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martes, 7 de octubre de 2014

J. Bruce Campbell - Los Tribunos



     Presentamos otro artículo, esta vez de hace dos años, del señor J. Bruce Campbell (Chicago, 1946). Tras unos años de universidad, Campbell fue piloto de autos de carrera y buzo. A principios de los años '70 estuvo en Rhodesia en la policía británica anti-terrorista. En Estados Unidos comenzó el movimiento Milicia con su libro "The New American Man. A Call to Arms", movimiento que se disolvió en 1995 tras la destrucción auspiciada por el Estado de un edificio federal en Oklahoma. Considerado como un mercenario, un problema y un terrorista por las agencias estatales, afirma que eso lo tiene sin cuidado. Trabaja como supervisor de perforaciones petroleras principalmente en el Sur de California. Escribe frecuentemente en diversos sitios, y éste es el sexto artículo suyo que publicamos en castellano, donde las emprende con justa razón contra los codiciosos banqueros y sus esbirros, y donde vuelve a sostener el derecho inalienable a la rebelión frente a un estado podrido de cosas.


LOS TRIBUNOS
por John Bruce Campbell
2 de Septiembre de 2012



     Un tribuno es un defensor no oficial de los derechos individuales. Una persona que defiende a la gente de los males del gobierno. En tiempos romanos, los tribunos eran elegidos por los ciudadanos para protegerlos de los patricios, los ricos. Hoy, los tribunos son voluntarios.

     Los patricios de hoy son principalmente los banqueros. La banca es la causa de toda la miseria. Los banqueros internacionales son los más notorios, pero el banquero local del pueblo es tan malo y casi tan cómplice del fraude como el jefe del Bank of America. La razón es que él presta el crédito y lo lleva a la existencia basado en nada que haya en la bóveda. Pero tenemos que pagar por ello al banco en dinero en efectivo más el interés. Éste es el fraude autorizado por el gobierno, y era ilegal hasta 1913. El fraude bancario fue legalizado en 1913 con la truculenta aprobación de la Ley de la Reserva Federal.

     En 1913 los patricios fueron autorizados por el Congreso para suministrarnos nuestro dinero como un beneficio para ellos mismos. Éste es un concepto muy difícil de entender por la gente porque no tiene sentido. El Congreso concedió una licencia especial a algunos hombres de negocios extranjeros para suministrarnos nuestro dinero, que pronto iba a ser llamado la Nota de la Reserva Federal. "Reserva Federal" fue un nombre cuidadosamente tramado para una compañía privada que, de alguna manera, tenía que parecer oficial y de confianza y llena de dinero al mismo tiempo. Pero no había ningún dinero real implicado, sólo crédito. "Crédito" es una bonita palabra que no designa nada.

     El padre de Charles Lindbergh, el congresista de Minnesota, fue una de las pocas personas que entendió el fraude y que habló vehementemente en contra de los chantajistas entonces. Después de que los criminales habían manipulado al Congreso para que fuera aprobada la ley Aldrich (sobre la Reserva Federal), él escribió:

     "La única excusa para el Gobierno es la facilidad que ello ofrece a los ciudadanos para asegurar ventajas que funcionan para el bienestar común, el que no podría ser obtenido... por la acción individual. En ningún caso el Gobierno ha descuidado tan notablemente su función como en su fracaso para emitir dinero y controlar los gastos hechos para su uso... A bancos e individuos se les ha permitido establecer un sistema para la acción financiera que es apoyada por créditos y por los productos de las industrias de la gente. Mediante su uso a ellos se les permite recolectar dividendos desorbitados, intereses y ganancias sobre lo que ellos no producen".

     En otras palabras, suministrándonos nuestro dinero y cobrándonos por ello. Él podría haber usado un lenguaje más sencillo. Dicho de manera simple, debe ser ilegal para cualquier Gobierno tomar dinero prestado. No hay ninguna razón para hacer eso, salvo hacer ricos a unos criminales.

     En 1918, J. Edgar Hoover condujo un allanamiento federal nocturno en la casa de Lindbergh y saqueó la oficina del congresista y quemó sus escritos acerca de la Reserva Federal. Las planchas de impresión de todos sus libros, incluyendo Why Is Your Country at War?, y el último que había escrito, The House of Morgan, había ordenado que fueran destruídos el jefe de Hoover, el ministro de Justicia de Wilson, Mitchell Palmer, quien también había ordenado dicha incursión.

     Hoover comentó más tarde que él personalmente dio una patada en el estómago a Lindbergh hijo, de dieciséis años, durante el asalto de 1918. The House of Morgan nunca fue publicado. El sensacional allanamiento hizo que los votantes de Minnesota se preguntaran por qué los federales asaltarían a alguien que no era culpable de nada. Lindbergh nunca fue reelegido otra vez. Así es como la gente estúpida era en ese entonces. Ellos no eran listos, como nosotros.

     Hoy, si usted trata de explicar a alguien cómo funciona la Reserva Federal, esa persona no será capaz de entenderle. Cuando usted llegue a la parte donde le explique que aquélla es un negocio privado, usted la perderá. Eso es porque simplemente no tiene sentido y esa persona conseguirá un congelamiento cerebral. Por supuesto, tal estafa no podría ser.

     Sólo tres hombres poderosos en la época moderna han entendido el concepto del dinero sin deuda emitido por el Gobierno y han puesto aquel concepto en acción. El billete estadounidense de 1862 de Lincoln, el Reichsmark de 1933 de Hitler, y el billete estadounidense de 1963 de Kennedy.

     Los tres hombres murieron de tiros en la cabeza, uno de ellos para evitar ser capturado por los comunistas y torturado y ahorcado por judíos estadounidenses. La emisión de dinero sin deuda es la cosa más peligrosa que un líder puede hacer, lo que indica cuán vital es para nuestro bienestar.

     La solución para nuestra devastadora catástrofe económica es realmente muy simple y probadamente eficaz. No fue probada por Lincoln, quien usó el dinero para destruír a Estados Unidos, y no fue probada por Kennedy, quien sólo emitió cuatro mil millones de dólares en Notas estadounidenses siete meses antes de que él muriera. Fue probada por Adolf Hitler y su Milagro Económico Alemán, la más maravillosa y suprimida historia de éxito nacional de todos los tiempos.

     Tan mala como es nuestra situación, la situación alemana era peor. Los judíos habían acabado con la tesorería alemana diez años antes, y sus títeres en el régimen de Weimar hiper-inflaron el dinero hasta la nada, con la proverbial carretilla de Rentenmarks necesaria para conseguir un pan. Esto era debido a una estafa judía llamada "pagos de reparación", originados en la estafa maestra judía llamada el Tratado de Versalles, basado en el descubrimiento de que Alemania había sido responsable de la Primera Guerra Mundial, basado en el hecho de que Alemania había perdido.  

     Los pagos de reparación son el castigo por perder una guerra con los judíos. Paul Wolfowitz propuso el mismo castigo judío para Iraq, pero esto no funcionó tan bien como con la experiencia alemana. La principal debilidad alemana es su tendencia a adherirse a acuerdos, por muy ilícitos que ellos puedan ser. Hitler mismo se quejó de "aquella maldita objetividad alemana, siempre dispuesta a ver todo desde el punto de vista del enemigo".

     Los palestinos perdieron su guerra judía, y ahora lo han perdido todo, incluso su misma identidad. La misma cosa pasó en Rusia y en sus países satélites. Los judíos no se marchan sino hasta que ellos lo hayan privado de comida a usted hasta la muerte.

     Las demandas judías de bienes alemanes eran insaciables. El poderoso valle del Ruhr, de Alemania, donde estaba la mayor parte de su industria, fue invadido y ocupado por el ejército francés porque Alemania había dejado de entregar un cuarto de millón de postes telefónicos a Francia dentro de una cierta fecha. Más hambre.

     Poco después de que Hitler asumió en el '33, él dijo a los británicos y a los franceses y a los estadounidenses que no habría más pagos de reparación. Gran rechinamiento de dientes judíos, pero eso fue todo... hasta que el tiempo estuviera maduro para otra guerra de agresión y aniquilación contra Alemania. Tal guerra estaba siendo diseñada por el Consejo de Relaciones Exteriores en Manhattan.

     Como he escrito muchas veces, Hitler emitió certificados sin deuda para construír carreteras y algunas otras industrias vitales, y pronto el Reichsmark mismo fue emitido sin deuda. Éste es un instrumento tan poderoso que la tasa de desempleo del 50% fue rápidamente disminuída a prácticamente cero, y dentro de dieciocho meses los trabajadores desempleados que antes pasaban hambre estaban tomando vacaciones pagadas en cruceros y rebajando los pagos por sus casas.

     El dinero sin deuda debe ser el objetivo revolucionario del movimiento de resistencia y de nuestra guerra revolucionaria por la independencia. En nuestro caso, será una guerra civil porque en una guerra civil los dos (o más) lados luchan por la supremacía y por el control del Gobierno. Éste no fue el caso en 1861-1865, ya que los sureños no querían ninguna parte del Gobierno de Washington y no buscaban ningún control de ello. Ellos sólo querían salirse. Pero eso no puede ser para nosotros ya que hemos visto cómo Washington trata a todos los movimientos de independencia en todas partes en el mundo. Washington hace cumplir el fraude monetario de la Reserva Federal y lo impone sobre el mundo. Cuando Washington ya no exista como brutal imponedor de la Reserva Federal y el Congreso emita Notas estadounidenses sin deuda y los miembros de la Reserva Federal hayan sido ahorcados públicamente a través de todo el país, el resto del mundo seguirá el ejemplo.

     Washington es el enemigo despiadado de la independencia. Entonces Washington debe ser destruído como el símbolo del federalismo, o gobierno central. La fraudulenta y engañosa Constitución debe ser repudiada y sustituída por los Artículos de la Confederación y el Gobierno descentralizado y débil que ellos estipulaban.

     Cada generación debe emprender tal guerra, y no descansar en los laureles de una antigua generación. Éste es el único modo de mantener a los sádicos bajo control. Ellos nunca pueden ser totalmente aniquilados, pero deben ser constantemente atacados y suprimidos y llevados a la clandestinidad para ser cazados como ratas.

     ¿Podemos ver cuán mala y avariciosa es la realidad que hay detrás de la "austeridad"?. "Austeridad" es una palabra en código de los banqueros para "Usted debe tener menos de modo que nosotros podamos tener más". Incluso aunque lo hayamos chupado hasta dejarlo seco, usted debe seguir pagándonos intereses por el fraudulento crédito que le hemos proporcionado. Bien; si un banquero privado puede conceder un falso crédito, basado en nada, un Gobierno puede emitir dinero sin deuda basado en la productividad y el crecimiento, como Alemania lo hizo. Es necesario que el Gobierno tenga un conocimiento básico de la oferta y la demanda, y emita dinero cuando es necesario para el progreso y el crecimiento, lo que por supuesto el gobierno Nacionalsocialista hizo realmente.

     Zimbabwe y los otros países africanos no podrían hacer tal cosa debido a la naturaleza africana, que está basada en la ignorancia, la superstición, el tribalismo y la avaricia. Hasta que hayan nuevas noticias, los africanos seguirán siendo subvencionados en todos los asuntos por los Blancos. Esto es sólo un hecho de la vida. Pero la mayor parte de los otros Gobiernos del mundo podría solucionar fácilmente sus aplastantes problemas económicos emitiendo dinero sin deuda y colgando a los banqueros, aunque no necesariamente en ese orden.

     Aquí hay tres razones de por qué los banqueros deben ser ahorcados: reservas fraccionarias, fraude hipotecario (mortgage) y fraude de ejecución hipotecaria (foreclosure). No abundaré en los motivos puesto que el lector bien puede saber más sobre ellos que yo.

     Señalaré que hace varios meses, el contralor de la ciudad y el condado de San Francisco dio una conferencia de prensa en la cual él dijo que el fraude hipotecario y el de ejecuciones hipotecarias estuvieron implicados en prácticamente el 100% de todos los contratos que él y un equipo de auditores independientes habían investigado a través de todo el condado. Él dijo que lamentablemente para aquellos que ya habían perdido sus casas por ejecuciones hipotecarias no había nada que él pudiera hacer para corregir eso. Pero cualquiera actualmente en proceso de ejecución hipotecaria, él dijo cuidadosamente, debería quedarse donde está y no abandonar su casa. La razón es que los títulos ya no pueden ser garantizados y los derechos y la propiedad ya no pueden ser demostrados. El fraude anula todos los contratos, no importa cuándo ellos fueron escritos.

     Esto es debido al enorme fraude bancario conocido como "valores respaldados por hipotecas". Los criminales de Goldman Sachs y otras guaridas judías de iniquidad "ataron en un fardo" cientos de miles de hipotecas a la vez y luego "las rebanaron y cortaron en cubitos", vendiendo rebanadas y cubos a "inversionistas" crédulos en Oriente Medio y Asia. Los judíos no dejaron registro de ninguno de estos cambios de propiedad ante ningún tribunal, y ahora prácticamente ninguna propiedad, sobre todo si está registrada en el MERS (Mortgage Electronic Registration System, Sistema de Registro Electrónico de Hipotecas), puede ser verificada o ningún título garantizado. El MERS se presenta a sí mismo como "el acreedor hipotecario de registro" para la industria hipotecaria, y es una sociedad público-privada del Gobierno federal y de los banksters de Wall Street, de manera que el cáncer se ha extendido a través de toda la arquitectura financiera y gubernamental. No hay ninguna otra solución salvo empezar de nuevo.

     Empezar de nuevo requerirá el derrocamiento del Gobierno y la ejecución en la horca de los criminales, porque el Gobierno central le presta fuerza a los estafadores bancarios centrales. El contralor de San Francisco dijo que tan mal como está ese condado, no es diferente en el resto de California, ni en el país entero. Prácticamente ninguna propiedad puede ser demostrada en la gran mayoría de las hipotecas. Y como hemos visto, los bancos han estado "extinguiendo el derecho de redimir la hipoteca" en propietarios que poseían sus casas sin ningún tipo de deuda. La avaricia de los banqueros no es posible exagerarla.

     Lo siguiente cuenta la historia de un error drástico que cometí atrás en 1983, basado en el fraude hipotecario. Yo estaba actuando como un tribuno voluntario, pero no lo comprendía, ya que yo sólo estaba ayudando a un amigo que estaba en un proceso de ejecución hipotecaria.

     Le dije al tipo —al que llamaré Pete— que un jurado en Minnesota había encontrado ya en 1968 que un agricultor, Jerome Daly, tenía derecho a su propiedad libre de deudas porque el banco no le había prestado nada de valor sino sólo un "crédito". El jurado y el juez estuvieron de acuerdo en que el préstamo de crédito era incorrecto, si no ilegal, y basado en un fraude, y dijeron que él no debía nada al banco.

     Entonces ayudé a Pete a preparar un caso similar de fraude y usura contra su banco en Santa Cruz, California. El caso fue a juicio y fue desechado por el juez Christopher Cottle. Después de varios meses de papeleo, el banco consiguió una orden de desalojo. Pete llamó y preguntó si yo le llevaría un rifle HK-91, lo que por supuesto hice. Y yo estaba allí cuando el equipo SWAT apareció. El sitio de Pete estaba en los grandes pinares en Summit Drive arriba de Santa Cruz. Pete tenía 140.000 dólares de valor líquido a su favor (equity) y el banco no tenía nada, aparte del juez Cottle y el equipo SWAT del departamento del sheriff del condado de Santa Cruz.

     Uno de los miembros del equipo SWAT, el líder del equipo, declaró más tarde que ellos estaban autorizados para matar a todos nosotros por causa de la propiedad. Pete llevaba puestas sus medallas Corazón Púrpura y Estrella de Plata en su camisa deportiva cuando él sermoneó a los policías acerca de la ley. Hicieron una desviación en un extremo de la propiedad, y cuando Pete se dirigió a aquella entrada, un par de tiradores con AR-15 salieron de su escondite y lo siguieron, deteniéndose sólo para apuntar sus rifles a la espalda de él. Me bajé del pórtico y les hice gestos con la mano, como diciendo: "¡Vuelvan!, ¡vuelvan!". Por alguna razón, ellos hicieron lo que señalé. Ellos regresaron a sus escondrijos.

     La esposa de Pete, que estaba un poco fuera de contacto con la realidad, me dijo: "¡Eso fue ridículo!. ¡Ellos le iban a pegar un tiro a Pete!. ¡Vaya allá y hable con ellos!".

     Sé lo que usted está pensando. Pero lo hice. Fui calle arriba a sus escondrijos y les pedí que no le dispararan a Pete. Dije: "Déjenle tener su día en el tribunal". Ellos me ordenaron ponerme de rodillas, gritando que yo estaba bajo arresto. Dije: "Muchachos, no me voy a poner de rodillas. Voy a regresar a la casa. No me disparen". Y eso fue lo que hice. Yo llevaba puesta una chaqueta deportiva, una camisa blanca y un lazo, y probablemente parecía un policía, lo que los hizo vacilar, sin duda. Probablemente eso me permitió seguir vivo.

     Yo sabía de qué era capaz Pete. Él había sido gravemente herido en Vietnam, pero aún así logró matar a doce vietcongs que lo tenían a él y a su escuadrilla rodeados. Él logró salvar a otro tipo y a él mismo.

     Finalmente, fui sacrificado. Yo tenía un mal presentimiento sobre el modo en que esto estaba saliendo. Después de un punto muerto de unas horas se permitió que la prensa ingresara en la propiedad. Había aproximadamente una docena de los diarios, la televisión y la radio, y la central telefónica del sheriff fue atestada con llamadas que apoyaban a Pete. Le dije que, ya que los teléfonos y la electricidad y el agua habían sido cortados, yo debería tratar de llamar a algunos amigos de la tienda local. Ya que la prensa estaba allí y los policías se habían retirado, pensé que podía ser capaz de hacerlo. Pete dijo que bueno. Dije que dejaría a mi perro allí ya que ellos lo matarían probablemente si me detuvieran. Él dijo: muy bien. Avancé aproximadamente cincuenta metros calle abajo y los autos policiales me rodearon y fui detenido. Foto de portada de mi cara contra el asfalto.

     Fui llevado a la cárcel de Santa Cruz e interrogado por un detective. No se me informó de mis derechos legales. Dos días más tarde, después de que Pete y todos se habían escapado a través del perímetro del equipo SWAT, el detective furiosamente me acusó de suministrar el rifle y la pistola a Pete. Ya que a mí no se me habían leído mis derechos, lo confesé inmediatamente. Esto es lo que arruinó el caso de ellos contra mí, y ellos ya me veían encerrado durante veinte años por acusaciones de conspiración. Los múltiples cargos contra mí por graves delitos fueron reducidos a un delito de menor cuantía con un breve tiempo en la cárcel.

     Pete fue finalmente capturado y le dieron seis años en San Quintín, pero cumplió menos de tres. Y aquello fue sólo porque él trató de representarse a sí mismo en el tribunal. Él quedó como un idiota y fue castigado por ello. Pero aquel ayudante del sheriff realmente admitió ante él en el estrado que el sheriff los había autorizado para matarnos a todos nosotros, incluso las mujeres y los niños.

     De todos modos, el fraude hipotecario y yo nos conocemos desde hace mucho. Sólo que sabemos mucho más sobre ello ahora. Y qué hacer sobre ello. No recomiendo tiroteos en casa pero se está llegando a la etapa en que podría ser inevitable, y aún así funcionar bien.

     Por ejemplo, yo podría haber estado colina arriba, también con un HK-91, al otro lado de Summit Road, cuando los SWAT llegaron allí. Ellos sólo marchaban por el camino, en una fila, al descubierto, sin ningún lugar donde esconderse, buscando la propiedad de Pete. Entre dos de nosotros, todos los ocho hubieran sido abatidos en aproximadamente cuatro segundos en nuestro fuego cruzado. Ése era un tipo de procedimiento de emboscada standard para nosotros en Rhodesia. Para Pete, también hubiera sido como en los viejos tiempos.

     Ahora, usted podría no querer intentar eso en casa, pero entonces una vez más, usted podría tener que hacerlo. Es algo en lo cual pensar. El procedimiento a seguir es presentado en el último ensayo. En nuestro caso, hemos tenido que ir hacia el juzgado y hemos encontrado varios jueces tipo Kol Nidre [1] con quienes nos hemos llegado a familiarizar, y luego la oficina del sheriff y el tipo que acababa de autorizar a los SWAT para matarnos a todos nosotros.

[1. La oración de inicio de la fiesta judía del Yom Kipur].

     No me gusta quedarme pegado en el procedimiento defensivo pero vamos a tener que seguirlo muy pronto o en algún punto. Tenemos que dejar que los traidores de la policía estatal sepan que estamos preparados, dispuestos y capaces de hacer esto, en un abrir y cerrar de ojos.

     "Tribunos" es una buena palabra para lo que tenemos que ser. Yo debería haberla usado allá en los años '80, en vez de "Milicia". Pero tuve que impulsar la milicia en el culo del Gobierno, lo que definitivamente hice. La "Milicia" ha sido tradicionalmente aprovechada por jueces corruptos para enviar a dueños de armas a prisión. «No veo cómo esta escopeta recortada tenga algo que ver con "una milicia bien regulada" [2]. ¡Diez años!».

[2. "Siendo necesaria para la seguridad de un Estado libre una milicia bien regulada, el derecho de la gente a poseer y portar armas no será infringido", dice el texto de la Segunda Enmienda constitucional estadounidense].

     El caso de Pete y la sub-ametralladora fueron los motivos por los que comencé la Milicia unos años más tarde. He esquivado la prisión dos veces y quería un poco de ayuda en el derrocamiento del Gobierno. Todavía la quiero. El asunto del lobo solitario no funcionó para mí. No digo que no pueda servir, pero tenemos que comenzar a pensar en grande. Tenemos que derrocar este Gobierno pestilente, un traidor grande o cien traidores grandes a la vez. Y sus pequeños ayudantes, también, no importa cuántos ellos envíen.

     No esperamos vivir para siempre, lo que nos hace mucho más resistentes que los gangsters del lado oscuro. Ellos quieren matarnos pero no quieren luchar contra nosotros. Aquel pequeño hecho básico nos da a algunos de nosotros un infierno de ventaja. Algunos de nosotros no quieren nada más que luchar.–






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