James
Fetzer, profesor de lógica y Filosofía de la Ciencia en la Universidad de
Minnesota, fundador del movimiento Académicos
por la Verdad del 11-S, publicó hace cinco días en veteranstoday.com un breve artículo que presentamos en castellano,
relativo a la extraña muerte del fiscal argentino Alberto Nisman.
Posteriormente el señor Fetzer publica de nuevo una entrevista, que también hemos
traducido, que él realizó al conocido escritor y economista argentino Adrián
Salbuchi, experto en globalización, efectuada en Septiembre de 2009. En dicha
conversación Salbuchi, tras 15 años desde el segundo de dos graves atentados
terroristas ocurridos en Buenos Aires contra edificios judíos (que investigaba
el fiscal Nisman), pone en perspectiva y contexto dichos ataques, entregando
diversas claves, delineando sus flagrantes características de "falsa
bandera" y la irrefutable huella israelí, y conectándolas a un patrón más
amplio de "ataques terroristas" similares, ofreciendo un cuadro
coherente en el cual todos esos eventos se insertan en un esquema mayor de
dominación global económica y militar, y aporta la última prueba, donde la
víctima se convierte primero en sospechoso y finalmente en acusado.
Cristina
Fernández:
Objeto
de un Ataque Israelí bajo Falsa Bandera
por Jim Fetzer
29 de Enero de 2015
El Mossad
"suicida" a un fiscal especial
para complicar a la Presidente de
Argentina
Adrián Salbuchi, un experto sobre los
bombazos gemelos de Buenos Aires, de la Embajada israelí (en 1992) y de un
centro comunitario judío (en 1994), ha sido presentado ahora por Russia Today por su análisis del último
acontecimiento, el asesinato/suicidio de Alberto Nisman, Fiscal Público
argentino en el caso del bombazo terrorista del edificio judío de la AMIA [Asociación Mutual Israelita Argentina] ocurrido
en 1994, aparentemente cuando él estaba a punto de hacer pública "evidencia de alto poder"
contra la Presidente Cristina Fernández de Argentina y su ministro de Asuntos
Exteriores Héctor Timerman por encubrir el supuesto papel de Irán en el ataque.
Los bombazos fueron hechos para castigar a
Argentina por cooperar con Irán en el desarrollo del uso pacífico de la energía
atómica, cuando los ataques fueron culpados sobre Irán pero que las evidencias
demostraron que esto había sido un ataque bajo "falsa bandera". Ambas
explosiones fueron atribuídas a coches-bomba, pero, como explica Salbuchi, las
cosas no son como han sido presentadas. En Enero de 2013 la República Argentina
anunció que "iniciaría
conversaciones" con los iraníes (después de un hiato de siete años),
donde fue firmado un "Memorándum de Entendimiento" que se convirtió
en ley local en Marzo de 2013. Una "Comisión
por la Verdad" debía ser establecida, donde Nisman y sus controladores
del Mossad y de la CIA, que afirmaban tener "verdad y evidencia irrefutable contra Irán", fueron
reemplazados:
«Los neoconservadores
en EE.UU. y los israelíes se volvieron locos de rabia. Para añadir insulto al
daño, en Diciembre pasado la Presidente Fernández limpió la cúpula de la
agencia local de Inteligencia, la SI [Secretaría de Inteligencia],
específicamente deshaciéndose del operador-agente de EE.UU./Reino Unido/Israel,
Jaime Stiusso.
«Se suponía que el señor Nisman estaría de
vacaciones recorriendo Europa con su hija de 15 años durante todo este mes de
Enero. Sin embargo, repentinamente mientras visitaba Amsterdam "alguien
allí" parece haberle ordenado que volara de vuelta inmediatamente a
Argentina. Tan rápido, que él le pidió a su esposa que recogiera a su hija en
el aeropuerto de Madrid donde él la dejó, y viajó hacia Buenos Aires.
«Tras llegar, él sacó de su sombrero como
por arte de magia, un expediente del caso de 350 páginas que acusaba a la
Presidente Fernández y a su (también judío como él) ministro de Asuntos
Exteriores Héctor Timerman de "encubrir" a Irán. Él estaba a punto de
presentar esto durante una sesión de emergencia especial de verano en el
Congreso de Argentina a las 3 PM el lunes 19 de Enero, pero él puede haber
comprendido que su caso había nacido muerto y no tenía ninguna posibilidad en
absoluto de sostenerse».
Pero él murió el domingo 18 de Enero,
antes de que pudiera presentar su caso, lo que creó la impresión de que la
Presidente de Argentina podría haber tenido alguna responsabilidad en causar su
muerte para impedirle presentar su expediente. Esto ha provocado un furor en
Argentina, porque muchos de sus ciudadanos no están conscientes de la prueba de
que ambos acontecimientos fueron clásicos ataques israelíes bajo "falsa
bandera". La evidencia es clarísima, y un informe de 350 páginas no iba a
triunfar sobre ella.
Israel no iba a beneficiarse de la reapertura del caso,
pero se beneficiaría si el acusador muriera en una forma que levantara
sospechas sobre Cristina como una manera de castigarla (a ella y a Argentina)
por cooperar con Irán en el pasado. Por cuanto he entrevistado a Adrián
Salbuchi sobre ambos ataques en mi programa de radio, The Real Deal, y
él y yo lo publicamos en voltairenet.org, vuelvo a publicar un artículo
anterior para explicar que éste es un clásico ataque del Mossad por el cual la Presidente Fernández no tiene ninguna
responsabilidad. Ella es el objetivo, no el atacante.
La práctica
de sacar del camino a investigadores claves ha ocurrido en otros ataques bajo
"falsa bandera", incluyendo Sandy Hook, Charlie Hebdo y el
bombazo de Boston. William Podgorski, de 49 años, un comandante de policía del
Estado de Connecticut, que era el principal investigador en el caso de Sandy
Hook, por ejemplo, murió misteriosamente aunque él parecía estar en perfecta
salud. El procurador fiscal en el acontecimiento de Charlie Hebdo en
París, Helric Fredou, de 45 años, supuestamente se suicidó en su oficina
mientras preparaba su informe. Y Nathan Folks, el productor y director de
Hollywood que hizo la denuncia acerca del bombazo de Boston, sufrió una seria
intoxicación por alimentos. Él sobrevivió; los otros no fueron tan afortunados.
Ataques
bajo Falsa Bandera en Argentina en 1992 y 1994
por Jim Fetzer y Adrián Salbuchi
El siguiente artículo se originó en una
entrevista que tuve con Adrián Salbuchi en mi programa The Real Deal, que tuvo lugar el 21 de Septiembre de 2009. Mi
interés por los bombazos en la embajada israelí en 1992 y en el centro
comunitario judío en 1994 había crecido tras ciertas conversaciones en Buenos
Aires cuando presenté mi conferencia "¿Fue
el 11-S un Trabajo Interno?", en la Biblioteca Nacional, con Kurt
Sonnenfeld, Oscar Abudara Bini y otros, el 11 de Septiembre de 2009. Cuando
supe después de mi regreso que Adrián Salbuchi era un experto en esos ataques,
lo invité a mi programa radial.
Desenmascarando el Sionismo Israelí
Ataques Terroristas bajo "Falsa Bandera"
en Argentina en 1992 y
1994
por Adrián Salbuchi
y James Fetzer
21 de Septiembre de 2009
— James
Fetzer: Mi invitado especial de hoy es Adrián Salbuchi, de Argentina, conductor
del programa radial de Buenos Aires "Bienvenidos a la Jungla", y fundador del Movimiento por la
Segunda República Argentina. Es autor de
varios libros sobre geopolítica que incluyen "El Cerebro del Mundo: la
Cara Oculta de la Globalización" y "Bienvenidos
a la Jungla: Dominio y Supervivencia en el Nuevo Orden Mundial". Hoy vamos a hablar sobre los supuestos
atentados terroristas en Buenos Aires en 1992 y 1994. Bienvenido, Adrián, a The
Real Deal.
— Adrián
Salbuchi: Muchas gracias, Jim. Buenas noches a todos y gracias por invitarme a
su programa.
— James
Fetzer: Para orientar a nuestros oyentes, ¿por qué no nos da una breve reseña
de los dos ataques mortales que tuvieron lugar en el centro de la ciudad de
Buenos Aires, uno en la embajada de Israel en 1992, y el otro en la sede de la
mutual judía AMIA, en 1994?
—
Adrián Salbuchi: Aquéllos fueron los dos peores ataques terroristas con bombas
que sufriera Argentina, y tuvieron como blanco dos edificios específicos
ubicados en el centro de Buenos Aires. El primero tuvo lugar en Marzo de 1992 y
demolió completamente la sede de la Embajada de Israel, matando a 29 personas.
El segundo atentado hizo colapsar de manera similar las oficinas centrales de
la Asociación Mutual Judía AMIA en Julio de 1994, dejando 86 muertos.
Ambos atentados tomaron a nuestro país por
sorpresa, ya que los argentinos no habíamos visto ataques tan terribles desde
los tiempos en que nuestro país fuera blanco de los movimientos guerrilleros
internacionales en los años '70. Los argentinos somos un verdadero crisol de
razas que ha logrado reunir a inmigrantes y grupos étnicos de los más diversos
orígenes, que hoy conviven pacíficamente y casi sin conflicto racial o
religioso alguno.
Ambos ataques tuvieron lugar bajo la
administración del ex-Presidente Carlos Menem, quien estaba estrechamente
alineado con las políticas globales de Estados Unidos (en aquel momento George
H. W. Bush era el Presidente de EE.UU.) y, por extensión, con las políticas del
Estado de Israel y de las organizaciones sionistas globales.
Notablemente, en ambos casos, el Gobierno
y los medios de difusión inmediatamente echaron la culpa de manera vehemente a
supuestos "grupos terroristas fundamentalistas islámicos" que se
suponía que utilizaron coches-bomba para volar ambos edificios. A medida que
pasaron los años, sin embargo, las supuestas conexiones con algún "grupo
terrorista islámico" se hicieron cada vez más débiles y crecientemente
ambiguas. Ninguno de los supuestos coches-bomba fue jamás encontrado. Hoy, esos
dos casos se han transformado en paradigmas de la interferencia sistemática por
parte de una amplia serie de grupos de presión que han actuado sobre nuestro
Gobierno, la Justicia y, a través de los medios de comunicación, sobre la
opinión publica.
Particularmente, tales presiones —extremas
en ciertos momentos— fueron ejercidas por organizaciones sionistas locales y
extranjeras, por medios de difusión locales e internacionales, por algunas ONGs
e "individuos eminentes", cuyas opiniones tienen mucho peso, y —por
último, pero no lo menos importante— por las embajadas de potencias
extranjeras, principalmente la de Estados Unidos y la del Estado de Israel.
— James
Fetzer: ¿Cuáles son las diferencias entre la explosión de la Embajada y la de
la AMIA, si es que no fueron idénticas?
—
Adrián Salbuchi: Bueno; el primer caso relacionado con la Embajada de Israel ha
sufrido una gradual supresión informativa a medida que el tiempo ha pasado
debido a diversas "razones comprensibles", al menos, desde el punto
de vista sionista. Para empezar, dado que el objetivo fue la embajada de una
potencia extranjera, comprensiblemente Israel ha tenido una fuerte influencia
sobre las acciones que se tomaron al respecto y sobre la difusión de la
información.
Sin embargo, la pretensión de que el
atentado fue causado por un coche-bomba se desvaneció cuando el Fiscal de
Estado y el tribunal encargado invitaron a inspectores técnicos especializados
de la Academia Nacional de Ingeniería
de Argentina para determinar cuáles fueron las causas que hicieron que el
edificio de la Embajada israelí colapsara. Su conclusión fue que la explosión
tuvo lugar en el interior del
edificio, y que no fue causada por ningún supuesto coche-bomba. Para hacer las
cosas peores para los grupos sionistas de presión, un transeúnte filmó desde
varias cuadras de distancia la nube en forma de hongo que se elevó desde el lugar
de la explosión, un efecto característico que también apuntaba a una explosión
interna.
El edificio de la embajada se encontraba
en una zona muy densamente poblada de la ciudad de Buenos Aires y, aunque la
onda expansiva rompió las ventanas y el yeso de prácticamente todos los
edificios alrededor de la Embajada —volando incluso un vitral de una iglesia
ubicada al otro lado de la calle que lamentablemente cayó sobre un sacerdote,
ocasionándole la muerte—, el único edificio afectado estructuralmente fue la
propia Embajada. Está claro entonces que, o bien hubo un coche-bomba que
propagó una onda expansiva irrealmente selectiva, o la explosión tuvo lugar en
el interior del edificio y no hubo ningún coche-bomba.
Hay muchos otros indicios que apuntan a
esta conclusión. Probablemente por esta razón el caso de la Embajada fue
mencionado cada vez menos en los medios de comunicación, especialmente después
de que surgieron fuertes rumores que indicaban que lo que realmente explotó fue
un arsenal que al parecer los israelíes almacenaban en el sótano del edificio. En
el momento de la explosión, un grupo de funcionarios del Gobierno laborista
israelí estaba reunido en la sede para discutir asuntos relacionados con el
recientemente iniciado proceso de paz de la Conferencia de Paz en Madrid, pero
"afortunadamente" abandonaron el edificio justo antes de la explosión.
Lo mismo ocurrió con el embajador mismo quien, casualmente, también se retiró
de las instalaciones antes de la explosión.
Una situación muy diferente, sin embargo,
ha surgido en torno a las circunstancias que rodearon al segundo y más mortal
ataque contra el edificio de la AMIA, que siempre ha recibido una cobertura de
altísimo perfil en los medios de comunicación locales, e incluso entre algunos
internacionales hasta el día de hoy. En contraste con la Embajada, este
edificio albergaba una organización privada argentina, la AMIA, y su
organización política hermana, la DAIA [Delegación
de Asociaciones Israelitas Argentinas]. Las personas fallecidas eran todos
ciudadanos argentinos, y la tragedia cayó estrictamente bajo jurisdicción
argentina. Y sin embargo, en el mismo día en que ocurrió la explosión, el
Presidente Carlos Menem solicitó oficialmente la ayuda de la FBI y de la CIA
desde Estados Unidos, y del servicio de inteligencia Mossad y de las fuerzas armadas de Israel.
En el caos que se produjo ese día entre
los escombros, los ánimos de la policía local se pusieron muy caldeados cuando
agentes de Inteligencia del ejército israelí plantaron una bandera israelí
entre los escombros. Casi inmediatamente esos mismos israelíes "afortunadamente"
hallaron un fragmento del supuesto coche-bomba —una camioneta Renault Trafic blanca— que
"afortunadamente" resultó tener el número de serie de manufactura en
él. Esto hace recordar otros hallazgos altamente improbables pero
"afortunados", como el hallazgo por la FBI del pasaporte intacto de
un supuesto terrorista suicida entre los escombros del World Trade Center, ¡justo después del 11-S!.
Desde el principio, el caso de la AMIA ha
estado plagado de corrupción, fraude y mentiras, inconsistencias, e incluso contradicciones
flagrantes y crímenes en las más altas esferas. El caso AMIA ha pasado por
siete tribunales federales. El Poder Judicial estableció un especial
"departamento AMIA" para albergar literalmente cientos de miles de páginas
de declaraciones, evidencias, informes, investigaciones, estudios, acusaciones
y contraacusaciones, que se han acumulado durante los más de quince años que
han transcurrido desde que ocurrieron los ataques.
Durante varios años el caso estuvo en el
Juzgado Federal presidido entonces por un juez federal llamado Juan Galeano,
quien era tan débil (si es que no francamente estúpido) que permitió ser
influído y presionado por las organizaciones sionistas locales —las propias
AMIA y DAIA— para que autorizara el pago de un soborno de 400.000 dólares a un
oscuro vendedor de autos usados llamado Carlos Telleldín, quien habría vendido
el supuesto coche-bomba a supuestos agentes de la organización Hezbolá, y a cambio acusara a tres
oficiales de la Policía de Buenos Aires de ser la "conexión local"
que conduciría primero a Siria, luego a Hezbolá,
y finalmente a Irán.
El dinero, aquellos 400.000 dólares de
soborno, fueron proporcionados por el entonces presidente de la DAIA, Rubén
Beraja, a través de su (hoy quebrado) Banco
Mayo. Beraja recientemente pasó varios años en la cárcel a causa de la
quiebra fraudulenta de dicho banco. Pero, para comprender mejor cómo funcionan
estas redes globales de poder, quisiera señalar que antes de aquello, en 1996,
cuando [el ex-gobernador del Banco de la
Reserva Federal de EE.UU.] Paul Volcker estableció una así llamada "Comisión
de Personas Eminentes" para "investigar" cuentas inactivas de
judíos en importantes bancos suizos —a través de las cuales [personas] ellos
extrajeron de aquellos bancos más de 1.250 millones de dólares—, Volker eligió
como una de aquellas "personas eminentes" para integrar su Comisión a
ese mismo oscuro personaje, Rubén Beraja.
La corrupción y las maquinaciones se
pusieron tan mal que, bajo el gobierno de Kirchner, se decidió desechar todo y
"comenzar desde cero", lo cual pronto descubriríamos que ello significó
usar a la CIA y al Mossad para
fabricar acusaciones falsas contra Irán. Ésta es la situación en la que nos
encontramos hoy.
— James
Fetzer: Usted señala que las versiones oficiales sostienen que ambos ataques
fueron realizados con coches-bomba. Pero mi impresión es que las explosiones
fueron exactamente lo contrario, es decir, que ambas tuvieron lugar desde
dentro de los edificios hacia afuera. ¿Es correcto eso?
— Adrián
Salbuchi: Eso es lo que dicen los expertos técnicos. Y, si aplicamos el sentido
común, todos sabemos que cada vez que se produce algún ataque con coches-bomba
reales, siempre se encuentran grandes partes de los vehículos utilizados por
los terroristas [entre los escombros]. En estos dos ataques, sin embargo, no se
encontró nada de los supuestos vehículos portadores de bombas, a excepción de
pruebas falsas obviamente plantadas por agentes israelíes, como mencioné
anteriormente.
En el caso de la AMIA, el Tribunal le
pidió a un perito de la Gendarmería Nacional que diera una "opinión
oficial" sobre el supuesto coche-bomba, y esa persona, el comandante
Osvaldo Laborda, dijo oficialmente que no se hallaron más restos de dicho
coche-bomba "debido a que la
explosión lo enterró debajo la entrada del ex-edificio de la AMIA", si
usted puede creer semejante cosa.
Ahora, yo soy un amigo cercano del abogado
de la defensa Juan Gabriel Labaké, quien representa a dos ciudadanos argentinos
de origen sirio que han sido falsamente acusados de estar involucrados. (Digo
"falsamente" porque, después de 15 años, ni la más mínima evidencia ha
sido presentada contra ellos). Dado que el caso contra sus clientes y contra
Irán dependen del hallazgo del supuesto coche bomba, el doctor Labaké
recientemente solicitó al Fiscal Especial del Estado, Alberto Nisman, que
ordene excavar hasta cuatro metros debajo de la entrada del ex-edificio de la
AMIA a fin de determinar, de una vez por todas, si los restos del vehículo
existen realmente. El Fiscal Nisman rechazó hacer aquello, lo que no es sorprendente
si se considera que él recorre el mundo difundiendo un mensaje fanáticamente
pro-Israel y anti-árabe con respecto al ataque a la AMIA.
A fines de 2007, por ejemplo, el señor
Nisman fue un invitado especial en la Reunión Anual del Congreso Judío Estadounidense (AJC). En Marzo de 2009 él hizo una
exposición [sobre el caso AMIA] en la Biblioteca del "Holocausto" en Queensborough en Nueva York. A fines de
2008 personalmente presentó un amplio informe sobre el estado de dicho caso
ante la Corte Suprema de Justicia, pero no de Argentina, como sería de esperar,
sino de Israel en Tel-Aviv. Claramente, el señor Nisman actúa como Fiscal Especial,
¡no en nombre de Argentina sino del Estado de Israel!.
— James
Fetzer: Posteriormente al ataque a la Embajada, usted mencionó que una sociedad
profesional de ingeniería realizó una investigación, y determinó que la
explosión se produjo desde el interior [del edificio]. ¿Es correcto eso?
—
Adrián Salbuchi: Sí, la Academia Nacional
de Ingenieros de Argentina llegó a esa conclusión, y cuando el entonces
juez de la Corte Suprema Adolfo Vázquez muy razonablemente aceptó ese peritaje,
él fue reprendido públicamente, e incluso insultado, por Ram Aviram, entonces
embajador de Israel en Argentina.
—
James Fetzer: Adrián, usted también mencionó que el Mossad participó en la recolección de información
sobre uno o ambos de estos ataques. Para mi eso resulta simplemente increíble.
¿Cómo fue que ocurrió?
—
Adrián Salbuchi: Bueno, el verdadero culpable fue el ex-Presidente Carlos
Menem, quien se rindió ante las presiones israelíes, sionistas y
estadounidenses, y "pidió a Estados
Unidos e Israel" que ayudaran en la investigación, lo que ambas
naciones aceptaron gustosamente.
— James
Fetzer: Usted explicó que el Mossad
incluso produjo una parte de un vehículo que casualmente resultó que incluía la
placa de identificación del vehículo.
—
Adrián Salbuchi: Sí, tan improbable como ello suena. Esta "evidencia"
fue finalmente rechazada por el Tribunal cuando llegó a ser flagrantemente
obvio que había sido plantada en la escena del crimen. Luego ellos aparecieron
con diversas otras piezas del supuesto coche-bomba, que, cuando fueron enviadas
a la planta local de la Renault para
su verificación, resultaron pertenecer a dos vehículos diferentes, uno de los
cuales al parecer no tenía instalado el bombeador de combustible, de modo que ¡difícilmente
hubiera podido ir a alguna parte!.
— James
Fetzer: ¡Qué vergüenza!. ¿Cómo manejaron esto los tribunales argentinos?; ¿o es
que hasta los tribunales se estaban sometiendo a la interferencia
estadounidense e israelí?
—
Adrián Salbuchi: Fue vergonzoso. Los tribunales se estaban acomodando a la
interferencia de Israel y Estados Unidos. Los medios de comunicación generaron
un gran frenesí en torno a este caso. Las organizaciones sionistas organizaron
una manifestación pública tras otra, lloriqueando por "justicia" y
pidiendo "memoria" —no fuera que el mundo olvidara esos ataques, lo
que no se podría aunque lo intentara—, y acusaron a la justicia argentina de
ser "inoperante, ineficiente y
lenta" cuando ésta no actuaba de la manera requerida por los objetivos
e intereses sionistas, es decir, aceptando flagrantemente todas las falsificaciones
y mentiras.
El mejor ejemplo de lo que digo es el que
ya mencioné acerca del juez pro-sionista Galeano. ¿Puede usted imaginar a un
juez federal autorizando que a un criminal encarcelado se le pague un soborno
para que incrimine falsamente a la policía local y así confunda el caso entero?
Y más encima, el dinero para dicho soborno fue proporcionado por ¡el presidente
de la organización hermana de la AMIA, la DAIA!.
— James
Fetzer: En Argentina muchos ciudadanos creen que el caso de la AMIA está
plagado de corrupción, irregularidades y falsa información. Por lo que usted ha
dicho, entiendo que éste es efectivamente el caso.
—
Adrián Salbuchi: Desafortunadamente. Pero esto fue a causa de una combinación
muy triste de haber tenido nosotros un Gobierno débil e instituciones
acompañante aún más débiles —especialmente el sistema judicial argentino—,
aunado a una prensa cómplice que de forma sistemática apoya el mensaje sionista
y les ayuda a difundir sus aflicciones en tanto víctimas, a fin de atraer la
simpatía de la opinión pública. Esto es tan cierto en Argentina como en la
mayoría de los países occidentales.
Hoy, bajo el gobierno de Cristina
Fernández, las presiones sionistas han logrado deformar la política exterior de
Argentina, tanto, que el Gobierno argentino han acusado formalmente al
ex-Presidente iraní Alí Rafsanyani y a siete miembros clave de su gabinete —que
entre paréntesis incluye al recientemente nombrado ministro de Defensa de
Ahmadineyad, Ahmad Vahidi—, sobre falsas acusaciones, de haber financiado y
planificado el ataque a la AMIA a través de Hezbolá.
Todas esas acusaciones están basadas exclusivamente en falsa información de
Inteligencia proporcionada por la CIA y el Mossad.
¿Puede alguien creer realmente que estos dos servicios de Inteligencia son
imparciales y objetivos? Toda esta situación es una farsa.
—
James Fetzer: Adrián, ¿por qué razón se generaron desde un comienzo tan
improbables "historias oficiales"? Mi impresión es que la política
estaba afectando las investigaciones; en realidad, las estaba dominando.
—
Adrián Salbuchi: Los tribunales argentinos han pasado 15 años buscando pruebas
de una "conexión Irán-Siria-Hezbolá",
las que nunca han sido halladas, por la sencilla pero poderosa razón de que tal
vínculo no existe.
Sin embargo, ambos ataques terroristas se
ajustan muy claramente en su lugar de una manera mucho más lógica cuando se los
inserta dentro del esquema, ya no de una inexistente "conexión iraní",
sino más bien de una muy concreta "conexión israelí".
¿Por qué digo esto? Bueno, echemos un
vistazo a lo que estaba ocurriendo en Israel a principios de los años '90,
cuando ocurrieron esos ataques. En 1991 vimos comenzar la Conferencia de Paz de
Madrid. En Israel el Partido Laborista claramente tenía la ventaja,
especialmente cuando el general Yitzhak Rabin se convirtió en Primer Ministro hacia
Junio de 1992. Rabin parecía haber intentado honestamente alcanzar alguna
suerte de acuerdo mutuo con los palestinos, lo cual, sin embargo, habría
significado la detención y el desmantelamiento de una buena parte de los
asentamientos ilegales establecidos por los fanáticos fundamentalistas
sionistas de ultra-Derecha, que sostienen que cualquiera que ceda siquiera un
centímetro cuadrado de la "sagrada tierra israelí" es un traidor.
Rabin y su partido Laborista intentaron
seguir adelante con el proceso de paz y, en Septiembre de 1993, vimos a Rabin
—aunque de mala gana— estrecharle la mano a Yaser Arafat, supervisados por Bill
Clinton en el Rose Garden de la Casa
Blanca. Él luego se acercó a Siria para arreglar los términos de la paz
definitiva con respecto a las Alturas del Golán. Rabin permitió incluso que Arafat
regresara a Palestina después de 27 años de exilio, lo que tuvo lugar a
principios de Julio de 1994.
Para decirlo suavemente, los sionistas de
ultra-Derecha se volvieron locos. En Febrero de ese año, un judío neoyorquino
de nombre Baruch Goldstein, miembro del grupo fanático Kach, irrumpió en una mezquita en Hebrón y ametralló a más de 40
musulmanes que se encontraban orando en el lugar. "Sorprendentemente"
Goldstein había logrado pasar a través de la "seguridad" israelí ¡sin
ningún problema!. Goldstein fue muerto a su vez, y desde entonces su tumba en
Israel se ha convertido en un lugar de peregrinaje y culto para los sionistas
de ultra-Derecha.
Observe la secuencia de tiempo: el 14 de Julio
de 1994, justo en medio del desarrollo de esta insidiosa lucha interna entre
los sionistas y dentro del propio Israel, el edificio de la AMIA fue volado en
pedazos. La dirigencia de la AMIA en ese entonces era pro-laborista, de modo
que aquello fue claramente un "disparo de advertencia" de la
ultra-Derecha sionista contra Rabin y su Gobierno laborista, para que detuviera
las negociaciones de "paz por territorio" con los palestinos.
Ahora parece que el Primer Ministro Rabin,
que era un tipo rudo, no "entendió el mensaje". Así que, ¿cuándo
llega a su punto culminante toda esta secuencia? El 4 de Noviembre de 1995 —16
meses después del ataque a la AMIA— el Primer Ministro Rabin es asesinado, al estilo
John Kennedy, en las calles de Tel-Aviv, no por un neo-nazi ni por un fundamentalista islámico, sino por un tal Ygal Amir,
un joven estudiante ultra-derechista miembro del movimiento de los colonos relacionado
con el servicio de seguridad interior Shin
Beth, que estaba siendo vigorosamente reorganizado por Rabin.
Shimon Peres quedó como Primer Ministro
durante un tiempo, pero cuando finalmente se convocó a elecciones, los
laboristas fueron barridos y la Derecha sionista ganó la pugna, cuando Benjamin
Netanyahu fue introducido como Primer Ministro en 1997. La ultra-Derecha ha
estado en el poder desde entonces con Ariel Sharon, Ehud Olmert, y hoy, una vez
más, con Netanyahu.
Estas luchas intestinas entre sionistas
tuvieron como uno de sus episodios más sangrientos los bombazos en la Embajada
de Israel y más tarde en el edificio de la AMIA en Argentina, que eran
percibidos en ese entonces por los ultra-sionistas como un baluarte del
laborismo. Usted podría preguntar por qué Buenos Aires. Muy simple: porque la
seguridad pública argentina ha sido siempre, y aún lo es, muy débil, haciendo
así de ambas operaciones terroristas algo relativamente fácil contra objetivos
argentinos.
Sin embargo, y en forma similar al 11-S, aunque ellos han demostrado tener
la capacidad técnica para llevar a cabo ataques bajo "falsa bandera"
(casi) con perfección técnica —utilizando bombas, demoliciones controladas, y
todo—, son sin embargo extremadamente negligentes por dejar sus huellas
dactilares en todo el lugar cuando perpetran estos ataques, que han sido
reveladas por las grandes inconsistencias que han resultado imposibles de
explicar.
— James
Fetzer: Me preocupa lo que usted ha dicho respecto de los tribunales y los
medios de comunicación. No sólo han sido parciales los tribunales sino que la cobertura
noticiosa ha sido cualquier cosa salvo "justa y equilibrada".
— Adrián
Salbuchi: El problema con Argentina es que en los últimos 40 años nuestro
Estado-Nación se ha erosionado de tal manera que ha dejado de ser una institución
soberana y se ha convertido en una entidad de Administración Colonial altamente
dependiente. Ahora, ¿cómo se puede esperar que una nación altamente dependiente
como Argentina tenga un "poder judicial independiente"? De ninguna
manera. Nuestro sistema judicial cumple las órdenes de aquellas personas que
realmente controlan y dirigen el país, donde una red de poder global de grupos
de expertos (think tanks), ONGs y
grupos de presión siempre tienen la última palabra.
Esta red incluye no sólo a entidades como
el Consejo de Relaciones Exteriores
(CFR, Council on Foreign Relations de
EE.UU.), la Comisión Trilateral, la Conferencia Bilderberg y Chatham House, sino que también la
integran el Consejo Judío Mundial
(WJC), AIPAC (American Israel Public
Affairs Committee), la logia masónica B’nai
B’rith, la Organización Sionista
Mundial (WZO), la ADL (Anti-Defamation
League) y el Congreso Judío
Estadounidense (AJC), entre muchísimas otras. ¡Es esta red de poder la que
realmente manda y le tuerce el brazo a nuestro Gobierno!.
El profesor de la Universidad de Harvard
Stephen Walt y el profesor de la Universidad de Chicago John Mearsheimer en su
crucial libro titulado "El Lobby Israelí
y la Política Exterior de Estados Unidos", han mostrado de manera
convincente que las organizaciones sionistas controlan la política exterior de
EE.UU. en Oriente Medio. Dicha obra ha sido ampliamente admirada en el
extranjero, pero ha recibido escasa atención en el propio Estados Unidos.
Si este consorcio maneja tal poder sobre EE.UU.,
¿se puede imaginar usted lo que dicha red puede hacer a un país débil como
Argentina? Naturalmente, la red global de grupos de expertos también formula lo
que los medios globales de comunicación deben informar y decir. Ellos son los
que deciden quiénes aparecerán como los "tipos buenos" y quienes como
los "malos" en CNN, Fox News, The New York Times, Washington
Post, Financial Times, etcétera. Más
aún, ¡ellos son los que deciden qué es noticia y qué no!.
— James
Fetzer: Estos dos casos ocurrieron bajo el gobierno del Presidente Carlos
Menem. Desde entonces varios Presidentes han ido y venido. En los últimos seis
años y medio, su país ha sido gobernado por los Kirchner (Néstor y Cristina).
¿Cómo han estado ellos manejando este caso?
—
Adrián Salbuchi: ¡De una manera espantosa! Antes de dejar de ser Presidente,
Néstor Kirchner prácticamente impuso a su esposa, Cristina, como su sucesora en
la presidencia. Antes de eso, ella había sido una senadora que integraba la
comisión investigadora del ataque contra la AMIA, y ella parece haber forjado
una relación muy estrecha con las organizaciones sionistas.
Un año antes de que cambiaran de lugar
entre ellos, el entonces Presidente Néstor Kirchner, su esposa Cristina y el
ministro de Relaciones Exteriores (entonces y ahora), Jorge Taiana, sostuvieron
una reunión secreta en el Hotel Waldorf-Astoria
de Nueva York el 21 de Septiembre de 2006, con ocho importantes organizaciones sionistas
y pro-Israel, incluyendo al Congreso
Judío Estadounidense, la B’nai B’rith,
la ADL y otras.
No sabemos de lo que hablaron porque, como
digo, fue una reunión secreta; sin embargo, un mes después, los Kirchner
despacharon al fiscal especial Alberto Nisman a Estados Unidos, donde éste se
reunió con agentes de la CIA y del Mossad
y, a su regreso, lanzó una acusación formal contra el ex-Gobierno iraní de Ali
Rafsanyani. El juez de ese caso en ese entonces, Rodolfo Canicoba Corral,
inmediatamente lo complació y aceptó dicha acusación.
Ésa fue una noticia de primera plana e incentivó
al rabino Israel Singer, director político del Congreso Judío Mundial, a "felicitar
al Gobierno argentino", puesto que la acusación de Argentina contra
Irán "confirmaba el compromiso que
los Kirchner asumieron durante aquella reunión secreta". ¿Compromiso?,
¿para hacer qué?, ¿por qué?, ¿a cambio de qué?.
Yo personalmente escribí cartas abiertas
a los Kirchner pidiendo una respuesta. Naturalmente, ellos nunca ni siquiera
reconocieron haber recibido alguna carta enviada por un "ciudadano común".
¡Ésa es la "democracia" de Argentina para uno! Un país donde un Presidente
puede cometer toda clase de maquinaciones traicioneras con potencias
extranjeras a plena luz del día, y donde ¡no hay nada que el "ciudadano
común" pueda hacer para detenerlos!.
— James
Fetzer: ¿Han estado ejerciendo presiones masivas los grupos influyentes y las
organizaciones sionistas (en Argentina)?
—
Adrián Salbuchi: Sí. Ellos tienen un poder decisivo, no sólo sobre la política
exterior, como vemos en el caso de la AMIA, sino sobre nuestros medios de
comunicación, banca, Gobierno, universidades, ONGs, y la vida cultural y
social. Sin embargo, fuentes judías oficiales indican que hay apenas 200.000
judíos viviendo en Argentina, sólo el 0,5% de nuestra población de 40 millones
de personas. O ellos son un grupo étnico verdaderamente superior, lo que
explicaría que estén tan fuertemente sobre-representados en la vida social de Argentina,
o tal vez —sólo tal vez— ellos están abusando de su bien conocida riqueza
económica y apoyo internacional de las organizaciones sionistas y de la red
global de poder a la que me he referido, que está completamente alineada con
los objetivos e intereses sionistas.
— James
Fetzer: ¿Cuáles son los intereses políticos locales e internacionales que han
estado chocando con estos dos casos desde que ocurrieron?
—
Adrián Salbuchi: Creo que debemos ver todo esto como parte del belicismo de los
"halcones" israelíes y estadounidenses, que en años recientes han
puesto descaradamente a Irán en la mira, donde cada día oímos nuevas amenazas
de un ataque militar unilateral contra esa pacífica nación, la que, por cierto,
jamás ha atacado ni invadido a ningún otro país en tiempos modernos, algo que
difícilmente podemos decir de Estados Unidos e Israel, a pesar de que John
Kennedy había afirmado que EE.UU. jamás atacaría a otra nación.
Irán no sólo no ha atacado nunca a ninguna
otra nación sino que ¡ha sido atacado reiteradamente por
"Occidente"!. Por ejemplo, en 1941 Churchill y Stalin invadieron lo
que entonces era Persia para apoderarse de su petróleo, de manera que ellos
pudieran librar su guerra contra Hitler. En 1953 el Presidente iraní
democráticamente elegido Mahmud Mossadegh fue derrocado por un golpe de Estado orquestado
por la CIA después de que él nacionalizara las compañías petroleras
extranjeras. Y, cuando en 1979 Irán finalmente acabó con lo que habían sido
empresas petroleras pro-EE.UU. y pro-Gran Bretaña bajo el Sha Pahlevi, Estados Unidos armó al "bueno" de entonces, Sadam
Hussein, con armas químicas de destrucción masiva, para que Iraq pudiera
emprender una guerra brutal y genocida contra Irán durante 8 años en la década
de los '80. ¡Es todo un récord!.
— James
Fetzer: ¿Cuál ha sido la reacción de la comunidad judía en Argentina frente a
estos dos supuestos ataques, que han sido atribuídos a Irán?
—
Adrián Salbuchi: Los judíos sionistas locales —y muchos no-judíos también— han
sido histéricamente pro-Israel y anti-Irán y anti-musulmanes. Lamentablemente,
aunque hay una parte sustancial de judíos anti-sionistas o no-sionistas en Argentina,
ellos no se atreven a abrir la boca porque saben que si lo hacen, los grupos sionistas
de presión locales —con la AMIA y la DAIA a la cabeza— inmediatamente los
etiquetarán como "malos judíos".
Hemos estado pidiéndole a la parte sana de
la comunidad judía local que se ponga de pie contra la AMIA, la DAIA y la
Embajada israelí, diciéndoles que ellas NO tienen derecho a decir que "hablan en nombre de todos los judíos".
Nosotros insistimos en que deben hablar, y hablar por sí mismos. Como una forma
de auto-preservación. Sin embargo, pareciera que sus ataduras mentales y sus
temores son demasiado fuertes para ser rotos. En consecuencia, no puede
esperarse mucho de ese segmento de la comunidad.
— James
Fetzer: Cuando preguntamos "¿Quién se beneficia?", sabemos que no es
Irán sino otra nación de Oriente Medio, una que tiene un importante arsenal
nuclear pero que nunca ha sido cuestionada por la ONU. ¿Por qué ocurre eso?
—
Adrián Salbuchi: Sí. Todos estos acontecimientos, mentiras, distracciones,
confusiones, orientaciones y giros erróneos, parecen tener un único
beneficiario: el Estado de Israel. Siempre ha sido así, y eso es extremadamente
injusto para Argentina, donde todos los grupos étnicos y razas conviven
pacíficamente. Claramente, necesitamos identificar mejor a las manzanas
podridas en nuestro barril.
— James
Fetzer: Esos eventos me parece que han sido organizados con el objeto de
socavar la cooperación técnica y científica entre Argentina e Irán en relación
al desarrollo de la energía atómica pacífica. Irán nunca hubiera cometido tales
ataques, ya que ello habría sido contrario a sus propios intereses. Israel me
parece que sería el culpable. ¿Estoy en lo correcto; está usted de acuerdo?
—
Adrián Salbuchi: Sí. Efectivamente Argentina siempre estuvo a la vanguardia en
nuestra región en investigación y tecnología nucleares. Todo esto se remonta a
las astutas políticas del ex-Presidente Juan Domingo Perón quien,
independientemente de sus errores, siempre tuvo mucho en mente los intereses de
la nación. Tan pronto como Carlos Menem llegó al poder en 1989, se inclinó ante
la presión de George Bush padre y detuvo el acuerdo de cooperación en
tecnología nuclear que teníamos con Irán en ese entonces.
Los iraníes mientras tanto parecen haber
sido capaces de reemplazar aquello con tecnología china, rusa e incluso
alemana, de modo que el verdadero perdedor fue Argentina, que perdió a un leal
socio comercial y un aliado estratégico. La historia encubridora inventada por
la CIA, el Mossad, Israel, la AMIA,
la DAIA, los Kirchner y otros, hubiera hecho que usted creyera que el Presidente
Rafsanyani planeó el ataque contra la AMIA en venganza porque Argentina
interrumpió su acuerdo de cooperación nuclear. Todo lo que puedo decirle es que
eso ¡es un montón de basura!.
— James
Fetzer: ¿Qué similitudes encuentra usted con otros ataques, en Estados Unidos el
11 de Septiembre de 2001, en Londres el 7 de Julio de 2005 y en Madrid el 11 de
Marzo de 2006?
—
Adrián Salbuchi: Bueno, todos parecen tener la misma "huella
digital", por así decirlo. Como he dicho anteriormente:
•
Todos esos eventos bajo falsa bandera tuvieron una ejecución técnica casi
perfecta, donde los edificios que ellos querían destruír y colapsar siempre lo hicieron,
lo que refleja un apoyo y una planificación tecnológica enorme;
•
Pero ellos dejaron "cabos sueltos" que eran imposibles de explicar, y
sus mentiras terminaron evidenciándose notoriamente;
•
Todos tuvieron episodios de siembra de evidencias;
• La
"gente apropiada" —trabajadores comunes— murió, mientras que las
"personas importantes" —embajadores, altos ejecutivos, gobernadores,
multimillonarios— estuvieron "afortunadamente" fuera de los edificios
en ese momento, y,
•
Finalmente, todos ellos sirvieron para apoyar la "guerra global contra el
terrorismo islámico".
En suma, todos ellos jugaron su parte
perfectamente para satisfacer las necesidades y objetivos circunstanciales de
Israel: todos ellos tuvieron la cobertura mediática "adecuada" y
explicaciones "políticamente correctas" que fueron repetidas hasta la
saciedad. Sï, ¡los atentados a la AMIA y a la Embajada de Israel pertenecen a
la misma categoría que el 11-S, el 7
de Julio y Madrid!.
— James
Fetzer: ¿Cómo se insertan estos dos ataques en una estrategia global más amplia
por parte del poder sionista?
—
Adrián Salbuchi: Como ya lo mencioné, los grupos de presión sionistas, los
grupos influyentes y ciertas ONGs forman parte de una red sumamente compleja e
intrincada de una discreta —no secreta— Red Global de Poder Privado que parece
haber estado dirigiendo el mundo durante las últimas 6 ó 7 décadas.
Me estoy refiriendo a quienes integran el
CFR (Council on Foreign Relations),
la Comisión Trilateral, el grupo Bilderberg, el AIPAC y el Congreso Mundial Judío, entre muchos
otros, incluyendo también a la AMIA y la DAIA en Argentina. Es esta red de
poder la que lleva a cabo la planificación a largo plazo para la élite de poder
del Nuevo Orden Mundial.
Vea usted el caso del CFR, por ejemplo:
ellos son unos 4.500 miembros, personas inteligentes de todas las profesiones,
todos dirigidos por un grupo compacto de gente verdaderamente poderosa: los
Rockefeller, los Bush, los Harriman, los Schiff, los Clinton, los Warburg,
Greenspan, los de Goldman Sachs, Forbes, los Rothschild, Wolfowitz, y
muchísimos otros.
El CFR proporciona la gente clave y los
jóvenes talentosos que integran los directorios y dirigen las principales
corporaciones estadounidenses (las S&P
1000) como directores generales y otros puestos claves. Pero ellos también
dirigen los principales bancos, y siempre manejan las agencias multilaterales
como el FMI, el Banco Mundial y la
OMC, y también dirigen el Banco de la
Reserva Federal. Cuando digo "dirigen", quiero decir que siempre
hay algún miembro del CFR o la Trilateral
a la cabeza. Pero ellos también manejan las publicaciones claves de los medios
de comunicación, y determinan los paradigmas "políticamente
correctos" en la vida académica (universidades de la Liga Ivy) y —quizá lo más importante de todo— ellos están
sistemáticamente a cargo de puestos gubernamentales estratégicos del Poder
ejecutivo, los Departamentos de Estado, Tesoro, Defensa, la CIA, la FBI, la NSA
[National Security Agency], las
embajadas claves, los puestos influyentes en el Congreso, etcétera. Si son
Republicanos o Demócratas, poco importa.
— James
Fetzer: Ésa es una grave denuncia. ¿Podría explicar el razonamiento que la
sustenta?
—
Adrián Salbuchi: Permítame explicarle esto de otra manera. A mí me gusta la
música clásica, y cuando usted va al teatro para escuchar la Novena Sinfonía «Coral» de Beethoven, por ejemplo, ¿qué
vemos? Cien músicos, 4 cantantes solistas y otros 100 en el coro sobre el
escenario. Todos están listos para producir los sonidos correctos y la música
de Beethoven. Pero antes de que ellos puedan empezar, aparece un último hombre,
que hace una reverencia, da su espalda a la audiencia y, con su batuta, hace
que la magia de Beethoven suceda.
Él se para en medio de la orquesta y puede
oír exactamente cómo suena todo, y debe asegurarse de que todo suene bien, de
la manera como Beethoven quería que sonara. Entonces a menudo sucede que los
bronces tocan demasiado fuerte, o los violines demasiado bajo, o algún cantante
puede perderse, pero él, el director de la orquesta, debe asegurarse de que los
primeros violines, los segundos, las violas, los violonchelos, los contrabajos,
los vientos de madera, los bronces, la percusión, los solistas y el coro, hagan
cada uno lo suyo en el momento justo, con el volumen adecuado, y todo en
perfecta armonía.
Pero el director no hace las cosas a su
antojo, ¡no, señor!. Él conduce en base a un pedazo de papel que contiene la
partitura musical de la sinfonía de Beethoven, con instrucciones muy precisas
en cuanto a ritmo, volumen, etc. En otras palabras, el conductor dirige
exactamente lo que un hombre que murió en 1827 —Ludwig van Beethoven— quería
que él dirigiera.
Esta metáfora nos ayuda a comprender el
funcionamiento interno del actual orden mundial: la contraparte de cada
instrumento y cantante son las corporaciones, los bancos, las agencias
multilaterales, las organizaciones, los medios de comunicación, los puestos
gubernamentales, los jefes militares, y así sucesivamente, que son quienes
realmente manejan el mundo. El director de la orquesta sería aquí la compacta
red de poder global o el conjunto de los think
tanks, lobbies y grupos de presión.
La partitura musical es el plan a largo plazo de los verdaderamente poderosos
que dirigen este mundo. Es una vergüenza que en lugar de producir belleza como
lo hacen Beethoven y nuestros músicos, ellos creen un mundo monstruoso basado
en la violencia, la injusticia, la codicia, la guerra, la sangre, el sudor y
las lágrimas.
— James
Fetzer: ¿Qué piensa actualmente la opinión pública argentina acerca de todo
esto?
—
Adrián Salbuchi: ¡Nada!. ¡Casi nadie entiende cómo funciona realmente el mundo!
Y no sólo aquí. Lo mismo ocurre en Estados Unidos, Europa y en casi todas
partes. Por eso es tan importante despertar a la gente a esta realidad, incluso
si tenemos que hacerlo uno por uno.
— James
Fetzer: ¿Cuál es el lugar de Argentina dentro del esquema del "Nuevo Orden
Mundial"?
—
Adrián Salbuchi: Se nos ha asignado un rol de proveedores de materias primas
baratas —energía, minería, alimentos y agua—, y quizá de algunos entrenados y
adecuadamente orientados jóvenes talentosos del Nuevo Orden Mundial para que
ayuden a dirigir el espectáculo por ellos, para que se conviertan en sus bien
pagados administradores.
Por eso Argentina ha sido mantenida
artificialmente sub-poblada. Tenemos el octavo mayor territorio del mundo, y
sin embargo nuestra población es de tan sólo 40 millones de personas.
¡Deberíamos tener entre 140 y 240 millones! Peor aún: el 80% de la población
está amontonada en un puñado de mega-ciudades: Buenos Aires, Córdoba, Rosario,
Tucumán. Especialmente la parte Sur de Argentina —la Patagonia, rica en
petróleo, minería y agua— se encuentra casi deshabitada.
Los sionistas han puesto los ojos sobre la
Patagonia, tanto la parte argentina como la chilena, desde hace muchos años, ya
que ellos probablemente planean establecer allí un segundo Estado judío. El
fundador del sionismo, Theodor Herzl, realmente menciona esto en su libro "Un Estado Judío", publicado
en 1896, que dio inicio al movimiento sionista. El título de uno de sus
capítulos lo dice todo: se titula "¿Palestina
o Argentina?". Dejo el resto a su informada imaginación.
— James
Fetzer: Usted ha esbozado un plan para la dominación global económica y
militar. ¿Estoy en lo cierto? Y, si es así, ¿qué podemos hacer al respecto?; ¿a
dónde vamos desde aquí?
—
Adrián Salbuchi: Sí. Ellos tienen como objetivo la creación de un Gobierno
Mundial que va a reemplazar a la Globalización. La globalización tiene todas
las apariencias de un gobierno mundial, pero sin embargo es aún informal. Los
cambios importantes están sobre el horizonte.
«Los
acontecimientos venideros proyectan sus sombras hacia adelante», dijo una vez el dramaturgo alemán Johann von Goethe.
Tener alguna vislumbre de lo que viene es en cierta manera como armar un
rompecabezas, donde a medida que usted une las piezas, empieza a aparecer una
imagen. Ahora bien, si cuando usted está haciendo eso aparece la proa de un
barco, no tiene que ser un genio para darse cuenta de que lo que tiene que
buscar son las restantes piezas del barco. Por puro sentido común usted no
buscará la parte de atrás de un tren o de una casa. Sin duda será un barco.
Cualquier pieza azul probablemente sea cielo, y entonces las ponemos arriba, y
las verdes serán pasto, y aquéllas las pondremos abajo. A medida que usted hace
eso, la imagen se hará cada vez más completa. Usted sólo tiene que tener
alrededor del 60% de las piezas en su lugar para tener una idea de toda la
imagen. Se trata del arte de usar el sentido común para deducir las piezas que
están faltando. Lo mismo ocurre con este Nuevo Orden Mundial: usted no necesita
tener todas las piezas en su lugar para saber cómo se verá.
Basado en esto, digo que lo que viene será
un Gobierno Mundial público FORMAL, dirigido desde un nivel superior PRIVADO. Me
imagino que tendrá varios centros especializados clave: Nueva York (como
capital financiera del mundo), Washington DC (como capital administrativa militar
de una fuerza armada mundial), Londres (como la capital política; el
"cerebro del mundo" la llamo yo, ya que siempre lo ha sido), Roma (o
más bien el Vaticano, como el "centro ecuménico religioso mundial",
lo que explica por qué muchos clérigos decadentes bajo Joseph Ratzinger están
tan ansiosos de integrarse de la manera más "políticamente correcta" como
puedan dentro del Nuevo Orden Mundial), y finalmente Jerusalén como la "capital
espiritual" del mundo, donde los sionistas del Nuevo Orden Mundial pretenden
materializar su sueño milenario de entronizar al "Rey del Mundo".
Esta última parte se vincula con cierta
profecía bíblica que ellos quisieran que se hiciera realidad, la cual los cristianos
sionistas en Estados Unidos relacionan con la "Segunda Venida". La "prueba"
de eso, dicen ellos, es el retorno de los judíos a Israel. Ahora éstos tienen
que (re)construír el Tercer Templo de Salomón. El problema es que la Mezquita
de la Roca, uno de los santuarios más sagrados del Islam, se encuentra sobre ese
sitio. Me pregunto si no habrá otra bomba en camino allí.
— James
Fetzer: Adrián, no puedo agradecerle lo suficiente por venir a este programa
para hablar de estos acontecimientos, que, en mi opinión, arrojan luz sobre una
serie de eventos relacionados en Estados Unidos y otros países. Debemos entenderlos
si queremos permanecer libres de manipulación por parte de fuerzas que
pretenden controlarnos.–


Vea el documental "AMIA: La causa - 15 años sin justicia" (1 h 21 min, del año 2009), co-producido por Anima Films y The History Channel, dirigido por Matías Gueilburt, y presentado por el historiador-investigador Carlos de Nápoli.
ResponderEliminarPermítanme informarles a ustedes que el señor Salbuchi es judío, su esposa es asimismo judía y también lo son sus hijos, cosa que en la Argentina es bastante sabido. Debido a que hio públicvo esta circunstancia, su compañero de programa en el canal TLV1, Enrique Romero,lo abandonó.
ResponderEliminarmmm...no lo sabía...O sea que A.Salbuchi bien puede estar cumpliendo el mismo papel que desempeñó la Iglesia Católica Argentina al formar la J.P. para hacerlo volver a Perón desde el exilio identificando a sus nacientes líderes antes de que pudieran actuar para luego entregar sus nombres bajo listas negras a las Fuerzas Armadas que luego los desaparecerían siniestramente logrando así que el verdadero peronismo desaparezca? Una disidencia controlada...
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