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miércoles, 14 de enero de 2015

Brett Stevens - Diversidad, Liberales y Proletarios



     Otros cuatro breves pero reflexivos artículos (de 2013  y 2014) del estadounidense Brett Stevens ponemos en esta ocasión en castellano. También tomados desde el sitio Amerika.org, su autor nos pone frente a las temáticas de la Diversidad, el anti-racismo y los liberales, tratando de esclarecer su significación medular. Esto lo lleva finalmente a reflexionar, en el cuarto artículo sobre todo, sobre aquel funesto lapsus que fue la Revolución francesa, que le abrió las puertas a las fuerzas de la contra-cultura, que en el fondo están contra todo, por no ser más que la expresión del resentimiento de los desheredados con respecto a la civilización occidental. Sin embargo, en todos los textos Stevens siempre deja traslucir sus esperanzas de un mejoramiento. Metapedia en inglés, describiendo al autor, nos pone en alerta en cuanto al apoyo que ha dado éste últimamente al Estado de los israelíes, contrapesando con esto su discurso de alguna manera etno-eurocéntrico y conservador estadounidense. Sin embargo, no por ello deja el autor de tener razones válidas en todos sus análisis.

La Muerte en el Interior
por Brett Stevens
19 de Junio de 2013


     En 1789 un cáncer fue desatado en el mundo. Es la noción de que el individuo es más importante que cualquier otra cosa, incluso que la realidad.

     Esta mentalidad, llamada individualismo radical, tiene tendencia a hacer que la gente se agrupe en pandillas o muchedumbres cuyo sólo objetivo es asegurarse de que el individuo es lo primero.

     Desde aquel tiempo, nuestras fortunas han disminuído constantemente. La tecnología, que estábamos desarrollando de todos modos, se ha acelerado. Y sin embargo todavía trabajamos todo el tiempo y vivimos en una lucha constante.

     Ésta es la muerte en el interior. Nuestros cerebros están diseñados para buscar el mal que nos ataca desde detrás de un arbusto, pero cuando aquello viene desde nuestro interior, no lo vemos hasta que es demasiado tarde.

     Un buen nombre para la muerte en el interior es Muchedumbrismo (Crowdism), porque esto es esencialmente una enfermedad social. Nosotros socializamos haciendo a otra gente sentirse importante, y cuando hacemos esto en grupo, formamos muchedumbres.

     Estas muchedumbres luego exigen la destrucción completa de todo, salvo el individuo. Toda cultura, género, sentido común, herencia, e incluso cualquier capacidad superior o riqueza, debe perecer, de modo que el individuo no tenga rival.

     En algún punto ellos incluso atacan la individualidad en sí misma, porque aquellos que tienen más personalidad son injustamente favorecidos, y las muchedumbres exigen una conformidad con el discurso y los códigos de pensamiento, de manera que podamos ser todos iguales.

     Cada movimiento político desde 1789 —los derechos civiles, el progresismo, el liberalismo, el anarquismo, el izquierdismo, el comunismo, el socialismo, el libertarianismo— surge de este único pensamiento, que es que el individuo es lo primero antes que todo lo demás.

     Cuando usted entiende esto, usted ve la modernidad como la farsa que es. Ésta no es una idea nueva; de hecho, es la idea más vieja porque ya estaba antes de la civilización. Logramos evitar esta "nueva idea" formando la civilización y trabajando juntos para conseguir cosas como la higiene y la nutrición regular.

     La Historia es un proceso de humanos que lentamente emergieron del estiércol primordial, interrumpido sólo por un gigantesco y garrafal error en 1789 y los 224 años siguientes en los cuales no hemos logrado salir del basurero del fracaso humano. Piense en la mentira y de ese modo reléguela al polvo.

     Si la Humanidad no hace caso omiso de esta ilusión, se autodestruirá.

     Aquí en Amerika.org respondemos con unas pocas ideas:

    No existe la igualdad. Aplaste su tabú primordial, que es la idea de que no hay ninguna jerarquía. Tenemos capacidades diferentes, y lo más importante, un carácter moral. Algunos son más fuertes que otros.

    Traigamos de vuelta la monarquía. Actualmente confiamos en las instituciones y en las listas de reglas para hacer de nuestros líderes gente honesta. Eso no funciona. En vez de ello, escojamos líderes honestos, o gente que esté delante del resto de nosotros en carácter moral y capacidad de mando.

    El darwinismo social es un amigo. Deje de salvar a la gente de ellos mismos. Detenga el bienestar, pare las subvenciones, pare las advertencias. No tenemos que salvar de sí misma a la gente. Deje que la selección natural trabaje por nosotros.

    Enfóquese en la Naturaleza. Nuestras ciudades e incluso nuestros barrios residenciales están diseñados para esconder lejos la Naturaleza. En cambio, asegúrese de que todo esté rodeado por bosques de modo que la gente siempre conozca el miedo primordial, y la belleza transcendental.

     El Muchedumbrismo siempre será popular porque apela a una debilidad que existe en todos nosotros.

     Los griegos llamaban a esa debilidad como hybris, lo que significa un cierto tipo de arrogancia donde suponemos que nuestras preferencias pesan más que la lógica del universo. Ése es un defecto fatal.

     La Humanidad conquistará esta momentánea embestida de la ilusión, o simplemente desandaremos el camino evolutivo y nos convertiremos en monos otra vez.

     Al menos en ese caso, nuestros egos gigantescos serán atenuados por nuestra incapacidad de hablar, y así de mentir, sobre nuestras motivaciones.–




Por Qué la Diversidad Nunca Puede Funcionar
por Brett Stevens
28 de Noviembre de 2013


     Nuestra posición en este blog y las declaraciones previas de nuestros redactores han sido consecuentes desde 1997: la Diversidad no funciona.

     Esto es diferente de la aversión o miedo a los elementos de la diversidad, tales como "no me gusta la gente negra" o "pienso que los caucásicos son inferiores". Esto no es una crítica de una diversidad específica sino de la Diversidad en sí misma.

     Esto se aplica uniformemente a la diversidad de diferencias religiosas, étnico-raciales, culturales, lingüísticas y hasta de castas. La regla consiste en que mientras menor variación usted tiene en su sociedad, más sana y más feliz es aquélla.

     Una sociedad que está unificada requiere muy pocas reglas, intervenciones policiales y gubernamentales. La cultura es un método superior para implementar los valores porque esto no requiere de quienes la impongan. Los ciudadanos ordinarios la hacen cumplir condenando al ostracismo a aquellos que no cumplen sus estándares.

     Sin aquella cultura, que unifica medidas vitales tan dispares como sistema de valores e identidad y presiones sociales, sólo el Gobierno puede hacer cumplir los estándares. Lo que inevitablemente resulta es un Estado Niñera que hace muchas reglas, que establece a muchos burócratas fijados en los detalle, y que crece como un cáncer, enriqueciéndose a sí mismo.

     El problema con la diversidad es que en vez de la cultura, elige la anti-cultura, o la cultura de no tener ninguna cultura. Esto es una extensión de la idea de libertad, la que consiste en que usted no tiene ningún objetivo positivo sino que comparte un objetivo negativo, que es estar de acuerdo en no en tener ningún objetivo.

     Las personas en una cultura aquejada con la Diversidad —conocida también por sus sinónimos Internacionalismo, Multiculturalismo y Cosmopolitismo— afrontan una desagradable opción: ellos pueden unirse a la cultura de la no-cultura y resignar sus propios valores, o pueden retener sus propios valores y ser socialmente condenados al ostracismo o tratados como un estereotipo.

     La diversidad siempre conduce a la misma cosa. La sociedad simultáneamente ensancha su tolerancia a la vez que exige más interferencia del Gobierno para hacer cumplir las reglas básicas. Ésta se hace excesiva, y pronto descienden los niveles tercermundistas de criminalidad, corrupción, higiene pobre y desorden.

     Mire a la mayoría de los países en la Tierra. La mayor parte de ellos son de razas, cultura y religión mezcladas. Con el tiempo, esto se convirtió en una anti-cultura que se decidió por el denominador común más bajo, lo que significa que nadie tiene mucho en común. La gente sólo quiere enriquecerse y escapar de tales sociedades. No hay ninguna alegría real.

     Hace algún tiempo Robert Putnam publicó un estudio que era tan tóxico para las actitudes predominantes en la academia que él ha pasado los años desde que lo publicó, luchando por su carrera. En él, Putnam reveló que las sociedades diversas aumentan la alienación y la desconfianza internas:

     «El cientista político Robert Putnam de Harvard, famoso por "Bowling Alone", su libro de 2000 acerca de la disminución de la participación cívica, ha encontrado que mientras mayor es la diversidad en una comunidad, menos gente vota y menos ellos se ofrecen como voluntarios, menos ellos donan a la caridad y al trabajo en proyectos comunitarios. En la mayoría de las comunidades "diversas", los vecinos confían unos en otros aproximadamente la mitad de lo que lo hacen en los entornos más homogéneos. El estudio, el más grande alguna vez hecho acerca del compromiso cívico en EE.UU., encontró que prácticamente todas las medidas de salud cívica son inferiores en los entornos más "diversos"».

(http://www.boston.com/news/globe/ideas/articles/2007/08/05/the_downside_of_diversity/).

     La incorporación de grupos diferentes significa que no podemos tener un estándar común de comportamiento. Esto significa que no podemos predecir la respuesta de la sociedad a lo que hacemos, y si alguien es ofendido, perdemos en grande.

     Esto se traduce como "toma tus juguetes y vete a casa". Para la mayor parte de las personas, la sociedad se ha hecho hostil. Por consiguiente, ellos se retiran a comunidades cerradas y dejan a la basura carente de estándares sociales los espacios públicos, las expectativas públicas, la cultura y la moralidad.

     La libertad total significaría una sociedad sin reglas. Esto significa que nada es un delito. Más aún, esto significa que nada es rechazado. El tipo que vierte basura tóxica en el río puede sólo estar expresando su libertad, y si bastantes otras personas están de acuerdo con él, él es libre de hacerlo.

     Más todavía: sin estándares culturales, la gente no tiene identidad. La identidad ayuda a explicar a nosotros mismos y a otros quiénes somos y qué sistema de valores aplicamos. "Yo no contamino, porque soy de este lugar y lo amo", es un valor comunicado sólo por la cultura, no por el Gobierno.

     Recientemente, salió a luz una nueva investigación que muestra el mecanismo mediante el cual la Diversidad disuelve la comunidad y la sustituye por individuos alienados y atomizados:

     «Sin embargo, el trabajo teórico y empírico reciente ha destapado una dialéctica entre Diversidad y Comunidad en donde las condiciones contextuales que fomentan el respeto por la diversidad a menudo están en oposición a aquellas que fomentan el sentido de comunidad. Más específicamente, dentro de los vecindarios, la integración residencial proporciona oportunidades para el contacto intergrupal que son necesarias para promover el respeto por la diversidad, pero pueden impedir la formación de redes interpersonales densas que son necesarias para promover el sentido de comunidad».

(https://www.msu.edu/~zpneal/publications/neal-diversitysoc.pdf).

     Hay dos fuerzas contrastantes aquí: la necesidad de homogeneidad de valores a fin de construír una comunidad, y el deseo de diversidad. Ambas trabajan la una contra la otra. Mientras más homogénea es una comunidad, menos diversa es, y mientras más diversa es, menos realmente es una comunidad.

     Cuando las comunidades se destruyen, lo que queda es el individuo atomizado. Esa persona no siente cariño por nada aparte de sus necesidades y deseos inmediatos. Ella tiene cero interés por la sociedad que está a su alrededor, excepto cuando ella la afecta por medio de, digamos, impuestos más altos o menos derechos.

     Por consiguiente, su posibilidad de tener una sociedad superior se estropea. Lo que queda es un grupo de gente egoísta mantenida unida por una economía y un sistema político, pero por nada más. Este grupo castiga activamente el interés cívico y cualquier comportamiento excepto el aislamiento individualista.

     Esto desemboca en una condición de individualismo extremo, o narcisismo. En este estado, somos incapaces de formar lazos con los demás. La amistad, el romance y la ciudadanía son todos medios para una finalidad, y no hay ninguna fe u orgullo, y así ningún pensamiento a largo plazo.

     Si usted se pregunta por qué las mayores civilizaciones ya no están con nosotros, esto es lo que las destruyó. Como la apatía que aflige a las grandes corporaciones, como la entropía de las organizaciones de voluntarios con el tiempo, o como el estancamiento de un grupo social, la Diversidad es la muerte.–




¿Por Qué los Liberales Son "Anti-Racistas"?
por Brett Stevens
2 de Enero de 2014


     Un dicho común por ahí dice que "anti-racista = anti-Blanco", pero pienso que es más simple que eso. Anti-racista significa estar contra cualquier mayoría que esté tratando de conservarse mediante el no permitir la entrada al resto del mundo.

      Si usted tiene una buena situación, ellos la quieren, de manera que su única opción es cerrar la puerta y negarles el bienestar, los empleos, la comida, el sexo, etcétera. No es que ellos sean malos o incorrectos tanto como que ellos están equivocados para vuestra nación, si usted quiere la auto-preservación. De otro modo, usted se une a las muchas naciones de "raza gris" donde la gente tiene aproximadamente la misma composición genética porque ellos están mezclados y adulterados. Por eso la gente de Vietnam, Rusia y Méjico puede parecer idéntica; hay sólo tres razas, y si usted da con aproximadamente los mismos porcentajes, usted consigue a la misma gente de aspecto.

     Pero la Izquierda mundial ama promover el anti-racismo. Ellos lo usan contra Israel, que dice que está tratando de evitar el Holocausto II a manos de los palestinos. Ellos lo usan en EE.UU. cuando una muchacha Blanca no quiere tener sexo con un sujeto moreno o asiático. Ellos lo usan en Europa cuando alguna pequeña ciudad dice que preferiría no tener una mezquita o sinagoga. ¿En qué consiste la fascinación de la Izquierda con el anti-racismo?.

      Se reduce a una simple cosa: es la única cosa que los soviéticos no hicieron y que otros regímenes totalitarios sí. La Izquierda comprende que ideológicamente esto es parte de una escala deslizable que se extiende desde los Demócratas de la corriente principal hasta comunistas y anarquistas. Puesto que ambos grupos son responsables de asesinatos violentos, la Izquierda está buscando algún modo de mostrar que estos grupos pueden ser rehabilitados. "Al menos ellos no son anti-igualitarios", pensaron, y aquello fue poco apropiado para las razas. El racismo, el sexismo, la "homofobia" y otros, son simplemente formas diferentes de no ser igualitario. ¿Quién necesita el igualitarismo? Aquellos que no son parte de la mayoría exitosa, ya sean pobres, minorías, perversos o alienados.

     Los soviéticos eran realmente racistas, por supuesto. Ellos asesinaron polacos por el campo, privaron de comida a millones de ucranianos hasta la muerte, y fusilaron a cualquiera que ellos pudieron encontrar en países capturados como Estonia y Letonia que mostrara algún sentido de orgullo nacional. Ellos desencadenaron una ola de violaciones y asesinatos contra Alemania después de la Segunda Guerra Mundial a pesar de que los alemanes no les que habían hecho ninguna cosa similar. Incluso en los territorios ocupados del bloque oriental, los soviéticos rusos estaban más que contentos de consumir las vidas locales como el agua y las propias como el buen vino, para no mencionar sus periódicos pogroms odiadores de judíos donde ellos asesinaron a más judíos que lo que Hitler alguna vez soñó. Pero ése no es el punto. Con los liberales, la verdad es una ocurrencia posterior; todo es ideología, concepto y símbolo. Simbólicamente, los soviéticos no eran racistas, pero los nacionalsocialistas sí lo eran, de manera que el anti-racismo se convierte en la nueva arma ideológica liberal.

     Un arma ideológica es fácil. Encuentre una regla que no pueda ser quebrantada, y luego vincule a dicha regla lo que el otro tipo quiere. Usted puede ver una versión de esto en los debates en EE.UU. y la Unión Europea. Si alguien ha propuesto un plan, y éste no es liberal (mucho menos anti-liberal), ellos esperarán hasta que el auditorio haya casi decidido que el plan está bien. Entonces se saca la carta de triunfo: "¡Pero si usted hace eso, ello perjudicará a los pobres!". Y ya está hecho. Usted no puede estar a favor de ese plan sin estar contra los pobres, lo que lo hace a usted malvado. Usted puede ser un comunista absoluto que aboga por asesinar a los hijos de los ricos, y usted es todavía menos un maldito bastardo que alguien que no quiere dar cosas gratis a los pobres.

     El uso del término "racismo" está llegando a su fin. En primer lugar, la gente está comprendiendo que cada grupo es racista. Segundo, ellos comprenden que incluso la gente de raza mezclada es latentemente intolerante que odia a la gente de cualquier otra línea racial o étnica no interrumpida. Finalmente, cuando vemos emerger las mismas discriminaciones raciales entre la gente de raza mezclada en Brasil, Méjico y EE.UU., está claro que mezclar a cada uno en una raza gris no sólo no solucionará el problema sino que lo exacerbará. Ya no hay ninguna razón científica, racional o lógica para apoyar el anti-racismo. Éste es únicamente un arma política contra la Derecha, quienes, por no exigir un Estado benefactor que beneficie a aquellos que no son de la mayoría (hombres de color en Occidente) se les supone, por el principio de inversión, como fervientes racistas.


     Como los soviéticos antes de ellos, los liberales son racistas. Ellos envían a sus niños a escuelas privadas, se compran casas en comunidades cerradas mayormente Blancas, afirman su propia cultura como si fuera algo absoluto, y condescienden con cualquier minoría que ellos encuentran. Ellos generalmente prefieren asumir el papel del Gran Salvador Blanco de las Sucias Hordas Marrones y pretenden que si no fuera por su bienestar, su ayuda externa, sus esclarecedores folletos y su disciminación inversa, el resto del mundo viviría en chozas de barro decoradas con heces y con cráneos de sus niños muertos. En la conversación privada, los liberales son racistas de aquel modo irónico que enmascara la rabia profundamente sumergida como sarcasmo o humor. Si usted quiere chistes graciosos sobre las minorías, no los busque en la Derecha: encuentre al más liberal y más inconformista elitista activista de los medios sociales que usted pueda, y pregúntele. Usted conseguirá lo gracioso, provocativo y no convencional de ese modo.

     El anti-racismo es una manera conveniente de hacer callar a la Derecha. La Izquierda quiere esconder su agenda secreta, que es que cada uno es apoyado por la colectividad y que ésta instruye a cada uno en lo que debe ser hecho para mantener esta situación intacta. Aquel camino conduce al comunismo, pero en la izquierdista lógica de zombie, el comunismo está bien porque no es racista. Y aquella es la razón, no importa qué palabrería sobre sus paliativos para las minorías étnicas ellos vomiten, de que los izquierdistas sean anti-racistas fanáticos.–




El Imperio de los Proletarios
por Brett Stevens
21 de Enero de 2014


     La promesa fue hecha allá durante la época de la Ilustración. Decía que lo que estaba frenando a la Humanidad era el haberse enfocado en la jerarquía, como la de los dioses o la de la Naturaleza, y que si poníamos el foco sobre los individuos humanos, viviríamos en una Era "iluminada".

     Sólo unos siglos más tarde —que es como un simple parpadeo en el período de vida de una civilización— podemos ver los resultados de nuestra elección. Puesto que deshacerse de las jerarquías implica una tremenda nivelación de toda la civilización hacia su nivel común más bajo, podríamos llamar a éste el Imperio de los proletarios, porque eso es a lo que se parece.

     Como prueba de esto, sólo tenemos que mirar nuestro Arte, nuestra arquitectura, el discurso público y los estándares del comportamiento. Nuestro Arte es ahora o bien absurdos fetichistas elitistas, o entretenimiento simiesco sobresimplificado. La arquitectura se ha convertido en cajas y feos apoyos internos expuestos a la vista. El discurso público está ahora al nivel de la Idiocracia, con frecuentes errores lógicos en las declaraciones públicas, nunca notados. Y los estándares de conducta se conforman más a lo que nuestros abuelos habrían esperado en un parque de entretenciones que en una sociedad "culta".

      Más aún, para todo nuestro gran Imperio proletario, hemos retrocedido de lo que nos hizo fuertes e innovadores, y estamos corriendo en círculos, regurgitando y reformateando las mismas cansadas ideas, como si estuviésemos tratando de convencernos de que ellas pueden funcionar:

     «Por ejemplo, cuando primero conseguí un trabajo permanente como conferenciante en una universidad, reconocí que yo tenía una de las posiciones más seguras en una de las sociedades más seguras de la Historia, y que eso significaba que yo podía emprender proyectos a largo plazo en estudios, escritura e investigación; que mi posición segura hacía más fácil permanecer aparte de las tendencias; que yo podía ser un modelo de enseñanza e integridad científica, y que era ¡prácticamente imposible para mi empleador despedirme por ello!.

    «Pero en general mis colegas rechazaban reconocer el privilegio básico y la seguridad de su posición, y persistían en hablar como si ellos pudieran sufrir una destitución y el hambre en cualquier momento, y por lo tanto ellos tenían que seguir la corriente de cualquier moda, tendencia, locuras y mentiras políticamente motivadas que flotaban en la universidad, y trabajar en proyectos académicos y de investigación terriblemente carentes de ambición que no eran ni útiles ni radicales sino que simplemente aspiraban a ser incrementos microscópicos en lo que eran ya remansos triviales e irrelevantes de aburrimiento».

(http://charltonteaching.blogspot.com/2014/01/disappointed-with-modernity-we-have.html).

     Con la tecnología, como con la Ilustración, se suponía que nosotros entrábamos en una nueva Era. La idea era que con los recursos que ahorraban trabajo, haríamos la misma labor en la cuarta parte del tiempo, y todos trabajaríamos tres horas al día y luego nos iríamos a casa.

     Sólo que ahora estamos trabajando más que nunca. Es como si la Segunda Guerra Mundial nunca se hubiera terminado y todavía estuviéramos todos contribuyendo al esfuerzo de guerra. Ya que la mayor parte del trabajo no es medida en calidad sino en cantidad, surge la pregunta de quién puede pasar la mayor parte de las horas en la oficina.

     Más aún, por medio del mecanismo de ascenso social, nuestra sociedad ha convencido a los proletarios de que pasando mucho tiempo en algo ellos pueden surgir, incluso si la calificación que se les hace es terrible y la calidad de su producto por lo tanto es pobre.

     Podemos ver esto incluso en nuestros líderes, que tienen una colección de grados académicos y distinciones pero que con frecuencia destrozan y arruinan conceptos básicos y no captan las ideas bien establecidas en la Historia. ¿Son ellos idiotas? No, ellos son proletarios, lo que significa que su juicio y disciplina son horribles, no importa cuán educados sean ellos o a través de cuántos aros hayan saltado.

     La mejor parte es que los esclavos están dispuestos. Tenemos libertad; ¿qué es la libertad? La libertad de asistir a un trabajo cada día excepto durante los fines de semana y dos semanas de vacaciones, en el cual trabajo usted debe pasar la mayor parte de su tiempo en espera de los dramas personales, pretextos, ineptitudes y pereza de otra gente. La mayor parte del trabajo consiste en despejar los líos hechos por idiotas irreflexivos y luego cobrarles por el servicio. Pero pierda su trabajo y usted puede encontrarse sin hogar y victimizado.

     Nos decimos los unos a los otros que somos libres, pero lo que realmente somos es dependientes unos de otros. Esto por su parte requiere aquel mito de que cada persona es necesaria y especial. Eso a su vez provoca una crisis donde pensamos hacia atrás, argumentando a partir de la persona más bien que hacia un objetivo. Si alguien lo quiere, debe ser importante, dice nuestro pensamiento, en contraste con un proceso de pensamiento hacia adelante basado en la realidad que determinaría primero si "aquello" vale la pena tenerlo o es factible. Nuestra civilización se ha hecho circular, persiguiendo objetivos porque algunos los quieren y siendo por lo tanto provechosos, pero nunca eligiendo un camino y trabajando hacia aquel objetivo.

     Más todavía, nos hemos convencido de que la emulación del éxito es el éxito. Así, cada uno parece excitado para dirigirse a esos empleos, a cambio del poder adquisitivo, y para exigir luego un papel que los haga parecer importantes, un escritorio donde ellos pueden hacer el trabajo fácil, como el papeleo, y con otra gente con la cual interactuar para hacerlos sentirse como si ellos fueran realmente vitales para algo importante. ¿Y cuál es el resultado final de todo esto? Un estilo de vida tan malsano como falso:

    «Los médicos están urgiendo a millones de personas que trabajan en un escritorio todo el día a levantarse o a caminar alrededor de la oficina.

    «Como lo reportó el doctor Max Gomez en CBS 2, nuestro estilo de vida de papas de sofá nos está matando casi en la misma proporción que el fumar.


    «Y no es sólo el estar sentados en casa; son también nuestros días laborales, donde estamos sentados por horas, los que son parte de un estilo de vida sedentario malsano».

(http://newyork.cbslocal.com/2014/01/20/sitting-at-work-for-hours-can-be-as-unhealthy-as-smoking/).

     Bienvenidos al Imperio de los proletarios. Ellos depusieron a aquellos que tenían verdaderas capacidades de juicio, y en su lugar pusieron en práctica a la muchedumbre. Ahora como simios vueltos locos, la muchedumbre se viste de manera abigarrada y pasa por movimientos compulsivos para parecer como si fuera igual a las mayores mentes que existieron antes de ella. Y los resultados son, como era de esperar, malos.–






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