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jueves, 15 de enero de 2015

William L. Pierce - Igualdad, el Mito Más Peligroso



     El conocido estadounidense doctor William Pierce (1933-2002), físico, político y escritor, publicó en la edición Nº 68 de National Vanguard (1979) el siguiente breve artículo (Equality: Man's Most Dangerous Myth) que ponemos en castellano, donde plantea claramente que la mayoría de las diferencias culturales se basan en diferencias raciales, las que no pueden ser pasadas por alto.


Igualdad: El Más Peligroso Mito del Hombre
por William Pierce, 1979


     Toda las diferencias raciales son o bien genéticas (hereditarias, innatas) o culturales (adquiridas de la sociedad después del nacimiento). Estas últimas pueden ser cambiadas o eliminadas mediante cambios sociales forzados; las primeras son independientes de las leyes y costumbres del hombre, excepto por un período de muchas generaciones.

     Ejemplos de los rasgos culturales que difieren de raza a raza son los manierismos del discurso, las formas de vestir y el aseo personal. Si Blancos y Negros son obligados a vivir juntos desde el nacimiento, a asistir a las mismas escuelas y son expuestos a exactamente las mismas influencias culturales, ellos crecerán hablando y vistiéndose casi de la misma manera. Incluso los Negros que han crecido en las áreas tribales de África, quienes por regla general deforman sus lóbulos de las orejas o sus labios con enormes tacos de madera o cubren su cabello con estiércol líquido de vaca como un medio de atraer a Negros del sexo opuesto, pueden ser entrenados para adoptar las normas de los Blancos en cuanto a limpieza y aseo personal.

     El hecho es, sin embargo, que las diferencias raciales más importantes son genéticas más bien que culturales. El color de piel y de ojos, los rasgos faciales, la forma del cráneo, las proporciones esqueléticas, los patrones de deposito de la grasa corporal, el tamaño de los dientes, la forma de la mandíbula, la forma del pecho femenino, el olor y la textura del cabello, son sólo las más visibles características físicas genéticamente determinadas que se diferencian racialmente.

     Más allá de estas cosas están la constitución y el desarrollo bioquímicos enteros del individuo. Hay profundas diferencias raciales en la química de sangre, en la función endocrina y en la respuesta fisiológica a estímulos medioambientales. Los negros y los Blancos maduran a diferentes edades. Ellos tienen susceptibilidades diferentes a muchos organismos de enfermedades así como patrones diferentes de enfermedades congénitas. Ellos incluso tienen requerimientos alimentarios diferentes.

     Sólo el tonto o el hacedor de maldades pueden afirmar que la misma alma habita en el pecho del Negro, del Blanco y del judío. El cuerpo y el alma son interdependientes, y el rostro muy a menudo revela la esencia de la naturaleza interior. Cada hombre instintivamente sabe esto, pero la falsa propaganda de la igualdad racial ha confundido y engañado a muchos estadounidenses.

     Las diferencias raciales, en otras palabras, van mucho más allá que la intensidad de la piel; ellas impregnan al individuo y se manifiestan en prácticamente cada célula de su cuerpo. Ellas son el producto de millones de años de un desarrollo evolutivo separado que ha adaptado a las diferentes razas, con precisión considerable, a las diferentes demandas medioambientales.

     Cuando entendemos la naturaleza omnipresente de las diferencias raciales genéticas, podemos ver que las diferencias raciales culturales no son tan superficiales como algunos harían que creyéramos. Lejos de enmascarar cualquier "igualdad" fundamental o de exagerar disimilitudes raciales, ellas simplemente manifiestan las diferencias genéticas de las cuales ellas son, de hecho, expresiones.

     La cultura de una raza, libre de influencias ajenas, es una evidencia decidora de la naturaleza esencial de aquella raza. El negro africano con un peinado de estiércol de vaca, con un hueso atravesando su nariz, y sus limados dientes para hacerlos puntiagudos, en otras palabras nos presenta una imagen mucho más exacta de la esencia Negra que lo que lo hace el Negro estadounidense en traje formal que ha sido entrenado para conducir un automóvil, hacer funcionar una máquina de escribir y hablar un impecable inglés.

     La cultura de los negros no es simplemente diferente de la cultura Blanca; es una cultura menos avanzada y, prácticamente bajo cualquier estándar, inferior. Es una cultura que nunca avanzó hasta el punto de un lenguaje escrito o de una sociedad civilizada. Nunca vio ni siquiera el más simple atisbo de las matemáticas o de la invención de la rueda.

     La fusión y el uso de metales y la extracción y el tallado de la piedra para propósitos arquitectónicos son artes que fueron enseñadas al Negro por miembros de otras razas. El absurdo que actualmente es presentado en las escuelas acerca de una "civilización" Negra de siglos de antigüedad, basado en las ruinas de murallas de piedra encontradas en Zimbabwe, Rhodesia, es simplemente el producto de los buenos deseos de los defensores de la igualdad racial, quienes están dispuestos a ignorar todos los hechos que entran en conflicto con su obsesión igualitaria.

     La inferioridad cultural de los Negros es la consecuencia de la insuficiencia física de sus cerebros para tratar con conceptos abstractos. Por otra parte, el Negro muestra una capacidad que se acerca a la del Blanco en tareas mentales que requieren sólo de la memoria. Por eso el Negro puede ser entrenado de manera relativamente fácil para adaptarse a muchos aspectos de la cultura Blanca.

     Su capacidad verbal y su capacidad de imitar le permiten asumir, cuando está adecuadamente motivado, gran parte de la apariencia externa de la "igualdad". En una década de admisión por cuotas para los Negros en universidades especiales, muchos miles de Negros han obtenido diplomas universitarios, pero sólo en aquellas disciplinas en las cuales es suficiente una cierta locuacidad y una buena memoria. No ha habido prácticamente ningún graduado Negro en las ciencias físicas, y muy pocos en la ingeniería.

     Así, la inhabilidad del Negro para manejar conceptos abstractos requeridos en la resolución de los problemas y en la innovación tecnológica hace una burla de las apariencias externas. Y esta inhabilidad es genética en su naturaleza, arraigada en la estructura física del cerebro del Negro.

      Hasta que la campaña posterior a la Segunda Guerra Mundial para mezclar a las razas Blanca y Negra comenzara en serio, las limitaciones mentales del Negro eran de conocimiento común. La undécima edición de la Enciclopedia Británica, por ejemplo, dice del Negro, en parte:

     "Otras Características.

     "... parece haber una hipertrofia de los órganos de la excreción, un sistema venoso más desarrollado, y un cerebro menos voluminoso, comparado con las razas blancas.

     "En ciertas de las características ya mencionadas, el Negro parecería estar en un plano evolutivo inferior al del Blanco, y estar más estrechamente relacionado con los antropoides superiores...

     "Mentalmente el Negro es inferior al Blanco... Mientras en este último el volumen del cerebro crece con la expansión del cráneo, en el Negro el crecimiento del cerebro es, por el contrario, detenido por el cierre prematuro de las suturas craneales y la presión lateral del hueso frontal".

     Y la edición de 1932 de la Encyclopedia Americana enumera entre las características distintivas de la raza negra, las siguientes:

"3. Peso del cerebro, 35 onzas [992 grs.] (el del gorila, 20 onzas [567 grs.]; el del caucásico medio, 45 onzas [1.275 grs.])...

"8. Cráneo sumamente grueso, lo que le permite usar la cabeza como un arma de ataque..."

"14. Las suturas craneales, que se cierran mucho antes en el Negro que en otras razas".

     A medida que los medios de comunicación aumentaron su flujo propagandístico de la "igualdad", las ediciones posteriores de estas enciclopedias simplemente suprimieron los datos raciales acerca de los Negros. Uno tenía que volverse a los textos médicos especializados para aprender que las áreas asociativas del cerebro, donde ocurre el pensamiento abstracto, están menos desarrolladas en el Negro que en el Blanco.

     Es bien sabido, a partir de las mediciones de la inteligencia a gran escala efectuadas a los reclutas de Ejército estadounidenses en la Primera Guerra Mundial, que el CI promedio del Negro está aproximadamente un 15% por debajo del CI del Blanco promedio. Los apologistas de los Negros han tratado de justificar los registros de las primeras pruebas como debidos a los efectos de las escuelas segregadas y a la pobreza de los Negros; es decir, ellos afirmaron que las pruebas eran "culturalmente tendenciosas".

     Las posteriores pruebas de CI, sin embargo, mostraron esencialmente el mismo grado de deficiencia Negra en el CI: si los graduados Negros de las escuelas secundarias integradas eran examinados contra los graduados Blancos de las mismas escuelas, o los Negros en una cierta categoría socioeconómica contra los Blancos clasificados de manera similar, los Negros siempre marcaban índices considerablemente más bajos, aunque las pruebas estándares de CI midan habilidades de memoria así como la capacidad puramente asociativa. Las pruebas que se concentran en este último tipo de función mental muestran una diferencia mucho más grande entre los índices de Blancos y Negros.

     Pero es precisamente la capacidad para asociar conceptos, para tratar con abstracciones, y para extrapolar mentalmente el presente al futuro, lo que ha permitido que la raza Blanca construya y mantenga su civilización, y es la deficiencia del Negro en este aspecto lo que lo ha mantenido en un estado de salvajismo en su ambiente africano y que está debilitando ahora a la civilización de un Estados Unidos racialmente mezclado. Por eso es vitalmente importante para cada persona Blanca entender que no puede haber tal cosa como la "igualdad" entre Blancos y Negros, sin tener en cuenta la cantidad de mezcla racial forzada sobre los estadounidenses por el Gobierno.


Diferencias Raciales entre Blancos y Negros:  Una Lista Parcial

—Inteligencia: El CI del Negro estadounidense promedio es un 15% inferior que el del Blanco estadounidense promedio. Los individuos de alto intelecto son mucho más escasos entre los Negros que entre los Blancos. Esta diferencia es revelada no sólo por la carencia histórica de logros entre los Negros, sino también por extensas pruebas. El examen PACE del Gobierno estadounidense, que es tomado a 200.000 graduados universitarios que son futuros profesionales o empleados administrativos del servicio civil cada año, es aprobado con un puntaje de 70 o más por el 58% de los Blancos que lo rinden, pero sólo por el 12% de los Negros. Entre aquellos que más marcan, la diferencia entre el desempeño Blanco y el Negro es incluso más asombrosa: el 16% de los candidatos Blancos marca un puntaje de 90 o superior, mientras que sólo un quinto de un 1% de los candidatos Negros marca tan alto como 90, una proporción de éxito Blanco/Negro de 80 a 1.

—Deficiencia de Lactasa: La mayoría de los Negros adultos carece de la capacidad de digerir la leche y los productos alimenticios basados en la leche; sus cuerpos no producen la enzima lactasa, que es necesaria para la digestión del azúcar de la leche. Esta deficiencia genética proviene del fracaso de los Negros en domesticar a los animales en África antes del contacto con los Blancos; sus antepasados por consiguiente no usaron la leche como un alimento para los adultos.

—Proporciones del Cuerpo: Los Negros tienen brazos que son más largos, con relación a la altura de cuerpo, que los de los Blancos. Este rasgo, junto con sus huesos craneales mucho más gruesos, da a los atletas Negros una ventaja sobre los Blancos en el boxeo. Las particularidades esqueléticas y musculares de los miembros inferiores de los Negros les ha dado un éxito considerable como velocistas, pero los ha dejado relativamente mediocres como corredores de largas distancias.

—Criminalidad: Los Informes de Crímenes hechos por la FBI revelan que los Negros cometen delitos violentos 8,5 veces más a menudo que los Blancos, con relación a sus cifras entre la población estadounidense total. Los negros son 7,2 veces más inclinados a cometer violación, 11,2 veces a cometer asesinato, y 14,1 veces más inclinados a cometer robo. El delito Negro violento es típicamente espontáneo más bien que planeado, y refleja una carencia general de inhibición y previsión.

—Cráneo y Forma de la Mandíbula: El cráneo de los Negros, además de tener un volumen cerebral más pequeño y huesos craneales más gruesos que los del Blanco, es prognato, es decir, la cara inferior se proyecta hacia adelante, más bien a la manera del hocico de un animal. En consecuencia, la mandíbula del Negro es considerablemente más larga, en relación a su anchura, que la mandíbula del Blanco. Un rasgo de la mandíbula inferior de los Negros es que conserva un vestigio del "anaquel símiesco" (simian shelf), una región huesuda inmediatamente detrás de los incisivos [sub-lingual]. El anaquel símico es una característica distintiva de los monos, y está ausente en los Blancos. Los Negros también tienen dientes más grandes que los Blancos.–
 




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