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martes, 5 de agosto de 2014

Picknett y Prince - Portal de Acceso a los Dioses



     El sitio bibliotecapleyades.net alberga un texto con diferentes capítulos titulado The Stargate Conspiracy, que no es el libro de Lynn Picknett y Clive Prince sino una serie de artículos que se refieren a dichos autores y a la obra mencionada. Entre esos textos hemos seleccionado el siguiente (Gateway to the Gods) para ponerlo en castellano, que es una parte de una conferencia más extensa dada por Picknett y Prince en el hotel Templar Lodge, en Gullane, Escocia, hace 15 años. Aquí los autores, de manera interesante y sugerente examinan, a partir de la pregunta por el origen de los conocimientos que tenían los antiguos egipcios, las probabilidades de que aquéllos fueran obtenidos no de visitantes extraterráqueos ni de remanentes de culturas avanzadas sino mediante mecanismos mucho más básicos y simples, como ocurre con culturas que se estiman como primitivas. La conclusión a la que llegan, de la mano del antropólogo J. Narby, es a todas luces completamente verosímil y factible, dado lo embrionario de los estudios en estas materias, y le resta alas a los fantasiosos vuelos imaginativos de muchas mentes desbocadas que se han extraviado en un materialismo interestelar.


Portal de Acceso a los Dioses
Un Nuevo Enfoque de los Misterios del Antiguo Egipto
por Lynn Picknett y Clive Prince
7 de Junio de 1999


     Nuestra investigación para The Stargate Conspiracy (La Conspiración de la Puerta Estelar), aunque condujo principalmente al destape de la conspiración aludida en el título, también abrió otras vías más positivas y estimulantes que ofrecen una solución para algunos de los misterios permanentes del antiguo Egipto.

     Previamente habíamos hablado de las dos teorías más populares propuestas para explicar el rompecabezas de las técnicas inexplicablemente avanzadas de los antiguos egipcios: que los egipcios antiguos aprendieron sus habilidades de una civilización perdida, o de extraterrestres visitantes. Nos gustaría ahora ofrecer una teoría alternativa, que, aunque no evoca a los atlantes o a dioses espaciales, todavía tiene una cualidad resueltamente de otro mundo. Los logros técnicos de los antiguos egipcios, como se muestra más obviamente en la construcción de monumentos como la Gran Pirámide y la Esfinge de Giza, y las interrogantes que ellos plantean a los historiadores convencionales, son demasiado conocidos para tener que repetirlos aquí.

     Pero no fue sólo en esta área que los egipcios fueron tan sofisticados. Incluso en el superficial campo de los cosméticos, los descubrimientos recientes han mostrado que su aplicación práctica de la química estaba lejos de ser primitiva. En efecto, ellos hicieron lo que Givenchy y Christian Dior acaban de comenzar a hacer: incorporaron bloqueadores solares activos en las cremas de base. Sin embargo, lo más intrigante era el extraordinario conocimiento cosmológico que puede ser encontrado dentro de sus textos religiosos.

     La religión más temprana conocida en el antiguo Egipto fue la de Heliópolis. Ahora sepultada bajo un suburbio de El Cairo, y marcado por un solitario obelisco, la ciudad de Heliópolis fue el mayor centro religioso del Egipto antiguo, y hogar no sólo de lo que llamaríamos la religión, sino también de toda otra clase de conocimiento, desde filosofía y medicina a cosmología. El sumo sacerdote de Heliópolis también tenía un título que se traduce como "astrónomo principal". Imhotep, el genio que diseñó y construyó la primera pirámide, la pirámide escalonada de Djoser en Saqqara, era un sacerdote de Heliópolis.

     No sabemos cuándo fue establecida Heliópolis, pero sí sabemos que cuando los registros comenzaron en Egipto ella era ya el supremo centro religioso. La religión de Heliópolis era la religión de los constructores de pirámides. De hecho, las tres pirámides de Giza se alinean con Heliópolis, que está a 20 kilómetros de distancia. Ésta es una alineación que es aceptada incluso por los egiptólogos.

     La religión de Heliópolis está encapsulada en los famosos Textos de las Pirámides [1], que son inscripciones jeroglíficas que cubren las paredes de algunas pirámides de la cuarta dinastía. Aunque las inscripciones más antiguas datan de aproximadamente 200 años después de la construcción de la Gran Pirámide, no cabe duda de que los textos son mucho más antiguos. Al estudiar dichos textos, podemos descubrir no sólo lo que el clero heliopolitano creía en un sentido religioso, sino también el grado de su conocimiento en otras áreas.

[1. http://www.egiptologia.org/pdfs/LosTextosdelasPiramides.pdf].

     El tema central de los Textos de las Pirámides es el viaje del Rey al ultramundo —o mejor dicho, al presunto ultramundo—, en el cual él es identificado con el dios Osiris y asciende al cielo, donde él es transformado en una estrella. En este reino del otro mundo él tiene muchas aventuras en las cuales él encuentra a varios dioses y a otras entidades, y él tiene que persuadirlos para que lo acepten en sus filas. Cuando esto ocurre, él es reencarnado como su propio sucesor, en la forma de Horus, hijo de Osiris.

     La revelación más fundamental de los Textos de las Pirámides es que la religión heliopolitana era esencialmente monoteísta (los admiradores de Akhenatón por favor tomen nota). Aunque había muchas formas de dioses, se entendía que todos ellos representaban muchos aspectos del Único Dios, Atón. De hecho, todas las cosas vivientes eran consideradas como partes de Atón, incluída la Humanidad.

     En la historia heliopolitana de la Creación, al principio el Universo era un vacío informe y acuoso llamado Nun. De éste surgió una colina en forma de falo, el montículo primigenio, el centro de toda la creación. En esta colina, Atón se masturbó hasta llegar a un orgasmo explosivo que dio origen al Universo y lo sembró con la vida. De este acto, el Universo se expandió hacia afuera, llegando a ser cada vez más complejo y desplegándose a través de los muchos niveles de la creación, hasta  que surgió a la existencia el mundo material que habitamos. Atón era hermafrodítico, abarcando tanto los principios masculino como femenino.

     Pero inmediatamente después de su acto creativo surgieron dos seres, el dios Shu y la diosa Tefnut. Otro nombre para Tefnut es Ma'at, la diosa de la justicia eterna y el equilibrio. Shu es el principio masculino, la fuerza activa, y Tefnut el principio femenino que limita, controla y dirige al varón. El principio de dualidad —similar al yin-yang taoísta— es fundamental en el sistema heliopolitano.

     De la unión de Shu y Tefnut nacieron Geb, el dios Tierra, y Nut, la diosa del cielo. Ellos, a su vez, dieron origen a la famosa doble pareja de gemelos —hermano y hermana— de Isis y Osiris, y de Nephyts y Set. Ellos expresan el principio de la dualidad de dos maneras: macho y hembra, y claro y oscuro. Éstos son los nueve dioses de la Gran Enéada, pero ellos permanecen sólo como expresiones de Atón, que alcanzan todos los niveles de la creación, desde el vacío Nun hasta el mundo de la materia en el cual vivimos. Para los heliopolitanos, Osiris era también Geb, y Shu, y Atón.

     A través del descendiente de Isis y Osiris, el niño mágico Horus, el sistema es repetido. Horus se convierte en el jefe de la Enéada Menor, los nueve dioses de este mundo. Horus es para este plano de la existencia lo que Atón es para el Universo. Horus es, en efecto, el dios de este mundo. El sistema heliopolitano es de múltiples capas y expresa varias ideas a la vez de una manera extremadamente elegante. Por ejemplo, en una asociación de imágenes, la aparición de la colina de Atón a partir de Nun fue comparada con la salida del Sol, y el "nacimiento" diario de éste fue considerado como un microcosmos del acontecimiento de la creación original. Por eso Atón es asociado con el dios-sol Ra, a veces referido como Atón-Ra.

     Esto explica la mayor parte de la fluidez, y aparente confusión, en la manera en que los antiguos egipcios parecen haber mezclado y acoplado a sus dioses. Por ejemplo, la asociación de Atón y Horus explica por qué la Esfinge de Giza fue denominada de maneras diversas, y simultáneamente, como la "Imagen Viviente de Atón", Horakhti ("Horus del Horizonte") y Ra-Horakhti. Ella fue construída de cara hacia el Sol naciente, Ra, que se corresponde con la creación del Universo por Atón, quien también fue identificado con Horus, jefe de la Enéada Menor y Dios de este mundo.

     Pero hay más en este sistema complejo y elegante que simplemente una serie de correspondencias metafísicas.

     En el mito heliopolitano de la Creación, el Universo brota desde un punto de singularidad y se expande, llegando a ser cada vez más complejo a medida que nacen nuevos niveles de la creación, hasta que aparece el mundo material que habitamos. Esto es sorprendentemente similar a las modernas teorías de los orígenes y evolución del Universo, el "Big Bang" y el Universo en Expansión. Pero los mitos heliopolitanos van mucho más allá que esto.

     Aunque Nun, el vacío original, es informe, también es descrito como el agua. Es dentro de esto que aparece la Colina de Atón, la que es equiparada con el Sol. Curiosamente, los científicos han descubierto sólo recientemente que se encuentra agua en el espacio interestelar en cantidades mucho mayores que las anteriormente consideradas posibles. Se cree ahora que tales nubes de agua desempeñan un papel vital en la creación de estrellas, o, en otras palabras, soles. Los científicos modernos, en efecto, están diciendo que los soles surgen del agua, de nubes informes de agua. ¿Es posible que los sacerdotes y sacerdotisas de Heliópolis supieran esto también?.

     Hay otro paralelismo igualmente provocador. Recientemente, un equipo de la NASA que investiga los orígenes de la vida en el Universo hizo un anuncio asombroso. Durante décadas los científicos han estado tratando de crear, en laboratorio, algunas de las complejas moléculas que son necesarias para la vida, y siempre han fallado.

     Sin embargo, este equipo de la NASA recreó las condiciones encontradas dentro de las nubes de gas que hay en el espacio interestelar, y encontró que estas moléculas extremadamente complejas podrían no sólo ser creadas muy fácilmente sino que prácticamente se formaron por sí mismas. Es, por lo tanto, más fácil para las moléculas necesarias para la vida primitiva evolucionar en el espacio que en un planeta. Ellas son probablemente "sembradas" luego en los planetas por cometas, donde ellas pueden comenzar entonces a evolucionar en formas de vida más complejas.

     Esto llevó incluso al líder del equipo de la NASA a declarar: "Comienzo a creer realmente que la vida es un imperativo cósmico".

     En otras palabras, la vida —o el potencial para la vida— existe a través de todo el Universo. El escritor e investigador belga Philip Coppens ha señalado que todo esto está implícito en el mito heliopolitano de la Creación, en el cual Atón siembra con vida el Universo.

     Es altamente significativo que el objeto más sagrado de Heliópolis haya sido la piedra ben-ben, que la mayoría de los egiptólogos cree que puede haber sido de origen meteórico. El nombre "ben-ben" se deriva de la palabra egipcia antigua que significa "semilla" o "semen", encapsulando brillantemente el concepto de la siembra de la vida en la Tierra por medio de objetos del espacio.

     Frente a estas comprensiones —así como los famosos misterios de las avanzadas habilidades técnicas de los egipcios antiguos— naturalmente llegamos a considerar la pregunta de dónde ellos habían adquirido tal conocimiento. ¿Dónde, o de quién, habían aprendido ellos tales cosas?.

     Pero también hicimos otra pregunta. Estos misterios tienen que ver con cosas que sucedieron en el pasado antiguo, y el problema obvio es que no podemos estudiar el pasado directamente. No podemos regresar en el tiempo y ver lo que ocurrió por nosotros mismos. Por lo tanto nos quedamos con la interpretación de las pruebas arqueológicas y textuales, que inevitablemente conducen a algún grado de especulación. La pregunta que hicimos fue: ¿hay algún paralelo para la adquisición de un conocimiento inexplicablemente avanzado que podamos estudiar directamente, o, en otras palabras, que esté ocurriendo en el mundo hoy? Creemos que lo hay.

     Pero primero vale la pena considerar cómo tendemos a pensar que la gente aprende nuevas habilidades. Normalmente pensamos que hay sólo dos maneras, tanto si hablamos de un individuo o de una civilización: o las aprendemos por nosotros mismos mediante experimentación o por ensayo y error, o alguien más (quien ya está adiestrado) nos enseña.

     Éste es, en resumen, el problema de la anómala sofisticación del antiguo Egipto (y de muchas otras civilizaciones antiguas). No hay evidencia arqueológica de un proceso de desarrollo gradual de estas habilidades. Por lo tanto, lógicamente nosotros tenemos que recurrir al segundo método, y presuponer que a ellos les fueron enseñadas estas cosas por una civilización perdida o por antiguos astronautas.

     Pero, ¿y si hubiera una tercera manera de adquirir conocimiento? En un nivel individual, sabemos que la hay: la inspiración. Pero ¿puede esto aplicarse a una cultura entera? Y de ser así, ¿cuál sería el mecanismo detrás de ello?; ¿hay alguna prueba para tal cosa?

     La hay. Y es algo que está teniendo lugar hoy. Durante nuestra investigación nos encontramos con el innovador trabajo de un antropólogo suizo llamado Jeremy Narby, quien en 1995 escribió un libro llamado "The Cosmic Serpent, DNA and the Origins of Knowledge". Hace aproximadamente quince años, Narby estaba estudiando a la gente indígena del Amazonas peruano, y quedó fascinado por el asombroso conocimiento botánico que ellos tenían, específicamente por su uso de plantas para objetivos médicos y otros. Lo que más le intrigó fue cómo esta gente supuestamente primitiva había adquirido este conocimiento.

     Ya que ellos no tienen ninguna ciencia en el sentido que la entendemos, ellos deben haber aprendido a hacer sus medicinas por el método de ensayo y error. Pero hay aproximadamente 80.000 especies de plantas que crecen en el bosque tropical del Amazonas, de manera que descubrir un remedio eficaz usando sólo dos de ellos requeriría teóricamente probar cada combinación posible, un poco menos de cuatro mil millones. Pero muchas de sus medicinas implican no sólo dos plantas, sino varias. Si ellos hubieran encontrado sus recetas mediante experimentación, habría tomado millones de años encontrar sólo unas cuantas, y a pesar de todo, ellos tienen una variedad enorme de medicinas y otras sustancias útiles. Agregado a esto, la preparación de muchas de ellas implica mucho tiempo y procesos complejos con muchas etapas. El ejemplo clásico es el curare.

     Éste es un potente veneno cuyos ingredientes derivan de varias plantas diferentes, y que, indica Narby, se adapta a un conjunto muy preciso de requerimientos. Los cazadores necesitaban algo que, al ser untado en las puntas de los dardos de cerbatana, no sólo matara a un animal sino que también asegurara que no apretaría su puño de muerte en un brazo de un río y muriera fuera de alcance (como a menudo ocurre con los animales muertos por flechas). Y la carne tendría que ser segura para comer. Esto parece ser un pedido muy exigente, pero el curare cumple con todas estas exigencias perfectamente. Es un relajante muscular, que mata deteniendo los músculos respiratorios. Es eficaz sólo cuando se inyecta directamente en la corriente sanguínea —de aquí que se aplique por medio de una cerbatana— y no tiene ningún efecto cuando se toma por vía oral.

     El tipo más común de curare requiere un complicado método de preparación en el cual los extractos de varias plantas son hervidos juntos durante tres días, durante los cuales son emitidos vapores letales. Y el resultado final necesita una pieza específica de tecnología —la cerbatana— para ser aplicado. ¿Cómo fue descubierto todo esto?.

     El problema se vuelve aún más incomprensible, porque no menos de cuarenta tipos diferentes de curare son usados en el bosque tropical del Amazonas. Todos hacen el mismo trabajo, pero usan ingredientes ligeramente diferentes, porque las mismas plantas no crecen en cada región. Por lo tanto, en efecto, el curare fue inventado cuarenta veces.

     Después de quedar perplejo por tales cuestiones durante mucho tiempo, Narby comprendió que el mejor modo de encontrar una respuesta era preguntar a los amazónicos mismos. Entonces ¿cómo afirman ellos que han descubierto el curare, y todas las otras sustancias sacadas de las plantas que ellos usan? En realidad, ellos no se atribuyen el crédito de ello. Ellos afirman que todo les fue dado por los espíritus mediante sus chamanes.

     Los chamanes han existido en todo el mundo, sobre todo en las sociedades tribales. Ellos son los que solían ser llamados médicos-brujos, médiums de trance especialmente talentosos y muy entrenados, que usan sus talentos para curar, localizar la mejor caza y encontrar agua en tiempos de sequía. En resumen, ellos ayudan a solucionar los problemas de la tribu, y a ayudarla a sobrevivir. El chamán hace esto entrando en trance, que puede ser inducido en una variedad de formas, desde girar, tocando tambores y bailando, hasta tomando drogas psicoactivas sacadas de plantas u hongos.

     Aquellos chamanes estudiados por Narby en Perú consiguen su trance ingiriendo una mezcla de una planta llamada ayahuasca, que imita una sustancia que se encuentra naturalmente en el cerebro humano y que, en grandes dosis, es un potente alucinógeno.

     Cuando está en trance, el espíritu del chamán va en un viaje hacia otro reino, en el cual él enfrenta horribles peligros. Pero una vez que él ha vencido a sus adversarios, se comunica con inteligencias superiores, que a menudo aparecen en forma de animales, que contestan sus preguntas.

     Como en los cuentos de hadas, los espíritus sólo contestan las preguntas que se les hacen; ellos rara vez, si es que alguna, entregan voluntariamente información extra. De este modo, si el chamán les pregunta cómo curar la meningitis de la muchacha del pueblo, ellos le darán dicha información, pero ellos tampoco le dirán cómo curar el cáncer de un anciano a menos que él pregunte expresamente. Y esto puede implicar otro viaje.

     Esto es lo que los amazónicos dijeron a Jeremy Narby acerca de cómo ellos conocen las propiedades de las plantas y cómo combinarlas. Pero ellos también afirman que así es cómo ellos aprendieron técnicas específicas, como la carpintería y el tejido, de hecho, todas las artes y oficios necesarios para la supervivencia. Debemos enfatizar que el conocimiento de los amazónicos de la farmacología (drogas derivadas de las plantas y sus usos potenciales y reales) no es sólo sorprendente en lo que consideramos pueblos primitivos, sino que realmente excede al de la ciencia occidental moderna.

     Muchas medicinas modernas fueron tomadas de aquellas usadas en el Amazonas. El curare, por ejemplo, es usado en cirugía del corazón. Incluso las gigantescas compañías farmacéuticas no tienen la capacidad de desarrollar productos que satisfagan las exigencias específicas tan rápidamente, tan fácilmente —y de manera natural— como lo pueden los chamanes amazónicos.

     Ésta es, de hecho, una analogía exacta para el problema planteado por el conocimiento anómalo de los antiguos egipcios de, por ejemplo, técnicas de construcción altamente sofisticadas. Aunque se trata de dos campos muy diferentes de conocimiento, el problema básico para explicar el conocimiento es exactamente el mismo.

     ¿Podría ser que los antiguos egipcios adquirieran el conocimiento de cómo construír pirámides por la vía de los chamanes, preguntando a los grandes espíritus directamente? Se podría pensar que hay un paso demasiado grande entre elaborar pociones y diseñar y construír una de las edificaciones más grandes y más duraderas del mundo, pero Jeremy Narby nos indicó que en algunas antiguas civilizaciones americanas ambas habilidades existían lado a lado. Los aztecas, los incas y los mayas construyeron templos comparables a los de Egipto, y atribuyeron su conocimiento de cómo construírlos a sus dioses. Pero ellos también afirmaban que los dioses también les habían enseñado otras artes, como el uso de plantas para la sanación, y la astronomía.

     Así, hay un analogía directa para el conocimiento misterioso del antiguo Egipto, y evidencia de su avanzada tecnología, en algo que está teniendo lugar hoy.

     Entonces ¿podría la religión heliopolitana haber estado basada en una forma de chamanismo? Es instructivo estudiar las experiencias del antropólogo Michael Harner entre los indios conibo del Amazonas peruano en los años '60. Él tomó la bebida alucinógena de los chamanes, y más tarde escribió:

    «Durante varias horas después de beber el brebaje me encontré, aunque despierto, en un mundo literalmente más allá de mis sueños más salvajes. Encontré a gente con cabeza de ave, así como criaturas parecidas a dragones que explicaban que ellos eran los dioses de este mundo».

     Gente con cabeza de ave. ¿No nos recuerda esto al dios Thoth con cabeza de ibis y a Horus con cabeza de halcón? Los egipcios tenían muchos dioses con cabeza de animal, incluyendo a la temible Sekhmet con cabeza de leona y a Anubis con cabeza de chacal. ¿Viven todos ellos a través de la puerta estelar de la visión chamánica? En los Textos de las Pirámides hay muchos pasajes que son un paralelo exacto de la experiencia chamánica.

     En los Textos de las Pirámides leemos cómo el Rey, que es identificado con Osiris, debe enfrentar ordalías aterradoras, similares al mito del dios mismo, en el cual él fue cortado en trozos por el malvado dios Set, siendo más tarde re-ensamblado y devuelto a la vida por su hermana-esposa Isis. Esto es prácticamente idéntico a la clásica experiencia chamánica en la cual el chamán es cortado en pedazos y mágicamente recompuesto antes de ascender hacia el mundo de los espíritus.

     Jeremy Narby hizo un estudio del chamanismo por todo el mundo, y encontró muchos temas comunes en las visiones chamánicas. Un importante ejemplo es el de serpientes que son portadoras de la sabiduría. Esto se encuentra incluso en culturas que viven en regiones donde no hay ninguna serpiente.

     Otro tema común es el de los gemelos divinos, también como portadores de sabiduría. Narby indica que la palabra azteca "cóatl", como aparece por ejemplo en el nombre Quetzalcóatl, significa tanto "serpiente" como "gemelo". Esto nos recuerda los dos pares de gemelos en el panteón heliopolitano: Isis y Osiris, y Nephtys y Set.

     Otro elemento central común a chamanismo por todo el mundo es el de una escala que une el Cielo y la Tierra, que el chamán sube para encontrar a los espíritus de la sabiduría. Como Narby dice:

    «Ellos hablan de una escala, o una vid, una cuerda, una escalera de caracol, una escala de cuerda enroscada, que conecta el Cielo y la Tierra y que ellos usan para acceder al mundo de los espíritus. Ellos piensan que estos espíritus han venido del cielo y han creado la vida en la Tierra».

     Significativamente, las mismas imágenes se encuentran en los Textos de las Pirámides. Por ejemplo, hablando de Isis como la personificación de la escala, ellos dicen:

    «Con respecto a cualquier espíritu o cualquier dios que me ayudará cuando subo al cielo por la escala del dios; mis huesos son reunidos para mí, mis miembros son recogidos para mí, y salto hasta el cielo en la presencia del dios del señor de la escala».

     La ascensión a la Vía Láctea es un tema central de los Textos de las Pirámides. El hecho de que Isis esté personificada como la escala es interesante porque esto nos lleva a la cuestión entera del papel de las mujeres en el chamanismo. Hemos estado diciendo "él" siempre que hemos hablado de chamanes, porque prácticamente todos ellos son varones.

     Estuvimos en una conferencia en Londres hace aproximadamente cuatro años en la cual Jeremy Narby hablaba. Durante el momento de las preguntas, alguien del auditorio preguntó por qué él no había mencionado a chamanes femeninos. Él contestó que el lugar de las mujeres en esto es muy interesante. En los ritos chamánicos amazónicos que él había presenciado, el chamán toma ayahuasca, entra en trance, y luego se marcha en su vuelo hacia el otro mundo.

     Pero al lado de él hay una mujer, y ella lo acompaña en su viaje, experimentando exactamente las mismas visiones que él. Es su trabajo hacer que él las recuerde cuando vuelve, porque los chamanes a menudo olvidan sus experiencias. Pero ella hace esto sin tomar ayahuasca. ¿Cómo pueden las mujeres hacer esto sin recurrir a medios artificiales, a la droga? Parece que ciertas mujeres encuentran que la experiencia chamánica viene a ellas de manera completamente natural. No conocemos los detalles de esto, porque en las sociedades tribales los misterios masculinos y los misterios femeninos son mantenidos estrictamente aparte.

     Hasta hace poco, la gran mayoría de los antropólogos occidentales ha sido masculina, de manera que si a ellos se les ha permitido entrar en algún secreto, han sido los masculinos. Por consiguiente, la literatura sobre chamanismo femenino es prácticamente inexistente. El hecho de que Isis desempeñe este papel en los Textos de las Pirámides sugiere que las mujeres jugaban una parte importante en el chamanismo egipcio, y sabemos que había sacerdotes femeninos en Heliópolis.

     Es generalmente aceptado como un hecho que los Textos de las Pirámides describen el viaje del Rey hacia el otro mundo, pero hay mucha evidencia interna de que esto simplemente no es tan así, o mejor dicho, que ellos no describen exclusivamente un viaje al más allá en absoluto.

     Creemos que ellos realmente describen el clásico vuelo "fuera del cuerpo" del chamán, que a menudo es considerado, significativamente, como físicamente muerto mientras está en su trance, en el cual él visita el mundo de los muertos. Los dioses y monstruos encontrados en los Textos de las Pirámides son sorprendentemente similares a aquellos descritos a través del mundo por chamanes tribales.

     Hay muchas formas para que los chamanes entren en trance, que incluyen giros, baile, tamboreo y empujar la mente y el cuerpo más allá del límite mediante un dolor inducido. Todas estas técnicas producen alguna forma de estado alterado de conciencia, quizá alucinaciones, ciertamente una aparente falta de vida física y un estado de alerta mental y espiritual. Pero se debe decir que el modo más favorecido de inducir el trance chamánico es mediante el uso de drogas psicoactivas.

     Jeremy Narby pasó mucho tiempo investigando a los chamanes del bosque tropical amazónico, en particular su uso de la ayahuasca. El propio Narby tomó ayahuasca y, aunque al principio lo puso violentamente enfermo, él luego entró en el estado del trance sagrado, donde tuvo una visión particularmente significativa.

     Él encontró dos serpientes gigantescas que hablaron con él. Ellas le dijeron que él era "sólo un ser humano", lo cual lo humilló. Él más tarde dijo que ellas le indujeron pensamientos que él no fue capaz entonces de tener por sí mismo. Todo esto le hizo examinar su arrogancia occidental y sus pre-concepciones sobre la vida y el lugar de la Humanidad en el esquema de las cosas, que lo llevaron directamente a escribir su innovador libro. Como veremos, las serpientes son muy importantes. Por el momento, basta decir que la propia experiencia de Narby mostró que el estado chamánico puede proporcionar un conocimiento de otro modo inaccesible y una manera completamente diferente de mirar las cosas.

     Le preguntamos a Narby si él pensaba que su teoría sobre la adquisición chamánica del conocimiento podría aplicarse al antiguo Egipto. Él contestó que él estaba poco dispuesto a comentar sobre esto, ya que aquello estaba fuera de su área de especialización, pero él sugirió que si pudiéramos establecer que ellos usaban drogas para objetivos sagrados, esto establecería una fuerte conexión con las culturas chamánicas.

     Para ser honestos, no sabíamos entonces si tales drogas fueron usadas en el antiguo Egipto, pero por una increíble sincronía prácticamente al día siguiente había un programa en el Canal 4 de la serie Plantas Sagradas (Sacred Weeds) sobre el posible uso del lirio acuático azul como una droga psicoactiva en el antiguo Egipto.

     En efecto, ha sido reconocido durante mucho tiempo que el lirio azul era importante para los egipcios, porque fue representado en muchas pinturas murales y papiros. Éste incluso forma el diseño de los pilares del Templo de Karnak. Los egiptólogos creen que era tan popular simplemente porque es muy hermoso. Hay muchas pinturas de jovencitas prácticamente desnudas en un contexto de fiesta con lirios azules pegados —a menudo un poco oblicuamente— en sus tocados o cinturones. De hecho, el lirio azul está tan frecuentemente asociado con ambientaciones de fiesta que algunos investigadores fueron llevados a preguntarse si ellos no eran, en realidad, simplemente hermosos sino además drogas recreativas.

     El programa intentaba examinar las propiedades del lirio azul y, sí, tiene realmente un efecto psicoactivo, aunque el Canal 4 se equivocara por precaución y sólo usara una dosis muy baja en sus voluntarios. Sin embargo, tenemos muchas razones para creer que los antiguos egipcios probablemente no tenían tales escrúpulos. Al final del programa, uno de los contribuyentes, el historiador Michael Carmichael, dijo que en cantidades más grandes el lirio azul podría ser usado para inducir trances chamánicos.

     Es, quizás, significativo que el lirio azul fuera sagrado para Atón, el dios de Heliópolis.

     Nos pusimos en contacto con Michael Carmichael y hablamos de todo el asunto. Él dijo que se sabe que los antiguos egipcios usaron muchas drogas, incluyendo opio, mandrágora y cáñamo indio. Carmichael había hecho un estudio específico de todo esto, pero no había escuchado hablar de la obra de Jeremy Narby, aunque él había llegado prácticamente a las mismas conclusiones sobre la adquisición de conocimiento durante el trance chamánico.

     Deberíamos decir en este punto que no estamos de ninguna manera animando a usar drogas. Debe señalarse que los chamanes son altamente entrenados y experimentados en sus técnicas. No piense que podemos sólo usar alguna droga u otra y luego tendremos todos extraordinarias visiones chamánicas. No las tendremos. Nos pondremos muy enfermos, quizá sufriremos problemas psicológicos, y tal vez incluso muramos.

     No hay atajos hacia la iluminación espiritual. Y hay otros peligros aparte de los físicos. No todas las entidades encontradas en las visiones son benévolas. Muchas son trapaceras, inclinadas a engañar a los inexpertos e incautos. Los chamanes saben reconocerlas y burlarlas. La gente inexperta puede ser engañada, o incluso poseída. De este modo, sabemos que es posible para la gente adquirir un conocimiento avanzado y sofisticado directamente de alguna fuente.

     ¿Es así cómo los antiguos egipcios descubrieron, por ejemplo, cómo construír las pirámides, o los secretos del cosmos?.

     En efecto, podemos ser, paradójicamente, capaces de deducir que esto es así a partir de las cosas que los egipcios antiguos no sabían. Recuerde: los chamanes amazónicos consiguen respuestas específicas tras preguntas específicas, no menos, pero ciertamente no más que aquello por lo que ellos preguntan.

     Los egipcios, por todas sus avanzadas técnicas de construcción, no tenían ningún concepto del arco arquitectónico. El arco es un modo particularmente eficiente de distribuír el peso, comparado con los dinteles rectos. Sin embargo, construír dando la forma de un arco requiere un salto conceptual y un entendimiento de la distribución del peso. Quizás esto también explica el hecho de que los antiguos egipcios no construyeron grandes puentes.

     Hay más pruebas de que ellos no tenían ninguna comprensión de las complejidades de la distribución del peso. Recientemente, el egiptólogo francés Jean Kerisel sostuvo que las grietas en el techo de la Cámara del Rey en la Gran Pirámide no fueron causadas, como generalmente se cree, por un terremoto en algún punto en la larga historia del monumento, sino que realmente ocurrieron mientras estaba siendo construída.

     Esto sucedió porque los constructores no apreciaron las consecuencias de yuxtaponer granito y piedra caliza, que se comprimen en proporciones diferentes. A pesar de todas las maravillas de la construcción de la Gran Pirámide —la extracción, el transporte, la formación y la colocación de tales bloques colosales de piedra—, los constructores cometieron un simple error técnico que sería evitado por cualquier estudiante moderno de arquitectura. Todo sobre los antiguos egipcios es práctica, no teoría.

     Es como si les hubieran dado respuestas específicas a preguntas específicas, como a los chamanes amazónicos.

     Podría parecer que hay un gran salto desde construír las pirámides a comprender las propiedades de las plantas, pero sostenemos que ambas habilidades fueron el resultado del mismo proceso. No conocemos los límites del conocimiento que puede ser adquirido a la manera del chamán. ¿Podía aquél, por ejemplo, incluír técnicas para la explotación de canteras y el traslado de enormes bloques de piedra?; ¿podría incluír información sobre estrellas distantes y los orígenes del cosmos?.

     En nuestra charla anterior estuvimos examinando el misterioso conocimiento de la tribu dogón del Oeste de África acerca del sistema estelar de Sirio, que Robert Temple cree que se deriva del contacto real con seres de aquel sistema. Pero ¿podría el conocimiento de ellos haber sido adquirido usando la técnica chamánica, preguntando a los espíritus acerca de la estrella más brillante en el cielo?. Hay aspectos claramente chamánicos en la religión y la mitología dogón. Por ejemplo, los dioses de los dogones son pares de gemelos, que es un tema común del chamanismo en todo el mundo.

     Todas las culturas tribales usan las habilidades de los chamanes, pero ¿significa esto que ésta es una práctica primitiva, algo de lo que una sociedad sale cuando se hace más sofisticada? En el Amazonas, es verdad que los chamanes sólo dan la información que es necesaria para la supervivencia del día a día, pero ¿qué pasaría si el chamanismo siguió existiendo después de que una cultura se hizo más organizada y sofisticada?; ¿cuáles serían los límites del conocimiento que sus chamanes podrían reunir?.

    Y si los egipcios hubieran reforzado el chamanismo en su avanzada cultura, ¿podrían ellos haber llevado su búsqueda del conocimiento a nuevos niveles?; ¿podría el sacerdocio de Heliópolis haber sido, en efecto, un colegio de chamanes?.

     La gran pregunta es: ¿quién o qué proporciona esta información?. ¿Son reales las entidades, los espíritus o los dioses, o son una especie de dramatización del subconsciente de los chamanes?. ¿Realmente el chamán va a alguna parte en su vuelo visionario, o está todo en la mente?.

     El asunto entero de la realidad del ultramundo es uno muy complejo que ha recibido poca atención científica o académica, pero que está comenzando ahora por fin a atraer el estudio serio. En el análisis final no conocemos las respuestas, pero al menos alguna gente está comenzando a formular las preguntas. Jeremy Narby ha hecho una sugerencia enormemente provocadora de reflexión. Hemos visto que él identificó ciertos elementos comunes en el chamanismo por todo el mundo. Está el tema de los dioses gemelos y de las serpientes como portadoras de sabiduría, a menudo combinado en la forma de serpientes gemelas que dan a conocer grandes secretos.

     Narby mismo encontró dos serpientes gigantescas cuando él tomó ayahuasca. Está también el tema de la escalera de cuerda que se enrosca o la enredadera retorcida. Otro tema es el de los espíritus que los chamanes encuentran, quienes a menudo afirman que ellos están de alguna manera presentes en cada cosa viviente, que ellos son la vida misma...

     A Narby se le ocurrió, a partir de aquella declaración, que aquellas imágenes comunes de serpientes gemelas y escalas que se enroscan son descripciones de la doble hélice del ADN. De hecho, si se enderezaran las hebras del ADN, parecerían exactamente una escala de cuerda.

     Lo que Narby sugiere es que el chamán, de algún modo, se comunica con su propio ADN, y es de allí de donde él consigue la información. Esto puede parecer extraño, pero se debe recordar que no conocemos la función del 97% del ADN, que la ciencia llama "ADN basura" (junk DNA), pero que Narby sugiere que llamemos "ADN de misterio". Toda la diversidad de la vida es explicada por sólo el 3% del ADN, de modo que parece inconcebible que el otro 97% no tenga ninguna función. ¿Pero qué podría hacer éste?.

     Narby va más adelante. Él señala que se sabe que el ADN en una célula realmente intercambia señales con el ADN en otras células. Él sugiere que, una vez que alguien se conecta con su propio ADN, éste puede comunicarse entonces a través de organismos, a través de especies —incluso a través del límite entre animales y plantas—, y que la totalidad de todo el ADN en el mundo forma una especie de matriz.

     Quizás esto podría explicar fenómenos como la telepatía y la percepción extra-sensorial. El ADN en una célula transmite y recibe señales del ADN presente en otras células. Esto es hecho emitiendo fotones, es decir, ellos realmente intercambian señales en forma de luz, extrañamente en una longitud de onda que es visible para los humanos. Quizá es de aquí de donde conseguimos el concepto de ser "iluminado", y esto podría ser una descripción literal de la "Luz" del Gnosticismo.

     Son recién los primeros días para la teoría del ADN, pero, a nuestro parecer, tiene mucho a su favor. Lo que es seguro es que los chamanes adquieren el conocimiento directo de alguna fuente sin ningún proceso de ensayo y error. Esto es el conocimiento que ellos no tenían antes, conocimiento útil que no podemos explicar, y que a menudo es más avanzado que el nuestro. Esto es algo que está ocurriendo ahora mismo, y no hay ninguna sugerencia de visitantes de continentes perdidos o de aterrizajes de naves espaciales.

     Hemos llamado a nuestro libro The Stargate Conspiracy, que algunos toman como una referencia a la película y serie de televisión (Stargate). En realidad, esto es bastante en gran parte una referencia a la antigua palabra egipcia "sba", que significa tanto "estrella" como "puerta de acceso". A diferencia del concepto de la película, en la cual hay un portal físico a través del cual usted puede pasar hasta encontrarse con los dioses espaciales, nosotros sugerimos que la verdadera puerta estelar está muchísimo más cerca de casa. Está probablemente incluso dentro de cada célula de nuestros cuerpos.

     Quizá en la búsqueda de la sabiduría de gurúes y otros que tienen agendas secretas, realmente nos estamos alejando de la iluminación espiritual. Quizás deberíamos reconocer que no sólo la puerta estelar sino también los dioses están dentro de todos nosotros.–






2 comentarios:

  1. Uno de los problemas es “creer”

    Esa palabra implica retroceso, estancamiento que no es otra cosa que “muerte” de forma alegórica no literal, todo está basado en la suposición, con ya ciertas premisas de base, estas premisas de alguna forma empiezan con que los antepasados, son tontos indígenas o nativos, sean de donde sean, sumerios , egipcios, mayas, hindúes, etc, etc.

    La suposición nos lleva a tener cálculos tremendamente equivocados en nuestros resultados, partiendo por supuesto de una base falsa, confiamos en los arqueólogos que a su vez forman parte de una planilla de un adinerado miembro de alguna sociedad o fraternidad o amigos de alguna casa real o gobierno, etc...

    Tenemos esa confianza y “fe” ciega, y partimos con premisas totalmente equivocadas, “creemos” que nuestra civilización “moderna” es el top de lo Top, por su “tecnología”, pero a pesar de todos sigue sumergida en la oscuridad y la animalidad, la violencia a grandes escalas, pero ha de ser por la naturaleza del “hombre” el sapiens, sugieren todos.

    En un mundo donde todo está invertido, no se puede “creer”, seria el tiro de gracia finalmente, que seamos producto de una mejor raza “evolucionada “ producto de nuestra propia tecnología “avanzada” ni mucho menos, aunque se dice que el tiempo es curvo, pero también es lineal, por lo tanto hay dos formas y ópticas de cálculo, y tal vez puedan haber otras, pero lo que considero es que estamos de más a menos, de la cúspide al fondo, se ha reemplazado la verdadera tecnología avanzada por una imitación barata, y todavía nos dicen que creamos que somos insuperables, nos creemos superiores porque tomamos un sinfín de medicinas, tenemos al alcance psicólogos y psiquiatras, tenemos una variedad de drogas psicodélicas y hemos alcanzado la gloria con el Internet y las tele-comunicaciones, los vehículos, somos los mejores en cerrar fronteras y ponernos a la orden con sistemas sofisticados de control de masas, de manera negativa para nosotros mismos, vivimos en edificios que más parecen gallineros o colmenas, (china y las grandes metrópolis). Mientras África es el continente más rico del mundo, es la tragedia más grande que conocemos, como la gran paradoja, como un guiño al control mental ya implantado desde hace rato, a este nivel se ve que todo va en picada a la máxima velocidad con éxito para abrazar el próximo nivel en la profundidad (el transhumanismo). Pero somos inigualables, insuperables, y estamos orgullosos de eso, y miramos hacia el pasado con desplante y arrogancia con un traje de hugo boss, y pronunciamos con desdén “pobres ignorantes incultos que solo podían escribir con glyphos inentendibles, tontos que miraban el cielo, semidesnudos y adoraban árboles”, y damos la espalda y damos nuestro consentimiento para que se quemen esos últimos grimorios del pasado”.

    Se nos infecta el cerebro, con clásicos films donde nativos son los ignorantes que es necesario que la Iglesia rescate, que se lleve la modernidad para dejen de ser salvajes y derribar esos bosques ancestrales para construir con acero y mezcla de color gris.

    La verdadera tecnología está fuera de nuestro alcance, estamos en una imitación barata de tecnología, inservible, totalmente encerrados y condicionados a tal grado de estar cerca de pasar a ser simples animales salvajes, que solo hablan sin saber que se está diciendo, un tipo de autómata orgánico tal cual.

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