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martes, 13 de enero de 2015

Brett Stevens - Liberalismo, Multiculturalismo e Identidad



     El analista político tejano Brett Stevens, que escribe en su sitio amerika.org, se define como alguien de Derecha, conservador y ecologista. Presentamos de él y de dicho sitio ahora en castellano tres breves artículos suyos, de Abril, Mayo y Agosto del año pasado. Nos parece que bastantes de sus reflexiones son sensatas y lúcidas, y es interesante su conceptualización del liberalismo, como padre de la Izquierda, y su evidenciación del conflicto ideológico y valórico interno de aquélla.


¿Cuál Es la Etapa Final de la Izquierda?
por Brett Stevens
10 de Abril de 2014



     Cuando presenciamos la última locura de la Izquierda, y tratamos de ignorar la sensación de hundimiento en el estómago que sugiere que la sociedad se está desgarrando, eso ayuda a considerar cómo podría ser la fase final izquierdista. En otras palabras, qué quieren ellos, y cómo resultará finalmente. Cuando ellos "ganan", ¿a qué se parece el resultado?.

     Para analizar esto tenemos que examinar la psicología de los izquierdistas y la diferencia entre lo que ellos afirman que quieren y lo que sus acciones indican que ellos quieren. En teoría, la Izquierda cree que la Historia ha sido un horror, que el comercio es corrupción y que nosotros —colectivamente, Nosotros el Pueblo— debemos unirnos en la idea del igualitarismo para hacer justa la vida y terminar con esas injusticias.

     Desde una perspectiva exterior, está claro que ése es un pensamiento utópico. Para los de dentro, no tanto. Desde su punto de vista, ellos están corrigiendo un error más bien que perfeccionando la sociedad. Sin embargo, para aquellos con una visión más amplia de la Historia, lo que los izquierdistas ven como error a ser corregido es de hecho el curso normal de la Historia, que tiene que ser guiado (requeriéndose de un liderazgo), pero no eliminado (como es el objetivo de la ideología izquierdista).

     Así, tenemos que mirar lo que la Izquierda desea, más bien que lo que ellos piensan que pondrán en práctica, ya que parece que hay confusión allí. En su núcleo, el izquierdismo está formado por gente que está indignada por el mundo moderno; sin embargo, como la mayoría de las reacciones emocionales implican un concepto de victimización, aquello termina por afirmar a su supuesto abusador.

     La Izquierda fundamentalmente cree que el Comercio como un principio rector de la sociedad es una idea errónea. Habiendo mirado a la Industria consumir cualquier tierra abierta o concepto decente (y unos cuantos géneros musicales) que ha encontrado, tengo que estar de acuerdo, pero con una diferencia: el comercio sin liderazgo ni cultura es una fuerza tan imprudente como cualquier impulso incontrolado. El problema es que la solución izquierdista al comercio es la que crea sociedades donde el comercio es la única forma viable de auto-gobierno.

     El comercio no es una "cosa". Más bien, es un acontecimiento como una floración de algas. Muchas personas se reúnen y tienen necesidades, creando así una oportunidad para que un producto sea vendido. En algún punto, los vendedores comprenden que ellos pueden ampliar esa oportunidad con publicidad, haciendo presión para cambiar las leyes, u otras formas de ingeniería social. El punto común entre la Izquierda y el comercio es que ambos creen en el igualitarismo, y ambos creen en la ingeniería social como un método para perfeccionarlo.

     Así, mientras la Izquierda piensa que está adoptando una actitud contra el comercio, ellos de hecho han sido subvertidos por el comercio. Peor aún: ellos son el mecanismo mediante el cual el Comercio se apodera de la cultura y del liderazgo de la gente decente con profundidad de inteligencia. Mientras más izquierdistas se enfurecen contra la comercialización, más ellos insisten en el igualitarismo como una solución a ello, lo que a su vez lo potencia al ser removida cualquier clase de valores por encima del nivel del individuo que pudiera contenerlo.

     Mejor aún, el Comercio no es estúpido, porque nos usa contra nosotros. Nuestra mejor gente va a trabajar para él. Ellos entonces encuentran modos de subvertir posteriormente a la Izquierda. Lo que ellos descubrieron en los años '80 fue que ellos podían transformar la ideología de los años '60 en un negocio. Repentinamente, usted podía comprar la parafernalia y el simbolismo de los años '60 en todas partes. La música fue usada en anuncios comerciales. Y esos anuncios anunciaban productos que eran "éticos", pero marcados para demostrar un status más alto. Así usted podía hacer del liberalismo un estilo de vida: Vea, soy contra-cultural y estoy con la gente joven, ¡pero también soy exitoso e importante!. ¡Míreme!.

     Nadie le dijo a los tipos de 1968 —y ellos eran demasiado hostiles a los hechos como para investigarlo— que todo lo que fue respaldado en 1968 había sido respaldado por los revolucionarios franceses. Ellos no eran los muchachos nuevos, frescos e inconformistas con ideas radicales. Ellos fueron la última generación de triste gente sin solución que golpeó los mismos tambores de hojalata, porque de otro modo ellos no tenían ningún lugar en la vida. La existencia ordinaria no los satisfizo; sin una ideología que les proporcionara un objetivo ellos habrían sido otras personas anónimas más, a la deriva en una sociedad donde nada tenía ninguna importancia particular para nadie.

     Por eso el liberalismo sigue al crecimiento demográfico: los conservadores fundan una sociedad, la hacen exitosa, luego la población se incrementa, luego se forman las ciudades, y en el anonimato de éstas fermenta el liberalismo a medida que la gente encuentra que tener un trabajo y el hábito de beber por sí solo no los realiza. De ese modo, ellos quieren alguna razón para ser una persona importante. Su razón es una ironía: Cualquier cosa que todos los demás hagan, yo no; yo soy diferente, único y contra todo esto. La actitud oposicionista disfrazada como humor irónico auto-crítico es la base de esta nueva población, y desde el alba de los tiempos ha habido gente como los inconformistas, los liberales, los radicales, los anarquistas, etc., que asumen este punto de vista como un método de adaptación social. Esto permite que un don nadie sea alguien, sólo ejecutando las acrobacias lingüísticas y los comportamientos escandalosos que se requieren para llamar la atención hacia ellos por parte de la muchedumbre anónima.

     Es difícil saber cómo remediar esta situación. Algunas personas dirán que ambos partidos políticos son una mierda, de modo que se apartan y corren y se alejan hacia alguna "nueva" dirección o hacia alguna otra idea "radical". Pero esa gente está haciendo lo mismo que hicieron los liberales, y por los mismos motivos de provecho. ¡Visite mi blog!, ¡lea mi libro!, ¡compre mis videos!. Incluso cuando ellos afirman ser conservadores o más extremos, esos individuos están en último término cultivando grupos sociales y comerciales para sí mismos, y no refutando lo esencial de los problemas de nuestra sociedad.

     Si usted quiere saber por qué tiendo a despreciar a los "nuevos" movimientos de la Tercera Posición, la Neo-Reacción, la Iluminación Oscura, etc., ésta es la razón fundamental: sus ideas no son nuevas sino versiones camufladas de ideas más antigua; estas "nuevas" ideas están siendo promovidas no porque ellas sean correctas sino porque llaman la atención hacia la persona que está hablando. Dichas personas son prostitutas de la atención, porque ellos quieren afirmar su espacio en el comercio, y su lugar en la jerarquía liberal, no refutarla. Por eso la única reacción radical es elegir el conservadurismo al nivel más básico, lo cual es un cambio filosófico fundamental, y es por qué muchos conservadores son religiosos o algo similar.

     El mensaje adecuado para nuestro tiempo no es la Revolución. Hemos tenido suficientes Revoluciones para saber que no importa qué bandera usted agite, todas las Revoluciones provocan las mismas condiciones, que es una república de tipo liberal. Usted no puede lograr el consenso entre revolucionarios excepto acerca de la aversión hacia lo que es, pero la queja principal es por lo general por la privación de derechos de los revolucionarios en el sistema como tal, no por designio del sistema mismo. La mayoría de los así llamados conservadores subterráneos —los que hacen pedazos de la manera más estridente a los conservadores de la corriente principal—, si les fuera dado el poder, esencialmente recrearían la sociedad tal como es, excepto que con ellos mismos y su grupo de pares en la cima. Ésta es la psicología del humano en un contexto político.

     Como soy un tarado que piensa con sus laboriosas entrañas y su cerebro trasero, y no con su diencéfalo eléctrico y su ingeniosa conciencia social, nunca he reclamado para mí mismo el tipo de marca o credibilidad revolucionaria que pudiera convertirme en un éxito de librerías entre los tipos disidentes, desertores escolares y reaccionarios. En vez de ello, he abogado por una política simple: conservar lo que está bien, y rectificar lo que no. De esa manera, si los Republicanos son mentalmente obesos, la solución no es organizar una revolución y deshacerse del partido Republicano, sino rectificarlo trabajando dentro de él. Hay que redefinir aquello que es, en vez de redefinir quién es usted. Si allí no se presentan los asuntos debidos, tome un lugar en ello y exija que aquellos asuntos sean traídos al frente.

     La fragmentación del voto —y el poder de la gente en grupos enfocados— no ayuda a nadie, excepto a nuestros enemigos. No necesitamos un tercer partido político, y no necesitamos nuevas filosofías. No necesitamos ni siquiera el conservadurismo, sólo los principios que hay detrás de ello: preste atención a la realidad, conserve lo bueno y bote lo malo, y así, aspire a algo más alto en calidad en cada generación. Esto está en contraste con la mentalidad revolucionaria basada en la cantidad, que piensa que puede derrocar un sistema y sustituírlo por otro diferente, o, en otras palabras, tener dos sistemas en vez de uno y de ese modo solucionar un problema de calidad con cantidad.

     Todos los problemas de nuestra época derivan del modo de pensar revolucionario. Como somos igualitaristas, las reglas sociales nos prohíben diferenciarnos en alguna manera fundamental; esto convierte todo en imagen, no en substancia. La base de la "corrección política" es esta preocupación social por la imagen. Cuando somos impactados por algún gran sistema, como el Comercio, nuestra solución es ser más igualitarios (cantidad, no calidad) y de esa manera reemplazar un mal con otro, el cual, puesto que nunca fue centralizado sino que es puesto en práctica por la gente, rápidamente una vez más toma el control, pero con mayor fuerza que con la que hemos removido todas las instituciones sociales que podrían oponerse a él. La fuente y la perpetuación de nuestra espiral descendente es esta mentalidad revolucionaria.

     Entonces, ¿en qué consiste el juego liberal?. Yo admito: ésta fue una pregunta tramposa. No hay ninguna fase final del juego porque no hay ningún propósito o meta real para el liberalismo. Más bien, el liberalismo es el resultado final de gente que trata de definir una identidad social basada en no ser el mismo como todos los demás. Esto les hace querer destruír los estándares en común, y así ellos se unen —¡anarquistas, uníos!— para aplastar cualquier estándar. Lo que queda a esa altura es cada persona haciendo lo que es conveniente para sí misma, lo que provoca que filosofías aparentemente contrapuestas se unan.

     Nosotros el Pueblo quiere el comercio y el consumismo, pero no le vendrían mal algunas subvenciones socialistas y anfetaminas gratis. Quiere la igualdad, pero si hay una posibilidad para comprar algo mejor que la igualdad, quiere aquello también. El liberalismo es permanentemente incoherente e inconsecuente porque la ideología es un encubrimiento para el hecho de que el liberalismo es básicamente una muchedumbre que riñe, donde cada persona quiere ser más importante que la otra, donde cada uno exige cualquier cosa que vea que su vecino tiene, y todos tratando de manifestar cuán únicos, irónicos y "diferentes" son ellos.

     Así, cualquier cosa que los liberales supongan que es su propia fase final (Utopía), la realidad es diferente. Su fase final es lo mismo que su método. Su método es el mismo que sus suposiciones cuando ellas comenzaron. Es un estado perpetuo de individuos siendo individualistas y haciendo valer el control sobre aquella base, y deshaciendo así la civilización desde dentro. De este modo la civilización crece como un cáncer obeso, expandiéndose para cubrir todo con más cantidad, porque en nuestra miseria nos hemos auto-enajenado de la calidad, de los valores, de lo selecto, y de cualquier cosa sagrada.–




La Identidad Es la Base de una Sociedad Sana
por Brett Stevens
30 de Mayo de 2014


     Los niños pequeños siempre preguntan "¿por qué?" cada vez que usted les dice que algo debe ser hecho. Ellos hacen eso porque las memorias humanas trabajan mejor cuando razonan hacia afuera desde un principio o idea central.

     Del mismo modo, las sociedades se forman a sí mismas alrededor de su Por Qué primordial. Para tener una sociedad sana, ésta tiene que tener una identidad fuerte. La identidad adquiere su forma más fuerte no en la política/ideología, sino en la identidad orgánica.

     La identidad orgánica comprende tres factores principales: la cultura, los valores y la herencia. Los tres se forman entre sí y dependen unos de otros. La cultura surge de un sentido de ser "un pueblo", lo que necesariamente implica un sentido de alguna unidad y uniformidad en la herencia, y los valores provienen de las determinaciones estéticas hechas por la cultura.

     Una cultura sana se ama a sí misma y remonta sus orígenes a una fundación. Aquella fundación produjo a los antepasados que viven hasta el día de hoy por medio de una "nación" o grupo de genética similar. Ese pueblo es formado por generaciones de una cultura que recompensa lo que ellos encuentran bien en su sistema de valores, y que echa fuera lo malo, y de esa manera ellos tienen inclinaciones similares.

     La identidad permite que la gente tenga valores compartidos, más allá de los valores políticos, acerca del juego limpio, la conducta honorable y lo que debería ser hecho, de un modo en que la política y las elecciones, que tienen la memoria de un mosquito, no pueden.

     Si usted carece de esa identidad, su sociedad será formada por fuerzas comerciales y por el Gobierno. Los medios de comunicación, la industria, los grupos de presión especiales y la política misma lo desgastarán a usted hasta que sea solamente una serie de compromisos, dando como resultado un enfoque genérico moderado.

     Algunas personas abogan por ese enfoque genérico, porque aquél quita las reglas y estándares de encima de ellos. Luego de eso, ellos pueden hacer cualquier cosa que deseen. Esto los obliga a llegar hasta la vejez para averiguar cuán aburrido es eso. Cuando se sirve al yo, uno pronto sirve al amo más cruel, una forma de Satán que no puede ser exiliado al infierno. Los placeres envejecen y se disipan. Tener un lugar y hacer lo correcto nos hace sentirnos bien, por otra parte.

     En este blog presto poca atención a las estadísticas de crímenes raciales y a la biodiversidad humana. Aquella tendencia no afirma que aquéllas estén equivocadas sino sólo que ellas no comunican el mensaje relevante: necesitamos gente como nosotros, formados juntos y unidos por la cultura, la herencia y los valores. Si no nos gobernamos a nosotros mismos, las corporaciones y el Gobierno lo harán.

     Cuando usted ve al crimen sacudiendo nuestra sociedad, considere que quizás aquello no se origina en "tipos malos" o "razas malas" sino en la diversidad en sí misma. La Diversidad exige una carencia de Identidad. Pretende destruír a la Mayoría y sus valores, y sustituír aquello con ningún valor, ninguna cultura y ninguna herencia. Entonces sólo el individuo reina, lo que hace consumidores perfectos: neuróticos, a la deriva, desesperados y egomaniacos

     El Occidente puede solucionar la mayoría de sus problemas reanudando la práctica de tener identidad, lo que ha sido el tabú desde la Segunda Guerra Mundial. En vez de confiar en la policía y en los políticos, podemos confiar en nosotros mismos y en los demás. Nosotros podemos formar nuestros valores y expulsar a aquellos que transgreden nuestros valores. En ese proceso, perderíamos una masiva sobrecarga en el Gobierno y en el comercio parásito.

     Podemos lograr ese proceso por medios pacíficos. Cuando señalamos que la Identidad es nuestro objetivo, los otros comprenden que ellos están en el lugar equivocado y se marchan. Sin las donaciones gratuitas y el favoritismo político del Gobierno, ellos no tienen ningún interés aquí, y se irán a otra parte donde las oportunidades sean mejores.

     Más aún, podemos detener el espectáculo circense de las elecciones y las constantes "guerras" contra problemas sociales. Arregle nuestros problemas sociales arreglando a nuestro pueblo, y comience por darles un sentido de orgullo y alegría en cuanto a lo que ellos son. Anímelos a ser mejores de lo que son, no a adoptar "soluciones" no probadas y sólo teóricas. Vuelva a tomar nuestra sociedad desde dentro, y renuévela con un sentido de propósito.–




Por Qué la Izquierda Está Obsesionada con la Raza
por Brett Stevens
11 de Agosto de 2014


     Durante años ellos lo mantuvieron en secreto acusando a cualquiera que mencionara el tema de ser un "racista". Simultáneamente ellos ocultaron su propia intención en temas que tenían que ver con la raza dándoles nombres agradables. Pero ahora la agenda izquierdista queda revelada cuando se hace claro que su política es exclusivamente racial, y que pretende sustituír la población de raza blanca estadounidense con un grupo del Tercer Mundo.

     Pero esto no es nuevo. Los movimientos izquierdistas desde la época de la Ilustración han procurado borrar los límites nacionales y hacer de la gente "ciudadanos del mundo". Los izquierdistas durante décadas han abogado por un Gobierno mundial y el libre desplazamiento de los ciudadanos. Bajo sus dictadores más tiránicos, la Unión Soviética expandió su política multicultural para incluír no sólo religiones no-cristianas (el cristianismo fue demonizado) sino a otras razas. La búsqueda de la igualdad racial, un sustituto de la mezcla racial, ha sido una política izquierdista desde el nacimiento del izquierdismo.

     ¿Por qué la Izquierda está obsesionada con la raza? Sabemos que ellos hablan en código porque hemos visto cuán tramposos han sido sus actos en el pasado. Su codificación acerca de la raza disfraza otra agenda que ellos esperan conseguir usando su política racial, que es la inversión de la selección natural de modo que no pueda haber ningún estándar social u otros impedimentos para el ego libremente frenético.

     Imagine el ideal izquierdista: No hay fronteras; cada uno es igual a otros e igualmente bienvenido en todas partes. Esto significa que todo aquel de las áreas pobres se trasladará a las áreas ricas e inundará a aquéllas. Esto significa que cada país en la Tierra tendrá la misma mezcla con aproximadamente la misma frecuencia de blancos, negros y asiáticos. Esto significa que la diversidad de la Humanidad será sustituída por una nueva uniformidad en la cual todos los rasgos únicos —especialmente aquellos conseguidos por la gente que se separó de la manada y evolucionó por separado en climas más duros— serán destruídos. En efecto, todos serán destruídos y reemplazados por una uniforme masa gris sin rostro y sin cultura de Humanidad. Pero aquella masa se ajustará al deseo liberal de igualdad y maleabilidad, ya que el secreto de los liberales consiste en que ellos son ególatras que usan la "igualdad" para convertir a la manada en su ejército privado.

     Su objetivo actual es la destrucción de todos los estándares sociales, porque los estándares sociales constriñen al individuo egoísta. ¿Qué quiere un egoísta? Una posibilidad para ser dramático, para aparecer diferente. Esto choca con la idea del conservadurismo, que es que aprendamos a hacer algo bien y que sigamos haciéndolo de aquella manera, pero mejorándolo generación tras generación. El liberal no se preocupa por los efectos; ellos se preocupan por los sentimientos. Sus propios sentimientos. Ellos usan a su grupo social para conseguir la aprobación para su egoísmo, de modo que si aquél es desafiado, ellos puedan convocar la desaprobación social sobre cualquiera que se haya atrevido a restringirlos a la cordura.

     Podemos ver esto en sus películas. Cada película izquierdista, desde West Side Story a Napoleon Dynamite, muestra la misma parábola, la de la Revolución: las personas inadaptadas están enajenadas, entonces ellas se unen y derrotan a los ganadores naturales, y luego crean un orden social basado en la aceptación de las diferencias. Esto permite a cada uno ser único, lo que significa que (de hecho) nadie es único, y crea una disfunción total; pero las películas nunca le muestran eso a usted.

     A la gente no le gusta reconocer que la mayor parte de la vida es conformidad, no por la conformidad en sí misma sino porque hay relativamente pocos modos de realizar las tareas conocidas. Nos ponemos nuestros calcetines de aproximadamente la misma manera porque no hay ninguna eficacia o ventaja en hacerlo de otra forma. Comemos aproximadamente los mismos alimentos, no importa cuánto los disfracemos con aderezos y técnicas exóticas. Todos tenemos empleos, familias y aficiones. El mito del Inconformismo proviene de aquellos que desean diferenciarse pero que no tienen nada para ofrecer. Generalmente eso implica que la gente que se diferencia es de hecho lo opuesto a lo "diferente"; ellos son muy conformistas, pero no tienen nada para ofrecer, de manera que ellos "lo falsifican" con actos extravagantes y mediante la aprobación social. Ese mismo impulso los lleva a querer destruír cualquier mayoría histórica que exista y a sustituírla por una mezcolanza étnica, cultural y de valores, de modo que ser diferente por motivos sin sentido sea aceptable.

     La moderna persona insegura quiere que esa mezcolanza esconda sus propios hechos. Cuando la mayor parte de las personas actúan con sensatez, la estupidez y la inutilidad se destacan y pueden ser discriminadas en contra. Cuando todo es caos, el ego puede reinar como le place, porque el drama del ego inútil se desvanece en el ruido de fondo. El Tercer Mundo funciona en ese sistema: el individualismo es lo más alto, los estándares sociales son los más bajos, y el ego tiene la mayor libertad. Pero por consiguiente la civilización no funciona bien y la mayor parte del tiempo de un individuo es gastado trabajando alrededor de la disfunción de otros. Ellos son capaces de manipular a otros usando métodos sociales como la culpa, pero las consecuencias remueven el objeto tácito que ellos querían controlar. Tal es la condición hacia la cual Estados Unidos y Europa —el Occidente— se encaminan ahora.

     Los liberales están obsesionados con la raza porque ello les permite destruír cualquier coacción sobre ellos mismos. Ellos quieren destruír a la mayoría, pero también quieren destruír a las minorías. Su objetivo es un futuro de gente que esté tan mezclada que no permanezca ninguna cultura, valores o capacidades diferentes. En sus mentes, que buscan sólo el control, el resultado será como un ejército de maniquíes de grandes almacenes pintados de marrón y obedientes a la ideología liberal, la cual quita todos los estándares sociales y da permiso al individuo para ser tan dramático como le plazca. Ellos no consideran la destrucción que causan porque eso está fuera de ellos mismos, y dado que ellos se adoran a sí mismos, no es relevante para sus decisiones.–





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