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lunes, 6 de abril de 2015

Ashraf Ezzat - ISIL Ayuda a Israel a Ocultarse



     Mencionado el investigador egipcio Ashraf Ezzat en el artículo recién anterior de John Kaminski, por su hipótesis de que las antiguas tribus israelitas se desenvolvieron más bien en el Sur de la península arábiga (y en Yemen del Norte) que en Palestina, para profundizar dicha tesis presentamos ahora en castellano un reciente texto suyo de hace dos semanas (ashraf62.wordpress.com), donde a partir de observaciones con respecto al grupo de carniceros coránicos conocido como Islamic State, el autor vuelve a revisar el pasado construído por las tribus árabes conocidas colectivamente como Israel (según su hipótesis), aportando indicios que actúan como andamios para la edificación de su interesante tesis, y mencionando datos que hacen ver diferente la Historia. Como nota al margen, hay que señalar que por convención se usa siempre la palabra "israelita" para referirse a los mismos de la Antigüedad (de las doce tribus), y la palabra "israelí" exclusivamente para los del Estado sionista.


ISIL Ayuda a Israel
a Esconder Su Origen Histórico
por Ashraf Ezzat
24 de Marzo de 2015



     El así llamado Estado Islámico en Iraq y el Levante (ISIL) ha comenzado a perder terreno. Mientras la marcha atrás de ISIL es de alguna manera lenta en el frente sirio, el ritmo de las operaciones en el lado iraquí es bastante más rápido, y lo mismo la liberación de territorios alguna vez suníes (aunque la fuerte lucha suní-chií en Iraq permanece no aplacada).

     Con estrategas militares iraníes conduciendo ataques por tierra y con fuerzas aéreas estadounidenses suministrando valiosa Inteligencia y conduciendo incursiones aéreas, la situación se está haciendo de alguna manera más agobiante para los llamados muyahidines / takfiris.

     A juzgar por los últimos avances de las fuerzas iraquíes, parece que los días de ISIL están contados (incluso si ellos se aferran a sus territorios capturados durante otro año o dos).

     Realmente nadie ha dudado de que ISIL no durará mucho tiempo. Una organización terrorista impregnada con un odio y violencia tales estaba condenada al fracaso desde el primer día de su gestación.

      Entonces la pregunta aquí no es cuánto durará ISIL, sino que qué habrá conseguido antes de su desaparición final.

     Por supuesto, pasarán muchas décadas antes de que la gente (sobre todo en el Oriente Medio) se olvide del estrago causado por ISIL. Mientras los asesinatos y decapitaciones a sangre fría van a ser el núcleo de su legado, el saqueo y destrucción de antiguos artefactos y museos iraquíes definitivamente será uno de sus logros claves.

     Todo regresará lentamente a la normalidad mucho después de que ISIL haya sido completamente aplastado. La tierra será liberada, la gente volverá a sus casas y a su tierra natal. Una cosa permanecerá irrevocablemente destruída y perdida: la antigua herencia e historia iraquí y siria.

     La pregunta aquí es: ¿por qué una organización supuestamente islamista quiere destruír antiguos artefactos asirios y babilónicos?. Las leyes islámicas no prohíben la escultura en sí (la mayoría de los países islámicos tienen museos atiborrados de estatuas) sino que sólo prohíben la adoración de ídolos como solía ser durante las culturas paganas. Todos sabían que ni los antiguos ídolos / estatuas asirios ni babilónicos eran honrados o adorados por los iraquíes o sirios de los tiempos actuales. Y sin embargo aquello no desalentó a ISIL de destruír las antiguas estatuas, tablillas cuneiformes y artefactos.


GUERRA ASIMÉTRICA

     De esa manera, ¿cuál es el negocio aquí con ISIL arruinando el museo de Mosul y la antigua ciudad de Nemrod (para no mencionar los cientos de tablillas cuneiformes arruinadas y contrabandeadas desde Iraq)?.

     En principio, el daño y el saqueo de las antiguas tablillas cuneiformes asirias y babilónicas no está en ninguna agenda yihadista, pero aquello parece ser una prioridad extrema para los ocultos colaboradores responsables del mismo establecimiento de este grupo terrorista llamado ISIL / ISIS.

     No voy a extenderme en cuanto a cómo el círculo de comando de ISIL ha sido infiltrado desde su mismo comienzo por el Mossad y cómo sus líderes superiores fueron entrenados (en Jordania y Arabia Saudí) por fuerzas de la CIA.

     Esto ha sido de conocimiento común desde hace ya un tiempo, una premisa que está ganando cada vez más autoridad por el hecho de que todos los vecinos árabes de Israel están puestos en la mira por ISIL, mientras el Estado sionista permanece fuera del alcance y de la rabia de los muyahidines.

     Israel está emprendiendo una guerra asimétrica contra sus vecinos árabes bajo las operaciones de falsa bandera llevadas a cabo por sus agentes de ISIL.

     Las ganancias israelíes después de casi una década de propagación y actividad de ISIL son notablemente evidentes. Los ejércitos iraquíes y sirios (durante mucho tiempo considerados como una amenaza para Israel) han sido destruídos después de que aquellos dos grandes países árabes fueran convertidos en Estados fallidos. La probabilidad de que aquellos dos ejércitos recobren su organización y poder es mínima. Ése es un logro obvio para ISIL. ¿Pero en qué medida la destrucción de antiguos artefactos y tablillas cuneiformes asirios y babilónicos beneficiaría a Israel?.

     Para contestar esa pregunta tenemos que volver en el tiempo más de 2.500 años y exactamente al siglo VI a.C. No tendremos que cambiar la localización donde ISIL está establecido actualmente, sino que sólo visitaremos de nuevo el lugar (la antigua Arabia e Iraq) en la Antigüedad.


LA TRIBU ÁRABE DE LOS ISRAELITAS

     Como ha sido revelado en mi libro "Egypt Knew No Pharaohs Nor Israelites" (2015), la tierra de origen del judaísmo y de la tribu israelita estuvo —contrariamente a lo que más se cree— en la antigua Arabia y en Yemen del Norte, y no en Palestina.

     La tradición de vincular al judaísmo con el cristianismo, como ha ocurrido con la fe judeo-cristiana y con el Viejo y Nuevo Testamento, ha conducido a muchos, sobre todo a los occidentales, a creer que el judaísmo era una fe occidental o influída por Occidente. Así, el judaísmo es percibido (realmente mal percibido) como una fe monoteísta cuyos primeros Patriarcas vivieron en la antigua Palestina (parte del Imperio greco-romano occidental).

     La traducción distorsionada del libro hebreo al griego, en lo que más tarde llegó a ser ser conocido como la Biblia Septuaginta, había ayudado a diseminar la fe y las historias israelitas (árabes) en Occidente. A partir de aquel momento, el libro y las historias israelitas han estado filtrándose en el tejido cultural occidental.

     Así como muchos nombres árabes del libro israelita fueron occidentalizados, igualmente lo fueron las historias y la fe. En su notable escultura de Moisés, Miguel Ángel no habría sobrepasado los límites de la tradición y no se habría arriesgado en la ingeniosidad si él no hubiera creído que Moisés y su libro eran uno de los componentes básicos de la cultura occidental.

     Desafortunadamente, con esta percepción errónea (eclipsada y diluída por las ingeniosas obras de arte y literatura clásicos inspiradas por el libro israelita), el Estado de Israel ha sido establecido en Palestina (una tierra completamente ajena a los Patriarcas israelitas y sus historias) con las bendiciones y el apoyo del engañado mundo occidental.

     La verdad del asunto es que el judaísmo se originó en la antigua Arabia del Sur y Yemen del Norte (o ¿por qué cree usted que los judíos llevan puesto el gorrito o solideo árabe?).

     Realmente, una de las escenas más divertidas es cuando un diplomático occidental es fotografiado llevando puesta la kippah mientras adula a una congregación de amos sionistas. Él parece extraño porque la kippah judía no calza con el estilo y cultura occidentales así como tampoco las historias israelitas.

     El punto de origen no hubiera hecho ninguna diferencia si la teología hubiese sido universal en su naturaleza (como el budismo), pero el hecho es que el judaísmo es solamente uno de los cultos tribales de la antigua Arabia. De ese modo, el judaísmo no estuvo destinado, ni por la más desbocada imaginación tribal, a difundirse ni una sola pulgada más allá de los límites tribales de la antigua Arabia.

     Para no mencionar que la violenta teología israelita (basada en el concepto prejuicioso y tribal de "pueblo elegido de Dios") no podía por ningún medio aspirar a ser una fe universal (si no hubiera sido por los griegos y los romanos que tortuosamente politizaron la fe y las historias israelitas).

     El libro hebreo era un libro local de cuentos tribales destinados a un auditorio de las mismas tribus. La diseminación de sus historias ocurrió después de la falsificación de la Septuaginta griega que identificó falsamente al rey de Egipto con el Faraón de Moisés (los primeros pasos de la globalización del cuento árabe local basada en el engaño de masas).

     En los documentos de libros de renombrados geógrafos árabes clásicos se describe un paisaje árabe entero en Arabia del Sur y Yemen del Norte basado en los nombres de lugares que la Biblia generosamente ofrece como un mapa de carreteras.

     Un cuerpo de antropólogos e historiadores de alto perfil remonta la tribu israelita a su origen árabe en el Norte de Yemen. Una de sus sorprendentes conclusiones basadas en la evidencia es que Jerusalén fue originalmente llamada Dar es-Salam / Casa Segura, que está localizada cerca del monte Sión en Yemen del Norte.

      No hay ningún monte Sión en toda la Palestina, ¿o lo hay? (el que está en Palestina/Israel mencionado como Sión es apenas una colina, para gritar en voz alta). Obviamente los rabinos del Temple Mount Institute son gravemente miopes.

     ¿Se ha preguntado usted alguna vez por qué la reina de Saba —amante de Salomón— era una reina yemenita?. ¿No ha quedado perplejo usted alguna vez al designar el Paraíso bíblico como los jardines de Edén? Si usted no lo ha hecho, entonces tal vez usted ha sido muy adoctrinado con las historias israelitas, hasta el punto de la hipnosis y la ebriedad (no demasiado tarde para despertar de ello).

     De todos modos, y para averiguar la razón de la destrucción por ISIL de las antiguas tablillas cuneiformes asirias y babilónicas, tenemos que saber más acerca de la geopolítica y la economía de la antigua Arabia (tenga paciencia conmigo cuando trato de convertir la complicada Historia en un relato tan simple como sea posible).


ANTIGUA RUTA DEL COMERCIO DE CARAVANAS

     Como hoy con su riqueza de petróleo y gas natural, la antigua Arabia controlaba el antiguo comercio de caravanas (transferencia de especias, incienso, mirra, goma, oro, tejido y marfil) desde India, Yemen y el Cuerno de África del Este, hacia Iraq, Egipto, la costa del Mediterráneo y Grecia. La Ruta de las Caravanas y la antigua Ruta de la Seda eran las principales rutas comerciales para el mundo antiguo. (Ambas rutas ni terminaban en ni cruzaban Palestina/Jerusalén).

     La antigua Ruta de las Caravanas pasaba a través de la antigua Arabia, desde Yemen del Norte en el Sur hasta Petra y Egipto en el Norte. Y aquélla prosperó desde el siglo IX a.C. al siglo II d. C., que es cuando comenzó a perder su valor estratégico. Las pobres condiciones económicas árabes y una creciente ruta marítima directa entre India y el Mediterráneo anunciaron el final de la Ruta de las Caravanas.

     Aquella antigua y valiosa Ruta de las Caravanas necesitaba protección. Además, las interminables caravanas de camellos que viajaban durante semanas y meses a través de la península arábiga tenían que ser suministradas con las provisiones necesarias.

     Aquí es donde el papel de las tribus árabes entró en juego. Las tribus localizadas a lo largo de la costa Sur y occidental de la antigua Arabia a menudo hacían aquel aprovisionamiento y protección. A cambio de eso, ellos se beneficiaban del intercambio comercial además de cobrar a los comerciantes de caravanas por alimentos, agua y otras provisiones.

     Pero no todas las tribus árabes se beneficiaron del comercio de las caravanas. Algunas tribus estaban localizadas más profundamente en el área montañosa de Yemen del Norte y lejos de la costa occidental. Su posición distante y sus privaciones económicas los habían incitado a atacar con frecuencia el lucrativo comercio de las caravanas y saquear la valiosa carga. Entre aquellas tribus estaban los israelitas (ladrones y matones desde su mismo comienzo).

     Ya que el antiguo Comercio de las Caravanas había sido de valor estratégico tanto para el reino egipcio en el Oeste como para los reinos asirio y babilónicos en el Este, ellos tuvieron que controlar la antigua Arabia. La mayor parte de las campañas militares egipcias y asirias estuvieron orientadas a Arabia occidental y del Sur. El objetivo de aquellas campañas era asegurar la Ruta de las Caravanas.

     Era costumbre para los egipcios después de que ellos habían completado su campaña militar en la antigua Arabia, designar a uno de los líderes tribales como su vasallo / representante. Muchos jefes de tribus actuaron como vasallos para el antiguo Egipto a lo largo de la antigua Ruta de las Caravanas. La misión de dichos dominios vasallos, que mantenían una guarnición egipcia menor, era asegurar la Ruta de las Caravanas y mantener a Egipto informado sobre cualquier rebelión árabe.

     Pero los asirios y los babilónicos tenían modos diferentes. Ellos por lo general recurrían a la fuerza bruta para aplastar cualquier rebelión entre las tribus árabes. Dondequiera que sus caravanas eran amenazadas o saqueadas ello significaba una sola cosa: otra incursión asiria estaba en marcha.

     Muchas tablillas cuneiformes antiguas excavadas en la primera mitad del siglo XX registraban frecuentes campañas militares asirias y babilónicas en la antigua Arabia.

      De nueve incursiones, ninguna de ellas mencionaba a Palestina como su destino, teniendo presente que los registros mencionaban claramente localidades en Arabia del Sur y Yemen del Norte.

     Tenemos por ejemplo una incursión conducida por el rey asirio Tiglath-Pileser III, 729–727 a.C., y más tarde otra campaña militar conducida por el rey asirio Sharrukin II (Sargón II), 710–705 a.C.

     Pero después de que las frecuentes campañas militares se demostraron ineficaces para asegurar el comercio de las caravanas durante un largo período de tiempo, era tiempo para un diferente mecanismo de disuasión.

      Cuando los babilónicos llegaron al poder, decidieron no seguir los pasos de los egipcios y los asirios. Ellos ya sabían que las campañas militares limitadas no impedirían a las tribus árabes rebeldes atacar el comercio de las caravanas.


EL CAUTIVERIO BABILÓNICO: LA VERDADERA HISTORIA

     Para salvaguardar los intereses babilónicos, Nabucodonosor, 605–562 a.C., el rey caldeo en el Imperio neo-babilónico, decidió cambiar el curso. En vez de sólo aplastar a las tribus árabes por su frecuente rebelión, que demostró ser ineficaz, él vio que la respuesta al recurrente dolor de cabeza árabe era la transferencia de masas.

     Nabucodonosor poco después de su ascenso al poder desencadenó una de las incursiones militares más grandes de la historia de la antigua Arabia. El objetivo de la incursión era aplastar la rebelión árabe y la transferencia / deportación de todas las tribus involucradas en el ataque de la Ruta de las Caravanas a territorios controlados por los babilónicos. Pero los oscurantistas israelitas vieron la devastadora campaña de Nabucodonosor como un castigo divino, ya que ellos habían abandonado a Yahvé y habían asesinado a muchos de sus profetas.

     Una vez más este punto tiene que ser clarificado. El rey Nabucodonosor no apuntó a los israelitas en específico como a usted le dirán los distorsionados libros de Historia y la Biblia hebrea, pero él sitió y capturó muchas fortalezas tribales árabes. La tribu israelita y su Dar es-Salam (la Jerusalén yemení) sólo resultó ser una de ellas (como lo han documentado historiadores árabes clásicos, p. ej., Al-Tabari, Al-Masudi y Al-Hamadani).

     Después del sitio y captura, todas las tribus árabes (incluída la de los israelitas) fueron deportadas en masa a Babilonia, donde ellas fueron mantenidas hasta 539 a.C.

     Después de la caída de Babilonia ante el rey persa Ciro el Grande en 539 a.C., a todas las tribus árabes desterradas (y no sólo a los israelitas) se les concedió un perdón y quedaron libres para retornar a su patria en la antigua Arabia del Oeste y del Sur.

     Una vez más tenemos que hacer una pausa aquí por un momento, ya que este punto tiene que ser reiterado. Las incursiones militares de Nabucodonosor estaban orientadas contra todas las tribus árabes que tenían que ser castigadas por sus frecuentes ataques y saqueos del comercio de las caravanas.

      En otras palabras, Nabucodonsor no intentó atacar exclusivamente a los israelitas, sitiar su DarSalam (Jerusalén), matar a su líder/rey (Jehoiakim) y destruír su templo; más bien él emprendió una guerra absoluta contra todos los árabes en las regiones del Sur y occidentales de la Península.

     Nabucodonosor atacó todas las fortalezas árabes en Arabia del Sur y occidental y también en Yemen del Norte, y después de años de batallas y bloqueos él retornó a Babilonia con multitudes de tribus cautivas árabes (los israelitas resultaron ser sólo una de ellas).

      Los israelitas fueron capturados (como transgresores de la ley) por su continua piratería y saqueo, no debido a su fe, y vieron su ciudad y su templo destruídos (como daño colateral) en una incursión babilónica orientada a aplastar la rebelión de los árabes.

     Lo que la máquina sionista de distorsión de los hechos dirá a los niños en sus libros de Historia es completamente diferente. La versión sionista describe a Nabucodonosor como planificando toda su campaña con sólo un enemigo y objetivo en mente: los israelitas y su nueva fe en Palestina (no en la antigua Arabia).

     Pero la verdad es que Nabucodonosor bien pudo haber oído nunca hablar de los israelitas o de su culto antes de que él emprendiera sus incursiones militares. La tribu israelita, en efecto, no era la más grande, ni la tribu con más relaciones en la antigua Arabia. De hecho, la tribu Adnan de Arabia occidental era el adversario clave a tener en cuenta en la incursión de Nabucodonosor.

     El punto que estamos tratando de clarificar es que los israelitas fueron llevados en cautiverio a Babilonia, desde Yemen del Norte, no desde Palestina, junto con muchas otras tribus, por su rebelión y saqueo. Y adivine qué: el plan de Nabucodonosor funcionó.

     Después del perdón de Ciro el Grande la mayor parte de las tribus árabes prefirieron seguir en Babilonia. Las únicas tribus que no pudieron asimilarse en la nueva cultura urbana de Babilonia fueron los israelitas. Obviamente el credo judío ha convertido a los israelitas en un grupo/secta antagonista duro de asimilar (aquella misma actitud ha persistido con los judíos incondicionales hasta este día).

     Pero por otra parte el cautiverio en Babilonia dio a los israelitas la oportunidad de oro para descubrir la riqueza de la cultura y la mitología sumeria y babilónica. Sintiendo la inferioridad de su culto, los escribas israelitas se embarcaron en la redacción de un nuevo libro para su tribu.

     En dicho libro, más tarde conocido como la Biblia hebrea, grandes cantidades de profundos mitos sumerios y babilónicos imitados fueron entrelazadas con las historias tribales y superficiales de las tribus israelitas. (Adán y Eva, el Árbol del Conocimiento y el Diluvio de Noé no son sino antiguos mitos asirios y sumerios).

     De este modo, lo que estamos viendo aquí es la distorsionada versión israelita/judía de la historia del antiguo Cercano Oriente. En la versión falsa, los israelitas fueron perseguidos por el rey egipcio (llamado "Faraón", otro fraude) y atacados por el rey babilónico y tenidos en cautiverio por causa de su fe. Pero la verdad es que los israelitas nunca pusieron pie en Egipto, y su Cautiverio en Babilonia fue parte de un exilio más grande de tribus árabes.

     Por cuanto hemos estado concibiendo el mundo antiguo a través del falso prisma israelita, hemos sido engañados para creer que Moisés nació como un príncipe en Egipto, donde él creció y combatió a su rey (Faraón) y condujo a miles de esclavos israelitas desde el valle del Nilo (una historia completamente falsa).

     Además, el libro israelita siguió distorsionando la historia antigua de Babilonia y Asiria, donde ellos monopolizaron las incursiones de Nabucodonosor y la deportación de los árabes.

     El cautiverio de la mayor parte de las tribus árabes había sido convertido en el Cautiverio exclusivo de los israelitas.

     Toda aquella persecución y migración forzada tuvo lugar, dicen, no debido a su saqueo y piratería, sino debido a sus creencias. Ellos fueron mantenidos en cautiverio para preservar su fe (qué engaño).

     El mismo engaño fue realizado otra vez cuando los sionistas modernos deformaron la historia de la Segunda Guerra Mundial. Ellos alteraron / distorsionaron la guerra que barrió toda Europa, Rusia, África del Norte y el Lejano Oriente, en una guerra exclusiva contra los judíos.

     El alto número de víctimas de aquella devastadora guerra (más de 60 millones fueron muertos) fue alterado y de alguna manera monopolizado por la máquina de propaganda sionista como la calamidad exclusiva de los judíos.

     Así es cómo la Historia (antigua y moderna) está siendo distorsionada por los israelitas y los sionistas. Estamos viviendo una gran mentira que fue inventada por los israelitas antiguos, y transmitida a nosotros, generación tras generación, en su deformado libro y sus historias.

     Volvamos a ISIL y su destrucción de las tablillas cuneiformes asirias y babilónicas. Los sionistas saben más que bien que la verdad sobre su origen yemenita podría ser revelada si son desenterradas más tablillas cuneiformes babilónicas.

     Una vez que la historia verdadera del Cautiverio y el origen árabe de la tribu israelita sean expuestos, el proyecto sionista entero podría derrumbarse bajo el poder de la verdad histórica.

     Ya hay una nueva tendencia arqueológica y antropológica que duda de la narrativa predominante sobre el origen de los israelitas y que cuestiona la interpretación bíblico-sionista de las tablillas cuneiformes babilónicas y asirias. La mafia sionista (jázara) está determinada a no dejar que más evidencia incriminatoria caiga en las manos de aquellos eruditos obviamente audaces e imparciales.

     ISIL lo ha hecho muy bien hasta ahora. Facilitados por el Mossad, cientos de artefactos babilónicos y asirios han sido pasados de contrabando desde Iraq y Siria. Meses más tarde muchos de ellos aparecieron de nuevo en Tel-Aviv y fueron exhibidos en el Museo de Tierras Bíblicas bajo el título de "Por los Ríos de Babilonia".

     Por supuesto, los nuevos artículos contrabandeados fueron exhibidos después de que ellos habían sido profesionalmente deformados y forjados para mantenerse en línea con la historia israelita / sionista. Los israelíes son los maestros de la falsificación de artefactos antiguos (recuerde la falsa granada de marfil atribuída a Salomón).

     El paradigma sionista está basado en la historia distorsionada del Éxodo de los israelitas desde Egipto y su persecución por los asirios y su Cautiverio por los babilónicos. Por eso su dios les había prometido la tierra que iba de Egipto a Iraq. Y la narrativa sionista es que los descendientes de aquellos israelitas están retornando en masa hasta el Israel del día moderno (qué tonterías).

     Ésta es la narrativa retorcida de los israelitas / sionistas. Cualquiera que se atreva a interferir con aquella premisa / narrativa está cruzando la línea roja sionista. Pero las líneas rojas deberían a veces ser cruzadas para que la verdad sea revelada, ya que la verdad nos hará libres.

     Descubra el engaño israelita en toda su enorme escala. Destape la verdadera narración / historia de los israelitas en el antiguo Egipto, Babilonia, Arabia y Yemen. Averigüe quién era el verdadero Faraón de Moisés, y dónde tuvo lugar el verdadero Éxodo. Averigüe por qué ni Egipto fue la tierra del Éxodo de los israelitas, ni Palestina su tierra prometida.–






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