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viernes, 10 de abril de 2015

John Kaminski - Las Consecuencias de una Mentira



     Se publicaron en therebel.is hace una semana las siguientes reflexiones del señor Kaminski, metafísicas en esta oportunidad y cargadas de una sensación de engaño que trasuntan las principales religiones establecidas, meros pretextos para santificar crímenes mayores y ocultas tesorerías. Ponemos este texto en castellano para sus y nuestros lectores.


Las Consecuencias de Creer en una Mentira
por John Kaminski
4 de Abril de 2015



     La mentira que dice que usted no muere, contamina cada verdad, hace de todos nosotros deshonestos, y está matando la civilización humana.

LAS CREENCIAS HACEN MÁS FÁCIL MATAR A OTRO


     Muéstreme una persona que haya llegado a entenderlo todo y yo le mostraré un loco.

     La gente a la que no le agrado son los que dicen que ellos ya lo han comprendido todo. Siempre hago preguntas que ellos no esperan, y eso los disgusta mucho. Es su buey el que está siendo corneado, y ellos no saben cómo responder, excepto con un argumento que ellos saben que va a perder. Ellos se sienten amenazados cuando se les recuerda que ellos no tienen todas las respuestas, porque ellos se han convencido de que las tienen.

     Cuando ellos intentan darme vuelta las mesas con preguntas que ellos piensan que yo no puedo contestar, la táctica no tiene ningún efecto, porque no espero nunca haberlo comprendido todo. Aquel objetivo nunca me ha parecido un plan sano. El universo es demasiado complejo. No vamos a entenderlo en todo mi tiempo de vida, tal vez no en la vida de nadie.

     Lo que podemos —y debemos— hacer es averiguar cómo tener buenas relaciones unos con otros. Si no podemos hacer eso, nada más es posible.

     Lograr descifrarlo todo no es el objetivo de la vida. No; el objetivo de la vida es algo mucho más simple, y mucho más provechoso. El propósito de la vida consiste en que usted se mire a usted mismo y sea feliz con lo que ve. Entonces, usted realmente no tiene nada por lo cual ser infeliz.

     Una vez que usted comprende que no tiene nada de qué preocuparse, usted puede estar agradecido por la vida que le ha sido dada. Y una vez que usted puede hacer eso, todas las cosas son posibles. Usted puede estar agradecido por las vidas de las personas que usted ama, y, eventualmente, usted puede estar incluso agradecido por las vidas de las personas que usted odia, porque ellas ayudan a agudizar sus propios conceptos de verdad y justicia, así como a definir mejor lo que es correcto y lo que es incorrecto en su propia mente.

     Expresar gratitud es una tarea muy simple, pero muy pocas personas parecen ser capaces de hacer aquello. Todo lo que usted tiene que hacer es planear decir "gracias" con su último aliento, y mostrar que usted realmente disfrutó del viaje. Mientras usted no haya matado a alguien, eso no es difícil de hacer. Si usted HA matado a alguien, su último aliento será desagradable. Y ya que se trata de su último aliento, eso será lo mismo que pudrirse en el infierno. Ésa es una regla estricta que no puede ser cambiada. Ha estado en vigor durante miles de años. No puedo hacer nada en cuanto a ella, ni tampoco usted.

     ¿Excusas? Seguro. Cada uno las tiene. Nadie es perfecto. Pero las excusas siempre pueden ser borradas al comprender que lo que usted tiene es lo que usted quería; y luego mirando hacia atrás y entendiendo POR QUÉ usted quería aquellas cosas, usted entenderá por qué lo que usted quiso es lo que usted tiene, y la auto-comprensión es casi la mejor cosa que hay. Es muy satisfactorio saber por qué usted hizo lo que hizo. Ése es el componente esencial para la adquisición y conservación de lo que usted quiere, o lo que usted piensa que vale la pena poseer.

     Me llevó mucho tiempo entender que todos no son lo mismo. Durante la mayor parte de mi vida estuve convencido de que todos los demás sabían algo que yo no. Entonces, aproximadamente a mis 53 años, aquello me golpeó como un relámpago: nadie sabía.

     Ahora que sé que la mayor parte de la gente no sabe, de cualquier modo me siento mucho mejor. Me siento más como uno del grupo. También participo en menos discusiones, porque cuando alguien toca fondo en alguna disputa y confiesa que no sabe, más bien que complacerme en mi superioridad o mofarme de manera snob de ellos, siento compasión por ellos porque de seguro hay muchas cosas que no sé tampoco, y el ignorar algo que usted no ha aprendido aún no es ningún delito. Entonces para mí, esos altercados simplemente se convierten en momentos favorables para la enseñanza, que es una de las mayores cosas en la vida, mientras usted entienda que no puede enseñar a nadie algo que él no quiera aprender.

     Aquellos que no quieren aprender cosas nuevas están condenados a la extinción. Lo que nos lleva de vuelta a aquella gente que piensa que ellos lo saben todo.

     Algunas personas tienen una fe tan fuerte en Dios... que la literatura que ellos memorizan sobre el asunto y las palabras que ellos llevan a su corazón realmente les impiden pensar. Ellos han reemplazado la realidad con su fe, mientras afirman todo el tiempo que su fe ES la realidad. Eso puede estar bien como una realidad interior, cuando usted está dialogando consigo mismo, tarde por la noche, justo antes de que usted se duerma. Pero cuando usted lleva aquella actitud mental al mundo real, solamente se sigue el desastre. Los fanáticos luchan hasta la muerte defendiendo sus distintos credos, que en último término sólo han llevado la muerte de masas al planeta entero.

     La gente realmente tiene que aprender que ellos no tienen ningún derecho a insistir en que cada uno debería creer como ellos lo hacen. Concordar en principios básicos de la cortesía, sí; exigir que nuestros rezos debieran ser todos idénticos, no.

     A veces me pregunto si esos supuestos musulmanes que parecen complacerse tanto en matar gente realmente creen en lo que ellos están haciendo, o si ellos son sólo hipócritas y están usando las sagradas escrituras para satisfacer su manía homicida. Contestar de vuelta a las tropas judías de choque que han destruído su país y han asesinado a su familia no me parece que sea una actividad inadecuada. Ésta podría ser la razón de que muchachos estadounidenses quieran afiliarse a ISIS, para pagarle de vuelta al monstruo capitalista que sigue devastando su patria.

     Pero no pretendo meterme con los musulmanes específicamente o exclusivamente. Pienso que muchas de esas ejecuciones públicas que hemos presenciado últimamente son realmente sólo judíos, o asesinos contratados por los judíos, que están haciendo el trabajo sucio, que en muchos casos es un teatro farsesco destinado a aterrorizar las mentes de los crédulos goyim, todo en última instancia derivado del impulso sádico de vender más armas y extorsionarle a la gente inocente su dinero duramente ganado.

     Escoja cualquier ejemplo de musulmanes siendo equivocadamente tomados como asesinos cuando los culpables realmente han sido judíos. El 11-S sería el ejemplo más flagrante, pero hay muchísimos otros. Ahora mismo tenemos a ISIS, o ISIL, fuera de control, matando a cada uno a la vista de todos. Pero ellos nunca matan a ningún judío, de manera que cada día que pasa se hace más difícil creer que esos fanáticos irracionales son realmente musulmanes. Es mucho más fácil creer que ellos son asesinos contratados a sueldo que están actuando justo como... judíos maníacos homicidas.

     Estados Unidos está impaciente por invadir Rusia, Rusia está preparada para defenderse, y los judíos en todo el mundo frotan sus manos por la perspectiva de que las dos más grandes naciones Blancas en el mundo están a punto de aniquilarse una a otra.

     Los antiguos hebreos y romanos se coludieron en una religión de control de la mente, el cristianismo, y luego ellos crearon una segunda, el Islam, garantizando la guerra perpetua mientras una u otra siguiera existiendo.

     Todas las religiones son muy competentes en el arte del asesinato. Y no sólo las monoteístas. Los budistas e hindúes rutinariamente se han matado unos a otros durante siglos.

     Los cristianos asesinaron a casi todos los habitantes del hemisferio occidental del Norte durante un período de varios siglos. Los cristianos y los musulmanes son especialmente buenos asesinando a miembros de su propia fe por discrepancias minúsculas en cuanto a los dogmas. Pero los judíos son los campeones en el asesinato. Ellos logran que la gente mate a sus propios parientes de sangre, nuevamente, por discrepancias menores en cuanto a los dogmas. Entonces los judíos se recuestan, cuentan el dinero que ellos han hecho por sus engaños y el océano de armas que ellos han vendido a cada uno, y se ríen de los estúpidos goyim. No me extraña que ellos nos llamen "ganado".

     Si ellos fueron llamados hebreos o judeanos, a veces zadokitas o a veces zelotes, hay una cosa importante que tanto cristianos como musulmanes dejan de entender sobre los judíos, y es que éstos crearon tanto al cristianismo como al Islam. Una vez que usted sale fuera del dogma subjetivo de la propaganda que los respalda, ello se hace obvio, porque sus prácticas y objetivos son simplemente demasiado similares.

     Ahora, cada persona que sigue un dogma exclusivo y que adora al dios verdadero de hecho no puede estar haciendo eso, ¿verdad? Entonces ¿qué grupo es el que está adorando al dios verdadero, ah? De manera que ahora se hace obvio por qué tantas personas son asesinadas mientras cada uno lucha para defender a su "verdadero" dios.

     "Dios" es un mecanismo inventado por los sacerdotes para aterrorizar a sus creyentes y controlar cada aspecto de sus vidas. Las Iglesias son armas prioritarias del Estado, las cuales santifican la matanza y ocultan la corrupción a fin de promover y conservar la mayor gloria del Estado-dios.

     Aquellos que creen con todo su corazón que asesinar a aquellos a quienes las Iglesias nombran como sus enemigos, garantizando sus reservaciones en un imaginario y fabulado lugar de descanso eterno, son los principales arquitectos de la destrucción del mundo y del interminable asesinato masivo de inocentes, destruyendo el planeta por donde pasan. Con cada persona que ellos asesinan, ellos refuerzan en sus propias mentes que ellos están matando a otros para conservar su propia vida eterna.

     Huelga decir que esto es un círculo vicioso que ya ha destruído prácticamente todo lo que más queremos.

     La religión existe y la gente cree en Dios porque ellos obviamente entienden que hay cosas en la vida que no fueron inventadas por los hombres: la lluvia, las flores, la conexión del bebé con su madre. Que hay un poder superior al deseo humano es obvio, y a través de toda la Historia hemos tratado de poner un nombre a aquello. En la Antigüedad toda comunicación era precedida por este reconocimiento, pero a medida que el tiempo ha pasado y nuestro conocimiento se ha llenado con información empírica y trivialidades tecnológicas, ya no hacemos preceder nuestros comentarios con este reconocimiento de la maravilla de la vida y el respeto que va junto con ello.

     Si usted piensa que su vida es importante para usted, debería pensar en la santidad de vida, y recordar que ésta gobierna nuestra realidad, que gobierna todo. Si usted no cree eso, entonces usted no es realmente de ningún uso para nadie o nada, excepto tal vez para prostitutas y ladrones.

     Cuando el reconocimiento de Dios se hace riesgoso es cuando la gente, usando diferentes lenguajes de diferentes contextos medioambientales, deja de comunicarse y termina yendo a la guerra. Entonces, exacerbada por sacerdotes que tienen más interés en mantener su propia hegemonía espiritual, la gente rechaza considerar los ritos religiosos de culturas diferentes y sus semejanzas con sus propias creencias, y se crean disputas permanentes que conducen a odios incurables y a la guerra perpetua.

     Últimamente noto que hay mucha gente que cree que extraterrestres amistosos van a aparecer en escena con un conocimiento superior y van a salvarnos de nosotros mismos. Cuando usted piensa en ello, ese impulso realmente no es diferente a pedir a su deidad elegida su intervención divina en el mundo de los hombres que se han vuelto locos. Esos alienígenas son simplemente dioses imaginados en un contexto más contemporáneo, y llegamos a los mismos problemas cuando los dioses de una persona son representados como los demonios de otra.

     Cómo alejar el miedo ante la perspectiva de su propio fallecimiento es realmente la gran pregunta en el mundo que cada uno trata de responder.

     Los judíos inventaron lo que ellos pensaron que era un Mesías infalible, el cual ellos obligaron a cada uno a aceptar allá en el tiempo de los romanos. Pero entonces ellos fastidiaron su propio negocio inventando un segundo Mesías llamado Alá, que garantizó la guerra perpetua mientras alguien creyera en cualquiera de estas dos apariciones imaginarias y metafóricas.

     Si usted cree que usted no muere, que hay algún modo en que usted puede implorar su camino a la inmortalidad, entonces es más probable que usted mate a alguien que si usted entiende totalmente que un día usted no estará aquí, ni tampoco la gente que usted ama.

     Usted puede buscar su vida entera y recorrer los decadentes laberintos de la Tierra en busca de una explicación más exacta de por qué la civilización humana ahora tiembla junto al precipicio de la aniquilación, pero usted no encontrará ninguna. En esto consiste el dolor de saber que nuestra demencial búsqueda de la vida eterna individual es el diagnóstico apropiado que explica la destrucción inútil de nuestro planeta y el final —o al menos la desfiguración humillante— de la civilización humana.

     Todo ha sucedido por causa de que aquella pequeña mentira —la mentira de que no morimos, como una gigantesca mancha de sangre que nunca podría ser limpiada— envenenó cada respuesta por la cual esperamos vivir y prosperar. Nos hizo matar todo lo que esperábamos amar y apreciar, y nos obligó a arrojar todo esto en la alcantarilla de nuestro miedo a algo natural e inevitable. La muerte tiene la palabra final en las vidas de todas las cosas que viven. La muerte es simplemente el precio de nacer.

     Insistir en que su muerte puede ser evitada es envenenar cada decisión que usted hace en esta vida, especialmente acerca de las guerras que usted emprende para defender el honor de su presunto dios.

     Bien podría ser que el reconocimiento de que todos morimos como individuos pudiera ser la única cosa que permitiría que la civilización humana sobreviviera después del punto más alto de destrucción que ahora enfrentamos todos de la manera más inmediata.

     Usted puede pronunciar un rezo y desear alivio de estos inquietantes hechos, pero tenga por cierto que el rezo y el deseo no van a conseguir que eso se realice. Si usted cree que la paz es posible y que la Humanidad puede recobrar y mantener su cordura, usted es un tonto si piensa que alguien más va a hacerlo por usted.

     Lo cual nos deja con sólo una de dos opciones: o nos despojamos de estas plagas que amenazan nuestro futuro, o perecemos.–





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