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sábado, 9 de agosto de 2014

Alex Kurtagic - Amos del Universo



     El siguiente es el discurso que dio Alex Kurtagić en la conferencia del National Policy Institute en Washington DC hace tres años en Septiembre de 2011. Está en inglés en counter-currents.com y de allí lo tradujimos. El señor Kurtagić, artista y pensador, de quien hemos presentado ya tres artículos y dado en ellos referencias de su persona, hace aquí, con su claridad habitual, un análisis de la situación general occidental desde su punto de vista nacionalista y tradicional, provocada por la izquierdista tiranía igualitarista, acerca de qué actitud debiera asumirse frente a un eventual colapso del establishment, pero más que nada con respecto a la psicología de masas, al futuro, y a cuál sería la mentalidad adecuada, según él, para enfrentar y hacerse cargo de todo aquello.


Amos del Universo
por Alex Kurtagić
10 de Septiembre de 2011


    Hace dos años hice la pregunta "¿Qué es lo que se requiere?".

     ¿Cuán mal tendrá que ponerse esto, antes de que la molestia de cambiar las cosas se haga preferible a continuar con más de lo mismo?.

     Pregunté eso porque durante muchos años hemos estado escuchando acerca de un colapso que provocaría un gran levantamiento que solucionaría mágicamente todos nuestros problemas.

     La teoría era que los Blancos en Occidente toleraron su desplazamiento desde su posición anterior porque ellos eran demasiado cómodos, porque se sentían prósperos, y arriesgar sus estilos de vida por el hecho de levantar su voz contra el multiculturalismo, contra las cuotas raciales y contra la difamación que viene de Hollywood y de la avenida Madison [centro estadounidense de la industria publicitaria, en Nueva York], parecía no valer la pena.

     La gente encontró más fácil mantenerse en silencio y aislarse económicamente.

     Y en 2009 parecía que el colapso estaba a punto de ocurrir. Y sin embargo, a pesar de la más grande crisis económica en ochenta años, la vida continuó tal como antes.

     Más inmigración, más leyes, más regulaciones, más vigilancia, más burocracia, más corrección política, más impresión de dinero, y más impuestos, cada vez más altos, para pagar por todo esto.

     Y no sólo eso, sino que después de aquello se llevaron a cabo elecciones, y los mismos políticos, con las mismas políticas, fueron llevados de vuelta al poder.

     Entonces la pregunta permanece: ¿Qué es lo que hace falta?.


El Desafío

     Aquellos que comprenden, han hecho de educar a nuestros conciudadanos su misión.

     La ideología del igualitarismo radical no sólo impregna todas las instituciones del poder, sino que esta ideología está tan atrincherada como una ortodoxia cuasi-religiosa que parece impermeable a la razón.

     No importa qué hechos o datos o argumentos sean presentados contra esta ideología, no importa el grado de perversión y corrupción que haya sido revelado conjuntamente con el de los ideólogos, no importa qué efectos desagradables tenga esto sobre los individuos, parece imposible desalojar esta ideología desde las sedes del poder.

     Uno puede hablar a millones de ciudadanos acerca de los efectos negativos de la diversidad y el multiculturalismo, uno puede mostrarles montañas de datos, uno puede enfatizar por qué y cómo esto interesa en una sociedad, por qué y cómo esto impacta sobre ellos personalmente, y muchos estarán de acuerdo abiertamente o de otro modo con lo que uno dice; pero hay muy pocos que hablen en público contra la diversidad y el multiculturalismo, y cualquier declaración es muy rápidamente neutralizada con acusaciones de racismo.

     Cualquier debate sobre la diversidad y el multiculturalismo, para no mencionar cualquier debate sobre los motivos de por qué es importante tener ese debate, rápidamente degenera en discusiones bizantinas acerca de si algo o alguien es racista.

     En la educación, aquellos que van en contra de la la ortodoxia prevaleciente son sistemáticamente purgados o marginados.

     Y durante las elecciones nos presentan dos o tres opciones casi idénticas, todas fundadas en los mismos principios ideológicos. Todas con el mismo registro de fracasos, todas conformadas por políticos mediocres, todas plagadas de mentirosos conocidos, vendidos y oportunistas.

     Y sin embargo, aun con todo el mundo harto de ellos, incluso con alternativas genuinas disponibles, a los mismos dos o tres partidos se le entregan los votos para el poder, elección tras elección.

     Durante más de cien años, la gente como nosotros ha estado diciendo las mismas cosas, planteando los mismos argumentos, presentando montañas siempre crecientes de datos, y cada vez mayor cantidad de hechos que apoyan nuestra posición; y aun así, durante más de cien años, nuestro campo ha estado en retirada, disminuyendo en cantidad, perdiendo influencia, y siendo cada vez más marginal.

     Europa vio varios movimientos de renacimiento durante la primera mitad del siglo XX. Pero ellos fueron derrotados política y militarmente. Gran parte del conocimiento que ellos produjeron fue ignorado, prohibido, calumniado o destruído.

     Entonces surge la pregunta, considerando lo que nos está sucediendo, y dado que el producto final del proyecto igualitario progresista es el final de todos nosotros: ¿qué podemos hacer para revertir esta marea?; ¿qué debemos hacer para alterar el curso de nuestra sociedad?.


El Pensamiento Irracional de la Izquierda

     Hay muchas razones de por qué no hemos sido más exitosos.

     Una de ellas es que ciertas ideas perdieron legitimidad después de la última guerra mundial, incluso aunque aquellas ideas fueran mucho más grandes que cualquier movimiento político.

     Otra razón es que la pérdida de legitimidad provocó una pérdida de acceso a recursos institucionales; se hizo más difícil para aquellas ideas parecer importantes.

     Y aún otra razón fue que cuando los fanáticos de la igualdad ganaron influencia, ellos fueron capaces de usar todos los recursos institucionales del Estado para configurar de nuevo nuestro modo de mirar el mundo, la manera en que aprendemos sobre el mundo, y hasta cómo pensamos acerca del mundo.

     Y ellos también desarrollaron de nuevo el sistema de status en nuestra sociedad, de modo que sus ideas fueron elevadas y entronizadas, y sus enemigos despreciados y vilipendiados; de manera que sus amigotes fueron promovidos y elogiados hasta los cielos, y sus enemigos degradados y condenados al ostracismo como enemigos de la sociedad civilizada.

     Y mediante su control de las instituciones y el sistema de status, ellos fueron capaces de codificar sus valores e ideales.

     Sus valores e ideas se convirtieron en un sistema de símbolos.

     Y puesto que los símbolos tienen una resonancia emocional, porque ellos funcionan en el nivel pre-racional, en el nivel emocional e instintivo, los valores y los ideales de la Izquierda se convirtieron en algo que una persona sentía más bien que pensaba, no en algo sobre lo cual una persona pensara.

     Si le pedimos a alguien que explique de qué manera los humanos son iguales, y si él es capaz de explicarlo en absoluto, conseguimos mantras, frases hechas, rumores y razonamientos circulares, pero ninguna verdadera explicación.

     "Todos somos humanos. Todos tenemos sangre roja. Hay más variación genética entre individuos que entre razas".

     Eso no es algo que una persona realmente piense, o que lo haya investigado de algún modo; es algo que él oye por casualidad, algo que él siente que es correcto, o que debería ser correcto, porque se siente bien, y se siente bien ser aceptado en la sociedad, y se siente bien ser visto como una persona buena.

     Y cuando le decimos que él está equivocado, que los humanos no son iguales, y él protesta, no es porque él haya hecho alguna investigación —de hecho, él no quiere mirar la investigación—, no, a menos que sea conveniente; es porque él siente que aquello es moralmente incorrecto, o porque él teme la sanción social, la desaprobación, la vergüenza.

     Así, la Izquierda ha falsificado sus propios valores. Y mediante esta falsificación, la Izquierda ha convertido su sistema en algo impermeable a la razón.

     Al hacer eso, sus defensores se convirtieron efectivamente en los amos de nuestro universo. Ellos pusieron los límites de éste, determinaron sus leyes, definieron su apariencia, y fijaron sus constantes cosmológicas.


El Mensajero es el Mensaje

     De este modo, aquellos en nuestro campo que han basado su estrategia para el cambio en la educación de nuestros conciudadanos, presentándoles los hechos y los argumentos, han estado en su mayoría confirmando las opiniones de las personas que ya están de acuerdo con nosotros.

     Donde ha habido una conversión, muy probablemente ha sido debido a algún factor externo.

     Los hechos y los argumentos no van al individuo. El individuo va hacia los hechos y los argumentos.

     La razón de esto es que la gente es raramente persuadida por hechos y argumentos. Más bien ellos son impresionados por sus fuentes. En otras palabras, el mensaje es el mensajero; y el mensajero es el mensaje.

     Por esto se dice que en una sociedad el grueso de los individuos sigue a quienquiera que esté a cargo. Incluso cuando aquellos responsables sean hostiles.

     Ellos se sienten intimidados ante sus amos, no porque éstos sean razonables, sino porque son poderosos y autoritarios, porque controlan el universo de ellos, porque controlan el acceso al status y a los recursos, porque son peligrosos, o porque representan una idea que es seductora, que de alguna manera los inspira.

     Y ellos probablemente no se opondrán a sus amos porque en lo profundo ellos quieren ser como aquéllos, ellos quieren estar entre aquéllos, ellos quieren tener lo que aquéllos tienen, o ellos quieren ser parte de aquella idea; ellos quieren estar con el equipo victorioso.

     La única vez en que ellos se oponen a sus amos, o desechan la idea, es cuando éstos dejan de parecer imperiosos, cuando ya no hay una mística alrededor suyo, cuando sus amos comienzan a parecer débiles y patéticos y demasiado humanos, cuando parece que ellos pueden ser reemplazados; cuando algo más seductor está en oferta.

     Pero la pregunta persiste: ¿cómo este movimiento hostil de anti-tradicionalismo proletario consiguió el dominio sobre nuestra civilización?.

     ¿Cómo este movimiento hostil ganó seguidores en primer lugar, no sólo entre la chusma que mantuvo una posición para ganar el máximo provecho de su odio a la aristocracia, sino también entre los más capaces y más inteligentes, los que podían perder más?.


Amor por los Principios Abstractos

     Hablamos de nuestra sociedad que ha sido secuestrada por minorías organizadas.

     Pero el hecho es éste: sus ideas de igualitarismo radical, de modernidad, de progreso, de globalismo, tan perversas como ellas puedan parecer a algunos de nosotros hoy, van con la dirección de la cultura occidental.

     La cultura occidental es individualista, y por lo tanto el hombre occidental no es muy etnocéntrico. Él es menos tribal y menos racial que otros pueblos del mundo.

     Del mismo modo, la cultura occidental es única por su universalismo moral, y el hombre occidental tiende a enamorarse de principios universales abstractos: igualdad, hermandad, democracia, etcétera.

     El amor por los principios abstractos está unido a un sentido moral altamente desarrollado, que conlleva un complejo de culpa muy desarrollado.

     Como todos los humanos, el hombre occidental es tribal y tiene instintos raciales, pero ellos tienden a hacerlos a un lado a favor de principios, o de la utilidad individual, sin importar qué sea él en un punto dado del tiempo y el espacio.

     Para el hombre occidental, es necesario un nivel mucho más alto de amenaza existencial para sacar sus instintos raciales a la superficie.

     De este modo, los que llamamos como Blancos etno-masoquistas no ven sus acciones como que están en contra de sus intereses raciales o incluso de grupo; ellos las ven como morales, como altruístas.


La Razón No Motiva

     La gente, generalmente, no es motivada por un interés propio racional. La gente es motivada por la necesidad de pertenecer, y por la necesidad de status y de auto-estima. Queremos calzar en una comunidad con cuyos miembros nos identificamos y donde nos sentimos bien con nosotros mismos.

    También somos motivados por tendencias emocionales innatas.

     Y a nosotros los humanos también nos gusta soñar y fantasear, y somos motivados por nuestros propios sueños y fantasías.

     Ellos pueden tomar la forma de una religión, la forma de una mitología, o arte, o literatura, o cosmología.

     Soñamos y fantaseamos sobre lo que podría ser, sobre lo que debería ser, y sobre cómo nos gustaría ser.

     Así es cómo creamos el sentido en nuestras vidas.

     En Occidente, estos ensueños a menudo giran alrededor de principios abstractos.


Los Hechos No Persuaden

     Al mismo tiempo hay demasiada información, demasiados ángulos para un asunto, demasiadas versiones de la misma historia.

     La mayor parte de la personas no tiene el tiempo o la energía para investigarla, para tratar de descubrir la verdad, para distinguir el hecho de la ficción, el conocimiento de la propaganda.

     El resultado es que la mayoría elige los datos que halagan su vanidad, los que los hacen sentirse bien consigo mismos, los que los hacen sentirse parte de su comunidad elegida.

     Y ellos rechazan los datos que parecen inconvenientes o embarazosos, o que provienen de una fuente con la cual ellos no pueden identificarse personalmente.

     De esa manera, si nos vamos a involucrar en el proyecto más difícil que puede ser intentado en una sociedad, que es fundamentalmente cambiar la ideología dominante, derrocar el orden gobernante, tenemos que comenzar por aceptar a nuestros conciudadanos como ellos son, y no como nos gustarían que ellos fuesen.

     En este caso, tenemos que aceptar que el individuo no está generalmente abierto a la persuasión. No, a menos que él ya esté buscando ser persuadido.

     La mayoría quiere ser confirmada en sus creencias. Ellos no quieren que nosotros interrumpamos su mundo.

     Y no es bueno decir: "Ah, ellos tienen que despertarse y oler el cadáver".

     La gente, después de todo, preferirá seguir soñando a despertar; sus sueños son agradables y se sienten bien, mientras que la realidad es fea y se siente mal.

     Si debemos provocar un cambio de lealtad, desde un paradigma a otro, tenemos que pensar en términos de seducción e inspiración.

     Como señalé antes, la gente está mucho más abierta a ser inspirada y seducida, que a ser persuadida por los hechos y la razón.

     Por eso cuando una compañía trata de venderle chocolates a usted, ellos no le dicen cómo éstos cumplirán con sus requerimientos nutricionales diarios; ellos le dicen que éstos van a hacerle sentirse bien. No importa cómo, o por qué.

      Pocos se preocupan por la química. Pocos quieren la experiencia desmitificada por hechos científicos concretos.

     Esto no quiere decir que la razón, la realidad o los hechos no sean importantes, porque lo son. Pero ellos no son un método para cambiar la mente de una persona.

     Ellos son un método para confirmar a una persona cuya mente ya está formada, y probablemente formada desde antes que la persona naciera.


Motivación Positiva

     De esta manera, ¿cómo entonces motivaremos a nuestros conciudadanos para proclamar una lealtad poco convencional, con todos los riesgos que esto implica?.

     Antes dije que la gente tiende a ser impresionada por los autoritarios.

     Ellos llegan a una idea porque el mensajero es de alguna manera seductor. Ellos quieren ser como él. O estar con gente parecida a él.

     También dije que ellos quieren pertenecer y sentirse bien consigo mismos.

     Si no estamos siendo más exitosos al vender nuestro mensaje, es porque no estamos ofreciendo nada de lo dicho.

     En vez de ello, muchos en nuestro lado ofrecen una letanía interminable de quejas sobre cuán mal ha ido el mundo, sobre cómo estamos en decadencia, sobre cómo tenemos cada vez menos poder en nuestra sociedad.

     Cualquiera que examine nuestro campo a menudo ve la negatividad de pared a pared, el pesimismo, el miedo, la paranoia, la desesperación y la lamentación.

     Esto equivale a un gran y largo gemido de auto-compasión.

     La desesperación es tal, que el mantra que a menudo escuchamos en los márgenes de la Derecha es "lo peor es lo mejor", no porque la gente que dice esto tenga verdaderas soluciones, sino porque ellos están esperando que el colapso lo arreglará todo.

     Ésa no es la actitud del autoritario, del poderoso, de la gente que le da forma a los acontecimientos. Ésa es la actitud de la gente formada por los acontecimientos. La actitud de un perdedor.

     El derrotismo es un preludio para la derrota.

     Para tener éxito, tenemos que proyectar una imagen de éxito. Eso significa deshacerse de la negatividad. Significa hablar no en términos de lo que hemos perdido sino en términos de lo que vamos a ganar; en términos de qué tipo de sociedad queremos construír, en términos de lo que sucede después, no de lo que ocurrió antes.

     Un ganador aprende del pasado, pero él siempre está mirando al futuro. Él está siempre de cara al Sol. Y nosotros somos el pueblo solar. Hemos traído la luz a este mundo. No debemos olvidar quiénes somos. No debemos hacernos esclavos de la oscuridad.

     La imagen de un ganador es una parte indispensable de una fórmula ganadora.


Sociedad Alternativa

     Y una fórmula ganadora significa actuar como si. Actuar como si ya estuviéramos allí. Lo cual implica fucionar como una sociedad alternativa, ofreciendo acceso a un universo paralelo, físico y metafísico. Acceso a una cosmología diferente, a un sistema diferente de símbolos, a un modo diferente de entender la vida.

     El nuevo nacionalismo es como un establishment en espera. No como cínicos temerosos que están esperando un colapso, sino como gente que está construyendo algo nuevo e importante, que hace al colapso deseable porque éste abre el camino para lo que viene después, porque abre el camino para una edad de oro.

     Más bien que parecer como conservadores que luchan contra la marea del progreso, tenemos que ser la marea, la marea que pasa a llevar a la vieja y decrépita Izquierda, que los barre del poder, que los arroja al basurero de la Historia, para que nunca surjan otra vez.


Radical y Tradicional

     No es una contradicción cuando algunos de nosotros dicen que somos radicales y tradicionales.

     Somos radicales porque buscamos el cambio fundamental. No estamos buscando reformas; buscamos algo completamente nuevo.

     Al mismo tiempo somos tradicionales, porque nuestro proyecto está arraigado en la Tradición, incluso si es futurista.

     Por eso no somos conservadores: el conservadurismo es la negación de lo nuevo; la Tradición es la afirmación en acto de lo antiguo, de lo arcaico. Y por lo tanto se regenera sin parar. Constantemente renovándose.


Puede Ser Hecho

     Ahora, cuando algunos de nosotros hablan de transformar la cultura, de reconfigurarla a fin de hacer posible nuestra política, muchos se ven intimidados por la magnitud de la tarea. Les parece una tarea divina, más fantasía que realidad. Pero eso no es así.

     No tenemos que ser demasiado viejos para recordar cómo nuestra cultura fue reconfigurada por la Izquierda radical.

     Ha sido hecho antes. Aún hay quienes lo recuerdan.

     ¿Cómo transforma uno una cultura? El proceso comienza de manera muy simple. Comienza con pluma y papel, con pincel y tela, con un hombre y su instrumento musical.

     Esto está en las manos de una minoría creativa, quienes crean porque eso está en su naturaleza, porque lo sienten como una obligación, y porque ellos son impacientes con el mundo que los rodea y sueñan con algo más; ellos fantasean acerca de algo nuevo.

     El artista, el pintor, el filósofo, hacen lo que su naturaleza les obliga a hacer.

     Con el tiempo hay gran parte de una obra total. Con el tiempo ellos se encuentran con otros como ellos. Y ellos comienzan a tener reuniones, y a formar clubes y asociaciones. Y con el tiempo éstos se suman a otros salidos de un molde similar.

     Con el tiempo ellos se desarrollan en una corriente. Con el tiempo ellos se desarrollan en un movimiento. Y con el tiempo ellos emergen como una contra-cultura. Como un rival y competidor del establishment existente.

     Ahí es cuando la lucha se hace política, y entra en la arena política.

     Y llega a ser una lucha entre dos fuerzas contrarias, dos cosmologías que chocan, dos concepciones del universo, una representando el pasado, la otra representando el futuro.

     Sólo uno de ellas se convierte en el amo del universo.


La Política es la Última Etapa

     Usted notará que la política es la última etapa.

     Por eso partidos políticos como el British National Party (BNP) en Gran Bretaña, el Front National en Francia, y el Nationaldemokratische Partei Deutschlands (NPD) en Alemania, permanecen marginales, a pesar de los obvios fracasos de la Izquierda.

     La política es la última etapa. La política refleja la cultura. La política es el arte de lo posible.

     Entonces nuestra política no será posible sino hasta que controlemos la cultura. Y porque no controlamos la cultura estamos en el período anterior a la política.

     La Izquierda se está acercando al período posterior a la política, porque sus ideas han sido predominantes durante mucho tiempo, y hasta ahora ellos han fracasado en cada nivel. Ellos están funcionando con piloto automático.

     Y ahora ellos están cada vez más preocupados y desesperados, porque ellos pueden sentir su propia debilidad; ellos pueden sentir el aburrimiento y el descontento en plena ebullición por debajo suyo, el potencial para una revolución.

     Ellos han fracasado estéticamente, criminológicamente, culturalmente, demográficamente, económicamente, políticamente, socialmente. Ellos han fracasado en cada frente.

     Y ya ellos son vulnerables en todos los frentes.


Guerra en Todos los Frentes

     Por eso nuestro proyecto es una guerra en todos los frentes, y es por eso que necesita múltiples ángulos de ataque.

     Hay espacio para individuos de toda tendencia, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, con diferentes talentos y capacidades, lo que significa que cualquiera puede emprender la guerra de una manera u otra.

     Algunos lo harán como escritores, otros como artistas, otros como gente de negocios, otros como manifestantes, otros como patrones.

     Pero para atraer el verdadero talento tenemos que proporcionar oportunidades para el talento, lo cual significa oportunidades comerciales y profesionales; porque en nuestra época económica, ser económicamente independiente del sistema y tener fuentes alternativas de reconocimiento de status, significa ser intelectual y espiritualmente independiente.

     Y para ser atractivos tenemos que ser conscientes de la imagen, porque una imagen dice tanto como mil palabras.

     Si queremos que nuestros conciudadanos vean, tenemos que ayudarlos a visualizar.

     Tenemos que mostrarles lo que queremos decir, y tenemos que hacerlo en menos de un segundo.

     La mayor parte de las personas decide sobre algo o alguien en menos de un segundo. Ellos no leerán un libro de 400 páginas. Ellos no leerán siquiera un artículo. No, a menos que ellos hayan decidido ya hacer aquello.

     Lo que captura su atención es lo que resuena en ellos al nivel del instinto, de la emoción, al nivel animal, al nivel espiritual. A la manera en que la música resuena. De la forma en que un paisaje resuena. Del modo en que una película resuena.

     El hombre es el animal que simboliza; él funciona con símbolos, sonidos e imágenes estructurados.

     Por eso la autoridad de una persona es obvia al instante. Se aprecia en el modo en que mira, en la forma en que habla, en la manera en que se comporta. Y a menudo ella se convierte en un símbolo de autoridad.

     Por lo tanto, para convertirnos en los amos de nuestro universo otra vez, para elevarnos como nuevos amos a medida que los viejos caen, un nuevo nacionalismo tiene que parecer como que merece el cetro del poder. Tiene que simbolizar un nuevo comienzo. Y tiene que simbolizarlo ahora y siempre, y no esperar que el colapso limpie la pizarra.

     No sabemos cuándo vendrá aquel colapso, o a qué se parecerá, o incluso si nos daremos cuenta de ello. Pero si llega y cuando lo haga, limpiará la pizarra para cada uno, para cada grupo competidor, y hay muchos otros que están mirando para conseguir un mordisco en la cereza después de que los liberales se hayan ido.

     El Islam está buscando dominar en Europa, y en Occidente. Y los islamistas también están esperando un colapso.

     No podemos esperar que un colapso resuelva nuestros problemas. De hecho, no deberíamos estar enfocándonos en el colapso en absoluto.

     Deberíamos estar enfocándonos en el mundo que queremos ver después del colapso, el mundo que queremos ver mañana. Y tenemos que construírlo hoy. Porque si llega y cuando aquel colapso venga, si no estamos preparados, si no estamos allí, pareciendo como que el mundo es nuestro para tomarlo, alguien más lo estará, y ellos se convertirán en los amos de nuestro universo.

     El enfoque en el mundo de mañana nos da una ventaja adicional, que es la misma ventaja de la cual la utópica Izquierda disfrutó en años pasados: la ventaja de tener un sentido de misión, un propósito mayor.

     Esto no es un trabajo de 9 a 5, donde una persona vive para el fin de semana siguiente, para el siguiente pago, arrastrado por la involución en el Kali-yuga. Se trata de un dominio sobre nuestras vidas, un dominio sobre nuestro destino, un dominio sobre nuestro pasado, presente y futuro.

     Ser tradicional también nos da una ventaja que la Izquierda no tiene, porque ellos son la anti-Tradición: la ventaja de pertenecer, de ser parte de una comunidad de gente con quienes nos sentimos en casa; de tener un hogar y una familia a la cual siempre podemos retornar; de tener un pasado y un futuro; de una vida con sentido, porque somos parte de algo más grande que nosotros mismos, que es eterno y transcendental.

     Con la Izquierda una persona es siempre sin hogar, siempre un extranjero, siempre un átomo insignificante en un mar de melamina, PVC, neón, poliéster y hormigón armado.

     Una ventaja final es que la ciudadanía está harta.

     Los individuos que ahora están al mando, en la educación, en los medios de comunicación y en la política, han acumulado un registro tan estupendo de fracasos, han cometido tantos abusos, han mentido y han robado tan descaradamente, que los que pagan impuestos serán receptivos a algo nuevo si ellos ven algo viable.

     Por el momento, ellos siguen votando para que los mismos políticos vuelvan al poder, porque no están impresionados por las alternativas. Ellos están eligiendo la opción menos mala.

     Así que no es como si no se nos diera mucho material con el cual trabajar.


Comentarios Finales

     Me gustaría terminar con esto recalcando las ideas claves que me gustaría que ustedes comprendieran al final de esta conferencia.

     Si ustedes quieren ayudar a provocar un cambio fundamental, y están activamente involucrados en el proceso, les pido que incorporen a su enfoque algunos principios básicos:

     — Uno. Piensen irracionalmente. Las personas tienen la capacidad de razonar, pero ellos usan la razón de modos irracionales.

     Ellos a menudo tienen motivaciones irracionales, que ellos racionalizan después de los hechos. Pero dichas motivaciones son irracionales.

     Por lo tanto, para ponernos en contacto con nuestros conciudadanos tenemos que entender sus motivaciones, y no irritarnos con ellos cuando aquéllas se diferencian de las nuestras.

     Tenemos que comprender de antemano sus necesidades, de modo que podamos satisfacerlas; comprender de antemano sus temores, de modo que podamos disiparlos; comprender de antemano sus deseos, de modo que podamos realizarlos. Especialmente si ellos son irracionales.

     — Dos. Impresionen al informar, no informen para impresionar.

     A menudo una persona que escucha un discurso no presta atención a la mitad de lo que se dice; él recuerda sólo una o dos frases, uno o dos conceptos. Y no durante mucho tiempo.

     Pero cuando hay un orador capacitado el oyente queda casi siempre impresionado por el estilo del discurso; le gusta la energía, le gustan las emociones despertadas en él. Por lo tanto él escucha.

     A menudo comentamos sobre el orador, y menos sobre lo que él dijo.

     De modo que intenten estar orientados hacia la impresión, orientados hacia el efecto.

     La mercadotecnia y las campañas de información no son acerca de información. Ellas tienen que ver con provocar una reacción, una inducción, y con el mantenimiento de un estado de ánimo, abriendo la mente hacia una idea, entre personas que están sobrecargadas con información, que no quieren ser molestadas, que están envueltas en sus propias vidas.

     Por eso la mercadotecnia y las campañas de información intentan ser icónicas.

     Por eso ellos reducen todo a unas cuantas frases, a un slogan, a una imagen, o a una cancioncilla pegadiza.

     Los hechos son importantes, pero en esta etapa ellos son secundarios, porque una mente permanece cerrada en tanto el espíritu no haya sido conmovido.

     — Tres. Piensen en imágenes. Ayuden a la gente a visualizar lo que ustedes ofrecen. Una imagen habla lo que mil palabras, y es mucho más fácil de recordar. Y es mucho más difícil de refutar porque las imágenes resuenan en un nivel emocional y espiritual.

     — Cuatro. Sean positivos. Nadie quiere estar alrededor de una persona que se queja todo el tiempo, que es siempre negativa, que es siempre fatal y desesperanzada. La gente responde al optimismo, porque ellos quieren sentirse bien.

     Y nuestra gente en Occidente está pidiendo a gritos un renacimiento. Entonces sean positivos, y enfóquense en el futuro.

     Esto tiene que ver con de dónde vinimos y hacia dónde vamos, no acerca de dónde estamos.

     Cinco. Disfruten de la lucha. Ustedes serán más creativos, y tendrán más energía; y conseguirán a más personas interesadas en ustedes, si ustedes disfrutan de lo que hacen.

     Porque si ustedes disfrutan de lo que hacen y se sienten bien con ello, ustedes se sienten confiados. Y a todo el mundo le gusta eso.

     Así que piensen irracionalmente, impresionen al informar, piensen en imágenes, sean positivos y disfruten de la lucha.


     Muchas gracias.–






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