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viernes, 23 de enero de 2015

John Kaminski - Sífilis Espiritual



     Se publicó en therebel.website/en/kaminski hace cinco días este nuevo artículo del apasionado escritor estadounidense, donde, tras señalar parte de los últimos (y otros no tan recientes) acontecimientos fraudulentos, examina una destacada obra que escribiera el profesor Revilo P. Oliver, "La Estrategia Judía" (de la que presentamos en Noviembre pasado una selección), señalando algunos puntos que le parecen de importancia y coherentes con todo lo que Kaminski ha venido sosteniendo.

Sífilis Espiritual
por John Kaminski
18 de Enero de 2015



La Estrategia Judía intimida a cada uno en el camino al infierno


     «No podría haber ninguna prueba más clara de que la religión de misterio de los judíos [el cristianismo], una sífilis espiritual, ha podrido las mentes de nuestra raza y ha inducido una parálisis de nuestra voluntad de vivir» (Revilo P. Oliver, A Cringing Lord, 1990).


     ¿Cómo podría ser que la gran mayoría de los ciudadanos del mundo no se dé cuenta de que una célebre entidad figura como el factor decisivo en todas y cada una de las crisis que desfilan ante nuestros propios ojos en este horroroso noticiero de la vida que ahora asalta nuestros sentidos cada día?.

     El asesinato de miles de ciudadanos de Gaza por delitos que ellos no cometieron; el robo de un país entero a plena luz del día, y la privación de comida y bombardeo de sus habitantes hasta la muerte, mientras sus despiadados aliados culpan a las víctimas que están siendo asesinadas y a las naciones que tratan de ayudarlas; el secuestro del llamado "baluarte de la libertad" en el mundo y su conversión en una nación que es un pozo viperino de asesinos irracionales que no cuestionan las órdenes que ellos saben que son crímenes diabólicos...

     Dicha entidad amontona abominación tras abominación hasta que alcanza el punto donde finge matar a sus propios adherentes de modo que pueda engañar al mundo para que éste crea que estos asesinos de masas merecen el apoyo y la lealtad de la gente honesta en todas partes. El desfile que ellos realizaron para conmemorar su falsa masacre en París atrajo a la mayor parte de los líderes del supuesto mundo libre que están todos impacientes por participar tanto en la hipocresía como en la estafa.

     El término "bandera falsa", que se ha abierto camino en nuestro vocabulario en tiempos recientes, se ha convertido en una categoría en la cual caben ahora todos los acontecimientos políticos, diseñados juegos de pasión que no son lo que parecen. Sin embargo, todos ellos refuerzan los diseños demoniacos de nuestros custodios para que confiemos en el Gobierno no importa lo que éste diga, incluso si usted sabe que lo que éste dice es falso.

     Ni siquiera esta última farsa, en que una bala de alta potencia disparada a la cabeza [del policía francés en el suelo] no lo hace sangrar, llama la atención hacia esta serie entera de engaños que se extiende hasta [el bombazo en] la ciudad de Oklahoma y Waco, y tal vez incluso hasta las Guerras Mundiales y la Revolución estadounidense, como fraudes impuestos sobre el público por la astuta costra que está en la cima para mantener a la gente en cadenas y lágrimas, mientras los adinerados bromistas siguen convulsionándose en su éxtasis orgásmico mientras se revuelcan en el dinero en efectivo que ellos han robado y siguen robando de cada uno.

     Esta patética farsa entera ha sido revelada por muchas personas honestas durante los años y los siglos, todos los cuales han sido suprimidos y hechos desconocidos para el gran público por los mismos miserables titiriteros que todavía hoy conducen embustes satánicos tales como París, Boston, Sandy Hook y Aurora, en Colorado, una serie de ahora cientos de atrocidades organizadas que se remontan en el tiempo casi hasta donde usted quiera buscar.


Uno de los Héroes Olvidados

    Entre esos valerosos quijotes estuvo Revilo P. Oliver, un profesor de literatura clásica en la Universidad de Illinois durante muchos años, que tuvo muchos prestigiosos cargos públicos hasta que su honestidad lo hizo inelegible para ellos.

     Su clásico ensayo "La Estrategia Judía" describe con deprimentes detalles este azote sociológico que ha plagado al mundo durante siglos, y que continúa conduciéndonos hoy hacia el camino al olvido. (Muchos de los ensayos del doctor Oliver pueden ser encontrados en los archivos de la ahora difunta revista Liberty Bell, en http://www.resist.com/libertybell/).

     En "La Estrategia Judía" Oliver escribe acerca de Samuel Roth, un judío que había sido repetidamente estafado por otros judíos, y que en 1934 escribió su chocante denuncia de la amenaza kosher titulada "Los Judíos Deben Vivir" (Jews Must Live).

     Oliver se pregunta si el comentario de Roth acerca de "el espantoso pantano en que los judíos han convertido la civilización occidental" perjudicaría el poder de la ubicua tribu de la cual él desertó. Por supuesto que no lo hizo, y la obra de Roth, como la de muchos otros, está sepultada bajo los escombros de un millón de falsas historias sobre el "Holocausto" y otras fantasías yíddish.

     Roth escribió acerca de cómo los alemanes pensaron que ellos podrían deshacerse del poder de los financieros judíos que los habían gobernado durante dos siglos, y cómo ellos pagaron un precio horrible por creer que ellos podían hacer aquello. Oliver condensó el complot de esta manera:

     «Los judíos, por medio de su control de la prensa y de numerosos mercenarios, entre los cuales Winston Churchill y Franklin Roosevelt son simplemente los especímenes más repugnantes, provocaron la estampida de grandes hordas de arios enloquecidos de Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos hacia Alemania para cometer ultrajes, quienes para siempre perdieron su reclamación de ser hombres civilizados, dando así al mundo una lección inolvidable de lo que le sucede a los perros arios que se atreven a desobedecer a sus amos divinamente designados».

     "¿Se sorprende alguien de que los judíos sientan un soberano desprecio por el ganado que es tan fácilmente juntado en manada?", pregunta Oliver, agregando: "¿Y puede un observador racional dejar de preguntar si aquel desprecio no está ampliamente justificado, y si el Suicidio de Occidente no es la prueba de una inferioridad biológica en nuestra propia raza (blanca)?".

     Oliver no sólo hace las preguntas difíciles, sino que remonta la plaga hebrea a su comienzo en la alguna vez gran nación de Egipto, lugar donde la fórmula para la destrucción que es la "religión" judía primero echó a andar su siniestra magia.

     Él escribe acerca del emperador romano Claudio, quien en 41 d.C. escribió una carta que todavía se conserva hoy en el museo judío en Londres, en la cual él amenazó a los problemáticos judíos de Alejandría como los "fomentadores de una plaga universal a través de todo el mundo civilizado". Oliver escribe:

     «...los métodos que ellos emplearon para arruinar Egipto nos hacen considerar seriamente la afirmación de Josefo de que ellos eran judíos, y que cuando ellos se dignaron abandonar Egipto, construyeron Jerusalén como la capital de la región que ellos entonces ocuparon».

     «Cualquiera que fuera su origen», escribe Oliver, «no puede quedar la menor duda sobre el método que los judíos siempre han considerado como ideal para hacerse con el control de un país: está clara y explícitamente expuesto en el "Antiguo Testamento" (Génesis 47:1-27)».

     «El héroe de esta narración es un judío llamado José, del que se dice que fue llevado a Egipto como esclavo, pero que hábilmente trepó por la sociedad egipcia hasta llegar a una posición donde pudo aprovecharse de las supersticiones y el buen carácter del rey egipcio, a quien primeramente manipuló para que permitiera la entrada de judíos, los cuales, de un modo u otro, se apoderaron de las mejores tierras de la nación; luego, usa la autoridad del rey para acaparar el mercado del grano, y de esta forma poder quitarles a los egipcios todo su dinero, luego todos sus rebaños, y luego toda su tierra, de manera que tiene a todos los egipcios (excepto a los sacerdotes, con quienes obviamente mantiene una prudente aunque extraña alianza) a su merced, obliga a los miserables hambrientos a venderse a sí mismos como esclavos, y luego astutamente deporta grupos de esclavos de un extremo a otro del país, mezclando a la población tan completamente que todas sus víctimas acaban entre extraños con quienes difícilmente se atreverían a concertar ninguna protesta eficaz, y los judíos, sin duda burlándose en privado, se anexionaron las propiedades y "se multiplicaron sobremanera".

     «José usó al rey egipcio como una conveniente marioneta en esta operación, y por supuesto el relato da a entender que José gozaba de la cooperación de su especial dios tribal, al menos mientras hacía de adivino, cuando iba escalando posiciones».

     Oliver consideró este trozo de la historia como "una exposición de los métodos ideales de los judíos... el cuento ciertamente esboza un modus operandi ideal para subyugar a los goyim" (...).

     «Pero los arios que quieran entender la mentalidad judía no necesitan basarse en ese documento [los Protocolos de los Sabios de Sión]: les basta leer el "Antiguo Testamento" con una mente no inmovilizada por una niebla de temor supersticioso», escribe Oliver.


Cómo los Funcionan los Judíos

     Él también describió un enigma que es relevante incluso hoy en la mente de cualquier no-judío que intente comunicarse o discutir con un judío hoy: "Cuando uno se vuelve a los judíos letrados, uno no puede distinguir con seguridad entre lo que ellos creen y lo que ellos juzgan oportuno profesar" (...).

     «Debe recordarse que los judíos actúan mediante la detección y explotación de las causas de disenso dentro de las naciones, incitando a las clases y otros grupos análogos dentro de la nación a un antagonismo recíproco, y exacerbando las rivalidades hasta el punto de la guerra civil, hasta que la nación queda paralizada y reducida a masas de individuos que ya no sienten que tengan nada en común excepto el territorio geográfico que habitan».

     «La técnica judía... consiste en descubrir grandes grupos de goyim que puedan ser aislados del resto de la sociedad en base a algún interés económico, ocupacional, regional, cultural, sexual o racial que tengan en común, y persuadirlos de que ellos son "oprimidos" por la perversa sociedad, incitándolos a odiar a sus "opresores" y fomentando su codicia por los beneficios que creen que podrán conseguir al "exigir sus derechos", y poniendo de esta manera a cada grupo contra todos los otros hasta que la nación se paraliza por las contiendas pseudo-legales de las que puede esperarse que desemboquen en guerras civiles, masacres masivas y un retroceso a una barbarie total».

     «Los judíos, que siempre tienen mucho cuidado de lamentarse de que son una "minoría perseguida" apasionada por la "justicia" divina, están por ende perfectamente preparados para incitar a los "desfavorecidos" a estallidos en pro de la "justicia social"»...

     Ahora, si usted piensa que todo esto son malas noticias, Oliver descubrió algo mucho peor de lo cual preocuparse.

     «...pero hay una afirmación que, de ser cierta, explica mucho y nos deja con poca o ninguna esperanza, sin importar lo que pueda suceder en el futuro... una infiltración genética de nuestra raza que probablemente nos deja indefensos».

     Oliver descarta el mito de que la herencia judía sea sólo transmisible mediante la mujer, de modo que sólo los descendientes de mujeres judías, sin tener en cuenta la raza de su padre, han de ser verdaderos judíos. Él cita una opinión médica de que todos los hijos de padres judíos, varones o mujeres, contienen un gen que hace a las generaciones posteriores susceptibles a la propaganda judía hasta el punto de que ellos traicionarán otras herencias genéticas que puedan poseer.

     «Cualquier contaminación con sangre judía alteraría de tal modo las células del cerebro de muchas subsiguientes generaciones de una familia aria aparentemente pura, que sus descendientes serían susceptibles a la propaganda judía y podrían fácilmente ser movilizados contra su propia raza».

     Y luego, hay noticias que destrozarán —o al menos tensionarán severamente— las creencias de muchos de los millones de fieles en todo el mundo que insisten en que Jesucristo es su salvador personal e indiscutible. Oliver escribe:

     «No puede haber ninguna duda en cuanto a que el cristianismo fue originalmente una campaña de promoción judía, y es significativo que los cristianos que trataronn de hacer respetable su culto en el siglo III afirmaran que ellos rechazaban a los judíos».

     Oliver se refiere al escritor romano Tertuliano, que muy al principio del siglo III escribió que el cristianismo no era una conspiración de revolucionarios y degenerados —lo que todo el mundo entonces creía— sino que más bien era "una asociación de hermanos fraternales que han conservado la fe que los judíos abandonaran, lo que ha sido la historia común desde entonces".

     Tertuliano es también el autor de la famosa máxima de que él cree lo imposible porque es absurdo (credo quia absurdum), que resume bastante bien la lógica del cristianismo.

     «Si los cristianos, de quienes no hay ningún rastro histórico cierto antes del año 112, eran simplemente una continuación modificada o disfrazada de los Chrestiani (es decir, los seguidores del Cristo judío que, bajo el nombre ficticio de Chrestus, claramente persuadieron al menos a la chusma de la enorme colonia judía plantada en Roma de que el tiempo para comenzar a matar a los goyim había llegado) no puede ser determinado».

     Nerón más tarde culpó a los Chrestiani, una horda de judíos que estaban tratando de destruír la civilización, por el incendio de Roma, y los ejecutó en 64 d.C.


Cómo Sobrevivimos en el Pasado

     «Enfáticamente llamo su atención hacia el aspecto obvio de que la doctrina cristiana primitiva es una demanda específica para el suicidio de nuestra raza, que sobrevivió desde el final del Imperio romano hasta el presente sólo porque nuestros antepasados, un fresco y bárbaro linaje, simplemente ignoró en la práctica una gran parte de la perniciosa doctrina, sobre todo en Europa del Norte bajo regímenes esencialmente aristocráticos.

     «Hasta que la desintegración del protestantismo hizo posible para cualquier sastre ambicioso, cualquier inteligente estafador o ama de casa descontenta tener "revelaciones" y cortejar a las clases inferiores para hacerse a sí mismos importantes o para trasquilar a los imbéciles, los hombres santos profesionales se contentaban con decir a nuestra gente que ellos eran "pecadores", o usaban los mecanismos comunes de los teólogos para ocultar la significación del libro santo».

     A partir de aquella evaluación, Oliver puede decir sin reservas: "Los cristianos son inútiles en cualquier tentativa de salvar nuestra raza".

     Saltando hasta el presente, Oliver concluye:

     «En 1914, [nosotros los Blancos] aunque teníamos a los judíos en nuestra espalda, éramos sin ninguna duda la raza dominante sobre la Tierra; ahora somos una especie despreciada y degradada de antropoides de quienes se alimentan alegremente todas las demás especies, incluyendo las más inferiores y brutales».

     «Cuando los judíos invaden una nación, su primera preocupación es... conseguir el control de las mentes de sus víctimas».

     Siendo siempre un venerable profesor con una preferencia por la verdad que se abstiene de dañar los sentimientos de alguien, Oliver realmente nos presenta algo incluso más preocupante cuando se trata de aquella desconcertante ocupación conocida como ser un escritor...

     «Los hombres cuyos ingresos dependen de vender algo a las masas están siempre sujetos a la tentación de las ganancias, que es probable que sea más fuerte que cualquiera otra restricción moral que teóricamente ellos puedan reconocer, y hoy ellos no son más que esclavos a merced de sus amos.

     «Aún más precario es el estatus de aquellos que no tienen bienes materiales para vender, como los escritores, periodistas, actores, clérigos y demás adivinos, vendedores, agentes publicitarios, profesores, y similares, cuyos medios de subsistencia dependen completamente de la venta de palabras, meros sonidos ya sean hablados o escritos, a unas masas cuyos gustos han sido formados por la formidable maquinaria que controla sus mentes.

     «Estos hechos de esclavización económica llevan a muchos observadores agudos a la conclusión de que la única oportunidad de sobrevivencia de nuestra raza radica en la posibilidad de que los judíos, cegados por su propia arrogante confianza en su superioridad absoluta, permitan o precipiten un colapso total de la sociedad organizada, hacia una anarquía en la cual los fuertes y decididos sobrevivirán de nuevo a costa de los débiles y de los insensatos».

     Para repetir este importante mensaje: La única posibilidad que tienen los hombres libres para recobrar un mundo justo es que la sociedad colapse en una anarquía en la cual el fuerte y resuelto sobrevivirá otra vez a expensas del débil y el tonto. Algunos dicen que ese día ya ha llegado. Y por medio de esto se está instando a los fuertes y decididos a que actúen.–






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