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miércoles, 27 de agosto de 2014

Israel Shamir - "Hay que Matar a Putin"



     Se publicó hace cinco días en counterpunch.org el siguiente artículo del analista internacional judío de origen ruso Israel Shamir, que hace un repaso y una contextualización de los últimos sucesos de Ucrania, y de la prepotente actitud estadounidense de jugar al juego de quién se acobarda primero y se hace a un lado.


«¡Hay que Matar a Putin!»
Los Cañones de Agosto
por Israel Shamir
22 de Agosto de 2014



     En la plaza Pushkin en Moscú central, McDonald's, este símbolo del Imperio estadounidense, ha sido cerrado esta semana. Fue abierto hace 23 años, cuando la URSS colapsó y nació el mundo unipolar de Una Sola Superpotencia. La gente soviética hacía colas durante horas para intentar entrar a esta divina comida extranjera. Ellos eran tan inocentes, tan inexpertos, los rusos de aquel entonces. Durante 23 largos años, EE.UU. ha gobernado sin contrapeso al mundo, mientras McDonald's ha servido sus hamburguesas. Mientras tanto, Rusia ha cambiado. McDonald's ya no es una atracción para los moscovitas cansados del mundo. En la plaza Pushkin hay ahora otro restaurante de moda, el Café Pouchkine, que sirve lo mejor de la alta cocina rusa. En una movida análoga, los atrevidos rusos habían establecido un nuevo Café Pouchkine en París, en el Boulevard Saint Germain, enseñando a los franceses las delicias de la cocina rusa.

     Los estadounidenses no aceptaron el desafío ligeramente. Hay que matar a Putin, pidieron los gurúes estadounidenses [1]. Ellos propusieron golpear a las fuerzas rusas desde las bases de la OTAN en el Báltico. El Pentágono alabó las ventajas del primer golpe nuclear. Los rusos se prepararon tristemente para lo peor. En una tranquila dacha, una casa de campo y de verano, al Oeste de Moscú, mis amigos científicos rusos hablaron del plan de Andrei Sajarov llamado en código como La Ola [2] para arrasar la costa Este completa de EE.UU. por medio de un maremoto gigantesco (sí, es el mismo Sajarov). Ellos alabaron el Perímetro [3], el sistema de armas apocalípticas que Rusia heredó de la URSS que asegura la destrucción total de EE.UU. incluso si Rusia fuera borrada. Se mencionaron nuevos y secretos sistemas de armas. Agosto de 2014 cada vez más recordaba a Agosto de 1914 o a Agosto de 1939, la cuenta atrás hacia una Gran Guerra. Entonces, el tono conciliatorio del discurso en Crimea [4] del presidente Putin [14 de Agosto] señaló que el peligro de una conflagración general se calmó un poco. Rusia dio un paso atrás alejándose del abismo.

[1. http://www.americanthinker.com/2014/08/how_to_solve_the_putin_problem.html].
[2. http://www.debatepolitics.com/history/166444-king-torpedo-and-plan-sakharov-old-war.html].
[3. http://knowledgenuts.com/2014/03/26/dead-hand-russias-terrifying-doomsday-device/].
[4. http://www.voanews.com/content/putin-russia-should-build-itself-up-not-fence-itself-off/2412999.html].

     Aparentemente esto es un duelo de nervios entre Rusia y Estados Unidos; sin embargo, muchos Estados, grandes y pequeños, desde China a Bolivia, están interesados en desmantelar la hegemonía estadounidense. Mientras tanto, Rusia es el único con voluntad política, poder militar y vigor económico para hacerle frente al matón.

     A fin de conservar su lugar de consumidor final en lo alto de la cadena alimentaria, EE.UU. quiere reducir de tamaño a Rusia, humillar públicamente a Putin y sacarlo del poder, para afirmar la superioridad estadounidense, dañar las economías europeas y reforzar su sumisión a Washington, para detener las habladurías de su decadencia, para eliminar a la oposición, y convertir el trato dado a Rusia en un caso de estudio para todos los posibles desafiantes.

     Los objetivos de Rusia no son tan ambiciosos: el país quiere vivir pacíficamente a su modo y ser respetado. Este deseo ha sido resumido por sus opositores [5] como "desafiar la arquitectura del orden post-Guerra Fría", y es probablemente verdadero, ya que "el orden" niega los derechos de los países a la paz y a la independencia.

[5. http://www.economist.com/news/europe/21611141-vladimir-putin-pretends-he-can-make-russia-self-sufficient-and-strong-how-lose-friends].

     A los estadounidenses no les importa otra guerra. Ellos obtuvieron beneficios en cada guerra: ellos tuvieron pérdidas soportables, conservaron su base industrial y se aprovecharon de sus victorias. Sus guerras mundiales y sus guerras recientes: Afganistán, Iraq, Siria, fueron provechosas. Una guerra entre Rusia y Europa con un poco de apoyo estadounidense tiene lados atractivos, para ellos.

     Los rusos quieren evitar la guerra. Ellos han tenido experiencias duras y malas en las guerras mundiales: Rusia colapsó en el curso de la Primera Guerra Mundial, y sufrió mucho en la Segunda. En ambos casos, su desarrollo se vio retrasado, y le sobrevino mucha miseria humana y desastre económico. Ellos no disfrutaron de sus guerras más pequeñas: ninguna les dio una ventaja o ganancia de ninguna clase.

     Paradójicamente, el deseo ruso de evitar la guerra lleva a ésta más cerca de casa. A los militares y los políticos estadounidenses no les importa jugar a chocar con Rusia, ya que están seguros de que los rusos se harán a un lado. Esta falsa certeza los hace aún más audaces e intrépidos en cada ronda.

     Rusia no está sola. China por lo general apoya sus movimientos, India ahora bajo [el Primer Ministro Narendra] Modi se le ha hecho más cercana, Iberoamérica está construyendo su alianza con Rusia, e Irán busca la amistad con Moscú. Igualmente importante, en cada Estado hay personas que están descontentas con el sistema existente post-Guerra Fría de soberanías disminuídas. Ellas no están demasiado lejanas del poder en Francia, donde Marine Le Pen ha obtenido ganancias en las elecciones, e igualmente los estadounidenses que prefieren vivir a su propia manera, tal como EE.UU. lo hacía antes de la Segunda Guerra Mundial, como un país normal y no como el sheriff mundial, son potenciales aliados rusos también.

     Estados Unidos no está solo. Tiene a sus leales aliados, Inglaterra la fiel, Arabia Saudí la rica, Israel el astuto, y una multitud de políticos importantes en todos los países del globo que fueron apoyados y promovidos por varias agencias estadounidenses. No hay probablemente ningún país sin agentes estadounidenses cerca del poder: Karl Bildt de Suecia, Tony Blair del Reino Unido... En Rusia ellos ocupan muchas posiciones alrededor del pináculo del poder, ya que fueron instalados durante los años oscuros del gobierno de Yeltsin. Quienquiera que desee que su país sirva al Imperio, es un aliado de los estadounidenses.

     Esto no se trata sólo de EE.UU. contra Rusia, sino también de la Máquina contra el Hombre. En la planificación de su política exterior, EE.UU. confía cada vez más en la teoría de la competencia conducida por computador usando sus formidables recursos de datos, mientras que los rusos prefieren el control humano manual. Los modernos super-computadores y las técnicas de vigilancia dan a EE.UU. una ventaja sobre la toma de decisiones de Rusia. Cada vez más, el presidente Obama parece ser un cyborg perfecto de apariencia correcta que dice las cosas correctas en el momento y lugar adecuados, pero cuyas acciones no tienen nada que ver con sus palabras. Yo no estaría asombrado si con el tiempo nos enteráramos de que Obama ha sido el primer robot humanoide al mando del poder. Y si él es humano, él es realmente un maravilloso actor fingiendo que es un robot. Incluso su esposa Michelle y sus hijas parecen ser unos bien elegidos objetos de utilería de cine más bien que una compañera e hijas vivas.

     Putin es indudablemente humano, y viril. A uno puede no gustarle él, como le sucede a mucha gente, pero no hay duda sobre su pertenencia a la raza humana. Esto hace del jugar a chocar algo menos previsible que lo que la dirigencia estadounidense considera. Después de las horribles ejecuciones de Sadam Hussein y de Qadafi, mucho puede hablarse a favor de una guerra nuclear total frente a una derrota y rendición. Y la generación rusa joven no comparte el temor de sus padres con respecto a la guerra, y ellos no se oponen a usar algunos de los mejores juguetes que tiene su país.

     Más encima, la teoría de la competencia (revelada parcialmente en la última década) no es perfecta incluso en conflictos inter-culturales, donde los antagonistas pueden jugar juegos diferentes. Por ejemplo, usted juega al ajedrez, pero su opositor practica kickboxing. Este parece ser el caso aquí. Estados Unidos juega a chocar con Rusia, mientras Rusia hábilmente evade los cuernos del embestidor toro estadounidense.

     Estados Unidos se considera a sí mismo como la ciudad excepcional en la colina, el Elegido de Dios, predestinado a gobernar el mundo ahora y para siempre. La Historia se ha terminado. Ellos quieren sermonear e imponer sus reglas sobre el mundo. De manera divertida, los soviéticos tenían ideas similares del comunismo como algo predestinado a completar la Historia, de modo entonces que la Guerra Fría entre dos Estados predestinados era una cosa natural. Los rusos hoy en día no creen en la predestinación. Los países ascienden y decaen, y forman alianzas, y no hay ningún Final de la Historia a la vista. El mundo unipolar es un evento fortuito, que ahora está volviendo a su estado multipolar normal. El mejor y más cómodo acuerdo es que cada país viva de la manera que le guste. Leben und leben lassen.

     Durante mucho tiempo EE.UU. se moría de ganas de enseñar a Rusia una lección. Rusia no estaba en franca rebelión: vendió su petróleo y su gas por dólares estadounidenses, conservó sus ganancias en papeles de la Tesorería estadounidense, respetó las sanciones contra Irán, y no interfirió en el despojo de Libia. Pero todavía no era suficientemente obediente. Rusia bloqueó la destrucción de Siria, jugó con la des-dolarización del comercio del petróleo, estuvo a favor de Cristo y contra los matrimonios gay, y hábilmente trató de debilitar la unidad occidental construyendo tuberías y puentes y sobornando a los europeos. En resumen, Rusia olvidó su colapso de 1991.

     Ucrania fue elegida por EE.UU. como un lugar conveniente para encender una guerra, o al menos para hacer a Rusia un par de heridas y deshacerse de Putin, quien se convirtió con mucho en demasiado independiente.


Ucrania

     Estados Unidos está ganando terreno mientras Rusia lo está perdiendo en Ucrania. Putin tercamente rechaza enviar allí sus tropas; él se esfuerza por llegar a un acuerdo con EE.UU. y Occidente acerca del futuro de Ucrania. Rusia ha sido humillada al proponer ayuda humanitaria a las ciudades sitiadas de la región de Donbass: sus camiones cargados todavía son retrasados en la frontera, los que están esperando el permiso del régimen de Kiev para avanzar. Medio millón de refugiados ucranianos cruzó la frontera rusa, y unos cuantos miles de civiles, milicias y personal del ejército fueron muertos en la confrontación.

     La guerra por la cuenca del río Donets [la región de Donbass] no ha sido especialmente exitosa para los rusos. Aunque los informes militares sean sumamente obscuros y conflictivos, parece que los rebeldes están perdiendo la batalla contra el ejército ucraniano, ya que no tienen ningún apoyo externo. Mientras EE.UU. afirmaba que el conflicto fue causado por la intervención rusa, Rusia trató de permanecer fuera de este conflicto. Rusia no interfirió en Kiev cuando todos los embajadores y ministros occidentales animaron la rebelión contra el presidente legítimo. Cuando la región de Donbass ardió en llamas, Rusia no la apoyó.

     Putin no quiso tomar Donbass, en primer lugar; él no quiso tomar Ucrania, en segundo lugar; y él no quiso resucitar la URSS, en tercer lugar. Él se vio obligado a tomar Crimea, la base hogar de la flota rusa, una antigua parte de Rusia, poblada por rusos, dispuesta a integrarse a Rusia, ya que de otro modo Crimea se habría convertido en una base naval de la OTAN; pero él no quiso intervenir en algún otro sitio. Esto no lo ayudó: Putin es culpado internacionalmente por el conflicto, e internamente, por la falta de involucramiento y por el posterior fracaso.

     La rebelión en Novorossia (la mitad de lengua rusa de Ucrania) fue una respuesta popular al golpe inspirado por Occidente en Kiev, ya que este golpe tenía un fuerte sabor nacionalista anti-ruso. La gente de Novorossia no hubiera tratado de separarse si su lengua y su cultura no hubieran sido perseguidas, y si sus lazos con la vecina Rusia no hubieran sido puestos en peligro. Pero ellos no habrían sido capaces de llegar lejos, a menos que su rebelión hubiera atraído a algunos rebeldes buscando una causa, ante todo, al genio militar y una gran figura romántica, el coronel Igor Strelkov, el "Lawrence ruso".

     Igor Strelkov [comandante militar de la sitiada ciudad de Donetsk] leyó Historia en la Universidad de Moscú, pero él decidió (como T. E. Lawrence) que era más divertido hacer la Historia. Él combatió en Transnistria, una pequeña franja de tierra entre Moldavia y Ucrania, defendiendo a la gente local del ataque de los nacionalistas moldavos. Él se ofreció a una milicia servia en Yugoslavia; él forzó al indiferente comando del Ejército ruso a emplearlo como un oficial en la primera guerra chechena; él sirvió también en la segunda guerra chechena, y como voluntario, sirvió en Siria y Daguestán. Él escribe maravillosamente, y es un táctico magnífico, capaz de conducir a los soldados por la fuerza de su carisma. Sus conocidos lo describen como un temerario que no se preocupa por el dinero, la comodidad, la vida de familia o los placeres.

     Para Strelkov, la campaña en Novorossia [Sudeste de Ucrania] tenía un sabor a destino. Como muchos rusos de su generación, él soñó con resucitar Rusia como había sido, ya como la Unión Soviética o como el Imperio ruso pre-revolucionario (que es su preferencia). Como muchos rusos de su generación, él consideraba a Ucrania como una parte natural de Rusia, y un Estado ucraniano independiente como un nombre poco apropiado. A pesar de su rango militar, Strelkov era un agente libre; él llegó a Novorossia sin la bendición de Putin y llegaría y permanecería contra la voluntad de Putin, también. Oiremos probablemente más noticias sobre este hombre notable.

    Strelkov no estaba solo: bastantes valientes combatientes de Ucrania y Rusia llegaron para unirse a los rebeldes. Su éxito inicial fue una sorpresa para la administración de Putin. Pero la rebelión falló en apoderarse de otras provincias. En Odessa, el ejército privado de [Igor] Kolomoysky, el despiadado oligarca [judío ucraniano], quemó vivos [en un edificio, el 2 de Mayo] a aproximadamente cincuenta desarmados simpatizantes de los rebeldes en un espeluznante "auto de fe" [la quema ritual de la Inquisición], y este acto cruel asustó a los tímidos y joviales odesanos. En Jarkov, el gobernador hizo un trato con el régimen de Kiev y la rebelión fracasó. Parece que Strelkov, aunque un prodigio militar, era menos que un maravilloso demagogo. Su sueño de una Gran Rusia no tenía sentido para la gente de Novorossia. Sí, ellos hablaban ruso, sí, ellos odiaban  a Kiev y a las pandillas neo-nazis de Lvov, pero ellos no entendían el nacionalismo ruso de Strelkov.


     Sin la participación rusa directa, un movimiento separatista en Novorossia estaba condenado a fracasar. Había un modo de ganar: conquistar toda Ucrania, quizás excluyendo su extremo Oeste, y después hacer preparativos para la federalización o incluso para su desintegración. Esto podría ser hecho usando una ideología inclusiva y aceptable para Donetsk, Odessa, Kiev y Poltava. Quizá podían ser empleadas algunas ideas neo-soviéticas, y podía ser usada la insatisfacción con los oligarcas. Pero Strelkov y otros rebeldes con su rechazo firme de Ucrania per se no podían barrer las masas, y ellos ni siquiera trataron de moverse hacia Kiev o Jarkov.

     Putin redujo al mínimo la participación de Rusia en la guerra de Donbass. Él la apoyó mucho menos que Estados Unidos apoyó la revolución de Texas de 1835. Su gobierno trató de llegar a acuerdos con el régimen de Kiev, pero su "presidente" se negó rotundamente, conforme a órdenes estadounidenses. En Kiev, los radicales de extrema Derecha atacaron la embajada rusa, y las fuerzas armadas del régimen comenzaron un bombardeo indiscriminado de las ciudades rebeldes. Ésta fue una gran humillación para Putin, que prometió defender a los rusos en la desfalleciente Ucrania. Sus consejeros, principalmente Sergey Glazyev, un experto en Ucrania, llamaron a tomar una hoja del libreto occidental sobre Libia e imponer una zona de no-vuelo sobre Donbass. (En Marzo de 2011, cuando una rebelión estalló en Bengasi, EE.UU. y sus aliados impusieron una zona de no-vuelo sobre partes de Libia que denunciaron el horror del [falso] bombardeo despiadado de Qadafi sobre los rebeldes. Rusia y China se abstuvieron, y el borrador franco-británico se convirtió en la resolución del Consejo de Seguridad que autorizaba no sólo una zona de no-vuelo sino "todas las medidas necesarias" para proteger a los civiles del daño). El régimen de Kiev ciertamente ha matado a más civiles que Qadafi; pero Putin no declaró una zona de no-vuelo, ni tampoco usó su capacidad armamentística para impedir que la artillería de Kiev bombardeara a civiles.

     Rusia hizo muy poco por Donbass. Ahora, los rusos tratan de negociar una conclusión a la guerra de Donbass. Los informes predicen un poco de autonomía para Donbass dentro de Ucrania.

     Muchos rusos probablemente estarán enormemente decepcionados. Pero algunas empresas, dignas e indignas, fallan. La vida está llena de desilusiones. Recuerdo a los separatistas Ibo de Biafra, que fueron derrotados finalmente por el gobierno central. Los separatistas del Azerbaiyán iraní fueron derrotados, aunque Josef Stalin los apoyó. Estados Unidos fracasó en conquistar de nuevo Cuba. Argentina fracasó en liberar las Malvinas. Esta lista es interminable. Quizás los rusos tienen que esperar una mejor oportunidad.


¿Evitó el Choque Putin?

     ¿Por qué Putin abandonó la lucha en Novorossia? Sin ninguna duda, Novorossia es muy importante para Rusia. Las tropas de la OTAN y los misiles estadounidenses en Donetsk y Lugansk pondrían en peligro a Rusia. Su pérdida amenazaría a la industria de defensa rusa ya que esta parte de Ucrania estaba totalmente integrada con Rusia desde los días del Zar. ¿Fue el temor a una guerra total?. ¿Consideró el presidente Putin una intervención de estilo R2P [6] un paso demasiado peligroso para su país?.

[6. Responsability to Protect, una pretendida nueva norma internacional en que los Estados tienen la obligación de proteger a sus poblaciones, principalmente de genocidio, limpieza étnica y crímenes de guerra. Si dejan de hacerlo, el resto de los países puede intervenir de manera presionante, con sanciones económicas e incluso con fuerza militar. NdelT.].

     Desde la perspectiva de Putin, Europa es más importante que Ucrania. Él está dispuesto a sacrificar Donbass con la esperanza de ganarse a Berlín. Durante años, él cortejó a la vieja Europa. Incluso sus Juegos Olímpicos con su costoso espectáculo apuntaban a Europa: él quería decirle a los europeos que Rusia es parte integrante de Europa. Putin habla alemán, él sirvió en Alemania como un agente del KGB en los últimos años de la URSS, y tiene una debilidad por Alemania.

     La máquina de propaganda estadounidense pidió a los europeos que defendieran a Ucrania del oso ruso, afirmando que los rusos no se detendrán en Ucrania sino que seguirán hasta el Atlántico. Esta afirmación fue muy exitosa, especialmente después de una muy larga campaña anti-rusa de los medios (gays, huérfanos, fracasos económicos en Sochi, etc.). Putin estaba temeroso de que si tomaba Ucrania él se enajenaría la opinión pública europea. Entonces aplazó las decisiones, hasta que ocurrió el desastre del avión malasio.


El Avión de Pasajeros

     El accidente del avión malasio fue un desastre terrible desde muchos puntos de vista. No tanto en sí mismo: trescientas personas están siendo asesinadas cada día en Gaza, Iraq, Donbass. Los europeos y los estadounidenses se olvidaron del vuelo cubano 455, o del vuelo iraní 655, o del vuelo libio 114, ya que esos aviones fueron derribados por "nuestro lado". Pero ésta fue una posibilidad para que la máquina mediática occidental desatara su terrible fuerza. Esta máquina es tan poderosa como el armamento nuclear; cuando está en plena detonación, incapacita a líderes y países. Miles de canales de televisión, periódicos, programas de radio, blogueros, sitios de Internet, expertos, ministros y presidentes se unieron tras un solo mensaje, aterrador como si fuera vox Dei, aunque no sea siquiera una vox populi sino sólo un mecanismo de los Maestros del Discurso, parecido a las grandes trompetas usadas por los romanos para asustar a los bárbaros.

     Todos los periódicos británicos mostraron fotos de niños muertos con títulos como "Él fue asesinado por Putin". Los rusos fueron abrumados por la furiosa ráfaga de la propaganda. La gente lloró; algunas personalidades débiles y emocionales admitieron su culpa y encendieron velas delante de la embajada de los Países Bajos en Moscú. ¿Por qué de los Países Bajos, si el avión de pasajeros era malasio? (¿porque los Países Bajos son un país europeo "Blanco", mientras que los malasios no?). ¿Por qué la culpa, si nada se sabía aún?. ¿Por qué no vimos imágenes de niños muertos en Gaza con el título "asesinados por Netanyahu", de niños iraquíes "asesinados por Blair", de bebés afganos "asesinados por Obama"? Éste es el poder increíble de los Maestros del Discurso: cuando ellos son completamente estridentes, la gente pierde su mente y entra en pánico.

     Di la bienvenida a cada interpretación conspiracional en este caso, así como en el caso del 11-S, pero no porque yo crea o incluso prefiera una u otra interpretación. Lo veo como un mecanismo útil para liberar las mentes del poder de posesión de la histeria colectiva inducida por los medios de comunicación. Es necesario sembrar la duda a fin de liberar las mentes y recobrar la cordura.

     Una exitosa teoría de conspiración acerca del 11-S podría haber salvado las vidas de miles de musulmanes muertos en Afganistán, Iraq y otras partes. Recientemente a los judíos israelíes se les indujo una histeria colectiva cuando tres colonos jóvenes desaparecieron. Este histerismo colectivo provocó medio millón de refugiados y dos mil muertos en Gaza. Una tentativa de sembrar dudas en cuanto a la historia oficial (afirmando que ellos fueron secuestrados por el Mossad, etc.) fue un intento de salvar vidas. Del mismo modo, toda forma de sembrar dudas en cuanto al avión malasio fue un modo de salvar vidas.

     Ahora, un mes más tarde, sabemos que no había ninguna prueba de la participación rusa en la tragedia. Hay fuertes fragmentos de evidencias que sugieren una participación estadounidense y de Kiev, siendo la mejor de ellas una negativa: si Kiev y Washington tuvieran una prueba de la culpa rusa y/o de los rebeldes, oiríamos hablar de ello día y noche. Si usted está interesado en el análisis detallado del desastre, usted puede leer éste [7], recomendado por nuestros amigos. Debo confesar que no estoy interesado en los detalles, por motivos similares a los de Noam Chomsky en cuanto al 11-S. Mientras cada explicación que difiera de una promovida por los Maestros del Discurso es buena porque rompe su posesión de las mentes, la importancia de tal acontecimiento es exagerada enormemente por los medios. De todos modos, el avión de pasajeros está fuera de la noticias y de la mente por ahora, y esto significa que fue un accidente o una provocación fracasada de Kiev o Washington, ya que de otro modo oiríamos sobre ello.

[7. https://docs.google.com/file/d/0ByibNV3SiUoobnpCVDduaHVORHM/edit?pli=1].

     Sin embargo, en tiempo real el desastre de dicho avión hizo un impacto enorme sobre las mentes rusas. Por un momento temí que Putin se retiraría o sería retirado o sería removido del poder, y Rusia se vendría abajo. Estados Unidos quiso deshacerse de Putin y poner una figura más flexible en el trono ruso, preferentemente un oligarca como Poroshenko [a cargo de Ucrania].

     El pensamiento estadounidense fue resumido por Herbert E. Meyer, un agente secreto ("un ex-Ayudante Especial del Director de Inteligencia Central y Vice-presidente del Consejo de Inteligencia Nacional de la CIA"). Él escribió:

     "Ya que la sutileza no funciona con los rusos, el Presidente [Obama] y sus homólogos europeos también deberían dejar absolutamente en claro que no tenemos ningún interés en absoluto en cómo esta gente soluciona su problema con Putin. Si (los oligarcas) pueden hablarle al bueno de Vladimir sobre su salida del Kremlin con plenos honores militares y un saludo de 21 cañonazos, aquello sería bueno para nosotros. Si Putin es demasiado obstinado para reconocer que su carrera ha acabado, y el único modo de sacarlo del Kremlin es con los pies por delante, con un agujero de bala en su nuca, aquello también sería bueno para nosotros" (en el artículo citado en la nota Nº 1).

     La tensión alcanzó su punto más dramático la noche entre el domingo 20 de Julio y el lunes 21, cuando Putin entregó un breve mensaje a la nación, a la 1:40 AM. Para tan inusual hora, fue un mensaje bastante manso. Putin no dijo nada de importancia. Al día siguiente, estaba programado que él diera un importante discurso ante su propio gabinete de seguridad. Nuevamente, él no dijo nada de importancia. Desde mi perspectiva, el presidente Putin quiso mostrar que él está todavía vivo y bien, y todavía al mando. Aparentemente esto no era obvio para algunas personas en Rusia o en el extranjero, en aquella fatídica noche.



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