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jueves, 29 de enero de 2015

Alá, el Dios Luna



     En biblebelievers.org.au está el siguiente artículo (Allah, the Moon God) que presentamos ahora en castellano. Es evidentemente una continuación directa de la entrada anterior, puesto que es un artículo directamente relacionado. Este texto que hemos traducido, que carece de indicación de autor y de fecha, repite algunas citas del libro del señor Morey ya ofrecidas recién, y ofrece una gran cantidad de otras. Es un suministro mayor de datos en cuanto a los orígenes de la religión racial-cultural del Islam, pero enfocándose en informaciones complementarias. Pone este artículo, desde una mesurada óptica cristiana, un cierto énfasis en los antecedentes arqueológicos del Islam y en la falsedad de que éste deriva del Antiguo Testamento y de los Evangelios, recalcando la naturaleza (por paradójico que suene) pre-islámica del mismo. Este mismo texto fue reelaborado con otro título (The True Origin of "Allah") por el sitio nccg.org, cuyas adiciones hemos puesto con otro tipo de letra. Con respecto a la influencia de las ideas del señor Morey, esto es lo que dice Wikipedia en inglés: «Alá como el dios Luna es una afirmación planteada por algunos críticos del Islam en cuanto a que el nombre islámico para Dios, Alá, deriva de un pagano dios Luna de la mitología árabe local. La implicación es que "Alá" es un dios diferente de la deidad judeo-cristiana y que los musulmanes adoran a un "falso dios". Dicha afirmación está mayormente asociada con el escritor apologista cristiano Robert Morey, cuyo libro The Moon-God Allah in the Archaeology of the Middle East es una fuente ampliamente citada de la idea de que Alá es un dios lunar».
 

Alá, el Dios Luna




La Arqueología del Oriente Medio

     La religión del Islam tiene como su foco de adoración a una deidad de nombre "Alá". Los musulmanes afirman que Alá en tiempos pre-islámicos era el bíblico dios de los patriarcas, profetas y apóstoles. La cuestión, de esta manera, tiene que ver con la CONTINUIDAD. ¿Era "Alá" el dios bíblico o un dios pagano de Arabia durante épocas pre-islámicas? La afirmación musulmana de una continuidad (del judaísmo al cristianismo, y de éste al Islam) es esencial para su tentativa de convertir a judíos y cristianos, ya que si "Alá" es parte del flujo de la revelación divina en la Escritura, entonces es el siguiente paso en la religión bíblica, y, de esa manera, deberíamos todos llegar a convertirnos en musulmanes. Pero, por otra parte, si Alá era una deidad pagana pre-islámica, entonces su principal afirmación queda refutada.

     Las afirmaciones religiosas a menudo caen en desgracia a consecuencia de los resultados de ciencias fuertes como la Arqueología. Podemos especular interminablemente acerca del pasado o ir y excavar y ver lo que la evidencia revela. Ésa es la única manera de averiguar la verdad con respecto a los orígenes de Alá. Como veremos, la evidencia dura demuestra que el dios Alá era una deidad pagana. De hecho, él era el dios Luna, que estaba casado con la diosa Sol, y las estrellas eran sus hijas.

     Los arqueólogos han descubierto templos al dios Luna a través de todo el Oriente Medio. Desde las montañas de Turquía hasta las orillas del Nilo, la religión más extendida del mundo antiguo era la adoración del dios Luna. Los sumerios, la primera civilización alfabetizada, nos dejaron miles de tablillas de arcilla en las cuales ellos describieron sus creencias religiosas. Como ha sido demostrado por Sjöberg y Hall, los antiguos sumerios adoraban a un dios Luna que era llamado por muchos nombres diferentes. Los nombres más populares eran Nanna, Suen y Asimbabbar (Mark Hall, A Study of the Sumerian Moon-god, Sin, 1985, University of Pennsylvania). Su símbolo era la media luna [crescent moon]. Considerando la cantidad de artefactos relacionados con la adoración de este dios Luna, está claro que ésta era la religión dominante en Sumeria. El culto del dios Luna era la religión más popular en toda la antigua Mesopotamia. Los asirios, los babilónicos y los acadios tomaron la palabra "Suen" y la transformaron en la palabra "Sîn" como su nombre favorito para esta deidad (Austin Potts, The Hymns and Prayers to the Moon-god, Sin, 1971, Dropsie College, p. 2). Como el profesor Potts señaló, "Sîn es un nombre esencialmente sumerio en su origen que había sido tomado prestado por los semitas" (op. cit., p. 4).


     En la antigua Siria y Canaán, el dios Luna Sîn fue usualmente representado por la Luna en su fase creciente. A veces, la luna llena era colocada dentro de la media luna para enfatizar todas sus fases. La diosa del Sol era la esposa de Sîn, y las estrellas eran sus hijas. Por ejemplo, Ishtar era hija de Sîn (Ibíd., p. 7).

     Los sacrificios al dios Luna están descritos en los textos de Ras Shamra. En los textos de Ugarit el dios Luna era a veces llamado Kusuh. En Persia, así como en Egipto, el dios Luna es representado en pinturas murales y en las cabezas de las estatuas. Él era el juez de hombres y dioses. El Antiguo Testamento sistemáticamente reprobó la adoración del dios lunar (Deut. 4:19; 17:3; 2º Reyes 21:3,5; 23:5; Jer. 8:2; 19:13; Sof. 1:5). Cuando Israel cayó en la idolatría, fue por lo general por el culto del dios Luna.

     En efecto, en todas partes en el mundo antiguo el símbolo de la Media Luna puede ser encontrado en sellos para imprimir, estelas, cerámicas, amuletos, tablillas de arcilla, cilindros, pesos, pendientes, collares, pintura murales, etcétera. En Tell-el-Obeid fue encontrado un ternero de cobre con la media luna en su frente. Un ídolo con cuerpo de toro y cabeza de hombre tiene en su frente una media luna incrustada con conchas. En Ur, la estela de Ur-Nammu tiene colocado el símbolo de la Luna creciente en lo alto del registro de los dioses, porque el dios Luna era el jefe de los dioses. Incluso el pan era horneado en forma de una media luna como un acto de devoción al dios Luna (Ibíd., pp. 14-21). Ur de los caldeos estaba igualmente dedicada al dios Luna, el que era a veces llamado Nannar en las tablillas de aquel período de tiempo.

     Un templo del dios Luna fue excavado en Ur por sir Leonard Woolley. Él desenterró muchos ejemplos de adoración lunar que son exhibidos todavía en el Museo Británico. Harrán era igualmente conocida por su devoción al dios Luna. En los años '50 un importante templo dedicado al dios Luna fue excavado en Hazor en Palestina. Dos ídolos de él fueron encontrados. Cada uno era una estatua de un hombre sentado sobre un trono con una media luna esculpida en su pecho. Las inscripciones acompañantes dejan claro que éstos eran ídolos del dios Luna. También se encontraron varias estatuas más pequeñas que fueron identificadas por sus inscripciones como las hijas del dios Luna.


     ¿Y qué hay con Arabia? Como lo ha señalado el profesor Coon, "Los musulmanes son notoriamente reacios a conservar las tradiciones del paganismo anterior y les gusta tergiversar lo que ellos permiten que sobreviva de la historia pre-islámica en términos anacrónicos" (Carleton S. Coon, Southern Arabia, Washington DC, 1944, p. 398).

     Durante el siglo XIX, Arnaud, Halevy y Glaser fueron a Arabia del Sur [actual Yemen] y desenterraron miles de inscripciones sabeas [del reino de Saba], mineas [del reino de Ma'in] y qatabanias [del reino de Qataban] que fueron posteriormente traducidas. En los años '40 los arqueólogos G. Caton Thompson y Carleton S. Coon hicieron algunos asombrosos descubrimientos en Arabia. Durante los años '50, Wendell Phillips, W. F. Albright, Richard Bower y otros, excavaron los sitios Qataban, Timna y Marib (la antigua capital de Saba).

     También han sido recolectadas miles de inscripciones de paredes y rocas en Arabia del Norte. Y se han descubierto relieves y vasijas votivas usadas en la adoración de las "hijas de Alá". Las tres hijas, Al-Lat, Al-Uzza y Manat, son a veces representadas junto con el dios Luna Alá, representado éste por una media luna encima de ellas. La evidencia arqueológica demuestra que la religión dominante en Arabia era el culto del dios Luna.

     Los hallazgos arqueológicos árabes del Norte acerca de Al-Lat son abordados en: Isaac Rabinowitz, Aramaic Inscriptions of the Fifth Century, JNES, XV, 1956, pp. 1-9; Another Aramaic Record of the North Arabian goddess Han'Llat, JNES, XVIII, 1959, pp. 154-55; Edward Linski, The Goddess Atirat in Ancient Arabia, in Babylon and in Ugarit: Her Relation to the Moon-god and the Sun-goddess, Orientalia Lovaniensia Periodica, 3:101-9; H. J. Drivers, Iconography and Character of the Arab Goddess Allat, encontrada en Études Preliminaries aux Religions Orientales dans L'Empire Roman, Leiden, 1978, pp. 331-51).

          En tiempos del Antiguo Testamento, Nabonido (555-539 a.C.), el último rey de Babilonia, construyó Tayma, en Arabia, como un centro de adoración al dios Luna. Berta Segall declaró: "La religión estelar de Arabia del Sur ha sido siempre dominada por el dios Luna en sus diversas variantes" (Berta Segall, The Iconography of Cosmic Kingship, the Art Bulletin, vol. XXXVIII, 1956, p. 77). Muchos estudiosos también han notado que el nombre del dios Luna, Sîn, forma parte de palabras árabes tales como "Sinaí", "el desierto de Sîn", etcétera.

     Cuando la popularidad del dios Luna disminuyó en otras partes, los árabes permanecieron fieles a su convicción de que éste era el más grande de todos los dioses. A la vez que ellos adoraban a 360 dioses en la Kaaba en La Meca, el dios Luna era la deidad principal. La Meca fue de hecho construída como un lugar sagrado para el dios Luna. Esto es lo que lo convirtió en el sitio más sagrado del paganismo árabe.

     En 1944 Gertrude Caton Thompson reveló en su libro The Tombs and Moon Temple of Hureidah que ella había descubierto un templo del dios Luna en Arabia del Sur. Los símbolos de la media luna y no menos de 21 inscripciones con el nombre de Sîn fueron encontrados en ese templo. Un ídolo que es probablemente el dios Luna mismo fue también descubierto. Esto fue confirmado más tarde por otros famosos arqueólogos (véase Richard Le Baron Bower Jr. y Frank P. Albright, Archaeological Discoveries in South Arabia, Baltimore, John Hopkins University Press, 1958, p. 78 y ss.; Ray Cleveland, An Ancient South Arabian Necropolis, Baltimore, John Hopkins University Press, 1965; Nelson Gleuck, Deities and Dolphins, Nueva York, 1965).

     El hallazgo revela que el templo del dios Luna estuvo activo incluso en la Era cristiana. La evidencia recolectada tanto de Arabia del Norte como del Sur demuestra que la adoración del dios Luna estuvo claramente activa incluso en tiempos de Mahoma y era todavía el culto dominante. De acuerdo a numerosas inscripciones, mientras el nombre del dios Luna era Sîn, su título era Al-ilá, es decir, "la deidad", lo que significaba que él era el principal entre los dioses superiores. Como Coon señaló, "El dios Il o Ilá era originalmente una fase del dios Luna" (Coon, Southern Arabia, p. 399). El dios Luna era llamado Al-ilá, es decir, el dios, lo que fue abreviado en Alá en tiempos pre-islámicos. Los árabes paganos incluso usaron la palabra Alá en los nombres que ellos daban a sus hijos. Por ejemplo, tanto el padre como el tío de Mahoma [Abd-alá y Obeid-alá] tienen a Alá como parte de sus nombres.

     El hecho de que a ellos sus padres les hayan dado tales nombres demuestra que Alá era el título para el dios lunar aún en el tiempo de Mahoma. El profesor Coon sigue diciendo: "Del mismo modo, bajo la tutela de Mahoma, el relativamente anónimo Ilá se convirtió en Al-Ilá, el dios, Alá, el Ser Supremo" (Ibíd.).

     Este hecho contesta las preguntas de por qué Alá nunca es definido en el Corán, y por qué supuso Mahoma que los árabes paganos ya sabían quién era Alá. Mahoma fue criado en la religión del dios Luna Alá. Pero él fue un paso más adelante que sus congéneres árabes paganos. Mientras éstos creían que el dios Luna Alá era el más grande de todos los dioses y la deidad suprema en el panteón de las deidades, Mahoma decidió que Alá no era sólo el dios más grande sino el único dios. En efecto, él dijo: "Miren, ustedes ya creen que el dios lunar Alá es el mayor de todos los dioses. Todo lo que quiero que ustedes hagan es que acepten la idea de que él es el único dios. No estoy quitando al Alá que ustedes ya adoran. Sólo estoy quitando a su esposa y sus hijas y a todos los otros dioses".

     Esto puede ser visto en el hecho de que el primer punto del credo musulmán no es "Alá es grande" sino "Alá es el más grande", es decir, él es el más grande entre los dioses. ¿Por qué diría Mahoma que Alá es "el más grande" salvo en un contexto politeísta? La frase árabe es usada para contrastar al más grande con los menores. Que esto es verdad puede ser visto en el hecho de que los árabes paganos nunca acusaron a Mahoma de predicar a un Alá diferente que el que ellos ya adoraban. De esta manera, "Alá" era el dios Luna de acuerdo a la evidencia arqueológica. Mahoma con esto intentó tener dos cosas. A los paganos les dijo que él todavía creía en el dios Luna Alá, y a los judíos y los cristianos les dijo que Alá era el dios de ellos también. Pero tanto los judíos como los cristianos sabían mejor y por ello rechazaron a su dios Alá como un falso dios.

     Al-Kindi, uno de los primeros apologistas cristianos contra el Islam, indicó que el Islam y su dios Alá no provinieron de la Biblia sino del paganismo de los sabeos. Ellos no adoraban al dios de la Biblia sino al dios Luna y a sus hijas Al-Uzza, Al-Lat y Manat (Three Early Christian-Muslim Debates, ed. por N. A. Newman, Hatfield, Pennsylvania, 1994, pp. 357, 413, 426). El doctor Newman concluye su estudio de los tempranos debates cristiano-musulmanes declarando: "El Islam demostró ser... una religión separada y antagónica que había surgido de la idolatría" (Ibíd., p. 719). El erudito islámico Caesar Farah concluyó: "No hay ninguna razón, por lo tanto, para aceptar la idea de que Alá pasó a los musulmanes desde los cristianos y los judíos" (Caesar Farah, Islam: Beliefs and Observances, Nueva York, 1987, p. 28).

     Los árabes adoraban al dios Luna como una deidad suprema. Pero ése no era el monoteísmo bíblico. Mientras el dios Luna era más grande que todos los otros dioses y diosas, aquél era todavía un panteón politeísta de deidades. Ahora que tenemos los ídolos reales del dios Luna, ya no es posible rehuír el hecho de que Alá era un dios pagano en tiempos pre-islámicos. ¿Es alguna sorpresa que el símbolo del Islam sea la Media Luna?, ¿que una media luna esté encima de sus mezquitas y minaretes?, ¿que una media luna se encuentre en las banderas de las naciones islámicas?, ¿y que los musulmanes ayunen durante el mes que comienza y termina con la aparición de la Luna creciente en el cielo?.


El Nombre de Dios en la Biblia

     Los musulmanes afirman que Alá es el mismo dios de la Biblia y que él es mencionado en los textos sagrados. Esto absolutamente no es verdadero. El nombre "Alá" no aparece ninguna vez en el Viejo ni en el Nuevo Testamento. La única vez que Dios es mencionado por su nombre en el Antiguo Testamento es o bien como Yahvéh (significando "Él (que) es") o como una contracción, Yah. (Por favor tenga presente que el nombre "Jehová" no es un nombre bíblico de Dios sino que fue especialmente "creado" por los judíos temerosos de pronunciar el Nombre Sagrado, mediante la combinación de las consonantes YHWH con las vocales del vocablo "Adonai", que significa "Señor").

     La palabra "Alá" existe realmente en hebreo, pero no es un nombre propio y nunca se refiere a Dios. Tiene tres significados principales: (a) maldecir, jurar o juramentar; (b) lamentarse (llorar); y (c) levantarse, ascender, subir, marcharse, saltar, etc... Es un hecho indiscutible el que "Alá" no aparece siquiera una vez como el nombre de Dios, o incluso de un hombre, en las Escrituras hebreas. Era, muy simplemente, desconocida en el mundo de la Biblia. Afirmar por lo tanto que "Alá" era el nombre de Dios en la Biblia carece del menor fragmento de evidencia. Dios siempre fue conocido como Yahvéh, o (mucho menos frecuentemente) por la contracción Yah.

     Los eruditos musulmanes se han tomado mucha molestia para intentar demostrar que el "Alá" árabe es, de hecho, lo mismo que el "Eloah" hebreo, que no es un nombre propio y que simplemente se traduce como "dios". Las palabras "El" y "Elohim" también se traducen de la misma forma, aparecen mucho más frecuentemente que "Eloah", y pueden ser usadas para designar a Dios, a deidades paganas, ídolos, o incluso a jueces humanos. Es por esta razón que he oído que los apologistas musulmanes se enfadan cuando otros musulmanes hablan de "Dios" en vez de "Alá", porque la palabra "Dios" puede ser aplicada al dios de cualquier religión. Ellos reconocen que "Alá" es un nombre propio que distingue al dios de los musulmanes del dios de los judíos y cristianos, o de los dioses de los hindúes y otros. "Eloah" es, en cualquier caso, un derivado de "El" y de su plural "Elohim", que no suena ni remotamente como "Alá". Usted no encontrará a muchos musulmanes (si es que encuentra alguno) que insistan en que ellos adoran al Eloah hebreo. La única vez que ellos tratan de hacer dicha vinculación es cuando intentan reclutar a judíos y cristianos para el Islam. Si yo fuera a admitir que "Eloah" es mi dios y que Mahoma es su profeta, dudo que algún musulmán creyera que yo me he convertido al Islam.

     Hay otra palabra derivada de "El" para "dios" que parece similar a "Alá" en el Antiguo Testamento, y ella es "Elah". Ésta sólo es usada por los profetas Esdrás, Daniel, y una vez por Jeremías. No es, nuevamente, un nombre propio, y realmente también significa "roble", y fue así también usada por los paganos como un título para sus deidades arbóreas, es decir, sus ídolos. Dudo de alguna manera que los musulmanes deseen que su Alá tenga que ver con un ídolo.


Origen del Nombre Alá

     La palabra "Alá" viene de la palabra árabe compuesta "al-ilá". "Al" es el artículo definido "el", e "ilá" es una palabra árabe para "dios", significando por lo tanto "el dios". Vemos inmediatamente que, primero, éste no es un nombre propio sino genérico, más bien como el hebreo "El", que se aplicaba a cualquier deidad; y, segundo, que "Alá" no es una palabra extranjera (como hubiera ocurrido si hubiera sido tomada prestada de la Biblia hebrea) sino puramente árabe. Hubiera sido equivocado también comparar la palabra "Alá" con las palabras hebrea o griega para "dios" ("El" y "Theos" respectivamente), puesto que "Alá" es un término exclusivamente árabe para referirse a una deidad arábiga.

     Ahmed Deedat, famoso apologista musulmán, sostiene que Alá es un nombre bíblico para Dios sobre la base de la expresión "Aleluyah", la que él convierte en "Allah-luyah" (What Is His Name?, Durban, Sudáfrica, 1990, p. 37). Esto sólo revela que él no entiende el hebreo, ya que "halelu-yah" es la forma contraída de Yahvéh, YAH, precedida por el verbo "elogiar" (literalmente, Elogiad a Yah(véh)). Sus otros argumentos "bíblicos" son igualmente absurdos. Él también afirma que la palabra "Alá" nunca fue corrompida por el paganismo. "Alá es una palabra única para el único Dios... usted no puede hacer un femenino de Alá", dice Deedat. Pero lo que él no dice a sus lectores es que una de las hijas de Alá era llamada "Al-Lat", que es la forma femenina de "Alá".

     La Encyclopedia of Religion dice: "Alá es un nombre pre-islámico... correspondiente al babilónico Bel" (ed. James Hastings, Edimburgo, 1908, I:326).

     Sé que los musulmanes encontrarán esto difícil de creer, de modo que haré muchas citas y presentaré la evidencia arqueológica para demostrar concluyentemente que esto es verdad. Auunque estos datos puedan ser desagradables para muchos de nuestros lectores, son necesarios para enfrentar la verdad.

—"Alá se encuentra... en inscripciones árabes anteriores al Islam" (Encyclopedia Britannica, I:643).

—"Los árabes, antes del tiempo de Mahoma, aceptaron y adoraron, en cierto modo, a un dios supremo llamado Alá" (Encyclopedia of Islam, I:302, Leiden, 1913).

—"Alá era conocido por los árabes pre-islámicos; él era una de las deidades de La Meca" (Encyclopedia of Islam, I:406, ed. por Gibb).

—"[La palabra] Ilá... aparece en la poesía pre-islámica... Por la frecuencia del uso, Al-ilá fue acortado en Alá, frecuentemente atestiguado en la poesía pre-islámica" (Encyclopedia of Islam, III:1093, 1971).

—"El nombre Alá se remonta a antes de Mahoma" (Encyclopedia of World Mythology and Legend, I:41, Nueva York, 1983).

—«El origen de esto (Alá) se remonta a tiempos pre-musulmanes. Alá no es un nombre común que significa "Dios" (o un "dios"), y el musulmán debe usar otra palabra o forma si desea indicar a alguna otra además de su propia deidad peculiar» (Encyclopedia of Religion and Ethics, I:326, Hastings).

     Al testimonio de las obras de referencia estándar mencionadas, añadimos las de eruditos tales como Henry Preserved Smith de la Universidad de Harvard, quien ha declarado: "Alá ya era conocido de nombre por los árabes" (The Bible and Islam, or The Influence of the Old and New Testament on the Religion of Mohammed, Nueva York, 1897, p. 102).

     El doctor Kenneth Cragg, antiguo editor del prestigioso diario académico Muslim World y un destacado erudito islámico occidental moderno, cuyos trabajos son generalmente publicados por la Universidad de Oxford, comenta: "El nombre Alá es también evidente en los restos arqueológicos y literarios de la Arabia pre-islámica" (The Call of the Minaret, Nueva York, 1956, p. 31).

     El doctor W. Montgomery Watt, quien fue profesor de Estudios Árabes e Islámicos en la Universidad de Edimburgo y profesor visitante de Estudios Islámicos en el College de France, en la Universidad de Georgetown y en la Universidad de Toronto, ha realizado un extenso trabajo sobre el concepto pre-islámico de Alá. Él concluye:

     «En años recientes me he convencido cada vez más de que para una adecuada comprensión de la carrera de Mahoma y de los orígenes del Islam debe concederse una gran importancia a la existencia en La Meca de la creencia en Alá como un "dios superior". En cierto modo ésta es una forma de paganismo, pero es tan diferente del paganismo como comúnmente se entiende, que merece un tratamiento separado» (William Montgomery Watt, Muhammad's Mecca, p. vii).

     Caesar Farah en su libro sobre el Islam concluye su discusión del significado pre-islámico de Alá diciendo: "No hay ninguna razón, por lo tanto, para aceptar la idea de que Alá pasó a los musulmanes desde los cristianos y los judíos" (Islam: Beliefs and Observations, Nueva York, 1987, p. 28).

     Según el erudito en Oriente Medio E. M. Wherry, cuya traducción del Corán todavía es usada hoy, en los tiempos pre-islámicos la adoración a Alá, así como la adoración a Ba-al, eran ambas religiones astrales, en cuanto que ellas implicaban la adoración del Sol, la Luna y las estrellas (A Comprehensive Commentary on the Quran, Osnabruck, 1973, p. 36).

     Es un hecho bien conocido, arqueológicamente hablando, que la Media Luna era el símbolo de adoración del dios Luna tanto en Arabia como a través de todo el Oriente Medio en tiempos pre-islámicos. Los arqueólogos han sacado a luz numerosas estatuas e inscripciones jeroglíficas en las cuales una media luna estaba ubicada en la cima de la cabeza de la deidad para simbolizar la adoración del dios Luna. Curiosamente, mientras la Luna era generalmente adorada como una divinidad femenina en el antiguo Cercano Oriente, los árabes la veían como una deidad masculina.

     En Mesopotamia el dios sumerio Nanna, llamado Sîn por los acadios, fue adorado particularmente en Ur, donde era el dios principal de la ciudad, y también en la ciudad de Harrán en Siria [actualmente en Turquía], que tenía vínculos religiosos cercanos con Ur. Los textos ugaríticos han mostrado que una deidad lunar fue adorada bajo el nombre de "Yrh". En los monumentos dicho dios es representado mediante el símbolo de la media luna. En Hazor, Palestina, fue descubierto un pequeño santuario cananeo de la Edad de Bronce tardía que contenía una estela de basalto que representaba dos manos levantadas, como si estuvieran en oración, hacia una media luna, indicando que el santuario estaba dedicado al dios Luna.


     La Historia demuestra de manera concluyente que antes de que apareciese el Islam, los sabeos en Arabia adoraban al dios Luna Alá, el cual estaba casado con la diosa Sol. También hemos visto que era una práctica común usar el nombre del dios lunar en nombres personales en la tribu de Mahoma. El hecho de que Alá era una deidad pagana en tiempos pre-islámicos es irrefutable. Y entonces debemos hacernos la pregunta: ¿por qué fue nombrado el dios de Mahoma a partir de una deidad pagana existente en su propia tribu?.

     Es un hecho indiscutible que un ídolo de Alá fue instalado en la Kaaba [el templo de forma cúbica que está en La Meca] junto con todos los otros ídolos de la época. Los paganos rezaban hacia La Meca y la Kaaba porque allí es donde sus dioses estaban estacionados. Tenía mucho sentido para ellos volverse en dirección a su dios al rezar, ya que es allí donde él estaba. Puesto que el ídolo de su dios Luna, Alá, estaba en La Meca, ellos rezaban en aquella dirección.

     Como hemos visto, y como es reconocido entre todos los estudiosos de la historia religiosa del Oriente Medio, la adoración al dios Luna se extendía mucho más allá que la adoración a Alá en Arabia. La zona entera de la fértil media luna estaba involucrada en la adoración de la Luna. Los datos concuerdan perfectamente bien y somo capaces por lo tanto de entender, en parte, el temprano éxito que el Islam tuvo entre los grupos árabes que tradicionalmente habían adorado a Alá, el dios Luna. Podemos entender también que el uso de la media luna como símbolo del Islam, que aparece en docenas de banderas de naciones islámicas en Asia y en África, y que corona minaretes y techos de mezquitas, es un atavismo de los días en que Alá era adorado como el dios Luna en La Meca.

     Si hay alguna cosa que ha sido abundantemente clara en mi estudio de religiones comparadas es ésta: todas las principales religiones tienen conceptos diferentes de la deidad. Yahvéh, Alá, Vishnú y Buda absolutamente no son lo mismo. En otras palabras, todas las religiones no adoran al mismo dios bajo nombres diferentes. Por eso el uso de la palabra "dios" para describir a la divinidad es tan inadecuado, y es por ello que debemos volver a los nombres de esas deidades para descubrir lo que ellas realmente significan en términos de personalidad y atributos. Ignorar las diferencias esenciales que dividen a las religiones mundiales es un insulto a la singularidad de las religiones del mundo. Yahvéh, el dios de la Biblia, no es Alá el dios del Corán, no es Vishnú el dios de los Vedas, no es el dios de los budistas, etc. Hay diferencias fundamentales entre Yahvéh y Alá en términos de atributos personales, teología, moral, ética, soteriología, escatología, teocracia, y en casi cada otro respecto. Ellos representan dos mundos espirituales diferentes.


(Las Piedras del Cielo)

     La religión del antiguo Israel estaba basada en la revelación; el Antiguo Testamento dice que Dios apareció en diversos lugares y habló a los Patriarcas; allí ellos levantaron altares de piedras desnudas, llamadas Beth-el o Casa de Dios. La imaginación sensual del hombre pronto lo condujo "a coleccionar a sus dioses en el polvo y darle formas a su antojo", imaginando que Dios residía en esas piedras. Las Beth-el abundaban en Caldea, Asia, Egipto, África, Grecia, en partes remotas de Europa, entre los druidas, los galos y los celto-escitas, y en América del Norte y del Sur.

     En la lengua hebrea, las piedras caídas del cielo son llamadas Bethel (= "Casa de Dios"). Después de soñar con una escalera que alcanzaba el cielo, Jacob llamó a su almohada de piedra una piedra Bethel (Génesis 28:10-22).

     "Los paganos imitaron el Beth-el de Jacob y los consagraron con aceite y sangre, haciendo de ellos dioses, llamándolos betilos (betylus, baetyl, betyles). En la Antigüedad clásica una piedra, natural o artificialmente formada, era venerada como si fuera de origen divino, o como un símbolo de la divinidad. Había varias de estas piedras sagradas en Grecia, siendo la más famosa el ómphalos en Delfos. Igualmente existían las llamadas piedras animadas o proféticas. La mayor parte de los betilos naturales era los meteoritos negros o bolas de fuego caídas del cielo y consideradas por los sabeístas [adoradores de los astros del firmamento] como divinidades celestiales. Estos meteoritos eran los Cabiros, cuyos más célebres adoradores eran los pelasgos, hombres errantes o dispersados" (The Trail of the Serpent, por Inquire Within, Londres, 1936, p. 10).

     Los cultos de los meteoritos son comunes en las civilizaciones greco-romanas. Según el historiador de las religiones Mircea Eliade, el templo de Artemisa (Diana) en Éfeso contenía una estatua en cuclillas de la diosa-madre, esculpida a partir de un meteorito que cayó de Júpiter. Se cree que el Paladio de Troya y la piedra negra cónica (o betilo) de Heliogábalo en Emesa, Siria, eran de origen meteórico. Del mismo modo, la diosa madre frigia Cibeles adorada en Pessinus (más tarde Roma) era una piedra; indudablemente un meteorito. Un ejemplo adicional es el meteorito de Pessinunt en Frigia, que era adorado como "la aguja de Cibeles", llevada a Roma en una enorme procesión después de la guerra púnica, por consejo del oráculo délfico; allí el meteorito fue adorado como una diosa de la fertilidad durante otros 500 años.

     "El más famoso de todos los fetiches de piedra de Arabia era, por supuesto, la piedra negra en el santuario de La Meca. La Kaaba era, y todavía es, una estructura de piedra rectangular. Incorporada en su esquina del Este está la piedra negra que había sido un objeto de adoración durante muchos siglos antes de que Mahoma se apropiara de la Kaaba para su nueva religión, y de que hiciera de la peregrinación a este lugar santo uno de los pilares del Islam" (Mohammed: The Man and His Faith, Tor Andrae, 1936, p. 13-30; Encyclopedia Britannica, Arabian Religions, pp. 1059, 1979).

     La "Hadschar al-Aswad" en la Kaaba es el ejemplo más conocido de la adoración a meteoritos en tiempos más recientes. A pesar de la prohibición de retratar a Dios y de adorar objetos, los peregrinos que van a La Meca besan esta "Hadschar al-Aswad" (piedra negra) que, según el profeta, es "Yamin Allah" (la mano derecha de Dios), supuestamente un meteorito divino o piedra-Bethel que precede a la creación y que cayó a los pies de Adán y Eva. Está actualmente incorporada en la esquina Sudeste de la Kaaba. Los musulmanes tocan y besan la piedra negra durante el Hajj (peregrinaje).


Conclusión

     Los árabes paganos adoraban al dios Luna Alá rezando hacia La Meca varias veces al día, haciendo una peregrinación a La Meca, caminando alrededor del templo del dios lunar llamado la Kaaba, besando la piedra negra, matando un animal en sacrificio al dios Luna, arrojando piedras contra el diablo, ayunando durante el mes que comienza y termina con la Luna creciente, dando limosna a los pobres, etcétera.

     El hecho de que los monoteístas musulmanes adoren sólo a un dios no demuestra que el dios que ellos adoran sea verdadero. Una "reforma" pagana similar ocurrió en el Egipto antiguo cuando el faraón Akenatón decidió convertirse en un monoteísta haciendo del dios Sol Atón el único y verdadero dios de Egipto, persiguiendo y proscribiendo la adoración de todos los otros dioses de su nación.

     Hay algunos paralelos interesantes con el Islam aquí: Akenatón hizo del masculino dios Sol el único dios de Egipto, mientras Mahoma hizo del masculino dios Luna el único dios de los árabes. Ninguno de esos dioses ni remotamente se parecía al dios de la Biblia, siendo ambas deidades paganas tomadas prestadas de religiones politeístas. Pero hay otros paralelos: Aunque técnicamente monoteísta, en la práctica Akenatón permaneció como un dios él mismo. Mahoma, aunque nunca se llamó a sí mismo un "dios", ciertamente acumuló muchos de los atributos del poder divino. Finalmente, Akenatón usó como un símbolo para su dios la cruz Ankh, que consiste en un disco solar encima de una cruz con forma de letra Tau, mientras Mahoma retuvo para el Islam el símbolo de la media luna pagana del dios lunar Alá.

     ¿Es todo esto una conclusión imaginaria y rebuscada?. ¿Es toda la enorme serie de información académica disponible con respecto a Alá simplemente una conspiración de malvados occidentales para desacreditar al Islam?; ¿o lo que usted ha leído podría ser la verdad?. ¿Es usted lo bastante honesto como para seguir investigando los orígenes del Islam posteriormente?. Y, lo más importante, ¿es usted lo bastante honesto como para admitir que usted podría estar equivocado y que la verdad sobre Dios está en otra parte?.

     Mi objetivo en este artículo ha sido simplemente examinar las raíces del Islam y ver si la "versión oficial" es creíble. La afirmación de los musulmanes de que Alá es el dios de la Biblia y de que el Islam se desarrolló a partir de la religión de los profetas y los apóstoles, queda refutada por una evidencia arqueológica sólida y abrumadora. El Islam no es nada más que un renacimiento del antiguo culto al dios Luna. Ha tomado los símbolos, los ritos, las ceremonias e incluso el nombre de su dios de la antigua religión pagana del dios Luna. En cuanto tal, es una completa idolatría y debe ser rechazada por todos aquellos que siguen la Torá y el Evangelio.–



1 comentario:

  1. Muchas gracias. Muy completo el artículo, aprendí mucho de él...saludos.

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