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viernes, 21 de noviembre de 2014

Michal Warczakowski - Eslavos de la España Musulmana



     En http://michalw.narod.ru/SlavicSpain.html se encuentra publicado en inglés desde 2004 el siguiente texto (Slavs of Muslim Spain) del investigador polaco Michal Warczakowski. Lo presentamos ahora en castellano. Lo que describe aquí el autor es una serie de circunstancias históricas que rodearon a gente de linajes Eslavos que por diversas razones terminó siendo usada principalmente por caudillos árabes y musulmanes durante la Edad Media, básicamente como guardias personales y ejércitos de élite. Los griegos llamaban "Sklavinoi" a los Eslavos. Dicha palabra en el Imperio bizantino se deformó como "saqlab", "siklab" o "saqlabi", y de allí pasó al árabe finalmente como "saqaliba", la frecuente palabra que designa a los Eslavos, particularmente a los Eslavos esclavos y mercenarios, del mundo árabe medieval de Oriente Medio, Norte de África, Sicilia y la España musulmana (al-Ándalus), quienes eran requeridos por sus virtudes guerreras. Muchos llegaron a España, donde, bajo la fe musulmana, llegaron incluso a gobernar algunas taifas ("reinos" o principados) tras un período de anarquía posterior al colapso del califato de Córdoba. De la huella de dichos Eslavos en España, pero también de los antecedentes de ello en el Viejo Mundo, con diversas menudencias históricas, es de lo que nos habla el siguiente texto, que ha de interesar a todo a quien ya interesó esta breve descripción. Hemos encontrado, sin embargo, quizá un excesivo eslavo-centrismo en algunos de los planteamientos del señor Warczakowski, o al menos en quienes él cita. Pero es un interesante e ilustrativo trabajo, a pesar de todo.


Eslavos de la España Musulmana
por Michal Warczakowski, 2004



     Los primeros contactos entre árabes y Eslavos pueden ser probablemente remontados hasta el siglo VI, y la mayoría probablemente ocurrió en o cerca del territorio del Imperio Romano de Oriente (Bizantino). Las más antiguas fuentes árabes describen a los Eslavos como gente con la piel pálida, que se vuelve "roja" bajo el Sol, y de cabello rubio. Los árabes incluso se refirieron a una cierta clase de frijol de color blanco como Saqalibiya (Eslavo), como puede leerse en el Kitab al-Filaha, un tratado sobre agricultura escrito por Ibn al-Avvam a fines del siglo XII; el color del frijol por lo visto les recordaba el color de pelo de los Eslavos.

     La primera instancia confirmada de un encuentro entre Eslavos y árabes es mencionada por el cronista bizantino Teófanes, quien escribió a principios del siglo IX. Según él, en 664 un grupo de 5.000 mercenarios Eslavos (Sklavinoi) al servicio de Bizancio se integró al ejército victorioso del califa omeya Muavyi I (que reinó entre 661 y 680), quien volvía de una campaña en Asia Menor. El califa colocó a estos Eslavos en un área cerca de la ciudad de Apamea en el Norte de Siria.

     El nombre árabe para los Eslavos, Saqaliba (o as-Saqaliba, con el árabe "los"), que más tarde también adquirió algunas variaciones dialécticas, es un extranjerismo greco-bizantino: esta palabra es la forma plural árabe regular de la palabra Saqlab, Siqlab, Saqlabi, que a su vez es una deformación de la palabra Sklav, que es la forma singular griega y del latín medio de los Sklavinoi mencionados por los bizantinos. Aunque los Eslavos fueran probablemente la primera raza de Europa del Norte en ser encontrada por los árabes, que los llamaron Saqaliba, dicho vocablo en algunos casos raros también fue usado por árabes posteriores para referirse a algunos pueblos de Europa del Norte no-Eslavos, pero al principio fue usado exclusivamente por los primeros árabes para referirse a los Eslavos, y en una gran mayoría de casos ése fue el uso que le dieron los árabes posteriores. Por lo tanto, la afirmación a menudo propuesta por muchos eruditos occidentales patrioteros de que los árabes solían llamar "Eslavos" a todos los europeos del Norte no refleja la realidad. Esto se ve claramente en los primeros relatos medievales de escritores árabes tales como al-Yaqubi, ibn-Hurdadbeha y muchos otros.

      La primera oleada del establecimiento de los Eslavos entre los árabes comenzó en 664, pero más estaba por venir. En 692 otro grupo de soldados-colonos Eslavos al servicio de Bizancio, bajo su príncipe Nevulos, voluntariamente pactó con los árabes; cuando los árabes asaltaron Asia Menor, los soldados-pobladores Eslavos locales, a quienes los bizantinos tenían la intención de usar contra sus enemigos, se unieron a los árabes. La mayor parte de aquéllos eran Eslavos macedónicos, pero también aparentemente había algunos servios, que fueron originalmente reasentados en grandes cantidades desde Macedonia en Bitinia en 686 por los bizantinos, durante el reinado del Emperador Justiniano II (que reinó entre 685-695 y 705-711). Este segundo grupo de Eslavos también fue colocado dentro de las fronteras del califato, en el Norte de Siria (cerca de las ciudades de Antioquía y Kyrrhos [o Cyrrhus o Hagioupolis]).

     Desde el siglo VIII nuevos grupos de Eslavos aparecieron en el territorio del califato, establecidos por el último califa omeya Marvan ibn-Muhammad (o Marvan II, que reinó entre 744 y 750). También se sabe que estos Eslavos habían sido colocados en Siria del Norte, Cilicia, Comagene, Armenia o Mesopotamia del Norte, y Georgia. Pero también todavía quedaban algunos Eslavos en el lado bizantino de la frontera. Los escritores árabes mencionan una cierta Hisn as-Saqaliba (Fortaleza de los Eslavos) localizada en el camino que conduce desde Tarso a las "Puertas Cilicianas".

     Las fuentes árabes también mencionan asentamientos Eslavos en la Sicilia gobernada por los árabes. Uno de ellos llamado Sclafani es mencionado en 939. Otro es Harat as-Saqaliba, un distrito de Palermo habitado por Eslavos, localizado cerca del puerto de la ciudad, en la capital de los emires de Sicilia. El origen de estos Eslavos es disputado; según afirmaciones contradictorias ellos se remontan a 535 d.C. cuando el general bizantino Belisarius probablemente dejó una guarnición Eslava en la ciudad, o al siglo X, cuando los fatimíes conquistaron Sicilia e igualmente dejaron una guarnición Eslava allí. El historiador italiano Amari probablemente ha dado la explicación más plausible de su origen: él señala que Abul Fiday, un historiador y geógrafo árabe del siglo XIV, declara que en 928-929 en la costa del Magreb y Sicilia apareció una flota pirata Eslava de 30 barcos que, junto con los árabes, saquearon Calabria, Córcega y Cerdeña. Después de algún tiempo estos mismos piratas Eslavos decidieron instalarse permanentemente en un barrio de Palermo que fue nombrado a partir de ellos.

     Éstos eran, lo más probablemente, piratas Eslavos del Sur provenientes del litoral adriático, que eran ladrones de mar muy activos durante el período en cuestión. No podemos estar seguros acerca de cuántos Eslavos se instalaron allí, pero de acuerdo a Constantino Porfirogéneta, que estimaba que un barco grande (sagena) de los croatas del Sur (balcánicos) contenía aproximadamente 40 hombres, y usando este número como una referencia general, si se multiplica por 30 barcos debería darnos aproximadamente 1.200 hombres. Estos Eslavos sicilianos son mencionados por ibn-Hauqal, un geógrafo y viajero árabe de la segunda mitad del siglo X, así como por Yaqut, quien también menciona un área diferente de Palermo cuyo nombre era "el Barrio de la Mezquita Eslava". También debe ser añadido que el número total de Eslavos que se instalaron en Palermo era probablemente más grande que el calculado recién, ya que también deberíamos añadir a los Eslavos del "Barrio de la Mezquita Eslava" y también probables llegadas posteriores a ambas zonas. Finalmente, los Eslavos sicilianos llegaron a ser completamente asimilados; el nombre Harat as-Saqaliba desaparece con el tiempo, y en los documentos escritos en latín de los siglos XII y XIII es desplazado con la designación de Seralcadi (del árabe Shari al-Qadi, "Calle del Juez").

     Los piratas Eslavos en el Mar Mediterráneo eran bastante comunes durante el siglo X. Ibn-Hauqal menciona a piratas Eslavos que saqueaban la costa de la España musulmana, y al-Masudi menciona que contra los habitantes de al-Ándalus (la España musulmana) luchan los Jalaliqa (gallegos), los Ifranja (francos), los Nukabard (lombardos) y los Saqaliba (Eslavos). También sabemos que Eslavos croatas y dálmatas luchaban en la flota bizantina del Adriático y del Mar Jónico, como fue el caso en la expedición a Bari a mediados del siglo IX contra los árabes, que trataban de establecer un enclave allí. La actividad Eslava en los mares del Sur comienza muy tempranamente: ya en 526 una flota Eslava ataca Constantinopla por mar; en 626 barcos ligeros Eslavos aparecen en el Mar Negro peleando del lado de los ávaros contra la armada bizantina; en el siglo VII piratas Eslavos aparecen tanto en el Adriático como en Mar Egeo. Barcos Eslavos ligeros controlan la costa del Norte del Mar Egeo en la segunda mitad del siglo VII, atacando a los barcos bizantinos que transportaban alimentos desde Salónica a Constantinopla; ellos incluso sitiaron Salónica, el mayor puerto bizantino en el Egeo, y arrasaron las islas Cícladas. En 623 piratas Eslavos atacaron Creta (aproximadamente en esos años en su parte occidental hay noticias de Eslavos asentados) y Asia Menor, y en 642 Apulia (esta última probablemente atacada por Eslavos de Dalmacia, donde el arte naval Eslavo se desarrolló muy tempranamente). La alianza de los piratas Eslavos con los árabes mencionados por Abul-Fiday de ninguna manera era la primera de su tipo; Constantino Porfirogéneta relata que durante el reinado del Emperador Nicéforo en 805 u 807, los Eslavos atacaron la ciudad de Patras en el Peloponeso, junto con "sarracenos y africanos".

     Los Eslavos que vivían en las costas del Adriático también mostraron inclinaciones marítimas. Durante un período de al menos aproximadamente 50 años durante el siglo X la República Veneciana fue reducida al estado de un virtual tributario de los piratas Eslavos del litoral adriático. Los croatas y los neretvanos lucharon con frecuencia contra los venecianos; se sabe que un dux veneciano fue muerto en una batalla contra estos últimos. Las incursiones Eslavas en Italia también ocurrieron por tierra; éstas fueron incursiones de saqueo lanzadas en la parte Noreste del reino lombardo, o intervenciones militares hechas a petición de algunas facciones lombardas implicadas en guerras civiles. Por ejemplo, Arnefrit, hijo del fallecido Lupus, duque de Friulia, huyó donde los eslovenos (también conocidos entonces como garotanos, horutanos o karantanos, de la "cueva" Garota; por lo tanto garotanos significaría los "habitantes de las tierras con cuevas", una descripción muy exacta, ya que hay numerosas cuevas en el Sur de Austria y Eslovenia, donde ellos vivían entonces), después de que el rey lombardo Grimoaldo rechazó darle el ducado de su difunto padre. Él volvió a Friuli con un ejército Eslavo, pero fue rápidamente muerto en un choque con los lombardos. No mucho después los Eslavos atacaron nuevamente Friuli, pero fueron derrotados.

     En 701 invasores Eslavos atacaron a pastores friulianos; una posterior persecución lombarda no logró atraparlos. Sólo unos días más tarde, cuando nuevos destacamentos eslovenos entraron en Friuli, el duque Fergulf, junto con la flor de la nobleza friuliana, los atacó, pero él murió, junto con la mayor parte de sus tropas, mientras asaltaba el campamento de los Eslavos localizado en una colina. Durante el reinado del rey Liutprando (reinó entre 712 y 744), el duque Pemmo trató de expulsar a un destacamento Eslavo desde Friuli, pero fue obligado a dejar de luchar y a hacer la paz. Tal como ocurrió en Sicilia, en Creta y en otros lugares, los Eslavos a veces combinaban el ataque con el establecimiento permanente; unos cuantos enclaves Eslavos aparecen en ese tiempo en el Noreste de Italia. Como podemos ver, durante esa época los Eslavos eran asaltantes activos tanto en tierra como en mar.

     Por último debemos mencionar a los Eslavos que llegaron a la España musulmana. Éstos pueden ser subdivididos en dos grupos: uno consistía en los esclavos de origen Eslavo que fueron reconocidos como bienes muy valorados allí, y el otro eran guerreros Eslavos que voluntariamente se hicieron mercenarios al servicio de los gobernantes árabes de España; estos últimos deben haber sido ciertamente atraídos por la riqueza fabulosa de al-Ándalus.

     Los esclavos Eslavos vendidos a la España musulmana incluían a concubinas para los harenes de los árabes ricos, las que eran especialmente valoradas por su tez clara y su pelo rubio, y varones, a menudo llevados como muchachos jóvenes, que o bien se convertían en servidores públicos, o criados de palacio, o eunucos en los harenes mencionados, o, en el caso de especímenes físicamente más fuertes, en tropas de las guardias Eslavas de la élite, que servían como guardias pretorianos cuyos soldados disfrutaban de privilegios especiales entre los gobernantes árabes de España. También debe ser añadido que una parte de los esclavos Eslavos que llegaron a España fue transferida más tarde a otras localidades en el mundo musulmán, como África del Norte, donde la existencia de guardias Eslavos también ha sido confirmada, e incluso Oriente Próximo.

     Según ibn-Hauqal los esclavos Eslavos fueron llevados a la España musulmana vía Calabria, en Italia del Sur, el reino lombardo, Frankia (Francia) y Galicia. A Galicia ellos deben haber sido muy probablemente llevados por vía marítima por mercaderes daneses o bien por Eslavos polabianos. Aunque muchos historiadores seguramente acreditarán a los primeros con tales hechos, la participación de los comerciantes Eslavos no puede ser completamente excluída. Los Eslavos polabianos eran marineros y constructores de barcos muy expertos; la ciudad polabiana de Vineta era uno de los centros comerciales más grandes y más ricos en la Europa contemporánea. Los Eslavos polabianos, sobre todo los véletos, establecieron su propio enclave en el área de Utrecht, y se establecieron en partes de Inglaterra, aparentemente como aliados de los daneses. Los eslavos polabianos-pomeranios son también conocidos por haberse incluso establecido en la Islandia de la época nórdica y también extensamente en el Norte de la región Eslava oriental. Por fin también podemos añadir que la república rusa medieval norteña de Nóvgorod, cuya población en alto grado descendía de Eslavos polabianos-pomeranios, un hecho hoy en día muy pasado por alto, también llevó a cabo un próspero comercio; en 1134 una flota mercante novgorodiana visitó Dinamarca. Los comerciantes rus también aparecieron en Bagdad en 846, donde ellos requirieron los servicios de intérpretes Eslavos locales. Los Eslavos tuvieron su propia parte activa en la creación de la famosa Hansa alemana también; muchas de sus ciudades miembros eran conocidas como wendisch (Eslavas), incluyendo a Lübeck, originalmente la ciudad Eslava de Lubeka, que fue uno de los miembros fundadores de dicha liga, y también su capital de facto, donde los tribunales judiciales hanseáticos tuvieron lugar junto con los concejos gobernantes conocidos como el Hansetage.

     Tanto en el caso de Frankia (Francia) como en el del reino lombardo, está claro que estos esclavos Eslavos deben haber sido prisioneros de guerra capturados por los francos y los lombardos en sus guerras contra los Eslavos, y también esclavos que fueron comprados por comerciantes judíos y católicos de esclavos en los sectores occidentales de la Región Eslava; es sabido que entonces Praga era un centro principal de la trata de esclavos. Había dos centros principales de comercio de esclavos en Frankia: el de Verdún era controlado por los comerciantes católicos, y el de Lyon por sus homólogos judíos. Los principales caminos a través de Frankia pasaban por Maguncia [Mogunce] en Alemania, Verdún y Lyon, hasta España. Los esclavos Eslavos llevados desde Calabria eran muy probablemente de origen Eslavo del Sur; y nuevamente, algunos de ellos podrían haber sido prisioneros de guerra lombardos y venecianos, mientras que otros podrían haber sido incluso llevados por los piratas Eslavos, que a veces también depredaban a otros Eslavos. En algunos casos, los árabes podrían haber evitado a los intermediarios capturando esclavos o contratando a mercenarios de origen Eslavo en la costa balcánica. En 868 una flota árabe atacó Ragusa (Dubrovnik). Según una cierta crónica italiana, los venecianos estuvieron de hecho involucrados en el comercio de esclavos Eslavos, prisioneros de guerra que ellos capturaban durante sus numerosas guerras contra piratas Eslavos, guerras emprendidas durante la temprana historia de la república. Los Eslavos mismos por lo visto también estuvieron implicados en algún grado en la esclavización y comercio tanto de no-Eslavos (escandinavos, francos/germanos, ávaros, lombardos, bizantinos, valacos, antes o antae, y otros) como de congéneres Eslavos. Esto último no es de ningún modo imposible, ya que entonces las guerras entre tribus Eslavas no son nada desconocidas, y además, los acontecimientos en Polonia después de 1989 muestran que siempre se encuentran algunos canallas que están dispuestos a vender a sus compatriotas.

     En cuanto a los Eslavos que llegaron a la España musulmana por su propia cuenta, para servir como mercenarios en los ejércitos de los gobernantes árabes de España, sabemos que los Eslavos más aventureros tanto de los Balcanes como de las orillas del Sur del Báltico podrían haber alcanzado España sin demasiada dificultad; el Mediterráneo es en gran parte un mar interior, con muchas costas e islas que hacen la navegación mucho más fácil que en el caso de un océano abierto. Los Eslavos occidentales del Báltico tenían que hacer viajes más difíciles, pero ellos podrían haber empleado fácilmente paradas en varias "Danelaws" [zonas bajo leyes danesas] Eslavas establecidas en el Mar del Norte, una de las cuales es el área actual de Utrecht en los Países Bajos (fundada por los véletos), y que Thomas Ebendorfer menciona como la Provincia Veletaborum (Provincia de los Véletos), así como muchas más en Inglaterra, donde el asentamiento Eslavo occidental durante los tiempos vikingos era sorprendentemente extenso. Parece que los daneses hicieron un uso extenso de los Eslavos como mercenarios y colonos en partes de Inglaterra, siendo las virtudes militares de los Eslavos claramente muy apreciadas por estos los más temibles de todos los escandinavos. Esto no es sorprendente, ya que Dinamarca, y en menor grado Suecia y Noruega, en sí misma experimentó la furia de los Eslavos.

     Los Eslavos llegaron a la España musulmana bastante a comienzos. Ya en 762 un cierto diplomático árabe llamado Abd ar-Rahman al-Fihri, quien llegó desde Oriente para alborotar en favor de los abásidas, tenía el apodo de as-Saqlabi (el Eslavo), porque era alto, tenía el cabello castaño rojizo y ojos azules. Había también muchos Eslavos en la corte del emir omeya de Córdoba, al-Hakam I (796-822). Los Eslavos en la España musulmana rápidamente alcanzaron una posición importante en la estructura social del país, y muchos continuaron desempeñando posteriormente un papel importante en su política. Estos Eslavos "españoles" encontraron un poderoso patrono en la persona de Abd ar-Rahman III (que reinó entre 912 y 961, y desde 929 como califa), uno de los monarcas más excepcionales de la línea española de la dinastía omeya. La España musulmana le debe a este gobernante diversas reformas en su administración, la expansión hacia el Magreb, la creación de una poderosa armada, la expansión y fijación de las fronteras con castellanos y leoneses con campañas militares mayormente exitosas y devastadoras (para los Estados católicos del Norte), magníficos proyectos de construcción, un desarrollo sin precedentes de las artes y las ciencias, así como una prosperidad económica general.

     Abd ar-Rahman III rápidamente reconoció el alto valor de los Eslavos, su valentía y lealtad, y su laboriosidad. Teniendo esto en mente, él organizó una guardia pretoriana de élite, apropiadamente conocida como la Guardia Eslava, que, además de proteger su persona, estaba encargada también de tener bajo control a la rebelde aristocracia árabe hereditaria y a las anárquicas tribus bereberes, que frecuentemente lanzaban rebeliones contra la dominación árabe. La Guardia Eslava es conocida por haber sido ciegamente obediente al califa, y fue también una de las unidades militares más fuertes y más disciplinadas de su tiempo. Es interesante notar que, según las leyes musulmanas, todos los no-musulmanes que vivían bajo un gobierno musulmán tenían prohibido portar armas, pero esta misma prohibición no se aplicaba a los no-musulmanes que llegaban desde fuera de los dominios musulmanes (dar Al-Islam, en árabe). El número de Eslavos al servicio del califa de al-Ándalus aumentó rápidamente. Según al-Maqqari, un historiador árabe del siglo XVII, sólo en la ciudad de Córdoba alcanzaba a 3.750 personas, que luego se elevó a 6.087, y al final del reinado de Abd ar-Rahman III su cantidad era de 13.750. Muchos de estos Eslavos llegaron a España como muchachos jóvenes, y tales individuos fácilmente se hicieron musulmanes; ellos mostraban gran apego y lealtad a su protector, quien no les escatimó privilegios y ascensos. Ya en 939 Abd ar-Rahman III designa a un cierto Eslavo llamado Naja como comandante de su ejército en una guerra contra el reino de León. Muchos otros Eslavos también alcanzaron posiciones importantes en el ejército y en la administración pública del califato español. Este estado de cosas prosiguió durante el reinado del sucesor de Abd ar-Rahman, el califa al-Hakam II (que reinó entre 961 y 976), quien estuvo bajo la total influencia de su pretorianos Eslavos.

     Han sido planteadas algunas erróneas sugerencias en cuanto a si los Eslavos de la España musulmana eran realmente Eslavos. La clara connotación del nombre árabe para los Eslavos en tanto Eslavos genuinos ha sido mencionada ya al principio de este artículo. Posteriormente hemos hablado también de las maneras en que los Eslavos llegaron a la España mora desde sus patrias. A esto también debería agregarse las fuentes árabes españolas que claramente establecen que los miembros de las Guardias Eslavas originalmente consistían exclusivamente en hombres de raza Eslava, y sólo más tarde a algunos leoneses, francos y lombardos se les permitió integrarse a ellas. Además, estos últimos no sólo aparecieron al final sino que no podrían haber sido admitidos en grandes cantidades, ya que hubiera sido algo muy peligroso para los musulmanes. El caso del famoso caballero castellano El Cid, durante la última parte del período de taifas, lo demuestra muy claramente. Tener verdaderos Eslavos como toda o al menos la mayor parte de las tropas de las Guardias Eslavas evitaba convenientemente tales riesgos innecesarios. Curiosamente, El Cid nunca fue mencionado por sus empleadores musulmanes como un "Eslavo", a pesar de que los Eslavos siguen siendo mencionados por las fuentes árabes como estando en la España musulmana hasta el siglo XII. A fin de cuentas, las tropas de las Guardias Eslavas se sabe que tenían el apodo de "los silenciosos", ya que ellos no podían hablar ni árabe ni lenguas romances, aunque ciertamente éste no era el caso de los guardias leoneses, francos y lombardos, los cuales provenían de regiones de habla romance.

     A comienzos del siglo XI la España musulmana experimenta un período de agitación política y fragmentación que comienza alrededor de 1010 con el colapso de la autoridad central; surge un vacío de poder y luego una lucha de sucesión. De 1013 a 1031, cuando un consejo dirigente de Córdoba suprime oficialmente el cargo de califa, seis omeyas y tres miembros de una dinastía medio bereber mantenían dicho cargo, en cada caso durante un breve tiempo; ninguno tenía algún poder real de un califa verdadero, y ellos sólo ejercieron la autoridad en el Estado taifa de Córdoba. Entre 1011 y 1013 la España musulmana se desintegra en aproximadamente 30 Estados durante una época de anarquía conocida como la Fitna; de algunos de ellos se apoderaron los Eslavos y los gobernaron. Los gobernantes de estos Estados que fueron establecidos sobre las ruinas del califato de Córdoba eran conocidos en árabe como muluk at-tawaif (reyes de partidos) o reyes de taifas en castellano (y de aquí el período de las taifas), porque ellos a menudo eran apoyados por los diversos partidos que se forjaron sus propios dominios en la España musulmana. Esta condición persistió hasta principios de la década de 1090, cuando la España musulmana es unificada de nuevo por los almorávides. Por ejemplo, un cierto Eslavo llamado Hayran, quien era el líder del partido Eslavo en la capital de Córdoba y un seguidor fiel del califa Hisham II (que reinó entre 976 y 1009 y entre 1010 y 1013), era también el gobernador de la provincia de Almería donde finalmente fue establecido un Estado gobernado por los Eslavos. Al mismo tiempo, otro Eslavo llamado Vadih era el gobernador de una provincia norteña de frontera del califato cordobés. Durante la primera parte del período de taifas un cierto Eslavo era el príncipe de Jaén, Baeza y Calatrava. En algunos casos incluso los mismos nombres de estos gobernadores Eslavos los identifican como Eslavos; ese fue ciertamente el caso de Khayrah al-Saqlabi, el gobernador Eslavo de la taifa de Jativa, y Labib al-Saqlabi, gobernador Eslavo de Tortosa.

     La gran mayoría de estos Estados taifas eran pequeños. En algunos casos, muy pequeños, consistiendo en una ciudad o un pueblo y una pequeña área alrededor de ello. Había sólo unos pocos grandes, como Badajoz o Toledo, pero todos ellos estaban escasamente poblados. Algunos de los Estados más pequeños no eran capaces de proporcionar ejércitos más grandes que unos pocos cientos de soldados. Todos los Estados gobernados por Eslavos eran de tamaño medio en comparación con los otros Estados taifas; ellos siempre estaban localizados en el litoral Este de España, donde, en la mayor parte de la línea de la costa, la densidad de población era relativamente alta, y por lo tanto debemos concluír que las poblaciones nativas que ellos gobernaban eran también relativamente grandes, comparativamente hablando. Las poblaciones que vivían allí, estaban —junto con las del Sur de España, muchas de las cuales estaban entonces bajo dominio bereber— entre las más racialmente heterogéneas en toda Iberia, lo que quizás facilitó la toma del poder por los Eslavos (y los bereberes) en las áreas donde ellos establecieron sus respectivos Estados. Los Eslavos establecieron Estados más duraderos en Almería, Denia-Baleares (en el período de 1015-1016 incluso brevemente extendido hasta Cerdeña), Murcia, Tortosa y Valencia. Durante la primera etapa del período de las taifas ellos también gobernaron durante períodos más cortos de tiempo en Jaén, Baeza y Calatrava (el príncipe Eslavo mencionado anteriormente), mientras que en la fronteriza provincia de Badajoz un Eslavo llamado Sabur inicialmente tuvo el poder.

     En el Estado taifa de Sevilla los Eslavos nunca consiguieron el poder, pero, sin embargo, puede haber habido algunas tropas Eslavas a su servicio. Algunos eruditos occidentales especulan que ellos eran realmente mercenarios católicos del Norte, pero aquello es tanto improbable como no demostrado. Sevilla fue uno de los Estados de taifas más exitosos en términos de expansión, y quizás esas tropas Eslavas tuvieron que ver con esos éxitos.

     Los Estados establecidos en España gobernados por Eslavos durante la Fitna eran de alguna manera similares a los establecidos por los bereberes, en cuanto a que todos ellos fueron fundados por las élites militares extranjeras que aparentemente perseguían sus propios intereses y sin mucha preocupación por las poblaciones autóctonas (eso es lo que realmente afirma Wasserstein, pero los ejemplos de al menos algunos jefes Eslavos muestran que, siquiera en algunos casos, lo contrario fue verdadero). Dichos Estados también fueron a menudo destrozados por riñas internas, tenían poblaciones nativas muy mezcladas, y eran reacios o incapaces de importar a miembros adicionales de su propia raza para incrementar su cantidad. Esta última era una consideración importante para los Eslavos, que eran especialmente escasos en número (según las conjeturas de Wasserstein, eran quizás no más que unos 15.000 en el auge de su presencia numérica en la España mora, o casi el tamaño de un solo pueblo contemporáneo en la costa del Este de España, donde los Estados Eslavos más duraderos habían sido establecidos).

     El hecho de que una pequeña parte de los Eslavos en la España musulmana fuera convertida en eunucos, para ser puestos a cargo de los harenes de los árabes ricos, no ayudó tampoco, aunque ciertamente ése no fue el caso de muchos de ellos, como algunos historiadores maliciosamente tratan de sugerir. Uno podría señalar que los eunucos no se convierten en buenos soldados, sobre todo de la élite. Además, se sabe que Mujahid, el gobernante Eslavo de Denia-Baleares, procreó hijos, y también seguimos teniendo noticias sobre los Eslavos en la España musulmana hasta el siglo XII, o mucho después de que todas las importaciones de esclavos Eslavos a dicha tierra hubiera cesado completamente con el colapso del califato en el período 1010-1013, un hecho bien atestiguado por la decadencia del puerto de Pechina (cerca de Almería), a través del cual una gran parte de los Eslavos llegó a España, colapso que comenzó en 1011-1012 o a principios del período de anarquía (que inmediatamente condujo al establecimiento de los Estados Taifas) conocido como la Fitna. Por lo tanto, debe concluírse que estos Eslavos "posteriores" (aquellos mencionados a finales del siglo XI y durante el XII) nacieron en España de familias Eslavas, o al menos parcialmente Eslavas. La frecuencia excepcionalmente alta de individuos de cabello claro entre los valencianos es seguramente una herencia de la residencia de los Eslavos en aquella ciudad y el área circundante, y ahí es donde uno de los Estados gobernados por Eslavos realmente fue establecido.

     El gobernante Eslavo más exitoso de los Estados taifas fue Mujahid al-Amiri, gobernante de Denia (más tarde de Denia-Baleares), hijo de una mujer cristiana (la mayor parte de la gente Eslava era en aquel tiempo parte de la cristiandad), aunque un musulmán devoto él mismo. Él fue también uno de los más brillantes de todos los gobernantes de taifas en general. Él estableció su Estado en Denia en 1011, durante el comienzo de la Fitna, que vio el colapso de la autoridad central de Córdoba y la aparición simultánea de los Estados de taifas. Utilizando los recursos navales de su diminuto Estado, y quizá también empleando a "piratas Eslavos convertidos en mercenarios", él pronto extendió su autoridad a las Baleares. Él incluso conquistó brevemente Cerdeña, o parte de ella, en 1015, cuando la invadió con una flota de 120 barcos transportando a 1.000 soldados de caballería. Pero el año siguiente una fuerza combinada genovesa-pisana lo expulsó de Cerdeña, causándole pérdidas significativas, incluída la captura de sus mujeres e hijas. Los genoveses eran en aquel entonces un importante poder naval y mercantil en el Mediterráneo; parece que ellos estaban temerosos de que Cerdeña se convirtiera en una base principal para las expediciones de los corsarios musulmanes contra su territorio, mientras que los pisanos estaban quizá más preocupados de salvaguardar sus intereses comerciales. Mujahid fue también un notable patrono de las ciencias: en su capital él estableció una escuela coránica que llegó a ser de renombre en el mundo musulmán entero, y también atrajo a muchos hombres cultos a su corte.

     Madina Mayurqa (actual Palma de Mallorca) fue escenario de una controversia escolástica entre ibn-Hazm y al-Baji, dos de los más destacados intelectuales contemporáneos andaluces, que tuvo lugar en público, revelando el alto nivel de la cultura desarrollada en las Baleares durante el período del dominio Eslavo. Denia, según los documentos de la Geniza del Cairo, había llegado a ser entonces uno de los puertos más importantes de la península ibérica, a la par con Almería y Sevilla (Almería estaba también bajo gobierno Eslavo) y con vínculos directos con Egipto. Los jefes Eslavos de Denia-Baleares también mantuvieron relaciones diplomáticas con los condes de Barcelona. La brillante calidad de estadista de Mujahid es muy evidente a partir del hecho de que su reinado fue un período de tranquilidad y prosperidad para su reino. Mujahid también gobernó sobre el Estado taifa de Valencia durante el período 1017-1021 (en 1017-1019 él gobernó allí conjuntamente con Labib al-Saqlabi, el gobernante Eslavo de Tortosa). Mujahid, quien falleció en 1045, fue sucedido en el trono por su hijo Alí, el cual, antes de asumir el poder, tuvo que disputarlo con su hermano. En 1076 él fue forzado por su cuñado, el gobernador de Saragossa (Zaragoza), a cambiar Denia por un territorio en el dominio de este último.

     Otro excepcional gobernante Eslavo de taifas fue Khayran; él dominó Orihuela, Murcia y Almería. En esta última él estableció su capital, fortificándola y embelleciéndola durante el proceso, además de construír nuevos edificios y un sistema de abastecimiento de agua. Khayran hizo a su hermano Zuhayr gobernador de Murcia, y fue éste el que lo sucedió en el trono. Tras su ascenso, Zuhayr extendió su dominio desde Almería hasta llegar casi a Córdoba y Toledo así como a Jativa y Baeza; él también prosiguió las políticas generales de su hermano. Sin embargo, sufrió serios reveses al luchar contra los Badis de Granada, y fue muerto en una batalla en 1038. Las noticias de su inoportuno fallecimiento causaron una inmensa consternación en Almería, donde él fue sustituído pronto por Abd al-Aziz de Valencia, quien llegó a petición de los habitantes de Almería.

     Pero no todos los gobernante Eslavos de taifas parecen haber sido tan esclarecidos como Mujahid; el historiador del siglo XI ibn-Hayyan ha escrito un cierto informe en el cual él acusa a los dos primeros gobernantes Eslavos de la taifa de Valencia, en el período 1011-1017, de haber reducido a sus súbditos a una miserable condición como resultado de sus imposiciones, y de obligarlos a abandonar sus pueblos y áreas rurales a fin de apropiarse de ellos y transformarlos en sus posesiones privadas, a veces aceptando a los dueños originales de vuelta, aunque ahora sólo como arrendatarios en las tierras que ellos solían poseer.

     Los rastros de la presencia Eslava en España pueden incluso ser encontrados en sus nombres de lugares; por ejemplo, uno de los distritos que pertenecen a la provincia de Shantarin (Santarem) es mencionado por los geógrafos árabes medievales como Saqlab (Eslavo). Desafortunadamente, ahora no sabemos dónde estaba localizado exactamente ese distrito, aunque sea probable que la ciudad de nuestros días de Ceclavín en el rio Tajo inferior, cerca de la frontera portuguesa (en lo que es ahora la provincia española de Extremadura) sea de hecho una corrupción romance del árabe dialéctico Seqlabiyin (Eslavos). Otra explicación de este topónimo fue propuesta por Charmoy: según él, Saqlab era realmente una corrupción árabe de Scalabis, el nombre original de Santarem. Los dos defectos principales en esta hipótesis son el hecho de que Saqlab se traduce literalmente como "Eslavo", y se sabe que muchos nombres de lugares a través de Europa han sido nombrados a partir de alguna nacionalidad específica que vivió allí, y también que los árabes no tenían ningún motivo para corromper de manera confusa Scalabis transformando a dicha palabra en su nombre para los Eslavos, si ningún Eslavo vivió allí en primer lugar. Además, algunas tradiciones y festividades populares todavía encontradas en la España de nuestros días aparecen como no muy distintas de las encontradas entre algunos eslavos.

     Puede señalarse que la tribu de los Vándalos (y por la misma razón los suecos, que podrían haber sido la misma tribu), que es mencionada ahora como "germánica", en realidad era de origen Eslavo, y habitó en España durante algún tiempo, como lo hicieron los germánicos suevos, cuyo nombre suena muchísimo como una corrupción de los slaveni o sloveni Eslavos (esta materia seguramente merece más investigación). De hecho algunos historiadores polacos hicieron la conexión entre los antiguos Eslavos, por una parte, y los Vándalos y los suevos, por otra, hace mucho tiempo. Debería indicarse que el mismo nombre árabe para España (al-Ándalus) se derivó del nombre de los Vándalos; así, fue muy apropiado para los árabes traer más Eslavos (wendos o vendos, vandulios, vándalos) a esta región. Por último, no deberíamos olvidar que la familia dirigente de los visigodos (de la cual, entre otros, salió Alarico) era conocida como los Balti (o Balthi); es un nombre muy interesante, porque los godos y los baltos vivieron cercanos unos de otros durante algún tiempo.

     Puesto que se sabe que algunos pueblos antiguos habían invitado a extranjeros para que gobernaran sobre ellos durante disputas de sucesión no resueltas (las tribus germánicas invitaron a príncipes celtas, los Eslavos del Este invitaron a Rúrik) parece que estos Balti (Balthi) podrían haber sido originalmente una familia principesca de los baltos, que fueron invitados por los godos a gobernar sobre ellos. Uno podría también señalar los nombres que suenan notablemente Eslavos encontrados entre los antiguos godos (esto es erróneamente negado por los propagandistas germánicos), sobre todo aquellos con el sufijo –mir, muy común de muchos nombres Eslavos, pero prácticamente inexistente entre los germánicos. Pero no sólo éstos: de interés es el nombre visigótico Witiza, que quizás puede haber derivado de la palabra Eslava vitez, la cual, contrariamente a algunas falsas afirmaciones, es de origen genuinamente Eslavo y no tiene ninguna connotación en absoluto con la palabra "vikingo" (y parece que incluso éste puede ser de origen Eslavo también). Los Eslavos y los godos también vivieron cercanos unos de otros durante algún tiempo; estos últimos solían formar la mayoría o toda la población de una cantidad sustancial de la actual Polonia, sobre todo en sus sectores centro Norte, Noreste y Este, desde el delta del Vístula en el Norte a Zamojszczyzna en el Sur. Como una nota al margen, uno podría indicar que los godos mismos eran de origen iranio (alano u osetio) [1]. O quizás tales tradiciones provinieron de gente de un origen Eslavo posterior, de los Eslavos que llegaron y se quedaron en la España musulmana. Además, puede haber algunas palabras de origen Eslavo en la lengua castellana; por ejemplo, la palabra castellana para "y" es casi idéntica a sus homóloga Eslava (polaco: i), como lo es la palabra para "ojo" (polaco: oko).

[1. Eso sería así por haber descendido ellos del legendario rey osetio Odín y sus seguidores, que eran conocidos entre los antiguos teutones como los Aesir (singular, Aas), lo que es una obvia corrupción de la palabra As, la antigua auto-designación osetia. La descripción de la localización de Asaland o Asaheim encontrada en las sagas nórdicas corresponde al actual emplazamiento de Osetia (Alania); los osetios eran un pueblo iranio moreno de cabello oscuro que en esa época vivía en la vertiente Norte del Cáucaso y en las estepas localizadas al Norte de allí, a lo largo del Mar de Azov. Debe agregarse aquí que los supuestos alanos rubios mencionados por una fuente romana eran realmente esclavos germánicos al servicio de los osetios, ya que se sabe que los osetios emplearon extensamente esclavos extranjeros como tropas de combate en sus ejércitos.
     Otro ejemplo de pseudo-evidencia usada para apoyar la falsa afirmación de que los antiguos alanos eran rubios es el argumento de que la tribu alana de los ruxs-alanos (rus-alanos o rus-osetios), o ruxs-as en osetio (los roxolani, roxalani o rosomoni de las fuentes antiguas), quienes son mencionados, entre otras fuentes, en el temprano cuento medieval alano de Iry Dada y Mstislav, fue llamada así porque sus miembros tenían el pelo rubio. En osetio la palabra ruxs significa "resplandor" o "luz", pero en realidad esta designación no tiene nada que ver con el color de pelo. Según G. Vernadski, ruxs-alano significa "alanos radiantes". Por lo tanto, no es sorprendente que una tribu alana se hubiera referido a sí misma como "radiante" ya que el Sol emite el resplandor, y era este mismo cuerpo celeste el que figuraba de manera muy destacada en la religión de los antiguos iranios, y de ahí el origen del nombre "alanos radiantes". Además, en el  mencionado cuento de Iry Dada y Mstislav, que describe un conflicto ruso-alano a principios de los años 1000, los alanos a menudo describen a sus adversarios rusos como teniendo el cabello rubio o rojo, mientras que ellos nunca se describen a sí mismos de una manera parecida.
     Los osetios de Escandinavia conquistaron a los nativos y fueron reconocidos como "dioses" por sus súbditos nórdicos. Después de algún tiempo los Aesir se dividieron en dos grupos: el del Sur, ahora conocido como los Dan, nombre sacado de la antigua palabra osetia para "agua" (el nombre del río Don en Rusia del Sur es del mismo origen) y significaría así "los del agua" o la "gente hacia el agua", que se estableció en la costa de la actual Suecia del Sur y que más tarde iba a crear Dinamarca. El otro grupo, localizado al Norte y cuyo nombre ["godos"] se derivaba de la palabra "dioses" (porque así es como, al menos al principio, los osetios fueron tratados en los países nórdicos, y de allí el nombre) finalmente dejó Escandinavia y emprendió un intento de regresar a Osetia (de allí el viaje de los godos en dirección del Mar Negro y el Mar de Azov). La conexión entre Odín y el área del Cáucaso ha sido señalada recientemente por el fallecido Thor Heyerdahl; antes de él, la única otra persona, de la que yo tenga consciencia, en haber establecido esa vinculación, más precisamente entre la antigua Escandinavia y Osetia, fue el emigrado osetio académico Dzambulat Dzanty. Desafortunadamente, careciendo del afamado nombre y origen "apropiado" de su homólogo noruego, D. Dzanty ha sido abiertamente ignorado durante las décadas pasadas].

     Cabe agregar aquí que los Eslavos en la España musulmana también desempeñaron un papel significativo en la vida académica y cultural de aquélla, la cual en los siglos X y XI estaba en un nivel muy alto en comparación con el resto del mundo. Ellos también adquirieron rápidamente mucha riqueza; las fuentes árabes afirman que muchos Eslavos poseían palacios, tierras y esclavos. Ellos también participaron activamente en la vida intelectual de la España musulmana. En los últimos años del califato de Córdoba había tantos escritores, poetas y bibliófilos de origen Eslavo que surgió una necesidad de escribir una monografía separada dedicada sólo a ellos, y escrita por un cierto Eslavo llamado Habib as-Siqlabi.

     Había mucha animosidad existente entre los componentes bereberes y Eslavos de los ejércitos del califato. Al-Mansur (al-Manzor) llevó grandes cantidades tanto de "nuevos" bereberes como de Eslavos para reforzar sus ejércitos en sus muchas campañas devastadoras contra los Estados católicos en el Norte, y parece que surgió una feroz competencia entre los dos nuevos grupos recién llegados. Quizás estos antagonismos comenzaron incluso antes de ese tiempo. Los bereberes, que conformaban el grueso de las tropas ordinarias de los ejércitos del califato, seguramente se deben haber resentido por el tratamiento preferente y el status privilegiado que los Eslavos recibían de los califas y de los gobernantes árabes en general. Durante la primera parte del período de taifas han quedado registrados ciertos estallidos de odio de parte de los bereberes hacia los Eslavos. Por ejemplo, después de que una facción bereber se apoderó del Estado taifa de Córdoba, los Eslavos que vivían allí fueron rápidamente obligados a abandonarlo y a buscar refugio en los Estados gobernados por Eslavos en el litoral del Este (en este caso, muy probablemente en Almería y Murcia, ya que estos dos eran los más cercanos), despoblando así Córdoba de Eslavos, pero, simultáneamente, reforzando el elemento Eslavo local en los Estados que ya estaban bajo dominio Eslavo. Quizás no todos los Eslavos hicieron eso, sin embargo; un cierto escritor árabe medieval menciona una tradición según la cual algunos Eslavos, después de perder una guerra civil local, fueron arrojados a una cueva en las cercanías del asentamiento de Cabra, localizado cerca de Córdoba. Quizás este acontecimiento precipitó el éxodo Eslavo desde Córdoba. Muy sorprendentemente, los bereberes y los Eslavos eran parecidos desde muchos puntos de vista: ambos dominaban el ejército y la administración, muchos de aquellos entre los militares no podían hablar árabe, sus niveles culturales eran completamente diferentes de aquellos de al-Ándalus, ellos a menudo no se establecían en la tierra, ellos retuvieron fuertemente sus identidades raciales distintas, y, al menos hasta el principio del período de taifas, muchos no se hicieron habitantes urbanos a pesar de estar acampados en las cercanías de ciudades.

     Finalmente, la definida identidad racial de los Eslavos de la España musulmana comenzó a disminuír. Este proceso ya estaba en curso durante el período de las taifas. Pero incluso después los Eslavos siguieron desempeñando un importante papel en los asuntos locales, y siguieron siendo mencionados hasta e incluso el siglo XII. No es sino hasta el siglo XIII que desaparecen de los registros todas las menciones de su presencia; hacia aquella época ellos llegaron a asimilarse completamente entre la población local, cuya fe ellos continuaron compartiendo posteriormente.

     Al final, la persistente desunión política de al-Ándalus es aprovechada por los Estados católicos de Iberia del Norte; a fines del siglo X éstos eran tributarios de los musulmanes, pero a mediados del siglo XI ellos exigían tributos de algunos de los pequeños Estados musulmanes. Esto es muy evidente en el texto de dos tratados entre Muqtadir de Zaragoza y Sancho IV "el de Peñalén" de Pamplona de 1069 y 1073 respectivamente. A propósito, ambos tratados fueron escritos sólo en latín, lo que muestra que el dominio cultural a menudo va de la mano con uno político. Además, la firma de al-Muqtadir en el tratado y su confirmación de que él entiende su contenido está en un árabe bastante ilegible, lo que muestra que las culturas dominadas a menudo pierden su pureza o fluidez de lenguaje, como fue el caso en muchas regiones conquistadas por los romanos, o (en cuanto a la pureza del lenguaje) como es el caso de Polonia después de 1989.

     En 1085 se había perdido Toledo. El gobernante musulmán restante más fuerte en España, al-Mutamid, gobernante de Sevilla, ya él mismo un tributario de los castellanos, intentó remediar la situación invitando a los bereberes almorávides, quienes en 1086 derrotan completamente al rey de Castilla en Zallaqa, cerca de Badajoz. Esa victoria acabó con el status de tributarios de los musulmanes, pero los Estados católicos comenzaron a renovar sus incursiones, y en 1088 a los almorávides se les pide que vuelvan. Ellos hacen eso en 1090, y continúan reunificando a la España musulmana; toman Badajoz en 1094, Valencia en 1102 y Zaragoza en 1110. Los almorávides gobernaron hasta que fueron depuestos por rebeliones en 1144-1145, siendo posteriormente sustituídos por una dinastía bereber rival conocida como los almohades.

     También encontramos una Guardia Eslava en el Magreb (África del Noroeste), donde los esclavos de origen Eslavo a menudo desempeñaron un papel que era análogo al de sus homólogos en España. Por ejemplo, en la corte del pequeño pero importante Estado arábigo-bereber llamado Nukur, que estaba en el área de la actual frontera argelino-marroquí, existió allí también una Guardia Eslava de élite. De la descripción de al-Bekri aprendemos que esta Guardia Eslava era un pilar de apoyo para la dinastía dirigente local, y que disfrutaba del tratamiento preferencial concedido a ella por sus emires. Esta situación persistió hasta principios del siglo XI. Cuando los Eslavos, tomando ventaja de la difícil situación interna experimentada por Nukur, exigieron del sultán contemporáneo Said ibn-Salih la abolición formal de su status como esclavos (que por entonces era puramente nominal en su naturaleza), él rechazó su petición. Posteriormente, con el apoyo de otros miembros de la dinastía gobernante, ellos se rebelaron, y sólo después de que la población entera del Estado fue convocada para emprender la guerra contra los Eslavos, éstos fueron derrotados. Después de este revés, los Eslavos se retiraron a las montañas cercanas donde establecieron un campamento fortificado en un cierto asentamiento, que fue nombrado a partir de ellos como Qaryat as-Saqaliba (el Pueblo de los Eslavos).

     Por aquella época los Eslavos también son encontrados en otras partes en el mundo musulmán; hay frecuentes menciones de ellos como estando presentes en Iraq (una fuente árabe incluso menciona que en algún momento alrededor del año 800 Bagdad estaba incluso "inundada" con Eslavos). Había también muchos esclavos de origen Eslavo del Este en Khorezm (Khiva) en Asia Central, desde donde algunos incluso salieron para terminar en tierras aún más lejanas al Sur y al Este. Ellos fueron originalmente o comprados o capturados por los jázaros, los búlgaros del Volga y los húngaros, y más tarde vendidos a los jorasmios, quienes por esa época tenían extensos vínculos comerciales con Europa del Este. Una vez más, algunos llegan a alcanzar posiciones muy importantes. Durante el reinado del último califa de la dinastía omeya, Marvan II (que reinó entre 744 y 750), un cierto Saqlab, que era un maula (esclavo liberado), era camarero del califa (hajib). Según un relato contado por Ibn as-Sajir, pero redactado por Abul-Yaqzan, algunos amargados funcionarios cortesanos Eslavos de alto rango también participaron en una guerra civil que ocurrió en el califato abásida desde Febrero de 865 hasta Enero de 866. Ellos, junto con algunos turcos y gente de la zona de Ferghana, liberaron de la cárcel a al-Mutazz, primo del califa al-Mustain, quien reinaba desde 862, y lo proclamaron como el nuevo califa. Después de una guerra civil que duró casi un año, al-Mustain abdicó. Por extraño que parezca, el monarca depuesto era semi-Eslavo él mismo. Al-Masudi también da un relato de los mismos acontecimientos, pero él explícitamente deja de mencionar a los Eslavos, y también presenta algunos otros detalles incorrectos.

     También encontramos Guardias Eslavas en otras partes: en Sicilia, el emir local Ibrahim ibn-Ahmad formó un fuerte y disciplinado ejército de esclavos de origen Eslavo en la segunda mitad del siglo IX. En la corte de los fatimíes egipcios había también una cierta guardia ceremonial principesca del califa que estaba compuesta, aparte de los Eslavos, por príncipes del Magreb, de Yemen, Nubia, Etiopía, Georgia, Turkestán, Deylem (en Persia del Norte), y hasta de Delhi en India. También al servicio de los fatimíes, aunque de los de Ifriqiya (o Ifrikiya, actual Túnez y Trípoli, en el Noroeste de Libia), estaba un cierto Eslavo llamado Masud, quien en 924-925 atacó y capturó el castillo de Santa Ágata en Sicilia. En los años posteriores él lanzó tres expediciones adicionales contra las posesiones del emir de la isla. Pero la actividad Eslava en esta región no terminó allí; más tarde el sobresaliente líder normando duque Roberto Guiscardo tenía un cuerpo de guardias de 60 mercenarios Eslavos muy leales. En 1078 el conde Roger de Sicilia por poco evitó la muerte en una emboscada hecha por saqueadores Eslavos no especificados en algún sitio en las cercanías de Taormina.–






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