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viernes, 19 de septiembre de 2014

Sobre Marxismo Cultural y la Escuela de Frankfurt



     Otros dos artículos publicados en smashcm.blogspot.com en Enero del año pasado presentamos ahora en castellano. El primero se centra en dar varias características teóricas y prácticas del concepto de Marxismo Cultural, de su aberrante y anti-civilizacional implementación de sus principios, que no pueden ser sino frutos de mentes que por razones incomprensibles albergan un odio extra-humano por las sociedades tradicionales. El segundo texto, no exhaustivo en el tema, afina la puntería sobre una institución que prefirió huír de Alemania cuando vio que venía el Führer, afincándose en Estados Unidos donde dio a conocer universalmente sus decadentes postulados anti-valóricos, y siendo la verdadera cuna del Marxismo Cultural que, como explica el autor de estos artículos, es la continuación natural de la ideología comunista que preconizaba la revolución violenta en todos los países, habiéndose cambiado en una que predica que dicha revolución debe lograrse calentando el agua poco a poco hasta que hierva, para que no todos se sobresalten.


Reconociendo el Marxismo Cultural
por Smash Cultural Marxism
15 de Enero de 2013



     La importancia de entender el Marxismo Cultural y a aquellos que deliberadamente o sin querer lo impulsan, es crucial para comprender lo que le ha sucedido a las sociedades en las que nuestros padres y abuelos alguna vez vivieron. Para éstos, la sociedad de hoy está a un mundo de distancia de lo que conocieron y respetaron. No admite ninguna comparación. La decadencia moral y social de la sociedad ha sido gradual, y ahora está casi en el punto de no-retorno.

     ¿Cuánto más diferentes podrían ser dos sociedades?: Una sociedad construída sobre una herencia, una moral, una tradición y unos valores de familia y culturales comunes ha sido transformada a propósito en una sociedad basada en la decadencia, la inmoralidad, y sobre un rechazo de la herencia, moralidad, cultura y valores de familia compartidos, que está determinada ahora a destruírse desde dentro.

     Ésa era la intención; no fue una progresión natural de una sociedad exitosa. Fue una orquestada subversión de las masas, lavadas de cerebro para creer que ellas estaban de alguna manera oprimidas por la antigua sociedad, y mediante su adoctrinamiento ahora se ven a sí mismas como liberadas de aquella "opresión". Esto ha provocado una enfermedad crónica que ahora ha infectado a la sociedad en su conjunto.

     La mayor parte de las personas puede ver el cambio; ellos reconocen que las cosas no son como deberían ser. En las calles ellos ven esto; en sus cambiantes comunidades, en programas de televisión, en la música, en películas, en la publicidad, ellos ven que algo está muy equivocado, pero ellos no comprenden por qué esto es de esta manera.

     Somos bombardeados con la propaganda marxista cultural, y estamos sometidos a un repetido condicionamiento marxista cultural. Cada institución está plagada de ello, siendo lo más importante para el marxista cultural el sistema de educación y los medios de comunicación. Aquellos que pueden falsificar la Historia y sustituírla por una historia inventada pueden controlar el proceso de pensamiento del futuro. Controle la educación de las futuras generaciones y usted tendrá una cadena de producción de gente que servirá a la agenda siniestra, que es el objetivo de los destructores de la cultura. Sin el control de la educación y de los medios de comunicación, los marxistas culturales y sus involuntarios aliados no habrían tenido tal impacto sobre la cultura, y no viviríamos en tiempos tan inquietantes.

     La educación y los medios, aunque son importantes para los marxistas culturales, son sólo parte del asalto sobre nuestras naciones. El adoctrinamiento de nuestra juventud necesitaba más que una idea: necesitaba una ayuda visual que apoyara la idea, siendo el multiculturalismo una de tales ayudas visuales. Los grupos de minorías que aparecieron a consecuencia del forzado multiculturalismo iban a convertirse en el foco del asalto marxista cultural sobre la cultura occidental Blanca. Ellos fueron automáticamente etiquetados como oprimidos debido, según aquéllos, a la naturaleza intrínsecamente "racista" de la civilización occidental Blanca.

     Esta idea falsa fue inculcada a nuestra juventud, y ésta aceptó lo que le fue enseñado, y tomaron la "carga" de la falsa culpa Blanca. Y al mismo tiempo ellos llegaron a estar opuestos a su propia cultura y gente exactamente como se pretendió. Ellos ahora creen que el multiculturalismo es "enriquecedor" y "diversificador". Ellos creen que esto se trata de una compensación por todas las históricas malas acciones de sus propios antepasados. Ellos ven la inmigración masiva como algo natural y no como dañina e intencional. Ellos ven su propia identidad y "privilegio" como algo opresivo, y entonces ellos deben hacer todo lo que pueden para potenciar ahora a las minorías. Ellos repiten las palabras del diccionario Marxista Cultural: tolerancia, diversidad, racista, fascista, imperialismo, colonialismo.

     El multiculturalismo solo todavía no era suficiente para destruír la cultura dominante. El asalto incluía el debilitamiento de la familia tradicional. El feminismo radical y la agenda homosexual militante se convirtieron en algo importante para los marxistas culturales, porque ambos eran ideales en el ataque contra la familia tradicional y la religión dominante, que son objetivos primarios para que la cultura sea destruída. Está bien documentado que los marxistas culturales vieron al cristianismo como la razón principal de por qué la revolución comunista fracasó en materializarse a través de toda Europa.

     La agenda homosexual militante es ahora parte del proceso que adoctrina a nuestra juventud desde una edad muy temprana. Esta agenda que está potenciada por la filosofía marxista cultural hunde sus garras en las mentes de los niños en una edad impresionable. Al hacer eso ellos siembran las semillas de la duda en cuanto a la validez y santidad de la familia natural y tradicional.

     Esta semilla crece a medida que el niño crece, y con el posterior condicionamiento y "crianza" el niño se convierte en el deseado producto final marxista cultural, es decir, en una persona que cuestiona y critica cada verdad y realidad que la sociedad había comprendido. Ellos apoyarán todas las ideas falsas y creerán que dichas ideas son un producto del nuevo ilustrado mundo, libre de todos aquellos viejos "opresivos" valores y tradiciones. Esta condicionada mentalidad crítica robótica se aplica a cada aspecto de la "nueva" cultura, incluyendo la raza, el género, la religión, la sexualidad, la cultura, etcétera. Los marxistas culturales desconstruyen y reconstruyen la cultura mediante distorsiones y mentiras, usando a éstas para fomentar posteriormente su objetivo final.

     El feminismo radical es una versión extrema de lo que el feminismo fue originalmente destinado a ser. El objetivo de tener derecho a voto, y a trabajar, etc., era un objetivo encomiable, y pienso que en gran medida todos estarían de acuerdo en que ahora se da el caso de que las mujeres realmente votan y participan en política. Las mujeres trabajan y ganan su propio dinero, y por lo tanto tienen su propia independencia en ese sentido.

     Lo que el feminismo radical ha hecho y lo que el Marxismo Cultural ha aprovechado, es usar ahora aquel recomendable objetivo original y convertirlo en un ataque incesante contra la familia y contra el papel de hombres y mujeres en una sociedad natural. El feminismo radical está a un mundo de distancia de los objetivos originales de los derechos de las mujeres.

     El objetivo principal del feminismo radical es suplantar a la familia que ellos harían que nosotros creyéramos que oprime a las mujeres y a los niños, y que el padre como la cabeza de la familia es la raíz de aquella opresión. Para comprender de dónde se origina el feminismo radical, uno sólo tiene que leer "La Abolición de la Familia" en el Manifiesto Comunista, que implica la idea de que las mujeres son vistas solamente como una fuente de producción.

     Aquellos que están detrás del feminismo radical son comunistas, y muchas expresiones y lealtades ideológicas de las feministas radicales son comunistas en su origen.

     En un libro de 2002, Red Feminism: American Communism and the Making of Women's Liberation, la historiadora feminista Kate Weigand señala: "Las ideas, los activistas y las tradiciones que emanaron del movimiento comunista de los años '40 y '50 siguieron conformando la dirección del nuevo movimiento de liberación femenina de los años '60 y posteriormente".

     Los comunistas fueron pioneros en el análisis político y cultural de la opresión de la mujer. Ellos originaron "estudios de la mujer" y abogaron por guarderías públicas, control de la natalidad, aborto, e incluso derechos de los niños. Ellos forjaron conceptos feministas claves como "lo personal es político" y técnicas como la "toma de conciencia".

     La "diversidad" y los movimientos "multiculturales" representan los intentos del comunismo de potenciar y usar a otras minorías, homosexuales y "gente de color", para socavar posteriormente la cultura de la mayoría (europea y cristiana).

     Esto es comunismo en su nueva forma como Marxismo Cultural.

     Todas estas sub-secciones del Marxismo Cultural cuando se combinan representan una devastadora forma ideológica transformacional del comunismo, que se ha alejado de su idea original de que los trabajadores ayudarían a llevar a cabo su revolución. Los trabajadores no apoyaron el comunismo; ellos eran patrióticos y religiosos, y por lo tanto el comunismo no fue de ningún interés para ellos. Ellos lucharon por sus naciones durante la Primera Guerra Mundial y eran parte de familias que tenían la religión como su fundamento.

     Aquí es donde el Marxismo Cultural procuró transformar las viejas ideas en exitosas nuevas ideas. Ellos reconocieron las fallas y los motivos de por qué los trabajadores del mundo no se unieron entre sí. Ellos identificaron los fundamentos culturales de Occidente como los principales obstáculos para la revolución comunista, y por medio de la combinación de diversas formas de subversión psicológica ellos empezaron el desmantelamiento de los fundamentos de la cultura que se interponían en su camino. Esto fue llamado por Antonio Gramsci "la larga marcha a través de las instituciones".

     Las ideas de Sigmund Freud fueron incorporadas en la filosofía marxista cultural y llegaron a ser conocidas como el Freudo-marxismo. Esta rama de la subversión marxista cultural dio ocasión a la revolución sexual que promovió la promiscuidad y las libertades sexuales. Esto fue útil en el ataque contra la familia y contra los fundamentos morales de la sociedad ya que dio origen a la noción de que la liberación sexual era la liberación de los viejos valores del cristianismo.

     Cada una de las cosas mencionadas aquí en este artículo son asuntos muy profundos que no pueden ser totalmente explicados en un solo blog. De hecho, sería necesario un libro de muchos cientos de páginas para explicar y diseccionar totalmente todos los aspectos individuales del Marxismo Cultural y cómo ellos han llegado a infestar nuestras sociedades.

     Muchos de los conceptos y sistemas de creencias de los marxistas culturales son demasiado complicados para la mayoría de las personas. Ellas no tienen ni el tiempo ni el deseo de querer entender totalmente las raíces del pensamiento marxista cultural, y esto es de una gran ventaja para los marxistas culturales que están en el núcleo de nuestras instituciones. Muchos preferirían una explicación simplificada de lo que es, que sea comprensible. No se requiere de mucha explicación para ver que la sociedad y nuestra cultura están siendo erosionadas.

     Las respuestas de aquellos que niegan la existencia del Marxismo Cultural son un ejemplo de cuán lejos sus mentes han sido alteradas y llenadas con una serie de ideas ridículas. En su caso, la educación no siempre significa inteligencia; de hecho, significa todo lo contrario. Inteligencia no es la capacidad de repetir aquello con lo que han sido adoctrinados; tampoco es la capacidad de tratar de desacreditar la realidad con un falso disgusto y un falso horror y un rechazo de las opiniones diferentes de las propias, con la intención de hacer que esos legítimos puntos de vista parezcan totalmente inverosímiles a las personas neutrales.

     La conciencia en cuanto al Marxismo Cultural y sus orígenes y objetivos está creciendo. El control del sistema de educación, de los medios de información y entretenimiento así como de nuestra política, nuestra policía y todas las otras instituciones, no confía en la libertad de información que proporciona la red de Internet. Ellos pueden tener sus grilletes sobre mucha de nuestra gente, y ellos pueden haber hecho un extenso daño a nuestras naciones y pueblos, pero ellos sólo tienen aquel control sobre nosotros en la medida en que se lo permitimos.

     Se ha dicho que llevaría 20 años revertir la manipulación psicológica de nuestro pueblo. Esto comienza con usted. Investigue el Marxismo Cultural y comprenda el daño que esto ha causado. Si usted tiene una mente sana entonces usted verá fácilmente que lo que ha estado mal en la sociedad es un resultado directo del Marxismo Cultural y de todos aquellos que buscan la destrucción total del mundo occidental Blanco. Haga a sus hijos conscientes de qué esperar en la escuela.

     Ármelos mentalmente con una resistencia al proceso de lavado de cerebro, y por medio de ellos podremos ver el comienzo de la reversión. Si seguimos perdiendo generación tras generación ante el sistema de educación y sus objetivos siniestros, entonces el resultado es muy simple: perderemos para siempre nuestra cultura, nuestras naciones y los fundamentos que hicieron de nosotros lo que alguna vez fuimos.–




La Escuela de Frankfurt:
Subversión Intencional de Occidente
por Smash Cultural Marxism
23 de Enero de 2013


     La Escuela de Frankfurt puede no haber sido el más grande de los edificios, y la mayor parte de las personas podría no haber escuchado nunca de ello o saber cuáles eran sus intenciones permanentes, pero lo que salió de aquel edificio ha tenido un importante impacto en nuestro estilo de vida y sobre cómo nuestras sociedades y cultura han decaído drásticamente.

     La decadencia parecería a muchos haber comenzado en los años '60, pero comenzó mucho antes. Tenemos que remontarnos a la Primera Guerra Mundial para encontrar la fuente del problema que infesta nuestra sociedad hoy. Muchas personas han escrito acerca de los orígenes del Marxismo Cultural, y la mayor parte de ellas ha explicado excelentemente las raíces de la actual enfermedad de la cual está sufriendo Occidente. Así, para cualquiera ya consciente del lugar de nacimiento del Marxismo Cultural, usted habrá leído sobre esto antes. Tener más personas escribiendo sobre ello es importante, y las obras de divulgación ayudan a difundir la conciencia, al compartir este artículo de blog y cualquier otro que detalle lo que es esto y que ha causado un mundo occidental irreconocible.

     Cuando la Primera Guerra Mundial estaba sobre nosotros en 1914, los principales comunistas creyeron que en el caso de un estallido de la guerra, los trabajadores se levantarían y comprenderían su "verdadera" conciencia de clase, y se alejarían de sus respectivos países, favoreciendo la revolución comunista. Esto, como sabemos, no sucedió con ningún éxito a largo plazo fuera de Rusia. Los hombres de los respectivos países embrollados en la guerra se inscribieron por millones para luchar por sus amadas naciones. Ellos pagaron el precio final en millones por el amor a su nación y la lealtad a ella.

     Eso fue obviamente un golpe en la cara a los comunistas, cuyas predicciones demostraron estar equivocadas. La fría y dura realidad que ellos tuvieron que afrontar fue que su revolución retórica e ideológica no iba a suceder como habían deseado.

     Es importante notar que la revolución comunista ocurrió realmente en Rusia en 1917, y el resultado de aquella violenta revolución fue la matanza de más de 30 millones de personas, incluyendo al Zar ruso y su familia. Los comunistas intentaron crear una revolución después de la Primera Guerra Mundial en Alemania, pero fue rápidamente repelida con el retorno de los soldados alemanes de las primeras líneas después de dicha guerra. El comunismo también brevemente tuvo una influencia en Hungría entre 1918 y 1919 cuando el régimen bolchevique de Bela Kun asumió el poder.

     Con el extendido fracaso de la revolución comunista en todas partes del resto de Europa, algunos comunistas procuraron entender por qué. Dos teóricos marxistas, Antonio Gramsci y Georg Lukacs, determinaron una razón definitiva: la cultura occidental y el cristianismo eran los motivos por el cual los trabajadores habían llegado a rechazar el comunismo. Los "verdaderos" intereses de clase marxistas habían sido "cegados" por los fundamentos de la sociedad occidental. En efecto, en 1919 Lukacs preguntó: "¿Quién nos salvará de la civilización occidental?".

     Aquel mismo año, cuando él se convirtió en el sub-Comisario para la Cultura en aquel efímero gobierno bolchevique de Bela Kun en Hungría, uno de los primeros actos de Lukacs fue introducir la educación sexual en las escuelas públicas de Hungría. Él sabía que si pudiera destruír la moral sexual tradicional de Occidente, él habría dado un paso gigantesco hacia la destrucción de la cultura occidental misma.

     Estos motivos detrás del fracaso del comunismo en todas partes de Europa, llevó en 1923 a un grupo de marxistas alemanes a establecer un centro de estudios en Frankfurt, conocido como el Instituto para la Investigación Social que más tarde llegó a ser conocido simplemente como la Escuela de Frankfurt. Ésta fue conducida por Felix Weil, un cientista político con una pasión por el marxismo. Weil había estudiado en la universidad, escribiendo una disertación que socializaba la economía. Su padre (un rico comerciante) estableció una dote sustancial para el Instituto. Uno de los principales objetivos del Instituto era estudiar (y finalmente explicar) la dinámica del cambio social. Esta escuela de pensamiento marxista transformacional fue el lugar de nacimiento del Marxismo Cultural.

     El objetivo era transformar el marxismo desde términos económicos a términos culturales. Hacer esto requería un rechazo y una nueva evaluación de ciertos elementos de la teoría marxista. La clase obrera había rechazado el comunismo, dijeron ellos, debido a la cultura occidental, que estaba incrustada en las sociedades de la clase obrera. La única manera de cambiar aquello era destruyendo la cultura desde dentro.

     Ellos necesitaban un "nuevo" revolucionario para fomentar la revolución. ¿Quién entonces, si no era la clase obrera? Herbert Marcuse, otro destacado miembro de la Escuela de Frankfurt contestó esta pregunta. En los años '50, una coalición de negros, estudiantes, mujeres feministas y homosexuales formaría la base de la nueva revolución cultural. Mediante su potenciación en la sociedad y mediante un proceso sistemático de lavado de cerebro, ellos serían los instrumentos por los cuales la cultura tradicional de Occidente podría ser subvertida y destruída, provocando la revolución comunista que ellos tanto deseaban.

     Durante los años '30 una ideología política creció de entre las ruinas orquestadas de la Alemania post-Primera Guerra, que estaba vehementemente opuesta al marxismo. El ascenso del Nacionalsocialismo significó que los marxistas de la Escuela de Frankfurt que conspiraban para la caída de Occidente tuvieran básicamente que salir corriendo de la ciudad. Esto no significó un final para la Escuela de Frankfurt; ellos simplemente se trasladaron a Estados Unidos. Dicho traslado iba a significar un desastre para EE.UU. cuando el movimiento cambió su centro de atención desde la cultura occidental en Europa hacia Estados Unidos. Ellos regresaron a Frankfurt en los años '50.

     La nueva revolución necesitaba más que meras palabras: necesitaba una estrategia. Antonio Gramsci, un comunista italiano, escribió en los "Cuadernos de Prisión" que esto sería "una larga marcha a través de las instituciones". En otras palabras, se trataba de lograr el control de las instituciones que tenían influencia sobre la gente, y usarlas para poner a la gente contra sí misma y contra su cultura, siendo los medios de comunicación, la educación, el Gobierno y la Iglesia, algunas de las más importantes entre muchas. Entre los marxistas, Gramsci es señalado por su teoría de que la hegemonía cultural es el medio para el dominio de clase. En su opinión, un nuevo "hombre comunista" tenía que ser creado mediante una cultura cambiada antes de que cualquier revolución política fuera posible. Esto condujo a enfocarse en los esfuerzos de los intelectuales en los campos de la educación y los medios de información.

     Georg Lukacs creía que para que emergiera una nueva cultura marxista, la cultura existente debe ser destruída.

     Él dijo: "Vi la destrucción revolucionaria de la sociedad como la única solución para las contradicciones culturales de la época... Tal volteamiento mundial de valores no puede ocurrir sin la aniquilación de los antiguos valores y la creación de otros nuevos por los revolucionarios".

     La idea de una larga marcha a través de las instituciones occidentales iba a ser una erosión gradual de la moralidad y la implantación de la crítica de la cultura en el núcleo del sistema educacional por medio de una estrategia conocida como "Teoría Crítica". El objetivo de la crítica era la cultura. La Teoría Crítica era esencialmente una crítica destructiva de los principales elementos de la cultura occidental, incluídos el cristianismo, el capitalismo, la autoridad, la familia, el patriarcado, la jerarquía, la moralidad, la tradición, la restricción sexual, la lealtad, el patriotismo, el nacionalismo, la herencia, el etnocentrismo, las convenciones y el conservadurismo.

     Criticar todo esto como parte de un proceso de lavado de cerebro ha sido muy exitoso. La alternativa cultural marxista, que surgió de la Teoría Crítica, aunque falsa y severamente dañina, se ha convertido en la "norma" en la mayoría de, si no en todas, las universidades y escuelas. Ellos repiten el proceso de lavado de cerebro sin ninguna oposición, convirtiendo a generación tras generación en zombies Marxistas Culturales que repiten como loros el mantra dondequiera que ellos vayan.

      "La Teoría Crítica, como su nombre lo indica, critica. Lo que la desconstrucción hace a la literatura, la Teoría Crítica lo hace a las sociedades" (Intellectual Morons, pp. 15-16).

     La Teoría Crítica ha desempeñado un papel crucial en el asalto ideológico sobre Occidente.

     Tres de los aspectos más vitales de la cultura occidental a ser debilitados, criticados y destruídos, eran el cristianismo, la familia y el nacionalismo.

     El nacionalismo está puesto en la mira mediante la implementación forzada del multiculturalismo, y mediante leyes raciales creadas por el Estado para reprimir y apagar la oposición nacionalista. El multiculturalismo también es usado para diluír la composición étnica autóctona de Europa, y para remover todo sentido de identidad en las naciones.

     Tanto el cristianismo como la familia han sufrido un ataque implacable. Antes de la fundación del Instituto para la Investigación Social y antes de los Cuadernos de Prisión de Gramsci, Georg Lukacs ya había puesto en movimiento una estrategia para corromper la moralidad de Hungría durante el régimen de Bela Kun. Razonando que si la ética sexual cristiana pudiera ser socavada entre los niños, de manera que tanto la odiada familia patriarcal como la Iglesia recibieran un golpe demoledor, Lukacs lanzó un programa de educación sexual radical en las escuelas. Fueron organizadas conferencias sobre sexo y se distribuyó literatura que instruía gráficamente a la juventud acerca del amor libre (promiscuidad) y las relaciones sexuales, mientras simultáneamente se los animaba a mofarse y a rechazar la ética moral cristiana, la monogamia, y la autoridad paternal y de la Iglesia. Todo esto fue acompañado por un reinado del terror cultural perpetrado contra padres, sacerdotes y disidentes.

     Los jóvenes de Hungría, habiendo sido alimentados con una dieta constante de valores neutrales (ateísmo) y educación sexual radical, a la vez que simultáneamente siendo animados a rebelarse contra toda autoridad, se convirtieron fácilmente en delincuentes que iban desde matones y pequeños ladrones a depredadores sexuales, asesinos y sociópatas.

     "La prescripción de Gramsci y los planes de Lukacs fueron los precursores de lo que el Marxismo Cultural... más tarde llevó a las escuelas estadounidenses" (Linda Kimball).

     Esto iba a ser un precursor para lo que el resto del mundo occidental sufriría a consecuencia de la Escuela de Frankfurt.

     Esta estrategia adicional de promiscuidad sexual fue incorporada en la Escuela de Frankfurt mediante el psicoanálisis de Sigmund Schlomo Freud. Su descabellada obra "Las Etapas Psicosexuales del Desarrollo" fue atractiva para la Escuela ya que ayudaba a fomentar el objetivo de degradar los fundamentos de la sociedad occidental, sobre todo la familia y la moralidad que ésta inculcaba.

     Según Georg Lukacs, "Los demonios estaban de vuelta, el mal estaba siendo generado en su propia mente, y usted necesitaba un nuevo sacerdocio para que lo salvara".

     Las trastornadas ideas de Freud agregadas a aquéllas de los marxistas transformacionales condujeron al término "Freudo-marxismo". Las teorías de Freud inspiraron al futuro psicólogo judío Wilhelm Reich, quien creó y difundió el concepto de "Revolución Sexual" en 1930, que iba a convertirse en una característica de la subversión de la sociedad occidental llevada a cabo por la Escuela de Frankfurt. La revolución sexual fue inspirada por Freud, y hasta este día tiene un impacto devastador sobre la moralidad tradicional y la familia tradicional.

     Las teorías psicológicas de Freud fueron formadas por sus propios sueños y recuerdos de infancia. Él afirmó que recordaba odiar a su padre y estaba convencido de que él mismo tuvo sentimientos sexuales hacia su madre.

     Freud más tarde escribió: "Encontré en mí mismo un amor constante por mi madre, y celos hacia mi padre. Ahora pienso que éste es un acontecimiento universal en la infancia".

     En 2004 el autor judío Nathan Abrams escribió en The Jewish Quarterly que "Los judíos estuvieron también en la vanguardia de la revolución sexual en los años '60. Wilhelm Reich, Herbert Marcuse y Paul Goodman reemplazaron a Marx, Trotsky y Lenin como la lectura obligada de los revolucionarios".

     Abrams también se refiere a una entrevista con Al Goldstein, el editor judío de la revista Screw, quien afirmó que "la única razón de que los judíos estén en la pornografía es que pensamos que Cristo es una mierda. El catolicismo es una mierda, y no creemos en el autoritarismo. La pornografía así se convierte en una manera de profanar la cultura cristiana".

     Todo que ha salido de la Escuela de Frankfurt ha estado específicamente orientado a la destrucción de nuestra herencia y nuestra gente. Nuestros niños están siendo conducidos por el flautista de Hamelin del mal, llevados a su inmersión eterna en un mundo de subversión mental y destrucción. Nuestra cultura y nuestro unificante entendimiento común de lo que es correcto e incorrecto están en las manos de una dirección satánica. La sociedad está enferma, envenenada con una enfermedad que mata lentamente y que carcome el sistema inmunológico de un pueblo y su herencia. La verdad está ahí, escondida a usted a propósito. ¿No es tiempo de que usted deje la negación y la apatía?; ¿no es tiempo de que usted reconozca la verdad cuando ella lo mira fijamente a la cara?.–





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