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martes, 3 de febrero de 2015

Adrián Salbuchi - Sobre los Ataques Terroristas en Bs. Aires



     James Fetzer, profesor de lógica y Filosofía de la Ciencia en la Universidad de Minnesota, fundador del movimiento Académicos por la Verdad del 11-S, publicó hace cinco días en veteranstoday.com un breve artículo que presentamos en castellano, relativo a la extraña muerte del fiscal argentino Alberto Nisman. Posteriormente el señor Fetzer publica de nuevo una entrevista, que también hemos traducido, que él realizó al conocido escritor y economista argentino Adrián Salbuchi, experto en globalización, efectuada en Septiembre de 2009. En dicha conversación Salbuchi, tras 15 años desde el segundo de dos graves atentados terroristas ocurridos en Buenos Aires contra edificios judíos (que investigaba el fiscal Nisman), pone en perspectiva y contexto dichos ataques, entregando diversas claves, delineando sus flagrantes características de "falsa bandera" y la irrefutable huella israelí, y conectándolas a un patrón más amplio de "ataques terroristas" similares, ofreciendo un cuadro coherente en el cual todos esos eventos se insertan en un esquema mayor de dominación global económica y militar, y aporta la última prueba, donde la víctima se convierte primero en sospechoso y finalmente en acusado.


Cristina Fernández:
Objeto de un Ataque Israelí bajo Falsa Bandera
por Jim Fetzer
29 de Enero de 2015



El Mossad "suicida" a un fiscal especial
para complicar a la Presidente de Argentina


     Adrián Salbuchi, un experto sobre los bombazos gemelos de Buenos Aires, de la Embajada israelí (en 1992) y de un centro comunitario judío (en 1994), ha sido presentado ahora por Russia Today por su análisis del último acontecimiento, el asesinato/suicidio de Alberto Nisman, Fiscal Público argentino en el caso del bombazo terrorista del edificio judío de la AMIA [Asociación Mutual Israelita Argentina] ocurrido en 1994, aparentemente cuando él estaba a punto de hacer pública "evidencia de alto poder" contra la Presidente Cristina Fernández de Argentina y su ministro de Asuntos Exteriores Héctor Timerman por encubrir el supuesto papel de Irán en el ataque.

     Los bombazos fueron hechos para castigar a Argentina por cooperar con Irán en el desarrollo del uso pacífico de la energía atómica, cuando los ataques fueron culpados sobre Irán pero que las evidencias demostraron que esto había sido un ataque bajo "falsa bandera". Ambas explosiones fueron atribuídas a coches-bomba, pero, como explica Salbuchi, las cosas no son como han sido presentadas. En Enero de 2013 la República Argentina anunció que "iniciaría conversaciones" con los iraníes (después de un hiato de siete años), donde fue firmado un "Memorándum de Entendimiento" que se convirtió en ley local en Marzo de 2013. Una "Comisión por la Verdad" debía ser establecida, donde Nisman y sus controladores del Mossad y de la CIA, que afirmaban tener "verdad y evidencia irrefutable contra Irán", fueron reemplazados:

    «Los neoconservadores en EE.UU. y los israelíes se volvieron locos de rabia. Para añadir insulto al daño, en Diciembre pasado la Presidente Fernández limpió la cúpula de la agencia local de Inteligencia, la SI [Secretaría de Inteligencia], específicamente deshaciéndose del operador-agente de EE.UU./Reino Unido/Israel, Jaime Stiusso.

    «Se suponía que el señor Nisman estaría de vacaciones recorriendo Europa con su hija de 15 años durante todo este mes de Enero. Sin embargo, repentinamente mientras visitaba Amsterdam "alguien allí" parece haberle ordenado que volara de vuelta inmediatamente a Argentina. Tan rápido, que él le pidió a su esposa que recogiera a su hija en el aeropuerto de Madrid donde él la dejó, y viajó hacia Buenos Aires.

    «Tras llegar, él sacó de su sombrero como por arte de magia, un expediente del caso de 350 páginas que acusaba a la Presidente Fernández y a su (también judío como él) ministro de Asuntos Exteriores Héctor Timerman de "encubrir" a Irán. Él estaba a punto de presentar esto durante una sesión de emergencia especial de verano en el Congreso de Argentina a las 3 PM el lunes 19 de Enero, pero él puede haber comprendido que su caso había nacido muerto y no tenía ninguna posibilidad en absoluto de sostenerse».

     Pero él murió el domingo 18 de Enero, antes de que pudiera presentar su caso, lo que creó la impresión de que la Presidente de Argentina podría haber tenido alguna responsabilidad en causar su muerte para impedirle presentar su expediente. Esto ha provocado un furor en Argentina, porque muchos de sus ciudadanos no están conscientes de la prueba de que ambos acontecimientos fueron clásicos ataques israelíes bajo "falsa bandera". La evidencia es clarísima, y un informe de 350 páginas no iba a triunfar sobre ella.

     Israel no iba a beneficiarse de la reapertura del caso, pero se beneficiaría si el acusador muriera en una forma que levantara sospechas sobre Cristina como una manera de castigarla (a ella y a Argentina) por cooperar con Irán en el pasado. Por cuanto he entrevistado a Adrián Salbuchi sobre ambos ataques en mi programa de radio, The Real Deal, y él y yo lo publicamos en voltairenet.org, vuelvo a publicar un artículo anterior para explicar que éste es un clásico ataque del Mossad por el cual la Presidente Fernández no tiene ninguna responsabilidad. Ella es el objetivo, no el atacante.

     La práctica de sacar del camino a investigadores claves ha ocurrido en otros ataques bajo "falsa bandera", incluyendo Sandy Hook, Charlie Hebdo y el bombazo de Boston. William Podgorski, de 49 años, un comandante de policía del Estado de Connecticut, que era el principal investigador en el caso de Sandy Hook, por ejemplo, murió misteriosamente aunque él parecía estar en perfecta salud. El procurador fiscal en el acontecimiento de Charlie Hebdo en París, Helric Fredou, de 45 años, supuestamente se suicidó en su oficina mientras preparaba su informe. Y Nathan Folks, el productor y director de Hollywood que hizo la denuncia acerca del bombazo de Boston, sufrió una seria intoxicación por alimentos. Él sobrevivió; los otros no fueron tan afortunados.


Ataques bajo Falsa Bandera en Argentina en 1992 y 1994
por Jim Fetzer y Adrián Salbuchi

     El siguiente artículo se originó en una entrevista que tuve con Adrián Salbuchi en mi programa The Real Deal, que tuvo lugar el 21 de Septiembre de 2009. Mi interés por los bombazos en la embajada israelí en 1992 y en el centro comunitario judío en 1994 había crecido tras ciertas conversaciones en Buenos Aires cuando presenté mi conferencia "¿Fue el 11-S un Trabajo Interno?", en la Biblioteca Nacional, con Kurt Sonnenfeld, Oscar Abudara Bini y otros, el 11 de Septiembre de 2009. Cuando supe después de mi regreso que Adrián Salbuchi era un experto en esos ataques, lo invité a mi programa radial.


Desenmascarando el Sionismo Israelí
Ataques Terroristas bajo "Falsa Bandera"
 en Argentina en 1992 y 1994
por Adrián Salbuchi y James Fetzer
21 de Septiembre de 2009



— James Fetzer: Mi invitado especial de hoy es Adrián Salbuchi, de Argentina, conductor del programa radial de Buenos Aires "Bienvenidos a la Jungla", y fundador del Movimiento por la Segunda República Argentina. Es autor de varios libros sobre geopolítica que incluyen "El Cerebro del Mundo: la Cara Oculta de la Globalización" y "Bienvenidos a la Jungla: Dominio y Supervivencia en el Nuevo Orden Mundial". Hoy vamos a hablar sobre los supuestos atentados terroristas en Buenos Aires en 1992 y 1994. Bienvenido, Adrián, a The Real Deal.

— Adrián Salbuchi: Muchas gracias, Jim. Buenas noches a todos y gracias por invitarme a su programa.

— James Fetzer: Para orientar a nuestros oyentes, ¿por qué no nos da una breve reseña de los dos ataques mortales que tuvieron lugar en el centro de la ciudad de Buenos Aires, uno en la embajada de Israel en 1992, y el otro en la sede de la mutual judía AMIA, en 1994?

— Adrián Salbuchi: Aquéllos fueron los dos peores ataques terroristas con bombas que sufriera Argentina, y tuvieron como blanco dos edificios específicos ubicados en el centro de Buenos Aires. El primero tuvo lugar en Marzo de 1992 y demolió completamente la sede de la Embajada de Israel, matando a 29 personas. El segundo atentado hizo colapsar de manera similar las oficinas centrales de la Asociación Mutual Judía AMIA en Julio de 1994, dejando 86 muertos.

     Ambos atentados tomaron a nuestro país por sorpresa, ya que los argentinos no habíamos visto ataques tan terribles desde los tiempos en que nuestro país fuera blanco de los movimientos guerrilleros internacionales en los años '70. Los argentinos somos un verdadero crisol de razas que ha logrado reunir a inmigrantes y grupos étnicos de los más diversos orígenes, que hoy conviven pacíficamente y casi sin conflicto racial o religioso alguno.

     Ambos ataques tuvieron lugar bajo la administración del ex-Presidente Carlos Menem, quien estaba estrechamente alineado con las políticas globales de Estados Unidos (en aquel momento George H. W. Bush era el Presidente de EE.UU.) y, por extensión, con las políticas del Estado de Israel y de las organizaciones sionistas globales.

     Notablemente, en ambos casos, el Gobierno y los medios de difusión inmediatamente echaron la culpa de manera vehemente a supuestos "grupos terroristas fundamentalistas islámicos" que se suponía que utilizaron coches-bomba para volar ambos edificios. A medida que pasaron los años, sin embargo, las supuestas conexiones con algún "grupo terrorista islámico" se hicieron cada vez más débiles y crecientemente ambiguas. Ninguno de los supuestos coches-bomba fue jamás encontrado. Hoy, esos dos casos se han transformado en paradigmas de la interferencia sistemática por parte de una amplia serie de grupos de presión que han actuado sobre nuestro Gobierno, la Justicia y, a través de los medios de comunicación, sobre la opinión publica.

     Particularmente, tales presiones —extremas en ciertos momentos— fueron ejercidas por organizaciones sionistas locales y extranjeras, por medios de difusión locales e internacionales, por algunas ONGs e "individuos eminentes", cuyas opiniones tienen mucho peso, y —por último, pero no lo menos importante— por las embajadas de potencias extranjeras, principalmente la de Estados Unidos y la del Estado de Israel.

— James Fetzer: ¿Cuáles son las diferencias entre la explosión de la Embajada y la de la AMIA, si es que no fueron idénticas?

— Adrián Salbuchi: Bueno; el primer caso relacionado con la Embajada de Israel ha sufrido una gradual supresión informativa a medida que el tiempo ha pasado debido a diversas "razones comprensibles", al menos, desde el punto de vista sionista. Para empezar, dado que el objetivo fue la embajada de una potencia extranjera, comprensiblemente Israel ha tenido una fuerte influencia sobre las acciones que se tomaron al respecto y sobre la difusión de la información.

     Sin embargo, la pretensión de que el atentado fue causado por un coche-bomba se desvaneció cuando el Fiscal de Estado y el tribunal encargado invitaron a inspectores técnicos especializados de la Academia Nacional de Ingeniería de Argentina para determinar cuáles fueron las causas que hicieron que el edificio de la Embajada israelí colapsara. Su conclusión fue que la explosión tuvo lugar en el interior del edificio, y que no fue causada por ningún supuesto coche-bomba. Para hacer las cosas peores para los grupos sionistas de presión, un transeúnte filmó desde varias cuadras de distancia la nube en forma de hongo que se elevó desde el lugar de la explosión, un efecto característico que también apuntaba a una explosión interna.

     El edificio de la embajada se encontraba en una zona muy densamente poblada de la ciudad de Buenos Aires y, aunque la onda expansiva rompió las ventanas y el yeso de prácticamente todos los edificios alrededor de la Embajada —volando incluso un vitral de una iglesia ubicada al otro lado de la calle que lamentablemente cayó sobre un sacerdote, ocasionándole la muerte—, el único edificio afectado estructuralmente fue la propia Embajada. Está claro entonces que, o bien hubo un coche-bomba que propagó una onda expansiva irrealmente selectiva, o la explosión tuvo lugar en el interior del edificio y no hubo ningún coche-bomba.

     Hay muchos otros indicios que apuntan a esta conclusión. Probablemente por esta razón el caso de la Embajada fue mencionado cada vez menos en los medios de comunicación, especialmente después de que surgieron fuertes rumores que indicaban que lo que realmente explotó fue un arsenal que al parecer los israelíes almacenaban en el sótano del edificio. En el momento de la explosión, un grupo de funcionarios del Gobierno laborista israelí estaba reunido en la sede para discutir asuntos relacionados con el recientemente iniciado proceso de paz de la Conferencia de Paz en Madrid, pero "afortunadamente" abandonaron el edificio justo antes de la explosión. Lo mismo ocurrió con el embajador mismo quien, casualmente, también se retiró de las instalaciones antes de la explosión.

     Una situación muy diferente, sin embargo, ha surgido en torno a las circunstancias que rodearon al segundo y más mortal ataque contra el edificio de la AMIA, que siempre ha recibido una cobertura de altísimo perfil en los medios de comunicación locales, e incluso entre algunos internacionales hasta el día de hoy. En contraste con la Embajada, este edificio albergaba una organización privada argentina, la AMIA, y su organización política hermana, la DAIA [Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas]. Las personas fallecidas eran todos ciudadanos argentinos, y la tragedia cayó estrictamente bajo jurisdicción argentina. Y sin embargo, en el mismo día en que ocurrió la explosión, el Presidente Carlos Menem solicitó oficialmente la ayuda de la FBI y de la CIA desde Estados Unidos, y del servicio de inteligencia Mossad y de las fuerzas armadas de Israel.

     En el caos que se produjo ese día entre los escombros, los ánimos de la policía local se pusieron muy caldeados cuando agentes de Inteligencia del ejército israelí plantaron una bandera israelí entre los escombros. Casi inmediatamente esos mismos israelíes "afortunadamente" hallaron un fragmento del supuesto coche-bomba —una camioneta Renault Trafic blanca— que "afortunadamente" resultó tener el número de serie de manufactura en él. Esto hace recordar otros hallazgos altamente improbables pero "afortunados", como el hallazgo por la FBI del pasaporte intacto de un supuesto terrorista suicida entre los escombros del World Trade Center, ¡justo después del 11-S!.

     Desde el principio, el caso de la AMIA ha estado plagado de corrupción, fraude y mentiras, inconsistencias, e incluso contradicciones flagrantes y crímenes en las más altas esferas. El caso AMIA ha pasado por siete tribunales federales. El Poder Judicial estableció un especial "departamento AMIA" para albergar literalmente cientos de miles de páginas de declaraciones, evidencias, informes, investigaciones, estudios, acusaciones y contraacusaciones, que se han acumulado durante los más de quince años que han transcurrido desde que ocurrieron los ataques.

     Durante varios años el caso estuvo en el Juzgado Federal presidido entonces por un juez federal llamado Juan Galeano, quien era tan débil (si es que no francamente estúpido) que permitió ser influído y presionado por las organizaciones sionistas locales —las propias AMIA y DAIA— para que autorizara el pago de un soborno de 400.000 dólares a un oscuro vendedor de autos usados llamado Carlos Telleldín, quien habría vendido el supuesto coche-bomba a supuestos agentes de la organización Hezbolá, y a cambio acusara a tres oficiales de la Policía de Buenos Aires de ser la "conexión local" que conduciría primero a Siria, luego a Hezbolá, y finalmente a Irán.

     El dinero, aquellos 400.000 dólares de soborno, fueron proporcionados por el entonces presidente de la DAIA, Rubén Beraja, a través de su (hoy quebrado) Banco Mayo. Beraja recientemente pasó varios años en la cárcel a causa de la quiebra fraudulenta de dicho banco. Pero, para comprender mejor cómo funcionan estas redes globales de poder, quisiera señalar que antes de aquello, en 1996, cuando [el ex-gobernador del Banco de la Reserva Federal de EE.UU.] Paul Volcker estableció una así llamada "Comisión de Personas Eminentes" para "investigar" cuentas inactivas de judíos en importantes bancos suizos —a través de las cuales [personas] ellos extrajeron de aquellos bancos más de 1.250 millones de dólares—, Volker eligió como una de aquellas "personas eminentes" para integrar su Comisión a ese mismo oscuro personaje, Rubén Beraja.

     La corrupción y las maquinaciones se pusieron tan mal que, bajo el gobierno de Kirchner, se decidió desechar todo y "comenzar desde cero", lo cual pronto descubriríamos que ello significó usar a la CIA y al Mossad para fabricar acusaciones falsas contra Irán. Ésta es la situación en la que nos encontramos hoy.

— James Fetzer: Usted señala que las versiones oficiales sostienen que ambos ataques fueron realizados con coches-bomba. Pero mi impresión es que las explosiones fueron exactamente lo contrario, es decir, que ambas tuvieron lugar desde dentro de los edificios hacia afuera. ¿Es correcto eso?

— Adrián Salbuchi: Eso es lo que dicen los expertos técnicos. Y, si aplicamos el sentido común, todos sabemos que cada vez que se produce algún ataque con coches-bomba reales, siempre se encuentran grandes partes de los vehículos utilizados por los terroristas [entre los escombros]. En estos dos ataques, sin embargo, no se encontró nada de los supuestos vehículos portadores de bombas, a excepción de pruebas falsas obviamente plantadas por agentes israelíes, como mencioné anteriormente.

     En el caso de la AMIA, el Tribunal le pidió a un perito de la Gendarmería Nacional que diera una "opinión oficial" sobre el supuesto coche-bomba, y esa persona, el comandante Osvaldo Laborda, dijo oficialmente que no se hallaron más restos de dicho coche-bomba "debido a que la explosión lo enterró debajo la entrada del ex-edificio de la AMIA", si usted puede creer semejante cosa.

    Ahora, yo soy un amigo cercano del abogado de la defensa Juan Gabriel Labaké, quien representa a dos ciudadanos argentinos de origen sirio que han sido falsamente acusados de estar involucrados. (Digo "falsamente" porque, después de 15 años, ni la más mínima evidencia ha sido presentada contra ellos). Dado que el caso contra sus clientes y contra Irán dependen del hallazgo del supuesto coche bomba, el doctor Labaké recientemente solicitó al Fiscal Especial del Estado, Alberto Nisman, que ordene excavar hasta cuatro metros debajo de la entrada del ex-edificio de la AMIA a fin de determinar, de una vez por todas, si los restos del vehículo existen realmente. El Fiscal Nisman rechazó hacer aquello, lo que no es sorprendente si se considera que él recorre el mundo difundiendo un mensaje fanáticamente pro-Israel y anti-árabe con respecto al ataque a la AMIA.

     A fines de 2007, por ejemplo, el señor Nisman fue un invitado especial en la Reunión Anual del Congreso Judío Estadounidense (AJC). En Marzo de 2009 él hizo una exposición [sobre el caso AMIA] en la Biblioteca del "Holocausto" en Queensborough en Nueva York. A fines de 2008 personalmente presentó un amplio informe sobre el estado de dicho caso ante la Corte Suprema de Justicia, pero no de Argentina, como sería de esperar, sino de Israel en Tel-Aviv. Claramente, el señor Nisman actúa como Fiscal Especial, ¡no en nombre de Argentina sino del Estado de Israel!.

— James Fetzer: Posteriormente al ataque a la Embajada, usted mencionó que una sociedad profesional de ingeniería realizó una investigación, y determinó que la explosión se produjo desde el interior [del edificio]. ¿Es correcto eso?

— Adrián Salbuchi: Sí, la Academia Nacional de Ingenieros de Argentina llegó a esa conclusión, y cuando el entonces juez de la Corte Suprema Adolfo Vázquez muy razonablemente aceptó ese peritaje, él fue reprendido públicamente, e incluso insultado, por Ram Aviram, entonces embajador de Israel en Argentina.

— James Fetzer: Adrián, usted también mencionó que el Mossad participó en la recolección de información sobre uno o ambos de estos ataques. Para mi eso resulta simplemente increíble. ¿Cómo fue que ocurrió?

— Adrián Salbuchi: Bueno, el verdadero culpable fue el ex-Presidente Carlos Menem, quien se rindió ante las presiones israelíes, sionistas y estadounidenses, y "pidió a Estados Unidos e Israel" que ayudaran en la investigación, lo que ambas naciones aceptaron gustosamente.

— James Fetzer: Usted explicó que el Mossad incluso produjo una parte de un vehículo que casualmente resultó que incluía la placa de identificación del vehículo.

— Adrián Salbuchi: Sí, tan improbable como ello suena. Esta "evidencia" fue finalmente rechazada por el Tribunal cuando llegó a ser flagrantemente obvio que había sido plantada en la escena del crimen. Luego ellos aparecieron con diversas otras piezas del supuesto coche-bomba, que, cuando fueron enviadas a la planta local de la Renault para su verificación, resultaron pertenecer a dos vehículos diferentes, uno de los cuales al parecer no tenía instalado el bombeador de combustible, de modo que ¡difícilmente hubiera podido ir a alguna parte!.

— James Fetzer: ¡Qué vergüenza!. ¿Cómo manejaron esto los tribunales argentinos?; ¿o es que hasta los tribunales se estaban sometiendo a la interferencia estadounidense e israelí?

— Adrián Salbuchi: Fue vergonzoso. Los tribunales se estaban acomodando a la interferencia de Israel y Estados Unidos. Los medios de comunicación generaron un gran frenesí en torno a este caso. Las organizaciones sionistas organizaron una manifestación pública tras otra, lloriqueando por "justicia" y pidiendo "memoria" —no fuera que el mundo olvidara esos ataques, lo que no se podría aunque lo intentara—, y acusaron a la justicia argentina de ser "inoperante, ineficiente y lenta" cuando ésta no actuaba de la manera requerida por los objetivos e intereses sionistas, es decir, aceptando flagrantemente todas las falsificaciones y mentiras.

     El mejor ejemplo de lo que digo es el que ya mencioné acerca del juez pro-sionista Galeano. ¿Puede usted imaginar a un juez federal autorizando que a un criminal encarcelado se le pague un soborno para que incrimine falsamente a la policía local y así confunda el caso entero? Y más encima, el dinero para dicho soborno fue proporcionado por ¡el presidente de la organización hermana de la AMIA, la DAIA!.

— James Fetzer: En Argentina muchos ciudadanos creen que el caso de la AMIA está plagado de corrupción, irregularidades y falsa información. Por lo que usted ha dicho, entiendo que éste es efectivamente el caso.

— Adrián Salbuchi: Desafortunadamente. Pero esto fue a causa de una combinación muy triste de haber tenido nosotros un Gobierno débil e instituciones acompañante aún más débiles —especialmente el sistema judicial argentino—, aunado a una prensa cómplice que de forma sistemática apoya el mensaje sionista y les ayuda a difundir sus aflicciones en tanto víctimas, a fin de atraer la simpatía de la opinión pública. Esto es tan cierto en Argentina como en la mayoría de los países occidentales.

     Hoy, bajo el gobierno de Cristina Fernández, las presiones sionistas han logrado deformar la política exterior de Argentina, tanto, que el Gobierno argentino han acusado formalmente al ex-Presidente iraní Alí Rafsanyani y a siete miembros clave de su gabinete —que entre paréntesis incluye al recientemente nombrado ministro de Defensa de Ahmadineyad, Ahmad Vahidi—, sobre falsas acusaciones, de haber financiado y planificado el ataque a la AMIA a través de Hezbolá. Todas esas acusaciones están basadas exclusivamente en falsa información de Inteligencia proporcionada por la CIA y el Mossad. ¿Puede alguien creer realmente que estos dos servicios de Inteligencia son imparciales y objetivos? Toda esta situación es una farsa.

— James Fetzer: Adrián, ¿por qué razón se generaron desde un comienzo tan improbables "historias oficiales"? Mi impresión es que la política estaba afectando las investigaciones; en realidad, las estaba dominando.

— Adrián Salbuchi: Los tribunales argentinos han pasado 15 años buscando pruebas de una "conexión Irán-Siria-Hezbolá", las que nunca han sido halladas, por la sencilla pero poderosa razón de que tal vínculo no existe.

     Sin embargo, ambos ataques terroristas se ajustan muy claramente en su lugar de una manera mucho más lógica cuando se los inserta dentro del esquema, ya no de una inexistente "conexión iraní", sino más bien de una muy concreta "conexión israelí".

     ¿Por qué digo esto? Bueno, echemos un vistazo a lo que estaba ocurriendo en Israel a principios de los años '90, cuando ocurrieron esos ataques. En 1991 vimos comenzar la Conferencia de Paz de Madrid. En Israel el Partido Laborista claramente tenía la ventaja, especialmente cuando el general Yitzhak Rabin se convirtió en Primer Ministro hacia Junio de 1992. Rabin parecía haber intentado honestamente alcanzar alguna suerte de acuerdo mutuo con los palestinos, lo cual, sin embargo, habría significado la detención y el desmantelamiento de una buena parte de los asentamientos ilegales establecidos por los fanáticos fundamentalistas sionistas de ultra-Derecha, que sostienen que cualquiera que ceda siquiera un centímetro cuadrado de la "sagrada tierra israelí" es un traidor.

     Rabin y su partido Laborista intentaron seguir adelante con el proceso de paz y, en Septiembre de 1993, vimos a Rabin —aunque de mala gana— estrecharle la mano a Yaser Arafat, supervisados por Bill Clinton en el Rose Garden de la Casa Blanca. Él luego se acercó a Siria para arreglar los términos de la paz definitiva con respecto a las Alturas del Golán. Rabin permitió incluso que Arafat regresara a Palestina después de 27 años de exilio, lo que tuvo lugar a principios de Julio de 1994.

     Para decirlo suavemente, los sionistas de ultra-Derecha se volvieron locos. En Febrero de ese año, un judío neoyorquino de nombre Baruch Goldstein, miembro del grupo fanático Kach, irrumpió en una mezquita en Hebrón y ametralló a más de 40 musulmanes que se encontraban orando en el lugar. "Sorprendentemente" Goldstein había logrado pasar a través de la "seguridad" israelí ¡sin ningún problema!. Goldstein fue muerto a su vez, y desde entonces su tumba en Israel se ha convertido en un lugar de peregrinaje y culto para los sionistas de ultra-Derecha.

     Observe la secuencia de tiempo: el 14 de Julio de 1994, justo en medio del desarrollo de esta insidiosa lucha interna entre los sionistas y dentro del propio Israel, el edificio de la AMIA fue volado en pedazos. La dirigencia de la AMIA en ese entonces era pro-laborista, de modo que aquello fue claramente un "disparo de advertencia" de la ultra-Derecha sionista contra Rabin y su Gobierno laborista, para que detuviera las negociaciones de "paz por territorio" con los palestinos.

     Ahora parece que el Primer Ministro Rabin, que era un tipo rudo, no "entendió el mensaje". Así que, ¿cuándo llega a su punto culminante toda esta secuencia? El 4 de Noviembre de 1995 —16 meses después del ataque a la AMIA— el Primer Ministro Rabin es asesinado, al estilo John Kennedy, en las calles de Tel-Aviv, no por un neo-nazi ni por un fundamentalista islámico, sino por un tal Ygal Amir, un joven estudiante ultra-derechista miembro del movimiento de los colonos relacionado con el servicio de seguridad interior Shin Beth, que estaba siendo vigorosamente reorganizado por Rabin.

     Shimon Peres quedó como Primer Ministro durante un tiempo, pero cuando finalmente se convocó a elecciones, los laboristas fueron barridos y la Derecha sionista ganó la pugna, cuando Benjamin Netanyahu fue introducido como Primer Ministro en 1997. La ultra-Derecha ha estado en el poder desde entonces con Ariel Sharon, Ehud Olmert, y hoy, una vez más, con Netanyahu.

     Estas luchas intestinas entre sionistas tuvieron como uno de sus episodios más sangrientos los bombazos en la Embajada de Israel y más tarde en el edificio de la AMIA en Argentina, que eran percibidos en ese entonces por los ultra-sionistas como un baluarte del laborismo. Usted podría preguntar por qué Buenos Aires. Muy simple: porque la seguridad pública argentina ha sido siempre, y aún lo es, muy débil, haciendo así de ambas operaciones terroristas algo relativamente fácil contra objetivos argentinos.

     Sin embargo, y en forma similar al 11-S, aunque ellos han demostrado tener la capacidad técnica para llevar a cabo ataques bajo "falsa bandera" (casi) con perfección técnica —utilizando bombas, demoliciones controladas, y todo—, son sin embargo extremadamente negligentes por dejar sus huellas dactilares en todo el lugar cuando perpetran estos ataques, que han sido reveladas por las grandes inconsistencias que han resultado imposibles de explicar.

— James Fetzer: Me preocupa lo que usted ha dicho respecto de los tribunales y los medios de comunicación. No sólo han sido parciales los tribunales sino que la cobertura noticiosa ha sido cualquier cosa salvo "justa y equilibrada".

— Adrián Salbuchi: El problema con Argentina es que en los últimos 40 años nuestro Estado-Nación se ha erosionado de tal manera que ha dejado de ser una institución soberana y se ha convertido en una entidad de Administración Colonial altamente dependiente. Ahora, ¿cómo se puede esperar que una nación altamente dependiente como Argentina tenga un "poder judicial independiente"? De ninguna manera. Nuestro sistema judicial cumple las órdenes de aquellas personas que realmente controlan y dirigen el país, donde una red de poder global de grupos de expertos (think tanks), ONGs y grupos de presión siempre tienen la última palabra.

      Esta red incluye no sólo a entidades como el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR, Council on Foreign Relations de EE.UU.), la Comisión Trilateral, la Conferencia Bilderberg y Chatham House, sino que también la integran el Consejo Judío Mundial (WJC), AIPAC (American Israel Public Affairs Committee), la logia masónica B’nai B’rith, la Organización Sionista Mundial (WZO), la ADL (Anti-Defamation League) y el Congreso Judío Estadounidense (AJC), entre muchísimas otras. ¡Es esta red de poder la que realmente manda y le tuerce el brazo a nuestro Gobierno!.

     El profesor de la Universidad de Harvard Stephen Walt y el profesor de la Universidad de Chicago John Mearsheimer en su crucial libro titulado "El Lobby Israelí y la Política Exterior de Estados Unidos", han mostrado de manera convincente que las organizaciones sionistas controlan la política exterior de EE.UU. en Oriente Medio. Dicha obra ha sido ampliamente admirada en el extranjero, pero ha recibido escasa atención en el propio Estados Unidos.

     Si este consorcio maneja tal poder sobre EE.UU., ¿se puede imaginar usted lo que dicha red puede hacer a un país débil como Argentina? Naturalmente, la red global de grupos de expertos también formula lo que los medios globales de comunicación deben informar y decir. Ellos son los que deciden quiénes aparecerán como los "tipos buenos" y quienes como los "malos" en CNN, Fox News, The New York Times, Washington Post, Financial Times, etcétera. Más aún, ¡ellos son los que deciden qué es noticia y qué no!.

— James Fetzer: Estos dos casos ocurrieron bajo el gobierno del Presidente Carlos Menem. Desde entonces varios Presidentes han ido y venido. En los últimos seis años y medio, su país ha sido gobernado por los Kirchner (Néstor y Cristina). ¿Cómo han estado ellos manejando este caso?

— Adrián Salbuchi: ¡De una manera espantosa! Antes de dejar de ser Presidente, Néstor Kirchner prácticamente impuso a su esposa, Cristina, como su sucesora en la presidencia. Antes de eso, ella había sido una senadora que integraba la comisión investigadora del ataque contra la AMIA, y ella parece haber forjado una relación muy estrecha con las organizaciones sionistas.

     Un año antes de que cambiaran de lugar entre ellos, el entonces Presidente Néstor Kirchner, su esposa Cristina y el ministro de Relaciones Exteriores (entonces y ahora), Jorge Taiana, sostuvieron una reunión secreta en el Hotel Waldorf-Astoria de Nueva York el 21 de Septiembre de 2006, con ocho importantes organizaciones sionistas y pro-Israel, incluyendo al Congreso Judío Estadounidense, la B’nai B’rith, la ADL y otras.

     No sabemos de lo que hablaron porque, como digo, fue una reunión secreta; sin embargo, un mes después, los Kirchner despacharon al fiscal especial Alberto Nisman a Estados Unidos, donde éste se reunió con agentes de la CIA y del Mossad y, a su regreso, lanzó una acusación formal contra el ex-Gobierno iraní de Ali Rafsanyani. El juez de ese caso en ese entonces, Rodolfo Canicoba Corral, inmediatamente lo complació y aceptó dicha acusación.

     Ésa fue una noticia de primera plana e incentivó al rabino Israel Singer, director político del Congreso Judío Mundial, a "felicitar al Gobierno argentino", puesto que la acusación de Argentina contra Irán "confirmaba el compromiso que los Kirchner asumieron durante aquella reunión secreta". ¿Compromiso?, ¿para hacer qué?, ¿por qué?, ¿a cambio de qué?.

     Yo personalmente escribí cartas abiertas a los Kirchner pidiendo una respuesta. Naturalmente, ellos nunca ni siquiera reconocieron haber recibido alguna carta enviada por un "ciudadano común". ¡Ésa es la "democracia" de Argentina para uno! Un país donde un Presidente puede cometer toda clase de maquinaciones traicioneras con potencias extranjeras a plena luz del día, y donde ¡no hay nada que el "ciudadano común" pueda hacer para detenerlos!.

— James Fetzer: ¿Han estado ejerciendo presiones masivas los grupos influyentes y las organizaciones sionistas (en Argentina)?

— Adrián Salbuchi: Sí. Ellos tienen un poder decisivo, no sólo sobre la política exterior, como vemos en el caso de la AMIA, sino sobre nuestros medios de comunicación, banca, Gobierno, universidades, ONGs, y la vida cultural y social. Sin embargo, fuentes judías oficiales indican que hay apenas 200.000 judíos viviendo en Argentina, sólo el 0,5% de nuestra población de 40 millones de personas. O ellos son un grupo étnico verdaderamente superior, lo que explicaría que estén tan fuertemente sobre-representados en la vida social de Argentina, o tal vez —sólo tal vez— ellos están abusando de su bien conocida riqueza económica y apoyo internacional de las organizaciones sionistas y de la red global de poder a la que me he referido, que está completamente alineada con los objetivos e intereses sionistas.

— James Fetzer: ¿Cuáles son los intereses políticos locales e internacionales que han estado chocando con estos dos casos desde que ocurrieron?

— Adrián Salbuchi: Creo que debemos ver todo esto como parte del belicismo de los "halcones" israelíes y estadounidenses, que en años recientes han puesto descaradamente a Irán en la mira, donde cada día oímos nuevas amenazas de un ataque militar unilateral contra esa pacífica nación, la que, por cierto, jamás ha atacado ni invadido a ningún otro país en tiempos modernos, algo que difícilmente podemos decir de Estados Unidos e Israel, a pesar de que John Kennedy había afirmado que EE.UU. jamás atacaría a otra nación.

     Irán no sólo no ha atacado nunca a ninguna otra nación sino que ¡ha sido atacado reiteradamente por "Occidente"!. Por ejemplo, en 1941 Churchill y Stalin invadieron lo que entonces era Persia para apoderarse de su petróleo, de manera que ellos pudieran librar su guerra contra Hitler. En 1953 el Presidente iraní democráticamente elegido Mahmud Mossadegh fue derrocado por un golpe de Estado orquestado por la CIA después de que él nacionalizara las compañías petroleras extranjeras. Y, cuando en 1979 Irán finalmente acabó con lo que habían sido empresas petroleras pro-EE.UU. y pro-Gran Bretaña bajo el Sha Pahlevi, Estados Unidos armó al "bueno" de entonces, Sadam Hussein, con armas químicas de destrucción masiva, para que Iraq pudiera emprender una guerra brutal y genocida contra Irán durante 8 años en la década de los '80. ¡Es todo un récord!.

— James Fetzer: ¿Cuál ha sido la reacción de la comunidad judía en Argentina frente a estos dos supuestos ataques, que han sido atribuídos a Irán?

— Adrián Salbuchi: Los judíos sionistas locales —y muchos no-judíos también— han sido histéricamente pro-Israel y anti-Irán y anti-musulmanes. Lamentablemente, aunque hay una parte sustancial de judíos anti-sionistas o no-sionistas en Argentina, ellos no se atreven a abrir la boca porque saben que si lo hacen, los grupos sionistas de presión locales —con la AMIA y la DAIA a la cabeza— inmediatamente los etiquetarán como "malos judíos".

     Hemos estado pidiéndole a la parte sana de la comunidad judía local que se ponga de pie contra la AMIA, la DAIA y la Embajada israelí, diciéndoles que ellas NO tienen derecho a decir que "hablan en nombre de todos los judíos". Nosotros insistimos en que deben hablar, y hablar por sí mismos. Como una forma de auto-preservación. Sin embargo, pareciera que sus ataduras mentales y sus temores son demasiado fuertes para ser rotos. En consecuencia, no puede esperarse mucho de ese segmento de la comunidad.

— James Fetzer: Cuando preguntamos "¿Quién se beneficia?", sabemos que no es Irán sino otra nación de Oriente Medio, una que tiene un importante arsenal nuclear pero que nunca ha sido cuestionada por la ONU. ¿Por qué ocurre eso?

— Adrián Salbuchi: Sí. Todos estos acontecimientos, mentiras, distracciones, confusiones, orientaciones y giros erróneos, parecen tener un único beneficiario: el Estado de Israel. Siempre ha sido así, y eso es extremadamente injusto para Argentina, donde todos los grupos étnicos y razas conviven pacíficamente. Claramente, necesitamos identificar mejor a las manzanas podridas en nuestro barril.

— James Fetzer: Esos eventos me parece que han sido organizados con el objeto de socavar la cooperación técnica y científica entre Argentina e Irán en relación al desarrollo de la energía atómica pacífica. Irán nunca hubiera cometido tales ataques, ya que ello habría sido contrario a sus propios intereses. Israel me parece que sería el culpable. ¿Estoy en lo correcto; está usted de acuerdo?

— Adrián Salbuchi: Sí. Efectivamente Argentina siempre estuvo a la vanguardia en nuestra región en investigación y tecnología nucleares. Todo esto se remonta a las astutas políticas del ex-Presidente Juan Domingo Perón quien, independientemente de sus errores, siempre tuvo mucho en mente los intereses de la nación. Tan pronto como Carlos Menem llegó al poder en 1989, se inclinó ante la presión de George Bush padre y detuvo el acuerdo de cooperación en tecnología nuclear que teníamos con Irán en ese entonces.

     Los iraníes mientras tanto parecen haber sido capaces de reemplazar aquello con tecnología china, rusa e incluso alemana, de modo que el verdadero perdedor fue Argentina, que perdió a un leal socio comercial y un aliado estratégico. La historia encubridora inventada por la CIA, el Mossad, Israel, la AMIA, la DAIA, los Kirchner y otros, hubiera hecho que usted creyera que el Presidente Rafsanyani planeó el ataque contra la AMIA en venganza porque Argentina interrumpió su acuerdo de cooperación nuclear. Todo lo que puedo decirle es que eso ¡es un montón de basura!.

— James Fetzer: ¿Qué similitudes encuentra usted con otros ataques, en Estados Unidos el 11 de Septiembre de 2001, en Londres el 7 de Julio de 2005 y en Madrid el 11 de Marzo de 2006?

— Adrián Salbuchi: Bueno, todos parecen tener la misma "huella digital", por así decirlo. Como he dicho anteriormente:

• Todos esos eventos bajo falsa bandera tuvieron una ejecución técnica casi perfecta, donde los edificios que ellos querían destruír y colapsar siempre lo hicieron, lo que refleja un apoyo y una planificación tecnológica enorme;

• Pero ellos dejaron "cabos sueltos" que eran imposibles de explicar, y sus mentiras terminaron evidenciándose notoriamente;

• Todos tuvieron episodios de siembra de evidencias;

• La "gente apropiada" —trabajadores comunes— murió, mientras que las "personas importantes" —embajadores, altos ejecutivos, gobernadores, multimillonarios— estuvieron "afortunadamente" fuera de los edificios en ese momento, y,

• Finalmente, todos ellos sirvieron para apoyar la "guerra global contra el terrorismo islámico".

     En suma, todos ellos jugaron su parte perfectamente para satisfacer las necesidades y objetivos circunstanciales de Israel: todos ellos tuvieron la cobertura mediática "adecuada" y explicaciones "políticamente correctas" que fueron repetidas hasta la saciedad. Sï, ¡los atentados a la AMIA y a la Embajada de Israel pertenecen a la misma categoría que el 11-S, el 7 de Julio y Madrid!.

— James Fetzer: ¿Cómo se insertan estos dos ataques en una estrategia global más amplia por parte del poder sionista?

— Adrián Salbuchi: Como ya lo mencioné, los grupos de presión sionistas, los grupos influyentes y ciertas ONGs forman parte de una red sumamente compleja e intrincada de una discreta —no secreta— Red Global de Poder Privado que parece haber estado dirigiendo el mundo durante las últimas 6 ó 7 décadas.

     Me estoy refiriendo a quienes integran el CFR (Council on Foreign Relations), la Comisión Trilateral, el grupo Bilderberg, el AIPAC y el Congreso Mundial Judío, entre muchos otros, incluyendo también a la AMIA y la DAIA en Argentina. Es esta red de poder la que lleva a cabo la planificación a largo plazo para la élite de poder del Nuevo Orden Mundial.

     Vea usted el caso del CFR, por ejemplo: ellos son unos 4.500 miembros, personas inteligentes de todas las profesiones, todos dirigidos por un grupo compacto de gente verdaderamente poderosa: los Rockefeller, los Bush, los Harriman, los Schiff, los Clinton, los Warburg, Greenspan, los de Goldman Sachs, Forbes, los Rothschild, Wolfowitz, y muchísimos otros.

     El CFR proporciona la gente clave y los jóvenes talentosos que integran los directorios y dirigen las principales corporaciones estadounidenses (las S&P 1000) como directores generales y otros puestos claves. Pero ellos también dirigen los principales bancos, y siempre manejan las agencias multilaterales como el FMI, el Banco Mundial y la OMC, y también dirigen el Banco de la Reserva Federal. Cuando digo "dirigen", quiero decir que siempre hay algún miembro del CFR o la Trilateral a la cabeza. Pero ellos también manejan las publicaciones claves de los medios de comunicación, y determinan los paradigmas "políticamente correctos" en la vida académica (universidades de la Liga Ivy) y —quizá lo más importante de todo— ellos están sistemáticamente a cargo de puestos gubernamentales estratégicos del Poder ejecutivo, los Departamentos de Estado, Tesoro, Defensa, la CIA, la FBI, la NSA [National Security Agency], las embajadas claves, los puestos influyentes en el Congreso, etcétera. Si son Republicanos o Demócratas, poco importa.

— James Fetzer: Ésa es una grave denuncia. ¿Podría explicar el razonamiento que la sustenta?

— Adrián Salbuchi: Permítame explicarle esto de otra manera. A mí me gusta la música clásica, y cuando usted va al teatro para escuchar la Novena Sinfonía «Coral» de Beethoven, por ejemplo, ¿qué vemos? Cien músicos, 4 cantantes solistas y otros 100 en el coro sobre el escenario. Todos están listos para producir los sonidos correctos y la música de Beethoven. Pero antes de que ellos puedan empezar, aparece un último hombre, que hace una reverencia, da su espalda a la audiencia y, con su batuta, hace que la magia de Beethoven suceda.

     Él se para en medio de la orquesta y puede oír exactamente cómo suena todo, y debe asegurarse de que todo suene bien, de la manera como Beethoven quería que sonara. Entonces a menudo sucede que los bronces tocan demasiado fuerte, o los violines demasiado bajo, o algún cantante puede perderse, pero él, el director de la orquesta, debe asegurarse de que los primeros violines, los segundos, las violas, los violonchelos, los contrabajos, los vientos de madera, los bronces, la percusión, los solistas y el coro, hagan cada uno lo suyo en el momento justo, con el volumen adecuado, y todo en perfecta armonía.

     Pero el director no hace las cosas a su antojo, ¡no, señor!. Él conduce en base a un pedazo de papel que contiene la partitura musical de la sinfonía de Beethoven, con instrucciones muy precisas en cuanto a ritmo, volumen, etc. En otras palabras, el conductor dirige exactamente lo que un hombre que murió en 1827 —Ludwig van Beethoven— quería que él dirigiera.

     Esta metáfora nos ayuda a comprender el funcionamiento interno del actual orden mundial: la contraparte de cada instrumento y cantante son las corporaciones, los bancos, las agencias multilaterales, las organizaciones, los medios de comunicación, los puestos gubernamentales, los jefes militares, y así sucesivamente, que son quienes realmente manejan el mundo. El director de la orquesta sería aquí la compacta red de poder global o el conjunto de los think tanks, lobbies y grupos de presión. La partitura musical es el plan a largo plazo de los verdaderamente poderosos que dirigen este mundo. Es una vergüenza que en lugar de producir belleza como lo hacen Beethoven y nuestros músicos, ellos creen un mundo monstruoso basado en la violencia, la injusticia, la codicia, la guerra, la sangre, el sudor y las lágrimas.

— James Fetzer: ¿Qué piensa actualmente la opinión pública argentina acerca de todo esto?

— Adrián Salbuchi: ¡Nada!. ¡Casi nadie entiende cómo funciona realmente el mundo! Y no sólo aquí. Lo mismo ocurre en Estados Unidos, Europa y en casi todas partes. Por eso es tan importante despertar a la gente a esta realidad, incluso si tenemos que hacerlo uno por uno.

— James Fetzer: ¿Cuál es el lugar de Argentina dentro del esquema del "Nuevo Orden Mundial"?

— Adrián Salbuchi: Se nos ha asignado un rol de proveedores de materias primas baratas —energía, minería, alimentos y agua—, y quizá de algunos entrenados y adecuadamente orientados jóvenes talentosos del Nuevo Orden Mundial para que ayuden a dirigir el espectáculo por ellos, para que se conviertan en sus bien pagados administradores.

     Por eso Argentina ha sido mantenida artificialmente sub-poblada. Tenemos el octavo mayor territorio del mundo, y sin embargo nuestra población es de tan sólo 40 millones de personas. ¡Deberíamos tener entre 140 y 240 millones! Peor aún: el 80% de la población está amontonada en un puñado de mega-ciudades: Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Tucumán. Especialmente la parte Sur de Argentina —la Patagonia, rica en petróleo, minería y agua— se encuentra casi deshabitada.

     Los sionistas han puesto los ojos sobre la Patagonia, tanto la parte argentina como la chilena, desde hace muchos años, ya que ellos probablemente planean establecer allí un segundo Estado judío. El fundador del sionismo, Theodor Herzl, realmente menciona esto en su libro "Un Estado Judío", publicado en 1896, que dio inicio al movimiento sionista. El título de uno de sus capítulos lo dice todo: se titula "¿Palestina o Argentina?". Dejo el resto a su informada imaginación.

— James Fetzer: Usted ha esbozado un plan para la dominación global económica y militar. ¿Estoy en lo cierto? Y, si es así, ¿qué podemos hacer al respecto?; ¿a dónde vamos desde aquí?

— Adrián Salbuchi: Sí. Ellos tienen como objetivo la creación de un Gobierno Mundial que va a reemplazar a la Globalización. La globalización tiene todas las apariencias de un gobierno mundial, pero sin embargo es aún informal. Los cambios importantes están sobre el horizonte.

     «Los acontecimientos venideros proyectan sus sombras hacia adelante», dijo una vez el dramaturgo alemán Johann von Goethe. Tener alguna vislumbre de lo que viene es en cierta manera como armar un rompecabezas, donde a medida que usted une las piezas, empieza a aparecer una imagen. Ahora bien, si cuando usted está haciendo eso aparece la proa de un barco, no tiene que ser un genio para darse cuenta de que lo que tiene que buscar son las restantes piezas del barco. Por puro sentido común usted no buscará la parte de atrás de un tren o de una casa. Sin duda será un barco. Cualquier pieza azul probablemente sea cielo, y entonces las ponemos arriba, y las verdes serán pasto, y aquéllas las pondremos abajo. A medida que usted hace eso, la imagen se hará cada vez más completa. Usted sólo tiene que tener alrededor del 60% de las piezas en su lugar para tener una idea de toda la imagen. Se trata del arte de usar el sentido común para deducir las piezas que están faltando. Lo mismo ocurre con este Nuevo Orden Mundial: usted no necesita tener todas las piezas en su lugar para saber cómo se verá.

     Basado en esto, digo que lo que viene será un Gobierno Mundial público FORMAL, dirigido desde un nivel superior PRIVADO. Me imagino que tendrá varios centros especializados clave: Nueva York (como capital financiera del mundo), Washington DC (como capital administrativa militar de una fuerza armada mundial), Londres (como la capital política; el "cerebro del mundo" la llamo yo, ya que siempre lo ha sido), Roma (o más bien el Vaticano, como el "centro ecuménico religioso mundial", lo que explica por qué muchos clérigos decadentes bajo Joseph Ratzinger están tan ansiosos de integrarse de la manera más "políticamente correcta" como puedan dentro del Nuevo Orden Mundial), y finalmente Jerusalén como la "capital espiritual" del mundo, donde los sionistas del Nuevo Orden Mundial pretenden materializar su sueño milenario de entronizar al "Rey del Mundo".

     Esta última parte se vincula con cierta profecía bíblica que ellos quisieran que se hiciera realidad, la cual los cristianos sionistas en Estados Unidos relacionan con la "Segunda Venida". La "prueba" de eso, dicen ellos, es el retorno de los judíos a Israel. Ahora éstos tienen que (re)construír el Tercer Templo de Salomón. El problema es que la Mezquita de la Roca, uno de los santuarios más sagrados del Islam, se encuentra sobre ese sitio. Me pregunto si no habrá otra bomba en camino allí.

— James Fetzer: Adrián, no puedo agradecerle lo suficiente por venir a este programa para hablar de estos acontecimientos, que, en mi opinión, arrojan luz sobre una serie de eventos relacionados en Estados Unidos y otros países. Debemos entenderlos si queremos permanecer libres de manipulación por parte de fuerzas que pretenden controlarnos.–





2 comentarios:

  1. Vea el documental "AMIA: La causa - 15 años sin justicia" (1 h 21 min, del año 2009), co-producido por Anima Films y The History Channel, dirigido por Matías Gueilburt, y presentado por el historiador-investigador Carlos de Nápoli.

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  2. Permítanme informarles a ustedes que el señor Salbuchi es judío, su esposa es asimismo judía y también lo son sus hijos, cosa que en la Argentina es bastante sabido. Debido a que hio públicvo esta circunstancia, su compañero de programa en el canal TLV1, Enrique Romero,lo abandonó.

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