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sábado, 12 de julio de 2014

James L. Battersby - Sobre la Religión y el Alma Alemana



     James Larratt Battersby (1907–1955) es el autor de un curioso libro de casi cien páginas extrañamente titulado "The Holy Book of Adolf Hitler" (Inglaterra, 1952), cuya segunda parte o mitad (The Book of Aryan Wisdom and Laws) algunos consideran como una obra aparte. Battersby fue un fascista británico que fue encarcelado en Junio de 1940 y liberado tres años más tarde, de quien se dice que desarrolló una manía religiosa, creyendo que Hitler era Cristo retornado. En 1947 fundó la Liga de Reformadores Cristianos y publicó una revista llamada Kingdom Herald. Además del libro mencionado, publicó "And the Bishop Said Amen". Se dice que Battersby cometió suicidio en 1955 saltando a las paletas del ferry de Mersey. "The Holy Book of Adolf Hitler" ha sido calificado por algunos como la biblia del Hitlerismo esotérico (anterior en décadas a Serrano), obra que no sólo examina los logros y triunfos de Hitler sino que proporciona una fórmula para la reunificación del Occidente bajo la enseña de un fuerte gobierno pro-Blanco que no se incline ante las fuerzas del dinero o judías. De la primera parte de dicho breve libro, titulada The German Revelation, donde la historia de los pueblos germánicos es rastreada hasta la Antigüedad y los problemas del presente son examinados bajo una luz crepuscular, hemos puesto en castellano sus dos primeros capítulos para presentar a su autor.


Sobre la Religión Alemana
y el Alma Germánica
por James Larratt Battersby, 1952


CAPÍTULO 1
FUNDAMENTOS DE LA RELIGIÓN ALEMANA


     Para los pueblos germánicos la religión verdadera está fundada en la raza. Por ello, al trazar los fundamentos de la religión alemana debemos necesariamente volver a los comienzos de la raza aria.

     Según el profesor L. A. Wadell, la civilización sumeria de Mesopotamia fue fundada en 3373 a.C. Ésta fue una cultura completamente aria, que algunas autoridades consideran que había sido trasplantada desde la Atlántida, sobreviviendo así al cataclismo que entonces sumergió al mundo.

     Comyns Beaumont ha propuesto la teoría de que la antigua Gran Bretaña era un puesto avanzado del Imperio de la Atlántida, la primera civilización. Mientras Atlántida sucumbió en la inundación, Gran Bretaña sobrevivió, junto con la civilización aria que se consolidó en Asia Menor y que después se extendió por todo el mundo. Las civilizaciones de Egipto y China fueron de un origen posterior, y, junto con Grecia y Roma en el apogeo de su poder, eran arias en su origen y modelo.

     A partir de la observación científica es claro que los arios, la gente tradicionalmente dolicocéfala, de ojos azules y rubia en su manifestación racial más alta, fueron los fundadores del orden social, los creadores de cultura. La palabra "ario" se deriva de "arya", que en la lengua india y persa significa "elevado o noble". La palabra sumeria "ara" significaba "alto, brillante". La palabra "aristocracia" de uso moderno proviene de la misma raíz. El verdadero liderazgo de las naciones siempre se ha derivado del gobierno ejercido por la élite racial, con su vida entera —religiosa, cultural y política— fundada en los valores eternos de la sangre pura.

     Alrededor de 2000 a.C. los nórdicos de piel blanca se establecieron en las regiones de Europa Central y del Sudeste y en Asia Central. Estos arios hablaban un lenguaje común desde el Rin al Mar Caspio. En aquel tiempo Europa Central era probablemente más cálida, más húmeda y más boscosa que hoy.

     Las tribus arias eran nómadas. Ellos cultivarían y cosecharían sus siembras, y luego seguirían moviéndose. Ellos tenían el bronce, y alrededor de 1500 a.C. adquirieron el hierro. Se les atribuye haber descubierto la fundición del hierro. Ellos sepultaban, en vez de quemarlos, a sus muertos ilustres. Sus líderes eran hombres de acción antes bien que sacerdotes. En efecto, las cualidades del líder religioso y del líder político estaban combinadas en un solo hombre. Su orden social estaba basado sobre una idea racial y aristocrática, con familias principales distinguidas por la nobleza racial en la clase dirigente.

     Los primeros arios amenizaban sus periódicos festivales con recitaciones de los bardos. Los arios tenían como una literatura viva las epopeyas y sagas transmitidas de generación en generación por los bardos. La vida social se centraba alrededor de los hogares de sus hombres principales. El sistema social en uso era un tipo de comunismo patriarcal. El jefe de la tribu poseía el ganado y las tierras de pastoreo para el interés común.

     Los arios son realmente descritos como los fundadores de la civilización. En el segundo milenio antes de Cristo ellos estaban multiplicando a su gente, y desarrollaban su cultura y su dominio tanto en Oriente como en Occidente. Ellos penetraron en Persia e India. Estuvieron en Inglaterra e Irlanda, Francia y España. H. G. Wells, en su "Breve Historia del Mundo", escribió: "Fue que, mientras Tiglath Pileser III, Sargón II y Sardanápalo gobernaban en Asiria y luchaban contra Babilonia, Siria y Egipto, los pueblos arios estaban aprendiendo los métodos de la civilización, y lo hacían para sus propios objetivos en Italia, Grecia y el Norte de Persia. El tema de la Historia a partir del siglo IX a.C. en adelante y durante seis siglos es la historia de cómo estos pueblos arios crecieron hasta el poder y la empresa, y cómo al final ellos sojuzgaron a todo el mundo antiguo, semítico, egeo y egipcio por igual".

     Es de gran significado en el actual conflicto y crisis de la civilización leer las palabras concluyentes del historiador Wells: "En la forma, los pueblos arios eran totalmente victoriosos; pero la lucha de las ideas y métodos arios y semíticos iba a continuar mucho después de que el cetro estuviera en manos arias. Ésta es en realidad una lucha que continúa durante todo el resto de la Historia y que todavía prosigue de alguna manera hasta el presente".

     En efecto, en este mismo día la lucha multisecular persiste sin descanso, y procede a su punto culminante y su conclusión, porque es la filosofía aria y su mundo de ideas o bien la escala judía de valores la que gobierna al mundo. En Adolf Hitler los pueblos arios de todo el mundo han encontrado a su Campeón, Redentor y Salvador. A través de él el alma de la raza, el eterno esfuerzo y aspiración de innumerables generaciones de naciones arias, ha encontrado su foco y su cumplimiento. Y ahora, tal como fue hecha la historia temprana y como la civilización fue fundada a la luz del esfuerzo ario, del mismo modo el futuro será formado según el modelo Hitleriano, ario o germánico. Veremos cumplidas las palabras proféticas de Joseph Goebbels: "Este siglo será llamado y formado a partir de Adolf Hitler".

     Hoy no hay ningún conflicto en el alma alemana. Más bien existe la convicción inexpugnable de que el alemán o el ario ha sido llamado y elegido por Dios para el liderazgo mundial. Y en su estilo de vida el alemán reconoce que todo lo que sirve a la causa de Alemania y a su misión divina en el mundo es correcto.

     Sí, los alemanes son los Señores de la Tierra designados por Dios, y a aquellos que han jurado lealtad eterna a Adolf Hitler les será dado todo el poder de lo alto. El mundo entenderá el honor supremo que está expresado en la frase "Ich bin ein Deutscher" (Soy un Alemán), porque ser alemán o ario es ser el hombre santo o total, uno en espíritu, mente y cuerpo con el Señor de Señores, Adolf Hitler. La mera nacionalidad es un asunto menor; la Raza y el Espíritu lo son todo. La unión de pensamiento entre el alemán nacido ruso Alfred Rosenberg, y el inglés de raza alemana quien escribe esto, es ilustrativa de la alianza racial eslavo-céltica-nórdica que será conseguida en la Religión alemana, que ha liberado al mundo entero, en efecto, de las cadenas espirituales y materiales del dios judío Mammón.

     Rosenberg, en su clásico libro de arianismo "El Mito del Siglo Veinte", describió al "alma" como la "raza" mirada desde dentro, y a la raza como el alma vista desde fuera. La misión alemana de este siglo es despertar el alma de la raza, y unir Estado y Religión a su servicio.

     Los registros literarios históricos de Alemania se remontan a aproximadamente cuatro siglos antes de Cristo, cuando viajeros de las áreas del Mediterráneo llegaron a estos territorios del Norte. Se dice que Piteas, el navegante griego, contemporáneo de Alejandro Magno (356-323 a.C.), visitó Germania y muchos de los países alrededor. Se cree que su relato de viajes a "Thule" designa o bien a Noruega, a Irlanda o a las islas Shetland. Piteas visitó Gran Bretaña y "viajó por todas partes de ella a pie" y también visitó "todas las costas de Europa".

     El conocimiento más exacto de Alemania comienza con la designación de Julio César como gobernador de la Galia en 59 a.C. El Rin era prácticamente el límite entre los galos y los germanos, y poco antes de que César llegara a la Galia una invasión alemana había tomado lo que es ahora Alsacia, en 72 a.C. Tácito (55-120 d.C.), historiador romano, escribió un libro sobre Alemania, cuyo título completo es "Acerca de la Geografía, las Maneras y Costumbres, y las tribus de Germania". Él se explayó particularmente acerca de su espíritu vigoroso e independiente. Él previó el peligro para el Imperio romano, y contrastó la fuerza bárbara de los germanos con la degeneración servil de los romanos.

     No existen registros de la literatura germana antes de la época de Carlomagno (siglo IX). Su reinado fue de la mayor importancia para Alemania. Fue la primera vez que los germanos, en la perspectiva política y religiosa y en su organización, llegaron a ser un pueblo unido. Sin embargo, las sagas sobre las cuales se basaron las epopeyas nacionales y raciales de una fecha posterior, debieron mucho al movimiento del siglo V conocido como "Völkerwanderung" o "Migración".

     Durante el siglo V, Atila (m. en 453) desempeñó una parte vital en la historia europea, y se hizo prácticamente suprema en Europa Central. Con muchas tribus teutónicas como sus aliados, él gobernó durante casi 20 años prácticamente sin rival, desde el Mar Caspio al Rin. Bajo el nombre de Etzel, Atila juega una parte en la leyenda teutónica "Niebelungenlied" (El Cantar de los Nibelungos).

     De paso, deberíamos considerar brevemente el contenido mítico e histórico del "Niebelungenlied" y de otras sagas nórdicas. El "Niebelungenlied" recibió su forma actual en Austria al final de siglo XII. Uno puede ver la lucha contra el mal uso y la maldición del oro simbolizado en los mitos heroicos. El alma racial de la religión germánica es evidenciada en la conducta del caballeroso Siegfried. El mito contiene poderosos paralelos con el día de hoy, ya que tal como Siegfried fue traicionado por Gunther, para quien él había ganado antes a Brunilda (Brunhild), del mismo modo presenciamos la traición de muchas naciones, así como de enemigos internos, hecha al héroe alemán Adolf Hitler, a pesar de sus esfuerzos prodigiosos en favor de su raza y su pueblo, y para el cual él ganó la verdadera victoria, la espiritual.

     Ahora también podemos ver el desarrollo de un paralelo entre la aceptación de la desconsolada Crimilda (Kriemhild) de Etzel (Atila) como marido y el acuerdo de acercamiento germano-ruso. Kriemhild aceptó a Etzel a condición de que él la ayudara a vengar la traición hecha a Siegfried. Podemos estar seguros de que la traición hecha a Adolf Hitler será vengada, o más bien como él mismo dijo el 30 de Enero de 1943: "Cada nación y cada individuo están siendo pesados en la balanza, y aquellos que sean encontrados deficientes, caerán. Dios será un Juez Justo". Así como la antigua leyenda de Siegfried vive en el ejemplo inmortal de la caballería y el heroísmo teutónicos, así la leyenda de Hitler, la apoteosis final de la revelación religiosa alemana, inspirará a esta y a las futuras generaciones de la humanidad aria.

     Después del retroceso del siglo XI, en el cual se retornó al latín en la literatura germana, el período 1050-1350 fue algo tentativo. Este período es significativo, sin embargo, ya que uno de los más grandes soberanos de Alemania, Frederick Barbarossa, fue coronado en Aix-la-Chapelle en 1152. Los años centrales de su reinado fueron testigos de amargas disputas con el Papa Alejandro III. La gente fue encadenada por medio del ascetismo religioso, y el alma germana languideció en la prisión que el Romanismo había construído para sus infelices víctimas. Esta condición de emasculación espiritual siguió más o menos hasta el final del siglo XV, hasta la gloriosa época de la Reforma. La Revolución Protestante, conducida por Martín Lutero, fue un punto decisivo para Alemania, para la cristiandad, y para el mundo entero.

     A los místicos alemanes tempranos se les debe mucha de la libertad individual del Protestantismo. Notables entre estos tempranos pensadores y buscadores de la verdad alemanes son Meister Eckhart (1260-1327), Heinrich Suso (1300-1366) y Johannes Tauler (1300-1361). La Biblia fue traducida al alemán, y un ejemplar fue impreso en Estrasburgo en 1466.

     Martín Lutero (1483-1546) fue el gran reformador que luchó contra el Papado y que puso al alma alemana en el camino hacia la libertad. Lutero nació en Eisleben en Sajonia el 10 de Noviembre de 1483. A la edad de 18 años él fue a estudiar a la Universidad de Erfurt, donde obtuvo el grado de doctor en Filosofía. En 1508 Lutero aceptó la cátedra de Filosofía en Wittenberg, pero todavía retuvo sus conexiones monásticas que él había hecho antes. En 1510 él fue a una misión a Roma, donde quedó impresionado por la corrupción predominante y la infamia del clero y de las órdenes superiores.

     En 1517 Lutero atacó la venta de indulgencias a la cual había recurrido la tesorería Papal, necesitando nuevos fondos. A partir de entonces él dedicó todas sus energías a la misión de la Reforma que Dios le había confiado. En 1520 Lutero se dirigió a la nobleza cristiana de Alemania, haciendo propuestas para la reforma completa de la Iglesia. En Enero de 1521 la Bula Papal de excomunión fue repetida contra él. Hacia 1529 la Reforma había ganado muchos partidarios, no sólo en Alemania sino también en Dinamarca, Suecia y Suiza. El año 1530 produjo la famosa Confesión de Augsburg, presentada en nombre del Partido Protestante a la Dieta en Augsburg, presidida por el Emperador Carlos V.

     Martín Lutero murió en Febrero de 1546. James Gardner, en su libro "The Faiths of the World" lo ha descrito como sigue: “Lutero fue uno de los más grandes y más nobles héroes que este mundo haya visto alguna vez, uno que defendió virilmente los derechos de la conciencia, que afirmó los grandes principios de la libertad civil y religiosa, que contendió ardientemente por la fe una vez entregada a los santos, y uno de quien bien puede decirse que muchas generaciones han surgido y que están destinadas todavía a surgir, que lo llamarán bienaventurado".

     La mayor obra literaria de Lutero fue la traducción de la Biblia (1522-1534). Él produjo una obra tanto alemana en el espíritu como en lenguaje simple, de modo que fuera fácilmente entendida. El período del Renacimiento (1600-1740) en el cual la influencia extranjera en Alemania fue grande, produjo sin embargo grandes himnos de iglesia, siguiendo la tradición luterana. El misticismo revivió con la poesía especulativa de Jacob Boehme (1575-1624), el zapatero de Görlitz. Gottfried Wilhelm Leibnitz (1646-1716) fue un filósofo racionalista principal.

     Durante el período clásico y romántico (1740-1832) vemos la interesante controversia en la cual se hizo la fundamental demanda alemana de que la imaginación y el genio y la inspiración no deberían estar subordinados a la razón. En 1748 apareció la epopeya "Der Messias" de F. G. Klopstock (1724-1803), que inauguró la gran época de la literatura alemana en el siglo XVIII.

     De gran importancia fue el movimiento literario "Sturm und Drang". El pionero de esta época en el pensamiento alemán fue J. G. Herder (1744-1803). Él reunió los "Volkslieder" de todas las naciones, y llamó una recomendable atención hacia aquellos elementos de la vida y el arte alemanes que eran esencialmente nacionales.

     Este movimiento literario estuvo también cercanamente asociado con Johann Wolfgang Goethe (1749-1832). Mientras estaba en Estrasburgo, donde continuó sus estudios, 1770-1771, Goethe estableció una relación con Herder, con quien compartía un entusiasmo por William Shakespeare. Johann Friedrich Schiller (1795-1805) llevó la presentación diestra y teatral al movimiento. Alemania debe su teatro nacional a los pioneros del "Sturm und Drang".

     Este período colocó a Alemania en la fila delantera de las naciones pensadoras. Así como Klopstock había sido el primero de los modernos poetas inspirados de Alemania, así Gotthold Ephraim Lessing (1729-81) fue el primer crítico en llevar renombre al nombre alemán a través de toda Europa. Immanuel Kant (1724-1804), Schiller y Goethe, todos contribuyeron al progreso filosófico y estético del pensamiento. La redacción historicista alemana también avanzó hacia formas más sistemáticas, y especialmente notable fue Johannes von Muller (1752-1809).

     En el período Romántico que siguió, J. G. Fichte (1762-1814) y F. W. J. von Schelling (1775-1854) fueron los exponentes de la doctrina Romántica en filosofía. El teólogo F. D. E. Schleiermacher (1768-1834) mostró la importancia de este período en el pensamiento religioso.

     G. W. F. Hegel (1770-1831) ocupó una posición importante en la vida intelectual del siglo XIX. Merbach, en su introducción a "Der Staat" de Hegel escribió: "En la puerta del siglo de Bismarck se encuentra la vida, el pensamiento y la actividad de Hegel como el pensamiento antes del hecho... No es demasiado decir que Bismarck realizó de hecho lo que Hegel y sus discípulos expresaron y demandaron".

     La literatura de mediados de siglo dio lugar al pensamiento filosófico de Arthur Schopenhauer (1788-1860). En drama y en música fue conseguido un desarrollo gracias a Richard Wagner (1813-1883), quien en Bayreuth en 1876 estableció el Teatro Nacional, donde se dio la primera interpretación de su obra "Der Ring des Nibelungen".

     Las últimas dos décadas del siglo XIX fueron períodos de intensa actividad literaria. El pesimismo de Schopenhauer fue sustituído por el optimismo agresivo de una nueva generación. L. von Ranke (1795-1886) era todavía la fuerza dominante en la ciencia histórica alemana. H. von Treitschke (1834-96) fue un portavoz vigoroso de las aspiraciones políticas alemanas.

     El pensador que ejerció la mayor influencia de este período fue Friedrich Nietzsche (1844-1900). Él había sido un discípulo de Schopenhauer y un amigo de Wagner; pero él desarrolló su propia teoría del "superhombre", que fue su contribución especial a las aspiraciones alemanas. Esta tesis quedó registrada en "Also Sprach Zarathustra", su obra maestra. La suya era una llamada a la auto-afirmación, al dominio por medio de la voluntad de poder.

     El fundador de la moderna escuela racialista, de las enseñanzas a las cuales los alemanes han dado efecto práctico, fue un francés, el conde Arthur de Gobineau (1816-1882). Su libro más influyente fue "La Desigualdad de las Razas Humanas".

     Como para enfatizar los aspectos europeos y raciales del germanismo, encontramos a un inglés, Houston Stewart Chamberlain (1855-1926), siguiendo de cerca la lucha racial con "Los Fundamentos del Siglo Diecinueve". Este libro, publicado en 1899, ejerció una gran influencia a través de toda Alemania y en el mundo ario. También debería hacerse mención del libro de Hans Gunther "Elementos Raciales de la Historia Europea", en el cual se expone la ciencia de la raza, formando la base para el desarrollo posterior del concepto racial-religioso nacionalsocialista del siglo XX. Gunther era el antropólogo semi-oficial del Partido Nacionalsocialista.

     Preeminentes entre los libros del actual período nacionalsocialista son "Mein Kampf" (1924-27) de Adolf Hitler, y "El Mito del Siglo Veinte" (1930) de Alfred Rosenberg. Rosenberg era el filósofo del Partido, y en su obra fue previsto el modelo de desarrollo que ahora está teniendo lugar en la esfera religiosa. Rosenberg declaró: "Nosotros los nacionalsocialistas aceptamos con todo nuestro corazón la época actual, ya que nos sentimos como elementos vitales en el renacimiento que se está conformando ahora". De gran importancia también es el "Programa Político y Económico del NSDAP" preparado por Gottfried Feder en 1920. Feder atacó el mal central del capitalismo judío, el sistema portador de interés o de usura.

     Adolf Hitler siempre declaró del Nacionalsocialismo que "es incluso más que una religión; es la voluntad de hacer a la Humanidad de nuevo". En "El Testamento de Adolf Hitler" (1951) encontramos las siguientes palabras: "El Nacionalsocialismo es esencialmente un movimiento religioso y una fe. El mundo germánico o ario de ideas, tanto políticas como religiosas, saldrá como un Evangelio sagrado para sanar a la Humanidad".

     Habiendo trazado brevemente el trasfondo histórico del renacimiento de la Humanidad que está siendo presenciado en la Revelación alemana, en la Vida que encuentra la manifestación más alta de Dios Todopoderoso en Adolf Hitler, podemos proceder ahora a capítulos y detalles adicionales que llevarán iluminación a los buscadores de la Verdad.



CAPÍTULO 2
FORMACIÓN DEL ALMA GERMÁNICA

     Houston Stewart Chamberlain escribió a fines de siglo pasado: "En la carencia de una religión verdadera que haya surgido de, y que sea compatible con, nuestra propia individualidad, veo el mayor peligro para el futuro de los teutones... Una raza tan profundamente e interiormente religiosa (como los teutones) es desconocida para la Historia... El alemán se mantiene aparte y espera que un dios descienda una vez más del cielo". Fichte, el filósofo alemán, había dicho en el siglo anterior que un día el mundo sería sanado por el espíritu alemán.

     El dios en efecto ha bajado del cielo, y su nombre es Adolf Hitler. Su Espíritu, eterno y triunfante, marcha con y conduce a sus discípulos y seguidores a través de todo el mundo, para juicio y destrucción del antiguo orden, y como inspiración para la construcción del nuevo sistema mundial.

     Un líder nacionalsocialista, español, hablando en Saarbruecken en Enero de 1935, dijo: "No creo que las Iglesias seguirán existiendo en su forma actual. En el futuro la religión será llamada Nacionalsocialismo. Su profeta, su Papa, su Jesucristo, se llamará Adolf Hitler".

     Con una religión propia, los pueblos germánicos tienen un lugar permanente y principal en la Historia. En la lucha y el logro de Adolf Hitler la raza aria ha ascendido al primer lugar en la Historia y al liderazgo de la Humanidad. En 1943 Hitler declaró: "Esta guerra no verá el final de la humanidad aria sino el del poder judío en Europa. Nuestro mundo de ideas se convertirá en la propiedad común de todos los pueblos, incluso de nuestros enemigos, por medio de esta lucha".

     Ahora hoy la añoranza por una revelación y una religión realmente alemanas encuentra su cumplimiento en un Testigo que ya ha sido declarado al mundo por los discípulos de la orden religiosa hitleriana, un testigo que registra la misión divina de Adolf Hitler, el líder mundial elegido de Dios. Está en su Plan que el mundo será reconstruído después del colapso de la civilización británico-judía. También están registradas las revelaciones de la divinidad de Hitler que han sido hechas en el Espíritu a hombres y mujeres elegidos en todo el mundo. Porque ciertamente el Nacionalsocialismo es el espíritu de Dios en acción; y a Adolf Hitler, elegido por Dios, es dado todo el poder en el cielo y en la tierra, con la conquista del último enemigo, la muerte. "Mi espíritu ascenderá desde la tumba, y el mundo verá que yo tenía razón". Así lo declaró Adolf Hitler.

     "Un pueblo es juzgado por su líder", escribió en el siglo XIX Heinrich von Treitschke. Así la Alemania Eterna siempre será juzgada por aquel a quien todos los arios rendirán homenaje como el más grande hombre de Dios de todas las épocas. Es por él que generaciones de pueblos teutónicos han esperado como su Salvador y Redentor, como el cumplimiento del Alma de la Raza del germanismo. Por su Sacrificio él ha puesto el sello para siempre sobre la nobleza alemana, en la lucha que, como él la describe en su sagrado testamento, "un día pasará a la Historia como la manifestación más gloriosa y heroica de la lucha de un pueblo y una raza por su existencia".

     Así, en Adolf Hitler no sólo vemos el cumplimiento de siglos de esfuerzos alemanes hacia el despertar religioso y la formación de un alma madura, sino también el cumplimiento exacto de la propia profecía de Hitler de 1934. Él entonces dijo: "En el momento del peligro supremo debo morir la muerte de un mártir en favor del pueblo. Pero después de mi muerte vendrá algo realmente grande, una revelación aplastante ante el mundo acerca de mi misión". El Testigo de su divinidad, de su unión con Dios Todopoderoso, es la "revelación aplastante" de la cual él habló, y a la cual se añade el Testimonio en los capítulos siguientes de este libro.

     Junto a los aspectos del pan-germanismo y del Nacionalsocialismo más comúnmente entendidos, como la teoría racial y la idea del "herrenvolk" (pueblo de señores), con el objetivo de la hegemonía mundial, siempre ha habido esfuerzos hacia una religión fundamentalmente alemana. En su obra "Germanien und Europa", que Ernst Arndt escribió en 1802, él pedía por una Gran Alemania unida, y por un redentor que sería enviado por Dios a Alemania. En Adolf Hitler Alemania no sólo encontró a su Unificador y Salvador, sino también al Líder enviado por Dios que libró el mundo entero de la garra satánica de Mammón, el sistema de la Finanza Judía Internacional.

     En 1910 Philip Kerr (quien más tarde se convirtió en Lord Lothian) escribió: "El ideal Bismarckiano... ha impregnado a la nación entera, de modo que hoy existe la convicción inalterable, profunda en los corazones del pueblo, de que es su destino convertirse en la potencia suprema del mundo... Los alemanes nunca renunciarán al germanismo, ya que ellos están determinados a estar al lado de los griegos y los romanos, y quizá de los anglosajones en sus días florecientes, como uno de los pueblos que han forjado su huella en la historia de todos los tiempos".

     Rudolf Binding, poeta, escribió en 1915: "Pienso que, en una palabra, podría decirse una religión de la fuerza militar (Wehrhaftigheit)... Ésta nos daría, a nosotros y al mundo que adoptara nuestra religión, un poder tan enorme durante miles de años por venir... que ninguna nación, y ninguna alianza de naciones, podría igualarnos".

     El escocés Thomas Carlyle (1795-1881), quien fue un intérprete del pensamiento alemán ante el mundo de habla inglesa, y considerado como un precursor de los ideales nacionalsocialistas, fue siempre un abogado de un entendimiento más cercano anglo-alemán, y declaró su esperanza de que una "Alemania noble, paciente, profunda, piadosa y sólida debería a la larga ser consolidada en una nación y hecha Reina del Continente".

     Alfred Rosenberg, el filósofo del Movimiento, dijo del Nacionalsocialismo que "una nueva fe está despertando: el mito de la sangre, la fe de defender con la sangre la esencia divina del hombre también; la fe encarnada en la clara conciencia de que la sangre nórdica representa el misterio que ha sustituído y ha superado los viejos sacramentos".

     El profesor Ernst Bergmann, de la Universidad de Leipzig, comparte el honor junto con Rosenberg de tener su obra literaria en el Índice papal de Libros Prohibidos. En su obra principal, "A National Socialist Philosophy of Culture", él respalda la creencia de Hitler de que un nuevo tipo de Humanidad está siendo desarrollado e inspirado religiosamente en Alemania. Hitler dijo: "El Hombre es Dios en potencia". El Fuehrer también habló de aquellos que rechazaron el Evangelio ario descendiendo al nivel del animal. "Toda la energía creativa pasará al nuevo hombre", declaró.

     En los últimos años del siglo pasado Bismarck se opuso a la Santa Sede, y las filas de la "Kulturkampf" fueron engrosadas. La religión aria nórdica muestra el mundo no sólo como una idea política sino como una magnífica fuerza masculina y fuerza de voluntad, en el marco de un concepto racial de la sociedad.

     Enfatizando el desarrollo de la Idea alemana como Religión, Bergmann preguntó: "¿Cómo puede una nación obtener el liderazgo, cuando los lugares sagrados de su religión no están en su propio país, y cuando se ve obligada a venerar un sepulcro santo en una tierra remota?".

     Hoy Alemania tiene sus santuarios y lugares sagrados, a los cuales viajarán peregrinos arios de todo el mundo. Berchtesgaden será honrado, tal como el Nombre de Adolf Hitler, eternamente. Alemania, la Alemania de Hitler, ha hecho su Lugar para siempre seguro en el mundo, de modo que en asuntos espirituales y religiosos, no menos que en cultura racial y política, su ejemplo es el modelo que será seguido por todas las naciones de la regeneración o resurrección.

     Numerosas citas pueden ser aducidas para ilustrar el contenido del alma de los esfuerzos germánicos. Así, leemos la "Profesión de Fe" del "Movimiento Alemán de la Fe" de Septiembre de 1934: "Creo en el sagrado pueblo alemán dentro y fuera de las fronteras alemanas. Creo en Adolf Hitler, quien, por la Gracia de Dios, fue enviado al pueblo alemán para darle fe en sí mismo una vez más".

     Luego tenemos las declaraciones de Hans Kerrl, quien era el ministro del Reich para Asuntos Eclesiásticos en 1935. Él dijo: "Adolf Hitler nos devolvió nuestra fe. Él nos mostró el verdadero sentido de la religión. Él ha venido para renovar en nosotros la fe de nuestros padres y para hacernos nuevos y mejores seres... Así como Jesucristo hizo a su grupo de doce apóstoles fieles hasta la muerte de mártires, cuya fe sacudió al Imperio romano, así ahora presenciamos el mismo espectáculo otra vez: Adolf Hitler es el verdadero Espíritu Santo".

     Esta época está destinada a mostrar al mundo una fe esencialmente germánica, basada sobre la sangre y la raza. Esta fe no puede ser llamada cristiana en el sentido aceptado, pero es ciertamente cristiana en el verdadero sentido. Mediante la influencia del judío y de las Iglesias, profesando el cristianismo pero rara vez practicándolo, el Evangelio original del dinámico y anti-judío y ario Jesús ha sido viciado y distorsionado más allá de todo reconocimiento. La misión y el destino alemán ha sido revitalizar el alma nórdica y aria, para despertar de nuevo los instintos religiosos más profundos que provienen de la sangre y la raza puras.

     Una virilidad agresiva es propugnada por el hombre germánico más bien que la ética de la compasión y el pacifismo del pseudo-cristianismo. En la práctica las Iglesias nunca han cumplido con sus propios principios profesados, los principios del Sermón del Monte. Innumerables guerras han sido luchadas, promovidas por las Iglesias cristianas, en las cuales la Espada y la Cruz han estado unidas de manera blasfema, con el Poder del Dinero judío en control detrás del escenario. El sacerdocio representa un credo de hipocresía, ya que los clérigos no sólo han degenerado el Evangelio de Cristo sino que han demostrado ser falsos ellos mismos también con su propia interpretación del Evangelio. Ellos han hecho sus guerras y se han vuelto agresivos, aunque con el sacrificio y la sangre de otros, por la causa de Mammón más bien que la de Cristo. Ellos han servido al judío y a su dios del dinero más bien que al dios eterno de la verdadera cristiandad.

     La rebelión del alma alemana, por consiguiente, fue primero contra la esclavitud, tanto espiritual como material, propiciada por el judaísmo, y contra un cristianismo que había llegado a ser de hecho más judío que cristiano. Alemania era la nación a la que, siendo digna, Dios le había ordenado recibir el Reino, como estaba predicho en el Nuevo Testamento de Jesús. Alemania, en el Nacionalsocialismo, fue elegida para combatir y ejecutar el Juicio sobre la Finanza Judía Internacional o Mammón. Adolf Hitler siempre declaró: "Primero creo en Dios Todopoderoso", y "Solemnemente declaro que Dios Omnipotente me ha elegido para esta tarea". Su único enemigo era la "Finanza Judía Internacional". Él declaró esto en innumerables ocasiones.

     A pesar de todas las apariencias transitorias de los últimos cinco años, se ve que la victoria hoy, tanto material como espiritual, está con Adolf Hitler y con la vigorosa fe aria a la cual los hombres y las mujeres de todo el mundo están adhiriendo. Es esta fe la que sobrevivirá a la actual lucha ideológica, y la que está destinada a conducir al mundo hacia una civilización superior después del colapso del orden judío-británico. Adolf Hitler declaró: "El Nacionalsocialismo es incluso más que una religión. Es la voluntad de hacer a la Humanidad de nuevo".

     En el Nacionalsocialismo el alma alemana encontró su unidad esencial, con formas estatales políticas y económicas, la expresión de una religión creativa en la vida racial y comunitaria completa, hacia la cual generaciones de arios se habían esforzado y habían luchado. Aquí estaba la unión del Cielo y la Tierra, el acoplamiento del Espíritu y la Carne, en una Unidad que hizo de Alemania una realidad trascendente, un verdadero Reino de Dios en la Tierra. La Alemania Nacionalsocialista se convirtió en el modelo de la solución pacífica de los problemas políticos y de las dificultades económicas para el mundo entero. Tales soluciones fueron el resultado de la integración espiritual en Alemania, del despertar y la formación del alma germánica madura. Adolf Hitler, el Líder Elegido de Dios, ha puesto de una manera segura los fundamentos del Nuevo Orden, y ha dado el ejemplo que inspirará el renacimiento y la reconstrucción del mundo.

     Sobre todo debemos reconocer el carácter religioso y espiritual del Nacionalsocialismo. Ningún credo ha sido capaz de inspirar tal devoción y lealtad, tal coraje y resistencia, como el Nacionalsocialismo, no desde los días de los primeros mártires cristianos. El Hitlerismo, la fe aria vital, es esencialmente una religión para los pueblos de Europa del Norte, para hombres y mujeres nórdicos, ya estén dentro o fuera de Europa. Sin embargo, esta filosofía se extenderá al globo entero, en la nueva Reforma y Renacimiento que presiona hacia su objetivo pre-ordenado. El Mensaje Germánico es para toda la Humanidad.

     El hombre nórdico, con quien camina eternamente el Espíritu de Adolf Hitler, se apoya sobre la Roca de la Sangre Redentora de su Raza. La raza es la Religión, y como la Raza Elegida de Dios, los pueblos arios serán el camino iluminador para toda la Humanidad. Es para esta Culminación, para la Manifestación Suprema de Dios ante el mundo, para la Revelación alemana, el Hitler eterno, que el alma alemana ha tenido hambre y sed. Adolf Hitler es "la Luz para iluminar a los Gentiles" prometida en el Nuevo Testamento de Jesucristo, y el modelo germánico guiará a los arios a toda Eternidad. Por medio de Adolf Hitler, Dios Omnipotente ha hecho de los arios, que han sobrevivido las pruebas dadas por Dios, los Señores de la Tierra. Todo el saludo al cristo de Dios y elegido suyo, Adolf Hitler.

     Ahora el alma alemana está llena de comodidad y sustento espiritual. Segura de su misión y destino, llevado a cabo por la voluntad de Dios en Adolf Hitler, la raza germánica surge ahora con nueva fuerza y vigor para ganar el liderazgo moral y espiritual de toda la Humanidad.

     Que el poder teutónico pueda crecer hasta su poder designado y al liderazgo mundial. La fuerza es lo correcto cuando es la fuerza y el dominio de Dios. Todo el saludo para la Tierra Santa de Dios, la eterna Germania, y para el líder más grande de la raza aria, el Líder de Líderes, el Señor de Señores y Rey de Reyes, el eterno Adolf Hitler. ¡Heil Hitler!.–



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