenciales. Scofield era sólo un miembro ocasional, decían ellos, pero lo frecuentó como su residencia durante 20 años mientras su esposa languidecía en Kansas sin ningún apoyo.

    «El objetivo de Samuel Untermeier, y aquellos asociados con él, era encontrar un modo de conseguir que los cristianos fundamentalistas tuvieran un interés y apoyaran la causa sionista internacional, lo cual había sido uno de los proyectos de larga vida de Untermeier. Samuel Untermeier murió en 1941, pero los registros que tengo en mi oficina demuestran más allá de una sombra de duda que él era un comunista dedicado todo el tiempo. Ellos demuestran que él trabajó para causas comunistas durante toda su vida adulta. En los 20 años de pertenencia al Lotus Club Scofield tuvo una larga asociación con él, y tenía, por lo tanto, que haber sabido acerca de sus actividades anti-estadounidenses y de su sinagoga de Satán».


LOS SIONISTAS JUDÍOS SE INTEGRAN A LA TENDENCIA,
Y OXFORD TAMBIÉN

     El frustrado vínculo de Scofield con los Secretos Seis no es totalmente creíble: el abogado Ingalls no era considerado como un miembro de los Seis, que tuvieron su auge en tiempos de la Guerra Civil. Sin embargo, la conexión de Scofield con Untermeier puede haber sido muy fructífera, como lo plantea la página web "Sweet Liberty" de Jackie Patru. Por último, la Biblia de Referencia fue publicada por la Oxford University Press, un prestigioso brazo de la élite financiera británica. Un análisis escrito por un autor anónimo (posiblemente Patru) afirma lo siguiente:

    «Tras su liberación de prisión, Scofield abandonó a su primera esposa, Leonteen Carry Scofield, y a sus dos hijas, Abigail y Helen, y tomó como su amante a una muchacha joven de la St. Louis Flower Mission. Él más tarde la abandonó por Helen van Ward, con quien él finalmente se casó. Siguiendo sus conexiones Illuminati hasta Nueva York, él se instaló en el Lotus Club, del que hizo su residencia durante los próximos veinte años. Precisamente ahí él presentó sus ideas para una nueva concordancia de la Biblia cristiana, y fue tomado bajo el ala de Samuel Untermeier, quien más tarde se convirtió en el presidente del Comité Judío Estadounidense (AJC), presidente de la Liga Estadounidense de Patriotas Judíos (ALJP), y presidente de la Liga Anti-Nazi No Sectaria.

    «Untermeier presentó a Scofield a numerosos líderes sionistas y socialistas, incluyendo a Samuel Gompers, Fiorello LaGuardia, Abraham Straus, Bernard Baruch y Jacob Schiff. Éstos fueron la gente que financió los viajes de investigación de Scofield a Oxford y que organizaron la publicación y distribución de su Concordancia bíblica».

     En ese mismo sitio, Patru también documenta un incidente en el cual Untermeier fue capaz de chantajear al Presidente estadounidense Harry Truman, para influír en él para que designara al juez sionista Brandeis en la Corte Suprema. Dicha historia es acreditada a "La Tiranía Escondida", de Benjamin H. Freedman.


EL PANFLETISTA DE LA GRAN INDUSTRIA PETROLERA
(Y DEL TABACO)

     La Biblia Scofield apareció en 1909. Notablemente, al mismo año siguiente, otro importante empuje propagandístico para la recientemente canonizada religión Sionista Cristiana tomó forma al otro lado del continente norteamericano. Según el sitio web "Web Therapy" de Dani Treweek, el fundador de Union Oil (de California), Lyman Stewart, gastó 250.000 dólares para distribuír una serie de folletos llamados "The Fundamentals", que abogaban por el punto de vista (sionista cristiano) dispensacional pre-milenarista. Los folletos, tres millones de copias en total, fueron distribuídos gratis a las iglesias a través de todo Estados Unidos. Stewart fue aparentemente inspirado por los éxitos de la industria del tabaco, que estaba dando muestras gratis para enviciar a la gente joven con sus productos. Él escribió a su hermano Milton: "La American Tobacco Company está gastando millones para distribuír cigarrillos gratis para que la gente le tome el gusto, y los cristianos deberían aprender de la sabiduría del mundo" (George M. Marsden, The Fundamentals: A Testimony to the Truth, p. VI, citado por Treweek).


¿UN MAGNÍFICO PLAN?

     Esta historia —la creación de una nueva religión políticamente malévola, teológicamente fraudulenta, y tremendamente popular e influyente— tiene el aspecto de una gran conspiración que funciona a través de continentes y sobre un período de un siglo. Iniciado por un jesuíta enmascarado como un judío, el complot consigue un respaldo del mundo del espiritualismo ocultista, cruza el Atlántico y echa raíces en Estados Unidos, y se convierte en una importante propaganda favorita de los intereses de los industrialistas sionistas y estadounidenses.

     Mientras que es tentador sostener que el Sionismo Cristiano es simplemente una tentativa (exitosa) de los sionistas para secuestrar al protestantismo estadounidense para sus propios objetivos políticos, esa teoría no explica la complicidad de tantos otros factores. Más que probablemente, si esto representa una conspiración coordinada, los sionistas podrían estar desempeñando un papel diseñado para ellos por las élites anglo-estadounidenses, representadas en esta historia por contribuyentes tales como la Oxford University Press y la fortuna de Union Oil.

     También debemos considerar la posibilidad de que esta coordinación pueda ser ilusoria, un resultado más o menos coincidente de acciones emprendidas por individuos y sociedades independientes, cada uno eligiendo participar en el drama debido a objetivos y necesidades peculiares. Pero sin tener en cuenta si esas maquinaciones están encubiertamente organizadas a través del tiempo y el espacio, o si ellas ocurren en una espontánea auto-organización, su naturaleza completamente fraudulenta es inequívoca. Mediante este mecanismo, la piedad humilde e ingenua del ciudadano promedio queda amarrada a los objetivos de la tendencia psicopática de las clases de la élite.


Vínculos

     Este mismo modelo de sociedad secreta y/o participación psicopática en las etapas formativas y la promoción de religiones populares puede ser visto en varios otros movimientos significativos en los siglos XIX y XX, por ejemplo, en la Cienciología [1], el Mormonismo [2], y la Iglesia de la Unificación de Sun Myung Moon [4].

[1] http://www.lermanet.com/cos/criminal.html
[2] http://mit.irr.org/occultic-and-masonic-influence-in-early-mormonism
[3] http://www.larouchepub.com/other/2002/2949moonification.html



El Fanatismo Religioso Es un Gran Factor
en el Apoyo de los Estadounidenses a Israel
por Glenn Greenwald
15 de Abril de 2015


     Una nueva encuesta de Bloomberg Politics [15 de Abril de 2015] contiene un descubrimiento que, si usted realmente piensa en ello, es muy notable:

     Casi la mitad de todos los estadounidenses quiere apoyar a Israel incluso si los intereses de este último divergen de los intereses de su propio país. Sólo una minoría de estadounidenses (el 47%) dice que su país debería perseguir sus propios intereses en vez de apoyar a Israel cuando las dos opciones colisionan. Ésta es la violación final del Discurso de Despedida de 1796 de George Washington [1], donde advertía que "nada es más esencial que aquellas antipatías permanentes e inveteradas contra naciones particulares, y los apegos apasionados por otras deberían ser excluídos... La nación que se permite hacia otra un odio o una predisposición habitual es en algún grado esclava".

[1] http://avalon.law.yale.edu/18th_century/washing.asp

     Es inconcebible que una parte sustancial de los estadounidenses querría apoyar a cualquier otro país extranjero, incluso cuando hacerlo sería contrario a sus propios intereses. Sólo Israel ordena algo parecido a aquel nivel de dedicado fervor lleno de abnegación de parte de los estadounidenses. Entonces ciertamente vale la pena cuestionar lo que explica este extraño aspecto de la opinión pública estadounidense.

     La respuesta debería hacer que cada uno se sintiese completamente incómodo: es el fanatismo religioso. Los medios estadounidenses de comunicación aman burlarse de las naciones adversarias, sobre todo musulmanas, por estar motivadas por el extremismo religioso, pero ése es sin duda un factor principal, probablemente el más significativo, para explicar el apoyo ferviente a Israel entre el pueblo estadounidense. Al reportar sus conclusiones de la encuesta, Bloomberg observó:

     «La religión parece desempeñar un importante papel en la conformación de estas cifras. Los cristianos renacidos son más probables que el total de los encuestados, un 58% contra un 35%, a respaldar a Israel sin tener en cuenta los intereses estadounidenses. Los estadounidenses sin afiliación religiosa fueron los menos probables a sentir de esa forma: sólo el 26%».

     La principal razón de que los cristianos evangélicos en Estados Unidos estén tan dedicados a Israel es simple: su dogma religioso radical les enseña que Dios exige esto. En 2004 Pat Robertson dio un discurso [2] titulado "Por Qué los Cristianos Evangélicos Apoyan a Israel" donde dijo: "Los cristianos evangélicos apoyamos a Israel porque creemos que las palabras de Moisés y de los profetas antiguos de Israel fueron inspiradas por Dios", y "creemos que la aparición de un Estado judío en la tierra prometida por Dios a Abraham, Isaac y Jacob fue ordenada por Dios". Él añadió que "el pueblo elegido de Dios" —los judíos— tiene una obligación con Dios para luchar contra los "vándalos musulmanes" de modo que Israel permanezca unido en sus manos:

    «Si el pueblo elegido de Dios entrega a Alá el control de sus sitios más sagrados —si ellos ceden a los vándalos musulmanes las tumbas de Raquel, de José, de los Patriarcas, de los profetas antiguos—, si ellos creen que su reclamación de la Tierra Santa viene sólo de Lord Balfour de Inglaterra y de las siempre volubles Naciones Unidas más bien que de las promesas de Dios Todopoderoso, entonces en ese caso el Islam habrá ganado la batalla. A través de todo el mundo musulmán se proclamará el mensaje "Alá es más grande que Yahvé". Las promesas de Yahvé para los judíos carecerán de significado».

[2] http://www.patrobertson.com/Speeches/IsraelLauder.asp

     Ése es el feo extremismo religioso acerca de Israel escuchado repetidas veces en las iglesias evangélicas más grandes de Estados Unidos. La salvajemente popular secta "dispensacionalista" está impulsada por la creencia dogmática de que un Israel unificado en manos de los judíos es un requisito previo para el Armagedón o el Rapto y el retorno de Jesús, una creencia compartida no por miles sino por millones de estadounidenses. Como el evangélico Robert Nicholson dijo en un matizado y reflexivo ensayo de 2013 [3] que examinaba las diferencias doctrinales entre este grupo, "Los evangélicos creen que Dios eligió al pueblo bíblico de Israel como su vehículo para la redención del mundo, un agente terrenal por medio del cual él llevaría a cabo su magnífico plan para la Historia". El popular e influyente "pastor" John Hagee lo dijo de manera simple: "¡Apoyamos a Israel porque todas las otras naciones fueron creadas por un acto de los hombres, pero Israel fue creado por un acto de Dios!".

[3] http://mosaicmagazine.com/essay/2013/10/evangelicals-and-israel/

     Demás está decir que la creencia religiosa también desempeña un papel en el apoyo a Israel entre los judíos estadounidenses. En efecto, los neoconservadores con frecuencia vinculan la judeidad estadounidense con el apoyo a Israel, sosteniendo que ningún buen judío estadounidense debería ser un Demócrata, por razón del supuesto apoyo insuficiente de dicho partido a Israel (incluso mientras ellos acusan a los críticos de Israel de "anti-semitismo" por sugerir la exacta misma asociación de hechos como la que ellos mismos explotan). Una encuesta Pew de 2013 encontró que:

    «La mayoría de los judíos estadounidenses sienten al menos algún apego emocional a Israel, y muchos han visitado el Estado judío. Cuatro de cada diez creen que Israel fue dado al pueblo judío por Dios, una creencia que es sostenida por aproximadamente ocho de cada diez judíos Ortodoxos».

     El extremismo religioso judío está directamente vinculado al apoyo a Israel, como The Forward notó: "Entre los judíos, el apoyo a AIPAC también parece ser más fuerte entre los judíos Ortodoxos". El New York Times recientemente mencionó el vínculo entre el activismo judío y el apoyo a Israel: "Los republicanos... son más fervientemente pro-Israel que nunca", debido parcialmente a "un aumento en las donaciones" de parte de lo que el grupo J Street llama "un pequeño grupo de judíos estadounidenses muy ricos", como Sheldon Adelson.

     Pero los judíos componen sólo el 1,4% de la población estadounidense, lo cual todavía sirve como un límite a aquella circunstancia. (Por contraste, el 82% de los estadounidenses se identifica como cristiano, y "el 37% de todos los cristianos se describen como renacidos o evangélicos"). Además, los judíos estadounidenses han estado durante mucho tiempo divididos acerca de la importancia de Israel para su perspectiva política, y existe una erosión de este apoyo, particularmente entre los judíos estadounidenses más jóvenes. En efecto, los cristianos evangélicos son mucho más determinados en su apoyo a Israel que los judíos estadounidenses, como Bloomberg descubrió: "Para muchos Demócratas, incluyendo judíos, la cuestión no tiene la misma importancia". El apoyo, impulsado por la religión, de los evangélicos —y la alianza cínica entre las dos facciones religiosas— es crucial para sustentar ese apoyo.

     Es importante no simplificar demasiado el papel que juega el fanatismo religioso. Hay, desde luego, otros factores que explican este extraño apoyo estadounidense a Israel, aun cuando aquél sea a costa de su propio país. La continua antipatía hacia los musulmanes en la Era post-11-S ha sido eficazmente explotada para generar ese apoyo. A los estadounidenses se les ha enseñado durante décadas a ver a Israel como una "democracia" —una proposición cada vez más insostenible— y, de esa manera, como a un aliado político natural. Los estadounidenses tienden a no cuestionar o ni siquiera a debatir las políticas que exigen el apoyo de los dos partidos, y la generosa devoción a Israel ha sido el punto de vista final de los dos partidos durante años. Y, como David Mizner recientemente argumentó en Jacobin, Israel ha sido mucho tiempo un útil "Estado delegado" para el deseo del Gobierno estadounidense de dominar el Oriente Medio.

     Pero no se puede negar el hecho de que el extremismo religioso desempeña un papel muy significativo en las actitudes estadounidenses hacia Israel. Considerando su importancia, éste es un fenómeno notablemente sub-discutido, sobre todo porque las figuras de los medios estadounidenses de comunicación están muy cómodas difamando a otros países como impulsados por el fanatismo religioso mientras ignoran cuánto lo está su propio país. Para sub-rayar cuán raramente es discutido este asunto, considere que el reportero político Domenico Montanaro de la NPR [National Public Radio] pareció impresionado por el apoyo a Israel provocado en la salvaje muchedumbre durante el discurso de anuncio presidencial de Ted Cruz en la Liberty University. El preguntó en Twitter: "¿Merece Israel el mayor aplauso en una universidad cristiana evangélica?".

     Como Dave Weigel preguntó después de ver aquel tweet, ¿cómo puede alguien que ha cubierto la política durante una vida encontrar esto sorprendente? Es porque este fenómeno es muy raramente discutido. Es divertido, fácil y auto-satisfactorio pensar en los países que nos disgustan como plagados y conformados en sus asuntos exteriores por el fanatismo religioso. Es mucho menos divertido y consolador pensar de nosotros de aquella forma. Pero no cabe duda de que el extremismo religioso es frecuente entre los estadounidenses, y de que el apoyo omnipresente y extrañamente absoluto a Israel es motivado en una parte significativa por el dogma religioso extremista sobre la voluntad de Dios.–



El CAMINO a BALFOUR:
La Historia del SIONISMO CRISTIANO
por Stephen Sizer
2 de Noviembre de 2012


INTRODUCCIÓN

     En esta presentación vamos a remontar algunos acontecimientos e individuos significativos que condujeron a la Declaración Balfour.


1. EL PURITANISMO Y LA CONVERSIÓN DE LOS JUDÍOS

     El camino a Balfour comenzó en la Reforma Protestante. La Reforma provocó un interés renovado en el Antiguo Testamento y los tratos de Dios con el pueblo judío. Desde los púlpitos Protestantes a través de Europa, la Biblia por primera vez en siglos estaba siendo enseñada dentro de su contexto histórico y dándosele su simple sentido literal. Al mismo tiempo, surgió una nueva valoración del lugar de los judíos dentro de los objetivos de Dios.

     La escatología puritana esencialmente creía que la conversión de los judíos conduciría a la futura bendición para el mundo entero. En 1621, por ejemplo, sir Henry Finch, un eminente abogado y miembro del Parlamento inglés, publicó un libro, The World’s Great Restauration or Calling of the Jews, all the Nations and Kingdoms of the Earth, to the Faith of Christ.

     Hacia finales del siglo XVII y durante todo el siglo XVIII, especialmente durante el período del Gran Despertar, la escatología post-milenarista dominó el protestantismo europeo y estadounidense [1]. Los escritos y predicación de Jonathan Edwards (1703-1758) [2], así como los de George Whitefield, fueron influyentes en la difusión de la creencia de que el Milenio había llegado, y de que el Evangelio triunfaría pronto contra el mal en todo el mundo. Las bendiciones de Dios de la paz y la prosperidad seguirían a la conversión de Israel, antes del retorno glorioso de Cristo [3].

[1] Cornelis P. Venema, The Promise of the Future, Edimburgo, 2000, pp. 219-229.
[2] Jonathan Edwards, The History of the Work of  Redemption, Obras Completas de Jonathan Edwards, volumen 2, Edimburgo, 1974.
[3] Otros importantes teólogos que apoyaron esta opinión incluían a J. A. Alexander, Robert Dabney, Charles Hodge, A. A. Hodge, B. B. Warfield, Loraine Boettner y Charles H. Spurgeon. Ver también "Postmillennialism" en The Meaning of the Millennium: Four Views, editado por Robert G. Clouse, Illinois, 1977, pp. 17 y ss.


2. LA LONDON JEWS SOCIETY Y LA EMANCIPACIÓN JUDÍA

     Joseph Frey, un hebreo cristiano, llegó a Gran Bretaña en 1801 desde Berlín para servir en la Missionary Society de Londres. El ver la grave situación de los judíos en Londres del Este condujo a Frey a abandonar sus proyectos de servir en África. En 1808 Frey y unos amigos formaron una sociedad "con el propósito de visitar y aliviar a los enfermos y angustiados, y de instruír a los ignorantes, y especialmente si son de la nación judía". Ésta fue fundada en Mayo de 1809 como La Sociedad de Londres para la Promoción del Cristianismo entre los Judíos. La descripción menos exacta de London Jews Society (LJS) finalmente demostró ser más popular.

     Originalmente un organismo inter-confesional, fue reconstituída en 1815 como una sociedad misionera anglicana. El objetivo primario era la conversión de los judíos al cristianismo Protestante. Cuatro individuos se destacan como formadores de las prioridades y dirección de la LJS en sus años formativos: Lewis Way, Joseph Wolff, Charles Simeon y William Hechler. El nacimiento del Sionismo Cristiano como movimiento puede ser por lo tanto remontado a la fundación de la Sociedad de Judíos de Londres. La LJS surgió como la primera organización proto-sionista comprometida con la restauración judía en Palestina en un momento de creciente especulación milenarista.


3. NAPOLEÓN Y EL ASCENSO DEL ADVENTISMO

     El fin del siglo XVIII y los comienzos del XIX vieron un movimiento dramático, lejos del optimismo del post-milenarismo, después de un sostenido período de agitación a ambos lados del Atlántico [4]. Ocurrió la estadounidense Guerra de la Independencia (1775-1784), la Revolución francesa (1789-1793), y luego las guerras napoleónicas (1809-1815). En 1804 Luis Napoleón había sido coronado Emperador de las Galias con la reacia presencia del Papa.

[4] Un pequeño número de teólogos post-milenaristas del siglo XIX siguió apoyando una forma de Restauracionismo judío, pero sólo como una consecuencia del pueblo judío viniendo a la fe en Jesús y siendo incorporado dentro de la Iglesia. Entre éstos se incluía a Charles Simeon (1759-1836) y David Brown (1803-1897), quien era el ayudante de Edward Irving en Regent Square y que escribió The Second Advent (1849) y The Restoration of Israel (1861). Erroll Hulse también se identifica con esta posición, The Restoration of Israel, 1968. Ya que el movimiento Restauracionista llegó a estar dominado por pre-milenaristas y dispensacionalistas del Pacto de principios del siglo XIX, esta tesis se ha concentrado en su contribución. Vea Arnold Fruchtenbaum, Israelology, The Missing Link in Systematic Theology, California, 1989, pp. 14-122.

     Durante la campaña siria de la expedición oriental de Napoleón, en la cual él había procurado derrotar a los gobernantes otomanos, cortar a Gran Bretaña de su Imperio, y recrear el Imperio de Alejandro desde Francia a India, él se convirtió en el primer líder político en proponer un Estado judío soberano en Palestina:

     "Bonaparte, comandante en jefe de los Ejércitos de la República francesa en África y Asia, a los Herederos Legítimos de Palestina. Los israelitas, nación única, a quien, en miles de años, el deseo de conquista y tiranía fue capaz de privar sólo de las tierras ancestrales, pero no de su nombre y su existencia como nación... Ella [Francia] les ofrece a ustedes en este mismo momento, y contrariamente a todas las expectativas, el patrimonio de Israel... los herederos legítimos de Palestina... ¡apresúrense! Esta oportunidad para reclamar la restauración de sus derechos entre la población del universo, que había negado vergonzosamente durante miles de años vuestra existencia política como una nación entre las naciones, y el derecho natural ilimitado de adorar a Yahveh de acuerdo con vuestra fe, públicamente y probablemente para siempre, podría no volver a presentarse en miles de años".

     Napoleón creyó que con judíos dóciles controlando Palestina, los intereses imperiales y comerciales franceses tan distantes como en India, Arabia y África, podrían ser asegurados. Ni Napoleón ni los judíos fueron capaces de llegar a destino. Sin embargo su proclamación "es un barómetro del grado hasta el cual la atmósfera europea estaba cargada de estas expectativas mesiánicas".

     En 1807 él trazó la división de Europa con el Zar de Rusia y comenzó un bloqueo del comercio marítimo británico con Europa. Dos años más tarde él arrestó al Papa y anexó los Estados Pontificios. Él entonces comenzó la destrucción sistemática de la Iglesia Católica en Francia, confiscando sus bienes, ejecutando sacerdotes y desterrando al Papa desde Roma. Hacia 1815 los ejércitos de Napoleón habían luchado, habían invadido o habían subyugando a la mayor parte de Europa y el Oriente Medio, incluyendo Italia, Austria, Alemania, Polonia, Rusia, Palestina y Egipto. Napoleón designó a sus hermanos como reyes de Holanda, Nápoles, España y Westfalia en lo que es hoy Alemania. Él incluso dio a su propio hijo el título de "Rey de Roma". Su plan era crear unos Estados Unidos de Europa, con cada Estado gobernado por un monarca dócil, sujeto a él como el "supremo Rey de Reyes y Soberano del Imperio romano" [5].

[5] G. H. Pember, The Great Prophecies of the Centuries concerning Israel and the Gentiles, London, 1902, pp. 236-241.

     Numerosos predicadores y comentaristas especularon acerca de si Napoleón era en efecto el Anticristo [6]. Charles Finney, por ejemplo, predijo el final inminente del mundo. En 1835 él especuló que "Si la iglesia cumple todo su deber, el Milenio puede llegar a este país en tres años" [7]. William Miller redujo el regreso de Cristo al 21 de Marzo de 1843, mientras Charles Russell más prudentemente predijo que Cristo establecería su reino espiritual en 1914. Durante muchos años, los populares sermones de Russell que vinculaban la profecía bíblica con acontecimientos contemporáneos fueron reproducidos en más de 1.500 periódicos en EE.UU. y Canadá [8]. Esta especulación sectaria llegó a ser abrazada por la principal corriente del evangelismo por medio de la influencia de J. N. Darby y los Hermanos.

[6] J. N. Darby, "Remarks on a Tract Circulated by the Irvingites", Collected Writings, editados por William Kelly, Kingston on Thames, 1962, Doctrinal. IV, 15, p. 2; Andrew Drummond, Edward Irving and His Circle, Londres, p. 132; Janet M. Hartley, Napoleon in Russia: Saviour or anti-Christ?, History Today, 41 (1991); Richard Kyle, The Last Days are Here Again, Michigan, 1998, p. 71.
[7] Charles Finney, Lectures on Revival, Cambridge, 1960, p. 306.
[8] Clouse, Hosack & Pierard, op. cit., p. 116.


4. EDWARD IRVING
Y EL RENACIMIENTO DEL PRE-MILENARISMO

     La revolución en la especulación profética y apocalíptica acerca del pueblo judío y el regreso de Cristo puede ser en gran parte atribuída al escocés Edward Irving, también precursor de los movimientos de Pentecostés y Carismáticos.

     Considerando su creciente popularidad, Irving fue invitado a predicar en el servicio anual de la Sociedad Misionera de Londres en 1824, y un año más tarde, en 1825, en la Sociedad Continental, en la cual Henry Drummond ya era influyente. El discurso de Irving en aquella ocasión se tituló provocativamente "Babilonia y la Infidelidad Condenada de Antemano". Irving polémicamente insistió en que lejos de estar en el umbral de una nueva Era de bendición, la Iglesia estaba a punto de entrar en "una serie de numerosos juicios inminentes y terribles confusiones" preparatorias del advenimiento de Cristo y su reinado. Irving estaba claramente convencido de que el Señor volvería en su generación:

     "Concluyo, por lo tanto, que los últimos días... comenzarán a correr a partir del tiempo de la aparición de Dios a su antiguo pueblo, y la reunión de éste para el trabajo de destruír a todas las naciones anti-cristianas, de evangelizar el mundo, y de gobernarlo durante el Milenio...".

     Las opiniones pre-milenaristas y proféticas de Irving acerca de Israel llegaron a tener una profunda influencia sobre muchos líderes cristianos y políticos no menos que en John Nelson Darby, el fundador de los Hermanos de Plymouth, y en Henry Drummond (1786-1860), un banquero y político citadino, que más tarde fundó la Iglesia Apostólica Católica.

     Durante el primer día de Adviento de 1826, el mismo año en que Irving estaba traduciendo el trabajo de Manuel Lacunza [La Venida del Mesías en Gloria y Majestad], Drummond abrió su casa en Albury Park a un grupo escogido de aproximadamente 20 invitados para hablar de asuntos de la profecía. Entre éstos se incluía a Lewis Way, quien había ayudado a fundar la Sociedad de Londres para la Promoción del Cristianismo entre los Judíos, o Jewish Society de Londres, como era más comúnmente llamada, junto con Joseph Frey. También estuvo presente Hugh McNeile, otro anglicano que en 1830 publicó un libro titulado "Las Profecías Relativas a la Nación Judía". En ese libro McNeile hizo frecuentes referencias a las "dispensaciones" y a la futura preeminencia nacional de Israel. Aproximadamente veinte hombres asistieron a la primera conferencia. La mayoría era como Lewis Way y Hugh McNeile, anglicanos, aunque otros eran "ministros" moravos, de la Iglesia de Escocia y Disidentes.

     Similares conferencias proféticas pre-milenaristas fueron celebradas en Albury cada año hasta 1830, antes de proliferar, aparentemente bajo la creciente influencia de J. N. Darby, a otras localidades, incluyendo las Conferencias Powerscourt en Dublín celebradas en la década de los años 1830.


5. JOHN NELSON DARBY
Y EL ASCENSO DEL DISPENSACIONALISMO

     John Nelson Darby es considerado por muchos como el padre del Dispensacionalismo y la figura más influyente en el desarrollo del Sionismo Cristiano. Él era una figura carismática con una personalidad dominante. Él era un orador persuasivo y un misionero entusiasta de sus creencias dispensacionalistas. Él personalmente fundó iglesias de Hermanos tan lejos como en Alemania, Suiza, Francia y Estados Unidos, y tradujo las Escrituras enteras al inglés. Las iglesias que Darby y sus colegas plantaron con las semillas del Dispensacionalismo pre-milenarista a su vez enviaron misioneros a África, las Antillas, Australia, Nueva Zelanda e, irónicamente, a trabajar entre los árabes de Palestina. A partir de 1862 en adelante su influencia de control sobre los Hermanos en Gran Bretaña menguó debido, en particular, a la fisura entre los Hermanos Abiertos y los Exclusivos en 1848. Darby por consiguiente pasó cada vez más tiempo en Norteamérica, haciendo siete viajes en los próximos veinte años. Durante esas visitas, él llegó a tener una influencia creciente sobre líderes evangélicos como James H. Brookes, Dwight L. Moody, William Blackstone y C. I. Scofield.


6. LORD SHAFTESBURY Y EL RESTAURACIONISMO

     El Sionismo probablemente habría permanecido simplemente como un ideal religioso si no hubiera sido por la intervención de un puñado de influyentes políticos británicos aristocráticos que llegaron a compartir las convicciones teológicas de Darby y sus colegas y las tradujeron en una realidad política. Uno en particular, Lord Shaftesbury (1801-1885), llegó a estar convencido de que la restauración de los judíos a Palestina no sólo había sido predicha en la Biblia, sino que también coincidía con los intereses estratégicos de la política exterior británica [9]. Otros que compartían esta perspectiva, en diversos grados y por motivos diferentes, fueron Lord Palmerston, David Lloyd George y Lord Balfour. Irónicamente, esta convicción fue precipitada por las acciones de Napoleón en la primavera de 1799. Las Potencias europeas llegaron a estar cada vez más preocupadas por la "Cuestión Oriental". Gran Bretaña y Prusia se pusieron de parte del Sultán de Turquía contra Napoleón y su vasallo, Mehemet Alí. La necesidad de impedir el control francés había conducido no sólo a las batallas del Nilo y Acre, sino también a una expedición militar británica en Palestina. Con la derrota de Napoleón, la principal preocupación británica era cómo contener a Rusia. La carrera era para controlar Palestina.

[9] Barbara Tuchman, Bible and Sword, Londres, 1982, p. 115.

     Impresionado por los recuerdos de la expedición napoleónica, Lord Shaftesbury abogó por una mayor presencia británica en Palestina, y vio que eso podría ser conseguido mediante el patrocinio de una patria judía tanto por razones religiosas como políticas [10]. La protección británica de los judíos daría una ventaja colonial sobre Francia por el control del Oriente Medio, proporcionaría un mejor acceso a India a través de una ruta de tierra directa, y abriría nuevos mercados comerciales para los productos británicos.

[10] Lord Shaftesbury, citado en P. C. Merkley, The Politics of Christian Zionism 1891-1948, Londres, 1998, p. 14.

     En 1839 Shaftesbury escribió un artículo anónimo de 30 páginas para la Quarterly Review, titulado "El Estado y la Restauración de los Judíos". En él Shaftesbury abogaba por una patria nacional judía con Jerusalén como la capital, que permanecería bajo el control turco, pero con protección británica. Shaftesbury predijo una nueva Era para los judíos:

     "Los judíos debe ser animados a retornar en cantidades todavía mayores y a convertirse una vez más en los granjeros de Judea y Galilea... aunque un pueblo reconocidamente terco, de corazón oscuro, y hundido en la degradación moral, con su obstinación y su ignorancia del Evangelio... [Ellos son]... no sólo dignos de salvación sino también vitales para la esperanza del cristianismo de la salvación" [11].

[11] Earl of Shaftesbury, "State and Prospects of the Jews", Quarterly Review, Nº 63, Londres, Enero/Marzo (1839), pp. 166-192.

     Cuando Lord Palmerston, ministro de Asuntos Exteriores, se casó con la suegra enviudada de Shaftsbury, él estaba "bien ubicado" para ejercer presión para esta causa. En su diario hacia el 1º de Agosto de 1840, Shaftesbury dice:

     "Cené con Palmerston. Después de la comida quedé solo con él. Propuse mi plan que pareció golpear su imaginación. Él hizo preguntas y fácilmente prometió considerarlo. Qué singular es el orden de la Providencia. Singular, de ser estimado según los caminos del Hombre. Palmerston ya había sido elegido por Dios como un instrumento de bien para su antiguo pueblo, para hacer el homenaje a su herencia, y para reconocer sus derechos sin creer en su destino. Parece que él hará aún más. Aunque el motivo sea generoso, no es sensato... él no se lamenta, como su Maestro, por Jerusalén, ni pide que ahora, por fin, dicha ciudad pueda ponerse sus hermosas vestiduras" [12].

[12] Anthony Ashley, conde de Shaftesbury. Entradas de su diario como citadas por Edwin Hodder, The Life and Work of the Seventh Earl of Shaftesbury, Londres, 1886, 1, pp. 310-311; vea también Geoffrey B. A. M. Finlayson, The Seventh Earl of Shaftesbury, Londres, 1981, p. 114.

     Dos semanas más tarde, un artículo principal en The London Times, fechado el 17 de Agosto de 1840, pedía un plan "para plantar a la gente judía en la tierra de sus padres", afirmando que tal plan estaba bajo una "seria consideración política". Palmerston alabó los esfuerzos de Shaftesbury, el autor del plan, tanto "prácticos como propios de un estadista". Alimentando la especulación acerca de una restauración inminente, el 4 de Noviembre de 1840 Shaftesbury publicó un anuncio pagado en el Times para dar una mayor visibilidad a su visión:

     «RESTAURACIÓN DE LOS JUDÍOS. Un memorándum ha sido dirigido a los monarcas Protestantes de Europa sobre el asunto de la restauración de la gente judía a la tierra de Palestina. El documento en cuestión, dictado por una peculiar conjunción de asuntos en el Este, y otros asombrosos "signos de los tiempos", se vuelve al convenio original que asegura aquella tierra para los descendientes de Abraham».

     La influencia de Lord Shaftesbury, por lo tanto, en la promoción de la causa sionista dentro del establishment político, diplomático y eclesiástico en Gran Bretaña, era inmensa. "Él sin ayuda tradujo las posiciones teológicas de Brightman, Henry Finch y John Nelson Darby en una estrategia política. Sus altas conexiones políticas, complementadas por sus extraños instintos, se combinaron para hacer progresar la visión Sionista Cristiana". En efecto, fue probablemente Shaftesbury quien inspiró a Israel Zangwill y a Theodore Herzl para acuñar la frase "Una tierra sin gente para una gente sin tierra". Shaftesbury, una generación antes, imaginando que Palestina estaba vacía, había aparecido con el lema "Un país sin una nación para una nación sin un país" [13]. Tal como Moisés, Shaftesbury no vivió para ver su "Tierra Prometida" realizada. Sin embargo, gracias a su presión, sus escritos y sus charlas públicas, él hizo más que cualquier otro político británico para inspirar a una generación de Josués a traducir su visión religiosa en una realidad política.

[13] Albert H. Hyamson, Palestine under the Mandate, Londres, 1950, p. 10, citado en Sharif, op. cit., p. 42.

     De aquellos líderes políticos cristianos que se pusieron la capa de Shaftesbury para conseguir el sueño sionista, un pequeño número se destaca. Éstos incluyen a Laurence Oliphant (1829-1888), William Hechler (1845-1931), David Lloyd George (1863-1945) y, probablemente el más significativo de todos, Arthur Balfour (1848-1930).


7. WILLIAM HECHLER Y THEODORE HERZL

     Hacia 1897, cuando el primer Congreso Sionista Mundial se reunió en Basilea, Suiza, los líderes judíos que favorecían un Estado sionista ya tenían el apoyo efectivo de muchas más figuras políticas británicas importantes. Eso fue en gran parte debido a los esfuerzos de un hombre, William Hechler. Hijo de misioneros de la Jewish Society en Francia y Alemania, Hechler era un sacerdote anglicano y llegó a ser el capellán de la Embajada británica en Viena en 1885, una posición de significado estratégico para el movimiento sionista [14]. "Imbuído del milenarismo evangélico, él incluso formuló su propia fecha exacta para el reestablecimiento del Estado judío". Tal como el lema de Shaftesbury, de igual modo el folleto de Hechler, La Restauración de los Judíos a Palestina (1894), precedió al libro Der Judenstaat de Herzl en dos años, y hablaba de la necesidad de "restaurar a los judíos a Palestina de acuerdo a las profecías del Antiguo Testamento". Hechler se convirtió en el principal aliado cristiano de Herzl en la realización de su visión de un Estado sionista, uno de sólo tres cristianos invitados a asistir al Congreso Mundial de Sionistas. Herzl no era religioso pero era supersticioso, y registra una reunión con Hechler el 10 de Marzo de 1896 en su diario:

     «William Hechler, capellán de la Embajada inglesa aquí, vino a verme. Un tipo gentil y simpático, con la larga barba gris de un profeta. Él está entusiasmado con mi solución de la Cuestión Judía. Él también considera mi movimiento como un "punto decisivo profético", que él había pronosticado dos años antes. A partir de una profecía del tiempo de Omar (637 d.C.) él había calculado que al final de cuarenta y dos meses proféticos (1.260 años en total) los judíos recuperarían Palestina. La cifra a la que él llegó era 1897-1898» [15].

[14] David Pileggi, "Hechler, CMJ & Zionism", Shalom, Nº 3, 1998.
[15] Theodor Herzl, The Diaries of Theodor Herzl, Nueva York, 1956.

     En Marzo de 1897, el año en que Hechler esperaba que los judíos comenzaran a retornar a Palestina, Herzl describió su segunda reunión en el departamento de Hechler. Herzl estaba sorprendido de encontrar libros del suelo al techo, "Solamente Biblias" y un gran mapa militar de Palestina compuesto de cuatro hojas que cubrían el suelo entero del estudio:

     «Él me mostró dónde, según sus cálculos, nuestro nuevo Templo debía estar localizado: ¡en Bethel! Porque ése es el centro del país. Él también me mostró modelos del antiguo Templo. "¡Hemos preparado el terreno para usted!", dijo Hechler triunfalmente... Yo lo tomé por un visionario ingenuo... Sin embargo, hay algo encantador en su entusiasmo... Él me da excelentes consejos, lleno de genuina e inequívoca buena voluntad. Él es a la vez inteligente y místico, astuto e ingenuo» [16].

[16] Merkley, op. cit., pp. 16-17; Pileggi, op. cit.

     A pesar del escepticismo inicial de Herzl, Hechler mantuvo su palabra y consiguió acceso al Káiser alemán Guillermo II, al Gran Duque de Baden, así como al establishment político británico para Herzl y su delegación sionista. Aunque con simpatías por el ministerio evangelista de la Jewish Society, la defensa y la diplomacia de Hechler marcaron un cambio radical en el pensamiento sionista cristiano, lejos de las opiniones de los primeros restauracionistas como Irving y Drummond, quienes veían la restauración a la tierra como una consecuencia de la conversión judía al cristianismo. Ahora, Hechler insistía en cambio en que era el destino de los cristianos simplemente ayudar a restaurar a los judíos a Palestina. David Lloyd George, que llegó a ser Primer Ministro en 1916, era otro sionista confeso, compartiendo similares puntos de vista con los de Shaftesbury. En sus propias palabras, él era el prosélito de Chaim Weizmann: "Acetone me convirtió al sionismo" [17]. Lo nombraba así porque Weizmann había ayudado al gobierno británico en el desarrollo de un nuevo explosivo que usaba acetona, y Palestina parece haber sido la recompensa.

[17] Weizmann había descubierto cómo sintetizar la acetona, un solvente usado en la manufactura de explosivos.


8. LA DECLARACIÓN BALFOUR
Y LA PROMESA DE UNA PATRIA JUDÍA

     Probablemente, el político británico más significativo de todos, sin embargo, fue Arthur James Balfour (1848-1930), quien preparó la Declaración Balfour en 1917. Al igual que Lloyd George, Balfour había sido criado en un hogar evangélico y tenía simpatías por el sionismo debido a la influencia de la enseñanza dispensacionalista. Él consideraba la Historia como "un instrumento para realizar un propósito divino". Desde 1905 Chaim Weizmann, en ese entonces un profesor de química en la Universidad de Manchester, comenzó a reunirse con regularidad con Balfour para hablar de la implementación de aquel objetivo. Por invitación de Balfour, en Julio de 1917, la Organización Sionista ofreció un esbozo sugerido a Balfour:

"1. El Gobierno de Su Majestad acepta el principio de que Palestina debería ser reconstituída como el Hogar Nacional del pueblo judío.

2. El Gobierno de su Majestad hará sus mejores esfuerzos para asegurar el logro de este objeto y discutirá los métodos y medios necesarios con la Organización Sionista" [18].

[18] D. Ingrams, Palestine Papers 1917-1922, Seeds of Conflict, Londres, 1972, p. 9.

     Balfour enmendó esto para enfatizar la prerrogativa del gobierno británico. El 2 de Noviembre de 1917 Lord Balfour hizo público el borrador final de la carta escrita a Lord Rothschild el 31 de Octubre, que se hizo conocida como la Declaración Balfour:

     "El Gobierno de Su Majestad ve con buenos ojos el establecimiento en Palestina de un Hogar Nacional para el pueblo judío, y hará sus mejores esfuerzos para facilitar el logro de aquel objetivo, entendiéndose claramente que nada será hecho que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no-judías existentes en Palestina, o los derechos y el status político disfrutado por los judíos en cualquier otro país" [Ibid.].

     Balfour en efecto ya se había comprometido con el programa sionista por una convicción teológica y no tenía ninguna intención de consultar con la población árabe autóctona. En una carta a Lord Curzon, escrita en 1919, Balfour insistió de manera algo cínica:

     "Puesto que en Palestina no proponemos ni siquiera pasar por la forma de consultar los deseos de los actuales habitantes del país... las Cuatro Grandes Potencias están comprometidas con el sionismo. Y el sionismo, esté correcto o equivocado, sea bueno o malo, está arraigado en tradiciones antiguas, en necesidades actuales, en futuras esperanzas, de una importancia mucho más profunda que los deseos o los prejuicios de los 700.000 árabes que ahora habitan aquella antigua tierra... No creo que el sionismo hará daño a los árabes... En resumen, en lo que a Palestina se refiere, las Potencias no han hecho ninguna declaración de hecho que no sea reconocidamente errónea, y ninguna declaración de política que, al menos en la letra, ellos no hayan tenido siempre la intención de pasar a llevar" [Ingrams, op. cit., p. 73].

     Lo que la Declaración Balfour dejó intencionadamente ambiguo fue el significado de un "hogar nacional". ¿Era esto sinónimo de soberanía o de condición de Estado?, y si era así, ¿cuáles debían ser las fronteras?; ¿ocuparía aquél toda Palestina o sólo una parte?; ¿cuál debía ser el status de Jerusalén? Además, mientras declaraba que "los derechos civiles y religiosos de la población existente" iban a ser salvaguardados y que el territorio iba a ser designado como "Palestina", no hubo ninguna referencia a los palestinos. "Ellos eran una no-identidad existente, pero incómoda" [19]. Era claramente la opinión de Balfour de que "los actuales habitantes" no necesitaban ser consultados, antes o después [20]. Que el 90% de la población de Palestina fueran árabes, de los cuales alrededor del 10% eran cristianos, pareció irrelevante para los políticos y sionistas que tenían otra agenda [21]. De ese modo, las incómodas preguntas fueron dejadas sin contestar, y son esas ambigüedades las que han seguido plagando las supuestas negociaciones de "paz del Oriente Medio" durante los últimos cien años.

[19] Kenneth Cragg, The Arab Christian, A History in the Middle East, Londres, 1992, p. 234.
[20] Edward W. Said, The Question of Palestine, edición revisada, Londres, 1992, p. 19.
[21] Un informe para el Ministerio de Exteriores británico de Diciembre de 1918 reveló que Palestina estaba compuesta de 512.000 musulmanes, 61.000 cristianos y 66.000 judíos. Ingrams, op. cit., p. 44.

     Hacia 1921 Gran Bretaña había creado el Imperio más extenso en la Historia mundial y se había convertido en la principal súper-potencia global. El Imperio británico tenía una población de aproximadamente 458 millones de personas, o un cuarto de la población del mundo. Cubría aproximadamente 36 millones de kms², o un cuarto de la masa continental total de la Tierra. Fue en este contexto que la Declaración Balfour dio al Sionismo por primera vez "legitimidad política", y condujo al Plan de Partición de 1947 y al reconocimiento de Naciones Unidas del Estado de Israel.–



SIONISMO CRISTIANO:
La Nueva Herejía que Socava la Paz en Oriente Medio
por Stephen Sizer
1º de Agosto de 2013


     Al menos uno de cada cuatro cristianos estadounidenses encuestados recientemente por la revista Christianity Today dijo que ellos creen que es su responsabilidad bíblica el apoyar a la nación de Israel. Esta opinión es conocida como Sionismo Cristiano. El Pew Research Center puso la cifra en un 63% entre los evangélicos Blancos. El Sionismo Cristiano es omnipresente dentro de las líneas principales de las denominaciones estadounidenses evangélicas, carismáticas e independientes, incluyendo las Asambleas de Dios, los Pentecostales y los Bautistas del Sur, así como muchas de las mega-iglesias independientes. Es menos frecuente dentro de las denominaciones históricas, que muestran un mayor respeto por el trabajo de Naciones Unidas, apoyan los derechos humanos, el imperio del Derecho internacional y la empatía con los palestinos.

     Los orígenes de dicho movimiento pueden ser remontados a principios del siglo XIX cuando un grupo de excéntricos líderes cristianos británicos comenzó a hacer presión para la restauración judía en Palestina como una condición previa necesaria para el retorno de Cristo. El movimiento ganó impulso a partir de mediados del siglo XIX cuando Palestina se hizo estratégica para los intereses coloniales británicos, franceses y alemanes en el Oriente Medio. El proto-Sionismo Cristiano por lo tanto precedió al Sionismo Judío en más de 50 años. Algunos de los más vigorosos abogados de Theodore Herzl pertenecían al clero cristiano.

     El Sionismo Cristiano como un movimiento teológico y político moderno adopta las posiciones ideológicas más extremas del Sionismo. Esto se ha hecho profundamente perjudicial para una paz justa entre Palestina e Israel. Propaga una cosmovisión en la cual el mensaje cristiano queda reducido a una ideología de Imperio, colonialismo y militarismo. En su forma extrema, pone un énfasis en acontecimientos apocalípticos que conducen al final de la Historia más bien que a vivir el amor y la justicia de Cristo hoy.

     Los seguidores del Sionismo Cristiano están convencidos de que la fundación del Estado de Israel en 1948 y la captura de Jerusalén en 1967 fue el milagroso cumplimiento de las promesas de Dios hechas a Abraham en cuanto a que él establecería Israel como una nación judía para siempre en Palestina.

     Las infames novelas de Tim LaHaye Left Behind, junto con otras especulaciones del Tiempo del Fin escritas por autores como Hal Lindsey, John Hagee y Pat Robertson, han vendido más de 100 millones de copias. Éstas son complementadas por libros para niños, videos e incluso violentos juegos de computador.

     Las nacientes organizaciones sionistas cristianas como la International Christian Embassy in Jerusalem (ICEJ), Christian Friends of Israel (CFI) y Cristianos Unidos por Israel (CUFI) manejan una considerable influencia sobre la Colina del Capitolio, reclamando una base de apoyo superior a 50 millones de fieles creyentes. Esto significa que hay ahora al menos diez veces más Sionistas Cristianos que Sionistas Judíos. Y sus primos europeos no están menos activos en la sionista Hasbarafia [la mafia de Hasbara, la diplomacia pública de Israel], que ejerce presión en favor de Israel, atacando a sus críticos y frustrando el proceso de paz. Estados Unidos e Israel a menudo son retratados como gemelos siameses, unidos por el corazón, compartiendo valores históricos, religiosos y políticos comunes.

     El "pastor" John Hagee es uno de los líderes del movimiento Sionista Cristiano. Él es el fundador y "pastor" mayor de la Iglesia Cornerstone, una iglesia evangélica de 19.000 miembros en San Antonio, Texas. Sus programas semanales son transmitidos por 160 estaciones de TV, 50 emisoras de radio y 8 redes comunicacionales en aproximadamente 99 millones de hogares en 200 países. En 2006 él fundó Cristianos Unidos por Israel, admitiendo que

     «Durante 25 años, casi 26 ahora, he estado fustigando a la comunidad evangélica por televisión. La Biblia es un libro muy a favor de Israel. Si un cristiano admite "Yo creo en la Biblia", puedo hacer de él un partidario pro-Israel o se tendrá que denunciar su fe. Entonces pongo a los cristianos en una posición incómoda».

     En Marzo de 2007 Hagee habló en la Conferencia de Política del Comité Estadounidense de Asuntos Públicos de Israel (AIPAC). Él comenzó diciendo:

     "El gigante durmiente del Sionismo Cristiano ha despertado. Hay 50 millones de cristianos levantándose y aplaudiendo al Estado de Israel...".

     Como el Jerusalem Post señaló, su discurso no careció de claridad. Él siguió advirtiendo:

     "Esto es 1938. Irán es Alemania, y Ahmadineyad es el nuevo Hitler. Debemos detener la amenaza nuclear de Irán y apoyar vigorosamente a Israel, la única democracia en el Oriente Medio... Piense en nuestro potencial futuro juntos: 50 millones de evangélicos uniéndose en una causa común con 5 millones de personas judías en EE.UU. en beneficio de Israel es una situación organizada en el cielo".

     Los Sionistas Cristianos ha mostrado diversos grados de entusiasmo para poner en práctica seis convicciones políticas básicas que provienen de su teología ultra-literal y fundamentalista:

     —1) La creencia de que los judíos siguen siendo el pueblo elegido de Dios lleva a los Sionistas Cristianos a procurar bendecir a Israel de modos materiales. Sin embargo, esto también invariablemente provoca un respaldo falto de sentido crítico y justificación a las políticas racistas y de apartheid de Israel, en los medios de comunicación, entre los políticos y por medio de viajes de solidaridad a Israel.

     —2) Como pueblo elegido de Dios, la restauración final de los judíos a Israel es por lo tanto activamente estimulada, financiada y facilitada mediante asociaciones con la Agencia Judía.

     —3) El Eretz [Gran] Israel, como está delineado en las Escrituras, desde el Nilo al Éufrates, pertenece exclusivamente al pueblo judío, y por lo tanto la tierra debe ser anexada, los palestinos deben ser expulsados de sus casas y los establecimientos judíos ilegales deben ser ampliados y consolidados.

    —4) Jerusalén es considerada como la capital eterna y exclusiva de los judíos, y no puede ser compartida con los palestinos. Por lo tanto, estratégicamente, los Sionistas Cristianos han presionado a la Administración estadounidense para que ésta traslade su embajada a Jerusalén y asegure así que dicha ciudad sea reconocida como la capital de Israel.

    —5) Los Sionistas Cristianos ofrecen diferentes grados de apoyo a organizaciones como el Jewish Temple Mount Faithful, quienes están comprometidos con la destrucción de la Cúpula de la Roca y la reconstrucción del Templo judío en el Haram al-Sharif (el Noble santuario de Al-Aqsa).

    —6) Los Sionistas Cristianos invariablemente tienen una visión pesimista del futuro, convencidos de que habrá una guerra apocalíptica del Armagedón en el futuro inminente. Ellos son profundamente escépticos de la posibilidad de una paz duradera entre judíos y árabes, y por lo tanto se oponen a dicho proceso. En realidad, el defender un compromiso israelí de "tierra por paz" con los palestinos es visto como un rechazo de las promesas de Dios a Israel y por lo tanto como un apoyo a sus enemigos.

     Dentro de la cosmovisión Sionista Cristiana, los palestinos son considerados como residentes extranjeros en Israel. Muchos Sionistas Cristianos están poco dispuestos siquiera a reconocer que los palestinos existen como un pueblo distinto, afirmando que ellos emigraron a Israel desde las naciones árabes circundantes por motivos económicos después de que Israel se había hecho próspero. Un miedo y un odio, profundamente arraigado, al Islam también impregnan su maniquea teología dualista. Los Sionistas Cristianos tienen poco o ningún interés en la existencia de cristianos árabes autóctonos a pesar de la continuidad de éstos con la Iglesia temprana.

     En 2006 redacté lo que llegó a ser conocido como la Declaración de Jerusalén sobre el Sionismo Cristiano firmada por cuatro de los Jefes de Iglesias en Jerusalén: Su Santidad el patriarca Michel Sabbah, Patriarca Latino de Jerusalén; el arzobispo Swerios Malki Mourad, del Patriarcado Ortodoxo sirio de Jerusalén; el obispo Riah Abu el-Assal, de la Iglesia Episcopal de Jerusalén y el Oriente Medio; y el obispo Munib Younan, de la Iglesia Luterana Evangélica en Jordania y Tierra Santa. En dicha Declaración ellos insistieron:

     "Rechazamos categóricamente las doctrinas sionistas cristianas como una falsa enseñanza que corrompe el mensaje bíblico de amor, justicia y reconciliación.

     "Rechazamos además la alianza contemporánea de líderes y organizaciones sionistas cristianos con elementos de los Gobiernos de Israel y Estados Unidos que están imponiendo actualmente sus unilaterales fronteras preventivas y su dominación sobre Palestina. Esto inevitablemente conduce a ciclos interminables de violencia que socavan la seguridad de todos los pueblos del Oriente Medio y del resto del mundo.

     "Rechazamos las enseñanzas del Sionismo Cristiano que facilitan y apoyan estas políticas ya que ellas fomentan la exclusividad racial y la guerra perpetua más bien que el evangelio de amor universal, redención y reconciliación enseñado por Jesucristo. Más bien que condenar al mundo al destino del Armagedón, pedimos que cada uno se libere de las ideologías del militarismo y la ocupación. En vez de ello, ¡que persigan la sanación de las naciones!.

     "Pedimos a los cristianos en las Iglesias en cada continente que recen por el pueblo palestino e israelí, los cuales están sufriendo como víctimas de la ocupación y el militarismo. Estas acciones discriminatorias están convirtiendo a Palestina en ghettos empobrecidos rodeados por asentamientos israelíes exclusivos. El establecimiento de asentamientos ilegales y la construcción del Muro de Separación en tierra palestina confiscada debilitan la viabilidad de un Estado palestino y la paz y la seguridad en la región entera".

     Los patriarcas concluyeron: "Dios exige que aquella justicia sea hecha. Ninguna paz duradera, seguridad o reconciliación son posibles sin el fundamento de la justicia. Las demandas de justicia no desaparecerán. La lucha por la justicia debe ser perseguida diligente y continuamente, pero no violentamente". El profeta Miqueas pide: "Lo que el Señor requiere de usted es actuar justamente, amar la misericordia y caminar humildemente con su dios" (Miqueas 6:8).

     Soy de la opinión de que, después de más de 10 años de investigación de un post-graduado, el Sionismo Cristiano es el más grande, más polémico y más destructivo grupo de presión (lobby) dentro del cristianismo. Carga con la responsabilidad primaria de perpetuar las tensas relaciones en el Oriente Medio, para justificar la agenda colonialista segregacionista de Israel y para debilitar el proceso de paz entre Israel y los palestinos.

     El capítulo de cierre del Nuevo Testamento nos lleva de vuelta a las imágenes del Jardín de Edén y a la remoción de la maldición que proviene de la Caída: "Entonces el ángel me mostró el río del agua de la vida, tan clara como el cristal, que fluía del trono de Dios y del Cordero... A cada lado del río había árboles de la vida, que producían doce cosechas de sus frutos, entregando sus frutos cada mes. Y las hojas de los árboles son para la sanación de las naciones" (Apocalipsis 22:1-2) Seguramente esto es lo que Jesús tuvo en mente cuando él instruyó a sus seguidores para actuar como Embajadores de la paz y la reconciliación, para trabajar y orar para que el Reino de Dios venga a la Tierra como es en el Cielo.–



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