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martes, 1 de julio de 2014

Andrew Joyce - Sobre Religión y Raza



     Hace dos semanas se publicó en theoccidentalobserver.net el siguiente escrito del señor Andrew Joyce, donde señala sus observaciones en cuanto a la conducta que están teniendo las iglesias cristianas con respecto al ahora problemático asunto de las razas y la aceptación de valores trastocados. Sin ir muy lejos, vemos que recientemente la agónica jerarquía católica señala a sus feligreses que deben aceptar y tolerar todas aquellas costumbres que a los antepasados se les enseñó a repudiar. Mal por ellos, que deberán dejarse envenenar (si no tienen las agallas para resistir) por todos estos acomodaticios corruptores de pueblos, que están actuando contra la Naturaleza y a favor de la degeneración inducida desde Sión, en nombre de un supuesto beatífico estado de cretinismo colectivo que todo lo perdona y lo soporta, propagado por medio de la siniestra mezcla de todas las razas, y en particular por la al parecer ansiada extinción de la raza blanca, de cuya antigua religión, el Odinismo, escribe también algunas palabras de difusión el señor Joyce.


Relatos de Sangre y Dioses:
Algunos Pensamientos sobre la Religión y la Raza
por Andrew Joyce
17 de Junio de 2014




     "¡Cuán extrañamente las cosas crecen, y mueren, y no mueren! Todavía hay ramas de aquel gran Árbol del Mundo de la creencia nórdica curiosamente detectables" (Thomas Carlyle, Los Héroes, 1841).


     Provengo de un largo linaje de ateos, herejes y rompedores de convenciones. Soy escéptico acerca de casi todo lo relacionado con lo que es considerado como paranormal o sobrenatural. No creo que jamás yo haya tenido alguna vez una honesta creencia religiosa. Me considero, por sobre todo, un fervoroso racionalista. Busco hechos, sopeso las evidencias, e intento llegar a conclusiones mesuradas.

     A pesar de esto, nunca he tenido un problema con la religión en cuanto religión. Me gusta la idea de que hay más en nuestra existencia que lo que puede ser visto, y estoy feliz de que grupos de investigadores del cielo se preocupen de mi alma, siempre y cuando aquellos que creen en su deidad o deidades elegidas se abstengan de interferir en mis intereses "reales". Un musulmán en Riad puede gobernar a las mujeres alrededor suyo como le plazca; eso no me concierne. Me concierne, sin embargo, cuando aquel musulmán desea importar sus creencias y acciones anexas (para no mencionar a sus casi cien parientes igualmente "píos") en mi localidad.

     Más cercano a casa, no puedo decir que haya tenido muchos problemas con el cristianismo entre mis congéneres Blancos. De hecho, tengo varios amigos cristianos; como grupo, ellos son un conjunto cortés, y normalmente parecen bastante alegres. Algunos de ellos habían luchado contra la depresión y con innumerables dificultades sociales hasta que "encontraron a Jesús", de modo que quizás hay algo que decir acerca de los beneficios paliativos de aquella fe; y quizás esto explica, más que cualquier otro hecho, su permanencia y atractivo en todas las épocas.

     Sin embargo, polémico como pueda ser el decirlo, se me ocurre que el cristianismo está entrando cada vez más en conflicto con lo que percibo que son mis intereses y los de mi grupo étnico. Curiosamente, para ser una religión que creció como una maleza en el terreno rabiosamente etno-céntrico del judaísmo, el cristianismo ha sido todo salvo un amigo para el grupo étnico que insufló la vida en él, que lo energizó durante siglos, y que lo llevó a las cuatro esquinas de la Tierra. Fuente del conflicto fratricida casi incesante durante siglos, la Iglesia cristiana ahora se revela como un partido en pro de la abolición de los pueblos europeos. En el pasado, cuando Europa, Norteamérica y otras naciones Blancas eran étnicamente homogéneas (y con certeza lo eran), algunos conflictos fundamentales entre las ideas del "hombre universal bajo Dios" y un reconocimiento de que uno era parte de una comunidad étnica específica con intereses concretos, podían ser enmascarados. No ocurre así en este "brave new world". Sólo desde los años '50 podemos nosotros evaluar la utilidad de la fe cristiana actuando como una bendición para las personas que durante siglos le concedieron el señorío sobre ellas. Y, en la evaluación de quien escribe, ha sido encontrada deficiente.

     Información reciente de un corresponsal mío en Inglaterra refiere que la venerable Iglesia de Inglaterra, una ley para sí misma desde que el corpulento Henry VIII decidió que el divorcio llegara delante del Papa, esencialmente ha prohibido a su clero que participe como miembros del British National Party (BNP) o del National Front (NF) [1]. Cierta investigación revela que discusiones acerca de la raza habían estado ocurriendo dentro de la Iglesia durante algún tiempo. La enseñanza de la Iglesia en relación a la igualdad de personas o grupos de razas diferentes fue establecida en la declaración teológica de la Casa de los Obispos titulada Affirming our Common Humanity, publicada en 2010. Importantes principios declarados en aquel documento de enseñanza incluían:

— «Los cristianos deberían celebrar la diversidad que se encuentra en la familia humana. Reconocemos el vínculo universal de que los seres humanos han sido hechos todos a imagen de Dios, iguales en dignidad, y que comparten una humanidad común en la cual Dios no muestra ninguna parcialidad o favoritismo».

— «La enseñanza biblica no apoya la idea de que alguna nación sea superior a alguna otra, o una noción de un desarrollo separado que implique la segregación de gente que pertenece a diferentes tribus, naciones o religiones».

— «Pablo enseñó que "no hay tal cosa como judío y griego, esclavo y hombre libre, varón y hembra, ya que ustedes son una persona en Cristo Jesús"».

— «Hay un imperativo teológico de que la igualdad debe ser practicada y enseñada por la Iglesia, y el racismo ser condenado como una "flagrante negación de la fe cristiana"».

— «El racismo y el prejuicio en cuanto a la pertenencia étnica son pecados que tienen un impacto perjudicial sobre muchos otros en la sociedad y debilitan la proclamación y la práctica del reino de Dios. Los cristianos deberían "cultivar un aborrecimiento del pecado de racismo"».

[1. http://www.churchofengland.org/media-centre/news/2014/06/bnp-and-national-front-incompatible-with-teaching-of-church.aspx].

     ¿La igualdad debería ser enseñada?, ¿la diversidad debería ser celebrada?, ¿no hay tal cosa como un judío?. Tuve que leer la declaración dos veces para asegurarme de que yo no me había metido por equivocación en el sitio web de la judía Liga Anti-Difamación (ADL). Parece que la Iglesia tomó el reciente paso para prohibir efectivamente el ingreso en el BNP y en el NF debido a las declaraciones que hay en sus manifiestos. Por propio reconocimiento de la Iglesia, el BNP fue considerado como no-cristiano [2] porque en la página 16 de su programa electoral de 2010 declaraba:

— "Con la inmigración en curso y con los índices de natalidad actuales, el pueblo británico autóctono está destinado a convertirse en una minoría dentro de 50 años. Esto causará la extinción de la gente británica, su cultura, su herencia y su identidad".

— "El BNP tomará todas las medidas necesarias para frenar y revertir este proceso".

— "La existencia británica está en grave peligro, amenazada por la inmigración y el multiculturalismo. En ausencia de una acción urgente, nosotros, el pueblo británico autóctono, seremos reducidos al status de minoría en nuestra propia patria ancestral dentro de dos generaciones".

[2. http://churchofengland.org/media/2000281/gs%201946-7x%20-%20explanatory%20memorandum%20on%20the%20delaration%20by%20the%20house%20of%20bishops.pdf].

     El Frente Nacional fue considerado también como no-cristiano porque su manifiesto establecía claramente que: "El Frente Nacional es el movimiento del Nacionalismo Racial británico. Está comprometido con la preservación del carácter nacional y étnico del pueblo británico, y reconoce que la nación debe ser exclusivamente de ascendencia racial europea y predominantemente británica". Esto era simplemente demasiado para la Iglesia de Inglaterra, que aparentemente se preocupa por las "almas" de los británicos, pero no por su derecho a evitar la extinción. La Iglesia parece inconsciente del hecho del cambio demográfico que se producirá, yendo también por el camino de los dinosaurios, ya que la rápidamente creciente población musulmana de Gran Bretaña va de la mano con la conversión de las iglesias en mezquitas [3], reflejando una tendencia que se da a través de toda Europa.

[3. http://www.gatestoneinstitute.org/2761/converting-churches-into-mosques].

     Aunque sólo he mencionado un ejemplo aquí, la traición a los cristianos de raza Blanca hecha por sus líderes y sus organizaciones religiosas sobre el asunto de la raza y la inmigración está muy extendida. Además, como mostró la edición especial de The Occidental Observer [4] acerca de la patología en los hombres Blancos, cualquier tratamiento de la patología Blanca no puede evitar el papel central del cristianismo en los movimientos morales del siglo XIX, que gradualmente comieron como un cáncer a organismos tan robustos como el Imperio británico. A pesar de la seriedad del problema, como movimiento y como comunidad, nosotros que estamos en la defensa de la raza Blanca muy a menudo evitamos prestarle la atención que merece. Algunos motivos para esto son obvios. La religión es algo que muchas personas toman muy personalmente y muy seriamente, y no queremos enajenarnos a ninguno de aquellos entre nosotros que puedan albergar ciertas creencias. Además, mientras luchamos y combatimos por obtener legitimidad en la corriente predominante, o incluso sólo por la visibilidad de nuestro punto de vista, vacilamos en abordar un asunto o hacer críticas que sabemos que pueden ponernos en conflicto con grandes cantidades de nuestros congéneres Blancos. Pero el silencio no puede opacar el hecho de que el cristianismo organizado, en teoría así como en la práctica, está actualmente opuesto a la preservación de los pueblos europeos. Opone la misma idea que los europeos conciben de ellos mismos como un grupo racial, con sus propios intereses. En opinión de la Iglesia de Inglaterra, y de otros importantes organismos cristianos, los europeos cometen un "pecado" simplemente al afirmar que ellos son miembros de una raza con intereses y lazos de parentesco, más bien que ser algún contenedor humano genérico que aloja un "alma" destinada a disfrutar de un paraíso multicultural en esta vida y en la supuesta posterior.

[4. http://www.theoccidentalobserver.net/2013/10/recently-in-the-occidental-quarterly-special-sections-on-white-pathology/].

     Me encuentro en la oposición más vigorosa a dicha postura.

     Enfurecido e intrigado por las acciones de la suicida Iglesia cristiana, hace tiempo comencé a hacer un poco de investigación sobre el asunto de la religión y el movimiento de defensa Blanco. Finalmente me encontré con un libro que está lejos de ser perfecto pero que es bastante interesante, titulado Gods of the Blood: The Pagan Revival and White Separatism [5]. Escrito por el académico sueco, autodenominado "anarquista", Mattias Gardell, la obra examina cómo los abogados de los Blancos de diversos entornos han luchado con el problema planteado por los fracasos del cristianismo en esta nuestra Edad del Diluvio. Estas luchas han arrojado numerosos puntos de vista y enfoques alternativos en las cuestiones de fe.

[5. M. Gardell, Gods of the Blood: The Pagan Revival and White Separatism (Duke University Press, 2003). Una breve reseña del libro fue hecha por Robert S. Griffin en The Occidental Quarterly, Vol.7, Nº 1, pp. 107-112].

     En un extremo del espectro encontramos el ateísmo de línea dura de Tom Metzger quien ha sostenido que "los Blancos deben tratar con la realidad y con el mundo que los rodea. Debemos exigir pruebas de aquellos que intentan controlarnos con historias no demostradas del Oriente Medio" (Op. cit., p. 129). El terreno del medio ha sido ocupado por figuras como Ben Klassen y William Pierce, que argumentaron que aunque la conciencia racial fuera un imperativo para la supervivencia de los europeos, era indispensable un elemento espiritual en la vida, y que un sustituto al teísmo podía ser encontrado en la Naturaleza misma. Klassen y Pierce desarrollaron la Iglesia del Creador y el Cosmoteísmo respectivamente. Gardell describe a ambas como "religiones no-teístas que rechazan la noción de una divinidad trascendente de una naturaleza que es fundamentalmente Otra que la del hombre. El hombre ario tiene que entender que él es parte de la Naturaleza y que está sujeto a las leyes de la Naturaleza, interpretada en términos de Darwinismo social. Y sobre todo, el hombre debe comprender que la redención sólo vendrá de él mismo" (Ibid., p. 136).

     En el extremo contrario del espectro están aquellos que creen que la religión es de una consecuencia clave para el futuro de los pueblos europeos. La religión de elección entre este grupo de gente parece ser el Ásatrú, u Odinismo. Considerándome yo mismo un ferviente racionalista y evolucionista, tengo que admitir haberme mofado en el pasado de la idea de la práctica continuada de esta antigua fe. En gran parte ignorante de lo que la práctica del Ásatrú implicaba realmente, tendí a concordar con la conclusión de Klassen en cuanto a que el Odinismo era "una ridícula resaca de nuestros antepasados de la Edad de Piedra" (Ibid., p. 131). Sin embargo, trato de mantener una mente abierta, y decidí hacer alguna investigación tanto sobre la práctica antigua como la moderna de dicha religión.

     Aunque no es fácil, vale la pena intentar una definición utilizable de Ásatrú. Ásatrú literalmente significa "la fe de los Aesir" (la raza principal de los dioses nórdicos), lo cual describe un politeísmo impreciso practicado en las nórdicas regiones germánicas antes de la llegada del cristianismo en el siglo IX. Puesto que el moderno Ásatrú es una reconstrucción de esta fe, es importante entender los componentes que comprenden esta reconstrucción. Lo que sabemos es que la antigua religión nórdica proviene principalmente de las Sagas y de las Eddas redactadas en el siglo XIII por monjes cristianos. Oficialmente las tierras del Norte se hicieron cristianas alrededor del año 1000; de aquí que las leyendas y los mitos contenidos en estas escrituras sean en gran parte el producto de la cultura nórdica cristiana existente en Islandia y Noruega. El más famoso de estos escritos es la Edda en Prosa escrita por Snorri Sturluson (m. en 1241). Hay algunos hallazgos arqueológicos que contribuyen a este conocimiento, pero son principalmente las Sagas y las Eddas las que dan forma la práctica del Odinismo hoy.

     Sin embargo, hay más que eso en el Ásatrú hoy, sobre todo en su creciente comunidad racialista. Gardell define Ásatrú como una de varias "reconstrucciones" modernas de antiguas religiones europeas, una que se enfoca en las religiones nórdicas y germánicas de tiempos antiguos (Ibid., p. 31). Posteriormente, Gardell describe este "paganismo racista" como parte de una "biologización de la espiritualidad", que es en sí mismo una consecuencia de la oposición Nacionalista a la globalización. En el "reconstruído" Ásatrú, sus practicantes han reconocido la necesidad de enfatizar las facetas existentes que son particularmente útiles para los europeos modernos. La más relevante de estas facetas es el papel central que el Ásatrú otorgaba a la relación entre un individuo y sus parientes o el pueblo derivado de ancestros comunes (el folk). También hace gran hincapié en el reconocimiento de los propios antepasados y su herencia, componentes claves del concepto de "populidad" (peoplehood). Fundamentalmente, el Ásatrú está conectado con el pasado, pero está también profundamente relacionado con un concepto de taxonomía biológica o raza. En esto difiere radicalmente del cristianismo.

     El Odinista y antiguo piloto de la Fuerza Aérea Ed Fitch, autor de The Rites of Odin, describe al Odinismo como "los antiguos caminos continuados y recreados" [6]. Fitch declara: "Conocemos a nuestros Dioses y conocemos a nuestra gente" (Ibid., p. 2). La literatura relativa a los clanes (kindred) Ásatrú (http://asatru.org/asatrukindreds.php) coincide con este énfasis en el folk. En la Introducción del libro se establece que "debemos trabajar mucho para reconstruír nuestras tribus ancestrales. Los kindred [agrupaciones de gente emparentada] son vitales para nuestra supervivencia como pueblo autóctono". En Odinic-rite.org se dan más detalles de este énfasis dado al "folk". Se declara en su artículo "What Is Odinism?" que todos los "pueblos" tienen su propia "religión natural", y que la de los "pueblos indoeuropeos" es el Ásatrú. Esto es visto por ellos como el "camino" que es "idealmente adecuado para su folk".

[6. E. Fitch, The Rites of Odin (Llewellyn Publications; 2002), p. xxii].

     El Ásatrú es también para ellos una "religión viviente", una que cambia y evoluciona. En Odin.org hay un artículo (http://odin.org/intro.html) en que el autor declara que toda "religión" es "natural y ancestral", y que la "religión genuina" proviene de la "prehistoria de un pueblo o raza particular". A causa de sus raíces contra-culturales y su oposición a la religión establecida, el "neopaganismo" es en gran parte concebido como alineado con la política izquierdista, alternativa y ecológica. Mientras mucha de la investigación parece confirmar esto, hay tradiciones políticas e ideológicas dentro del "neopaganismo" que se acercan sorprendentemente, o reflejan completamente, las concepciones de "sangre y suelo" propugnadas en la defensa Blanca. Sin tener en cuenta si muchas de estas personas, grupos o sitios web están explícitamente relacionados con la defensa Blanca (y la mayoría no lo está), el Ásatrú en la comunidad etnocéntrica de los Odinistas, como es presentado en diversos sitios web, está interesado por los Aesir, pero siempre en conjunción con la gente que ellos representan o con la que están relacionados. De esta manera, si bien puede ser muy tentador mofarse, basado en la ignorancia o en ideas falsas (y yo yo mismo fui culpable de esto), es importante entender que el Ásatrú, como es en gran parte definido entre sus practicantes, se trata mayormente acerca del pueblo o "folk".

     Gardell ve al Ásatrú como «una cosmovisión espiritual politeísta y "tribal" basada en la tierra» (Gardell, p. 154). Examinando el Ásatrú desde una perspectiva estrictamente racionalista, yo no podría evitar ser impactado por uno o dos elementos de su manifestación moderna que, conscientemente o no, reflejan al judaísmo. Ambos son, en alto grado, religiones tribales que rechazan hacer prosélitos fuera del grupo. El Ásatrú, como el judaísmo, no es una fe universalista, y está preocupado principalmente con el bienestar del grupo. Gardell declara que "en oposición a las ambiciones globales del cristianismo como imperialismo espiritual, el Ásatrú no tiene misioneros y es generalmente hostil a la noción de una verdad religiosa universal". Las decisiones morales significativas no están basadas en principios abstractos sino más bien en lo que sirve mejor a los intereses del grupo de parentesco.

     Hay un énfasis especial en ambas religiones en los antepasados y en la documentación de los linajes. Lejos de ser una nueva característica, en las antiguas comunidades nórdicas este énfasis en ser capaz de determinar el valor de un individuo de acuerdo a su linaje condujo a una situación donde "el huérfano no gozaba de ningún status en la sociedad en absoluto" [7].

[7. T. A. DuBois, Norse Religions in the Viking Age, (University of Pennsylvania Press, 1999), p.19].

     Más allá de estos elementos, las diferencias entre Ásatrú y judaísmo reflejan las naturalezas y sociedades diferentes de los dos pueblos que desarrollaron dichos sistemas. Me sorprendió la carencia de autoritarismo y la increíble fluidez de las barreras sociales en la antigua sociedad nórdica y en los principios y la práctica del Ásatrú. En efecto, incluso el panteón nórdico si bien fue honrado, nunca fue "adorado". A diferencia del judaísmo, el Ásatrú nunca ha sido dogmático, y esta debilidad indudablemente lo dejó vulnerable a la intrusión del siglo X del cristianismo, el cual llevó una herencia sustancial del Medio Oriente de dogmatismo y autoritarismo hacia Europa. A diferencia del dios judío, los Aesir debían ser considerados más como "parientes mayores" que como tiranos a ser temidos, y ellos reflejaban aspectos claves de la sociedad indoeuropea contemporánea en los que ellos revelaban un aire aristocrático, de desprecio hacia lo vulgar, y que los mostraban estridentemente como anti-materialistas [8]. Estos "dioses", como C. G. Jung argumentó en su famoso ensayo "Wotan" [9], debían ser vistos menos como seres transcendentales independientes y más como modelos ejemplares de conciencia, o arquetipos, que sirven como patrones para el desarrollo humano.

[8. E. Bonnefoy (ed), American, African, and Old European Mythologies, (University of Chicago Press, 1993), p. 238].

     En su práctica moderna, los asatruanos son "políticamente conservadores, y pueden no sentirse cómodos con el feminismo, la diversidad en la sexualidad y en los estilos de vida, o con el anarquismo" [10]. Como era de esperarse, la naturaleza conservadora de sus practicantes y su preocupación con la preservación de la "gente de Odín" han puesto al Ásatrú bajo ataque. En una revisión del libro de Gardell hecha en 2005 por Stefanie von Schnurbein, profesora de Literatura en la Universidad Humboldt de Berlín, ella sostuvo que "una religión basada en categorías como herencia o suelo podría tener tendencias racistas o étnico-nacionalistas subyacentes" [11]. Sin que fuese una sorpresa, el énfasis que el judaísmo pone en la herencia y el suelo no le llama la atención a la señora von Schnurbein, quien en cambio se aferra con torpeza a comparaciones con "la ideología volkisch alemana violentamente anti-semítica".

[10. B. A. Dobratz, The White Separatist Movement in the United States, (John Hopkins University Press, 2000), p.138].
[11. S. von Schnurbein, History of Religions, Vol.45. Nº 2. (2005), pp. 191-194]..



     El propósito de este ensayo no ha sido atacar al cristianismo en cuanto cristianismo, o promover alguna fe particular o punto de vista. Yo probablemente debería declarar que así como admiro algunos aspectos del Ásatrú, siento que "no es para mí". Aunque yo no sea un asatruano, espero haber presentado una evaluación equilibrada de ello aquí. Ciertamente veo su práctica continuada como una parte valiosa de la vida cultural de nuestra gente, y estimo altamente la preocupación protectora que esto tiene para el "folk". Incluso el evolucionista más endurecido tendrá que luchar para negar la actual influencia de la religión y la "necesidad" religiosa existente entre todos los pueblos, incluído el nuestro propio. Este ensayo debería en cambio ser visto como una tentativa para reconocer algunas dificultades que siguen siendo presentadas por importantes instituciones cristianas en cuanto a cuestiones de raza e inmigración, y algunos de los intentos creativos, serios y profundamente sentidos por alguna de nuestra gente para restaurar una especie de fe en la vida que es más contributiva para nuestra supervivencia.–



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