BUSCAR en este Blog

viernes, 29 de agosto de 2014

Picknett y Prince - El Surgimiento de la Tosca Bestia



     Escrito a fines del siglo pasado, el siguiente artículo de Lynn Picknett y Clive Prince, que encontramos en bibliotecapleyades.net y que hemos traducido agregándolo al anterior de ellos sobre Egipto también, realiza algunas advertencias con respecto a los peligros que hay en aceptar nuevas teorías, en este caso referentes a la Esfinge, que carecen de base de sustentación y se fundamentan sólo en la fe que depositan los creyentes. Este artículo (The Rise of the Rough Beast) traza la ilación conceptual de algunas nociones que pueden convertirse en un lugar común al menos entre el público menos ilustrado. La bestia que puede surgir se refiere, literalmente, a un poema de William B. Yeats citado al final, y figuradamente, a una eventual mentira histórica y mitológica puesta en marcha por oscuras agendas que no son sino de carácter político. Hay datos que los autores proporcionan que a su vez no son totalmente dignos de crédito, como se comprenderá.


El Surgimiento de la Tosca Bestia
por Lynn Picknett y Clive Prince



     A medida que nos acercamos al Milenio, hay un creciente sentido de expectativa de que algún acontecimiento, o revelación, cambiará al mundo para siempre. Para los fundamentalistas cristianos es la Segunda Venida, pero usted no tiene que ser un fundamentalista cristiano para compartir la creencia de que el mundo pronto va a cambiar, y a cambiar radicalmente.

     Una cosa que tienen en común muchas de estas expectativas es el sentimiento de que el pasado se está poniendo al día con nosotros en cuanto a que la transformación de nuestro futuro, de algún modo, estará relacionada con el pasado antiguo. Los sitios antiguos alrededor del mundo son el foco de la Fiebre del Milenio, pero ninguno más que los de Egipto, y en particular la Meseta de Giza. Muchos creen que alguna revelación relacionada con la Gran Pirámide, o con la Esfinge, será el detonante para una Nueva Era.

     Tal expectativa, tal esperanza, tal creencia, es muy, muy potente. Está abierta de par en par para ser explotada no sólo con fines de ganancia financiera sino también por aquellos que quieren tratar de cambiar el modo en que pensamos. Y eso es lo que Lynn y yo creemos que está sucediendo. Nuestro libro The Stargate Conspiracy describe un complot, que ya tiene 50 años, para crear expectativas, y luego explotarlas, sobre el antiguo Egipto como parte de lo que equivale a un programa de ingeniería social. Es un complot a muy alto nivel que, esencialmente, pretende secuestrar los mismísimos misterios reales del antiguo Egipto a fin de empujar otras ideas cuasi-religiosas e incluso políticas. Instrumentos de este complot son las unidades de guerra psicológica de las agencias de Inteligencia.

     En el centro de la conspiración está la manipulación de las creencias acerca de los orígenes y la historia de la civilización humana, en particular de las creencias acerca de la existencia de una avanzada civilización en el pasado antiguo y su influencia sobre las civilizaciones históricas más tempranas conocidas, principalmente la de de Egipto.

     Pero la conspiración usa ideas y conceptos que han estado circulando durante un muy largo tiempo en el mundo ocultista. Nuestro libro explora los orígenes de aquellas ideas, y muestra cómo en años recientes ellos han sido impulsados entre el público de la corriente dominante. En resumen, ideas sobre los orígenes y la historia de la civilización humana que fueron desarrolladas en círculos ocultistas en el siglo XIX están siendo promovidas ahora entre el público como si ellas hubieran sido confirmadas por la investigación reciente.

     El punto importante es que esas ideas fueron originalmente desarrolladas para apoyar sistemas específicos de creencias o doctrinas; y algunas de aquellas doctrinas eran, por decir lo menos, muy cuestionables y a menudo francamente peligrosas.

     En años recientes hemos visto una oleada de nuevos libros sobre el Egipto antiguo que han capturado la imaginación de millones de lectores en todo el mundo. Los nombres más conocidos en este campo del Egipto Alternativo son Graham Hancock, Robert Bauval y John Anthony West, y sus obras han contribuído decisivamente a despertar el interés público por los muy reales misterios del antiguo Egipto.

     Para ser claros sobre este punto, no estamos diciendo que Hancock, Bauval y West sean participantes conscientes de la conspiración. Pero sus IDEAS ciertamente están siendo usadas y han sido en algún grado formadas por los conspiradores.

     Este artículo analiza un ejemplo concreto de la forma en que las ideas ocultistas del siglo XIX han influído en el desarrollo reciente del campo del Egipto Alternativo.

     La historia comienza con la Esfinge. Suponemos que todos estarán familiarizados con la controversia en torno a las afirmaciones de que la Esfinge es mucho más antigua que lo que los egiptólogos institucionales creen (que es aproximadamente 4.500 años, es decir, que data de alrededor del 2500 a.C.). Esta afirmación fue hecha en 1990 a consecuencia de un estudio sobre la erosión de la Esfinge y las paredes de su recinto. El instigador de esta investigación fue el egiptólogo alternativo independiente John Anthony West.

     En los años '70 West había llegado a interesarse en la obra de R. A. Schwaller de Lubicz (1887-1961), el filósofo ocultista que en los años '40 y '50 escribió varios libros en francés sobre la religión del antiguo Egipto. Las ideas de Schwaller de Lubicz han tenido una influencia enorme sobre las ideas alternativas y de la New Age acerca de Egipto.

     Schwaller de Lubicz creía que la Esfinge había sido esculpida por visitantes llegados desde la Atlántida, y que el monumento precedía a la antigua civilización egipcia en muchos miles de años. Él observó que la erosión en el cuerpo de la Esfinge y de las paredes del recinto parece ser el resultado de una exposición al agua más bien que a arena arrastrada por el viento, y sostuvo que había sido causada por una gran inundación, la inundación que destruyó a la Atlántida. John Anthony West concordó con esto, y esperaba demostrarlo científicamente.

     En 1990 West logró interesar en este problema a un geólogo estadounidense, Robert Schoch. Este último hizo un estudio de la Esfinge, y concluyó que la erosión era debida al agua, a siglos de exposición a las precipitaciones. Él señaló como responsable a un período de clima extremadamente húmedo entre 7.000 y 5.000 a.C. Si él tiene razón, esto haría de la Esfinge al menos 2.500 años más antigua que lo que se supone que es, lo cual significaría un replanteamiento radical de las ideas convencionales sobre los orígenes de la antigua civilización egipcia.

     La mayoría de ustedes estará familiarizado con esto, y muchos aceptarán esta nueva datación. Sin embargo, el trabajo de Schoch y sus conclusiones son todavía muy polémicos y objeto de debate. El reciente libro de Ian Lawton y Chris Ogilvie-Herald, Giza: the Truth, se ocupa de esta controversia con algún detalle, y presenta evidencia que plantea serios cuestionamientos sobre las conclusiones de Schoch. Sin embargo, el punto más relevante para nosotros es que, incluso si Schoch está en lo correcto, sus fechas de 7.000-5.000 a.C. son las más antiguas permitidas por sus datos. Sin embargo, West (y después de él Graham Hancock) ha presentado el trabajo de Schoch como si realmente apoyara una fecha muchísimo más temprana.

     De manera más significativa, West usa el trabajo de Schoch desvergonzadamente como evidencia de que la Esfinge data al menos de 10.000 a.C., o quizá aún antes. Irónicamente, después de haber conseguido a un experto para que confirmara sus ideas, él luego prescinde de la amplia experiencia de Schoch cuando no le conviene. West declara que en su opinión no hubo precipitaciones suficientes en Egipto en el período dado por Schoch para explicar la erosión. Él declara que usted realmente tiene que remontarse a antes de 10.000 a.C. para encontrar un clima suficientemente húmedo en Egipto que explique una erosión de ese tipo y a esa escala.

     Hancock ha seguido a West, escribiendo que durante el undécimo milenio a.C. en Egipto llovió y llovió y llovió.

     Esto suena muy autoritario. Pero cuando comprobamos estas afirmaciones, encontramos que, según todas las fuentes disponibles con respecto al clima del antiguo Egipto, simplemente no hubo ningún período húmedo en el 11º milenio a.C. Entonces, ¿por qué Hancock y West tienen tantas ganas de hacernos creer en aquella fecha?. ¿Qué hace una diferencia de 3.500 años, cuando incluso ya el hecho de remontar la Esfinge a 5.000 a.C. transformaría radicalmente nuestras ideas acerca de la antigua cultura egipcia?.

     En parte esto debe calzar con las declaraciones del médium estadounidense Edgar Cayce (1877-1945), quien dijo que la Esfinge y las Pirámides fueron construídas por sobrevivientes de la Atlántida en 10.500 a.C. Pero esto también calza con la opinión de la Historia usada para justificar otra forma, muy específica y a nuestro parecer muy alarmante, de la filosofía ocultista. Para entender esto tenemos que volver a la Francia del siglo XIX, y a una ideología política y ocultista llamada Sinarquía. En Gran Bretaña, la Sinarquía no es ampliamente conocida incluso entre aquellos interesados en movimientos esotéricos y sociedades secretas.

     Esto es muy sorprendente, ya que la Sinarquía y su fundador han sido extraordinariamente influyentes. La Sinarquía fue fundada a principios de la década de 1870 por Joseph Alexander Saint-Yves d’Alveydre (1824-1909). Ése fue un período en el cual muchas nuevas ideas políticas se estaban arraigando. Como muchos que poseen una mente conservadora, Saint-Yves estaba alarmado por el ascenso de la Anarquía, y él desarrolló la Sinarquía expresamente a fin de contrarrestarla. Mientras que la Anarquía cree que el Estado no debería tener ninguna autoridad sobre la vida y el comportamiento de un individuo, la Sinarquía tomó la perspectiva completamente opuesta. En otras palabras, mientras más control tenga el Estado sobre el individuo, mejor. Ésta, como usted puede imaginar, fue una idea que tuvo una atracción para muchos.

     Esencialmente, la Sinarquía aboga por el gobierno mediante sociedades secretas o, en sus propios términos, por una élite de iniciados iluminados quienes gobiernan detrás del escenario. Por lo tanto no importa qué partido político tenga el poder en un Estado, o incluso qué sistema político tenga el Estado. Los sinarquistas podrían intervenir y tomar el control de las instituciones estatales claves. Saint-Yves identificó tres pilares claves de la sociedad que, una vez bajo el control de su élite, permitiría que ellos gobernaran sin la población, incluso siendo ésta consciente de la existencia de dicha élite. Éstas eran las instituciones políticas y sociales, las instituciones económicas y las instituciones religiosas.

     Aunque la Sinarquía puede gobernar por lo tanto en cualquier clase de Estado, por motivos obvios ella se encuentra más en casa entre regímenes totalitarios (donde el poder es tenido por menos personas, y el régimen dirigente no cambia tan a menudo como el de una democracia). Esto siempre por lo tanto ha atraído a un gran número de seguidores de la Derecha. La Sinarquía está totalmente opuesta a las ideas de democracia e igualdad social, ya que cree que algunas personas, es decir, los sinarquistas, son los líderes naturales.

     Sin embargo, la Sinarquía como fue ideada por Saint-Yves no era un movimiento puramente político. Saint-Yves era activo en el mundo esotérico de la Europa del siglo XIX; él fue, por ejemplo, un amigo de figuras claves como Víctor Hugo y Lord Bulwer-Lytton, y de ese modo incorporó ideas místicas y ocultistas específicas en su sistema.

     Saint-Yves creía en la existencia de seres espiritualmente superiores que podían ser contactados telepáticamente. La élite de él estaría compuesta de gente que estuviera en comunicación con ellos. Él mismo afirmó que estaba en contacto con esos seres, y que ellos realmente le dieron los principios de la Sinarquía.

     Saint-Yves se basó en muchos sistemas esotéricos, tanto de Oriente como de Occidente, para el desarrollo de sus ideas. Por ejemplo, él consideraba a los medievales Caballeros Templarios como sinarquistas de su tiempo; después de todo, ellos ejercieron el control de la vida política, financiera y religiosa de la Europa medieval, los tres pilares de la sociedad según él.

     Por consiguiente, Saint-Yves incorporó ideas de muchas sociedades neo-templarias que florecieron en su época. En particular, él tomó prestado de una sociedad masónica templarista, la Estricta Observancia Templaria, el concepto de los Superiores Desconocidos, un grupo que dirigía la orden, pero cuya identidad permanecía desconocida para los miembros. Sin embargo, él amplió este concepto e hizo de sus superiores desconocidos seres espiritualmente avanzados que vivían en una remota parte del Tíbet.

     Aunque Saint-Yves mismo sea apenas conocido en este país, él fue increíblemente influyente en el desarrollo del ocultismo del siglo XIX. Por ejemplo, él fue la persona que introdujo el concepto de Agartha, el misterioso reino del intramundo poblado por iniciados escondidos en algún lugar del Tíbet. Allí vivían los Maestros con quienes él afirmaba estar en contacto.

     Las doctrinas de Saint-Yves incluían ideas sobre la evolución y la historia de la raza humana que eran, en ese entonces, una novedad, pero que se han hecho desde entonces triviales en círculos esotéricos y de la New Age. La Atlántida fue fundamental para su reconstrucción de la Historia como una civilización avanzada y global. Él creía que la Esfinge no fue construída por los antiguos egipcios sino que fue creada por los atlantes muchos miles de años antes del surgimiento de Egipto.

     Saint-Yves situó el final de la Atlántida alrededor del 12.000 a.C. Saint-Yves también promovió la idea de las razas-raíz, una sucesión de razas dominantes asignándole a cada una un período de supremacía, pero cada una destinada a ser suplantada por la siguiente raza superior. No debería constituír ninguna sorpresa enterarse de que la actual raza dominante es la de los arios Blancos. Debe enfatizarse que es imposible separar la versión de la Historia dada por Saint-Yves de su ideología política. La Historia es usada para justificar la ideología y viceversa.

     Además, su versión de la Historia era el resultado de información revelada que carecía de cualquier prueba histórica o arqueológica. Para sus seguidores, aceptar estas ideas era un simple acto de fe. Todas estas ideas se han convertido, por supuesto, en parte integrante de las posteriores creencias ocultistas, principalmente porque ellas fueron tomadas, embellecidas y popularizadas por la señora Blavatsky (1831-1891), aquella impresionante maga rusa que algunos califican como una charlatana cuyo enamoramiento de los misterios de Oriente la llevó a fundar el movimiento teosófico.

     Estos conceptos fueron, por su parte, incorporados en las enseñanzas de Alice A. Bailey (1880-1949), que han tenido una influencia enorme en las creencias de la New Age y en el desarrollo de nuestro libro The Stargate Conspiracy. Pero quizás más significativamente, en lo que  a este artículo se refiere, es que algunas ideas específicas de Saint-Yves aparecen en las lecturas psíquicas de Edgar Cayce. Por ejemplo, Saint-Yves, en su reconstrucción de la Historia, describe a un gran guerrero celta llamado Ram, que conquistó a las degeneradas razas negras en 7700 a.C.

     Según Saint-Yves, fue el superhéroe Ram quien creó el primer Imperio Sinarquista, que se extendió desde Europa a India. Esto marcó el principio del período de dominación de las razas blancas sobre las negras. Curiosamente, en una discusión sobre acontecimientos muy distantes, Edgar Cayce dijo que esto ocurrió algunos años antes de la entrada de Ram en India. Pero Ram sólo podría haber sido mencionado en los escritos de Cayce vía Saint-Yves, quien había inventado, de hecho, a Ram y todas sus obras. Por supuesto, la idea de que el mundo debería ser dirigido por sociedades secretas cayó particularmente bien en las sociedades secretas.

     Por consiguiente, muchas de ellas adoptaron principios sinarquistas. De hecho, las ideas de Saint-Yves transformaron al movimiento esóterico clandestino de Europa, en particular de Francia. Algunas de las mayores figuras en la posterior historia ocultista eran devotos de Saint-Yves, lo que no es sorprendente porque los ocultistas, con su amor por la jerarquía, tienden a ser naturalmente totalitarios y no igualitarios. Por ejemplo, Papus (de nombre real Gérard Encausse, 1865-1916) llamó a Saint-Yves su maestro intelectual, y cuando éste murió, Papus fundó una sociedad conocida como los Amigos de Saint-Yves para promover su trabajo. Papus, por supuesto, tuvo una influencia enorme en el mundo de las sociedades secretas esotéricas a fines del siglo XIX y principios del XX.

     Otro movimiento importante que se relacionó estrechamente con la Sinarquía fue el Martinismo. Aunque éste precediera a Saint-Yves en varias décadas, los principios de los dos eran muy cercanos. Saint-Yves era miembro de la Orden Martinista, de modo que hubo mucha fertilización cruzada de ideas. Esto es interesante porque en nuestro último libro, La Revelación Templaria, rastreamos la conexión entre la Orden Martinista y otras sociedades secretas que componen una red de grupos, todos en último término derivados de la logia Estricta Observancia Templaria, red que incluye al Priorato de Sión. Ahora es claro que una comprensión de la Sinarquía puede arrojar luz sobre los orígenes y las actividades del moderno Priorato de Sión, pero ésa es otra historia...

     Hacia comienzos del siglo XX, la Orden Martinista y muchas otras estaban firmemente alineadas con la ideología de la Sinarquía. En 1921 fue fundada la Orden Martinista y Sinarquista en Francia. Había también logias masónicas explícitamente sinarquistas formadas en Francia. Sin embargo, la Sinarquía no sólo ha tenido influencia sobre el mundo ocultista sino también sobre la política.

     Como hemos visto, la Sinarquía bosquejó un programa específico para la toma de control de los Estados. Pero los objetivos de Saint-Yves iban mucho adelante, ya que él quería que toda Europa fuera gobernada por la sinarquía. Desde el mismo comienzo, una parte importante de la agenda sinarquista fue la creación de unos Estados Unidos de Europa, abogando por la eliminación de las fronteras nacionales, derechos de aduana, etcétera.

     Éste siguió siendo un objetivo central de la Sinarquía. De hecho, un documento sinarquista publicado en los años '30 se refiere a uno de sus objetivos claves, como es la formación de una Unión Europea federal. Allí se abogaba por unos Estados Unidos de Europa, aunque sería una Europa que, por motivos económicos, estaría dominada por Francia y Alemania.

     Como vimos antes, la Sinarquía favorece a regímenes no democráticos y totalitarios. Éstos son, después de todo, más fáciles para apoderarse del control. Y hay una definida conexión entre los grupos sinarquistas y los orígenes del Fascismo en Europa a fines de los años '10 y principios de los '20.

     Una organización llamada el Movimiento Sinarquista Internacional fue creada en respuesta a la Revolución rusa de 1919. De acuerdo a investigadores franceses, aquél estuvo en gran parte detrás del ascenso del Fascismo en Italia y de la creación del Movimiento Pan-Europeo en 1922.

     Como podía esperarse, la Sinarquía también tuvo alguna influencia en el desarrollo de la ideología Nacionalsocialista, aunque los sinarquistas tuvieron reservas sobre el énfasis de los nacionalsocialistas en el nacionalismo alemán y en el culto mesiánico dado a Hitler. La  Sinarquía siguió prosperando en la Francia nativa de Saint-Yves. Los grupos sinarquistas estuvieron detrás de una ola de ataques terroristas derechistas en los años '20 y '30. En los años '30 un francés llamado Vivian Postel du Mas (del cual hablaremos luego) escribió un célebre documento llamado el Pacto Sinarquista, que se convirtió en su manifiesto.

     En 1932 fue fundada en Francia una sociedad llamada el Movimiento del Imperio Sinarquista, que fue descrita por un comentarista como una sociedad secreta con una membresía muy específica y limitada, que seguía un definido programa político-económico. Ésta estuvo detrás de grupos terroristas derechistas tales como el CSAR (Comité Secreto para la Acción Revolucionaria). La mayor parte de los miembros del CSAR eran parte del Movimiento del Imperio Sinarquista.

     En 1941 en Vichy, Francia, un informe de la policía advertía de un complot de los sinarquistas para apoderarse del gobierno, y dicho informe señalaba la cercana relación que había entre el movimiento sinarquista y las Órdenes Martinistas. En efecto, en 1945 durante el proceso del mariscal Pétain, presidente del gobierno de Vichy, se hicieron preguntas acerca de la vinculación de éste con el Pacto Sinarquista.

     El caso es que la Sinarquía fue tomada muy seriamente por las autoridades francesas en los años '30 y '40. El término ha entrado en el vocabulario político francés (aunque la prensa francesa a menudo use el término "sinarquía" para referirse a cualquier conspiración política o económica, tales como los cárteles para la fijación artificial de precios). Después de la Guerra, la Sinarquía adoptó un perfil más bajo, pero todavía está muy activa. De hecho, en años recientes, grupos sinarquistas han comenzado a actuar más abiertamente tanto en Europa como en Gran Bretaña.

     ¿Pero qué tiene que ver todo esto con la Esfinge?.

     Por supuesto, Saint-Yves no era el único sinarquista influyente. Considerando la naturaleza de la Sinarquía, uno probablemente nunca conocerá los nombres de los más poderosos. Pero sabemos realmente bastante sobre uno de ellos: R. A. Schwaller de Lubicz.

     Es curioso que Schwaller de Lubicz se haya convertido en el padrino de la Egiptología Alternativa, aunque pocos hayan leído sus obras de primera mano. Sus ideas llegan a nosotros mayormente por los libros de Graham Hancock, Robert Bauval y, por supuesto, de John Anthony West, todos los cuales han expresado su admiración por este erudito. Ellos se refieren a él como un filósofo, o como un matemático. Lo que es interesante para nosotros, sin embargo, es que, aunque Schwaller de Lubicz fue aquellas cosas, ellos nunca lo llaman un ocultista, lo cual él era.

     Y tampoco nunca lo llaman un sinarquista, lo cual él también era. Personalmente no encontramos nada intrínsecamente reprensible en ser un ocultista, pero es curioso que este aspecto de la vida de Schwaller de Lubiczs sea rara vez mencionado. Pero, considerando los hechos, no encontramos sorprendente que estos autores encubran su ideología política. Nacido en Alsacia-Lorena en 1887, él fue muy activo en la escena ocultista parisina en la década de 1910. Él era un alquimista, cuyo particular reclamo a la fama fue que durante un tiempo se creyó que él era el misterioso Fulcanelli, autor del libro germinal El Misterio de las Catedrales. En realidad, Schwaller de Lubicz no era Fulcanelli, aunque él afirmara con alguna justificación que el libro de Fulcanelli estaba basado en su propia idea de que las catedrales góticas codificaron el simbolismo alquímico.

     Siendo una figura principal en la Sociedad Teosófica de París, él se separó para formar su propia organización ocultista, a la que llamó Les Veilleurs (los vigilantes), específicamente para llevar sus ideas esotéricas a la arena política.

     Quizás no será ninguna sorpresa descubrir que él ha sido descrito como un proto-fascista. Él incluso afirma haber diseñado el uniforme para los SA de Hitler (camisas pardas). Aunque no es claro que esta afirmación sea verdadera, Schwaller de Lubicz claramente no tenía ningún problema con la gente que pensaba que ello era efectivo.

     Uno de los Vigilantes de Schwaller de Lubicz era Vivian Postel du Mas, el hombre que escribió el Pacto Sinarquista de los años '30. Por medio de Du Mas, Schwaller de Lubicz tuvo una influencia particular sobre el ayudante de Hitler, el atormentado y complejo Rudolf Hess.

     Schwaller de Lubicz era anti-judío y racista, y pensaba que las mujeres eran inferiores a los varones. Por ejemplo, él enseñaba que las mujeres eran intelectualmente incapaces de entender la Hermética. Todo esto es importante, porque es imposible separar las creencias políticas sinarquistas de Schwaller de Lubiczs de su trabajo como egiptólogo, el trabajo que ciertos autores tanto admiran.

     Schwaller de Lubicz se instaló en Egipto en 1938 y durante los siguientes 15 años estudió el simbolismo de los templos, en particular el de Luxor, encontrando precisamente lo que él estaba buscando, que era la prueba de que los antiguos egipcios eran los ejemplos supremos de la Sinarquía, porque ellos fueron gobernados por un grupo de iniciados. Esto puede ser así, pero luego los prejuicios y el fanatismo cegaron a Schwaller de Lubicz ante ciertos hechos sobre Egipto. Por ejemplo, él afirmó que no había negros en el Egipto pre-dinástico y temprano, a pesar de la evidencia arqueológica en contrario.

     Entonces éste es el hombre que es tan reverenciado por algunos de los más influyentes autores en el campo del Egipto Alternativo. John Anthony West tiene una reverencia particular por él, y escribió un libro, Serpent in the Sky, donde presenta ideas de Schwaller de Lubiczs a un auditorio popular. Curiosamente, es principalmente debido a su creencia en los héroes que West llegó a creer que la Esfinge fue construída por gente de la Atlántida y que es mucho más antigua que lo que piensan los egiptólogos predominantes. Sobre todo, él aprovechó el trabajo de Schochs sobre la erosión por agua de la Esfinge como evidencia de la participación de los atlantes.

     Es importante comprender que Schwaller de Lubicz creía en la antigüedad de la Esfinge porque Saint-Yves hizo lo mismo, y que West lo cree porque Schwaller de Lubicz así lo creía. De esta forma, hay una línea directa desde Saint-Yves hasta nosotros hoy.

     Pero hay problemas con las afirmaciones de West sobre la Esfinge. No sólo él pasa por encima de la experiencia de Schoch cuando se trata de dataciones, sino que tampoco parece comprender que Schoch lo ha puesto en evidencia como alguien tan equivocado como los egiptólogos convencionales. Schwaller de Lubicz y West creían que la erosión fue causada por una inundación, o una serie de inundaciones, mientras que Schoch encontró que fue causada por siglos de exposición a la lluvia.

     West y Hancock sostienen que la Esfinge fue construída por una civilización perdida, no por los antiguos egipcios. ¿Dónde hemos oído esto antes? Saint-Yves fue la persona que por sí solo introdujo la idea de la Atlántida como una antigua súper-potencia, y de los atlantes como habiendo esculpido la Esfinge, idea que fue tomada con entusiasmo por muchos ocultistas, como la señora Blavatsky y, por supuesto, por Edgar Cayce.

     Así que nosotros, sin saberlo, debemos haber sido expuestos a las insidiosas y muy temibles creencias de Saint-Yves en una forma u otra. Podemos pensar que podemos aceptar sus ideas históricas y las de Schwaller de Lubiczs y rechazar sus ideas políticas, pero ellas simplemente no pueden ser desenredadas. Nunca se ha pretendido que usted deba separarlas. Si usted acepta unas, usted tácitamente se traga las otras.

     El problema con esta marca particular de la Egiptología Alternativa no es tanto su naturaleza defectuosa sino aquello hacia lo cual nos abre, ya sea por casualidad o deliberadamente. La Historia debería habernos dicho que las ideas más peligrosas son aquellas que nos atrapan totalmente, nuestros sentimientos, nuestro intelecto y nuestra imaginación.

     Hay misterios reales y emocionantes acerca del antiguo Egipto. La Egiptología predominante tiende a ser arrogante y desdeñosa de las ideas nuevas y de nueva evidencia. Pero es precisamente porque el campo está abierto de par en par que se puede abusar de él. No bajemos nuestra guardia porque anhelemos señales y prodigios. Existen quienes confían en que nosotros perdamos nuestras facultades críticas tan pronto como escuchemos las palabras mágicas "Egipto antiguo" o "civilización perdida".

     Ya sea la Sociedad Vril o los sinarquistas o, en efecto, lo que llamamos la Conspiración de la Puerta Estelar, esto esconde la misma aterradora agenda. Como el personaje Sally Bowles dijo en la novela Cabaret: "Es sólo política. ¿Qué tiene que ver eso con nosotros?".

     La gente correctamente tiene cuidado con la política por estos días, pero ellos no son tan cuidadosos frente una apelación a lo romántico, lo espiritual y lo místico. Y allí está el peligro.

     Como W. B. Yeats tan proféticamente escribió en su poema de 1919 La Segunda Venida (The Second Coming):

     «Ciertamente una revelación está cerca;
ciertamente la Segunda Venida está cerca.
¡La Segunda Venida! Apenas son pronunciadas aquellas palabras
una enorme imagen del Spiritus Mundi
perturba mi vista: en alguna parte en las arenas del desierto
una forma con cuerpo de león y cabeza de hombre,
una mirada vacía y despiadada como el Sol,
mueve sus lentos muslos, mientras a su alrededor
se agitan las sombras de irritadas aves del desierto.
La oscuridad cae otra vez; pero ahora sé
que veinte siglos de pétreo sueño
fueron convertidos en una pesadilla por una cuna mecedora.
¿Y qué tosca bestia —su hora llega por fin—
camina encorvada hacia Belén para nacer?.–





No hay comentarios:

Publicar un comentario