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domingo, 22 de junio de 2014

John L. Lash - Guerreros Espirituales del Grial



     Otra muy interesante disertación del profesor John Lash hemos puesto ahora en nuestro idioma (Spiritual Warriors of the Grail). Tomada también de su sitio metahistory.org, estos estupendos y doctos razonamientos nos llevan en esta oportunidad por los orígenes hipotéticos aunque verosímiles de las leyendas del ciclo Artúrico, la serie de narraciones relativas a Arthur y sus Caballeros, que tan profundo impacto tuvieron sobre una gran cantidad de siglos y mentes. Más aún, el señor Lash, con la audacia que otorgan las miles de horas de lecturas y meditaciones, establece que dicho material, dicha narrativa, traza sus orígenes ni más ni menos que hasta las antiguas escuelas de Misterio que hubo en la Antigüedad, en particular las del pensamiento gnóstico, arrasadas por el puerco clero cristiano de las primeras épocas. Este notable y novedoso ensayo, la lección sexta de la serie Mythbusting 101, publicada hace ocho años, lo recomendamos a los lectores interesados en estos temas, y quizá agradezcan sus ponderadas palabras.


Guerreros Espirituales del Grial
La Diáspora de los Sobrevivientes de los Misterios
por John L. Lash
Mayo de 2006



     Hace unos 800 años, un filósofo escolástico que vivía aproximadamente a 80 kms. de donde escribo estas palabras (Andalucía), se maravilló por la fama del rey Arturo, su compañía de Caballeros, y la búsqueda del Grial:

     «¿Qué lugar existe dentro de los límites del Imperio de la cristiandad al cual el alado elogio de Arturo el Británico no se haya extendido?. ¿Quién existe, pregunto, que no hable de Arturo el Británico, ya que él es sólo un poco menos conocido para los pueblos de Asia que para los bretones, como somos informados por nuestro peregrinos que vuelven de los países del Este? La gente del Este habla de él como lo hacen los occidentales, aunque estén separados por la anchura de la Tierra entera. Egipto habla de él y el Bósforo no permanece silencioso. Roma, la ciudad de las reinas, canta sus hechos, y sus guerras no son desconocidas para su antigua rival Cartago. Antioquía, Armenia y Palestina celebran sus hazañas».

     Alanus ab Insulis, o Alain de Lille (1128? -1202), era nativo de la ciudad-mercado de Lille en el Noreste de Francia. Él vivió en la época en que la literatura medieval en Europa alcanzó su punto máximo, en el alba de lo que Joseph Campbell (en Mitología Creativa) llamó "un momento mito-genético único": el siglo XIII. El pasaje citado es del comentario de Alain de Lille sobre las Profecías de Merlín escrito por Geoffrey de Monmouth (m. en 1155), un historiador galés que contribuyó enormemente al marco cuasi-histórico de la materia Arturiana.

     ¿Cómo podemos explicar la enorme fama del rey Arturo?; y toda esta antigua "materia Arturiana" ¿qué puede decirnos hoy?.


La Edad Oscura [Alta Edad Media]

     Recordemos una de las ideas clave de la historia alternativa desarrollada en estas lecciones: los Misterios de la antigüedad pagana sobreviven en la materia Arturiana, sobre todo en la Búsqueda del Grial. Jessie L. Weston (From Ritual to Romance) manifestó esta opinión explícitamente, y Loomis, Cavendish y otros venerados eruditos Arturianos la sostienen constantemente. No estoy inventando esta conexión. Propongo, sin embargo, modificarla y profundizarla.

     Mi proposición es que el muy buscado Grial no es un objeto, una reliquia, sino la experiencia directa de la Luz sobrenatural vista por los iniciados en los Misterios. Por cierto, el Grial puede ser muchas cosas para muchas personas. Todos los eruditos, desde Joseph Campbell a John Matthews, insisten en que no hay sólo un Grial. Pero considere también que el Grial es única y exclusivamente una cosa: la Luz Orgánica, el cuerpo sustancial primario de Sofía. Es tanto una cosa única como muchas cosas, como los alquimistas nunca se cansaron de decir.

     Considere también el hecho textualmente atestiguado de que los iniciados juraron no revelar nunca la experiencia suprema de los Misterios: la instrucción por la Luz Orgánica. Sin embargo, algunos de ellos describieron realmente una luz. Existe un testimonio de primera mano escaso pero inequívoco de una luminosidad sublime. De todos modos, no sobrevive ningún registro escrito que describa en términos explícitos cómo la Luz instruyó a aquellos que la presenciaron. La media docena de casos donde el voto parece haber sido quebrantado no menciona la mathesis, la enseñanza de la Diosa de la Sabiduría. Más bien, alguna tontería en cuanto a los ritos externos parece haber sido comentada por gente como Alcibíades, el imprudente joven amigo de Sócrates, y otros. (Con respecto a esto, vea Burkert, Ancient Mystery Cults).

     Los antiguos místicos de los Misterios tenían una misión dual: mantener su práctica visionaria de la gnosis, y transmitir su método a las futuras generaciones. La transmisión dependía de la transferencia de la experiencia principal, la instrucción por la Luz, a los neófitos que a su vez se convertirían en telestai, "aquellos que están orientados", es decir, guiados por la sabiduría de la diosa de la Tierra, Sofía. El rito de instrucción (mathesis, también llamado theoria, "contemplación"), el secreto más profundamente guardado de la iniciación pagana, nunca fue abiertamente declarado, hasta ahora.

     En algún momento crítico durante el siglo V d.C., la cadena de la transmisión teléstica fue rota, y la tradición milenaria de los Misterios fue interrumpida. Algunas personas en aquel tiempo que conocían acerca del método de la transmisión quisieron verla destruída. Los hechos conocidos de la Historia en la temprana Era cristiana proporcionan abundante evidencia de la violencia deliberada contra los guardianes de los Misterios.

     Barbara Walker (A Woman's Encyclopedia of Myths and Secrets) atribuye derechamente la Edad Oscura a la supresión hecha por los cristianos de la cultura espiritual y la vida intelectual de los paganos. (Yo enfatizaría que la supresión fue intencional, forzada y reforzada, y no simplemente debido a la preferencia de un sistema de creencias sobre otro). Los campus de los Misterios preservaron y transmitieron el conocimiento en todas las áreas de la vida, y apoyaron los intercambios también. Alrededor de los viejos sitios megalíticos fueron construídos templos, y alrededor de los templos crecieron las instituciones de aprendizaje del mundo clásico. Las instituciones anexas a los Misterios estaban cargadas de un poder vital y animador. Durante la vida de Hipatia, el orador romano Libanius escribió al emperador Teodosio:

     «Los monjes se están extendiendo como torrentes a través del campo; y al arruinar los templos, ellos también están arruinando el campo al mismo tiempo. Porque arrebatar de una región el templo que la protege es como arrancarle su ojo, matándola, aniquilándola. Los templos son la vida misma del campo. Alrededor de ellos hay construídos casas y pueblos, y a su sombra una sucesión de generaciones ha sido criada hasta el día de hoy» (Pro templis 30.8, en Gregory Shaw, Theurgy and the Soul, Universidad del Estado de Pensilvania, University Park, PA, 1995, p. 1).

     En 386 d.C. Teodosio prohibió la adoración de los dioses paganos en lugares sagrados locales, y autorizó su saqueo y ocupación por monjes cristianos. Cada templo y campus estaba bajo amenaza. Primero fueron las bibliotecas. Sólo tomó un par de siglos arruinar lo que había sido construído durante un milenio, la herencia literaria enciclopédica de los Misterios, desarrollada en gran parte en lengua griega a partir del siglo VII a.C. en adelante. Un modo de destruír la cadena de transmisión era tomar el control de los lugares de enseñanza y formación, y erradicar los libros, manuales, guías, etc. Éste fue un hecho de genocidio cultural y espiritual deliberado a una escala masiva.

     La erradicación definitiva habría requerido ir tras los guardianes del método teléstico, aquellos que sabían cómo tener acceso a la Luz y cómo conducir a otros a aquella misma experiencia.

     Con la destrucción tanto de las instituciones como de la fuente de la Obra, sería posible imponer un sistema totalitario de control social-cultural-espiritual basado en la Mentira Paterna, una empresa cruel e insana como pudo ser, y que sólo con la oposición silenciada completamente tuvo una probabilidad de más de un 50% de éxito. Y sin resistencia o crítica, los dominadores pudieron escribir la historia de su éxito, "el triunfo sobre el Paganismo", incluso mientras ellos perpetraban los crímenes requeridos para conseguirlo.

     La historia convencional y el guión de la Mentira Paterna van juntos.


Un Hecho muy Grande

     La respuesta al ataque contra los Misterios no es difícil de imaginar. Los guardianes huyeron. Un siglo después del entierro de los códices de Nag Hammadi alrededor de 345 d.C., los últimos iniciados sobrevivientes pasaron a la clandestinidad. Ellos pueden ser llamados en forma legítima los guardianes del Grial, ya que ellos conservaron tanto el método de la instrucción por la Luz como el conocimiento así adquirido. Ellos conservaron un cierto cuerpo de conocimiento de los Misterios, de cosmología, parapsicología, cánones de la música y matemáticas, habilidades chamánicas, etc. Por la misma naturaleza de la mathesis divina, tal conocimiento estaba siempre creciendo, permutándose, ramificándose, siendo refinado, de manera que no había ningún término para la instrucción sagrada.

     Cómo y dónde ellos huyeron, y lo que ellos hicieron en los siglos posteriores, es una historia no contada de la historia alternativa de Occidente.

     Hay pocas pistas de la suerte de los custodios del Grial después de la destrucción de Eleusis y otros santuarios. En 400 d.C., cuando Hipatia asumió sus deberes en el Museo de Alejandría, el historiador Eunapio de Sardis relató que los monjes cristianos "viven como cerdos en los lugares sagrados" (Vidas de los Sofistas, 472.). Numerosos testimonios antiguos describen lo que le sucedió a los lugares sagrados, pero no a aquellos que los mantenían. A menos que ellos fueran asesinados, como lo fue Hipatia, sabemos poco o nada sobre ellos. El historiador de la Iglesia del siglo V Sócrates Escolástico, que dejó un relato del asesinato de Hipatia, describió a los devotos paganos del templo de Serapis en Alejandría luchando mano a mano para defender el sitio y asesinando a algunos cristianos en la auto-defensa. Aparte de raros relatos como éste, no hay ninguna prueba de lo que le sucedió a los guardianes del Grial, o de cómo ellos se enfrentaron a lo que los estaba golpeando.

     Ninguna evidencia histórica, simplemente. Hay, sin embargo, una enorme evidencia literaria y legendaria. Comentando sobre el vasto cuerpo de la materia Arturiana, el preeminente erudito Geoffrey Ashe dijo que (estoy parafraseando) no hay ninguna prueba de que Arturo o alguna de esa gente haya existido de hecho, pero la existencia de todo este saber (lore) sobre ellos es un hecho muy grande. En otras palabras, el enorme corpus sobreviviente del saber Arturiano es una especie de evidencia fáctica de algo —yo diría de los custodios del Grial, aquellos que sobrevivieron a la erradicación de los Misterios.

     La historia alternativa del Grial presupone que la materia Arturiana, y el tiempo y localización en que apareció, indica lo que le sucedió a los custodios sobrevivientes de los Misterios. El saber Arturiano codifica la historia de la diáspora pagana, los guardianes del Grial que huyeron de la violenta destrucción de su tradición.


La Diáspora Pagana

     Ahora, vale la pena notar —en realidad es absolutamente esencial notar— que los videntes que mantuvieron los Misterios en el mundo clásico no tenían una línea de defensa. Los telestai enseñaron muchas cosas, y la gimnasia debe haber estado incluída en las Escuelas de Misterio, pero las artes marciales parecen haber estado faltando en el plan de estudios. Ha habido algunos casos registrados de defensa propia espontánea, como recién se señaló, pero en general ni los guardianes de los Misterios, ni los neófitos en las celdas monásticas, ni los estudiantes en las escuelas, ni los artesanos en los talleres, estaban instruídos en las artes de la defensa propia en una forma comparable, digamos, a los monjes Shao-Lin en China, o a los monjes Zen en Japón. Parece que los Misterios europeos, levantinos y egipcios no incorporaron el papel y la misión del guerrero espiritual.

     Si los Misterios no fueron defendidos por medios físicos, bien puede haber sido porque aquellos que los mantenían no habían sido entrenados en las artes marciales. Por alguna razón esto no era parte de la tradición milenaria. La excepción: el emperador Marco Aurelio, conocido por haber sido un iniciado Eleusino, y que escribió sus espléndidas Meditaciones mientras luchaba contra tribus bárbaras a lo largo del Danubio. Irónicamente, la única persona que dejó un registro de la ética inspirada en los Misterios fue un guerrero. Debido a una carencia total de una defensa entrenada y organizada, los Misterios sucumbieron fácilmente bajo la agresión brutal del cristianismo romano. En 410, cinco años antes del asesinato de Hipatia, los godos saquearon Roma. Por entonces todos los principales templos y campus de la red de los Misterios habían sido invadidos y destruídos.

     453, el año en que Atila murió, fue también el año que marcó el final del oráculo de los doce buitres vistos por Rómulo, el legendario fundador de Roma. Los historiadores romanos dieron un siglo a cada buitre; de aquí los 1.200 años para la duración del Imperio. Desde la fundación de Roma en 747 a.C. (según Varro y otros), esto llega hasta 453 d.C. Volveremos a esta fecha luego.

     Ahora, vayamos al núcleo de nuestro drama, el centro oculto de la historia alternativa: la diáspora de los custodios del Grial, aquellos que preservaron el método sagrado de la instrucción por la Luz. Ellos huyeron. Pero ¿a dónde?, ¿cómo?, ¿cuándo?.


Entra el Rey Arturo

     La materia Arturiana revela rastros de la supervivencia de los Misterios. La "materia" (material literario) es un hecho legendario, apoyado por una masiva evidencia textual, pero el destino de los Misterios es un acontecimiento en la historia alternativa para el cual hay poca o ninguna evidencia histórica. Debemos confiar en el "hecho muy grande" de la tradición literaria para conseguir los hechos desconocidos y no registrados. En estas lecciones tenemos que dividir nuestra visión, manteniendo un ojo en la evidencia de las leyendas medievales, y el otro en los acontecimientos no registrados reflejados en aquellas leyendas.

     ¿Cuál es la primera o la más temprana evidencia de Arturo, cuyo renombre fue tan grande? En la formación de este personaje encontraremos el rastro más temprano de los telestai después de la supresión de los Misterios en Egipto, el Levante, Grecia, España y en otras partes de Europa. Es provechoso recordar que el cristianismo se difundió desde Palestina hacia Europa, y luego desde Roma a todas partes de Europa, expandiéndose como una enorme mancha hacia el Norte y hacia el Oeste. Las últimas regiones en ser alcanzadas por el cristianismo fueron los lejanos extremos occidentales de Gales, Escocia e Irlanda —las "Islas Occidentales". Allí es precisamente donde surgió la figura de Arturo y donde la materia Arturiana tiene sus raíces.

     Obviamente, los guardianes de los Misterios huyeron en la dirección que los alejaba de sus perseguidores. Ellos buscaron refugio en aquellas regiones de Europa que estaban intocadas por la influencia cristiana y que eran de difícil acceso. Cómo ellos habrían hecho eso, no es difícil de imaginar. Los lectores pueden recordar mi argumento (declarado con alguna extensión en mi libro No a Su Imagen) de que la sociedad celta era la "cultura guardiana" de la Europa pre-cristiana. Ella unificó a la gente autóctona a lo largo de las lejanas costas desde Irlanda y las islas Orkney hasta Galacia en Anatolia (Turquía). Además, los druidas, la clase sacerdotal de los celtas, eran telestai por derecho propio, eruditos que hablaban varias lenguas y que escribían en griego. Ellos eran bien conocidos en Grecia y Egipto. Alejandría en el tiempo de Hipatia recibió a un "grupo de estudios" dedicado a la preservación de la ciencia druídica. Los sacerdotes de Hibernia (Irlanda) de los Misterios celebrados en Stonehenge en Somerset y en Callanish en Lewis en las Hébridas, estuvieron ocasionalmente en contacto con sus homólogos del santuario de Apolo en Delos en las islas griegas. (Sobre los vínculos druídicos con los cultos de Misterio del Mediterráneo, vea Avalonian Quest de Geoffrey Ashe. Las conexiones son impresionantes, y la evidencia clásica es amplia).

     Ésta habría sido una solución evidente: los vínculos druídicos con los Misterios helenísticos proporcionaban un "paso subterráneo" seguro y muy transitado para los custodios del Grial para huír del asalto de las autoridades cristianas romanas. Se sigue, entonces, que la primera evidencia de la actividad de los custodios se revelaría en el saber Arturiano de las "islas Occidentales", Bretaña, Gales y Escocia. Las fuentes de dicho saber son hechos literarios que apuntan hacia acontecimientos históricos no registrados y desarrollos clave en la historia alternativa.

     Cualquiera que lea la materia Arturiana aprende la misma letanía de fuentes: Gildas, Aneirin, Nennius, Geoffrey de Monmouth, Gerald de Gales, Wace, Layamon, Malory. Estos nombres que abarcan siglos indican el desarrollo de la leyenda del Rey Arturo y la Mesa Redonda. La primera mención del nombre de un jefe guerrero local llamado Arthur ocurre en The Goddodin, un poema galés atribuído al bardo Aneirin alrededor de 600 d.C. Precediéndolo, el monje británico Gildas, que escribió alrededor del año 540, describió la resistencia de los pueblos locales de Inglaterra contra los sajones, pero no nombró a Arthur específicamente. Al final de la letanía aparece Sir Thomas Malory, que escribió Le Morte d'Arthur alrededor de 1471. Fue publicado en 1485 en inglés por William Caxton.

     Entonces tenemos de 540 a 1485, poco menos de mil años de un saber Arturiano desde la primera débil pista hasta la epopeya literaria completamente desarrollada en el estilo del Renacimiento (es decir, tipo Hollywood). La literatura Arturiana está siempre datada a posteriori con respecto a los acontecimientos descritos. Según Geoffrey Ashe, la fecha más confiable y bien fundada para la persona histórica del Rey Arturo es finales del siglo V, es decir, después de 450 d.C. Recuerde la fecha ya mencionada de 453 d.C., el último año del oráculo de los doce buitres. Con el final del Imperio romano, el destino de los Misterios fue sellado, pero en el mismo momento en que el Imperio expiraba, los Misterios fueron trasplantados.

     Durante siglos, el mundo clásico entero, incluyendo los Misterios, había estado protegido por la estabilidad del Imperio. Después de las campañas de Julio César alrededor de 55 a.C., los romanos gobernaron y defendieron Gran Bretaña durante cinco siglos. Con la caída del Imperio, los pueblos britanos (brythonic) indígenas (incluyendo a los galeses) tuvieron que defenderse. Los Anales Galeses de Gerald de Gales (compilados alrededor de 950) pusieron la decisiva batalla de Badon Hill, de galeses contra los invasores sajones, en 516 d.C., pero fue probablemente más temprano (Cavendish, King Arthur and the Grail, p. 7). Arthur figuró como el guerrero principal que defendió a Gales en esta batalla. Él surge en la Historia en el mismo momento en que los sobrevivientes de los Misterios habrían estado buscando un refugio seguro en las islas británicas.

     En Wolfram von Eschenbach y otros, aprendemos que Parzival era de Gales. En antiguo francés él era llamado Perceval le Gallois, significando no "el galo" sino "el galés". En francés moderno, el País de Gales es llamado le pays de Galles. Por supuesto, la palabra francesa "Galles" está relacionada con Gaul (galo), Gallish, etc., una antigua etiqueta para los celtas que viven en lo que ahora es Francia. La implicación es que algo esencial relacionado con la tutela celta del Grial estuvo localizado en el interior de Gales más bien que en la Francia gala, en el continente. En otras palabras, la conexión decisiva entre los custodios fugitivos y la cultura autóctona que los recibió tuvo lugar en Gales. En la historia alternativa, Arthur era el héroe autóctono que tomó la misión de proteger a los guardianes del Grial porque ello calzaba con su papel pre-determinado de defensor de su tierra nativa, el País de Gales.

     Ahora comenzamos a ver el tejido más profundo de estos nombres legendarios y alusiones regionales arcaicas...


Fábula de Iniciación

     ¿Qué sucedió en Gales, y cuándo? Según Ashe y otros, un druida galés llamado Myrdhin aconsejó a un caudillo local llamado Arthur que organizara a su banda irregular de guerreros en un grupo que llegó a ser conocido como la Mesa Redonda. Los guerreros regionales tenían sus propias ideas acerca de la organización, por supuesto. Ellos lucharon en bandas unidas por lealtades personales y lazos familiares. Ellos se identificaron apasionadamente con las regiones locales que ellos defendían. La palabra "welsh" [en inglés = galés] es realmente un insulto aplicado a la gente local por los invasores anglos y sajones. Significaba "extranjero, forastero, alguien a quien no conocemos". Los invasores anglo-sajones que vieron a Gran Bretaña como suya consideraron a los pueblos autóctonos que vieron, como forasteros que tenían que ser desplazados. La gente nativa de Gales se llamaba entonces a sí misma tal como ellos lo hacen hoy: los Cymri (pronunciado küm-ri).

     Los clanes guerreros de los Cymri fueron organizados a lo largo de líneas defensivas, pero aparentemente el druida Myrdhin, alias Merlín, tenía algo más en mente. Como un telestes y custodio de los Misterios, él tenía una intención específica en mente para un círculo organizado de guerreros tribales. Proteger las llegadas de la diáspora pagana requeriría algo más que milicias locales dispersas. Tenía que haber una unidad defensiva móvil que pudiera estar constantemente al servicio de los guardianes dondequiera que ellos pudieran haberse trasladado en las Islas Occidentales. Desde el comienzo la "Mesa Redonda" tuvo un sentido pan-regional, refiriéndose a grupos de guerreros que se movían libremente por las Islas. Cualquiera que lea en el saber Arturiano es inmediatamente impresionado por la movilidad de la corte Arturiana. Arturo mantenía castillos en diferentes lugares: Cornualles (Tintagel), Gales, Logres (el término britano para la Gran Bretaña continental), Camelot (en Somerset), Carlisle en Escocia, Nantes en Francia. Los remotos orígenes de los caballeros Arturianos reflejan la amplia dispersión de los refugiados del Grial. Gawain, el sobrino de Arthur, era hijo del rey de Noruega, la que incluía las islas Orkney, al Norte de Gran Bretaña. Se podrían dar muchos otros ejemplos. El Parzival de Wolfram von Eschenbach contiene más de 150 topónimos asociados con varios caballeros y damas en la aventura.

     La Mesa Redonda era una red móvil, no una organización estática que residía en un lugar particular. Era la Mesa Redonda móvil. Esto sugiere que los guardianes del Grial eran también movedizos. Ellos formaban una flexible red oculta esparcida a través de Europa del Norte (principalmente en Francia) y en las Islas Occidentales, que se extendía hasta Irlanda. A diferencia de la red de los templos y Escuelas de los Misterios, el sistema de custodia de la diáspora estaba escondido, desconocido para el público en general.

     La organización de la "Mesa" tenía doce caras a imitación de una tradición existente desde hace mucho tiempo en los Misterios. En otras palabras, la estructura simbólica de la orden de Caballería fue tomada de la misma tradición que los guerreros Arturianos habían jurado proteger. La afirmación de que la Mesa Redonda fue modelada a partir de la mesa de comunión de la Última Cena donde Jesús se sentó con doce discípulos tiene que ser reexaminada, ya que aquella escena fue en sí misma compuesta sobre un rito de Misterio.


Doncella que porta el kiste, la cesta sagrada de hierbas psico-activas y objetos rituales usados para la iniciación en Eleusis. La imagen del cáliz de la bebida sagrada, el prototipo del Santo Grial como una reliquia, es claramente vista en el frente de la cesta.

     Aunque las células de Misterio comprendían a dieciséis personas, ocho hombres y ocho mujeres, aquellos que eran iniciados por los miembros de la célula eran manejados en grupos de doce. La evidencia de esta práctica puede ser vista en la helenística doncella del Grial de Eleusis que lleva el kiste o cesta sagrada en su cabeza. Un detalle muestra el rosetón de doce pétalos de los neófitos, distinto del rosetón de ocho y dieciséis pétalos, emblema de la célula iniciática formada de místicos veteranos. Los recién llegados eran iniciados en grupos de doce a la vez, con el iniciador siendo el decimotercero del grupo. Merlín aconsejó a Arturo que la estructura de la Mesa Redonda debería reflejar la tradición iniciática, y que debería involucrar una especie de iniciación.

     La Mesa era un círculo iniciático abierto a nuevos integrantes, el modelo para una orden versátil de guerreros espirituales.

     Merlín advirtió a Arturo acerca del riesgo de que el propósito secreto de la Mesa Redonda pudiera ser traicionado. En vista de ello, él aconsejó la inclusión de un decimotercer lugar, el "Siege Perillous" o asiento peligroso. Aquí Merlín parece haber tomado un indicio del saber irlandés, de la mitología celta particular de Irlanda. (Es una verdad obvia que la materia Arturiana deriva en su nivel más arcaico del saber irlandés, que fue elaborado en términos de figuras y acontecimientos regionales cuasi-históricos del País de Gales, y que llegó a su plena expresión literaria en la poesía bretona francesa). En el saber irlandés uno de los tesoros de los antiguos reyes era un caldero de la abundancia. Esta reliquia, y no el cáliz de la Última Cena, fue el verdadero prototipo del Grial como un vaso ceremonial. Otro objeto ritual de los reyes irlandeses era la Lia Fallan, la roca que canta. Ésta daba un agudo grito si el hombre que se sentaba sobre ella no era digno de ser rey. Éste es el prototipo celta del Siege Perillous.

     En los Misterios, el decimotercer asiento era ocupado por el iniciado encargado de introducir a los doce neófitos. En la Mesa Redonda, este asiento siempre era dejado vacante para recordar a los Caballeros que alguien podría venir y traicionar su misión revelando la identidad y la localización de los custodios del Grial. Los Caballeros de la Mesa Redonda protegieron el Grial más bien que procurar poseerlo para su propio beneficio personal, o incluso para su mejoramiento espiritual.


El Código Arturiano

     Parece que los telestai, como Hipatia, eran pacifistas. Ellos no podían defender la institución sagrada que mantenían, un poco como los decanos y profesores de una universidad de la Liga Ivy hoy no podrían defenderla contra el asalto fanático de una muchedumbre apoyada por una fuerza armada y por la autoridad legal. Pero habiendo perdido sus instituciones, salas de clases, talleres y bibliotecas, los videntes de los Misterios no iban a ser amenazados más. Ellos resistirían a la depredación en un nivel más profundo. Ellos no permitirían que la experiencia principal del método sagrado de la instrucción por la Luz fuera atacada. El consejo de Merlín a Arturo para que fundase una banda de guerreros espirituales era una acción de retaguardia destinada a defender a los custodios del Grial contra una posterior agresión más profunda. Ellos cerraron sus filas y tomaron refugio en los interiores de las Islas Occidentales, donde las tribus de gente autóctona se congregaron alrededor de ellos. Algunos hombres de aquellas tribus reconocieron que había algo especial en medio de ellos, algo que tenía que ser salvaguardado, y defendido por la fuerza violenta, si fuera necesario.

     Así fue que los Caballeros de la Mesa Redonda llegaron a ser no tanto buscadores como protectores del Grial.

     Por extraño que parezca, los guerreros Arturianos en la mayoría de los casos no sabían lo que ellos estaban protegiendo. La leyenda relata que sólo tres Caballeros alcanzaron el Grial: Parzival (o Perceval), Bors y Galahad. Otros guerreros como Gawain y Lancelot fueron considerados como demasiado burdos o mundanos para someterse a la experiencia mística última. Gawain prefería las justas y las aventuras sexuales en serie; Lancelot se enredó en una aventura amorosa con la esposa del rey Arturo. Pero sería erróneo decir que tales hombres eran indignos del Grial. Ellos lo sirvieron sin tener que tomar parte en la experiencia iniciática, aunque a su propio modo ellos se sometieron a varias clases de pruebas y aventuras místicas, incluyendo iniciaciones sexuales o de tipo tántrico, incluyendo vigilias en cementerios similares a las de los yogis y mahasiddhas asiáticos.

     Era como si el Grial, la Luz Orgánica, emitiera un aura de magia sobrenatural en la cual los guerreros Arturianos se sometieron a muchas aventuras fantásticas.

     El moderno impulsor Arturiano Gareth Knight ha comparado las ordalías y competencias de los héroes Arturianos con las pruebas mágicas de los tantrikas asiáticos, sobre todo los adeptos del yoga kundalini. Encuentro mucha veracidad en este paralelo. Si un Caballero Arturiano alcanzaba el Grial o no, o incluso comprendía lo que éste era, él era profundamente afectado por el poder mágico de aquél. Como veremos, las aventuras de Gawain, que ocupan la mitad del Parzival de Von Eschenbach, son esenciales para la Búsqueda, aunque Gawain mismo ni buscó ni alcanzó el Grial.

     Joseph Campbell especificó cuatro funciones de la "mitología creativa", por la cual él quiso decir la mitología que vive y se desarrolla en nuestras vidas a través del poder imaginativo, la pasión y la empatía, en contraste con el mito recibido, que está muerto y terminado. Estas funciones son: 1) reconciliar la conciencia despierta con el misterio del cosmos, 2) dar una "imagen total interpretativa" de aquel misterio, 3) inspirar un sentido de orden moral, y 4) "la cuarta y más vital, la función más crítica de una mitología, fomentar el centramiento y el despliegue del individuo en integridad con el Yo, la cultura, el universo, y el misterio último de todo esto estando allí en primer lugar" (Mitología Creativa, págs. 4-6).

     «La mitología creativa no surge, como la teología, de las sentencias de la teología, sino de las apreciaciones, los sentimientos, el pensamiento y la visión de un individuo adecuado, leal a sus propias experiencias significativas. Así ella corrige a la autoridad que se aferra a las cáscaras de formas producidas y dejadas atrás por vidas alguna vez vividas. Renovando el acto de la experiencia misma, restaura a la existencia la cualidad de aventura» (p. 7, cursiva añadida).

     Lo cual está muy cerca del propósito de estas lecciones sobre historia alternativa, yo diría. Pero además yo agregaría un quinto punto, con un énfasis en el proceso conflictivo: desafiar y derrotar la Mentira Paterna. Campbell era él mismo un apasionado anti-autoritario que detestaba el catolicismo en el cual había sido criado. Su primera pasión, antes de sumergirse en la mitología, fue el Romance provenzal y el culto de Amor, una consecuencia directa del estilo de vida Arturiano. Su libro Mitología Creativa es un manifiesto que se relaciona muy fuertemente con el tono y la intención de estos ensayos sobre la historia alternativa del Grial.

     ¿Qué, finalmente, se puede decir del código de los guerreros espirituales que protegieron a los custodios del Grial? Bien; en primer lugar, era un código pagano de honor y generosidad, no una moralidad de culpa y obligación. Los Caballeros del Grial estaban dedicados a proteger un tesoro sagrado que ellos mismos nunca habían visto y, en la mayoría de los casos, nunca verían. Por lo menos, ellos entendieron que el Grial era algo fantástico que imbuía sus vidas con un poder mágico. Inspirados por una realidad sublime que está más allá de su alcance, ellos convirtieron las artes de la violencia en una noble vocación. Ellos fueron afectados por el Grial en una forma que recuerda las palabras del genio mitofrénico Antonin Artaud (en "El Rito del Peyote entre los Indios Tarahumara"):

     «Lo Fantástico es de una noble cualidad, su desorden es sólo aparente; realmente obedece a un orden que está formado misteriosamente y en un nivel que la conciencia normal no alcanza pero que la Magia permite que nosotros alcancemos, y que es el mismo misterio de toda poesía».

     Lo Fantástico es de una noble cualidad. Ningún Caballero Arturiano podría haberlo dicho mejor. Los guerreros espirituales de la Mesa Redonda fueron ennoblecidos por los Misterios que ellos juraron proteger. En ningún caso fue su uso de la fuerza violenta algo temerario o abusivo. No se equivoque: casi todos ellos fueron hombres instruídos y sensibles.

     En "The Hero - Manhood and Power" explico el código español de Caballería en el cual armas y letras, habilidad marcial y aprendizaje, iban juntos. (Hay mucho en aquel libro que está relacionado con el código del guerrero espiritual, incluyendo una sección entera sobre caballería y el culto de Amor). Sería tonto suponer que el código de los guerreros Arturianos puede ser declarado en fórmulas, reglas A, B y C, aunque el código de caballería estuviera lleno de muchas de tales reglas. Sin embargo, yo sugeriría tres palabras para la esencia de la ética guerrera de la Mesa Redonda: aventura, devoción y compasión.


Asombro Interminable

     Numerosos cuentos Arturianos, como Persevlaus, un romance tardío en prosa francesa, describen cómo los Caballeros de la corte de Arturo languidecían por falta de "aventuras". Loomis muestra que este motivo se deriva del saber galés-irlandés que enfatizaba el echtra, una proeza sobrenatural, como el asalto de una plaza fuerte de las hadas (caer sidhi). Montículos, colinas, fortalezas o torres de cristal, etc., eran sitios donde los poderes mágicos de la tierra estaban concentrados. El combate caballeresco era de dos clases: entre caballeros de habilidades comparables, y contra fuerzas sobrenaturales. Este último, ejemplificado en el echtra, representa un desarrollo tardío, medieval y pan-europeo del chamanismo autóctono. El modelo estándar del chamanismo enfatiza el viaje del chamán al Otro Mundo para recuperar un alma perdida o para adquirir poderes sanadores y conocimiento secreto, pero el saber Arturiano muestra una modificación de este modelo: muestra al caballero emprendiendo una búsqueda a un Otro Mundo después de otro, sólo por la emoción de ello.

     En un poema galés temprano atribuído a Taliesin, Los Despojos de Annwm, el héroe afronta pruebas sobrenaturales que, como Loomis muestra, son repetidas por Parzival y otros héroes del Grial. A menudo el guerrero-héroe debe enfrentar y derrotar a un monstruo dracónico como Avallach, es decir, el poder de la serpiente, Kundalini, en su aspecto telúrico. Tales batallas ocurrieron en el Otro Mundo, pero en el saber galés e irlandés el límite entre el mundo conocido y el otro, el mundo desconocido que coexiste con ello, es fluído y permeable. Annwn, el Inframundo, es el nagual de Castaneda y del chamanismo mesoamericano. Tales transiciones desde lo conocido a lo desconocido ocurren en sitios específicos, identificados por peculiaridades de la tierra.

     En Gales del Norte, en la provincia llamada Gwnedd en galés, el lago Bala se decía que era el refugio de Avallach, significando que en tiempos antiguos ocurrían allí frecuentemente encuentros chamánicos con los poderes dracónicos de la tierra. Gwnedd (pronunciado como el nombre de mujer Gwyneth) se deriva de gwynedd, "conocimiento", equivalente a Gnosis. De aquí que Gales del Norte fuera un lugar donde conocimientos chamánicos especiales eran probados y adquiridos. Merlín, que poseía gwynedd, era "uno que conoce todas las cosas", y por ende un vidente gnóstico y un chamán de altos logros. (Vea Loomis, Celtic Myth and Arthurian Romance, p. 239 y sigs.).

     Los caballeros Arturianos que vivieron en la Edad Media fueron atraídos por el señuelo de aventuras sobrenaturales que habían sido tareas requeridas para los chamanes en la Europa pre-cristiana. Pero lo que había sido una obligación vocacional para los chamanes antiguos se convirtió en un pasatiempo para los guerreros medievales, equivalente de manera simplificada a los "deportes extremos" de hoy. El elemento de aventura, echtra, era crucial en el código Arturiano, porque probando sus poderes psíquicos los Caballeros intensificaban su vitalidad a niveles sobrehumanos. Igualmente crucial era el sentido de dedicación que ellos sentían por lo Fantástico, el mundo mágico, en el cual el Grial era la fuente central y suprema de la magia. Ellos luchaban batallas sobrenaturales para aumentar su visión interior y su fuerza, y luchaban contra otros Caballeros por motivos similares, más bien que para conquistar o dominar. Podría decirse con justicia, pienso, que ellos estaban dedicados al poder por sí mismo más bien que como un medio para conseguir algún objetivo.

     Ellos raramente mataban al adversario cuando el adversario era elegido para una prueba de poder, pero la venganza sangrienta era también un tema en muchas leyendas Arturianas. Ellos mataban honorablemente, y por el bien del honor, no en nombre de una causa superior o un ideal espiritual de fuera del planeta. Y ellos luchaban para proteger el Misterio del Grial.

     Además de la aventura y la devoción, el código Arturiano implicaba compasión por aquellos que estaban agraviados o abrumados por una fuerza humana superior. Como expliqué en The Hero, la verdadera hombría lleva la obligación de usar la violencia defensivamente y preventivamente contra aquellos que la usan para controlar, abusar y dominar a otros. Existe tal cosa como el uso humanitario y compasivo de la fuerza violenta. La noción despectiva de que la violencia simplemente engendra violencia es un peligroso fragmento de verdad. La violencia irracional engendra violencia, por cierto. Pero la violencia, por la cual quiero decir la aplicación de la fuerza bruta, no tiene en sí y de suyo ningún valor moral intrínseco. Condenar categóricamente la violencia es una postura vacía e inútil. La fuerza violenta puede ser usada con compasión, en defensa propia, o para rescatar y ayudar a aquellos que son incapaces de defenderse a sí mismos: niños mantenidos como rehenes en un patio de escuela, por ejemplo, o una mujer siendo violada.

     Debo añadir, sin embargo, que la utilización de la violencia por causa de la compasión no tiene nada que ver con ser amable con los perpetradores, o indulgente con aquellos que abusan de otros y dañan a gente indefensa. No hay ningún perdón cristiano en la ética Arturiana.

     Aventura, devoción, compasión. Tales son los tres motivos en el código de los guerreros espirituales en la leyenda Arturiana. El enorme alcance de la fama de Arturo nunca tuvo algo que ver con los logros de un hombre singular, o siquiera de una banda de hombres. Se derivó, tanto entonces como ahora, de la ética de la violencia compasiva asociada con la mística del Grial, el secreto de los Misterios. Cuando los Misterios fueron destruídos, ellos no desaparecieron de la imaginación de la gente en Europa y otros lugares. Para la mente autóctona, los Caballeros Arturianos estaban íntimamente asociados con la supervivencia de los Misterios, y de ese modo Arturo asumió una importancia universal que excedió con mucho su papel como un caudillo tribal galés.

     Las historias de los Caballeros Arturianos estaban impregnadas con el ambiente del Grial, el misterioso glamour de la Luz Sofiánica. Más que nada, aquel resplandor, o la mera sugerencia de ello, restaura en la existencia humana la cualidad de aventura y asombro interminable.–





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