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martes, 2 de diciembre de 2014

Nicholas Goodrick-Clarke - Serrano y el Hitlerismo Esotérico



     El libro "Black Sun. Aryan Cults, Esoteric Nazism and the Politics of Identity" (2002) del historiador británico Nicholas Goodrick-Clarke (1953-2012) contiene en su capítulo 9, que presentamos ahora en castellano, el estudio que dicho autor dedicó al célebre escritor chileno Miguel Serrano (1917-2009). Revisa aquí Goodrick-Clarke, junto con los elementos biográficos necesarios para comprender la visión de mundo planteada por Serrano, los principales temas y sub-temas que éste propuso en sus escritos. Hay que señalar que, a pesar del esfuerzo de Goodrick-Clarke por permanecer estrictamente objetivo en estos temas, no deja de revelar a través de indicios su pertenencia a la sometida mentalidad "políticamente correcta", cosa nada extraña entre los ingleses, creadores de toda una malévola propaganda anti-alemana de guerra, y por ello hemos obviado un par de párrafos tendenciosos e incomprobados. Con todo, da una buena visión de conjunto de las circunstancias e ideas de Serrano, procurando deslindar la genealogía, parentescos y deudas de su pensamiento con otros autores, y su influjo sobre las nuevas circunstancias, más aún si no se sabe mucho del universo intelectual de Serrano, de tal manera que seguidores y detractores de éste pueden encontrar datos que les sirvan. Todas las notas, salvo cuatro del traductor, van al final para allanar la fluidez de la lectura.


Miguel Serrano
y el Hitlerismo Esotérico
por Nicholas Goodrick-Clarke



     Un nuevo culto de Hitler con extraordinaria fuerza mitológica fue articulado por el diplomático, explorador y poeta chileno Miguel Serrano a partir de fines de los años '70 en adelante. Estimulada por los "misterios nazis", la mitología neo-nacionalsocialista de Serrano remonta sus raíces a su entusiasmo durante la guerra por Hitler, el anti-judaísmo y la iniciación en una orden esotérica chilena, junto con la práctica de la meditación, el yoga y el tantrismo. Su doctrina gnóstica describe el origen celestial de los arios, los portadores de la luz divina, y una conspiración global contra ellos por parte de un malvado demiurgo, el regente de nuestro planeta y de toda la innoble materia. La inspiración hindú-nórdica de Serrano es evidente en su asimilación del hogar polar de los arios, la terminología sánscrita y el yoga, junto con runas y mitos germánicos. El culto de Serrano está especialmente en deuda con la teoría jungiana de los arquetipos, y, al igual que Savitri Devi, él identifica a Hitler como una encarnación (avatara).

     Lejos de ser un fenómeno excéntrico, el nacionalsocialismo místico de Miguel Serrano es un ejemplo principal de la exitosa migración de la mitología thuleana a Sudamérica en el período de posguerra. Cuando Mussolini y Franco estaban en el poder, los partidos y los movimientos en Iberoamérica combinaron el populismo nativo con modelos fascistas, como en los regímenes de Juan Domingo Perón en Argentina y Getulio Vargas en Brasil. Pero aunque Chile y Argentina tuvieran minorías importantes de descendientes de alemanes, las organizaciones nacionalsocialistas de antes de la guerra en estos países eran relativamente pequeñas. Llegando en grandes cantidades después de 1945, los nacionalsocialistas fugitivos buscaron un nuevo mito de identidad völkisch relativo al establecimiento alemán en Iberoamérica. Según el mito de Serrano, el escape de los nacionalsocialistas repitió los viajes prehistóricos de descubrimiento hechos por antepasados arios. Los nacionalsocialistas sin hogar podían por lo tanto presentarse como herederos de una población aria original en Chile y Argentina. Las organizaciones de los nacionalsocialistas fugitivos encontraron apoyo entre las élites nativas, los hombres de negocios y los admiradores de Hitler y Mussolini. Dadas las tradicionales actitudes racistas hacia las poblaciones indias y de razas mezcladas, los chilenos y los argentinos de ascendencia europea también fueron atraídos hacia los mitos de origen nórdico. La composición multi-racial de Iberoamérica interactuó así con el racismo nacionalsocialista anti-judío para elaborar un nuevo mito thuleano del establecimiento ario en el Hemisferio Sur [1].

     Miguel Joaquín Diego del Carmen Serrano Fernández nació en Santiago el 10 de Septiembre de 1917. Por el lado materno él es un descendiente de las condesas de Sierra Bella, cuyas extensas propiedades están en Santiago alrededor de Las Condes. La familia de Serrano era notoria por talentosos poetas, idealistas políticos y diplomáticos. Su madre, Berta Fernández Fernández, murió cuando él tenía cinco años; tres años más tarde él perdió a su padre, Diego Serrano Manterola. Miguel fue criado, junto con dos hermanos más jóvenes y una hermana, por su abuela paterna, Fresia Manterola de Serrano, en una casa de Santiago y en una romántica casa de campo del siglo XVII en los faldeos de los Andes en el valle Claro. Desde 1929 hasta 1934 Miguel Serrano fue educado en Internado Nacional Barros Arana. Esta escuela era notoria por su adhesión a lo germano a partir de la afluencia de instructores del Ejército y educadores prusianos a Chile después del apoyo de Bismarck a dicho país en la Gran Guerra del Pacífico (1879-1882) contra Perú y Bolivia. Serrano atribuye su admiración hacia todas las cosas alemanas a esta educación. Él también remonta sus ojos azules y su cabello claro a través de una línea de sangre aria hasta las razas vasca y cromañón de la España del Norte [2].

     En la escuela, Serrano y sus amigos formaron círculos literarios, al principio inocentes de la política. Sin embargo, a fines de los años '30, un tiempo de polarización política en Chile, su amigo íntimo, el poeta en ciernes Héctor Barreto, se unió a los socialistas por compasión hacia los pobres, pero éste resultó muerto a la edad de dieciocho años en una reyerta con derechistas nacionalsocialistas chilenos uniformados (nacistas). Serrano reaccionó a esta tragedia albergando simpatías marxistas, y comenzó a escribir para los diarios izquierdistas Sobre la Marcha, La Hora y Frente Popular. Su tío diplomático y poeta Vicente Huidobro animó fuertemente a Serrano a unirse a los Republicanos en la guerra civil española. Sin embargo, Serrano pronto rechazó a Marx y se desilusionó con los comunistas en Chile, debido a las sombrías conexiones de éstos con Moscú e incluso con la CIA estadounidense [3].

     Él se vio atraído entonces hacia los nacistas (Movimento Nacional Socialista de Chile) después de su abortado golpe de Estado el 5 de Septiembre de 1938, cuando 62 jóvenes partidarios fueron muertos a tiros mientras ocupaban el edificio del Seguro Obrero junto al palacio presidencial La Moneda en Santiago. Originalmente fundado en 1932, este Partido Nacionalsocialista chileno fue modelado a partir de los partidos fascistas europeos, en particular del Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores Alemanes (NSDAP). Conducido por el elocuente agitador germano-chileno Jorge González von Mareés (1900-1962), el partido tenía un atractivo especial para la gente descendiente de alemanes de la parte Sur de Chile central, pero también reclutaba a miembros de otros sectores de la población [4].

     Como otros partidos fascistas, los nacistas organizaban marchas masivas de sus uniformadas tropas de asalto, haciendo saludos nacionalsocialistas, cantando canciones de batalla y portando banderas e insignias. La personalidad carismática de El Jefe [González] era un factor de peso en el movimiento. Serrano fue profundamente impresionado por la camaradería masculina, el patriotismo leal y los mitos fascistas de los nacionalsocialistas chilenos. Su heroico martirio en la masacre de Septiembre de 1938 venció a su repulsión por el asesinato de su mejor amigo. En Julio de 1939 Serrano se asoció públicamente con los nacistas (ahora rebautizados como Vanguardia Popular Socialista), comenzó a escribir para el diario del partido, Trabajo, y acompañó al líder en viajes de propaganda a través del país [5].

     Como Chile permaneció neutral cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, los nacistas tenían libertad para expresar su solidaridad con las potencias de Eje. Sin embargo, el partido reformado estaba perdiendo su fuego, mientras González von Mareés, amedrentado por su período de encarcelamiento después del fracasado golpe, se mostraba conciliatorio ahora hacia los políticos liberales y burgueses. Después de la invasión alemana a la Unión Soviética, Serrano se lanzó directamente a hacer propaganda en favor de los nacionalsocialistas con la publicación de su propia revista política y literaria quincenal, La Nueva Edad, a partir de Julio de 1941 en adelante.

     Entre los contribuyentes regulares [de dicha revista] estaban René Arriagada, del periódico nacional El Mercurio, quien estaba interesado en Oswald Spengler; el general Francisco Javier Díaz, un fiel partidario de Hitler; y Hugo Gallo, agregado cultural en la Embajada italiana. Los artículos iban desde discusiones de filosofía e ideología alemanas hasta relatos épicos de campañas militares alemanas y de la destrucción del comunismo soviético. El Tercer Reich fue sistemáticamente glorificado.

     Serrano cultivó cercanos vínculos con el personal nacionalsocialista de la Embajada alemana en Santiago que apoyaba su revista. De un hombre SS, antes ayudante del director de la Cancillería del Reich en Berlín, Serrano se enteró de la extensa documentación nacionalsocialista acerca del poder de las sociedades secretas, descubierta por Alfred Rosenberg en antiguas logias masónicas en París después de la ocupación alemana de Francia. Este material también fue publicado y discutido en La Nueva Edad [6].

     Estos tempranos indicios de conspiración fueron poderosamente reforzados cuando Serrano fue iniciado en el mito de la conspiración mundial judía en la primavera (austral) de 1941. Dos artistas chilenos, lectores de su revista, le llevaron una edición en castellano de Los Protocolos de los Sabios de Sión. Este descubrimiento marcó un punto crucial en el desarrollo del nacionalsocialismo de Serrano. Antes de 1941, ni los nacionalsocialistas chilenos ni Serrano habían adoptado el anti-judaísmo como parte de su ideología nacionalista y fascista radical, que veía a su enemigo principalmente en el comunismo marxista. Ahora, tras una sola lectura, Serrano se convenció completamente de que los judíos estaban detrás de un complot mundial para subvertir todo orden, tradición e independencia nacional. Sobre la base de estas creencias, Serrano se convirtió en un ferviente anti-judío y comenzó a publicar material de los Protocolos en su revista, comenzando a principios de Noviembre de 1941 [7]. En la posterior elaboración gnóstica de su culto a Hitler, Serrano transmuta la conspiración mundial judía en un malvado demiurgo, el señor de la oscuridad que gobierna sobre nuestro fallido planeta.

     Además de este anti-judaísmo apocalíptico, Serrano mezcló su política nacionalsocialista con ideas del esoterismo, el hinduísmo y el yoga kundalini. A fines de 1941, Hugo Gallo le sugirió a Serrano que la guerra también podría ser luchada en otros planos, internos, y lo presentó en una orden esotérica chilena. Debiendo lealtad a una misteriosa élite brahmánica supuestamente con sede en el Himalaya, esta orden había sido fundada por un inmigrante alemán, "F. K.", en Chile alrededor del cambio de siglo [del XIX al XX]. La orden practicaba técnicas de magia ritual y yoga tántrica y kundalini para el logro de uniones místicas y visiones. El maestro de la orden enfatizaba la importancia del cuerpo sutil o astral, que podía ser despertado y activado mediante rituales y ejercicios espirituales. Por medio de la meditación yoga, el poder de la serpiente (kundalini) se elevaba desde la base de la columna vertebral hacia los distintos centros de energía (chakras) del cuerpo sutil hasta la corona de la cabeza, a fin de despertar al ego superconsciente. Esta experiencia de ascensión estaba unida a nociones nietzscheanas de la voluntad de poder y con un activismo fascista. Profundamente impresionado por la sabiduría esotérica del maestro, Serrano fue iniciado en esa orden místico-marcial en Febrero de 1942 [8].

     La orden relacionaba su espiritualidad esotérica directamente con Hitler y el nacionalsocialismo. Mientras los remotos dirigentes brahmánicos de la orden indicaban sus orígenes y doctrina védicos y arios, los miembros del culto estaban unidos en una admiración por Hitler como un salvador de la raza aria (indoeuropea). Los viajes astrales y los estados superiores de conciencia eran considerados como la herencia ancestral de los arios de sangre pura ("dos veces nacidos"). El maestro a menudo hacía declaraciones proféticas acerca de Hitler y el conflicto global que se había desencadenado en la Segunda Guerra Mundial: Hitler era descrito como un iniciado, un ser de fuerza de voluntad ilimitada y sin precedentes (shudibudishvabhaba). Él se había encarnado voluntariamente en la Tierra como un ser altamente desarrollado (boddhisatva) a fin de vencer la edad oscura, o Kali-yuga. En varias ocasiones el maestro estableció contacto astral con Hitler: una vez ellos conversaron acerca de las reclamaciones coloniales alemanas; en otra ocasión el maestro lo vio en su Nido del Águila en lo alto del monte Kehlstein en Berchtesgaden. Después de que la guerra había terminado, el maestro encontró a Hitler profundamente dentro de la Tierra, evidencia segura de que él estaba vivo y que había sobrevivido al búnker de Berlín [9].

     A la luz de estas revelaciones, Serrano consideró a Adolf Hitler y al culto de masas del Tercer Reich como fuerzas arquetípicas cuya intervención activa en la Historia prometía un salto cualitativo hacia una nueva Era.

     Después de la derrota del Tercer Reich, Serrano siguió creyendo que Hitler había escapado de las ruinas de Berlín y había encontrado un refugio en los oasis cálidos de la Antártica o profundamente debajo del casquete polar. Ya sugerida por su maestro, esta idea era ampliamente rumoreada en la prensa sudamericana durante el verano (boreal) de 1945 [10]. Serrano devoró las especulaciones del libro de Ladislao Szabó Hitler Está Vivo (1947), de que Hitler había sido conducido a salvo por un convoy de submarinos a los oasis cálidos de la Tierra de la Reina Maud originalmente descubierta por la expedición de Ritscher de 1938. Un oscuro impulso lo llevó a acompañar la expedición del Ejército y la Armada de Chile a la Antártica en 1947-1948 como periodista. Los parajes sombríos y deshabitados de la región polar produjeron una impresión duradera en él. Serrano leyó libros de Carl Gustav Jung acerca del inconsciente colectivo y reflexionó sobre la proximidad de su ídolo. A su regreso él publicó un breve libro, La Antártica y Otros Mitos (1948), que repetía las afirmaciones de Szabó [11]. Hitler siguió obsesionándolo. Durante su primera visita a Europa en 1951, él visitó las ruinas del búnker de Berlín, donde Hitler había desaparecido de la escena de la Historia mundial; él contempló durante mucho tiempo las paredes de la prisión de Spandau, donde Rudolf Hess y otros nacionalsocialistas superiores estaban encerrados; y estuvo durante más tiempo en las ruinas de Berghof de Hitler en Baviera, anticipando la peregrinación de Savitri Devi después de la demolición final de las ruinas [12].

     Pero la visita a Europa también le abrió nuevas perspectivas. En Suiza, Serrano se reunió y trabó amistad con Hermann Hesse, el famoso escritor romántico alemán que había recibido el Premio Nóbel en 1946. Un encuentro posterior y la amistad consiguiente con C. G. Jung llevó a un intenso intercambio de ideas acerca de mitos y arquetipos. En 1953 Serrano, siguiendo una tradición familiar, había entrado en el cuerpo diplomático chileno a fin de obtener un puesto en la India, a la que él consideraba como una importante fuente de la verdad esotérica. Finalmente promovido al rango de embajador, permaneció en India hasta 1962, todo el tiempo sumergiéndose en la rica herencia espiritual de la India. Un leitmotiv recurrente de este período allí fue su búsqueda de la orden brahmánica secreta de su maestro chileno. Él viajó a remotos santuarios himalayos y se reunió con numerosos gurúes. Sin embargo, como se suponía que la orden tenía su sede en el monte Kailas en el Tíbet, permaneció inaccesible para él en el territorio ahora administrado por los chinos [13]. Gracias a su rol diplomático él se reunió con muchas personalidades principales y se convirtió en un amigo personal de Nehru, Indira Gandhi y el Dalai Lama del Tíbet. Serrano ahora publicó literatura dedicada a temas mitológicos y espirituales, incluyendo Las Visitas de la Reina de Saba (1960), con un prefacio de C. G. Jung, y La Serpiente del Paraíso (1963), acerca de su búsqueda en India.

     Miguel Serrano posteriormente tuvo prestigiosos cargos como embajador chileno en Yugoslavia (1962-1964), con acreditación simultánea en Bulgaria y Rumania, y embajador en Austria (1964-1970), así como representante ante la Comisión Internacional de Energía Atómica y la Organización de Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (UNUDI), ambas con sede en Viena.

     Sin embargo, a fines de 1970 Serrano fue despedido del servicio diplomático chileno por Salvador Allende, el recientemente elegido Presidente marxista de Chile. Él resolvió vivir como un exiliado, arrendando un departamento en la Casa Camuzzi, la casa en la cual había vivido Hermann Hesse desde 1919 hasta 1931 en Montagnola, en el Ticino suizo. Serrano pasó los siguientes años en Europa disfrutando la vida de un escritor, vagando por los bosques y las montañas. En esta nueva fase despreocupada de la vida, Serrano al principio se dedicó a un tratamiento poético de mitos religiosos. Su primer libro de este período, ELELLA: El Libro del Amor Mágico (1973), era una alegoría de la búsqueda de la unidad por el hombre. Los temas del tantrismo, el catarismo y la reunificación del ánimus masculino y el ánima femenina garantizaron la traducción de dicha obra a muchos idiomas extranjeros. Un segundo libro, Nos. Libro de la Resurrección (1980), era una autobiografía jungiana basada en temas similares y en la idea de Nietzsche del eterno retorno [14].

     Sin embargo, el final abrupto e inesperado de su carrera pública, junto con la toma comunista del poder en su país, también atrajo a Serrano al nacionalsocialismo otra vez. A principios de los años '40 él había absorbido el mito de una conspiración mundial secreta que involucraba a judíos, sociedades secretas y comunistas. El nuevo régimen revolucionario en Chile ahora parecía confirmar esas fantasías. Durante su estadía en Suiza, él reflexionó cada vez más sobre las implicaciones dualistas del catarismo, el anti-judaísmo y la idea jungiana de la proyección de la "sombra". Mientras su obra poética cantaba la unidad e integración espiritual, Serrano fue capturado por la idea de arquetipos opuestos de luz y oscuridad. Él comenzó a trabajar en su notable trilogía acerca de Hitler, que finalmente comprendió El Cordón Dorado: Hitlerismo Esotérico (1978), Adolf Hitler, el Último Avatãra (1984) y Manú: Por el Hombre que Vendrá (1991). Extrayendo su inspiración de su anterior participación en el nacionalsocialismo chileno, los Protocolos y la orden brahmánica esotérica, Serrano ahora asimiló una mezcla de literatura de revelaciones, ocultista y de "misterios nazis" de los años '60 y '70 para elaborar su propia mitografía política del "Hitlerismo Esotérico".

     Las experiencias de ascensión y las visiones a las que Serrano se sometió mediante el yoga y otros rituales bajo la dirección de su maestro forman el núcleo esotérico de su religión gnóstica. A través de una elevación mágica de la conciencia, Serrano cree que es posible lograr una unión con fuerzas divinas extrañas al hombre y a la Naturaleza. Él afirma que éste no es un asunto de la mente inconsciente sino de alguna forma de super-conciencia, por la cual el ego es "asumido" por uno u otro de los dioses, según lo imaginado por los antiguos griegos. Estas ideas fueron enfocadas por sus lecturas de C. G. Jung y fueron desarrolladas posteriormente a través de sus extensas conversaciones y correspondencia con el eminente psicoanalista suizo entre 1957 y 1961. Éstas son de considerable interés y han sido publicadas como El Círculo Hermético. De Hermann Hesse a C. G. Jung (1965) en diversas lenguas [C. G. Jung and Hermann Hesse: A Record of Two Friendships, en inglés].

     Jung había comenzado a desarrollar su teoría de los arquetipos y el inconsciente colectivo durante la Primera Guerra Mundial. En su trabajo posterior, Jung presentaría los arquetipos en términos científicos, describiéndolos como "imágenes primordiales", "una tendencia instintiva", o "remanentes arcaicos" que surgían del inconsciente colectivo de la Humanidad y que se arraigaban en su larga evolución filogenética. Sin embargo, Jung primero identificó los arquetipos en un lenguaje más religioso como "los Poderes Gobernantes, los Dioses" [15]. Enfrentado al ascenso del Nacionalsocialismo y al entusiasmo de masas del pueblo alemán por Hitler, Jung publicó en 1936 un ensayo titulado "Wotan" [A] en el cual él sugirió que los alemanes habían sido otra vez poseídos por el arquetipo del dios germánico de la tormenta y el frenesí. Jung vio a los precursores de esta exuberancia pagana en las filosofías dionisiacas e irracionalistas de Friedrich Nietzsche, Alfred Schuler y Ludwig Klages, y en la poesía de Stefan George. El movimiento juvenil Wandervögel, el nacionalismo völkisch, y diversas tentativas de "germanizar" el cristianismo, marcaban una disminución del poder talismánico de la Cruz y el retorno del furor teutonicus, un arquetipo anteriormente dominante [16].


     Pero si las masas alemanas en efecto hubieron sido posesionadas por el arquetipo de Wotan, entonces Hitler era la personificación última de Wotan. En otros artículos y entrevistas del período de entreguerras, Jung se concentró en el fenómeno de Hitler mismo. Él describió cómo Hitler fue poseído por este arquetipo del inconsciente colectivo ario y no podía sino obedecer las órdenes de una voz interior. En una serie de entrevistas entre 1936 y 1939, Jung caracterizó a Hitler como un arquetipo, a menudo manifestándose con completa exclusión de su propia personalidad. "Hitler es una vasija espiritual, una semi-divinidad; o mejor aún, un mito. Mussolini es un hombre". En un desfile militar presenciado por los dos líderes, Hitler le pareció a Jung como una especie de andamio de madera con ropa, un autómata con una máscara, un robot o alguien con la máscara de un robot. «Hitler parecía ser el "doble" (Doppelgänger) de una persona real, como si Hitler el hombre pudiera estar dentro como un anexo, y deliberadamente tan oculto a fin de no perturbar el mecanismo... Usted sabe que usted nunca podría hablar con este hombre; porque no hay nadie allí... No es un individuo; es una nación entera». Jung comparó a Hitler con Mahoma, el mesías de Alemania que enseña la virtud de la espada. "Su voz es la de al menos 78 millones de alemanes. Él debe gritar, incluso en la conversación privada... La voz que él escucha es la del inconsciente colectivo de su raza" [17].

     La sugerencia de Jung de que cada raza tenía su propio inconsciente colectivo y sus propios arquetipos interesó a Serrano de una manera especial, ya que esto significaba que Hitler podía inspirar a todos los miembros de la raza aria. Sin embargo, Serrano creía que Jung estaba simplemente "psicologizando" un misterio antiguo y sagrado con conceptos tales como arquetipos e inconsciente colectivo [18]. Para Serrano los arquetipos son los dioses, poderes metafísicos independientes que gobiernan sobre sus respectivas razas y que de vez en cuando se posesionan de sus miembros. En su opinión, el inconsciente colectivo ario era literalmente "la memoria de la sangre aria", una construcción esotérica de racismo biológico. Como su maestro había sostenido, la persona individual puede viajar en el astral, vaciando así su cuerpo por una posesión arquetípica. Serrano afirmaba que esto ocurría frecuentemente en el caso de Hitler. El arquetipo ario había buscado a su agente más eficaz a fin de interceder en el mundo. Impresionado por la mitología hindú y por el libro El Relámpago y el Sol de Savitri Devi, Serrano identificó a Hitler como una encarnación de los dioses Vishnu, Shiva o Wotan, venidos para conducir a los heroicos arios de regreso a su divinidad perdida hace mucho [19].

     ¿Pero quiénes exactamente son los dioses, y qué quieren ellos con los hombres? A fin de explicar el propósito del avatara Hitler, Serrano elabora una cosmología de ciencia-ficción que implica un fabuloso desfile de extraterrestres divinos y su contienda galáctica con un adversario universal. Los dioses habitan en un lugar remoto en la galaxia, quizás incluso más allá, iluminados por el Sol Negro, que está más allá de nuestro Sol dorado e invisible desde la Tierra. A veces Serrano sugiere que este lugar está más allá del tiempo y el espacio, en otro y no-existente universo, en el Rayo Verde. Los dioses son eternos, omnipotentes y omniscientes, gracias a su posesión del poder vril y el Tercer Ojo; ellos se reproducen asexuadamente por medio de emanaciones plásmicas de sus cuerpos etéreos; la divina luz del Sol Negro circula por sus venas [20]. Es una afirmación de Serrano el que dichos seres son los antepasados divinos de los hiperbóreos, las razas nórdicas o arias en la Tierra.

     Hace cientos de miles de años, el dominio cósmico de los dioses fue disputado por el Demiurgo, un diosecillo inferior, quien había imitado y falsificado una forma inferior de la creación en la materia, y había comenzado a establecer su reino rebelde en el planeta Tierra. Algunos dioses (Serrano a menudo usa el término tántrico divyas para los dioses-hombres) emprendieron por lo tanto una aventura espiritual heroica descendiendo a la Tierra para combatir esta rebelión cósmica. Los divyas llegaron desde ese otro universo en su forma divina a través de la abertura cósmica de Venus, se revistieron de materia y se establecieron en un continente polar de forma anular alrededor del polo Norte, que ellos llamaron Hiperbórea en memoria de su patria original cerca del Sol Negro y en el Rayo Verde. En este exilio de materia, los divyas encontraron un mundo extraño y terrible. La falsa creación del Demiurgo estaba sujeta a la entropía y la involución. Careciendo de inspiración divina, las criaturas bestiales del Demiurgo, diversamente descritas como "robots", "gólems" y "esclavos de la Atlántida", sólo degeneraron mientras se multiplicaban sin parar en el plano físico. Atrapadas en el mundo del Demiurgo, estas bestias-hombres estaban condenadas a la vana auto-reproducción en la materia, a una repetición interminable en el Círculo de Círculos [21].

     Serrano afirma que la intervención de los dioses, coincidente con el comienzo del ciclo de las Eras, estaba destinada a invertir el proceso de involución y decadencia. Ahora conocidos como los hiperbóreos, los dioses comenzaron a entrenar a las razas de color del Demiurgo en un sistema de castas, e intentaron espiritualizar la Tierra y toda la Naturaleza [22]. Sin embargo, esos esfuerzos se vieron frustrados por la traición de algunos hiperbóreos que se acoplaron con "las hijas de los hombres" (es decir, las bestias-hombres del Demiurgo). Este pecaminoso mestizaje resumió la enemistad cósmica del Demiurgo. Entonces surgieron las razas bastardas en la Tierra, la sangre divina fue diluída, disminuyó la conciencia de los orígenes divinos, y se aceleró la involución y la entropía [23]. Posteriores catástrofes se produjeron con la caída de una luna o cometa sobre la Tierra, que causó un diluvio y la inversión de los polos, y muchos hiperbóreos de sangre pura buscaron refugio en el polo Sur. El continente de Hiperbórea se hizo invisible y desapareció, ya que se retrajo hacia el interior de la Tierra hueca, donde otros hiperbóreos restablecieron su orden divino en las ciudades subterráneas secretas de Agartha y Shambala [24].

     Serrano encuentra evidencia mitológica para los orígenes extraterrestres del hombre en los nefelim del Libro del Génesis, mientras que la historia de un pecado racial original viene del Libro de Enoc. Un mito griego registra que Apolo retornaba a Hiperbórea en el lejano Norte para rejuvenecer su cuerpo y sabiduría cada 19 años [B]. La cosmología azteca describe el descenso de Quetzalcóatl desde Venus [C], mientras que las leyendas irlandesas identifican a los antepasados divinos en los Tuathas de Dannan [25]. Serrano sugiere que la aparición repentina del Hombre de Cromañón con sus altos logros artísticos y culturales en la Europa prehistórica registra el paso de una de tales razas descendientes de los divyas entre medio de la inferioridad abismal del Hombre de Neanderthal, una creación manifiesta y abominable del Demiurgo [26]. En particular, él cita a Lokamanya Bâl Gangadhar Tilak con respecto al hogar ártico de los arios del Indo, sus migraciones y posterior preservación de la pureza de sangre mediante el sistema de castas [27]. De todas las razas en la Tierra, sólo los arios preservan la memoria de sus antepasados divinos en su sangre noble, que todavía está mezclada con la luz del Sol Negro. Todas las otras razas son la progenie de los animales-hombres del Demiurgo, originarios del planeta [28].

[B] Diecinueve años es el ciclo metónico (del astrónomo griego Metón), en que las fases de la Luna vuelven a ocurrir en las mismas fechas. (NdelT).
[C] Es particularmente dificultoso averiguar la fuente de esta afirmación, dado que lo que se conoce es que el varón Quetzalcóatl, en una de las versiones, tras su desalojo desde Tula se convirtió en el planeta Venus. Que haya descendido a manera de origen desde Venus no es algo que se sepa corrientemente. (NdelT).

     La historia de Serrano de cómo apareció la Humanidad es una variedad de gnosticismo. Los divyas representan la incorruptible alma del mundo, un fragmento de la cual desciende y queda atrapado en la materia. Su cosmología es sólo un relato de la separación del espíritu desde la Deidad Suprema y su exilio en la esclavitud de la materia, mientras que la inspiración divina original llega a ser cada vez más débil en un mundo cada vez más corrupto a medida que pasa a través de los yugas del ciclo hindú de las Eras. Pero puesto que los divyas vinieron para librar batalla con el malvado Demiurgo, esta caída y entrampamiento en la materia no son finales sino parte de un plan redentor. La salvación será conseguida una vez los arios hiperbóreos o vîras (el término tántrico para un héroe semi-divino) purifiquen de nuevo su sangre, restaurando así el recuerdo de su ascendencia divina. Cuando los vîras arios reclamen su herencia divina y se conviertan en divyas otra vez, ellos derrotarán al Demiurgo y transformarán la Tierra entera en un paraíso [29].

     El origen del mal plantea un problema fundamental en la mayoría de las religiones. Serrano prefiere la idea de que el Demiurgo se origina en una caída, una guerra o una rebelión posterior a la Creación, según un dualismo estrictamente maniqueo de acuerdo al cual el Bien y el Mal son coetáneos y exactamente opuestos. Aquí Serrano sigue la tradición gnóstica de los cátaros (1025-1244), identificando al malvado Demiurgo como Yahvé, el dios del Antiguo Testamento. Como los dualistas medievales, estos herejes del siglo XI habían rechazado a Yahvé como un falso dios y un mero artesano, opuesto al verdadero Dios que está lejos más allá de nuestro ámbito terrenal [30]. Esta doctrina gnóstica claramente tenía peligrosas implicaciones para los judíos. Como Yahvé era la deidad tribal de los judíos, se infería que ellos eran adoradores del diablo. Poniendo a los judíos en el papel de los hijos de Satán, la herejía cátara puede elevar al anti-judaísmo al estatus de una doctrina teológica respaldada por una enorme cosmología [31]. Si los arios hiperbóreos son el arquetipo y los descendientes sanguíneos de los divyas de Serrano venidos del Sol Negro, entonces el arquetipo del Señor de la Oscuridad necesitaba una contra-raza. El Demiurgo buscó y encontró al agente más apropiado para su arquetipo en los judíos [32].

     Según Serrano, los judíos han robado el divino derecho de primogenitura de los hiperbóreos. A través de toda la historia de los judíos él encuentra pruebas de su impostura, imitación y adulteración de una tradición racial auténtica. Como un grupo tribal primitivo y analfabeto, los judíos primeramente recibieron instrucción espiritual de los humildes artesanos caldeos de Ur, cuyos mitos ellos plagiaron en la forma del Libro del Génesis. Ni Abraham ni Moisés eran judíos, y los hebreos eran un pueblo hiperbóreo de cuyas tradiciones también se apropiaron los judíos. Según Serrano, los judíos no son ni siquiera una raza biológica sino un pueblo bastardo formado por siglos de cruzamiento entre cananeos, edomitas, arameos, moabitas, hititas, amorreos, samaritanos, galileos, fenicios y filisteos. Sólo con el retorno desde Babilonia y la construcción del segundo templo los judíos intentaron consolidar su identidad racial y exclusividad en las miles de estrictas leyes y regulaciones que se encuentran en el Deuteronomio. Al mismo tiempo, ellos reclamaron un llamamiento divino sobre todos los otros pueblos a través del nuevo pacto de Esdrás con Yahvé [33].

     El intento de los judíos de colocarse a sí mismos en el centro del plan de Dios y de la Historia mundial sólo podía tener éxito mediante su falseamiento y destrucción consciente de la verdad. Ésta es supuestamente la razón de la enemistad entre los arios y los judíos: Serrano acusa a los judíos de imponer su historia nacional y pseudo-religión sintética sobre el resto de la Humanidad, a la vez que de negar y enturbiar todo el conocimiento de los orígenes hiperbóreos y extraterrestres de ésta, a fin de aplacar su propia terrible culpa por un pecado racial, que es incluso posteriormente ritualizada en el bestialismo [34]. Este proyecto entero es asimilado al oscuro propósito cósmico del Demiurgo:

     «Se comprenderá, entonces, la gravedad del método judío: mantener la pureza de la sangre no con el objetivo de resucitar en ella la minne-memoria auténtica de los orígenes divinos, del pasado hiperbóreo y extraterrestre, remontando la involución hasta las mayores distancias posibles, sino para introducir allí asuntos exclusivos del animal-hombre, sus resentimientos, sus odios y venganzas, atribuyéndoselos a un dios que no es más que un Gólem, una creación de la mente humana, que hará presa de un grupo de seres terrestres para poder seguir existiendo y así eternizar su vida de íncubo, de Drácula. Ésta es la contra-iniciación, el suceso que cambia el curso de los hechos en la historia de los hombres» [35].

     Para Serrano, el judío es sólo la manifestación concreta del antagonista en una cosmología estructurada por la batalla de arquetipos opuestos. Serrano rastrea esta conspiración de los judíos contra los arios hiperbóreos a través de toda la Historia, con un foco particular en España y las Américas. Los godos que emigraron desde el Sur de Suecia hacia Europa del Este alrededor de 800 a.C. representan "la más sagrada comunidad de los arios germánicos". Entre los siglos II y VI d.C. los ostrogodos colonizaron Rusia y Europa Central, mientras que los visigodos (según Serrano, una corrupción lingüística de "dioses blancos") gobernaron España desde 418 a 713, pero su linaje racial e influencia política persistió en el Norte mucho después de la conquista árabe [36]. Muchos judíos del Levante pronto siguieron su estela. Serrano rastrea la historia de los judíos en España, indicando su rápido logro de riqueza y altos cargos en la Iglesia y el Estado en un trasfondo de conversiones insinceras y recurrentes expulsiones. La élite visigótica finalmente instituyó la Inquisición contra los judíos de España, y éstos fueron finalmente expulsados en 1492. Muchos evitaron ese destino mediante la conversión, a la vez que siguieron siendo "judíos secretos" (marranos). Mientras tanto, los refugiados y los marranos se diseminaron a través de todo el Mediterráneo y Europa del Norte como la nueva élite comerciante en la temprana época capitalista. Serrano considera la historia de los judíos en España como un instructivo ensayo del conflicto alemán del siglo XX con la judería en el Tercer Reich [37].

     Como un chileno de ascendencia europea, Serrano estaba especialmente impaciente por reclamar una herencia hiperbórea en las Américas. Así como los hiperbóreos originales huyeron hacia el polo Sur, se suponía que otros arios iniciados viajaron a América mucho antes de Colón. Serrano sugiere que el hombre de Cromañón y los troyanos llegaron a América en tiempos prehistóricos. Él también describe los asentamientos medievales vikingos y frisios en América Central y del Sur y su involucramiento con los incas y otros pueblos indios. Los Caballeros templarios también supuestamente iniciaron colonias en América entre 1272 y 1294. Después de la supresión de dicha orden en Europa en 1307, la flota de los templarios desapareció de La Rochelle, Francia, y navegó hacia Méjico [38]. La posterior colonización española de Sudamérica y de Chile en particular fue liderada por guerreros de sangre visigótica y vasco-cromañona, hasta quienes Serrano orgullosamente remonta su propia ascendencia, sus rasgos arios de ojos azules y cabello claro y su "memoria de la sangre" [39]. La suya es la América de los Dioses Blancos.

     Aquí la mitología de Serrano se relaciona directamente con la nueva ideología thuleana de los nacionalsocialistas alemanes en Sudamérica. Su idea de un antiguo establecimiento ario en Sudamérica amplía la idea anterior de Jacques de Mahieu de un Imperio vikingo en la Sudamérica precolombina. Nacido en 1915 en París, Mahieu emigró después de la guerra a Argentina, convirtiéndose en el director del Instituto de Antropología de Buenos Aires. Mediante una aplicación cuestionable de la etnología, la arqueología y la lingüística, Mahieu identificó muchos sitios de asentamientos vikingos a través de Iberoamérica. La historia que cuenta Mahieu comienza con la llegada de un vikingo llamado Jarl Ullman desde Schleswig al golfo de Méjico en 967. Considerado por los indios como el dios blanco Quetzalcóatl, él luego conquistó el Imperio tolteca. Cuando su ejército comenzó a mezclarse con la población local, Ullman siguió adelante hacia Venezuela y Colombia. Un líder vikingo posterior, Naymlap, colonizó Perú, que más tarde sirvió como el centro del Imperio incaico gobernado por élites nórdicas [40]. Aunque los invasores vikingos originales contaban sólo aproximadamente unas 500 personas, Mahieu calculó una población de aproximadamente 80.000 hacia el año 1290. Mahieu encuentra la herencia de estos vikingos perdidos en la piel pálida, ojos azules y cabello claro de muchos indios, así como en supuestas inscripciones rúnicas e incluso esvásticas [41]. Publicados originalmente en francés, sus libros fueron traducidos al alemán por Wilfred van Oven, antiguo ayudante de Goebbels, que huyó a Buenos Aires después de la guerra.

     Serrano afirma que los judíos siempre han ido pisándole los talones a los arios, ya para robar su sabiduría o para corromper la herencia nórdica. Las tribus perdidas de Leví y Rubén llegaron a América en tiempos antiguos, y las perniciosas influencias judías podían ser observadas entre algunas tribus indias primitivas [42]. El posterior "descubrimiento" de América por Colón fue una planeada operación judía para ir por los templarios y su tesoro del Grial: los judíos estaban temerosos de que una restauración hiperbórea estuviera en curso en el desconocido hemisferio occidental y en el polo Sur. En los siglos XVI y XVII, tanto marranos como judíos ortodoxos de los Países Bajos entraron en América, estableciendo sociedades secretas bajo la fachada de sus compañías comerciales y sus Kahal Kadoshim (santas congregaciones) desde Brasil a Nueva York [43]. Serrano ve esta diáspora judía en América como una cruzada demoníaca contra los Dioses Blancos de América. Ayudadas por la "traición blanca" del cristianismo y la masonería, las Américas han llegado a ser "el hirviente y monstruoso crisol de mestizos y mulatos" de los tiempos modernos. Los Dioses Blancos han permanecido seguros sólo en las ciudades secretas de los Andes, en la Tierra Hueca y en los oasis de la Antártica que el enemigo nunca puede penetrar [44]. Como "la sombra negra de los dioses blancos", los judíos actúan como los gnósticos adversarios a través de todo el relato de Serrano de la historia americana. Aquí Serrano demuestra la simbiosis ideológica entre el racismo iberoamericano nativo y las ideas nacionalsocialistas.

     La historia oculta del Nuevo Mundo que relata Serrano encuentra un aliado natural en el mito de la conspiración mundial masónica o judía, adoptado desde la Revolución francesa en adelante por ansiosos monárquicos, aristócratas, clérigos y muchos otros grupos sociales asediados por los rápidos cambios y dislocaciones de la modernidad. Los Protocolos de los Sabios de Sión detallan horribles complots judíos para derrocar todos los tronos y religiones existentes, para manipular y esclavizar al mundo no-judío entero por medio de la banca internacional, guerras, depresiones artificiales, anarquía y revolución. Si la democracia, el liberalismo y el socialismo se supone que servirían a los judíos como un medio para erosionar la autoridad tradicional, su plan último es destruír todos los Estados y crear un Imperio mundial gobernado por un monarca de la casa de David, que sería el anti-Cristo [45]. Describiendo el poder de los judíos en el período moderno, Serrano cita protocolos enteros al pie de la letra: los judíos esperan gobernar la Tierra; ellos reducirán a las naciones gentiles a la sumisión por medio de la especulación, endeudamientos ruinosos y el estímulo artificial de crisis económicas; la red internacional de logias masónicas fomenta sus objetivos; si alguna nación alguna vez trata de escapar de sus garras, los judíos destruirán tal oposición incitando la guerra con sus vecinos [46].

     Como la mayoría de los lectores anti-judíos de los Protocolos, Serrano cree que estos proyectos para la dominación mundial judía se filtraron primeramente desde el Congreso Sionista sostenido en Agosto de 1897 en Basilea, y posteriormente pasaron vía París a Rusia, donde fueron editados por Sergei Nilus en 1905. Serrano ha publicado un retrato grupal conmemorativo de los delegados a dicho congreso y las fotografías amenazantes de su sede en la mansión Dreyfus Brodsky [47]. Serrano identifica a Achad Ha'am, alias Asher Ginzberg (1856-1927), como el redactor de los Protocolos en Odesa en la década de 1880, una especulación que puede ser remontada a Leslie Fry (la señora Shishmarev), una mujer ruso-estadounidense que escribió en los años '20 [48]. Ginzberg era un sionista místico, que veía a Jerusalén como el futuro foco cultural de la judería y que se opuso a la especie más secular de nacionalismo de Theodore Herzl. Para Serrano, esto hace de Ginzberg alguien aún más siniestro: tal sionismo secreto y simbólico se esforzó por crear "un chakra terrestre" para la unificación de Israel y la conquista del universo mediante el contra-avatara del Señor de la Oscuridad [49]. Demás está decir que Serrano considera a Ginzberg como uno de los "sabios" de Sión; los miembros de este grupo secreto permanecen siempre totalmente encubiertos y anónimos; hoy en día ellos esperan ocultos bajo tierra, a salvo de un holocausto atómico que ellos pueden desencadenar en cualquier momento sobre la Humanidad.

     Serrano también quedó profundamente impresionado por la novela Biarritz (1868) de sir John Retcliffe, un seudónimo de Hermann Goedsche, quien trabajó en el consejo editorial del conservador Kreuzzeitung de Berlín. Uno de sus capítulos, titulado "En el Cementerio Judío de Praga", describe una reunión nocturna secreta de los doce representantes de las tribus judías que se reúnen cada cien años en este "Sanedrín Cabalístico" para informar acerca de su progreso hacia la dominación mundial. El fondo misterioso, la penumbra de la medianoche y las alusiones satánicas de esta narrativa de ficción prestan una extraña aura a estas revelaciones conspiratorias. Cada uno de los delegados habla a su turno sobre las concentraciones masivas de capital judío en cada una de las capitales europeas. Los planes para el futuro incluyen la adquisición de tierras y propiedad urbana, la degradación de los artesanos y la promoción de productos elaborados en serie, el logro de la igualdad cívica plena y el inter-matrimonio con los goyim (no-judíos) para infiltrarse en la aristocracia y en las familias influyentes, y el control de la ley, la medicina y la prensa. "Prescribiremos al mundo lo que debe pensar y creer, elogiar o condenar... Destruiremos la creencia de nuestros enemigos en todo lo que ellos más aprecian" [50].

     La fecha y el contenido de este libro casi ciertamente reflejan la aprehensión conservadora sobre la creciente libertad y aceptación de los judíos en la sociedad alemana después de la Revolución de 1848, que culmina con su total emancipación entre 1867 y 1871. Deseosos de estas ventajas, los judíos se habían asociado con las fuerzas del liberalismo político, y pronto desempeñaron un papel muy prominente en los negocios, la banca, las profesiones, la academia y el periodismo en proporciones excesivas para su número en la sociedad alemana y austriaca. Este rápido avance le debió mucho a la prolongada exclusión del talento judío de la sociedad civil, que de repente encontró rienda suelta en las carreras públicas y en las crecientes oportunidades comerciales de ambos Imperios [51]. La fantasía de un complot judío fue así capaz de hacer carrera en la posterior reacción ante el liberalismo.

     La escalofriante novela de Goedsche pronto se convirtió en un documento fraguado conocido como El Discurso del Rabino (The Rabbi's Speech), que fue frecuentemente publicado en Rusia, Austria-Hungría y Alemania entre 1872 y principios de los años 1900. A menudo era impreso junto con los Protocolos y citado como prueba de la autenticidad de éstos [52]. El revelador capítulo de Biarritz prestó un posterior apoyo al anti-judaísmo nacionalsocialista: Johannes von Leers publicó una edición como folleto en 1933, y otras tres ediciones aparecieron durante el Tercer Reich, una de las cuales sirvió a Serrano como fuente.

     Serrano está consciente de las acusaciones de falsificación que hay contra los Protocolos, basadas en su plagio del folleto político de Maurice Joly, Diálogo en los Infiernos entre Montesquieu y Maquiavelo (1864), que presentó el caso del liberalismo contra el despotismo de Napoleón III. Sin embargo, la completa convicción de Serrano en cuanto a la existencia de un complot judío universal de inspiración demiúrgica le impide cualquier duda. Él se pregunta dónde Goedsche pudo haber obtenido su información, y encuentra sugestivo que ni Joly ni los Protocolos hayan usado material clave de Goedsche o de El Discurso del Rabino. Él decide que este último (Goedsche) es la fuente común para todas las narraciones, con una fecha anterior a 1864. Como los documentos existen, Serrano infiere que su prototipo oscuro pero auténtico también debe haber existido. Éste, afirma él, había circulado durante mucho tiempo entre rabinos rusos en Simferopol, y se conservaba en los archivos judiciales de Odesa. Serrano considera los Protocolos como el único legado conocido de una tradición obscura cuyos rastros han sido casi borrados [53]. La conspiración mundial judía es la piedra angular de su cosmología gnóstica y es por ello resistente a todas las pruebas de falsificación, plagio, motivo histórico y propósito.

     Además de estas obvias y paranoicas visiones de conspiración, Serrano también ha asimilado el anti-judaísmo metafísico de Otto Weininger y Julius Évola. Citando la introducción de Claudio Mutti a los Protocolos, Serrano ve la "idea platónica" de Weininger con respecto a la judería como la "tendencia intelectual" o "constitución psíquica" de la modernidad, como un arquetipo que está en oposición fundamental al héroe hiperbóreo. Serrano está de acuerdo con la caracterización de Évola del espíritu judío como abstracción, cálculo y pensamiento maquinal. Siguiendo el ejemplo de Tre Aspetti del Problema Ebraico (1936) de Évola, Serrano ve la teoría de la relatividad de Einstein como una cosmología judía atomística "que disuelve y hace explotar el integrado universo ario en mil espejos reflectantes". Serrano también cita la lista de Évola de matemáticos y físicos judíos —Tullio Livi-Civita, Hermann Weyl y Max Born— que desarrollaron la teoría cuántica. La reducción que hacen ellos de toda la existencia a partículas sub-atómicas en fórmulas matemáticas y algebraicas vacia al mundo de todo sentido y espíritu [54].

     Aquí Serrano asimila la modernidad "judía" a un principio demoníaco que deshereda a los héroes arios de su primogenitura espiritual en un cosmos superior. En cuanto al presente, Serrano es un profundo pesimista cultural. Cautivado por el Demiurgo y sus agentes judíos, el mundo moderno está en un avanzado estado de degeneración correspondiente al Kali-yuga. Serrano rechaza el cristianismo, la Ilustración y el racionalismo. El arte y la tradición están muertos; la población humana prolifera en silos vivientes y hormigueros de cemento. La promiscuidad zoológica de las razas inferiores, el caos racial de Sudamérica, el gobierno de las masas y los mercados, el materialismo y la industria, la preocupación preponderante por la cantidad, y la futilidad atomística de la civilización contemporánea, son objetos de su feroz desprecio. El dinero, la electrónica y los números substituyen al valor y la jerarquía en todos lados. «El Cuarto Estado, tras los fracasos de restauración de la Edad Dorada, será el del dominio de lo colectivo, de los esclavos de la máquina, del hierro, de los hombres de hierro, de los autómatas, de la burocracia planetaria, de los "robots", de la destrucción del alma viva de la Tierra» [55]. Serrano vincula la redención con una compleja mitología que involucra a los gnósticos, los druidas, los cátaros y los Caballeros templarios y el Grial, a todos los cuales él considera como los agentes secretos de la gnosis hiperbórea en medio de una época sumida en la oscuridad.

     La conspiración y la guerra son los dos motivos recurrentes del Hitlerismo Esotérico. Sólo una Gran Guerra Cósmica de los Mundos puede explicar la caída original de Hiperbórea y el final de la Edad de Oro [56]. Pero las guerras también poseen una fuerza redentora. Las grandes guerras de los Koravas y los Pandavas en el Mahabharata, las guerras de los Vanir y los Aesir en la mitología nórdica, y sobre todo la Gran Guerra de 1939-1945, no son sino campañas punitivas contra aquellos que se han mezclado y han profanado su sangre divina [57]. Siguiendo a Savitri Devi, Serrano considera a Adolf Hitler como un avatara, un intermediario divino entre los dioses hiperbóreos y los hombres (sólo la raza aria). Él también describe a Hitler como un bodhisattva o tulku, es decir, según el budismo mahayana, un ser divino digno del nirvana que ha decidido volver al plano humano para ayudar a los hombres a su salvación. El arquetipo ario-hiperbóreo encarnado en Hitler, a fin de derrotar al Demiurgo, rompe el Círculo de Círculos y redime a la raza blanca.

     Después de sus victorias en el Oeste y en Escandinavia y tras la rotura de sus esperanzas para un acuerdo con Gran Bretaña después del fracaso del vuelo de Rudolf Hess, Hitler atacó a la comunista Unión Soviética y declaró la guerra contra Estados Unidos, ambos supuestos baluartes del poder judío en el mundo moderno. Su objetivo era una batalla avatárica a escala total contra las huestes demoníacas del Kali-yuga a fin de cambiar de dirección el ciclo desde la edad oscura hacia una nueva Edad Dorada [58]. Como un iberoamericano sin un recuerdo directo de las atrocidades de la guerra, Serrano ve al Tercer Reich en términos milenarios. Con el ascenso de Hitler al poder en 1933, Alemania de improviso entró en "el Reich Esotérico de los Vîras” mediante un rápido ingreso a otra dimensión. Serrano ve a Hitler como el centro de un campo de energía arquetípico, no como un déspota encima de una pirámide jerárquica, y desestima la crítica de Évola de la naturaleza plebeya del Nacionalsocialismo. Él reverencia especialmente a la SS como una orden esotérica de iniciados en búsqueda del Santo Grial de la sangre hiperbórea. Él se detiene con mucho detalle en la arquitectura simbólica de Wewelsburg, donde Himmler evocó la memoria de Parsifal y los Caballeros del Grial. Aquí la SS supuestamente practicaba yoga y ritos secretos para restaurar su memoria de la mágica sangre aria y así conseguir su alquímica "Gran Transmutación" en hombres-dioses. Para Serrano, las actividades de la SS ocurren en el nivel simbólico de una guerra cósmica en el cielo. Para él, la cifra de seis millones de víctimas judías del "Holocausto" sólo es significativa porque el número 6 es un arquetipo del inconsciente colectivo judío. Él niega el "Holocausto", declarando que la cifra de Seis Millones no es ninguna invención humana sino que está arraigada en la conspiración planetaria "cabalística" de Yahvé [59].

     Desde el punto de vista de Serrano, la derrota del Tercer Reich en 1945 es sólo una pérdida temporal en el mundo externo. Los nacionalsocialistas habían preparado ya un refugio secreto bajo el casquete polar de la Antártica, posiblemente en alianza con los hiperbóreos que habían colonizado hace mucho tiempo el interior de la Tierra hueca. Su avanzada tecnología, basada en la implosión y la anti-gravedad, explica los innumerables avistamientos de OVNIs de posguerra, y también anticipa una nueva civilización que ennoblecerá más bien que devastará la Tierra. Hitler permaneció durante algún tiempo en los cálidos oasis antárticos, pero probablemente hace tiempo él ha viajado mediante OVNIs a través de la "ventana" de Venus de vuelta al hogar arquetípico del Sol Negro y el Rayo Verde más allá de la galaxia [60]. En otras partes, Serrano menciona "universos paralelos" y "agujeros de gusano astrales" para justificar su creencia en la supervivencia de Hitler en otra dimensión y en la inminente transfiguración de nuestro mundo.

     A la espera de la intervención del avatara Hitler en el renovado conflicto cósmico, Serrano cree que la redención gnóstica puede ser conseguida en los planos internos de la conciencia. Esta batalla interior contra el Demiurgo implica métodos de rituales mágicos y yoga tántrica para la transmutación del vîra ario individual. Serrano asimila los chakras, los mudras y los mantras del yoga y de las runas nórdicas en una fisiología del cuerpo astral. La salvación personal puede ser lograda mediante el yoga y la meditación. La consiguiente repurificación de la sangre a su antigua calidad de luz divina, activa y ajusta los chakras, transformando al héroe ario en un hombre-dios. En una serie de complejas ilustraciones, Serrano interpreta el saludo de Hitler de la mano derecha extendida, como un mudra yóguico para hacer entrar la energía cósmica en los chakras, descritos como centros místicos de la energía del girar de la esvástica [61]. Esta redención corporal es complementada por una transformación de la Naturaleza en un paraíso. Serrano sugiere que este proceso ocurre en un mundo paralelo o en otra dimensión, que se abre cuando el hechizo del Demiurgo es roto. Durante mucho tiempo entrampados en la ilusión de la materia, los arios una vez más serán capaces de ver a los divyas hiperbóreos, al Sol Negro y al Rayo Verde "al otro lado de sus sentidos", mediante un rápido ingreso en el continuum de espacio-tiempo, que puede ser experimentado en cualquier momento [62].

     Serrano ha practicado durante mucho tiempo el yoga y la meditación como un medio de elevar su conciencia más allá del alcance del Demiurgo y para entrar en contacto con las inteligencias arias superiores. En al menos una ocasión Serrano y sus amigos han visitado el castillo Wewelsburg en Westfalia para realizar rituales religiosos nacionalsocialistas. Allí en la cripta de la gran torre Norte del castillo, Serrano y sus compañeros asumieron las posiciones de las runas y entonaron mantras "nórdicos". El relato de Serrano de estos rituales describe cómo sus profundas vibraciones llenaban el espacio acústico, diseñado sobre los principios de "matemáticas arias", para suspender la realidad mundana y permitirles alcanzar otro universo. Serrano mismo pronunció mantras de saludo, invocando a los brahmanes de su antigua orden para que se unieran otra vez, como en los tiempos de la guerra, con los líderes SS y apoyaran a Hitler en su lucha contra las fuerzas de la oscuridad, contra el Señor de las Sombras y sus acólitos en este planeta. Serrano incluso relacionó esta serie de acciones con el simbolismo esotérico de los planos arquitectónicos [de la SS] para la completación de la torre Norte, el centro de este Vaticano SS y ómphalos [ombligo] del mundo germánico. Un pequeño salón del Trono con el asiento número 13 debería haber sido ocupado por el Rey del Grial. Aquí, el "Führer-Parsifal" daría la orden para el asalto final contra el Demiurgo y sus legiones planetarias [63].

     Considerando la naturaleza altamente personal y ecléctica de la mitología nacionalsocialista de Serrano, hay que preguntar cómo él es considerado dentro del movimiento y cuán influyentes son sus ideas. Ya durante sus años como embajador chileno en Austria (1964-1970) y posteriormente en Suiza, Serrano cultivó fuertes lazos de amistad con renombrados nacionalsocialistas sobrevivientes, incluyendo a León Degrelle, Otto Skorzeny, Hans-Ulrich Rudel y Hanna Reitsch, la famosa aviadora. Él visitó a Julius Évola en Roma y a Herman Wirth, el anciano ex-director de la SS Ahnenerbe de Himmler, en Alemania Occidental, y a Wilhelm Landig en Viena. Él llamó la atención del poeta y simpatizante fascista estadounidense Ezra Pound en Venecia. Tuvo una relación amistosa con el antiguo hombre Waffen-SS francés Saint-Loup [Marc Augier], cuyas historias de Otto Rahn, Montségur y la misión de Skorzeny para encontrar el Grial, le dieron inspiración. Escudriñó libros sobre dioses extraterrestres de Robert Charroux, un destacado escritor de fantasías francés que había servido como ministro en el gobierno de Vichy en la Francia de la guerra. Serrano parece haber estado especialmente cerca de León Degrelle, a quien él elogió en una entrevista en una revista fascista que publicó una foto de los dos hombres juntos en España [64].

     Al regresar a Chile después del golpe militar de Septiembre de 1973, Serrano encontró poca simpatía por sus ideas entre el régimen de Pinochet. De ahí en adelante, Serrano asumió el papel de tábano intelectual para los fieles y acérrimos partidarios nacionalsocialistas en Chile y en el extranjero. En Mayo de 1984 llamativamente hizo el saludo hitleriano en el funeral en Santiago del coronel SS Walter Rauff, quien había eludido durante mucho tiempo la persecución de Alemania Occidental en Chile [65]. Serrano también regularmente ha organizado celebraciones anuales del cumpleaños de Hitler en un refugio campestre en Chile el 20 de Abril de cada año. En 1986 publicó su manifiesto político en favor del Nacionalsocialismo para el Cono Sur de América [66]. Una figura familiar en su abrigo de cuero negro, él convocó a una importante reunión nacionalsocialista en Santiago con banderas con esvásticas y marchas el 5 de Septiembre de 1993. Este evento fue organizado en honor a Rudolf Hess y en memoria de los mártires nacistas chilenos de 1938. Él mantiene una animada correspondencia con líderes neo-nazis en el extranjero y mantiene contacto con Matt Koehl de New Order, la organización sucesora del American Nazi Party de Lincoln Rockwell. Es probable que los viejos nacionalsocialistas den la bienvenida al entusiasmo nacionalsocialista de Serrano y su firme lealtad a su héroe, Adolf Hitler, incluso a pesar de que muchos encuentren algo fantástica su mitología.

     El cuadro es algo diferente cuando uno considera la imagen de Serrano entre una generación más joven de neo-nazis. Aquí el nacionalsocialismo ya está separado del contexto histórico del Tercer Reich y es representado como una ideología global y racista de supremacismo Blanco. Un colorido de mitología pop, hinduísmo y dioses arios extraterrestres añade un llamativo atractivo a los poderosos mitos de elitismo, destino planetario y la conspiración cósmica de los judíos. Una traducción alemana de El Cordón Dorado fue publicada en 1987 por la editorial Teut de Richard Schepmann en Wetter, Alemania Occidental, la cual se especializa en reimpresiones de la editorial Nordland de la Ahnenerbe y en dossiers sobre OVNIs nacionalsocialistas. Una traducción inglesa ha sido publicada ahora por la 14 Words Press de Wotansvolk en Estados Unidos. Serrano fue objeto de una larga e ilustrada entrevista en profundidad en la revista griega de extrema Derecha ΤΟ ΑΝΤΙΣΟΤΟ [D], y ha aparecido más recientemente en la literatura clandestina de Black Order, una pequeña organización internacional neo-nazi con ramas en Gran Bretaña, Estados Unidos, Italia, Suecia, Australia y Nueva Zelanda. Black Order combina la mitología hitlerista con una variedad de satanismo nacionalsocialista en una negación pagana nórdica de las raíces cristianas de la civilización occidental [67].


     En estas entrevistas, Serrano procura involucrar a un auditorio más joven yuxtaponiendo su visión mágica y milenaria del Nacionalsocialismo con una imagen corrupta y saturada del liberalismo moderno. Utilizando metáforas heroicas y épicas, y describiéndose a sí mismo como un "guerrero-trovador" (una referencia al catarismo) y a su obra como "poesía extra-estelar", Serrano opone una mística aria de antiguos dioses germánicos, tierras perdidas, misticismo polar y deidades extraterrestres, a la "magia negra" judía del dinero, explotación económica, energía nuclear y degradación ecológica. Su anti-judaísmo asume una función cósmica, identificando a los judíos como la causa primordial de toda alienación e inhumanidad en el mundo. La abstracción, el reinado de la cantidad, la computarización de todos los aspectos de la vida, el asalto contra la Naturaleza —tendencias que perturban a muchos en una sociedad cada vez más automatizada y regulada— son atribuídos al demoniaco espíritu judío [68]. Para él, toda inmoralidad, sufrimiento y desorden es obra de los judíos, en su intento de esclavizar y finalmente destruír la Tierra y sus criaturas.

     De esta manera, Serrano ofrece un nacionalsocialismo místico que pasa por alto los hechos de tiranía, tortura y represión en el Tercer Reich, con una mezcla de mitos sobre héroes SS, ciudades fabulosas y un mágico milenio ario. Vestidos con un ropaje New Age, estos mitos de rechazo gnóstico del mundo y la proyección de toda falta y pecado sobre un odiado adversario, actúan en las mentes jóvenes como un poderoso destilado del Nacionalsocialismo.–



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NOTAS AL CAPÍTULO 9


[1] Friedrich Paul Heller y Anton Maegerle, Thule: Vom völkischen Okkultismus bis zur Neuen Rechten (Stuttgart, Schmetterling Verlag, 1995), pp. 89–92.
[2] Los detalles biográficos están sacados de su autobiografía en cuatro volúmenes. Miguel Serrano, Memorias de Él y Yo: vol. 1, Aparición del "Yo”—Alejamiento de "Él" (Santiago, La Nueva Edad, 1996); vol. 2, Adolf Hitler y la Gran Guerra (Santiago, La Nueva Edad, 1997); vol. 3, Misión en los Transhimalaya (Santiago, La Nueva Edad, 1998); vol. 4, El Regreso (Santiago, La Nueva Edad, 1999).
[3] Miguel Serrano, Adolf Hitler, el Último Avatãra (Santiago, La Nueva Edad, 1984), pp. 24–27.
[4] La historia política de este período y los antecedentes del Movimento Nacional Socialista de Chile están documentados en Robert J. Alexander, The Tragedy of Chile (Westport, Connecticut, Greenwood Press, 1978).
[5] Serrano, Adolf Hitler, pp. 29–32, 35–50, 53.
[6] Serrano, Adolf Hitler, pp. 58–60, 61–65.
[7] Serrano, Adolf Hitler, pp. 76–79.
[8] Serrano, Adolf Hitler, pp. 107–8, 111–18, 124–25. Los secretos cuarteles centrales himalayos de la orden dentro del monte Kailas, su liderazgo ejercido ejercido por 72 brahmanes y una exclusiva membresía de 201 miembros, sugiere la influencia de Saint-Yves d'Alveydre, en La Mission de l’Inde en Europe (1910), que describía un secreto reino de Agartha, gobernado por elevados brahmanes, que fue transferido bajo tierra al comienzo del Kali-yuga alrededor de 3200 a.C. Joscelyn Godwin, "Saint-Yves d'Alveydre and the Agarthian Connection", The Hermetic Journal 32 (verano boreal de 1986), pp. 24–34, 33 (otoño boreal de 1986), pp. 31–38. Serrano enumera cuatro libros de Saint-Yves d'Alveydre, incluyendo La Mission de l’Inde en la bibliografía de El Cordón Dorado, p. 242. "F. K." recibió su propia iniciación en París, lo que nuevamente implica una fuente de sus enseñanzas en el movimiento clandestino esotérico francés en torno a los teósofos o a René Guénon.
[9] Serrano, Adolf Hitler, p. 119; Miguel Serrano, El Cordón Dorado: Hitlerismo Esotérico, 3ª ed. (Bogotá, Editorial Solar, 1985), pp. 18, 20, 22, 27.
[10] Serrano, Adolf Hitler, pp. 149–51.
[11] Serrano, El Cordón Dorado, pp. 37–40. Una velada referencia al propósito de su viaje a la Antártica también apareció en su libro Ni por Mar ni por Tierra (Santiago, Nascimento, 1950), p. 88.
[12] Serrano, Adolf Hitler, pp. 147, 384.
[13] Serrano, La Serpiente del Paraíso: Historia de la Búsqueda en India, 2ª ed. (London, Routledge and Kegan Paul, 1974), en diversos lugares; Adolf Hitler, p. 156.
[14] "Nos" contiene muchas referencias crípticas a su cosmología gnóstica, incluyendo el origen extraterrestre de la raza hiperbórea "solar", los dioses blancos de América del Sur, el Sol Negro, y las guerras entre aquellos de diferentes mundos. Miguel Serrano, Nos: Libro de la Resurrección (London: Routledge and Kegan Paul, 1984), pp. 2–5, 26–27, 60–61.
[15] C. G. Jung, Man and His Symbols (Londres, Aldus, 1964), pp. 67–69; C. G. Jung, Die Psychologie der unbewussten Prozesse (Zurich, Rascher & Cie, 1917), p. 117. En esta última obra, Jung usó el término "dominantes" antes de redifinirlos como "arquetipos" en "Instinct and the Unconscious", British Journal of Psychology 10 (1919), 15–26.
[16] Carl Gustav Jung, "Wotan", Neue Schweizer Rundschau 3 (Marzo de 1936), pp. 657–69. Una traducción inglesa fue publicada en Civilization in Transition (The Collected Works of C. G. Jung, vol. 10), traducidas por R. F. C. Hull, 2ª ed. (Londres, Routledge and Kegan Paul, 1970), pp. 179–93.
[17] Citado en Serrano, Adolf Hitler, pp. 119–23. Estas entrevistas de Jung acerca de Hitler y otros dictadores europeos fueron originalmente publicadas en The Observer (Londres), 18 de Octubre de 1936, Hearst’s International-Cosmopolitan (Nueva York), Enero de 1939; y en The Psychologist (Londres), Mayo de 1939. Versiones ligeramente editadas fueron publicadas de nuevo como "The Psychology of Dictatorship", "Diagnosing the Dictators" y "Jung Diagnoses the Dictators", en C. G. Jung Speaking: Interviews and Encounters, editadas por William McGuire y R. F. C. Hull (Londres, Thames and Hudson, 1978), pp. 91–93, 115–35, 136–40.
[18] Serrano, El Cordón Dorado, p. 97 y ss.; idem, Adolf Hitler, pp. 94–96. Sin embargo, Richard Noll ha argumentado controvertidamente que el Jung temprano, influído por la Teosofía, el misticismo solar y el nacionalismo völkisch, encontró personalmente los arquetipos como dioses ario-mitraicos y gnósticos en su propio inconsciente. Richard Noll, The Aryan Christ: The Secret Life of Carl Gustav Jung (Londres, Macmillan, 1997), pp. 120–22, 158–60. El desarrollo de las tempranas ideas de Jung sobre el inconsciente colectivo y los arquetipos son estudiados en Richard Noll, The Jung Cult: Origins of a Charismatic Movement (Princeton, New Jersey, Princeton University Press, 1994), pp. 218–33, 269–73.
[19] Serrano, Adolf Hitler, pp. 33 y ss., 95, 122–24, 130–32, 232. Serrano frecuentemente pagó tributo a Savitri Devi, y ha publicado en dos oportunidades un relato de la propia visita de ella a las Externsteine y su muerte ritual y su re-despertar en la Tumba de Piedra. Serrano, Adolf Hitler, pp. 481, 497f, 620. Él la ha descrito como "la más grande luchadora después de Adolf Hitler, Rudolf Hess y Joseph Goebbels... la primera en descubrir el poder secreto y espiritual que estaba detrás del Hitlerismo". Serrano destacó la creencia de ella en la incompatibilidad de Nacionalsocialismo y cristianismo, prediciendo que la posteridad la reverenciaría como una pionera del Hitlerismo Esotérico y como "la sacerdotisa de Odín". Miguel Serrano en ΤΟ ΑΝΤΙΣΟΤΟ, Nº 29, pp. 23–31. La visita de Savitri Devi a las Externsteine está descrita e ilustrada también en Miguel Serrano, La Resurrección del Héroe (Santiago, edición del autor, 1986), p. 79. Dicho libro está dedicado a ella, con un retrato suyo y unos versos en su honor.
[20] Serrano, Adolf Hitler, pp. 97, 239, 255.
[21] Serrano, Adolf Hitler, pp. 182–87, 260, 192, 197f.
[22] Serrano, Adolf Hitler, p. 256.
[23] Serrano, Adolf Hitler, pp. 98, 183.
[24] Serrano, Adolf Hitler, pp. 116, 150, 257.
[25] Serrano, Adolf Hitler, pp. 197–98.
[26] Serrano, Adolf Hitler, p. 265.
[27] Serrano, Adolf Hitler, p. 116.
[28] El relato de Serrano de visitas de ancestros semi-divinos extraterrestres, de la raza hiperbórea y su asentamiento en la región polar y sus posteriores migraciones, tienen una cierta deuda con el escritor francés Robert Charroux (1909-1978), quien había publicado diversas obras populares sobre estos temas desde comienzos de los años '60 en adelante. En Le Livre des Secrets Trahis (1964) y Le Livre des Maîtres du Monde (1967), Charroux se explaya sobre el origen extraterrestre de los hiperbóreos, la eterna enemistad de éstos con los judíos, y la importancia de Venus y del Sol Negro. Con una evidente deuda con Louis Pauwels y Jacques Bergier, Le Matin des Magiciens (1960), y con Pierre Mariel, L'Europe Païenne du Vingtième Siècle (1964), Charroux también especula acerca de la Sociedad Thule y los iniciados nacionalsocialistas. En la bibliografía de El Cordón Dorado, Serrano enumera diversos libros de este género de los "misterios nazis" que claramente inspiraron su trilogía sobre Hitler durante su exilio en Suiza durante los años '70.
[29] Serrano, Adolf Hitler, pp. 185–87.
[30] Serrano, El Cordón Dorado, pp. 53–57, 242. Serrano está fuertemente influído por las obras del historiador SS Otto Rahn (1904–1939), quien creía que las tradiciones de trovadores y Minnesänger, la herejía cátara y las leyendas del Grial en el Languedoc eran una religión gnóstica de origen visigótico. Los cátaros fueron suprimidos por la Iglesia católica durante la cruzada contra los albigenses, que culminó con la destrucción de su fortaleza de Montségur en 1244. Serrano sostiene que Rahn buscó el Grial, el tesoro cátaro, en las cavernas de la cercanía de Sabarthés, y que la SS más tarde lo localizó y lo llevó al "Castillo del Grial" de Hitler en Berchtesgaden; Adolf Hitler, p. 290. Cf. "Entrevue avec Saint-Loup", Le Nouveau Planète (París), Nº 9 (Julio de 1969), citado en El Cordón Dorado, p. 242.
[31] Serrano, El Cordón Dorado, p. 139.
[32] Serrano, Adolf Hitler, pp. 92f.
[33] Serrano, El Cordón Dorado, pp. 128–32; idem, Adolf Hitler, p. 88.
[34] Serrano, El Cordón Dorado, p. 138f; Adolf Hitler, pp. 102.
[35] Serrano, El Cordón Dorado, p. 133.
[36] Serrano, Adolf Hitler, p. 290.
[37] Serrano, Adolf Hitler, pp. 309–18.
[38] Serrano, Adolf Hitler, pp. 291–93, 299–300, 342–49, 382 y ss., 402–4. Para su descripción de la inmigración precolombina a las Américas, Serrano está en deuda con el antropólogo francés Jacques de Mahieu, quien vivió en Argentina. Los títulos de Mahieu incluyen Le Grand Voyage du Dieu-Soleil (París, Lattes, 1971); L'Agonie du Dieu-Soleil: Les Vikings en Amérique du Sud (París, Laffont, 1974), y Les Templiers en Amérique (París, Laffont, 1981).
[39] Serrano, Adolf Hitler, p. 20; idem, El Cordón Dorado, p. 96.
[40] Jacques de Mahieu, Des Sonnengottes grosse Reise: Die Wikinger in Mexiko und Peru 967–1532 (Tubinga, Grabert, 1975), pp. 86–106.
[41] Jacques de Mahieu, Des Sonnengottes heilige Steine: Die Wikinger in Brasilien (Tubinga, Grabert, 1975), pp. 76–85 y en otros lugares.
[42] Serrano, Adolf Hitler, pp. 305, 308 y ss.
[43] Serrano, Adolf Hitler, pp. 336–42.
[44] Serrano, Adolf Hitler, p. 340.
[45] Las fuentes, motivación, recepción e influencia de los Protocolos han sido documentadas definitivamente en Norman Cohn, Warrant for Genocide: The Myth of the Jewish World-Conspiracy and the Protocols of the Elders of Zion (Londres, Eyre and Spottiswoode, 1967).
[46] Serrano, Adolf Hitler, pp. 76–81.
[47] Serrano, El Cordón Dorado, figuras XL–XLIV.
[48] Serrano, Adolf Hitler, p. 82; Norman Cohn, Warrant for Genocide, p. 70.
[49] Serrano, Adolf Hitler, p. 327 y ss.
[50] Sir John Retcliffe [i.e., Hermann Goedsche], Biarritz (Berlin, 1868), vol. 1, pp. 162–93. Citado en Miguel Serrano, Adolf Hitler, pp. 329–35.
[51] Cohn, Warrant for Genocide, p. 36.
[52] Cohn, Warrant for Genocide, pp. 33–40, 269–74.
[53] El descubrimiento de la cercana similitud de los Protocolos con el Dialogue aux Enfers de Joly fue hecho primeramente en 1921. Cohn, Warrant for Genocide, pp. 71–76. Serrano, Adolf Hitler, pp. 335–36.
[54] Serrano, Adolf Hitler, pp. 71–74, 93–96. Toda la filosofía de Serrano acerca del origen hiperbóreo y la anti-modernidad tiene muchas características evolianas. Sin embargo, él criticó a Évola como un tradicionalista del viejo estilo, que quería restaurar a élites aristocráticas degeneradas. En el encuentro de ambos, Évola negó que él fuera fascista o hitlerista, pero veía a Metternich como un conservador ideal, muy lejos del culto de Serrano a Hitler y del maniqueísmo mágico.
[55] Serrano, El Cordón Dorado, pp. 165–69, 223–24.
[56] Serrano, Adolf Hitler, p. 95.
[57] Serrano, Adolf Hitler, p. 238.
[58] Serrano, Adolf Hitler, pp. 602, 615.
[59] Serrano, Adolf Hitler, pp. 489–96, 502–3, 536–37, 587; El Cordón Dorado, pp. 204–5.
[60] Serrano, Adolf Hitler, pp. 145–46.
[61] Serrano, Adolf Hitler, pp. 210, 243, 254, 281.
[62] Serrano, Adolf Hitler, pp. 200, 238.
[63] Serrano, Adolf Hitler, pp. 498–503, 604–5.
[64] Javier Nicolás, "Miguel Serrano: Una visión mágica del NS", Cedade (Barcelona), Julio–Agosto de 1985, pp. 28–33.
[65] Diario La Segunda (Santiago de Chile), 18 de Mayo de 1984, pp. 14–15.
[66] Miguel Serrano, Nacionalsocialismo, Única Solución para los Países de América del Sur (Santiago, Alfabeta, 1986); 2ª ed. (Bogotá, Editorial Solar, 1987).
[67] Miguel Serrano en ΤΟ ΑΝΤΙΣΟΤΟ, Nº 29, pp. 23–31. La entrevista con ΤΟ ΑΝΤΙΣΟΤΟ fue reimpresa en The Flaming Sword (Wellington, Nueva Zelanda), Nº 3 (Agosto de 1994), pp. 5–9. Una posterior entrevista ha sido publicada como "Miguel Serrano: Esoteric Hitlerist", The Flaming Sword, Nº 4 (Noviembre de 1994), pp. 4–8, y Nº 5 (Febrero de 1995), pp. 4–10. Esta última entrevista fue publicada de nuevo como un folleto en 1995.
[68] Miguel Serrano, Imitación de la Verdad: La Ciberpolítica, Internet, Realidad Virtual, Telepresencia (Santiago, edición del autor, 1995).–




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