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viernes, 9 de enero de 2015

John Kaminski - El Psicótico Pseudo-Pueblo



     Ayer se publicó en therebel.website/en el siguiente artículo (Putrid Psychotic Pseudo-People) del señor Kaminski que presentamos en castellano. Dicho autor recalca aquí una vez más su análisis de las causas del mal estado de cosas, sobre todo en Estados Unidos, las que él adjudica a una colectividad conocida por todos, que se ha comportado a través de los siglos, y especialmente este último tiempo, de un modo completamente antisocial y resentido, incapaz de reconciliación o auto-crítica, como si hubiesen recibido órdenes de algún poderoso extraterrestre o deidad de las tinieblas que les hubiera prometido los pueblos de la Tierra como botín. La indignación del señor Kaminski aumenta al constatar la casi nula reacción de los propios inconscientes afectados, razón por la cual persiste, cual responsable centinela, en dar la voz de alarma a quienes puedan escucharlo.


Pútrido y Psicótico Pseudo-Pueblo
por John Kaminski
8 de Enero de 2015



Por qué el indefendible comportamiento maníaco homicida
del judaísmo es un peligro para el mundo entero


     «Ellos son, todos ellos, nacidos con un furioso fanatismo en sus corazones, tal como los bretones y los alemanes nacen con el pelo rubio. Yo no estaría sorprendido en lo más mínimo si esta gente se convirtiera algún día en mortal para la raza humana» (Voltaire, Lettres de Memmius a Ciceron, 1771).


     Esa Revolución bolchevique de la que todo el mundo habla no fue una Revolución rusa. Fue la apropiación de Rusia por parte de judíos enviados por banqueros estadounidenses para robar al Zar, que era entonces el hombre más rico en el mundo. Un gobierno revolucionario dominado por judíos procedió a saquear el país y, de manera más significativa, asesinó a unos cien millones de personas rusas no-judías. Éste es el rasgo dominante del comunismo: asesina a la burguesía, y roba países y a la gente que trabajó para ganar el dinero, y da aquel dinero a la gente que roba el país, a saber, los comunistas.

     Eso es lo que pasó en Rusia. Y eso está a punto de sucederle al resto del mundo.

     De ese modo, el comunismo apela a los pobres. Es un plan para hacerse rico rápidamente. Al menos, eso es lo que los pobres piensan. Pero, como cualquier plan para enriquecerse rápidamente, porque los pobres nunca realmente se enriquecen gracias a ello, es una ilusión. Sólo la gente que organiza la treta se enriquece. Lenin envió 40 millones de dólares hacia el extranjero. Todos los demás fueron puestos en una especie de prisión, en una prisión verdadera, en la cual ellos a menudo fueron muertos, o en una sociedad carcelaria, en la cual sus libertades fueron severamente limitadas, como lo presenciamos en la Unión Soviética.

     Ahora estamos viendo la misma cosa ocurriendo en Ucrania, en la cual los judíos —muchos de países extranjeros— dominan el nuevo gobierno revolucionario, que ha sido proporcionado por, nada menos, Estados Unidos, el cual, sin que la mayor parte de la gente en el mundo se haya dado cuenta, se ha convertido en un país comunista mediante su dominación por los judíos, y mediante la seducción de la población por los pagos de la asistencia social. Pero Ucrania es sólo judía en un 1%. Y su nuevo Gobierno es casi completamente judío. Y lo más significativo que este nuevo gobierno está haciendo es asesinar a sus ciudadanos que no le agradan. A aquellos que no asesina, los hace pasar hambre hasta la muerte.

     Y una siniestra repetición de los días de los gulags de Lenin está surgiendo otra vez sobre aquella aproblemada parte del mundo.

     El hambre es el método favorito de los judíos para asesinar a las masas. Usted podría recordar la hambruna, provocada por los soviéticos, de 9 millones de ucranianos allá por los años '30. Es llamado el Holodomor, y una de las características más significativas de aquél fue que el New York Times nunca informó sobre ello. Peor aún, el reportero del Times Walter Duranty ganó un Premio Pulitzer por NO escribir sobre aquello, lo cual debería darle a entender a usted todo lo que necesita saber acerca de los Premios Pulitzer y del New York Times. Ellos promueven sólo el vómito judío, que es potencialmente letal para todos los demás.

     Esto es precisamente aquello de lo cual el mundo tiene que preocuparse: el vómito judío, todo adornado con una retórica noble y moderna que cautiva a los pobres con promesas que nunca cumple.

     Siempre me gusta mencionar lo que sucedió en la Segunda Guerra Mundial como una historia de tres países judíos —Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Soviética—, todos asociándose contra Alemania, que bajo Adolf Hitler había creado un literal milagro económico que eludió el control de los banqueros internacionales judíos y creó un paraíso para los trabajadores dentro de Alemania, a consecuencia de lo cual los judíos fueron incapaces de sacar con sifón grandes cantidades de ganancias de la productividad alemana, como ellos lo hacen en la mayoría de los otros países.

     Como la Unión Soviética estaba controlada por judíos, Estados Unidos decidió aliarse con un líder demente que mató a millones de sus propio pueblo y luchar contra un líder alemán que había llevado a cabo asombrosas mejoras para todos sus ciudadanos sin siquiera matar a uno solo de ellos.

     Hoy, las noticias de ese milagro económico son ahogadas por la histeria del "Holocausto", que es una cínica patraña, porque los alemanes necesitaban a los trabajadores judíos para elaborar sus materiales de guerra.

     Los judíos hicieron de Alemania su principal prioridad para destruír, porque ella representaba la amenaza más significativa de la Historia para su hegemonía financiera mundial, de modo que tenía que ser erradicada, y lo fue con un prejuicio extremo.

     Ni siquiera la descripción extremadamente gráfica del sufrimiento alemán en el recuento espeluznante de Thomas Goodrich en su libro "Hellstorm" puede comunicar adecuadamente la brutalidad psicopática que fue impuesta sobre Alemania por estos países monstruosos controlados por el judío, que pueden ser legítimamente descritos como algo menos que humanos.

     Sí, ésos son vuestros antepasados y vuestro país, de los que estoy hablando: menos que humanos. En particular Estados Unidos, controlado por sus banqueros judíos sin alma en Israel, ha demostrado este comportamiento infra-humano en país tras país que ha invadido, bombardeado y sodomizado a partir de la ingeniería de demolición de aquellos dos rascacielos en la ciudad de Nueva York, de la cual culpó falsamente a musulmanes inocentes.

     A través de toda la Historia ha habido un código entre las naciones, en cuanto a que una vez que una guerra se ha terminado, los derrotados son tratados con una justicia compasiva. La lucha ha terminado y somos todos humanos.

     Pero esta tendencia ha desaparecido en el siglo XX, en gran parte a consecuencia del control judío de los monstruos principales, primero Rusia, a través de su larga y cruel encarnación como la Unión Soviética, y ahora Estados Unidos, que ha estado matando a la gente que ha conquistado desde que los indios primero presentaron un problema menor a la expansión de su Imperio y durante el siglo XIX.

     Más recientemente, con aviones no-tripulados en Afganistán y con mercenarios fuera de control en Iraq, la máquina de asesinato estadounidense-israelí los ha excedido a todos ellos.

     Y todo esto se remonta al supuesto libro santo judío, el Talmud, que le ordena a sus retorcidos seguidores que maten o esclavicen a todos los no-judíos del mundo sin pensarlo dos veces.

     Aquello es por lo cual tenemos en el Estados Unidos de hoy política tras política que claramente no están a favor de los mejores intereses del pueblo estadounidense, trasladando todos los empleos hacia el extranjero, legalizando y distribuyendo alimentos y medicinas envenenados, y sobre todo, robando todo el dinero de Estados Unidos, mediante el impuesto a la renta, la Reserva Federal y una inflación siempre creciente que canaliza todo el dinero en efectivo lejos de los no-judíos y hacia los judíos, en Israel, en Suiza, en su guarida bancaria internacional en Londres, y que ha envuelto y distorsionado todo esto mediante unos medios de comunicación que declaran que todas estas maniobras son buenas y beneficiosas para la gente estadounidense, incluso cuando ésta va hacia la bancarrota.

     Al mismo tiempo, Estados Unidos está muriendo directamente debido a la influencia del veneno del judío, que tergiversa la vitalidad natural de la gente en una animosidad necrótica de la cual sólo el judío saca provecho, de las muertes deliberadas de la población de la que se alimenta.

     Si hay una cosa que caracteriza a un judío, es que la historia que él presenta ha sido puesta de arriba abajo. El bien se convierte en el mal, y el mal se transforma en el bien. ¿Hay una mejor descripción de lo que ha sucedido en Estados Unidos durante el siglo pasado, desde que los judíos ganaron el control de las finanzas de EE.UU. y con ellas compraron los medios estadounidenses de comunicación y con ellos tomaron el control letal de la mente estadounidense?.

     La especie humana se encamina hacia un tumultuoso punto culminante de un drama repugnante que ha durado miles de años. El hecho indiscutible es que uno de estos grupos —los judíos o los no-judíos— no sobrevivirá.

     El mayor problema es que nadie puede discutir con un judío. Ellos están programados para engañar, estafar y matar. Ellos son incapaces de comprometerse porque se les ha enseñado que toda la otra gente son animales y deberían ser tratados como cerdos, que es lo que ellos hacen. Ellos no tienen ninguna compasión, y no deberían recibir ninguna compasión, lo cual ellos considerarían como una debilidad. La única manera en que ellos desean relacionarse con otra gente es como esclavos o como cadáveres, y hasta ahora eso es lo que ellos han conseguido, como ha sido demostrado vívidamente por la reciente carnicería judía en Gaza.

     Hasta ahora los judíos tienen todas las armas, todo el dinero, y todos los medios de comunicación para convencer a la gente que ellos son simplemente una minoría oprimida y perjudicada, cuando en realidad ellos son criminales habituales, psicópatas homicidas que portan un rencor contra todo el mundo, que es tan irracional como inextirpable. La historia judía es una saga continua de crímenes que ellos han cometido contra poblaciones nativas, de su expulsión y persecución por haber cometido aquellos crímenes, y de su esfuerzo eterno por buscar la venganza sangrienta contra aquellos que se han opuesto a aquellos crímenes y han tratado de impedir que se repitan.

     Lamentablemente para el mundo, desde que Meyer Amschel Rothschild y sus hijos estafaron el mundo en sus finanzas a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, ningún país ha sido capaz de resistir el soborno, el chantaje y el asesinato que han catapultado a los desalmados judíos hacia el control total de la oferta de dinero del mundo, y, a consecuencia de eso, de todo el poder político.

     Ahora, ningún país en la Tierra puede resistir la presión financiera judía.

     Hoy, el siguiente rey de Inglaterra, el pequeño príncipe Georgie, es un judío de pura sangre, por ambos lados de su linaje. Él hará una contraparte tiránica perfecta con los banqueros judíos de la City de Londres, y entre ellos, ningún poder financiero puede igualar su poder. Aquello será el final de todas las democracias y repúblicas, si sus indefensos lacayos goyim permiten que el actual sistema financiero sobreviva.

     Ya los judíos han revuelto todas las poblaciones del mundo, de modo que ningún país infectado por el judaísmo está en paz.

     La calculada inmigración con el objetivo de desestabilizar deliberadamente a las sociedades, añadida a una larga lista caótica de gobiernos subvertidos, medios de comunicación prostituídos, entretenimiento profanado, arte arruinado, psicología corrompida, música aniquilada, comida envenenada, medicina predominante convertida en una máquina de asesinato, disminución constante de la calidad de los productos fabricados, y la revoltura de las poblaciones, lo cual provoca conflictos constantes que permiten la puesta en práctica de Estados policiacos, todo eso son las firmas de los judíos, que disfrutan de privilegios especiales debido a su control de la emisión del dinero y de la policía.

     Farsantes populares y adinerados que los agasajan y que traicionan a sus propios compañeros se enriquecen y, siendo citados ampliamente, proponen soluciones parciales e ineficaces para esta plaga judía que está estrangulando la vida de la sociedad humana. Mencione el papel de los judíos en este horrible complot y usted irá a la quiebra, y quizá pierda su vida. No mencione la desestabilización judía de las sociedades y usted se enriquecerá, que es el caso de cada comentarista que usted ve por la televisión.

     La reciente homilía del Vicepresidente estadounidense Joe Biden acerca de que los judíos han hecho maravillosas cosas por Estados Unidos es exactamente lo opuesto de lo que realmente ha ocurrido. La influencia judía ha convertido al mundo en una pesadilla de corrupción, contaminación y decadencia.

     En la permanentemente torturada Gaza, los judíos afirman que ellos tienen derecho a asesinar a 2.250 personas a sangre fría para vengar las muertes de tres de los suyos a quienes ellos mismos bien pueden haber matado. Éste es un ejemplo de la venganza demencial que ellos siguen causando en el mundo.

     La supervivencia de la sociedad humana depende de que cada país se libre de esta maligna influencia. Y el hecho singular a recordar es que con los judíos no se puede razonar, quedando sólo una alternativa que se está haciendo cada vez más obvia para cada uno con cada día que pasa.–





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